Archivos en el mes de September del 2009

Sábado, 12 de Septiembre de 2009

Reflexiones ateas en el mes de ramadán

En este 2009 el mes del ramadán cae entre el 22 de agosto y el 21 de septiembre. Este mes cae cada año en diferentes fechas, así como la semana santa cristiana, porque el calendario musulmán es lunar y no solar.Durante el ramadán los adultos deben ayunar, no comer ni beber, ni tener relaciones sexuales durante el día, o más específicamente desde el alba hasta la puesta del sol.Como reflexión

Por qué no soy cristiano, por Bertrand Rusell (1927) – 4ª parte

EL ARGUMENTO DEL PLAN
El paso siguiente nos lleva al argumento del plan. Todos conocen el argumento del plan: todo en el mundo está hecho para que podamos vivir en él, y si el mundo variase un poco, no podríamos vivir. Ese es el argumento del plan. A veces toma una forma curiosa; por ejemplo se argüyó que los conejos tienen las colas blancas con el fin de que se pueda disparar más fácilmente contra ellos. Es fácil parodiar este argumento. Todos conocemos la observación de Voltaire de que la nariz estaba destinada a sostener las gafas. Esa clase de parodia no ha resultado tan desatinada como parecía en el siglo XIII, porque, desde Darwin, entendemos mucho mejor por qué las criaturas vivas se adaptan al medio. No es que el medio fuera adecuado para ellas, sino que ellas se hicieron adecuadas al medio, y esa es la base de la adaptación. No hay en ello ningún indicio de plan. Cuando se examina el argumento del plan, es asombroso que la gente pueda creer que este mundo, con todas las cosas que hay en él, con todos sus defectos, fuera lo mejor que la omnipotencia y la omnisciencia han logrado producir en millones de años. Yo realmente no puedo creerlo. Creen que, si tuvieran la omnipotencia y la omnisciencia y millones de años para perfeccionar el mundo, no producirían nada mejor que el Ku-Klux-Klan o los fascistas? Además, si se aceptan las leyes ordinarias de la ciencia, hay que suponer que la vida humana y la vida en general de este planeta desaparecerán a su debido tiempo: es una fase de la decadencia del sistema solar; en una cierta fase de decadencia se tienen las condiciones y la temperatura adecuadas al protoplasma, y durante un corto período hay vida en la vida del sistema solar. La luna es el ejemplo de lo que le va a pasar a la tierra; se va a convertir en algo muerto, frío y sin vida.
Me dicen que este criterio es deprimente, y que si la gente lo creyese no tendría ánimo para seguir viviendo. Eso es una tontería. Nadie se preocupa por lo que va a ocurrir dentro de millones de años. Aunque crean que se están preocupando por ello, en realidad se engañan a sí mismos. Se preocupan por cosas mucho más mundanas aunque sólo sea una mala digestión; pero nadie es realmente desdichado al pensar lo que le va a ocurrir a este mundo dentro de millones de años. Por lo tanto, aunque es una triste opinión el suponer que va a desaparecer la vida —al menos, se puede pensar así, aunque, a veces, cuando contemplo las cosas que hace la gente con su vida, es casi un consuelo—, no es lo bastante para hacer la vida miserable. Sólo hace que la atención se vuelva hacia otras cosas.
LOS ARGUMENTOS MORALES DE LA DEIDAD
Ahora llegamos a una fase más allá en lo que yo llamaré la incursión intelectual que los teístas han hecho en sus argumentaciones, y nos vemos ante los llamados argumentos morales de la existencia de Dios. “Saben, claro está, que antiguamente solía haber tres argumentos intelectuales de la existencia de Dios, los cuales fueron suprimidos por Kant en la Critica de la Razón Pura; pero no bien había terminado con estos argumentos cuando encontró otro nuevo, un argumento moral, que le convenció. Era como mucha gente: en las materias intelectuales era escéptico, pero en las morales creía implícitamente en las máximas que su madre le había enseñado. Eso ilustra lo que los psicoanalistas ponen tanto de relieve: la fuerza inmensamente mayor que tienen en nosotros las asociaciones primitivas sobre las posteriores.
Kant. como dije, inventó un nuevo argumento moral de la existencia de Dios, el cual en diversas formas fue extremadamente popular durante el siglo XIX. Tiene toda clase de formas. Una de ellas es decir que no habría bien ni mal si Dios no existiera. Por el momento no me importa el que haya o no una diferencia entre el bien o el mal: esa es otra cuestión. Lo que me importa es que, si se está plenamente convencido de que hay una diferencia entre el bien y el mal entonces uno se encuentra en esta situación: ¿esa diferencia se debe o no al mandato de Dios? Si se debe al mandato de Dios, entonces para Dios no hay diferencia entre el bien y el mal, y ya no tiene significado la afirmación de que Dios es bueno. Si se dice, como hacen los teólogos, que Dios es bueno, entonces hay que decir que el bien y el mal deben tener un significado independiente del mandato de Dios, porque los mandatos de Dios son buenos y no malos independientemente del mero hecho de que Él los hiciera. Si se dice eso, entonces hay que decir que el bien y el mal no se hicieron por Dios, sino que son en esencia lógicamente anteriores a Dios. Se puede, claro está, si se quiere, decir que hubo una deidad superior que dio órdenes al Dios que hizo este mundo, o, para seguir el criterio de algunos gnósticos —un criterio que yo he considerado muy plausible—, que, en realidad, el mundo que conocemos fue hecho por el demonio en un momento en que Dios no estaba mirando. Hay mucho que decir en cuanto a esto, y no pienso refutarlo.
EL ARGUMENTO DEL REMEDIO DE LA INJUSTICIA
Luego hay otra forma muy curiosa de argumento moral que es la siguiente: se dice que la existencia de Dios es necesaria para traer la justicia al mundo. En la parte del universo que conocemos hay gran injusticia, y con frecuencia sufre el bueno, prospera el malo, y apenas se sabe qué es lo más enojoso de todo esto; pero si se va a tener justicia en el universo en general, hay que suponer una vida futura para compensar la vida de la tierra. Por lo tanto, dicen que tiene que haber un Dios, y que tiene que haber un cielo y un infierno con el fin de que a la larga haya justicia. Ese es un argumento muy curioso. Si se mira el asunto desde un punto de vista científico, se diría: «Después de todo, yo sólo conozco este mundo. No conozco el resto del universo, pero, basándome en probabilidades, puedo decir que este mundo es un buen ejemplo, y que si hay injusticia aquí, lo probable es que también haya injusticia en otra parte». Supongamos que se tiene un cajón de naranjas, y al abrirlas la capa superior resulta mala; uno no dice: «Las de abajo estarán buenas en compensación.» Se diría: «Probablemente todas son malas); y eso es realmente lo que una persona científica diría del universo. Diría así: «En este mundo hay gran cantidad de injusticia y esto es una razón para suponer que la justicia no rige el mundo; y en este caso proporciona argumentos morales contra la deidad, no en su favor.» Claro que yo sé que la clase de argumentos intelectuales de que he hablado no son realmente los que mueven a la gente. Lo que realmente hace que la gente crea en Dios no son los argumentos intelectuales. La mayoría de la gente cree en Dios porque les han enseñado a creer desde su infancia, y esa es la razón principal. Luego, creo que la razón más poderosa e inmediata después de ésta es el deseo de seguridad, la sensación de que hay un hermano mayor que cuidará de uno. Esto desempeña un papel muy profundo en provocar el deseo de la gente de creer en Dios.

