{"id":16441,"date":"2011-10-02T06:04:00","date_gmt":"2011-10-02T05:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/redatea.net\/?guid=25ff149a2ba63b2172b62bf8a251c4d6"},"modified":"2011-10-03T16:04:34","modified_gmt":"2011-10-03T15:04:34","slug":"el-cerebro-como-pseudoexplicacion-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/razonatea.blogspot.com\/2011\/10\/el-cerebro-como-pseudoexplicacion.html","title":{"rendered":"El cerebro como pseudoexplicaci\u00c3\u00b3n"},"content":{"rendered":"<a onblur=\"try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}\" href=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-iA9fXCoM2Zg\/ToklYl87G-I\/AAAAAAAAD5M\/jmJEeMx853o\/s1600\/brain.png\"><img style=\"display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 400px;\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-iA9fXCoM2Zg\/ToklYl87G-I\/AAAAAAAAD5M\/jmJEeMx853o\/s400\/brain.png\" alt=\"\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5659095511202470882\" border=\"0\" \/><\/a><br \/><div style=\"text-align: center;\"><b><br \/>Las teor\u00c3\u00adas neurobiol\u00c3\u00b3gicas de la conciencia<\/b><\/div><div style=\"text-align: center;\"><br \/><\/div><b>\u00c2\u00a9 Carlos L\u00c3\u00b3pez Marb\u00c3\u00a1n<br \/><\/b><span style=\"font-size:78%;\"><a href=\"http:\/\/www.nodulo.org\/ec\/2005\/n043p13.htm\"><span style=\"font-style: italic;\">Publicado en El Catoblepas<\/span><\/a><\/span><b><br \/><\/b><br \/><blockquote><div style=\"text-align: center;\">Cr\u00c3\u00adtica de las teor\u00c3\u00adas neurobiol\u00c3\u00b3gicas de la conciencia, entendiendo que son incapaces, por su fisicalismo grosero, de dar cuenta de lo que pretenden explicar<br \/><\/div><\/blockquote><br \/><br \/>Resulta un t\u00c3\u00b3pico muy socorrido en c\u00c3\u00adrculos cient\u00c3\u00adficos definir el siglo XXI como \u00c2\u00abel siglo del cerebro\u00c2\u00bb. Se defiende que el estudio de su estructura y funcionamiento debe aportar datos fundamentales para la comprensi\u00c3\u00b3n no s\u00c3\u00b3lo del comportamiento humano (es com\u00c3\u00ban hablar de \u00c2\u00ablas bases neurol\u00c3\u00b3gicas de la conducta\u00c2\u00bb) sino adem\u00c3\u00a1s, y particularmente, del fen\u00c3\u00b3meno de la conciencia. Se buscan de este modo bases neurol\u00c3\u00b3gicas para dar cuenta de cuestiones consideradas hasta ahora parte del campo de estudio de otras categor\u00c3\u00adas, como la psicolog\u00c3\u00ada, las ciencias sociales o las ciencias humanas. La b\u00c3\u00basqueda pasa a considerarse, adem\u00c3\u00a1s, tema central e imprescindible para un correcto cierre de estas disciplinas, llamadas gen\u00c3\u00a9ricamente neurociencias (o neurociencia, en claro intento unificador{1}):<br \/><br \/><i>\u00c2\u00abDilucidar el origen biol\u00c3\u00b3gico de la conciencia parece ser un tema crucial de las neurociencias, a tal punto que puede sostenerse que mientras no se esclarezca la g\u00c3\u00a9nesis de la autognosis, de la conciencia, del \"yo\", la neurobiolog\u00c3\u00ada parecer\u00c3\u00a1 trunca e indefinida.\u00c2\u00bb<\/i> Dr. Sergio Ferrer Ducaud. Academia de Medicina de Chile. [1]<br \/><br \/>Estas posiciones cient\u00c3\u00adficas se ofrecen como materialistas (por oposici\u00c3\u00b3n a otras tachadas de espiritualistas o metaf\u00c3\u00adsicas) aunque en realidad no suelen superar un fisicalismo reduccionista y simple. El materialismo que defienden es decididamente monista y precisamente por ello, como veremos, incapaz de dar cuenta cabal del problema de que se trata. Un destacado neurocient\u00c3\u00adfico, Rodolfo Llin\u00c3\u00a1s, afirma que para comprender la naturaleza de la conciencia el requisito primordial es disponer de una perspectiva apropiada:<br \/><br \/><i>\u00c2\u00abas\u00c3\u00ad como la sociedad occidental, sumida en el pensamiento dualista, debe cambiar de orientaci\u00c3\u00b3n para captar las premisas elementales de la filosof\u00c3\u00ada monista, tambi\u00c3\u00a9n es necesario un cambio fundamental de perspectiva para abordar la naturaleza neurobiol\u00c3\u00b3gica de la mente\u00c2\u00bb<\/i>.[2]<br \/><br \/>Lo cierto es que el tema se ha convertido en recurrente y ha trascendido el \u00c3\u00a1mbito estrictamente cient\u00c3\u00adfico, constituy\u00c3\u00a9ndose como lugar com\u00c3\u00ban en todo tipo de publicaciones, tertulias, programas divulgativos, &amp;c. Un ejemplo que desarrolla lo que decimos, extra\u00c3\u00addo de un portal generalista de Internet, es el siguiente:<br \/><br \/><i>\u00c2\u00abLa conciencia humana se genera en la parte posterior del c\u00c3\u00b3rtex cerebral. Descubiertos los mecanismos neuronales que permiten al cerebro darse cuenta del entorno y de los procesos subjetivos. El c\u00c3\u00b3rtex es la regi\u00c3\u00b3n del cerebro que genera la conciencia del entorno y de uno mismo, seg\u00c3\u00ban una investigaci\u00c3\u00b3n que describe por vez primera los mecanismos neuronales del psiquismo humano. Aunque la investigaci\u00c3\u00b3n sobre la formaci\u00c3\u00b3n de la conciencia est\u00c3\u00a1 a\u00c3\u00ban en un estado primitivo, sus autores consideran que las facultades de nuestro cerebro pueden explicarse totalmente por la interacci\u00c3\u00b3n de las c\u00c3\u00a9lulas nerviosas.\u00c2\u00bb<\/i> [3]<br \/><br \/>Como se puede apreciar, se considera la conciencia una facultad del cerebro, cuya explicaci\u00c3\u00b3n puede encontrarse, en \u00c3\u00baltima instancia, en la interacci\u00c3\u00b3n de sus neuronas.<br \/><br \/>Verdad es que la informaci\u00c3\u00b3n se codea con otras de la talla de: <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abla ciencia ya experimenta con h\u00c3\u00adbridos que son mitad hombres, mitad animales\u00c2\u00bb; \u00c2\u00ablas comunidades de insectos generan sus propios estados policiales\u00c2\u00bb<\/span> o <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abel Universo inicial era l\u00c3\u00adquido\u00c2\u00bb<\/span>. Pero esto no supone tanto un menoscabo a la validez de las teor\u00c3\u00adas neurobiol\u00c3\u00b3gicas de la conciencia cuanto la evidencia de que han pasado a formar parte del acervo \u00c2\u00abcient\u00c3\u00adfico\u00c2\u00bb popular.<br \/><br \/>La perspectiva neurobiol\u00c3\u00b3gica parece haberse convertido en el acercamiento id\u00c3\u00b3neo para aquellas personas que, no admitiendo ya enfoques religiosos o mentalistas, buscan una explicaci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abcient\u00c3\u00adfica\u00c2\u00bb a las realidades humanas \u00c2\u00abm\u00c3\u00a1s profundas\u00c2\u00bb. Todo lo cual viene a ofrecerse, por supuesto, en consonancia con el \u00c2\u00abesp\u00c3\u00adritu laicista\u00c2\u00bb propio de los tiempos que corren. Se ha sustituido, en alguna medida, la creencia religiosa por una ingenua fe en la Ciencia, de modo que no puede sino confiarse en ella para que descubra las causas \u00c3\u00baltimas de la conducta, la subjetividad o la conciencia.