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Martes, 26 de Abril de 2011

Conferencia de Sam Harris sobre religión – Parte III

Deberíamos plantearnos hasta que punto es éticamente defendible el que a un niño se le eduque en la creencia de ser cristiano en oposición a cualquier otra cosa. Y bajo la cubierta de este respeto nos encontramos sin el poder para decir las cosas duras y necesarias sobre los extremismos religiosos que necesitamos decir, porque es un tabú, se tiene que respetar la fe.
La moderación religiosa evita incluso que pongamos de manifiesto las diferencias entre nuestras religiones, es un tabú afirmar que todas las religiones no enseñan las mismas cosas, no son igualmente sabias e incluso cuando enseñan la misma cosa no lo hacen igual de bien. ¿Dónde están los terroristas suicidas que siguen el budismo tibetano? Si pensásemos que el tipo de violencia que vemos en el mundo islámico se debe a la ocupación israelí o a nuestras calamidades en Irak, entonces deberíamos ver también a budistas tibetanos inmolándose en atentados suicidas, los tibetanos han sufrido una ocupación igual de brutal y mucho más cínica que cualquiera de las que oímos que ha sufrido el mundo islámico por parte de los británicos o los israelíes. Entre 1,5 y 2 millones de tibetanos han muerto desde la ocupación china ¿dónde están las multitudes de tibetanos en las calles pidiendo la muerte de chinos civiles? ¿dónde están los tibetanos haciéndose explotar en autobuses chinos, bodas o rodeados de niños, frente a la entrada de la Cruz Roja o las Naciones Unidas? No está sucediendo y no es probable que suceda. No es que no se pueda crear una cultura de muerte a partir de los principio budistas, de hecho, hasta cierto punto, el budismo contribuyó a formar la visión del mundo que tenían los pilotos Kamikazes durante la Segunda Guerra Mundial. Pero tienes que esforzarte mucho para torcer los principios del budismo hacia esta orgía de violencia. No tienes que esforzarte tanto si eres musulmán. Y sería imposible siendo Jainista, quiero decir, el jainismo, esta religión de la India que tiene unos 10 millones de seguidores, creo. El núcleo de su religión es la no violencia, los jainistas incluso se tapan la boca para no inhalar accidentalmente un insecto. Ni forzando al máximo nuestra imaginación podríamos decir que el principio básico del islam es la no violencia. Es un tabú llamar la atención sobre esto y es especialmente tabú entre los religiosos moderados, nuestros propios demagogos religiosos pueden darse cuenta de ello, podemos tener a Franklin Graham (influyente predicador protestante en EE.UU.) saliendo en público a decir que el islám es una religión malvada, ellos si llaman la atención sobre las diferencias entre religiones, todos los demás tienen la religión equivocada. Pero los religiosos moderados han hecho de esto un tabú.
Quiero dejar claro que no estoy hablando de una raza ni de un grupo étnico, estoy hablando sobre las consecuencias de las ideas, cuando hablo del islam estoy hablando también de John Walker Lindh, el chico blanco del condado de Marin (California) que fue a luchar del lado de los talibanes. Estamos en guerra, para introducir brevemente nuestra situación actual, estamos en guerra contra el fundamentalismo islámico, no solo Al-Qaeda, no solo el islam más extremo, la corriente principal del islam incluye estas nociones de martirio y guerra santa, incluye este mandato de enfrentar, someter o matar a los infieles. Cualquiera que diga lo contrario o no ha leído el Corán ni el Hadiz o miente acerca de ellos. Es un tabú dar esto a conocer.
Si piensan, y se que mucha gente en la sala estará pensando, no, no, esto no es culpa de la religión, esto se debe a falta de oportunidades económicas, a falta de oportunidades educativas en el mundo islámico. Bien, solo contemplen las biografías de las 19 personas que se despertaron el 11 de septiembre de 2001 con la decisión de degollar a la tripulación y estrellar unos aviones contra unos edificios. Estas personas tenían estudios superiores, algunos tenían doctorados, muchos habían sido educados en occidente, eran de clase media o superior. No se cuantos ingenieros o arquitectos tienen que estrellarse a 400 millas por hora para convencernos de que este no es solo un problema de educación o economía. Estas personas no pasaban mucho tiempo hablando de cambios de régimen en Oriente Medio, eran personas que pasaban una enorme cantidad de tiempo en su mezquita local, en Hamburgo, hablando de los placeres que esperan a los mártires en el paraíso y demonizando la cultura infiel.
Las circunstancias en las que nos encontramos son mucho mas siniestras de lo que mucha gente quiere ver, es decir, es posible estar lo suficientemente bien educado como para saber construir una bomba nuclear y al mismo tiempo creer que vas a obtener 72 vírgenes en el paraíso. Así de dividida está la mente humana y así de dividido está nuestro discurso. Ese es el grado de inmunidad que tienen las proposiciones religiosas frente a una argumentación crítica. 
El 40% de los científicos creen en un dios bíblico, eso no significa que existan buenas razones científicas para creer en un dios bíblico, significa que el 60% de los científicos no están haciendo su trabajo. Realmente hay un debate que mantener en este tema. 
El problema de los religiosos moderados, otro problema, es que los moderados están cegados por su propia moderación. El moderado no sabe como es el estar seguro del paraíso, no sabe como es el estar convencido de la existencia de Dios, el estar seguro de que el libro que tienen al lado de su cama es la palabra perfecta del creador del universo. Cuando el moderado ve las imágenes del yihadista en televisión diciendo “nosotros amamos mas la muerte que lo que los infieles aman la vida” y luego se hace estallar, es el moderado el que continua diciéndose a si mismo “esto no puede ser fe, es  propaganda, no se lo que es pero no es religión”. Así que es el discurso de los religiosos moderados el que intenta convencernos de que la religión no es el problema, de que esta violencia ocurriría de todos modos, estas 19 personas habrían matado a mucha gente de todos modos. No hay evidencias para eso. 
Otro problema de la moderación religiosa es que es intelectualmente pobre, representa realmente un uso de la razón carente de base o principios. Al menos los fundamentalistas hablan de evidencias, si le preguntas a un fundamentalista por que cree que Jesús es el hijo de Dios o por que la Biblia es la palabra perfecta de Dios el te dará razones, no son buenas razones, pero inmediatamente te das cuenta de que estas personas tratan de convencer mediante evidencias. Dicen cosas como que el Nuevo Testamento confirma todas las profecías del Antiguo Testamento, o que todas las profecías de la Biblia se han cumplido. Es decir, son afirmaciones engañosas pero contrastan con lo que dicen los moderados. Los moderados no hablan de evidencias, los moderados hablan del significado, hablan de los buenos efectos que tiene el creer como ellos creen. Simplemente tomemos ese discurso y apliquémoslo a cualquier otro área, cambiamos Dios por cualquier otra proposición reconfortante y veremos hasta que punto los efectos no son una respuesta lógica a la pregunta de por que se cree en Dios. Lo ilustraré con un ejemplo que aparece en mi libro. Imaginen que su vecino cree tener en su jardín un diamante enterrado del tamaño de un refrigerador y le preguntamos por que lo cree, y el nos responde que ese diamante da a su vida un gran significado o que su familia disfruta con las reuniones que tienen cada domingo para cavar un gran hoyo en el césped ¿es que vas a quitarnos eso? o que dice que el no podría vivir en un universo donde no tuviese un diamante del tamaño de un refrigerador enterrado en su jardín. Resulta muy claro, inmediatamente claro, que estas respuestas no son adecuadas, son profundamente inadecuadas, son claramente las respuestas de un loco o de un idiota, y sin embargo, trasladadas al dominio religioso estas respuestas gozan de un inmenso prestigio, de hecho, a no ser que suscribas este tipo de razonamiento es muy probable que nunca seas elegido para un cargo público en este país (EE.UU.).
Otro problema de la moderación religiosa es que es teológicamente pobre. No es que al leer los libros (Biblia, Corán, etc.) más atentamente encontremos las razones para ser moderados. Tengo noticias para vosotros, he leído esos libros, Dios no es moderado.