La laicidad explicada a los niños

Lo admito, los acontecimientos últimos de mi folklórico y triste país me tienen de capa caída, jamás pensé que tanto fanatismo, miopía y simplismo pueblerino se escondieran debajo del eslogan del pura vida. Obispos, diputados, comentaristas radiales y columnistas nos han regalo tal demostración de provincialismo que no me han dejado de sorprender…y de decepcionar ¿no hemos avanzado nada en un

Idea de cuerpo

Cuerpo (Idea de) / Materialismo filosófico / Materialismo corporeísta / Sujeto operatorio como sujeto corpóreo

La Idea de «Cuerpo» ocupa un lugar privilegiado en el sistema del materialismo filosófico. El materialismo filosófico no es, desde luego, un corporeísmo (en cualquiera de sus versiones, como pudiera serlo la del corpuscularismo de los atomistas griegos) porque no reduce la materia a la condición de materia corpórea [ver aquí y aquí]. Hay materias incorpóreas, y no solamente contando con la materia segundogenérica o terciogenérica, sino también contando con contenidos propios de la materia primogenérica [ver aquí y aquí] (una onda gravitacional einsteiniana [h=g-g0] determinada por una masa corpórea que deforma el espacio-tiempo, no es corpórea ni másica; algunos físicos llegan incluso a considerarla como una «onda inmaterial» denominación absurda desde el punto de vista materialista, que sólo se explica en el supuesto de una ecuación previa entre materia y corporeidad).
Sin embargo, la materia corpórea, los cuerpos, no son «un tipo de realidad entre otros» o incluso un tipo de realidad comparativamente irrelevante, sobre todo cuando se tiene en cuenta «la amplitud inabarcable de los procesos materiales que nos abre la perspectiva de la materia ontológico-general» [ver]; porque no es imposible fingir la posibilidad de situarnos en la perspectiva de esa materia ontológico-general en un momento «anterior» a la «aparición de los cuerpos» entre otros millones y millones de seres, como es imposible fingir, al modo de la Ontoteología, que podamos situarnos en la perspectiva de un Dios creador en el momento anterior a la «aparición de los Espíritus» (Querubines, Serafines…., Arcángeles…). Nuestros punto de partida es siempre el «mundo de los cuerpos». Y aun cuando desde un punto de vista ontológico regresemos a una perspectiva global desde la cual los cuerpos se nos den como una mera subclase de realidades (y ello, tanto si esta perspectiva global es la de la Ontoteología neoplatónica, como si es la perspectiva del «vacío cuántico», o de la Doctrina de los Tres Géneros de Materialidad), no cabe fingir que podamos situarnos en algún tipo de realidad incorpórea, aunque se postulase como material, para deducir o derivar de ella a los cuerpos, como pretenden algunos físicos contemporáneos (pongamos por caso Gunzig o Nordon cuando postulan un «vacío cuántico» y unas «fluctuaciones cuánticas» dadas en ese vacío y capaces de «desgarrar» el espacio-tiempo de Minkowski para dar lugar al mundo de los cuerpos sin necesidad de pasar por una singularidad correspondiente a un big-bang).
Es imposible evitar el «dialelo corporeísta»: para «deducir» a los cuerpos hay que partir ya de los cuerpos. En efecto, la «deducción», como cualquier otra deducción racional, implica la actividad de un sujeto operatorio; pero el sujeto operatorio es un sujeto corpóreo (las operaciones racionales son operaciones «quirúrgicas», que consisten en separar o aproximar cuerpos) [aquí, aquí y aquí]. Lo que decimos de los cuerpos, por tanto, respecto de la realidad (o del Ser) en general, tenemos que decirlo también de los vivientes, respecto de los cuerpos: los vivientes orgánicos (descartado, por supuesto, el hilozoísmo) constituyen una subclase relativamente insignificante en proporción con la extensión desbordada de los cuerpos abióticos; sin embargo, no cabe fingir que nos situamos en el plano de los cuerpos en general, puesto que el sujeto operatorio no es solamente un cuerpo, sino un cuerpo viviente. Y no habiendo ninguna razón para suponer que puedan existir vivientes incorpóreos (es decir, espíritus) será preciso concretar la referencia del materialismo filosófico a los cuerpos a través de los sujetos corpóreos vivientes, redefiniendo al materialismo, en cuanto opuesto al espiritualismo, como la concepción que afirma la condición corpórea de todo viviente. Afirmación que no implica la recíproca, por cuanto la tesis según la cual todo viviente es corpóreo no implica que todo ser corpóreo haya de ser viviente. Ahora bien, un sujeto operatorio solamente puede desarrollar su actividad entre otros cuerpos de su entorno. El «mundo de los cuerpos» se nos presenta, por tanto, como el mismo espacio práctico (operatorio) de los sujetos racionales y la conservación de los cuerpos de estos sujetos corpóreos como la «primera ley» de la sindéresis, como el principio mismo de la ética [aquí]. Es preciso, en conclusión, partir de los cuerpos y regresar desde ellos, a lo sumo, a la materia incorpórea, pero sabiendo que el progressus [aquí] desde esta materia a los cuerpos, no es originario, sino, en virtud del «dialelo corpóreo», dialéctico.
Por lo demás, la importancia de estas consideraciones es muy grande, sobre todo por sus consecuencias críticas en relación, principalmente, a ciertas formulaciones actuales del llamado «principio antrópico», particularmente del llamado «principio antrópico final». Si quienes lo postulan llegan a afirmar que «la evolución del universo, desde su originario estado de plasma electrónico, está orientada a hacer posible la vida formada sobre el carbono» (Wheeler: «El Universo es tan grande [y, por tanto, en función de la teoría de la expansión, tan viejo] porque sólo así el hombre pudo estar aquí») es simplemente porque, ignorando el dialelo corpóreo, creen poder situarse en un plasma electrónico sustantivado, o incluso en un vacío cuántico anterior a los cuerpos, cuando, en rigor, aquel plasma o este vacío, como cualquier otra disposición de la materia primogenérica (no sólo incorpórea, sino incluso abiótica), sólo puede sernos dada desde la perspectiva del «mundo de los cuerpos» sobre los que actúan los sujetos operatorios corpóreos.

El materialismo filosófico prescribe partir, por tanto, del sujeto operatorio actuando ante otros cuerpos, así como del análisis de las condiciones («fenomenológicas») implícitas en esta situación dialécticamente originaria. Este análisis nos permitirá, por ejemplo, precisar que el «punto de partida» no es tanto la consideración de la «inserción del hombre en el mundo» (consideración que arrastra una excesiva construcción metafísica: «Mundo», «Hombre»), sino la constatación de la actuación de sujetos operatorios concretos (dados en el campo antropológico-histórico) ante cuerpos de su entorno también muy precisos, y en esto cabe cifrar el «privilegio» que el materialismo filósofico reconoce a los cuerpos, y más precisamente, a los cuerpos vivientes, puesto que los sujetos corpóreos son organismos en el conjunto de la realidad, de la materia. El análisis fenomenológico de la misma actuación de los sujetos operatorios (en operaciones tales como «empuñar una hacha de silex», «disparar una flecha», pero también «masticar» o «aprehender el alimento») nos permite constatar la condición apotética de los cuerpos a los cuales el sujeto corpóreo aplica sus operaciones [aquí, aquí, aquí y aquí].
Los cuerpos se presentan al sujeto operatorio como volúmenes sólidos (o próximos al estado sólido o al menos dados en función de este estado) más o menos alejados del propio sujeto que se aproxima a ellos, para componerlos o desgarrarlos (a fin de llevárselos a la boca) o para huir de ellos: los cuerpos son originariamente, desde el punto de vista fenomenológico, «bultos» y aun bultos animados (es decir, otros sujetos operatorios, humanos o no humanos: «bulto» procede de vultus = rostro); los cuerpos son, por tanto, volúmenes tridimensionales y su tridimensionalidad habrá que considerarla como constitutiva de la propia estructura de los cuerpos, es decir, no podrá ser «deducida» o «derivada» (y esto en virtud del «dialelo corpóreo») a partir de cualquier tipo de realidad incorpórea n-dimensional (apelar a la «estructura tridimensional del ojo» que percibe los cuerpos tridimensionales para explicar la tridimensionalidad de los mismos, como hacía H. Poincaré, es incurrir en el dialelo con el agravante de tratarlo como si fuese un principio explicativo; fundar la tridimensionalidad del universo físico alegando el «principio antrópico», como hacen algunos defensores del «principio antrópico fuerte», es también incurrir en el dialelo corpóreo). Los espacios n-dimensionales son construcciones lógico-matemáticas (no físicas) derivadas de los espacios corpóreos. Por ello la pregunta: «¿por qué los cuerpos de nuestro entorno son tridimensionales y no tetra, penta o n-dimensionales?» es capciosa, porque supone que pueden existir cuerpos de más de tres dimensiones, cuando lo que sucede es que si el mundo de los cuerpos no tuviese tres dimensiones no sería mundo porque el sujeto operatorio tampoco sería corpóreo.
El mundo de los cuerpos tiene, por tanto, el privilegio gnoseológico de ser el horizonte obligado desde el cual se desarrolla el regressus hacia tipos de realidad material no corpórea; pero este privilegio gnoseológico no ha de confundirse con un privilegio ontológico, en el sentido del materialismo corporeísta. Aun cuando, en virtud del «dialelo» todos los contenidos corpóreos abióticos, pero también los contenidos incorpóreos del Mundo, hayan de considerarse como determinados a partir del Mundo constituido a escala de los sujetos corpóreos vivientes (hombres y animales, por lo menos a partir de los celomados, en cuanto se conforman como «cavidades» en el conjunto del Mundo de los cuerpos) sin embargo es evidente que la misma dialéctica del progressus al mundo de los cuerpos, tras el regressus a lo incorpóreo material, nos obliga a retirar cualquier tendencia a la sustancialización del mundo fenoménico de los cuerpos en beneficio de una visión de este mundo como mundo de apariencias, si no de apariencias subjetivas, sí de apariencias objetivas (de los cuerpos ante otros cuerpos), dadas en función, no solamente de materiales incorpóreos especiales (ondas electromagnéticas o gravitatorias), sino también de la materia ontológico general. Esta conclusión obliga, a su vez, al materialismo filosófico a retirar cualquier tendencia a concebir el Universo de forma que se aproxime al tipo de una Scala Naturae, según la cual fuera posible establecer, como un primer escalón, una primera capa abiótica, o incluso incorpórea, a la que sucesivamente fueran agregándose los restantes «niveles emergentes de complejidad» hasta llegar al hombre. La teoría de los escalones según niveles de complejidad es uno de los resultados del desconocimiento del dialelo corpóreo-viviente (si es más baja la complejidad de ciertos niveles de integración es debido a que proceden del análisis de niveles de complejidad comparativamente superior, pero no porque lo sean en sí mismos). La capa de complejidad «más baja» que se supone dada en el intervalo que va de 0 a 10-43 segundos en la «singularidad originaria», no constituye, en definitiva, el «primer escalón ontológico» del universo material, sino, a lo sumo, el «primer escalón gnoseológico» establecido desde las categorías físicas [aquí].

