Nuestro pálido punto azul desde dentro
Carl Sagan lee un fragmento de su libro The Pale Blue Dot. Michael Marantz pone las imágenes y la música. Visto en Las penas del Agente Smith.
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Pepe Cervera
Si como animales inteligentes nuestra ventaja adaptativa principal es el conocimiento, la prevalencia de creencias supersticiosas resultarÃa incomprensible desde el punto de vista adaptativo. Si, como nos dice la ciencia, romper un espejo no trae 7 años de mala suerte, ni un gato negro en nuestra presencia nos profetiza inminentes catástrofes, quienes sostienen estas creencias absurdas y guÃan su vida por ellas deberÃan tener menos éxito reproductivo a largo plazo.
Y sin embargo la superstición abunda: en todas las culturas y sin meternos en el ámbito puramente religioso hay creencias absurdas, asociaciones sorprendentes entre causa y efecto, pequeños ceremoniales ridÃculos, reglas incomprensibles. Esta llamativa prevalencia de la superstición podrÃa explicarse con facilidad con el estudio comentado por un algo perplejo Ben Goldacre, campeón de la lucha contra la paraciencia en el Reino Unido: resulta que ser supersticioso mejora el rendimiento al realizar ciertas tareas. La superstición puede ser adaptativa.
Psicólogos experimentales dieron a una serie de cobayas humanos —estudiantes de primer ciclo, el ratón blanco de la psicologÃa— una serie de tareas como jugar al golf o con uno de esos juegos de mano con numerosas bolitas que hay que meter en agujeros. Los estudiantes fueron interrogados antes sobre su creencia en la buena suerte, y al realizar las tareas se les indicó —o no— que la bola, o el juego que estaban usando tenÃa buena o mala suerte. En posteriores experimentos se solicitaron estudiantes que tuviesen amuletos de la suerte personales, y se les sometió a pruebas con o sin el amuleto presente.
Los resultados fueron claros: habÃa una pequeña, pero marcada mejora en el rendimiento de los estudiantes que creÃan que su bola, o su juego, tenÃa buen fario, mientras que aquellos asignados a juegos gafados rendÃan peor. Quienes tenÃan su amuleto a mano hacÃan mejor las cosas, y además eran más ambiciosos en sus objetivos. Claramente creer en que tienes buena suerte mejora, como mÃnimo, la autoconfianza. Ser supersticioso puede, por tanto, ayudar a realizar tareas mejor.
Por supuesto, la tanda de experimentos no carece de factores criticables. Por supuesto, la muestra era pequeña, y hace falta más análisis, por ejemplo para tratar de separar el efecto del aumento de confianza de otros posibles factores. Pero en el fondo que la superstición pueda resultar adaptativa tampoco es tan extraño: en situaciones de peligro en las que domina la duda sobre qué es mejor hacer es mejor una respuesta, aunque no sea racional, que no tener ninguna.
Nuestro cerebro es una máquina de establecer relaciones causa-efecto, y en ausencia de datos prefiere crear estas relaciones —aunque no tengan base real— que dejar la pregunta sin respuesta. Y para la acción, la confianza en uno mismo es decisiva, asà que cualquier factor —por irracional que resulte— que proporcione esa confianza mejorará las posibilidades de sobrevivir.
El problema de la superstición no es tanto que resulte perniciosa, como que se extiende para ocupar el terreno que debiera pertenecer al raciocinio. Tener creencias absurdas es mejor que nada, pero es peor que saber de verdad.Tal vez la superstición sea adaptativa, pero sin ninguna duda la ciencia lo es más.
Visto en Retiario vÃa Perogrullo. Foto de My Buffo.
Miércoles 23 de Junio del 2010. SANTIAGO DE CHILE
Chile (AP).- El envÃo al Vaticano de los antecedentes de pedofilia presuntamente cometida por un párroco formador de cinco obispos remece nuevamente a la iglesia católica, y revelan que “los hechos son verosÃmiles””, afirmó el domingo el abogado acusador de Fernando Karadima.

El jurista Juan Pablo Hermosilla dijo que el traslado de los datos a Roma para el inicio de un juicio canónico desmienten las afirmaciones de cercanos a Karadima de que hay “una conspiración””, y demuestran que el Arzobispado concluyó que hay que “pasar a la etapa de un juicio y que los hechos son verosÃmiles””, en declaraciones a radio Cooperativa.
El cardenal arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, anunció el viernes que la investigación local “la he enviado a la Santa Sede y será incorporado al proceso penal judicial””.
A Karadima, 79 años, se le atribuye haber despertado unas 50 vocaciones sacerdotales, incluso la de cinco obispos activos.
Las acusaciones contra Karadima, párroco de la Iglesia de El Bosque, del acomodado barrio de Providencia , se remontan al 2005, pero Errázuriz dejó en suspenso la investigación hasta que este año cinco profesionales relataron por televisión, detalladamente, los abusos sexuales de que fueron objeto de parte de Karadima.
El médico Juan Hamilton, 44 años, que hoy reside en Estados Unidos, relató que los abusos empezaron cuando tenÃa 17 años y continuaron por 20 años, después de casado. Precisó que en ocasiones el cura lo visitó en su casa y con la excusa de una revisión médica, subÃan al dormitorio, donde los excesos se reanudaban, pese a que su esposa e hijos estaban en la planta baja.
Conocida la decisión de Errázuriz, Karadima rompió el sábado su silencio de dos meses, y mediante una declaración leÃda por su abogado, Juan Pablo Bulnes, dijo que “sostengo mi inocencia respecto de los cargos que se han levantado””.
La abogada Ana MarÃa Celis, experta en derecho canónico, señaló que “el Cardenal tiene que haber encontrado, de todo lo investigado, que es verosÃmil la denuncia y, por lo tanto, los hechos, las circunstancias y la imputabilidad””.
Los afectados por los abusos ratificaron sus denuncias ante los tribunales y Karadima deberá declarar la semana que se inicia ante el fiscal Xavier Armendáriz.
De ser encontrado culpable por la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cura podrÃa ser suspendido de sus actividades sacerdotales, y arriesga una condena de cárcel si los tribunales encuentran suficientes pruebas de los abusos sexuales.
