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«Â¿Me quedan bien? Son unos Speedo que he comprado por Internet. Me estoy preparando para el dÃa en el que salgamos de esta maldita cueva.»
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Gentileza de El tao de la fÃsica. Después de haber terminado el Dreams of a final theory de Steven Weinberg, fácilmente me encuentro en plena sobredosis de fÃsica cuántica. Suerte que se trate de un tema tan fascinante. Del libro me quedo con esta deliciosa cita.
«La ciencia les da a los hombres los instrumentos para matarse entre ellos. Nunca los motivos.»
Foreign Policy ha elevado a Richard Dawkins a la decimo octava posición en su última clasificación anual de los 100 principales pensadores del mundo «por su incesante contribución a la expansión de la ciencia». Dawkins es sociobiólogo en la Universidad de Oxford del Reino Unido, la primera voz del ateÃsmo humanista en todo el mundo y en opinión de quien esto escribe uno de los mejores escritores vivos en lengua inglesa.
«Si crees que el cuerpo humano es el diseño de un Dios omnipotente más que el resultado de la perfectamente imperfecta forma en la que los seres humanos se reproducen, Dawkins —retirado profesor de la universidad de Oxford que escribe explicaciones claras pero nunca simplificadas de la biologÃa evolucionista— no tiene tiempo para ti. “La Evolución es un hecho y este libro te lo demostrará” escribe en The Greatest Show on Earth, editado este año para celebrar el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin. “Ningún cientÃfico reputado lo discute y ningún lector no polarizado cerrará el libro dudándolo”.»
«Con su prosa intencionada y su pensamiento lúcido. Dawkins demuestra cómo las excusas comunmente planteadas por los creyentes para desacreditar la evolución —huecos en los registros fósiles, por ejemplo— son como poco inocentes malos entendidos y como mucho indeseables intentos de confundir. A partir de los argumentos ya dejados en el The God Delusion de 2006, muestra cómo los argumentos religiosos normalmente pervierten las verdades cientÃficas. Eso le hace el más fuerte y mejor preparado defensor del Darwinismo de nuestro tiempo.»
Sorprende encontrarse en el primer puesto, y desplazando al mismÃsimo Barack Obama al segundo, a Ben Bernanke. Lejos de ser lo que llamarÃamos un pensador, Bernake es el responsable de la Reserva Federal norteamericana, y el tecnócrata que ha sacado a los Estados Unidos de la crisis económica.
Visto en Foreign Policy vÃa RichardDawkins.net.
La portada del último ejemplar de The Onion Magazine se merece realmente un «Ooooooooooh!». En exclusiva, tres eminentes biólogos y Kirk Cameron, el de Los problemas crecen. Como probablemente ya sabes, Cameron es el más visible de los apoyos públicos del creacionista Ray Comfort. Como todos ellos, el uno y el otro hacen gala de una por otra parte envidiable falta de sentido del ridÃculo.
Visto en RichardDawkins.net.
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Stephen Prothero
Hace años llegué a escribir que en América el ateÃsmo iba camino de convertirse en un espectáculo para freaks. Estaba equivocado. Hoy en dÃa Christopher Hitchens, Sam Harris, Richard Dawkins, Daniel Dennett y otros «nuevos ateos» no sólo son habituales en las listas de best sellers sino imprescindibles en los circuitos de charlas en las universidades. Y la descreencia es una especie de nueva moda. En su discurso inaugural, el presidente Obama se refirió a los Estados Unidos como «una nación de cristianos, musulmanes, judÃos, hindúes y no creyentes», una fórmula que repitió en su charla sobre la masacre de Fort Hood en noviembre. Recientemente varios grupos de humanistas y librepensadores han anunciado su presencia en las carteleras de todo el paÃs. «Â¿No crees en Dios?» dice el cartel en una marquesina de autobuses en Des Moines. «No estás solo».
Aún la mayor parte de los americanos confunde el ateÃsmo con esa red de viejos chicos del «nuevo ateÃsmo», pero hay toda una nueva generación emergente de no creyentes, muchas de ellos mujeres y la major parte desde luego más amistosas que Hitchens y su pandilla. Aunque el movimiento nace de los irritados argumentos de algunos hombres, podrÃa ser la historia de sus mujeres la que haga que crezca.
