Archivos en el mes de September del 2009

Lunes, 7 de Septiembre de 2009

Entrevista a Sam Harris

Cacharreando por el Tubo, he encontrado esta entrevista a Sam Harris realizada por Bill Maher:

Ismael Pérez Fernández.

Los perritos no se van al cielo

Perro con alasLos humanos somos una consecuencia, no un fin. Somos materia que se ha condensado creando vida y conciencia mediante un proceso tan lento (15.000 Millones de años) que nuestra existencia como humanos es insignificante en comparación a su duración. Somos el resultado, no el objetivo, de un proceso evolutivo maravilloso e inevitable que poco a poco creó movimiento, complejidad y por qué no, belleza.

El astrónomo Carl Sagan resumió los últimos 2.500 Millones de años de esta evolución en un párrafo magistral …

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Con el paso del tiempo la auto-replicación se volvió más precisa dado que las moléculas que se copiaban mejor producían más copias. La selección natural estaba en marcha. Máquinas moléculares evolucionaron lentamente, imperceptiblemente — la vida había comenzado. Colectivos de moléculas orgánicas evolucionaron en organismos unicelulares. Estos produjeron colonias multi-celulares. Varias partes se transformaron en órganos especializados. Algunas colonias se adhirieron al fondo marino, otras nadaron libremente. Los ojos evolucionaron, y ahora el cosmos podía ver. Las cosas vivas se movieron y colonizaron la tierra. Los reptiles dieron lugar a pequeñas criaturas de sangre caliente con cerebros más grandes que desarrollaron destreza y curiosidad sobre su ambiente. Aprendieron a usar herramientas y fuego y lenguaje — la materia estelar, las cenizas de la alquimia estelar habían emergido a la conciencia.

La otra historia

La historia alternativa, todos la conocemos. Dios pone a Ken y Barbie en el paraíso, los accesorios: plantas, animales, fósiles, millones de galaxias, soles, planetas, vienen incluídos de fábrica.

Lego y dedo de DiosDe nuevo, para ser más fieles al mito: Dios pone a Adam y Eva en el paraíso, los accesorios: plantas, animales, fósiles, millones de galaxias, soles, planetas, vienen incluídos en la creación. Les ordena textualmente (Génesis 1:28) llenar la tierra y someterla, ejercer dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.

Dentro de este mito, los animales son propiedad del hombre. Esto no son palabras antiguas que ya no tengan valor. El catecismo de la iglesia católica (P. III, S. 2, Cap. 2, Art. 7) lo explica en extenso.

p2415. Comienza con una exortación a que usar los recursos minerales, vegetales y animales juiciosamente:

Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están por su naturaleza destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura. El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede estar divorciado de imperativos morales. El dominio del hombre sobre lo inanimado y sobre los otros seres vivos otorgado por el Creador no es absoluto: está limitado por la preocupación por la calidad de vida de su vecino, incluyendo las generaciones venideras; requiere un respeto religioso por la integridad de la creación.

p2416. Continúa con un recordatorio de por qué hay que tratar con bondad a los animales:

Los animales son criaturas de Dios. Él los rodea con su cuidado providencial. Por su mera existencia le dan bendiciones y gloria. Por lo tanto los hombres les deben tratar con bondad. Debemos recordar la gentileza con la cual santos como San Francisco de Asís o San Filipo Neri trataban a los animales.

p2416. Indica que los animales son comida, vestimenta, herramientas, entretenimiento y material de experimentación:

Dios ha confiado a los animales bajo la administración de aquéllos a quienes creó a su imágen. Por lo tanto es legítimo usar a los animales para comer y vestirse. Pueden ser domesticados para ayudar al hombre en su trabajo y su entretención. La experimentación médica y científica en animales es una práctica moralmente aceptable si permanece dentro de límites aceptables y contribuye a cuidar y salvar vidas humanas.

p2418. Termina advirtiendo no malgastar el dinero en el cuidado de los animales:

Es contrario a la dignidad humana causar que los animales sufran o mueran innecesariamente. Es igualmente indigno gastar dinero en ellos que deba como prioridad ir a aliviar la miseria humana. Uno puede amar a los animales; uno no debe dirigirles el afecto debido solamente a las personas.

Rebelión


Albert Schweitzer
cuenta en su biografía (Aus meiner Kindheit und Jugendzeit, 1957) que:

…incluso antes de entrar en la escuela, encontraba incomprensible que en mi plegaria de la mañana supuestamente debía rezar solamente por los seres humanos. Así que en la noche rezaba en secreto una plegaria que inventé yo mismo. Decía así: "Querido Dios, protege y bendice todo lo que respira, cuídalo de todo mal, y permítele dormir en paz".

Algunos piensan que "ser católico" puede ser reemplazado por "ser católico a mi manera". Pero el mito católico es fundamentalmente incompatible con el respeto por los animales, no sólo a nivel superficial. Es fundamentalmente ajeno a los derechos animales porque parte de la premisa de que el hombre es el objetivo de la creación, y los demás animales, incluso los demás primates, son solamente un accesorio.

Las religiones son instituciones de promoción de los intereses (de algunos) humanos, inventadas cientos de años atrás para organizar y someter a pueblos nómades. Los perritos no se van al cielo, tampoco al infierno. Cielo e infierno no les conciernen. Tampoco a nosotros, ni a los demás animales.

Publicado originalmente por ChaTo en Ecosofia.org. Fuentes: Cosmos, Catecismo Católico [vatican.va]. Fotos: BL1961 @ Flickr (CC), Kaptain Kobold @ Flickr (CC).

HORARIO

Ahora que he perdido todos mis beneficios como estudiante (es decir: horario flexible) tengo que cumplir un horario más que completo de lunes a viernes: entro a las 9:00, salgo a las 19:30. Una hora para llegar y otra hora para regresar a casa. Una hora y media de comida de 3:30 a 17:00. Nueve horas diarias de trabajo. Verdadero letargo. Las nueve horas las podemos desglosar como sigue:Una hora

Vota por La media hostia en Bitacoras.com

Aún con cierta decepción tras haber ocupado el año pasado el segundo lugar en los premios organizados por Bitacoras.com para la categoría de Mejor Blog Cultural, me permito optar a uno de los premios de la nueva convocatoria. Este año me propongo optar al premio para el Mejor Blog Social-Medioambiental. Es vital que tu voto vaya para la categoría correcta. Dado que lo complicado del procedimiento si no eres ya usuario de Bitacoras.com podría hacer mella en tu ánimo de ayudarte, detallo debajo el método completo para dicho voto. No es para tanto. Sólo sigue los pasos que indico. Mi agradecimiento será eterno y, como creo que ya sabes, el agradecimiento en Internet adquiere formas insospechadas. :)

  • Primero tienes que entrar en este enlace:

    http://bitacoras.com/premios09/votar/lamediahostia.blogspot.com

  • Pulsa el enlace «Regístrate y disfrutarás …»
  • Pulsa en «Crear cuenta» abajo del todo.
  • Ponte un alias, escribe tu nombre y tu correo, elige una contraseña,
    etc. Finalmente pulsa «Crear».
  • Te llegará un email «Activación de usuario en Bitacoras.com». Haz clic en el enlace largo con muchos números y muchas letras. Te devolverá a Bitacoras.com.
  • Vuelve a entrar en el enlace de antes:

    http://bitacoras.com/premios09/votar/lamediahostia.blogspot.com

  • Ahora dale a «Entrar en el sistema».
  • Usa el alias y la contraseña que has elegido antes y dale a «Entrar».
  • Vueeeeelve a entrar en el enlace de antes.

    http://bitacoras.com/premios09/votar/lamediahostia.blogspot.com

  • Verás que ahora te identifica:

    «Votarás identificándote con el correo ivalladt@gmail.com, perteneciente al usuario ivalladt.»

