{"id":15495,"date":"2011-11-25T16:48:46","date_gmt":"2011-11-25T15:48:46","guid":{"rendered":"http:\/\/redatea.net\/index.php\/las-chapuzas-en-el-primate-humano\/"},"modified":"2011-11-25T16:48:46","modified_gmt":"2011-11-25T15:48:46","slug":"las-chapuzas-en-el-primate-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/las-chapuzas-en-el-primate-humano\/","title":{"rendered":"Las chapuzas en el primate humano"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-YvvO1cRtTRg\/TsgK5-_3rsI\/AAAAAAAABv8\/gpM8gUkZcLI\/s1600\/piloerecci%25C3%25B3n.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"float:left;margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer;cursor:hand;width: 320px;height: 186px\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/41c45_piloerecci%25C3%25B3n.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>En la publicaci\u00c3\u00b3n de la revista Esc\u00c3\u00a9ptico Digital de enero de 2009 aparece una nota titulada: <b>Las cicatrices de la evoluci\u00c3\u00b3n<\/b>, de donde extraigo la siguientes apartes que denotan que los humanos evolucionaron de un antecesor simiesco, y que no precisamente fueron moldeados del barro por dios alfarero:<\/p>\n<p> \u00e2\u20ac\u00a2 Los dedos de los pies. Estamos tan acostumbrados a ellos que generalmente no nos percatamos de lo extra\u00c3\u00b1os que son. \u00c2\u00bfPor qu\u00c3\u00a9 nuestros pies tienen estos d\u00c3\u00adgitos poco funcionales en los extremos? A diferencia de los dedos de las manos, no podemos agarrar nada con ellos; y no son particularmente necesarios para mantener el equilibrio, ni mucho menos \u00c3\u00b3ptimos para el transporte. (\u00c2\u00bfPor qu\u00c3\u00a9 no un frente fusionado, como los caballos?) Sin embargo, cualquiera que observe otras especies de primates podr\u00c3\u00a1 darse cuenta de que tienen, no dos manos y dos pies, sino cuatro manos, las cuales les sirven para agarrarse de las ramas y transportarse con facilidad entre los \u00c3\u00a1rboles. A medida que los primeros hom\u00c3\u00adnidos adquirieron la capacidad de ponerse de pie y caminar en posici\u00c3\u00b3n erguida, los pies fueron perdiendo paulatinamente la funci\u00c3\u00b3n prensil que puede verse tan claramente en nuestros primos los chimpanc\u00c3\u00a9s.<\/p>\n<\/p>\n<p> \u00e2\u20ac\u00a2 El lanugo: Aunque no es muy conocido, este fen\u00c3\u00b3meno representa una importante pista que apunta hacia nuestro pasado de mam\u00c3\u00adferos. El lanugo se refiere a una forma de pelo o vello corporal muy fino, que crece en los embriones como insulaci\u00c3\u00b3n de la piel debido a la ausencia de grasa. Normalmente, el lanugo se pierde alrededor del s\u00c3\u00a9ptimo o el octavo mes de embarazo, aunque se sabe que los bebes que nacen de forma prematura pueden llegar a mantenerlo durante varias semanas despu\u00c3\u00a9s de su nacimiento. La teor\u00c3\u00ada evolutiva puede explicar muy bien este fen\u00c3\u00b3meno como una caracter\u00c3\u00adstica residual heredada de nuestros antepasados peludos.<\/p>\n<\/p>\n<p> \u00e2\u20ac\u00a2 Piel de gallina: Con seguridad todo el mundo lo ha experimentado alguna vez: Cuando una persona tiene fr\u00c3\u00ado o miedo, diminutos m\u00c3\u00basculos en la base de cada cabello hacen que los vellos se pongan de de punta. Es f\u00c3\u00a1cil ver porqu\u00c3\u00a9 esto es un reflejo \u00c3\u00batil en los animales con pieles gruesas: erigir los pelos ayudan a crear una capa de aislamiento para protegerse del fr\u00c3\u00ado, y tambi\u00c3\u00a9n hacen que el animal parezca m\u00c3\u00a1s grande y m\u00c3\u00a1s intimidante ante una posible amenaza. En los seres humanos, sin embargo, se trata un reflejo bastante in\u00c3\u00batil. Al igual que lanugo, los escalofr\u00c3\u00ados son una pista que indica que, si bien hemos llegado a ser relativamente lampi\u00c3\u00b1os, somos los indudables descendientes de progenitores peludos.