{"id":13067,"date":"2011-06-21T09:01:51","date_gmt":"2011-06-21T08:01:51","guid":{"rendered":"http:\/\/redatea.net\/index.php\/el-ateismo-mixto\/"},"modified":"2011-06-21T09:01:51","modified_gmt":"2011-06-21T08:01:51","slug":"el-ateismo-mixto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/el-ateismo-mixto\/","title":{"rendered":"El ate\u00c3\u00adsmo mixto"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-0XiBms-Zj-I\/Tf_rbqyikVI\/AAAAAAAADks\/MbnuSVmjJww\/s1600\/Raphael3.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"margin:0px auto 10px;text-align:center;cursor:pointer;cursor:hand;width: 400px;height: 255px\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/e5fee_Raphael3.jpg\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00c2\u00a9 <a href=\"http:\/\/www.nodulo.org\/ec\/aut\/iof.htm\"><span>\u00c3\u008d\u00c3\u00b1igo Ongay<\/span><\/a><\/p>\n<p>Con el t\u00c3\u00adtulo<span> <\/span><a href=\"http:\/\/razonatea.blogspot.com\/2011\/05\/ateismo-logico.html\">\u00c2\u00abAte\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb<\/a>, Alfonso Fern\u00c3\u00a1ndez Tresguerres nos ha ofrecido en el n\u00c3\u00bamero 110 de <span>El Catoblepas<\/span> un trabajo en el que expone las razones que fundar\u00c3\u00adan un juicio negativo respecto al problema de la existencia de Dios. Tresguerres estar\u00c3\u00ada reconstruyendo all\u00c3\u00ad una argumentaci\u00c3\u00b3n filos\u00c3\u00b3fica de signo ateo, no te\u00c3\u00adsta pero tampoco meramente agn\u00c3\u00b3stica, tendente a la negaci\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1s terminante de la existencia de Dios. Y ello tanto por motivos l\u00c3\u00b3gicos (\u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb) como por razones puramente factuales (pues es as\u00c3\u00ad que, seg\u00c3\u00ban parece, de la incapacidad del te\u00c3\u00adsta a la hora de demostrar la existencia de Dios, deber\u00c3\u00a1 concluirse, <span>a la Hanson, <\/span>que este <span>simplemente no existe de hecho <\/span>dado que, como ya se sabe, \u00c2\u00abel que afirma tiene que probar\u00c2\u00bb, &amp;c.). Esto es; si a la incapacidad del te\u00c3\u00adsta de probar sus asertos \u00c2\u00aben el terreno de los hechos\u00c2\u00bb (algo que, advi\u00c3\u00a9rtase, ya de suyo probar\u00c3\u00ada la inexistencia de Dios) se suma el car\u00c3\u00a1cter contradictorio de la esencia divina (y es que, al fin de cuentas, Dios no es siquiera posible en el terreno de la l\u00c3\u00b3gica) se seguir\u00c3\u00a1 simplemente, tras la combinaci\u00c3\u00b3n de ambos tipos de argumentos \u00c2\u00aba la mayor gloria del ate\u00c3\u00adsmo\u00c2\u00bb, que Dios no existe y ello por mucho que, tal y como le sucede a Tresguerres seg\u00c3\u00ban \u00c2\u00abconfesi\u00c3\u00b3n de parte\u00c2\u00bb, <span>estuvi\u00c3\u00a9semos encantados de que el Padre Eterno existiese a fin de no vivir en la finitud puesto que, apoy\u00c3\u00a1ndonos en Unamuno, simplemente no nos da la gana de morirnos.<\/span> Una vez semejante conclusi\u00c3\u00b3n ha quedado bien aquilatada cabr\u00c3\u00a1, s\u00c3\u00ad, \u00c2\u00abrespetar\u00c2\u00bb las \u00c2\u00abcreencias\u00c2\u00bb del te\u00c3\u00adsta (pues al fin y al cabo \u00c3\u00a9ste es muy libre de creer lo que estime oportuno incluso cuando se ampara en fide\u00c3\u00adsmos del tipo \u00c2\u00abcredo quia absurdum\u00c2\u00bb de Tertuliano) siempre y cuando \u00c3\u00a9ste, a su vez, sea tambi\u00c3\u00a9n capaz de ofrecernos un respeto semejante a los que, en nombre del \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb, \u00c2\u00abno creemos\u00c2\u00bb.<br \/>En este contexto,  si nosotros, por nuestra parte, nos hemos decidido a \u00c2\u00abresponder\u00c2\u00bb a algunas partes de su ensayo es porque la idea misma de ate\u00c3\u00adsmo desde la que \u00c3\u00a9l mismo razona en todo momento nos parece enteramente indefinida al menos si es verdad que el \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo\u00c2\u00bb (como en general todos los conceptos negativo-funcionales) se dice de muchas maneras. Ello, estimamos, ser\u00c3\u00a1 raz\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1s que suficiente para tratar de \u00c2\u00abdiagnosticar\u00c2\u00bb la posici\u00c3\u00b3n, sin duda que atea, de Tresguerres, sirvi\u00c3\u00a9ndonos para ello de algunos de los delineamientos doctrinales expuestos por Gustavo Bueno en su  libro <span>La fe del ateo.