Artículo del Diccionario filosófico, de Pelayo García Sierra.

Un espacio para dudar. Ateos, agnósticos, escépticos. Reflexión, ensayo, debate. Arte y literatura. Humanismo secular.

En contra de la neutralidad

Conocimos esta semana que se está presentando en Costa Rica un proyecto para modificar la Constitución Nacional de ese país de manera de convertirlo en un Estado Laico. Básicamente se intentan modificar dos artículos: uno que hace referencia al caracter oficial de la religión Católica Apostólica Romana, y otro que obliga a los funcionarios a jurar por Dios al asumir su cargo.

Como es de esperar, la idea de la neutralidad religiosa (y la pérdida de los habituales privilegios de la Iglesia) ha despertado críticas de los sectores fundamentalistas que por supuesto incluyen a la Iglesia Católica de ese país.

El Obispo de Cartago, Mons. José Francisco Ulloa, nos regaló el mismo discurso delirante que habitualmente repiten las autoridades religiosas en el que denuncian persecuciones, actitudes anticatólicas y simulan victimismos varios. Aseguró que la Iglesia no va a callar ni claudicar respecto a los principios que su dios les encomendó en la tierra. Calificó el proyecto como “acto de profanación” y volvió a confundir laicismo con ateísmo en una clara demostración de la intolerancia ideológica de la institución que representa que parece decir “o están conmigo, o están contra mí”. Como era de esperarse, también volvió a adueñarse de la moral, afirmando que un estado sin dioses es un estado deshumanizado. “Cuando un estado se vuelve ateo, es capaz de cometer las peores injusticias y las más bajas aberraciones. De esto es testigo la historia” afirmó olvidando cruzadas, siglos de inquisición, conquista y “evangelización” americana, complicidad con las dictaduras y una buena lista de etcéteras.

Entre tanto en España se está tratando una Ley de Libertad Religiosa que también es objeto de críticas por parte de la Iglesia que sostiene que atenta contra los cristianos. Afirma el Obispo de Almería, Mons. Adolfo González, que la ley “no será nunca justa ni democrática si va dirigida contra la identidad mayoritariamente cristiana de la sociedad” dejando bien en claro la idea que tiene de la democracia el obispo. Paralelamente el ministro de Justicia Francisco Caamaño afirmó que se retirarán los símbolos religiosos de las escuelas, lo que nuevamente es leído por la Iglesia Católica como un quiebre de la pluralidad religiosa y ya es motivo de preocupación del fundamentalismo católico.

En estos casos, como en otros que también sufrimos en Argentina, se repite el mismo patrón delirante, en el que se observa como las autoridades de la Iglesia son capaces de usar como argumentos afirmaciones que por ser autocontradictorias carecen del menor sentido lógico. Entre ellas pueden listarse:

  • Defender la pluralidad religiosa sosteniendo que se deben mantener los símbolos religiosos (en escuelas y edificios públicos) de solo una religión
  • Afirmar que un estado neutral en materia religiosa es un estado anticaólico o ateo.
  • Sostener que la igualdad de derechos para quienes profesan cualquier o ninguna religión perjudica a una en particular.
  • Acusar de totalitario a un Estado por no imponer una visión única y particular de la moral.

Es cierto que la lógica no es el fuerte de las religiones, y las contradicciones internas son aceptadas sin más e incluso mostradas con orgullo como un acto de fe. Pero la idea de que un estado neutral es la forma más respetuosa de las posiciones ideológicas de cada uno (en cualquier terreno) no parece tan difícil de comprender.

 

Jueves, 10 de Septiembre de 2009

Sacerdote australiano se declara culpable de pedofilia

Miércoles 9 de Septiembre del 2009

Charles Barnett, de 68 años, admitió haber protagonizado tres casos de abuso sexual contra menores de edad y les suplicó perdón.


Un sacerdote australiano se declaró hoy culpable de haber cometido abusos sexuales con varios menores de edad, entre 1977 y 1994, ante un tribunal de Adelaida, informó la agencia australiana AAP.

Charles Barnett, de 68 años, admitió haber protagonizado tres casos de pederastia entre 1977 y 1982 en Crystal Brook y Port Pirie, en Australia del Sur.

El religioso se declaró inocente de otros seis casos supuestamente cometidos entre 1981 y 1994, y fue citado para una nueva comparecencia el próximo mes de octubre.

En 1995, Barnett se fue a vivir a Indonesia, país en el que no se ha abierto ningún proceso legal en su contra, pero donde fue puesto bajo arresto domiciliario en febrero pasado, en previsión de que las autoridades australianas solicitaran su extradición.

El acusado solicitó a la justicia indonesia que le permitiera residir en el país por “razones humanitarias”, pero los tribunales de Yakarta dictaminaron que el proceso de extradición era legal y procedente.

Barnett dijo entonces que “se arrepentía sinceramente” del daño que había causado a las víctimas y a sus familias, por lo que ya les había “suplicado” perdón.


