Archivos en el mes de December del 2009

Sábado, 12 de Diciembre de 2009

Sacerdote admite tuvo hijo con una joven Cubana

Viernes 11 de Diciembre del 2009

SANTO DOMINGO.- Arturo Sánchez es un sacerdote que viajó a una misión sacerdotal a Cuba y en plena parroquia de Guantánamo comenzó a dar escarceos amorosos a una joven de 18 años, a quien logró traer a República Dominicana bajo el alegato de darle una “Ayuda Humanitaria” y luego embarazó y ahora es demandado en paternidad. En una entrevista concedida a la periodista, Alicia Ortega, el “prelado” católico se confesó, admitió la paternidad de su hijo y pidió perdón a quienes creyeron en Cristo a través de sus prédicas. Dijo que fue un error, pero que eso es cosa de humano y que al parecer se dejó arrastrar por la carne.

El religioso dominicano llegó incluso a considerar la posibilidad de quitarse la vida, al tiempo de insistir en su arrepentimiento, que admitió sin rubor ante la cámara de Alicia Ortega, una investigadora que ejerce el periodismo como un sacerdocio en República Dominicana.

El párroco fue conminado a asumir la manutención del hijo que procreo con la joven Yelaine Valles Desten con la que mantuvo una relación de ocho años.

“Yo pido perdón, reconozco que fue un error y pido perdón a toda la gente que creyó en el señor a través de mi”, expuso escuetamente el “sacerdote”

Sucintamente, el “padre” Arturo Sánchez, reconoció desde el primer momento la relación y luego el estado de gestación de la joven madre, pero ató los cabos para regresarla a Cuba, para evitar el escándalo.

Al momento de iniciarse la relación la joven tenía 18 años y el cura, 50 y al día de hoy, el prole fruto del amor de ambos cuenta 9 años de edad.

“No se como se dio ese enlace, pero se dio”, dijo para luego afirmar que hubo una relación profunda con la muchacha.

Y agrega: “Yo quería hacerle una ayuda humanitaria, trayéndola a República Dominicana, porque la pobreza golpea muchos a las familias pobres de Cuba”.

Dijo que el embarazo fue algo inesperado, sorprendente y se confesó ser una persona ingenua en materia de amor.

Manifestó que conoció al año a su hijo e indicó que mensualmente enviaba recursos para su manutención en sobre a Cuba.

El “sacerdote”, dijo que tras el embarazo viajaba constantemente a Estados Unidos a colaborar con las iglesias, donde encontraba ayuda para enviar recursos a su hijo a la Cuba de Fidel Castro.

Más adelante y en medio de una pregunta de Alicia Ortega, el “religioso”, admitió también que llegó a amar a la madre de su hijo, a la joven Yelaine Valles Desten, “pero que primero de juego que comenzó a estar con ella”.

EN LA JUSTICIA

El “cura” católico, confirmó en la entrevista con Alicia Ortega que ciertamente está siendo demandado en la justicia, por paternidad, pero que ya eso se arregló.

Indicó que está pagando 5 mil pesos mensual, dinero que dijo pide a los amigos para no tomarlo de las ofrendas que recibe en la iglesia donde ejerce el “sacerdocio”, la cual no fue identificada.

A menudos sacerdotes son escenario de escándalos por practicar pedofilia y tener escarceos con feligresas o devotas.

Desde un punto de vista médico, la paidofilia o pedofilia es una parafilia que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen, principalmente, a través de actividades o fantasías sexuales con niños de, generalmente, entre 8 y 12 años.

A la persona que padece pedofilia se le denomina pedófilo, un individuo de, al menos, 16 años que se entretiene sexualmente con menores de 13 y respecto de los que mantiene una diferencia de edad de, por lo menos, cinco años

La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad del que la padece, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones, etc.

En este sentido, se suelen distinguir dos tipos de pedofilia, una primaria o esencial, muy arraigada en el sujeto, y otra secundaria (u otras), que aparecería motivada por factores circunstanciales.

Autor: MANUEL A. VEGA

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ESTO QUE HAS VISTO,  DIFÚNDELO…


Nº 57: Desmontando el creacionismo – El tiempo

Seguimos refutando los argumentos de una conocida web creacionista recomendada hace tiempo por un lector cristiano.
El tiempo necesario para la evolución:
Argumento creacionista: “La evolución enseña que la vida comenzó de más o menos 2,5 a 3,5 millones de años, cuando un accidente remotamente probable sucedió, y gradualmente se ha desarrollado a través de una serie de COINCIDENCIAS REMOTAS en acontecimientos fortuitos y al azar, en un proceso que no fue planificado por nadie. […] Pues, a través del tiempo y a través de un proceso llamado selección natural, una célula se dividió y se convirtió en dos células, y así sucesivamente hasta que llegó el hombre. Pero, ¿Es la cantidad de tiempo que se imaginan los evolucionistas suficiente para el lento proceso que ellos creen que ha causado las condiciones presentes y las formas de vida que hoy existen? […] De acuerdo con las computadoras del Instituto Tecnológico de Massachusetts, esta proposición no es realista en lo absoluto. Las computadoras calcularon que si los cambios que los evolucionistas sugieren ocurrieran cada segundo […], todavía no hubiese tiempo suficiente para que una simple célula hubiese cambiado a un organismo complejo como lo es el hombre, ni si para que tal cambio ocurriese se le diera a esa única célula 10,000,000,000 de años. Esta cantidad de tiempo es mayor del doble del tiempo que los evolucionistas le dan ¡a todo el universo! Solamente una inteligencia suprema pude causar o ser la fuente de la existencia de tal complejidad como la que demuestran los organismos vivos, tales como el hombre en tan corto lapso.
Respuesta científica: Este argumento creacionista comienza y termina con dos errores de magnitudes astronómicas. El autor afirma que los científicos creen que la vida comenzó hace unos 3 millones de años, cuando en realidad los científicos calculan que la vida se originó hace 3 mil millones de años, una cifra mil veces superior. El autor termina diciendo que 10 mil millones de años es más del doble de la edad que los científicos dan al universo, cuando en realidad la edad calculada científicamente se estima en más de 14 mil millones de años. Como en ocasiones anteriores, vamos a dar ventaja a los creacionistas y a pensar que estos errores son solamente de carácter tipográfico.
Desconozco en que consisten los cálculos citados por el autor creacionista, ya que no aporta ningún dato concreto, pero me resulta curioso que un resultado de ese tipo se haya obtenido en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el mismo instituto que este año esta celebrando el bicentenario de Darwin (enlace). En cualquier caso, supongo que los trabajos a los que se refiere el autor están relacionados con los postulados de Henry Morris, el fundador del Instituto para la Investigación de la Creación (ICR) y padre del creacionismo moderno. Su argumento se puede resumir en que las mutaciones son necesarias para la evolución, sin embargo, las mutaciones son muy escasas en la naturaleza. Morris calcula, por ejemplo, que si una determinada característica funcional necesita de 200 mutaciones beneficiosas la probabilidad de que esta aparezca será de r elevado a 200 (donde r es el ratio de mutaciones beneficiosas). Según los cálculos de Morris, si una de cada dos mutaciones fuese beneficiosa (r = 0,5), lo cual estaría muy por encima del ratio real, la probabilidad de que se acumulasen dichas mutaciones sería inferior a una de cada 10 elevado a 60, es decir, prácticamente imposible. Sin embargo, y como ya es costumbre, los cálculos creacionistas parten de una premisa falsa, los cálculos de Morris presuponen que las 200 mutaciones beneficiosas deben tener lugar de forma consecutiva sin que pueda haber ninguna mutación de otro tipo entre ellas, algo totalmente ridículo en base a lo que sabemos de genética. Si eliminamos esa premisa infundada nos encontramos con que, según el absurdo modelo de Morris, 200 mutaciones beneficiosas a un ratio de 0,5 pueden acumularse en apenas 400 generaciones, algo que para una bacteria supondría unas horas, para una mosca unos 5 años y para un humano unos 8000 años, unos tiempos ridículamente pequeños desde el punto de vista de la evolución. En cualquier caso, estos cálculos implican tal grado de reduccionismo que no tienen ninguna validez. Si tenemos en cuenta factores como el tamaño de las poblaciones, la recombinación sexual y otros procesos implicados en la variabilidad genética la acumulación de mutaciones se produce a un ritmo razonablemente alto y perfectamente consistente con la evolución de las especies.

A la FUPI le faltó babilla

En Puerto Rico como en todas partes tenemos muchos ateos, muchos declarados y otros que no han salido del closet en relación a su no creencia.  Esta es la única característica que nos pudiese aglutinar y de ahí el resto es una amalgama de diferencias  muy extensas. Hay ateos de todos los partidos políticos, los hay que hablan mucho, y los que son calladitos, los hay intelectuales, y  otros medios idiotas. Unos leen mucho y otros nada de nada. También a unos les encanta hablar malo y mentarle la madre a todo el mundo y otros ven las actuaciones de estos últimos como las de una persona maleducada y sin modales. Los hay vegetarianos y carnivoros, los que le gusta la guerra y los que no. El punto es que no existe diferencia entre un ateo y un cristiano excepto la no creencia. Por supuesto que hay ateos malos, asesinos y criminales, pero la inmensa mayoría somos gente buena, con familia a la que amamos, trabajadora, honesta y con un gran sentido ciudadano de justicia social, con la única diferencia que no nos creemos los cuentos e inventos de las religiones… ergo, no creemos que exista un  dios. Por lo tanto como dije solo nos pudiese unir la ausencia de creencia en un dios o varios dioses.  El ser ateo a diferencia de lo que mucha gente piensa  en nuestra amada isla no me convierte en un malévolo demonio, asesino, extremista o comunista. Este último, el comunismo es una posición política ideológica que aunque trillada, (se ha ido derrumbado en la mayoría de los países que la experimentaron como la difunta Unión Soviética y parece estar pasándole también a China) empíricamente tiene ideas que me hacen mucho sentido.  Esto no lo hace una posición empíricamente malvada como se nos hace creer en la sociedad puertorriqueña.

