Archivos en el mes de November del 2009
Un zoo en el año 2080
«Bien, podrÃamos quejarnos del hecho de que tantas especies se hayan extinguido. Pero celebremos en su lugar lo que tenemos hoy; ¡un labrador!»
«Un zoo en el año 2080»
Estrictamente deprimente, gentileza de Wulffmorgenthaler.com.
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Entonces, ¿para qué sirve?
En los rituales católicos se suele usar el agua bendita. Agua que no tiene nada de nuevo, aunque se le atribuyen poderes sobrenaturales. El cine ha explotado la fama mágica de esta agua en las pelÃculas de terror mostrando como esta agua repele vampiros, endemoniados, demonios y otras criaturas de la imaginación.El agua bendita es usada también por la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Católica Antigua
Nº 51: La muerte de Judas
JAM Montoya, “ángel indómitoâ€
Foto: “El sexto dios negro de incertidumbre y muerte”
No hay ni buen ni mal uso de la libertad de expresión, sólo un uso insuficiente
(Raoul Vaneigem)
I. En marzo de 2007, el Centro JurÃdico Tomás Moro presentó una querella contra JAM Montoya, contra los responsables del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura y contra Francisco Muñoz RamÃrez, consejero de Cultura de la Junta y candidato socialista a la alcaldÃa de Badajoz, por un “delito contra los sentimientos religiososâ€, tipificado en el artÃculo 525.1 del Código Penal. La querella se fundaba en que tanto la Universidad como la Junta habÃan publicado dos libros del fotógrafo en los que se contenÃan fotos “gravemente ofensivasâ€. El partido fascista “Alternativa Española†presentó posteriormente un escrito ante la FiscalÃa del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, exigiendo la retirada y la prohibición de los volúmenes por contener “pornografÃa católicaâ€. El diario Siglo XXI, en un artÃculo de opinión, resumÃa con exactitud la campaña contra Montoya y la reducÃa a una cuestión de intereses polÃticos. “Esto pasa –escribÃa el periodista- por no saber definir lo que es arte y tener la idea medieval de que el arte tiene que ser respetuoso con las religionesâ€.
El 16 de marzo, Montoya denunció amenazas de muerte, y la periodista ultra Nuria Van Den Berghe, esposa del traficante de arte Erik el belga, le calificó de “puerco†y de “no tener cojonesâ€, al tiempo que el Sindicato de Funcionarios Públicos “Manos Limpias†presentaba otra querella en la FiscalÃa del Estado, acogiéndose al escabroso artÃculo 525. El cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, calificó a la obra del fotógrafo de “increÃblemente abominableâ€, añadiendo con rubor que le costó “un gran trabajo llegar al final sin vomitarâ€. Simultáneamente, el nuncio apostólico del Papa en España, Monseñor Manuel Monteiro de Castro, se erigÃa en experto crÃtico de arte y consideraba que “las cosas sagradas deben ser tratadas de un modo sagradoâ€, añadiendo que las fotografÃas “no tienen ningún valor artÃsticoâ€. Los musulmanes de Córdoba aprovecharon la ocasión para indignarse en público, y su Presidente, Kamal Mekhelef, sugirió a un periodista que “los que se hacen llamar artistas no se pueden escudar en la libertad de expresión para insultar y ofender a los demásâ€. Poco después, el mega-obispo Cañizares convocaba un “Via crucis†en Talavera (Toledo), en desagravio por las ofensas sufridas por la Iglesia.
Carlos Floriano, senador del PP y candidato a la presidencia de la Junta, exigió en el Senado al Presidente del Gobierno, por mediación de la Ministra de Cultura, Carmen Calvo, que expresara públicamente su rechazo al controvertido catálogo. La diputada popular Ana Belén Vázquez acusó a Zapatero de liderar una “cruzada contra los católicos†y exigió el cese inmediato del consejero Muñoz. La “Hermandad de la Sagrada Cena†arreció el paso y publicó un comunicado en el ABC, en el que recordaba que la libertad de expresión “debe tener y tiene lÃmites claros, que no deben nunca transgredir doctrinas, creencias, normas y dogmasâ€.
“Horrendas fotografÃas que nos humillan y que maltratan a la Virgenâ€. Asà se expresaba el cardenal primado de España en medio de un gran aplauso, en la EucaristÃa de apertura del Año Jubilar Guadalupense, ante quince mil peregrinos. Entre ellos, el entonces presidente-monaguillo de la Junta, Juan Carlos RodrÃguez Ibarra, y el aspirante a la alcaldÃa Francisco Muñoz. El Obispo, imbuido de autoridad espiritual, y tras reprender enérgicamente a los representantes de la Junta por las debilidades y pecados de sus consejeros, descendió lentamente del púlpito y ofreció la paz y el perdón al poder temporal, en la propia persona de RodrÃguez Ibarra, ese genuflexo incorregible que, casualmente, acababa de firmar una partida presupuestaria de un millón y medio de euros para promocionar a la Virgen de Guadalupe.
II.