    «Hemos detectado que quieres votar la URL http://lamediahostia.blogspot.com. Si pulsas sobre el icono junto al primer campo de cada categoría, se copiará la URL y no tendrás que escribirla.»

  • Ahora baja a donde dice «Mejor Blog Social-Medioambiental» y dale al signo «+» a la derecha de la primera cajita. Verás que al darle aparece “lamediahostia.blogspot.com”.
  • Baja del todo y verás ocho números y letras. Escríbelos en la caja a su derecha y pulsa «Votar». Es sólo una verificación para comprobar que eres un ser humano. Lo eres, ¿verdad?
  • Si ves que dice «Todos los votos se han realizado correctamente. Se han resaltado en verde los votos realizados…» entonces ya está. Si no, será que has hecho algo mal. Si te quedan ganas, vuelve a intentarlo. Si no, déjalo por imposible —en realidad, no debe irnos la vida en el empeño—.

Sólo con que hayas leído hasta aquí, te debo una caña. Si además has votado bien, que sea con unas aceitunas. Qué coño, con anchoa.

Sam Harris para Bill Maher en Real Time

Bill Maher entrevista al filósofo humanista Sam Harris en su programa Real Time. Harris trata algunos de sus temas favoritos, como la relación entre la religión moderada y extremista o la interpretación científica de fenómenos como la felicidad o la meditación. Memorable la referencia de Maher al incidente entre George W. Bush y Jacques Chirac en 2003.

Se trata de mi primer subtitulado para YouTube, así que ruego sean disculpados hasta donde sea posible cualesquiera despistes en la traducción o problemas de sincroníao codificación. A cambio, el clip está disponible subtitulado tan solo dos días después de aparecer el original en la red.

Asegúrate de suscribirte al canal ivalladt en YouTube, donde van a ocurrir muchas novedades en las próximas semanas.

Lee también

Si la pregunta parece estúpida con un hombre, también debería parecerlo con Arnold Schwarzenegger

Culturista desde los quince años. Mister Universo a los 22. Mister Olympia en siete ocasiones. Símbolo de la disciplina aún después de su retirada, autor de innumerables libros y artículos. Actor de cine de acción, protagonista de Conan el Bárbaro, Terminator y otras muchas películas de éxito. Político republicano desde la pasada década, Gobernador de California desde 2003, reelegido en 2006. Podría forzar la modificación de la Constitución estadounidense para permitir que un nacido en Austria pueda disputar la presidencia de la nación. Un currículum impresionante. Ahora, una preguntita. ¿No tendrá previsto quedarse embarazado?

Si la pregunta parece estúpida con un hombre, también debería parecerlo con Arnold Schwarzenegger.

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Ahora que he perdido todos mis beneficios como estudiante (es decir: horario flexible) tengo que cumplir un horario más que completo de lunes a viernes: entro a las 9:00, salgo a las 19:30. Una hora para llegar y otra hora para regresar a casa. Una hora y media de comida de 3:30 a 17:00. Nueve horas diarias de trabajo. Verdadero letargo. Las nueve horas las podemos desglosar como sigue:Una hora

Política y pensamiento crítico

En realidad detesto publicar textos que no sean míos, a menos que haya habido alguna contribución personal al mismo, por ejemplo la traducción. Pero en este caso, me pareció que el texto que a continuación presento es una visión de lo que debe ser el pensamiento crítico aplicado a los asuntos públicos: una invitación a pensar que una sociedad mejor es posible y que ésta no va a llegar insistiendo en aplaudir la inmovilidad. También quiero aprovechar para dejar patente que me gusta la forma en que Denise Dresser escribe, pero ha habido algunas ocasiones en las que no he coincidido con su opinión. Sin embargo esta vez estoy dispuesto a suscribir la totalidad de las palabras contenidas en este artículo.

La declaración de Felipe Calderón a la que hace referencia la autora puede leerse aquí.

El artículo que transcribo apareció en la revista proceso. Las partes marcadas en negritas fueron las que más me gustaron. Lo demás lo dejo para los comentarios

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Llamado a hablar mal de México
(Enlace: http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=71931)
DENISE DRESSER
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Y en los tiempos oscuros, ¿habrá canto?
Sí. Habrá el canto sobre los tiempos oscuros.
Bertolt Brecht
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Hace unos días, el presidente Felipe Calderón criticó a los críticos y convocó a hablar bien de México: "Hablar bien de México, de las ventajas que México tiene… es la manera de construir, precisamente, el futuro del país". Y de allí, siguiendo su propio exhorto, pasó a congratularse porque la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes aquí es más baja que en Colombia, Brasil, El Salvador o Nueva Orleáns. Las ventajas de México quedarán claras cuando decidamos hablar bien del país, concluyó.

Escribo ahora para pedirte –lector o lectora– que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignación, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qué un país tan majestuoso como México ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba Günter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los ríos claros y transparentes, pero hablar mal de los políticos opacos y tramposos; hablar bien de los árboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del país pero hablar mal de quienes se lo han embolsado.

El oficio de ser un buen ciudadano parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empeñados en esconderla. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deberían dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al país que no tienen derecho a seguir haciéndolo; de mirar a México con la honestidad que necesita; de mostrar que somos mejores que nuestra clase política y no tenemos el gobierno que merecemos. De vivir anclado en la indignación permanente: criticando, proponiendo, sacudiendo. De alzar la vara de medición. De convertirte en autor de un lenguaje que intenta decirle la verdad al poder. Porque hay pocas cosas peores –como lo advertía Martin Luther King– que el apabullante silencio de la gente buena. Ser ciudadano requiere entender que la obligación intelectual mayor es rendirle tributo a tu país a través de la crítica.

Ahora bien, ser un buen ciudadano en México no es una tarea fácil. Implica tolerar los vituperios de quienes te exigen que te pases el alto, cuando insistes en pararte allí. Implica resistir las burlas de quienes te rodean cuando admites que pagas impuestos, porque lo consideras una obligación moral. Lleva con frecuencia a la sensación de desesperación ante el poder omnipresente de los medios, la gerontocracia sindical, los empresarios resistentes al cambio, los empeñados en proteger sus privilegios.

Aun así me parece que hay un gran valor en el espíritu de oposición permanente y constructiva versus el acomodamiento fácil. Hay algo intelectual y moralmente poderoso en disentir del statu quo y encabezar la lucha por la representación de quienes no tienen voz en su propio país. Como apunta el escritor J.M. Coetzee, cuando algunos hombres sufren injustamente, es el destino de quienes son testigos de su sufrimiento padecer la humillación de presenciarlo. Por ello se vuelve imperativo criticar la corrupción, defender a los débiles, retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Por ello se vuelve fundamental seguir denunciando las casas de Arturo Montiel y los pasaportes falsos de Raúl Salinas de Gortari y las mentiras de Mario Marín y los abusos de Carlos Romero Deschamps y el escandaloso Partido Verde y los niños muertos de la guardería ABC y los cinco millones de pobres más.

No se trata de desempeñar el papel de quejumbroso y plañidero o erigirse en la Casandra que nadie quiere oír. No se trata de llevar a cabo una crítica rutinaria, monocromática, predecible. Más bien un buen ciudadano busca mantener vivas las aspiraciones eternas de verdad y justicia en un sistema político que se burla de ellas. Sabe que el suyo debe ser un papel puntiagudo, punzante, cuestionador. Sabe que le corresponde hacer las preguntas difíciles, confrontar la ortodoxia, enfrentar el dogma. Sabe que debe asumirse como alguien cuya razón de ser es representar a las personas y a las causas que muchos preferirían ignorar. Sabe que todos los seres humanos tienen derecho a aspirar a ciertos estándares decentes de comportamiento de parte del gobierno. Y sabe que la violación de esos estándares debe ser detectada y denunciada: hablando, escribiendo, participando, diagnosticando un problema o fundando una ONG para lidiar con él.