Descubren el ingrediente en la jalea real que transforma a una abeja en reina

La proteína 57-kDa es el ingrediente activo que provoca que la larva sea una reina, la única hembra que pone huevos fecundados que dan origen a las obreras.

EFE

Una de las proteínas que contiene la jalea real —la 57-kDa— es el ingrediente activo que provoca que una larva de abeja se convierta en reina, según un estudio publicado en el último número de la revista Nature.

Una larva de abeja hembra —Apis mellifera— puede convertirse tanto en una obrera estéril como en una reina, una abeja fértil, con un cuerpo más largo que las obreras, una evolución más rápida y una vida mucho más larga.

La reina, la única hembra fértil de una colmena, pone huevos fecundados que dan origen a abejas obreras, así como huevos no fecundados, de los cuales salen las abejas macho, los zánganos.

El nutriente en la jalea real que da lugar a la diferenciación entre las abejas obreras y la reina es la proteína 57-kDa, que estaba ya identificada.

Los científicos sabían ya que el dimorfismo de las abejas hembra se basa en el consumo de jalea real, nutriente segregado por las obreras, y que no depende de diferencias genéticas, pero el ingrediente activo y el mecanismo que guía el desarrollo de las abejas reina no se conocía hasta ahora en profundidad.

El grupo dirigido por el científico de la universidad de Toyama —Japón— Masaki Kamakura constató, mediante experimentos con moscas de la fruta —Drosophila melanogaster—, cómo la proteína 57-kDa activa la quinasa p70 S6 incrementa la actividad de la quinasa MAP.

Los investigadores creen que la quinasa p70 S6 es responsable del aumento del tamaño del cuerpo de la abeja reina, mientras que la quinasa MAP causa la aceleración en su desarrollo.

Estos procesos, mediados por el Receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico —EGFR, por sus siglas en inglés—, produjeron en las moscas de la fruta fenotipos similares a los de las abejas reina.

Visto en RTVE.


Tanta absolución no es buena

El otro Sergio Ramos

Viñeta de Padylla.


Lunes, 25 de Abril de 2011

Conferencia de Sam Harris sobre religión – Parte III


Deberíamos plantearnos hasta que punto es éticamente defendible el que a un niño se le eduque en la creencia de ser cristiano en oposición a cualquier otra cosa. Y bajo la cubierta de este respeto nos encontramos sin el poder para decir las cosas duras y necesarias sobre los extremismos religiosos que necesitamos decir, porque es un tabú, se tiene que respetar la fe.

La moderación religiosa evita incluso que pongamos de manifiesto las diferencias entre nuestras religiones, es un tabú afirmar que todas las religiones no enseñan las mismas cosas, no son igualmente sabias e incluso cuando enseñan la misma cosa no lo hacen igual de bien. ¿Dónde están los terroristas suicidas que siguen el budismo tibetano? Si pensásemos que el tipo de violencia que vemos en el mundo islámico se debe a la ocupación israelí o a nuestras calamidades en Irak, entonces deberíamos ver también a budistas tibetanos inmolándose en atentados suicidas, los tibetanos han sufrido una ocupación igual de brutal y mucho más cínica que cualquiera de las que oímos que ha sufrido el mundo islámico por parte de los británicos o los israelíes. Entre 1,5 y 2 millones de tibetanos han muerto desde la ocupación china ¿dónde están las multitudes de tibetanos en las calles pidiendo la muerte de chinos civiles? ¿dónde están los tibetanos haciéndose explotar en autobuses chinos, bodas o rodeados de niños, frente a la entrada de la Cruz Roja o las Naciones Unidas? No está sucediendo y no es probable que suceda. No es que no se pueda crear una cultura de muerte a partir de los principio budistas, de hecho, hasta cierto punto, el budismo contribuyó a formar la visión del mundo que tenían los pilotos Kamikazes durante la Segunda Guerra Mundial. Pero tienes que esforzarte mucho para torcer los principios del budismo hacia esta orgía de violencia. No tienes que esforzarte tanto si eres musulmán. Y sería imposible siendo Jainista, quiero decir, el jainismo, esta religión de la India que tiene unos 10 millones de seguidores, creo. El núcleo de su religión es la no violencia, los jainistas incluso se tapan la boca para no inhalar accidentalmente un insecto. Ni forzando al máximo nuestra imaginación podríamos decir que el principio básico del islam es la no violencia. Es un tabú llamar la atención sobre esto y es especialmente tabú entre los religiosos moderados, nuestros propios demagogos religiosos pueden darse cuenta de ello, podemos tener a Franklin Graham (influyente predicador protestante en EE.UU.) saliendo en público a decir que el islám es una religión malvada, ellos si llaman la atención sobre las diferencias entre religiones, todos los demás tienen la religión equivocada. Pero los religiosos moderados han hecho de esto un tabú.

Quiero dejar claro que no estoy hablando de una raza ni de un grupo étnico, estoy hablando sobre las consecuencias de las ideas, cuando hablo del islam estoy hablando también de John Walker Lindh, el chico blanco del condado de Marin (California) que fue a luchar del lado de los talibanes. Estamos en guerra, para introducir brevemente nuestra situación actual, estamos en guerra contra el fundamentalismo islámico, no solo Al-Qaeda, no solo el islam más extremo, la corriente principal del islam incluye estas nociones de martirio y guerra santa, incluye este mandato de enfrentar, someter o matar a los infieles. Cualquiera que diga lo contrario o no ha leído el Corán ni el Hadiz o miente acerca de ellos. Es un tabú dar esto a conocer.

