{"id":16401,"date":"2009-09-07T20:48:00","date_gmt":"2009-09-07T19:48:00","guid":{"rendered":"http:\/\/redatea.net\/?guid=51ea8f4ca2e2184fa2dfd057e06de877"},"modified":"2009-09-07T20:57:54","modified_gmt":"2009-09-07T19:57:54","slug":"politica-y-pensamiento-critico-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/delenda-est-carthago.blogspot.com\/2009\/09\/politica-y-pensamiento-critico.html","title":{"rendered":"Pol\u00c3\u00adtica y pensamiento cr\u00c3\u00adtico"},"content":{"rendered":"En realidad detesto publicar textos que no sean m\u00c3\u00ados, a menos que haya habido alguna contribuci\u00c3\u00b3n personal al mismo, por ejemplo la traducci\u00c3\u00b3n. Pero en este caso, me pareci\u00c3\u00b3 que el texto que a continuaci\u00c3\u00b3n presento es una visi\u00c3\u00b3n de lo que debe ser el pensamiento cr\u00c3\u00adtico aplicado a los asuntos p\u00c3\u00bablicos: <strong>una invitaci\u00c3\u00b3n a pensar que una sociedad mejor es posible y que \u00c3\u00a9sta no va a llegar insistiendo en aplaudir la inmovilidad<\/strong>. Tambi\u00c3\u00a9n quiero aprovechar para dejar patente que me gusta la forma en que Denise Dresser escribe, pero <a href=\"http:\/\/delenda-est-carthago.blogspot.com\/2009\/06\/anular-el-voto-voto-en-blanco.html\">ha habido algunas ocasiones en las que no he coincidido con su opini\u00c3\u00b3n<\/a>. Sin embargo esta vez estoy dispuesto a suscribir la totalidad de las palabras contenidas en este art\u00c3\u00adculo.<br \/><br \/>La declaraci\u00c3\u00b3n de Felipe Calder\u00c3\u00b3n a la que hace referencia la autora <a href=\"http:\/\/www.cronica.com.mx\/nota.php?id_nota=452771\">puede leerse aqu\u00c3\u00ad<\/a>.<br \/><br \/>El art\u00c3\u00adculo que transcribo apareci\u00c3\u00b3 en la revista proceso. <strong>Las partes marcadas en negritas fueron las que m\u00c3\u00a1s me gustaron<\/strong>. Lo dem\u00c3\u00a1s lo dejo para los comentarios<br \/><br \/>- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -<br \/><br \/><span style=\"color:#660000;\"><strong>Llamado a hablar mal de M\u00c3\u00a9xico<\/strong><br \/>(Enlace: http:\/\/www.proceso.com.mx\/opinion_articulo.php?articulo=71931)<br \/>DENISE DRESSER<br \/>- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -<br \/>Y en los tiempos oscuros, \u00c2\u00bfhabr\u00c3\u00a1 canto?<br \/>S\u00c3\u00ad. Habr\u00c3\u00a1 el canto sobre los tiempos oscuros.<br \/><strong>Bertolt Brecht<br \/><\/strong>- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -<br \/><br \/>Hace unos d\u00c3\u00adas, el presidente Felipe Calder\u00c3\u00b3n critic\u00c3\u00b3 a los cr\u00c3\u00adticos y convoc\u00c3\u00b3 a hablar bien de M\u00c3\u00a9xico: \"Hablar bien de M\u00c3\u00a9xico, de las ventajas que M\u00c3\u00a9xico tiene\u00e2\u20ac\u00a6 es la manera de construir, precisamente, el futuro del pa\u00c3\u00ads\". Y de all\u00c3\u00ad, siguiendo su propio exhorto, pas\u00c3\u00b3 a congratularse porque la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes aqu\u00c3\u00ad es m\u00c3\u00a1s baja que en Colombia, Brasil, El Salvador o Nueva Orle\u00c3\u00a1ns. Las ventajas de M\u00c3\u00a9xico quedar\u00c3\u00a1n claras cuando decidamos hablar bien del pa\u00c3\u00ads, concluy\u00c3\u00b3.<br \/><br \/>Escribo ahora para pedirte \u00e2\u20ac\u201clector o lectora\u00e2\u20ac\u201c que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignaci\u00c3\u00b3n, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qu\u00c3\u00a9 un pa\u00c3\u00ads tan majestuoso como M\u00c3\u00a9xico ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba G\u00c3\u00bcnter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los r\u00c3\u00ados claros y transparentes, pero hablar mal de los pol\u00c3\u00adticos opacos y tramposos; hablar bien de los \u00c3\u00a1rboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del pa\u00c3\u00ads pero hablar mal de quienes se lo han embolsado.