En octubre, un nuevo grupo llamado a sà mismo Coalición Unida de la Razón emerge de una ambiciosa campaña nacional preparada para coincidir con el lanzamiento del libro Good Without God: What a Billion Nonreligious People Do Believe, escrito por el capellán humanista de la universidad de Harvard Greg Epstein. Los carteles en Boston decÃan «Â¿Buenos sin Dios? Millones de americanos lo son». Hace un mes asistà a una celebración en Harvard para el lanzamiento local de la división en Boston para la coalición. Presentado por Epstein, el evento tuvo todo el ambiente de una reunión de viejos amigos, y aunque la fe estaba obviamente ausente, el lugar contagiaba esperanza. A pesar de ciertas genuflexiones ante Hitchens, Harris, Dawkins y Dennet como «los cuatro jinetes», un mote que parece habérseles quedado pegado a pesar de la alusión al libro bÃblico de la Revelación —curiosamente el mismo que tenÃa la defensa del equipo de fútbol católico de Notre Dame en 1924—.
Desde el altar Fred Edwords hablaba del «tsunami sin Dios» barriendo el paÃs y, con una voz que parecÃa elevarse con lo que él mismo llama la «ola naciente» de la razón, urgÃa a todos los congregados a «subirse a la ola».
Se oyeron dos argumentos distintos en este evento. El primero es el habitual entre los «nuevos ateos»: La gente religiosa es estúpida y la religión un veneno, asà que la única forma de avanzar es educar a los idiotas y lavar ese veneno. El segundo es menos controvertido y menos utópico. Desde esta perspectiva, el ateÃsmo es sólo otro punto de vista, que también merece protección constitucional y un trato justo. El objetivo ya no es un mundo sin religión sino un mundo en el que creyentes y no creyentes pueden convivir en paz, y se respeta o al menos se tolera a los ateos.
Son dos posibles aproximaciones que no podrÃan estar más enfrentadas. Una invitación a un duelo, contra un llamamiento al reconocimiento y al respeto. Por explicarlo comparándolo con el movimiento de los derechos gays, uno es como intentar que todos se vuelvan maricas y el otro como buscar derechos iguales para gays y lesbianas.
Mientras Edwords reparte tiros al azar sobre los cristianos para disfrute de su audiencia, me dedique a contar cabezas, y me di cuenta de que la razón hombres a mujeres era de al menos 2 a 1. Esto no es sorprendente. Las mujeres predominan entre la mayorÃa de los grupos religiosos en los Estados Unidos, asà que tiene sentido que los hombres predominen aquÃ. Los tipos XY predominan en estas tribunas, cantando el Imagine no religion de John Lennon entre todos.
Pero una de las mujeres al habla sin embargo, lo hacÃa con una voz distinta. Amanda Gulledge se describe a sà misma como una «madre de Alabama» que cuenta haber cogido su primer avión y su primer metro para venir a este evento. Aunque Gulledge se une a la lógica y a la razón, habla desde el corazón. En lugar de discutir, cuenta historias sobre la «bondad natural» de sus dos hijos para explicar cómo es posible ser moral sin creer en Dios o en castigos eternos. Pero el punto clave de su charla, y de todo el evento, fue la mención, de pasada, de Gulledge, al hecho de que algunos niños del vecindario no quieren jugar con sus hijos porque sus padres no aceptan a Jesús como su salvador personal.
El «nuevo ateÃsmo» permanece en un cruce de caminos. Hasta ahora es representado ya desde esa especie de segunda ilustración americana de comienzos del siglo XIX por justo ese tipo de instigador hombre blanco. Dawkins acusa a la fe de ser «uno de los grandes males de la humanidad, comparable al parásito de la malaria pero mucho más difÃcil de erradicar». Para Hitchens el reformador protestante John Calvin es «un sádico, torturador y asesino». En probablemente la declaración menos amable de todas —y más tratándose de un francés— Michael Onfray informa en su manifiesto ateo de que el apóstol Pablo era un impotente «incapaz de llevar una vida sexual digna de tal nombre—. Pero hay una voz diferente emergiendo ahora —llamémosla el «nuevo nuevo ateÃsmo»— con una agenda distinta a la de Hitchens y sus permanentemente cabreados acólitos. Este ateÃsmo más amable parece más un movimiento por los derechos civiles que una cruzada. Y es más probable verlo expresado en los labios de una agradable señorita que en los escupitajos de un varón enfadado.
