{"id":142,"date":"2007-03-12T18:49:00","date_gmt":"2007-03-12T17:49:00","guid":{"rendered":"tag:blogger.com,1999:blog-31362754.post-2296156713098906991"},"modified":"2007-03-12T18:52:09","modified_gmt":"2007-03-12T17:52:09","slug":"contra-el-especismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/contra-el-especismo\/","title":{"rendered":"Contra el especismo"},"content":{"rendered":"El inmortal Carl Sagan nos da una lecci\u00c3\u00b3n de humildad en su libro de 1992 Sombras de Antepasados Olvidados, del cual quiero mostrarles algunos extractos. De los cap\u00c3\u00adtulos 19, 20 y 21:<br \/><br \/>\"Los hombres somos la especie dominante del planeta, una situacion confirmada por varios baremos: nuestra ubicuidad, la sumisi\u00c3\u00b3n de muchos animales (llam\u00c3\u00a9mosla por cortes\u00c3\u00ada domesticaci\u00c3\u00b3n), la expropiaci\u00c3\u00b3n de gran parte de la productividad fotosint\u00c3\u00a9tica primaria del planeta, la alteraci\u00c3\u00b3n del medio ambiente de la superficie de la Tierra. \u00c2\u00bfPor qu\u00c3\u00a9 nosotros? De todas las formas de vida prometedoras --matadores implacables, artistas profesionales de la evasi\u00c3\u00b3n, reproductores prol\u00c3\u00adficos, seres casi invisibles que ning\u00c3\u00ban depredador macrosc\u00c3\u00b3pico puede encontrar--, \u00c2\u00bfc\u00c3\u00b3mo pudo una especie de primates, desnuda, d\u00c3\u00a9bil y vulnerable subordinar a todas las dem\u00c3\u00a1s y convertir este mundo, y otros, en su dominio?\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Si no podemos discernir una distinci\u00c3\u00b3n clara en nuestra qu\u00c3\u00admica (o en nuestra anatom\u00c3\u00ada) que explique nuestro papel dominante, la \u00c3\u00banica alternativa disponible es nuestro comportamiento. Parece l\u00c3\u00b3gico afirmar que la suma de nuestras actividades diarias ser\u00c3\u00ada bastante definidora, pero los simios pueden realizar un n\u00c3\u00bamero sorprendentemene grande de tales actividades.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"\u00c2\u00bfHay algo que nosotros hagamos y que sea exclusivamente humano, que todos o casi todos nosotros, pertenecientes a todas las culturas de la historia, hagamos y que no haga ning\u00c3\u00ban otro animal? Uno puede imaginar que ser\u00c3\u00ada f\u00c3\u00a1cil encontrar algo que cumpla estas condiciones, pero es un tema en el que uno puede enga\u00c3\u00b1arse muy f\u00c3\u00a1cilmente. Nos jugamos demasido en la respuesta para poder decidir con imparcialidad.<br \/>Los fil\u00c3\u00b3sofos de civilizaciones merodeadoras de alta tecnolog\u00c3\u00ada han asegurado a menudo que los hombres merecen una categor\u00c3\u00ada distinta de los dem\u00c3\u00a1s animales y superior a ellos. [Nota al pie: Muchos de estos fil\u00c3\u00b3sofos no habr\u00c3\u00adan incluido el t\u00c3\u00a9rmino \"dem\u00c3\u00a1s\", e incluso hoy algunos se irritan cuando se les califica de \"animales\", aunque lo hagan cient\u00c3\u00adficos que hablan desde un punto de vista gen\u00c3\u00a9rico y sin prejuicios.] No es suficiente que los hombres tengan un surtido diferente de las cualidades evidentes en los dem\u00c3\u00a1s animales, con m\u00c3\u00a1s de algunos rasgos y menos de otros. El hombre necesita, anhela, busca una diferencia radical de tipo y no una diferencia de grado de contornos borrosos.<br \/>La mayor\u00c3\u00ada de fil\u00c3\u00b3sofos considerados grandes en la historia del pensamiento occidental sostuvieron que los hombres son fundamentalmente diferentes de los dem\u00c3\u00a1s animales. Plat\u00c3\u00b3n, Arist\u00c3\u00b3teles, Marco Aurelio, Ep\u00c3\u00adcteto, Agust\u00c3\u00adn, Tom\u00c3\u00a1s de Aquino, Descartes, Spinoza, Pascal, Locke, Leibniz, Rousseau, Kant y Hegel sostuvieron siempre \"la idea de que el hombre era de un tipo radicalmente diferente de [todas] las dem\u00c3\u00a1s cosas\"; con excepci\u00c3\u00b3n de Rousseau, todos ellos consideraron que la distinci\u00c3\u00b3n esencial humana era \"nuestra raz\u00c3\u00b3n, intelecto, pensamiento o comprensi\u00c3\u00b3n\". Casi todos ellos creyeron que nuestra distinci\u00c3\u00b3n deriva de algo que no est\u00c3\u00a1 compuesto de materia ni de energ\u00c3\u00ada y que reside en los cuerpos de los hombres, pero de ning\u00c3\u00ban otro ser de la Tierra. No se ha suministrado nunca ninguna prueba cient\u00c3\u00adfica de la existencia de este \"algo\". S\u00c3\u00b3lo unos pocos de los grandes fil\u00c3\u00b3sofos de Occidente --David Hume, por ejemplo-- afirmaron, como hizo Darwin, que las diferencias entre nosotros y las dem\u00c3\u00a1s especies son \u00c3\u00banicamente de grado.