<br \/><br \/>El oficio de ser un buen ciudadano parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empe\u00c3\u00b1ados en esconderla. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deber\u00c3\u00adan dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al pa\u00c3\u00ads que no tienen derecho a seguir haci\u00c3\u00a9ndolo; de mirar a M\u00c3\u00a9xico con la honestidad que necesita; de mostrar que somos mejores que nuestra clase pol\u00c3\u00adtica y no tenemos el gobierno que merecemos. De vivir anclado en la indignaci\u00c3\u00b3n permanente: criticando, proponiendo, sacudiendo. De alzar la vara de medici\u00c3\u00b3n. De convertirte en autor de un lenguaje que intenta decirle la verdad al poder. Porque hay pocas cosas peores \u00e2\u20ac\u201ccomo lo advert\u00c3\u00ada Martin Luther King\u00e2\u20ac\u201c que el apabullante silencio de la gente buena. <strong>Ser ciudadano requiere entender que la obligaci\u00c3\u00b3n intelectual mayor es rendirle tributo a tu pa\u00c3\u00ads a trav\u00c3\u00a9s de la cr\u00c3\u00adtica.<br \/><\/strong><br \/>Ahora bien, ser un buen ciudadano en M\u00c3\u00a9xico no es una tarea f\u00c3\u00a1cil. Implica tolerar los vituperios de quienes te exigen que te pases el alto, cuando insistes en pararte all\u00c3\u00ad. Implica resistir las burlas de quienes te rodean cuando admites que pagas impuestos, porque lo consideras una obligaci\u00c3\u00b3n moral. Lleva con frecuencia a la sensaci\u00c3\u00b3n de desesperaci\u00c3\u00b3n ante el poder omnipresente de los medios, la gerontocracia sindical, los empresarios resistentes al cambio, los empe\u00c3\u00b1ados en proteger sus privilegios.<br \/><br \/>Aun as\u00c3\u00ad me parece que hay un gran valor en el esp\u00c3\u00adritu de oposici\u00c3\u00b3n permanente y constructiva versus el acomodamiento f\u00c3\u00a1cil. Hay algo intelectual y moralmente poderoso en disentir del statu quo y encabezar la lucha por la representaci\u00c3\u00b3n de quienes no tienen voz en su propio pa\u00c3\u00ads. Como apunta el escritor J.M. Coetzee, cuando algunos hombres sufren injustamente, es el destino de quienes son testigos de su sufrimiento padecer la humillaci\u00c3\u00b3n de presenciarlo. Por ello se vuelve imperativo criticar la corrupci\u00c3\u00b3n, defender a los d\u00c3\u00a9biles, retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Por ello se vuelve fundamental seguir denunciando las casas de Arturo Montiel y los pasaportes falsos de Ra\u00c3\u00bal Salinas de Gortari y las mentiras de Mario Mar\u00c3\u00adn y los abusos de Carlos Romero Deschamps y el escandaloso Partido Verde y los ni\u00c3\u00b1os muertos de la guarder\u00c3\u00ada ABC y los cinco millones de pobres m\u00c3\u00a1s.<br \/><br \/>No se trata de desempe\u00c3\u00b1ar el papel de quejumbroso y pla\u00c3\u00b1idero o erigirse en la Casandra que nadie quiere o\u00c3\u00adr.<strong> No se trata de llevar a cabo una cr\u00c3\u00adtica rutinaria, monocrom\u00c3\u00a1tica, predecible. M\u00c3\u00a1s bien un buen ciudadano busca mantener vivas las aspiraciones eternas de verdad y justicia en un sistema pol\u00c3\u00adtico que se burla de ellas. Sabe que el suyo debe ser un papel puntiagudo, punzante, cuestionador. Sabe que le corresponde hacer las preguntas dif\u00c3\u00adciles, confrontar la ortodoxia, enfrentar el dogma.