<\/span><br \/>En efecto, tal y como Gustavo Bueno nos lo advierte en su libro, el t\u00c3\u00a9rmino <span>ate\u00c3\u00adsmo<\/span>, en cuanto que construido seg\u00c3\u00ban una estructura funcional definida por el \u00c2\u00abalfa privativa\u00c2\u00bb, s\u00c3\u00b3lo alcanzar\u00c3\u00a1 un sentido preciso al recortarse sobre los contenidos determinados que se nieguen en cada caso, con lo que ciertamente, no se podr\u00c3\u00a1 en modo alguno confundir la negaci\u00c3\u00b3n de la existencia de los dioses \u00c3\u00b3nticos de los panteones polite\u00c3\u00adstas griegos, romanos, fenicios, egipcios o cartagineses <span>(ate\u00c3\u00adsmo \u00c3\u00b3ntico) <\/span>con la negaci\u00c3\u00b3n de la existencia del Dios metaf\u00c3\u00adsico de las religiones terciarias <span>(ate\u00c3\u00adsmo ontol\u00c3\u00b3gico)<\/span> como no ser\u00c3\u00a1 tampoco indiferente que la operaci\u00c3\u00b3n negar, contenida en el alfa privativa de referencia, aparezca como referida al Dios cat\u00c3\u00b3lico<span> (ate\u00c3\u00adsmo cat\u00c3\u00b3lico) <\/span>o al Dios de Mahoma <span>(ate\u00c3\u00adsmo musulm\u00c3\u00a1n). <\/span>Tampoco ser\u00c3\u00a1 igual, referir la <span>negaci\u00c3\u00b3n <\/span>a la existencia de Dios conservando su <span>esencia <\/span>o constitutivo formal <span>(ate\u00c3\u00adsmo existencial) <\/span>que negar la esencia divina bien sea en alguno de sus componentes o atributos en el sentido del ate\u00c3\u00adsmo esencial parcial (como lo hacen los de\u00c3\u00adstas respecto de la providencia, raz\u00c3\u00b3n por la que Voltaire pudo tipificarlos como \u00c2\u00abateos corteses\u00c2\u00bb) bien sea en relaci\u00c3\u00b3n a la totalidad de la esencia de Dios (en el sentido del ate\u00c3\u00adsmo esencial total seg\u00c3\u00ban el cual, dejando enteramente al margen el problema de la existencia de Dios \u00e2\u20ac\u201cproblema que ahora, aparecer\u00c3\u00a1 como capcioso en su mismo planteamiento\u00e2\u20ac\u201c, lo que propiamente no existe es la propia idea de Dios). En fin, tampoco ser\u00c3\u00a1 exactamente lo mismo el <span>ate\u00c3\u00adsmo privativo <\/span>caracter\u00c3\u00adstico de tantos \u00c2\u00abateos militantes\u00c2\u00bb que necesitan definirse incesantemente en funci\u00c3\u00b3n de los propios contenidos negados (por ejemplo, <span>apostatando <\/span>u organizando \u00c2\u00abprocesiones ateas\u00c2\u00bb en plena semana santa cat\u00c3\u00b3lica, &amp;c., pero tambi\u00c3\u00a9n \u00c2\u00abechando de menos a Dios\u00c2\u00bb suponemos que a la manera como tambi\u00c3\u00a9n se echa de menos el \u00c2\u00abmiembro fantasma\u00c2\u00bb) que el \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo negativo\u00c2\u00bb propio de aquellas personas que se desenvuelven al margen de Dios, &amp;c.<br \/>Desde este punto de vista, nos apresuramos a manifestar nuestro acuerdo total con Tresguerres a la hora de se\u00c3\u00b1alar el error de diagn\u00c3\u00b3stico de Enrique Tierno Galv\u00c3\u00a1n. En efecto, si Tierno afirmaba que el \u00c2\u00abateo no quiere que Dios exista\u00c2\u00bb mientras que el \u00c2\u00abagn\u00c3\u00b3stico se limita a no echar de menos a Dios conform\u00c3\u00a1ndose con vivir la finitud\u00c2\u00bb, nosotros, procediendo desde las mallas clasificatorias que acabamos de resumir, interpretar\u00c3\u00adamos la postura propia de quienes en efecto \u00c2\u00abno quieren que exista Dios\u00c2\u00bb como un \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo privativo\u00c2\u00bb (pues todos nos definimos a la postre por nuestros enemigos) mientras que, ciertamente, \u00c2\u00abno echar de menos a Dios\u00c2\u00bb cuadrar\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s bien con el \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo negativo\u00c2\u00bb de signo m\u00c3\u00a1s neutro. No entendemos en cambio demasiado bien lo que quiere decir Tresguerres cuando asegura que estar\u00c3\u00ada encantado si Dios existiese, puesto que tal \u00c2\u00abconfesi\u00c3\u00b3n\u00c2\u00bb, por mucho que se ampare en la autoridad de don Miguel de Unamuno, no tendr\u00c3\u00ada mayor alcance, al menos si hemos entendido correctamente el n\u00c3\u00bacleo de su \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb, que \u00c2\u00abdesear\u00c2\u00bb la existencia de un decaedro regular al que se comienza por considerar como un contrasentido geom\u00c3\u00a9trico a la luz de las leyes de Euler. No es que neguemos a Tresguerres su derecho a \u00c2\u00abno querer morirse\u00c2\u00bb, pero desde luego nos parece sorprendente que nuestro autor pueda declararse \u00c2\u00abencantado\u00c2\u00bb ante la \u00c2\u00abexistencia\u00c2\u00bb de un conciencia egom\u00c3\u00b3rfica incorp\u00c3\u00b3rea e infinita que empezar\u00c3\u00ada por hacer imposible la existencia del mundo, una conciencia por lo dem\u00c3\u00a1s, de la que se predica a la vez la omnipotencia y la incapacidad de dotar a sus propias criaturas la virtud creadora, &amp;c. Simplemente si la esencia divina es contradictoria, no cabr\u00c3\u00a1 ni \u00c2\u00abestar encantado\u00c2\u00bb ni \u00c2\u00abafligirse\u00c2\u00bb (muy literalmente, a la manera de Espinosa: ni re\u00c3\u00adr ni llorar) ante la afirmaci\u00c3\u00b3n, ahora declarada como imposible, de su existencia.