{"id":13575,"date":"2011-10-03T04:52:14","date_gmt":"2011-10-03T03:52:14","guid":{"rendered":"http:\/\/redatea.net\/index.php\/el-cerebro-como-pseudoexplicacion\/"},"modified":"2011-10-03T04:52:14","modified_gmt":"2011-10-03T03:52:14","slug":"el-cerebro-como-pseudoexplicacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/el-cerebro-como-pseudoexplicacion\/","title":{"rendered":"El cerebro como pseudoexplicaci\u00c3\u00b3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-iA9fXCoM2Zg\/ToklYl87G-I\/AAAAAAAAD5M\/jmJEeMx853o\/s1600\/brain.png\"><img decoding=\"async\" style=\"margin:0px auto 10px;text-align:center;cursor:pointer;cursor:hand;width: 400px;height: 400px\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/dbabc_brain.png\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<div><b><br \/>Las teor\u00c3\u00adas neurobiol\u00c3\u00b3gicas de la conciencia<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<p><b>\u00c2\u00a9 Carlos L\u00c3\u00b3pez Marb\u00c3\u00a1n<br \/><\/b><span><a href=\"http:\/\/www.nodulo.org\/ec\/2005\/n043p13.htm\"><span>Publicado en El Catoblepas<\/span><\/a><\/span><b><br \/><\/b><\/p>\n<blockquote>\n<div>Cr\u00c3\u00adtica de las teor\u00c3\u00adas neurobiol\u00c3\u00b3gicas de la conciencia, entendiendo que son incapaces, por su fisicalismo grosero, de dar cuenta de lo que pretenden explicar<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Resulta un t\u00c3\u00b3pico muy socorrido en c\u00c3\u00adrculos cient\u00c3\u00adficos definir el siglo XXI como \u00c2\u00abel siglo del cerebro\u00c2\u00bb. Se defiende que el estudio de su estructura y funcionamiento debe aportar datos fundamentales para la comprensi\u00c3\u00b3n no s\u00c3\u00b3lo del comportamiento humano (es com\u00c3\u00ban hablar de \u00c2\u00ablas bases neurol\u00c3\u00b3gicas de la conducta\u00c2\u00bb) sino adem\u00c3\u00a1s, y particularmente, del fen\u00c3\u00b3meno de la conciencia. Se buscan de este modo bases neurol\u00c3\u00b3gicas para dar cuenta de cuestiones consideradas hasta ahora parte del campo de estudio de otras categor\u00c3\u00adas, como la psicolog\u00c3\u00ada, las ciencias sociales o las ciencias humanas. La b\u00c3\u00basqueda pasa a considerarse, adem\u00c3\u00a1s, tema central e imprescindible para un correcto cierre de estas disciplinas, llamadas gen\u00c3\u00a9ricamente neurociencias (o neurociencia, en claro intento unificador{1}):<\/p>\n<p><i>\u00c2\u00abDilucidar el origen biol\u00c3\u00b3gico de la conciencia parece ser un tema crucial de las neurociencias, a tal punto que puede sostenerse que mientras no se esclarezca la g\u00c3\u00a9nesis de la autognosis, de la conciencia, del &#8220;yo&#8221;, la neurobiolog\u00c3\u00ada parecer\u00c3\u00a1 trunca e indefinida.\u00c2\u00bb<\/i> Dr. Sergio Ferrer Ducaud. Academia de Medicina de Chile. [1]<\/p>\n<p>Estas posiciones cient\u00c3\u00adficas se ofrecen como materialistas (por oposici\u00c3\u00b3n a otras tachadas de espiritualistas o metaf\u00c3\u00adsicas) aunque en realidad no suelen superar un fisicalismo reduccionista y simple. El materialismo que defienden es decididamente monista y precisamente por ello, como veremos, incapaz de dar cuenta cabal del problema de que se trata. Un destacado neurocient\u00c3\u00adfico, Rodolfo Llin\u00c3\u00a1s, afirma que para comprender la naturaleza de la conciencia el requisito primordial es disponer de una perspectiva apropiada:<\/p>\n<p><i>\u00c2\u00abas\u00c3\u00ad como la sociedad occidental, sumida en el pensamiento dualista, debe cambiar de orientaci\u00c3\u00b3n para captar las premisas elementales de la filosof\u00c3\u00ada monista, tambi\u00c3\u00a9n es necesario un cambio fundamental de perspectiva para abordar la naturaleza neurobiol\u00c3\u00b3gica de la mente\u00c2\u00bb<\/i>.[2]<\/p>\n<p>Lo cierto es que el tema se ha convertido en recurrente y ha trascendido el \u00c3\u00a1mbito estrictamente cient\u00c3\u00adfico, constituy\u00c3\u00a9ndose como lugar com\u00c3\u00ban en todo tipo de publicaciones, tertulias, programas divulgativos, &amp;c. Un ejemplo que desarrolla lo que decimos, extra\u00c3\u00addo de un portal generalista de Internet, es el siguiente:<\/p>\n<p><i>\u00c2\u00abLa conciencia humana se genera en la parte posterior del c\u00c3\u00b3rtex cerebral. Descubiertos los mecanismos neuronales que permiten al cerebro darse cuenta del entorno y de los procesos subjetivos. El c\u00c3\u00b3rtex es la regi\u00c3\u00b3n del cerebro que genera la conciencia del entorno y de uno mismo, seg\u00c3\u00ban una investigaci\u00c3\u00b3n que describe por vez primera los mecanismos neuronales del psiquismo humano. Aunque la investigaci\u00c3\u00b3n sobre la formaci\u00c3\u00b3n de la conciencia est\u00c3\u00a1 a\u00c3\u00ban en un estado primitivo, sus autores consideran que las facultades de nuestro cerebro pueden explicarse totalmente por la interacci\u00c3\u00b3n de las c\u00c3\u00a9lulas nerviosas.\u00c2\u00bb<\/i> [3]<\/p>\n<p>Como se puede apreciar, se considera la conciencia una facultad del cerebro, cuya explicaci\u00c3\u00b3n puede encontrarse, en \u00c3\u00baltima instancia, en la interacci\u00c3\u00b3n de sus neuronas.<\/p>\n<p>Verdad es que la informaci\u00c3\u00b3n se codea con otras de la talla de: <span>\u00c2\u00abla ciencia ya experimenta con h\u00c3\u00adbridos que son mitad hombres, mitad animales\u00c2\u00bb; \u00c2\u00ablas comunidades de insectos generan sus propios estados policiales\u00c2\u00bb<\/span> o <span>\u00c2\u00abel Universo inicial era l\u00c3\u00adquido\u00c2\u00bb<\/span>. Pero esto no supone tanto un menoscabo a la validez de las teor\u00c3\u00adas neurobiol\u00c3\u00b3gicas de la conciencia cuanto la evidencia de que han pasado a formar parte del acervo \u00c2\u00abcient\u00c3\u00adfico\u00c2\u00bb popular.<\/p>\n<p>La perspectiva neurobiol\u00c3\u00b3gica parece haberse convertido en el acercamiento id\u00c3\u00b3neo para aquellas personas que, no admitiendo ya enfoques religiosos o mentalistas, buscan una explicaci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abcient\u00c3\u00adfica\u00c2\u00bb a las realidades humanas \u00c2\u00abm\u00c3\u00a1s profundas\u00c2\u00bb. Todo lo cual viene a ofrecerse, por supuesto, en consonancia con el \u00c2\u00abesp\u00c3\u00adritu laicista\u00c2\u00bb propio de los tiempos que corren. Se ha sustituido, en alguna medida, la creencia religiosa por una ingenua fe en la Ciencia, de modo que no puede sino confiarse en ella para que descubra las causas \u00c3\u00baltimas de la conducta, la subjetividad o la conciencia.<\/p>\n<div><b>Los modelos de los cient\u00c3\u00adficos<\/b><\/div>\n<p>Francis Crick \u00e2\u20ac\u201cpremio Nobel en 1962 por su descubrimiento, junto a James Watson, de la estructura del ADN\u00e2\u20ac\u201c a la manera habitual de otros cient\u00c3\u00adficos que alcanzan \u00c3\u00a9xito en sus respectivos campos de estudio, pretende resolver \u00c2\u00abde un plumazo\u00c2\u00bb cuestiones que llevan siglos siendo debatidas. Tras a\u00c3\u00b1os de dedicaci\u00c3\u00b3n a tareas experimentales y emp\u00c3\u00adricas decide, ya jubilado, \u00c2\u00abresolver cient\u00c3\u00adficamente\u00c2\u00bb el problema de la conciencia, para lo cual se ve obligado a trabajar con ella de un modo grosero y reduccionista.{2}<\/p>\n<p>En su libro <i>La hip\u00c3\u00b3tesis sorprendente. La b\u00c3\u00basqueda cient\u00c3\u00adfica del alma<\/i>,[4] Crick afirma que <span>\u00c2\u00abla conciencia es una banal fusi\u00c3\u00b3n de neuronas del cerebro\u00c2\u00bb. <\/span>Adem\u00c3\u00a1s, recuerda al lector que <span>\u00c2\u00abt\u00c3\u00ba, tus alegr\u00c3\u00adas y tus penas, tus recuerdos y tus ambiciones, tu sentido de identidad personal y libre albedr\u00c3\u00ado, no son de hecho m\u00c3\u00a1s que el comportamiento de un gran agregado de c\u00c3\u00a9lulas nerviosas y las mol\u00c3\u00a9culas que se les asocian\u00c2\u00bb.<\/span> La conciencia no se entiende como algo propio de la persona, ni siquiera del organismo, sino exclusivamente del cerebro: un epifen\u00c3\u00b3meno, un producto que brota de una determinada arquitectura neuronal. Se considera una propiedad emergente, que no puede ser explicada \u00c3\u00banicamente por las partes cerebrales, ni siquiera por su interacci\u00c3\u00b3n, sino s\u00c3\u00b3lo por la estructura total del sistema. No es el funcionamiento el que la genera (la mente no es funci\u00c3\u00b3n del cerebro) sino el orden espacial que alcanzan los componentes del sistema nervioso humano en un momento dado de su evoluci\u00c3\u00b3n. Lo que parece obviarse o preterirse, es que esa misma evoluci\u00c3\u00b3n del sistema nervioso s\u00c3\u00b3lo ha sido posible por el funcionamiento del organismo como un todo.