Archivos en el mes de July del 2009

Miercoles, 1 de Julio de 2009

Conan el bárbaro descubre la teología

Hemos comentado a menudo que la teología es un intento de dar coherencia y verosimilitud a las doctrinas incongruentes y los mitos dispares que conforman las religiones (asunto desarrollado aquí). Partiendo de esto podemos entenderla como un cuestionamiento que, cuando es parcial e interesado, a fuerza de arrimar el ascua a su sardina, puede efectivamente llegar al fin que se había fijado, pero cuando es honesta y rigurosa puede dar resultados muy distintos: así, Kepler emprendió el estudio del movimiento de los planetas con el fin de probar la perfección del pensamiento divino; abandonada la hipótesis aristotélica de que los planetas se mueven dentro de esferas y refutada su propia teoría de que se inscribían en los sólidos regulares, encontró que giran trazando elipses: encontró igualmente que más vale dejar de lado la teología y la idea de Dios para estudiar la naturaleza, desvinculando definitivamente la fe de la ciencia.

Culto de la serpiente
Abajo, Conan robando la joya llamada «El ojo de la serpiente», una constante en este tipo de aventuras, como vimos en «Imperio Cobra: fuentes», donde también mencionamos los cultos ofídicos; tendremos ocasión de volver a ellos, cuando tratemos su representación en la narraciones de aventuras, como en la imagen superior, y cuando tratemos su papel en los orígenes del cristianismo

Ojo de la serpiente

Hemos citado como motivos de este cuestionamento las incoherencias internas de las religiones y su incompatibilidad con la realidad; otro motivo posible es la confrontación con otras religiones. Carl Sagan nos contaba en Cosmos como los jonios llegaron a esta situación, a causa de encontrarse en una encrucijada cultural:

¿Qué hace uno cuando se ve enfrentado con varios dioses distintos, cada uno de los cuales reclama el mismo territorio? El Marduk babilonio y el Zeus griego eran considerados, cada uno por su parte, señores del cielo y reyes de los dioses. Uno podía llegar a la conclusión de que Marduk y Zeus eran de hecho el mismo dios. Uno podía llegar también a la conclusión, puesto que ambos tenían atributos muy distintos, que uno de los dos había sido inventado por los sacerdotes. Pero si inventaron uno ¿por qué no los dos?

Conan había recibido la doctrina de su padre, al menos en la película, ya que en los relatos de Robert E. Howard no se nos habla del «enigma del acero», y la había aceptado como una realidad, como se espera de los niños, sin cuestionársela:

Adoctrinamiento de Conan
El joven Conan (Jorge Sanz) es adoctrinado por su padre (William Smith). Pueden ver la secuencia en su versión original aquí y en español aquí
—El fuego y el viento vienen del Cielo; de los dioses del Cielo, pero «Dios» es Crom: Crom, que vive en la Tierra. Antes los gigantes vivían en la Tierra, Conan, y en la oscuridad del Caos, engañaron a Crom y le arrebataron el enigma del acero. Crom se irritó y la Tierra tembló; el fuego y el viento derribaron a aquellos gigantes y arrojaron sus cuerpos a la aguas… Pero en su ira, los dioses olvidaron el secreto del acero y lo dejaron en el campo de batalla… nosotros lo encontramos. Sólo somos hombres; ni dioses, ni gigantes, sólo hombres. Y el secreto del acero siempre ha llevado consigo un misterio: tienes que comprender su valía, Conan, tienes que aprender su disciplina; porque en nadie, en nadie de este mundo puedes confiar, ni en un hombre, ni en una mujer, ni en un animal: en esto [señala la espada] sí puedes confiar.

La primera vez que hubo de cuestionarse la doctrina fue cuando la confrontó a otra religión: este memorable diálogo con Sabutai; es, como bien ha observado Delirium, el momento en que Conan descubre la teología:

Conan y Sabutai
Conversación teológica en torno al fuego entre Conan y Sabutai (Gerry López) pueden ver la secuencia en versión original aquí y en español en el montaje que ya hemos mencionado, ya que reúne varias escenas de interés religioso

C. —¿A qué dioses rezas?
S. —Rezo a los cuatro vientos ¿y tú?
C. —¡A Crom! Pero le rezo muy poco; no me escucha.
S. —Jajaja ¿Entonces para qué te sirve? ¡Es lo que yo siempre he dicho!
C. —Si muero tengo que comparecer ante él, me preguntará cuál es el secreto del acero: si no lo sé me echará de Valhalla y se reirá de mí ¡Ese es Crom! ¡Fuerte en su montaña!
S. —¡Mi dios es más fuerte!
C. —¡Jajaja! ¡Crom se ríe de los cuatro vientos! ¡Se ríe desde su montaña!
S. —Mi dios es más fuerte: es el Cielo eterno: tu dios vive bajo Él.