<\/strong> Sabe que debe asumirse como alguien cuya raz\u00c3\u00b3n de ser es representar a las personas y a las causas que muchos preferir\u00c3\u00adan ignorar. Sabe que todos los seres humanos tienen derecho a aspirar a ciertos est\u00c3\u00a1ndares decentes de comportamiento de parte del gobierno. Y sabe que la violaci\u00c3\u00b3n de esos est\u00c3\u00a1ndares debe ser detectada y denunciada: hablando, escribiendo, participando, diagnosticando un problema o fundando una ONG para lidiar con \u00c3\u00a9l.<br \/><br \/>Ser un buen ciudadano en M\u00c3\u00a9xico es una vocaci\u00c3\u00b3n que requiere compromiso y osad\u00c3\u00ada. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los dem\u00c3\u00a1s sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la mediocridad, la correcci\u00c3\u00b3n pol\u00c3\u00adtica, la mendacidad. Es resistir la cooptaci\u00c3\u00b3n. Es vivir produciendo peque\u00c3\u00b1os shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivir en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando, mil\u00c3\u00admetro tras mil\u00c3\u00admetro, la percepci\u00c3\u00b3n de la realidad para as\u00c3\u00ad cambiarla. Vivir, como lo suger\u00c3\u00ada George Orwell, dici\u00c3\u00a9ndoles a los dem\u00c3\u00a1s lo que no quieren o\u00c3\u00adr.<br \/><br \/>Quienes hacen suyo el oficio de disentir no est\u00c3\u00a1n en busca del avance material, del avance personal o de una relaci\u00c3\u00b3n cercana con un diputado o un delegado o un presidente municipal o un Secretario de Estado o un Presidente. <strong>Viven en ese lugar habitado por quienes entienden que ning\u00c3\u00ban poder es demasiado grande para ser criticado.<\/strong> El oficio de ser inc\u00c3\u00b3modo no trae consigo privilegios ni reconocimiento, ni premios, ni honores. Uno se vuelve la persona que nadie sabe en realidad si debe ser invitada, o el colaborador de una revista a la cual le recortan la publicidad.<br \/><br \/>Pero el ciudadano cr\u00c3\u00adtico debe poseer una gran capacidad para resistir las im\u00c3\u00a1genes convencionales, las narrativas oficiales, las justificaciones circuladas por televisoras poderosas o Presidentes porristas. La tarea que le toca \u00e2\u20ac\u201cte toca\u00e2\u20ac\u201c precisamente es la de desenmascarar versiones alternativas y desenterrar lo olvidado. No es una tarea f\u00c3\u00a1cil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen qui\u00c3\u00a9n los represente, escribe Edward Said. Y no por idealismo rom\u00c3\u00a1ntico, sino por el compromiso con formar parte del equipo de rescate de un pa\u00c3\u00ads secuestrado por gobernadores venales y l\u00c3\u00adderes sindicales corruptos y monopolistas rapaces. Aunque la voz del cr\u00c3\u00adtico es solitaria, adquiere resonancia en la medida en la que es capaz de articular la realidad de un movimiento o las aspiraciones de un grupo. Es una voz que nos recuerda aquello que est\u00c3\u00a1 escrito en la tumba de Sigmund Freud en Viena: \"la voz de la raz\u00c3\u00b3n es peque\u00c3\u00b1a pero muy persistente\".<br \/><br \/>Vivir as\u00c3\u00ad tiene una extraordinaria ventaja: la libertad. El enorme placer de pensar por uno mismo. Eso que te lleva a ver las cosas no simplemente como son, sino por qu\u00c3\u00a9 llegaron a ser de esa manera. <strong>Cuando asumes el pensamiento cr\u00c3\u00adtico, no percibes a la realidad como un hecho dado, inamovible, incambiable, sino como una situaci\u00c3\u00b3n contingente, resultado de decisiones humanas. La crisis del pa\u00c3\u00ads se convierte en algo que es posible revertir, que es posible alterar mediante la acci\u00c3\u00b3n decidida y el debate p\u00c3\u00bablico intenso.