<\/p>\n<p>La conciencia se entiende entonces como conocimiento (por ejemplo, de \u00c2\u00abtus alegr\u00c3\u00adas, tus penas\u00c2\u00bb, &amp;c.) pero \u00c3\u00a9ste, desde la perspectiva reduccionista neurol\u00c3\u00b3gica de Crick, s\u00c3\u00b3lo puede entenderse a su vez como un conjunto de procesos de aferencia sensorial que dan lugar a actos motores, as\u00c3\u00ad como sus correspondientes patrones neurales jer\u00c3\u00a1rquicos donde quede \u00c2\u00abrepresentado\u00c2\u00bb. Esto es lo que defiende tambi\u00c3\u00a9n la psicolog\u00c3\u00ada cognitiva: el conocimiento no es una acci\u00c3\u00b3n, directa y necesariamente ligada a sus consecuencias (para uno mismo y para otros) sino un proceso que ocurre a nivel neurol\u00c3\u00b3gico. El conocimiento es algo diferente y previo a su manifestaci\u00c3\u00b3n, entendiendo que puede comprobarse verdaderamente su existencia con t\u00c3\u00a9cnicas de neuroimagen; en otras palabras: mediante la observaci\u00c3\u00b3n de una pantalla digital donde diferentes zonas encef\u00c3\u00a1licas cambian de color en funci\u00c3\u00b3n de lo que hace un sujeto.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/-4CEyqM_UXzM\/Toklu005QlI\/AAAAAAAAD5U\/6Yg5f1HO-kY\/s1600\/brain1.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"margin:0px auto 10px;text-align:center;cursor:pointer;cursor:hand;width: 340px;height: 336px\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/dbabc_brain1.jpg\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<div>Observando la conciencia<\/div>\n<p>De modo que la conciencia (el conocimiento) se intenta explicar (y medir{3}), por sus correlatos cerebrales, aunque sea obvio que los cambios que ocurren a este nivel se producen tanto al conocer algo como al des-conocerlo (o conocerlo de modo err\u00c3\u00b3neo). El cerebro nunca deja de \u00c2\u00abhacer cosas\u00c2\u00bb y la m\u00c3\u00a1s profunda ignorancia acerca de cualquier cuesti\u00c3\u00b3n requiere tambi\u00c3\u00a9n de sus correspondientes transformaciones neuronales; perseverar en el error, de modo contumaz, tambi\u00c3\u00a9n supone una ardua labor neuronal (con sus correspondientes \u00c2\u00abpatrones neurales\u00c2\u00bb) sin que esto nos permita afirmar que quien act\u00c3\u00baa de modo repetidamente err\u00c3\u00b3neo est\u00c3\u00a9 aprendiendo. Tan consciente se es, por otra parte, de algo real como de una ilusi\u00c3\u00b3n o una alucinaci\u00c3\u00b3n. Se produce aqu\u00c3\u00ad una confusi\u00c3\u00b3n entre procesos apot\u00c3\u00a9ticos, que requieren distancia con los objetos (e implican relaciones alot\u00c3\u00a9ticas, es decir, relaciones de otros sujetos con las mismas o similares situaciones) y procesos parat\u00c3\u00a9ticos. Porque si el conocimiento tiene sentido, lo tiene en cuanto que aquello que se conoce es tambi\u00c3\u00a9n conocido por otros. Los cambios neuronales que ocurren cuando realizamos cualquier aprendizaje son precisamente los que no se pueden compartir con los dem\u00c3\u00a1s (sin perjuicio de que ellos mismos, a su vez, puedan convertirse en objeto de conocimiento com\u00c3\u00ban).<\/p>\n<p>Las teor\u00c3\u00adas de Gerald Edelman, por su parte, se presentan como dotadas de una complejidad de la que carecen las de Crick. Las diferencias fundamentales ser\u00c3\u00adan, por un lado, la introducci\u00c3\u00b3n de la interacci\u00c3\u00b3n, con la que intenta superarse la explicaci\u00c3\u00b3n emergentista y, por otro, el concepto de mapa. Para el fil\u00c3\u00b3sofo John Searle, de la Universidad de Berkeley, la teor\u00c3\u00ada neurobiol\u00c3\u00b3gica de Edelman es la m\u00c3\u00a1s profunda y completa por su idea de \u00c2\u00abmapa neuronal\u00c2\u00bb: <span>\u00c2\u00abla primera idea esencial para Edelman es la noci\u00c3\u00b3n de mapa. Un mapa es una capa de neuronas del cerebro, los puntos de la cual est\u00c3\u00a1n vinculados sistem\u00c3\u00a1ticamente con los puntos correspondientes de una capa de c\u00c3\u00a9lulas receptoras, como la superficie de la piel o la retina del ojo. Los mapas pueden tambi\u00c3\u00a9n vincularse con otros mapas.\u00c2\u00bb<\/span> [5] Sin embargo, Crick ya hablaba de circuitos en los que las neuronas entran en contacto, formando patrones m\u00c3\u00a1s o menos estables de intercambio electro-qu\u00c3\u00admico. Aunque la idea de mapa parece m\u00c3\u00a1s flexible, menos estructural, lo cierto es que tambi\u00c3\u00a9n Crick afirmaba que la sincron\u00c3\u00ada neuronal es temporal, no de estructuras. De modo que la supuesta diferencia entre ambas teor\u00c3\u00adas es m\u00c3\u00a1s bien una similitud constante en este tipo de enfoques: su car\u00c3\u00a1cter representacional.<\/p>\n<p>Edelman parte de sus trabajos sobre inmunolog\u00c3\u00ada, por los que recibi\u00c3\u00b3 el Nobel de Medicina en 1972, en los que defiende que el funcionamiento del sistema inmunol\u00c3\u00b3gico no depende de un repertorio fijo de anticuerpos sino de una selecci\u00c3\u00b3n de aquellos que mejor se adaptan a la estructura de los cuerpos extra\u00c3\u00b1os: los seleccionados se replicar\u00c3\u00a1n en la cantidad necesaria para combatirlos. El sistema se presenta entonces como selectivo, en el sentido darwiniano del t\u00c3\u00a9rmino. Su teor\u00c3\u00ada de la selecci\u00c3\u00b3n del grupo de neuronas (TNGS) [6] concibe el funcionamiento del cerebro del mismo modo selectivo-evolutivo, a tres niveles: en el desarrollo biol\u00c3\u00b3gico, conforme se completan las conexiones neuronales m\u00c3\u00a1s b\u00c3\u00a1sicas, que garantizan y regulan las funciones fisiol\u00c3\u00b3gicas necesarias para la existencia (troncoenc\u00c3\u00a9falo y sistema l\u00c3\u00admbico); mediante la experiencia, que permitir\u00c3\u00ada incorporar nuevas conexiones (corteza y t\u00c3\u00a1lamo); y en la dimensi\u00c3\u00b3n de re-entrada o comunicaci\u00c3\u00b3n en ambos sentidos.<\/p>\n<p>El primer nivel hace referencia a una selecci\u00c3\u00b3n primaria, que consolidar\u00c3\u00ada una codificaci\u00c3\u00b3n gen\u00c3\u00a9tica determinada, s\u00c3\u00b3lo posible por lo que Edelman denomina lucha topobiol\u00c3\u00b3gica (lucha de especies por \u00c2\u00abocupar el espacio\u00c2\u00bb) y que no es sino otra forma de decir \u00c2\u00ablucha por la vida\u00c2\u00bb. La segunda ser\u00c3\u00ada una selecci\u00c3\u00b3n secundaria de los grupos neuronales, que llevar\u00c3\u00ada a la formaci\u00c3\u00b3n de mapas o patrones en los que se \u00c2\u00abdibuja\u00c2\u00bb la memoria, de modo flexible, mediante sincronizaciones neuronales temporales (se trata, en suma, de apelar a la plasticidad sin\u00c3\u00a1ptica y de hacer referencia a la ontog\u00c3\u00a9nesis en vez de la filog\u00c3\u00a9nesis del nivel anterior). La re-entrada, por \u00c3\u00baltimo, ser\u00c3\u00ada un proceso din\u00c3\u00a1mico en el que la constante interacci\u00c3\u00b3n entre sistemas (l\u00c3\u00admbico y t\u00c3\u00a1lamo-cortical) permitir\u00c3\u00ada categorizar las nuevas percepciones y modificar los mapas, siempre a partir de la memoria de valor, que impondr\u00c3\u00ada unos l\u00c3\u00admites{4}.<\/p>\n<p>El aprendizaje se explicar\u00c3\u00ada por la consolidaci\u00c3\u00b3n de algunos de estos patrones, lo que s\u00c3\u00b3lo es posible en la medida en que la informaci\u00c3\u00b3n del medio permanezca estable, ya que de otro modo los patrones mismos habr\u00c3\u00adan de variar. La posibilidad misma de aprendizaje est\u00c3\u00a1 determinada por la regularidad de la estimulaci\u00c3\u00b3n ambiental, de modo que los \u00c2\u00abmapas\u00c2\u00bb son copias o representaciones del exterior, a pesar de la apelaci\u00c3\u00b3n a los circuitos autoorganizativos, las re-entradas, &amp;c. El problema de los modelos interaccionistas es que intentan superar el fisicalismo simple (la conciencia se explica por leyes f\u00c3\u00adsico-qu\u00c3\u00admicas, de orden neuronal) introduciendo la idea de interacci\u00c3\u00b3n con el mundo f\u00c3\u00adsico externo al cerebro, pero para ello necesitan postular un representacionismo que duplica el mundo, mediante los \u00c2\u00abmapas neuronales\u00c2\u00bb. El mundo ha de representarse de alg\u00c3\u00ban modo para que el cerebro pueda trabajar con \u00c3\u00a9l, de manera que se cae de nuevo en el dualismo externo\/interno t\u00c3\u00adpico del mentalismo (contra el que se construyen precisamente estos modelos) pero sustituyendo ahora la mente por el cerebro.<\/p>\n<p>De modo que la interacci\u00c3\u00b3n se vuelve fundamental para Edelman porque con ella intenta superar el emergentismo simple de Crick (la conciencia emerge, como epifen\u00c3\u00b3meno, al llegar a cierto nivel de organizaci\u00c3\u00b3n cerebral). Pero al introducirla, lo \u00c3\u00banico que hace es \u00c2\u00abrecordarnos\u00c2\u00bb que el cerebro \u00c2\u00abest\u00c3\u00a1\u00c2\u00bb en el cuerpo (pero el cerebro no \u00c2\u00abest\u00c3\u00a1\u00c2\u00bb, sino que \u00c2\u00abes\u00c2\u00bb cuerpo) y \u00c3\u00a9ste, a su vez, inmerso en su medio ambiente (aunque m\u00c3\u00a1s que inmerso en el medio, dir\u00c3\u00adamos que \u00c3\u00a9l mismo es medio para otros cuerpos y \u00c3\u00a9stos, a su vez, para \u00c3\u00a9l), operando los tres de forma integrada. Habr\u00c3\u00ada entonces un intercambio constante entre la informaci\u00c3\u00b3n de los sentidos corporales \u00e2\u20ac\u201ca trav\u00c3\u00a9s de los cuales se \u00c2\u00abaccede\u00c2\u00bb al mundo\u00e2\u20ac\u201c y todo aquello que es recordado e imaginado (y que est\u00c3\u00a1 en el cerebro en forma de \u00c2\u00abmapa\u00c2\u00bb). Ahora bien, la conciencia misma s\u00c3\u00b3lo es posible, seg\u00c3\u00ban Edelman, gracias a las interacciones reentrantes entre el t\u00c3\u00a1lamo y la corteza.