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Aunque no nos sintamos escandalizados personalmente por la idea de que tenemos por parientes pr\u00c3\u00b3ximos a otros animales, aunque nuestra \u00c3\u00a9poca se haya acomodado a esta idea, la apasionada resistencia de muchos de nosotros, en tantas \u00c3\u00a9pocas y culturas, y por parte de estudiosos tan distinguidos, debe de estar revelando algo importante sobre nosotros. \u00c2\u00bfQu\u00c3\u00a9 podemos aprender sobre nosotros a partir de un error aparente tan difundido, propagado por tantos fil\u00c3\u00b3sofos y cient\u00c3\u00adficos eminentes, antiguos y modernos, y con tal seguridad y satisfacci\u00c3\u00b3n?<br \/>Una respuesta posible: Es esencial que exista una distinci\u00c3\u00b3n clara entre hombres y \"animales\" para poder doblegarlos a nuestra voluntad, conseguir que trabajen para nosotros, llevarlos puestos, comerlos, sin ning\u00c3\u00ban sentimiento inquietante de culpa o de pena. Con nuestras conciencias tranquilas podemos extinguir especies enteras en nombre de un beneficio imaginado a corto plazo, o incluso por simple descuido. Su p\u00c3\u00a9rdida tiene poca importancia: estos seres, podemos decir, no son como nosotros. Un abismo insalvable ha desempe\u00c3\u00b1ado as\u00c3\u00ad una funci\u00c3\u00b3n pr\u00c3\u00a1ctica, aparte de halagar simplemente los egos humanos. La formulaci\u00c3\u00b3n que Darwin dio a esta respuesta fue: \"No deseamos considerar iguales a nosotros a unos animales que convertimos en esclavos nuestros\".<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Los hombres, que esclavizan y castran a otros animales, hacen experimentos con ellos y los convierten en filetes, tienen una tendencia comprensible a imaginar que los animales no sienten dolor. El fil\u00c3\u00b3sofo Jeremy Bentham al discutir si deb\u00c3\u00adamos conceder un m\u00c3\u00adnimo de derechos a los dem\u00c3\u00a1s animales subray\u00c3\u00b3 que la cuesti\u00c3\u00b3n no consist\u00c3\u00ada en saber lo listos que eran sino cu\u00c3\u00a1nto dolor pod\u00c3\u00adan sufrir. Darwin estuvo obsesionado por este tema:<br \/><br \/>    \u00c2\u00abSe ha visto a perros acariciar a su amo en la agon\u00c3\u00ada de la muerte, y todos han o\u00c3\u00addo la historia del perro que mientras sufr\u00c3\u00ada la vivisecci\u00c3\u00b3n lam\u00c3\u00ada la mano del operador; este hombre tuvo que sentir remordimientos hasta el \u00c3\u00baltimo momento de su vida, a no ser que la operaci\u00c3\u00b3n estuviera plenamente justificada por un aumento de nuestros conocimientos o que \u00c3\u00a9l tuviera un coraz\u00c3\u00b3n de piedra.\u00c2\u00bb<br \/><br \/>Todos los criterios de que disponemos, la angustia bien visible de los gritos de animales heridos, por ejemplo, incluidos los de quienes normalmente apenas emiten ning\u00c3\u00ban sonido [Nota al pie: Por ejemplo, los b\u00c3\u00bafalos de agua del Sudeste de Asia, a los que se suele castrar aplast\u00c3\u00a1ndoles los test\u00c3\u00adculos entre dos piedras.], permiten dar por saldada la cuesti\u00c3\u00b3n. El sistema l\u00c3\u00admbico del cerebro humano, que seg\u00c3\u00ban se sabe es el responsable de gran parte de la riqueza de nuestra vida emocional, figura de modo prominente en todos los mam\u00c3\u00adferos. Los mismos f\u00c3\u00a1rmacos que alivian el sufrimiento en el hombre mitigan los gritos y otros signos de dolor de muchos animales. Es indigno pretender que s\u00c3\u00b3lo el hombre puede sufrir cuando nosotros mismos nos comportamos frecuentemente con tanta insensibilidad con los dem\u00c3\u00a1s animales.