<br \/>Ahora bien, si la postura que Tierno enjareta al ateo es en realidad propia tan solo de una de las variedades de ate\u00c3\u00adsmo, con lo que en efecto, la diferencia entre este y el agnosticismo no podr\u00c3\u00ada situarse donde Enrique Tierno Galv\u00c3\u00a1n la hace residir, tampoco cabr\u00c3\u00a1, seg\u00c3\u00ban pensamos, limitarse a declarar que frente al escepticismo del agn\u00c3\u00b3stico que, inconsecuentemente, retirar\u00c3\u00ada el juicio de existencia, el ateo sostiene que Dios no existe (y menos a\u00c3\u00ban rematar semejante declaraci\u00c3\u00b3n con un rotundo <span>\u00c2\u00abas\u00c3\u00ad de simple\u00c2\u00bb), <\/span>y ello puesto que tal posici\u00c3\u00b3n, sin perjuicio de que en efecto se coordine hasta identificarse con la postura propia del ate\u00c3\u00adsmo existencial (en el que valdr\u00c3\u00ada situar a Hanson, cuyos argumentos parecen resultar tan caros a Tresguerres), no por ello se solidarizar\u00c3\u00a1 con otras versiones del ate\u00c3\u00adsmo que dirigieran su trituraci\u00c3\u00b3n no tanto a la \u00c2\u00abexistencia\u00c2\u00bb como a la \u00c2\u00abesencia\u00c2\u00bb divina, o a alg\u00c3\u00ban componente especialmente significativo de la misma. Este, sin ir m\u00c3\u00a1s lejos, ser\u00c3\u00ada el caso de argumentos tan cl\u00c3\u00a1sicos como el de Epicuro al que Tresguerres se refiere, puesto que en lo referido al problema del mal, retirar la Bondad divina (si es que Dios ha podido evitar el mal pero no ha querido hacerlo) como negar su Omnipotencia (si es que Este ha querido evitarlo sin poderlo) no equivale sin m\u00c3\u00a1s a destruir la totalidad de su constitutivo formal a la manera del <span>ate\u00c3\u00adsmo esencial total.<\/span> Por las mismas razones cabr\u00c3\u00ada suponer, en la direcci\u00c3\u00b3n de un <span>ate\u00c3\u00adsmo parcial<\/span> por referencia al te\u00c3\u00adsmo terciario, que Dios, aunque exista, no es omnipotente o no es bueno o simplemente no gobierna el mundo, &amp;c., planteamientos todos ellos que nos pondr\u00c3\u00adan muy cerca del de\u00c3\u00adsmo o de concepciones como pueda serlo la del propio Epicuro con sus dioses de los <span>Entremundos<\/span>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-PYH4QQikiH0\/Tf_p4osD04I\/AAAAAAAADkk\/WfZB8oNvVxw\/s1600\/tres.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"margin: 0px auto 10px;text-align: center;cursor: pointer;width: 440px;height: 243px\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/e5fee_tres.jpg\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p>Pero a nuestro juicio, cuando de lo que se trata es de aquilatar lo que las diferentes variedades del ate\u00c3\u00adsmo puedan dar de s\u00c3\u00ad, es justamente el ate\u00c3\u00adsmo existencial a la Hanson el que puede estimarse enfangado en un callej\u00c3\u00b3n sin salida. Y es que aunque nosotros desde nuestras propias premisas podamos sin duda aceptar con Tresguerres que \u00c2\u00abno hay experiencia alguna ni evidencia de ning\u00c3\u00ban tipo que demuestre la existencia de Dios, ni tampoco argumento alguno capaz de hacerlo\u00c2\u00bb, ello, no se deber\u00c3\u00a1 tanto a que \u00c2\u00abDios s\u00c3\u00b3lo exista como idea\u00c2\u00bb, tal y como el fil\u00c3\u00b3sofo asturiano concluye de su cr\u00c3\u00adtica del argumento ontol\u00c3\u00b3gico anselmiano, sino m\u00c3\u00a1s bien, a que por el contrario \u00c2\u00abDios no existe como idea\u00c2\u00bb, esto es, a que lo que ni existe ni puede existir es la misma idea de Dios que tanto el te\u00c3\u00adsta como el ateo existencial (tanto San Anselmo como Santo Tom\u00c3\u00a1s, tanto Hanson o Richard Dawkins como Alfonso Fern\u00c3\u00a1ndez Tresguerres a lo largo de la mayor parte de su trabajo) proceden dando enteramente por supuesta.<br \/>Pero hay m\u00c3\u00a1s. Y es que, si bien es cierto que, tal y como Tresguerres parece detectar con ojo cl\u00c3\u00adnico, las v\u00c3\u00adas tomistas, sin perjuicio de poder recorrerse con total comodidad en la l\u00c3\u00adnea del regressus, hacen imposible todo progressus cr\u00c3\u00adtico al mundo del que se parti\u00c3\u00b3 (y de ah\u00c3\u00ad su formalismo metaf\u00c3\u00adsico), tambi\u00c3\u00a9n se har\u00c3\u00a1 preciso reconocer, nos parece, que argumentos como el de San Anselmo no podr\u00c3\u00a1n en modo alguno desactivarse con objeciones del tipo \u00c2\u00abla existencia no es una perfecci\u00c3\u00b3n\u00c2\u00bb como parece suponer Tresguerres (en la l\u00c3\u00adnea de Gaunilo, de Santo Tom\u00c3\u00a1s o incluso de Kant), puesto que no se trata tanto de que lo sea. De lo que se tratar\u00c3\u00a1 en el fondo, y esto es algo que ni Santo Tom\u00c3\u00a1s ni Kant pudieron tomar debidamente en cuenta, es de que presupuesta la existencia de la idea de Dios como ser necesario (es decir, presupuesta <span>la existencia de Dios como idea<\/span>), resultar\u00c3\u00a1 <span>imposible <\/span>(por contradictorio), proceder como lo hace el ateo existencial concluyendo que <span>tal ser necesario es, sin embargo, s\u00c3\u00b3lo contingente <\/span>(i. e., no necesario). Con ello, la cuesti\u00c3\u00b3n no residir\u00c3\u00a1 tanto en determinar que \u00c2\u00abDios no exista\u00c2\u00bb, a la manera como determinamos, por v\u00c3\u00ada negativa, y tras un exhaustivo sumario emp\u00c3\u00adrico de los \u00c2\u00abhechos\u00c2\u00bb, que no existe el \u00c2\u00abmonstruo del Lago Ness\u00c2\u00bb, puesto que Dios no es una esencia respecto de la cual la existencia aparezca como posible sin perjuicio de que pueda eventualmente negarse (como lo hace el ateo) en ausencia de pruebas, &amp;c., &amp;c. Simplemente si Dios es una esencia, esto es, si la idea de Dios figura como posible (composible) no ya en s\u00c3\u00ad misma sino con respecto a los propios componentes que la integran as\u00c3\u00ad como en relaci\u00c3\u00b3n al <span>mundus adspectabilis (si Dios es posible), <\/span>entonces no quedar\u00c3\u00a1 m\u00c3\u00a1s remedio que reconocer inmediatamente, al menos si no se pretende incurrir en una contradicci\u00c3\u00b3n, su existencia real (Dios es necesario) y ello porque la esencia de Dios, esto es su mismo constitutivo formal, tal y como el propio Santo Tom\u00c3\u00a1s se hizo cargo del asunto sin perjuicio de sus cr\u00c3\u00adticas a la prueba a priori, viene a coincidir con su <span>Esse<\/span>. Y la cuesti\u00c3\u00b3n sigue siendo que si \u00c3\u2030l pudo decir a Mois\u00c3\u00a9s \u00c2\u00absoy el que soy\u00c2\u00bb, tal afirmaci\u00c3\u00b3n habr\u00c3\u00a1 que retraducirla, seg\u00c3\u00ban todo el ciclo de la escol\u00c3\u00a1stica tomista, del siguiente modo: Dios es, en efecto, el <span>ipsum esse subsistens.<\/span><br \/>Para decirlo de otro modo: si es verdad que el ateo (existencial) pero tambi\u00c3\u00a9n el agn\u00c3\u00b3stico razona como si resultase posible reconocer la idea de Dios al tiempo que se retira su existencia real, ello, al cabo, es algo que s\u00c3\u00b3lo podr\u00c3\u00a1 hacerse al precio de quedar vigorosamente enredado en la misma maquinaria del argumento ontol\u00c3\u00b3gico (particularmente cuando este mismo se contempla desde la perspectiva de su reformulaci\u00c3\u00b3n modal a la manera de Leibniz) puesto que entonces, quien as\u00c3\u00ad procediese se ver\u00c3\u00a1 forzado a afirmar de modo contradictorio que Dios es al mismo tiempo necesario e inexistente. Y ello, a\u00c3\u00b1adir\u00c3\u00adamos zambull\u00c3\u00a9ndose en el propio argumento ontol\u00c3\u00b3gico que se pretend\u00c3\u00ada destruir, s\u00c3\u00b3lo que ahora bajo la figura del \u00c2\u00abinsensato\u00c2\u00bb que la propia maquinaria argumentativa anselmiana reclama inexcusablemente. Para decirlo de otro modo: <span>si el ateo <\/span>\u00e2\u20ac\u201cparece razonar el <span>te\u00c3\u00adsta\u00e2\u20ac\u201ccomienza declarando como existente la idea del Dios terciario (aunque s\u00c3\u00b3lo sea la de su idea, al modo de Tresguerres), entonces no podr\u00c3\u00a1 en modo alguno resistirse sin contradicci\u00c3\u00b3n ante la conclusi\u00c3\u00b3n, avasalladora, de que tal idea, a la que se reconoce como posible, implica a fortiori la existencia del Ens Necessarium.<\/span><br \/>Y es que justamente, a nuestro juicio no reside en otro lugar la misma inconsistencia del agn\u00c3\u00b3stico. En efecto, no se tratar\u00c3\u00a1, como lo sostiene Tresguerres, de que este haya renunciado a exigirle tanto al te\u00c3\u00adsta como al ateo \u00c2\u00abpruebas\u00c2\u00bb tanto \u00c2\u00aben el \u00c3\u00a1mbito de los hechos como en el de la l\u00c3\u00b3gica\u00c2\u00bb ni tampoco, desde luego, de que no haya advertido que<span> la ausencia de evidencias constituye evidencia de ausencia<\/span> (algo en todo caso bien discutible, e incluso gratuito como principio l\u00c3\u00b3gico al menos cuando tomamos distancias de las consabidas argucias de abogado) puesto que la verdadera cuesti\u00c3\u00b3n reside en que, argumentando <span>ad hominem<\/span>, cuando se comienza reconociendo la existencia de Dios como <span>posible<\/span>, no cabr\u00c3\u00a1, tras ello, mantener por m\u00c3\u00a1s tiempo que tal existencia es sin embargo, s\u00c3\u00b3lo problem\u00c3\u00a1tica como si, por imposible, el ser necesario fuese contingente.<br \/>\u00c2\u00bfQuiere todo esto decir que podamos y debamos dar por buenas las conclusiones que tantos fil\u00c3\u00b3sofos te\u00c3\u00adstas (desde San Anselmo a Descartes, desde Duns Scoto a Malebranche o Malcom) han pretendido extraer de la prueba ontol\u00c3\u00b3gica? No sin duda, puesto que sin perjuicio de reconocer al argumento el vigor de sus engranajes l\u00c3\u00b3gicos, siempre cabr\u00c3\u00a1 proceder en la direcci\u00c3\u00b3n del ate\u00c3\u00adsmo esencial total, \u00c2\u00ababriendo el proceso a la posibilidad de la esencia\u00c2\u00bb para decirlo con la f\u00c3\u00b3rmula empleada por Gustavo Bueno en su libro<span> El papel de la filosof\u00c3\u00ada en el conjunto del saber<\/span>, es decir, siempre ser\u00c3\u00a1 posible discurrir, a sensu contrario,concluyendo por <span>modus tollens<\/span> en lugar de <span>modus ponens<\/span>, que Dios es imposible. Y ello \u00e2\u20ac\u201cesta es nos parece la cuesti\u00c3\u00b3n\u00e2\u20ac\u201c en virtud del mismo circuito argumental aducido en el Proslogio, s\u00c3\u00b3lo que le\u00c3\u00addo ahora a a la inversa. Como se\u00c3\u00b1ala Gustavo Bueno en su obra <span>La fe del ateo:<\/span><\/p>\n<blockquote><p>\u00c2\u00abEl ate\u00c3\u00adsmo esencial (que no necesita mayores especificaciones, porque estas las reservamos para los casos del ate\u00c3\u00adsmo esencial parcial, que s\u00c3\u00b3lo son ate\u00c3\u00adsmos esenciales por relaci\u00c3\u00b3n a los te\u00c3\u00b3logos que reconocen a esos atributos negados como integrantes del constitutivo formal de Dios) es la negaci\u00c3\u00b3n de la idea misma de Dios. El ate\u00c3\u00adsmo esencial, en el sentido dicho de ate\u00c3\u00adsmo esencial total, no niega propiamente a Dios, niega la idea misma de Dios, y con ello, por supuesto, niega el mismo argumento