Este relato, directamente relacionado con el Sanctorum de JAM Montoya, sitúa su último trabajo en un contexto revelador. Las “horrendas fotografÃas†fueron tratadas de blasfemia porque el universo dogmático del catolicismo mostraba en ellas su tremendo contenido sexual, alumbrando asà la Ãntima relación que existe entre lo orgánico y lo mÃstico, entre lo erótico y lo religioso. Se tiende, todavÃa hoy, a equiparar derecho y moral sexual, o, mejor dicho, a asociar la actividad sexual con el concepto de inmoralidad. Pero la “religión del amor†presenta una torva fisonomÃa. Y es precisamente ésta, persuadida de hablar como verdad absoluta, la que “contaminaâ€, en Sanctorum, la naturaleza radical del sexo, su tajante independencia frente a códigos impositivos y normas morales.
“SÃmbolos y sonámbulos†constituye, de algún modo, una ruptura estética y una “blasfemia†no menos evidente. La carne, la materia, está aquà despojada ya de cualquier atisbo de metafÃsica. Recupera, brutalmente, su autonomÃa con respecto a lo “espiritualâ€, frente al espejismo de una sobrenaturaleza imaginaria que regirÃa sobre ella. Lo crudo no surge ahora de la mezcla anecdótica o del claroscuro extremo, sino del impacto directo de la materia que somos, de nuestra condición de únicos. Por ello, Montoya, ese ángel indómito, recrea fondos no definidos, geometrÃas equÃvocas y cuerpos orgullosos. Azotados, mutilados, sufrientes, rotos… sÃ. Pero orgullosos. El equilibrio en ellos no es un estado de reposo, sino de tensión. La vida y la muerte son, aquÃ, amenaza y acto, rebelión y grito. Y, como en una mezcla homogénea, la parasomnia se descubre en tanto que manipulación y sombra. Precisamente, la equivalente a aquella en la que los Estados –las instituciones, las iglesias, las culturas, el poder, “lo terapéuticoâ€- inducen al pueblo dormido a perpetrar crÃmenes, a aceptar indulgencias, a someterse al guión diseñado por tales aberraciones ingrávidas, soñadas por filósofos enfermos. Frente a ello, contra ello, la gravedad, el peso, la sustancia y la rebelión propia del “universo Montoyaâ€.
Welles, Munch, Bacon, Murnau, Wiene… Las influencias pictóricas y cinematográficas de Montoya son fácilmente perceptibles. Pero rebasan inmediatamente su condición de referencia para afirmarse como elementos personales, al catalizar un universo pétreo y a la vez gaseoso, efÃmero, ilusorio. La sombra es luz, y la cólera afirmación de sÃ. La imagen, sonido, y el silencio, alarido. FotografÃas que dejan muy atrás la simple captación de lo real, porque aquà lo real es el corazón de lo orgánico, su certeza incuestionable. FotografÃas que sumergen al espectador en actitudes confusas, en escenarios que abordan lo primigenio: el recuerdo impreso de la materia, el fondo somático de toda existencia. La herida es indudable. Montoya no es solamente un ojo tras la cámara; destruye dogmas y consignas, rasgando con afilado estilete el hÃgado nauseabundo de la conformidad. Y de tales entrañas brota la santa hiel, el anhelado azufre rojo (al-Kibrït al-Ahmar), trazando asà un sendero levógiro inmerso en una geografÃa simbólica plena de fobias y filias.
¿Reconocerán los fundamentalistas religiosos que la “blasfemia†es ahora mucho mayor y más lacerante? ¿Sabrán ver que el sâher Montoya ha “matado†definitivamente a sus dioses? El talibanismo no se distingue, precisamente, por una aguda inteligencia. JAM Montoya “el Herejeâ€, identificado por algunos con el mismo “diablo†(véase por ahà el escrito “Quién o qué es Montoyaâ€, un ejemplo de la mentalidad más oscura de nuestra época neogótica), recorre en “SÃmbolos y sonámbulos†una arquitectura modélica, la de la desnuda materia en toda su complejidad psicológica. Un zumbido de fondo parece surgir tras cada imagen: se trata de una pulsión vital del todo irreverente, que se rebela ante la represión interiorizada y la cultura dominante.
Era preciso que una obra como la de JAM rompiera ética y estéticamente con toda esa mierda. Y no es fácil, habituados como estamos a un cerrilismo extremo y a la humillación histórica del artista frente a las instituciones. Pero Montoya no cede un ápice. Por algo sigue siendo por excelencia un autor “malditoâ€. La oficialidad biempensante de la polÃtica y la religión tiene motivos para temer su obra, que es, ante todo, contra-institucional y contra-tradicional. La peste cristiana queda aquà revelada como putrefacción, enfermedad y muerte. Sólo el individuo, el cuerpo, sus jugos, su pasión finalmente imbatida, bastan para reducir a la nada dos mil años de necedades. Como en aquella vieja historia, es la mirada más simple la que puede descubrir que el “emperador†está desnudo, que la asfixia de nuestra civilización está causada por un finÃsimo velo, y que, al ser rasgado, como el del sanctasanctórum, permite la irrupción final de lo único, del misterio constituido por la pura materia humana.
Rien n’est sacré, tout peut se dire.
Publicado en “SÃmbolos y Sonámbulos”, catálogo de la exposición del mismo nombre, JAM Montoya, 2009.