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Llegamos a la conclusi\u00c3\u00b3n de que ninguno de estos rasgos sexuales y sociales parece servir como caracter\u00c3\u00adstica definidora de la especie humana. El comportamiento de otros animales, especialmente de los chimpanc\u00c3\u00a9s y de los bonobos convierte en falsas estas pretensiones. Estos animales son simplemente demasiado parecidos a nosotros.<br \/><br \/>Las pautas de conocimiento y de comportamiento que no est\u00c3\u00a1n innatas en nuestro material gen\u00c3\u00a9tico, y que se aprenden y se transmiten dentro de un grupo dado de generaci\u00c3\u00b3n en generaci\u00c3\u00b3n, se llaman cultura. \u00c2\u00bfPodr\u00c3\u00ada ser la cultura la marca definidora de la humanidad?\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Es evidente que los chimpanc\u00c3\u00a9s tienen por lo menos los rudimentos de la cultura. En selvas diferentes tienen que tratar con geografias y ecolog\u00c3\u00adas diferentes. Recuerdan despu\u00c3\u00a9s de semanas, quiz\u00c3\u00a1 despu\u00c3\u00a9s de a\u00c3\u00b1os, los termiteros, los \u00c3\u00a1rboles de tambor o seg\u00c3\u00ban un estudio, el lugar de un combate notable. Estos detalles son de conocimiento general. Cada grupo , con su propio terreno y su propia secuencia de acontecimientos hist\u00c3\u00b3ricos, tiene su propia historia en miniatura. Los grupos mutuamente aislados de chimpanc\u00c3\u00a9s tienen convenciones diferentes para pescar termitas y hormigas dorilinas, para utilizar hojas como esponjas y recoger agua potable, para cogerse mutuamente cuando cuidan del pelaje, para algunos aspectos del lenguaje gestual del cortejo y para los protocolos de la caza. Y gracias a Imo, la macaco genio que descubri\u00c3\u00b3 la manera de separar el trigo de la arena, tenemos incluso alguna idea sobre la emergencia y difusi\u00c3\u00b3n de nuevos descubrimientos y nuevas instituciones culturales de los primates.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Ning\u00c3\u00ban simio antropomorfo ha mostrado nunca capacidades ling\u00c3\u00bc\u00c3\u00adsticas comparables a las de un ni\u00c3\u00b1o normal que entra en el jard\u00c3\u00adn de infancia. Sin embargo parece que tienen una capacidad definida, pero elemental, de utilizar el lenguaje. Muchos de nosotros aceptar\u00c3\u00adamos que un ni\u00c3\u00b1o de dos o tres a\u00c3\u00b1os con un vocabulario y una destreza verbal comparables a la de los chimpanc\u00c3\u00a9s o bonobos m\u00c3\u00a1s h\u00c3\u00a1biles, por evidentes que fueran sus deficiencias de gram\u00c3\u00a1tica y sintaxis, posee el lenguaje. Una noci\u00c3\u00b3n convencional de las ciencias sociales es que la cultura presupone el lenguaje y el lenguaje presupone una noci\u00c3\u00b3n de s\u00c3\u00ad mismo. Tanto si esto es cierto como si no, los chimpanc\u00c3\u00a9s y los bonobos poseen de modo evidente, por lo menos en forma rudimentaria, los tres elementos: conciencia, lenguaje y cultura. Quiz\u00c3\u00a1 est\u00c3\u00a1n mucho menos reprimidos que nosotros y no son tan inteligentes, pero tambi\u00c3\u00a9n ellos pueden pensar.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Nuestros sentimientos est\u00c3\u00a1n presentes antes de que puedan reducirse a limpios paquetes gramaticales para luego tratarlos y someterlos. En estas sensaciones y asociaciones vagamente recordadas podemos vislumbrar alg\u00c3\u00ban elemento de la conciencia y de las vidas emocionales de los chimpanc\u00c3\u00a9s, de los bonobos y de nuestros inmediatos antepasados prehumanos.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Hemos salvado ya o flanqueado muchas de las barreras, fosos y campos de minas excavados penosamente para separarnos de los dem\u00c3\u00a1s animales. Quienes creen que deben preservar para nosotros alguna caracter\u00c3\u00adstica \u00c3\u00banica, clara y definidora sienten la tentaci\u00c3\u00b3n de cambiar de nuevo las definiciones y erigir una l\u00c3\u00adnea final de defensa alrededor de nuestros pensamientos. Si el lenguaje de los chimpanc\u00c3\u00a9s y de los bonobos es limitado, no podemos decir muchas cosas sobre lo que ellos piensan o sienten, qu\u00c3\u00a9 significado dan a sus vidas, si le dan alguno. Ellos no han escrito autobiograf\u00c3\u00adas, por lo menos hasta ahora, ni ensayos de reflexi\u00c3\u00b3n, confesiones, an\u00c3\u00a1lisis personales