Traigo este punto porque soy ateo, capitalista, y políticamente creo en el anexionismo con los Estados Unidos para acabar con el problema colonial de Puerto Rico, pero cuando una idea tiene sentido trato de pausar para entenderla en sus meritos. Hoy la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) una entidad minoritaria con la cual no comparto su visión en muchos aspectos se expresó mediante un comunicado de prensa en una manera que nunca lo había escuchado y por eso me tengo que quitar el sombrero, pero con todo y lo radical que muchos vemos a esta organización lamentablemente parece que les tembló la mano cuando no tuvieron el coraje y la valentía de decir la verdad de una manera total y contundente.

En su escueto comunicado de prensa, la FUPI correctamente identifica a varios personajes del ámbito religioso de nuestro país como “culpables” de los crímenes de odio recientemente realizados contra miembros de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero), especialmente a raíz del brutal asesinato del joven gay Jorge Steven López Mercado quien fue decapitado y desmembrado en uno de los crímenes más macabros cometidos en Puerto Rico.

La FUPI valientemente nombra 4 individos, el Arzobispo de San Juan, Roberto Gonzales, al Reverendo Jorge Raschke, Carlos Sanchez del grupo ProVida y el Reverendo Milton Picón de Morality in Media que como sabemos los puertorriqueños utilizan su interpretación de la religión cristiana y todos los medios modernos disponibles incluyendo radio, televisión, conferencias de prensa y ponencias ante la legislatura para acusar a este segmento de nuestra sociedad de ser unos pecadores, inmorales, perversos y de estar violando los caminos de Dios. La mayoria de las  veces suenan como verdaderos seres malvados cuando los he oido en la radio. Estoy muy de acuerdo con estas aseveraciones de la FUPI y es obvio que tanto golpea la gota la piedra que le hace un roto y nuestra sociedad está saturada de un odio hacia los LGBT instigada por estos cuatro líderes fundamentalistas cristianos mencionados por la FUPI. Sin embargo la FUPI se quedó corta en su comunicado. En vez de un hacer un llamamiento para alertarnos contra el principal gestor de estas ideas de odio, en otras palabras la institucion de la  religión, los dogmas que pregonan las religiones en nuetstra sociedad y acertarle el “coup de grace” a la religión, inexplicablemente piden  ¡que se eliminen los vestigios de machismo en nuestra sociedad!  ¿El machismo? Dice su comunicado de prensa: “Tenemos que combatir el machismo, el sistema patriarcal y la LGBTT-fobia si queremos un verdadero Puerto Rico libre y una nueva sociedad. Aquí es que les faltó babilla (como decimos en Puerto Rico a la falta de ir más allá) a la FUPI. Parece haberle temblado la mano a los lideres fupistas en afirmar como hace Richard Dawkins en su  excelente video-documental que, La Religión es ¿La raíz de todo mal?

El machismo y la sociedad patriarcal  donde la mujer es considerada como un objeto y “propiedad” del hombre (por lo tanto el machismo) tienen su origen en ideas religiosas primitivas. (Ver los interesantes comentarios,  (históricos pero machistas) de los principales “santos” de la iglesia en contra de la mujer en el afiche a tu derecha). La religión, cuando es bien analizada aunque es fuente de bien en ciertos aspectos de nuestra sociedad, es causante de gran parte de las atrocidades y sufrimientos del ser humano, y en Puerto Rico la religión es la razón principal del odio hacia los homosexuales.  La FUPI erró  en mi opinión,  al limitarse a 4 individuos que tarde o temprano van a morir, y nos olvidaremos pronto de ellos,  pero las ideas religiosas que son la raíz por lo cual ellos piensan así, persistirán por miles de años, si no nos levantamos y aceptamos que toda religión está basada en mitos  e interpretaciones de nuestros antepasados y no tiene por que seguir dictando pautas en una sociedad moderna. La FUPI debió continuar con el “exposé”…con la verdadera raíz del odio que es la religión e invitar a combatir la religión,  que es la real enemiga de este grupo de hermanos puertorriqueños LGBT y de muchos de las injusticias y atraso de una sociedad moderna y libre de prejuicios. Si Puerto Rico quiere dirigirse hacia una sociedad más tolerante, la religión debe ser relegada a los templos físicos mismos, y obligada a no salir de allí, y no permitirle su intromición en la arena pública. Si seguimos permitiendo que estos lideres religiosos contaminen con sus ideas arcaicas nuestra sociedad, entonces no podemos esperar que los estereotipos, el machismo, el odio hacia un miembro que se comporta distinto en nuestra sociedad se vuelvan una cosa del pasado.  Si nos dejamos llevar para nuestra moralidad, en un libro “sagrado” como es por ejemplo la biblia y la interpretación de un “hombre de dios”, un teólogo (como se jactan y se hacen llamar) que supuestamente ha estudiado lo suficiente como para conocer mejor que nadie al “creador del universo, un ser invisible e inventado, así como sus deseos sádicos en contra de estos grupos, entonces digamosle adios a la tolerancia y la paz en nuestro querido Puerto Rico.

Por última vez, dejad de seguirme, ¡soy creacionista!

DIGO VIVIR: En defensa de Onán

Os reproduzco un post del amigo de Cáceres Laica, Víctor Cascos: En defensa de Onán

Dos videos dedicados a los meapilas y odiadores del cuerpo que han emergido en estos días para escandalizarse porque haya gente que no le tiene miedo al placer, al sexo, al disfrute con uno mismo, al sentirse bien, al gozar aquí y ahora, que son capaces de asistir a cursos organizados por el Consejo de la Juventud de Extremadura con el título de “El placer está en tus manos”.
Jueves, 10 de Diciembre de 2009

Crucifijos públicos y crucifijos institucionales

Es sumamente esclaredora la distinción que hace Pascual entre espacios públicos y espacios institucionales.

El espacio público ha de entenderse como el lugar en el que cualquier persona pueda expresar libremente su opinión o creencia sobre cualquier tema (siempre que esa opinión no dañe a otros: no toleraremos a los intolerantes).  Una procesión de Semana Santa, la cabalgata del día del orgullo gay o la manifestación por la defensa del chorizo de cantimpalo son legítimas en tanto que manifestaciones expresadas en espacios públicos (si bien cabrían debates sobre, hasta que punto,  las determinadas creencias son tolerantes o no con otras creencias).

Sin embargo, el espacio institucional es distinto. Unos juzgados, un colegio o un hospital son instituciones que, como tales, representan al Estado y, por lo tanto, han de expresar los valores del mismo. No creo que estos espacios deban representar una neutralidad valorativa ya que, hasta cierto punto, es imposible (el vacío simbólico ya es un símbolo) y porque no creo que el estado deba ser neutro, por lo menos en muchos aspectos. Nuestro Estado es aconfesional, lo cual no quiere decir que esté en contra de cualquier religión, sino todo lo contrario: que las protege a todas  (habitualmente de sí mismas. Los ilustrados que defendieron el laicismo no eran mayoritariamente ateos). El hecho de que en un colegio público las aulas estén presididas por crucifijos expresaría que esa institución representa los valores cristianos, por lo que iría en contra de la aconfesionalidad del Estado. Un colegio debe expresar la protección de cualquier confensión religiosa, no  la preferencia ninguna en particular; y un colegio ha de expresar la separación entre Iglesia y Estado propios del laicismo.

Y es que hay que dejar claro que el laicismo es la mejor herramienta para garantizar la libertad religiosa, la expresión pública de cualquier religión. El laicismo no elimina las religiones sino que las protege a las unas de las otras (más que del ateísmo) y a los demás de todas ellas.

Los espacios institucionales deben expresar las reglas del juego, los valores que han posibilitado el Estado de Derecho, lo que todos tenemos en común (el proyecto común que  es cualquier sistema político legítimo) y no lo que nos diferencia. De éste modo, parece deseable que en un aula estén presentes cosas como una Constitución o la Carta de los Derechos Humanos, un poster del Congreso de los Diputados o de Gandhi, etc. porque eso es lo que realmente representa el Estado y, por lo tanto, sus instituciones. En este sentido, el espacio público será un lugar para la expresión de la diferencia y el institucional para la expresión de la igualdad.

¿Qué pasaría con los colegios e institutos concertados? El dilema está en que, al ser parcialmente públicos, deberían también representar, al menos en parte, el laicismo estatal. ¿Deberían entonces quitar los crucifijos de sus aulas? No, debido a esa parte privada que no tiene por qué representar al Estado. En su ideario, un colegio concertado nunca podrá ir en contra de los principios institucionales que lo hicieron posible (nunca se podría ir en contra de los Derechos Humanos o de los valores democráticos, por ejemplo), pero sí podrá mantener una determinada línea ideológica. De este modo se garantiza el derecho de los padres a que sus hijos reciban una educación en los valores que a ellos les plazcan sin que por ello se dañe el laicismo institucional.