Ser un buen ciudadano en México es una vocación que requiere compromiso y osadía. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los demás sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la mediocridad, la corrección política, la mendacidad. Es resistir la cooptación. Es vivir produciendo pequeños shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivir en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando, milímetro tras milímetro, la percepción de la realidad para así cambiarla. Vivir, como lo sugería George Orwell, diciéndoles a los demás lo que no quieren oír.

Quienes hacen suyo el oficio de disentir no están en busca del avance material, del avance personal o de una relación cercana con un diputado o un delegado o un presidente municipal o un Secretario de Estado o un Presidente. Viven en ese lugar habitado por quienes entienden que ningún poder es demasiado grande para ser criticado. El oficio de ser incómodo no trae consigo privilegios ni reconocimiento, ni premios, ni honores. Uno se vuelve la persona que nadie sabe en realidad si debe ser invitada, o el colaborador de una revista a la cual le recortan la publicidad.

Pero el ciudadano crítico debe poseer una gran capacidad para resistir las imágenes convencionales, las narrativas oficiales, las justificaciones circuladas por televisoras poderosas o Presidentes porristas. La tarea que le toca –te toca– precisamente es la de desenmascarar versiones alternativas y desenterrar lo olvidado. No es una tarea fácil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen quién los represente, escribe Edward Said. Y no por idealismo romántico, sino por el compromiso con formar parte del equipo de rescate de un país secuestrado por gobernadores venales y líderes sindicales corruptos y monopolistas rapaces. Aunque la voz del crítico es solitaria, adquiere resonancia en la medida en la que es capaz de articular la realidad de un movimiento o las aspiraciones de un grupo. Es una voz que nos recuerda aquello que está escrito en la tumba de Sigmund Freud en Viena: "la voz de la razón es pequeña pero muy persistente".

Vivir así tiene una extraordinaria ventaja: la libertad. El enorme placer de pensar por uno mismo. Eso que te lleva a ver las cosas no simplemente como son, sino por qué llegaron a ser de esa manera. Cuando asumes el pensamiento crítico, no percibes a la realidad como un hecho dado, inamovible, incambiable, sino como una situación contingente, resultado de decisiones humanas. La crisis del país se convierte en algo que es posible revertir, que es posible alterar mediante la acción decidida y el debate público intenso. La crítica se convierte en una forma de abastecer la esperanza en el país posible. Hablar mal de México se vuelve una forma de aspirar al país mejor.

Esta es una posición vital extraordinariamente útil pero heterodoxa en un lugar que cambia pero muy lentamente debido a la complicidad de sus habitantes y sus gobernantes. Porque hay tantos que parten de la premisa: "así es México". Tantos que parten de la inevitabilidad. Tantos que parten de la conformidad. Ya lo decía Octavio Paz: "Y si no somos todos estoicos e impasibles –como Juárez y Cuauhtémoc– al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de nuestras victorias nos conmueve nuestra entereza ante la adversidad". Allí está nuestro conformismo con la corrupción cuando es compartida. Nuestra propensión a compararnos hacia abajo y congratularnos –como lo hace Felipe Calderón– porque por lo menos México no es tan violento como la ciudad de Nueva Orleáns.

Ante esa propensión al conformismo te invito a hablar mal de México. A formar parte de los ciudadanos que se rehúsan a aceptar la lógica compartida del "por lo menos". A los que ejercen a cabalidad el oficio de la ciudadanía crítica. A los que alzan un espejo para que un país pueda verse a sí mismo tal y como es. A los que dicen "no". A los que resisten el uso arbitrario de la autoridad. A los que asumen el reto de la inteligencia libre. A los que piensan diferente. A los que declaran que el emperador está desnudo. A los que se involucran en causas y en temas y en movimientos más grandes que sí mismos. A los que en tiempos de grandes disyuntivas éticas no permanecen neutrales. A los que se niegan a ser espectadores de la injusticia o la estupidez. A los que critican a México porque están cansados de aquello que Carlos Pellicer llamó "el esplendor ausente". A los que cantan en la oscuridad porque es la única forma de iluminarla.

Política y pensamiento crítico

En realidad detesto publicar textos que no sean míos, a menos que haya habido alguna contribución personal al mismo, por ejemplo la traducción. Pero en este caso, me pareció que el texto que a continuación presento es una visión de lo que debe ser el pensamiento crítico aplicado a los asuntos públicos: una invitación a pensar que una sociedad mejor es posible y que ésta no va a llegar insistiendo en aplaudir la inmovilidad. También quiero aprovechar para dejar patente que me gusta la forma en que Denise Dresser escribe, pero ha habido algunas ocasiones en las que no he coincidido con su opinión. Sin embargo esta vez estoy dispuesto a suscribir la totalidad de las palabras contenidas en este artículo.

La declaración de Felipe Calderón a la que hace referencia la autora puede leerse aquí.

El artículo que transcribo apareció en la revista proceso. Las partes marcadas en negritas fueron las que más me gustaron. Lo demás lo dejo para los comentarios

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Llamado a hablar mal de México
(Enlace: http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=71931)
DENISE DRESSER
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Y en los tiempos oscuros, ¿habrá canto?
Sí. Habrá el canto sobre los tiempos oscuros.
Bertolt Brecht
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Hace unos días, el presidente Felipe Calderón criticó a los críticos y convocó a hablar bien de México: "Hablar bien de México, de las ventajas que México tiene… es la manera de construir, precisamente, el futuro del país". Y de allí, siguiendo su propio exhorto, pasó a congratularse porque la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes aquí es más baja que en Colombia, Brasil, El Salvador o Nueva Orleáns. Las ventajas de México quedarán claras cuando decidamos hablar bien del país, concluyó.

Escribo ahora para pedirte –lector o lectora– que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignación, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qué un país tan majestuoso como México ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba Günter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los ríos claros y transparentes, pero hablar mal de los políticos opacos y tramposos; hablar bien de los árboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del país pero hablar mal de quienes se lo han embolsado.

El oficio de ser un buen ciudadano parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empeñados en esconderla. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deberían dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al país que no tienen derecho a seguir haciéndolo; de mirar a México con la honestidad que necesita; de mostrar que somos mejores que nuestra clase política y no tenemos el gobierno que merecemos. De vivir anclado en la indignación permanente: criticando, proponiendo, sacudiendo. De alzar la vara de medición. De convertirte en autor de un lenguaje que intenta decirle la verdad al poder. Porque hay pocas cosas peores –como lo advertía Martin Luther King– que el apabullante silencio de la gente buena. Ser ciudadano requiere entender que la obligación intelectual mayor es rendirle tributo a tu país a través de la crítica.

Ahora bien, ser un buen ciudadano en México no es una tarea fácil. Implica tolerar los vituperios de quienes te exigen que te pases el alto, cuando insistes en pararte allí. Implica resistir las burlas de quienes te rodean cuando admites que pagas impuestos, porque lo consideras una obligación moral. Lleva con frecuencia a la sensación de desesperación ante el poder omnipresente de los medios, la gerontocracia sindical, los empresarios resistentes al cambio, los empeñados en proteger sus privilegios.

Aun así me parece que hay un gran valor en el espíritu de oposición permanente y constructiva versus el acomodamiento fácil. Hay algo intelectual y moralmente poderoso en disentir del statu quo y encabezar la lucha por la representación de quienes no tienen voz en su propio país. Como apunta el escritor J.M. Coetzee, cuando algunos hombres sufren injustamente, es el destino de quienes son testigos de su sufrimiento padecer la humillación de presenciarlo. Por ello se vuelve imperativo criticar la corrupción, defender a los débiles, retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Por ello se vuelve fundamental seguir denunciando las casas de Arturo Montiel y los pasaportes falsos de Raúl Salinas de Gortari y las mentiras de Mario Marín y los abusos de Carlos Romero Deschamps y el escandaloso Partido Verde y los niños muertos de la guardería ABC y los cinco millones de pobres más.