<br \/><br \/><div style=\"text-align: center;\"><b>Los modelos de los cient\u00c3\u00adficos<\/b><\/div>Francis Crick \u00e2\u20ac\u201cpremio Nobel en 1962 por su descubrimiento, junto a James Watson, de la estructura del ADN\u00e2\u20ac\u201c a la manera habitual de otros cient\u00c3\u00adficos que alcanzan \u00c3\u00a9xito en sus respectivos campos de estudio, pretende resolver \u00c2\u00abde un plumazo\u00c2\u00bb cuestiones que llevan siglos siendo debatidas. Tras a\u00c3\u00b1os de dedicaci\u00c3\u00b3n a tareas experimentales y emp\u00c3\u00adricas decide, ya jubilado, \u00c2\u00abresolver cient\u00c3\u00adficamente\u00c2\u00bb el problema de la conciencia, para lo cual se ve obligado a trabajar con ella de un modo grosero y reduccionista.{2}<br \/><br \/>En su libro <i>La hip\u00c3\u00b3tesis sorprendente. La b\u00c3\u00basqueda cient\u00c3\u00adfica del alma<\/i>,[4] Crick afirma que <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abla conciencia es una banal fusi\u00c3\u00b3n de neuronas del cerebro\u00c2\u00bb. <\/span>Adem\u00c3\u00a1s, recuerda al lector que <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abt\u00c3\u00ba, tus alegr\u00c3\u00adas y tus penas, tus recuerdos y tus ambiciones, tu sentido de identidad personal y libre albedr\u00c3\u00ado, no son de hecho m\u00c3\u00a1s que el comportamiento de un gran agregado de c\u00c3\u00a9lulas nerviosas y las mol\u00c3\u00a9culas que se les asocian\u00c2\u00bb.<\/span> La conciencia no se entiende como algo propio de la persona, ni siquiera del organismo, sino exclusivamente del cerebro: un epifen\u00c3\u00b3meno, un producto que brota de una determinada arquitectura neuronal. Se considera una propiedad emergente, que no puede ser explicada \u00c3\u00banicamente por las partes cerebrales, ni siquiera por su interacci\u00c3\u00b3n, sino s\u00c3\u00b3lo por la estructura total del sistema. No es el funcionamiento el que la genera (la mente no es funci\u00c3\u00b3n del cerebro) sino el orden espacial que alcanzan los componentes del sistema nervioso humano en un momento dado de su evoluci\u00c3\u00b3n. Lo que parece obviarse o preterirse, es que esa misma evoluci\u00c3\u00b3n del sistema nervioso s\u00c3\u00b3lo ha sido posible por el funcionamiento del organismo como un todo.<br \/><br \/>La conciencia se entiende entonces como conocimiento (por ejemplo, de \u00c2\u00abtus alegr\u00c3\u00adas, tus penas\u00c2\u00bb, &amp;c.) pero \u00c3\u00a9ste, desde la perspectiva reduccionista neurol\u00c3\u00b3gica de Crick, s\u00c3\u00b3lo puede entenderse a su vez como un conjunto de procesos de aferencia sensorial que dan lugar a actos motores, as\u00c3\u00ad como sus correspondientes patrones neurales jer\u00c3\u00a1rquicos donde quede \u00c2\u00abrepresentado\u00c2\u00bb. Esto es lo que defiende tambi\u00c3\u00a9n la psicolog\u00c3\u00ada cognitiva: el conocimiento no es una acci\u00c3\u00b3n, directa y necesariamente ligada a sus consecuencias (para uno mismo y para otros) sino un proceso que ocurre a nivel neurol\u00c3\u00b3gico. El conocimiento es algo diferente y previo a su manifestaci\u00c3\u00b3n, entendiendo que puede comprobarse verdaderamente su existencia con t\u00c3\u00a9cnicas de neuroimagen; en otras palabras: mediante la observaci\u00c3\u00b3n de una pantalla digital donde diferentes zonas encef\u00c3\u00a1licas cambian de color en funci\u00c3\u00b3n de lo que hace un sujeto.<br \/><br \/><a href=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/-4CEyqM_UXzM\/Toklu005QlI\/AAAAAAAAD5U\/6Yg5f1HO-kY\/s1600\/brain1.jpg\"><img style=\"display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 340px; height: 336px;\" src=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/-4CEyqM_UXzM\/Toklu005QlI\/AAAAAAAAD5U\/6Yg5f1HO-kY\/s400\/brain1.jpg\" alt=\"\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5659095893152449106\" border=\"0\" \/><\/a><br \/><br \/><div style=\"text-align: center; font-weight: bold;\">Observando la conciencia<br \/><\/div>De modo que la conciencia (el conocimiento) se intenta explicar (y medir{3}), por sus correlatos cerebrales, aunque sea obvio que los cambios que ocurren a este nivel se producen tanto al conocer algo como al des-conocerlo (o conocerlo de modo err\u00c3\u00b3neo). El cerebro nunca deja de \u00c2\u00abhacer cosas\u00c2\u00bb y la m\u00c3\u00a1s profunda ignorancia acerca de cualquier cuesti\u00c3\u00b3n requiere tambi\u00c3\u00a9n de sus correspondientes transformaciones neuronales; perseverar en el error, de modo contumaz, tambi\u00c3\u00a9n supone una ardua labor neuronal (con sus correspondientes \u00c2\u00abpatrones neurales\u00c2\u00bb) sin que esto nos permita afirmar que quien act\u00c3\u00baa de modo repetidamente err\u00c3\u00b3neo est\u00c3\u00a9 aprendiendo. Tan consciente se es, por otra parte, de algo real como de una ilusi\u00c3\u00b3n o una alucinaci\u00c3\u00b3n. Se produce aqu\u00c3\u00ad una confusi\u00c3\u00b3n entre procesos apot\u00c3\u00a9ticos, que requieren distancia con los objetos (e implican relaciones alot\u00c3\u00a9ticas, es decir, relaciones de otros sujetos con las mismas o similares situaciones) y procesos parat\u00c3\u00a9ticos. Porque si el conocimiento tiene sentido, lo tiene en cuanto que aquello que se conoce es tambi\u00c3\u00a9n conocido por otros. Los cambios neuronales que ocurren cuando realizamos cualquier aprendizaje son precisamente los que no se pueden compartir con los dem\u00c3\u00a1s (sin perjuicio de que ellos mismos, a su vez, puedan convertirse en objeto de conocimiento com\u00c3\u00ban).<br \/><br \/>Las teor\u00c3\u00adas de Gerald Edelman, por su parte, se presentan como dotadas de una complejidad de la que carecen las de Crick. Las diferencias fundamentales ser\u00c3\u00adan, por un lado, la introducci\u00c3\u00b3n de la interacci\u00c3\u00b3n, con la que intenta superarse la explicaci\u00c3\u00b3n emergentista y, por otro, el concepto de mapa. Para el fil\u00c3\u00b3sofo John Searle, de la Universidad de Berkeley, la teor\u00c3\u00ada neurobiol\u00c3\u00b3gica de Edelman es la m\u00c3\u00a1s profunda y completa por su idea de \u00c2\u00abmapa neuronal\u00c2\u00bb: <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abla primera idea esencial para Edelman es la noci\u00c3\u00b3n de mapa. Un mapa es una capa de neuronas del cerebro, los puntos de la cual est\u00c3\u00a1n vinculados sistem\u00c3\u00a1ticamente con los puntos correspondientes de una capa de c\u00c3\u00a9lulas receptoras, como la superficie de la piel o la retina del ojo. Los mapas pueden tambi\u00c3\u00a9n vincularse con otros mapas.\u00c2\u00bb<\/span> [5] Sin embargo, Crick ya hablaba de circuitos en los que las neuronas entran en contacto, formando patrones m\u00c3\u00a1s o menos estables de intercambio electro-qu\u00c3\u00admico. Aunque la idea de mapa parece m\u00c3\u00a1s flexible, menos estructural, lo cierto es que tambi\u00c3\u00a9n Crick afirmaba que la sincron\u00c3\u00ada neuronal es temporal, no de estructuras. De modo que la supuesta diferencia entre ambas teor\u00c3\u00adas es m\u00c3\u00a1s bien una similitud constante en este tipo de enfoques: su car\u00c3\u00a1cter representacional.