<\/p>\n<p>De modo que se introduce el entorno y el cuerpo pero la explicaci\u00c3\u00b3n recae de nuevo en el sistema nervioso. El mundo entorno parece m\u00c3\u00a1s bien una excusa para el desarrollo de la capacidad cerebral de autoorganizaci\u00c3\u00b3n y reconocimiento de patrones; mientras que el cuerpo se ofrece casi como una extensi\u00c3\u00b3n ortop\u00c3\u00a9dico-biol\u00c3\u00b3gica del cerebro hipostasiado, necesaria sin duda para que \u00c3\u00a9ste pueda manipular el medio. Frente a todo esto, habr\u00c3\u00ada que decir que es m\u00c3\u00a1s bien el cuerpo, en su integridad, el que act\u00c3\u00baa y el que se hace consciente en su actividad, de modo que la conciencia es siempre operatoria. No se niega, por supuesto, la importancia del sistema nervioso en esta actividad, pero puesto que los neurocient\u00c3\u00adficos son tan amantes de las met\u00c3\u00a1foras, quiz\u00c3\u00a1 habr\u00c3\u00ada que comenzar a presentar el cerebro m\u00c3\u00a1s bien a la manera de una centralita telef\u00c3\u00b3nica autom\u00c3\u00a1tica que como un director ejecutivo que tomara decisiones.<\/p>\n<p>Edelman diferencia tambi\u00c3\u00a9n, frente a Crick, entre conciencia primaria y conciencia superior. La primera ser\u00c3\u00ada propia de los animales{5}: conciencia de \u00c2\u00abescenas\u00c2\u00bb o experiencias concretas, sin sucesi\u00c3\u00b3n temporal; mientras la segunda ser\u00c3\u00ada espec\u00c3\u00adficamente humana, sustentada en su capacidad simb\u00c3\u00b3lica (que incluye el lenguaje y la conciencia de s\u00c3\u00ad). La conciencia superior requerir\u00c3\u00ada del desarrollo del aparato lar\u00c3\u00adngeo de fonaci\u00c3\u00b3n y de las \u00c3\u00a1reas del lenguaje del hemisferio izquierdo (Wernicke y Broca). Pero Edelman reduce la explicaci\u00c3\u00b3n de esta conciencia a un nuevo circuito interactivo, ahora entre las \u00c3\u00a1reas que realizan la conversi\u00c3\u00b3n simb\u00c3\u00b3lica (las ya referidas del lenguaje) y las preexistentes de la conciencia primaria, [7] de modo que no se evita el dualismo ya referido y el \u00c2\u00abyo\u00c2\u00bb se entiende, no de un modo operatorio, sino como otra representaci\u00c3\u00b3n cerebral, esta vez conceptual, narrativa, posible porque el \u00c2\u00abmapa\u00c2\u00bb neuronal no es ahora \u00c3\u00banicamente espacial o jer\u00c3\u00a1rquico (\u00c2\u00abescenas\u00c2\u00bb) sino tambi\u00c3\u00a9n temporal o sincr\u00c3\u00b3nico (\u00c2\u00abnarraciones\u00c2\u00bb). En palabras de Vicente M. Sim\u00c3\u00b3n, ahora se tiene la capacidad de <span>\u00c2\u00abconstruir modelos de la realidad que permitan su manejo conceptual sin requerir la presencia de la realidad misma. La posibilidad de trabajar con estos modelos fuera del tiempo real (sic) es lo que hace posible escapar a la tiran\u00c3\u00ada del presente recordado a la que se hallan sometidos aquellos seres que s\u00c3\u00b3lo poseen conciencia primaria\u00c2\u00bb. <\/span>[8] Pero esta temporalidad o \u00c2\u00abemancipaci\u00c3\u00b3n de la tiran\u00c3\u00ada\u00c2\u00bb de la \u00c2\u00abrealidad en tiempo real\u00c2\u00bb, no se consigue por la recursividad de las operaciones de un yo socialmente constituido, sino gracias a la sincronicidad de la circuiter\u00c3\u00ada neuronal.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-StaMsl9-lTs\/Tokl71mUrMI\/AAAAAAAAD5c\/nIPyRkHDizM\/s1600\/brain2.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"margin:0px auto 10px;text-align:center;cursor:pointer;cursor:hand;width: 400px;height: 256px\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/dbabc_brain2.jpg\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<div><span>Representacionismo<\/span> <\/div>\n<p>Desde una perspectiva monista y representacional, defendiendo tambi\u00c3\u00a9n la interacci\u00c3\u00b3n y la sincronicidad neuronal como mecanismos explicativos, Rodolfo Llin\u00c3\u00a1s afirma que el cerebro es la estructura que interact\u00c3\u00baa con la \u00c2\u00abinformaci\u00c3\u00b3n del medio\u00c2\u00bb, capt\u00c3\u00a1ndola, almacen\u00c3\u00a1ndola, transform\u00c3\u00a1ndola y transmiti\u00c3\u00a9ndola en diversas formas, desde movimientos hasta emociones. Este autor defiende que la conciencia existe ya en los organismos biol\u00c3\u00b3gicos m\u00c3\u00a1s primitivos (lo que viene a coincidir con las ideas de Teilhard de Chardin) por lo que la conciencia espec\u00c3\u00adficamente humana ser\u00c3\u00ada resultado de la evoluci\u00c3\u00b3n filogen\u00c3\u00a9tica del sistema nervioso. La conciencia no surge del cerebro tras alcanzar \u00c3\u00a9ste una determinada estructura, sino que, en realidad, es el sistema nervioso mismo (todo organismo con sistema nervioso la tiene). La respuesta de contracci\u00c3\u00b3n de una esponja a una estimulaci\u00c3\u00b3n directa ser\u00c3\u00ada ya una forma de conciencia. La conciencia humana ser\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s compleja \u00c3\u00banicamente porque es m\u00c3\u00a1s complejo su sistema nervioso. La conciencia se puede entender entonces de una manera geol\u00c3\u00b3gica, con diferentes capas; o como una ciudad, construida con diversos materiales a trav\u00c3\u00a9s de las \u00c3\u00a9pocas. Su arqueolog\u00c3\u00ada incluir\u00c3\u00ada una capa prehist\u00c3\u00b3rica, una capa medieval, una capa renacentista, etc. Desde estas perspectivas neo-teilhardianas cada uno de nosotros llevar\u00c3\u00ada dentro de su sistema nervioso la historia entera de la biolog\u00c3\u00ada del planeta. Este es el fr\u00c3\u00advolo mecanismo explicativo que subyace a argumentos que presentan desde la psicopat\u00c3\u00ada hasta la violencia dom\u00c3\u00a9stica como causadas por un supuesto \u00c2\u00abcerebro reptiliano\u00c2\u00bb.<\/p>\n<p>Estas teor\u00c3\u00adas y otras, como las de Howard Bloom{6}, se convierten en deudoras de las concepciones espiritualistas de Teilhard de Chardin y de las ideas de noosfera o esfera humana: esfera de reflexi\u00c3\u00b3n y de invenci\u00c3\u00b3n consciente. Pero estos autores ampl\u00c3\u00adan de modo generoso el concepto, extendi\u00c3\u00a9ndolo a todos los niveles de complejidad de la materia viva, en defensa de una \u00c2\u00abconciencia planetaria\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abmente de la Tierra\u00c2\u00bb (cuando el bi\u00c3\u00b3logo Francisco Varela conoci\u00c3\u00b3 a Humberto Maturana, con el que trabaj\u00c3\u00b3 durante a\u00c3\u00b1os, le se\u00c3\u00b1al\u00c3\u00b3 que su inter\u00c3\u00a9s era \u00c2\u00abel psiquismo del universo\u00c2\u00bb, a lo que Maturana respondi\u00c3\u00b3: \u00c2\u00abMuy bien, has llegado al lugar correcto. Comencemos por el ojo de la paloma\u00c2\u00bb) [9]. En realidad, estas teor\u00c3\u00adas se ofrecen en l\u00c3\u00b3gica consonancia con otras que consideran el planeta como un ser vivo: si vive y respira, \u00c2\u00bfpor qu\u00c3\u00a9 no va a tener tambi\u00c3\u00a9n conciencia? El caso de Maturana y Varela{7} tampoco es diferente, no s\u00c3\u00b3lo por que sus ideas est\u00c3\u00a1n te\u00c3\u00b1idas de un espiritualismo pante\u00c3\u00adsta muy latinoamericano, sino porque tampoco superan los problemas ya rese\u00c3\u00b1ados de las teor\u00c3\u00adas de Edelman. As\u00c3\u00ad, aunque Varela dirija atinadas cr\u00c3\u00adticas hacia otras teor\u00c3\u00adas representacionistas (a las que acusa de kantianas) y solipsistas (donde podr\u00c3\u00adamos encajar, por ejemplo, la de Crick) [10] sus propias teor\u00c3\u00adas intentaron superar estos l\u00c3\u00admites con conceptos como el de \u00c2\u00abclausura operacional del sistema nervioso\u00c2\u00bb, cuyo mayor \u00c2\u00abm\u00c3\u00a9rito\u00c2\u00bb es introducir la acci\u00c3\u00b3n como determinante del estado particular del sistema nervioso en cada momento. La (casi) siempre preterida conducta del organismo se recupera, poni\u00c3\u00a9ndola al mismo nivel que el estado mental o cerebral, de modo que ambos se co-determinan (sujeto y mundo se co-determinan, dice tambi\u00c3\u00a9n la psicolog\u00c3\u00ada cognitivista de Bandura). Pero esta co-determinaci\u00c3\u00b3n, que se ofrece pretenciosamente con el t\u00c3\u00a9rmino <span>enacci\u00c3\u00b3n<\/span>, tomado de la filosof\u00c3\u00ada, no es sino otra forma de nombrar la interacci\u00c3\u00b3n: al fin y al cabo, el conocimiento sigue estando en el cerebro, aunque \u00c3\u00a9ste se vincule circularmente a la acci\u00c3\u00b3n. El sujeto de conocimiento sigue siendo el cerebro hipostasiado, no la persona o el organismo como un todo.