¿La religión debe seguir siendo una asignatura en los colegios públicos? No como se ha impartido hasta ahora. Es evidente que para entender la historia de Occidente es muy necesario tener conocimientos de cristianismo, pero no ser creyente. Una historia de las religiones o una historia del cristianismo podría ser deseable, pero no una Religión Católica impartida como religión verdadera. Sin embargo, siendo un país de mayoría católica… ¿no sería antidemocrático prohibir lo que es deseo de la mayoría de los padres para sus hijos? Aquí entraría el debate acerca de los límites de la democracia: ¿sería legítimo exterminar a los judíos si elegimos hacerlo democráticamente? Aunque la elección de los padres sea democrática, estamos yendo contra el laicismo como uno de los principios que consolidaron el sistema democrático como tal. Yo creo que es muy peligroso tocar las reglas del juego (y más tomar decisiones contra ellas), por lo que sólo debería hacerse con un consenso muy solido. Así, romper con el laicismo institucional del sistema educativo dando la asignatura de Religión Católica como religión verdadera debería hacerse tras un consenso casi unánime de todas las fuerzas políticas y sociales (consenso que no existe hoy en día a pesar de que la asignatura se imparte).

Copiar no es robar

Con tanto viaje creo que llego tarde a esto de los manifiestos por la libertad de Internet y la libertad de copia. Los que me leéis sabéis ya lo que pienso de todo esto. La inmensa mayoría de autores no viven de vender copias de sus obras, sino que tiene otro oficio y crea por otro tipo de incentivos. Los que hacen de crear su modus vivendi ganan dinero con otras actividades, que van desde conciertos hasta conferencias, pasando por la docencia, la tertulia o los artículos de opinión, además de toda otra suerte de subvenciones. Muy pocos viven de vender copias o ejemplares de sus obras.
Por ello es completamente falso el augurio catastrofista de que en cinco años dejará de haber creación si sigue así la cosa. Mi augurio es que en el tiempo de vida de cada uno de nosotros nadie dejará de ver creación musical o literaria (al nivel de siempre) pase lo que pase. Bueno, excepto si lo que pasa es un régimen totalitarista, que podemos descartar. Me comprometo a cambiar de opinión si observo lo contrario. Esperaría que los que opinan distinto hicieran lo propio.
He leído varias opiniones volviendo a equiparar la copia de una obra al robo, para de ahí deducir la conveniencia de luchar contra la copia. De nuevo se está siendo catastrofista, además de sofista. (Me da una gran tentación el acuñar el término catastrosofista.)
Copiar no es robar. Si copio un disco de un artista no le he quitado su copia ni su idea al artista, que es lo que sería robar. Se puede decir que es robar en algún sentido metafórico o en alguna extensión del término robar. En ambos casos deber probarse que es una extensión útil del término, en el sentido que evitar ese robo o permitir ese monopolio intelectual tenga las mismas consecuencias deseables que evitar el robo de verdad.
Pero sencillamente eso no es así. Y conviene mucho no extender las analogías de manera abusiva. Si aplicamos la definición de propiedad a cosas que no deben serlo estaremos a un paso de la arbitrariedad. En otras entradas he argumentado acerca del mal incentivo que representan las leyes de propiedad intelectual (reducen la distribución si aumentar la creación). Aquí solo voy a exponer los peligros de excedernos con la atribución de propiedad y lo haré con algo completamente distinto a la creación artística, donde se entenderá mejor. Hablaré de Monsanto y sus abusos permitidos por las leyes que extienden su propiedad.
Hay muchas historias. Me centro en una. Los camiones con semillas de Monsanto, a veces pierden parte de la carga (se la lleva el viento, hay un accidente,…) de manera que en algún campo crece la planta con la semilla de Monsanto. Como cuando uno encuentra un coche robado en su propiedad debe devolverlo, así ocurre con estas semillas de Monsanto, puesto que son de su propiedad. Pero no solo eso, como el material genético está protegido por la ley de propiedad, la planta que crezca habrá que devolverse también. Un agricultor no puede tener en su propiedad plantas con material genético propiedad de Monsanto crecidas por accidente en sus tierras, ni siquiera cuando esto le perjudica.
Por una mala extensión del derecho de propiedad, Monsanto puede pedir compensaciones a estos agricultores. Lo costoso de los litigios hace que la mayoría acepte un acuerdo.
En el Capítulo 6 del libro “Against Intellectual Monopoly” se recoge el caso Percy Schmeiser and Monsanto Co. Leemos lo siguiente:
For 40 years, Percy Schmeiser has grown canola on his farm [in Canada] usually sowing each crop of the oil-rich plants with seeds saved from the previous harvest. And he has never, says Schmeiser, purchased seed from the St. Louis, Mo.-based agricultural and biotechnology giant Monsanto Co. Even so, he says that more than 320 hectares of his land is now “contaminated” by Monsanto’s herbicide-resistant Roundup Ready canola, a man made variety produced by a controversial process known as genetic engineering. And, like hundreds of other North American farmer, Schmeiser has felt the sting of Monsanto’s long legal arm: last August the company took the 68-year-old farmer to court, claiming he illegally planted the firm’s canola without paying a $37-per-hectare fee for the privilege. Unlike scores of similarly accused North American farmers who have reached out-of-court settlements with Monsanto, Schmeiser fought back. He claims Monsanto investigators trespassed on his land – and  that company seed could easily have blown on to his soil from passing canola-laden trucos. “I never put those plants on my land,” says Schmeiser. “The question is, where do Monsanto’s rights end and mine begin?”
La extensión del derecho de propiedad del autor al uso de la copia privada vendida puede tener o no tan malas consecuencias como la extensión del derecho de propiedad a la genética de las semillas de Monsanto. Lo que está claro es que la concesión de derecho de propiedad sobre objetos que se replican no se sigue de ninguna lógica que consiste en señalar las copias de creación intelectual como objeto de propiedad del autor en igual medida que lo es un objeto susceptible de ser robado.

El fabulador anuncia al redentor

La anunciación del Ángel Gabriel a María es parte de las historias que se cuentan en diciembre, y que se conmemoró el pasado 8 de diciembre. Este anuncio se basa en el Evangelio de Lucas, que es considerado inspirado -como si con eso resultara cierto- y que es aceptado por católicos, ortodoxos y protestantes.Lo que pocos conocen es que el Evangelio de Santiago también contiene la historia de la

El Oscuro Origen Ideológico de Felipe Calderón y el PAN

Jueves 10 de Diciembre del 2009

El pasado 6 de Diciembre de 2009, el Presidente rindió un homenaje luctuoso a su Padre el Licenciado Luis Calderón Vega, y nos dejo claro, una vez mas, su oscuro origen ideologico del Presidente y del PARTIDO ACCION NACIONAL. Analicemos algunas palabras que dijo en su dicurso:

“Pero el relato de Andanzas tiene mucho contenido novelístico, pero quizá tenga más de realidad, porque efectivamente mi padre, de adolescente, a sus 14, o 15 años, 16, cuando más, efectivamente fue correo de Los Cristeros, y traía en una canasta de pan, relataba él, o de tortillas, precisamente aquí por la calzada, ahora Calzada Ventura Puente, que entonces era un camino de mulas, llevaba abajo, en el doble fondo de esa canasta, llevaba cartas, correspondencia de un correo, y en alguna ocasión cartuchos, a un grupo de Cristeros que estaban asentados en la Loma de Santa María.”

Recordemos que los cristeros fue un grupo armado encabezado por la jerarquía católica, quienes a la voz de “Viva Cristo Rey” se enfrentaron a el gobierno mexicano, matando, robando y cortándole las orejas a los maestros, asi como: violando a las maestras, para después arrastrarlas a galope de caballo a la salida del pueblo y por si fuera poco, les cortaban los senos con el machete bendecido por el cura, para al final colgarlas de un árbol, para escarmiento de los demas.
Y toda esta crueldad y lucha se debió a que el gobierno de Plutarco Elías calles, les estaba quitando poder, ese poder de la tierra que los tiene tan embriagados, y que los aleja más del evangelio de los cielos y de las buenas obras.
Analizemos otro fragmento del discurso:
” Era severo en sus juicios, era feroz, diría yo, a la hora de atacar lo que tenía que ser atacado y combatido. Era casi, era, simple y sencillamente, intransitable en las cosas que le indignaban y que le molestaban. Una de ellas, la más quizá: la hipocresía.” “Quizá, de los pasajes que más, no sé si el que más mencionaba, pero seguramente le hubiera entusiasmado mucho, es la de La Expulsión de los Mercaderes del Templo.” “Porque una buena parte de su vida se fue, precisamente, en distinguir la congruencia y la incongruencia entre lo que se cree y lo que se vive.”
Se escuchan muy bonitas sus palabras hacia su Padre, pero veamos con la biblia, si la vida de Luis Calderón Vega, fue congruente con el cristianismo o tan solo fue un hipócrita cómplice de asesinos. Juan 8:44 cuando Cristo les dice:
“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.”
No basta ser un erudito, para saber que: Luis Calderón Vega, estuvo tan lejos de seguir las enseñanzas de Cristo, por seguir las enseñanzas de la jerarquía católica, la iglesia mas anticristiana de la historia. Estamos de acuerdo en que fue congruente con su fe católica, pero un hipócrita para la enseñanza de Cristo. Y para muestra,veamos otra cita bíblica Mateo 15:7 donde Cristo les dice:
“Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.”
Queda claro, como la iglesia católica ha cambiado la doctrina cristiana,, predicando la crueldad, antes que la bondad, y como ha enseñando esa misma doctrina de muerte a sus seguidores. Por lo tanto, si tu eres un seguidor de ellos, analiza sus enseñanzas, porque tu alma está en riesgo de condenarse al seguir enseñanzas ajenas a Dios.
Les dejo todo el discurso y les mando un saludo a todos los que me visitan, comentan y colaboran
LMDP

El Presidente Calderón en el XX Aniversario Luctuoso del Licenciado Luis Calderón Vega
Domingo, 6 de Diciembre de 2009 | Discurso

Morelia, Michoacán


Qué tal. Muy buenas tardes ya.

Queridas amigas, queridos amigos, paisanos.

