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Viernes, 2 de Octubre de 2009

Desafortunada incomprensión del sufrimiento

En la edad de las tinieblas -la edad media- la mayoría de las personas temían a una muerte rápida e indolora porque pensaban que esto no les daría tiempo de confesarse, con la temida amenaza de terminar en el infierno. Hoy en día, la mayor parte de las personas, preferimos terminar nuestros días sin una larga agonía, y mientras menos dolor haya, mucho mejor.No obstante, la Iglesia Católica, que

Busca Iglesia encubrir los delitos contra menores: ONG

Jueves 1 de octubre del 2009

Organizaciones civiles condenaron lo dicho por el arzobispo Silvano Tomasi, observador permanente del Vaticano ante la ONU, quien señaló que los sacerdotes que abusan de menores “no son pedófilos sino efebófilos”, y que dentro de la Iglesia católica son una minoría los que cometen esos delitos.

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La Iglesia sólo busca justificar los injustificable y disculpar los crímenes que encubren, señalaron las agrupaciones ligadas al ámbito religioso.

Consuelo Mejía, directora de Católicas por el Derecho a Decidir, indicó que cambiar la definición es intrascendente dada la gravedad de los hechos; además consideró que es una falta de respeto y de miserocordia hacia las víctimas.

“A los efebófilos, que son homosexuales, les gustan tener contacto con varones de entre 11 y 17 años; además son sólo una minoría: de 1.5 a 5 por ciento”; los menores son más propensos a sufrir abusos a manos de familiares o cuidadores que de clérigos, aseguró Tomasi durante una reunión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra.

Es un intento más de la jerarquía católica conservadora por encubrir esos delitos, al minimizar la cantidad de curas que incurren en esos actos, aseveró por su parte Mejía.

En entrevista aparte, José Guadalupe Sánchez, secretario ejecutivo del Observatorio Eclesial, indicó que no es la primera vez que la Iglesia trata de justificar esos ilícitos en lugar de castigarlos; además no es el número de personas que los cometan, sino la gravedad del hecho.

Mejía indicó que no se entiende cómo la Iglesia católica, que quiere erigirse como baluarte de la moral insiste en disculpar y darle la vuelta a hechos tan escandalosos y reprobables, que se dan aún habiendo votos de castidad de por medio.

Lo que debería hacer la jerarquía es seguir realmente el Evangelio, el mensaje de Cristo y tomar medidas serias, no sólo reparar el daño a las víctimas, sino también poner a los abusadores en manos de la justicia.

Sánchez criticó que se intente explicar estos abusos sólo a partir de la homosexualidad cuando ésta no siempre deviene en abusos sexuales; la Iglesia sigue viendo a la homosexualidad como una enfermedad a la que hay que curar, pero no mira a la pedofilia como algo a superar y erradicar en su interior ni se plantea no seguir siendo enemiga de un libre y adecuado ejercicio de la sexualidad.

En entrevista aparte, José Guadalupe Sánchez, secretario ejecutivo del Observatorio Eclesial, indicó que no es la primera vez que la Iglesia trata de justificar esos ilícitos en lugar de castigarlos; además no es el número de personas que los cometan, sino la gravedad del hecho.

Mejía indicó que no se entiende cómo la Iglesia católica, que quiere erigirse como baluarte de la moral insiste en disculpar y darle la vuelta a hechos tan escandalosos y reprobables, que se dan aún habiendo votos de castidad de por medio.

Lo que debería hacer la jerarquía es seguir realmente el Evangelio, el mensaje de Cristo y tomar medidas serias, no sólo reparar el daño a las víctimas, sino también poner a los abusadores en manos de la justicia.

Sánchez criticó que se intente explicar estos abusos sólo a partir de la homosexualidad cuando ésta no siempre deviene en abusos sexuales; la Iglesia sigue viendo a la homosexualidad como una enfermedad a la que hay que curar, pero no mira a la pedofilia como algo a superar y erradicar en su interior ni se plantea no seguir siendo enemiga de un libre y adecuado ejercicio de la sexualidad.

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ESTO QUE HAS VISTO, DIFÚNDELO…

El celibato sacerdotal ha causado más daño que beneficio: expertos

Jueves 1 de octubre del 2009

Profesor de la UAM recomienda eliminarlo para que la Iglesia católica sea “más humana”

Los escándalos por los casos de pederastia cometidos por curas afectan a la institución, señalan

Menos de 2% de clérigos incumplen el voto de castidad, aseguran defensores de esa norma

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El celibato ha sido un tema históricamente controvertido en la Iglesia católica. Especialistas sostienen que impide el desarrollo integral de los sacerdotes y ha acarreado más daño que beneficio a la congregación, debido a la doble moral que implica el fingir mantenerse célibe y al mismo tiempo tener una relación clandestina de pareja, e incluso hijos. Sobre todo, han afectado considerablemente a la institución los escándalos por actos de pederastia cometidos por clérigos. Además, afirman, aleja a los jóvenes de la vocación clerical.