Texas prohÃbe el matrimonio
De los contrarios al matrimonio homosexual tenemos todos los indicios para dudar de su inteligencia social. Ahora también de su nivel cognitivo. La nueva ley del estado norteamericano de Texas, pensada para prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo, podrÃa de hecho servir para prohibir cualquier matrimonio. Un abogado de Houston avisa de que esto puede estar sucediendo a la vista de la subsección B de la prohibición, una enmienda constitucional ratificada en 2005, y que dice que «el estado podrá no crear o reconocer un estado legal idéntico o similar al matrimonio». SÃ, para conseguir el efecto deseado, falta por completo la palabra «gay».
En esencia, se está prohibiendo «el matrimonio en Texas». Para Barbara Ann Radnofsky, candidata demócrata a fiscal del estado «no necesitas haber estudiado leyes para leer esto y entender lo que sencillamente dice». Los conservadores desprecian la sentencia de Radnofsky reduciéndola a «argumento absurdo», según el responsable de una de las organizaciones que redactó la enmienda. Y sin embargo, parece claro que un juicio basado en dicha enmienda tiene aproximadamente una posibilidad entre un millón de prosperar.
En la foto Jenna Bush en el dÃa más feliz de su vida, junto con aquel en el que encontró la llave del mueble bar de papá.
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Mientras no te hayas vuelto ateo
«Â¿Has abandonado la religión en la que naciste?»
«De hecho, mamá, he abrazado un conjunto de valores nuevo.»
«He cambiado esa melÃflua creencia en mitos y supersticiones por el pensamiento crÃtico y las conclusiones basadas en evidencias.»
«He rechazado las afirmaciones religiosas y la fe ciega en favor de la razón, el escepticismo, la ética secular y el sentido común.»
«Vale. Mientras no te hayas vuelto un ateo de esos…»
Visto en Hygo’s Tlog.
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El Dios que no estaba ahÃ
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El secuestro del Alakrana
Ahora que se ha resuelto el secuestro y que se han liberado las tensiones a él asociadas, quisiera plantear un par de ideas.
Juan Urrutia ya nos advertÃa de la imposibilidad de tener la mejor de las soluciones posibles: liberar a los secuestrados, encarcelar a los culpables y no pagar el rescate. No voy a entrar en la conveniencia o la legalidad de pagar o no pagar para salvar la vida de los secuestrados para evitar futuros secuestros. Doy por hecho que se pagarán los rescates si no es posible la liberación por la fuerza.
Dada esta restricción, ¿cómo deben conducirse las negociaciones?
Los familiares de los secuestrados quieren que sean rápidas. El Estado no puede y no quiere evitar el pago del rescate por el gran coste que serÃa tener una tripulación muerta en su conciencia y en la de los electores, pero puede y debe querer que las negociaciones vayan muy despacio. Hay dos razones para ello.
La primera es que el que tiene más prisa en una negociación tiene más que perder. Si se negocia con prisas se acaba aceptando cualquier acuerdo.
La segunda es que, aunque se acabara pagando lo mismo tras 100 dÃas de secuestro que tras un sólo dÃa, el coste para los secuestradores serÃa mucho mayor en el primer caso. Si los secuestros se resuelven rápidamente podrán secuestrar un barco cada dos dÃas. Si se resuelven en tres meses, sólo podrán secuestrar tres o cuatro barcos al año. Menos secuestros implican menos beneficios. Más duración del secuestro implica más coste material y emocional de participar en el secuestro. Menos beneficios y más coste hace menos lucrativa la actividad del secuestro.
Ha habido, además, el lÃo de los dos piratas detenidos y trasladados a España. ¿Fue una buena idea?
Se dice que el haberlos traÃdo ha dificultado la negociación porque no habÃa manera fácil de devolverlos a Somalia, supuestamente a que penen allÃ. Creo que esta dificultad es lo que hace de haberlos traÃdo una buena idea, lÃos legales aparte. Los dos piratas eran una baza para España en las negociaciones y la dificultad de sacarlos del paÃs, una manera creÃble de alargar las negociaciones.
Nº 50: Desmontando el creacionismo – El carbono 14
La pena de muerte
¨Alguien que ha cometido el crimen capital merece la pena capital¨ (palabras casi textuales de George Bush).
¨La vida es sagrada, incluso la de un criminal.
Derecho a mamá y papá o a quedarse huérfano
Para la Iglesia Católica todos debemos tener una fe, la suya, un papa, un catecismo, y un modelo de familia.Su modelo de familia es la heterosexual casada por matrimonio católico, sin opción de divorcio, con sexo solo con fines procreativos, sin anticonceptivos, y preferiblemente que la mujer adopte un papel sumiso frente al hombre.Pero sucede que la sociedad ha cambiado. Hay divorcio, a pesar de
México tuvo de los peores manejos ante la crisis: Nobel
Miércoles 18 de Noviembre del 2008
Joseph Stiglitz, premio de EconomÃa 2001, señala que el desempeño del gobierno mexicano fue deficiente; paÃses como Australia y Brasil tuvieron una reacción gubernamental fuerte y efectiva
JOSEPH STIGLITZ. Detalló que paÃses como Australia y Brasil fueron los que mejor enfrentaron la crisis financiera. (Foto: Archivo/EL UNIVERSAL )
El desempeño que México ha tenido para enfrentar la recesión ha sido uno de los peores en el mundo, consideró el premio Nobel de EconomÃa 2001, Joseph Stiglitz.
