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Martes, 24 de Mayo de 2011

PROHIBICIONES

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Ilustración Alejandra Santos




Una célula madre es una célula madre, es……..

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Los científicos del campo de las células madre han mantenido una gran expectativa por los resultados que produzcan los estudios con las llamadas células madre pluripotentes inducidas*, (iPS) -por sus siglas en inglés. Estas células podrían ser usadas para reemplazar tejidos dañados en pacientes que han sufrido accidentes o enfermedades.



La primera razón invocada como un mayor beneficio es que, siendo obtenidas del tejido adulto de un individuo, al ser puestas de vuelta en él, no desencadenarían ninguna reacción de rechazo, algo que sí podría suceder si se usan células madre embrionarias y que obligaría a usar drogas para suprimir la respuesta del sistema inmunológico, igual a lo que sucede cuando se transplantan órganos. Otra ventaja de las células iPS sería que evitarían la controversia ético-religiosa, pues para crearlas no se necesita destruir embriones, principal razón aducida para la prohibición impuesta por el gobierno de George Bush y los grupos religiosos en Estados Unidos a la investigación con células madre embrionarias.



Sin embargo la primera razón se presenta controvertida. El inmunólogo Yang Xu, de la Universidad de California y sus colaboradores, transplantaron diversos tipos de células iPS, en ratones idénticos genéticamente. Lo que se esperaba era la formación de una forma particular de tejido, un teratoma, que contiene diversos tipos de células diferenciadas y que es lo que ocurre cuando se introducen células madre embrionarias. A cambio, lo que hubo fue una respuesta inmunológica y la destrucción de las células iPS. “La respuesta inmunológica es igual a la disparada cuando se realiza transplante de órganos en individuos”, dice Xu.



Este estudio viene a sumarse a otros que también indican que las células iPS no podrán, al menos en el futuro próximo, reemplazar a las células madre embrionarias. Aunque los estudios continuarán y llegará el día en que un individuo pueda tener un banco de células con la potencialidad de convertirse en una cualquiera de las de su organismo y que cuando le sean introducidas no haya rechazo, los científicos señalan que estos resultados son un gran llamado de atención para que los trabajos con células madre embrionarias deban seguir.



La investigación con células madre embrionarias fue prohibida en uno de los primeros actos de Bush como presidente. Lo que siguió a la prohibición fue que los científicos se vieron privados de los fondos económicos necesarios y, o se fueron del país, o se pasaron a laboratorios privados o abandonaron el campo. El resultado es más de una década dilapidada en alegatos y discusiones.



Las células madre embrionarias no son la cura absoluta para ninguna enfermedad y hasta el momento no se han podido utilizar para tal empeño, pues, entre otras cosas, el ritmo necesario para llevarlas a buen puerto fue desacelerado con la prohibición y la búsqueda de salidas alternativas al controvertido tema del uso de embriones para obtenerlas.



En la ciencia, la obtención de resultados que se traduzcan en la producción de drogas que mitiguen el dolor y las enfermedades es un camino largo. En el caso de las células madre embrionarias lo que se busca es obtener diversos tipos de células que puedan ayudar a un tejido cardíaco dañado por un accidente vascular o a un cerebro deteriorado por una contusión o a la médula ósea destruida por un cáncer. El camino es mucho más largo y si además no se le da vía libre más difícil será lograr resultados.



El expresidente Bush tomó la decisión de prohibir la investigación con células madre embrionarias por iniciativa propia y presionado por grupos religiosos. El argumento era y sigue siendo, que la vida humana es sagrada y que comienza en el momento de la fecundación. Usar un embrión en el laboratorio es un asesinato.



¿Quién tiene la información suficiente y la autoridad necesaria para decidir categóricamente en qué momento se inicia la vida de un ser humano? La ciencia al menos no tiene esa pretensión. A cambio los grupos religiosos si se toman esa licencia pues les viene de maravilla para prohibir el aborto y de paso la píldora anticonceptiva y los condones, los últimos un impedimento a la creación de una nueva vida, tarea exclusiva de dios.



Las clínicas de fertilización in vitro, destinadas a resolver los problemas de miles de parejas que de otra manera no podrían tener hijos, están llenas de embriones que sobran y que serán destruidos. Serán destruidos! Utilizarlos en la investigación sería el camino más expedito a obtener células madre embrionarias.



