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Viernes, 14 de Febrero de 2014
La inmortalidad ¡vaya timo!

La genial serie de libros ¡Vaya timo! cuenta con un tÃtulo maravilloso: La inmortalidad ¡Vaya timo!
En este libro podremos encontrar una reflexión amena, franca y racional de porque la creencia en la inmortalidad es algo sin sentido. Más que una apuesta por la desazón es una mirada sensata que invita a disfrutar la vida y que salvaguarda de los timadores que se lucran con base en esta idea.
Gabriel Capote, autor de esta obra responde a continuación una entrevista de Radio Campus. Compartimos esta entrevista.
Escrito por Luis Javier Capote Pérez
¿Cómo surge la idea de hacer un libro como "La inmortalidad ¡vaya timo!" (Laetoli)?
Casi todo el mundo tiene curiosidad respecto a qué ocurre después de la muerte, y esto es precisamente lo que ha incentivado la enorme cantidad de mitos y religiones que intentan dar respuesta a esta incógnita. No obstante, no todos los intentos de respuesta proceden de mitos y religiones. Ha habido alguna gente que ha intentado demostrar con argumentos supuestamente racionales y con evidencia, que hay un más allá. Ha habido fundamentalmente dos disciplinas encargadas de esto: la parapsicologÃa y la filosofÃa. Quizás a algunas personas estos argumentos les parezcan convincentes. Mi intención en el libro ha sido evaluar con cierto detenimiento estos argumentos, y al final, concluyo que ninguno en realidad es muy contundente. Creo, en todo caso, que los argumentos filosóficos a favor de la inmortalidad tienen acaso más poder persuasivo que las supuestas pruebas procedentes de la parapsicologÃa.
En mi caso, me considero una persona egoÃsta. No veo el egoÃsmo como un vicio; antes bien, considero que ser egoÃsta es una postura perfectamente racional y aceptable. Y, puesto que me preocupa tanto mi propio bienestar, tengo la inquietud de saber qué será de mà cuando llegue el momento de mi muerte. Hay muchas preguntas religiosas que el hombre se ha hecho: ¿de dónde venimos?, ¿existe Dios?, etc. Para una persona egoÃsta como yo, esas preguntas no son tan importantes como la pregunta central: ¿se acabará en un momento mi existencia? De ahà surge la idea para escribir este libro.
¿Es realmente un timo la inmortalidad o es simplemente una excusa para vender cierto tipo de productos en la forma de esperanza?
En todas las creencias, hay diversos grados de certeza. Yo estoy absolutamente seguro de que existo, por aquello que señalaba Descartes (pienso, luego existo). Yo estoy casi absolutamente seguro de que la Tierra gira alrededor del sol (pero, es posible que esté equivocado, pues un genio maligno puede estar engañándome). No estoy muy seguro de que haya habido una guerra de Troya; estoy casi absolutamente seguro de que Jesús no resucitó, y estoy absolutamente seguro de que los cÃrculos cuadrados no existen. Pues bien, respecto a la inmortalidad, estoy casi seguro de que es un timo, pero dejo un espacio de duda. Creo que, para afirmar la existencia de algo, debe proveerse evidencia a su favor. Y, me temo de que no hay ninguna evidencia a favor de la inmortalidad. Ahora bien, el hecho de que no haya evidencia a favor de la existencia de algo no prueba que no exista. Pero, en virtud de la ausencia de evidencia, debemos tentativamente (nunca definitivamente) asumir su inexistencia. De manera tal que, hasta que no aparezca alguna evidencia significativa, debemos asumir que la inmortalidad es un timo.
Respecto a la venta de productos en forma de esperanza, creo que, en efecto, a veces la creencia en la inmortalidad funciona de esa manera. Aunque, para ser franco, creo que las personas que deliberadamente mienten y manipulan a los demás con creencias sobre la inmortalidad son minorÃa. Ciertamente, ha habido en la historia episodios tan lamentables como la venta de indulgencias por parte de la Iglesia Católica. Pero, honestamente, opino que la creencia en la inmortalidad es más bien espontánea en la mayorÃa de la gente, sin necesidad de que haya una elite de explotadores que se aprovechen de esto.