“Las estadÃsticas de crecimiento han sido muy débiles y pesimistas para este paÃs, (.) la combinación de una recuperación muy débil para Estados Unidos y una polÃtica fiscal que no estimule la economÃa mexicana es una fuente de preocupación”, aseguró.
En conferencia de prensa dijo que cuando dicho paÃs se encuentra débil “tradicionalmente México sufre”, debido a los vÃnculos económicos que tiene con esa nación.
Detalló que paÃses como Australia y Brasil fueron los que mejor enfrentaron la crisis financiera, ya que tuvieron una reacción gubernamental “muy fuerte” , asà como un reglamento bancario que hizo que su sistema financiero soportara las dificultades que provocó la recesión.
Y dale con la Luna lunera
Luego se produjeron unos cuantos comentarios y para contestar a uno de ellos, me explaye demasiado, asà que lo he rescatado para ponerlo aquà como post. El comentario al que contesto es el de Meg, que aquà reproduzco:
Yo soy de los que creen que la luna influye de forma material sobre el individuo y su organismo.
No hace mucho publiqué en mi blog elfogondemeg.blogspot.com las influencias de las distintas fases de la Luna en la alimentación y reacciones del organismo.Y son asÃ, créeme.
Y lo de que en Nueva York se refuerzas las comisarÃas y hospitales en noches de lLna llena, créetelo: los corresponsales de prensa con los que he tratado me lo han confirmado seriamente. NO es una leyenda urbana. Pregunta aquÃ, en España, en cualquier comisarÃa.
O sea, que los efectos de la Luna son reales, en mi opinión. Pero nunca lo habÃa visto puesto en fórmula matemática.
Pues no, no te creo. Es decir, no creo que la Luna influya en el organismo de ninguna manera. Si la Luna influye o no es una cuestión completamente empÃrica y por lo tanto, es la ciencia la que debe darnos la respuesta, y todos los estudios realizados muestran exactamente lo mismo, la influencia de la Luna(en los términos que aquà estamos hablando) sobre el comportamiento humano simple y llanamente no existe.

DIOS SERÃ AMOR, ELL@S NO





LA VOZ DE UN AMO MUERTO





"Número uno: hay un hombre en el cielo que lo controla todo."
En una escena genial de la pelÃcula The Invention of Lying, Mark Bellison (interpretado por Rick Gervais) se dirige a una multitud reunida frente a su casa y a millones en todo el mundo que siguen su discurso por TV.
Mark vive en un mundo donde nunca nadie ha dicho una mentira, pero ha descubierto que él es sà es capaz de decir mentiras. Después de decirle a su madre en el lecho de muerte que se estaba yendo a un “lugar mejor”, la gente lo presiona para que les cuente todo lo que sabe sobre la vida después de la muerte. El inventa una explicación en el formato de una lista de 10 cosas, que escribe en unas cajas de pizza.
Número uno: hay un hombre en el cielo que lo controla todo
Número dos: …
Hombre 1 [interrumpe]: ¿cómo es él?
Mark: alto, manos grandes para hacer cosas, buen cabello.
Hombre 2: ¿de qué raza es?
Mark: es de una nueva raza, es una mezcla de todas nuestras razas.
Hombre 3: ¿vive en las nubes?
Mark: no
Hombre 1: ¿podemos verlo?
Mark: no, está arriba de las nubes, muy alto como para poder verlo.
Hombre 3: entonces vive en el espacio.
Mark: no, no tan alto.
Hombre 2: ¿asà que está en la termósfera?
Mark: lo siento gente, nos queda un montón todavÃa. Un hombre vive en el cielo, no lo podéis ver, lo controla todo.
Número dos: cuando mueres, no desapareces en una eternidad de vacÃo. En vez de eso, te vas a un lugar realmente genial.
Número tres: en ese lugar, todo el mundo tiene una mansión.
[la gente aplaude]
Hombre 4: ¿qué tipo de mansión?
Mark: la mejor mansión que te puedas imaginar.
Hombre 5: ¡maldición! estaba pensando en una mansión horrible.
Mark: no, no, es la mejor mansión. No la que estás imaginando ahora mismo, sino la mejor mansión que más te guste, esa es la que vas a tener.
Número cuatro: cuando mueres, toda la gente que conoces está ahÃ.
Hombre 6: ¿tendrán sus propias mansiones?
Mark: sÃ, cada uno tiene su mansión.
Hombre 6: ¿y si quiero que vivan en mi mansión?
Mark: sÃ, pueden dejar su mansión y venir a vivir a la tuya.
Hombre 6: ¿qué pasa con su mansión?
Mark: no lo sé. Vuelve a estar en el mercado.
Número cinco: cuando mueres, hay helado gratis para todos, todo el dÃa, y toda la noche. Cualquier sabor que te puedas imaginar.
Mujer 1: ¿incluso sabores malos?
Mark: ¿y por qué ibas a imaginarte un sabor malo?
Mujer 1: usted dijo cualquier sabor que pudieramos imaginar.
Hombre 7: oh no, pensé en …
Mujer 2: pensé en chocolate con diarrea.
Mark: hay tantos sabores … ¿qué pasa con vosotros?
Número seis: si haces cosas malas, no te vas a este lugar cuando te mueres.
Hombre 8: ¿a dónde vas?
Mark: a un lugar terrible, el peor lugar imaginable.