Si piensan, y se que mucha gente en la sala estará pensando, no, no, esto no es culpa de la religión, esto se debe a falta de oportunidades económicas, a falta de oportunidades educativas en el mundo islámico. Bien, solo contemplen las biografías de las 19 personas que se despertaron el 11 de septiembre de 2001 con la decisión de degollar a la tripulación y estrellar unos aviones contra unos edificios. Estas personas tenían estudios superiores, algunos tenían doctorados, muchos habían sido educados en occidente, eran de clase media o superior. No se cuantos ingenieros o arquitectos tienen que estrellarse a 400 millas por hora para convencernos de que este no es solo un problema de educación o economía. Estas personas no pasaban mucho tiempo hablando de cambios de régimen en Oriente Medio, eran personas que pasaban una enorme cantidad de tiempo en su mezquita local, en Hamburgo, hablando de los placeres que esperan a los mártires en el paraíso y demonizando la cultura infiel.

Las circunstancias en las que nos encontramos son mucho mas siniestras de lo que mucha gente quiere ver, es decir, es posible estar lo suficientemente bien educado como para saber construir una bomba nuclear y al mismo tiempo creer que vas a obtener 72 vírgenes en el paraíso. Así de dividida está la mente humana y así de dividido está nuestro discurso. Ese es el grado de inmunidad que tienen las proposiciones religiosas frente a una argumentación crítica. 

El 40% de los científicos creen en un dios bíblico, eso no significa que existan buenas razones científicas para creer en un dios bíblico, significa que el 60% de los científicos no están haciendo su trabajo. Realmente hay un debate que mantener en este tema. 

El problema de los religiosos moderados, otro problema, es que los moderados están cegados por su propia moderación. El moderado no sabe como es el estar seguro del paraíso, no sabe como es el estar convencido de la existencia de Dios, el estar seguro de que el libro que tienen al lado de su cama es la palabra perfecta del creador del universo. Cuando el moderado ve las imágenes del yihadista en televisión diciendo "nosotros amamos mas la muerte que lo que los infieles aman la vida" y luego se hace estallar, es el moderado el que continua diciéndose a si mismo "esto no puede ser fe, es  propaganda, no se lo que es pero no es religión". Así que es el discurso de los religiosos moderados el que intenta convencernos de que la religión no es el problema, de que esta violencia ocurriría de todos modos, estas 19 personas habrían matado a mucha gente de todos modos. No hay evidencias para eso. 

Otro problema de la moderación religiosa es que es intelectualmente pobre, representa realmente un uso de la razón carente de base o principios. Al menos los fundamentalistas hablan de evidencias, si le preguntas a un fundamentalista por que cree que Jesús es el hijo de Dios o por que la Biblia es la palabra perfecta de Dios el te dará razones, no son buenas razones, pero inmediatamente te das cuenta de que estas personas tratan de convencer mediante evidencias. Dicen cosas como que el Nuevo Testamento confirma todas las profecías del Antiguo Testamento, o que todas las profecías de la Biblia se han cumplido. Es decir, son afirmaciones engañosas pero contrastan con lo que dicen los moderados. Los moderados no hablan de evidencias, los moderados hablan del significado, hablan de los buenos efectos que tiene el creer como ellos creen. Simplemente tomemos ese discurso y apliquémoslo a cualquier otro área, cambiamos Dios por cualquier otra proposición reconfortante y veremos hasta que punto los efectos no son una respuesta lógica a la pregunta de por que se cree en Dios. Lo ilustraré con un ejemplo que aparece en mi libro. Imaginen que su vecino cree tener en su jardín un diamante enterrado del tamaño de un refrigerador y le preguntamos por que lo cree, y el nos responde que ese diamante da a su vida un gran significado o que su familia disfruta con las reuniones que tienen cada domingo para cavar un gran hoyo en el césped ¿es que vas a quitarnos eso? o que dice que el no podría vivir en un universo donde no tuviese un diamante del tamaño de un refrigerador enterrado en su jardín. Resulta muy claro, inmediatamente claro, que estas respuestas no son adecuadas, son profundamente inadecuadas, son claramente las respuestas de un loco o de un idiota, y sin embargo, trasladadas al dominio religioso estas respuestas gozan de un inmenso prestigio, de hecho, a no ser que suscribas este tipo de razonamiento es muy probable que nunca seas elegido para un cargo público en este país (EE.UU.).

Otro problema de la moderación religiosa es que es teológicamente pobre. No es que al leer los libros (Biblia, Corán, etc.) más atentamente encontremos las razones para ser moderados. Tengo noticias para vosotros, he leído esos libros, Dios no es moderado.
Domingo, 24 de Abril de 2011

Murió por nosotros y resucitó para salvarnos… Te amamos Goku!

¿Cómo hizo Jesús para resucitar?

¿Por qué los ateos no creemos en la historia de la redención de Jesús?

Por: Ferney Yesyd Rodríguez Vargas

Las celebraciones de la semana santa se han encargado de fijar en la mente de las gentes los eventos de los últimos días de Jesús, según como los narran los evangelios. Según la historia oficial hubo una entrada triunfal en Jerusalén, luego una última cena, la traición de Judas, el juicio ante Pilatos, la crucifixión, y luego el domingo la resurrección.

El cristianismo enseña que el acto de martirio de Jesús era parte del plan de salvación de la humanidad. Solo con el derramamiento de sangre y el sacrificio del hijo de Dios, que es también Dios (¿?), se podría salvar al ser humano.

¿Salvarnos de qué?

Salvarlo de la muerte eterna. En el cristianismo el sacrificio de Jesús es necesario para garantizar el acceso de los humanos a Dios. Por ello es posible que la gente buena al morir vaya al cielo (según la doctrina católica y evangélica), o que pueda ir al cielo después de una resurrección futura que se dará tras la segunda venida de Jesús (según la doctrina adventista y otras).

Asumiendo que hay un cielo tras la muerte ¿cómo lo saben? Toda la doctrina es un cheque en blanco en el que no hay forma de comprobarlo. Algunas personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte han descrito un túnel de luz. Hoy sabemos que esa experiencia se debe a una caída en los niveles de oxígeno en el cerebro, que conllevan a estas experiencias que pueden ser catalogadas como místicas. Y de la muerte nadie ha regresado para decirnos si el dogma es cierto o falso.

Acceder a la salvación incluye adherirse al credo. Lo que llaman “aceptar a Jesús”. Creer que Jesús murió por nuestros pecados. Claro está, que este plan deja muchas cosas de lado ¿y qué ocurre con los chinos y aborígenes australianos que nunca oyeron hablar de Jesús? ¿Por qué un ateo, judío o agnóstico que sea bueno no puede acceder a la salvación simplemente siendo bueno, y no haciendo una declaración de fe de algo de lo que no hay evidencia o que no hizo parte de su tradición cultural?

Claramente parece que el imperativo de aceptar un dogma como requisito para la salvación es un anzuelo que favorece la dispersión del cristianismo. Como contraataque los cristianos dicen que es mejor aceptar a Jesús. ¿Qué pierdes?, dicen, en cambio si el incrédulo se equivoca pierde la vida eterna y se va al infierno. Este argumento, conocido como la apuesta de Pascal, se cae si lo examinamos de cerca. ¿Y qué tal que los cristianos esten errados, el islam sea la religión correcta y se condenen por decir que Jesús es Dios, algo que prohibe expresamente el Corán?