En la otra cara de la moneda, quienes apoyan ese precepto insisten en que tiene base en las escrituras, que es un don que permite concentrarse en la tarea pastoral, y que es ampliamente respetado por los clérigos.

Desde los inicios de la Iglesia católica hubo quienes insistían en la necesidad de decretar el celibato. En el siglo IV, en el concilio de Elvira, en 306, y en el de Nicea, en 325, se instauraron lineamientos al respecto, y en el siglo V San Agustín aseguraba que no había nada tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer.

Lo cierto es que en los albores de la Iglesia católica no era obligatorio, y que no fue impuesto hasta el siglo XVI.

Transgresores, uno de cada dos

De hecho, numerosos papas tuvieron hijos, muchos de los cuales llegaron también a ser sumos pontífices. En ese tiempo hubo varios intentos por implantar el celibato, pero algunos clérigos argumentaron que Cristo nunca lo exigió a sus ministros.

Muchos críticos de ese precepto afirman que la traición a él es mucho más común de lo que reconoce la jerarquía, la cual asegura que oscila entre uno y 2 por ciento.

Para personas que se han alejado del ministerio, la cifra real podría ser cercana a 50 por ciento en muchos países, ya sea que la transgresión haya ocurrido alguna vez o sea constante.

La jerarquía vaticana se ha negado a dar marcha atrás en un asunto, que, aseguran sus críticos, no deriva de un dogma de fe, sino es una norma adoptada principalmente por motivos económicos, para que los bienes de la Iglesia no se esfumaran en herencias para hijos de clérigos, ya que algunos religiosos legaban a sus familiares propiedades de la institución.

Otra razón que se esgrime para la instauración de esa norma es que los sacerdotes no se distraigan en asuntos familiares y se dediquen por completo a su ministerio.

También está el hecho de que al sexo y al placer se les vincula con el pecado; vivir en castidad se aquilata como virtud y quienes la practican estarían en un plano superior a los demás, que sí sucumben ante las tentaciones de la carne.

Según un texto del sacerdote José de Jesús Aguilar, subdirector de radio y televisión de la arquidiócesis de México, Pablo, en su primera carta a Timoteo, pide que los obispos y sus auxiliares estén casados, debido a que si no saben gobernar su propia casa, ¿cómo podrán cuidar la Iglesia de Dios? (capítulo tres, versículos uno al 12).

Añeja disputa

En el concilio de Elvira se determinó liberar de su cumplimiento a los sacerdotes que ya estaban casados, pero volverlo obligatorio para los nuevos.

Este precepto fue aceptado por la Iglesia católica latina, pero no por la de rito oriental, la cual hasta ahora no exige el celibato a sus ministros.

Posteriormente, en 1022, el papa Benedicto VIII insistió en la prohibición del matrimonio de los sacerdotes, basándose en la cita de Mateo 19:12: hay otros que decidieron no casarse a causa del reino de los cielos.

La norma se hizo patente en el concilio de Letrán (1123), pero no fue seguida de manera estricta porque muchos sacerdotes la consideraban una ley humana, no impuesta por Cristo, por lo que siguieron teniendo relaciones de pareja de manera abierta.

En el concilio de Trento (1545-1563) se estableció el celibato sacerdotal de manera definitiva, en respuesta a la reforma protestante, que promovía y permitía casarse a los ministros religiosos.

De acuerdo con personas que han abandonado el ministerio, en la Iglesia católica se toleran muchas actitudes de sus integrantes varones que están alejadas de la vivencia del Evangelio, pero no se acepta de ninguna manera la relación con una mujer.

Desde la formación religiosa de los futuros sacerdotes, algunos educadores imponen en los seminarios diversas prohibiciones para evitar el contacto femenino, particularmente en vacaciones. Esto es, para que procuren alejarse del eventual peligro, y así se les recomienda que no asistan a fiestas o a otras reuniones donde haya mujeres.

Pese a esas restricciones, muchos individuos, incluso algunos que ya llevan tiempo en el ministerio, llegan a la dolorosa conclusión de que en sus pensamientos hay una mujer.

Sobre esa situación, Lauro Macías Raygoza, vicepresidente de la Federación Latinoamérica para la Renovación de los Ministerios (antes Federación Latinoamericana de Sacerdotes Católicos Casados), sostuvo que el celibato no sólo implica abstenerse de las relaciones sexuales:

También están prohibidos los pensamientos relacionados con el sexo, fantasear, ver imágenes, no se diga pornográficas, sino simplemente sensuales, y mucho menos la masturbación, por ser intrínsecamente mala y pecado mortal.


En suma, se debe suprimir todo lo relacionado con el sexo, la sexualidad o la genitalidad.