<br \/><br \/>Edelman parte de sus trabajos sobre inmunolog\u00c3\u00ada, por los que recibi\u00c3\u00b3 el Nobel de Medicina en 1972, en los que defiende que el funcionamiento del sistema inmunol\u00c3\u00b3gico no depende de un repertorio fijo de anticuerpos sino de una selecci\u00c3\u00b3n de aquellos que mejor se adaptan a la estructura de los cuerpos extra\u00c3\u00b1os: los seleccionados se replicar\u00c3\u00a1n en la cantidad necesaria para combatirlos. El sistema se presenta entonces como selectivo, en el sentido darwiniano del t\u00c3\u00a9rmino. Su teor\u00c3\u00ada de la selecci\u00c3\u00b3n del grupo de neuronas (TNGS) [6] concibe el funcionamiento del cerebro del mismo modo selectivo-evolutivo, a tres niveles: en el desarrollo biol\u00c3\u00b3gico, conforme se completan las conexiones neuronales m\u00c3\u00a1s b\u00c3\u00a1sicas, que garantizan y regulan las funciones fisiol\u00c3\u00b3gicas necesarias para la existencia (troncoenc\u00c3\u00a9falo y sistema l\u00c3\u00admbico); mediante la experiencia, que permitir\u00c3\u00ada incorporar nuevas conexiones (corteza y t\u00c3\u00a1lamo); y en la dimensi\u00c3\u00b3n de re-entrada o comunicaci\u00c3\u00b3n en ambos sentidos.<br \/><br \/>El primer nivel hace referencia a una selecci\u00c3\u00b3n primaria, que consolidar\u00c3\u00ada una codificaci\u00c3\u00b3n gen\u00c3\u00a9tica determinada, s\u00c3\u00b3lo posible por lo que Edelman denomina lucha topobiol\u00c3\u00b3gica (lucha de especies por \u00c2\u00abocupar el espacio\u00c2\u00bb) y que no es sino otra forma de decir \u00c2\u00ablucha por la vida\u00c2\u00bb. La segunda ser\u00c3\u00ada una selecci\u00c3\u00b3n secundaria de los grupos neuronales, que llevar\u00c3\u00ada a la formaci\u00c3\u00b3n de mapas o patrones en los que se \u00c2\u00abdibuja\u00c2\u00bb la memoria, de modo flexible, mediante sincronizaciones neuronales temporales (se trata, en suma, de apelar a la plasticidad sin\u00c3\u00a1ptica y de hacer referencia a la ontog\u00c3\u00a9nesis en vez de la filog\u00c3\u00a9nesis del nivel anterior). La re-entrada, por \u00c3\u00baltimo, ser\u00c3\u00ada un proceso din\u00c3\u00a1mico en el que la constante interacci\u00c3\u00b3n entre sistemas (l\u00c3\u00admbico y t\u00c3\u00a1lamo-cortical) permitir\u00c3\u00ada categorizar las nuevas percepciones y modificar los mapas, siempre a partir de la memoria de valor, que impondr\u00c3\u00ada unos l\u00c3\u00admites{4}.<br \/><br \/>El aprendizaje se explicar\u00c3\u00ada por la consolidaci\u00c3\u00b3n de algunos de estos patrones, lo que s\u00c3\u00b3lo es posible en la medida en que la informaci\u00c3\u00b3n del medio permanezca estable, ya que de otro modo los patrones mismos habr\u00c3\u00adan de variar. La posibilidad misma de aprendizaje est\u00c3\u00a1 determinada por la regularidad de la estimulaci\u00c3\u00b3n ambiental, de modo que los \u00c2\u00abmapas\u00c2\u00bb son copias o representaciones del exterior, a pesar de la apelaci\u00c3\u00b3n a los circuitos autoorganizativos, las re-entradas, &amp;c. El problema de los modelos interaccionistas es que intentan superar el fisicalismo simple (la conciencia se explica por leyes f\u00c3\u00adsico-qu\u00c3\u00admicas, de orden neuronal) introduciendo la idea de interacci\u00c3\u00b3n con el mundo f\u00c3\u00adsico externo al cerebro, pero para ello necesitan postular un representacionismo que duplica el mundo, mediante los \u00c2\u00abmapas neuronales\u00c2\u00bb. El mundo ha de representarse de alg\u00c3\u00ban modo para que el cerebro pueda trabajar con \u00c3\u00a9l, de manera que se cae de nuevo en el dualismo externo\/interno t\u00c3\u00adpico del mentalismo (contra el que se construyen precisamente estos modelos) pero sustituyendo ahora la mente por el cerebro.<br \/><br \/>De modo que la interacci\u00c3\u00b3n se vuelve fundamental para Edelman porque con ella intenta superar el emergentismo simple de Crick (la conciencia emerge, como epifen\u00c3\u00b3meno, al llegar a cierto nivel de organizaci\u00c3\u00b3n cerebral). Pero al introducirla, lo \u00c3\u00banico que hace es \u00c2\u00abrecordarnos\u00c2\u00bb que el cerebro \u00c2\u00abest\u00c3\u00a1\u00c2\u00bb en el cuerpo (pero el cerebro no \u00c2\u00abest\u00c3\u00a1\u00c2\u00bb, sino que \u00c2\u00abes\u00c2\u00bb cuerpo) y \u00c3\u00a9ste, a su vez, inmerso en su medio ambiente (aunque m\u00c3\u00a1s que inmerso en el medio, dir\u00c3\u00adamos que \u00c3\u00a9l mismo es medio para otros cuerpos y \u00c3\u00a9stos, a su vez, para \u00c3\u00a9l), operando los tres de forma integrada. Habr\u00c3\u00ada entonces un intercambio constante entre la informaci\u00c3\u00b3n de los sentidos corporales \u00e2\u20ac\u201ca trav\u00c3\u00a9s de los cuales se \u00c2\u00abaccede\u00c2\u00bb al mundo\u00e2\u20ac\u201c y todo aquello que es recordado e imaginado (y que est\u00c3\u00a1 en el cerebro en forma de \u00c2\u00abmapa\u00c2\u00bb). Ahora bien, la conciencia misma s\u00c3\u00b3lo es posible, seg\u00c3\u00ban Edelman, gracias a las interacciones reentrantes entre el t\u00c3\u00a1lamo y la corteza.<br \/><br \/>De modo que se introduce el entorno y el cuerpo pero la explicaci\u00c3\u00b3n recae de nuevo en el sistema nervioso. El mundo entorno parece m\u00c3\u00a1s bien una excusa para el desarrollo de la capacidad cerebral de autoorganizaci\u00c3\u00b3n y reconocimiento de patrones; mientras que el cuerpo se ofrece casi como una extensi\u00c3\u00b3n ortop\u00c3\u00a9dico-biol\u00c3\u00b3gica del cerebro hipostasiado, necesaria sin duda para que \u00c3\u00a9ste pueda manipular el medio. Frente a todo esto, habr\u00c3\u00ada que decir que es m\u00c3\u00a1s bien el cuerpo, en su integridad, el que act\u00c3\u00baa y el que se hace consciente en su actividad, de modo que la conciencia es siempre operatoria. No se niega, por supuesto, la importancia del sistema nervioso en esta actividad, pero puesto que los neurocient\u00c3\u00adficos son tan amantes de las met\u00c3\u00a1foras, quiz\u00c3\u00a1 habr\u00c3\u00ada que comenzar a presentar el cerebro m\u00c3\u00a1s bien a la manera de una centralita telef\u00c3\u00b3nica autom\u00c3\u00a1tica que como un director ejecutivo que tomara decisiones.