No se trata de desempeñar el papel de quejumbroso y plañidero o erigirse en la Casandra que nadie quiere oír. No se trata de llevar a cabo una crítica rutinaria, monocromática, predecible. Más bien un buen ciudadano busca mantener vivas las aspiraciones eternas de verdad y justicia en un sistema político que se burla de ellas. Sabe que el suyo debe ser un papel puntiagudo, punzante, cuestionador. Sabe que le corresponde hacer las preguntas difíciles, confrontar la ortodoxia, enfrentar el dogma. Sabe que debe asumirse como alguien cuya razón de ser es representar a las personas y a las causas que muchos preferirían ignorar. Sabe que todos los seres humanos tienen derecho a aspirar a ciertos estándares decentes de comportamiento de parte del gobierno. Y sabe que la violación de esos estándares debe ser detectada y denunciada: hablando, escribiendo, participando, diagnosticando un problema o fundando una ONG para lidiar con él.

Ser un buen ciudadano en México es una vocación que requiere compromiso y osadía. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los demás sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la mediocridad, la corrección política, la mendacidad. Es resistir la cooptación. Es vivir produciendo pequeños shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivir en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando, milímetro tras milímetro, la percepción de la realidad para así cambiarla. Vivir, como lo sugería George Orwell, diciéndoles a los demás lo que no quieren oír.

Quienes hacen suyo el oficio de disentir no están en busca del avance material, del avance personal o de una relación cercana con un diputado o un delegado o un presidente municipal o un Secretario de Estado o un Presidente. Viven en ese lugar habitado por quienes entienden que ningún poder es demasiado grande para ser criticado. El oficio de ser incómodo no trae consigo privilegios ni reconocimiento, ni premios, ni honores. Uno se vuelve la persona que nadie sabe en realidad si debe ser invitada, o el colaborador de una revista a la cual le recortan la publicidad.

Pero el ciudadano crítico debe poseer una gran capacidad para resistir las imágenes convencionales, las narrativas oficiales, las justificaciones circuladas por televisoras poderosas o Presidentes porristas. La tarea que le toca –te toca– precisamente es la de desenmascarar versiones alternativas y desenterrar lo olvidado. No es una tarea fácil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen quién los represente, escribe Edward Said. Y no por idealismo romántico, sino por el compromiso con formar parte del equipo de rescate de un país secuestrado por gobernadores venales y líderes sindicales corruptos y monopolistas rapaces. Aunque la voz del crítico es solitaria, adquiere resonancia en la medida en la que es capaz de articular la realidad de un movimiento o las aspiraciones de un grupo. Es una voz que nos recuerda aquello que está escrito en la tumba de Sigmund Freud en Viena: "la voz de la razón es pequeña pero muy persistente".

Vivir así tiene una extraordinaria ventaja: la libertad. El enorme placer de pensar por uno mismo. Eso que te lleva a ver las cosas no simplemente como son, sino por qué llegaron a ser de esa manera. Cuando asumes el pensamiento crítico, no percibes a la realidad como un hecho dado, inamovible, incambiable, sino como una situación contingente, resultado de decisiones humanas. La crisis del país se convierte en algo que es posible revertir, que es posible alterar mediante la acción decidida y el debate público intenso. La crítica se convierte en una forma de abastecer la esperanza en el país posible. Hablar mal de México se vuelve una forma de aspirar al país mejor.

Esta es una posición vital extraordinariamente útil pero heterodoxa en un lugar que cambia pero muy lentamente debido a la complicidad de sus habitantes y sus gobernantes. Porque hay tantos que parten de la premisa: "así es México". Tantos que parten de la inevitabilidad. Tantos que parten de la conformidad. Ya lo decía Octavio Paz: "Y si no somos todos estoicos e impasibles –como Juárez y Cuauhtémoc– al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de nuestras victorias nos conmueve nuestra entereza ante la adversidad". Allí está nuestro conformismo con la corrupción cuando es compartida. Nuestra propensión a compararnos hacia abajo y congratularnos –como lo hace Felipe Calderón– porque por lo menos México no es tan violento como la ciudad de Nueva Orleáns.

Ante esa propensión al conformismo te invito a hablar mal de México. A formar parte de los ciudadanos que se rehúsan a aceptar la lógica compartida del "por lo menos". A los que ejercen a cabalidad el oficio de la ciudadanía crítica. A los que alzan un espejo para que un país pueda verse a sí mismo tal y como es. A los que dicen "no". A los que resisten el uso arbitrario de la autoridad. A los que asumen el reto de la inteligencia libre. A los que piensan diferente. A los que declaran que el emperador está desnudo. A los que se involucran en causas y en temas y en movimientos más grandes que sí mismos. A los que en tiempos de grandes disyuntivas éticas no permanecen neutrales. A los que se niegan a ser espectadores de la injusticia o la estupidez. A los que critican a México porque están cansados de aquello que Carlos Pellicer llamó "el esplendor ausente". A los que cantan en la oscuridad porque es la única forma de iluminarla.

Política y pensamiento crítico

En realidad detesto publicar textos que no sean míos, a menos que haya habido alguna contribución personal al mismo, por ejemplo la traducción. Pero en este caso, me pareció que el texto que a continuación presento es una visión de lo que debe ser el pensamiento crítico aplicado a los asuntos públicos: una invitación a pensar que una sociedad mejor es posible y que ésta no va a llegar insistiendo en aplaudir la inmovilidad. También quiero aprovechar para dejar patente que me gusta la forma en que Denise Dresser escribe, pero ha habido algunas ocasiones en las que no he coincidido con su opinión. Sin embargo esta vez estoy dispuesto a suscribir la totalidad de las palabras contenidas en este artículo.

La declaración de Felipe Calderón a la que hace referencia la autora puede leerse aquí.

El artículo que transcribo apareció en la revista proceso. Las partes marcadas en negritas fueron las que más me gustaron. Lo demás lo dejo para los comentarios

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Llamado a hablar mal de México
(Enlace: http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=71931)
DENISE DRESSER
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Y en los tiempos oscuros, ¿habrá canto?
Sí. Habrá el canto sobre los tiempos oscuros.
Bertolt Brecht
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Hace unos días, el presidente Felipe Calderón criticó a los críticos y convocó a hablar bien de México: "Hablar bien de México, de las ventajas que México tiene… es la manera de construir, precisamente, el futuro del país". Y de allí, siguiendo su propio exhorto, pasó a congratularse porque la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes aquí es más baja que en Colombia, Brasil, El Salvador o Nueva Orleáns. Las ventajas de México quedarán claras cuando decidamos hablar bien del país, concluyó.

Escribo ahora para pedirte –lector o lectora– que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignación, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qué un país tan majestuoso como México ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba Günter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los ríos claros y transparentes, pero hablar mal de los políticos opacos y tramposos; hablar bien de los árboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del país pero hablar mal de quienes se lo han embolsado.

El oficio de ser un buen ciudadano parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empeñados en esconderla. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deberían dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al país que no tienen derecho a seguir haciéndolo; de mirar a México con la honestidad que necesita; de mostrar que somos mejores que nuestra clase política y no tenemos el gobierno que merecemos. De vivir anclado en la indignación permanente: criticando, proponiendo, sacudiendo. De alzar la vara de medición. De convertirte en autor de un lenguaje que intenta decirle la verdad al poder. Porque hay pocas cosas peores –como lo advertía Martin Luther King– que el apabullante silencio de la gente buena. Ser ciudadano requiere entender que la obligación intelectual mayor es rendirle tributo a tu país a través de la crítica.

