Archivos en el mes de September del 2010

Miercoles, 1 de Septiembre de 2010

Juzgado rechazó liberar a sacerdote pederasta Enrique Delgado

Martes 31 de Agosto del 2010. Costa Rica.

El Juzgado de Ejecución de la Pena de Alajuela rechazó la liberación del sacerdote Enrique Delgado, quien descuenta una sentencia de 12 años de prisión por abusos sexuales en perjuicio de menores.

 sacerdote pederasta Enrique Delgado

La información fue confirmada ayer por la oficina de prensa del Poder Judicial, sin que se revelaran detalles de dicha resolución.

El religioso solicitó este beneficio la semana anterior porque ya cumplió la mitad de la sentencia. La ley permite a los reos hacerlo a partir de ese momento.

Delgado argumentó ante dicha autoridad judicial que no ha protagonizado problemas en el sistema penal y, además, trabajaría como pistero en una gasolinera ubicada en el centro de San Pedro de Poás, Alajuela, donde viven sus padres.

Sin embargo, el sacerdote Delgado, quien está en el centro penal La Marina, en San Carlos, Alajuela, no tenía todo a su favor.

El Instituto de Criminología del Ministerio de Justicia, a cargo de la valoración de los presidiarios, determinó que el cura presenta “una divergencia entre lo que se determinó como hecho probado y lo que piensa sobre los hechos”.

“Evidencia que aún no ha alcanzado una autorreflexión y autocrítica sobre las causas generadoras de su acción y, por ende, una empatía ante el dolor que ocasiona este tipo de agravios, por lo que su plan de atención técnica aún tiene objetivos por cumplir en el programa donde se ubica, señaló Criminología al Juzgado de Ejecución de la Pena. Pese a ello, el cura puede apelar ante el Tribunal Superior.

Delgado fue declarado culpable de abusos sexuales, en perjuicio de menores, el 21 de abril del año 2005.

La Fiscalía le atribuyó delitos sexuales en perjuicio de tres menores quienes laboraban ocasionalmente en la Casa del Clero, ubicada en La Garita de Alajuela, donde el presbítero era administrador.


FUENTE:

http://www.nacion.com/2010-08-31/Sucesos/NotasSecundarias/Sucesos2504358.aspx
 

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jerarquía Católica Enemiga del Laicismo

Martes 31 de Agosto del 2010

La jerarquía eclesiástica y las organizaciones católicas conservadoras se han conjurado contra el laicismo, recurriendo a todos los medios a su alcance, incluidas las movilizaciones de la ciudadanía en alianza con el PP y la ocupación del espacio público para desestabilizar la democracia. A su vez, boicotean cualquier iniciativa que vaya hacia el Estado laico.

La estrategia antilaicista episcopal comienza con un peligroso juego que consiste en establecer una distinción entre laicismo y laicidad. Se trata de una operación lingüística nada inocente que califica negativamente al laicismo como religión de sustitución y lo presenta como enemigo de las creencias religiosas.

Dos ejemplos. El cardenal Tarsicio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, define erróneamente el laicismo como “hostilidad contra cualquier forma de relevancia pública y cultural de la religión, en particular contra todo símbolo religioso en las instituciones públicas”. El cardenal Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, va más allá y afirma que “el Estado moderno en su versión laicista radical desembocó en el siglo XX en las formas totalitarias del comunismo”.  

Los mismos sectores eclesiásticos elogian la laicidad y se refieren a ella con adjetivos como “sana”, “positiva”, “inclusiva”. En dicha valoración coinciden políticos conservadores como el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, y el Papa Benedicto XVI. Estamos ante una trampa del lenguaje político-religioso para que la Iglesia católica recupere el protagonismo en la esfera política, en el terreno moral, en el plano cultural, en el ámbito educativo y en la cohesión social, y para la presencia o la permanencia de los símbolos católicos en el espacio público.

Jesús de Nazaret fue un judío laico, crítico de la jerarquía religiosa

¿Es verdad que el cristianismo resulta incompatible con el laicismo y tiene que adoptar una actitud beligerante frente a él? Decididamente no. El laicismo y la secularización no son males a combatir por los cristianos, sino que se encuentran en la entraña misma del cristianismo. Este surge como religión laica y se desarrolla como tal durante sus primeros siglos, donde no aparece el más mínimo atisbo de confesionalidad de las instituciones civiles y menos aún de legitimación del orden establecido. 