¿Y si nos salvaron cuándo fue que nos perdimos?

El cristianismo formula que fueron los primeros humanos de la narración bíblica, Adán y Eva, quienes al desobedecer a Dios fueron expulsados del paraíso, y condenados a envejecer y morir, y no solo ellos sino toda la extirpe humana.

Dice la Biblia en la epístola a los Romanos: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”

A lo anterior añade el catolicismo que todos los humanos nacemos con una mancha de “pecado original” una especie de culpa hereditaria de la que solo se salvaron Jesús y su madre María.
Pero aquí el dogma choca con la realidad histórica. Nunca hubo Adán y Eva, así que tampoco hubo una serpiente tentando a Eva a comer un fruto prohibido por Dios, ni expulsión de paraíso ni castigo a la mujer haciendo dolorosos sus partos. Adán y Eva son un mito.

El registro fósil nos muestra que la muerte siempre ha existido a la par de la vida, y que la extinción ha sido paralela a la evolución de nuevas especies. Nuestros antepasados australopitecos envejecían y morían. El dolor del parto fue fruto de la evolución de un cerebro más grande junto con la postura bípeda que puso el canal de parto mirando hacia abajo. Los australopitecos no tuvieron partos dolorosos, no tanto por un castigo divino, sino porque sus crías nacían con cerebros más chicos que los nuestros.

Las explicaciones teológicas dejan por fuera un dato inquietante. Dicen los cristianos que tras el pecado original entró la muerte al mundo. Pero, ¿porqué también condenar a muerte a las plantas y animales? ¿Qué mal hicieron ellos? ¿Es esto justo? ¿Dónde queda la misericordia de Dios?. De nuevo la ver el registro fósil sabemos que la muerte de los organismos, la depredación y el aprasitismo surgen en la lucha por la existencia, afinándose por la selección natural. El gorrión que muere en garras de un halcón no es culpa de Eva o de los caprichos castigadores de Yavhé sino de la naturaleza.

Claro esta, que los primeros teólogos cristianos no sabían nada de los orígenes reales de nuestra especie, y creían a pie juntillas la historia de Adán y Eva, con su pecado original. Pero, sin pecado original ¿para qué salvación? O en otras palabras, ¿Jesús se sacrificó en la cruz por el pecado inexistente de una pareja mítica? Si aceptamos los orígenes reales de nuestra especie, como lo hacen muchos católicos, basta preguntar ¿murió Jesús también por los neandertales? ¿Hay neandertales y “sinantropos” en el cielo?

¿Y por qué ese plan de salvación?

También cabe preguntarnos por qué era necesaria la tortura y sacrificio de un inocente por toda la humanidad. Los cristianos sin duda responderán mencionando Hebreos 9 que dice que “sin derramamiento de sangre no se hace remisión”. El pasaje de los hebreos recuerda como en el Viejo Testamento el dios Yavhé ordenaba sacrificios de corderos, tórtolas, chivos, toros, etc., para expiar los pecados del pueblo. Pablo, autor de la epístola a los romanos muestra a Jesús siendo sacrificado como un cordero por toda la humanidad.

Pero lo anterior no responde al porque. Salvo que se estipule que esta es la voluntad de Dios. Una voluntad de hecho cuestionable. Primero que todo ¿para que esa masacre de animales por los pecados cometidos por los humanos? ¿Qué culpa tenían los animales? ¿Dónde está el sentido de compasión por los inocentes, en este caso los animales? Segundo, ¿No le bastaba con simplemente decir los perdono y ya? ¿O simplemente darle la salvación a los que se arrepintieran de sus faltas, resarcieran el mal y fueran mejores personas sin tener que hacer una crucifixión sangrienta? Igual si él es el que pone las normas ¿por qué no lo hizo?

Dicen los cristianos que el sacrificio de Jesús es el rescate de Dios a la humanidad. Suena como un intercambio en una escena de secuestro, en la que se envía a alguien para que se libere a un secuestrado. Pero ¿Quién sería el secuestrador? La respuesta cristiana es: el diablo.

Diablo que por cierto Dios mismo no destruyó cuando se rebeló, y que permitió que tentara a Adán y Eva. Si Dios ya lo tiene predestinado para ser destruido –según el Apocalipsis- ¿por qué no lo destruyó antes de que tentase a Adán y a Eva? Toda la humanidad estaría viviendo ahora mismo en el paraíso, y nunca tendría Jesús que venir a ser clavado en una cruz.

La teología cristiana está fundada sobre absurdos que no resisten un análisis lógico.

¿Murió por nuestros pecados?

Pero a la teología cristiana le espera otro golpe con la lógica. Sucede que los eventos más celebrados por los católicos: el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesús son precisamente los que menos evidencias históricas tienen. Si es que alguno lo tiene.

En cuanto a la historia de la navidad, este aspecto ya se analizó en otro artículo de Sindioses.org

Respecto a la muerte por crucifixión y su resurrección resulta sorprendente que ningún historiador contemporáneo independiente narre los hechos finales de Jesús, así como otros más espectaculares asociados a este como que hubo un gran terremoto cuando Jesús murió (Mateo 27:51), que el cielo se oscureció (Mateo 27:45), que el velo de templo judío se rasgo, o que tras la resurrección de Jesús hubo otras resurrecciones.

En los documentos históricos contemporáneos o un poco posteriores a la época de Jesús solo lo mencionan cuatro: Flavio Josefo, Plinio el Joven, Suetonio y Tácito. El primero lo cita en la obra Antigüedades Judaicas, pero el único pasaje que lo menciona es tardío y muy probablemente añadido por cristianos.

En este pasaje supuestamente Josefo dice “Él era Cristo. Y cuando Pilatos oyó que era acusado por nuestros gobernantes, lo condenó a la cruz. Aquellos que lo habían amado desde el principio no perdieron la fe en él, y él apareció ante ellos, redivivo, el tercer día, porque los profetas habían previsto esta y otras mil maravillas sobre él”. Algo difícil de creer que viniese de Josefo porque según narra Orígenes, padre de la Iglesia y conocedor de la obra de las Antiguedades judaicas en el siglo III, Josefo no reconocía a Jesús como Mesías, algo de lo que él se lamentaba.

Así que el parrafito de la obra de Josefo en el que este acepta la resurrección de Jesús fue añadido muchos años después de escrita la obra original. También Clemente de Alejandría, anterior a Orígenes comenta que Josefo no dijo “nada de las cosas maravillosas que hizo el Señor”

De los otros historiadores, Plinio el Joven habló genéricamente de los cristianos. Suetonio no dice nada de los hechos de la vida de Jesús, solo Tácito dice que “Cristo, de quien toman el nombre, fue condenado por Poncio Pilatos, procurador de Judea durante el reinado de Tiberio”. Pero Tácito no consultó sus fuentes. Él se limita a repetir lo que dicen los cristianos. Si Tácito hubiera consultado sus fuentes habría encontrado que Pilatos no fue procurador sino perfecto.