Ahora bien, ser un buen ciudadano en México no es una tarea fácil. Implica tolerar los vituperios de quienes te exigen que te pases el alto, cuando insistes en pararte allí. Implica resistir las burlas de quienes te rodean cuando admites que pagas impuestos, porque lo consideras una obligación moral. Lleva con frecuencia a la sensación de desesperación ante el poder omnipresente de los medios, la gerontocracia sindical, los empresarios resistentes al cambio, los empeñados en proteger sus privilegios.

Aun así me parece que hay un gran valor en el espíritu de oposición permanente y constructiva versus el acomodamiento fácil. Hay algo intelectual y moralmente poderoso en disentir del statu quo y encabezar la lucha por la representación de quienes no tienen voz en su propio país. Como apunta el escritor J.M. Coetzee, cuando algunos hombres sufren injustamente, es el destino de quienes son testigos de su sufrimiento padecer la humillación de presenciarlo. Por ello se vuelve imperativo criticar la corrupción, defender a los débiles, retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Por ello se vuelve fundamental seguir denunciando las casas de Arturo Montiel y los pasaportes falsos de Raúl Salinas de Gortari y las mentiras de Mario Marín y los abusos de Carlos Romero Deschamps y el escandaloso Partido Verde y los niños muertos de la guardería ABC y los cinco millones de pobres más.

No se trata de desempeñar el papel de quejumbroso y plañidero o erigirse en la Casandra que nadie quiere oír. No se trata de llevar a cabo una crítica rutinaria, monocromática, predecible. Más bien un buen ciudadano busca mantener vivas las aspiraciones eternas de verdad y justicia en un sistema político que se burla de ellas. Sabe que el suyo debe ser un papel puntiagudo, punzante, cuestionador. Sabe que le corresponde hacer las preguntas difíciles, confrontar la ortodoxia, enfrentar el dogma. Sabe que debe asumirse como alguien cuya razón de ser es representar a las personas y a las causas que muchos preferirían ignorar. Sabe que todos los seres humanos tienen derecho a aspirar a ciertos estándares decentes de comportamiento de parte del gobierno. Y sabe que la violación de esos estándares debe ser detectada y denunciada: hablando, escribiendo, participando, diagnosticando un problema o fundando una ONG para lidiar con él.

Ser un buen ciudadano en México es una vocación que requiere compromiso y osadía. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los demás sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la mediocridad, la corrección política, la mendacidad. Es resistir la cooptación. Es vivir produciendo pequeños shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivir en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando, milímetro tras milímetro, la percepción de la realidad para así cambiarla. Vivir, como lo sugería George Orwell, diciéndoles a los demás lo que no quieren oír.

Quienes hacen suyo el oficio de disentir no están en busca del avance material, del avance personal o de una relación cercana con un diputado o un delegado o un presidente municipal o un Secretario de Estado o un Presidente. Viven en ese lugar habitado por quienes entienden que ningún poder es demasiado grande para ser criticado. El oficio de ser incómodo no trae consigo privilegios ni reconocimiento, ni premios, ni honores. Uno se vuelve la persona que nadie sabe en realidad si debe ser invitada, o el colaborador de una revista a la cual le recortan la publicidad.

Pero el ciudadano crítico debe poseer una gran capacidad para resistir las imágenes convencionales, las narrativas oficiales, las justificaciones circuladas por televisoras poderosas o Presidentes porristas. La tarea que le toca –te toca– precisamente es la de desenmascarar versiones alternativas y desenterrar lo olvidado. No es una tarea fácil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen quién los represente, escribe Edward Said. Y no por idealismo romántico, sino por el compromiso con formar parte del equipo de rescate de un país secuestrado por gobernadores venales y líderes sindicales corruptos y monopolistas rapaces. Aunque la voz del crítico es solitaria, adquiere resonancia en la medida en la que es capaz de articular la realidad de un movimiento o las aspiraciones de un grupo. Es una voz que nos recuerda aquello que está escrito en la tumba de Sigmund Freud en Viena: "la voz de la razón es pequeña pero muy persistente".

Vivir así tiene una extraordinaria ventaja: la libertad. El enorme placer de pensar por uno mismo. Eso que te lleva a ver las cosas no simplemente como son, sino por qué llegaron a ser de esa manera. Cuando asumes el pensamiento crítico, no percibes a la realidad como un hecho dado, inamovible, incambiable, sino como una situación contingente, resultado de decisiones humanas. La crisis del país se convierte en algo que es posible revertir, que es posible alterar mediante la acción decidida y el debate público intenso. La crítica se convierte en una forma de abastecer la esperanza en el país posible. Hablar mal de México se vuelve una forma de aspirar al país mejor.

Esta es una posición vital extraordinariamente útil pero heterodoxa en un lugar que cambia pero muy lentamente debido a la complicidad de sus habitantes y sus gobernantes. Porque hay tantos que parten de la premisa: "así es México". Tantos que parten de la inevitabilidad. Tantos que parten de la conformidad. Ya lo decía Octavio Paz: "Y si no somos todos estoicos e impasibles –como Juárez y Cuauhtémoc– al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de nuestras victorias nos conmueve nuestra entereza ante la adversidad". Allí está nuestro conformismo con la corrupción cuando es compartida. Nuestra propensión a compararnos hacia abajo y congratularnos –como lo hace Felipe Calderón– porque por lo menos México no es tan violento como la ciudad de Nueva Orleáns.

Ante esa propensión al conformismo te invito a hablar mal de México. A formar parte de los ciudadanos que se rehúsan a aceptar la lógica compartida del "por lo menos". A los que ejercen a cabalidad el oficio de la ciudadanía crítica. A los que alzan un espejo para que un país pueda verse a sí mismo tal y como es. A los que dicen "no". A los que resisten el uso arbitrario de la autoridad. A los que asumen el reto de la inteligencia libre. A los que piensan diferente. A los que declaran que el emperador está desnudo. A los que se involucran en causas y en temas y en movimientos más grandes que sí mismos. A los que en tiempos de grandes disyuntivas éticas no permanecen neutrales. A los que se niegan a ser espectadores de la injusticia o la estupidez. A los que critican a México porque están cansados de aquello que Carlos Pellicer llamó "el esplendor ausente". A los que cantan en la oscuridad porque es la única forma de iluminarla.
Domingo, 6 de Septiembre de 2009

Los perritos no se van al cielo

Perro con alasLos humanos somos una consecuencia, no un fin. Somos materia que se ha condensado creando vida y conciencia mediante un proceso tan lento (15.000 Millones de años) que nuestra existencia como humanos es insignificante en comparación a su duración. Somos el resultado, no el objetivo, de un proceso evolutivo maravilloso e inevitable que poco a poco creó movimiento, complejidad y por qué no, belleza.

El astrónomo Carl Sagan resumió los últimos 2.500 Millones de años de esta evolución en un párrafo magistral ...

Con el paso del tiempo la auto-replicación se volvió más precisa dado que las moléculas que se copiaban mejor producían más copias. La selección natural estaba en marcha. Máquinas moléculares evolucionaron lentamente, imperceptiblemente -- la vida había comenzado. Colectivos de moléculas orgánicas evolucionaron en organismos unicelulares. Estos produjeron colonias multi-celulares. Varias partes se transformaron en órganos especializados. Algunas colonias se adhirieron al fondo marino, otras nadaron libremente. Los ojos evolucionaron, y ahora el cosmos podía ver. Las cosas vivas se movieron y colonizaron la tierra. Los reptiles dieron lugar a pequeñas criaturas de sangre caliente con cerebros más grandes que desarrollaron destreza y curiosidad sobre su ambiente. Aprendieron a usar herramientas y fuego y lenguaje -- la materia estelar, las cenizas de la alquimia estelar habían emergido a la conciencia.

La otra historia

La historia alternativa, todos la conocemos. Dios pone a Ken y Barbie en el paraíso, los accesorios: plantas, animales, fósiles, millones de galaxias, soles, planetas, vienen incluídos de fábrica.