Pero no. Un grupo de hombres solos, se atribuye el poder de decisión sobre temas que deberían estar en manos de quienes lo único que buscan es llegar a conocer el funcionamiento de las células, normales o anormales, los científicos.



Es sintomático que la incursión de los grupos religiosos se dirige a la biología, la ciencia de la vida. No es de nuestro conocimiento que esos grupos religiosos se dediquen a debatir las teorías de la física cuántica o se adentren en el campo de las nanopartículas.



La evolución quiere ser reescrita en los libros de texto de las escuelas como creacionismo. Fue dios el que hizo el mundo en 6 o 7 días y punto. A la basura toda la evidencia fósil. O si se quiere, fueron más que los 6 o 7 días simbólicos, dios lo hizo igual, en un período más largo pero al fin y al cabo él lo hizo todo. Y como dueño y señor de la vida, él es el único que decide sobre cuándo empieza. Sus ministros en la tierra se cuidan muy bien de seguir las órdenes y elevar pleitos para que se cumplan esas órdenes.



Es muy importante que los científicos se hagan sentir de una buena vez y exijan que lo que está escrito en la constitución se aplique: la iglesia y el estado son entidades separadas. Cada uno a lo suyo. La ciencia a buscar la verdad y la iglesia a echarle tierra pues no le conviene que las personas piensen y decidan por su cuenta. Se les acabaría el negocio.





*Las células iPS se obtienen devolviendo una célula diferenciada, una célula de la piel por ejemplo, a un estado de pluripotencia (capacidad de convertirse en cualquier tipo celular) semejante al de las células madre embrionarias.





Sábado, 22 de Agosto de 2009

SERÁ QUE LA CIENCIA VUELVE OBSOLETA LA CREENCIA EN DIOS?

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Fotografía Alejandra Santos

Traducción libre del artículo de respuesta de Steven Pinker a la pregunta “Does science make belief in God obsolete”?, que hace parte de una publicación de John Templeton Foundation.


Steven Pinker: Sí, si por ciencia entendemos la empresa secular del conocimiento basada en la razón (incluyendo la historia y la filosofía), y no solamente a las personas con tubos de ensayo y batas blancas de laboratorio.

Tradicionalmente, la creencia en un dios era atractiva porque prometía explicar las preguntas más espinosas y profundas acerca de nuestros orígenes. De dónde viene el mundo? Cuál es la base de la vida? Cómo puede el cuerpo crear la mente? Por qué debemos ser seres morales?

Con el paso del tiempo, ha habido una tendencia inexorable: mientras más profunda es nuestra respuesta a esas preguntas, y mientras más entendemos del mundo en el que vivimos, menos serán las razones para creer en dios.

Empecemos con el origen del mundo. Hoy, ninguna persona informada y honesta puede sostener que el universo se hizo en unos miles de años y que llegó a ser como lo conocemos en cosa de seis días (para no hablar de absurdos como que el día y la noche existían antes de la creación del sol). No hay un papel más abstracto para dios que el de ser la figura central del comienzo de todas las cosas. La siempre difícil pregunta “De dónde viene el universo?” podría entonces voltearse a la “De dónde viene dios?”.

Y qué de la fantástica diversidad de la vida y sus ubicuos signos de diseño? En un tiempo era entendible apelar a un diseñador divino para explicar todo. Ya no más. Charles Darwin y Alfred Russel Wallace mostraron cómo la complejidad de la vida podía surgir del proceso físico de la selección natural y luego Crick y Watson mostraron como la replicación de la vida podía explicarse por el mecanismo también físico de la auto división del ADN. A pesar de toda la propaganda creacionista, la evidencia a favor de la evolución es enorme, incluyendo el registro fósil, nuestro ADN, la distribución de la vida en la tierra y nuestra propia anatomía y fisiología.

Para muchas personas el alma humana es como un soplo divino. Pero la neurociencia ha mostrado que nuestra inteligencia y emociones son el resultado de un intrincado y complejo patrón de actividad de miles de millones de conexiones en nuestro cerebro. Bueno, es verdad que los académicos no están de acuerdo en cómo explicar la existencia de las experiencias interiores –algunos dicen que es un seudo-problema, otros que es un problema científico aún no resuelto y otros que puede ser tan sólo una muestra de nuestras limitaciones cognitivas. Aún así, darle nombre al problema con la palabra “alma” no añade nada a nuestro entendimiento.