Según Macías Raygoza, se inculca una visión distorsionada del sexo, haciéndolo ver como algo malo; se busca propiciar el carisma del celibato, pero éste no se crea, lo otorga el Espíritu Santo.

En tanto, para el profesor Josué Tinoco Amador –de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa–, experto en temas religiosos, la castidad ni siquiera debería ser opcional, sino eliminada.

“El celibato impide el crecimiento del ser humano y de la religión. Es inoperante. Hace que cada vez menos jóvenes se decidan por estar en el servicio religioso. Espanta vocaciones y conviene muy poco. Deben quitarlo, así se tendría una religión más humana.

No debería existir ni como opción: debe simplemente desaparecer, porque no ha funcionado y ha causado más daño que beneficio. Impide un desarrollo completo a quienes optan por estar en liderazgo religioso y pone la sexualidad como aspecto negativo.

El celibato es una especie de castración virtual, aunque hay clérigos que llegan a enamorarse y a sentir deseo sexual, en muchos casos hacia una mujer, en otros hacia un hombre y, en el caso más deleznable, hacia niños, consideró.

En sitios de Internet algunos comparten sus inquietudes y plantean que se puede decidir mantenerse en castidad, pero no tan fácilmente no enamorarse o sentirse atraído por alguien.

Al respecto, el sacerdote José de Jesús Aguilar refirió en entrevista que no es difícil seguir el celibato, y asegura que si él en alguna ocasión se hubiese visto en la disyuntiva de elegir entre cumplirlo o no, habría aceptado lo que me dice la Iglesia.

Cuando un sacerdote sublima a través de una gran alegría lo que hace, no hay gran complicación para seguirlo, y más si hay mucha oración, lo cual, añadió, “no significa que, por ejemplo, al ver a una chica, (no) se pueda pensar: ‘qué bonita es’, pero nada más”. Aseveró que la cifra de quienes no cumplen el celibato no supera 2 por ciento, por lo que se trata sólo de casos aislados.

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ESTO QUE HAS VISTO, DIFÚNDELO…

Hipatia

Así de escueto y claro es el título del último libro que he leído. Escrito por Clelia Martínez Maza que es profesora titular en el Área de Historia antigua de la Universidad de Málaga. Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Esta obra no es una novela, sino un ensayo. En él, Cleia nos sumerge en la ciudad de Alejandría durante los siglos IV y V principalmente, época en la cual aconteció el asesinato de Hipatia y la destrucción del Serapeo. Es esencial conocer ese tiempo para entender lo que le paso a Hipatia, ya que su asesinato no fue un hecho aislado, sino la cúspide de una espiral de violencia que fue en crescendo en la Alejandría del siglo IV. Dicha violencia es el medio que encuentran los cristianos y paganos para resolver sus diferencias a la hora de intentar establecer el sistema religioso dominante, pero los enfrentamientos también fueron entre distintas facciones de cristianos, arrianos y nicenos principalmente, cuyas diferencias teológicas los convertía en enemigos acérrimos. Por si esto no era suficiente, existía un enfrentamiento entre la autoridad política y la eclesiástica, ya que el pujante cristianismo poco a poco se habría hueco, y el poder de la Iglesia no paraba de crecer.

Tiempos difíciles en los que la paz no se observaba como una opción, donde las diferencias religiosas y las luchas de poder convertían Alejandría en un continuo polvorín. En medio de todas estas disputas se encontraba Hipatia. La filósofa era uno de los principales escollos que se encontró el obispo Cirilo en su campaña de cristianización de la zona, la cual se caracterizo por sus enfrentamientos contra los judíos, los paganos y otras facciones de cristianos. Al final, Cirilo consiguió difamar a Hipatia, la cual paso de ser una persona respetada a una sospechosa de usar técnicas adivinatorias, así como de utilizar magia negra para confundir y manipular a Orestes que era el prefecto imperial. Una vez culminada la campaña de difamación el asesinato de la última luz de Alejandría era cuestión de tiempo. El asesinato de Hipatia marca el punto de inflexión a partir del cual el declive del paganismo es imparable, el paganismo pierde el poco poder que le quedaba, al final, lamentablemente, la concordia cívica en la ciudad sólo pudo alcanzarse con el triunfo de una de las facciones: la ortodoxia católica.

Ismael Pérez Fernández.

Hipatia

Así de escueto y claro es el título del último libro que he leído. Escrito por Clelia Martínez Maza que es profesora titular en el Área de Historia antigua de la Universidad de Málaga. Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Esta obra no es una novela, sino un ensayo. En él, Cleia nos sumerge en la ciudad de Alejandría durante los siglos IV y V principalmente, época en la cual aconteció el asesinato de Hipatia y la destrucción del Serapeo. Es esencial conocer ese tiempo para entender lo que le paso a Hipatia, ya que su asesinato no fue un hecho aislado, sino la cúspide de una espiral de violencia que fue en crescendo en la Alejandría del siglo IV. Dicha violencia es el medio que encuentran los cristianos y paganos para resolver sus diferencias a la hora de intentar establecer el sistema religioso dominante, pero los enfrentamientos también fueron entre distintas facciones de cristianos, arrianos y nicenos principalmente, cuyas diferencias teológicas los convertía en enemigos acérrimos. Por si esto no era suficiente, existía un enfrentamiento entre la autoridad política y la eclesiástica, ya que el pujante cristianismo poco a poco se habría hueco, y el poder de la Iglesia no paraba de crecer.