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ESTO QUE HAS VISTO, DIFÚNDELO…

Por qué no soy cristiano, por Bertrand Russell (1927) – 3ª parte

EL ARGUMENTO DE LA LEY NATURAL
Luego hay un argumento muy común derivado de la ley natural. Fue un argumento favorito durante el siglo XVIII, especialmente bajo la influencia de Sir Isaac Newton y su cosmogonía. La gente observó los planetas que giraban en torno del sol, de acuerdo con la ley de gravitación, y pensó que Dios había dado un mandato a aquellos planetas para que se moviesen así y que lo hacían por aquella razón. Aquella era, claro está, una explicación sencilla y conveniente que evitaba el buscar nuevas explicaciones de la ley de la gravitación en la forma un poco más complicada que Einstein ha introducido. Yo no me propongo dar una conferencia sobre la ley de la gravitación, de acuerdo con la interpretación de Einstein, porque eso también llevaría algún tiempo; sea como fuere, ya no se trata de la ley natural del sistema newtoniano, donde, por alguna razón que nadie podía comprender, la naturaleza actuaba de modo uniforme. Ahora sabemos que muchas cosas que considerábamos como leyes naturales son realmente convencionalismos humanos. Sabemos que incluso en las profundidades más remotas del espacio estelar la yarda sigue teniendo tres pies. Eso es, sin duda, un hecho muy notable, pero no se le puede llamar una ley natural. Y otras muchas cosas que se han considerado como leyes de la naturaleza son de esa clase. Por el contrario, cuando se tiene algún conocimiento de lo que los átomos hacen realmente, se ve que están menos sometidos a la ley de lo que se cree la gente y que las leyes que se formulan no son más que promedios estadísticos producto del azar. Hay, como es sabido, una ley según la cual en los dados sólo se obtiene el seis doble aproximadamente cada treinta y seis veces, y no consideramos eso como la prueba de que la caída de los dados esté regulada por un plan; por el contrario, si el seis doble saliera cada vez, pensaríamos que había un plan. Las leyes de la naturaleza son así en gran parte de los casos. Hay promedios estadísticos que emergen de las leyes del azar; y esto hace que la idea de la ley natural sea mucho menos impresionante de lo que era anteriormente. Y aparte de eso, que representa el momentáneo estado de la ciencia que puede cambiar mañana, la idea de qué las leyes naturales implican un legislador se debe a la confusión entre las leyes naturales y las humanas. Las leyes humanas son preceptos que le mandan a uno proceder de una manera determinada, preceptos que pueden obedecerse o no; pero las leyes naturales son una descripción de cómo ocurren realmente las cosas y, como son una mera descripción, no se puede argüir que tiene que haber alguien que les dijo que actuasen así, porque, si arguyéramos tal cosa, nos veríamos enfrentados con la pregunta «¿Por qué Dios hizo esas leyes naturales y no otras?» Si se dice que lo hizo por su propio gusto y sin ninguna razón, se hallará entonces que hay algo que no está sometido a la ley, y por lo tanto el orden de la ley natural queda interrumpido. Si se dice, como hacen muchos teólogos ortodoxos, que, en todas las leyes divinas, hay una razón de que sean ésas y no otras —la razón, claro está, de crear el mejor universo posible, aunque al mirarlo uno no lo pensaría así—; si hubo alguna razón de las leyes que dio Dios, entonces el mismo Dios estaría sometido a la ley y, por lo tanto, no hay ninguna ventaja en presentar a Dios pomo un intermediario. Realmente, se tiene una ley exterior y anterior a los edictos divinos y Dios no nos sirve porque no es el último que dicta la ley. En resumen, este argumento de la ley natural ya no tiene la fuerza que solía tener. Estoy realizando cronológicamente mi examen de los argumentos. Los argumentos usados en favor de la existencia de Dios cambian de carácter con el tiempo. Al principio, eran duros argumentos intelectuales que representaban ciertas falacias completamente definidas. Al llegar a la época moderna, se hicieron menos respetables intelectualmente y estuvieron cada vez más influidos por una especie de vaguedad moralizadora.

¿Religión en la escuela? No, gracias.

El Vaticano ha puesto las cartas sobre la mesa y de forma muy clara y sincera, lo cual es de agradecer. A nadie le coge por sorpresa que el Vaticano quiera que dentro de la escuela se den clases de religión, la cuestión es ¿qué quieren meter en dicha clase? El Vaticano deja clara su postura en un documento que se está difundiendo ante el inicio del nuevo curso escolar. En el periódico El País se hacen eco de ello. El documento en cuestión está firmado por el cardenal Zenon Grocholewski y Jean-Louis Brugue’s, que son el presidente y secretario respectivamente de la Congregación para la Enseñanza Católica. Y su postura es bien clara, según se recoge en el citado periódico según ellos la clase de religión no puede ser sustituida con el estudio del hecho religioso de naturaleza multiconfesional, la ética o la cultura religiosa, es decir, que lo qué quieren, es que se enseñe su credo particular, vamos, que se adoctrine a los chavales en la religión Católica. Y digo yo ¿por qué tiene que encargarse de ese adoctrinamiento el estado? El que quiera recibir instrucción en un credo religioso concreto, ¿por qué no va al templo que le corresponda? ¿Es que en España no hay iglesias, mezquitas etc.?

En el citado documento, los firmantes dicen que: “Los derechos de los padres, dice la carta citando el Concilio Vaticano II, se violan si se obliga a los hijos a asistir a lecciones que no corresponden a la religión de los padres o si se impone una única forma de educación en la que se excluye completamente la formación religiosa

¿Quién ha hablado de una única forma de educación? Repito ¿es que los padres no pueden llevar a sus hijos al templo correspondiente para que estos sean adoctrinados? ¿Y que pasa con los derechos de los padres no creyentes? Siguiendo su propia argumentación, si no se puede excluir la formación religiosa, se estará violando el derecho de esos padres ¿no? Pero lo más importante es ¿para cuando un derecho a elegir de los alumnos? Por qué no enseñarles simplemente historia, incluida la de las religiones (ojo sin adoctrinamiento), filosofía no sólo el pensamiento de los filósofos creyentes y ateos, sino también a filosofar, vamos a pensar críticamente, enseñarles ciencia, etc. y dejar que después con todo ese conocimiento sean ellos los que decidan si son creyentes o no, y en que creen.

Esto nos lleva a una cuestión un tanto peliaguda, ¿es legitimo que un padre adoctrine en una ideología a su hijo? Dejo la pregunta abierta para poder discutirlo tranquilamente entre todos.

Ismael Pérez Fernández.

Kale Burberry

Esa forma de referirse a los disturbios callejeros protagonizados por jóvenes pijos botelloneros en Pozuelo de Alarcón, Madrid, es malvada idea de @carvalladolid y ha sido justamente elevada a la categoría de trendtopic en Twitter. Tenga usted hermanos para esto. Viñeta de Sansón.

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El cristianismo según Gore Vidal (II)

«La malicia de un verdadero cristiano cuando trata de destruir a un enemígo es única en el mundo. Ninguna religión consideró necesario destruir a otros porque no compartiesen sus mismas creencias. En el peor de los casos, la creencia de otro hombre puede originar diversión o disgusto. Por ejemplo, los egpcios y sus dioses animales. Sin embargo, quienes rinden culto al Toro no tratan de asesinar a quienes lo rinden a la Culebra, o convertirlos por la fuerza de la Culebra al Toro. Nada ha causado tanto mal al mundo, con tanta intensidad y amplitud, como el cristianismo.» —Gore Vidal, Juliano el Apóstata

Foto de jorgemejia.

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Miercoles, 9 de Septiembre de 2009

¿Cuanto peor, mejor?

Sin las interrogaciones, este ha sido y es un lema muy tarareado. Cuanto peor lo haga el gobernante de turno, más posibilidades de conseguir apoyos para cambiarlo por el que nos gusta más. Para que el argumento se sostenga, esto requiere que el cambio sea mejor alternativa que el estado actual, aunque no lo haga peor todavía.

¿Que el trabajador no está suficientemente explotado para hacer una revolución? Pues alegrémonos de que aumente la explotación, porque así la hará. Agudizar las contradicciones, se dice. ¿Que la iglesia católica apoya, en su emisora de radio, a un charlatán vociferante? Tanto mejor, así la gente se dará cuenta con más claridad de lo mala que es la iglesia. ¿Que el partido que no es nuestro favorito está liderado por un incompetente? Miel sobre hojuelas, más probabilidad de que gane el nuestro.

Personalmente prefiero justo lo contrario. Cuanto mejor, mejor. Prefiero que el partido que menos me atrae sea lo más sensato posible, que tenga buenos dirigentes y que, cuando ejerza el poder, lo haga bien. Prefiero unos obispos tolerantes y adaptados a los nuevos tiempos que unos recalcitrantes. Por mucho que esté en desacuerdo con sus ideas, con los primeros será más fácil convivir que con los segundos, aunque duren más.