En abril Errázuriz reconoció que la iglesia católica indagaba “poquitos”” casos de pedofilia.
En los noventa la jerarquÃa eclesiástica chilena ocultó y envió fuera del paÃs a un par de religiosos pedófilos, incluido el arzobispo Francisco José Cox, actualmente recluido en un monasterio en Suiza, y al sacerdote José Ignacio Aguirre, quien ante la proliferación de acusaciones, debió volver al paÃs el 2003. Fue procesado y condenado a 12 años de cárcel.
En marzo del 2010 el religioso español José Angel Arregui Eraña, de 53 años, de la congregación San Viator, fue condenado a 2 años y 2 meses de presidio por posesión de pornografÃa infantil.
http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=99$3100000000$4326783
Miércoles 23 de Junio del 2010 Venezuela
Existe un caso en Maracaibo Edo. Zulia, donde la semana pasada se ventilo en un semanario local, de un acto criminal de Pedofilia por un Sacerdote de la Iglesia del Rosario, de esa ciudad, con el nombre de Adolfo Villanueva.

Esto lo vine a saber por medio del camarada Alberto Nolia en su programa, Los Papeles de Mandinga, y fÃjense que en la capital o sea Caracas, lo ventilo Nolia, los medios de comunicaciones, están muy callados al respecto, y rehúsan, pareciera ser, querer esconder la noticia, para ellos es mucho más fácil, tirarle al gobierno, para luego salir corriendo a gritar a todo pulmón que este Rrrrreeeegimen, no permite la Libertad de Expresión, es una lastima en verdad, para ellos seria la oportunidad de oro, ya que si divulgaran la noticia, se verÃan más equilibrados o por lo menos lo aparentarÃan, pero no es asÃ.
Este Sacerdote, Adolfo Villanueva, según, Albert Nolia está protegido por un tal Ovidio Pérez Morales y la Iglesia Católica, o sea por la Conferencia Episcopal, ya todos sabemos la postura de la Iglesia venezolana, (al carajo los necesitados and EE.UU you´re welcome in my ass,), en dÃas recientes hemos visto y sin mucha sorpresa al señor Uroza Sabino, (como verán, no me refiero a el por su titulo, porque simple y llanamente, esos tÃtulos no valen absolutamente nada, porque Dios o nuestro señor Jesús Cristo, no daba tÃtulos gerenciales a nadie) se ha dado la tarea de atacar al Gobierno, por lo de lamentable pérdida de los alimentos, esto que hacen ellos, es un truco muy viejo, pero usado muy ágilmente en los últimos tiempos, picar adelante, antes que la verdadera putrefacción los delate.
Este caso de Pedofilia, la Iglesia lo está tapando para que no salga a la luz, Globovision, no lo va a ventilar y mucho menos Venevision o el otro canalucho, lo cierto es que ya la Iglesia, salió a ventilar lo de los alimentos, ahora bien, porque no se preocupan a poner orden en sus cuarteles, no vamos a decir que todos son cortados con el mismo cuchillo blando, pero que le explique a la comunidad católica, quienes son estos sinvergüenzas que cometen esto actos criminales en contra de los más inocentes y que ellos tienen el deber de entregarlos a la Justicia, como deberÃan de entregar a este cura Pedófilo, esto que está pasando en Maracaibo, es un gran escándalo, la justicia venezolana deberÃa de investigar estos hechos y llegar hasta las últimas consecuencias, ellos (la Iglesia) pide la sangre de los Chavistas, cuando los agarran con los pantalones abajo, pero a los de ellos, los protegen y esconden, que VERGÜENZA, para nuestra religión.
Uno lleva a nuestros hijos e hijas a la Iglesia a estar más cerca de Dios y resulta que a veces es todo lo contrario, los llevamos como corderitos al matadero.
Exijo una investigación profunda, para saber quiénes son los Pedófilos de la Iglesia, y presos deberÃan de estar en las cárceles más arrechas que tengamos, a nadie le gustarÃa que un hijo o hija suya, o suyo, venga un desgraciado de estos a violarle su inocencia, y que el hecho de usar una sotana, hay que protegerlo en el nombre de la Santa Madre Iglesia.
A la Iglesia debe de saber que una vez, que ellos solo son hombres con una vestimenta hasta se podrÃa decir de corte diabólico, que vaina es esa, tiene que usar una batola y negra para ejercer sus funciones, la Iglesia deberÃa permitir a los curas casarse, para asà no caer en la tentación de violar a los inocentes de Dios, tener sus propios hijos e hijas, para que verdaderamente sepan, lo que es ser padre o madre, para que sepan lo que es tener que levantarse a cambiar pañales, darle teta, y correr con ellos a las tres o cualquier hora de la madrugada a un hospital porque la criatura está enferma, y estos necios tiene las bolas de llamarnos hijos, ustedes no saben lo que es eso y jamás lo sabrán, porque ese muy esquicito club de machos, no le permiten disfrutar la vida familiar, o disfrutar cuando tu hijo o hija te dice Papa o Mama te quiero mucho, que lastima que ustedes como hombres y que de Dios no supieron entender las verdaderas enseñanzas de Cristo o de Dios.
Si ustedes llegaran a experimentar ese bello sentimiento de tener hijos, se indignarÃan al igual que millones de gente del mundo cuando se ventila un caso tan criminal como el que se ventilo en Maracaibo y que los sinvergüenzas de los medios nacionales al igual que ustedes, lo están callando, porque la Iglesia es su aliado en contra de este Rrrrreeegimen, el cura Adolfo Villanueva tiene que entregarse a la justicia seguramente las familias afectadas no van a demandar justicia, porque en estos tiempos existe una parte de la población y muy minoritaria y con poder, que harán lo imposible por desacreditarlos y la Iglesia deberÃa de dejarse ser HIPOCRITA, y trabajar verdaderamente por los más necesitados, no todos los curas son Pedófilos, pero hay que limpiar la casa, hay que limpiar a los medios, cómplices de los actos mas barbáricos que existen en la humanidad, es urgente que lo hagan y que salga a la Luz pública, seguramente me saldrá uno a defender lo que no tiene defensa y a decirme que yo deberÃa estar en un ministerio de Hitler, solo porque pido justicia……….
daniel_lanois@hotmail.com
http://www.aporrea.org/ddhh/a102837.html
Miércoles 23 de Junio del 2010 DublÃn.