Licenciado César Nava Vázquez, Presidente del Partido Acción Nacional.

Senador José González Morfín, Secretario General.

Licenciado Germán Tena Martínez, Presidente del Comité Directivo Estatal. Muchísimas gracias por este evento.

Diputado Librado Martínez, Coordinador de los Diputados Locales.

Estimado Secretario Alonso Lujambio.

Estimado Luis Mejía Guzmán.

Querida Margarita.

Amigas y amigos todos:

Nuevamente, muchísimas gracias. Quiero empezar por agradecer a los organizadores y promotores de este evento. Al Comité Estatal del PAN, en Michoacán,a mis hermanos, y también a nombre de ellos, agradecer a todos este Homenaje Póstumo a mi padre, a don Luis Calderón Vega, ahora que se cumplirán, justo mañana, 7 de diciembre, 20 años de su fallecimiento.

Celebro, además, que este tributo se haga aquí, en Morelia, en esta ciudad que lo vio nacer y a la que tanto quiso, rodeado, además, de tantos familiares y amigos, y compañeros.

De esto diría, además, que su morelianidad, digamos, habría muchas cosas que decir.

Primero. Que mi padre tenía una raíz profundamente michoacana, por cierto, muy humilde. Él relataba, con esa bonhomía, con ese gran sentido del humor que le caracterizaba, que su abuelo, Luis también, era originario de Atapaneo, muy cerca de aquí, de Morelia, y que de profesión era introductor de ganado. Eso decía el abuelo, decía mi papá; los demás vecinos decían que era arriero, pero él era introductor de ganado.

Y luego su propio padre, mi abuelo, Luis, era, como relata en esa magnífica reseña autobiográfica, que además yo recomiendo ampliamente algún día escuchar, original y en su integralidad, que su padre Luis, Luisito, como le decían, era zapatero, primero un zapatero remendón, zapatero de banquito, decía mi papá, que estaba, en las calles pedregosas de Morelia, reparando zapatos, y que luego llegó a establecer su propia zapatería en lo que es ahora el Hotel Virrey de Mendoza, en la
parte baja, en la esquina, que se llamaba La Criolla, y por ahí salió una de las fotografías, por cierto, donde el personaje joven, delgado y muy moreno, que está a la derecha, es mi papá, que trabajaba en esa zapatería. De ahí que no me extraña,
por cierto, la cita del presidente César Nava, de alguna conferencia de la Unión de Fabricantes de Zapatos, o algo así, que seguramente el abuelo era pionero en esta ciudad.

Es muy difícil tomar distancia de alguien tan cercano, desde luego, y además también muy difícil sacar el orden de las ideas tal como lo traigo preparado, porque evidentemente vienen muchos recuerdos a la mente.

Uno, por cierto, es la reseña de esa primera novela, de Andanzas, que ha hecho Alonso Lujambio, que me evoca, por cierto, en el lugar donde estamos, una realidad. La hermana de mi padre, que vive, que es la tía Soledad, que está aquí presente y me da mucho gusto, que era mamá Sol para sus nietos y biznietos, numerosos; Cholalá, como le decía con mucho cariño mi padre, quizá ella no recuerde porque era muy pequeña, entonces.

Pero el relato de Andanzas tiene mucho contenido novelístico, pero quizá tenga más de realidad, porque efectivamente mi padre, de adolescente, a sus 14, o 15 años, 16, cuando más, efectivamente fue correo de Los Cristeros, y traía en una canasta de pan, relataba él, o de tortillas, precisamente aquí por la calzada, ahora Calzada Ventura Puente, que entonces era un camino de mulas, llevaba abajo, en el doble fondo de esa canasta, llevaba cartas, correspondencia de un correo, y en alguna ocasión cartuchos, a un grupo de Cristeros que estaban asentados en la Loma de Santa María.

Y él narra con mucha emoción cómo alguna vez le sorprendió de frente un contingente de federales y entonces corrió a esconderse abajo del puente, de lo que es ahora el Río Grande, en realidad quizá era el otro cauce del río, ya no sé cómo cambiaría aquí, la orografía de los ríos. Pero se escondió abajo del puente; se metió en el agua, pecho a tierra digamos, o más bien pecho hacia arriba, porque tenía que respirar de alguna manera entre los tules, y ahí tuvo que estar, un buen rato, horas, porque el piquete de soldados se sentó ahí a almorzar y a descansar, y muchas horas después, finalmente, e incluso ya entrada la noche, se fue.

A sus compañeros, a la célula a la que él pertenecía, finalmente, si los atraparon y algunos murieron. Él narra que de los 10 que eran en la célula a la que él pertenecía, porque era un sistema en que no permitía la comunicación entre unos y otros para asegurar su supervivencia, sólo él sobrevivió, no fue atrapado.

Y cuenta que la tía Lolita, que era la jefa de la familia, entonces, por cierto, la primera mujer; la primera mujer, la tía Lolita, la tía Dolores Calderón, fue la primera mujer que estudió y se graduó en la Universidad Michoacana.

Y saludo, por cierto, y perdón por la omisión, a la Rectora, me dicen que está por aquí, la doctora Silvia Figueroa, y le agradezco muchísimo su presencia.

También al Arzobispo, Monseñor Suárez Inda. Don Alberto. Muchas gracias por estar por aquí.

La tía Lolita decía, narraba de mi papá, que mi papá escondía las cartas y su material de correo debajo de la tierra de las macetas de la tía Lolita. Un día descubrió en qué andaba el sobrino, y fue y arrasó con todas las macetas y tomó todas las cartas y las metió a un brasero que tenía en la cocina.

Y parece que ahí se acabaron sus andanzas en el movimiento, pero seguramente no son pocos los detalles que recoge Andanzas acerca de sus compañeros, que tienen fundamento y veracidad. En fin.

Ha habido muchas cosas que se han acumulado en esta evocación, y creo que han sido magníficas las intervenciones tanto de Luis Mejía, como de Alonso Lujambio y César Nava. Quizá agregaré algunas cosas.

En primer lugar. Luis Calderón Vega fue maestro, y maestro de varias generaciones de michoacanos y de mexicanos. A mí también me dio, por fortuna, me dio clases, y me dio una clase magnífica de Sociología en el bachillerato; pero también daba clases de Literatura, de Historia de México, de Historia Universal; desde luego, de Sociología, Gramática, de, en fin, una gran diversidad.

Incluso, hubo un tiempo en que prácticamente en la casa no había ingresos estables o permanentes, y hubo un tiempo en que sólo vivíamos de las clases que daba mi padre y llegó a dar más de 40 horas a la semana, de clase, en diversos colegios.

Lo cual le trajo un problema de agotamiento, que el médico le prescribió descanso. Y lo que él hizo para descansar es construirle a alguna de mis hermanas una casa de muñecas de madera que estuvo en mi casa, mucho, muchísimo tiempo.

También debo decir que mi padre estaría por cumplir, en 2011, 100 años de haber nacido. Ustedes se preguntarán, bueno, cómo es posible la conexión entre generaciones y yo debo de decir lo que ustedes se imaginan, que era 51 años mayor que yo; es decir, cuando yo nací él ya tenía 51 años de edad y por eso se ufanaba de decir que era, más bien, mi abuelo.

Y así lo recuerdo y así lo recordamos sus hijos y sus amigos, estoy seguro, con un envidiable sentido del humor. Yo creo que todos los días tenía en el anecdotario que contaba al tomar su imperdonable café o cafés después de comer, un largo anecdotario de su vida y de sus amigos, que ojalá hubiéramos capturado, y gracias a la iniciativa de Maricarmen, mi hermana, un día que mi papá le preguntó: qué te regalo para tu cumpleaños.

Ella, sabia de lo que mi padre tenía, y también a sabiendas de lo que no tenía, que era dinero, le dijo: Mira, no te preocupes, mejor escríbeme tus historias y tus anécdotas.

Y fue mi papá que se puso a grabar, este ensayo autobiográfico que nos recuerda, además, todavía su timbre de voz que, como decía Armando Ávila Sotomayor, era el timbre, un timbre de badajo de campana mayor, una voz ronca, gruesa, grave.

Un buen humor, además, que estaba presente en muchas cosas. Yo recuerdo que cuando él se fue a México yo empezaba a irme a estudiar a la Ciudad de México, comíamos en fondas, comidas corridas, a veces en los altos del marcado de San Cosme, recuerdo. En alguna de esas, de plano la comida estaba tan fea, tan fea, tan desagradable la presentación del guisado, le dije: Oye, papá, esto sí de plano, no me acuerdo si era un guisado, alguna carne, sí de plano parece de perro lo que nos sirvieron.

Se le queda mirando fijamente al plato y dice: Sí, pero afortunadamente ya está muerto. Y entonces, siguió tan tranquilo comiendo.

El buen humor de mi padre, por cierto, no opacaba su firmeza de carácter, ni tampoco menguaba en lo más mínimo la manera en que fustigaba todo aquello que no le parecía.

Era severo en sus juicios, era feroz, diría yo, a la hora de atacar lo que tenía que ser atacado y combatido. Era casi, era, simple y sencillamente, intransitable en las cosas que le indignaban y que le molestaban. Una de ellas, la más quizá: la hipocresía.

Quizá, de los pasajes que más, no sé si el que más mencionaba, pero seguramente le hubiera entusiasmado mucho, es la de La Expulsión de los Mercaderes del Templo.

Porque una buena parte de su vida se fue, precisamente, en distinguir la congruencia y la incongruencia entre lo que se cree y lo que se vive.

Yo lo recuerdo también ahí en su biblioteca, un cuarto pequeño, en la casa donde todavía habita mi madre y donde llego yo en mis visitas a Morelia. Un cuarto pequeño donde estaba su biblioteca que estaba impregnada de olor a cigarro, y a café, y a libros, y a papel carbón.