o memorias filos\u00c3\u00b3ficas. Si podemos escoger ideas y sentimientos particulares para definirnos a nosotros mismos, ning\u00c3\u00ban chimpanc\u00c3\u00a9 puede contradecirnos. Por ejemplo, podr\u00c3\u00adamos aducir nuestro conocimiento de que todos moriremos alg\u00c3\u00ban d\u00c3\u00ada o de que las relaciones sexuales son la causa de los beb\u00c3\u00a9s, cuestiones que los hombres comprenden ampliamente, aunque a veces nieguen. Quiz\u00c3\u00a1 ning\u00c3\u00ban simio ha vislumbrado estas verdades importantes. Quiz\u00c3\u00a1 algunos s\u00c3\u00ad. No lo sabemos. Pero quedarse en estas cimas homil\u00c3\u00a9ticas es una victoria vacua para la especie humana. Estos conocimientos ocasionales son cuestions de poca monta comparadas con las tan cacareadas distinciones de la humanidad, que se han reducido a polvo a medida que hemos aprendido m\u00c3\u00a1s cosas sobre los dem\u00c3\u00a1s animales. En un nivel de detalle tan fino, los motivos de quienes desear\u00c3\u00adan definirnos por esa o aquella idea parecen sospechosos, y el chauvinismo humano evidente.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Es evidente que no podr\u00c3\u00adamos haber inventado la civilizaci\u00c3\u00b3n sin inteligencia y tecnolog\u00c3\u00ada. Pero ser\u00c3\u00ada injusto considerar la civilizaci\u00c3\u00b3n como la caracter\u00c3\u00adstica definidora de nuestra especie, o la que determina el nivel de inteligencia y de destreza manual necesario para nuestra definici\u00c3\u00b3n, especialmente porque el hombre pas\u00c3\u00b3 el primer 99% de su vida en la tierra en un estado no civilizado. \u00c3\u2030ramos hombres ya entonces, como lo somos ahora, pero no hab\u00c3\u00adamos ni siquiera so\u00c3\u00b1ado con la civilizaci\u00c3\u00b3n. Sin embargo los restos f\u00c3\u00b3siles de los primeros hombres y hom\u00c3\u00adnidos conocidos, que se remontan no a centenares de miles de a\u00c3\u00b1os, sino a millones de a\u00c3\u00b1os, aparecen a menudo acompa\u00c3\u00b1ados por herramientas de piedra. Ten\u00c3\u00adamos el talento necesario, por lo menos de modo parcial. Suced\u00c3\u00ada \u00c3\u00banicamente que no hab\u00c3\u00adamos descubierto la civilizaci\u00c3\u00b3n.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"El estilo con que los chimpanc\u00c3\u00a9s ense\u00c3\u00b1an a los j\u00c3\u00b3venes a cascar nueces y pescar termitas es tranquilo, con ejemplo y no maquinalmente. El alumno juega con las herramientas e intenta varios enfoques, en lugar de copiar al pie de la letra todos los movimientos de la mano del instructor. Las t\u00c3\u00a9cnicas mejoran gradualmente. Se ha criticado por este motivo a los chimpanc\u00c3\u00a9s, diciendo que no tienen cultura. (Es sorprendente que un grupo de cient\u00c3\u00adficos niegue el lenguaje a los chimpanc\u00c3\u00a9s porque, como hemos explicado, los consideran demasiado imitadores, mientras que otro grupo de cient\u00c3\u00adficos niegue la cultura de los chimpanc\u00c3\u00a9s porque dicen que no son lo bastante imitadores.)\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"El progreso de la tecnolog\u00c3\u00ada humana es un continuo, y escoger como criterio de nuestra humanidad un punto especialmente importante, por ejemplo la domesticaci\u00c3\u00b3n del fuego o la invenci\u00c3\u00b3n del arco y las flechas, la agricultura, los canales, la metalurgia, las ciudades, los libros, el vapor, la electricidad, las armas nucleares o el vuelo espacial no s\u00c3\u00b3lo ser\u00c3\u00ada arbitrario, sino que excluir\u00c3\u00ada de la humanidad a todos nuestros antepasados que vivieron antes de que tuviera lugar la invenci\u00c3\u00b3n o el descubrimiento en cuesti\u00c3\u00b3n. No hay una tecnolog\u00c3\u00ada determinada que nos haga hombres; como m\u00c3\u00a1ximo podr\u00c3\u00ada ser \u00c3\u00banicamente la tecnolog\u00c3\u00ada en general o una propensi\u00c3\u00b3n a la tecnolog\u00c3\u00ada. Pero esto lo compartimos con otros.