Creacionismo para niños
Ice Age, o cuando una comedia infantil de dibujos animados no es lo que parece. Gracias, Shortshot.
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«Entiendo que hay algo que se llama efecto mariposa que significa que si aleteo con fuerza puedo hacer que llueva en Japón, o algo parecido. Pero, doctor, aleteo y aleteo y no pasa nada. ¡Nada! ¿Puede usted comprobar si algo va mal ahà atrás?»
Visto en Wulffmorgenthaler.com.
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«Un loco.»
«Sonny Bono no está muerto. Trabaja con otros extraterrestres para controlar mi mente a través de implantes en mis dientes. El loro de mi vecino es el Anticristo. Acepto todo esto gracias a la fe, más virtuosa que cualquier evidencia real.»
«Un pilar moral de la sociedad.»
«Jesús de Nazareth no está muerto. Volverá a la tierra en cualquier momento, esta vez como superheroe, de forma que junto con su invisible y todopoderoso padre, creador del universo, torturará eternamente a cualquiera que a mà no me guste. Acepto todo esto gracias a la fe, más virtuosa que cualquier evidencia real.»
Visto en LOL god.
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Cierto dÃa, en la página humorÃstica de los Ateos de Silicon Valley comenzaron a recopilar razonamientos irrefutables a favor de la existencia de Dios.

Descarga la lista completa en formato PowerPoint y envÃasela a tus amigos. A tus amigos creyentes y a tus amigos ateos. ¡A todos!
PowerPoint, el software más odioso jamás creado
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«Â¿No te has dado cuenta de que los que están en contra del aborto en primer lugar son gente a la que nadie en su sano juicio se follarÃa?»
Un monólogo del gran George Carlin que tiene más de veinte años pero cuyo contenido resulta insoportablemente actual.
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¿Qué leer? El Opus Dei te ayuda. Disponen de una lista de publicaciones entre más o menos recomendadas o incluso prohibidas. Siguiendo sus consejos podrás cultivarte culturalmente sin alejarte de la Obra de Dios. Puedes descargar la lista de su sitio web. Los libros están clasificados con un número del 1 al 6, a saber:
1 – Libros que puede leer cualquiera, incluyendo a los niños, p.ej. Heidi, Marco, algunos cuentos de los Hermanos Grimm ¡pero sólo algunos!, todos los libros de los miembros del Opus Dei, etc.
2 – Lectura en general recomendable aunque requiera un tanto de formación para ser aprovechada. En las bibliotecas de los centros del Opus Dei hay libros a disposición del público que disfrutan de estas calificaciones 1 y 2.
3 – Los que pueden leer quienes tengan formación, ya que podrÃan contener escenas o comentarios «inconvenientes». Se necesita permiso del director espiritual.
4 – Los pueden leer quienes tengan formación y acrediten alguna necesidad de leerlos. Se necesita también permiso del director espiritual.
5 – No se pueden leer, salvo con un permiso especial de la delegación.
6 – Lectura prohibida. Para leerlos se necesita un permiso explÃcito del Padre o Prelado.
La base de datos está en formato Microsoft Excel y ocupa 7,4 MB.
http://www.opus-info.org/images/6/61/Index_2003.xls
En formato comprimido ZIP ocupa sólo 2,3 MB. Dios también creó el ancho de banda.
http://www.opus-info.org/images/8/84/Index_2003.zip
Visto en Opus Dei info.
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«Â¿Por qué es tan importante perdurar después de la muerte? Nunca cuestionamos el hecho demostrable de que antes de nacer no existÃamos. Entonces, ¿por qué tememos convertirnos una vez más en aquello que éramos al comienzo? No tengo prisa por partir. Pero considero la nada como justamente eso; nada. ¿Cómo puede temerse a la nada?» —Gore Vidal, Juliano el apóstata
«Pájaros, insectos, hombres de piel blanca, hombres de piel oscura, plantas, reptiles, anfibios…»
«Y por hacerlo un poco más interesante…»
«IMBÉCILES.»
PZ Myers
O cuando las cosas se convierten en una idiotez. Un teólogo islámico ha declarado que utilizar etanol como combustible es un pecado.
Como si el debate sobre si utilizar etanol como combustible en nuestros coches no fuese ya lo suficientemente complicado. Ahora viene un académico islámico y sugiere que conducir o simplemente montar en un vehÃculo alimentado con etanol debe ser considerado un pecado por cualquier musulmán observante con su religión.
La idea viene de Sheikh Mohamed al-Najimi, de la Academia de la Jurisprudencia Islámica de la Arabia SaudÃ. Se basa en partes de la ley islámica derivadas de recomendaciones del profeta sobre el hecho de que manejar alcohol en cualquier forma, incluyendo vender, comprar, transportar, consumir o fabricar, está estrictamente prohibido.
Lo malo es que hay procesos bioquÃmicos en el cuerpo humano, incluyendo el musulmán, que producen alcoholes. Si vas a ponerte tan pijotero con prohibir cualquier cosa que tenga que ver con el alcohol, tendrán que pensar en cómo detener sus propias pecaminosas deshidrogenaciones.
Esto no tiene que ver con el hecho de que Arabia Saudà sea uno de los principales exportadores de pretroleo. Es piedad genuina.
Visto en Pharyngula.
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El texto que me permito traducir puede presumir de ser uno de los textos humorÃsticos que hubiera alcanzado la condición de clásico de forma más temprana —circa 1995— en la historia de la Internet. Y sin embargo, hasta ahora carecÃa de una traducción a nuestro idioma. Obsta decir que me enorgullece ser quien la lleva a cabo.
Seguro que recuerdas cómo de pequeño te decÃan que las artes marciales sólo debÃan ser utilizadas en defensa propia, y cómo sin embargo no perdÃas la ocasión de utilizarlas para sacudir a quien se te ponÃa por delante. Algo parecido sucede con estas tácticas dialécticas; a poco que te gusten las tertulias polÃticas, te habrás encontrado con ellas en multitud de ocasiones.
Actualización: Publicado originalmente hace casi exactamente un año. Digno de ser recuperado todo lo a menudo que sea necesario.
Dean y Marshall VanDruff
Todas las técnicas enumeradas en este documento han sido presenciadas, relatadas por alguien o simplemente soñadas. Se describen en primera persona buscando la claridad en la exposición.
El intento de darle nombre y detallar estas tácticas insidiosas es permitir al lector EVITARLAS, y reconocer rápidamente si alguien está intentando usarlas. También el motivo es la diversión. Hay mucho humor en la forma en la que la gente —consciente o inconscientemente— hace trampas cuando discute.
Se espera que exponer estas tácticas ayude a evitar la forma en la que cada vez más abusamos de ellas al discutir. Proporciónale copias tanto a los perpretadores como a sus vÃctimas, y no en tu propio beneficio.
Se proporcionan ejemplos exagerados sólo para ser claro y divertido. Utiliza tu imaginación para darte cuenta de cómo tú y otros en realidad ya habéis usado estas técnicas en el pasado.
Se agrupan por categorÃas, con el mejor —¡el peor!— ejemplo enumerado en último lugar.
Primero se muestran las Variantes Ad Hominem, donde atacas a la persona como una forma de eludir la verdad, la ciencia o la lógica que de otra forma te demostrarÃan equivocado. Le siguen las Falacias de Prestidigitación Mental, que actúan como «magia mental» para asegurarte que el tema incómodo desaparece. Seguimos con las Tácticas de Retardo, medios sutiles de ganar tiempo ante una situación incómoda. Después las populares estratagemas de La Pregunta como Oportunidad, donde cualquier cuestión puede ser fácilmente eludida. Finalmente las tácticas Irritantes o del Tiro Fácil, básicamente golpes bajos.
SOBRE TU CABEZA
«Me encantarÃa responder a eso, pero dado tu nivel de educación y tu inteligencia, me temo que no serÃas capaz de entenderme.»
INCLUSO TÚ
«Mi siguiente razonamiento será tan claro que incluso tú serás capaz de entenderlo.»