Tiempos difíciles en los que la paz no se observaba como una opción, donde las diferencias religiosas y las luchas de poder convertían Alejandría en un continuo polvorín. En medio de todas estas disputas se encontraba Hipatia. La filósofa era uno de los principales escollos que se encontró el obispo Cirilo en su campaña de cristianización de la zona, la cual se caracterizo por sus enfrentamientos contra los judíos, los paganos y otras facciones de cristianos. Al final, Cirilo consiguió difamar a Hipatia, la cual paso de ser una persona respetada a una sospechosa de usar técnicas adivinatorias, así como de utilizar magia negra para confundir y manipular a Orestes que era el prefecto imperial. Una vez culminada la campaña de difamación el asesinato de la última luz de Alejandría era cuestión de tiempo. El asesinato de Hipatia marca el punto de inflexión a partir del cual el declive del paganismo es imparable, el paganismo pierde el poco poder que le quedaba, al final, lamentablemente, la concordia cívica en la ciudad sólo pudo alcanzarse con el triunfo de una de las facciones: la ortodoxia católica.

Ismael Pérez Fernández.

Jueves, 1 de Octubre de 2009

Izquierda-derecha: Los objetivos y las restricciones


Desde la izquierda se suele pensar que ser de izquierdas es seguir las ideas del progreso, de la solidaridad y de la igualdad, mientras que ser de derechas significa no dar importancia a las desigualdades humanas, asentar los privilegios de los ricos y estar anclado en ideas caducas.

Desde la derecha se tiende a pensar que ser de derechas es abogar por una sociedad ordenada y estable en la que cada ser humano pueda encontrar su sitio, con trabajo incluido. Ser de izquierdas, en cambio, implica diluir la responsabilidad individual y llevar a la sociedad por caminos tortuosos para perseguir utopías irrealizables.

Hoy en día, sin embargo, es muy frecuente oír cómo la derecha rechaza que la izquierda se apropie de las ideas de igualdad, progreso y solidaridad, mientras que la izquierda, a su vez, rechaza que solo la derecha quiera una sociedad ordenada y estable. Ninguna se identifica con la imagen que tiene de ella la otra. ¿Debo aclarar que estoy hablando en términos muy generales y que seguramente no incluya a todo el espectro de derecha e izquierda?

Realmente las distinciones entre izquierda y derecha se han difuminado bastante en los últimos tiempos. Ambas tienen razón en sus quejas sobre su estereotipo negativo propio y sobre el estereotipo positivo del otro.

Creo que hay una componente distinta en lo que es la mentalidad de derechas frente a la de izquierdas. Se trata de una conceptualización que tomo de Binmore y que concuerda con estudios psicológicos, como los de John Jost, sobre la relación que hay entre cómo nos enfrentamos a los distintos problemas de la vida y cómo nos adscribimos políticamente. El modelo es el siguiente.

Cada problema requiere identificar dos elementos fundamentales. El primero es el objetivo que se pretende alcanzar, el segundo los impedimentos que se interponen en el camino de ese objetivo. La solución será acercarse lo más posible al objetivo sin darse de tortas con la realidad. Matemáticamente, se trata de elegir los valores de las variables de control (lo que puede hacer un gobierno, por ejemplo) para maximizar una función objetivo (unos niveles de desarrollo, igualdad,…) sujeto a la condición de que los valores de las variables cumplan unas restricciones (que no se salten la legalidad, pero que tampoco se salten las leyes de la economía -por ejemplo, la que dice que si todo el mundo cobra lo mismo nadie trabajará).

En este esquema podremos decir que una persona de derechas tenderá a enfatizar las restricciones y, por tanto, a ser escéptica en la posibilidad de realizar cambios, por mucho que pueda estar de acuerdo con los fines últimos de algunas propuestas de esos utópicos izquierdosos, que no se dan cuenta de que cada vez que quieren cambiar algo, lo empeoran todo más. Una personalidad poco aventurera ayudará a tener esta disposición.

Una persona de izquierdas, en cambio, enfatizará la función objetivo y tenderá a pensar que las restricciones pueden ser superadas con esfuerzo y voluntad, que es cuestión de proponérselo y no sentarse y estar conformes con el estado de las cosas, como hacen esos conservadores que se asustan por todo. Una personalidad abierta será la que ayude a desarrollar estas preferencias políticas.