<br \/><br \/>Edelman diferencia tambi\u00c3\u00a9n, frente a Crick, entre conciencia primaria y conciencia superior. La primera ser\u00c3\u00ada propia de los animales{5}: conciencia de \u00c2\u00abescenas\u00c2\u00bb o experiencias concretas, sin sucesi\u00c3\u00b3n temporal; mientras la segunda ser\u00c3\u00ada espec\u00c3\u00adficamente humana, sustentada en su capacidad simb\u00c3\u00b3lica (que incluye el lenguaje y la conciencia de s\u00c3\u00ad). La conciencia superior requerir\u00c3\u00ada del desarrollo del aparato lar\u00c3\u00adngeo de fonaci\u00c3\u00b3n y de las \u00c3\u00a1reas del lenguaje del hemisferio izquierdo (Wernicke y Broca). Pero Edelman reduce la explicaci\u00c3\u00b3n de esta conciencia a un nuevo circuito interactivo, ahora entre las \u00c3\u00a1reas que realizan la conversi\u00c3\u00b3n simb\u00c3\u00b3lica (las ya referidas del lenguaje) y las preexistentes de la conciencia primaria, [7] de modo que no se evita el dualismo ya referido y el \u00c2\u00abyo\u00c2\u00bb se entiende, no de un modo operatorio, sino como otra representaci\u00c3\u00b3n cerebral, esta vez conceptual, narrativa, posible porque el \u00c2\u00abmapa\u00c2\u00bb neuronal no es ahora \u00c3\u00banicamente espacial o jer\u00c3\u00a1rquico (\u00c2\u00abescenas\u00c2\u00bb) sino tambi\u00c3\u00a9n temporal o sincr\u00c3\u00b3nico (\u00c2\u00abnarraciones\u00c2\u00bb). En palabras de Vicente M. Sim\u00c3\u00b3n, ahora se tiene la capacidad de <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abconstruir modelos de la realidad que permitan su manejo conceptual sin requerir la presencia de la realidad misma. La posibilidad de trabajar con estos modelos fuera del tiempo real (sic) es lo que hace posible escapar a la tiran\u00c3\u00ada del presente recordado a la que se hallan sometidos aquellos seres que s\u00c3\u00b3lo poseen conciencia primaria\u00c2\u00bb. <\/span>[8] Pero esta temporalidad o \u00c2\u00abemancipaci\u00c3\u00b3n de la tiran\u00c3\u00ada\u00c2\u00bb de la \u00c2\u00abrealidad en tiempo real\u00c2\u00bb, no se consigue por la recursividad de las operaciones de un yo socialmente constituido, sino gracias a la sincronicidad de la circuiter\u00c3\u00ada neuronal.<br \/><br \/><a href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-StaMsl9-lTs\/Tokl71mUrMI\/AAAAAAAAD5c\/nIPyRkHDizM\/s1600\/brain2.jpg\"><img style=\"display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 256px;\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-StaMsl9-lTs\/Tokl71mUrMI\/AAAAAAAAD5c\/nIPyRkHDizM\/s400\/brain2.jpg\" alt=\"\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5659096116698066114\" border=\"0\" \/><\/a><br \/><br \/><div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: bold;\">Representacionismo<\/span> <\/div>Desde una perspectiva monista y representacional, defendiendo tambi\u00c3\u00a9n la interacci\u00c3\u00b3n y la sincronicidad neuronal como mecanismos explicativos, Rodolfo Llin\u00c3\u00a1s afirma que el cerebro es la estructura que interact\u00c3\u00baa con la \u00c2\u00abinformaci\u00c3\u00b3n del medio\u00c2\u00bb, capt\u00c3\u00a1ndola, almacen\u00c3\u00a1ndola, transform\u00c3\u00a1ndola y transmiti\u00c3\u00a9ndola en diversas formas, desde movimientos hasta emociones. Este autor defiende que la conciencia existe ya en los organismos biol\u00c3\u00b3gicos m\u00c3\u00a1s primitivos (lo que viene a coincidir con las ideas de Teilhard de Chardin) por lo que la conciencia espec\u00c3\u00adficamente humana ser\u00c3\u00ada resultado de la evoluci\u00c3\u00b3n filogen\u00c3\u00a9tica del sistema nervioso. La conciencia no surge del cerebro tras alcanzar \u00c3\u00a9ste una determinada estructura, sino que, en realidad, es el sistema nervioso mismo (todo organismo con sistema nervioso la tiene). La respuesta de contracci\u00c3\u00b3n de una esponja a una estimulaci\u00c3\u00b3n directa ser\u00c3\u00ada ya una forma de conciencia. La conciencia humana ser\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s compleja \u00c3\u00banicamente porque es m\u00c3\u00a1s complejo su sistema nervioso. La conciencia se puede entender entonces de una manera geol\u00c3\u00b3gica, con diferentes capas; o como una ciudad, construida con diversos materiales a trav\u00c3\u00a9s de las \u00c3\u00a9pocas. Su arqueolog\u00c3\u00ada incluir\u00c3\u00ada una capa prehist\u00c3\u00b3rica, una capa medieval, una capa renacentista, etc. Desde estas perspectivas neo-teilhardianas cada uno de nosotros llevar\u00c3\u00ada dentro de su sistema nervioso la historia entera de la biolog\u00c3\u00ada del planeta. Este es el fr\u00c3\u00advolo mecanismo explicativo que subyace a argumentos que presentan desde la psicopat\u00c3\u00ada hasta la violencia dom\u00c3\u00a9stica como causadas por un supuesto \u00c2\u00abcerebro reptiliano\u00c2\u00bb.<br \/><br \/>Estas teor\u00c3\u00adas y otras, como las de Howard Bloom{6}, se convierten en deudoras de las concepciones espiritualistas de Teilhard de Chardin y de las ideas de noosfera o esfera humana: esfera de reflexi\u00c3\u00b3n y de invenci\u00c3\u00b3n consciente. Pero estos autores ampl\u00c3\u00adan de modo generoso el concepto, extendi\u00c3\u00a9ndolo a todos los niveles de complejidad de la materia viva, en defensa de una \u00c2\u00abconciencia planetaria\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abmente de la Tierra\u00c2\u00bb (cuando el bi\u00c3\u00b3logo Francisco Varela conoci\u00c3\u00b3 a Humberto Maturana, con el que trabaj\u00c3\u00b3 durante a\u00c3\u00b1os, le se\u00c3\u00b1al\u00c3\u00b3 que su inter\u00c3\u00a9s era \u00c2\u00abel psiquismo del universo\u00c2\u00bb, a lo que Maturana respondi\u00c3\u00b3: \u00c2\u00abMuy bien, has llegado al lugar correcto. Comencemos por el ojo de la paloma\u00c2\u00bb) [9]. En realidad, estas teor\u00c3\u00adas se ofrecen en l\u00c3\u00b3gica consonancia con otras que consideran el planeta como un ser vivo: si vive y respira, \u00c2\u00bfpor qu\u00c3\u00a9 no va a tener tambi\u00c3\u00a9n conciencia? El caso de Maturana y Varela{7} tampoco es diferente, no s\u00c3\u00b3lo por que sus ideas est\u00c3\u00a1n te\u00c3\u00b1idas de un espiritualismo pante\u00c3\u00adsta muy latinoamericano, sino porque tampoco superan los problemas ya rese\u00c3\u00b1ados de las teor\u00c3\u00adas de Edelman. As\u00c3\u00ad, aunque Varela dirija atinadas cr\u00c3\u00adticas hacia otras teor\u00c3\u00adas representacionistas (a las que acusa de kantianas) y solipsistas (donde podr\u00c3\u00adamos encajar, por ejemplo, la de Crick) [10] sus propias teor\u00c3\u00adas intentaron superar estos l\u00c3\u00admites con conceptos como el de \u00c2\u00abclausura operacional del sistema nervioso\u00c2\u00bb, cuyo mayor \u00c2\u00abm\u00c3\u00a9rito\u00c2\u00bb es introducir la acci\u00c3\u00b3n como determinante del estado particular del sistema nervioso en cada momento. La (casi) siempre preterida conducta del organismo se recupera, poni\u00c3\u00a9ndola al mismo nivel que el estado mental o cerebral, de modo que ambos se co-determinan (sujeto y mundo se co-determinan, dice tambi\u00c3\u00a9n la psicolog\u00c3\u00ada cognitivista de Bandura). Pero esta co-determinaci\u00c3\u00b3n, que se ofrece pretenciosamente con el t\u00c3\u00a9rmino <span style=\"font-style: italic;\">enacci\u00c3\u00b3n<\/span>, tomado de la filosof\u00c3\u00ada, no es sino otra forma de nombrar la interacci\u00c3\u00b3n: al fin y al cabo, el conocimiento sigue estando en el cerebro, aunque \u00c3\u00a9ste se vincule circularmente a la acci\u00c3\u00b3n. El sujeto de conocimiento sigue siendo el cerebro hipostasiado, no la persona o el organismo como un todo.