«Incluso tú deberÃas ser capaz de ver por dónde voy.»
LO SUPERARÃS
«SolÃa pensar igual que tú cuando tenÃa tu edad.»
«Según madures emocionalmente —mentalmente, espiritualmente— dejarás de pensar como lo haces ahora, y acabarás compartiendo mi punto de vista.»
«Tú eres nuevo aquÃ, ¿a que sÃ?»
PENSAR SEGÚN DESEAS
En lugar de demostrar que un argumento es cierto o falso, esta técnica intenta demostrar que los deseos individuales han llevado a defender un argumento, sin haber sido considerados los motivos —C.S. Lewis llamaba a esto «bulverismo»—. Cualquier deseo lo suficientemente intenso podrÃa haber llevado a una conclusion careciendo de objetividad, lo que lleva a dudas sobre la legitimidad del argumento. Esto queda muy cerca de la clásica falacia sexista ad hominem; «dices esto porque eres un hombre».
«Apoyas la pena de muerte debido a un deseo de morir profundamente enraizado entre todos los que como tú habéis sufrido traumas emocionales durante la niñez.»
«Te opones a la pena de muerte debido a un tabú irracional que busca ignorar la muerte muy común entre todos los que como tú habéis sufrido traumas emocionales durante la niñez.»
«De pequeño no te dieron teta, ¿a que no?»
COMO SI FUESE IMBÉCIL
En lugar de razonar o comentar la cuestión directamente, la idea aquà es centrarse en cualquier detalle insignificante para eludir la cuestión y ganar tiempo para pensar.
«Tenemos que definir con exactitud qué quieres decir con (…)»
«Tu última frase terminaba con una preposición. Por favor vuelve a decÃrnosla de forma correcta.»
FUERA DE CONTEXTO
Una versión deformada de la anterior. La técnica aquà es malentender a propósito una palabra, frase o analogÃa y llevar hacia ella el foco desde el tema principal. Esta treta hará que el adversario empieze a defender la palabra o frase en lugar del tema principal.
«Has dicho siento en lugar de pienso. Si estás sintiendo en lugar de pensar, creo que no podré convencerte con razonamiento alguno.»
«Acabas de citar que esto ocurrió cinco años antes de que Hitler subiese al poder. ¿Por qué te fascina Hitler? ¿Quizá eres antisemita?»
ESO NO LO HE DICHO YO
Una maravillosa forma de quedar guay diciendo cosas que de otra forma te harÃan parecer un maleducado.
«Â¿Alguna vez te he reclamado los 523,52 euros que me debes? ¡Nunca! ¿Te he insistido o te he hecho sentir mal por ello? ¿Te he dicho alguna vez lo mucho que necesito ese dinero? No, nunca lo he hecho.»
«No me preocupa si otros dicen que eres testarudo —o aburrido, o insidioso, etc.—»
«No querrÃa perder demasiado tiempo en esta cuestión pero bla, bla, bla (…)»
«Queridos amigos, realmente odio hablar de dinero pero dinero, dinero, dinero (…)»
BUSCANDO EL CALOR
El intento aquà es poner en duda la competencia del adversario, cambiando al mismo tiempo el tema. Se pregunta algo de lo que se sospecha que el adversario no sabe la respuesta, destruyendo su credibilidad. Mejor aún, quien pregunta da una respuesta completa a su propia cuestión, apareciendo como con un conocimiento superior del tema.
«Has mencionado la Constitución. ¿Eres tan amable de recordarnos su preámbulo?»
«Â¿Te das cuenta de los principios dialécticos que estás violando? Me encantarÃa tener tiempo de explicártelos, pero —cambiar hacia SOBRE TU CABEZA—.»
POR ASOCIACIÓN
«Vengo observando que todos los que no están de acuerdo conmigo en el siguiente argumento tienden a ser gente poco sofisticada, mientras que los mejor educados reconocen a la primera la validez de lo que digo. El argumento es (…)»
«Por supuesto hay mucho debate en esta cuestión, pero incluso los mejores niños en el colegio creen que (…)»
TIRO FÃCIL
Esta técnica requiere un conocimiento previo de algún punto débil o acontecimiento doloroso en la vida del adversario. Este conocimiento puede ser utilizado en comentarios que agiten el ánimo del mismo sin referencias directas. Se descubren palabras clave que pueden ser utilizadas como proyectiles que avergüenzan y humillan al adversario.
«Â¿No es eso lo que solÃa decir tu ex-mujer?»
«Â¿No discutimos ya sobre esto justo antes de tu programa de desintoxicación?»
EL BUEN VENDEDOR
Se pregunta algo obvio de forma que un posible sentimiento de culpa haga que se dé una respuesta predeterminada a partir del sentido común y de la decencia. Esa respuesta se utiliza después para implicar un acuerdo completo con el punto de vista de quien hizo la pregunta.
«Â¿Tú familia no significa nada para ti? —Hombre, ¡pues claro!— Entonces nos vemos mañana a las 10.»
«Â¿Quieres el comunismo en América? ¿Es eso lo que quieres?»
«Â¿De verdad no te preocupa cuidar tu salud?»
BOMBÃSTICO
Treta retórica para darle mayor fuerza emocional a un argumento o a una objeción de la realmente apropiada. Requiere sentido del espectáculo y tiene un riesgo pero, cuando funciona, es realmente efectiva. Es útil acompañarlo con expresiones faciales exageradas, aspavientos, y la manipulación de objetos cercanos.
«Â¿Cómo TE ATREVES a cuestionar un argumento tan obvio?»
«Honestamente, es IMPOSIBLE que esperes que esté de acuerdo con eso.»
PENSAR/SENTIR
Cualquier persona, en una discusión acalorada, abandonará el centro del espectro analÃtico o emotivo. Dejando claro hacia qué lado se ha ido esa persona, será posible obligarla a defender su temperamento en lugar del argumento en cuestión.
«Tu aproximación frÃa y analÃtica a la cuestión deja de lado el elemento humano.»
«Tu aproximación emocional a la cuestión te impide ver las cosas objetivamente.»
LÃMITE LUNÃTICO
Si alguien está utilizando un argumento nuevo e imaginativo, es posible intentar llevar la idea hacia un extremo radical que todos estén de acuerdo en considerar malo. El extremo puede ser real o imaginario. La idea del intento es que el adversario se retire a una posición defensiva desde la que le sea imposible hacer progresar su argumento.
«Asà que, lo mejor entonces es que destruyamos el sistema, ¿no?»
«Â¿En qué se diferencia eso del fascismo clásico?»
«Â¡Parece que serÃas capaz de matar a cualquiera que no esté de acuerdo contigo!»
ZANCADILLA
Si eres capaz de ver adónde lleva la lógica del adversario, es posible complicarle el camino discutiéndole todos y cada uno de los detalles. Si el adversario no es capaz de pasar del primer obstáculo, ¿cómo llegará a convencernos del total? En realidad todas las técnicas de este informe sirven para esto.
«No creo que podamos continuar hasta establecer la validez cientÃfica de su último razonamiento.»
«No le veo la utilidad a seguir discutiendo esto sin tener todos los datos.»
NEGACIÓN DE UNA CONCLUSIÓN VÃLIDA
Lo contrario a la técnica de la ZANCADILLA. En lugar de discutir el progreso de la idea, nos mostramos de acuerdo con todos los argumentos, pero negamos la conclusión final. Es muy frustrante para el adversario porque automáticamente cambiamos el tema hacia la epistemologÃa —por qué sabemos lo que sabemos—. Generalmente el adversario intentará llegar a la conclusión final con otros argumentos, en lugar de meterse en una discusión epistemológica. Entonces la técnica puede simplemente ser repetida.
«No sé cómo puedes darte cuenta de eso.»
«Estoy de acuerdo con todo pero no con la conclusión. Para mà no tiene ningún sentido, y no puedo aceptarla. Lo intento pero, demonios, tu cerebro funciona de una forma demasiado distinta a la del mÃo.»