Las personas pensaban que la biología no podría explicar por qué tenemos una conciencia. Pero el sentido moral humano puede ser estudiado como cualquiera otra de nuestras facultades mentales como la sed, la visión en colores o el miedo a las alturas. La sicología evolutiva y la neurociencia están mostrando cómo trabajan nuestras intuiciones morales, por qué evolucionaron y cómo están organizadas dentro del cerebro.

Esto deja a la moralidad a su propio aire: somos nosotros quienes tenemos que criticar y mejorar nuestras intuiciones morales. Es verdad que la ciencia, en términos generales, no puede decidir entre el bien y el mal. Pero tampoco lo puede hacer cualquier apelación a dios. No es sólo que el dios judeocristiano tradicional apoye el genocidio, la esclavitud, la violación y, la pena de muerte por faltas triviales. Es que la moralidad no puede cimentarse en un decreto divino, menos aún en un principio divino. Por qué dios designa unos actos morales y otros inmorales? Si él no tiene razón alguna sino es un capricho, por qué debiéramos tomarnos sus órdenes en serio? Y si de verdad tiene razón, por qué no apelar a esas razones directamente?

Esas razones no se van a encontrar en la ciencia empírica, pero se podrán buscar en la naturaleza racional que es ejercitada por cualquier sociedad inteligente. La esencia de la moralidad es la posibilidad de intercambio de perspectivas: el hecho de que en el momento que yo busco que el otro me trate de cierta manera (ayudarme cuando lo necesito o no hacerme daño sin razón), yo tengo que estar dispuesto a hacer lo mismo para ser tomado en serio. Esta es la única política que tiene una consistencia lógica y nos deja satisfechos. Y dios no juega ningún papel en esta toma de decisiones.

Por todas estas razones, no es una coincidencia que las democracias occidentales hayan experimentado tres limpiezas grandes durante las pasadas centurias: prácticas bárbaras (como la esclavitud, castigos salvajes y el maltrato a los niños) han disminuido considerablemente; el conocimiento científico se ha incrementado exponencialmente; y la creencia en dios se está desvaneciendo. La ciencia, en el sentido más amplio, está volviendo obsoleta la idea de creer en dios, y nos alegramos por ello.

EL ABORTO: UNA GUERRA QUE NUNCA ACABA

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Ann Lohman en la tina de su casa


El asesinato de un médico que practicaba abortos en su clínica de atención a las mujeres es apenas un caso más en la larga guerra que los grupos que dicen defender la vida vienen dando desde hace muchos años. Se llaman grupos pro vida, defensores de las mujeres, protectores del alma y el cuerpo de los fetos, representantes de dios en este mundo, o simplemente anti abortistas.

El asesinato del Dr. George Tiller, en Kansas, es el final de un drama que llevaba años preparándose. Ya le habían disparado dos tiros, uno en cada brazo, con la intención de inhabilitarlo en su práctica quirúrgica. Ya le habían incendiado la clínica. Todos los días, camiones estacionados frente al edificio exhibían fetos gigantes y en distintos niveles de crecimiento, bañados en sangre. Todos los días, brigadas de voluntarios, con el cerebro bien lavado y pagados por organizaciones antiaborto bien financiadas, se dedicaban a insultar a las mujeres que entraban a la clínica. Todos los días, algunos voluntarios lograban convencer a alguna mujer para que se hiciera una ecografía gratuita, en una casa cercana, para hacerle ver y sentir la vida que llevaba dentro y meterle en el cuerpo el miedo necesario para que no fuera ella a convertirse en asesina. Todos los días, hasta que un voluntario decidió más bien pegarle un tiro al médico y acabar de una vez con el mal. Ahora los brigadistas están sin oficio, al menos al frente de la clínica del Dr. Tiller.

Los grupos antiaborto, niegan cualquier conexión con el asesino y uno de sus dirigentes, que había viajado hace años desde California con familia y fanáticos incluidos para establecer su cuartel de guerra al lado de la clínica, tuvo el cinismo y las buenas dotes de actor para declarar “con lágrimas en los ojos”, que el asesino no le hizo ningún bien a la causa, que ellos repudian esos métodos. Ya se sabe que el matón tenía nexos con organizaciones anti aborto, y con él, particularmente. Ahora, después de ir al funeral del médico y a pesar de la protección de la policía, para seguir insultando con sus carteles a la familia y a los cientos de mujeres agradecidas, esos fanáticos ya planean a dónde ir para seguir con su campaña de odio y muerte.