En algunos analistas se ha percibido la idea de una vida ultraterrena como una forma de controlar la vida terrena, en el sentido de una recompensa futura a cambio de pasarlas canutas en este valle de lágrimas ¿está de acuerdo con esta idea?
Ésa es la conocida tesis de Marx: la religión (y la creencia en la inmortalidad) es el opio del pueblo. De hecho, es la misma tesis de Diderot, Voltaire y otros grandes de la Ilustración: hubo una conspiración de sacerdotes que, con sus enseñanzas religiosas, lograban controlar al pueblo y los mantenÃa en condiciones de opresión. Yo creo que esta tesis no es muy adecuada. La creencia en la inmortalidad es mucho más compleja, y no obedece estrictamente a una conspiración de los sacerdotes. No dudo de que, en algún momento, algún obispo, rabino o mulá ha usado la amenaza del fuego infernal para controlar a su feligresÃa, pero creo que, aun sin esta amenaza, la gente igualmente creerÃa en la inmortalidad. Por otra parte, no deja de ser cierto que en los paÃses con mejores condiciones de vida en el mundo (Noruega, Dinamarca, Suecia, Japón), el número de personas que cree en la inmortalidad es cada vez menor.
La historia de la humanidad está llena de mitos en torno a la inmortalidad: desde el mito del retorno artúrico hasta el tratamiento criogénico de Walt Disney, pasando por la reencarnación ¿es un mito que se resiste a desaparecer? ¿hay siempre un espacio en nuestras cabezas para que anide el deseo de vivir eternamente o vivir más allá de la muerte?
Muchos psicólogos evolucionistas opinan que, en efecto, nuestro cerebro está programado para tener una tendencia a creer en la inmortalidad. Por razones evolutivas, tenemos una tendencia a atribuir agencia a fenómenos desprovistos de agencia. En la sabana africana, sobrevivÃan en mayor proporción aquellos homÃnidos que, ante una ráfaga de viento, o una sombra, o cualquier movimiento, huyeran. Esta tendencia, si bien propicia paranoias, también permite escapar frente a los peligros, especialmente de los depredadores. Y, en este sentido, tenemos la tendencia a atribuir agencia y propósito a fenómenos desprovisto de ello: vemos caras en las nubes, oÃmos voces en las olas del mar, etc. Ahora bien, el atribuir agencia termina por propiciar la idea de que existe algo que hace que las cosas inanimadas tengan vida propia, y ese algo es, por supuesto, el alma. AsÃ, tenemos una tendencia natural a creer en las almas, y esto, eventualmente, conduce a las personas a creer en una forma de inmortalidad.
Además, la evolución también hizo que desarrollemos una capacidad para sentir empatÃa y colocarnos en la mente de los demás. De nuevo, en la sabana africana, los homÃnidos que lograsen anticipar lo que sus compañeros o algún depredador pensase, tuvieron más oportunidad de sobrevivir. Esta tendencia, eventualmente, conduce a la idea de que hay una misteriosa sustancia que permite a las personas salirse de su cuerpo y ocupar el cuerpo de los demás. Y, eventualmente, esta idea lleva a la conclusión de que la muerte del cuerpo no significa la muerte de la persona, pues esa misteriosa sustancia persiste.
De manera tal que la evolución ha hecho que tengamos una tendencia a creer en la inmortalidad. Ahora bien, esa tendencia es reversible con la educación. Nuestro cerebro nos condiciona a tener muchos sesgos y creer cosas irracionales, pero no nos impide del todo aplicar criterios de racionalidad y comprender que, aquello que muchas veces creemos por intuición, en realidad es erróneo.