<br \/>Al igual que nosotros, los primates no humanos no son todos iguales. Sus intereses var\u00c3\u00adan de individuo a individuo y de grupo en grupo. Algunos, como Imo, son genios tecnol\u00c3\u00b3gicos. Otros, como los machos de macaco obsesionados por la jerarqu\u00c3\u00ada est\u00c3\u00a1n totalmente anticuados y atascados en sus maneras. Una poblaci\u00c3\u00b3n de chimpanc\u00c3\u00a9s casca nueces, otra no. Algunas pescan termitas, otras s\u00c3\u00b3lo hormigas. Algunas utilizan tallos de hierba y trozos de enredadera para atraer y pescar insectos, otras palos y ramitas. Las hembras usan preferentemente martillos y yunques, los machos tiran preferentemente piedras. Ninguna de ellas, por lo que sabemos, ha utilizado nunca un palo para excavar una ra\u00c3\u00adz o un tub\u00c3\u00a9rculo nutritivo, si bien este acto deber\u00c3\u00ada ser posible y adaptativo. Algunos individuos juzgan la tecnolog\u00c3\u00ada demasiado desagradable o demasiado exigente intelectualmente y nunca la utilizan, a pesar de las ventajas evidentes que confiere a otros miembros del grupo que se sienten c\u00c3\u00b3modos con ella. Algunos grupos grandes no tienen ninguna tecnolog\u00c3\u00ada. \u00c2\u00abNo me gusta decirlo --conf\u00c3\u00ada un observador de una comunidad de chimpanc\u00c3\u00a9s de Uganda--, pero los chimpanc\u00c3\u00a9s de Kibale parecen los patanes del mundo de los chimpanc\u00c3\u00a9s.\u00c2\u00bb El autor especula que la vida es demasiado f\u00c3\u00a1cil y la comida demasiado abundante en Kibale para que el desav\u00c3\u00ado de las privaciones provoque la respuesta de la tecnolog\u00c3\u00ada.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"\u00c2\u00a1De qu\u00c3\u00a9 manera m\u00c3\u00a1s decisiva han borrado chimpanc\u00c3\u00a9s y bonobos la lista de supuestas distinciones humanas: conciencia de s\u00c3\u00ad, lenguaje, ideas y su asociaci\u00c3\u00b3n, raz\u00c3\u00b3n, comercio, juego, eleccion, valent\u00c3\u00ada, amor y altruismo, risa, ovulaci\u00c3\u00b3n oculta, besos, relaci\u00c3\u00b3n sexual cara a cara, orgasmo femenino, divisi\u00c3\u00b3n del trabajo, canibalismo, arte, m\u00c3\u00basica, pol\u00c3\u00adtica y bipedismo sin plumas, adem\u00c3\u00a1s de utilizar herramientas, fabricar herramientas y muchas cosas m\u00c3\u00a1s! Fil\u00c3\u00b3sofos y cient\u00c3\u00adficos ofrecen ingenuamente rasgos que suponen exclusivos del hombre y que los simios derriban como si nada acabando con la pretensi\u00c3\u00b3n de que los hombres constituyen una especie de aristocracia biol\u00c3\u00b3gica entre los seres de la Tierra. Actuamos m\u00c3\u00a1s bien como nuevos ricos que no acaban de adaptarse a su reciente posici\u00c3\u00b3n elevada, que se sienten inseguros sobre su identidad y que intentan poner la mayor distancia posible entre ellos y sus humildes or\u00c3\u00adgenes. Es como si nuestros parientes m\u00c3\u00a1s cercanos refutaran con su misma existencia todas nuestras explicaciones y justificaciones. Es, por lo tanto, muy conveniente que haya todav\u00c3\u00ada simios en la Tierra y que contrarresten nuestra arrogancia y orgullo humanos.<br \/>Gran parte del comportamiento de los chimpanc\u00c3\u00a9s y los bonobos se ha descubierto en los \u00c3\u00baltimos tiempos. Sin duda tienen otros talentos que hasta ahora no hemos captado.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"\u00c2\u00bfNo cabr\u00c3\u00ada esperar que las diferencias fueran de grado y no de \u00c3\u00adndole, especialmente con nuestros parientes m\u00c3\u00a1s pr\u00c3\u00b3ximos? \u00c2\u00bfNo es \u00c3\u00a9sta la lecci\u00c3\u00b3n de la evoluci\u00c3\u00b3n? Si queremos ser los \u00c3\u00banicos que poseen herramientas, cultura, lenguaje, comercio, arte, danza, m\u00c3\u00basica, religi\u00c3\u00b3n o inteligencia conceptual, no podremos comprender qui\u00c3\u00a9nes somos. En cambio, podremos conseguir algunos progresos si estamos dispuestos a admitir que lo que nos distingue de los dem\u00c3\u00a1s animales es tener m\u00c3\u00a1s de una propensi\u00c3\u00b3n y menos de otra. Luego, si as\u00c3\u00ad lo deseamos, podremos enorgullecernos de que las aptitudes de los primates hayan florecido de modo m\u00c3\u00a1s completo en nuestra especie.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Quiz\u00c3\u00a1 nuestro car\u00c3\u00a1cter \u00c3\u00banico no es m\u00c3\u00a1s que esto, o s\u00c3\u00b3lo algo m\u00c3\u00a1s que esto: un mejoramiento del talento preexistente y ya bien establecido para la invenci\u00c3\u00b3n, la previsi\u00c3\u00b3n, el lenguaje y la inteligencia general, lo bastante para cruzar un umbral en nuestra capacidad, para comprender y cambiar el mundo.