Si, enfrentado a responder una pregunta o argumento, te quedas en blanco, estas tácticas te permitirán ganar tiempo para pensar una respuesta. Estas tácticas son arriesgadas porque si no eres capaz de pensar en algo inteligente durante el tiempo que ganas, quedarás aún peor que antes.
DESCRIBE LA RESPUESTA
Da atributos descriptivos de la posible respuesta. Después cállate, como esperando una respuesta del adversario, mientras piensas en la tuya. Si repites esta técnica la otra persona podrÃa acabar pareciendo que te suplica una respuesta.
«Creo que la respuesta a tu última pregunta aclararÃa tu confusión en este tema —larga pausa.— ¿Estás preparado?»
«Excelente pregunta, y creo que mi respuesta te abrumará realmente —pausa, mirando fÃjamente al adversario esperando a que él vuelva a hablar mientras piensas la respuesta.—»
«Me encanta esa pregunta, ¿prefieres una respuesta larga o corta?»
DESCRIBE LA PREGUNTA
Igual que el anterior, sólo que enfocándose en la propia pregunta.
«Esa pregunta sólo podrÃa venir de alguien que confunde (…)»
«Esa es una pregunta muy interesante para venir de ti. Interesante, interesante, interesante —finge que admiras a tu adversario.—»
«Lo que se me está preguntando, básicamente es (…) —repite la pregunta de varias formas distintas, haciendo una pausa entre ellas esperando a que el adversario las apruebe, mientras piensas la respuesta.—»
PREGUNTA LA PREGUNTA
Una forma de entrar en PIENSA SEGÚN DESEAS, o simplemente de ganar tiempo para pensar una respuesta.
«Â¿Por qué preguntas eso? ¿Qué es realmente lo que te hace preguntar eso?»
«Â¿Qué motivos te llevan a hacer esa afirmación?»
ATAQUE CEREBRAL
Frases complicadas que paralizan el cerebro.
«Lo que infieres no viene de lo que implica.»
«Tu problema es que todo lo que piensas viene de un marco lineal contra configuracional.»
«No estoy seguro de si serÃa un error estar o no estar de acuerdo contigo.»
ENSALADA DE PALABRAS/SESQUIPEDALIANISMO
Receta para un balbuceo sofisticado. Los ingredientes incluyen palabras aparentemente filosóficas, estructura de las frases, términos latinos incomprensibles, sabidurÃa popular banal, jerga, frases trampa, etc. Acompáñalo con algunas palabras que sà pertenecen aparentemente al tema. Resultará impresionante sin realmente haber dicho nada y permitirá ganar tiempo para pensar algo con sentido, mientras tus labios se mueven y pronuncian. En el mejor de los casos alguna de estas maquinaciones podrÃa realmente parecer un argumento o una respuesta.
«Dado el déficit en las arcas del estado, el descontento civil, y la situación en la polÃtica internacional, debemos considerar que, a pesar de que determinadas circunstancias mitigan la cuestión, este paÃs tiene que volver a poner los pies en el suelo. ¿Estás de acuerdo?»
DALE LA VUELTA A LA PREGUNTA
Devuélvele a tu adversario su misma pregunta o hazle otra similar aún más difÃcil. Puede ser una buena táctica no sólo para ganar tiempo.
«Â¿Cuál crees tú que es la respuesta a tu pregunta?»
«Â¿Y si yo te preguntara a ti esa misma pregunta, qué dirÃas?»
EMPIEZA UNA HISTORIA
Chispea los ojos y comienza a contar una vieja historia que podrÃa o no venir a cuento. Sigue hasta que tu adversario se irrite y en ese momento siéntete insultado y quéjate de que no te están dando el mismo tiempo ni las mismas oportunidades para explicar tu argumento. Después, visiblemente enfadado, deja la historia y empieza con la verdadera respuesta —la que has pensado mientras balbuceabas.—
«Esto me recuerda a cuando yo estaba en Cucamonga. Déjame contarte el calor que hacÃa. —Piensa la respuesta durante estas pausas dramáticas.— Estabamos en un hotel muy pequeño cuando de repente hubo una fuga de gas. Como puedes imaginarte (…)»
LA RESPUESTA OBVIA
Puedes dar una respuesta obvia, exageradamente literal, inútil o simplemente divertida.
«—¿Cuál es tu primer argumento?— Mi primer argumento es el argumento número uno.»
«—¿Cómo explicas la diferencia salarial entre hombres y mujeres que hacen el mismo trabajo?— No estoy seguro, pero es posible que el sexo sea el motivo.»
Una táctica habitual en los polÃticos es ver cualquier pregunta como una oportunidad para decir lo que les viene en gana. La respuesta no tiene por qué tener nada que ver con la pregunta. Esta práctica podrÃa acabar con la utilidad del debate en polÃtica y, peor aún, se está extendiendo a otras areas de la vida. A continuación algunas técnicas insidiosas que permiten desplazar el debate de la cuestión preguntada a la cuestión deseada.
ESTO O ESO
Niega que el tema se limite a la cuestión primera y redefÃnelo para que abarque tu tema favorito.
«Esta no es sólo una cuestión de —esto— o —aquello— sino que más bien es cuestión de —mi tema favorito—.»
«—¿Estás en contra de la pena de muerte?— No creo que la cuestión sea estar a favor o en contra de la pena de muerte. Creo que el asunto más grave al que nos enfrentamos es el déficit en las cuentas del estado. Propongo que (…)»
X ES UN TEMA, Y ES OTRO
Reconoces rápidamente un argumento y cambias de inmediato a otro.
«X es desde luego un tema muy interesante, pero Y es otro que (…)»
«Ese tema desde luego está en mi agenda, pero para este mes lo que habÃa considerado más importante es otra cosa. ¿SabÃas que en los próximos cinco dÃas (…)»
INSULTO HIPOTÉTICO
«Toma este ejemplo; supón que fueses una persona increiblemente estúpida intentando hacerse pasar ante mà por inteligente. ¿Qué respuesta darÃas si fuese yo?»
«Imagina que sabemos a ciencia cierta que eres un pervertido.»
INSULTO COMPLEMENTARIO
«Â¡Excelente pregunta viniendo de ti!»
«Pareces menos repulsivo de lo habitual hoy.»
«Â¡Quién se hubiese esperado que eras capaz de esto!»
DISTORSIÓN DE LA ESCUCHA ACTIVA
La escucha activa consiste en repetir en voz audible lo que el adversario está diciendo intentando que sigan hablando. La distorsión consiste en repetir en voz audible lo que el adversario dice, pero de forma incorrecta o haciéndolo sonar increiblemente estúpido. Similar a LÃMITE LUNÃTICO.
«Si te he entendido bien, tu argumento es —repÃtelo de forma equivocada—.»
«Parece como si dijeras que torturar a los niños es buena idea.»
DALE UN NOMBRE
Si existe un nombre para ello, entonces debe ser un nombre equivocado, incluso si no lo es. Ese nombre puede ser utilizado como martillo contra el mismo argumento si vuelve a la discusión.
«El caso al que citas fue establecido por Edgar Sullivan a finales del siglo diecinueve, y fue rápidamente desaprobado. Ese error Sullivan os ocurre inevitablemente a todos los que acabáis de empezar a estudiar el tema.»
«Tu forma de razonar recibe el nombre de fenómeno McGregor.»
«Eh, ¡eso es puro calvinismo!»
YO LO SÉ MEJOR
Una forma inteligente y socialmente aceptada de negar lo que alguien ha dicho reclamando que uno sabe mucho más sobre el tema de lo que la otra persona piensa. Créase o no, esta técnica es tremendamente común y muy efectiva.
«Lo que has dicho es algo cruel que estoy seguro de que no querÃas decir.»
«Has razonado bien el argumento pero 1. Sé dónde está tu corazón 2. Sé que no te sientes agusto con lo que estás diciendo 3. Sé qué clase de persona eres en el fondo. Y no puedes seguir manteniendo esa opinión y al mismo tiempo conservar tu integridad.»