Lo recuerdo teclear con frenesí en su máquina Smith Corona, una máquina que de portátil nada más tenía el nombre. Y aquellas hojas que tenían que hacerse además, el papel bond original más tres copias en papel cebolla, con papel carbón y que puntualmente ordenaba, metía, corregía, volvía a teclear.

Para hacer un libro, entonces, o para hacer un artículo, tecleaba una y corregía las copias a mano, y volvía a teclear todo el texto, las 100, 200, 300 páginas las volvía a teclear, corrigiendo error tras error. Hasta que finalmente salían aquellos libros. Y vaya que era escritor.

Lo recuerdo, además, muy agradablemente porque cuando él se fue a vivir a México, a trabajar, entre otras cosas, en el PAN. Porque han de saber ustedes, se imaginarán, que en aquella época cada campaña electoral, era perder el trabajo.

Trabajó en una unión de crédito, trabajó en una asociación de cafeticultores, más vinculado a Uruapan; trabajó como maestro. En fin. Hizo todo lo que pudo.

Pero llegaba una campaña, llegaban los inefables: don Miguel Estrada Iturbide; llegaban quizá algunos amigos del partido y hablaban muy seriamente con él. Yo no entendía mucho, yo era muy pequeño, pero luego salía, se iban muy circunspectos y al día siguiente ya sabíamos que mi papá había aceptado, otra vez, ser candidato del PAN, porque nadie quería ser candidato entonces.

Seguramente le decían aquellas mentiras piadosas, que ya todos conocemos: te vamos apoyar; tú nada más pon el nombre, te vamos a conseguir dinero; te vamos a conseguir los representantes, ya están. Eran válidas, eran válidas y siguen siéndolo, yo creo, siempre y cuando la obra, desde luego, lo justifica.

Y luego, bueno, venían tiempos difíciles en la casa, porque se caía el ingreso de la casa. Y nosotros, nos tocaba doblar propaganda después de comer. Mis hermanas hacían engrudo en la cocina, nos íbamos a pegar propaganda, con Luis Gabriel, que era el hermano mayor, los amigos del PAN, de él y nosotros muy chicos, Juan Luis y yo. Ahí andábamos siempre, a la una, dos de la mañana, que era la hora en que las brigadas de la CTM, de la contra, digamos, ya se habían ido a dormir, o a beber, o a las dos cosas, y entonces ya nos podían dejar en paz pegar la propaganda.

Decía, él se fue a México, yo tenía, no sé, seis años, y ya cuando él regresa, ya jubilado, yo tenía unos 15 años, pero eso no impidió que a pesar de la diferencia de edad, y de la distancia, tuviéramos larguísimas conversaciones. Después de comer nos parábamos a dar la vuelta al bosque Cuauhtémoc, enfrente de la casa.

Y recuerdo que platicábamos de todos los temas, apasionantes; y todo lo que podía preguntar un adolescente entonces: de la vida, de la historia del PAN, de Dios, de México, de los liberales, de los conservadores, de los revolucionarios, de los reaccionarios, de sus temas, además.

Uno de los ensayos inéditos a los que refirió Alonso Lujambio, por ejemplo, era tan pasional que se llama, recuerdo, se llamaba, yo todavía alcancé a ayudarlo a teclear, ya cuando no podía hacerlo por la trombosis que tuvo hacia el final de su vida, se llamaba La Burguesía, El Concilio y La Revolución.

Yo creo que ahí recogía, precisamente, las grandes contradicciones que hay en la sociedad mexicana. Él hacía referencia a la burguesía, con una frase que no recuerdo si era de Bernard Shaw o de quién, pero que la describía como: nostalgia por el pasado, ignorancia del presente y temor del porvenir.

Y la refería, precisamente, en lo que fue en una de sus épocas de conversión a la política como su gran tensión, la falta de compromiso del cristiano con la política.

Quizá uno de los libros, coincido con Alonso, uno de los libros más fructíferos que escribió fue El 96.47% de los Mexicanos, y que hablaba del porcentaje de mexicanos que en el Censo de 1960, se declaró católico, 96.47 por ciento.

Sin embargo, él decía: si esto es así, si este país es católico, se supondría que habría una prevalencia de valores en los que está fundado el Cristianismo, concretamente la justicia, la verdad, la caridad, el amor.

Y en el México de 1960, como en el México del 2009, esto no es así. Y se preguntaba por qué razón entonces hay tal distancia entre lo que decimos que somos y lo que nuestra realidad es. Y él escribe este maravilloso ensayo que es, precisamente, un análisis de lo ocurre en México con la religión, y específicamente el catolicismo.

Se lo explica poco más o menos en el sentido de que, cuando viene la Conquista y los evangelizadores, la Iglesia en el mundo estaba enfrentando la Reforma Luterana y lo que eso implicaba era que se concentra la evangelización bajo la espada de Felipe II, que es un análisis y un reproche, o un señalamiento histórico que él hace, de imponer y de defender bajo la espada las afirmaciones de la Iglesia.

Y, entonces, se crea en México una religión que está centrada en la relación entre el Creador y el creado; es decir, entre el hombre y Dios, pero que olvidó, ignoró o no puso el énfasis suficiente entre el creado y las otras criaturas; es decir, fue una evangelización que se centró en los dogmas de la fe, combatidos por el luteranismo, pero no se concentró en los valores de vida de la fe.

Fue una religión, decía él, de culto, de muchas imágenes, de muchos santos, de muchas iglesias, de muchos ritos, de muchas tradiciones, pero no de cultura; es decir, no de valores cristianos, que se viven día a día.

Y eso provocó una terrible disociación en México entre lo que se cree y lo que se vive, y él lo ejemplificaba: cómo es posible que hoy quien es el patrono de las fiestas, del Santo del pueblo, es, a la vez, el principal explotador del pueblo, el que especula con las cosechas, el que se queda, precisamente, con la ganancia de los agricultores.

El libro que escribió, La Reacción, que, precisamente, hace referencia a lo mismo, cómo es posible, el personaje, el dueño de su molino, además, el que relata mi padre, es un hombre que, finalmente, abusa de sus trabajadores.

Y por eso él, no cabe duda que gran parte de sus novelas son muy autobiográficas, inicia un sindicato, un sindicato católico para defender a los trabajadores; porque parte de la incongruencia que él observa es, precisamente, la falta de consistencia entre los valores cristianos y la realidad mexicana. Y eso yo creo que lo tensa toda su vida.

Y si algo marca a mi padre es, precisamente, la congruencia, la obstinada congruencia, diría yo. Él era escritor, como ya magníficamente ha descrito aquí Alonso Lujambio. Yo debo confesarles que de niños como que no nos gustaba eso, cómo que escritor, porque no dices que eres licenciado, pero que no ejerces, en fin, las cosas que uno suele hacer con los clichés.

Y él estaba muy orgulloso de su profesión de escritor, muy orgulloso, lo decía y no había cosa que más le satisficiera, pero, además, a él le tocaba siempre pagar, no una vez, sino siempre, las ediciones de sus libros; uno que otro le fue muy bien.

En el 96.47 por ciento pegó, y él mismo narra que eso le permitió comprar un Opel, que fue el coche que tuvimos en la casa hasta que un buen día, quién sabe de qué manera el coche se estrelló. Pero, bueno, no fue mi padre, por cierto, el que. En fin.

Pero fueron muchos años después. Siempre se descomponía, eso sí, en la carretera.

Bueno, fue un hombre, además, prolífico, como ya dijo Alonso, porque escribía como Luis Calderón, pero escribía también como Lope de Velera y Jules de Chanteclair, y tenía como seis o siete seudónimos.

Por qué.

Porque si uno revisa las revistas de aquella época en las que él escribía, sea La Nación, sean otras; pues escribía en la revista Luis Calderón, Jules de Chanteclair, Lope de Velera y otros más.

Es decir, el mismo con varios seudónimos que le permitía darle variedad a las revistas, porque era el que la redactaba, la imprimía, la escribía y la vendía o la regalaba. En fin.

Quizá el relato que oímos hoy es, carga más sobre su primera espiritualidad, digamos, que fue muy intensa, de estudiante. Efectivamente, lo expulsan de San Nicolás un par de veces. La primera, porque no concuerda con la masacre de la procesión religiosa sobre la Calzada de Guadalupe.

Él organiza un manifiesto del que, entonces Rector de la Escuela de Mecanógrafos y Taquígrafos, que era la secundaria de la Universidad, obliga a todos los muchachos a retirar su firma. Y sólo él y otros tres se niegan a retirarla.

Y él, en el texto, en la voz que no oímos, dice: perdóneme, Director, yo sé poner mi firma, pero no sé retirarla. Entonces, lo expulsaron de la Universidad. Lo volvieron a expulsar poco después.

Y su gran amigo, Natalio Vázquez Pallares, entonces Presidente del Consejo Universitario, le comunicó que estaba expulsado de la escuela. Y él le contestó: se han equivocado, Natalio, pero eso no obsta que nos veamos hoy en la tarde y como siempre a tomar nuestro café y a platicar de las cosas que nos interesan.

Y así fue, supo ser amigo de sus adversarios y un buen amigo, pienso.

Después se refugió en la Libre de Michoacán, que también en aquella época, el autoritarismo prevaleciente, cerró. Y entonces tuvo que emigrar, como tuvimos que emigrar después muchos. Afortunadamente, se han abierto nuevos tiempos en el estado, hace mucho.

Pero, tuvo que emigrar y entonces llegó a la Ciudad de México. Y ahí se involucró, efectivamente, con la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, de la cual ya se ha hablado, fue Secretario General y luego Presidente.