Yéndonos a los evangelios se nota que los primeros de ellos no mencionan nada de la muerte de Jesús, ni de su resurrección. De los cuatro evangelios, los de Mateo, Marcos y Lucas muestran grandes similitudes. Los estudiosos han concluido que Marcos es la fuente de Lucas y Mateo. La fuente de Marcos es llamada la fuente Q (del alemán Quelle = fuente) y estos primeros escritos no llaman a Jesús como Cristo (que significa Mesías), ni hablan de su muerte y resurrección.

Es altamente probable que Jesús, de haber existido, fuera un predicador más de los de su época, quizás predicaba el amor al prójimo en lugar del “ojo por ojo y diente por diente”. Jesús no fundó religión alguna, y si llegó a morir ejecutado poco tenía en mente de ofrecerse en sacrificio por la humanidad. De haber sido esto así, bien le faltó a la Biblia o al Espíritu Santo haber especificado un capítulo claro sobre el plan de salvación para que después no hubiese tantas sectas que difieren en si la salvación es por obras o por la fe, católicos y luteranos ejemplifican ambos casos, o si la recompensa del cielo será tras la muerte o después de un segundo advenimiento, como en el caso de católicos y adventistas respectivamente. También tan valiosas aclaraciones habrían evitado que hubiese ateos que dudan de toda la farragosa teología cristiana.

¿Dónde están los textos de los historiadores romanos hablando del terremoto en ese día de pascua y de la oscuridad que duró desde la hora sexta hasta novena? ¿Pudieron los historiadores haber dejado pasar una oscuridad de tres horas y un terremoto ocurridos el mismo día como si nada? ¿Y después nos preguntan que por qué no creemos?

Según cuenta Earl Doherty, en “¿Acaso no hubo un Jesús histórico?” en sus comienzos el cristianismo se refiere como “Salvador” no al nombre de un individuo humano sino (como el término Logos) a un concepto: una figura divina, espiritual, quien es el mediador de la salvación de Dios. “Cristo”, la traducción griega del “Mesías” hebreo, es también un concepto, significando el Ungido de Dios (aunque enriquecido por mucha connotación adicional). La creencia en alguna forma de Salvador Ungido espiritual—Jesús Cristo—estaba en el aire. Pablo y la hermandad de Jerusalén eran simplemente una corriente de este fenómeno ampliamente diseminado, aunque una importante y finalmente muy influyente. Más tarde, se añadirían a la persona de Jesús hechos milagrosos alrededor de su nacimiento, los milagros y la resurrección, creando un personaje que luego seria llevado a todos los rincones del imperio romano.

Afirmar que una religión puede nacer de hechos falsos no es una exageración. Basta ver como José Smith logró convencer a unos pocos, inicialmente en el siglo XIX, que Jesús había venido a América y que había existido toda una historia de unos pueblos llamados lamanitas y nefitas en América. Hoy los seguidores de esta doctrina, los mormones, son 14 millones en el mundo, de los cuales 1’300.000 viven en México. Una nación en la que nunca José Smith predicó.

Miles de personas son creyentes de la Cienciología, una doctrina creada por un escritor de ciencia ficción, L. Ron Hubbard, quien no obstante ser conocido como escritor de historias irreales logró encontró fieles para su religión que incluye a un emperador intergalactico llamado Xenu. ¿Por qué entonces habría de extrañarnos que entre el siglo I y II se fabricase la doctrina de un mesías que murió por nuestros pecados?

En medio de todo el absurdo de la teología cristiana encontré un versículo que es 100% veraz: “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” 1 Corintios 15: 14

Ahí lo tienen. Lo cierto es que no hay evidencia histórica de la resurrección de Jesús, ni que el sea mesias ni que haya fundado una religión o especificado en detalle un plan de salvación. Los escépticos solemos recordar las palabras de Carl Sagan cuando dijo “A grandes afrimaciones grandes evidencias”. Así pues la invitación es examinar críticamente las creencias y exigir pruebas antes de aceptarlas. La creencia ciega solo beneficia a los traficantes de la fe. Por el momento seguiré dudando.

Conferencia de Sam Harris sobre religión – Parte II

Hemos asumido esa idea de que todos debemos respetar las creencias religiosas de otras personas, tu vecino tiene el derecho de creer cualquier cosa que quiera acerca de Dios o de la estructura moral del universo, tiene derecho a creer lo que quiera sobre lo que sucede después de la muerte y deberías respetar esas creencias por el mero hecho de que él cree en ellas.

¿En que otro ámbito nos guiamos por estas normas? ¿Cuando fue la última vez que alguno de los presentes fue advertido sobre el deber de respetar las creencias de otra persona sobre historia o geografía o ingeniería o medicina? No respetamos las creencias de los demás, evaluamos sus razones, si mis razones son suficientemente buenas creerás lo que yo creo, eso es lo que solía ser un ser humano racional, los razonamientos son contagiosos. Si yo subo a este atril y digo que el holocausto nunca ocurrió, ninguno se sentiría en la obligación de respetar esa creencia, del mismo modo que no respetamos la creencia de que Elvis sigue vivo ni las locas peregrinaciones a Graceland. Estas personas no son invitadas a formar parte de nuestras juntas directivas, no llegan a ser rectores de las universidades. Esa discriminación no importa, parece bien excepto si el argumento sobre el que se discute es Dios, entonces la norma ya no sirve, se acepta que uno puede estar absolutamente seguro de algo con cero evidencias, y debe ser respetado, es un tabú forzar una conversación crítica sobre esas creencias.

Los que estoy defendiendo, lo que defiendo en mi libro, es que existe una forma de intolerancia conversacional. No necesitamos nuevas leyes, no necesitamos leyes contra los que niegan el holocausto. Todo  lo que necesitamos es un cierto nivel de honestidad intelectual. Donde la gente que afirma estar convencida de algo sobre lo que no existe ninguna certeza pueda ser cuestionada. Esto se llevaría a cabo si tratásemos a todo el que habla de Dios en el Senado como si estuviese hablando de Poseidón. Solo imaginad, imaginad que tenemos todos estos huracanes en el golfo y a algún senador se le ocurre decir que deberíamos estar rezando a Poseidón, al fin y al cabo se trata de un tema bajo su jurisdicción, es el océano el que reclama nuestras ciudades. Evidentemente ese sería el final de la carrera política de esta persona. No es como cuando en el siglo III alguien descubrió que el dios de la Biblia existe pero no existe Poseidón, las dos afirmaciones tienen un estatus similar.

Sí hay un conflicto entre religión y ciencia. Muchos de nosotros, muchos científicos, hemos obviado este conflicto, no pocos miembros de la Academia Nacional de Ciencias, nuestros científicos más prestigiosos, han afirmado que no hay conflicto, que la religión y la ciencia plantean preguntas distintas y representan formas distintas de conocimiento. Pues bien, la religión y la ciencia no plantean preguntas distintas y no representan distintas formas de conocimiento. Todas las religiones hacen afirmaciones sobre como es el mundo. Si Jesús bajara de las nubes, como un superheroe, el cristianismo resultaría ser una ciencia, existiría la ciencia del cristianismo, todo cristiano podría decir “os lo dije, aquí esta, mirad sus poderes mágicos”y observando esos poderes mágicos bastarían muy pocos minutos para convencer a cualquier científico de la veracidad del cristianismo.