Los problemas de las sociedades han ido cambiando con los tiempos, como también lo han hecho las restricciones materiales, legales, costumbristas, tecnológicas y demás. Lo que quiere decir que la actitud frente a la posibilidad de perseguir ciertas metas ha podido variar con el tiempo sin necesidad de variar la mentalidad de acuerdo con el esquema anterior. Si ahora hay menos restricciones para eliminar privilegios sociales, el conservador no tendrá tantos problemas como antes para adherirse a ese proyecto. Si las restricciones para conseguir la igualdad plena en disfrute de bienes y servicios se han hecho evidentes, el progresista puede aceptar que habrá que resignarse a que siempre haya algún nivel de desigualdad y no propugnar una revolución para conseguir lo imposible.

Post Scriptum:

Cuando tenía preparada esta entrada me entero que Hugo acaba de publicar una que puede complementar esta. La recomiendo.

Clase de religión, o de nada

Extracto de un reportaje original en El País.com
El primer día de curso, el escritor Eduardo Soto acudió al colegio público El Carmen de Cuenca para matricular a su hijo en segundo de Primaria. Inscribió al niño en Alternativa -dos horas lectivas a la semana- y preguntó a la jefa de estudios: “¿Qué va a hacer mi hijo durante estas dos horas?”. “Nada”, fue la respuesta. El padre quiso saber más, pero la profesora le cortó: “No podemos hablarles de ninguna cultura religiosa, ni repasar asignaturas, ni abordar actividades que supongan un refuerzo académico porque lo prohíbe la ley. Por eso no hacemos nada. Lo ha decidido el claustro para evitar problemas”.

[…]

Es decir, estos niños están obligados por ley a salir de la clase en la que los otros escolares dan Religión y trasladarse a una sala con un profesor que no habla de ninguna materia porque de lo contrario -opinan los autores de la orden ministerial- les colocaría en situación de ventaja con respecto a los alumnos religiosos. Según el Ministerio de Educación, ésta es una buena fórmula para garantizar el derecho de los padres a que sus hijos no sean adoctrinados en una confesión religiosa. Pero muchos educadores consideran el modo en que se ha diseñado la alternativa como un disparate pedagógico.

La creación de Darwin

Se viene esta película. Me alegro por la misma, y porque está protagonizada por esa bella criatura llamada Jennifer Connelly.

Un espacio para dudar. Ateos, agnósticos, escépticos. Reflexión, ensayo, debate. Arte y literatura. Humanismo secular.

Efectos colaterales del divorcio

«De ahora en adelante sólo contrataremos leñadores que se hayan divorciado hace poco.»

«Â¡MUERE, PUTA, MUERE!»

Viñeta de Wulffmorgenthaler.com.

Lee también

De cómo Darwin perdio su fe

Nick Spencer

Es más fácil hacer una película sobre el hombre que mató a Dios que sobre uno que pasó ocho años estudiando percebes. La nueva película sobre Charles Darwin hace lo primero y aunque ha sido criticada por sus imprecisiones históricas, sigue suendo una bella y disfrutable película.

El mismo Darwin nunca pensó que su teoría mataba a Dios, escribiendo al final de sus días que «me parece absurdo dudar que un hombre puede ser ardiente teísta y evolucionista». Ni siquiera acabó con su propia fe religiosa. Aunque la hirió de muerte.

Hasta que volvió con el Beagle en 1836 Darwin se consideraba a sí mismo un Cristiano ortodoxo. No hay motivo para dudarlo aunque hay que reconocer que esa ortodoxia es justo el tipo de ortodoxia racional, demostrable, civilizada y caballeresca habitual a comienzos del siglo XIX. En particular había sido muy influenciado por William Paley quien en su Natural Theology proponía que la naturaleza contiene «manifestaciones de un diseño, que debe proceder de un creador, que ese creador ha de ser una persona y que esa persona es Dios». Para Darwin el Cristianismo debía ser probado, y Paley era la prueba.

Pero tan pronto su teoría emergente empezó a minar esas ideas, también empezó a minar el Cristianismo imbricado en él. No ocurrió inmediatamente. Los cuadernos de Darwin le demuestran intentando acomodar una idea de Dios intelectualmente creible y su nueva teoría. Con éxito, en cierto sentido.

La Evolución hacía innecesaria la idea de que Dios había creado cada una de las especies por separado. ¿No debe fascinar más la idea de que la vida emerge desde un proceso continuo gobernado por las leyes de la Evolución, que la de pensar que Dios lleva desde el Silúrico diseñando distintos tipos de moluscos? La creación especial ya no tenía nada que hacer. «Es una idea indigna de alguien capaz de decir, hágase la luz, y que la luz se haga».

El sufrimiento era sin embargo un problema. La selección natural enfatiza la ubicuidad y aparente necesidad de sufrimiento en el mundo natural. Para alguien crecido en la idea del «mundo feliz de existencias encantadas» de Paley este era un duro asunto.