<br \/>De todos modos, unas capacidades mayores de razonamiento no necesariamente y en todas las circunstancias ser\u00c3\u00a1n adaptativas y podr\u00c3\u00a1n mejorar la supervivencia, seg\u00c3\u00ban sean los dem\u00c3\u00a1s factores con los que est\u00c3\u00a1n relacionadas. \u00c2\u00abEl hombre es raz\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1s que otra cosa\u00c2\u00bb, dijo Arist\u00c3\u00b3teles. Mark Twain replic\u00c3\u00b3:<br \/><br \/>    \u00c2\u00abCreo que esto podr\u00c3\u00ada discutirse... El argumento m\u00c3\u00a1s fuerte contra la inteligencia [del hombre] es que con los antecedentes [hist\u00c3\u00b3ricos] que arrastra pretenda tranquilamente nombrarse el animal principal.\u00c2\u00bb<br \/><br \/>Si imaginamos que somos simplemente o incluso principalmente seres racionales, no nos conoceremos nunca.<br \/>Somos demasiado d\u00c3\u00a9biles para destruir o poner en peligro seriamente el planeta o para extinguir toda vida en la Tierra. Esta tarea supera en mucho nuestra capacidad. Pero lo que podemos destruir es nuestra civilizaci\u00c3\u00b3n mundial y es posible que podamos alterar el medio ambiente de modo que nuestra especie, y un gran n\u00c3\u00bamero de otras especies, se extinga. Nuestra tecnolog\u00c3\u00ada nos ha dado poderes asombrosos incluso a niveles muy inferiores a los que pueden causar nuestra extinci\u00c3\u00b3n y que nuestros antepasados habr\u00c3\u00adan considerado divinos. Se trata de una simple declaraci\u00c3\u00b3n objetiva. No es una reconvenci\u00c3\u00b3n y no pretende definirnos, pero plantea de nuevo saber si tenemos capacidad de elecci\u00c3\u00b3n en la materia, o si hay alguna parte de nuestra naturaleza, profundamente arraigada en nosotros que, a pesar de la inteligencia relativa y de las promesas que ofrece nuestra especie, arreglar\u00c3\u00a1 las cosas pronto o temprano de la peor manera posible.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"El peligro parece demasiado obvio. Es evidente que dentro de nosotros hay algo profundamente asentado, aut\u00c3\u00b3nomo, y que en ocasiones puede escapar de nuestro control consciente, algo que puede hacer da\u00c3\u00b1o a pesar de las mejores intenciones que podamos tener y comprender: \u00c2\u00abEl bien que quisiera hacer y el mal que no quisiera, pero que hago\u00c2\u00bb.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Quiz\u00c3\u00a1 lo que tememos encontrar si miramos con demasiado detenimiento es alguna malevolencia decidida que est\u00c3\u00a1 al acecho en el coraz\u00c3\u00b3n humano, alg\u00c3\u00ban ego\u00c3\u00adsmo y sed de sangre insaciables; que en lo hondo de todo seamos sin excepci\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1quinas de matar insensibles, como cocodrilos. Es una imagen de nosotros poco lisonjera y si estuviera muy difundida ayudar\u00c3\u00ada a socavar la confianza del hombre en s\u00c3\u00ad mismo. En una era en que tenemos la capacidad de arruinar el medio ambiente mundial, \u00c3\u00a9sta no es una idea muy optimista sobre nuestras perspectivas futuras.<br \/>Lo extra\u00c3\u00b1o sobre este punto de vista --aparte de la idea de que criminales y soci\u00c3\u00b3patas est\u00c3\u00a1n entusiasmados con el descubrimiento cient\u00c3\u00adfico de que el hombre evolucion\u00c3\u00b3 de otros animales--, es la selectividad con que toca los datos sobre los animales y, en especial, sobre nuestros parientes m\u00c3\u00a1s pr\u00c3\u00b3ximos, los primates. En ellos podemos encontrar tambi\u00c3\u00a9n amistad, altruismo, amor, fidelidad, valent\u00c3\u00ada, inteligencia, invenci\u00c3\u00b3n, curiosidad, previsi\u00c3\u00b3n y una multitud de caracter\u00c3\u00adsticas m\u00c3\u00a1s que podr\u00c3\u00adan satisfacer a los hombres si los tuvieran en mayor medida. Quienes niegan o rebajan nuestras naturalezas \u00c2\u00abanimales\u00c2\u00bb subvaloran lo que estas naturalezas son. \u00c2\u00bfNo hay mucho de que sentirse orgulloso, adem\u00c3\u00a1s de avergonzado, en las vidas de monnos y simios antropomorfos? (...) \u00c2\u00bfNo podr\u00c3\u00adamos tener una visi\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1s optimista del futuro humano si estuvi\u00c3\u00a9ramos seguros de que nuestra \u00c3\u00a9tica est\u00c3\u00a1 a la altura de sus normas?