«El motivo por el que no te doy permiso para ir a esa fiesta es porque sé que en el fondo de tu corazón prefieres quedarte aquà conmigo.»
MEMORIA SELECTIVA
Recuperar un evento pasado dándole por completo la vuelta, o simplemente inventándolo. La idea es que el adversario se enfade, se confunda y se ponga a la defensiva.
«Nunca aceptas una derrota. ¿Recuerdas aquella partida de ajedrez que te gané? —En realidad habÃas perdido.—»
«Pero la semana pasada —o hace un minuto— dijiste lo contrario. ¡DecÃdete!»
«Â¿Recuerdas la última vez que discutimos, que te diste cuenta de que estabas equivocado pero nunca lo admitiste? ¡Pues estamos en las mismas!»
LOS ESTUDIOS HAN DEMOSTRADO
Cuando todo lo demás falla, refiérete a un estudio que apoye tu argumento. Debes apostar a que tu adversario no se dé cuenta del bluff. ¿Sabe realmente que ese estudio no existe? La respuesta usual es «nunca he oÃdo hablar de este estudio» desacreditando al adversario como alguien que no realiza un estudio detallado del material disponible.
«Una investigación en UCLA ha demostrado sin duda que (…)»
«Sé que mi argumento parece heterodoxo, pero un reciente estudio en Harvard le sirve de apoyo.»
OFENSA REPETIDA/RESPUESTA ESLÓGAN
El repetido uso de afirmaciones, malas bromas o aspavientos hasta el punto de causar una irritación extrema.
«El cliente siempre tiene razón. —¿Y qué hay de los beneficios?— El cliente siempre tiene razón. —Pero, ¡no tienen dinero!— El cliente etc.»
«Â¿Qué piensas? Es una locura —aspaviento—. ¿Qué significa eso? —aspaviento—. ¿Eh? —RepÃtase cuanto sea necesario.—»
SACUDIDA
«Me encantarÃa contestar directamente a tu pregunta, pero dadas tus reacciones anteriores / incapacidad para asumir la verdad / inestabilidad emocional, creo que no te estarÃa en absoluto haciendo un favor. —El adversario se enfada.— ¿Ves? Te lo dije, ya estás saliendo de tus casillas.
MÃRATE
Después de cualquier treta anterior, señala cualquier manifestación fÃsica de la irritación del adversario como argumento de que están equivocados.
«Sudas mucho. Claro que yo también lo harÃa si tuviese que defender tus argumentos.»
«Mira, tus labios tiemblan. Llevas mal aceptar la derrota, ¿verdad?»
CITA SELECTIVA
Usa una cita real, hipotética o inventada de una fuente universalmente creÃble.
«Â¿Qué dirÃa tu padre si te oyese decir eso?»
«Como dice la Biblia; Dios ayuda a aquellos que se ayudan.»
«Si Albert Einstein estuviese aquÃ, creo que estarÃa de acuerdo conmigo. ¿No fue él quien dijo que si una idea no parece absurda al principio, probablemente es incorrecta?»
RESPUESTA RÃPIDA
La técnica aquà es responder tan rápido o con tanto detalle que nadie nunca dudarÃa la respuesta.
«El 52.359% de los americanos encuestados estuvieron de acuerdo con esta idea.»
PAGARÃS POR ELLO
Si se te demuestra equivocado o se te corrige en alguna forma que no te gusta, la venganza es la respuesta. Puede conseguirse con un arranque de cólera, mirando a la persona con expresión mortecina, marchándose del lugar o manteniéndose en silencio, de cualquier forma en la que sea posible manipular dramáticamente la situación. La idea es entrenar al adversario para que no te corrija en el futuro haciéndole pagar por haberte corregido ahora. También conocida como la técnica ASà APRENDERÃS o TRETA DEL ESCALADO.
«Si te vas a tomar asà las cosas, entonces (…)»
«Â¡No me quieres!»
FALSO AD HOMINEM
Un progreso especÃfico de PAGARÃS POR ELLO, hacer parecer que el adversario te ataca personalmente en lugar de simplemente argumentando o respondiendo a un punto de vista. Especialmente útil si sospechas que el adversario tiene razón. En lugar de seguir la discusión, comienza a actuar herido, como si hubieses sido atacado en tu persona, en lugar de admitir que estás equivocado o que podrÃas hacerlo mejor.
«Â¡Es que no hago nada bien!»
«Supongo que ante tus ojos soy un absoluto fracaso.»
«Bien, si realmente crees que soy una persona tan terrible, tan horrible (…)»
ESCUCHA
Finge que el adversario no está de acuerdo contigo simplemente porque no escucha, o porque no lo hace con la suficiente atención.
«Si me hubieses escuchado la primera vez que dije eso (…)»
«Dado que obviamente no estabas escuchando cuando dije esto antes, me veo obligado a repetirlo.»
FILIBUSTERO
Tomarse demasiado tiempo o entrar en detalles técnicos para aburrir al adversario y ganar tiempo. El adversario se ve obligado a rendirse y estar de acuerdo contigo, antes de la tortura de volver a escuchar otra de tus largas y detalladas respuestas.
«Dado que eres un auténtico intelectual, te daré una explicación más completa que al resto; bla, bla, bla —combÃnese con ENSALADA DE PALABRAS—.»
«Ahora que he respondido a tu argumento, ¿tienes más preguntas? —RepÃtase hasta que el adversario colapsa o se rinde.—»
OrÃginalmente un artÃculo publicado en su dÃa por la revista Free Inquiry, este texto fue posteriormente incluido en El Espejismo de Dios, la biblia del ateÃsmo. El argumento es una de las falacias lógicas favoritas de Dawkins, a saber, el hecho de que la religión sea útil, o de que posiblemente se trate de un mecanismo evolutivo que ha ayudado a la supervivencia de nuestra especie, no la hace en realidad ni más cierta, ni menos prescindible en el nuevo escenario en el que habita la humanidad. La traducción es de Ismael Valladolid, editor de La media hostia. Publicado originalmente en junio de 2008.
Richard Dawkins
Como Darwiniano, el aspecto de la religión que llama mi atención es su derroche libertino, su despliegue extravagante de inutilidad barroca. La naturaleza es un contador tacaño, enviando los centavos, observando el reloj, castigando el más mÃnimo desperdicio. Si un animal salvaje realiza habitualmente una actividad inútil, la selección natural favorecerá a los individuos rivales que a cambio dedican tiempo a sobrevivir y a reproducirse. La naturaleza soporta jeux d’esprits frÃvolos. El utilitarismo rudo triunfa, aunque no parezca.
El hormigueo es el hábito raro de pájaros como el arrendajo que al bañarse en un nido de hormigas aparentemente incita a las hormigas a invadir sus plumas. Nadie sabe a ciencia cierta cuál es el beneficio de esto: tal vez sea algo de higiene, limpieza de parásitos en las plumas. Mi punto es que la incertidumbre como propósito no-ni debe-hacer que los Darwinianos dejen de creer, con gran confianza, que el hormigueo, debe ser bueno para algo.
La conducta religiosa en simios bÃpedos ocupa grandes cantidades de tiempo. Devora grandes recursos. Una catedral medieval consumÃa cientos de hombres y siglos en su construcción. La música sagrada y las pinturas devocionales monopolizaron enormemente el talento medieval y el del Renacimiento. Miles, tal vez millones, de personas han muerto, con frecuencia aceptando primero la tortura, por la lealtad a una religión contra una alternativa que apenas se distinguÃa. Gente devota ha muerto por sus dioses, asesinado por ellos, ayunado por ellos, soportado azotes, llevado una vida de celibato y jurado silencio por el bien de la religión.
Aunque los detalles varÃan según las culturas, ninguna cultura conocida carece de una versión de los rituales religiosos del paso del tiempo, consumo de riqueza, provocación de hostilidad, pérdida de la fecundidad. Todo esto presenta un mayor rompecabezas para alguien que piensa de manera Darwiniana. Adivinamos por qué los arrendajos utilizan las hormigas. ¿No es la religión un reto similar, una afrenta a priori al Darwinismo, que requiere de una explicación análoga? ¿Por qué rezamos y cedemos en prácticas costosas que, en muchos casos individuales, más o menos consumen totalmente nuestras vidas?