Si el objetivo es llamar la atención del 93% de americanos que cree en Dios el movimiento tiene las mismas posibilidades de éxito que llenar de evangelistas la Asamblea Nacional de Francia. Pero si la esperanza es un paÃs donde los niños puedan jugar los unos con los otros sin preocuparse por las creencias religiosas —o no religiosas— de sus padres, entonces el movimiento es un tren al que muchos de nosotros felizmente nos subirÃamos.
Son muchas las mujeres ateas y agnósticas. La cómica Julia Sweeney persigue a Dios con su humor, y las memorias de Nica Lalli convertirÃan a cualquiera en un no converso. Algunos hombres incluyendo a Epstein también hablan con esta voz distinta, pero es hora de que este tipo de movimientos encuentren la forma de poner más mujeres a la vista. No cambiarÃa de acera para oÃr a Fred Edwords decir que hay que matar a tiros a los cristianos, pero sà cogerÃa el metro, o incluso un avión, para oÃr cómo Amanda Gulledge me cuenta que sus hijos también son americanos.
Visto en USATODAY.com vÃa Sam Harris. Foto de M@rg.
En particular, la guerra con los paÃses con habitantes marrones. El único precedente de guerra contra un paÃs con habitantes blancos se remonta a la Alemania de la Segunda Guerra Mundial. Comprensible. QuerÃan gobernar el mundo. Asunto exclusivamente suyo. A George Carlin nunca dejaremos de echarle de menos.
Divertida campaña de Publicis Conceil para Le Monde. Olivier Altmann dirige el equipo creativo. Thierry Lebec es el guionista y Bénédicte Potel el responsable artÃstico.
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En The Symphony of Science le han metido a Richard Dawkins un vocoder. Tiembla, Kraftwerk.
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April Gornik
El buen arte es vulnerable a las interpretaciones, uno de los principales motivos por los que sigue siendo fascinante y estimulante para las nuevas generaciones. El problema inherente en esto es que el arte puede inspirar comportamientos malignos, tal y como fue expresado magistralmente por Anthony Burguess y Stanley Kubrick en La naranja mecánica. Cuando era joven y aspiraba a ser una artista conceptual, me preocupaba en gran medida no ser capaz de controlar cómo era interpretado mi trabajo. Cuando comencé a pintar, todo fue a peor, ya que incluso no estaba segura de lo que mi arte significaba. En aquel tiempo eso personalmente me parecÃa peligroso. Con el tiempo llegué no sólo a respetar lo complejo y lo inescrutable de la pintura y el arte sino también a apreciar cómo eso lo fortalece. Creo que las obras de arte han sido animadas por sus creadores y si siempre serán capaces de generar pensamientos, sentimientos, respuestas. No obstante, creo que el hecho es que el efecto preciso del arte de ninguna forma puede ser controlado ni anticipado.
April Gornik es una artista neoyorkina cuyas obras se exponen en la galerÃa Danese. En la fotografÃa, el famoso Cuadrado Negro de Malevich, una obra que he tenido la suerte de apreciar en vivo y que resulta un excelente ejemplo de aquello de lo que habla el artÃculo. Éste es parte del libro What is your dangerous idea? de John Brockman. Para Brockman, una nueva idea de un cientÃfico no es peligrosa porque asumamos de antemano que es falsa sino porque, por el contrario, podrÃa resultar ser cierta.
Ed Yong
Para muchos religiosos, la popular pregunta «Â¿qué harÃa Jesús?» esencialmente equivale a «Â¿qué harÃa yo?»
Es el mensaje de un controvertido estudio de Nicholas Epley de la Universidad de Chicago. A partir de una combinación de encuestas, manipulaciones psicológicas y exploraciones cerebrales, ha averiguado que cuando un creyente americano intenta seguir los deseos de Dios, en realidad está trazando sus propias creencias personales.
Los estudios demuestran que la gente tiene una tendencia egocéntrica cuando considera los esquemas mentales de los demás. Utilizan sus propias creencias como punto de partida, lo que ya colorea sus conclusiones finales. Epley ha encontrado que ocurre el mismo proceso cuando la gente se adentra en la mente de Dios. Sus opiniones sobre las actitudes de Dios sobre importantes asuntos sociales son un espejo de las propias creyencias. Cuando cambia su propia actitud, también lo hace su percepción sobre los deseos de Dios. Se utilizan las mismas partes del cerebro al considerar los designios de Dios y las propias opiniones.