El costo del proceso judicial y la indemnización para las 14 mil 500 vÃctimas alcanzarÃa los mil 360 millones de euros.
Irlanda ha pedido 200 millones de euros extras a la Iglesia católica para destinarlos a compensaciones para vÃctimas de abuso sexual por clérigos, dijo ayer el primer ministro de Brian Cowen.
El dignatario señaló que la cifra ha sido solicitada a 18 congregaciones eclesiásticas, asà ellas pagarÃan la mitad de la enorme compensación. La otra mitad será pagada con las contribuciones de los irlandeses.
El año pasado, un proceso judicial encontró que por décadas millares de niños sufrieron abusos sexuales y fÃsicos en escuelas, orfanatos, hospitales, reformatorios y otras instituciones dirigidas por las congregaciones.
Cowen informó que se estima que el costo del proceso judicial y la compensación para las 14 mil 500 vÃctimas alcanzarÃa la cifra de mil 360 millones de euros.
“Debemos hablar con ellas (las congregaciones) para acordar la contribución adicional que podrÃan proporcionar porque creemos que serÃa una distribución justa el reparto a la mitad de los costos.
El objetivo del estudio ha sido ver si existe riesgo de aparición de cáncer, en fases tempranas de la infancia, que pudieran estar ligados con la exposición de la madre durante el embarazo a las radio frecuencias de telefonÃa móvil. Se han estudiado cerca de 7000 niños menores de 4 años, 1397 delos cuales tenÃan cáncer. Los resultados son claros, no aparece ninguna relación entre tener cáncer y que la madre haya estado expuesta a las radio frecuencias de la telefonÃa.
Quiero resaltar algunas afirmaciones que se realizan en el artÃculo, por ejemplo, se sabe que el tema del cáncer y la telefonÃa móvil es controvertido, pero afirman que a dÃa de hoy no hay ningún estudio que muestre pruebas convincentes y consistentes como para asumir que hay una relación entre el riesgo de padecer algún cáncer y el estar expuesto a las ondas de telefonÃa móvil. Es más, se afirma que los estudios que parecen mostrar alguna relación son estudios que se han hecho con una muestra pequeña de individuos y que parecen presentar algún sesgo en su realización.
Como dato interesante podemos encontrar que los Ãndices de exposición de la población a las radio frecuencias de telefonÃa móvil son realmente bajas, en concreto son entre 1000 y 10000 veces menores del lÃmite que establece el International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (ICNIRP).
No parece que por le momento tenga que haber un alarma social como la que a veces se escucha en lo referente a la antenas de telefonÃa móvil. Los datos parecen indicar que no hay de que preocuparse, la relación entre el riesgo de padecer cáncer y el estar expuesto a las ondas de los teléfonos móviles parece ser inexistente. Si nos empeñamos en culpar de esos casos de cáncer a lo nuevo, a lo tecnológico y a lo que no entendemos, estamos corriendo el riesgo de obviar cual es la verdadera causa de esos casos de cáncer, poniendo en riesgo a nosotros mismos. Condenar a la hoguera a las nuevas brujas en que parecen haberse convertido las antenas de telefonÃa móvil tal vez nos tranquilice de forma irracional pero no parece ser que nos haga acertar con la causa del problema.
Ismael Pérez Fernández.
Donde serán juzgados los futbolistas buenos y los futbolistas malos, y ¡EL INFIERNO ESPERA A LOS FRANCESES!
Lo confieso, a mà lo que me ha molado es ¡el PAQUETE ARTICULADO!
Tras la muerte del José Saramago, uno de los escritores e intelectuales ateos más notables de Europa la ICAR mostró todo su encono contra uno de sus crÃticos más leidos. Esta nota fue publicado por el diario El Espectador: El diario vaticano “L’Osservatore Romano†arremetió este sábado contra el recién fallecido escritor portugués José Saramago, al que dedica un artÃculo en el que lo define como
Este último EeP va a ser algo diferente, ya que lo que proponemos es repasar todo lo que se ha hablado en esta primera temporada, asà que venid preparados para aportar ideas, opiniones crÃticas etc. Esperemos poder ver en que se puede mejorar, en que hemos fallado y poder aplicar lo que aprendamos en las siguientes temporadas de EeP.
Asà que allà os esperamos a todos, como siempre el evento comenzará a las 19:30 en The Clover House que se encuentra en la calle Almansa nº85.
Ismael Pérez Fernández.
Resumen del artÃculo publicado en El Catoblepas
1
Con el artÃculo titulado […] «Dice el necio que el necio dice en su corazón ‘hay Dios’ (I)», publicado en el número 86 de la revista El Catoblepas, don Desiderio Parrilla MartÃnez, profesor de FilosofÃa de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, ha tenido a bien ofrecer una respuesta «en forma», extensa, detallada, al ateÃsmo esencial […] defendido por Gustavo Bueno en su libro La fe del ateo (Temas de Hoy, Madrid 2007); una respuesta, sin duda que «crÃtica» por su alcance que, de dar por buenas al menos las palabras de su autor, habrá de hacer mella asimismo en el propio corazón doctrinal del materialismo filosófico desde el que dicho ateÃsmo esencial total estarÃa dibujándose. […] Ya contábamos en las páginas de esta misma revista […] con otro trabajo firmado por el propio Parrilla que, bajo el tÃtulo «¿Cómo traducir el apotegma credo quia absurdum?» habrÃa sentado […] las bases de la labor demoledora que su autor pretenderÃa llevar a cabo respecto a las premisas esenciales del materialismo filosófico. Una labor que, a juzgar por la «Parte prospectiva» que don Desiderio encaja en el Ãndice de su «Dice el necio…», alcanzará, suponemos que en el momento indicado, a ofrecernos una prueba «antilogicista» de la existencia de Dios ejecutada desde el Realismo filosófico del que el propio autor parte.