<br \/><br \/>El \u00c2\u00ab\u00c3\u00baltimo grito\u00c2\u00bb en concepciones fisicalistas de la conciencia y que pretende ir m\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 (o, para ser exactos, m\u00c3\u00a1s abajo) del nivel neurobiol\u00c3\u00b3gico, son las teor\u00c3\u00adas que buscan la explicaci\u00c3\u00b3n de la conciencia en la mec\u00c3\u00a1nica cu\u00c3\u00a1ntica. El autor m\u00c3\u00a1s conocido de este enfoque es Roger Penrose, f\u00c3\u00adsico famoso por sus trabajos junto a Stephen Hawking sobre la relatividad general, en los que desarrollaron los teoremas de las singularidades espacio-temporales. Al modo ya referido de Crick y otros cient\u00c3\u00adficos, no duda en proponer una explicaci\u00c3\u00b3n de la conciencia desde su propio campo de estudio, la f\u00c3\u00adsica cu\u00c3\u00a1ntica.<br \/><br \/>Afirma Penrose que no podemos hallar la respuesta al problema de la conciencia en el nivel de las neuronas porque \u00c3\u00a9stas son demasiado grandes: son ya objetos explicables mediante la f\u00c3\u00adsica cl\u00c3\u00a1sica. Como \u00c3\u00a9sta no resuelve el \u00c2\u00abproblema fuerte\u00c2\u00bb de la neurociencia (como pasar de las conexiones neuronales a la experiencia de la conciencia) decide buscar a\u00c3\u00ban m\u00c3\u00a1s adentro: debemos escrutar el interior de la neurona y encontrar all\u00c3\u00ad una estructura denominada citoesqueleto, que mantiene unida la c\u00c3\u00a9lula y es el sistema de control para su funcionamiento.<br \/><br \/>El citoesqueleto contiene diminutas estructuras llamadas microt\u00c3\u00babulos, los cuales desempe\u00c3\u00b1an un papel decisivo en el funcionamiento de las sinapsis. La hip\u00c3\u00b3tesis que propone es la siguiente: <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abseg\u00c3\u00ban el modo de ver que provisionalmente propongo, la conciencia ser\u00c3\u00ada alguna manifestaci\u00c3\u00b3n de este estado citoesquel\u00c3\u00a9tico interno, cu\u00c3\u00a1nticamente trabado, y de su participaci\u00c3\u00b3n en la interacci\u00c3\u00b3n entre niveles de actividad cu\u00c3\u00a1nticos y cl\u00c3\u00a1sicos.\u00c2\u00bb<\/span> [11] Los microt\u00c3\u00babulos fueron un hallazgo del anestesista Stuart Hameroff y otros investigadores de la Universidad de Arizona. En estas microestructuras <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abse detecta una anulaci\u00c3\u00b3n de la actividad ordinaria cuando los pacientes son anestesiados. Los microt\u00c3\u00babulos contienen prote\u00c3\u00adnas cuyo tama\u00c3\u00b1o s\u00c3\u00ad entrar\u00c3\u00ada dentro de lo que es la escala en la cual se producen fen\u00c3\u00b3menos cu\u00c3\u00a1nticos. De modo que tales fen\u00c3\u00b3menos ser\u00c3\u00adan amplificados por los microt\u00c3\u00babulos a la escala (biol\u00c3\u00b3gica, no f\u00c3\u00adsica, y menos cu\u00c3\u00a1ntica) de las neuronas.\u00c2\u00bb<\/span> [12] Las consideraciones de Penrose a favor de estas entidades celulares como factores explicativos de la conciencia se apoyan en pseudo-argumentos del siguiente jaez: [13]<br \/><br \/><ul><li>   Estas entidades existen en todo tipo de c\u00c3\u00a9lulas, con lo que habr\u00c3\u00ada una explicaci\u00c3\u00b3n para los comportamientos \u00c2\u00abcomplejos\u00c2\u00bb de seres \u00c2\u00absimples\u00c2\u00bb sin sistema nervioso desarrollado (el paramecio, por ejemplo)<\/li><li>Puesto que cada neurona contiene una cantidad enorme de microt\u00c3\u00babulos, el poder de computaci\u00c3\u00b3n del cerebro se incrementar\u00c3\u00ada en un factor de 10 a la 13<\/li><li>   Dentro del microt\u00c3\u00babulo podr\u00c3\u00ada existir un estado especialmente ordenado del agua (agua \u00c2\u00abvicinal\u00c2\u00bb) que podr\u00c3\u00ada ayudar a mantener el estado de coherencia cu\u00c3\u00a1ntica buscado.<\/li><li>   La acci\u00c3\u00b3n de los anest\u00c3\u00a9sicos generales podr\u00c3\u00ada interferir en la actividad microtubular, hip\u00c3\u00b3tesis apoyada por el hecho de que estos anest\u00c3\u00a9sicos tambi\u00c3\u00a9n act\u00c3\u00baan sobre seres simples como amebas o paramecios.<\/li><\/ul><br \/>Como recuerdan Robles y Caballero, Penrose piensa en la \u00c2\u00abalternativa cu\u00c3\u00a1ntica\u00c2\u00bb al \u00c2\u00abdescubrir\u00c2\u00bb que los procesos cerebrales no pueden ser replicados por ning\u00c3\u00ban ordenador. Pero, en realidad, no se explica muy bien qu\u00c3\u00a9 tiene que ver todo este entramado con la conciencia. En realidad, el modelo cu\u00c3\u00a1ntico peca de los mismos errores que los anteriores: el dualismo y el fisicalismo m\u00c3\u00a1s reduccionista y simple: todo, incluso la conciencia, puede ser explicado mediante leyes f\u00c3\u00adsicas (aunque sean las de la f\u00c3\u00adsica cu\u00c3\u00a1ntica).<br \/><br \/><span style=\"font-weight: bold;\">El empe\u00c3\u00b1o de Penrose (y el de tantos otros investigadores de la neurociencia) se asemeja al de un obrero que cayera con su pala en un gran agujero. El hombre no sabe como salir de all\u00c3\u00ad y la pala no le ayudar\u00c3\u00a1 a conseguirlo, pero es la \u00c3\u00banica herramienta que tiene a su alcance y adem\u00c3\u00a1s sabe usarla con destreza, de modo que comienza a cavar con ella. Cuanto m\u00c3\u00a1s cava m\u00c3\u00a1s se hunde, pero a\u00c3\u00ban piensa ilusionado que si sigue intent\u00c3\u00a1ndolo conseguir\u00c3\u00a1 su objetivo. Los neurocient\u00c3\u00adficos trabajan con sus herramientas, convencidos de que si a\u00c3\u00ban no han explicado la conciencia (con sus propias herramientas y en sus propios t\u00c3\u00a9rminos) es porque sus investigaciones est\u00c3\u00a1n todav\u00c3\u00ada en los primeros estadios. Por suerte para ellos, parece que ya no se puede \u00c2\u00abcavar m\u00c3\u00a1s abajo\u00c2\u00bb de los microt\u00c3\u00babulos.<\/span><br \/><br \/>Todos estos modelos parten de un error habitual y com\u00c3\u00ban, que resulta de considerar el cerebro como la base de la conciencia. El mejor ejemplo de esta falacia son las teor\u00c3\u00adas de Searle, que defiende de modo tajante que <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abdeber\u00c3\u00adan darse por sentados los fen\u00c3\u00b3menos mentales [...] de la misma manera que uno da por sentados los fen\u00c3\u00b3menos digestivos en el est\u00c3\u00b3mago\u00c2\u00bb.<\/span>[14] Este autor considera que la diferencia mente\/cuerpo no es ontol\u00c3\u00b3gica sino epistemol\u00c3\u00b3gica (conocimiento en primera persona frente a conocimiento en tercera persona). La mente no es sino una cualidad o propiedad del cerebro, producto de su microestructura; pero aunque causada por mecanismos \u00c2\u00abmicro\u00c2\u00bb (impulsos electroqu\u00c3\u00admicos, por ejemplo) no puede ser explicada en t\u00c3\u00a9rminos de esos mismos mecanismos. Se pretende buscar una explicaci\u00c3\u00b3n cient\u00c3\u00adfica de la conciencia (considera muy importantes las teor\u00c3\u00adas de Edelman) pero a la vez se rechaza que la objetividad cient\u00c3\u00adfica pueda decir nada interesante respecto a ella. Se busca una objetividad diferente (frente a la cient\u00c3\u00adfica) para explicar el reino de la mente, que ser\u00c3\u00ada el de la subjetividad y la apariencia: esto es as\u00c3\u00ad debido a que la ontolog\u00c3\u00ada de los estados mentales es una ontolog\u00c3\u00ada de primera persona, distinta a la del resto de hechos