Mujer 3: ¿qué constituye una cosa mala?
Mark: crÃmenes terribles, violación, asesinato, cosas asÃ.
Hombre 8: ¿es malo golpear a alguien?
Mark: sÃ
Hombre 8: ¿y si estaba tratando de herirte?
Mark: entonces está bien
Mujer 3: ¿es decir palabrotas algo malo?
Mark: no
Mujer 4: ¿y llegar tarde al trabajo?
Mark: no, eso está bien, puedes perder tu trabajo si a tu jefe no le gusta, pero no afecta a qué lugar te vas cuando mueres.
Mujer 5: ¿y si olvidas alimentar a tu perro?
Mark: bueno, si el perro muere es malo … simplemente no lo hagáis a propósito. No compréis un perro sólo para hacer que se muera de hambre …
Hombre 9: si hago sólo una cosa mala, me voy al lugar malo?
Mark: [lo piensa un momento] no, tienes tres oportunidades, tres cosas malas, y estás fuera.
Hombre 9: como en el baseball [la multitud asiente]
Mark: sÃ, ¿algo más?
[toda la gente levanta la mano]
Mark: por favor, ¿podemos continuar?
[Alguien]: ¡No! ¡Tenemos que saber todas las cosas que son malas!
Hombre 1: ¿está mal usar ropa interior de mujer?
[Señal: “Dos Horas Más Tarde”]
Mark: …no, no hay ningún peinado que te pueda hacer ir al lugar malo. Ya lo hemos discutido … Las cosas principales son herir a la gente fÃsicamente, a propósito, quitarles sus cosas, hacerles cosas a las personas que ellos no quieren que les hagas. Matar a la gente, a propósito.
Número nueve: el hombre en el cielo que lo controla todo, decide quién va al lugar bueno y quién va al lugar malo. También decide quién vive y quién muere.
Hombre 4: ¿causa los desastres naturales?
Mark: sÃ.
Mujer 6: ¿hizo que mi madre le diera cáncer?
Mark: sÃ
Mujer 7: ¿hizo que le pasara algo a mi coche la semana pasada?
Mark: sÃ
Anna [amiga de Mark]: ¿mató a mi padre de un ataque al corazón?
Mark: sÃ
[la multitud está en desacuerdo y murmura]
Hombre 10: yo digo ¡a la mierda el hombre que vive en el cielo!
Hombre 5: ¡ese tipo es malvado!
Hombre 6: ¿por qué nos hace esas cosas malas? ¿Por qué le hizo esto a nuestros rostros?
Mujer 2: tenemos que detener a esa bastardo malvado antes de que nos mate a todos [multitud: ¡sÃ!]
Mark: esperen, esperen, escuchen. El hombre que vive en el cielo y lo controla todo, también es responsable por las cosas buenas que pasan.
Hombre 11: ¿me salvó la vida cuando mi bote se volcó en ese viaje de pesca?
Mark: sÃ.
Hombre 11: ¿él volcó el bote?
Mark: sÃ
Mujer 1: ¿mató a mi abuela y me dejó esos millones de dólares?
Mark: podrÃas apostar a que sÃ.
Mujer 6: asà que él también es el que curó el cáncer de mi madre.
Hombre 7: asà que es como un buen tipo, pero también es un insoportable.
Mark: correcto, pero fÃjense en esto,
Número diez: incluso si el hombre en el cielo te hace cosas malas, puede compensarte dándote una eternidad de cosas buenas después de que te mueres.
Mujer 4: a menos que decida hacerte más cosas malas.
Mark: sÃ
Mujer 5: ¿asà que es como una especie de prueba?
Mark: sÃ, eso es todo lo que sé.
[la multitud aplaude]
Mujer 6: ¿cómo sabes estas cosas?
Mark: porque el hombre en el cielo me las dijo.
Mujer 6: ¿pero cómo es que nos enteramos ahora, después de existir por millones de años?
Mark: se le olvidó. Mira todas las cosas que hace. ¡Gracias!
La pelÃcula es divertida, ingeniosa, y definitivamente recomiendo verla. Puedes ver el sitio oficial en: http://the-invention-of-lying.warnerbros.com/.
Imagine no religion
Edgar Dahl
Incluso tras la caÃda del Muro de BerlÃn en 1989, se les encuesta habitualmente tanto a los alemanes occidentales como a los orientales su actitud ante la religión. Cuando se les pregunta sobre si creen en Dios, la mayor parte de los alemanes occidentales simplemente responden diciendo: «No, soy perfectamente normal».
Una respuesta que debe resultarles sorprendente a la mayor parte de los americanos. Después de todo, se presume que hay algo anormal en la creencia en Dios. Como si ya hubiesen crecido leyendo El Espejismo de Dios de Richard Dawkins, los alemanes occidentales consideran a los creyentes extraños, grotescos o incluso locos.
Habiendo nacido yo mismo en Alemania Oriental, puedo fácilmente identificarme con esta actitud. Contra lo que muchos americanos parecen pensar, nadie nos ha hecho crecer siendo hostiles hacia la religión. En realidad es algo mucho peor; hemos crecido de forma total e inseparablemente indiferente hacia la religión.