Presidente, además, con sus queridos y queridísimos amigos, muchos de ellos sus compadres. Fue su compadre El Chino Hernández Díaz, un pintor magistral, conversó, por cierto, del marxismo al catolicismo por la acción de la UNEC.

El compadre Gonzalo Chapela, por supuesto, autor del Himno del PAN, de aquí de Huiramba, también paisano nuestro, y que, además, compuso Yunuén, por cierto, la bellísima canción que, muy bien interpretada aquí por el Grupo Ensamble, que escuchamos hoy.

Otros compadres, desde luego, Adolfo Pimentel y otros más. Narraba alguna vez mi papá que eran muy bohemios, ciertamente, y, entonces, llevaban piano en una carreta de San Juan a llevar serenata. Y ahí iban en el piano todos y como mi padre no tenía novia, entonces, le llevaba serenata a la Catedral de Morelia.

Y, entonces, con el piano se pasaba la vida con sus compadres. Yo recuerdo el día que fui a pedir la mano de Margarita, mi papá ya no vivía, nos acompañó quien a la a postre nos casó, un jesuita también, y el padre sacó la guitarra, él fue, digamos, en lugar de mi papá, digamos, fue también miembro de la UNEC, por cierto, y sacó la guitarra y cantó una bellísima canción de mi papá que yo no conocía.

Desgraciadamente, no tuvimos la precaución de recuperarla, pero así fue. Y era un hombre que le gustaba mucho la música y la vida. Era un hombre que vivía intensa, intensamente.

Con la UNEC, además, recorrió el mundo, como ya sabemos. Ahí, por ejemplo, fue entrañable amigo de otro gran mexicano, Carlos Septién García, uno de los mejores periodistas de México y fundador de la revista La Nación.

Y con Carlos Septién hicieron esta labor de conversión y de construcción a la vida política, porque de UNEC pasaron luego al PAN, con un punto intermedio, que es la lucha por la autonomía universitaria.

Aquí hay que decir que por qué fue la lucha por la autonomía universitaria, o qué decía, entonces, el Artículo 3, que dijo Lujambio. Lo que pasa es que entonces el Artículo 3 y la doctrina imperante en el país obligaba a que toda la educación, toda fuera socialista.

Y en la Universidad como tenía que haber educación socialista y nada más educación socialista, para los entonces dirigentes de la universidad era incompatible la libertad de cátedra con la verdad que implicaba la educación socialista; es decir, como la educación socialista era la verdad, para qué entonces libertad de cátedra. Esa era la verdad.

Y la lucha por la libertad de cátedra fue eso, la lucha por la apertura de las ideas, y por eso los grupos de la UNEC, conocen ahí en la Universidad al joven Rector Gómez Morin, al cual el Gobierno le tiene que reconocer la autonomía a la Universidad, que entonces es Universidad Nacional Autónoma de México.

Y a regañadientes la reconocen, pero el Gobierno también le quita el subsidio a la Universidad para que muera de inanición. Y entorno a Gómez Morin se organizan los estudiantes, hacen colectas, dan ellos mismos clase gratuitamente y la Universidad se salva.

Cuando fue Diputado Federal, ya recordaba aquí Luis Mejía Guzmán, pronuncia un inolvidable discurso, para hacer valer la iniciativa que otros compañeros habían presentado, y que a la postre se consagra en el Artículo 3, de la autonomía universitaria 1979. En esa ocasión habló de la autonomía como un derecho inalienable de la sociedad. Y dijo: Una verdadera universidad ha sido, es y será siempre crítica y que su importancia radica, en que protege y coordina todas las corrientes del pensamiento.

Su liderazgo fue universal. En el Congreso de Lima se encuentra con Eduardo Frei, a la postre Presidente de Chile, y con Rafael Caldera, a la postre Presidente de Venezuela y con otros líderes continentales más.

Aquí hay que decir, amigas y amigos, que por cierto, después de El 96.47 % de los Mexicanos, escribió otro ensayo, citado muy bien por Germán Tena, que se llamó Política y Espíritu, y el subtítulo era muy descriptivo: Compromisos y Fugas del Cristiano.

Y lo que aborda él es, la imperiosa necesidad del cristiano de hacer el bien. Y si habría que hacer el bien tenía que participar en política, que era exactamente lo que estaba mal en México.

Y esta reflexión llevó, por ejemplo, a gente como Carlos Castillo, entonces un joven, creyente muy intenso, a decir, como él mismo reconocería después, que él tomó la decisión de militar en política y participar en el Partido Acción Nacional, a raíz de la lectura de Política y Espíritu, de mi padre, a quien le decía con cariño, Joven Abuelo.

Y aquí hay algo que muchos de ustedes no saben. Mi padre también comentaba a la vez, que quien lo impulsa a esta reflexión, que es la que marca su vida, cuál es el rol del cristiano en el mundo contemporáneo y en política en México, específicamente, es en una casa estudiantil de la Ciudad de México, quien era el asesor espiritual de los estudiantes en esa casa; a la sazón, entonces, un joven sacerdote de apellido Méndez Arceo, que luego sería Obispo de Cuernavaca.

Y, precisamente, mi padre era, entonces, muy joven, un crítico de la política en México, del autoritarismo, etcétera. Pero el sacerdote éste le dice: Bueno, el problema es que ustedes, que están en la Universidad, que estudian y que promueven conocimiento, no hacen política. Y, entonces, él, años después, participaría entusiastamente en la fundación del Partido Acción Nacional.

En fin. Toda esta experiencia contribuyó eventualmente a la fundación del PAN en 39. Carlos Castillo relata el episodio así. Cuando estos jóvenes se encontraron con Gómez Morin, primero en la Universidad que luchaba por su autonomía y luego en la voluntad de crear un instrumento político estable y centrado en principios de doctrina, la identificación fue plena.

Quienes habían abrazado como estudiantes las causas del nacionalismo, de la libertad de enseñanza, de la justicia social, la revisión racional y lúcida de la historia nacional, entre otras, sintieron suyas las ideas del joven ex Rector y suya, asimismo, la voluntad de emprender desde el campo político, aquella Reforma del Estado y de la sociedad, adfinis fundamentis; es decir, desde el centro mismo de sus fundamentos, de la que se hicieron servidores los fundadores de Acción Nacional.

Él formaba parte de una generación que quería transformar a México en una organización, a través de una organización que perdurara en el tiempo, formada por hombres libres y que cambiara, en el largo plazo, el hacer político de nuestro país.

Como dice Carlos Castillo, Gómez Morin y los jóvenes que le siguieron, fueron fundadores de tradiciones que no miran hacia atrás, que, por el contrario, a partir de un enraizamiento sin ambages en el pasado, son capaces de elaborar y dejar como herencia una mirada acertada hacia adelante.

Habría que ver antes, muchos años antes, los estudios de la UNEC, los unéficos, respecto de nuestro cuasi paisano, nuestro santo no reconocido, digo yo, que es Vasco de Quiroga.

En los 30, los unéficos michoacanos, que eran, por cierto, un buen número, hacen un estudio profundo de la obra de Vasco de Quiroga y su proyección en el tiempo presente, y décadas antes del Concilio Vaticano II, afirman la imperiosa necesidad de un compromiso social de los católicos en México y en el mundo, que no está siendo abordado plenamente por, en ese caso, la feligresía católica de entonces.

Hay aquí, por cierto, algo que enfatizar. En la medida en que mi padre subraya el deber político del cristiano, también enfatiza la necesaria separación entre religión y política, y entre partido e Iglesia.

Y también señala, con rudeza, diría yo, desde el propio Cuba 88, el libro de la UNEC, la participación, que causa un enorme deterioro y erosión de la organización, de grupos ocultos en la militancia que habían penetrado a la UNEC.

Hay un capítulo fulminante que se llama Tecos y Conejos, donde señala con índice de fuego, como se dice, cómo los que, como bien ha descrito Lujambio, quienes tenían cierta rivalidad, que a la postre se fue profundizando de la posterior ACJM y otros círculos de la Iglesia, veían en la UNEC, en los universitarios, poderosos oradores, en sus comprometidos gestos, ideas distintas. Él es muy crítico de ello.

Un día le preguntamos. Por ejemplo, mi papá nos decía a mis hermanos y a mí que nunca nos iba a tocar ver un gobernador del PAN. Imagínense. Yo creo que quería bajarnos las expectativas.

Y para nosotros era la pregunta obligada: bueno, entonces para qué, qué caso tiene hacer tanto sacrificio si nunca, nunca se va a reconocer nuestro triunfo.

Y él era muy claro en eso. Él nos decía que lo que había que hacer era por cumplir un deber, el deber de hacer el bien. Y el bien que más obliga y que más se necesita en este mundo es el bien común.

Y que la única forma de hacer bien común, es hacer política con principios. Y aprendimos a hacer política por el deber ético de construir y hacer el bien.

Y esa realidad fue la que cambió, estoy seguro, en buena parte la historia de México; porque se necesitaba verdaderamente tener ideas casi descabelladas, tratar de hacer democracia en un medio profundamente antidemocrático y tratar de construir una vida pacífica en un medio profundamente violento, sin disparar una sola bala.

Yo considero que esto es una de las mayores grandezas que mi padre nos heredó: el sentimiento del deber y del deber cumplido, el hacer las cosas por un deber que va mucho más allá de las limitaciones y los costos que la acción implica.

Tuvo gran aprecio, obviamente, por don Manuel Gómez Morin, por don Efraín González Luna. La anécdota que les puedo contar es que el día que se casó mi padre en Las Rosas, un domingo 12 de julio, los padrinos llegaron tarde, los padrinos eran Manuel Gómez Morin y Efraín González Luna, y llegaron tarde porque se fueron a caminar por las calles de Morelia.