<\/strong> La cr\u00c3\u00adtica se convierte en una forma de abastecer la esperanza en el pa\u00c3\u00ads posible. Hablar mal de M\u00c3\u00a9xico se vuelve una forma de aspirar al pa\u00c3\u00ads mejor.<br \/><br \/>Esta es una posici\u00c3\u00b3n vital extraordinariamente \u00c3\u00batil pero heterodoxa en un lugar que cambia pero muy lentamente debido a la complicidad de sus habitantes y sus gobernantes. Porque hay tantos que parten de la premisa: \"as\u00c3\u00ad es M\u00c3\u00a9xico\".<strong> Tantos que parten de la inevitabilidad. Tantos que parten de la conformidad<\/strong>. <strong>Ya lo dec\u00c3\u00ada Octavio Paz: \"Y si no somos todos estoicos e impasibles \u00e2\u20ac\u201ccomo Ju\u00c3\u00a1rez y Cuauht\u00c3\u00a9moc\u00e2\u20ac\u201c al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignaci\u00c3\u00b3n es una de nuestras virtudes populares. M\u00c3\u00a1s que el brillo de nuestras victorias nos conmueve nuestra entereza ante la adversidad\".<\/strong> All\u00c3\u00ad est\u00c3\u00a1 nuestro conformismo con la corrupci\u00c3\u00b3n cuando es compartida. Nuestra propensi\u00c3\u00b3n a compararnos hacia abajo y congratularnos \u00e2\u20ac\u201ccomo lo hace Felipe Calder\u00c3\u00b3n\u00e2\u20ac\u201c porque por lo menos M\u00c3\u00a9xico no es tan violento como la ciudad de Nueva Orle\u00c3\u00a1ns.<br \/><br \/>Ante esa propensi\u00c3\u00b3n al conformismo te invito a hablar mal de M\u00c3\u00a9xico. A formar parte de los ciudadanos que se reh\u00c3\u00basan a aceptar la l\u00c3\u00b3gica compartida del \"por lo menos\". A los que ejercen a cabalidad el oficio de la ciudadan\u00c3\u00ada cr\u00c3\u00adtica. A los que alzan un espejo para que un pa\u00c3\u00ads pueda verse a s\u00c3\u00ad mismo tal y como es. A los que dicen \"no\". <strong>A los que resisten el uso arbitrario de la autoridad. A los que asumen el reto de la inteligencia libre.<\/strong> A los que piensan diferente. A los que declaran que el emperador est\u00c3\u00a1 desnudo. A los que se involucran en causas y en temas y en movimientos m\u00c3\u00a1s grandes que s\u00c3\u00ad mismos. A los que en tiempos de grandes disyuntivas \u00c3\u00a9ticas no permanecen neutrales. A los que se niegan a ser espectadores de la injusticia o la estupidez. A los que critican a M\u00c3\u00a9xico porque est\u00c3\u00a1n cansados de aquello que Carlos Pellicer llam\u00c3\u00b3 \"el esplendor ausente\". A los que cantan en la oscuridad porque es la \u00c3\u00banica forma de iluminarla. <\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En realidad detesto publicar textos que no sean m&iacute;os, a menos que haya habido alguna contribuci&oacute;n personal al mismo, por ejemplo la traducci&oacute;n. 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Sin embargo esta vez estoy dispuesto a suscribir la totalidad de las palabras contenidas en este art&iacute;culo.<\/p>\n<p>La declaraci&oacute;n de Felipe Calder&oacute;n a la que hace referencia la autora <a href=\"http:\/\/www.cronica.com.mx\/nota.php?id_nota=452771\">puede leerse aqu&iacute;<\/a>.<\/p>\n<p>El art&iacute;culo que transcribo apareci&oacute; en la revista proceso. <strong>Las partes marcadas en negritas fueron las que m&aacute;s me gustaron<\/strong>. Lo dem&aacute;s lo dejo para los comentarios<\/p>\n<p>&#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211;<\/p>\n<p><span><strong>Llamado a hablar mal de M&eacute;xico<\/strong><br \/>(Enlace: http:\/\/www.proceso.com.mx\/opinion_articulo.php?articulo=71931)<br \/>DENISE DRESSER<br \/>&#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211;<br \/>Y en los tiempos oscuros, &iquest;habr&aacute; canto?