<\/p>\n<p>El \u00c2\u00ab\u00c3\u00baltimo grito\u00c2\u00bb en concepciones fisicalistas de la conciencia y que pretende ir m\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 (o, para ser exactos, m\u00c3\u00a1s abajo) del nivel neurobiol\u00c3\u00b3gico, son las teor\u00c3\u00adas que buscan la explicaci\u00c3\u00b3n de la conciencia en la mec\u00c3\u00a1nica cu\u00c3\u00a1ntica. El autor m\u00c3\u00a1s conocido de este enfoque es Roger Penrose, f\u00c3\u00adsico famoso por sus trabajos junto a Stephen Hawking sobre la relatividad general, en los que desarrollaron los teoremas de las singularidades espacio-temporales. Al modo ya referido de Crick y otros cient\u00c3\u00adficos, no duda en proponer una explicaci\u00c3\u00b3n de la conciencia desde su propio campo de estudio, la f\u00c3\u00adsica cu\u00c3\u00a1ntica.<\/p>\n<p>Afirma Penrose que no podemos hallar la respuesta al problema de la conciencia en el nivel de las neuronas porque \u00c3\u00a9stas son demasiado grandes: son ya objetos explicables mediante la f\u00c3\u00adsica cl\u00c3\u00a1sica. Como \u00c3\u00a9sta no resuelve el \u00c2\u00abproblema fuerte\u00c2\u00bb de la neurociencia (como pasar de las conexiones neuronales a la experiencia de la conciencia) decide buscar a\u00c3\u00ban m\u00c3\u00a1s adentro: debemos escrutar el interior de la neurona y encontrar all\u00c3\u00ad una estructura denominada citoesqueleto, que mantiene unida la c\u00c3\u00a9lula y es el sistema de control para su funcionamiento.<\/p>\n<p>El citoesqueleto contiene diminutas estructuras llamadas microt\u00c3\u00babulos, los cuales desempe\u00c3\u00b1an un papel decisivo en el funcionamiento de las sinapsis. La hip\u00c3\u00b3tesis que propone es la siguiente: <span>\u00c2\u00abseg\u00c3\u00ban el modo de ver que provisionalmente propongo, la conciencia ser\u00c3\u00ada alguna manifestaci\u00c3\u00b3n de este estado citoesquel\u00c3\u00a9tico interno, cu\u00c3\u00a1nticamente trabado, y de su participaci\u00c3\u00b3n en la interacci\u00c3\u00b3n entre niveles de actividad cu\u00c3\u00a1nticos y cl\u00c3\u00a1sicos.\u00c2\u00bb<\/span> [11] Los microt\u00c3\u00babulos fueron un hallazgo del anestesista Stuart Hameroff y otros investigadores de la Universidad de Arizona. En estas microestructuras <span>\u00c2\u00abse detecta una anulaci\u00c3\u00b3n de la actividad ordinaria cuando los pacientes son anestesiados. Los microt\u00c3\u00babulos contienen prote\u00c3\u00adnas cuyo tama\u00c3\u00b1o s\u00c3\u00ad entrar\u00c3\u00ada dentro de lo que es la escala en la cual se producen fen\u00c3\u00b3menos cu\u00c3\u00a1nticos. De modo que tales fen\u00c3\u00b3menos ser\u00c3\u00adan amplificados por los microt\u00c3\u00babulos a la escala (biol\u00c3\u00b3gica, no f\u00c3\u00adsica, y menos cu\u00c3\u00a1ntica) de las neuronas.\u00c2\u00bb<\/span> [12] Las consideraciones de Penrose a favor de estas entidades celulares como factores explicativos de la conciencia se apoyan en pseudo-argumentos del siguiente jaez: [13]<\/p>\n<ul>\n<li>   Estas entidades existen en todo tipo de c\u00c3\u00a9lulas, con lo que habr\u00c3\u00ada una explicaci\u00c3\u00b3n para los comportamientos \u00c2\u00abcomplejos\u00c2\u00bb de seres \u00c2\u00absimples\u00c2\u00bb sin sistema nervioso desarrollado (el paramecio, por ejemplo)<\/li>\n<li>Puesto que cada neurona contiene una cantidad enorme de microt\u00c3\u00babulos, el poder de computaci\u00c3\u00b3n del cerebro se incrementar\u00c3\u00ada en un factor de 10 a la 13<\/li>\n<li>   Dentro del microt\u00c3\u00babulo podr\u00c3\u00ada existir un estado especialmente ordenado del agua (agua \u00c2\u00abvicinal\u00c2\u00bb) que podr\u00c3\u00ada ayudar a mantener el estado de coherencia cu\u00c3\u00a1ntica buscado.<\/li>\n<li>   La acci\u00c3\u00b3n de los anest\u00c3\u00a9sicos generales podr\u00c3\u00ada interferir en la actividad microtubular, hip\u00c3\u00b3tesis apoyada por el hecho de que estos anest\u00c3\u00a9sicos tambi\u00c3\u00a9n act\u00c3\u00baan sobre seres simples como amebas o paramecios.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Como recuerdan Robles y Caballero, Penrose piensa en la \u00c2\u00abalternativa cu\u00c3\u00a1ntica\u00c2\u00bb al \u00c2\u00abdescubrir\u00c2\u00bb que los procesos cerebrales no pueden ser replicados por ning\u00c3\u00ban ordenador. Pero, en realidad, no se explica muy bien qu\u00c3\u00a9 tiene que ver todo este entramado con la conciencia. En realidad, el modelo cu\u00c3\u00a1ntico peca de los mismos errores que los anteriores: el dualismo y el fisicalismo m\u00c3\u00a1s reduccionista y simple: todo, incluso la conciencia, puede ser explicado mediante leyes f\u00c3\u00adsicas (aunque sean las de la f\u00c3\u00adsica cu\u00c3\u00a1ntica).<\/p>\n<p><span>El empe\u00c3\u00b1o de Penrose (y el de tantos otros investigadores de la neurociencia) se asemeja al de un obrero que cayera con su pala en un gran agujero. El hombre no sabe como salir de all\u00c3\u00ad y la pala no le ayudar\u00c3\u00a1 a conseguirlo, pero es la \u00c3\u00banica herramienta que tiene a su alcance y adem\u00c3\u00a1s sabe usarla con destreza, de modo que comienza a cavar con ella. Cuanto m\u00c3\u00a1s cava m\u00c3\u00a1s se hunde, pero a\u00c3\u00ban piensa ilusionado que si sigue intent\u00c3\u00a1ndolo conseguir\u00c3\u00a1 su objetivo. Los neurocient\u00c3\u00adficos trabajan con sus herramientas, convencidos de que si a\u00c3\u00ban no han explicado la conciencia (con sus propias herramientas y en sus propios t\u00c3\u00a9rminos) es porque sus investigaciones est\u00c3\u00a1n todav\u00c3\u00ada en los primeros estadios. Por suerte para ellos, parece que ya no se puede \u00c2\u00abcavar m\u00c3\u00a1s abajo\u00c2\u00bb de los microt\u00c3\u00babulos.<\/span><\/p>\n<p>Todos estos modelos parten de un error habitual y com\u00c3\u00ban, que resulta de considerar el cerebro como la base de la conciencia. El mejor ejemplo de esta falacia son las teor\u00c3\u00adas de Searle, que defiende de modo tajante que <span>\u00c2\u00abdeber\u00c3\u00adan darse por sentados los fen\u00c3\u00b3menos mentales [&#8230;] de la misma manera que uno da por sentados los fen\u00c3\u00b3menos digestivos en el est\u00c3\u00b3mago\u00c2\u00bb.<\/span>[14] Este autor considera que la diferencia mente\/cuerpo no es ontol\u00c3\u00b3gica sino epistemol\u00c3\u00b3gica (conocimiento en primera persona frente a conocimiento en tercera persona). La mente no es sino una cualidad o propiedad del cerebro, producto de su microestructura; pero aunque causada por mecanismos \u00c2\u00abmicro\u00c2\u00bb (impulsos electroqu\u00c3\u00admicos, por ejemplo) no puede ser explicada en t\u00c3\u00a9rminos de esos mismos mecanismos. Se pretende buscar una explicaci\u00c3\u00b3n cient\u00c3\u00adfica de la conciencia (considera muy importantes las teor\u00c3\u00adas de Edelman) pero a la vez se rechaza que la objetividad cient\u00c3\u00adfica pueda decir nada interesante respecto a ella. Se busca una objetividad diferente (frente a la cient\u00c3\u00adfica) para explicar el reino de la mente, que ser\u00c3\u00ada el de la subjetividad y la apariencia: esto es as\u00c3\u00ad debido a que la ontolog\u00c3\u00ada de los estados mentales es una ontolog\u00c3\u00ada de primera persona, distinta a la del resto de hechos f\u00c3\u00adsicos. De modo que aunque los estados mentales son, en \u00c3\u00baltima instancia, f\u00c3\u00adsicos, no pueden estudiarse del mismo modo pues su realidad consiste en su apariencia: son como a cada uno le parece que son. El resto de los hechos f\u00c3\u00adsicos, en cambio, se presentar\u00c3\u00adan con una diferencia entre la realidad de lo que se percibe y su apariencia. Como no se puede acceder cient\u00c3\u00adficamente a esos estados mentales, puesto que son subjetivos (no pueden ser cient\u00c3\u00adficamente objetivables) ha de hacerse por m\u00c3\u00a9todos indirectos: observando las conductas apropiadas y buscando los registros fisiol\u00c3\u00b3gicos subyacentes, para atribuir al sujeto los correspondientes estados mentales. En resumidas cuentas, lo que llevan haciendo los enfoques reduccionistas (neurol\u00c3\u00b3gicos, neurobiol\u00c3\u00b3gicos, cognitivos, &amp;c.) desde hace mucho tiempo. Las teor\u00c3\u00adas de Searle son un buen soporte filos\u00c3\u00b3fico (con su correspondiente carga ideol\u00c3\u00b3gica) para este tipo de pseudoexplicaciones cientifistas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-apK7fZp4D6U\/Tokn-C7Sz-I\/AAAAAAAAD5k\/hLEMRoBsVZ8\/s1600\/brain3.