Y como justificación y de broma, uno de ellos dijo: Bueno, si el Pildo se tardó tantos años en casarse, se casó a los 42 años, por qué íbamos a suponer que se iba a casar a tiempo el día de hoy.

Nació, por cierto, un 27 de febrero, y él estaba también orgulloso de la fecha, fíjense ustedes, porque también un 27 de febrero nació José Vasconcelos y otro 27 de febrero nació Manuel Gómez Morin. Y para él era una fecha muy significativa.

Murió, por cierto, en estas fechas y en la casa recordamos, primero a la tía Elisa, a quien quería entrañablemente, también maestra, que ya afectada por cáncer, le había dicho a mi mamá, que ayudaba a cuidarla, que se iba a morir el 8 de diciembre. Y la tía Elisa se murió el 8 de diciembre.

Y una tía que estaba también con ellas, se murió otro año el 8 de diciembre. Y el tío Fernando Calderón, médico muy querido aquí en Morelia, fue Director del Hospital Civil. En fin. El tío Fernando Calderón Vega murió en otro año, por supuesto, el 7 de diciembre, y mi padre también murió el 7 de diciembre. Coincidencias tan extrañas de la vida, como se dice. En fin.

Una de las cosas que hizo mi padre fue divulgar el pensamiento del PAN. El libro, por ejemplo, Humanismo Político, habla de los discursos de Efraín González Luna, pero no lo escribió Efraín González Luna, lo escribió mi papá.

Es decir, él recopilaba los discursos con taquígrafo, los transcribía a máquina y, entonces, los discursos que aparecen de don Efraín, son discursos que hacía mi padre en su biblioteca, o sea, los transcribía él.

Y, por cierto, el nombre de humanismo político es una frase que él acuñó, porque era al presentar el libro, que así se llama Humanismo Político, de González Luna, lo describe en el prólogo, dice él, en el preámbulo: si alguna vez hay que darle un nombre a la doctrina de Acción Nacional será el de Humanismo Político, y así finalmente fue bautizada la doctrina de Acción Nacional.

Escribió muchos libros. A mí de joven me gustaba uno, que lo había escrito él como un manual de artillería, digo yo, para los militantes del PAN, se llamaba Respuestas, algo que todavía no hemos aprendido a desarrollar, por cierto, que es responder ante los grandes problemas del presente.

Y mi papá hace el libro de Respuestas tomando declaraciones de diputados, no había senadores, entonces, de jefes nacionales, de líderes del PAN, sobre cada tema que la prensa solía preguntarles.

Entonces el libro de Respuestas es un catálogo de cosas que se deben de decir en la batalla política, algo que además a mí me sirvió mucho, porque el debate, las ideas, las campañas habría que abrevar y armarse de ideas, y esa dialéctica, precisamente que él ejercita en Respuestas, fue de una gran utilidad en aquellos años 70, no es un compendio de reflexiones.

Una de las cosas en que él insistía en sus libros, que es, precisamente la exigencia de compromiso. El escribió, por ejemplo, que debemos pasar de la oración, refiriéndose a los católicos, a la acción.

Y respecto de lo que dije hace rato de este temor del porvenir, que le aplicaba a cierta forma de pensamiento, a cierto tipo, al de grupos sociales o de comportamientos más bien.

Él dice, no hay que temer al porvenir, hay que adueñarse de él. Y con todo eso es fácil comprender que una figura tan señera como él, tuviera un peso decisivo en la formación de nosotros, no era de extrañar que militáramos en política, prácticamente todos, de alguna u otra manera.

Fue un hombre también muy adelantado a su tiempo, es algo que yo suelo citar insistentemente en los temas que a mí me emocionan quizás más, que son los del medio ambiente y el cambio climático.

En una Convención que ya citaba Luis Mejía, aquí, el PAN decidía ir a elecciones para Gobernador de Michoacán, y en 1980 el candidato sería Adrián Peña Soto, en paz descanse, y mi papá presentó un discurso que se llamó El Episodio y el Destino.

Y entonces él empieza a hablar en ese discurso de que se empezarían a derretir los polos, de que habría lluvia ácida y de que algunas zonas del mundo, algunas ciudades en las costas no sobrevivirían porque crecería el nivel de los océanos, que se derretiría la nieve de las cumbres nevadas de México, del Popo y el Iztaccíhuatl y yo creo que no faltó algunos de sus cuates ahí presentes, que hayan dicho: Ahora sí, don Luis, de plano, de plano, ya está muy grande, no.

Pero efectivamente él era, es la primera vez que yo oí hablar de temas ambientales.

Y cita, además, con pasión este tema en el cual yo lo he acompañado, dos brechas, dice él, que constantemente se agrandan, parecen ser el meollo de la crisis de la humanidad. La brecha entre el hombre y la naturaleza y la brecha entre el Norte y el Sur, el rico y el pobre.

Ambas brechas deben reducirse para evitar catástrofes que pudieran destruir al mundo. Pero sólo se logrará esto si se reconoce la unidad global y lo finito de la Tierra.

Amaba, desde luego, la justicia; amaba, desde luego, la naturaleza; amaba a Michoacán. Era un mexicano de a de veras, un sembrador de ideas y de ideales.

Predicaba con fuerza y su fuerza no era su voz, su ronca voz, su voz poderosa, su retórica privilegiada, su ímpetu de fuego en cada frase. Su fuerza era la congruencia, porque nadie, nadie podía señalarle una inconsistencia.

Sabían que era un hombre que creía apasionadamente y que luchaba también apasionadamente. Que nunca le importó ni las amenazas, ni la pérdida de trabajo, ni los fraudes, ni los atropellos, ni las inconsistencias, ni las incomprensiones que lo acompañaron una buena parte de su vida.

Sembró para el futuro y en él abrevaron muchas, muchas generaciones de mexicanos para quienes fue faro y guía.

Un hombre comprometido con su tiempo, un hombre comprometido con su destino, un hombre comprometido con los demás y por México.

Ya se ha hablado aquí y no cito los libros que escribió, la gente que admiró, los caminos que recorrió.

Cada generación para él representaba precisamente la posibilidad de una nueva ejecución del tiempo.

Y después de haber recorrido prácticamente una buena parte del mundo, de pasarse meses y años, una vez en Chile, otra en Perú, otra en España; no porque se quisiera quedar mucho tiempo o años, sino que generalmente tomaba un barco, y luego le decían ya en plena travesía, llegaba a un puerto donde le llegaba un telegrama de que el congreso al que iba se había suspendido y reagendado para otra fecha.

Y se iba, entonces y se le acababa el dinero a donde iba, ya no tenía dinero para regresar. Y entonces, se quedaba ahí muchos meses.

A mí me tocó ir, con Margarita fuimos a Madrid, yo recuerdo en 94, 95, y nos hospedamos, conseguimos hospedaje en un hospicio, o una casa de estudiantes, más bien, que era el Colegio Mayor de Guadalupe, en Madrid.

Y me enteré que ahí había estado mi papá. Y entonces fui al archivo y pedí si había alguna cosa de él, una carta, un expediente. Y efectivamente, había notas de mi padre, discursos, agradecimientos, y una deuda de no me acuerdo cuántas pesetas, pero que, desde luego, pagué puntualmente y quedó totalmente saldada.

Bueno, no quiero alargarme más. Ha sido ya largo, muy enriquecedora esta conmemoración. Simplemente, quiero agradecerles el que se haya hecho este homenaje, merecido.

Yo lo recuerdo como un hombre humilde, como dijo también Luis Mejía. Después de haber recorrido todo ese mundo y de haber vivido tanto y tan intensamente, cuando ya no podía caminar y estaba en su cuarto en una silla de ruedas, pedía que lo pusiéramos mirando a una ventana que daba a un jardín, un jardín que él cultivó y sembró, por cierto. Ahí en la casa de ustedes, en la casa de mi madre, ustedes pueden ver un pino, que es más alto que la casa. Yo recuerdo cuando lo plantamos con mi papá. Hay duraznos, toronjos, naranjos, limones, piñones, ciruelos y madreselvas, en fin, un jardín que él cultivó con mucho amor. Se quedaba viendo a la ventana que daba al jardín y decía con satisfacción y con tranquilidad: éste es mi panorama universal.

Cuando él salió del PAN, por diferencias importantes con la dirigencia de entonces, nunca, nunca, ni siquiera nos insinuó a nosotros, sus hijos, que lo siguiéramos en ese camino; nos respetó y nos apoyó siempre, siempre en nuestras decisiones, en nuestras determinaciones, en nuestras campañas.

En cada una de las etapas de su vida fue un hombre determinante, un hombre congruente, insisto. Carlos Castillo lo recuerda con estas palabras: Venía de lejos, con su frente amplia, su tez morena, su andar desgarbado, su formación católica, su pasión por la sociología y por la historia, su corazón generoso y su panismo concentrado.

Y él mismo se describe en esta autobiografía, relatada al inicio, que era alguien como el Marqués de Bradomín, de las sonatas de Valle Inclán, que era feo, católico y sentimental.

Seguro que lo era, desde luego, los dos últimos. Así pensaba él.

Quiero terminar, amigas y amigos, con una frase que nos es muy común en Acción Nacional. Es de don Manuel, que habla que no es lucha de un día, sino brega de eternidad.

Nos hemos quedado con esta frase, que es muy descriptiva de lo que aquellos muchachos, entonces, pensaban. Por cierto, otro paréntesis que olvidé. Algo significó mi padre y aquellos camaradas de entonces, Miguel Estrada, Miguel Ramírez Munguía, en Michoacán, como para que aquí en Michoacán el PAN ganara sus primeras victorias en todo.

