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Consecuencias del matrimonio gay
«Dos gays se casan»
«Rusia nos invade»
«La familia como institución se derrumba»
«Los casquetes polares se derriten»
«Armageddon!!!»
Claramente, la única consecuencia de que dos gays se casen es que dos gays se casan.
Una gráfica de GraphJam vista en el Tumblr de Mediotic.
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El cielo ya no mola
«Puede que el sitio pareciera atractivo hace 2.000 años, pero comparado ahora con Miami, con las Islas Mauricio, con un fin de semana pagado en Las Vegas… La gente quiere sushi, champagne, masajes… ¡Eso es lo que funciona! ¡No un puñado de nubes!»
Los asesores de Dios intentan convencerle de que el cielo ya no es competitivo.
Viñeta de Wulffmorgenthaler.
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La foto del Papa nunca antes publicada
Antes de empezar a medrar en la Iglesia Católica, Joseph Ratzinger era feliz cultivando su propio huerto en los campos de su Baviera natal. Probablemente era mucho más feliz entonces. La foto es un hallazgo de Raúl Bastida.
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El relativismo es relativo
Es el problema con ciertos valores, que alcanzan mucho más allá de donde terminan los tuyos. Es una magnÃfica viñeta de Andrés Diplotti para La pulga snob.
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India no tiene nada que agradecerle a Teresa de Calcuta
Eduardo Robredo
Nadie como el misionero simboliza el valor del humanismo heroico, del altruÃsmo indiscutible basado en las convicciones mÃsticas, opuesto con frecuencia a la brutalidad y la inhumanidad de los conquistadores, los colonizadores, los capitalistas. Y nadie como Agnes Gonxha Bojaxhi —«Teresa de Calcuta», beatificada en 2003— para reunir el entusiasmo por la santidad, incluso entre las personalidades «laicas» occidentales. El aura de beatitud es tan poderosa que cualquier insinuación crÃtica parece casi tabú.
Pero en la misma India no todos comparten el fervor. Sanal Edamaruku —presidente de la Indian Rationalist Association; una asociación escéptica y racionalista con más de 100.000 afiliados— se queja, en la lÃnea de Christopher Hitchens, de que Madre Teresa «ha dado un mal nombre a Calcuta, pintando a la bella metropolis india, interesante, vialista y culturamente rica, con los colores de la suciedad, la miseria, la desesperanza y la muerte.»
La realidad es, sin embargo escandalosa. En las casas pequeñas, superpobladas y primitivas, muchos pacientes tienen que compartir la cama con otros. Aunque hay muchos que sufren tuberculosis, SIDA y otras enfermedades muy contagiosas, la higiene no preocupa. Los pacientes son tratados con buenas palabras y medicinas insuficientes —y a menudo caducadas—, aplicadas con viejas agujas, lavadas en agua turbia. Se pueden escuchar los gritos de la gente con terribles heridas abiertas sin que su dolor sea aliviado. De acuerdo con los principios, los analgésicos fuertes no se suministran ni en los casos más graves. Según la extraña filosofÃa de la Madre Teresa, «partitipar en los sufrimientos de Cristo es el regalo más hermoso que puede recibir una persona». En una ocasión intentó tranquilizar a un paciente que sufrÃa a gritos de este modo: «Estás sufriendo; esto significa que Jesús te está besando». El hombre enfureció y respondió gritando: «Entonces cuenta a tu Jesús que deje de besarme».
STOP The Missionaries of Charity aporta más información desde su grupo en Facebook. Este es el aspecto que presentarÃa, de acuerdo con esta página web, la «casa de los moribundos» dirigida por misioneros en Calcuta, una asociación que recibe millones de dólares cada año:
Visto en La revolución naturalista.
A la ONU se la suda Ãfrica
Es sólo una malvada ilusión óptica. Pero el efecto es devastador. Visto en el Tumbrl de Mediotic.
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¡Eres la bomba!
Ciertamente, que se lo digan dos soldados occidentales o dos extremistas islámicos no es exactamente lo mismo. Viñeta de Phil.
El efecto CSI y la distorsión de la realidad
Las series de TV son la droga de este siglo, y en lo personal soy un fanático ciego de Dexter Morgan, y aunque otras series de medicina forense como CSI Nueva York, CSI Las Vegas o CSI Miami son apetitosas, no me generan la misma adicción que Dexter. No obstante, las tres CSI son vistas por millones de personas en todo el mundo, sin embargo esto, además de entretener puede generar algún efecto secundario.
Hace tiempo quiero hablar de esto, lo que se ha llamado el ‘efecto CSI‘, el cual implica una democratización indebida de la ciencia hacia el público en general. Y no porque la ciencia no deba democratizarse (al contrario), sino que se escoge una manera contraproducente de hacerlo: el entretenimiento televisivo, en este caso, representado por CSI o Dexter.
En The Economist se habla de ello y con razón. Se citan las opiniones de algunos cientÃficos forenses destacados, quienes están bastante preocupados por cómo las técnicas de investigación utilizadas en estas series pueden causar malas interpretaciones de la labor cientÃfica por parte del público en general, y un mal-entendimiento de la realidad de la medicina forense, que dista bastante de la que narra CSI.
En esta serie una escena del crimen puede resolverse por la posición en la que un cabello de la vÃctima quedó apoyado sobre el suelo, el cual indica la trayectoria del golpe que recibió, su ángulo y el tipo de arma con el que fue asesinada. Todo ello conduce a la identificación del asesino, que si bien es compleja, con un par de interrogatorios se resuelve.
Pasemos ahora al tercer mundo. La falta de recursos demora las investigaciones, y es irreal que los cientÃficos se centren en un caso durante una semana entera. Los casos se multiplican, y por ende el trabajo, y las pruebas no son concluyentes casi nunca. Se puede decir que un acierto es fortuito siempre, y que la medicina forense asà como la antropologÃa forense simplemente reduce la incertidumbre, pero no siempre da en el clavo que resuelve el caso.
Incluso en Estados Unidos las cosas no son tan sencillas. En el artÃculo que menciono se cuentan anécdotas en las que los jurados de los casos se creen con la potestad de cuestionar el trabajo de los forenses del caso debido a que se creen con un conocimiento cabal de las técnicas forenses gracias a las series de TV. Esto es positivo porque aumenta el número de interesados en la materia, pero también es negativo porque el número de opinólogos también se acrecienta.
¿Cómo solucionar este embrollo? CSI no tiene la culpa, Dexter tampoco. En realidad las series son lo que son: ficción, y no tienen que cambiar. La responsabilidad de solucionar esto recae en la propia medicina forense. Difundiendo la realidad de su trabajo hacia un público mayor, explicando sus procedimientos y sus problemáticas, y sobre todo compartiendo la cúspide de la pirámide con un público mayor la gente tendrá las herramientas suficientes para interpretar la realidad de los casos que los forenses intentan resolver, sin confundir realidad y ficción.
Visto en Ojo CientÃfico.




















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