Por supuesto, los cavernÃcolas deben ahora venir dando tumbos. La conducta religiosa es solamente un asunto Darwiniano si se extiende, no alguna anomalÃa extraña. Aparentemente, es universal, y el problema no se ve solamente porque los detalles cambien con las culturas. Como con el lenguaje, el fenómeno subyacente es universal, aunque se interpreta de manera diferente en diferentes regiones. No todos los individuos son religiosos, como la mayorÃa de los lectores de esta revista pueden atestiguar. Pero la religión es un universal humano: cada cultura, en cualquier lugar del mundo, tiene un estilo de religión que aún los no practicantes reconocen como norma para esa sociedad, asà como se tiene un estilo de vestir, un estilo de cortejar y un estilo de servir la comida. ¿Para qué es buena la religión?
Hay poca evidencia de que las creencias religiosas protejan a las personas de enfermedades relacionadas con el estrés. La evidencia no es buena, pero no serÃa del todo tan sorprendente. Una parte no-insignificante de lo que un doctor puede darle a un paciente es consuelo y seguridad. Mi doctor no practica literalmente la imposición de manos. Pero muchas veces he sido instantáneamente sanado de alguna enfermedad menor por una voz calmada y tranquilizante de un rostro inteligente superando un estetoscopio. El efecto placebo está bien documentado. Pastillas ficticias, sin ninguna actividad farmacéutica, mejoran la salud demostrablemente. Es por eso que las pruebas de drogas utilizan placebos como controles. Es por eso que los remedios homeopáticos parecen funcionar, aunque ellos están tan diluidos que contienen la misma cantidad de ingrediente activo que el placebo de control-cero moléculas.
¿Es la religión un placebo médico, que prolonga la vida reduciendo el estrés? Tal vez, aunque la teorÃa va a tener que aceptar el reto de los escépticos quienes señalan las muchas circunstancias en las que la religión aumenta el estrés más que lo que lo disminuye. En cualquier caso, encuentro la teorÃa del placebo muy exigua para tener en cuenta el fenómeno masivo o persuasivo de la religión. No pienso que tengamos la religión porque nuestros antecesores religiosos redujeron sus niveles de estrés y por lo tanto sobrevivieron más. No pienso que ésta sea una teorÃa lo suficientemente grande para la tarea.
Otras teorÃas se desvÃan del punto de las explicaciones Darwinianas. Me refiero a sugerencias como «la religión satisface nuestra curiosidad acerca del universo y nuestro lugar en él» o «la religión es consuelo, la gente le teme a la muerte y están enredados en religiones que prometen que la sobreviviremos». Puede haber algo de verdad sicológica en esto, pero no es en sà misma una explicación Darwiniana. Como lo ha dicho Steven Pinker en How the Mind Works —Cómo trabaja la mente, Penguin, 1997— sólo surge la pregunta de por qué una mente evolucionará para encontrar confort en creencias que claramente ve que son falsas. Una persona yerta no encuentra confort creyendo que está tibia; una persona cara a cara con un león no se apacigua creyendo que es un conejo.
Una versión Darwiniana de la teorÃa del miedo a la muerte tendrÃa que ser de la manera, «la creencia en la supervivencia después de la muerte tiende a posponer el momento en el que se pone a prueba». Esto podrÃa ser cierto o falso —tal vez esta sea otra versión del estrés y de la teorÃa del placebo— pero no debo seguirla. Mi punto es que ésta es la clase de camino en el que un Darwiniano debe rescribir la pregunta.
Los planteamientos sicológicos al efecto de que la gente encuentre alguna creencia agradable o desagradable son aproximados, no explicaciones últimas. Como Darwiniano me preocupan las preguntas últimas.
Los Darwinianos resaltan la distinción entre próxima y última. Las preguntas próximas nos conducen a la sicologÃa y neuroanatomÃa. No hay nada de malo con las explicaciones próximas. Son importantes y cientÃficas. Pero mi preocupación son las explicaciones últimas relacionadas con lo Darwiniano. Si los neurocientÃficos encuentran un «centro de dios» en el cerebro, los cientÃficos Darwinianos como yo, queremos saber por qué el centro de dios evolucionó. ¿Por qué aquellos de nuestros antecesores quienes tuvieron una tendencia genética a que creciera un centro de dios sobrevivieron mejor que sus rivales que no lo tenÃan? La pregunta última Darwiniana no es una mejor pregunta, no es una pregunta más profunda, no es una pregunta más cientÃfica que la pregunta próxima neurológica. Pero es de la que hablo aquÃ.
Algunas últimas supuestas explicaciones pasan a ser —o son declaradas— teorÃas de selección de grupos. La selección de grupos es la idea controversial de que la selección Darwiniana elige entre grupos de individuos, en la misma forma que, de acuerdo con la teorÃa Darwiniana normal, elige entre individuos en los grupos. El antropólogo de Cambridge Colin Renfrew, por ejemplo, sugiere que la Cristiandad sobrevivió por una forma de selección por grupos ya que esto promovió la idea de la lealtad y el amor fraterno entre grupos. El evolucionista Americano David Sloan Wilson ha hecho una sugerencia similar en la Catedral de Darwin.
Este es un ejemplo, para mostrar otra forma en la cual la teorÃa de la selección por grupos de la religión podrÃa funcionar. Una tribu con un «dios de las batallas» conmovedoramente beligerante gana las guerras contra una tribu cuyo dios pide paz y armonÃa o una tribu sin ningún dios. Los guerreros que creen que la muerte de un mártir los enviará derecho al paraÃso luchan valientemente y deseosos de dar sus vidas. De modo que es más probable que su tribu sobreviva a una selección entre tribus, robe el ganado de la tribu que conquistó y tome a sus mujeres como concubinas. Esas tribus exitosas crean otras tribus hijas que salen y propagan más tribus hijas, todas venerando al mismo dios de la tribu. Note que es diferente a decir que la idea de una religión guerrera sobreviva. Claro que lo hará, pero en este caso el punto es que el grupo de personas que sostienen la idea sobreviven.
Hay objeciones formidables a las teorÃas de la selección de grupos. Pero debo tratar de alejarme de éstas en esta columna. Los modelos matemáticos sugieren condiciones muy especiales bajo las cuales la selección de grupos puede funcionar. PodrÃa decirse que las religiones en las tribus humanas establecen dichas condiciones especiales. Esta es una lÃnea interesante de la teorÃa para seguir, pero no lo haré aquÃ.
¿Puede la religión ser un fenómeno reciente, que surgió desde que nuestros genes fueron sometidos a la selección natural? Su ubicuidad va contra cualquier versión simple de esta idea, No obstante, existe una versión de ésta que quiero defender. La propensión de que lo que fue naturalmente seleccionado en nuestros antecesores no fue la religión per se. Tiene otros beneficios, y solo se manifiesta incidentalmente hoy como conducta religiosa. Entenderemos esta conducta religiosa solamente después de haberla renombrado. Es natural para mà como zoologista utilizar una analogÃa de los animales no humanos.
La «jerarquÃa de dominación» fue descubierta primero como el «orden de picoteo» en las gallinas. Cada gallina aprende qué individuos puede picotear en una lucha y cuáles lo picotearán. En una jerarquÃa de dominación bien establecida, se puede ver una lucha poco evidente. Grupos estables de gallinas, que han tenido la oportunidad de clasificarse en un orden de picoteo, ponen más huevos que en gallineros cuya afiliación cambia continuamente. Esto puede sugerir una «ventaja» para el fenómeno de la jerarquÃa de dominación. Pero este no es un buen Darwinismo, ya que la jerarquÃa de dominación es un fenómeno a nivel de grupos. Los granjeros pueden cuidar la productividad del grupo, pero, excepto bajo condiciones muy peculiares que no aplican aquÃ, la selección natural no lo hace.