f\u00c3\u00adsicos. De modo que aunque los estados mentales son, en \u00c3\u00baltima instancia, f\u00c3\u00adsicos, no pueden estudiarse del mismo modo pues su realidad consiste en su apariencia: son como a cada uno le parece que son. El resto de los hechos f\u00c3\u00adsicos, en cambio, se presentar\u00c3\u00adan con una diferencia entre la realidad de lo que se percibe y su apariencia. Como no se puede acceder cient\u00c3\u00adficamente a esos estados mentales, puesto que son subjetivos (no pueden ser cient\u00c3\u00adficamente objetivables) ha de hacerse por m\u00c3\u00a9todos indirectos: observando las conductas apropiadas y buscando los registros fisiol\u00c3\u00b3gicos subyacentes, para atribuir al sujeto los correspondientes estados mentales. En resumidas cuentas, lo que llevan haciendo los enfoques reduccionistas (neurol\u00c3\u00b3gicos, neurobiol\u00c3\u00b3gicos, cognitivos, &amp;c.) desde hace mucho tiempo. Las teor\u00c3\u00adas de Searle son un buen soporte filos\u00c3\u00b3fico (con su correspondiente carga ideol\u00c3\u00b3gica) para este tipo de pseudoexplicaciones cientifistas.<br \/><br \/><a href=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-apK7fZp4D6U\/Tokn-C7Sz-I\/AAAAAAAAD5k\/hLEMRoBsVZ8\/s1600\/brain3.jpg\"><img style=\"display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 323px;\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-apK7fZp4D6U\/Tokn-C7Sz-I\/AAAAAAAAD5k\/hLEMRoBsVZ8\/s400\/brain3.jpg\" alt=\"\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5659098353658679266\" border=\"0\" \/><\/a><br \/><br \/>Contra todo ello habr\u00c3\u00ada que decir que:<br \/><br \/><ul><li>   como es habitual en explicaciones que se pretenden monistas, no se demuestra en ning\u00c3\u00ban caso que \u00c2\u00ablo macro\u00c2\u00bb sea un rasgo de lo \u00c2\u00abmicro\u00c2\u00bb o que emerja de \u00c3\u00a9l<\/li><li>   aunque se rechaza el fisicalismo, afirmando que la conciencia no puede explicarse por leyes f\u00c3\u00adsicas, no se da una alternativa v\u00c3\u00a1lida para entenderla; as\u00c3\u00ad que, en realidad, a pesar de la importancia que se le concede, no se explica<\/li><li>   aunque se niegue, la supuesta diferencia epistemol\u00c3\u00b3gica primera\/tercera persona esconde un dualismo de dos ontolog\u00c3\u00adas diferentes (f\u00c3\u00adsico\/mental)<\/li><li>   la pretensi\u00c3\u00b3n de estudiar de modo objetivo el \u00c3\u00a1mbito de la subjetividad ser\u00c3\u00ada en cualquier caso descabellada, pues si la realidad subjetiva fuese la pura apariencia perceptiva, no puede analizarse en t\u00c3\u00a9rminos objetivos, que se fundamentan precisamente en verdades en las que el sujeto queda anulado<\/li><li>   el \u00c3\u00a1mbito de la subjetividad y la conciencia no puede entenderse formado por percepciones puras, previas, sobrevenidas e indubitables sino como operatorio, que trabaja a nivel de fen\u00c3\u00b3menos (y apariencias)<\/li><\/ul><br \/><span style=\"font-weight: bold;\">La alternativa a Searle \u00e2\u20ac\u201cy con \u00c3\u00a9l a todas las concepciones neurobiol\u00c3\u00b3gicas que hemos visto\u00e2\u20ac\u201c pasa por considerar la conciencia como operatoria; la operaci\u00c3\u00b3n como corporal, sobre todo de tipo manual y fon\u00c3\u00a9tico (no reducible, pues, al cerebro o al sistema nervioso); y al cuerpo mismo como formando parte de una totalidad de cuerpos. <\/span>La conciencia es entonces necesariamente relacional, evit\u00c3\u00a1ndose de este modo las falsas relaciones:<br \/><br \/><div style=\"text-align: center;\">percepci\u00c3\u00b3n\/apariencia \u00e2\u2020\u2019 mundo f\u00c3\u00adsico<br \/>percepci\u00c3\u00b3n=apariencia \u00e2\u2020\u2019 \u00c2\u00abmundo mental\u00c2\u00bb.<br \/><\/div><br \/>Se puede afirmar ahora que la percepci\u00c3\u00b3n subjetiva no es apariencia sino conocimiento verdadero y que s\u00c3\u00b3lo se convierte en apariencia en tanto lo que se percibe obstaculiza el conocimiento de lo que se conoce, tal como es conocido por otros sujetos. <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abLas apariencias implican la relaci\u00c3\u00b3n de un sujeto a m\u00c3\u00a1s de dos objetos o disposiciones objetivas. El concepto de apariencia implica un componente pr\u00c3\u00a1ctico (obstrucci\u00c3\u00b3n o facilitaci\u00c3\u00b3n) en relaci\u00c3\u00b3n a un sujeto operatorio, al margen del cual el concepto de apariencia se desvanece\u00c2\u00bb.<\/span> Los fen\u00c3\u00b3menos, por el contrario, <a href=\"http:\/\/symploke.trujaman.org\/index.php?title=Apariencia\"><span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abimplican la relaci\u00c3\u00b3n de un objeto o disposici\u00c3\u00b3n de objetos a m\u00c3\u00a1s de un sujeto\u00c2\u00bb<\/span><\/a>.[15] De modo que la conciencia no es una manifestaci\u00c3\u00b3n, epifen\u00c3\u00b3meno o rasgo del sistema neuronal sino una operaci\u00c3\u00b3n, en todo caso, de una totalidad corp\u00c3\u00b3rea que act\u00c3\u00baa junto, frente, a trav\u00c3\u00a9s o en contra de otras.<br \/><br \/><div style=\"text-align: center; font-weight: bold;\">Otras maneras de decir conciencia<br \/><\/div>Desde aproximaciones neurobiol\u00c3\u00b3gicas puede entenderse tambi\u00c3\u00a9n la conciencia, con pretensiones explicativas m\u00c3\u00a1s modestas, como \u00c2\u00abalerta\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abvigilancia\u00c2\u00bb. Se alude entonces al grado de activaci\u00c3\u00b3n c\u00c3\u00b3rtico-reticular o \u00c2\u00abarousal\u00c2\u00bb, que se despliega en una escala que va desde la vigilancia (\u00c2\u00abestar despierto\u00c2\u00bb) hasta el sue\u00c3\u00b1o, pasando por distintos niveles intermedios (somnolencia). Por supuesto, el paso de un \u00c2\u00abestado de conciencia\u00c2\u00bb a otro (alerta-sue\u00c3\u00b1o) es un hecho repetido y com\u00c3\u00ban a lo largo de la vida de una persona, convirti\u00c3\u00a9ndose en problem\u00c3\u00a1tico cuando deja de producirse (insomnio, narcolepsia{8}) o no lo hace con la suficiente fluidez. Lo cierto es que lo importante aqu\u00c3\u00ad es \u00c2\u00abestar alerta\u00c2\u00bb, independientemente de aquello ante lo que se est\u00c3\u00a1 alerta (abstrayendo el medio).<br \/><br \/>Tambi\u00c3\u00a9n se utiliza desde esta perspectiva el t\u00c3\u00a9rmino \u00c2\u00ablucidez\u00c2\u00bb, definido como la capacidad general de percibir el entorno y responder a \u00c3\u00a9l, pero tambi\u00c3\u00a9n en ocasiones como \u00c2\u00abclaridad de ideas\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abclaridad de juicio\u00c2\u00bb, ofreci\u00c3\u00a9ndose entonces como su contrario la llamada \u00c2\u00abconfusi\u00c3\u00b3n mental\u00c2\u00bb. Su valor de uso (desde par\u00c3\u00a1metros exclusivamente neurobiol\u00c3\u00b3gicos) ha de residir en su sentido de adecuada percepci\u00c3\u00b3n y respuesta al mundo entorno, mientras que la apelaci\u00c3\u00b3n a ideas claras o juicios correctos nos remite ya a otros planos explicativos de la conciencia{9}. La \u00c2\u00ablucidez\u00c2\u00bb puede aceptarse si se ofrece como la necesaria contrapartida biol\u00c3\u00b3gica (funcional-adaptativa) de la activaci\u00c3\u00b3n neurol\u00c3\u00b3gica (\u00c2\u00abalerta\u00c2\u00bb), pero de ning\u00c3\u00ban modo como \u00c2\u00abclaridad de ideas\u00c2\u00bb, ya que el salto entre ambas concepciones no es meramente cuantitativo.