No era de todas formas un callejón sin salida. Al terminar el primer borrador de lo que luego sería El Origen de las Especies, Darwin puso en equilibrio el dolor inherente a la selección natural con la extraordinaria grandeza de sus resultados. «De la muerte, hambruna, rapiña, de esa secreta guerra que es la naturaleza conseguimos el mejor resultado que podemos concebir, la creación de las formas de vida animales superiores».

Ahí estaba la cuestión. Si los animales superiores, en todo su esplendor, con toda su gracia, grandeza y sofisticación, con mentes capaces de metafísica y moralidad, si son «el mejor resultado que podemos concebir» entonces quizás la selección natural no es simplemente compatible con la idea de Dios sino que le da apoyo. Colgando de cómo se equilibran la grandeza de la vida y su potencial para el fracaso.

Esto facilitó cierto escepticismo durante la primera década posterior al desarrollo de la teoría de Darwin que permitió un equilibrio. Siguió siendo teísta Cristiano pasados los cuarenta aunque ya con una fe poco intensa. Si esa fe lo hubo sido más antes es cuestionable, como ya reconocía su mujer Emma antes de casarse.

Cuando sin embargo su hija Annie murió en 1851 a los 10 años, el sufrimiento pasó de ser un problema teorético a uno personal y real. La mayor parte de las familias victorianas perdían hijos, y el mismo Darwin perdió dos más durante su infancia. Pero Annie era su favorita y, contra lo habitual en otros padres de la época, fue testigo de su degradación y de todos y cada uno de los últimos días de su corta vida. La experiencia pulverizó lo que quedaba de su fe Cristiana.

La idea de que la Evolución destruyó la fe de Darwin es sólo media verdad, habitualmente utilizada para intentar demostrar que la Evolución aniquila la idea de Dios. De la misma forma, proclamar que la Evolución no tuvo nada que ver con su pérdida de fe y que ésta es sólo achacable a la muerte de su hija no es demasiado menos precisa. Y también es utilizada en ocasiones para crear polémica, usualmente para demostrar que la Evolución no es un desafío a las creencias religiosas de nadie.

En realidad la pérdida de fe de Darwin fue, tal y como él mismo reconoce, gradual y compleja. Los motivos no eran nuevos, y el sufrimiento siempre ha sido y siempre será un serio desafío al Cristianismo, pero recibieron un nuevo foco. Muchos de los contemporáneos científicos de Darwin, como John Stevens Henslow, Charles Lyell, Asa Gray, George Wright, Alexander Winchell y James Dana, acomodaron fácilmente sus creencias Cristianas con la nueva teoría. De hecho, como el historiador James Moore ha remarcado, «con pocas excepciones los principales pensadores Cristianos en Gran Bretaña y los Estados Unidos no han tenido especiales problemas en reconciliarse con Darwin y la Evolución».

Sólo que Darwin, habiendo crecido con esa armoniosa y satisfactoria visión de la creación de Paley, no pudo.

Visto en The Guardian.

Lee también

Feliz día de la Blasfemia!

En un mundo donde ciertas ideas aún mantienen una situación de privilegio, volviéndose incuestionables ya que su crítica es condenada social y legalmente, se ha organizado para hoy una jornada de resistencia llamada Blasphemy Day. La idea no es hacer un ataque gratuito a la sensibilidad de nadie, pero si poner en igualdad de condiciones las afirmaciones religiosas a las de cualquier otro tipo, de manera que la crítica ya no sea considerada una blasfemia, sino un mínimo y elemental ejercicio de la libertad de expresión.

Como una forma de festejo del día de la blasfemia, traigo a la portada de esta web algunos textos que pretenden poner un toque de humor sobre las religiones, y que seguramente para más de uno pueden ser considerados una blasfemia.

Que los disfruten!

 

 

Pasatiempos cristianos

Entregamos una pequeña selección de juegos y pasatiempos con temática cristiana. Ideal para la playa o para días de lluvia.

Test: ¿Que tan religioso puedo ser?

Lo que sigue es un test que lo enfrenta a situaciones cotidianas con la intención de determinar que tan potencialmente creyente es Ud. Cada situación muestra tres posibles reacciones suyas. Seleccione una por situación, y sume el nro que corresponde a cada opción seleccionada. Con la suma realizada, al final del texto encontrará el resultado que se ajusta a su perfil de creyente.

Situación 1:

Ud. recibe una intimación municipal para ponerse al día con el pago de algún impuesto. Verificando encuentra todos los comprobantes de pago, por lo que se dirige a la dependencia municipal para aclarar la situación. La empleada que lo atiende le explica que comprende sus argumentos, pero que tiene que ponerse al día. Ud. le insiste en que tiene las evidencias de estar al día con el impuesto, pero ella le responde diciéndole “Ud. tiene una deuda,  yo lo siento así en mi corazón”

Miercoles, 30 de Septiembre de 2009

La Teoría de los Juegos. La Historia Más Lúdica Jamás Contada. Parte 5.