Es sabido que la prensa española no es demasiado independiente. Algunos periódicos lo disimulan más que otros. Tengo amigos que piensan que la vinculación clara de un periódico es mejor que la sutil de otro porque, al parecer, de quien claramente defiende un partido o ideología puedes estar alerta, mientras que quien aparenta algo más de neutralidad te puede llevar sutilmente a su bando. No lo creo de ninguna manera. Me gustaría que todos los periódicos tuvieran la mayor pluralidad posible, aunque solo fuera para disimular, y que de vez en cuando se dedicaran a criticar a los suyos o alabar a los otros allá donde se lo merecen.

Por otra parte, no recuerdo haber leído en los libros de historia demasiados ejemplos en los que sólo se pudo mejorar después de haber ayudado a empeorar las cosas. Antes bien, veo que los mejores niveles de bienestar y convivencia se dan cuando nuestros enemigos, contrincantes, competidores,… van a mejor y no a peor.

La monarquía es un régimen ¿quién lo duda? que acabará extinguiéndose en el mundo. En los países europeos lo hubiera hecho hace años de haber mantenido la pretensión absolutista del pasado. Se adaptó a los nuevos tiempos y se ha hecho casi ornamental, es decir, más sensata (a mí me parece más sensata una monarquía de decorado que una absolutista). Tanto es así que no hay demasiadas diferencias de bienestar social entre las monarquías y repúblicas de la vieja Europa. Es cierto que pusieron a remojar las barbas cuando la Revolución Francesa, pero lo que digo es que no hubo necesidad de empeorar las cosas en Francia para hacer la revolución (estaban malas de por sí) y que Francia se hubiera ahorrado la revolución si la monarquía se hubiera adaptado a los tiempos. Hugo nos recordaba hace poco que no fueron los más desfavorecidos quienes la impulsaron.

Todo esto son deseos. Deseos míos de que los demás sean lo mejor posible. La realidad se empeñará en que no sea así las más de las veces, sólo que yo no me alegraré por ello.

Contacto

Si te interesa mandar alguna colaboración, saludos, envíanos un correo contacto@lamujerdepurpura.com

ESTO QUE HAS VISTO, DIFÚNDELO…

Respuesta a "Creo en Dios" respecto al diseño inteligente del universo

Antes de exponer mi respuesta, y dada la brevedad necesaria en un medio como este, te recomiendo la lectura del libro “El espejismo de Dios” de Richard Dawkins, ya que todos y cada uno de los argumentos que planteas, de sobra conocidos y de sobra superados, son rebatidos de forma minuciosa y con una consistente base científica. Concretamente el capítulo 4 – Por qué casi ciertamente no existe Dios – y si te parece demasiado largo te puedes limitar a los puntos “El Boeing 747 definitivo” (página 110 del documento descargable) que equivaldría al BMW de tu alegato y “El principio antrópico: versiones planetaria y cosmológica” (página 136 del documento).
Me gustaría comenzar preguntándote por qué evitas referirte a las citas bíblicas sobre un dios sanguinario, celoso, vigilante y vengativo, dado que ese era precisamente el tema del post en el que realizaste tu primer comentario ¿por qué eludir ese debate? dices que no tendría sentido dado que yo no creo en Dios. Efectivamente, no lo hago, pero esta claro que tú sí, y además en ese mismo Dios y no en otro, por lo tanto considero de gran interés conocer tu opinión al respecto.
Pero centrándonos en el tema del origen del universo. Comienzas planteando la cuestión de la existencia de un ALGO antes del Big Bang. Evidentemente para ti ese ALGO debería ser Dios, y por lo visto la existencia eterna de Dios sin principio necesario no te plantea ninguna cuestión posterior como ¿de donde surge Dios?. Pues bien, como ya decían Bertrand Russell y Carl Sagan en referencias previas aparecidas en este blog, si aceptamos que algo puede ser eterno y sin causa o principio necesario ¿por qué no otorgar esa cualidad al universo y saltarnos el paso innecesario de Dios?. Ambas hipótesis, la existencia eterna de la materia o de Dios, plantean una dificultad en común, y es que el concepto “eterno” nos es difícil de concebir y manejar. Sin embargo, en la hipótesis de Dios nos encontramos con una dificultad añadida, sabemos que la materia y la energía existen, las vemos o experimentamos de forma constante, sin embargo no tenemos ninguna evidencia de un ser inteligente y todopoderoso que además existe de forma eterna. Siguiendo el principio de la navaja de Occam me quedo con la hipótesis más sencilla, la del universo eterno, que hace innecesaria la inclusión de un elemento externo y considerablemente improbable. Según tu teoría existe una inteligencia sobrenatural que deliberadamente diseñó y creó el universo y todo lo que hay en él; incluyéndonos a nosotros. En este caso recurro a la réplica de Dawkins:
“Cualquier inteligencia creativa, de suficiente complejidad para diseñar cualquier cosa, llega a existir sólo como el producto final de un extendido proceso de evolución gradual. Las inteligencias creativas; al ser evolucionadas, necesariamente llegan tarde en el universo, y en consecuencia no pueden ser responsables de su diseño.”
A continuación hablaré de la supuesta perfección del universo y sus constantes físicas, aparentemente diseñadas para que exista la vida. Si las constantes físicas del universo variasen ligeramente el universo sería completamente diferente, no sabemos que tipo de materia o energía resultaría de dichos cambios ni si alguna forma de vida sería posible en tales condiciones, todo serían elucubraciones sobre algo que simplemente no podemos saber, decir que un universo distinto no sería apto para algún tipo de vida es una afirmación gratuita que presupone que la vida en la tierra es la única forma de vida posible. Evidentemente, todas las formas de vida que existan en este universo en el que estamos deber ser necesariamente las formas de vida posibles bajo las constantes físicas de dicho universo. Una vez aclarado esto, centrémonos en estas constantes.
Del modo en el que expones tu argumento uno diría que el universo se reduce al planeta tierra, su satélite y la estrella al rededor de la cual gira, digamos que es una visión un tanto simplista. En el universo en el que estamos nosotros ahora mismo, originado bajo las constantes físicas vigentes, se estima que existen cientos de miles de millones de galaxias, cada una de las cuales contiene cientos de miles de millones de estrellas, por lo que siendo prudentes podemos hablar de billones de planetas. El minúsculo punto, virtualmente infinitesimal en el que tu y yo discutimos sobre Dios es uno de esos billones de puntos infinitesimales. Esas mismas constantes físicas a las que haces referencia han dado lugar a un número astronómico de condiciones distintas, planetas con órbitas que van desde las exageradamente elípticas a las casi circulares, planetas con tamaños desde gigantescos a diminutos, con temperaturas desde tremendamente altas a tremendamente bajas, muy próximos o muy distantes a su estrella de referencia, con atmósferas de una infinidad de composiciones diferentes, desde los que no tienen satélites hasta los que los tienen en gran número, etc, etc las combinaciones posibles son casi infinitas. De entre esos billones de planetas con sus billones de condiciones ambientales distintas es de esperar que un reducido número de ellos, se estima que cientos de miles de millones, presenten un ambiente amigable para la vida, en miles de millones de esos planetas aptos para la vida se habrán originado células primitivas, y algunas de esa células primitivas pueden haber evolucionado hacia células mas complejas, y de nuevo me remito a Dawkins:
“Vivimos en un planeta que es amigable a nuestro tipo de vida, y hemos visto dos razones por las cuales esto es así. Una es que la vida ha evolucionado para florecer en las condiciones proporcionadas por el planeta. Esto es debido a la selección natural. La otra razón es la antrópica. Existen miles de millones de planetas en el universo; y, sin importar cuan pequeña sea la minoría de planetas amigables a la evolución, nuestro planeta necesariamente tiene que ser uno de ellos.”
Es decir, de entre los virtualmente infinitos planetas del universo nosotros, como seres vivos evolucionados, deberemos estar necesariamente en uno de los que cumpla los requisitos ambientales para nuestro origen y evolución. Por lo tanto tus referencias a la órbita terrestre o a la órbita lunar muestran una visión muy reducida del universo. Los cuerpos celestes actuales y sus respectivas órbitas son el fruto de miles de millones de años dirigiéndose hacia un equilibrio, los cuerpos con la distancia y masa necesarias para precipitarse sobre la tierra ya lo hicieron hace miles de millones de años y los mismo pasa con los que se alejaron y acabaron precipitándose en otro cuerpo celeste a causa de su respectiva gravedad. Creo que no lo has reflexionado lo suficiente.
Para terminar citaré una referencia sobre Aristóteles que aparece en el libro de Charles Darwin “El origen de las especies”:
“La lluvia no cae más para hacer crecer la mies que para estropear el grano del labrador cuando está a la intemperie después de la trilla”
Un saludo.