<br \/><br \/>La lucidez implica de alg\u00c3\u00ban modo la luz, que ilumina los objetos a distancia con los que actuar (el entorno al que adaptarse) y ante los que se pone en marcha la alerta o vigilancia{10}, es decir, supone ver y actuar con claridad; no tanto pensar o juzgar con acierto. Tener \u00c2\u00abideas claras\u00c2\u00bb, en cambio, requiere operaciones con conceptos, lo que supone un mundo social y culturalmente organizado, que no puede ser reducido a la escala neurobiol\u00c3\u00b3gica.<br \/><br \/>En este sentido de percepci\u00c3\u00b3n y respuesta al entorno se ofrecen los diferentes \u00c2\u00abestados confusionales\u00c2\u00bb que recoge la investigaci\u00c3\u00b3n psicopatol\u00c3\u00b3gica al uso, en una escala entre la lucidez y el coma:<br \/><br \/><ul><li>   Lucidez: conciencia normal<\/li><li>   Estado oniroide: la persona est\u00c3\u00a1 despierta pero le cuesta diferenciar entre lo real y lo imaginado<\/li><li>   Estado crepuscular: se act\u00c3\u00baa de modo autom\u00c3\u00a1tico, sin poder dar cuenta de lo que se est\u00c3\u00a1 haciendo<\/li><li>   Torpor: dificultad para razonar y contestar con claridad, sin que haya sue\u00c3\u00b1o<\/li><li>   Estupor: la persona est\u00c3\u00a1 despierta pero no contesta (mutismo) ni se mueve (acinesia)<\/li><li>   Obnubilaci\u00c3\u00b3n: s\u00c3\u00b3lo se reacciona ante est\u00c3\u00admulos fuertes<\/li><li>   Sopor: la capacidad de reacci\u00c3\u00b3n es ya muy peque\u00c3\u00b1a<\/li><li>   Coma: s\u00c3\u00b3lo hay actividad vegetativa, no cortical<\/li><\/ul><br \/>En el estado oniroide, la respuesta se ve entorpecida por la influencia de est\u00c3\u00admulos imaginados (on\u00c3\u00adricos), de modo que, aunque se reacciona al medio, \u00c3\u00a9ste aparece \u00c2\u00abcontaminado\u00c2\u00bb por dichos est\u00c3\u00admulos. El llamado estado crepuscular, habitual en epil\u00c3\u00a9pticos, no es un constructo un\u00c3\u00advoco, ya que se utiliza para dar cuenta de un nivel de conciencia que puede fluctuar desde una total desconexi\u00c3\u00b3n del medio hasta cierta capacidad de respuesta parcial. Pero en general suele referirse a niveles de conciencia pr\u00c3\u00a1cticamente normales, en los que s\u00c3\u00b3lo llama la atenci\u00c3\u00b3n el cambio de comportamiento, que se convierte en extra\u00c3\u00b1o o extravagante{11}. Las conductas y movimientos autom\u00c3\u00a1ticos y las acciones que, tras las crisis, se describen como involuntarias, se vuelven habituales. En cualquier caso, aunque en la epilepsia se producen d\u00c3\u00a9ficit a nivel neuronal{12}, lo relevante es que estos comportamientos no resultan adaptativos, no hay lucidez y se presenta confusi\u00c3\u00b3n y desorientaci\u00c3\u00b3n, as\u00c3\u00ad como lentitud en las respuestas verbales y en la ejecuci\u00c3\u00b3n de \u00c3\u00b3rdenes sencillas.<br \/><br \/>Los conceptos de conciencia usados hasta ahora nos sit\u00c3\u00baan, entonces, en la dimensi\u00c3\u00b3n organ\u00c3\u00adsmica (individual) y lo hacen de un modo complementario. En otras palabras, el concepto de alerta (vigilancia) pone el \u00c3\u00a9nfasis en la activaci\u00c3\u00b3n nerviosa (componente \u00c2\u00abneuro\u00c2\u00bb) necesaria para una correcta o adaptada responsividad del organismo al medio (lucidez), que ser\u00c3\u00ada el componente \u00c2\u00abbio\u00c2\u00bb del par neurobiol\u00c3\u00b3gico{13}. Sin perjuicio de que puedan ofrecerse ambos por separado (abstrayendo el otro t\u00c3\u00a9rmino del par) aunque tampoco debe llegarse a la conclusi\u00c3\u00b3n de que lo neurol\u00c3\u00b3gico es la base de lo biol\u00c3\u00b3gico: la funcionalidad adaptativa del organismo en su medio es la que determina el desarrollo del sistema nervioso, tanto a nivel filogen\u00c3\u00a9tico como ontogen\u00c3\u00a9tico. Una explicaci\u00c3\u00b3n en t\u00c3\u00a9rminos neuronales de la conciencia como lucidez resultar\u00c3\u00ada err\u00c3\u00b3nea, aunque s\u00c3\u00b3lo fuera por insuficiente.<br \/><br \/>El problema de estos conceptos es que resultan tautol\u00c3\u00b3gicos. Se define la conciencia como \u00c2\u00abestar despierto\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abdarse cuenta del entorno\u00c2\u00bb pero esos t\u00c3\u00a9rminos no son sino formas diferentes de afirmar que el sujeto es o est\u00c3\u00a1 consciente. Lo que habr\u00c3\u00ada que cuestionar entonces es la necesidad de denominar como conciencia, de manera confusa, lo que ya se rotula de otras maneras.<br \/><br \/><div style=\"text-align: center; font-weight: bold;\">La autoconciencia como conciencia objetiva<br \/><\/div>Otro t\u00c3\u00a9rmino que suele utilizarse desde perspectivas de corte neurobiol\u00c3\u00b3gico, entendi\u00c3\u00a9ndolo como una dimensi\u00c3\u00b3n de conciencia diferente a las anteriores, es el de autoconciencia o \u00c2\u00abconciencia de uno mismo\u00c2\u00bb. El asunto es que si se entiende como tal autoconciencia una adecuada capacidad de reacci\u00c3\u00b3n al \u00c2\u00abmundo interno\u00c2\u00bb, no hay entonces entre este mundo y el \u00c2\u00abexterno\u00c2\u00bb m\u00c3\u00a1s que una diferencia de localizaci\u00c3\u00b3n de los est\u00c3\u00admulos: la autoconciencia ser\u00c3\u00ada una forma de lucidez o reactividad. Un animal que pone en marcha unas pautas de b\u00c3\u00basqueda de alimento ante se\u00c3\u00b1ales propioceptivas de hambre est\u00c3\u00a1 siendo consciente (reaccionando con lucidez). Un beb\u00c3\u00a9 que responde llorando ante este mismo tipo de se\u00c3\u00b1ales est\u00c3\u00a1 reaccionando tambi\u00c3\u00a9n conscientemente. Este tipo de conciencia no nos sit\u00c3\u00baa, pues, ante un significado diferente, sino que nos remite al que ya hemos calificado de tautol\u00c3\u00b3gico (\u00c2\u00abconciencia es darse cuenta de las cosas\u00c2\u00bb).<br \/><br \/>Intentando establecer una concepci\u00c3\u00b3n de conciencia (autoconciencia) que sea exclusiva de la sensaci\u00c3\u00b3n interna, sin que se pueda hablarse de reacci\u00c3\u00b3n o respuesta, el profesor de filosof\u00c3\u00ada del MIT Ned Block (94, 95) [16] [17] distingue entre conciencia-P <span style=\"font-style: italic;\">(P-consciousness)<\/span> y conciencia-A <span style=\"font-style: italic;\">(A-consciousness<\/span> o conciencia de acceso). Defiende que la primera es una conciencia estrictamente fenom\u00c3\u00a9nica o experiencial{14} <span style=\"font-style: italic;\">(\u00c2\u00abla conciencia-P es la experiencia\u00c2\u00bb)<\/span> mientras la segunda tendr\u00c3\u00ada ya una funcionalidad, al integrarse en la relaci\u00c3\u00b3n del sujeto con el mundo. Pero lo que no explica Block es de qu\u00c3\u00a9 modo podemos conocer la existencia de esta conciencia si no es precisamente a trav\u00c3\u00a9s de dicha relaci\u00c3\u00b3n. Aun m\u00c3\u00a1s (utilizando el ejemplo anterior) si sabemos que el animal tiene hambre, no es porque leamos en su interior <span style=\"font-style: italic;\">(intus-legere)<\/span>{15} ni porque intentemos percibir la situaci\u00c3\u00b3n como \u00c3\u00a9l, situ\u00c3\u00a1ndonos en su \u00c2\u00abcampo fenom\u00c3\u00a9nico\u00c2\u00bb, sustituy\u00c3\u00a9ndole de alg\u00c3\u00ban modo al proyectar sobre \u00c3\u00a9l nuestra propia subjetividad operatoria{16}, sino porque percibimos el conjunto de sus operaciones:<br \/><br \/><span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abEs la construcci\u00c3\u00b3n de una exterioridad: cuando percibo el movimiento de un animal como un \"zarpazo\", no penetro en su interior, sino que inserto el segmento percibido de su movimiento en una trayectoria de conju<\/span><span style=\"font-style: italic;\">nto.