Respecto al tratamiento criogénico de Walt Disney, en efecto, es un mito. Pero, no es un mito que otros personajes (entre ellos el popular jugador de béisbol Ted Williams) sà están congelados con técnicas criogénicas. La inmortalidad no es enteramente un timo, pues existe la posibilidad de que, en un futuro, los cientÃficos puedan ofrecernos algún tipo de inmortalidad. Revivir a los cuerpos que ya se han descompuesto es prácticamente una misión imposible. Revivir a los cuerpos preservados es difÃcil, pero los cientÃficos no desechan del todo esa esperanza. Ahora bien, hay más entusiasmo en otras alternativas. El cientÃfico Aubrey de Grey, por ejemplo, está trabajando duro para detener, e incluso, revertir, los procesos de envejecimiento, y esto, en teorÃa, podrÃa suspender indefinidamente la muerte. Los cientÃficos Raymund Kurzweil y Hans Moravec han planteado la posibilidad de que, en un futuro, nuestras mentes sean emuladas en un ordenador, y esto garantizará una forma de inmortalidad. El movimiento filosófico conocido como el ‘transhumanismo’ considera seriamente estas alternativas. Y, si bien por ahora son ciencia ficción, tienen un mayor halo de plausibilidad que las fantasÃas tradicionales de la religión. Lamentablemente, por cuestiones de espacio, no pude discutir en el libro las promesas cientÃficas respecto a la inmortalidad, pero es un tema que no debe descuidarse.
¿Qué le dirÃa a aquellas personas que leen esta entrevista para animarles a leer el libro?
Les dirÃa que es un libro escrito por un filósofo, pero dirigido a todo tipo de gente. No hay tecnicismos, ni argumentos complicados. Hay un recorrido por apariciones fantasmales, sesiones de médiums, supuestos casos de reencarnación, experiencias cercanas a la muerte, y otras cosas que, seguramente los jóvenes han visto en la televisión, pero que tienen buenas explicaciones racionales. Hay, además, preguntas más intrigantes como, por ejemplo: ¿cómo puedo estar seguro de que la persona que va al cielo (o al infierno) es la misma persona que vivió en la Tierra? Y, también, trata de ofrecer alguna perspectiva de madurez respecto a cómo podemos vivir tranquilamente sin tener que creer en la inmortalidad.
Las preguntas respecto a la inmortalidad han mortificado a mucha gente desde los inicios de nuestra especie. En el libro, trato de presentar con humor y sencillez un tema que genera muchas inquietudes.
La colección ¡Vaya timo!
La colección de Editorial Laetoli consta hasta el momento de los tÃtulos siguientes:
1. El creacionismo ¡vaya timo! - Ernesto Carmena.
2. Los ovnis ¡vaya timo! - Ricardo Campo.
3. La sábana santa ¡vaya timo! - Félix Ares.
4. El yeti y otros bichos ¡vaya timo! - Carlos Chordá.
5. La parapsicologÃa ¡vaya timo! - Carlos J. Ãlvarez.
6. Las abducciones ¡vaya timo! - Luis R. González.
7. El psicoanálisis ¡vaya timo! - Carlos SantamarÃa y Ascensión Fumero.
8. Los vampiros ¡vaya timo! - Jordi Ardanuy.
9. La religión ¡vaya timo! - Gonzalo Puente Ojea.
10. La conspiración lunar ¡vaya timo! - Eugenio Fernández Aguilar.
11. El tarot ¡vaya timo! - Javier Cavanilles.
12. La homeopatÃa ¡vaya timo! - VÃctor-Javier Sanz.
13. Las brujas ¡vaya timo! - Manuel Bear.
14. Las pseudociencias ¡vaya timo! - Mario Bunge.
15.Los productos naturales ¡vaya timo! - J. M. Mulet.
16. La inmortalidad ¡vaya timo! - Gabriel Andrade.
17. El nacionalismo ¡vaya timo! - Roberto Augusto.
18. La acupuntura ¡vaya timo! - Victor-Javier Sanz.
19. El posmodernismo ¡vaya timo! - Gabriel Andrade.
20. El diseño inteligente ¡vaya timo! - Ismael Pérez Fernández.
Cómo cambió con Darwin nuestra visión del mundo
Reproduzco el articulín (¡que no me entere yo de que ese articulito pasa hambre!) que me sacaron ayer en DivulgaUNED, con motivo del aniversario de Darwin.