La religión facilita una brújula moral para muchos habitantes del mundo, definiendo sus puntos de vista sobre cualquier tema, desde el martirio al aborto o la homosexualidad. Pero la investigación de Epley cuestiona esta impresión, dado que sugiere que al pensar en los deseos de Dios la brújula gira hacia la dirección que en realidad ya habÃamos tomado. «Intuir los deseos de Dios sobre asuntos importantes no es una guÃa independiente, más bien una cámara de eco que valida y justifica los propios deseos».
Epley pide a distintos grupos de voluntarios que puntúe sus propias creencias en asuntos importantes como el aborto, el matrimonio homosexual, la pena de muerte, la guerra de Irak o la legalización de la marihuana. Los consultados también tienen que especular sobre la opinión de Dios sobre estos asuntos, asà como sobre la del «americano medio», la de Bill Gates —una celebridad de la que se desconocen sus creencias— y la de George W. Bush —todo lo contrario—.
Epley encuesta a gente dirigiéndose al trabajo en una estación de Boston, a estudiantes universitarios, y a 1.000 adultos de una base de datos nacional representativa. En cada caso se encuentra que las propias actitudes y creencias coinciden con las que suponen para Dios, y no necesariamente para otros seres humanos.
Por supuesto, correlación no implica causa. Más que implantar en Dios las propias creencias, podrÃa ser que se estén utilizando las creencias de Dios como una guÃa para las propias. Epley intenta controlar esto preguntando primero sobre las propias creencias, y después por las de Dios, Gates o Bush en un orden aleatorio. Como evidencia de que existe causalidad, Epley demuestra que es posible cambiar los puntos de vista sobre Dios manipulando las creencias personales.
Para ello muestra a 145 voluntarios un argumento definitivo a favor de una acción afirmativa y un argumento débil en contra de la misma. Otros por el contrario escuchan un convincente argumento en contra y uno muy débil a favor —¡Britney Spears y Paris Hilton están de acuerdo!—. Los reclutas conceden que el argumento supuestamente fuerte es realmente fuerte. Los que leyeron la propaganda positiva no sólo se mostraron a favor de la acción afirmativa sino que opinan después que Dios está de su lado.
En otro estudio Epley consigue que la gente se manipule a sà misma. Pide a 59 personas que escriban y declamen un discurso sobre la pena de muerte, ya sea de acuerdo con sus propias creencias o argumentando contra las mismas. Las actitudes de la gente derivan hacia su posición en el discurso, ya sea reforzando o debilitando sus puntos de vista originales. Como en el resto de experimentos, el cambio en la actitud coincide con el de su estimación de la opinión de Dios, pero no la del resto de la gente.
Como truco final, Epley explora los cerebros de sus reclutas mientras intentan averiguar los deseos de Dios. Bajo un escáner para resonancias magnéticas, 17 personas tienen que afirmar cómo ellos, Dios, o un americano medio, opinan sobre una lista de asuntos sociales, incluyendo la cobertura sanitaria universal, la investigación con células madre, la eutanasia, el aborto, la educación sexual y otros. Como antes, sus respuestas revelan una coincidencia entre las propias expresiones y las supuestas en Dios, más que con las presumidas en el Juan o Carlos medio.
Las exploraciones demuestran esto particularmente en una región llamada cortex prefrontal medio, asociada al pensamiento auto referencial. La región es más activa al pensar en las propias opiniones que en las de los demás. Epley encuentra que también cuando piensan en las actitudes de Dios, y no cuando consideran las del americano medio. Las tres imágenes muestran las diferencias en actividad cerebral entre las tres tareas, y puede verse que entre Dios y yo apenas hay diferencia.
El estudio sugiere que se utilizan partes del cerebro similares al considerar las propias opiniones y las de Dios. Epley piensa que éste es el motivo poer el que inferimos las actitudes de Dios en aquellas basadas en las nuestras propias.
Epley apunta a que sus voluntarios son principalmente cristianos americanos, y a que no está claro que los resultados puedan generalizarse a otras creencias, aún sospechando que el funcionamiento básico será similar. Cuando hay que predecir lo que cualquier otro va a hacer, tenemos mucha información disponible, incluyendo estereotipos, declaraciones anteriores de esa persona, y otras opiniones. Es razonable que Barack Obama sea liberal porque es demócrata, porque expresa creencias liberales, pero también porque sus colegas dicen que es liberal. PodrÃas incluso confirmarlo preguntándole a él mismo.