Los domingos por la mañana, mientras los niños americanos iban a la Iglesia, nosotros Ãbamos al cine. Me recuerdo disfrutando de la Cleopatra de Joseph L. Mankiewicz, de La CaÃda del Imperio Romano de Anthony Mann, o riéndome a carcajadas con La Carrera del Siglo de Blake Edwards o Con Faldas y a lo Loco de Billy Wilder.
Un dÃa —debÃa tener unos diez años— llegué tarde para ver El Jorobado de Notre Dame de Jean Delannoy, con el fabuloso Anthony Quinn y la bella Gina Lollobrigida. Decepcionado por perderme la pelÃcula, me dirigà a casa, pasando junto a la Catedral de San Pablo. Como tenÃa tiempo libre, decidà entrar a la Iglesia. HabÃa unas 15 o 20 personas, todas de más de 60 años. El holor a humedad, las morbosas pinturas, y el salvador sangrando clavado en la cruz me hicieron sentir ansiedad.
Aún asÃ, para ver lo que hacÃan, me acerqué un poco. Parece que estaban celebrando la EucaristÃa. Reunidos alrededor de un altar, se pasaban un cáliz y un platillo pidiéndose los unos a los otros «comer el cuerpo y beber la sangre del Señor». Me estremecÃ. ¿Cómo puede alguien comer la carne y beber la sangre de otra persona? ¿Qué clase de personas son éstas?
Volvà corriendo a casa, y le pregunté a mi madre sobre la gente de la Iglesia. Me dijo «son cristianos. Creen en Dios y en Satán, en el cielo y en el infierno. Mis padres también eran religiosos. Mi padre era judÃo y mi madre católica. Como los nazis les mataron cuando yo solo tenÃa tres años, no me enseñaron nada sobre sus religiones». Intentando cambiar de tema, añadió «no importa, no es asunto nuestro».
Por aquella época vi por primera vez La Semilla del Diablo de Roman Polanski en televisión —en un canal de la Alemania Occidental, por supuesto—. Más tarde me enteré de que la pelÃcula no describÃa a cristianos, sino a satánicos. Aún tan pequeño, no veÃa ninguna diferencia. Para mÃ, ambos eran gente grotesca, creyendo cosas grotescas y haciendo cosas aún más grotescas. Alguien podrÃa decir que simplemente yo era demasiado joven para ver la diferencia entre dos cultos en realidad distintos. Pero este es exactamente mi argumento. Eso sólo prueba hasta qué punto estaba libre de prejuicios. Debe ser que veo a los cristianos como los ve un hindú. O, para el caso, como un cristiano ve a los hindús, esas almas perdidas y atormentadas que rezan a un cielo repleto con cientos de dioses.
Puede sonar extraño, pero hasta los 12 años no conocà a un cristiano en persona. En sexto curso, la hija de un sacerdote se unió a clase. Aunque resultó ser una bellÃsima persona, recuerdo que me incomodaba hablar con ella. Después de todo, consideraba a los religiosos como gente mÃstica que afirma estar en contacto con dioses, demonios, y otros personajes que nadie ha visto nunca.
Habiendo crecido como ateo puede resultar sorprendente que, como estudiante, me interesara no sólo la filosofÃa sino también la teologÃa. Fue la pelÃcula de Ingmar Bergman El Séptimo Sello y la novela de Fyodor Dostoevsky Los Hermanos Karamazov las que hicieron que me interesara por la religión a los 16 años. Además, estudiar teologÃa reforzaba mi educación en humanidades. Tuve que aprender Hebreo, Griego y LatÃn, y también filosofÃa, psicologÃa y pedagogÃa, además de historia del arte y polÃtica.
Leer a Anselmo de Canterbury, a Tomás de Aquino o a William de Ockham, sin embargo, no cambió mis opiniónes. Aún soy un ateo que cuestiona la existencia de Dios. Aunque admito que hay razones entendibles para la creencia en un Creador, ninguna de esas razones me parece persuasiva, por no decir convincente.
Toma como ejemplo el Argumento Ontológico para la Existencia de Dios. Según este argumento, Dios es «lo más grande que es posible concebir». En otras palabras, Dios tiene todas las perfecciones posibles. En conocimiento, en poder, en virtud. De ahà que, si es perfecto, continúa el argumento, debe existir. Porque si no existiera, no serÃa perfecto.
Immanuel Kant ya hizo notar que este argumento es falaz. Desde luego que para que una existencia sea perfecta debe tener ciertas propiedades, como la omnipotencia o la omnisciencia. Pero eso no significa que deba existir. Después de todo, la existencia no es una propiedad. La definición de Dios sólo puede decirnos qué clase de ser deberÃa ser. Si realmente existe, sin embargo, es un tema completamente distinto que no puede ser liquidado por una mera definición.
Otra prueba famosa es el Argumento Cosmológico para la Existencia de Dios. Todo lo que existe, se dice, tiene una causa. Pero si todo tiene una causa, el propio Universo ha de tenerla. Esa causa es Dios. ¿Es convincente? No. Si todo tiene una causa literalmente Dios ha de tenerla. Y si Dios tiene una causa, esa causa ha de tener también una causa. Y asà hasta el infinito.