No cabe duda que los cielos están más altos que las montañas; como Crom vive en la cima de su montaña ¿habría que aceptar que los dioses de los cuatro vientos son más importantes que Crom? Conan reflexiona un momento con mirada torva, seguramente en esos instantes pasaron por su cabeza diferentes posibilidades; una montaña más alta que los cielos, la cuestión de en qué los cielos son mejores que la tierra, etc. Sospechamos que no llega a una solución satisfactoria, ya que no tiene nada que replicar a su amigo, pero, como ocurre a menudo en estos casos, no por ello renuncia a su fe.

Post relacionados: muy pronto «Conan crucificado»; como en Conan el bárbaro, también vemos la Ciudad Encantada de Cuenca en El valle de Gwangi, comentada aquí.
Parece ser que los derechos de las imágenes, incluyendo la de la letra capitular, y los textos de la película pertenecen a la NBC Universal; Mercado ten piedad de nosotros, pobres pecadores.

El teletrabajo no ayuda contra el cambio climático

Duncan Graham-Rowe

En medio del caos provocado por la huelga en el metro de este mes, la gente de British Telecom ha aprovechado para mostrarnos demostraciones gratuitas de sus nuevas aplicaciones para teleconferencia de alta definición, todo para mostrar a los londinenses que existe otro camino; el teletrabajo. Además del ahorro de tiempo y de terminar con los incómodos viajes diarios, el trabajo desde casa, reuniones electrónicas incluidas, está siendo ampliamente promicionado como una de las formas más prometedoras de luchar contra las emisiones que dañan el clima. Pero, ¿lo es?

De acuerdo con la industria, el teletrabajo tiene el potencial de reducir las emisiones de CO2 en hasta 260 millones de toneladas sobre 2020. Se afirma que en 2005 el uso de videoconferencias ha permitido ahorrar más de 54.000 toneladas de emisiones, al eliminar la necesidad de desplazamientos para tener esas mismas reuniones cara a cara. De la misma forma Cisco afirma haber ahorrado más de 47.000 toneladas de CO2.

En principio esto parece tener sentido. Al fin y al cabo mover electrones siempre va a requerir menos energía que mover moléculas y de ahí que muchos gobiernos hayan promovido el teletrabajo como una solución ambiental.

El problema es que son pocas las evidencias concretas en las que apoyarse. Los estudios actuales han sido realizados precisamente por las compañías que desarrollan la tecnología, con muy poca transparencia sobre cuáles son las cifras reales. Lo que es más, sus afirmaciones suelen ser demasiado audaces. Por ejemplo, se concentran en escenarios donde los empleados teletrabajan a tiempo completo o sólo se desplazan un día a la oficina. Gran parte del ahorro energético declarado viene de empresas que reducen el tamaño de sus dependencias y de otras que reducen los servicios prestados para compensar la fuerza de trabajo ausente.

Estos ahorros ambientales se evaporan si los empleados trabajan la mitad del tiempo o menos desde sus casas, así como los argumentos a favor de oficinas más pequeñas y menos medios de transporte. En países con redes de transporte público eficientes el beneficio potencial es irrisorio. De hecho incluso con una adpoción persuasiva del teletrabajo, en un escenario optimista donde el 50% de los empleados trabajan desde casa cuatro días a la semana, en países como EEUU o Japón el ahorro de energía previsto es de sólo el 1%. En la actualidad, el teletrabajo en los EEUU permite un ahorro de sólo entre el 0,01% y el 0,4%, según un estudio.

Otro problema es que las afirmaciones suelen no tener en cuenta el costo ambiental completo del teletrabajo y el efecto rebote. Mientras que algunos como Cisco prestan atención a la energía utilizada por sus ordenadores, tienden a no tener en cuenta el ciclo de vida completo de la energía utilizada en fabricar los equipos, o la consumida por sistemas intermedios a lo largo de la Internet. Que también son emisiones.

No hay que perderlo de vista. Los ordenadores son hoy en día responsables del 2% de las emisiones globales de CO2. El uso de aplicaciones de videoconferencia va a ayudar a elevar aún más el incremento anual del 60% en tráfico en Internet. Según el cálculo del analista norteamericano Mark Mills, las aplicaciones de videoconferencia de Cisco generan 15 Mbps de datos sólo para la comunicación en un sentido, es decir, 13,5 GB a la hora, más que una película de alta definición. Así que se necesitan sólo 75 conversaciones de una hora de ese tipo para generar tanto volumen de datos como el tráfico completo de Internet en 1990.

Ese es el efecto rebote, cuando estrategias para ahorrar energía y las tecnologías aplicadas colateralmente llevan a comportamientos que en realidad incrementan el uso de energía. No sólo el teletrabajo en realidad ha aumentado el número de desplazamientos para muchos trabajadores, aquellos que ya viajaban más, sino que también la disponibilidad de aplicaciones de videoconferencia en realidad han aumentado el número de reuniones que se organizan. De las 120.000 videoconferencias que tuvieron lugar en Cisco en 2005, sólo 20.000 realmente sustituyen a una reunión física real. El 83% restante simplemente no habrían tenido lugar si no hubiese existido la tecnología.

Visto en The Guardian.

Lee también La energía nuclear ya es verde.

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