<br \/>S&iacute;. 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Las ventajas de M&eacute;xico quedar&aacute;n claras cuando decidamos hablar bien del pa&iacute;s, concluy&oacute;.<\/p>\n<p>Escribo ahora para pedirte &ndash;lector o lectora&ndash; que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignaci&oacute;n, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qu&eacute; un pa&iacute;s tan majestuoso como M&eacute;xico ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba G&uuml;nter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los r&iacute;os claros y transparentes, pero hablar mal de los pol&iacute;ticos opacos y tramposos; hablar bien de los &aacute;rboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del pa&iacute;s pero hablar mal de quienes se lo han embolsado.<\/p>\n<p>El oficio de ser un buen ciudadano parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empe&ntilde;ados en esconderla. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deber&iacute;an dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al pa&iacute;s que no tienen derecho a seguir haci&eacute;ndolo; de mirar a M&eacute;xico con la honestidad que necesita; de mostrar que somos mejores que nuestra clase pol&iacute;tica y no tenemos el gobierno que merecemos. De vivir anclado en la indignaci&oacute;n permanente: criticando, proponiendo, sacudiendo. De alzar la vara de medici&oacute;n. De convertirte en autor de un lenguaje que intenta decirle la verdad al poder. Porque hay pocas cosas peores &ndash;como lo advert&iacute;a Martin Luther King&ndash; que el apabullante silencio de la gente buena. <strong>Ser ciudadano requiere entender que la obligaci&oacute;n intelectual mayor es rendirle tributo a tu pa&iacute;s a trav&eacute;s de la cr&iacute;tica.<br \/><\/strong><br \/>Ahora bien, ser un buen ciudadano en M&eacute;xico no es una tarea f&aacute;cil. Implica tolerar los vituperios de quienes te exigen que te pases el alto, cuando insistes en pararte all&iacute;. Implica resistir las burlas de quienes te rodean cuando admites que pagas impuestos, porque lo consideras una obligaci&oacute;n moral. Lleva con frecuencia a la sensaci&oacute;n de desesperaci&oacute;n ante el poder omnipresente de los medios, la gerontocracia sindical, los empresarios resistentes al cambio, los empe&ntilde;ados en proteger sus privilegios.<\/p>\n<p>Aun as&iacute; me parece que hay un gran valor en el esp&iacute;ritu de oposici&oacute;n permanente y constructiva versus el acomodamiento f&aacute;cil. Hay algo intelectual y moralmente poderoso en disentir del statu quo y encabezar la lucha por la representaci&oacute;n de quienes no tienen voz en su propio pa&iacute;s. Como apunta el escritor J.M. Coetzee, cuando algunos hombres sufren injustamente, es el destino de quienes son testigos de su sufrimiento padecer la humillaci&oacute;n de presenciarlo. Por ello se vuelve imperativo criticar la corrupci&oacute;n, defender a los d&eacute;biles, retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Por ello se vuelve fundamental seguir denunciando las casas de Arturo Montiel y los pasaportes falsos de Ra&uacute;l Salinas de Gortari y las mentiras de Mario Mar&iacute;n y los abusos de Carlos Romero Deschamps y el escandaloso Partido Verde y los ni&ntilde;os muertos de la guarder&iacute;a ABC y los cinco millones de pobres m&aacute;s.