Lego y dedo de DiosDe nuevo, para ser más fieles al mito: Dios pone a Adam y Eva en el paraíso, los accesorios: plantas, animales, fósiles, millones de galaxias, soles, planetas, vienen incluídos en la creación. Les ordena textualmente (Génesis 1:28) llenar la tierra y someterla, ejercer dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.

Dentro de este mito, los animales son propiedad del hombre. Esto no son palabras antiguas que ya no tengan valor. El catecismo de la iglesia católica (P. III, S. 2, Cap. 2, Art. 7) lo explica en extenso.

p2415. Comienza con una exortación a que usar los recursos minerales, vegetales y animales juiciosamente:

Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están por su naturaleza destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura. El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede estar divorciado de imperativos morales. El dominio del hombre sobre lo inanimado y sobre los otros seres vivos otorgado por el Creador no es absoluto: está limitado por la preocupación por la calidad de vida de su vecino, incluyendo las generaciones venideras; requiere un respeto religioso por la integridad de la creación.

p2416. Continúa con un recordatorio de por qué hay que tratar con bondad a los animales:

Los animales son criaturas de Dios. Él los rodea con su cuidado providencial. Por su mera existencia le dan bendiciones y gloria. Por lo tanto los hombres les deben tratar con bondad. Debemos recordar la gentileza con la cual santos como San Francisco de Asís o San Filipo Neri trataban a los animales.

p2416. Indica que los animales son comida, vestimenta, herramientas, entretenimiento y material de experimentación:

Dios ha confiado a los animales bajo la administración de aquéllos a quienes creó a su imágen. Por lo tanto es legítimo usar a los animales para comer y vestirse. Pueden ser domesticados para ayudar al hombre en su trabajo y su entretención. La experimentación médica y científica en animales es una práctica moralmente aceptable si permanece dentro de límites aceptables y contribuye a cuidar y salvar vidas humanas.

p2418. Termina advirtiendo no malgastar el dinero en el cuidado de los animales:

Es contrario a la dignidad humana causar que los animales sufran o mueran innecesariamente. Es igualmente indigno gastar dinero en ellos que deba como prioridad ir a aliviar la miseria humana. Uno puede amar a los animales; uno no debe dirigirles el afecto debido solamente a las personas.

Rebelión

Albert Schweitzer cuenta en su biografía (Aus meiner Kindheit und Jugendzeit, 1957) que:

...incluso antes de entrar en la escuela, encontraba incomprensible que en mi plegaria de la mañana supuestamente debía rezar solamente por los seres humanos. Así que en la noche rezaba en secreto una plegaria que inventé yo mismo. Decía así: "Querido Dios, protege y bendice todo lo que respira, cuídalo de todo mal, y permítele dormir en paz".

Algunos piensan que "ser católico" puede ser reemplazado por "ser católico a mi manera". Pero el mito católico es fundamentalmente incompatible con el respeto por los animales, no sólo a nivel superficial. Es fundamentalmente ajeno a los derechos animales porque parte de la premisa de que el hombre es el objetivo de la creación, y los demás animales, incluso los demás primates, son solamente un accesorio.

Las religiones son instituciones de promoción de los intereses (de algunos) humanos, inventadas cientos de años atrás para organizar y someter a pueblos nómades. Los perritos no se van al cielo, tampoco al infierno. Cielo e infierno no les conciernen. Tampoco a nosotros, ni a los demás animales.

Publicado originalmente por ChaTo en Ecosofia.org. Fuentes: Cosmos, Catecismo Católico [vatican.va]. Fotos: BL1961 @ Flickr (CC), Kaptain Kobold @ Flickr (CC).

Una buena noticia, un mal enfoque


Leo en El País la noticia de que India se niega a patentar dos medicamentos contra el SIDA. Esto implica que cualquiera puede copiar la fórmula, fabricarlo y venderlo a un precio reducido. Esta noticia es muy buena, de las mejores que he leído en los últimos tiempos. Espero que no se quede en agua de borrajas por las presiones de las multinacionales farmacéuticas a los estados que, no sé bien por qué, se empeñan en hacerles caso. Espero también que sea el comienzo de muchas otras rebeliones contra el absurdo sistema de patentes que ahoga la innovación y su difusión para beneficio de unos pocos. Con un poco de suerte, países emergentes y democráticos como India y Brasil podrán abrir una brecha en el sistema. Otros países como China también podrían ayudar a medida que se democraticen (si lo hacen).

Lo de la democracia me parece imprescindible para poder tener capacidad de liderazgo en el mundo, aunque China ya empieza a tenerla en países africanos más preocupados por salir de la pobreza que por la democracia (craso error, porque es mejor si ambos esfuerzos van de la mano).

El mal enfoque de la noticia al que me refiero se ve en que, el redactor, no para de soltar pullas: que si la India lo hace, no por humanitarismo, sino para beneficiar a sus empresas, que si las pobres farmacéuticas necesitan vender caro para recuperar su inversión y que los genéricos invadirán el primer mundo,… ¡Qué pena me dan las multinacionales farmacéuticas y qué malas son las fabricantes de genéricos!

Seguramente alguien pedirá argumentos acerca de por qué es malo el sistema de patentes actual. Me parece bien. Pero me parecería mejor si ese mismo alguien se preocupa sobre los argumentos para defender el sistema de patentes actual (o alguna versión parecida). Argumentos teóricos hay para todos los gustos:

  • A favor: Sin patentes que garanticen el monopolio sobre lo patentado, no habrá manera de recuperar el coste de la inversión y no habrá inversión.
  • En contra: Con patentes será difícil innovar sobre lo ya hecho, puesto que requiere pagar muchas licencias. La ventaja de ser el primero puede ser suficiente para obtener las rentas con las que compensar la inversión.

Así que para dilucidar entre un caso u otro, hay que ir a la empiria. La pregunta clave es ¿Cuándo y dónde se ha documentado que, tras pasar de un régimen sin patentes a uno con patentes, la innovación ha aumentado? La historia no registra casos de estos y sí de los contrarios. Recomiendo este libro y esta página web.

Para la industria farmacéutica, es ilustrativo que Suiza sea uno de los centros farmacéuticos del mundo justamente porque es el país que más tardó en reconocer derechos de patente sobre los medicamentos, de manera que a las empresas les convenía instalarse ahí para disfrutar de las ventajas de usar los conocimientos producidos por las demás empresas. Esto les compensaba por el inconveniente de que, a su vez, sus conocimientos fueran usados por las otras.

Hay otro tipo de argumentos que tienen que ver con la moralidad del asunto: copiar una idea es robar y, por tanto, es malo. Este argumento parte de una falacia, puesto que copiar una idea no es robar. Plagiarla puede serlo metafóricamente, pero no copiarla. Si yo reproduzco una fórmula química, no le quito ningún preparado a nadie. Si reproduzco una canción, no le privo de su copia a nadie. El problema de las leyes de patentes o de derechos de autor no es el problema de si reconocer o no la autoría intelectual (propiedad intelectual), sino si es conveniente o no reconocer un derecho de monopolio sobre las copias de la obra, no importa en manos de quien estén. Esto último es monopolio intelectual y es una losa permanente sobre la creación y la libertad.