Nash al rescate

El joven John Nash era un matemático brillante a quien se le ocurrió dedicarse a la Teoría de los Juegos. Tuvo la idea de que todos los juegos podrían analizarse basándose en un sencillo concepto: el punto de equilibrio. Ocurre que los juegos de suma cero se pueden resolver de una manera relativamente simple. Basta con seguir una estrategia maxmin. Consiste esta en calcular lo peor que nos puede pasar en cada cosa que hagamos y elegir aquella en la que lo peor sea lo menos malo de todo. Esto se puede interpretar como una estrategia prudente o, incluso, paranoica. Como el juego es de suma cero, tiene sentido suponer que el contrincante nos estará intentando fastidiar la fiesta. En otros juegos la paranoia no es de rigor.

Pero sucede que en los juegos de suma cero, si cada jugador juega la estrategia maxmin ocurre algo interesante, como vimos en al entrada anterior. Una vez que se llega a ella, nadie quiere hacer otra cosa. Esto hace de la Teoría de los Juegos de Suma Cero una teoría bastante completa. Tenemos una historia de cómo llegar al equilibrio (jugando la estrategia prudente) y una historia de por qué no se sale de él (el que se desvía, pierde).

Para definir su punto de equilibrio, Nash extendió esta idea del equilibrio como agujero negro (aquel punto del que, una vez en él, no se sale) a todos los juegos. El problema es que falta la historia de cómo se llega a él. Si solo hay un equilibrio en el juego, no hay problema, los jugadores racionales podrán anticipar lo que harán los demás y el resultado solo podrá ser el equilibrio de Nash. Para juegos con múltiples equilibrios el problema de selección ha abierto multitud de estudios que todavía no han dado una solución última (ni se espera que la den).

Nash recibió el premio Nobel, no solo por su definición de equilibrio (seguramente otros autores hubieran llegado a ella), sino por su teorema de existencia, por su propuesta de solución del juego cooperativo de negociación (otro ejemplo situación irresoluble por la razón moral) y por abrir y avanzar en una línea de investigación consistente en encontrar el juego no cooperativo que pueda estar detrás de una propuesta de solución para un juego cooperativo. Cada uno de los pocos artículos publicados en estos tres temas es un ejemplo de genialidad y elegancia. Desgraciadamente, poco después la esquizofrenia pudo con él. Afortunadamente, es uno de los pocos casos en los que, después de muchos años de sufrimiento de la enfermedad, se produce una recuperación. Parece ser que el Nobel no se le otorgó hasta que el comité estuvo seguro de que podría ir a recogerlo en condiciones.

Veamos un ejemplo sencillo de un juego y de sus equilibrios de Nash: Se cruzan dos coches en una carretera. ¿Hacia qué lado se apartarán para no chocarse? Si cada uno va por su derecha, problema resuelto. También si cada uno va por su izquierda. Ambas situaciones son equilibrios. Si el otro va por la derecha, mejor si yo voy también por la derecha y, claro, si yo voy por la derecha, el otro ve confirmado que hacía bien en ir por la derecha. Pero podemos hacer el mismo razonamiento si ponemos izquierda en lugar de derecha. Lo que no es un equilibrio es que cada uno vaya por un lado. Alguno de los dos (en este juego, los dos) se arrepentirá y querrá hacer otra cosa.

Podemos representar el juego en la siguiente tabla:

 

 

Conductor 2

 

 

Izquierda

Derecha

Conductor 1

Izquierda

1, 1

0, 0

Derecha

0, 0

1, 1

Los números pueden ser entendidos como las utilidades de los conductores: Cero, si van por lados distintos, con el riesgo de accidente; uno, si van por el mismo lado, evitando un susto.

Si los conductores tuvieran más simpatías por un lado de la calzada que por el otro, por ejemplo, porque fuera más fácil conducir por el lado derecho que por el izquierdo podríamos sustituir el juego anterior por este otro:

 

 

Conductor 2

 

 

Izquierda

Derecha

Conductor 1

Izquierda

1, 1

0, 0

Derecha

0, 0

2, 2

Sin embargo, en este nuevo juego, conducir ambos conductores por la izquierda sigue siendo un equilibrio. Si el otro va por la izquierda, no gano nada (pierdo mucho) si me empeño en ir yo solo por la derecha.

-Ya, pero es que si todos piensan como tú, las cosas no se mejoran.

-Claro, pero es que si todos piensan como yo, no voy a ser yo el único tonto que no piense como yo.

Lo cual me recuerda la historia de uno que conducía por la autopista y escucha en la radio:

-“Cuidado en la Autopista del Sur, que hay un loco conduciendo en sentido contrario”.

-“¿Uno?” Replica nuestro conductor. “¡Yo veo cientos!”.