Tomemos esta idea de que ciencia y religión son compatibles y plantean preguntas distintas y apliquémosla al debate actual sobre la investigación con células madre. Desde el punto de vista biológico la investigación con células madre es uno de los campos mas prometedores en el desarrollo de terapias médicas para gran cantidad de enfermedades. Hay literalmente decenas de millones de personas, en nuestro propio país, sufriendo por diabetes, lesiones en la espina dorsal, Parkinson, grandes quemaduras.. y hasta donde nosotros sabemos, cualquier biólogo dirá que la investigación con células madre es el camino que debemos seguir, y sin embargo no se está financiando a nivel federal. El problema, desde el punto de vista religioso, es que debemos destruir embriones humanos de 3 días para llevar a cabo esta investigación. Y el debate ético termina ahí, simplemente se afirma desde un punto de vista religioso que un embrión de 3 días tiene alma. Tenemos almas en la placa Petri, tenemos almas en la niña con diabetes ¿quién puede evaluar el interés de un alma sobre la otra?

Nunca debemos entrar a considerar los detalles porque la fe simplemente detiene el debate, debemos respetar la proposición basada en la fe, que la vida comienza en el momento de la concepción, sea lo que sea que eso signifique. Hablemos de los detalles por un segundo, quizás suenas aterrador destruir embriones humanos, un embrión humano de 3 días es un grupo de 150 células dispuestas en una esfera. No hay cerebro, no hay sistema nervioso… tal vez 150 células parecen muchas pero hay cientos de miles de células en el cerebro de una mosca. Las moscas tienen cerebro, tienen neuronas, sus neuronas son muy parecidas a las nuestras. Si sabemos algo acerca de la relación entre la complejidad física y la capacidad para tener experiencias, para tener intereses… entonces producimos mucho más sufrimiento cada vez que aplastamos una mosca que cada vez que destruimos un embrión de 3 días.

No basta con decir que son seres humanos en potencia. Dados los avances en ingeniería genética, cualquier células del cuerpo humano con un núcleo es un ser humano en potencia sometiéndola a la manipulación adecuada. Cada vez que el presidente se rasca la nariz está implicado en un holocausto de seres humanos en potencia. Tomemos la idea de que hay almas en estos embriones, bien, los embriones en esta fase del desarrollo pueden dividirse (artificialmente) y dar lugar a gemelos ¿entonces que pasa? ¿que un alma se convierte en dos almas?. Los embriones, incluso en etapas posteriores, pueden fusionarse y dar lugar a lo que  llamamos quimeras, a un solo individuo, así que tenemos dos almas fundiéndose en un solo alma. La aritmética de las almas no tiene ningún sentido. Nadie se ha visto en la necesidad de darle un sentido porque la fe manda en las discusiones éticas.

Lo que estoy defendiendo, y lo que defiendo en mi libro, es que tanto si tienes buenas razones para lo que crees como si no, si tienes buenas razones, lo que crees forma parte del ámbito general de la racionalidad científica, sin distinguir entre categorías científicas, esto incluye la historia, incluyes cualquier discurso intelectual en el que la gente presenta evidencias honestas y busca evidencias. La religión es el único área de nuestra vida en la que no tener evidencias, o tener argumentos débiles, es a menudo considerado como algo más noble, basar lo que creemos en la fe en lugar de la razón… es como la historia del apóstol Tomás, que duda.

Dándose cuenta de esta confrontación entre ciencia y religión, entre fe y razón, muchos se han convertido en lo que hoy llamamos “religiosos moderados”. La moderación religiosa es el tipo de religión que resulta aceptable para mucha gente que de otro modo sería rigurosamente honesta en términos intelectuales. En mi libro critico la moderación religiosa de forma bastante severa, y es de hecho uno de los aspectos mas controvertidos de mi libro. Quiero tratar mi argumentación en este sentido brevemente porque ha levantado algunas ampollas. Lo primero que quiero decir es que la moderación religiosa es mejor que el fundamentalísimo, sobre eso no hay duda, los moderados no estrellan aviones sobre edificios, los religiosos moderados no organizan su vida en base a profecías apocalípticas, y eso es muy bueno. Pero la moderación religiosa tiene algunos problemas reales, el primero es que da cobertura al fundamentalismo, porque los moderados han hecho que criticar la fe sea un tabú, quieren que la fe se respete, que todo lo que conlleva el ser religioso, el identificarse con ser cristianos, musulmán o judío sea respetado.