[…] Lo que nos proponemos es, sencillamente, criticar su crÃtica y hacerlo asÃ, por lo demás, desde las propias posiciones que Parrilla ha tratado de triturar.
Ahora bien, una «crÃtica» (es decir, una clasificación) no puede en ningún caso ejecutarse desde el conjunto cero de premisas. […] Y […] el trabajo de Parrilla […] aparece elaborado […] en virtud de las premisas ontológicas y gnoseológicas propias del «Realismo filosófico» desarrollado por autores como […] Esteban Gilson, Cornelio Fabro o Leonardo Polo. A esta nómina de precedentes, como es natural, Desiderio Parrilla gustarÃa de añadir –insistimos: emic– al mismo
Santo Tomás de Aquino, sin perjuicio de las recaÃdas en el logicismo que al «Realismo filosófico» de Polo y de Parrilla le es dado detectar en las obras del Doctor Común. Y es que, ya sabe, nadie es perfecto… salvo, suponemos, el Ens Perfectissimum.
Con ello, como se advertirá, vistas ahora las cosas desde el punto de vista etic, estará don Desiderio razonando desde […] el […] «espiritualismo simple o asertivo», es decir […] que, sin negar por principio la existencia de vivientes corpóreos o incluso de cuerpos no vivientes (y aun dando enteramente por supuesta dicha existencia, a tÃtulo por ejemplo de términos a quo en la lÃnea del regressus como en las cinco vÃas tomistas o en la prueba ejecutada por Aristóteles del Motor Inmóvil desde la consideración de la eternidad del movimiento del mundo), contempla sin embargo, en alguno de sus tramos, la existencia de vivientes incorpóreos tales como puedan serlo inteligencias separadas, ángeles, demonios, Dios Padre, las almas del purgatorio, &c.
Y más, […] estarÃa abriéndose paso desde las coordenadas esenciales de la filosofÃa exenta por modo dogmático o escolástico{4} […] tal y como esta tradición ha venido siendo administrada por una institución totalizadora como pueda serlo la Iglesia Católica Romana (incluyendo, por ejemplo, al Opus Dei o a los Legionarios de Cristo) […].
2
[…] Nosotros ciertamente hemos de empezar por renunciar absolutamente a entrar a valorar lo que pueda dar de sà la «parte» prospectiva del trabajo de Parrilla y ello por la sencilla razón de que, fuera al menos de la ciencia media, dicha parte de su artÃculo simplemente no existe más que como parte intencional, es decir, no existe más que pintada o contenida en el más Ãntimo de los Secretum mentis de la subjetividad de don Desiderio […].
La «refutación» del ateÃsmo esencial contenida en el trabajo de Desiderio Parilla sigue, esencialmente, la pauta siguiente: la idea de Dios carecerÃa de esencia lógica (aunque, al parecer, podrÃa tenerla muy bien «extralógica») en cuanto idea real y en este sentido, desde luego, no podrÃa ser considerada como tal idea real –cosa que al Realismo filosófico no le duelen prendas en reconocer al ateÃsmo esencial– pero, eso sÃ, no tanto por constituir –como habrÃa sostenido Gustavo Bueno– una pseudoidea compuesta de notas incompatibles entre sÃ, cuanto por representar un Principio que resultarÃa de una ampliación trascendental de nuestro conocimiento habitual del ser personal humano. En cuanto que tal Principio, según sigue afirmando don Desiderio, Dios ocupará sin duda una posición transcategorial que hará parecer vano, pueril, inane, al menos fuera del estrecho logicismo que se habrÃa consolidado en la tradición filosófica a partir de Escoto, pretender contemplar las contradicciones que supuestamente mediarÃan entre las diferentes notas constitutivas de la esencia divina (entre sus atributos), o también entre tales notas y la existencia de las criaturas, puesto que la verdadera contradicción, ella misma responsable de todas las anomalÃas detectadas por el ateÃsmo esencial, no será ahora otra que la propia consideración de Dios como una idea.
Y es que, en efecto, es esta concepción de Dios como pseudo-idea la que aparecerá ahora, a la luz irradiada por los presupuestos del Realismo, como una pseudo-idea o una para-idea de «orden superior». En este sentido, serÃa, parece reconocerse, mérito principal del Materialismo filosófico haber contribuido a aquilatar, por modus tollens, las nefastas consecuencias que se siguen del logicismo esencialista escotista, aunque sea explorando tales consecuencias hasta su aberrante final. Asà al menos, parece insinuarse, otros, acaso tentados de incurrir en logicismos similares, podrán escarmentar en cabeza ajena.
Pero si Dios no es una esencia lógica compuesta de una pluralidad de notas o atributos, ni, como lo sostiene expresamente nuestro autor, tampoco lo parece, no resultará por más tiempo posible tratar de «demostrar» la existencia de Dios a priori, partiendo, como tiende a hacerse en los argumentos anselmianos, de la perfección de la idea de Dios (pues tal cosa no existe), aunque pueda muy bien, probarse tal existencia a posteriori, sin apelar a su esencia, por mucho que tales argumentos –por ejemplo, y suponemos que muy principalmente, las cinco vÃas tomistas– no nos ofrecen tanto la idea, cuanto el nombre de Dios.
[…] Sucede sin embargo que no está en modo alguno nada claro qué quiera decir Parrilla con eso de que Dios no es tanto una idea cuanto un principio. […] Ante todo, porque la propia idea filosófica de principio, lejos de comparecer como una noción unÃvoca, es al menos análoga, queriendo por lo tanto decir diferentes cosas en diferentes contextos. […] No estará, creemos, fuera de lugar exigir algo más de claridad al respecto de lo que se quiera decir en este punto. Más en particular, y tomando, para mejor asà argumentar ad hominem, como referencia de análisis la doctrina aristotélica tal y como esta misma permaneció operando sobre el tomismo tradicional, no serÃa lo mismo referirse, por un lado, a los principios del orden del conocimiento que a los principios del orden del ser.