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"margin:0px auto 10px;text-align:center;cursor:pointer;cursor:hand;width: 400px;height: 323px\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/0d73e_brain3.jpg\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p>Contra todo ello habr\u00c3\u00ada que decir que:<\/p>\n<ul>\n<li>   como es habitual en explicaciones que se pretenden monistas, no se demuestra en ning\u00c3\u00ban caso que \u00c2\u00ablo macro\u00c2\u00bb sea un rasgo de lo \u00c2\u00abmicro\u00c2\u00bb o que emerja de \u00c3\u00a9l<\/li>\n<li>   aunque se rechaza el fisicalismo, afirmando que la conciencia no puede explicarse por leyes f\u00c3\u00adsicas, no se da una alternativa v\u00c3\u00a1lida para entenderla; as\u00c3\u00ad que, en realidad, a pesar de la importancia que se le concede, no se explica<\/li>\n<li>   aunque se niegue, la supuesta diferencia epistemol\u00c3\u00b3gica primera\/tercera persona esconde un dualismo de dos ontolog\u00c3\u00adas diferentes (f\u00c3\u00adsico\/mental)<\/li>\n<li>   la pretensi\u00c3\u00b3n de estudiar de modo objetivo el \u00c3\u00a1mbito de la subjetividad ser\u00c3\u00ada en cualquier caso descabellada, pues si la realidad subjetiva fuese la pura apariencia perceptiva, no puede analizarse en t\u00c3\u00a9rminos objetivos, que se fundamentan precisamente en verdades en las que el sujeto queda anulado<\/li>\n<li>   el \u00c3\u00a1mbito de la subjetividad y la conciencia no puede entenderse formado por percepciones puras, previas, sobrevenidas e indubitables sino como operatorio, que trabaja a nivel de fen\u00c3\u00b3menos (y apariencias)<\/li>\n<\/ul>\n<p><span>La alternativa a Searle \u00e2\u20ac\u201cy con \u00c3\u00a9l a todas las concepciones neurobiol\u00c3\u00b3gicas que hemos visto\u00e2\u20ac\u201c pasa por considerar la conciencia como operatoria; la operaci\u00c3\u00b3n como corporal, sobre todo de tipo manual y fon\u00c3\u00a9tico (no reducible, pues, al cerebro o al sistema nervioso); y al cuerpo mismo como formando parte de una totalidad de cuerpos. <\/span>La conciencia es entonces necesariamente relacional, evit\u00c3\u00a1ndose de este modo las falsas relaciones:<\/p>\n<div>percepci\u00c3\u00b3n\/apariencia \u00e2\u2020\u2019 mundo f\u00c3\u00adsico<br \/>percepci\u00c3\u00b3n=apariencia \u00e2\u2020\u2019 \u00c2\u00abmundo mental\u00c2\u00bb.<\/div>\n<p>Se puede afirmar ahora que la percepci\u00c3\u00b3n subjetiva no es apariencia sino conocimiento verdadero y que s\u00c3\u00b3lo se convierte en apariencia en tanto lo que se percibe obstaculiza el conocimiento de lo que se conoce, tal como es conocido por otros sujetos. <span>\u00c2\u00abLas apariencias implican la relaci\u00c3\u00b3n de un sujeto a m\u00c3\u00a1s de dos objetos o disposiciones objetivas. El concepto de apariencia implica un componente pr\u00c3\u00a1ctico (obstrucci\u00c3\u00b3n o facilitaci\u00c3\u00b3n) en relaci\u00c3\u00b3n a un sujeto operatorio, al margen del cual el concepto de apariencia se desvanece\u00c2\u00bb.<\/span> Los fen\u00c3\u00b3menos, por el contrario, <a href=\"http:\/\/symploke.trujaman.org\/index.php?title=Apariencia\"><span>\u00c2\u00abimplican la relaci\u00c3\u00b3n de un objeto o disposici\u00c3\u00b3n de objetos a m\u00c3\u00a1s de un sujeto\u00c2\u00bb<\/span><\/a>.[15] De modo que la conciencia no es una manifestaci\u00c3\u00b3n, epifen\u00c3\u00b3meno o rasgo del sistema neuronal sino una operaci\u00c3\u00b3n, en todo caso, de una totalidad corp\u00c3\u00b3rea que act\u00c3\u00baa junto, frente, a trav\u00c3\u00a9s o en contra de otras.<\/p>\n<div>Otras maneras de decir conciencia<\/div>\n<p>Desde aproximaciones neurobiol\u00c3\u00b3gicas puede entenderse tambi\u00c3\u00a9n la conciencia, con pretensiones explicativas m\u00c3\u00a1s modestas, como \u00c2\u00abalerta\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abvigilancia\u00c2\u00bb. Se alude entonces al grado de activaci\u00c3\u00b3n c\u00c3\u00b3rtico-reticular o \u00c2\u00abarousal\u00c2\u00bb, que se despliega en una escala que va desde la vigilancia (\u00c2\u00abestar despierto\u00c2\u00bb) hasta el sue\u00c3\u00b1o, pasando por distintos niveles intermedios (somnolencia). Por supuesto, el paso de un \u00c2\u00abestado de conciencia\u00c2\u00bb a otro (alerta-sue\u00c3\u00b1o) es un hecho repetido y com\u00c3\u00ban a lo largo de la vida de una persona, convirti\u00c3\u00a9ndose en problem\u00c3\u00a1tico cuando deja de producirse (insomnio, narcolepsia{8}) o no lo hace con la suficiente fluidez. Lo cierto es que lo importante aqu\u00c3\u00ad es \u00c2\u00abestar alerta\u00c2\u00bb, independientemente de aquello ante lo que se est\u00c3\u00a1 alerta (abstrayendo el medio).<\/p>\n<p>Tambi\u00c3\u00a9n se utiliza desde esta perspectiva el t\u00c3\u00a9rmino \u00c2\u00ablucidez\u00c2\u00bb, definido como la capacidad general de percibir el entorno y responder a \u00c3\u00a9l, pero tambi\u00c3\u00a9n en ocasiones como \u00c2\u00abclaridad de ideas\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abclaridad de juicio\u00c2\u00bb, ofreci\u00c3\u00a9ndose entonces como su contrario la llamada \u00c2\u00abconfusi\u00c3\u00b3n mental\u00c2\u00bb. Su valor de uso (desde par\u00c3\u00a1metros exclusivamente neurobiol\u00c3\u00b3gicos) ha de residir en su sentido de adecuada percepci\u00c3\u00b3n y respuesta al mundo entorno, mientras que la apelaci\u00c3\u00b3n a ideas claras o juicios correctos nos remite ya a otros planos explicativos de la conciencia{9}. La \u00c2\u00ablucidez\u00c2\u00bb puede aceptarse si se ofrece como la necesaria contrapartida biol\u00c3\u00b3gica (funcional-adaptativa) de la activaci\u00c3\u00b3n neurol\u00c3\u00b3gica (\u00c2\u00abalerta\u00c2\u00bb), pero de ning\u00c3\u00ban modo como \u00c2\u00abclaridad de ideas\u00c2\u00bb, ya que el salto entre ambas concepciones no es meramente cuantitativo.<\/p>\n<p>La lucidez implica de alg\u00c3\u00ban modo la luz, que ilumina los objetos a distancia con los que actuar (el entorno al que adaptarse) y ante los que se pone en marcha la alerta o vigilancia{10}, es decir, supone ver y actuar con claridad; no tanto pensar o juzgar con acierto. Tener \u00c2\u00abideas claras\u00c2\u00bb, en cambio, requiere operaciones con conceptos, lo que supone un mundo social y culturalmente organizado, que no puede ser reducido a la escala neurobiol\u00c3\u00b3gica.<\/p>\n<p>En este sentido de percepci\u00c3\u00b3n y respuesta al entorno se ofrecen los diferentes \u00c2\u00abestados confusionales\u00c2\u00bb que recoge la investigaci\u00c3\u00b3n psicopatol\u00c3\u00b3gica al uso, en una escala entre la lucidez y el coma:<\/p>\n<ul>\n<li>   Lucidez: conciencia normal<\/li>\n<li>   Estado oniroide: la persona est\u00c3\u00a1 despierta pero le cuesta diferenciar entre lo real y lo imaginado<\/li>\n<li>   Estado crepuscular: se act\u00c3\u00baa de modo autom\u00c3\u00a1tico, sin poder dar cuenta de lo que se est\u00c3\u00a1 haciendo<\/li>\n<li>   Torpor: dificultad para razonar y contestar con claridad, sin que haya sue\u00c3\u00b1o<\/li>\n<li>   Estupor: la persona est\u00c3\u00a1 despierta pero no contesta (mutismo) ni se mueve (acinesia)<\/li>\n<li>   Obnubilaci\u00c3\u00b3n: s\u00c3\u00b3lo se reacciona ante est\u00c3\u00admulos fuertes<\/li>\n<li>   Sopor: la capacidad de reacci\u00c3\u00b3n es ya muy peque\u00c3\u00b1a<\/li>\n<li>   Coma: s\u00c3\u00b3lo hay actividad vegetativa, no cortical<\/li>\n<\/ul>\n<p>En el estado oniroide, la respuesta se ve entorpecida por la influencia de est\u00c3\u00admulos imaginados (on\u00c3\u00adricos), de modo que, aunque se reacciona al medio, \u00c3\u00a9ste aparece \u00c2\u00abcontaminado\u00c2\u00bb por dichos est\u00c3\u00admulos. El llamado estado crepuscular, habitual en epil\u00c3\u00a9pticos, no es un constructo un\u00c3\u00advoco, ya que se utiliza para dar cuenta de un nivel de conciencia que puede fluctuar desde una total desconexi\u00c3\u00b3n del medio hasta cierta capacidad de respuesta parcial. Pero en general suele referirse a niveles de conciencia pr\u00c3\u00a1cticamente normales, en los que s\u00c3\u00b3lo llama la atenci\u00c3\u00b3n el cambio de comportamiento, que se convierte en extra\u00c3\u00b1o o extravagante{11}. Las conductas y movimientos autom\u00c3\u00a1ticos y las acciones que, tras las crisis, se describen como involuntarias, se vuelven habituales. En cualquier caso, aunque en la epilepsia se producen d\u00c3\u00a9ficit a nivel neuronal{12}, lo relevante es que estos comportamientos no resultan adaptativos, no hay lucidez y se presenta confusi\u00c3\u00b3n y desorientaci\u00c3\u00b3n, as\u00c3\u00ad como lentitud en las respuestas verbales y en la ejecuci\u00c3\u00b3n de \u00c3\u00b3rdenes sencillas.<\/p>\n<p>Los conceptos de conciencia usados hasta ahora nos sit\u00c3\u00baan, entonces, en la dimensi\u00c3\u00b3n organ\u00c3\u00adsmica (individual) y lo hacen de un modo complementario. En otras palabras, el concepto de alerta (vigilancia) pone el \u00c3\u00a9nfasis en la activaci\u00c3\u00b3n nerviosa (componente \u00c2\u00abneuro\u00c2\u00bb) necesaria para una correcta o adaptada responsividad del organismo al medio (lucidez), que ser\u00c3\u00ada el componente \u00c2\u00abbio\u00c2\u00bb del par neurobiol\u00c3\u00b3gico{13}. Sin perjuicio de que puedan ofrecerse ambos por separado (abstrayendo el otro t\u00c3\u00a9rmino del par) aunque tampoco debe llegarse a la conclusi\u00c3\u00b3n de que lo neurol\u00c3\u00b3gico es la base de lo biol\u00c3\u00b3gico: la funcionalidad adaptativa del organismo en su medio es la que determina el desarrollo del sistema nervioso, tanto a nivel filogen\u00c3\u00a9tico como ontogen\u00c3\u00a9tico. Una explicaci\u00c3\u00b3n en t\u00c3\u00a9rminos neuronales de la conciencia como lucidez resultar\u00c3\u00ada err\u00c3\u00b3nea, aunque s\u00c3\u00b3lo fuera por insuficiente.