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La concepción del mundo que nuestros antepasados tenían durante la Edad Media y la Antigüedad entendía la historia universal como un relato, cuyos protagonistas eran los seres humanos (por supuesto, algunos más que otros) y ciertos seres sobrenaturales, que cambiaban según la religión de cada grupo o sociedad. La naturaleza sería, en esa concepción, poco más que un mero escenario de la tragedia o tragicomedia en la que consistía la historia humana, un escenario construido por dios o por los dioses según el plan de la obra que se representaba en él.
En la Edad Moderna, esta concepción se fue modificando hasta comprender la naturaleza como un sistema que obedecía ciegamente, pero de forma determinista, un puñado de leyes, seguramente establecidas por dios en la creación del universo, y que el ser humano era capaz de descubrir mediante su razón. Este elemento, la razón era lo único que podía verse como algo no natural, y que seguía conectando al hombre con una realidad trascendente; algo que seguía, por lo tanto, estableciendo un sentido a la existencia y a la historia humana, aunque dicho sentido ya no pudiera ser considerado como un relato literario al modo de los mitos clásicos o medievales sino, más bien, como algún otro tipo de fórmula filosófica.
El descubrimiento darwiniano de la evolución mediante selección natural fue el golpe de gracia a estas cosmovisiones: independientemente de si el origen del universo y de sus leyes son o dejan de ser fruto de una mente divina (algo que la ciencia y la filosofía han terminado considerando básicamente indemostrable), el caso es que la evolución del hombre hay que dejar de verla como resultado de un “plan”, y nuestra racionalidad hay que comprenderla como una mera capacidad biológica más, desarrollada por modificación y selección a partir de las capacidades de nuestros antepasados no humanos.
En cierto sentido, la aceptación de la teoría de Darwin (y no la mera llegada de la Ilustración, como quería el filósofo Immanuel Kant) es lo que ha supuesto verdaderamente la entrada de la especie humana en su mayoría de edad, al hacernos comprender que no tenemos a nadie que nos lleve de la mano, ni hay un plan trascendente ni sobrenatural marcado en ningún sitio (o en un no-sitio) que establezca adónde tenemos que llegar y por dónde tenemos que ir, sino que estamos completamente solos en la naturaleza (salvo el resto de la naturaleza, animales y plantas incluidas, por supuesto), y todo lo que hagamos es pura responsabilidad nuestra. Pero, sobre todo, que no hay nadie más que nosotros para juzgar nuestras acciones. La historia, ni la humana ni la natural, no tiene algo así como un sentido, y hemos de acostumbrarnos a vivir con esa nueva certeza.
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La concepción del mundo que nuestros antepasados tenían durante la Edad Media y la Antigüedad entendía la historia universal como un relato, cuyos protagonistas eran los seres humanos (por supuesto, algunos más que otros) y ciertos seres sobrenaturales, que cambiaban según la religión de cada grupo o sociedad. La naturaleza sería, en esa concepción, poco más que un mero escenario de la tragedia o tragicomedia en la que consistía la historia humana, un escenario construido por dios o por los dioses según el plan de la obra que se representaba en él.
En la Edad Moderna, esta concepción se fue modificando hasta comprender la naturaleza como un sistema que obedecía ciegamente, pero de forma determinista, un puñado de leyes, seguramente establecidas por dios en la creación del universo, y que el ser humano era capaz de descubrir mediante su razón. Este elemento, la razón era lo único que podía verse como algo no natural, y que seguía conectando al hombre con una realidad trascendente; algo que seguía, por lo tanto, estableciendo un sentido a la existencia y a la historia humana, aunque dicho sentido ya no pudiera ser considerado como un relato literario al modo de los mitos clásicos o medievales sino, más bien, como algún otro tipo de fórmula filosófica.
El descubrimiento darwiniano de la evolución mediante selección natural fue el golpe de gracia a estas cosmovisiones: independientemente de si el origen del universo y de sus leyes son o dejan de ser fruto de una mente divina (algo que la ciencia y la filosofía han terminado considerando básicamente indemostrable), el caso es que la evolución del hombre hay que dejar de verla como resultado de un “plan”, y nuestra racionalidad hay que comprenderla como una mera capacidad biológica más, desarrollada por modificación y selección a partir de las capacidades de nuestros antepasados no humanos.