ontol\u00c3\u00b3gico. Descartes o Leibniz, como es bien sabido, ya lo supusieron, al obligarse a anteponer a su argumento la \u00c2\u00abdemostraci\u00c3\u00b3n\u00c2\u00bb de que exist\u00c3\u00ada la idea de Dios, es decir, en la teor\u00c3\u00ada de Leibniz, la demostraci\u00c3\u00b3n de que la idea de Dios era posible. Pero el ate\u00c3\u00adsmo esencial impugna las pretendidas demostraciones de Descartes, Leibniz y otros muchos en la actualidad, de esta idea, y concluye que no tenemos idea de Dios clara y distinta, sino tan confusa que habr\u00c3\u00ada que considerarla como un mosaico de ideas incompatibles (si, por ejemplo, se considera incompatible la omnipotencia y la omnisciencia de Dios: si Dios es omnisciente, \u00c2\u00bfc\u00c3\u00b3mo pudo tolerar, si fuera omnipotente, el Holocausto?), as\u00c3\u00ad como un mosaico de estas ideas con im\u00c3\u00a1genes antropom\u00c3\u00b3rficas o zoom\u00c3\u00b3rficas (\u00c2\u00abinteligente\u00c2\u00bb, \u00c2\u00abbondadoso\u00c2\u00bb, \u00c2\u00abarbitrario\u00c2\u00bb, \u00c2\u00abanciano\u00c2\u00bb). La llamada \u00c2\u00abIdea de Dios\u00c2\u00bb, en su sentido ontol\u00c3\u00b3gico, ser\u00c3\u00ada en realidad una pseudoidea, o una \u00c2\u00abparaidea\u00c2\u00bb (a la manera como el llamado concepto de \u00c2\u00abdecaedro regular\u00c2\u00bb es en realidad un pseudoconcepto o un paraconcepto, es decir, para decirlo gramaticalmente, un t\u00c3\u00a9rmino contrasentido).<br \/>Desde la perspectiva del ate\u00c3\u00adsmo esencial, en la que por supuesto nosotros nos situamos, las preguntas habituales: \u00c2\u00ab\u00c2\u00bfExiste Dios o no existe?\u00c2\u00bb, o bien: \u00c2\u00ab\u00c2\u00bfC\u00c3\u00b3mo puede usted demostrar que Dios no existe?\u00c2\u00bb, quedan dinamitadas en su mismo planteamiento, y con ello su condici\u00c3\u00b3n capciosa. En efecto, cuando la pregunta se formula atendiendo a la existencia (\u00c2\u00ab\u00c2\u00bfExiste Dios?\u00c2\u00bb) se est\u00c3\u00a1 muchas veces presuponiendo su esencia \u00e2\u20ac\u201co si se quiere, el sujeto gramatica= l, y no el predicado\u00e2\u20ac\u201c (si la existencia se toma como predicado gramatical en la proposici\u00c3\u00b3n: \u00c2\u00abDios es existente\u00c2\u00bb). Y, esto supuesto, es obvio que no es posible la inexistencia de Dios, sobre todo teniendo en cuenta que su existencia es su misma esencia; y dicho esto sin detenernos en sus consecuencias, principalmente en \u00c3\u00a9sta: que quien niega la esencia de Dios est\u00c3\u00a1 negando tambi\u00c3\u00a9n la existencia, precisamente en virtud del mismo argumento ontol\u00c3\u00b3gico que los te\u00c3\u00adstas utilizan.\u00c2\u00bb (Gustavo Bueno, La fe del ateo, Temas de Hoy, Madrid 2007, p\u00c3\u00a1g. 20.)<\/p><\/blockquote>\n<p>La llamada idea de Dios es en realidad una paraidea que no existe (no existe como idea) y de la que no se puede predicar ni la existencia ni la inexistencia puesto que ambas cosas, obs\u00c3\u00a9rvese, presupondr\u00c3\u00adan por igual concebir a Dios como una esencia pensable y consistente la cual, eso s\u00c3\u00ad, podr\u00c3\u00a1 declararse como inexistente de hecho, a la manera, efectivamente, de los duendes de Tresguerres. Pero la idea de Dios no puede existir y si se reconoce que <span>puede <\/span>(algo que desde luego el ateo existencial parece conceder impl\u00c3\u00adcitamente al exigir pruebas \u00c2\u00aben el terreno de los hechos\u00c2\u00bb) entonces Dios existe. <span>As\u00c3\u00ad de simple.<\/span><br \/>Sea de esto lo que sea, nosotros sin duda no pretendemos (enti\u00c3\u00a9ndase esto bien) que Alfonso Tresguerres ignore absolutamente estos planteamientos o que los haya pasado enteramente por alto a la hora de componer su trabajo. Al contrario, justamente los asertos en los que funda su \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb se coordinan, nos parece, de manera bastante aproximada con los contenidos mismos de lo que Gustavo Bueno denomina \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo esencial total\u00c2\u00bb. As\u00c3\u00ad, sin ir m\u00c3\u00a1s lejos, el profesor ovetense demuestra con total limpieza geom\u00c3\u00a9trica que los atributos de la \u00c2\u00abperfecci\u00c3\u00b3n\u00c2\u00bb y de la \u00c2\u00abomnipotencia\u00c2\u00bb que la tradici\u00c3\u00b3n ha venido asignando al Acto Puro resultan sencillamente incompatibles entre s\u00c3\u00ad. Creemos en efecto, que tal argumento, junto con otros muchos que podr\u00c3\u00adan mencionarse (v\u00c3\u00a9ase al respecto el extraordinario art\u00c3\u00adculo de Javier P\u00c3\u00a9rez Jara, \u00c2\u00abMateria y racionalidad. Sobre la inexistencia de la idea de Dios\u00c2\u00bb, en <span>El Basilisco<\/span>, n\u00c2\u00ba 36, 2005), representan pruebas suficientemente poderosas para avalar conclusiones como estas, extra\u00c3\u00adda por el mismo Tresguerres:<\/p>\n<blockquote><p>\u00c2\u00abLa idea de Dios es, as\u00c3\u00ad, l\u00c3\u00b3gicamente contradictoria y denota la Idea de un ser imposible. Es falso, pues, que existe alg\u00c3\u00ban A que es B, un ser que es Dios, puesto que es verdad que Ning\u00c3\u00ban A es B, ning\u00c3\u00ban ser es Dios, dada la imposibilidad de la esencia designada por B, es decir, por la Idea de Dios. En consecuencia, la proposici\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abDios existe\u00c2\u00bb es falsa y la que sostiene que Dios no existe es necesariamente verdadera. Dec\u00c3\u00ada Leibniz (Monadolog\u00c3\u00ada, &amp; 45) que si Dios es posible, existe. Pues bien si Dios no es posible, no existe. Y no es posible. Luego no existe. Tal es en esencia, lo que sostiene el ate\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico.\u00c2\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>Tal es, en efecto, lo que sostiene el \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo esencial total\u00c2\u00bb. Pero si ello es as\u00c3\u00ad (como ciertamente nos parece que lo es), no entendemos que digamos demasiado bien qu\u00c3\u00a9 es lo que quiere decir Tresguerres cuando procede, dir\u00c3\u00adamos, componiendo acumulativamente este planteamiento con las \u00c2\u00abargucias de abogado\u00c2\u00bb propias del \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo existencial\u00c2\u00bb. De hecho, Tresguerres, sostiene en repetidas ocasiones a lo largo de su texto (y tambi\u00c3\u00a9n en otros, v\u00c3\u00a9ase al respecto por ejemplo \u00c2\u00abDios en la filosof\u00c3\u00ada de la religi\u00c3\u00b3n de Gustavo Bueno\u00c2\u00bb, publicado en <span>El Catoblepas,<\/span> n\u00c2\u00ba 20, 2003, pero tambi\u00c3\u00a9n su contribuci\u00c3\u00b3n al manual <span>Filosof\u00c3\u00ada <\/span>de primero curso de Bachillerato editado por la editorial ovetense Eikas\u00c3\u00ada), que el ateo no deber\u00c3\u00ada renunciar del todo a argumentos como los de Hanson, &amp;c., &amp;c.<br \/>Ahora bien, la cuesti\u00c3\u00b3n es que una tal acumulaci\u00c3\u00b3n argumental, muy lejos de vigorizar la conclusi\u00c3\u00b3n que Fern\u00c3\u00a1ndez Tresguerres parece extraer cuando razona como un ateo esencial <span>(la idea de Dios no existe porque es contradictoria)<\/span> conduce su razonamiento en la direcci\u00c3\u00b3n de una suerte de \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo mixto \u00e2\u20ac\u201cesencial\u00e2\u20ac\u201c existencial\u00c2\u00bb, y esto \u00e2\u20ac\u201cesto es, semejante ate\u00c3\u00adsmo \u00c2\u00abbifronte\u00c2\u00bb\u00e2\u20ac\u201c es lo que resulta, ahora s\u00c3\u00ad, claramente inconsistente, o incluso, llevado al l\u00c3\u00admite, contradictorio. De otro modo, al proceder acumulativamente seg\u00c3\u00ban lo dicho, Tresguerres parecer\u00c3\u00ada estar reconociendo con una mano que Dios es imposible como idea, mientras que con la otra se concede que su esencia es pensable sin contradicci\u00c3\u00b3n, aunque desde luego falsa al no existir Dios \u00c2\u00abde hecho\u00c2\u00bb (y de otro modo no tendr\u00c3\u00ada ning\u00c3\u00ban sentido exigir al te\u00c3\u00adsta pruebas al respecto), con lo que, ahora, la proposici\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abDios no existe\u00c2\u00bb parecer\u00c3\u00ada estar trat\u00c3\u00a1ndose de una manera an\u00c3\u00a1loga a enunciados tales como \u00c2\u00abel monstruo del Lago Ness no existe\u00c2\u00bb.<br \/>Pero esto es justamente lo que no puede hacerse. Por decirlo de otra manera, cuando ante el problema de la existencia de Dios, empezamos por pedir pruebas al que afirma, dando en consecuencia por descontado que \u00c2\u00abel que afirma\u00c2\u00bb tiene una idea clara y distinta del \u00c2\u00absujeto\u00c2\u00bb al que atribuye el predicado gramatical \u00c2\u00abexiste\u00c2\u00bb, entonces volvemos a comportarnos como el \u00c2\u00abinsensato\u00c2\u00bb de San Anselmo, quedando en consecuencia prisioneros de la potencia dial\u00c3\u00a9ctica del mismo argumento que, por otro lado, Tresguerres ha reconocido en su condici\u00c3\u00b3n de \u00c2\u00abateo esencial\u00c2\u00bb.<br \/>Ahora bien, as\u00c3\u00ad las cosas, no resulta sin duda nada f\u00c3\u00a1cil determinar las razones por las que Tresguerres ha considerado necesario enrocarse en una estrategia acumulativa tendente a combinar el \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo esencial\u00c2\u00bb (\u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb) con el \u00c2\u00abexistencial\u00c2\u00bb (el \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo \u00e2\u20ac\u201cdir\u00c3\u00adamos, a falta de mejor r\u00c3\u00b3tulo\u00e2\u20ac\u201c de abogado\u00c2\u00bb) sin parar mientes en que dicha yuxtaposici\u00c3\u00b3n conduce a un verdadero callej\u00c3\u00b3n sin salida. Si no nos equivocamos demasiado por nuestra parte, creemos que estas razones, sean ellas mismas las que sean, estar\u00c3\u00adan vinculadas a un equ\u00c3\u00advoco en el que el profesor asturiano ha incurrido repetidamente a lo largo de su texto. Nos referimos a la constante divisi\u00c3\u00b3n entre el terreno de los \u00c2\u00abhechos\u00c2\u00bb y el \u00c3\u00a1mbito de la \u00c2\u00abl\u00c3\u00b3gica\u00c2\u00bb, como dos perspectivas, al parecer duales, que seg\u00c3\u00ban el autor de <span>Los dioses olvidados<\/span> cabe separar, sin perjuicio suponemos de sus entrecruzamientos &amp;c., a la hora de analizar estas cuestiones. En estas condiciones, parecer\u00c3\u00ada (y de hecho as\u00c3\u00ad lo sugiere el propio Tresguerres en m\u00c3\u00a1s de una ocasi\u00c3\u00b3n) que, situado en el \u00c2\u00abterreno de los hechos\u00c2\u00bb, el ateo podr\u00c3\u00a1 proceder como un \u00c2\u00abcoleccionista de hechos\u00c2\u00bb, limit\u00c3\u00a1ndose, por v\u00c3\u00ada emp\u00c3\u00adrica, a pedir al te\u00c3\u00adsta que demuestre sus afirmaciones para concluir, en ausencia de evidencia, que Dios sencillamente no existe. Cuando nos situamos, empero, \u00c2\u00aben el terreno de la l\u00c3\u00b3gica\u00c2\u00bb, el ateo podr\u00c3\u00a1 sin duda \u00c2\u00abir m\u00c3\u00a1s lejos\u00c2\u00bb (el sentido del ate\u00c3\u00adsmo esencial), demostrando por su parte que Dios no puede existir al denotar su misma esencia la idea de un ser contradictorio.<br \/>Con ello, seg\u00c3\u00ban parece dinamarse del sentido general de la argumentaci\u00c3\u00b3n, ambos tipos de ate\u00c3\u00adsmo (esencial y existencial) se yuxtapondr\u00c3\u00adan arm\u00c3\u00b3nicamente, reforz\u00c3\u00a1ndose mutuamente para desesperaci\u00c3\u00b3n del te\u00c3\u00adsta que, acosado por ambos francos, no podr\u00c3\u00a1 sino reconocer que en efecto<span> \u00c2\u00abAquel\u00c2\u00bb al que todos llaman Dios no existe y adem\u00c3\u00a1s es imposible.<\/span><br \/>Pues bien. A nosotros nos parece sin embargo que tal divisi\u00c3\u00b3n jorism\u00c3\u00a1tica entre los \u00c2\u00abhechos\u00c2\u00bb y la \u00c2\u00abl\u00c3\u00b3gica\u00c2\u00bb no es mucho m\u00c3\u00a1s que una hip\u00c3\u00b3stasis metaf\u00c3\u00adsica que resulta, principalmente, de ignorar que la \u00c2\u00abl\u00c3\u00b3gica\u00c2\u00bb, en su ejercicio, no es otra cosa que la propia concatenaci\u00c3\u00b3n de los propios \u00c2\u00abhechos\u00c2\u00bb seg\u00c3\u00ban sus ensortijamientos propios, y ello de tal suerte que estos mismos quedar\u00c3\u00adan disueltos en tanto que hechos (es decir en su entretejimiento constitutivo) al margen de la l\u00c3\u00b3gica. Ello, a su vez, demuestra que el propio sintagma \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb, aunque se emplee como sin\u00c3\u00b3nimo de \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo esencial\u00c2\u00bb, no dice nada, puesto que tambi\u00c3\u00a9n el \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo existencial\u00c2\u00bb (por no mencionar otras especies del g\u00c3\u00a9nero \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo\u00c2\u00bb, pero tambi\u00c3\u00a9n de \u00c2\u00abagnosticismo\u00c2\u00bb o incluso de \u00c2\u00abte\u00c3\u00adsmo\u00c2\u00bb, posiciones todas ellas que resultar\u00c3\u00ada evidentemente absurdo tipificar como \u00c2\u00abil\u00c3\u00b3gicas\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abanti-l\u00c3\u00b3gicas\u00c2\u00bb) son igualmente \u00c2\u00abl\u00c3\u00b3gicas\u00c2\u00bb como es \u00c2\u00abl\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb, asimismo, el proceder del \u00c2\u00abcoleccionista de hechos\u00c2\u00bb al que se refiere Tresguerres. Si con \u00c2\u00abate\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb se pretende aludir a la posici\u00c3\u00b3n de quien afirma que la idea de Dios es contradictoria \u00c2\u00aben el terreno de la l\u00c3\u00b3gica\u00c2\u00bb como contradistinto al de los hechos, esto mismo ser\u00c3\u00a1 decir muy poco o decir un contrasentido \u00e2\u20ac\u201cy particularmente metaf\u00c3\u00adsico\u00e2\u20ac\u201c pues ni siquiera es verdad que la Idea de Dios sea contradictoria en s\u00c3\u00ad misma. La Idea de Dios, exactamente igual que la idea de un decaedro regular, al menos cuando razonamos fuera de las premisas de la propia teolog\u00c3\u00ada natural, no es de suyo una idea simple que pueda suponerse como contradictoria \u00c2\u00abl\u00c3\u00b3gicamente\u00c2\u00bb respecto de s\u00c3\u00ad misma, sino un conglomerado muy complejo de t\u00c3\u00a9rminos plurales (omnisciencia, omnipotencia, providencia, aseidad, simplicidad, actualidad, infinitud, &amp;c.) que resultan, ellos s\u00c3\u00ad, incomponibles \u00c2\u00abde hecho\u00c2\u00bb tanto mutuamente (y por eso la idea de Dios no puede componerse, esto es, no es posible) como con relaci\u00c3\u00b3n a la propia pluralidad de t\u00c3\u00a9rminos que componen el mundo en marcha (y por eso la idea de Dios no es compatible con un mundo al que anegar\u00c3\u00ada si es que Dios es infinito) y ello, a la manera como tambi\u00c3\u00a9n resultan incomponibles, seg\u00c3\u00ban la l\u00c3\u00b3gica material ejercitada operatoriamente por la geometr\u00c3\u00ada s\u00c3\u00b3lida, las caras, las aristas y los v\u00c3\u00a9rtices de un decaedro regular; mas no \u00c2\u00abal margen de los hechos\u00c2\u00bb, o, por razones meramente \u00c2\u00abl\u00c3\u00b3gicas\u00c2\u00bb (al menos cuando estas se interpretan como desconectadas hipost\u00c3\u00a1ticamente de aquellos) sino contando con los hechos (geom\u00c3\u00a9tricos) mismos, y a su trav\u00c3\u00a9s.