Para un Darwiniano, la pregunta «Â¿cuál es el valor de supervivencia de la jerarquÃa de dominación?» no es legÃtima. La pregunta adecuada es, «Â¿cuál es el valor de supervivencia individual de deferencia para las gallinas más fuertes? Y de castigar la falta de deferencia de las más débiles». Las preguntas Darwinianas tienen que dirigir la atención hacia el nivel en el cual las variaciones genéticas puedan existir. Las tendencias agresivas o deferentes en gallinas son un objetivo adecuado ya que ellas varÃan o pueden variar fácilmente genéticamente. Los fenómenos de grupos como jerarquÃa de dominación no varÃan en sà genéticamente, puesto que los grupos no tienen genes. O por lo menos usted tendrÃa su trabajo detenido argumentando un sentido peculiar en el cual un fenómeno de grupo pudiera estar sujeto a variación genética.
Mi punto, por supuesto, es que la religión puede ser como la jerarquÃa de dominación. «Â¿cuál es el valor de supervivencia de la religión?» puede ser la pregunta equivocada. La pregunta correcta puede ser, «Â¿cuál es el valor de supervivencia tanto de una conducta individual o caracterÃstica sicológica no especificada todavÃa, que se manifiesta, bajo circunstancias apropiadas, como de la religión?» Tenemos que rescribir la pregunta antes de responderla sensatamente.
Los Darwinianos que buscan el valor de supervivencia de la religión se están haciendo la pregunta equivocada. En cambio, nos debemos centrar en algo en la evolución de nuestros antecesores que no hubiera sido reconocido como religión, pero que está listo para ser reconocido como tal en contexto modificado de la sociedad civilizada.
Cité el orden de picoteo en las gallinas, y el punto es muy importante para mi tesis que espero que usted perdone otro ejemplo de animal. Las polillas vuelan por encima de la llama de una vela y no parece un accidente. Ellas se salen de su camino para hacer de ellas mismas una ofrenda. Podemos llamar a esto «conducta de auto inmolación» y preguntarnos cómo la selección natural Darwiniana podrÃa favorecerla. Mi punto, de nuevo, es que necesitamos rescribir la pregunta antes de poder si quiera dar una respuesta inteligente. No es suicidio. El suicidio aparente surge como un efecto colateral inadvertido.
La luz artificial es una llegada reciente en la escena nocturna. Hasta hace poco, las únicas luces nocturnas eran la luna y las estrellas. Estando en infinidad óptica, sus rayos son paralelos, lo que los hace compases ideales. Se sabe que los insectos utilizan los objetos celestiales para guiarse con exactitud en una lÃnea recta. El sistema nervioso de los insectos es experto en establecer una regla temporal de reconocimiento como, «establecer un curso tal que los rayos de luz lleguen a sus ojos a un ángulo de 30°». Debido a que los insectos poseen ojos compuestos, esto sumará para favorecer un omatidio particular —tubo óptico individual que sale de la parte del centro del ojo compuesto—.
Pero el compás de luz cuenta con el objeto celestial que está en la infinidad óptica. De lo contrario, los rayos no están paralelos sino que divergen como los radios de una rueda. Un sistema nervioso que utiliza una regla de 30° hacia una vela, como si fuera la luna, guiará a la polilla, en un espiral logarÃtmico puro, hacia la flama.
Es aún, en promedio, una buena regla. No notamos los cientos de polillas que silenciosamente y efectivamente están guiándose por la luna o una estrella luminosa o es más, por las luces de una ciudad distante. Solamente vemos polillas que se lanzan hacia nuestras luces y nos hacemos la pregunta incorrecta. ¿Por qué todas esas polillas están suicidándose? En cambio, debemos preguntarnos por qué ellas tienen sistemas nerviosos que se guÃan manteniendo un ángulo fijo automático hacia los rayos de luz, una táctica que sólo notamos en ocasiones cuando va mal. Cuando se replantea la pregunta, desaparece el misterio. Nunca estuvo bien llamarlo suicidio.
Una vez más aplica la lección para la conducta religiosa en humanos. Observamos gran número de personas —en muchas áreas locales suman hasta el 100 por ciento— que mantienen creencias que contradicen de lleno hechos cientÃficos demostrables, asà como a religiones rivales. Ellas no sólo sostienen estas creencias sino que dedican tiempo y recursos a actividades costosas que surgen de mantenerlas. Mueren o matan por ellas. Nos asombramos ante todo esto, asà como nos maravillamos de la conducta de inmolación de las polillas. Desconcertados, nos preguntamos «Â¿por qué?» Aún de nuevo, el punto es que podemos estar haciéndonos la pregunta incorrecta. La conducta religiosa puede ser una falla, una manifestación desafortunada de una propensión sicológica subyacente que en otras circunstancias fue una vez útil.
¿Qué podrÃa haber sido esa propensión sicológica? ¿Cuál es el equivalente de utilizar los rayos paralelos de la luna como compás útil? Ofreceré una sugerencia, pero debo hacer énfasis que es sólo un ejemplo de la clase de cosas de las que estoy hablando. Estoy mucho más comprometido con la idea general de que la pregunta debe ser replanteada correctamente que con lo que estoy en dar una respuesta en particular.
Mi hipótesis especÃfica tiene que ver con los niños. Más que otras especies, sobrevivimos debido a la experiencia acumulada de las generaciones previas. Teóricamente, los niños deben aprender de la experiencia para no nadar en aguas infestadas de cocodrilos. Pero para decir lo menos, habrá una ventaja selectiva en los cerebros de los niños con la regla: Crea lo que sus mayores le digan. Obedezca a sus padres, obedezca a los ancianos de la tribu, especialmente cuando adopten un tono solemne. Obedezca sin preguntar.
Nunca he olvidado un sermón horroroso, predicado en la capilla de mi escuela cuando era pequeño. Fue horroroso: en ese entonces, mi cerebro de niño lo aceptó como lo pretendÃa el predicador. Él contó la historia de un grupo de soldados, que entrenaba a lado de una lÃnea del ferrocarril. En un momento crÃtico, el sargento que dirigÃa el entrenamiento se distrajo y olvidó dar la orden de detenerse. Los soldados que habÃan sido bien entrenados para obedecer órdenes sin preguntar continuaron marchando justo en la vÃa en la que venÃa un tren. Ahora, por supuesto, no creo la historia, pero lo hice cuando tenÃa nueve años. El punto es que el predicador querÃa que nosotros los niños consideráramos como virtud el servilismo de los soldados y la obediencia incuestionable hacia una orden, por demás absurda. Y, hablando por mÃ, pienso que lo consideramos como una virtud. Me pregunto si yo hubiera tenido el coraje de cumplir con mi deber marchando hacia el tren.
Como los soldados entrenados idealmente, los computadores hacen lo que se les dice. Ellos obedecen servilmente las instrucciones que se les den correctamente en su lenguaje de programación. Es asà como realizan cosas útiles como procesar palabras y hacer hojas de cálculo. Pero, como producto inevitable, son igualmente automáticos al obedecer malas instrucciones. No tienen forma de decir si una instrucción tendrá un efecto bueno o malo. Simplemente obedecen, como se suponen que hacen los soldados.
Es su obediencia incuestionable lo que hace que un computador sea vulnerable a la infección de virus. Un programa diseñado maliciosamente que diga «cópieme en todo nombre en cualquier lista de direcciones que encuentre en este disco duro» será obedecido sencillamente y obedecido nuevamente por otros computadores a los cuales se les envÃe, de manera exponencial. Es imposible diseñar un computador que sea obediente y al mismo tiempo inmune a la infección.