<\/p>\n<p>No se trata de desempe&ntilde;ar el papel de quejumbroso y pla&ntilde;idero o erigirse en la Casandra que nadie quiere o&iacute;r.<strong> No se trata de llevar a cabo una cr&iacute;tica rutinaria, monocrom&aacute;tica, predecible. M&aacute;s bien un buen ciudadano busca mantener vivas las aspiraciones eternas de verdad y justicia en un sistema pol&iacute;tico que se burla de ellas. Sabe que el suyo debe ser un papel puntiagudo, punzante, cuestionador. Sabe que le corresponde hacer las preguntas dif&iacute;ciles, confrontar la ortodoxia, enfrentar el dogma.<\/strong> Sabe que debe asumirse como alguien cuya raz&oacute;n de ser es representar a las personas y a las causas que muchos preferir&iacute;an ignorar. Sabe que todos los seres humanos tienen derecho a aspirar a ciertos est&aacute;ndares decentes de comportamiento de parte del gobierno. Y sabe que la violaci&oacute;n de esos est&aacute;ndares debe ser detectada y denunciada: hablando, escribiendo, participando, diagnosticando un problema o fundando una ONG para lidiar con &eacute;l.<\/p>\n<p>Ser un buen ciudadano en M&eacute;xico es una vocaci&oacute;n que requiere compromiso y osad&iacute;a. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los dem&aacute;s sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la mediocridad, la correcci&oacute;n pol&iacute;tica, la mendacidad. Es resistir la cooptaci&oacute;n. Es vivir produciendo peque&ntilde;os shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivir en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando, mil&iacute;metro tras mil&iacute;metro, la percepci&oacute;n de la realidad para as&iacute; cambiarla. Vivir, como lo suger&iacute;a George Orwell, dici&eacute;ndoles a los dem&aacute;s lo que no quieren o&iacute;r.<\/p>\n<p>Quienes hacen suyo el oficio de disentir no est&aacute;n en busca del avance material, del avance personal o de una relaci&oacute;n cercana con un diputado o un delegado o un presidente municipal o un Secretario de Estado o un Presidente. <strong>Viven en ese lugar habitado por quienes entienden que ning&uacute;n poder es demasiado grande para ser criticado.<\/strong> El oficio de ser inc&oacute;modo no trae consigo privilegios ni reconocimiento, ni premios, ni honores. Uno se vuelve la persona que nadie sabe en realidad si debe ser invitada, o el colaborador de una revista a la cual le recortan la publicidad.<\/p>\n<p>Pero el ciudadano cr&iacute;tico debe poseer una gran capacidad para resistir las im&aacute;genes convencionales, las narrativas oficiales, las justificaciones circuladas por televisoras poderosas o Presidentes porristas. La tarea que le toca &ndash;te toca&ndash; precisamente es la de desenmascarar versiones alternativas y desenterrar lo olvidado. No es una tarea f&aacute;cil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen qui&eacute;n los represente, escribe Edward Said. Y no por idealismo rom&aacute;ntico, sino por el compromiso con formar parte del equipo de rescate de un pa&iacute;s secuestrado por gobernadores venales y l&iacute;deres sindicales corruptos y monopolistas rapaces. Aunque la voz del cr&iacute;tico es solitaria, adquiere resonancia en la medida en la que es capaz de articular la realidad de un movimiento o las aspiraciones de un grupo. Es una voz que nos recuerda aquello que est&aacute; escrito en la tumba de Sigmund Freud en Viena: &#8220;la voz de la raz&oacute;n es peque&ntilde;a pero muy persistente&#8221;.