Por qué no soy cristiano, por Bertrand Rusell (1927) – 2ª parte

La existencia de Dios
Para llegar a esta cuestión sobre la existencia de Dios: se trata de una grande y seria cuestion, y si intentase tratarla de un modo adecuado debería retenerles a ustedes aquí hasta la llegada del reino, por lo que tendrán que excusarme si la abordo de un modo algo esquemático. Ustedes saben, por supuesto, que la Iglesia Católica ha establecido como dogma que la existencia de Dios puede ser probada mediante la razón pura. Es un dogma algo curioso, pero es uno de sus dogmas (El dogma dice lo siguiente “Si alguno dijere que Dios, uno y verdadero, nuestro creador y Señor, no puede ser conocido con certeza a partir de las cosas que han sido hechas, con la luz natural de la razón humana: sea anatema – destinado a la condenación eterna y excluido de los sacramentos.”). Tuvieron que introducir este dogma porque llegó un momento en el que los librepensadores adoptaron la costumbre de decir que había tantos y tantos argumentos que la mera razón alegaría contra la existencia de Dios, pero por supuesto ellos sabían por una cuestión de fe que Dios existía. Los argumentos y las razones fueron descritos en modo muy extenso, y la Iglesia Católica sentía que debía pararlo. Por lo tanto determinaron que la existencia de Dios puede ser probada mediante la razón pura y tuvieron que establecer los argumentos que según ellos lo demostraban. Hay unos cuantos, por supuesto, pero yo solo tomaré unos pocos.
Argumento cosmológico o de primera causa
Quizás el más simple y fácil de comprender es el argumento de la primera causa (Sostiene que todo lo que vemos en este mundo tiene una causa, y a medida que retrocedemos más y más lejos en la cadena de causas debemos llegar a una primera causa, y a esa primera causa le damos el nombre de Dios). Ese argumento, supongo yo, ya no tiene mucho peso hoy en día. Los filósofos y los científicos han trabajado sobre el concepto de causa y este ya no tiene la vitalidad que tenía antes; pero, a parte de eso, pueden ver que el argumento de que debe haber una primera causa no puede tener ninguna validez. Podría decir que cuando yo era joven y reflexionaba muy seriamente sobre estas cuestiones, durante mucho tiempo acepté el argumento de la primera causa, hasta que un día, con 18 años, leí la autobiografía de John Stuart Mill, y allí encontré esta frase: “mi padre me enseñó que la pregunta ¿quién me hizo? no tiene respuesta, dado que conduce inmediatamente a la siguiente cuestión ¿quién hizo a Dios?” Esa frase tan sencilla me enseñó, tal y como sigo pensando, la falacia en el argumento de la primera causa. Si todo debe tener una causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, este algo puede ser tanto el mundo como Dios, por lo que no puede haber ninguna validez en ese argumento. Es algo de la misma naturaleza que la visión hinduista de que el mundo descansa sobre un elefante y el elefante sobre una tortuga; y cuando les preguntaron “¿y que pasa con la tortuga?” los indios dijeron “supongo que cambiamos de tema”. El argumento no es mejor que ese. No hay razón por la cual el mundo no haya podido surgir sin una causa; ni, por otro lado, hay ninguna razón por la cual no haya podido existir siempre. No hay razón para suponer que el mundo haya tenido un principio. La idea de que las cosas deben tener un principio se debe realmente a la pobreza de nuestra imaginación. Por lo tanto, quizás, no necesito perder más tiempo en el argumento de la primera causa.
(próximamente la 3ª parte)

Por qué no soy cristiano, por Bertrand Rusell (1927) – 1ª parte

El tema del que voy a hablarles esta noche es de por qué no soy cristiano. Quizás debería, en primer lugar, intentar establecer que quiere uno decir con la palabra cristiano. Esta es utilizada hoy en día en un sentido muy impreciso por un gran número de gente. Algunas personas se refieren con ella simplemente a una persona que intenta vivir una buena vida. En ese caso supongo que habría cristianos en todas las sectas y credos; pero no creo que ese sea el significado correcto de la palabra, aunque solo sea porque eso implicaría que toda la gente que no es cristiana – todos los budistas, confucionistas, musulmanes, etc – no intentan vivir una buena vida. Yo no me refiero con “cristiano” a cualquier persona que procure vivir decentemente según su propio criterio. Yo pienso que debes tener un cierto número de creencias definidas antes de poder llamarte a ti mismo cristiano. La palabra ya no tiene un significado tan preciso ahora como el que tenía en la época de San Agustín y Santo Tomás de Aquino. En aquellos días, si un hombre decía que era cristiano se sabía lo que quería decir. Aceptabas un completo conjunto de creencias establecidas con gran precisión, y creías en todas y cada una de las sílabas de ese credo con total convicción.
¿Qué es un cristiano?
Actualmente ya no es así. Debemos ser un poco mas imprecisos al referirnos al cristianismo. Creo, sin embargo, que hay dos elementos diferentes que son esenciales para cualquiera que se considere cristiano. el primero es de naturaleza dogmática – específicamente, que debe creer en dios y en la inmortalidad. Si no cree en esas dos cosas no considero que pueda llamarse cristiano. Además de eso, como su propio nombre indica, usted debe tener algún tipo de creencia sobre Cristo. Los musulmanes, por ejemplo, también creen en dios y en la inmortalidad, y sin embargo no se llamarían a si mismos cristianos. Creo que debe tener como mínimo la creencia de que Cristo era, si no divino, al menos el mejor y el más sabio de los hombres. Si no va usted a creer en Cristo hasta ese punto no creo que tenga ningún derecho a denominarse cristiano. Por supuesto, hay otro significado, que pueden encontrar en el Almanaque Whitaker y en libros de geografía, donde se dice que la población del mundo se divide entre cristianos, musulmanes, budistas, idólatras y otros; y en ese sentido todos nosotros somos cristianos. Los libros de geografía nos incluyen a todos nosotros, pero ese es un sentido puramente geográfico que supongo que podemos ignorar. Por lo tanto, considero que cuando les digo por qué no soy cristiano debo decirles dos cosas diferentes; por qué no creo en dios ni en la inmortalidad; y secundariamente, por qué no creo que Cristo fuese el mejor y más sabio de los hombres, aunque le otorgo un grado muy alto de bondad moral.
Pero por los exitosos esfuerzos de los no creyentes en el pasado, no podría tomar una definición tan elástica del cristianismo como esa. Como he dicho antes, esa palabra tenía antaño un significado mucho más específico. Por ejemplo, incluía la creencia en el infierno. Creer en la eterna llama del infierno era un elemento esencial en el credo cristiano hasta hace muy poco. En este país (Gran Bretaña), como ustedes saben, creer en el infierno dejó de ser un elemento esencial gracias a una decisión del Consejo Privado, a la que se opusieron el arzobispo de Canterbury y el arzobispo de York; sin embargo en este país nuestra religión es establecida por ley parlamentaria, y por lo tanto el Consejo Privado fue capaz de modificar sus Gracias y el infierno dejo de ser necesario para los cristianos. Consecuentemente no insistiré en que un cristiano debe creer en el infierno.

Los Intocables

La diputada evangelista Cynthia Hotton prensentó en el congreso el proyecto de Ley de Libertad Religiosa que comenzó a tratarse el pasado mes de agosto en la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados de la Nación. El proyecto no es una novedad e incluso se sube a la ola de reclamos de privilegios varios que están haciendo iglesias de varios países, esperando que sus estados las beneficie tanto económica como ideológicamente.

El proyecto, que ya fue analizado en varios lugares y que incluso ocupó varias notas esta semana en el Diario Página/12, propone crear Registro Nacional de Confesiones Religiosas del que quedan excluidas las entidades relacionadas con cuestiones New Age y las de culto satánico que parecen no merecer los mismos derechos. Los cultos que tengan la suerte de cumplir con los requisitos para figurar en el registro gozaran de las clásicas exenciones impositivas y aduaneras, imbargabilidad de bienes y objetos de culto, acceso a los medios públicos de difusión, etc. La ley también pretende asegurar cuestiones que ya están lo suficientemente claras en la Constitución Nacional y en los Tratados Internacionales a los que nuestro país adhiere, pero que por alguna razón para Hotton parecen requerir una ley especial en un contexto en los que no parecen reconocerse problemas de convivencia religiosa, persecusión ni discriminación que no puedan ser tratados con las leyes ordinarias que regulan el resto de las actividades de nuestra sociedad.