Pero es más complicado si hay que predecir los deseos de una deidad. Los religiosos podrÃan intentar consultarle rezando, interpretando textos sagrados como la Biblia o el Corán, o consultando con expertos como sacerdotes o imanes. Pero el hecho de que distintos métidos den distintos resultados sobre las actitudes de Dios demuestra que esas fuentes son al menos entre sà inconsistentes. Como dice Epley «con los agentes religiosos no valen las encuestas».
Piensa que estas incertidumbres hacen probable que la gente en realidad utilice sus propias opiniones cuando intenta inferir las de su Dios. Lo facilita el hecho de que pensemos en las deidades como entidades humanas, a pesar de su naturaleza abstracta.
Desde luego muchos filósofos llegaron aquà antes. La palabra «antropomorfismo» hoy usada en el contexto de los animales, fue acuñada por Xenophenes en el siglo sexto de nuestra era para describir el hecho de que los habitantes de los panteones de las distintas culturas tenÃan caracterÃsticas fÃsicas similares. Y a otros, desde Rousseau a Voltaire pasando por Twain se les concede la frase «Dios creó al hombre a su imagen y el hombre, siendo un caballero, le devolvió el favor».
Los resultados de Epley despertarán controversia. Pero la lección más importante es que fiarse en que una deidad guÃe nuestros propios juicios y decisiones es poco más que parafernalia espiritual. Citando al propio Epley:
«La gente podrÃa utilizar los agentes religiosos a modo de brújula moral, formándose impresiones y tomando decisiónes basadas en lo que suponen que Dios como autoridad moral final querrÃa o creerÃa. La principal caracterÃstica de una brújula, sin embargo, es que apunta hacia el norte, sin importar qué dirección encara una persona. Nuestra investigación sugiere que, contra lo que ocurre con una brújula, las inferencias sobre los deseos de Dios podrÃan en su lugar empujar a la gente hacia la dirección que en realidad ya habÃan tomado.»
El estudio de Epley está en PNAS doi:10.1073/pnas.0908374106. Visto en Science Blogs vÃa RichardDawkins.net.
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Los niños son el departamento de I+D de la humanidad. Eduard Punset entrevista a Alison Gopnik, psicóloga infantil en la Universidad de Berkeley, California, para quien si una inteligencia extraterrestre visitase nuestro planeta, pensarÃa que niños y adultos pertenecen a especies distintas. SuscrÃbete al canal ivalladt en YouTube.
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Es sin duda fascinante que un personaje como Chuck Norris nos dé tanto juego a quienes mantenemos un blog dedicado a la ciencia y al humanismo. La demostración de que la inspiración se esconde en los lugares más insospechados.
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«Al editor:
En su reciente artÃculo sobre los orÃgenes evolucionistas de la religión Nicholas Wade afirma que los ateos nos rebelarÃamos contra aceptar que la religión podrÃa habernos proporcionado alguna ventaja adaptativa sobre nuestros predecrsores. Como uno de los ateos que probablemente Wade tiene en mente, declaro no estar de acuerdo.
Que las creencias religiosas hubiesen ayudado a nuestros antepasados a sobrevivir y reproducirse, probablemente por facilitar un altruismo de grupo opuesto a la violencia territorial, no sugiere ni mÃnimamente que hoy en dÃa sea útil. Ni mucho menos verdadera.
Hay, no hace falta decirlo, muchos factores que podrÃan haber ayudado a nuestros antepasados a propagar sus genes que serÃa sabio ignorar. La violación es algo que sucede en nuestras sociedades, y podrÃa ser uno de aquellos. ¿Quién concluirÃa a partir de esto que la violación es moralmente defendible?
La tensión entre ateÃsmo y biologÃa sugerida en el artÃculo no existe. De hecho, no hay un espacio lógico en el que pudiera existir. Las razones para dudar de los orÃgenes evolucionarios de la religión no tienen nada que ver con el ateÃsmo. Sà con las controversias sobre la teorÃa de la selección de grupo a las que Wade alude.
Sam Harris
Los Angeles, 16 de noviembre de 2009»
Visto en Sam Harris. Foto de rintakumpu.
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Las mismas secuencias sirven para montar tres inspiradores anuncios que publicitan el ateÃsmo. Tomados del canal de kbayero40 en YouTube donde no figura mención alguna a su autorÃa. Visto en Piensa… luego existe.
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Pat Condell no se define como anti religión, sino como pro libertad. En realidad, si la religión fuese pro libertad, no tendrÃamos nada en contra de ella.
Gentileza de el canal TokiChannel en YouTube, uno de esos lugares en la red que merece la pena visitar de tanto en cuanto.
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