Argumentos de "Creo en Dios" para el diseño inteligente del Universo

Recientemente alguien que firma con el seudónimo de “Creo en Dios” tuvo el detalle de participar en este blog y exponer sus argumentos en favor de la existencia de un diseñador inteligente del Universo. Considero que su aportación y mi respuesta merecen aparecer en un post aparte y no quedar perdidas entre los comentarios de un post antiguo y no relacionado con el tema. Dado que el objetivo principal de este blog es el debate de ideas agradezco a “Creo en Dios” su participación y agradeceré la aportación de cualquier otro interesado. “Creo en Dios” dice lo siguiente:
“Hola Alex, tienes razón, aunque al leer en la parte superior coloqué un “titulo” que dice: INTRODUCCION, esto quiere decir que aún no termino mi intervención. Como dije antes es más fácil decir por qué he decidido dejar de ser EVOLUCIONISTA y ser CRISTIANO y no lo contrario pues se presta solo para polémica y retorica de ambas partes, un debate tan interesante y serio como el que propones creo que bien merece tener todo el espacio que sea necesario y no solo debatir acerca de unas pocas citas que nos hablan acerca de un “Dios Sanguinario”, que está pendiente de en qué momento la raza humana se equivoca para CASTIGAR y lanzar rayos y centellas sobre esas pobres criaturas que están a expensas de él, por otra parte, no tiene sentido debatir las citas que tienes pues recuerda que TU no crees en la existencia de Dios, por tanto todo lo que se diga a favor o en contra simplemente no tendrá sentido, en cambio tú propones la demostración de la existencia de un Ser Divino y eso es precisamente lo que me propongo a partir del análisis científico, pues contrario a ti (que lo rebajas a la altura de un cuento de hadas) yo he encontrado que la Ciencia APOYA la existencia de Dios, Jehová, Yahwe, Ala, Elohin o como quieras llamarlo. Además en este caso me gusta más tu terreno, pues es, te aseguro, mucho más interesante para los que leen este blog.

Retomando el tema, para hablar acerca de la teoría de la evolución, primero debemos hablar acerca de la teoría del Big Bang (pues antes de existir el proconsul o cualquier otro homínido, debió suceder el GENESIS u origen de todo), la cual simplifica el origen del universo así: “el universo comenzó a existir luego del llamado Big Bang (‘Gran Explosión’), acontecimiento de inimaginables proporciones que dispersó un punto extraordinariamente denso, donde estaban contenidos el espacio, la materia y el tiempo. La materia y la energía resultantes de la explosión cayeron progresivamente bajo la gravedad. Se iniciaron núcleos de concentración de materia que originaron todos los cuerpos que la moderna astronomía ha logrado identificar.” ¿Qué quiere decir esto?, quiere decir que antes DEL TODO, había ALGO. Esto es muy interesante, pues llegamos al mismo punto de entrada, ¿Qué había antes, de donde salió todo, y de donde salió ese ALGO?, pero dejemos ese ALGO así y sigamos adelante, aceptemos sin preguntar tanto y analicemos lo que acabamos de ver. Con respecto al Big Bang, “al pasar el tiempo, algunas regiones ligeramente más densas de la materia casi uniformemente distribuida crecieron gravitacionalmente, haciéndose más densas, formando nubes, estrellas, galaxias y el resto de las estructuras astronómicas que actualmente se observan. Los detalles de este proceso dependen de la cantidad y tipo de materia que hay en el Universo. Los tres tipos posibles se denominan materia oscura fría, materia oscura caliente y materia bariónica. Las mejores medidas disponibles (provenientes del WMAP, La Wilkinson Microwave Anisotropy Probe es una sonda de la NASA cuya misión es estudiar el cielo y medir las diferencias de temperatura que se observan en la radiación de fondo de microondas, un remanente del Big Bang.) muestran que la forma más común de materia en el universo es la materia oscura fría. Los otros dos tipos de materia sólo representarían el 20 por ciento de la materia del Universo.

El Universo actual PARECE ESTAR DOMINADO POR UNA FORMA MISTERIOSA DE ENERGÍA conocida como energía oscura. Aproximadamente el 70 por ciento de la densidad de energía del universo actual está en esa forma. Una de las propiedades características de este componente del universo es el hecho de que provoca que la expansión del universo varíe de una relación lineal entre velocidad y distancia, haciendo que el espacio-tiempo se expanda más rápidamente que lo esperado a grandes distancias. La energía oscura toma la forma de una constante cosmológica en las ecuaciones de campo de Einstein de la relatividad general, pero los detalles de esta ecuación de estado y su relación con el modelo estándar de la física de partículas continúan siendo investigados tanto en el ámbito de la FÍSICA TEÓRICA COMO POR MEDIO DE OBSERVACIONES. MÁS MISTERIOS APARECEN CUANDO SE INVESTIGA más acerca del principio, cuando las energías de las partículas eran más altas de lo que ahora se pueden estudiar mediante experimentos. NO HAY NINGÚN MODELO FÍSICO CONVINCENTE PARA EL PRIMER 10-33 SEGUNDO DEL UNIVERSO, antes del cambio de fase que forma parte de la teoría de unificación grande. En el “primer instante”, la teoría gravitacional de Einstein predice una singularidad gravitacional en donde las densidades son infinitas. Para resolver esta paradoja física, hace falta una teoría de la gravedad cuántica. La comprensión de este período de la historia del universo FIGURA ENTRE LOS MAYORES PROBLEMAS NO RESUELTOS DE LA FÍSICA.” (wikipedia.org), ahora bien, pregunto, ¿qué posibilidades hay que después de una explosión, o lo que haya sucedido en ese momento, se pueda formar por sí mismo el universo como lo conocemos, con sus galaxias, sistemas solares, planetas y lunas?, sin duda alguna la mismas posibilidades que hay que después que un huracán se pose sobre una fábrica de autos con todos los elementos necesarios para los mismos y al terminar su labor descomunal aparezca un BMW, también se debe tener en cuenta el comentario anterior que dice “Para resolver esta paradoja física, hace falta una teoría de la gravedad cuántica.”, esto quiere decir que no se puede comprobar tal Big Bang, ahora dejemos de un lado la sombra de duda y pensemos que SÍ se pudo, puede acaso un acto CASUAL crear un universo PERFECTO (sin tener en cuenta que durante el primer SEGUNDO después de la Gran Explosión, nadie sabe NADA acerca de que pasó allí), analicemos lo siguiente:

Apogeo, del griego απο (lejos de) y geo (Tierra) es el punto en una órbita elíptica alrededor de la Tierra, en el que un cuerpo se encuentra más alejado del centro de ésta. El punto opuesto, el más cercano al centro de la Tierra, se llama perigeo. Un cuerpo en órbita alrededor de la Tierra se mueve más lentamente cuando se encuentra en su apogeo debido a que, según la segunda ley de Kepler, en su recorrido por la elipse el cuerpo barre áreas iguales en el mismo tiempo.” (wikipedia.org), ¿Qué es lo que logra que el apogeo y el perigeo sea CONSTANTE?, la ley de la gravedad, esto quiere decir que si la acción de la gravedad sobre la luna no fuese lo suficientemente fuerte, la luna se escaparía de la órbita de la tierra y se formaría un cataclismo, de proporciones inimaginables, por el contrario si la acción de la gravedad fuese más fuerte de lo necesario sobre nuestro satélite natural, entonces ella se estrellaría contra la tierra o se acercaría más y eso elevaría el nivel de los mares a proporciones increíbles, ya se imaginan lo que sucedería. Por mi parte no creo que algo tan delicado como el equilibrio natural de las fuerzas de gravedad entre la tierra y la luna sea algo hecho por la casualidad, sino por la causalidad, por otra parte podemos analizar nuestro sistema solar: “Perihelio (de peri- y el griego ηλιοσ, Sol) es el punto más cercano de la órbita de un cuerpo celeste alrededor del Sol. Se representa por q. Si a es la distancia media y e la excentricidad, entonces q=a (1-e). Tal como establece la segunda de las leyes de Kepler, la velocidad de traslación del cuerpo celeste es máxima en el perihelio. A principios del mes de julio (generalmente, el día 4 de julio), en el afelio, la Tierra dista 152,6 millones de kilómetros del Sol, mientras que a comienzos de enero (también el día 4), en el perihelio o punto de su órbita más cercano al Sol, se encuentra a 147,5 millones de kilómetros del Sol. Afelio (del griego απο = lejos de, y ηλιοσ = el Sol) es el punto más alejado de la órbita de un planeta alrededor del Sol. Es el opuesto al perihelio, el punto más cercano al Sol. En los elementos orbitales, se representa por Q.