En cierto sentido, la aceptación de la teoría de Darwin (y no la mera llegada de la Ilustración, como quería el filósofo Immanuel Kant) es lo que ha supuesto verdaderamente la entrada de la especie humana en su mayoría de edad, al hacernos comprender que no tenemos a nadie que nos lleve de la mano, ni hay un plan trascendente ni sobrenatural marcado en ningún sitio (o en un no-sitio) que establezca adónde tenemos que llegar y por dónde tenemos que ir, sino que estamos completamente solos en la naturaleza (salvo el resto de la naturaleza, animales y plantas incluidas, por supuesto), y todo lo que hagamos es pura responsabilidad nuestra. Pero, sobre todo, que no hay nadie más que nosotros para juzgar nuestras acciones. La historia, ni la humana ni la natural, no tiene algo así como un sentido, y hemos de acostumbrarnos a vivir con esa nueva certeza.
Cómo cambió con Darwin nuestra visión del mundo
Reproduzco el articulÃn (¡que no me entere yo de que ese articulito pasa hambre!) que me sacaron ayer en DivulgaUNED, con motivo del aniversario de Darwin.
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La concepción del mundo que nuestros antepasados tenÃan durante la Edad Media y la Antigüedad entendÃa la historia universal como un relato, cuyos protagonistas eran los seres humanos (por supuesto, algunos más que otros) y ciertos seres sobrenaturales, que cambiaban según la religión de cada grupo o sociedad. La naturaleza serÃa, en esa concepción, poco más que un mero escenario de la tragedia o tragicomedia en la que consistÃa la historia humana, un escenario construido por dios o por los dioses según el plan de la obra que se representaba en él.
En la Edad Moderna, esta concepción se fue modificando hasta comprender la naturaleza como un sistema que obedecÃa ciegamente, pero de forma determinista, un puñado de leyes, seguramente establecidas por dios en la creación del universo, y que el ser humano era capaz de descubrir mediante su razón. Este elemento, la razón era lo único que podÃa verse como algo no natural, y que seguÃa conectando al hombre con una realidad trascendente; algo que seguÃa, por lo tanto, estableciendo un sentido a la existencia y a la historia humana, aunque dicho sentido ya no pudiera ser considerado como un relato literario al modo de los mitos clásicos o medievales sino, más bien, como algún otro tipo de fórmula filosófica.
El descubrimiento darwiniano de la evolución mediante selección natural fue el golpe de gracia a estas cosmovisiones: independientemente de si el origen del universo y de sus leyes son o dejan de ser fruto de una mente divina (algo que la ciencia y la filosofÃa han terminado considerando básicamente indemostrable), el caso es que la evolución del hombre hay que dejar de verla como resultado de un “planâ€, y nuestra racionalidad hay que comprenderla como una mera capacidad biológica más, desarrollada por modificación y selección a partir de las capacidades de nuestros antepasados no humanos.
En cierto sentido, la aceptación de la teorÃa de Darwin (y no la mera llegada de la Ilustración, como querÃa el filósofo Immanuel Kant) es lo que ha supuesto verdaderamente la entrada de la especie humana en su mayorÃa de edad, al hacernos comprender que no tenemos a nadie que nos lleve de la mano, ni hay un plan trascendente ni sobrenatural marcado en ningún sitio (o en un no-sitio) que establezca adónde tenemos que llegar y por dónde tenemos que ir, sino que estamos completamente solos en la naturaleza (salvo el resto de la naturaleza, animales y plantas incluidas, por supuesto), y todo lo que hagamos es pura responsabilidad nuestra. Pero, sobre todo, que no hay nadie más que nosotros para juzgar nuestras acciones. La historia, ni la humana ni la natural, no tiene algo asà como un sentido, y hemos de acostumbrarnos a vivir con esa nueva certeza.
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La concepción del mundo que nuestros antepasados tenÃan durante la Edad Media y la Antigüedad entendÃa la historia universal como un relato, cuyos protagonistas eran los seres humanos (por supuesto, algunos más que otros) y ciertos seres sobrenaturales, que cambiaban según la religión de cada grupo o sociedad. La naturaleza serÃa, en esa concepción, poco más que un mero escenario de la tragedia o tragicomedia en la que consistÃa la historia humana, un escenario construido por dios o por los dioses según el plan de la obra que se representaba en él.