De odio y muerte, porque dicen que defienden la vida sin entender lo que eso significa. No lo entienden porque la vida no es un ente abstracto que anida en la imaginación. La decisión de tener un hijo debería ser un acto responsable. Pero resulta que la mayoría de las veces no lo es, las razones, por millones, como millones son las personas y millones sus problemas y ansiedades y anhelos. Para qué seguir con un embarazo no deseado, resultado de una noche de juerga, de una violación, de un entusiasmo trunco, de un amor acabado? Porque un grupo de hombres solteros, algunos de ellos sin hijos, deciden que así tiene que ser, porque así lo dice la ley divina. Imposiciones atávicas, inventadas por los seres humanos para auto esclavizarse.

Si no, de que otra manera se explica que cuando dos médicos brasileños hicieron la cirugía de una niña de nueve años doblemente embarazada por el padre violador fueran excomulgados? Los condenaron por asesinos de niños. A la niña ni caso y al padre ni juicio.

En la parte alta de Manhattan, en el Bronx, existe una clínica que practica abortos y que está muy cerca de la entrada del metro. En la corta distancia que tienen que caminar las mujeres, o en algunos casos las parejas, son asediadas por jóvenes que con esa sonrisa acartonada de los vendedores de seguros, les ofrecen folletos y atención gratis para el embarazo. La atención es la famosa ecografía disuasoria. “Es nuestra principal arma” dice una de las jóvenes. Al momento se corrige y dice, “nuestro principal instrumento”. Una pareja que iba decidida a la clínica, ella con sólo 15 años, desiste. Un triunfo celebrado con loas al creador.

Y qué de esa niña-madre que a duras penas estará lidiando con su corta vida y experiencia, que tendrá que dejar de estudiar, que tendrá un embarazo difícil porque su cuerpo no se ha acabado de hacer? Quién la va a ayudar con la crianza de ese hijo que había decidido no tener? Cuanta irresponsabilidad junta!

Pero esta guerra del aborto no es sólo de hoy. Viene de siglos.

Ann Lohman fue una enfermera inglesa, especializada en atención a las mujeres (en español no existe el equivalente de midwife, pues se lo traduce como partera, siendo que el oficio, en los países ricos, exige estudios universitarios). Sus servicios abarcaban desde consejería sexual, prevención del embarazo, traer niños al mundo, agenciar adopciones, y por supuesto, practicar abortos. Vivió su vida en una casa enorme en Nueva York, donde atendía por poco dinero a las mujeres pobres y mucho a las ricas. Durante los años dedicados a ayudar a sus pacientes tuvo que ir más de una vez a las cortes y pasó más de un año presa. Nunca pudieron comprobar una sola de las mil acusaciones de mala práctica médica.

Sufrió los hostigamientos y amenazas diarios con tranquilidad, aunque por ser una mujer culta y de lengua afilada contestaba con agudeza verbal y fuerza a los escritos de los fanáticos religiosos en los tabloides.

Sobre el supuesto de que el control natal y el aborto corrompían a las mujeres, Lohman escribió a un periódico: “Será que sus esposas, y sus hermanas y sus hijas, una vez despojadas del miedo, todas se vuelven prostitutas? No puedo entender cómo hombres que son esposos, hermanos o padres puedan darle credibilidad a una idea tan infame y sucia”.

Pero pudieron más el odio y la sinrazón. Amenazada con otro juicio, esta vez mayor, y temiendo hacerle daño a su familia y repetir la cárcel, una mañana de abril de 1878 se acostó en la tina y se cortó el cuello. Tenía 66 años.

EL DISEÑO INTELIGENTE

Ilustración Gabriel Santos

“Nada en la biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución”
T. Dobzhansky

El Darwinismo, que en su momento originó una explosión de ataques desde muchos frentes (naturalistas, filósofos y particularmente clérigos), sigue siendo el blanco de ellos hasta nuestros días. Desde hace algunos años y particularmente en Estados Unidos, la cosa pasó a mayores.