AsÃ, mientras que los principios del ser podrÃan ser tanto intrÃnsecos (como puedan serlo la materia y la forma sustancial según la doctrina del hilemorfismo) como extrÃnsecos (las causas finales y eficientes) a un compuesto dado, los principios del conocimiento, de acuerdo a la doctrina aristotélica de la ciencia silogÃstica, habrÃan de ser las proposiciones fundamentales de las que partirÃa todo proceso deductivo, proposiciones que por cierto no podrán a su vez ser demostradas pues que en tal caso, al tener que demostrarse por sus conclusiones (y, realmente, ¿cómo si no habrÃan de probarse tales principios?), parecerÃa que todo podrÃa ser demostrado circularmente. Consecuencia que desde luego a Aristóteles le interesaba bloquear a toda costa desde su concepción proposicionalista de la ciencia{5}. Tal y como lo señala Gustavo Bueno:
«Ahora bien, si los principios del silogismo tuvieran que demostrarse por sus conclusiones (circularmente), parece que todo podrÃa ser demostrado (pues las conclusiones formales serÃan, por serlo, las que apoyaban a los principios circularmente, por el hecho de haber sido deducidas de ellos); y si los principios del silogismo tuvieran a su vez que demostrarse por otros silogismos, parece que nada podrÃa ser demostrado. Luego es necesario –concluye Aristóteles– que se den unos principios (distintos de las conclusiones y de la cadena silogÃstica) procedentes del “exterior†de los cursos silogÃsticos formales; estos principios introducen la materia en el proceso cientÃfico.»{6}
Ahora bien, damos por evidente que el Dios, ya sea el Dios ontoteológico de la TeologÃa preambular, ya sea el Dios terciario de la TeologÃa positiva católica, no es ni puede ser un principio del ser en el sentido intrÃnseco reseñado (y si lo fuera, es decir, si Dios fuese la forma sustancial de los compuestos hilemórficos, o bien la materia prima, entonces sin duda recaerÃamos en el panteÃsmo o, incluso, en doctrinas como las defendidas en su momento por autores como pueda serlo David de Dinant, &c.). Pero entonces, ¿podrá acaso sostenerse que Dios es un principio del conocimiento?
No sin duda, si hemos de atenernos a la doctrina del Doctor Angélico. Pues según Santo Tomás […] Dios mismo, sin perjuicio de comparecer sin duda como el Ser más excelente (es decir, como un Primum ontológico), no es ciertamente el Primum cognitum{7} del entendimiento en TeologÃa Natural (no revelada) toda vez que este mismo, por lo menos in statu vitae, estarÃa representado más bien por la esencia de las substancias materiales, es decir, el mundus adspectabilis ordinario. Y es justamente desde ese mundus adspectabilis y a su través que el entendimiento de la criatura deberá, procediendo a posteriori según las vÃas ab effectibus ad causam, arribar regresivamente como a su término ad quem, a ese Ser al que «todos llaman Dios» y que se presupone, no se sabe muy bien por qué razones, es exactamente el mismo, con unidad numérica, para cada una de las vÃas. Con ello, nos parece evidente que Santo Tomás estará dando en todo momento por descontado que el Ipsum Esse Subsistens constituirÃa en todo caso un Summum Cognitum y no, sin duda, un Primum. De esto se dimana asimismo que, juzgando desde la perspectiva del tomismo,
«Dios no es una idea simple primera, ni un principio primero, sino una idea compuesta de otras, o una conclusión»{8}.
En TeologÃa positiva por el contrario, Dios (o al menos la «revelación» de la que Dios hace partÃcipes a los hombres) puede figurar como un Primum cognitum en la medida en que Santo Tomás, precisamente procurando justificar el encaje de la doctrina sagrada respecto de los rigurosos criterios gnoseológicos ofrecidos por la teorÃa aristotélica de la ciencia, percibió como necesario poder retrotraer dicha doctrina, como a su contexto gnoseológico subordinante en el sentido de Aristóteles, a la Scientia Dei et beatorum, pero, eso sÃ, sólo a precio de disolver el carácter propiamente filosófico («de razón natural») de la conclusión teológica pues ahora, esta misma remitirá tan solo a principios que, por sà mismos, son «de fe». De otro modo: justificar la condición de Dios como principio del conocimiento en razón de la subordinación de la teologÃa positiva a la revelación, a la ciencia de los beatos o a la propia ciencia divina supondrÃa pedir enteramente el principio puesto que, presuponemos, la ciencia divina no existe por la sencilla razón de que Dios no existe tampoco.
Sin embargo, Dios, visto ahora como una conclusión (más que como un principio) en el plano del conocimiento, podrÃa, eso sÃ, ser considerado como un principio en el plano del ser si por tal entendemos un principio causal extrÃnseco, sea en sentido final, sea, sobre todo, en el sentido eficiente. Este es sin duda el camino recorrido por Santo Tomás en sus cinco vÃas, y es también, si no nos equivocamos en el diagnóstico, el camino que el Realismo filosófico ha podido transitar manteniéndose con ello en todo momento en la «mente del Angélico». En esta dirección, es justamente en tanto que creador del mundo ex nihilo sui et subjecti y también como conservador de todas las criaturas sobre el abismo de la nada del ser que Dios aparecerÃa como principio. Y no se tratará tanto de demostrar –como de todas maneras nos verÃamos forzados a hacerlo si procediésemos según la conclusión teológica dogmática– la existencia de Dios, ex consideratione novitatis mundi, puesto que el mundo podrÃa ser muy bien eterno (posibilidad que Santo Tomás siempre consideró abierta para la razón natural), pero aunque lo fuese –es decir aunque fuese eterno según el tiempo– seguirÃa siendo creado por el Ser por esencia desde su propia eternidad. Desde tal punto de vista, ciertamente, la propia creación del mundus adspectabilis (del «ser por participación») por mano del Ipsum Esse (del «ser por esencia») podrÃa muy bien comenzar a verse, desde el tomismo, en tanto que «producción del ser en cuanto ser», y ello frente a todas las demás producciones llevadas a términos por las causas segundas que propiamente no comprometerÃan al ser en cuanto ser sino, todo lo más, a tal ser o a tal otro{9}. HabrÃa, en resolución, que darle la razón a F. Ocáriz cuando concluye:
«La creación implica además –y sobre todo– una situación metafÃsica de la criatura: ser criatura no es sólo ni principalmente tener principio en el tiempo, sino que además indica ser sin ser el Ser: tener el ser implica la composición real de essentia y esse que lleva consigo la total dependencia de la criatura con respecto a Dios en el plano más radical: el del ser, y como consecuencia, también en el plano del obrar, ya que operari sequitur esse; es decir, en cuanto el actuar es un modo del ser.»{10}
Ahora bien, esta consideración de la idea de creación ex nihilo (sobre cuya inteligibilidad, dicho sea de paso, nos permitimos comenzar por dudar{11}) nos pone muy cerca de las vÃas a posteriori recorridas por Santo Tomás. Y efectivamente es muy cierto (desde nuestra perspectiva) que las vÃas tomistas permiten, dadas sus premisas, remontarse con total comodidad regresiva desde la inmanencia del plano fenoménico a un principio causal ad quem al que, por hipótesis, «todos llaman Dios». Este regressus se configura, para el caso del sistema «pentalineal» de las vÃas tomistas, como cinco metábasis o pasos al lÃmite independientes entre sà (vÃa del movimiento, de la eficiencia, de la contingencia, &c., &c.) que terminan por «desembocar», en virtud de una confluencia dialéctica ejecutada por catábasis{12}, en una sola referencia dotada, por asà decir, de unidad numérica: y es esta referencia, sinalógicamente idéntica para cada una de las vÃas, lo que, se supondrá, todos llaman Dios.