<\/p>\n<p>Vivir as&iacute; tiene una extraordinaria ventaja: la libertad. El enorme placer de pensar por uno mismo. Eso que te lleva a ver las cosas no simplemente como son, sino por qu&eacute; llegaron a ser de esa manera. <strong>Cuando asumes el pensamiento cr&iacute;tico, no percibes a la realidad como un hecho dado, inamovible, incambiable, sino como una situaci&oacute;n contingente, resultado de decisiones humanas. La crisis del pa&iacute;s se convierte en algo que es posible revertir, que es posible alterar mediante la acci&oacute;n decidida y el debate p&uacute;blico intenso.<\/strong> La cr&iacute;tica se convierte en una forma de abastecer la esperanza en el pa&iacute;s posible. Hablar mal de M&eacute;xico se vuelve una forma de aspirar al pa&iacute;s mejor.<\/p>\n<p>Esta es una posici&oacute;n vital extraordinariamente &uacute;til pero heterodoxa en un lugar que cambia pero muy lentamente debido a la complicidad de sus habitantes y sus gobernantes. Porque hay tantos que parten de la premisa: &#8220;as&iacute; es M&eacute;xico&#8221;.<strong> Tantos que parten de la inevitabilidad. Tantos que parten de la conformidad<\/strong>. <strong>Ya lo dec&iacute;a Octavio Paz: &#8220;Y si no somos todos estoicos e impasibles &ndash;como Ju&aacute;rez y Cuauht&eacute;moc&ndash; al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignaci&oacute;n es una de nuestras virtudes populares. M&aacute;s que el brillo de nuestras victorias nos conmueve nuestra entereza ante la adversidad&#8221;.<\/strong> All&iacute; est&aacute; nuestro conformismo con la corrupci&oacute;n cuando es compartida. Nuestra propensi&oacute;n a compararnos hacia abajo y congratularnos &ndash;como lo hace Felipe Calder&oacute;n&ndash; porque por lo menos M&eacute;xico no es tan violento como la ciudad de Nueva Orle&aacute;ns.<\/p>\n<p>Ante esa propensi&oacute;n al conformismo te invito a hablar mal de M&eacute;xico. A formar parte de los ciudadanos que se reh&uacute;san a aceptar la l&oacute;gica compartida del &#8220;por lo menos&#8221;. A los que ejercen a cabalidad el oficio de la ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica. A los que alzan un espejo para que un pa&iacute;s pueda verse a s&iacute; mismo tal y como es. A los que dicen &#8220;no&#8221;. <strong>A los que resisten el uso arbitrario de la autoridad. A los que asumen el reto de la inteligencia libre.<\/strong> A los que piensan diferente. A los que declaran que el emperador est&aacute; desnudo. A los que se involucran en causas y en temas y en movimientos m&aacute;s grandes que s&iacute; mismos. A los que en tiempos de grandes disyuntivas &eacute;ticas no permanecen neutrales. A los que se niegan a ser espectadores de la injusticia o la estupidez. A los que critican a M&eacute;xico porque est&aacute;n cansados de aquello que Carlos Pellicer llam&oacute; &#8220;el esplendor ausente&#8221;. A los que cantan en la oscuridad porque es la &uacute;nica forma de iluminarla. <\/span><\/p>\n","protected":false},"author":144,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,276,81,243],"tags":[],"class_list":["post-16401","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blogs-colaboradores","category-copias-vulgares","category-escepticismo","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16401","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/144"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16401"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16401\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23058,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16401\/revisions\/23058"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16401"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}