Si he hecho mi trabajo bien, usted ya habrá completado el argumento acerca del cerebro de los niños y la religión. La selección natural construye los cerebros de los niños con una tendencia a creer lo que sus padres y ancianos de la tribu les digan. Y esta cualidad los hace automáticamente vulnerables a la infección. Por excelentes razones de supervivencia, los cerebros de los niños necesitan confiar en sus padres y en los ancianos a los cuales sus padres les dijeron que debÃan confiar. Una consecuencia automática es que «el que confÃa» no tiene forma de distinguir entre un buen consejo y uno malo. El niño no puede decir que «si nada en el rÃo será alimento de los cocodrilos» es un buen consejo pero que «el que no arriesga un huevo no tiene un pollo» es un mal consejo. Estos suenan igual. Ambos consejos vienen de fuentes confiables y están dichos con una seriedad solemne que exige respeto y requiere obediencia.
Lo mismo aplica para las proposiciones acerca del mundo, el cosmos, la moralidad y la naturaleza humana. Y, por supuesto, cuando el niño crece y tiene sus propios hijos, naturalmente les pasará toda la suerte a sus hijos utilizando las mismas sentencias impresionantes.
En este modelo, esperamos que, en diferentes regiones geográficas, diferentes creencias arbitrarias que no tienen una base real sean transmitidas, para que sean creÃdas con la misma convicción que los conocimientos útiles de la sabidurÃa tradicional tales como la creencia de que el estiércol es bueno para los cultivos. También debemos esperar que estas creencias que no están basadas en los hechos evolucionarán por generaciones, aleatoriamente o siguiendo alguna clase de analogÃa de la selección Darwiniana, mostrando eventualmente un patrón de divergencia significativa de los ancestros comunes. Los lenguajes se van distanciando de un origen común dado el tiempo suficiente en la separación geográfica. Igualmente verdaderas son las creencias tradicionales y los requerimientos judiciales transferidos por generaciones, inicialmente debido a la capacidad de programación del cerebro de un niño.
La selección Darwiniana establece que el cerebro en la niñez tiene una tendencia a creer en sus ancianos, a imitar, por lo tanto indirectamente a extender rumores, leyendas urbanas y a creer en religiones. Pero dado que la selección genética ha creado los cerebros para esto, entonces ellos pueden proporcionar el equivalente de una nueva clase de herencia no genética, que puede formar la base de una nueva clase de epidemiologÃa y talvez una nueva clase de selección Darwiniana no genética. Yo creo que la religión es uno de los grupos de fenómenos explicados por esta clase de epidemiologÃa no genética, con la posible mezcla de una selección Darwiniana no genética. Si estoy en lo correcto la religión no tiene un valor de supervivencia para los seres humanos individuales ni para el beneficio de sus genes. El beneficio si existiera no serÃa la religión en sÃ.
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Hay quienes creen que la teorÃa de la evolución de Darwin debilita decisivamente a la religión. Es una idea soportada por el fenómeno editorial de Richard Dawkins, El espejismo de Dios. Conor Cunningham, en cambio, argumenta que nada está más lejos de la realidad.
Cunningham es un firme creyente en la teorÃa de la evolución, pero también es cristiano. Cree que el la furia entre Darwin y Dios ha sido secuestrada por los extremistas, por creyentes fundamentalistas que rechazan la evolución por una parte, y por ateos fundamentalistas por la otra. Cunninghan intenta darle la vuelta a las afirmaciones que cree equivocadas en el debate entre religión y evolución.
Ha viajado al Oriente Medio para mostrar que desde su amanecer, el cristianismo en realidad ha avisado contra una lectura literal de la historia bÃblica de la creación. En su paÃs nos recuerda que en su dÃa la teorÃa de la evolución de Darwin fue bienvenida por las iglesias católica y anglicana. Argumenta que el conflicto entre Darwin y Dios es un invento de los creacionistas americanos durante el siglo pasado, con motivos que tienen muy poco que ver tanto con ciencia y religión, y mucho con polÃtica y moralidad.
Finalmente, se ha enfrentado con algunos de los más eminentes biólogos evolucionistas, genetistas y filósofos de nuestro tiempo, para examinar si los últimos avances en la teorÃa evolucionaria realmente acaban con la idea de Dios.
Visto en BBC, descarga BBC iPlayer para ver el programa. VÃa RichardDawkins.net.
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Para Ed Brayton, un videoclip en YouTube absolutamente brillante sobre el matrimonio homosexual, la libertad religiosa y los argumentos hipócritas de la derecha americana sobre ambos asuntos. Brayton no conoce al autor, pero admite que sus argumentos son absolutamente devastadores y se declara de acuerdo en todos sus puntos. En inglés.
Visto en Dispatches from the Culture Wars.
Este éxito de ventas de Roger Lewin es la referencia ideal en biologÃa y antropologÃa y contiene también nuevos descubrimientos arqueológicos y evidencias moleculares sobre la evolución humana. Incluye detalladas imágenes y fotografÃas. El tamaño del fichero PDF es de 10 MB.
Visto en Atheist Movies.
La foto es de FAIL Blog. Es un sitio dedicado a enlazar imágenes y videoclips que contienen algún tipo de error lo suficientemente descarado como para hacerles resultar cómicos.
La que incluyo, sin embargo, es probablemente inadecuada en este sitio. Yo no veo que se trate de ningún error. En realidad, cualquier iglesia deberÃa tener un cartel avisando de «Â¡Peligro!» en la entrada.
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Sam Harris escribe sobre la espiritualidad, sobre la meditación y sobre la idea del yo desde el punto de vista inequÃvocamente humanista de alguien sin fe religiosa alguna. Para Harris, la experiencia contemplativa ha de ser forzosamente útil y mejorar nuestras vidas aún desde un punto de vista estrictamente cientÃfico. Es el argumento más polémico del ideario de Harris y uno que genera suspicacias aún por parte de quienes se demuestran tan de acuerdo con él en otras cuestiones. La traducción es de Ismael Valladolid, editor de La media hostia.
Sam Harris
Recientemente tuve la ocasión de pasar la tarde cerca de la orilla noroeste del Mar de Galilea, junto al monte donde se cree que Jesús dio su sermón más famoso. Era un dÃa muy cálido, y el santuario estaba repleto de peregrinos cristianos de todos los continentes. Algunos permanecÃan en la sombra, mientras que otros se dejaban ver bajo el sol, tomando fotografÃas.
Mientras sentado miraba fÃjamente las colinas que me rodeaban, inclinandose gentilmente hacia el mar interior, tuve un sentimiento de paz. Pronto se convirtió en una maravillosa tranquilidad que silenció mis pensamientos. En un instante, la sensación de ser un ente separado del mundo, un yo, se desvaneció. Todo aparecÃa como siempre habÃa sido, el cielo sin nubes, los peregrinos llenando de agua sus botellas. Sólo que ya no me sentÃa de ninguna forma separado de la escena, esforzándome por ver el mundo desde detrás de mis ojos. Todo era el mundo.
La experiencia duró sólo unos instantes, pero volvió muchas veces mientras miraba hacia la tierra sobre la que se dice que Jesús caminó y donde se dice que reunió a sus apóstoles y realizó muchos de sus milagros. Si yo fuese cristiano, desde luego interpretarÃa esta experiencia en términos religiosos. PodrÃa hablar de haber descubierto la grandeza de Dios, o de haber sentido el descenso del EspÃritu Santo sobre mÃ. Pero no soy cristiano.
Si fuese hindú, hablarÃa sobre Brahman, el yo eterno, del que todas las mentes individuales son una simple modificación. Pero no soy hindú. Si fuese budista, hablarÃa del dharmakaya, del que todas las cosas aparentes son simples modificaciones, pero no soy budista.
Dado que simplemente soy alguien que se esfuerza por ser un ser humano racional, se me da muy mal extraer conclusiones metafÃsicas de este tipo de experiencias. La verdad es que ésta que llamo altruismo de la conciencia la experimento a menudo, cada vez que medito, sea en un monasterio budista, en un templo hindú, o mientras me lavo los dientes. En consecuencia, haberlo sentido en un lugar sagrado del cristianismo no me lleva a darle un mÃnimo de credibilidad a la doctrina cristiana.