<\/p>\n<\/p>\n<p> \u00e2\u20ac\u00a2 Hipo: S\u00c3\u00ad, el hipo es un signo del pasado evolutivo del hombre. De hecho, a diferencia del lanugo o la piel de gallina, que se\u00c3\u00b1alan \u00c3\u00banicamente nuestra historia compartida con mam\u00c3\u00adferos peludos, el hipo nos lleva de regreso hasta la \u00c3\u00a9poca de los antepasados anfibios del hombre. Seg\u00c3\u00ban este art\u00c3\u00adculo de Neil Shubin (Cortes\u00c3\u00ada del pulgar del panda), el hipo es controlado por un \u00c3\u00a1rea del cerebro que compartimos con los renacuajos. El espasmo involuntario conocido como el hipo b\u00c3\u00a1sicamente consiste en una fuerte inhalaci\u00c3\u00b3n de aire seguida de un cierre de la glotis (una v\u00c3\u00a1lvula en la parte superior de la tr\u00c3\u00a1quea). En los renacuajos, que tienen el mismo reflejo, la inhalaci\u00c3\u00b3n lleva agua a la boca en donde las agallas pueden absorber el ox\u00c3\u00adgeno que contiene, pero cierra la v\u00c3\u00a1lvula para que el agua no entre en los pulmones. Lo que para los anfibios es un reflejo respiratorio vital, en los seres humanos no pasa de ser un problema chistoso. Y no solo eso; las mismas medidas que generalmente detienen el hipo en los seres humanos (inhalar di\u00c3\u00b3xido de carbono, extender la pared tor\u00c3\u00a1cica mediante una respiraci\u00c3\u00b3n profunda) tambi\u00c3\u00a9n puede detener este reflejo en los renacuajos.<\/p>\n<\/p>\n<p> \u00e2\u20ac\u00a2 La cola humana: No me refiero al coxis, sino a la verdadera cola humana. Se trata de uno de los atavismos humanos m\u00c3\u00a1s sorprendentes, o al menos para los creacionistas. En raras ocasiones, los beb\u00c3\u00a9s humanos nacen con colas de hasta varias pulgadas de longitud. A diferencia de nuestros parientes primates, nuestras colas no son prensiles y pueden moverse apenas un poco a trav\u00c3\u00a9s de contracciones musculares; pero por lo dem\u00c3\u00a1s son colas reales que contienen nervios, vasos sangu\u00c3\u00adneos, fibras musculares y a veces hasta v\u00c3\u00a9rtebras adicionales.<\/p>\n<\/p>\n<p>De hecho, a todos los embriones humanos les crece una cola durante la gestaci\u00c3\u00b3n, aunque normalmente son reabsorbidas antes del nacimiento. La cola de la que hablo es simplemente lo que pasa cuando esto no sucede. Para un cient\u00c3\u00adfico evolutivo, la raz\u00c3\u00b3n por la que desarrollamos colas es evidente: somos descendientes de un antepasado que las tiene. A los creacionistas, que afirman que los seres humanos fueron creados de un porrazo en su estado actual, debe resultarles un tanto dif\u00c3\u00adcil explicar por qu\u00c3\u00a9 tenemos tantas estructuras vestigiales que nos unen a otras especies de mam\u00c3\u00adferos.<\/p>\n<p> \u00e2\u20ac\u00a2 El fusionado cromosoma 2: Desde hace tiempo es bien sabido que los humanos tenemos 23 pares de cromosomas; uno menos que otros grandes simios, como los gorilas y los chimpanc\u00c3\u00a9s. Es pr\u00c3\u00a1cticamente imposible que el linaje que condujo a los seres humanos pueda haber perdido todo este material gen\u00c3\u00a9tico y seguir produciendo un organismo viable. \u00c2\u00bfD\u00c3\u00b3nde, entonces, fue a parar esta informaci\u00c3\u00b3n?