Conferencia de Sam Harris sobre religión – Parte I

Es un placer darles la bienvenida, en esta noche lluviosa, a la que es, inexplicablemente, la primera conferencia de Sam Harris en la ciudad de Nueva York, que es el lugar al que pertenece. No creo que Sam Harris necesite ninguna presentación para la mayoría de la audiencia, es el autor de “El final de la fe”, “Religion terror” y “El futuro de la razón”, un inesperado bestseller y su primer libro, por cierto, en el que desafía abiertamente uno de los más indiscutibles pilares de la cultura americana, aquel que dice que “la religión es una fuerza tan grande para el bien que debería estar exenta de la critica racional que aplicamos al resto de las principales instituciones sociales”.
Antes de ceder el atril a Sam quiero decir que el turno de preguntas y respuestas se llevará a cabo mediante preguntas escritas en las tarjetas blancas ubicadas frente a sus asientos. Si se les ocurre alguna pregunta a lo largo de la conferencia, unos voluntarios se encargarán de recogerlas y las leeremos para que todo el mundo pueda escucharlas, leeré tantas preguntas como sea posible. Posteriormente Sam firmará ejemplares de su libro, que esta a la venta en la mesa situada a la derecha. Para terminar tengo una última cosa que decir, como sabéis el tiempo ahí fuera es muy desapacible, así que si algún rayo golpea este edificio o les alcanza al salir, les sugiero que sigan el consejo del inimitable Pat Roberson (famoso telepredicador fundamentalista) y pidan ayuda a Charles Darwin.  y ahora les dejo con Sam Harris.
Gracias Susan y gracias a todos por venir en esta noche lluviosa, también quiero agradecer al Centro para la Investigación y a la Sociedad para la Cultura Ética, me parece la combinación perfecta de dos organizaciones para ofrecer esta conferencia. Esta noche voy a hablarles acerca de las creencias, específicamente sobre el problema de las creencias religiosas. Nuestro mundo a sido dividido en comunidades morales, tenemos a cristianos frente a musulmanes frente a judíos. La mayoría de las personas del planeta organizan sus vidas bajo la premisa de que un dios ha escrito uno de sus libros. Tenemos acceso a esos libros y en ellos se realizan afirmaciones genuinamente incompatibles sobre la naturaleza del universo o sobre la disposición de ciertos territorios en oriente medio. Tenemos, literalmente, una mezcla de creencias del siglo I, o antes, con filosofía de la Edad del Hierro y tecnología destructiva del siglo XXI. Esta situación debería parecernos insostenible. Así que voy a decir cosas bastante desagradables sobre las creencias religiosas en la próxima hora. Quiero advertirles de que no pretendo ofender a algunos de ustedes, les aseguro que no es ese el objetivo. No voy a ser deliberadamente provocador, simplemente estoy preocupado, voy a expresar mis preocupaciones durante la próxima hora.
Soy consciente de que el 90% de nuestros vecinos, el 90% de los estadounidenses, creen en un dios personal. El 40% de los científicos creen en un dios personal, literalmente un dios que puede oír nuestras oraciones. Así que estoy convencido de que puedo ofender a alguien…
Entonces ¿que es una creencia? analicémoslo por un minuto. Las creencias son claramente una representación del mundo, pero son algo más, son de hecho una representación del mundo que realmente creemos que representa al mundo. Esa es la diferencia entre una creencia y una esperanza. Cuando esperas que algo sea cierto estás representando un posible estado del mundo. Cuando crees que algo es cierto estás intentando representar de la mejor manera posible la realidad con tus pensamientos. Esa es la razón por la que las creencias controlan nuestras emociones y nuestro comportamiento de una forma tan fuerte. Las creencias realmente forman parte de la maquinaria cognitiva que tenemos para generar expectativas acerca del mundo, expectativas acerca de como debe cambiar nuestro comportamiento ante sucesivas experiencias.
Si esto les suena muy abstracto, simplemente imaginen los cambios que se producirían en ustedes si un bombero entra aquí en este momento y dice que el edificio está a punto de derrumbarse. Son solamente palabras, es simplemente una frase, pero de darle credibilidad, de creer que son realmente ciertas, producirían un cambio completo en tu fisiología, tu neurología, en tu comportamiento, bastante rápido, y lo mismo haría cualquier otra proposición que tuviese un contenido igual de representativo. El hecho de creer que una proposición es cierta es lo que nos hace receptivos a su contenido, algo que de lo contrario se limitaría a una sucesión de palabras.
Pues bien, ¿qué es lo que creen nuestros vecinos?. El 22% de los estadounidenses afirman estar convencidos, literalmente seguros, de que Jesús va a descender de las nubes en algún momento dentro de los próximos 50 años, otro 22% cree que probablemente lo hará antes de 50 años, eso es el 44% del electorado. Por supuesto esta creencia no existe de forma aislada, no es una casualidad que el 44% de los estadounidenses también cree que el creador del universo literalmente prometió la tierra de Israel a los judíos, está entre sus atribuciones como agente inmobiliario omnisciente. Todas estas creencias están asociadas con otra enorme cantidad de creencias, como la obsesión por el fin de la historia, por la profecía apocalíptica. Estas creencias tienen consecuencias geopolíticas, no se limitan a lo que la gente cree los domingos. Realmente no es una exageración el decir que un 44% de los estadounidenses, si un día encienden el televisor y descubren que la nube de una gran explosión ha reemplazado a la ciudad de Nueva York, ellos verán una buena noticia en esta nube, porque para ellos será un portento que presagia la llegada del mejor acontecimiento que puede suceder, el regreso de Cristo.
Tomemos otra creencia, estamos inmersos en este debate sobre el diseño inteligente, la idea de que la maquinaria de las células vivas es tan compleja que no puede haber surgido mediante procesos naturales. Este asunto debería turbarnos seriamente, está realmente erosionando el prestigio de la ciencia en nuestra cultura. A vuestros hijos se les podría estar enseñando esta creencia como una ciencia en la clase de biología uno de estos días. Pero también es importante reconocer que hay un poco de despiste en este asunto porque el 44%, de hecho en la última encuesta era el 53%, algo así como la mitad de nosotros es creacionista, no es el diseño inteligente lo que les interesa, ellos creen que fuimos creados de barro con un soplo divino en algún momento de los últimos 6 mil años, ya saben, con Adan y Eva en el jardín del Eden con la serpiente parlante ofreciéndoles manzanas. Esta es literalmente su visión sobre la creación de nuestra especie.
Tomemos otra creencia, que realmente debería resultarnos solo una curiosidad hasta que vemos sus consecuencias en el mundo. Se trata de la idea católica de que el uso de condones es de algún modo inmoral. Esta sería una idea genuinamente irracional, les aseguro que los poderes del cerebro humano son insuficientes para ofrecer un buen argumento en favor de esta idea. Pero situémosla en el África subsahariana, donde literalmente millones, entre 3,5 y 4 millones de personas mueren cada año por la expansión del SIDA. Y lo que tenemos allí son sacerdotes católicos que predican la inmoralidad del uso del condón a personas cuya única información sobre los condones proviene de esos sacerdotes. Me parece que el tiempo de respetar este tipo de ideas pasó hace mucho tiempo, se trata de una estupidez genocida. Es el tipo de negligencia criminal que no permitiríamos en ninguna otra institución. Pero el Vaticano no puede ser criticado en la medida en que debería serlo, solo porque es el Vaticano, y existe el tabú general acerca de criticar la fe religiosa. 

La reflexión del domingo

Y no hemos hecho esto en favor de los llamdos extranjeros, que en verdad no son tales. Porque según la división parcial de la Tierra cada uno tiene una patria distinta, pero según la extensión completa del mundo nuestro, la patria de todos es la Tierra entera y un único mundo es la morada de todos.
~Diógenes de Enoanda~
(siglo II A.C.)

Pues sí que viene fuerte la primavera

De la crisis no se libra ni Dios

Sábado, 23 de Abril de 2011

La victoria de Jesús

Una viñeta del caricaturista checo Richard and Slavomir Svitalsky publicada en Toonpool.com

La solución de la Iglesia Católica frente a la pederastia

¡Grandioso! ¡Ahora tendré que reasignarte!

Lo que no se contó de la crucificción

Esto fue lo que no se narró sobre la cruz-y-ficción de Jesús.

Sam Harris: Sobre el conflicto entre ciencia y religión

Hemos asumido esa idea de que todos debemos respetar las creencias religiosas de otras personas, tu vecino tiene el derecho de creer cualquier cosa que quiera acerca de Dios o de la estructura moral del universo, tiene derecho a creer lo que quiera sobre lo que sucede después de la muerte y deberías respetar esas creencias por el mero hecho de que él cree en ellas.