\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Matar a un enemigo con dientes y manos desnudas es emocionalmente mucho m\u00c3\u00a1s exigente que apretar un gatillo o un bot\u00c3\u00b3n. Al inventar herramientas y armas, al crear la civilizaci\u00c3\u00b3n hemos desinhibido los controles, a veces de modo inconsciente e irreflexivo, pero otras veces con fr\u00c3\u00ada premeditaci\u00c3\u00b3n. Si los animales que son nuestros parientes m\u00c3\u00a1s pr\u00c3\u00b3ximos se hubieran dedicado desenfrenadamente al incesto y a los asesinatos en masa se habr\u00c3\u00adan extinguido a s\u00c3\u00ad mismos. Si lo hubieran hecho nuestros antepasados no humanos, no estar\u00c3\u00adamos nosotros aqu\u00c3\u00ad. S\u00c3\u00b3lo podemos culparnos a nosotros mismos y a nuestro arte de gobernar de las deficiencias de la condici\u00c3\u00b3n humana, no a las \u00c2\u00abbestias salvajes\u00c2\u00bb ni a nuestros antepasados lejanos que no pueden defenderse contra nuestras acusaciones interesadas.<br \/>No hay motivos para sentir en todo esto desesperaci\u00c3\u00b3n o timidez. Lo que deber\u00c3\u00ada avergonzarnos son los consejos para que evitemos toda duda sobre nosotros, incluso a costa de ocultarnos nuestra propia naturaleza. S\u00c3\u00b3lo podremos resolver nuestros problemas si sabemos con qui\u00c3\u00a9n estamos tratando, Hay un conocimiento que puede equilibrar todas las tendencias peligrosas que percibimos en nosotros mismos: que en nuestros antepasados y parientes pr\u00c3\u00b3ximos la violencia est\u00c3\u00a1 inhibida, controlada y, por lo menos en los encuentros dentro de la especie, encaminada principalmente a fines simb\u00c3\u00b3licos; que estamos bien dotados para establecer alianzas y hacer amistades, que la pol\u00c3\u00adtica es lo nuestro, que podemos conocernos a nosotros mismos y crear nuevas formas de organizaci\u00c3\u00b3n social; y que podemos, mejor que cualquier especie que haya vivido jam\u00c3\u00a1s en la Tierra, resolver problemas y construir cosas que no existieron nunca. Incluso en los restos f\u00c3\u00b3siles de las formas de vida m\u00c3\u00a1s primitivas, hay datos inequ\u00c3\u00advocos sobre disposiciones de vida en com\u00c3\u00ban y cooperaci\u00c3\u00b3n mutua. (...) Si nuestra mayor inteligencia es la nota distintiva de nuestra especie, deber\u00c3\u00adamos utilizarla como utilizan todos los dem\u00c3\u00a1s seres sus ventajas distintivas: para ayudar a prosperar su progenie y transmitir su herencia. Debemos procurar entender que algunas predilecciones nuestras, que son restos de nuestra historia evolutiva, combinadas con nuestra inteligencia, especialmente con la inteligencia en una funci\u00c3\u00b3n subordinada, pueden amenazar nuestro futuro. Nuestra inteligencia es imperfecta, desde luego, y de reciente creaci\u00c3\u00b3n; es inquietante la facilidad con que las dem\u00c3\u00a1s propensiones innatas, a veces disfrazadas como la luz fr\u00c3\u00ada de la raz\u00c3\u00b3n, pueden convencerla, abrumarla o subvertirla. Pero si la inteligencia es nuestra \u00c3\u00banica ventaja debemos aprender a utilizarla mejor, a aguzarla, a comprender sus limitaciones y deficiencias, a utilizarla como los gatos utilizan el sigilo, como los insectos de palo utilizan su camuflaje, para convertirla en un instrumento de nuestra supervivencia.