Si a es la distancia media y e la excentricidad, entonces Q=a (1+e). Tal como establece la segunda de las leyes de Kepler, la velocidad de traslación del planeta es mínima en el afelio, por lo que es máxima en el perihelio. A principios del mes de julio (generalmente, el día 4), en el afelio, la Tierra dista 151.8 millones de kilómetros del Sol, mientras que a comienzos de enero (el día 3), en el perihelio o punto de su órbita más cercano al Sol, la Tierra se encuentra a 147.5 millones de kilómetros del Sol.” (wikipedia.org), ¿pero que quiere decir todo esto?, que el movimiento CONSTANTE de traslación de la tierra, al derredor del nuestro astro rey, hace posible la vida en la tierra, las estaciones, invierno y verano y que ese movimiento está regido por COMPLEJAS Y DELICADAS ECUACIONES MATEMÁTICAS QUE NO SE PUEDEN VARIAR NI SIQUIERA UNOS CUANTOS MILÍMETROS pues de lo contrario moriríamos rostizados o moriríamos de frio intenso y eso definitivamente no puede ser un subproducto de una antiquísima explosión si no el producto de una Mano Maestra, de UN ARQUITECTO que sabe y supo siempre donde poner cada pieza de este universo para que la vida fuese posible.

Hasta aquí mi intervención con respecto al Big Bang, en una próxima oportunidad hablaré acerca de la vida en la tierra.

Cordial Saludo,

Creo en Dios

Pd: creo que ya no podrás decir que “todavía no has dicho ni una sola palabra que tenga que ver con la existencia de Dios”

TOD@S EQUIVOCAD@S MENOS TÚ

YO DIGO QUE AMBOS SOMOS ATEOS. YO SIMPLEMENTE CREO EN UN DIOS MENOS QUE TÚ. CUANDO ENTIENDAS POR QUÉ RECHAZAS TODOS LOS DEMÁS POSIBLES DIOSES, ENTENDERÁS POR QUÉ YO RECHAZO EL TUYO. STEPHEN ROBERTS

Lunes, 7 de Septiembre de 2009

El opio del pueblo en el 2050

A mediados del siglo XXI las grandes religiones parecen tener su futuro asegurado.Según el ‘Atlas de las religiones" elaborado por el diario francés Le Monde Diplomatique casi el 85% de las personas practicará una religión en el mundo.He aquí los datos:En 2050, el cristianismo pasará los 3.000 millones de fieles y seguirá siendo la primera comunidad religiosa mundial. Pero el Islam -que llegará a

Sacerdote vendía droga

Lunes 7 de Seltiembre del 2009 ME­XI­CA­LI, B.C., 4 de sep­tiem­bre (OEM).-

La des­com­po­si­ción so­cial lle­ga a ni­ve­les alar­man­tes ya que tres su­je­tos que fue­ron de­te­ni­dos cuan­do rea­li­za­ba una tran­sac­ción de com­pra-ven­ta de dro­gas, uno de ellos di­jo te­ner co­mo ofi­cio sa­cer­do­te y ra­di­car en el do­mi­ci­lio ubi­ca­do en el Frac­cio­na­mien­to Va­lle del Pe­dre­gal.

http://redatea.net/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/b00ca_sacerdote-catolico.jpg

Los de­te­ni­dos son Mar­co An­to­nio Flo­res Ro­bles, de 33 años de edad, de pro­fe­sión sa­cer­do­te, así co­mo los al­ba­ñi­les En­ri­que Car­pio Agui­lar, de 39 años de edad, con do­mi­ci­lio en Vi­llas del Pal­mar, y Ju­lián Men­do­za Cons, de 37, re­si­den­te de Pa­la­co.

Los agen­tes Joel Va­len­te Gon­zá­lez y Jo­sé Fran­cis­co Már­quez, a bor­do de la uni­dad 3871, al cir­cu­lar por la Ave­ni­da Mer­ced y 5 de Ma­yo del Frac­cio­na­mien­to An­ge­les de Pue­bla, se per­ca­ta­ron que tres su­je­tos es­ta­ban re­car­ga­dos en un au­to Jet­ta gris, los cua­les al ver la pa­tru­lla se pu­sie­ron muy ner­vio­sos.

Uno de ellos, no se su­po quién, de­jó caer un en­vol­to­rio al pi­so, al ser re­vi­sa­do por los agen­tes des­cu­brie­ron que den­tro con­te­nía 15 “glo­bos” con un pol­vo gra­nu­la­do del que se di­jo po­dría ser la me­tan­fe­ta­mi­na co­no­ci­da co­mo “ice”.

An­te tal si­tua­ción se in­for­mó que los agen­tes an­te la ne­ga­ti­va de los tres a acep­tar la pro­pie­dad de la dro­ga, se les arres­tó y lle­vó an­te el juez ca­li­fi­ca­dor. Por par­te de la Cu­ria lo­cal se dio a co­no­cer que Mar­co An­to­nio Flo­res Ro­bles no es­tá re­gis­tra­do co­mo sa­cer­do­te en la re­gión, por lo que lo des­co­no­cen co­mo tal, por lo que pu­die­ra ser un im­pos­tor o pro­ve­nien­te de otra dió­ce­sis.

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ESTO QUE HAS VISTO, DIFÚNDELO…

Brujo Mayor Predijo que México perdería ante Costa Rica

Domingo 6 de Septiembre del 2009

Nuevamente el brujo mayor hace el ridículo y se equivoca ante el resultado del partido de fútbol de México antes Costa Rica.


El brujo Mayor había dicho que la selección Mexicana perdería ante los ticos, en el partido del dia sabado 5 de septiembre del 2009, pero al final del partido la seleccion azteca ganaría 3-0 con anotaciones de Giovani, Guillermo y Guardado.

Imaginemos, si el llamado brujo mayor se equivoca con tal magnitud. ¿Que pasa con las personas que acuden con el adivino de su colonia?, para que les revele lo que vendrá en el futuro.
Esta clase de personas lo único que hacen es jugar con la necesidad y sufrimiento de la gente, robándoles su poco dinero bajo la promesa de adivinar, lo que la vida les tiene preparado.

LMDP


ESTO QUE HAS VISTO, DIFÚNDELO…

Política y pensamiento crítico

En realidad detesto publicar textos que no sean míos, a menos que haya habido alguna contribución personal al mismo, por ejemplo la traducción. Pero en este caso, me pareció que el texto que a continuación presento es una visión de lo que debe ser el pensamiento crítico aplicado a los asuntos públicos: una invitación a pensar que una sociedad mejor es posible y que ésta no va a llegar insistiendo en aplaudir la inmovilidad. También quiero aprovechar para dejar patente que me gusta la forma en que Denise Dresser escribe, pero ha habido algunas ocasiones en las que no he coincidido con su opinión. Sin embargo esta vez estoy dispuesto a suscribir la totalidad de las palabras contenidas en este artículo.