 
Jesús de Nazaret, su fundador, fue un judío laico, crítico con el Estado teocrático y las autoridades religiosas legitimadoras del Imperio romano. Lo que pone en marcha no es una iglesia aliada con el poder, sino un movimiento igualitario de hombres y mujeres, cuya traducción histórica es una sociedad justa. Hasta el siglo IV, el cristianismo defendió la más radical separación entre la Iglesia y el Imperio. Los cristianos se negaron a adorar al emperador y no reclamaban privilegios del Estado. Su vida no se distinguía del resto de los ciudadanos, como reconoce la Carta a Diogneto, importante documento cristiano del siglo III.

Esta idea es ratificada 17 siglos después por el Concilio Vaticano II (1962-1965), que se muestra partidario de la secularización, entendida como autonomía de las realidades terrenas, y de la separación entre Iglesia y Estado. Como afirma el teólogo alemán Baptist Metz, la secularización “es un acontecimiento originalmente cristiano” y una exigencia fundamental del cristianismo. Sin este, quizá no hubiera sido posible la democracia, cree el filósofo de la religión Marcel Gauchet, quien define certeramente al cristianismo como “la religión de la salida de la religión”.

JUAN JOSÉ TAMAYO Doctor Cátedra de Teología. Universidad Carlos III de Madrid

FUENTE:
http://www.publico.es/espana/334142/laicismo/opcion/cristiana

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Los Diez Mandamientos del Cardenal Íñiguez

Lunes 30 de Agosto del 2010. México.

Primer Mandamiento:
Odiarás a Marcelo Ebrard por encima de todas las cosas. Pensarás que es la encarnación del Demonio sobre la faz de la tierra. Dirás que sus leyes destruyen a la familia y llamarás a desobedecerlas aunque ello constituya una violación a la Constitución y un ataque frontal al Estado laico en México. Repetirás que él hace más daño al país que el narcotráfico aunque eso entrañe recurrir a cifras falsas sobre el número de abortos llevados a cabo desde la aprobación del derecho a decidir en el DF. Serás soez en todo momento con el objetivo de descalificarlo.

Segundo Mandamiento:
Tomarás el nombre de la ley en vano. Aprovecharás el silencio y las omisiones tanto de la Secretaría de Gobernación como del IFE para violarla cada vez que puedas. Le exigirás a los católicos del país que no voten por el PRD dada la universalización de derechos humanos que ha fomentado en la capital. Ignorarás la Constitución aunque constituya el documento fundacional que rige a todos los actores del país, incluyendo las iglesias. Te burlarás de las ideas y las conquistas que Júarez y los liberales ganaron y defendieron a lo largo del siglo XIX, aunque sean reconocidas como un avance para el país. Violarás de manera flagrante la Ley de Asociaciones Religiosas y Cultos Públicos. Confrontarás constantemente a las instituciones y llamarás a los Ministros de la Suprema Corte a repudiar las resoluciones que tomaron, aunque hayan sido con base en la Constitución.

Tercer Mandamiento:
Santificarás a los regímenes homofóbicos y discriminatorios. Te referirás a los homosexuales como “maricas” y utilizarás otros adjetivos derogatorios para satanizarlos. Pensarás que debe permanecer la diferencia entre ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Aunque en la teoría democrática y del Estado laico no existen argumentos para justificar la discriminación y la limitación de derechos, seguirás promoviendo ambos. Aunque en el mundo actualmente existen múltiples manifestaciones de la familia, ignorarás esa realidad. Desperdiciarás esta oportunidad para tratar a las personas con respeto a pesar de sus preferencias sexuales.

Cuarto Mandamiento:
No honrarás a los padres y a las madres homosexuales. Insistirás en que las uniones homosexuales inciden de mala manera en los niños, aunque múltiples estudios revelan que crecen de la misma forma que en familias de padres heterosexuales. Enfatizarás la importancia de “proteger los derechos de los niños”, aunque la Iglesia Católica no hubiera alzado la voz cuando Marcial Maciel y tantos otros los violaron.