Los apologistas de la religión pueden notar que el argumento cosmológico no es sensato, asà que lo reformulan afirmando que todo tiene una causa excepto Dios. El propio Dios no tiene causa. Es una causa sui, una causa en sà y para sà mismo. Esto resulta aún más vulnerable. Si la premisa es cierta, la conclusión no puede serlo. Si la conclusión es cierta, la premisa es falta. Si todo tiene una causa —la premisa— entonces Dios debe tener una causa. Si Dios no tiene una causa —la conclusión— entonces es obviamente falso que todo debe tener una causa.
Supongamos por un momento, sólo por intentar aceptar el argumento, que tenga sentido el extraño concepto de la causa sui. Si puede haber algo que no tenga causa alguna, nos vale tanto el Universo como Dios —N. del T.; Bertrand Russell refutaba asà el argumento cosmológico—. De ahà que por mucho que lo intentemos, el argumento cosmológico tampoco es convincente. Después de todo, incluso si lo fuese, no probarÃa lo que presume de poder probar. Todo lo que el argumento cosmológico puede probar es la existencia de una primera causa. No es aún asà razonable que dicha primera causa sea el amoroso Dios de la Cristiandad.
Probablemente el intento más popular de probar la existencia de Dios sigue siendo el Argumento Teleológico. Las estrellas en el cielo, los árboles del bosque, los animales en la selva. Todo parece comportarse de forma ordenada. ¿De dónde viene este orden? Debe proceder de un diseñador inteligente. Este diseñador es Dios. Tan potente como pueda parecer el argumento, ciertamente no es concluyente. David Hume ya apuntó hacia que el hecho de que algo parezca diseñado de ninguna manera implica que realmente lo haya sido. Más aún, la TeorÃa de la Evolución de Charles Darwin proporciona una explicación alternativa para la existencia de orden en la naturaleza. Procede de una adaptación por selección natural.
Lo cierto es que no todo es orden en el mundo, hay una buena cantidad de desorden. Cualquiera que haya visitado un hospital y haya visto a los pacientes en neonatal, oncologÃa o psiquiatrÃa probablemente tendrá dudas sobre la benevolencia de ese diseñador celeste. Lo que nos lleva a la más poderosa objeción hacia el Dios de los cristianos. El Mal.
Nadie ha explicado el problema del mal mejor que Epicuro. «Â¿Desea Dios acabar con el mal pero no es capaz? Entonces no es Omnipotente. ¿Es capaz pero no lo desea? Entonces no es benevolente. ¿Es capaz y lo desea? Entonces, ¿por qué existe el mal?» La respuesta cristiana tradicional sobre el problema del mal es que simplemente tenemos lo que merecemos. Tú, yo, y ese pequeño inocente niño nacido con una enfermedad terrible como la epidermolysis bullosa merecemos sufrir porque somos pecadores. Concebidos y nacidos en pecado.
Una respuesta adecuada a esta intolerable afirmación excederÃa el espacio que me ha sido concedido. Asà que simplemente nos centraremos en un problema ya apuntado por Darwin; el dolor y el sufrimiento innecesario de los animales inocentes.
«Nadie discute que hay demasiado sufrimiento en el mundo. Hay quien intenta explicarlo en lo referente al hombre imaginando que le sirve para mejorar moralmente. Pero el número de seres humanos en el mundo es insignificante comparado con el del resto de seres vivos, y todos ellos sufren sin posibilidad de mejorar moralmente. Un ser tan poderoso y tan repleto de conocimientos como Dios puede crear un Universo, mostrarse a nuestras mentes como omnipotente y omnisciente, y deformar nuestro entendimiento para que su benevolencia aparezca ilimitada. ¿Qué ventaja supone eso para millones de animales que sufren desde el inicio de los tiempos?»
Uno de los documentales más devastadores que nunca he visto figuraba en un programa sobre historia natural de David Attenborough. La filmación muestra la migración circular de más de un millón de animales por el Serengeti. Para alcanzar las planicies al sur, deben cruzar el rÃo Mara, repleto de cocodrilos. Asà que, para poder cruzar el rÃo, literalmente cientos de ñus han de ser asesinados despiadadamente. Algunos consiguen escapar, sólo para ser devorados vivos por los leones que esperan en la orilla. ¿Qué clase de Dios, me pregunto, crearÃa esta naturaleza de garras y dientes?
Después de graduarme decidà especializarme en las cuestiones éticas derivadas de las nuevas técnicas médicas y biológicas. Gracias a una invitación de Helga Kuhse y Peter Singer me unà al Centro para la Bioética Humana en la Universidad Monash en Melbourne, Australia. En esa época pensé que nunca tendrÃa que enfrentarme más con asuntos religiosos. Estaba obviamente equivocado. Anticoncepción, aborto, inseminación artificial, fertilización in vitro, diagnóstico genético previo a la implantación, selección de sexo, clonación reproductiva. Literalmente no existe asunto bioético alguno sobre el que la Iglesia Católica no haga comentarios.
En sà mismo esto no deberÃa tener nada de malo. Hay clérigos claramente capacitados para opinar sobre asuntos morales de urgencia. Hay sin embargo algo peculiar en las sentencias de la Iglesia. Resulta que una afirmación religiosa presume de estar basada en una autoridad superior a las de las afirmaciones seculares. Remarco que no sólo los cristianos, sino incluso muchos de sus oponentes, les conceden a los lÃderes religiosos una forma de superioridad moral. Se tiende a creer que los teólogos son en sà mismos expertos en asuntos éticos.