Los cristianos nos envían sus consejos

Parece ser que el activismo ateo contemporáneo ha puesto a la defensiva a los sectores religiosos. Ya hay una fuerza, que aunque pequeña, se está haciendo oir del lado librepensador, y resulta molesta para los dirigentes religiosos.Como resultado de esta puesta en alerta en las toldas de la religiosidad, se puede mostrar el esfuerzo del pastor presbiteriano Timothy J. Keller, quien escribió un

¿Descaro o estupidez?

El descaro de la Iglesia Católica para excusar su culpa por la larga tradición de pedofilia entre sus filas parece no tener fin. Hace poco coméntabamos aquí la liviandad frente al escándalo por parte del clero español. Ahora el Vaticano dice que los curas pedófilos son en realidad homosexuales atraidos por adolescentes, y que no son tantos como dicen. La culpa ahora es de la homosexualidad, no de

Triunfó la caverna en Medellín

En el 2008 fue electo alcalde de Medellín Alonso Salazar, quien dentro de sus propuestas había planteado la creación de la Clínica de la Mujer. Este centro médico prestaría sus servicios en torno a tres ejes: la salud sexual y reproductiva, los problemas ginecológicos que de ella se derivan, la violencia y la salud mental.Pero había algo con que Salazar no contaba. La ICAR se opondría a la

Políticos, ignorancia científica, y la homeopatía

Me desayuno la siguiente noticia en el periódico El País, “El Congreso acuerda que la homeopatía sea realizada solo por licenciados en Medicina y Cirugía”. Increíble, nuestros políticos hacen gala de una cultura científica nula. Y es que la homeopatía, simple y llanamente no funciona, es decir, que sus efectos no superan los de un placebo. Así que la práctica de la misma ya la pueden realizar licenciados en Medicina, o en periodismo, o un mendigo que esté en la calle, el resultado será el mismo.

Y es que lo de la homeopatía no tiene mucho sentido. El principal problema, es que las supuestas sustancias activas del fármaco homeopático se diluyen en cantidades tremendamente grandes, de tal modo que en el producto final no hay ninguna molécula de la supuesta sustancia activa. Sabiendo esto, lo que se postulo es que el agua tiene memoria, de tal forma que aunque no quede ni una molécula de la sustancia activa el agua recuerda las propiedades químicas de dicha sustancia. ¿Tiene memoria el agua? De tenerla, debería recordar las propiedades químicas de todas las sustancias con las que ha estado en contacto, así que resulta sorprendente que bebamos un vaso de agua y no nos pase nada. Ya que a lo largo de la historia de la Tierra el agua habrá estado en contacto con multitud de sustancias que son venenosas para nosotros.

¿Alguien puede dar la referencia a algún ensayo clínico, o artículo científico, publicado en alguna revista científica, en el que se demuestre que la homeopatía funciona? Alguno dirá sí, en la revista Nature, en su día se publicó un artículo sobre la investigación de Benveniste. Lo cierto es que los encargados de la revisión de dicho artículo antes de su publicación, hicieron notar que tanto el método como los resultados no eran convincentes, razón por la cual, a Nature, le llovieron las críticas por el mero hecho de publicar dicho artículo. Pero el tema tenía su truco, y es que el editor de Nature por aquel entonces, J. Madox, publicó el artículo bajo la condición de que Benveniste le dejara a él y a un equipo de expertos repetir los ensayos en su laboratorio, Benveniste aceptó, el artículo se publicó y J. Madox junto con W. Stewart -científico experto en estudio de errores-, y James Randi conocido ilusionista e investigador de afirmaciones paranormales se presentaron el laboratorio de Benveniste. Los ensayos se repitieron y ¿qué sucedió? Nada, absolutamente nada, los sorprendentes resultados de Benveniste se habían evaporado, ¿qué clase de medicina es ésta que no funciona cuando los ensayos lo realizan personas escépticas sobre su efectividad?

Lo que ya es de traca es la argumentación de la diputa socialista Mercedes Coello, firmante de la iniciativa:

“no cabe la menor duda de que la cada vez mayor demanda social de dichos profesionales justifica su regulación, con el efecto de evitar el intrusismo que tanto mal hace a nuestro sistema sanitario”

Pero es que para regular una práctica medica lo que se requiere son pruebas de que los fármacos usados realmente funcionan y son eficaces, lo cual se hace con ensayos científicos, no con testimonios del tipo “mi amigo me dijo que funciona”, o “en muchos otros países ya la han incluido” o “es que la gente lo quiere”. Como ciudadano que paga sus impuestos quiero una sistema sanitario de confianza, y francamente ¿cómo va a ser de confianza un sistema que incluye medicamentos cuya efectividad no ha sido demostrada?

Ismael Pérez Fernández.

Moises adolescente

Se empieza separando las aguas del Mar Rojo, y se termina separando lo que realmente trae cuenta. O al revés. Gracias @outime.

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