Quinto Mandamiento:
Matarás la civilidad. Atacarás la idea de la expansión de los derechos individuales y colectivos en un régimen democrático. Te burlarás del argumento sobre el reconocimiento de condiciones de igualdad ante la ley. Te volverás apóstol de las posiciones homofóbicas, discriminatorias, misóginas y polarizantes dentro de la sociedad mexicana. Aplaudirás la confrontación que comienza a darse en lugares públicos entre representantes de las posiciones en contienda. Resucitarás los argumentos de la guerra cristera e insistirás en la necesidad de librarla nuevamente para defender a la Iglesia de la violación de su derecho a la libre expresión, aunque esa libertad sea usada para promover el odio.

Sexto Mandamiento:
Cometerás actos impuros contra el Estado laico. Argumentarás que importa más la ley de Dios que la del César e ignorarás los preceptos sobre los cuales se construyó el Estado mexicano, precisamente para promover la separación Estado-Iglesia. Impulsarás a Armando Martínez, Presidente de los Abogados Católicos, a decir – una y otra vez – que si la Secretaría de Gobernación promueve alguna sanción a los clérigos, estaría “actuando en el camino de la represión”, cuando en realidad tan sólo estaría aplicando la ley.

Séptimo Mandamiento:
Robarás la esperanza de construir un país más justo, más tolerante, más equitativo, más democrático. Harás un llamado a burlarte de los derechos de las minorías y buscarás imponer la visión de ciertos católicos sobre el resto de la sociedad. No comprenderás que el tema del matrimonio homosexual es un asunto de derechos civiles, y que las luchas por su promoción siempre se han dado a lo mundo ante contextos históricos de discriminación. Te manifestarás en contra del derecho a la diferencia entre mexicanos que no piensan como tú.

Octavo Mandamiento:
Darás falso testimonio y mentirás sobre Marcelo Ebrard y la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Dirás que los ministros fueron “maiceados” por el jefe de gobierno aunque no logres presentar una sola prueba para validar tu posición. Hablarás de los intereses oscuros e internacionales que hay detrás de la promoción de los matrimonios homosexuales y sugerirás la teoría del complot. Difamarás a cualquiera que cuestione tu postura, y dirás que tus críticos atacan a la dignidad humana y a la familia, aunque lo único que hacen – en realidad – es discrepar de ti. Dirás que quienes enarbolan posiciones diferentes a la tuya sirven intereses que operan en la oscuridad, y tratarás de descalificarlos moralmente, cuando se trata de una discrepancia intelectual legítima.

Noveno Mandamiento:
No consentirás pensamientos tolerantes, discrepantes, democráticos, divergentes o aquellos que defienden la laicicidad del Estado. Argumentarás que toda opinión contraria a la tuya emana de un maiceado o un títere o un depravado o un maricón. Desplegarás el espíritu de la intolerancia que corre en contra de las enseñanzas de la propia Iglesia Católica y el precepto de “amaos los unos a los otros” que guía su labor.

Décimo Mandamiento:
Codiciarás el bien ajeno de la popularidad y la credibildad obtenidas por Marcelo Ebrard en este tema. Promoverás posiciones públicas imprudentes y contraproducentes, con tal de ocupar la palestra pública y obtener el respaldo público que él ha logrado despertar. Envidiarás el hecho de que en este asunto, incluso los peores críticos de Ebrard reconoce que tiene razón. Te molestará que que en contraste con otros prominentes políticos, él no haya guardado silencio sobre tu llamado a desobedecer la ley. Te indignará que haya evidenciado tu prepotencia y tu propensión a dar falso testimonio durante años al frente de la Iglesia. Y precisamente porque te ha exhibido, usarás todos los instrumentos a tu alcance – incluyendo las homilías dominicales – para seguir dirimiendo un pleito que se ha vuelto personal.

Amen.

Por: Denise Dresser

FUENTE:
http://www.vanguardia.com.mx/losdiezmandamientosdelcardenaliniguez-543381-columna.html

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Diseño inteligente, sí, claro

Es justo en lo que estábamos pensando.


La testosterona ya no es lo que era

Sandy Fritz

Conoces a ese tío: siempre colgado de la barra del bar, berreando al resto de conductores en un atasco y jaleando a su estrella del deporte favorita. El simio de la testosterona, el símbolo de la agresividad masculina.

Durante años los científicos le han señalado como el vivo ejemplo de la expresión embrutecida, egocéntrica y antisocial de la testosterona.