En 1943 mi papá acompañó a Gómez Morin a la Convención del PAN en Morelia, y se lanzó candidato, probablemente era don Miguel. Mi papá hizo su primer discurso en el partido, que fue como era Domingo de Ramos, habló, precisamente, del sentido de alegría y de gloria que implicaba hacer una campaña, ya bien sabíamos que luego vendría, desde luego, su calvario, pero en fin, es otra historia, también sus resurrecciones.

Y dice que de regreso a México se pararon a comer en Zitácuaro, y ahí don Manuel le dijo: Bueno, Pildo, o don Luis, porque se hablaban muy respetuosamente, yo le agradezco me haya acompañado, aquí le voy a dejar un cheque y usted quédese aquí en Zitácuaro a organizar la campaña, usted va a ser el candidato.

Se bajó, no tenía dónde hospedarse, dice que caminó hasta avanzadas horas de la noche buscando un hospedaje, y que llegó a una pequeña comunidad pegada a Zitácuaro y que los niños, las mujeres y los hombres salieron despavoridos por ver aquella sombra negra en medio de la tormenta y de la noche llegar de quién sabe dónde.

Tres años después, en 1946, el PAN ganaba aquí en Quiroga su primera alcaldía; en Tacámbaro su primera diputación Federal y en Zamora su primera diputación local en todo el país.

Algo hicieron aquellos abigarrados jóvenes, leones combatientes, como ha dicho César Nava, es una frase que mi propio papá dijo en el velorio de Julio J. Vértiz, otro de los jesuitas de la UNEC y que Carlos le aplicó o habló de mi papá, a la muerte de él.

Y dice. Y guarden reverentes los campos desolados, el eco moribundo del último león.

Decía yo de la frase de Gómez Morin. La frase sí habla de la brega de eternidad y habla de la lucha de un día, y habla del deber permanente.

Pero habla de otra cosa que rara vez nos acordamos, y hoy la quiero recordar, porque soy su hijo: habla de que nuestro deber es herencia para nuestros hijos.

La frase de don Manuel dice así: No olvidemos, sobre todo, que nuestro deber es permanente, no lucha de un día, sino brega de eternidad y herencia para nuestros hijos.

Yo quiero decirles, amigas y amigos, que en el caso de mis hermanas, mis hermanos y yo, esta herencia nos ha hecho increíblemente afortunados.

Muchas gracias.

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Nº 56: Desmontando el creacionismo – La velocidad de la luz

Seguimos refutando los argumentos de una conocida web creacionista recomendada hace tiempo por un lector cristiano.

La Velocidad de la Luz:
Argumento creacionista: “¿Cómo es que si la luz, proviniendo de galaxias tan distantes que se encuentran a millones de años luz de distancia alcanzan nuestro planeta, si la creación sucedió hace tan sólo 6,000 años? Esta es una pregunta que los evolucionistas han usado para apabullar a muchos expositores “evolucionistas” (¿? supongo que aquí el autor quería decir “creacionistas”). Pero yo les pido a nuestros lectores que consideren lo siguiente: Nosotros le servimos a un Dios todopoderoso para quien nada es difícil. Cuando Dios creó al hombre, aunque el hombre solamente tenía unos minutos de haber sido creado, el hombre lucía maduro y tenía la apariencia de un hombre de muchos años. […] Dios tiene la habilidad de crear cosas con la apariencia de vejez. Por tanto, cuando Dios creó las estrellas y las arrojó al espacio sideral, las olas luminosas pudieron haber sido creadas completamente extendidas, dando la apariencia de que tanto ellas como la luz que irradian habían estado viajando por miles de años.
Respuesta (En este caso la respuesta no puede ser calificada de científica porque el argumento que pretendemos rebatir no tiene nada que ver con la ciencia): La velocidad de la luz (unos 300.000 km por segundo) es un hecho, y lo es hasta tal punto que no lo niegan ni los creacionistas, tan aficionados a desmentir hechos. Sin embargo, hay que hacer notar que los creacionistas caen en este asunto en una contradicción fundamental, después de no se cuantos inútiles esfuerzos por demostrar que la simple observación del universo demuestra que es un universo joven nos vienen ahora con que Dios creó el universo con la intención de que aparentase tener miles de millones de años de antigüedad, desacreditando de este modo sus propios argumentos anteriores. Con esta forma de “razonar” los creacionistas no dejan el más mínimo espacio a la ciencia, ninguna prueba científica tendría por que ser tomada en serio ya que todas y cada una de ellas podrían ser un engaño diseñado por Dios para despistarnos. Ellos son muy libres de creer en eso, pero si esa es su forma de pensar deberían dejar de llamarse a si mismos científicos y de referirse a sus argumentos como pruebas científicas.

Los móviles y el cáncer

La creencia de que los teléfonos móviles, en concreto que las ondas electromagnéticas usadas por los servicios de telefonía móvil causan cáncer, está ampliamente extendida, pero la cuestión no es lo que creemos o dejamos de creer, la cuestión es ¿realmente la telefonía móvil genera cáncer? Desde un punto de vista físico no parece posible, por no decir imposible. Me explico, las ondas utilizadas en telefonía móvil son microondas, es decir, ondas electromagnéticas cuya frecuencia se encuentra entre 1 GHz y 300 GHz, pues bien, estas frecuencias están muy por debajo de las frecuencias que pueden ionizar moléculas, es decir, arrancarles electrones a las mismas y por lo tanto modificar así la forma de la molécula o los enlaces que ésta esté formando. Las frecuencias que pueden ionizar moléculas están por encima del ultravioleta, es decir, unos 750 Tera Hertzios (THz).
Probablemente la creencia se sustente en un miedo irracional a lo que no se entiende, además de una nula compresión de la física y por supuesto la experiencia cotidiana de conocer alguien que usa el teléfono móvil y ha desarrollado un cáncer, aunque hoy en día, lo realmente extraño es encontrar a alguien que no use el móvil.
Planteémonos la siguiente cuestión ¿por qué nadie afirma que la luz visible crea cáncer? Los fotones de la luz visible son mucho más energéticos que los fotones de microondas, si creemos que los fotones de microondas crean cáncer, ¿por qué no creemos que también crean cáncer los fotones de la luz visible, máxime, cuando estos son mucho más energéticos? La energía de un fotón viene dada por la siguiente expresión:

E=hf

Donde h es la constante de Planck y f la frecuencia asociada al fotón, recordemos que toda onda es una partícula y toda partícula es una onda, sí, la mecánica cuántica es así de rara. Llamemos Ev, fv a la energía y frecuencia de un fotón de luz visible y Em, fm a la energía y frecuencia de un fotón de microondas, es fácil calcular la relación entre ambas energías:


La frecuencia más alta de las microondas usadas para comunicaciones de telefonía móvil es de 3 GHz y la más baja de la luz visible es de unos 620 THz, por lo tanto, ¡los fotones de la luz visible son más de 206000 (206666 si no me fallan los cálculos) veces más energéticos que los de microondas! Si no creemos que estos fotones creen cáncer, ¿por qué creemos que si lo hacen los de microondas?

Llegados a este punto, espero que al menos se haya despertado el escepticismo del lector hacia esta creencia del cáncer y los teléfonos móviles. Pero, ¿qué dicen los estudios científicos realizados al efecto? Pues parecen apuntar que la creencia es totalmente infundada. El último de esos estudios es el aparecido recientemente en Journal of the National Cancer Institute, el cual está realizado por Isabelle Deltour, Christoffer Johansen, Anssi Auvinen, Maria Feychting, Lars Klaeboe, Joachim Schüz y lleva por título “Time Trends in Brain Tumor Incidence Rates in Denmark, Finland, Norway, and Sweden, 1974–2003”, en el mismo se ha estudiado la incidencia de dos tipos de tumores cerebrales, los gliomas y los meningiomas. El estudio concluye que no se ha hallado ningún aumento en la incidencia de estos tumores en el período que va desde 1998 a 2003, periodo durante el cual se debería haber encontrado alguna influencia del uso de teléfonos móviles en el caso de haber existido.

Ismael Pérez Fernández.

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Sin dudas fue la presentación de libro que más interés causó en nuestra ciudad con una inusitada afluencia de más de 150 personas. Es realmente extraordinaria esta cantidad de público para la presentación de un libro, de ateísmo, escrito por un físico, un martes a la noche en Mar del Plata, en medio de un temporal. Asistimos público en general, docentes de distintos niveles de la enseñanza, representantes de organizaciones sociales, amigos, ex concejales, directores de bibliotecas, estudiantes, artistas plásticos, un ex rector de la universidad nacional, docentes de las facultades de Ingeniería, Ciencias Exactas, Derecho, Arquitectura, Psicología y Humanidades, integrantes de diversas religiones (al menos de la católica, islámica y judía) y, por supuesto, miembros de la Asociación Civil Ateos Mar del Plata de la cual de la Torre es su vicepresidente.

La presentación contó con los comentarios introductorios del Dr. Celso Aldao y del Dr. Manuel Comesaña, físico y filósofo respectivamente quienes dieron su opinión acerca del contenido y orientación del libro. Comesaña resaltó la calidad y rigurosidad de la obra, pero expresó su desacuerdo acerca del valor ético del ateísmo que plantea de la Torre en su libro, lo cual seguramente será un buen pretexto para debatir en profundidad. Brevemente el autor respondió lo que expresa en la página 16 “Los ateos tienen una ética superior, no basada en el miedo al infierno sino fundamentada en el bien común: propio y ajeno” es decir, que los ateos hacemos el bien porque está bien y no por miedo o por especular con premios. También recalcó que lo superior es esa ética del ateo y no el ateo en sí mismo ya que hay mucha diversidad de ateos, algunos detestables y otros admirables.

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