<\/p>\n<\/p>\n<p>En el extremo de cada cromosoma hay un segmento distintivo de ADN llamado tel\u00c3\u00b3mero, con otro segmento especial denominado centr\u00c3\u00b3mero en el medio. Lo curioso del cromosoma 2 del ser humano es que presenta un tel\u00c3\u00b3mero en un extremo seguido de un centr\u00c3\u00b3mero, como un cromosoma normal. A continuaci\u00c3\u00b3n presenta un segmento de dos tel\u00c3\u00b3meros en el centro seguidos de otro centr\u00c3\u00b3mero y de un cuarto tel\u00c3\u00b3mero en el extremo &#8211; exactamente la estructura que esperar\u00c3\u00adamos encontrar si dos cromosomas se hubiesen fusionado en uno mismo. Al comparar este cromosoma con los dos cromosomas respectivos de otros primates nos encontramos con una coincidencia asombrosa (ver imagen aqu\u00c3\u00ad), lo que indica claramente que dicha fusi\u00c3\u00b3n se produjo en alg\u00c3\u00ban momento despu\u00c3\u00a9s de que el linaje humano se hubiera separado de nuestros parientes.<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00e2\u20ac\u00a2 El pseudogen de la vitamina C: A diferencia de la mayor\u00c3\u00ada de los mam\u00c3\u00adferos, los seres humanos no podemos sintetizar nuestra propia vitamina C, as\u00c3\u00ad que tenemos que ingerirla como parte de nuestra dieta o arriesgarnos a padecer la enfermedad del escorbuto. Seg\u00c3\u00ban la hip\u00c3\u00b3tesis creacionista, los seres humanos fuimos creados as\u00c3\u00ad desde el principio, por lo que no esperar\u00c3\u00adamos encontrar pruebas de que se trata de una capacidad perdida. Sin embargo, la teor\u00c3\u00ada evolutiva afirma todo lo contrario: siendo que tenemos un antepasado com\u00c3\u00ban con los otros mam\u00c3\u00adferos; y dado que la mayor\u00c3\u00ada de ellos pueden fabricar su propia vitamina C, esperar\u00c3\u00adamos que alguno de nuestros antepasados \u00e2\u20ac\u0153recientes\u00e2\u20ac\u009d hubiera perdido esta habilidad. De ser as\u00c3\u00ad, nuestros genes podr\u00c3\u00adan conservar evidencias de ello.<\/p>\n<\/p>\n<p>En este caso, la evidencia a favor de la evoluci\u00c3\u00b3n es contundente: los seres humanos si tenemos una versi\u00c3\u00b3n del gen encargado de sintetizar la vitamina C, pero el nuestro esta &#8220;da\u00c3\u00b1ado&#8221;, es decir desactivado por una mutaci\u00c3\u00b3n. Nuestros parientes primates, que tambi\u00c3\u00a9n carecen de esta capacidad, tambi\u00c3\u00a9n tienen versiones \u00e2\u20ac\u0153estropeadas\u00e2\u20ac\u009d del gen. Tal y como predice la teor\u00c3\u00ada evolutiva, el mismo tipo de mutaciones presentes en el genoma humano pueden encontrarse en los genes de los chimpanc\u00c3\u00a9s, orangutanes y macacos &#8211; pruebas concluyentes de que todos somos descendientes de alguna clase de primate que adquiri\u00c3\u00b3 esta mutaci\u00c3\u00b3n en alg\u00c3\u00ban momento en el pasado. (Es probable que esta mutaci\u00c3\u00b3n no fuese perjudicial para los primates porque sus dietas son ricas en frutas, proporcionando abundante vitamina C.)<\/p>\n<\/p>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1\" height=\"1\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/41c45_2191083277834918545-2148971280946281914?l=blog-sin-dioses.blogspot.com\" alt=\"\" \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la publicaci\u00c3\u00b3n de la revista Esc\u00c3\u00a9ptico Digital de enero de 2009 aparece una nota titulada: Las cicatrices de la evoluci\u00c3\u00b3n, de donde extraigo la siguientes apartes que denotan que los humanos evolucionaron de un antecesor simiesco, y que no precisamente fueron moldeados del barro por dios alfarero: \u00e2\u20ac\u00a2 Los dedos de los pies. 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