Usando un esquema más agresivo, un grupo de matemáticos, biólogos y filósofos, amparados por la iglesia, funda un instituto, Discovery, con la idea fundamental de demostrar que el Darwinismo es una falacia. Para ello proponen al Diseño Inteligente (DI).

El DI postula que la existencia del universo, la diversidad del mundo viviente y la aparición del hombre, no pueden ser resultado del azar propuesto por el Darwinismo y si la obra de un Gran Diseñador, pues tanta perfección existente en los seres vivos y el hombre en particular no puede ser el resultado del azar, de la evolución por la selección natural.

En el mejor estilo de los guerreros medievales, el ataque se prepara desde los cuarteles protegidos y privilegiados de las iglesias cristianas. Jonathan Wells*, uno de los líderes de la Iglesia de la Unificación declara:

“ …..mis estudios y mis oraciones me han convencido de que debo dedicar mi vida a destruir el Darwinismo. Cuando fui escogido para entrar al programa de doctorado agradecí mucho la oportunidad de prepararme para la batalla”.

La diferencia enorme con los guerreros del medioevo es que la agresión al Darwinismo no es una cruzada abierta contra los herejes, más bien es una campaña muy bien organizada pero que esconde la trampa. Se arma como si fuera un confrontación “científica”, apartada de cualquier nexo con creencias religiosas. Así se presenta:

“El Diseño Inteligente (DI) no es un asunto Cristiano evangélico, o un asunto Cristiano y menos aún un asunto teísta…..El DI en un programa emergente de investigación científica. Los teóricos del Diseño tratan de demostrar sus méritos de una manera clara y puntual en el mundo científico, sin recurrir a ninguna autoridad religiosa”**.

Durante un tiempo los científicos serios se rehusaron a participar en una discusión que sabían no conducía a ningún lado y que le conferiría estatus de credibilidad a lo que ellos sabían no lo tenía. El instituto Discovery publica con regularidad panfletos y libros, pero de sus imprentas no ha salido hasta hoy el primer artículo científico. Claro, no querrán someterse al riguroso escrutinio de la comunidad científica y ver tus teorías destruidas y rotuladas como seudociencia.

Sin embargo, a mediados del 2005, el engaño del DI, largamente incubado florece de manera espectacular. El arzobispo de Viena proclama que la Iglesia Católica descalifica al Darwinismo. Un mes más tarde, Bush anuncia en una conferencia de prensa que él está a favor de la enseñanza del DI en los colegios de secundaria porque “parte de la educación es exponer a los estudiantes a diferentes escuelas de pensamiento” y un alto mando del ala más conservadora y religiosa del partido republicano declara que la enseñanza simultánea del DI y la evolución es una manera pluralista de pensamiento que prepara mejor a las futuras generaciones.

De dónde sacan tres personajes apartados de la ciencia la idea de que sus creencias religiosas tendrán mérito suficiente para sustituir un sistema de pensamiento largamente desarrollado y fundamentado en cientos de miles de artículos publicados regularmente en todo el mundo? El DI había preparado el terreno durante mucho tiempo, por eso, tres líderes de distintas corrientes religiosas se unen para decir con claridad: lo que importa es acabar con el Darwinismo y elevar al Creacionismo a categoría de ciencia. El lobo con piel de oveja.

Ahora si los científicos no pueden permanecer impasibles y entran en la discusión y en la pelea. Se han publicado muchos libros escritos por filósofos, físicos, matemáticos, historiadores de la ciencia, biólogos, genetistas, paleontólogos y sicólogos atacando las ideas difusas del DI con estudios serios desde sus respectivos campos.

Queda la pregunta de porqué los ataques se dirigen exclusivamente a la biología. Porqué los Creacionistas no se meten con los químicos, los bioquímicos, los físicos? Porque la biología se ocupa precisamente de los seres vivos y al final, del más complejo de ellos, el hombre. Porque el Darwinismo, al explicar el origen del hombre a partir de ancestros lejanos y emparentarlo con una bacteria o un mosco, revuelca la idea de un Creador.

La ausencia de un programa en el trabajo que hace la selección natural en la evolución, la falta de un propósito, conlleva un sentido profundo de libertad, opuesto al determinismo supuesto en cualquier diseño, inteligente o tonto. Más bien tonto.

*Darwinism: Why I Went for a Second PhD. A Moony Church in-house Journal

**The Design Revolution. William Dembski. 2004