Pero el neurólogo Christoph Eisenegger de la Universidad de Zurich se ha replanteado este estereotipo. Para investigarlo él y su equipo han diseñado un estudio pero con mujeres, y no hombres, y con la testosterona más la raíz de todos los males, el dinero. Y han demostrado que cuando el éxito depende del juego limpio, los altos niveles de testosterona incitan a la cooperación y no a la agresión.

El estudio consistía en un sencillo juego entre dos personas y una pila de dinero. Uno de los jugadores ofrece un único trato sobre cómo dividir el dinero. Si la segunda parte acepta el trato, los dos reciben su parte. Si lo rechaza, nadie consigue un céntimo.

A la mujer a la que corresponde ofrecer el trato se le aplica testosterona o un placebo. Para asegurarse de que la testosterona tiene una influencia real, los investigadores le aplican a la mujer suficiente hormona para elevar sus niveles base hasta un 400 por ciento. Después de administrar bien la hormona bien el placebo, los investigadores le piden a la mujer que adivine si le ha sido administrado lo uno o lo otro.

Las mujeres que recibieron un placebo pero creyeron haber recibido testosterona ofrecieron tratos justos sólo un 10 por ciento de las veces, probablemente por estar influidas por estereotipos negativos de la influencia de la testosterona. Las mujeres que recibieron testosterona pero pensaban haber recibido un placebo, por otra parte, ofrecieron tratos justos hasta un 60 por ciento de las veces. Significativamente más que quienes acertaron haber recibido testosterona —30 por ciento— o un placebo —50 por ciento—.

Al final, afirma Eisengger, el efecto de la hormona cambia con el entorno. Parece que la testosterona te pone en pos de la victoria, no importando los medios que sean necesarios. Si ser el rey del pasillo es el objetivo, los altos niveles de testosterona llevarán a agresiones físicas y verbales. Pero en situaciones donde el beneficio mútuo es lo que garantiza el premio, la misma hormona engendra cooperación.

Visto en Scientific American. Foto de César Astudillo.


El amor de Dios no alcanza para todos

Es fácil pensar que Dios existe, sólo que su amor no alcanza para todos. Si por el contrario Dios no existe, alguien está de mierda hasta el cuello.


El enemigo adentro

Nuevo video de Pat Condell, de su sitio Pat Condell Godless Comedy. Otra vez (afortunadamente) se me adelantaron con la traducción, así que los créditos van para el desconocido que la hizo.

Siempre me asombra que tanta gente ponga en peligro alegremente los cimientos de nuestra civilización para apaciguar al fascismo religioso. Me preocupa que les importe tan poco el futuro de sus hijos aunque sean demasiado complacientes o ingenuos o políticamente torpes para cuidar de sí mismos.

Y una de las preguntas más deprimentes que me hacen es: ¿Por qué odias a los musulmanes? Es deprimente porque cualquiera que haya visto mis videos sabe muy bien que nunca he expresado odio por nadie.

El odio es para los perdedores, como todos sabemos, porque es autodestructivo. También sabemos eso.

Se dice a menudo que muchos se convierten al islam en Occidente, y es verdad que algunos sí, pero también lo es que muchos musulmanes en Occidente dejan el islam, pero no se sabe de ellos por razones obvias. Algunos han sido tan valientes como para darse a conocer y ayudar a otros musulmanes que quieren escapar de la tiranía de su religión, y, como ellos, tengo problemas con la religión, no con la gente.

Así que no, no odio a los musulmanes – gracias por preguntar – les deseo lo mejor. Incluso a los fanáticos de las pancartas alucinadas y ojos desorbitados, que piden la muerte para Occidente, incluso a esos imbéciles les deseo el bien, porque les deseo salud mental, si eso no es locamente optimista.

Claro que sé que hay muchos musulmanes pacíficos y moderados. En verdad, muchos son tan moderados y pacíficos que son invisibles y silenciosos, y eso es parte del problema. Y sólo porque haya muchos musulmanes pacíficos no quiere decirse que la religión en sí no sea una ideología fascista agresiva que amenaza nuestra libertad, ni que los gobiernos occidentales no estén lanzándose a dar excusas por ello fingiendo que el islam no tiene que ver con la violencia inspirada y sancionada por su escritura y efectuada una y otra vez en su nombre.