<\/p>\n<p>El problema de estos conceptos es que resultan tautol\u00c3\u00b3gicos. Se define la conciencia como \u00c2\u00abestar despierto\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abdarse cuenta del entorno\u00c2\u00bb pero esos t\u00c3\u00a9rminos no son sino formas diferentes de afirmar que el sujeto es o est\u00c3\u00a1 consciente. Lo que habr\u00c3\u00ada que cuestionar entonces es la necesidad de denominar como conciencia, de manera confusa, lo que ya se rotula de otras maneras.<\/p>\n<div>La autoconciencia como conciencia objetiva<\/div>\n<p>Otro t\u00c3\u00a9rmino que suele utilizarse desde perspectivas de corte neurobiol\u00c3\u00b3gico, entendi\u00c3\u00a9ndolo como una dimensi\u00c3\u00b3n de conciencia diferente a las anteriores, es el de autoconciencia o \u00c2\u00abconciencia de uno mismo\u00c2\u00bb. El asunto es que si se entiende como tal autoconciencia una adecuada capacidad de reacci\u00c3\u00b3n al \u00c2\u00abmundo interno\u00c2\u00bb, no hay entonces entre este mundo y el \u00c2\u00abexterno\u00c2\u00bb m\u00c3\u00a1s que una diferencia de localizaci\u00c3\u00b3n de los est\u00c3\u00admulos: la autoconciencia ser\u00c3\u00ada una forma de lucidez o reactividad. Un animal que pone en marcha unas pautas de b\u00c3\u00basqueda de alimento ante se\u00c3\u00b1ales propioceptivas de hambre est\u00c3\u00a1 siendo consciente (reaccionando con lucidez). Un beb\u00c3\u00a9 que responde llorando ante este mismo tipo de se\u00c3\u00b1ales est\u00c3\u00a1 reaccionando tambi\u00c3\u00a9n conscientemente. Este tipo de conciencia no nos sit\u00c3\u00baa, pues, ante un significado diferente, sino que nos remite al que ya hemos calificado de tautol\u00c3\u00b3gico (\u00c2\u00abconciencia es darse cuenta de las cosas\u00c2\u00bb).<\/p>\n<p>Intentando establecer una concepci\u00c3\u00b3n de conciencia (autoconciencia) que sea exclusiva de la sensaci\u00c3\u00b3n interna, sin que se pueda hablarse de reacci\u00c3\u00b3n o respuesta, el profesor de filosof\u00c3\u00ada del MIT Ned Block (94, 95) [16] [17] distingue entre conciencia-P <span>(P-consciousness)<\/span> y conciencia-A <span>(A-consciousness<\/span> o conciencia de acceso). Defiende que la primera es una conciencia estrictamente fenom\u00c3\u00a9nica o experiencial{14} <span>(\u00c2\u00abla conciencia-P es la experiencia\u00c2\u00bb)<\/span> mientras la segunda tendr\u00c3\u00ada ya una funcionalidad, al integrarse en la relaci\u00c3\u00b3n del sujeto con el mundo. Pero lo que no explica Block es de qu\u00c3\u00a9 modo podemos conocer la existencia de esta conciencia si no es precisamente a trav\u00c3\u00a9s de dicha relaci\u00c3\u00b3n. Aun m\u00c3\u00a1s (utilizando el ejemplo anterior) si sabemos que el animal tiene hambre, no es porque leamos en su interior <span>(intus-legere)<\/span>{15} ni porque intentemos percibir la situaci\u00c3\u00b3n como \u00c3\u00a9l, situ\u00c3\u00a1ndonos en su \u00c2\u00abcampo fenom\u00c3\u00a9nico\u00c2\u00bb, sustituy\u00c3\u00a9ndole de alg\u00c3\u00ban modo al proyectar sobre \u00c3\u00a9l nuestra propia subjetividad operatoria{16}, sino porque percibimos el conjunto de sus operaciones:<\/p>\n<p><span>\u00c2\u00abEs la construcci\u00c3\u00b3n de una exterioridad: cuando percibo el movimiento de un animal como un &#8220;zarpazo&#8221;, no penetro en su interior, sino que inserto el segmento percibido de su movimiento en una trayectoria de conju<\/span><span>nto.\u00c2\u00bb <\/span><a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\">Bueno (80)<\/a> [19]<\/p>\n<p>El \u00c2\u00abcampo fenom\u00c3\u00a9nico\u00c2\u00bb en el que nos situamos no es el del animal (o el beb\u00c3\u00a9) sino que es el mundo mismo, el mundo construido a escala operatoria humana en el que el t\u00c3\u00a9rmino hambre tiene significado. La cuesti\u00c3\u00b3n es que si existiese esa conciencia \u00c2\u00abpura\u00c2\u00bb, entendida como \u00c2\u00abpura percepci\u00c3\u00b3n\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abpura experiencia\u00c2\u00bb sin funcionalidad, ser\u00c3\u00ada inaccesible.<\/p>\n<p><span>\u00c2\u00ab&#8230;no hay posibilidad de separar el orden sensible del orden inteligible, las percepciones de los pensamientos o, si se quiere, las intuiciones de los conceptos. Toda intuici\u00c3\u00b3n contiene a la vez un concepto y todo concepto contiene una percepci\u00c3\u00b3n.\u00c2\u00bb<\/span> <a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\">Bueno, op. cit.<\/a> [20]<\/p>\n<p>As\u00c3\u00ad pues, la \u00c2\u00abautoconciencia\u00c2\u00bb, entendida como \u00c2\u00ablucidez\u00c2\u00bb o responsividad a est\u00c3\u00admulos corporales internos, requiere, en realidad, de una construcci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abdesde fuera\u00c2\u00bb, apot\u00c3\u00a9tica. Los \u00c2\u00abest\u00c3\u00admulos internos\u00c2\u00bb se hacen conscientes cuando se ofrecen a distancia: sea la distancia entre diferentes partes del cuerpo, sea la distancia a que se ofrecen las operaciones para el observador.{17} En cambio, los procesos parat\u00c3\u00a9ticos del organismo (celulares, neuronales, &amp;c.) se dan precisamente a nivel autom\u00c3\u00a1tico, inconsciente. Por ello, como dijimos, los procesos neurol\u00c3\u00b3gicos resultan insuficientes por s\u00c3\u00ad mismos para explicar la percepci\u00c3\u00b3n y respuesta adecuada al entorno (incluyendo en \u00c3\u00a9l lo que hay \u00c2\u00abbajo la piel\u00c2\u00bb). El \u00c2\u00abmundo interno\u00c2\u00bb de la sensaciones estimulares corporales no puede presentarse, entonces, como un modo diferente de conciencia.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se habla de autoconciencia, el sentido que se suele utilizar es diferente, haciendo hincapi\u00c3\u00a9 no tanto en uno mismo como fuente de estimulaci\u00c3\u00b3n, sino m\u00c3\u00a1s bien en el conocimiento de lo que uno hace y lo que uno es: \u00c2\u00abconciencia sobre la propia conciencia\u00c2\u00bb. El propio Block (1994, p\u00c3\u00a1g. 213) la define como <span>\u00c2\u00abla posesi\u00c3\u00b3n de un concepto de yo (self) y la habilidad para utilizar este concepto para pensar acerca de uno mismo\u00c2\u00bb<\/span>{18}. Las anteriores \u00c2\u00abdimensiones de conciencia\u00c2\u00bb son, por decirlo as\u00c3\u00ad, basales, en el sentido de que si se ven alteradas, se ver\u00c3\u00a1 alterado el comportamiento en su conjunto, pero esto no significa que la autoconciencia pueda ser explicada por ellas. Esta dimensi\u00c3\u00b3n hace referencia ya a operaciones verbales, espec\u00c3\u00adficamente humanas (lenguaje doblemente articulado) que suponen una equivalencia funcional entre los conceptos y las situaciones (y otras operaciones no-verbales). Al modo como la conciencia, entendida como lucidez, no puede entenderse sin el entorno (no puede explicarse por el sistema nervioso, aunque lo suponga), la autoconciencia no puede reducirse a las anteriores dimensiones de conciencia, ya que requiere de un mundo organizado socialmente, que es el que proporciona precisamente el significado de las operaciones verbales. En este sentido, la autoconciencia puede entenderse como la forma de conciencia espec\u00c3\u00adficamente humana, la forma misma en que <span>\u00c2\u00abse manifiesta como activo el ser social del hombre&#8230;\u00c2\u00bb<\/span> (<a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\">Bueno, op. cit.<\/a>, p\u00c3\u00a1g. 85)<\/p>\n<p>En una crisis epil\u00c3\u00a9ptica que curse con un estado crepuscular, se ofrece como alterada la autoconciencia, pero esto no nos obliga a afirmar que la epilepsia sea un problema de comprensi\u00c3\u00b3n del \u00c2\u00abyo\u00c2\u00bb o un trastorno psicol\u00c3\u00b3gico (un error cognitivo, una inadecuada conducta verbal) sino m\u00c3\u00a1s bien que la capacidad de dar cuenta de lo que uno hace requiere, como cualquier otra conducta, de un adecuado funcionamiento general del sistema nervioso; sin que ello signifique que el buen funcionamiento pueda, por s\u00c3\u00ad mismo, explicar dicha capacidad (o cualquier otra conducta). Al modo como, por ejemplo, una lesi\u00c3\u00b3n nerviosa puede causar par\u00c3\u00a1lisis en una mano, sin que eso nos diga nada acerca de la \u00c2\u00abpar\u00c3\u00a1lisis del guante\u00c2\u00bb que pod\u00c3\u00ada \u00c2\u00absufrir\u00c2\u00bb una hist\u00c3\u00a9rica, cuyo sistema nervioso funcionaba perfectamente.<\/p>\n<p>En este sentido, <span>\u00c2\u00abel trastorno mental se ver\u00c3\u00ada [&#8230;] como el despliegue de una serie de acciones rec\u00c3\u00adprocas entre diversos actores y no [&#8230;] como algo debido al presunto disfuncionamiento de alg\u00c3\u00ban mecanismo interno. Se entiende que los trastornos mentales presuponen una cultura que organiza tanto el funcionamiento normal de la vida como el mal funcionamiento cuando sea el caso\u00c2\u00bb<\/span> (Marino P\u00c3\u00a9rez \u00c3\u0081lvarez, <span>La contingencia generalizada-discriminada como drama.)