Con todo, lo que sucede en rigor es que cuando las cosas se plantean de este modo, la primera cuestión que se abre camino es la siguiente: ¿es siquiera posible interpretar a Dios como un principio del Ser en este sentido, es decir como una causa eficiente primera, cuando es el caso de que por aparecer como absolutamente infinita y también absolutamente simple, tal causa habrÃa de anegar en su seno, abismándolos, sus propios efectos y ello, al precio de hacerse, a la postre, incompatible con ellos? Nos parece, en este sentido, que muy difÃcilmente podrá considerarse al Dios ontoteológico, obtenido por Santo Tomás en el lÃmite de un regressus sobre el plano fenoménico, a tÃtulo de principio (en sentido ontológico) del mundus adspectabilis desde el momento en que este mismo «principio», de existir como tal causa primera, harÃa imposible, por razones ontológicas bien diáfanas –y por cierto, ya recorridas a su modo por Parménides– la existencia «extra-causam» de toda criatura que no sea igualmente infinita. Tal regressus desde el mundo comprometerÃa inmediatamente, tras su paso al lÃmite, cualquier posibilidad de recuperar en el progressus todo «principiado», con lo que, no se tratarÃa tanto de que Dios exista como principio cuanto de que si esto es asÃ, es decir, si Él existe, lo que ya no podrÃa existir con él (esto es: co-existir) en modo alguno es el propio mundo del que habrÃamos partido originalmente a quo. De otro modo: si el Máximo (para decirlo con Nicolás de Cusa) es un principio, entonces un tal Máximo es al mismo tiempo el Único.
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Pero lo principal es lo siguiente: que aunque diésemos por supuesto ad hominem que Dios es desde luego un principio ontológico en el sentido indicado, no por ello, tal principio demostrado a posteriori desde el mundo, dejarÃa de aparecer como una quididad, esto es, como una esencia real (por hipótesis: realÃsima) que, al cabo, terminarÃa por identificarse con el propio Dios –pues en Dios no hay accidente ni nada en absoluto que difiera de su propia esencia{13}. Ahora bien, dicha quididad, sin perjuicio de la simplicidad que habrÃa que presuponerle en todo momento, permitirÃa al entendimiento distinguir con fundamento in re por la parte del objeto una pluralidad de notas o atributos diferentes entre sà en las criaturas, y ello sin necesidad alguna de recaer en la doctrina –que no tenemos ningún inconveniente en calificar de «logicista» si don Desiderio insiste en ello– de la distintio formalis a parte rei expuesta por Escoto. Simplemente sucede que la distinción lógica de los atributos divinos está plenamente fundada y justificada, incluso por la parte del objeto, ya que:
«Si bien en Dios la naturaleza y los atributos son en todo uno y lo mismo, a causa de su infinita perfección, equivalen a las innumerables realidades dispersas y distintas en las criaturas, cuya operación no es la esencia, y cuya esencia no es la existencia, &c. Tenemos, pues, por parte del objeto fundamentos reales para nuestras distinciones mentales.»{14}
Es más, Dios en cuanto que tal esencia o quididad poseerá de una manera eminente, sin lÃmite alguno, todas las perfecciones que puedan encontrarse en las criaturas (pues Él es, según el Concilio Vaticano I, Omnique perfectione infinitum) y aunque dichas perfecciones no estorben la simplicidad indivisa de la esencia, no por ello, dejará de ser enteramente legÃtimo distinguir en tal quididad su «ciencia» de su «infinitud», su «bondad», su «inmutabilidad», &c., &c.
Y de hecho, como es bien conocido, la esencia, considerada como ella misma «posible», del Ens Perfectissimum representa, por asà decir, el punto fundamental de arranque de todas las modulaciones de lo que Kant llamó «argumento ontológico» de la existencia de Dios […]. Contra semejante argumento, al que desde luego nosotros comenzamos por reconocerle entera beligerancia crÃtica desde las posiciones propias del ateÃsmo esencial, ninguna fuerza pueden hacer las razones de Kant o de Gaunilo, pues estos filósofos, operando en este punto a la manera de verdaderos «insensatos» anselmianos, ni siquiera fueron capaces de reconocer la distancia que media entre unas «islas maravillosas» o «cien taleros posibles» y el Ens Realissimum ac Perfectissimum cuya esencia, presupuesta como necesaria, no puede ser sin contradicción meramente contingente.