Mirad la conducta cobarde que permitió la masacre de Fort Hood. Sabemos que se pudo evitar, pero gracias a la corrección política en el ejército de los EEUU – el ejército de los EEUU?! – se ignoraron todas las señales de alarma para que nadie se ofendiera. Toda referencia al islam se tachó del informe oficial del Pentágono, incluso que el tipo iba regalando coranes y que gritaba “Allahu akbar” mientras cometía los asesinatos. Me sorprende que los agentes que le dispararon no hayan sido acusados de islamofobia. Puede que estén en el juicio, cuando descubramos que él es una víctima y que, viviendo en un país decadente como los EEUU, su religión es lo único que lo mantiene cuerdo.

En todo el mundo occidental hemos dado a los supremacistas islámicos la impresión de que tienen todo el derecho de sentirse agraviados, insultados y ofendidos por todo lo que hacemos y decimos. Y algunos de nosotros hemos llegado a creerlo, y eso es la base de este problema.

Mark Twain dijo que la fe es creer lo que tú sabes que no es así. Bien, la corrección política es hacer lo que sabes que no está bien. En todo país occidental, a los extremistas islámicos se les permite explotar el privilegio religioso para fines políticos afirmando que representan a todos los musulmanes, y los medios los tratan siempre como si fuese así. Esos grupos se ponen nombres que suenan oficiales y hablan suave de la armonía de la comunidad mientras hacen cuanto pueden para evitar la integración, para mantener a los musulmanes aparte en el ghetto en una sociedad separada con una identidad separada, reglas y medidas separadas.

En otras palabras, existen para causar división en la sociedad, para meter una cuña entre comunidades que no debería existir como tampoco sus organizaciones. Por ejemplo, el Consejo de Relaciones USA-Islámicas (CAIR). Es un título hinchado que suena importante, que implica una reunión de ideologías iguales, puntos de vista iguales que necesitan encontrar un terreno común, cuando de hecho lo único necesario es que los inmigrantes musulmanes se adapten al modo de vida estadounidense – o británico o australiano o canadiense – o que no vayan allí. Que respeten las leyes y costumbres como cualquiera, no que traten de cambiarlas en islámicas, y que no se definan a sí mismos como un grupo separado que merece un tratamiento especial. Ahí es donde empieza y termina.

No hay debate. No hay terreno común que encontrar. No hay “relaciones USA-Islámicas”, y no hay necesidad de ningún Consejo auto-nombrado de promotores de la sharía, relacionados con Hamas, fascistas religiosos que lo supervise. Sharía en Occidente es como orina en una piscina – cualquier cantidad es demasiado. La sharía deshumaniza a las mujeres. Amenaza la libertad y dignidad de toda mujer en el mundo occidental. Discrimina de un modo tan básico que no hay rodeo, no hay compromiso. La misoginia la invade como un tinte. Y eso bastaría para erradicarla tan enérgica y completamente como erradicamos la rabia.

Si vives en los EEUU, y especialmente si has acusado a alguien de islamofobia, te recomiendo este libro – “Mafia Musulmana”. Si lees un solo libro este año, o uno en la vida, que sea éste, por tu bien y el de tus hijos, y especialmente tus hijas. Este libro es el resultado de una investigación secreta que revela la despiadada verdad sobre CAIR, los Hermanos Musulmanes, y la amplia red de fanáticos islámicos que se han abierto camino en los EEUU como las termitas y que tratan de socavar el país y destruirlo desde dentro. Da sólidas pruebas documentales de que los islamistas han penetrado en los más altos niveles de la política y los cuerpos de seguridad en su lucha por imponer la sharía en los EEUU y librarse de la Constitución, ayudados y encubiertos por la más cobarde y vergonzosa corrección política en el gobierno, los medios, y especialmente dentro del FBI, que parece pensar que es más importante tener sensibilidad cultural que defender la seguridad nacional.

Es un libro importante, por eso los medios estadounidenses lo han ignorado cuidadosamente. Al publicarlo, los autores han hecho más por su país y por el mundo civilizado que todos los políticos del Capitolio juntos en toda su carrera. El islam político es una amenaza para toda la gente civilizada, musulmanes, cristianos, hindúes, sikhs, ateos, budistas, y especialmente, judíos.

Si los EEUU caen, todos caeremos. Por eso, donde sea que vivas, si te importa la libertad, lee este libro, y pronto.

Paz.