<\/span> [21]<\/p>\n<p>Podemos establecer, pues, tres modos diferentes de decir la conciencia, que ser\u00c3\u00adan los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>   Capacidad de alarma (arousal): atenci\u00c3\u00b3n, alerta, exhibida por animales con sistema nervioso, con aprendizaje (conductas aprendidas) o sin \u00c3\u00a9l.<\/li>\n<li>   Lucidez (awareness): darse cuenta del entorno, mostrada por animales con sistema nervioso desarrollado, pero no por animales con conductas innatas, sin aprendizaje.<\/li>\n<li>   Autoconciencia (consciousness): darse cuenta del Mundo y percibir las propias conductas, integradas en \u00c3\u00a9l. Requiere lenguaje doblemente articulado.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Pero la cuesti\u00c3\u00b3n, entonces, es que el funcionamiento de esta autoconciencia, nos remite a la cultura que ser\u00c3\u00a1 la que determine su buen funcionamiento, y nos aleja radicalmente de cualquier posible explicaci\u00c3\u00b3n reduccionista de corte neurobiol\u00c3\u00b3gico.<\/p>\n<p>Si utiliz\u00c3\u00a1ramos aqu\u00c3\u00ad una escala figurada de autoconciencia, su extremo ser\u00c3\u00ada el <span>insight <\/span>o \u00c2\u00abtoma de conciencia\u00c2\u00bb, entendido, no a la manera de la Gestalt, como un descubrimiento s\u00c3\u00babito{19} sino a la manera freudiana, como una interpretaci\u00c3\u00b3n, aunque el \u00c2\u00abmaterial a interpretar\u00c2\u00bb no haya que buscarlo en las profundidades del psiquismo sino en la profundidad del mundo (a lo lejos). Pero este material se presenta ya organizado y la propia interpretaci\u00c3\u00b3n (o interpretaciones) est\u00c3\u00a1 dada socialmente, por lo que no puede depender de la estructura (o la funci\u00c3\u00b3n) del cerebro ni de la mera adaptaci\u00c3\u00b3n biol\u00c3\u00b3gica a un nicho ecol\u00c3\u00b3gico, sino que descansa en un mundo social previamente organizado (grupos, clases, instituciones). La autoconciencia, como conciencia espec\u00c3\u00adficamente humana, no puede ser entendida ya de un modo subjetivo, sino trascendiendo lo individual; es, en suma, una \u00c2\u00abconciencia objetiva\u00c2\u00bb:<\/p>\n<p><span>\u00c2\u00ab[&#8230;] el concepto de &#8220;conciencia objetiva&#8221; (conciencia social, supraindividual, no en el sentido de una conciencia sin &#8216;sujeto&#8217;, sino en el sentido de una conciencia que viene impuesta al sujeto en tanto \u00c3\u00a9ste est\u00c3\u00a1 siendo moldeado por otros sujetos del grupo social). Y debe ser desconectado del concepto de conciencia subjetiva, que nos remite a una conciencia individual, perceptual, distinta y opuesta a la conciencia objetiva.\u00c2\u00bb<\/span> [22]<\/p>\n<p>En el otro extremo de la escala no estar\u00c3\u00adan las conductas autom\u00c3\u00a1ticas del epil\u00c3\u00a9ptico (o del son\u00c3\u00a1mbulo), ni la incapacidad b\u00c3\u00a1sica de sentir dolor o ver un objeto{20} (todo ello depende del funcionamiento correcto de otros niveles de conciencia) sino m\u00c3\u00a1s bien la incapacidad para comprender el funcionamiento general de las cosas, la p\u00c3\u00a9rdida del contacto con el sentido com\u00c3\u00ban (el sentido de los otros), la idiotez moral. Por ello resulta tan absurdo pretender explicar lo que trasciende los cuerpos individuales, lo que est\u00c3\u00a1 m\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 de la piel, desde perspectivas reduccionistas que miran hacia dentro de ella, incluso cuando se ofrece la interacci\u00c3\u00b3n como contrapartida.<\/p>\n<p>Las explicaciones, no ya de corte neurobiol\u00c3\u00b3gico, sino incluso las psicol\u00c3\u00b3gicas, en el sentido estrictamente conductual-funcional del t\u00c3\u00a9rmino (no en el psico-hist\u00c3\u00b3rico) resultan insuficientes para explicar la conciencia (espec\u00c3\u00adfica) humana, por lo que se hace necesaria una explicaci\u00c3\u00b3n que tenga en cuenta su car\u00c3\u00a1cter supra-individual. La conciencia se da en el conocimiento compartido con otros, es un \u00c2\u00absaber con\u00c2\u00bb <span>(cum-scire),<\/span> como la define Ferrater Mora en su <span>Diccionario de Filosof\u00c3\u00ada<\/span>[23]. Saber compartido y moldeado por otros incluso cuando se da <span>\u00c2\u00abdentro de una sola persona, con referencia a los diversos hechos o actos de su vida\u00c2\u00bb<\/span> (ib\u00c3\u00addem). Precisamente, este car\u00c3\u00a1cter de la conciencia supraindividual que \u00c2\u00abse vuelve hacia dentro\u00c2\u00bb, hacia uno mismo, es el que nos permite hablar de conciencia psicol\u00c3\u00b3gica y de conciencia moral (la voz de la conciencia) pero s\u00c3\u00b3lo porque se reflexiona sobre los propios actos en cuanto que se ajustan mejor o peor a modelos gen\u00c3\u00a9ricos culturales de comportamiento (psicolog\u00c3\u00ada) o a patrones de normas y valores propios de grupos espec\u00c3\u00adficos (moral), sin perjuicio de que ambos tipos de reflexi\u00c3\u00b3n puedan interseccionar o confundirse entre s\u00c3\u00ad. La raz\u00c3\u00b3n para el auge de la neurociencia o ciencia cognitiva quiz\u00c3\u00a1 haya que buscarlo entonces en motivaciones de tipo ideol\u00c3\u00b3gico, que escapan ya al objetivo de este trabajo. [Puede verse al respecto <a href=\"http:\/\/www.filosofia.net\/materiales\/num\/num18\/Mentalismo1.htm\">el art\u00c3\u00adculo de Robles y Caballero<\/a> anteriormente citado.]<\/p>\n<p>De modo que el <span>\u00c2\u00abconcepto de yo (self) y la habilidad para utilizar este concepto para pensar acerca de uno mismo\u00c2\u00bb<\/span> al que hac\u00c3\u00ada referencia Block, es un producto social, fruto adem\u00c3\u00a1s de una cultura muy determinada, la cultura moderna occidental. Lo que nos dota de una identidad individual, de la conciencia de uno mismo, del yo reconocible, claro y distinto, es precisamente, por decirlo con t\u00c3\u00a9rminos de la psicolog\u00c3\u00ada conductista, el refuerzo de los otros. La identidad misma es el refuerzo social. Pero tambi\u00c3\u00a9n lo social nos enfrenta a otros y, de ese modo, a nosotros mismos, en tanto que integrados y moldeados por grupos diferentes, en cuanto que sometidos irremediablemente a planos con<span><span title=\"Enlace\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/0d73e_blank.gif\" alt=\"Enlace\" class=\"gl_link\" border=\"0\" \/><\/span><\/span>tradictorios, a trayectorias contrapuestas, a desajustes, a conflictos. La conciencia no ha de entenderse entonces de un modo correlacional, como propia de un sujeto, un organismo (o un cerebro hipostasiado) que es \u00c2\u00abconsciente del entorno que le rodea\u00c2\u00bb, sino en un sentido relacional, entendiendo a la persona enclasada en grupos que lo someten a conflicto de modo inevitable:<\/p>\n<p><span>\u00c2\u00abLa conciencia se nos define entonces, por tanto, como ese mismo conflicto, cuando en un punto individual, se llegan a hacer presentes los desajustes o las inconmensurabilidades [&#8230;] asociados a diversos grupos, de los cuales los individuos forman parte. La conciencia es algo as\u00c3\u00ad como una percepci\u00c3\u00b3n de diferencias y, por tanto, es siempre conciencia pr\u00c3\u00a1ctica (operatoria).\u00c2\u00bb<\/span> <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/filomat\/df302.htm\">[24]<\/a><\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p><span><span>Referencias<\/span><\/p>\n<p>[1] <a href=\"http:\/\/www.uchile.cl\/instituto\/medicina\/boletin\/boletinxxxv\">http:\/\/www.uchile.cl\/instituto\/medicina\/boletin\/boletinxxxv<\/a><\/p>\n<p>[2] Rodolfo Llin\u00c3\u00a1s (2003), <span>El cerebro y el mito del yo. El papel de las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos, <\/span>Editorial Norma, Bogot\u00c3\u00a1.<\/p>\n<p>[3] <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/index.php?action=article&amp;id_article=67982\">http:\/\/www.tendencias21.net\/index.php?action=article&amp;id_article=67982<\/a><\/p>\n<p>[4] Francis Crick (2003), <span>La hip\u00c3\u00b3tesis sorprendente. La b\u00c3\u00basqueda cient\u00c3\u00adfica del alma,<\/span> Editorial Debate.<\/p>\n<p>[5] John R. Searle, \u00c2\u00abLos misterios de la mente I y II\u00c2\u00bb, art\u00c3\u00adculos publicados en la revista <span>Vuelta<\/span>, n\u00c2\u00ba 231 y n\u00c2\u00ba 232, febrero y marzo 1996, M\u00c3\u00a9xico.<\/p>\n<p>[6] G. M. Edelman (1990), <span>Bright air, brilliant fire. On the matter of mind,<\/span> Basic Books, Nueva York. Este libro es una sistematizaci\u00c3\u00b3n de las teor\u00c3\u00adas de este autor, recogidas en tres libros anteriores: <span>Neural darwinism<\/span> (1987); <span>Topobiology<\/span> (1988) y <span>The remembered present<\/span> (1989).