No está en cuestión que la gente sienta experiencias «espirituales» —entrecomillo palabras como «espiritual» o «mÃstico» dado que llegan a nosotros cubiertas de gran cantidad de escombros metafÃsicos—. Cada cultura ha producido gente que ha desaparecido en cuevas durante meses o años y han descubierto que ciertos usos deliberados de la atención —introspección, meditación, rezos— pueden transformar radicalmente la percepción que a cada momento se tiene del mindo. Creo que esfuerzos contemplativos de este tipo lo que nos dicen es mucho acerca de la naturaleza de la mente.
Hay de hecho varios puntos de convergencia entre las modernas ciencias de la mente —psicologÃa, neurociencia, ciencia cognitiva, etc.— y algunas de nuestras tradiciones contemplativas. Ambas lÃneas nos dan buenas razones para creer que el sentimiento convencional del yo es una ilusión cognitiva. Mientras que la mayor parte de nosotros vive la vida sintiendo ser el pensador de nuestros pensamientos y el experimentador de nuestra experiencia, desde la perspectiva cientÃfica ahora sabemos que es un punto de vista equivocado. No hay un yo o un ego discreto dándose paseos por el laberinto de nuestro cerebro como un minotauro cualquiera. No hay región del cortex o proceso neuronal que ocupe una posición privilegiada con respecto a nuestra personalidad. No hay un «centro de gravedad narrativa» permanente —utilizando la expresión de Daniel Dennett—.
Sin embargo, desde luego, subjetivamente parece haber uno. Para todos nosotros, la mayor parte del tiempo. Sin embargo, nuestras tradiciones contemplativas —cristiana, hindú, musulmana, budista, judÃa— también afirman en distintos grados y con mayor o menor precisión, que este punto de vista es vulnerable a la investigación.
Considérese lo que hace el cerebro durante una representación consciente. ¿De qué somos conscientes? Somos conscientes del mundo. Somos conscientes de nuestros cuerpos en el mundo, y somos conscientes —o eso creemos— de nuestros cuerpos en el mundo. Después de todo, la mayor parte de nosotros no vemos una identidad con nuestro cuerpo. La mayor parte del tiempo nos sentimos simplemente a bordo de nuestro cuerpo, como si fuésemos algo dentro del cuerpo que puede utilizarlo como un objeto. Esta representación es una ilusión, y puede disiparse como tal. El altruismo es una cualidad de la conciencia que puede ser descubierta subjetivamente. De hecho, está a la vista en cada momento, aunque sea difÃcil de ver. Si esto parece una paradoja, considérese esta analogÃa:
El nervio óptico atraviesa la retina, asà que hay un punto en nuestro campo visual donde somos en efecto ciegos. Muchos lo hemos demostrado en el colegio: Marcas un punto en un papel, cierras un ojo, y mueves el papel a un lugar donde el punto desaparece. Por supuesto, en la vida normal, nadie tiene la sensación de tener ese punto ciego, y aún los que sabemos que existe podemos vivir décadas sin notarlo durante una percepción directa. Sin embargo siempre está ahÃ, listo para ser notado.
Hay un entendimiento análogo de la naturaleza de la consciencia —demasiado cercano para ser notado—. Muchos necesitan entrenar la meditación para poder apreciarla. Pero es posible notar que esa consciencia —consciente de tu experiencia en este momento— no es un yo, no se siente como yo.
Como crÃtico de la fe religiosa, se me pregunta en ocasiones qué puede reemplazar a la religión organizada. La respuesta es: Muchas cosas, y nada. Nada tiene por qué reemplazar sus elementos absurdos y divisorios. Nada tiene por qué reemplazar la idea de que Jesús volverá a la tierra utilizando sus poderes mágicos para enviarnos a los no creyentes a un lago de fuego. Nada tiene por qué reemplazar la idea de que la muerte en defensa del Islam es el bien más elevado. Son ideas sin base alguna, sin significado y muy peligrosas.
¿Y qué pasa con la ética y con la experiencia espiritual? Para muchos, la religión sigue siendo el único vehÃculo hacia lo más importante en la vida —amor, compasión, moralidad y transcendencia—. Para cambiar esto necesitamos una forma de hablar del buen ser humano tan poco comprimida por el dogma religioso como ya lo está la ciencia.
Mientras escribo, el Mind and Life Institute está realizando su segunda serie de retiros meditativos para cientÃficos. Cien de ellos pasarán la próxima semana meditando en silencio, para intentar comprobar hasta qué grado esta técnica de introspección continuada puede ayudarles a entender mejor la mente humana. Algunos laboratorios especialicados en neurociencia están también estudiando el efecto de la meditación en el cerebro. El nuevo interés occidental en la meditación ha abierto un diálogo entre cientÃficos y contemplativos sobre cómo los datos que se reciben durante la experiencia en primera persona pueden colaborar en mejorar los experimentos en tercera persona. El objetivo es entender las posibilidades de cualquier buen ser humano de ser aún un poco mejor de lo que ya lo es.
Creo que la mayor parte de nosotros estamos interesados en la vida espiritual, tanto si nos damos cuenta como si no. Cada uno de nosotros hemos nacido para buscar la felicidad, de una forma que es, además, fundamentalmente muy poco fiable. Lo que consigues, lo perderás. Todos estamos interesados, al menos tácitamente, en descubrir cómo de feliz puede llegar a ser una persona en estas circunstancias. A la pregunta de cómo ser lo más feliz que sea posible, la vida contemplativa aún puede ofrecernos un importante entendimiento.
Visto en On Faith.
humanismo religion ateismo samharris
Si quieres más, ya sabes, a gastar fichas. El cartel está en la capilla de Caacupé, en Mar del Plata.
Visto en Proyecto Cartele. Gracias, Fhers.
Javier Ortiz, escritor y periodista, falleció ayer a los 61 años de una parada cardio-respiratoria. Tan inteligente y dispuesto como de costumbre, ha tenido a bien dejar escrito su propio obituario. Hace unos meses ya explicaba la muerte de la forma tan sencilla que vuelvo a reproducir debajo. Si la muerte fuese para nosotros sólo lo que es, las religiones no serÃan necesarias.
Javier Ortiz
Ahora que voy a cumplir los 60, sonrÃo cuando recuerdo que mi madre, estando ya cerca de los 90, se referÃa a veces a algunas de sus amigas de siempre diciendo: «Pues sÃ, esa chica…»
Mi madre murió. Como tiene que ser. Los nuevos ancianos necesitamos que nos vayan haciendo hueco.
«Â¿Y qué será de nosotros cuando muramos?», me preguntó hace poco un amigo. «Pues nada», le respondÃ. «No me resigno a desaparecer. Algo tiene que haber después de la muerte», replicó. Le pregunté: «Â¿Y dónde estabas tú en el siglo XII, o en el XIX, cuando tus padres ni siquiera habÃan nacido?». «En ningún lado», apuntó, extrañado. «Y eso, ¿no te angustia, verdad?», proseguÃ. «No, claro que no. No lo habÃa pensando nunca», aceptó. «Pues cuando desaparezcas del todo», le dije, «te pasará lo mismo. Que no lo habrás pensado nunca».
Más angustioso serÃa que los espÃritus de los muertos —por no hablar de los de los aún no nacidos—, pudieran andar rondándonos sin parar. Sé de una mujer que no se atreve a tener relaciones sexuales desinhibidas porque teme que el espÃritu de su padre esté contemplando sus marranadas. Qué horror.
humanismo muerte prensa javierortiz
Tal dÃa como hoy, 27 de abril de 1994, tuvieron lugar en Sudáfrica las primeras elecciones generales tras el fin del apartheid, las primeras con sufragio universal en la nación, incluyendo el derecho al voto de los ciudadanos negros. Con casi 20 millones de votos válidos, y con el partido ANC obteniendo el 62% de los votos, su lÃder Nelson Mandela fue nombrado el posterior 10 de mayo como primer presidente negro de la nación.
El 27 de abril es desde entonces dÃa festivo en Sudáfrica. El DÃa de la Libertad.
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