[…] Suponer que la existencia de Dios no es absolutamente evidente quoad nos es algo que sólo puede hacerse si, a su vez, se comienza por desconectar, confusamente, su esencia de su existencia. Mas entonces, si tal desconexión es ciertamente posible (aunque, insistamos, ilegÃtima) para nosotros, esto, sólo querrÃa decir que el argumento ontológico no es, en la tradición tomista, un argumento originario, quoad nos, y ello sin perjuicio de que una vez obtenida la esencia de Dios por otras vÃas, la propia conexión necesaria –secundum se– entre dicha esencia y su existencia real quedarÃa enteramente reconstruida dado que Dios en su calidad de Esse tantum, esto es precisamente por aparecer como el Ser por esencia, no puede no existir. Por eso no tiene ningún sentido sostener que Santo Tomás rechazó el argumento ontológico si tras ello, no se aclara inmediatamente que sólo lo rechazó para mejor asà recuperarlo de otro modo:
«Por consiguiente digo que la proposición “Dios existeâ€, en sà misma, es evidente, porque en ella el predicado se identifica con el sujeto, ya que Dios es su mismo ser. Pero con respecto a nosotros que desconocemos la naturaleza divina, no es evidente, sino que necesita ser demostrada por medio de cosas más conocidas de nosotros, aunque por su naturaleza sean menos evidentes, es decir, por sus efectos.» (Suma teológica, I, q. 2, a. 1, in c.)
En estas condiciones, se sigue de lo dicho que serÃa una contradicción negar la existencia del Ipsum Esse subsistens al identificarse en él, pero no en los taleros kantianos o en las islas fabulosas del Liber pro-insipiente, su esencia y su existencia, con lo que Dios seguirÃa siendo, aunque sólo sea secundum se, una esencia necesaria.
Ahora bien, si ello es asÃ, ¿no se deberá a que se está dando en todo momento por sobre-entendido, en el ejercicio, que tal esencia necesaria es al mismo tiempo posible? Y ello porque si fuera el caso que ciertos atributos suyos como puedan serlo el ser y la infinitud (pero también su omnisciencia, o su omnipotencia, o su providencia, &c., &c.), fuesen incompatibles entre sà o con el mundo, entonces la propia esencia quedarÃa internamente pulverizada, triturada hasta su
desaparición como tal esencia real (sea en el orden lógico sea también –y muy señaladamente– en el orden real), y ello en virtud del mismo argumento ontológico que como hemos visto Santo Tomás no rechaza ni puede rechazar en sà mismo. De donde, nos parece, no podrÃa sino seguirse la siguiente conclusión: Dios no es desde luego una idea, pero no lo es no por ser un principio ontológico del ser (en cuyo caso el mundo no podrÃa existir) sino porque ni siquiera es una esencia (ni lógica ni extra-lógica) y sÃ, más bien, una conjunción inconsistente de atributos incompatibles unos con otros y con el mundus adspectabilis.
Sin embargo, cabrÃa preguntar desde el «Realismo antilogicista», ¿por qué comenzar a tratar a Dios, que como tal Principio por fuerza habrÃa de aparecer como «ahipotético», a la manera de una esencia «lógica» en lugar de conceptuarlo como un ser real en sentido extramental?, ¿no supondrÃa esto jugar según el «reglamento» del logicismo que, «arriesgándonse a tener siempre razón», sólo parece capaz de encontrar «contradicciones» allá donde él mismo las ha introducido previamente, en un ejercicio de «metafÃsica prematura»? Cuando nos alejamos de las premisas del logicismo podrá concluirse que Dios, en la medida misma en que aparece como un Principio transcategorial, inevitablemente rebasará con mucho, sin perjuicio de su existencia extramental y precisamente por ella (es decir por ser su existencia efectivamente extra-mental), las nociones que sobre Él podamos fabricarnos. Esta circunstancia no significará, desde la perspectiva del Realismo filosófico, que la esencia divina sea contradictoria aunque desde luego se nos aparezca como oscura y confusa quoad nos, o incluso como constitutivamente paradójica dado ante todo que las buenas dosis de oscuridad y confusión que permanecen envolviéndola serán en todo caso el resultado de un «Misterio». […].
Mas semejante planteamiento no tendrÃa sentido alguno (o peor: tendrÃa el sentido que es propio de una petición de principio) si comenzáramos por retirar no ya la existencia de Dios sino, justamente, la existencia de la esencia divina. Lo que con ello queremos decir es lo siguiente: no es dable comenzar por tratar a Dios como Acto de ser en su existencia «extra-lógica» o «real» por la sencilla razón de que es esta misma existencia la que, según se ha demostrado, resulta imposible. Y si don Desiderio afirma tener constancia de ella, tal «evidencia» que, según se ve, resultará «captable inmediatamente» tendrá forzosamente que haberle llegado a nuestro interlocutor por otros canales distintos que por sà mismos tendrán muy poco que ver con el Ipsum Esse Subsistens. Suponemos que don Desiderio no dispone de fuentes privilegiadas de conocimiento acerca de la naturaleza divina (puesto entre otras cosas que si dispusiera de revelaciones particulares de las que se hubiese hecho acreedor no se sabe muy bien por qué razones, la discusión no podrÃa continuar o cambiarÃa enteramente de signo) […], o podrá también tener «evidencia», emic, del carácter sacramental de un mundo en el que pueden «leerse» los vestigios de la divinidad{16}, pero no, en modo alguno, del Dios terciario cuya existencia se habrá retirado tras la destrucción de su esencia. Y la cuestión principal en este punto reside en que, retirada dicha existencia, por razón de su imposibilidad, las «evidencias» de las que parte nuestro interlocutor deberán inevitablemente reinterpretarse de otro modo, en particular desde un marco de referencias ontológicas entre las que ya no podrá figurar la idea del Dios terciario. Y es que como sostiene con toda razón Desiderio Parrilla:
«Nadie, absolutamente nadie (ni Luis de Molina, ni Báñez, ni Fray Luis de León, ni Prudencio Montemayor, ni Kilber, ni…) tiene ni idea sobre Dios ni sobre la Libertad divina y, menos que nadie, Gustavo Bueno. Contra San Anselmo nadie tiene cierta idea de Dios, dado que Dios es un Principio sin ideado.»