<\/p>\n<p>[7] Traducci\u00c3\u00b3n de Carlos Mu\u00c3\u00b1oz Guti\u00c3\u00a9rrez del cap\u00c3\u00adtulo 10 de <span>Wider than the sky,<\/span> (2004), \u00c2\u00abThe phenomenal gift of consciousness\u00c2\u00bb. Yale University Press. <a href=\"http:\/\/serbal.pntic.mec.es\/~cmunoz11\/index.html\">http:\/\/serbal.pntic.mec.es\/~cmunoz11\/index.html<\/a><\/p>\n<p>[8] Vicente M. Sim\u00c3\u00b3n (2000), \u00c2\u00abLa conciencia humana: integraci\u00c3\u00b3n y complejidad\u00c2\u00bb, <span>Psicothema<\/span>, vol. 12, n\u00c2\u00ba 1, p\u00c3\u00a1gs. 15-24<\/p>\n<p>[9] Francisco Aboitiz, \u00c2\u00abSincron\u00c3\u00ada, conciencia y el &#8220;problema duro&#8221; de la neuro-ciencia\u00c2\u00bb:, Rev. Chil. Neuro-Psiquiat., 2001; 39: 281-5.<\/p>\n<p>[10] Francisco Varela (1990), Las ciencias cognitivas: tendencias y perspectivas, Editorial Gedisa, Barcelona.<\/p>\n<p>[11] R. Penrose (1996), <span>Las sombras de la mente<\/span>, Cr\u00c3\u00adtica, Barcelona.<\/p>\n<p>[12] F. J. Robles &amp; V. Caballero, \u00c2\u00abMentalismo m\u00c3\u00a1gico y sociedad telem\u00c3\u00a1tica\u00c2\u00bb, <span>Cuaderno de materiales, <\/span>n\u00c2\u00ba 18.<br \/><a href=\"http:\/\/www.filosofia.net\/materiales\/num\/num18\/Mentalismo1.htm\">http:\/\/www.filosofia.net\/materiales\/num\/num18\/Mentalismo1.htm<\/a><\/p>\n<p>[13] R. Penrose, op. cit.<\/p>\n<p>[14] John R. Searle (1996), <span>El redescubrimiento de la mente,<\/span> Cr\u00c3\u00adtica, Barcelona.<\/p>\n<p>[15] <a href=\"http:\/\/symploke.trujaman.org\/index.php?title=Apariencia\">http:\/\/symploke.trujaman.org\/index.php?title=Apariencia<\/a><br \/><span><span title=\"Enlace\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/0d73e_blank.gif\" alt=\"Enlace\" class=\"gl_link\" border=\"0\" \/><\/span><\/span><\/span><span><br \/>[16] N. Block (1994), \u00c2\u00abConsciousness\u00c2\u00bb, En S. Guttenplan (Comp.), <span>A Companion to the Philosophy of Mind,<\/span> Blackwell, Oxford.<\/p>\n<p>[17] N. Block (1995), \u00c2\u00abOn a confusion about a function of consciousness\u00c2\u00bb, <span>Behavioral and Brain Sciences, <\/span>18, 227-247.<\/p>\n<p>[18] T. Nagel (1974), \u00c2\u00abWhat Is It Like to Be a Bat?\u00c2\u00bb, <span>Philosophical Review<\/span>, 83 (4) 435-450. En N. Block, O. Flanagan y G. G\u00c3\u00bczeldere (comps.), <span>The Nature of Consciousness<\/span>, MIT Press, Cambridge, MA.<\/p>\n<p>[19] Gustavo Bueno (1980), <a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\"><span>El individuo en la historia. Comentario a un texto de Arist\u00c3\u00b3teles, Po\u00c3\u00a9tica,<\/span><\/a> 1451b. Discurso inaugural del Curso 1980-81, Universidad de Oviedo, p\u00c3\u00a1g. 79.<\/p>\n<p>[20] Gustavo Bueno, Op. cit., p\u00c3\u00a1gs. 60-61.<\/p>\n<p>[21] <a href=\"http:\/\/www.metapsicologia.com\/articles.php?do=viewart&amp;id=9&amp;cat=10\">http:\/\/www.metapsicologia.com\/articles.php?do=viewart&amp;id=9&amp;cat=10<br \/><\/a><br \/>[22] Pelayo Garc\u00c3\u00ada Sierra, <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/filomat\/\"><span>Diccionario filos\u00c3\u00b3fico<\/span><\/a> [297]<\/p>\n<p>[23] Jos\u00c3\u00a9 Ferrater Mora (1976), <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/enc\/fer\/fer.htm\"><span>Diccionario de filosof\u00c3\u00ada,<\/span><\/a> Alianza Editorial, Madrid.<\/p>\n<p>[24] Pelayo Garc\u00c3\u00ada Sierra, <span>Diccionario filos\u00c3\u00b3fico<\/span> [302]<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p><span>Notas<\/span><br \/>{1} Carlos Mu\u00c3\u00b1oz Guti\u00c3\u00a9rrez, en un art\u00c3\u00adculo en el que comenta las teor\u00c3\u00adas de Edelman dice: \u00c2\u00abpodemos entonces decir que una ciencia nueva ha colonizado el \u00c3\u00a1mbito del saber, ha colocado a sus gentes en instituciones y ha creado hogares donde habitar. Desde muchas direcciones, a trav\u00c3\u00a9s de muchos caminos se llega a esta nueva ciudad que se ha llamado neurociencia o ciencia cognitiva. <a href=\"http:\/\/aparterei.com\/\">http:\/\/aparterei.com<\/a><\/p>\n<p>{2} James Watson no le va a la zaga: en una entrevista en la <span>BBC <\/span>de Londres afirm\u00c3\u00b3, sin rastro de iron\u00c3\u00ada, que la estupidez humana es una enfermedad y que alg\u00c3\u00ban d\u00c3\u00ada lograr\u00c3\u00a1 ser curada.<\/p>\n<p>{3} Se postula un factor gen\u00c3\u00a9tico de inteligencia (G de Spearman) o una \u00c2\u00abinteligencia fluida\u00c2\u00bb, frente a otra \u00c2\u00abcristalizada\u00c2\u00bb o cultural (Cattell). Pero, si existiera inteligencia tal \u00c2\u00bfc\u00c3\u00b3mo podr\u00c3\u00ada accederse a ella? Se habla de test libres de influencias culturales (matrices de Raven, por ejemplo) como si el mero hecho de responder a un test no fuese ya algo cultural. La inteligencia debe entenderse como algo normativo, relacionado siempre con diversos niveles de acceso a patrones culturales por parte de distintas personas.<\/p>\n<p>{4} Edelman le confiere a este sistema b\u00c3\u00a1sico una \u00c2\u00abmemoria de valor\u00c2\u00bb, entendiendo as\u00c3\u00ad que la configuraci\u00c3\u00b3n primaria \u00c2\u00abrecuerda\u00c2\u00bb aquello que es bueno para el mantenimiento vital del organismo. La percepci\u00c3\u00b3n se categoriza entonces (buena\/mala) antes de pasar a modificar el mapa.<\/p>\n<p>{5} Tambi\u00c3\u00a9n la del hemisferio cerebral derecho del hombre: si se realizara una callosotom\u00c3\u00ada, deber\u00c3\u00ada presentar una conciencia inmediata y sucesiva, que es supuestamente la conciencia de un animal.<\/p>\n<p>{6} Para este autor, hay un \u00c2\u00abcerebro global\u00c2\u00bb que no es s\u00c3\u00b3lo humano sino que est\u00c3\u00a1 tejido entre todas las especies. Una masa mental que anuda los continentes, los oc\u00c3\u00a9anos y los cielos.<\/p>\n<p>{7} Varela impuls\u00c3\u00b3 un paradigma de investigaci\u00c3\u00b3n llamado \u00c2\u00abneurofenomenolog\u00c3\u00ada\u00c2\u00bb, en el que intent\u00c3\u00b3 conciliar la investigaci\u00c3\u00b3n neurobiol\u00c3\u00b3gica y su experiencia relacionada con la pr\u00c3\u00a1ctica budista.<\/p>\n<p>{8} Personas con lesiones en la formaci\u00c3\u00b3n reticular pueden llegar a dormir durante d\u00c3\u00adas.<\/p>\n<p>{9} Salvo que entendamos que un animal que se adapta adecuadamente hace &#8216;juicios&#8217; o tiene &#8216;ideas&#8217;.<\/p>\n<p>{10} Muchos animales no necesitan, obviamente, de la luz para desarrollar sus conductas adaptativas, pero se entiende que el concepto est\u00c3\u00a1 construido a la escala funcional humana.<\/p>\n<p>{11} De hecho, suele ser habitual en crisis epil\u00c3\u00a9pticas, pero es f\u00c3\u00a1cil que en ocasiones se diagnostique como un trastorno psiqui\u00c3\u00a1trico.<\/p>\n<p>{12} En concreto, una hipersincronizaci\u00c3\u00b3n neuronal, que extiende la actividad nerviosa de unas neuronas a otras, como una mancha de aceite.<\/p>\n<p>{13} Se entiende que las situaciones de falta de lucidez o alerta son &#8216;normales&#8217; y se presentan en muchas situaciones (tras un sue\u00c3\u00b1o profundo, una comida copiosa o un shock moment\u00c3\u00a1neo) pero se ofrecen como patol\u00c3\u00b3gicas cuando se hacen estables, cuando se convierten en verdaderos &#8216;estados de conciencia&#8217;.<\/p>\n<p>{14} En palabras de Nagel: \u00c2\u00ablo-que-se-siente\u00c2\u00bb (what-it&#8217;s-like) (Nagel, 1974) [18]<\/p>\n<p>{15} Lo que ser\u00c3\u00ada mentalismo.<\/p>\n<p>{16} El concepto de &#8217;empat\u00c3\u00ada&#8217; de la psicolog\u00c3\u00ada humanista.<\/p>\n<p>{17} Incluso cuando el observador es uno mismo: los m\u00c3\u00a9todos introspeccionistas de la psicof\u00c3\u00adsica requer\u00c3\u00adan de la comunicaci\u00c3\u00b3n verbal de lo sentido y sus resultados estaban viciados por el entrenamiento previo.<\/p>\n<p>{18} Aunque considera que cae dentro del \u00c3\u00a1mbito de las explicaciones del conexionismo, la neurociencia cognitiva, &amp;c.<\/p>\n<p>{19} Un cambio perceptivo, a partir de un cambio neurol\u00c3\u00b3gico, fruto a su vez de un cambio f\u00c3\u00adsico en el entorno, en funci\u00c3\u00b3n todo ello de un isomorfismo universal postulado ad-hoc precisamente para justificar el insight<\/p>\n<p>{20} V.g.: en el blindshigt o visi\u00c3\u00b3n ciega, producida por lesiones en el \u00c3\u00a1rea visual primaria, se pierde la conciencia de percepci\u00c3\u00b3n visual, aunque queda cierta capacidad de discriminaci\u00c3\u00b3n no consciente. <\/span><\/p>\n<div>Un espacio para dudar. Ateos, agn\u00c3\u00b3sticos, esc\u00c3\u00a9pticos. Reflexi\u00c3\u00b3n, ensayo, debate. Arte y literatura. Humanismo secular.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1\" height=\"1\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/0d73e_14696158-1097334007556270302?l=razonatea.blogspot.com\" alt=\"\" \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las teor\u00c3\u00adas neurobiol\u00c3\u00b3gicas de la conciencia \u00c2\u00a9 Carlos L\u00c3\u00b3pez Marb\u00c3\u00a1nPublicado en El Catoblepas Cr\u00c3\u00adtica de las teor\u00c3\u00adas neurobiol\u00c3\u00b3gicas de la conciencia, entendiendo que son incapaces, por su fisicalismo grosero, de dar cuenta de lo que pretenden explicar Resulta un t\u00c3\u00b3pico muy socorrido en c\u00c3\u00adrculos cient\u00c3\u00adficos definir el siglo XXI como \u00c2\u00abel siglo del cerebro\u00c2\u00bb. 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