<br \/>Y en efecto, esta es, nos parece, la raz\u00c3\u00b3n principal por la que el ate\u00c3\u00adsmo esencial ni siquiera entra a discutir la \u00c2\u00abexistencia\u00c2\u00bb de Dios como si su \u00c2\u00abesencia\u00c2\u00bb pudiese darse, en cambio, por supuesta como esencia pensable, aun cuando s\u00c3\u00b3lo fuese para concluir que dicha \u00c2\u00abesencia\u00c2\u00bb corresponde a la de un \u00c2\u00abser imposible\u00c2\u00bb. Si este \u00c2\u00abser\u00c2\u00bb es, esencialmente, imposible ser\u00c3\u00a1 porque ni siquiera su idea puede componerse l\u00c3\u00b3gico-materialmente, entre otras cosas, porque no podr\u00c3\u00a1 coexistir con el mundo en marcha. Con ello, advi\u00c3\u00a9rtase la radicalidad de la cuesti\u00c3\u00b3n, ni siquiera decimos (desde el ate\u00c3\u00adsmo esencial total) que el \u00c2\u00abcreyente\u00c2\u00bb o el \u00c2\u00abte\u00c3\u00adsta\u00c2\u00bb se equivoquen al atribuir \u00c2\u00abexistencia real\u00c2\u00bb a Dios (pues esto, representar\u00c3\u00ada a la postre, un simple \u00c2\u00aberror de identificaci\u00c3\u00b3n\u00c2\u00bb), sino, m\u00c3\u00a1s bien, que ni el \u00c2\u00abcreyente\u00c2\u00bb ni el \u00c2\u00abte\u00c3\u00adsta\u00c2\u00bb ni el \u00c2\u00abagn\u00c3\u00b3stico\u00c2\u00bb o el \u00c2\u00abateo existencial\u00c2\u00bb tienen una idea de Dios sobre cuya existencia real pudieran, eventualmente, mantener posiciones contradictorias. Simplemente sucede que el \u00c2\u00abte\u00c3\u00adsta\u00c2\u00bb no dice absolutamente nada (al menos etic) cuando afirma que Dios existe porque de hecho lo que no existe, salvo por el nombre, es la propia idea que San Anselmo cre\u00c3\u00ada percibir clara y distintamente \u00c2\u00aben su coraz\u00c3\u00b3n\u00c2\u00bb.<br \/>Pero si nadie en absoluto tiene una idea clara y distinta de Dios y s\u00c3\u00ad tan solo un mosaico incongruente de im\u00c3\u00a1genes obtenidas de contextos mundanos muy diversos, \u00c2\u00bfqu\u00c3\u00a9 decir de la actitud de \u00c2\u00abrespeto\u00c2\u00bb que Tresguerres, acaso ir\u00c3\u00b3nicamente claro est\u00c3\u00a1, pretende mantener sobre las \u00c2\u00abcreencias\u00c2\u00bb del te\u00c3\u00adsta terciario? Ante todo esto: que tal \u00c2\u00abrespeto\u00c2\u00bb, signifique lo que signifique psicol\u00c3\u00b3gicamente, en modo alguno podr\u00c3\u00a1 dirigirse tanto a la propia fe del te\u00c3\u00adsta en Dios Padre Omipotente, puesto que, para empezar, esta <span>fe no existe como no existe la propia idea de Dios.<\/span> De otro modo, la fe del creyente terciario no estar\u00c3\u00ada, salvo emic, referida a Dios mismo, sino m\u00c3\u00a1s bien a un conjunto de personas \u00e2\u20ac\u201cfinitas\u00e2\u20ac\u201c o instituciones de las que la propia para-idea a la que \u00c2\u00abtodos llaman Dios\u00c2\u00bb habr\u00c3\u00ada derivado. Si con su \u00c2\u00abrespeto\u00c2\u00bb, lo \u00c3\u00banico que Tresguerres quiere decir es que en efecto \u00c2\u00abtolera\u00c2\u00bb la fe (natural) de los \u00c2\u00abcreyentes\u00c2\u00bb cat\u00c3\u00b3licos en las instituciones vinculadas con la Iglesia, no tendr\u00c3\u00adamos desde luego nada que oponer ante semejante \u00c2\u00abactitud\u00c2\u00bb salvo en lo que se refiere a su subjetivismo (aunque, eso s\u00c3\u00ad, no podr\u00c3\u00adamos menos que preguntarnos en todo caso de cu\u00c3\u00a1ntas \u00c2\u00abdivisiones acorazadas\u00c2\u00bb dispone Tresguerres para dejar de \u00c2\u00abtolerarla\u00c2\u00bb), pero en todo caso, rep\u00c3\u00a1rese en esta circunstancia, no cabe, al menos desde las premisas del ate\u00c3\u00adsmo esencial, \u00c2\u00abrespetar\u00c2\u00bb a los que \u00c2\u00abcreen en Dios\u00c2\u00bb por la sencilla raz\u00c3\u00b3n de que en Dios, salvo que por imposible empecemos por considerarlo como una esencia componible, literalmente no cree nadie m\u00c3\u00a1s que en el terreno de las apariencias. Todav\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s confuso resultar\u00c3\u00a1, por los motivos dichos, \u00c2\u00abechar de menos a Dios\u00c2\u00bb o manifestar que \u00c2\u00abse estar\u00c3\u00ada encantado si \u00c3\u2030l existiese\u00c2\u00bb (aunque a rengl\u00c3\u00b3n seguido se reconozca que, desafortunadamente, esa esencia cuya existencia se considera como deseable, no corresponde a ning\u00c3\u00ban ser real) puesto que ni Unamuno, ni Tresguerres ni yo mismo disponemos de una idea consistente sobre la que discutir.<\/p>\n<p><span>Versi\u00c3\u00b3n levemente resumida del <a href=\"http:\/\/www.nodulo.org\/ec\/2011\/n111p14.htm\">art\u00c3\u00adculo <\/a>publicado originalmente en El Catoblepas.<\/span><\/p>\n<div>Un espacio para dudar. Ateos, agn\u00c3\u00b3sticos, esc\u00c3\u00a9pticos. Reflexi\u00c3\u00b3n, ensayo, debate. Arte y literatura. Humanismo secular.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1\" height=\"1\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/e5fee_14696158-2494357722693136794?l=razonatea.blogspot.com\" alt=\"\" \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c2\u00a9 \u00c3\u008d\u00c3\u00b1igo Ongay Con el t\u00c3\u00adtulo \u00c2\u00abAte\u00c3\u00adsmo l\u00c3\u00b3gico\u00c2\u00bb, Alfonso Fern\u00c3\u00a1ndez Tresguerres nos ha ofrecido en el n\u00c3\u00bamero 110 de El Catoblepas un trabajo en el que expone las razones que fundar\u00c3\u00adan un juicio negativo respecto al problema de la existencia de Dios. 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