Ciertamente frente a tal declaración por parte de Desiderio Parrilla, lo único que podemos hacer por nuestra parte es convenir en que en efecto nadie, tampoco Gustavo Bueno, tiene ninguna idea de Dios de donde se sigue que nadie, incluyendo a Leonardo Polo y sus seguidores, se refiere a nada en absoluto al pronunciar el nombre del AltÃsimo y no tanto porque tal nombre carezca de sentido cognitivo genuino o genere pseudo-proposiciones en el sentido de Carnap, sino más bien porque lo que tal nombre denota es en realidad una pluralidad de ideas incompatibles entre sÃ.
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Pues muy bien. Todos sabemos más o menos lo mismo acerca de Dios como esencia real, a saber: nada. En estas condiciones, y dando enteramente por evidente que Desiderio Parrilla no puede apelar a canales diferentes y privilegiados de conocimiento (de otro modo: dando por descontado que don Desiderio no es desde luego un iluminado en pleno delirio gnóstico) ni dispone tampoco de ninguna evidencia del Actus essendi (pues esta evidencia es imposible), lo que nos parece que se sigue de ello es que, asà las cosas, Parrilla deberÃa de tratar de demostrar que Dios puede existir aun siendo contradictorio. Esto es, Parrilla deberÃa tratar de disolver –por mucho que ello signifique «jugar con el reglamento logicista»– las contradicciones, a nuestro juicio irrevocables, que se derivan de la conjunción de los diferentes atributos divinos asà como del ensamblaje ad hoc del Dios ontoteológico de tradición aristotélica con el Dios de Abraham, Isaac y Jacob de las religiones terciarias. En particular, harÃa muy bien don Desiderio en explicar cómo es posible que Dios, desde su eternidad y su simplicidad absoluta, pueda de hecho crear el mundo en el tiempo, o cómo puede un Ser perfecto desear absolutamente nada, o cómo es posible que un Ser que se comienza a conceptuar como omnipotente sea incapaz de transferir la virtud creadora a las propias criaturas, o también cómo es que Dios, desde su omnisciencia y omnipotencia, puede hacerse compatible con la existencia del «pecado de Judas» sin que tal pecado pueda reputarse tan obra de su providencia como la conversión de San Pablo. Y resulta forzoso añadir que mientras nuestro autor no remonte estas contradicciones por vÃa argumental, las «ironÃas» más o menos humorÃsticas, cuyo ingenio no negamos, que nos ha venido ofreciendo sobre tablas como las contenidas en el extraordinario trabajo de Javier Pérez Jara, «Materia y racionalidad. Sobre la inexistencia de la Idea de Dios», no tendrán, por sà mismas, más alcance que el que cuadra a la furia fideÃsta y anti-filosófica de una suerte de San Pedro Damián redivivo que quisiera alejar a los sencillos de la sabidurÃa del mundo bajo el muy paulino eslogan «alejaos de necias filosofÃas». Pero las contradicciones no desaparecen por eso.
[…]
Todo ello, creemos, da buena muestra del grado de cercanÃa que las posiciones de Parrilla mantienen con respecto a la falsa conciencia (siendo sÃ, el «cerrojazo teológico» una de las manifestaciones posibles de la misma); una falsa conciencia entendida en el presente contexto como una suerte de «atrofia» de la capacidad autocorrectora de un sistema de ortogramas en ejercicio tal que cualesquiera materiales conflictivos o contradictorios respecto del tal ortograma, puedan, ahora, quedar encapsulados […] de tal suerte que ante una masa crÃtica de contradicciones envueltas en la esencia del Dios terciario, un teólogo […] podrá sin duda «procesar» tales contradicciones sin necesidad ninguna de corregir sus posiciones de partida, simplemente enjaretando las anomalÃas a los presupuestos logicistas del adversario como también podrÃa haberlas atribuido a las malvadas acechanzas de Satanás […].
Y nos parece muy bien. Queremos decir que quien no se consuela es, seguramente, porque dispone de un sistema de ortogramas suficientemente viciado como para poder dar cuenta de toda contradicción que se abra paso en el horizonte. Pero sea como sea, calcule don Desiderio que la esencia de Dios no va a dejar de ser contradictoria e inconsistente por ingeniosos que puedan ser los chistes –por no decir los insultos frailunos– con los que estime oportuno aderezar su celo antidialéctico. Chistes a los que, todo hay que decirlo, siempre será posible dar la vuelta añadiendo al lenguaje objeto un nuevo estrato metalingüÃstico del modo siguiente: «dice el necio que el necio dice que el necio dice en su corazón ‘hay Dios’».
¡Pero Jesús! ¡Hombre de Dios! ¡Qué cabeza la tuya!
Vanesa RodrÃguez
Su cabellera y su núcleo es de un brillante color verdoso. Es el cometa C/2009 R1 McNaugth, descubierto el año pasado y que desde mediados de este mes de junio es visible a simple vista en el hemisferio norte. Solo hay que alejarse de la luz de las grandes ciudades.
Mirando al cielo podremos apreciar un «borroncillo», como una estrella borrosa, nada espectacular. Y solo con la ayuda de al menos un pequeño telescopio podremos llegar a apreciar esta ‘esmeralda celeste’, con su cola y el color de la nube de gas que rodea a su núcleo.
El profesor José MarÃa Madiedo, Titular de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva, explica a rtve.es que el color verde es normal en la coma —cabeza— de estos cuerpos estelares.
«Los cometas cuentan con algunos materiales en su composición que al acercarse al Sol subliman —pasan del estado sólido al vapor—. Otros se ionizan —toman carga eléctrica—». Uno de estos materiales es el cianuro de hidrógeno que al cambiar de estado «es el responsable de este color verdoso».
Madiedo explica que el cometa, que en estos momentos está en su paso más próximo a la Tierra, se acerca cada vez más al Sol y que las horas más propicias para verlo es antes del amanecer, desde lugares oscuros. Dentro de unos dÃas, estará tan próximo a nuestra estrella que se dejará de apreciar en el cielo.
Foto de Michael Jäger. Visto en RTVE.es.
La conferencia está en ingles pero tiene subtÃtulos en varios idiomas, pinchen en View Subtitles, y aparece un desplegable con varios idiomas, seleccionen spanish y listo, ya pueden disfrutar de la conferencia:
Ismael Pérez Fernández.