En la Edad Moderna, esta concepción se fue modificando hasta comprender la naturaleza como un sistema que obedecÃa ciegamente, pero de forma determinista, un puñado de leyes, seguramente establecidas por dios en la creación del universo, y que el ser humano era capaz de descubrir mediante su razón. Este elemento, la razón era lo único que podÃa verse como algo no natural, y que seguÃa conectando al hombre con una realidad trascendente; algo que seguÃa, por lo tanto, estableciendo un sentido a la existencia y a la historia humana, aunque dicho sentido ya no pudiera ser considerado como un relato literario al modo de los mitos clásicos o medievales sino, más bien, como algún otro tipo de fórmula filosófica.
El descubrimiento darwiniano de la evolución mediante selección natural fue el golpe de gracia a estas cosmovisiones: independientemente de si el origen del universo y de sus leyes son o dejan de ser fruto de una mente divina (algo que la ciencia y la filosofÃa han terminado considerando básicamente indemostrable), el caso es que la evolución del hombre hay que dejar de verla como resultado de un “planâ€, y nuestra racionalidad hay que comprenderla como una mera capacidad biológica más, desarrollada por modificación y selección a partir de las capacidades de nuestros antepasados no humanos.
En cierto sentido, la aceptación de la teorÃa de Darwin (y no la mera llegada de la Ilustración, como querÃa el filósofo Immanuel Kant) es lo que ha supuesto verdaderamente la entrada de la especie humana en su mayorÃa de edad, al hacernos comprender que no tenemos a nadie que nos lleve de la mano, ni hay un plan trascendente ni sobrenatural marcado en ningún sitio (o en un no-sitio) que establezca adónde tenemos que llegar y por dónde tenemos que ir, sino que estamos completamente solos en la naturaleza (salvo el resto de la naturaleza, animales y plantas incluidas, por supuesto), y todo lo que hagamos es pura responsabilidad nuestra. Pero, sobre todo, que no hay nadie más que nosotros para juzgar nuestras acciones. La historia, ni la humana ni la natural, no tiene algo asà como un sentido, y hemos de acostumbrarnos a vivir con esa nueva certeza.
Miercoles, 12 de Febrero de 2014
La actividad solar de cerca
Os traigo un espectacular vÃdeo confeccionado a partir de las observaciones del SDO. Bajo estas siglas, que significan algo asà como Observatorio de la Dinámica Solar, se esconde la misión de la NASA para estudiar la variabilidad del Sol y cómo esta puede influir en la Tierra.
El vÃdeo concentra en apenas tres minutos la actividad solar de un año, podremos ver manchas solares, fulguraciones, las lÃneas del campo magnético etc. Recordad que el hecho de que el Sol aparezca en distintos colores se debe a que se observa en distintas longitudes de onda del espectro electromagnético. Lo que se hace es asignar determinados colores a esas longitudes de onda que nuestros ojos no pueden captar. Poneos cómodos y disfrutad de nuestro astro Rey:
Feliz DÃa de Darwin
Un dÃa como hoy, hace 203 años nació el naturalista que cambiarÃa nuestra visión de la vida en el planeta y más profundamente nuestro lugar en el mundo natural. Gracias a Darwin no fue necesario recurrir a las explicaciones mágico-religiosas para explicar el origen y diversidad de las especies en el el mundo.
En este dÃa tan especial les comparto este documental
¡FELIZ DÃA DE DARWIN!
Jueves, 20 de Febrero de 2014
ONU acusa al Vaticano de encubrir a sacerdotes pederastas
EFE. El Comité de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), encargado de vigilar el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño, acusó al vaticano de "encubrir" a los sacerdotes acusados de perpetrar abusos sexuales a menores.
Dicho comité aseveró que los sacerdotes acusados de pederastia son transferidos de parroquia, e incluso son enviados a diferentes paÃses, con la finalidad de "encubrir sus crÃmenes".