¿Y eso por qué? La respuesta es obvia. La mayor parte de la gente consideran de forma indisoluble religión y ética. Aún más, se cree que la religión es el fundamento de la ética, y que sin teologÃa no hay moralidad.
¿Por qué me parece esto destacable? Es destacable porque no es cierto. De hecho es tan descaradamente falso que uno se pregunta cómo es posible que esta creencia sobreviva en tiempos donde manda la razón. No estoy seguro, pero supongo que la creencia en que la ética está basada en la religión es el resultado de dos milenios de doctrina Cristiana. Casi cada niño crece pensando que las reglas morales proceden de los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento. La idea de que normas morales del tipo «no matarás» o «no robarás» son de naturaleza religiosa están tan imbuÃdas en la mente de un niño que nunca llega a cuestionárselo, incluso ya como adulto.
La Iglesia realmente da la bienvenida a la afirmación de que la religión es la base para la ética. Y alimenta esta creencia levantando su dedo y proclamando un desastre social si no volvemos al albor de la Iglesia y reconocemos u autoridad morlal. AsÃ, el Cardenal Joseph Ratzinger, más conocido ahora como Papa Benedicto XVI, nos alertaba de una inminente «dictadura del relativismo» si dábamos la espalda a Dios. SerÃamos entonces incapaces de distinguir el bien del mal.
La idea de que la religión es la piedra angular de la ética está ilustrada por la asà llamada TeorÃa Ética de la Orden Divina. De acuerdo con esta teorÃa, distinguir el bien del mal es sencillo. El Bien es lo que Dios aprueba, y el Mal lo que Dios desaprueba. Como Dios aprueba la fidelidad y desaprueba la infidelidad, la fidelidad es buena y la infidelidad es mala.
Es una teorÃa, sin embargo, muy defectuosa. Ya hizo notar el filósofo griego Sócrates hace más de dos mil años que quienes apoyan esta teorÃa se enfrentan a un dilema ineludible. El dilema lo presenta una simple e inocente pregunta. «Â¿Es la caridad buena porque Dios la aprueba, o Dios la aprueba porque es buena?»
Si alguien responde que la caridad es buena porque Dios la aprueba, ha de aceptar que si Dios aprobase la crueldad y no la caridad, la crueldad serÃa lo bueno y la caridad lo malo. Dado que no pueden concebir a Dios como un legislador abritrario por completo, deberÃa añadir, «bien, pero Dios nunca aprobarÃa la crueldad porque Dios es bueno». Una respuesta que no elimina los problemas, sino que los agrava. Después de todo, ¿qué quiere decir que Dios es bueno? Si lo bueno es lo aprobado por Dios, «Dios es bueno» sólo significa que Dios se aprueba a sà mismo. Una afirmación vacÃa. En otras palabras, esta teorÃa reduce a arbitrarios los designios de Dios y elimina la doctrona de que Dios es bueno de forma tautológica.
La única forma de evitar esta conclusión inaceptable es decir que «la caridad no es buena porque Dios la apruebe. Dios la aprueba porque es buena». De ahÃ, si la caridad es buena porque alivia el sufrimiento humano y reduce la miseria en el mundo, ya tenemos un buen motivo para que Dios la apruebe. Es una respuesta mucho más razonable. Podemos incluso, basándonos en esta respuesta, conservar la doctrina de que Dios es bueno.
Pero quienes usan esta respuesta se enfrentan a un dilema. Al decir que Dios aprueba la caridad porque es buena, se admite que hay un estándar sobre lo bueno y lo malo que es independiente de Dios. Si no es la aprobación por parte de Dios lo que hace que algo sea bueno o sea malo, más bien son las consecuencias sobre la humanidad las que hacen que algo sea bueno o sea malo. De ahà que quienes eligen esta opción, virtualmente abandonan su concepción teleológica de la ética y conceden que no necesitamos a Dios para distinguir lo bueno de lo malo. En lugar de volvernos hacia Dios para decidir lo que es bueno y lo que es malo, mejor utilicemos nuestros propios estándares definitivos.
Las implicaciones del argumento de Sócrates son evidentes. Contra lo que los lÃderes religiosos afirman, la ética no está basada en la religión y la moralidad es independiente de la teologÃa. De ahà que los teólogos morales no tengan mejores afirmaciones sobre la verdad moral que los filósofos morales, o que cualquier otra persona que abrace las reglas que la propia humanidad se ha concedido para mejorarse.
Uno de mis primeros motivos para unirme a este libro es entonces de naturaleza moral. Mientras que es perfectamente aceptable que los lÃderes religiosos recuerden a sus acólitos que, digamos, el suicidio asistido es un pecado, es por completo inaceptable que intenten imponer los valores cristianos a todos los demás. Si un paciente moribundo con dolores insoportables siente la obligación moral de compartir la Pasión de Cristo, es libre de hacerlo. Pero ¿quién es la iglesia para decirle a quienes no suscriben sus puntos de vista religiosos cómo deben morir? Una democracia liberal basada en una estricta separación entre Iglesia y Estado debe garantizar a sus ciudadanos poder vivir y morir cada uno según sus propios valores.
El artÃculo es parte del libro 50 Voices of Disbelief: Why We Are Atheists, dada la época en la que empezamos a estar, un precioso regalo de navidad. Visto en IEET. Foto de Napalm filled tires.
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