Sábado, 5 de Septiembre de 2009

Universidad de Colima dona 125 mil pesos a la Iglesia

Viernes 4 de Septiembre del 2009 COLIMA, Col.,

La Universidad de Colima, que en el actual ciclo escolar rechazó a más de mil aspirantes a ingresar a alguna de sus carreras, donó 125 mil pesos al templo católico del Espíritu Santo de esta ciudad, como apoyo para la construcción de aulas para la impartición de catecismo.

En agradecimiento por la aportación, el sacerdote J. Natividad Leal Gómez, realizó hoy una visita de cortesía al rector de la casa de estudios, Miguel Ángel Aguayo López, en compañía de integrantes del comité de obras de ese templo.

Durante la reunión, Aguayo López —quien hace unos días se quejó de que el gobierno del estado adeuda a la institución educativa 145 millones de pesos del presupuesto—, ofreció también obsequiar a esa iglesia un cañón proyector de imágenes y una computadora portátil para el desarrollo de las actividades religiosas.

La propia Universidad de Colima informó de la reunión y del donativo a través de un comunicado de prensa, en el que explicó que la aportación económica se realizó a través de la entrega al templo de 500 boletos del Sexto Sorteo Loro para su venta en 250 pesos cada uno y se le obsequió todo el dinero obtenido.

Este sorteo, que se realiza cada seis meses y del que se vende un boleto a cada estudiante a cambio de acreditarle el servicio social, tiene entre sus premios tres casas de distintos valores, así como automóviles y otros productos.

Después de entrevistarse con el rector, el sacerdote Natividad Leal dijo que gracias al apoyo de la universidad lograron concluir los trabajos de ocho salones que servirán para impartir clases de catecismo, así como otras funciones.

Antes, en una carta divulgada el lunes pasado a través de la prensa local, el presbítero había informado a Aguayo López que con el apoyo de su donativo 350 niños contarían con techo para recibir instrucción religiosa, pues en el ciclo pasado se había requerido colocar lonas en la calle para impartir el catecismo.

En agradecimiento, el sacerdote expresó al rector sus deseos en el sentido de “que el Señor derrame bendiciones sobre usted y su familia, y esa institución académica; y los tendremos siempre presentes en nuestra eucaristía”.

En declaraciones realizadas al diario local Avanzada, dirigentes estudiantiles de la Universidad de Colima lamentaron que la institución destine recursos para objetivos ajenos a su labor educativa.

El presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Letras y Comunicación, Leonardo Cisneros, consideró que en el contexto de la reducción del presupuesto para universidades resulta contradictorio donar recursos para otro fin, mientras que hay alumnos que han solicitado becas y no se les han autorizado.

Por su parte, Eduardo Javier Flores Moreno, presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Derecho, dijo que el dinero de la Universidad de Colima debe tener un fin educador, más que de piedad.

En ese sentido, el dirigente comentó que el dinero de la Universidad se debe destinar a los propios universitarios, “no creo que sea necesario destinar esos recursos a otras obras, independiente de lo noble que resulte ese fin”.

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ESTO QUE HAS VISTO, DIFÚNDELO…

“Shock e ira” en Legionarios por la doble vida de Maciel

Viernes 4 de septiembre del 2009 México

“Este inesperado vuelco de los eventos ha sido traumático” para nosotros, dicen. El texto incluye las medidas precautorias que la organización aplicará en el futuro.

Álvaro Corcuera (der.) ya comenzó a reunirse con un par de víctimas. Foto: Archivo

México.- En una carta dirigida a los miembros y amigos de la Legión de Cristo y el movimiento Regnum Christi, dos directores de esta congregación en Estados Unidos revelan que muchos legionarios, al conocer la doble vida de su fundador, Marcial Maciel, han tenido “experiencias de shock, ira, negación y temor, de modo humano y espiritual”.

El padre Scott Reilly, director territorial de Atlanta, y el padre Julio Martí, director territorial de Nueva York de los Legionarios de Cristo, en la carta fechada el 1 de septiembre lamentan las revelaciones que se han hecho sobre su fundador y dan a conocer las medidas establecidas para su futuro, como supervisar a quienes tratan con niños y establecer un sistema profesional de administración de negocios a cargo de un grupo externo.

En la primera reacción de los Legionarios de Cristo, después de que se diera a conocer que Marcel Maciel procreó varios hijos, en la misiva, divulgada ayer por la agencia ACI Prensa, se anuncia que el superior de la Legión, Álvaro Corcuera, ha empezado a reunirse en privado con quienes “él sabe han sufrido más, ofreciéndoles una sentida disculpa y consuelo, y por lo que comenta, es algo que seguirá haciendo”.

Lamentan su incapacidad de “detectar y luego de aceptar y remediar las fallas del padre Maciel, mismas que han causado incluso más sufrimiento”.

Y ante el anuncio del abogado mexicano José Bonilla sobre la presunta existencia de varios hijos biológicos de Marcial Maciel, los directores indicaron, “dada la naturaleza parcial de la información y la imposibilidad para evaluar de manera definitiva estos complejos pronunciamientos, la Legión no puede, en este momento, hacer una declaración al respecto”.

Además, puntualizan que “como institución, como familia e individuos, este inesperado vuelco de los eventos ha sido traumático” y revelan que “muchos de nosotros hemos tenido experiencias de shock, ira y temor”.

Reilly y Martí sostienen que “estas emociones, la vasta información, suposiciones, especulaciones y opiniones, las distintas sensibilidades y el deber cristiano de no hacer público el pecado de otros, han hecho difícil publicar la clase de declaración directa que muchos esperaban de nosotros”.

Lo anterior se suma al “hecho de que no sabíamos toda la verdad, y de repente no la sabemos aún, y nueva información puede seguir saliendo a la luz. Nos referiremos a los que sabemos, respetando la privacidad de aquellos que nos lo han solicitado”.

Con esta carta, aseguran, se espera remediar algunos de los inconvenientes que han tenido en la comunicación “para seguir juntos en lo que será seguramente un largo camino de sanación y reconciliación con aquellos que han sido heridos por las inconductas del padre Maciel”.

También ofrecen disculpas a nombre del director de la legión, Álvaro Corcuera, a “todos aquellos que han sufrido o se han escandalizado por estas acciones”.

– Claves

Escándalo paternal

• Hace un mes el abogado mexicano José Bonilla dio a conocer que tres hijos de Marcial Maciel, nacidos en México, disputarán a los Legionarios de Cristo que se reconozca su existencia, así como sus derechos hereditarios sobre los bienes de Marcial Maciel.

• El litigante, que representa a Joaquín Aguilar, una de las víctimas de abuso sexual cometido por el ex sacerdote Nicolás Aguilar, dijo que tiene pruebas para demostrar que miembros de la Iglesia católica sabían de la existencia de los otros tres hijos de Maciel.

• Hace meses, la Legión admitió la existencia de una de sus hijas. Su nombre, Norma Hilda. La mujer vive en Madrid, España, donde al igual que su madre obtuvo un visado de residencia sin finalidad laboral.

Eugenia Jiménez


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ESTO QUE HAS VISTO, DIFÚNDELO…

EL PECADO ORIGINAL ES ABSURDO

Richard Dawnkis famoso etólogo, teórico evolutivo y escritor de divulgación científica británico habla en este video acerca de la absurda idea del pecado original.

JESUSISMO (DESMENTIDO URGENTE)

Los crecientes rumores en la red sobre la identidad del creador de este blog (a partir de la nada, porque otra cosa no merecía gastarse), y de la religión del Jesusismo, me obligan a emitir un desmentido urgente:

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¡¡¡¡YO NO SOY EL JESÚS ZAMORA QUE SALE EN ESTE VÍDEO!!!
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Dios me libre de tamaño despiporre.
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Enrólate en el Otto Neurath