CONTINUAR LEYENDO Dicho comité aseveró que los sacerdotes acusados de pederastia son transferidos de parroquia, e incluso son enviados a diferentes paÃses, con la finalidad de "encubrir sus crÃmenes".
Crece pleito entre Vaticano y ONU por casos de pederastia
Crece disputa; la denuncia sobre la pederastia representa extralimitación, afirma
CIUDAD DEL VATICANO.— Las observaciones del Comité de los Derechos de los Niños de Naciones Unidas (ONU) “parecen interferir en las posiciones doctrinales y morales de la Iglesia católicaâ€, a más de presentar “graves anomalÃas y lÃmitesâ€, afirmó el padre Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, al responder ayer al documento en el que la institución internacional criticó, el miércoles, la ineficiencia del Vaticano para frenar la pederastia sacerdotal.
“Las observaciones del Comité van más allá de sus facultades, al dar indicaciones que involucran evaluaciones morales sobre contracepción, aborto, educación en las familias y una visión de la sexualidad humana, a la luz de una propia ideologÃa de la sexualidadâ€, dijo Lombardi en un artÃculo escrito para la página web de Radio Vaticano.
CONTINUAR LEYENDO CIUDAD DEL VATICANO.— Las observaciones del Comité de los Derechos de los Niños de Naciones Unidas (ONU) “parecen interferir en las posiciones doctrinales y morales de la Iglesia católicaâ€, a más de presentar “graves anomalÃas y lÃmitesâ€, afirmó el padre Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, al responder ayer al documento en el que la institución internacional criticó, el miércoles, la ineficiencia del Vaticano para frenar la pederastia sacerdotal.
“Las observaciones del Comité van más allá de sus facultades, al dar indicaciones que involucran evaluaciones morales sobre contracepción, aborto, educación en las familias y una visión de la sexualidad humana, a la luz de una propia ideologÃa de la sexualidadâ€, dijo Lombardi en un artÃculo escrito para la página web de Radio Vaticano.
Sábado, 8 de Febrero de 2014
Historias insólitas de la Biblia: El rey de los prepucios
Una extraña manera de demostrar que el dios Jehová estaba con David
1 de Samuel 18: 25-27
25 Y Saúl dijo: Decid asà a David: El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos.
26 Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese,
27 se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.
28 Pero Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija Mical lo amaba,
25 Y Saúl dijo: Decid asà a David: El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos.
26 Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese,
27 se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.
28 Pero Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija Mical lo amaba,
Estudios sobre camellos contradicen relatos bÃblicos
Los relatos bÃblicos de Abraham, José y Jacob, hablan de camellos domesticados que se utilizaban como animales de carga. Pero, ahora, arqueólogos demostraron que estos animales no fueron domesticados en la Tierra de Israel hasta siglos después de la época de los patriarcas (2.000-1.500 a. C.).
Noticia de la BBC Mundo
Noticia de la BBC Mundo
Utilizando la datación por radiocarbono, expertos de la Universidad de Tel Aviv deteminaron el momento en el que los camellos domesticados llegaron al Levante sur, adelantando la estimación del siglo XII al IX a. C..
"Mediante el análisis de la evidencia arqueológica de los lugares de producción de cobre del valle de Aravá, hemos sido capaces de estimar la fecha de este evento en términos de décadas en lugar de siglos", dijo el arqueólogo Erez Ben-Yosef, del Departamento de ArqueologÃa del Cercano Oriente y Culturas de la Universidad de Tel Aviv.
"La introducción del camello a nuestra región fue un muy importante desarrollo económico y social", añadió.
Los resultados, publicados recientemente en la revista Tel Aviv, enfatizan aún más las discrepancias entre los textos bÃblicos y la historia verificable.
Pruebas de carbono
Los arqueólogos creen que los camellos fueron domesticados en la PenÃnsula Arábiga para su uso como animales de carga en algún momento hacia el final del segundo milenio a. C..
En el sur de Levante, donde se encuentra Israel, los huesos de camellos domesticados más antiguos conocidos son del Valle de Aravá, que se extiende a lo largo de la frontera entre Israel y Jordania desde el Mar Muerto hasta el Mar Rojo y fue un antiguo centro de producción de cobre.