La declaración de Felipe Calderón a la que hace referencia la autora puede leerse aquí.

El artículo que transcribo apareció en la revista proceso. Las partes marcadas en negritas fueron las que más me gustaron. Lo demás lo dejo para los comentarios

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Llamado a hablar mal de México
(Enlace: http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=71931)
DENISE DRESSER
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Y en los tiempos oscuros, ¿habrá canto?
Sí. Habrá el canto sobre los tiempos oscuros.
Bertolt Brecht
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Hace unos días, el presidente Felipe Calderón criticó a los críticos y convocó a hablar bien de México: “Hablar bien de México, de las ventajas que México tiene… es la manera de construir, precisamente, el futuro del país”. Y de allí, siguiendo su propio exhorto, pasó a congratularse porque la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes aquí es más baja que en Colombia, Brasil, El Salvador o Nueva Orleáns. Las ventajas de México quedarán claras cuando decidamos hablar bien del país, concluyó.

Escribo ahora para pedirte –lector o lectora– que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignación, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qué un país tan majestuoso como México ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba Günter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los ríos claros y transparentes, pero hablar mal de los políticos opacos y tramposos; hablar bien de los árboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del país pero hablar mal de quienes se lo han embolsado.

El oficio de ser un buen ciudadano parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empeñados en esconderla. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deberían dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al país que no tienen derecho a seguir haciéndolo; de mirar a México con la honestidad que necesita; de mostrar que somos mejores que nuestra clase política y no tenemos el gobierno que merecemos. De vivir anclado en la indignación permanente: criticando, proponiendo, sacudiendo. De alzar la vara de medición. De convertirte en autor de un lenguaje que intenta decirle la verdad al poder. Porque hay pocas cosas peores –como lo advertía Martin Luther King– que el apabullante silencio de la gente buena. Ser ciudadano requiere entender que la obligación intelectual mayor es rendirle tributo a tu país a través de la crítica.

Ahora bien, ser un buen ciudadano en México no es una tarea fácil. Implica tolerar los vituperios de quienes te exigen que te pases el alto, cuando insistes en pararte allí. Implica resistir las burlas de quienes te rodean cuando admites que pagas impuestos, porque lo consideras una obligación moral. Lleva con frecuencia a la sensación de desesperación ante el poder omnipresente de los medios, la gerontocracia sindical, los empresarios resistentes al cambio, los empeñados en proteger sus privilegios.

Aun así me parece que hay un gran valor en el espíritu de oposición permanente y constructiva versus el acomodamiento fácil. Hay algo intelectual y moralmente poderoso en disentir del statu quo y encabezar la lucha por la representación de quienes no tienen voz en su propio país. Como apunta el escritor J.M. Coetzee, cuando algunos hombres sufren injustamente, es el destino de quienes son testigos de su sufrimiento padecer la humillación de presenciarlo. Por ello se vuelve imperativo criticar la corrupción, defender a los débiles, retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Por ello se vuelve fundamental seguir denunciando las casas de Arturo Montiel y los pasaportes falsos de Raúl Salinas de Gortari y las mentiras de Mario Marín y los abusos de Carlos Romero Deschamps y el escandaloso Partido Verde y los niños muertos de la guardería ABC y los cinco millones de pobres más.

No se trata de desempeñar el papel de quejumbroso y plañidero o erigirse en la Casandra que nadie quiere oír. No se trata de llevar a cabo una crítica rutinaria, monocromática, predecible. Más bien un buen ciudadano busca mantener vivas las aspiraciones eternas de verdad y justicia en un sistema político que se burla de ellas. Sabe que el suyo debe ser un papel puntiagudo, punzante, cuestionador. Sabe que le corresponde hacer las preguntas difíciles, confrontar la ortodoxia, enfrentar el dogma. Sabe que debe asumirse como alguien cuya razón de ser es representar a las personas y a las causas que muchos preferirían ignorar. Sabe que todos los seres humanos tienen derecho a aspirar a ciertos estándares decentes de comportamiento de parte del gobierno. Y sabe que la violación de esos estándares debe ser detectada y denunciada: hablando, escribiendo, participando, diagnosticando un problema o fundando una ONG para lidiar con él.

Ser un buen ciudadano en México es una vocación que requiere compromiso y osadía. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los demás sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la mediocridad, la corrección política, la mendacidad. Es resistir la cooptación. Es vivir produciendo pequeños shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivir en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando, milímetro tras milímetro, la percepción de la realidad para así cambiarla. Vivir, como lo sugería George Orwell, diciéndoles a los demás lo que no quieren oír.

Quienes hacen suyo el oficio de disentir no están en busca del avance material, del avance personal o de una relación cercana con un diputado o un delegado o un presidente municipal o un Secretario de Estado o un Presidente. Viven en ese lugar habitado por quienes entienden que ningún poder es demasiado grande para ser criticado. El oficio de ser incómodo no trae consigo privilegios ni reconocimiento, ni premios, ni honores. Uno se vuelve la persona que nadie sabe en realidad si debe ser invitada, o el colaborador de una revista a la cual le recortan la publicidad.

Pero el ciudadano crítico debe poseer una gran capacidad para resistir las imágenes convencionales, las narrativas oficiales, las justificaciones circuladas por televisoras poderosas o Presidentes porristas. La tarea que le toca –te toca– precisamente es la de desenmascarar versiones alternativas y desenterrar lo olvidado. No es una tarea fácil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen quién los represente, escribe Edward Said. Y no por idealismo romántico, sino por el compromiso con formar parte del equipo de rescate de un país secuestrado por gobernadores venales y líderes sindicales corruptos y monopolistas rapaces. Aunque la voz del crítico es solitaria, adquiere resonancia en la medida en la que es capaz de articular la realidad de un movimiento o las aspiraciones de un grupo. Es una voz que nos recuerda aquello que está escrito en la tumba de Sigmund Freud en Viena: “la voz de la razón es pequeña pero muy persistente”.

Vivir así tiene una extraordinaria ventaja: la libertad. El enorme placer de pensar por uno mismo. Eso que te lleva a ver las cosas no simplemente como son, sino por qué llegaron a ser de esa manera. Cuando asumes el pensamiento crítico, no percibes a la realidad como un hecho dado, inamovible, incambiable, sino como una situación contingente, resultado de decisiones humanas. La crisis del país se convierte en algo que es posible revertir, que es posible alterar mediante la acción decidida y el debate público intenso. La crítica se convierte en una forma de abastecer la esperanza en el país posible. Hablar mal de México se vuelve una forma de aspirar al país mejor.

Esta es una posición vital extraordinariamente útil pero heterodoxa en un lugar que cambia pero muy lentamente debido a la complicidad de sus habitantes y sus gobernantes. Porque hay tantos que parten de la premisa: “así es México”. Tantos que parten de la inevitabilidad. Tantos que parten de la conformidad. Ya lo decía Octavio Paz: “Y si no somos todos estoicos e impasibles –como Juárez y Cuauhtémoc– al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de nuestras victorias nos conmueve nuestra entereza ante la adversidad”. Allí está nuestro conformismo con la corrupción cuando es compartida. Nuestra propensión a compararnos hacia abajo y congratularnos –como lo hace Felipe Calderón– porque por lo menos México no es tan violento como la ciudad de Nueva Orleáns.

Ante esa propensión al conformismo te invito a hablar mal de México. A formar parte de los ciudadanos que se rehúsan a aceptar la lógica compartida del “por lo menos”. A los que ejercen a cabalidad el oficio de la ciudadanía crítica. A los que alzan un espejo para que un país pueda verse a sí mismo tal y como es. A los que dicen “no”. A los que resisten el uso arbitrario de la autoridad. A los que asumen el reto de la inteligencia libre. A los que piensan diferente. A los que declaran que el emperador está desnudo. A los que se involucran en causas y en temas y en movimientos más grandes que sí mismos. A los que en tiempos de grandes disyuntivas éticas no permanecen neutrales. A los que se niegan a ser espectadores de la injusticia o la estupidez. A los que critican a México porque están cansados de aquello que Carlos Pellicer llamó “el esplendor ausente”. A los que cantan en la oscuridad porque es la única forma de iluminarla.