¿En que otro ámbito nos guiamos por estas normas? ¿Cuando fue la última vez que alguno de los presentes fue advertido sobre el deber de respetar las creencias de otra persona sobre historia o geografía o ingeniería o medicina? No respetamos las creencias de los demás, evaluamos sus razones, si mis razones son suficientemente buenas creerás lo que yo creo, eso es lo que solía ser un ser humano racional, los razonamientos son contagiosos. Si yo subo a este atril y digo que el holocausto nunca ocurrió, ninguno se sentiría en la obligación de respetar esa creencia, del mismo modo que no respetamos la creencia de que Elvis sigue vivo ni las locas peregrinaciones a Graceland. Estas personas no son invitadas a formar parte de nuestras juntas directivas, no llegan a ser rectores de las universidades. Esa discriminación no importa, parece bien excepto si el argumento sobre el que se discute es Dios, entonces la norma ya no sirve, se acepta que uno puede estar absolutamente seguro de algo con cero evidencias, y debe ser respetado, es un tabú forzar una conversación crítica sobre esas creencias.

Los que estoy defendiendo, lo que defiendo en mi libro, es que existe una forma de intolerancia conversacional. No necesitamos nuevas leyes, no necesitamos leyes contra los que niegan el holocausto. Todo  lo que necesitamos es un cierto nivel de honestidad intelectual. Donde la gente que afirma estar convencida de algo sobre lo que no existe ninguna certeza pueda ser cuestionada. Esto se llevaría a cabo si tratásemos a todo el que habla de Dios en el Senado como si estuviese hablando de Poseidón. Solo imaginad, imaginad que tenemos todos estos huracanes en el golfo y a algún senador se le ocurre decir que deberíamos estar rezando a Poseidón, al fin y al cabo se trata de un tema bajo su jurisdicción, es el océano el que reclama nuestras ciudades. Evidentemente ese sería el final de la carrera política de esta persona. No es como cuando en el siglo III alguien descubrió que el dios de la Biblia existe pero no existe Poseidón, las dos afirmaciones tienen un estatus similar.

Sí hay un conflicto entre religión y ciencia. Muchos de nosotros, muchos científicos, hemos obviado este conflicto, no pocos miembros de la Academia Nacional de Ciencias, nuestros científicos más prestigiosos, han afirmado que no hay conflicto, que la religión y la ciencia plantean preguntas distintas y representan formas distintas de conocimiento. Pues bien, la religión y la ciencia no plantean preguntas distintas y no representan distintas formas de conocimiento. Todas las religiones hacen afirmaciones sobre como es el mundo. Si Jesús bajara de las nubes, como un superheroe, el cristianismo resultaría ser una ciencia, existiría la ciencia del cristianismo, todo cristiano podría decir “os lo dije, aquí esta, mirad sus poderes mágicos”y observando esos poderes mágicos bastarían muy pocos minutos para convencer a cualquier científico de la veracidad del cristianismo.

Tomemos esta idea de que ciencia y religión son compatibles y plantean preguntas distintas y apliquémosla al debate actual sobre la investigación con células madre. Desde el punto de vista biológico la investigación con células madre es uno de los campos mas prometedores en el desarrollo de terapias médicas para gran cantidad de enfermedades. Hay literalmente decenas de millones de personas, en nuestro propio país, sufriendo por diabetes, lesiones en la espina dorsal, Parkinson, grandes quemaduras.. y hasta donde nosotros sabemos, cualquier biólogo dirá que la investigación con células madre es el camino que debemos seguir, y sin embargo no se está financiando a nivel federal. El problema, desde el punto de vista religioso, es que debemos destruir embriones humanos de 3 días para llevar a cabo esta investigación. Y el debate ético termina ahí, simplemente se afirma desde un punto de vista religioso que un embrión de 3 días tiene alma. Tenemos almas en la placa Petri, tenemos almas en la niña con diabetes ¿quién puede evaluar el interés de un alma sobre la otra?

Nunca debemos entrar a considerar los detalles porque la fe simplemente detiene el debate, debemos respetar la proposición basada en la fe, que la vida comienza en el momento de la concepción, sea lo que sea que eso signifique. Hablemos de los detalles por un segundo, quizás suenas aterrador destruir embriones humanos, un embrión humano de 3 días es un grupo de 150 células dispuestas en una esfera. No hay cerebro, no hay sistema nervioso… tal vez 150 células parecen muchas pero hay cientos de miles de células en el cerebro de una mosca. Las moscas tienen cerebro, tienen neuronas, sus neuronas son muy parecidas a las nuestras. Si sabemos algo acerca de la relación entre la complejidad física y la capacidad para tener experiencias, para tener intereses… entonces producimos mucho más sufrimiento cada vez que aplastamos una mosca que cada vez que destruimos un embrión de 3 días.

No basta con decir que son seres humanos en potencia. Dados los avances en ingeniería genética, cualquier células del cuerpo humano con un núcleo es un ser humano en potencia sometiéndola a la manipulación adecuada. Cada vez que el presidente se rasca la nariz está implicado en un holocausto de seres humanos en potencia. Tomemos la idea de que hay almas en estos embriones, bien, los embriones en esta fase del desarrollo pueden dividirse (artificialmente) y dar lugar a gemelos ¿entonces que pasa? ¿que un alma se convierte en dos almas?. Los embriones, incluso en etapas posteriores, pueden fusionarse y dar lugar a lo que  llamamos quimeras, a un solo individuo, así que tenemos dos almas fundiéndose en un solo alma. La aritmética de las almas no tiene ningún sentido. Nadie se ha visto en la necesidad de darle un sentido porque la fe manda en las discusiones éticas.

Lo que estoy defendiendo, y lo que defiendo en mi libro, es que tanto si tienes buenas razones para lo que crees como si no, si tienes buenas razones, lo que crees forma parte del ámbito general de la racionalidad científica, sin distinguir entre categorías científicas, esto incluye la historia, incluyes cualquier discurso intelectual en el que la gente presenta evidencias honestas y busca evidencias. La religión es el único área de nuestra vida en la que no tener evidencias, o tener argumentos débiles, es a menudo considerado como algo más noble, basar lo que creemos en la fe en lugar de la razón… es como la historia del apóstol Tomás, que duda.

Dándose cuenta de esta confrontación entre ciencia y religión, entre fe y razón, muchos se han convertido en lo que hoy llamamos “religiosos moderados”. La moderación religiosa es el tipo de religión que resulta aceptable para mucha gente que de otro modo sería rigurosamente honesta en términos intelectuales. En mi libro critico la moderación religiosa de forma bastante severa, y es de hecho uno de los aspectos mas controvertidos de mi libro. Quiero tratar mi argumentación en este sentido brevemente porque ha levantado algunas ampollas. Lo primero que quiero decir es que la moderación religiosa es mejor que el fundamentalísimo, sobre eso no hay duda, los moderados no estrellan aviones sobre edificios, los religiosos moderados no organizan su vida en base a profecías apocalípticas, y eso es muy bueno. Pero la moderación religiosa tiene algunos problemas reales, el primero es que da cobertura al fundamentalismo, porque los moderados han hecho que criticar la fe sea un tabú, quieren que la fe se respete, que todo lo que conlleva el ser religioso, el identificarse con ser cristianos, musulmán o judío sea respetado.

Galileo era un caballero

Señoras que caen a la misma velocidad que una pluma. Viñeta de Alejandro Tropea para La risa de la ciencia.


Sonríe, cariño

¡Disculpe, la confundí con otra!