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Hace 3.000 millones de a\u00c3\u00b1os, la vida hab\u00c3\u00ada cambiado el color de los mares interiores; hace 2.000 millones de a\u00c3\u00b1os, la composici\u00c3\u00b3n general de la atm\u00c3\u00b3sfera; hace 1.000 millones de a\u00c3\u00b1os, el tiempo atmosf\u00c3\u00a9rico y el clima; hace un tercio de 1.000 millones de a\u00c3\u00b1os, la geologia del suelo; y en los \u00c3\u00baltimos centenares de millones de a\u00c3\u00b1os, el aspecto detallado del planeta. Estos cambios profundos, causados todos por formas de vida que tendemos a considerar \u00c2\u00abprimitivas\u00c2\u00bb y desde luego por procesos que calificamos de naturales, dejan en rid\u00c3\u00adculo los temores de quienes piensan que los hombres, con su tecnolog\u00c3\u00ada, han conseguido ahora \u00c2\u00abel fin de la naturaleza\u00c2\u00bb. Estamos extinguiendo muchas especies; quiz\u00c3\u00a1 incluso consigamos destruirnos a nosotros mismos. Pero esto no es nada nuevo en la Tierra. Los hombres ser\u00c3\u00a1n entonces \u00c3\u00banicamente los \u00c3\u00baltimos de una larga secuencia de especies advenedizas que aparecen en escena, introducen algunas modificaciones en ella, matan a algunos miembros del reparto y luego abandonan la escena para siempre. Nuevos protagonistas aparecen en el acto siguiente. La Tierra contin\u00c3\u00baa. Ya vio cosas semejantes.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Es insondable, pero podr\u00c3\u00ada acercarse a 100.000 millones, el n\u00c3\u00bamero de geenraciones que nos vinculan a trav\u00c3\u00a9s de nuestros antepasados primates no humanos, mam\u00c3\u00adferos, reptiles, anfibios, peces y otros todav\u00c3\u00ada anteriores con los microbios del mar primigenio, el n\u00c3\u00bamero de generaciones que hubo antes de las primeras mol\u00c3\u00a9culas org\u00c3\u00a1nicas que empezaron a fabricar copias bastas de s\u00c3\u00ad mismas. (...)<br \/>Muchos han considerado nuestro claro parentesco con los dem\u00c3\u00a1s animales como una afrenta a la dignidad humana. Pero cualquiera de nosotros est\u00c3\u00a1 mucho m\u00c3\u00a1s estrechamente relacionado con Einstein y Stalin, con Gandhi y Hitler que con cualquier otro miembro de otra especie. \u00c2\u00bfHemos de tener una opini\u00c3\u00b3n mejor o peor de nosotros a consecuencia de ello? El descubrimiento de una relaci\u00c3\u00b3n profunda entre la naturaleza humana, entre toda la naturaleza humana y los dem\u00c3\u00a1s seres vivos de la Tierra no ha llegado demasiado pronto, ni mucho menos. Nos sirve de ayuda para conocernos.<br \/>Al reconocer nuestras relaciones de parentesco nos vemos obligados a reconsiderar la moralidad (y la prudencia) de nuestra conducta: eliminar una especie a intervalos de unos pocos minutos, de d\u00c3\u00ada y de noche en todo el planeta. (...) Hemos sido herederos infieles, hemos derrochado la herencia familiar sin pensar en las generaciones venideras.<br \/>Debemos dejar de aparentar que somos lo que no somos. Entre la antropomorfizaci\u00c3\u00b3n rom\u00c3\u00a1ntica y poco cr\u00c3\u00adtica de los animales y una negativa angustiada y tenaz a reconocer nuestro parentesco con ellos --negativa que se expresa de modo revelador y claro en el concepto tan difundido todav\u00c3\u00ada de creaci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abespecial\u00c2\u00bb--, entre estos dos extremos debe de haber un lugar intermedio que podamos ocupar los hombres.\"<br \/><br \/>(...)<br \/><br \/>\"Alcanzamos cierta medida de madurez cuando reconocemos a nuestros parientes por lo que realmente son, sin sentimentalizar ni mitificar, pero tambi\u00c3\u00a9n sin echarles la culpa injustamente por nuestras imperfecciones. La madurez supone estar dispuesto a mirar cara a cara los lugares largos y oscuros, las sombras temibles, por penosos y duro que esto pueda ser. En este acto de recuerdo y aceptaci\u00c3\u00b3n ancestrales podremos encontrar una luz que permitir\u00c3\u00a1 llevar a salvo a casa a nuestros hijos.\"","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El inmortal Carl Sagan nos da una lecci\u00c3\u00b3n de humildad en su libro de 1992 Sombras de Antepasados Olvidados, del cual quiero mostrarles algunos extractos. De los cap\u00c3\u00adtulos 19, 20 y 21:&#8221;Los hombres somos la especie dominante del planeta, una situacion &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":82,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-142","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blogs-colaboradores"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/82"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=142"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/142\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}