Para determinar exactamente cuando los camellos domesticados aparecieron en el Levante meridional, los arqueólogos, Sapir- Hen y Ben-Yosef utilizaron la datación por radiocarbono y otras técnicas.
En todas las excavaciones realizadas en el valle, encontraron con que los huesos del camello fueron desenterrados casi exclusivamente de las capas arqueológicas que datan del último tercio del siglo X a. C. o más tarde, siglos después de que los patriarcas vivieron y décadas después del Reino de David, según la Biblia.
La aparición de camellos domesticados en el Valle de Aravá parece coincidir con los cambios dramáticos en las actividades mineras de cobre local.
Muchas de las minas y los sitios de fundición fueron cerrados, y los que se mantuvieron activos comenzaron a utilizar mano de obra más centralizada y una sofisticada tecnologÃa, de acuerdo con la evidencia arqueológica.
Los investigadores dicen que los antiguos egipcios pudieron haber impuesto estos cambios y trajeron camellos domesticados después de la conquista de la zona en una campaña militar mencionada en fuentes bÃblicas y egipcias.
La llegada de los camellos domesticados promovió el comercio entre Israel y lugares exóticos inalcanzables hasta entonces.
Según los investigadores, los camellos podÃan viajar sobre distancias mucho mayores que los burros y las mulas que les precedieron.
En el siglo VII a. C., las rutas comerciales, como la Ruta de Incienso iban desde Ãfrica a través de Israel a la India.
Los camellos abrieron Israel hasta el mundo más allá de los vastos desiertos, dicen los investigadores, alterando profundamente su historia económica y social.
"Mediante el análisis de la evidencia arqueológica de los lugares de producción de cobre del valle de Aravá, hemos sido capaces de estimar la fecha de este evento en términos de décadas en lugar de siglos", dijo el arqueólogo Erez Ben-Yosef, del Departamento de ArqueologÃa del Cercano Oriente y Culturas de la Universidad de Tel Aviv.
"La introducción del camello a nuestra región fue un muy importante desarrollo económico y social", añadió.
Los resultados, publicados recientemente en la revista Tel Aviv, enfatizan aún más las discrepancias entre los textos bÃblicos y la historia verificable.
Pruebas de carbono
Los arqueólogos creen que los camellos fueron domesticados en la PenÃnsula Arábiga para su uso como animales de carga en algún momento hacia el final del segundo milenio a. C..
En el sur de Levante, donde se encuentra Israel, los huesos de camellos domesticados más antiguos conocidos son del Valle de Aravá, que se extiende a lo largo de la frontera entre Israel y Jordania desde el Mar Muerto hasta el Mar Rojo y fue un antiguo centro de producción de cobre.
Para determinar exactamente cuando los camellos domesticados aparecieron en el Levante meridional, los arqueólogos, Sapir- Hen y Ben-Yosef utilizaron la datación por radiocarbono y otras técnicas.
En todas las excavaciones realizadas en el valle, encontraron con que los huesos del camello fueron desenterrados casi exclusivamente de las capas arqueológicas que datan del último tercio del siglo X a. C. o más tarde, siglos después de que los patriarcas vivieron y décadas después del Reino de David, según la Biblia.
Los cientÃficos piensan que los pocos huesos de camellos que se encuentran en las capas arqueológicas anteriores pertenecÃan probablemente a camellos salvajes que estaban en el Levante meridional desde el NeolÃtico o incluso antes.
MinerÃa de cobre
Miercoles, 5 de Febrero de 2014
Una introducción al método cientÃfico
Aquà os traigo un vÃdeo realizado por José Manuel Goméz miembro del grupo de investigación de procesamiento del lenguaje y socio también de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento cientÃfico. El vÃdeo está muy bien y sirve para acercarse a esa cosa llamada ciencia:
Martes, 4 de Febrero de 2014
Duro encuentro de Fernández Noroña en Veracruz haciendo #DesobedienciaCivil
Fernande Noroña le reclama a un encargado de una tienda a quién le recrimina su prepotencia a la que está acostumbrado a tratar a sus empleados.












Enlázanos!! :)