\u00c2\u00bb <\/span><a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\">Bueno (80)<\/a> [19]<br \/><br \/>El \u00c2\u00abcampo fenom\u00c3\u00a9nico\u00c2\u00bb en el que nos situamos no es el del animal (o el beb\u00c3\u00a9) sino que es el mundo mismo, el mundo construido a escala operatoria humana en el que el t\u00c3\u00a9rmino hambre tiene significado. La cuesti\u00c3\u00b3n es que si existiese esa conciencia \u00c2\u00abpura\u00c2\u00bb, entendida como \u00c2\u00abpura percepci\u00c3\u00b3n\u00c2\u00bb o \u00c2\u00abpura experiencia\u00c2\u00bb sin funcionalidad, ser\u00c3\u00ada inaccesible.<br \/><br \/><span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00ab...no hay posibilidad de separar el orden sensible del orden inteligible, las percepciones de los pensamientos o, si se quiere, las intuiciones de los conceptos. Toda intuici\u00c3\u00b3n contiene a la vez un concepto y todo concepto contiene una percepci\u00c3\u00b3n.\u00c2\u00bb<\/span> <a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\">Bueno, op. cit.<\/a> [20]<br \/><br \/>As\u00c3\u00ad pues, la \u00c2\u00abautoconciencia\u00c2\u00bb, entendida como \u00c2\u00ablucidez\u00c2\u00bb o responsividad a est\u00c3\u00admulos corporales internos, requiere, en realidad, de una construcci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abdesde fuera\u00c2\u00bb, apot\u00c3\u00a9tica. Los \u00c2\u00abest\u00c3\u00admulos internos\u00c2\u00bb se hacen conscientes cuando se ofrecen a distancia: sea la distancia entre diferentes partes del cuerpo, sea la distancia a que se ofrecen las operaciones para el observador.{17} En cambio, los procesos parat\u00c3\u00a9ticos del organismo (celulares, neuronales, &amp;c.) se dan precisamente a nivel autom\u00c3\u00a1tico, inconsciente. Por ello, como dijimos, los procesos neurol\u00c3\u00b3gicos resultan insuficientes por s\u00c3\u00ad mismos para explicar la percepci\u00c3\u00b3n y respuesta adecuada al entorno (incluyendo en \u00c3\u00a9l lo que hay \u00c2\u00abbajo la piel\u00c2\u00bb). El \u00c2\u00abmundo interno\u00c2\u00bb de la sensaciones estimulares corporales no puede presentarse, entonces, como un modo diferente de conciencia.<br \/><br \/>Sin embargo, cuando se habla de autoconciencia, el sentido que se suele utilizar es diferente, haciendo hincapi\u00c3\u00a9 no tanto en uno mismo como fuente de estimulaci\u00c3\u00b3n, sino m\u00c3\u00a1s bien en el conocimiento de lo que uno hace y lo que uno es: \u00c2\u00abconciencia sobre la propia conciencia\u00c2\u00bb. El propio Block (1994, p\u00c3\u00a1g. 213) la define como <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abla posesi\u00c3\u00b3n de un concepto de yo (self) y la habilidad para utilizar este concepto para pensar acerca de uno mismo\u00c2\u00bb<\/span>{18}. Las anteriores \u00c2\u00abdimensiones de conciencia\u00c2\u00bb son, por decirlo as\u00c3\u00ad, basales, en el sentido de que si se ven alteradas, se ver\u00c3\u00a1 alterado el comportamiento en su conjunto, pero esto no significa que la autoconciencia pueda ser explicada por ellas. Esta dimensi\u00c3\u00b3n hace referencia ya a operaciones verbales, espec\u00c3\u00adficamente humanas (lenguaje doblemente articulado) que suponen una equivalencia funcional entre los conceptos y las situaciones (y otras operaciones no-verbales). Al modo como la conciencia, entendida como lucidez, no puede entenderse sin el entorno (no puede explicarse por el sistema nervioso, aunque lo suponga), la autoconciencia no puede reducirse a las anteriores dimensiones de conciencia, ya que requiere de un mundo organizado socialmente, que es el que proporciona precisamente el significado de las operaciones verbales. En este sentido, la autoconciencia puede entenderse como la forma de conciencia espec\u00c3\u00adficamente humana, la forma misma en que <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abse manifiesta como activo el ser social del hombre...\u00c2\u00bb<\/span> (<a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\">Bueno, op. cit.<\/a>, p\u00c3\u00a1g. 85)<br \/><br \/>En una crisis epil\u00c3\u00a9ptica que curse con un estado crepuscular, se ofrece como alterada la autoconciencia, pero esto no nos obliga a afirmar que la epilepsia sea un problema de comprensi\u00c3\u00b3n del \u00c2\u00abyo\u00c2\u00bb o un trastorno psicol\u00c3\u00b3gico (un error cognitivo, una inadecuada conducta verbal) sino m\u00c3\u00a1s bien que la capacidad de dar cuenta de lo que uno hace requiere, como cualquier otra conducta, de un adecuado funcionamiento general del sistema nervioso; sin que ello signifique que el buen funcionamiento pueda, por s\u00c3\u00ad mismo, explicar dicha capacidad (o cualquier otra conducta). Al modo como, por ejemplo, una lesi\u00c3\u00b3n nerviosa puede causar par\u00c3\u00a1lisis en una mano, sin que eso nos diga nada acerca de la \u00c2\u00abpar\u00c3\u00a1lisis del guante\u00c2\u00bb que pod\u00c3\u00ada \u00c2\u00absufrir\u00c2\u00bb una hist\u00c3\u00a9rica, cuyo sistema nervioso funcionaba perfectamente.<br \/><br \/>En este sentido, <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abel trastorno mental se ver\u00c3\u00ada [...] como el despliegue de una serie de acciones rec\u00c3\u00adprocas entre diversos actores y no [...] como algo debido al presunto disfuncionamiento de alg\u00c3\u00ban mecanismo interno. Se entiende que los trastornos mentales presuponen una cultura que organiza tanto el funcionamiento normal de la vida como el mal funcionamiento cuando sea el caso\u00c2\u00bb<\/span> (Marino P\u00c3\u00a9rez \u00c3\u0081lvarez, <span style=\"font-style: italic;\">La contingencia generalizada-discriminada como drama.)<\/span> [21]<br \/><br \/>Podemos establecer, pues, tres modos diferentes de decir la conciencia, que ser\u00c3\u00adan los siguientes:<br \/><br \/><ul><li>   Capacidad de alarma (arousal): atenci\u00c3\u00b3n, alerta, exhibida por animales con sistema nervioso, con aprendizaje (conductas aprendidas) o sin \u00c3\u00a9l.<\/li><li>   Lucidez (awareness): darse cuenta del entorno, mostrada por animales con sistema nervioso desarrollado, pero no por animales con conductas innatas, sin aprendizaje.<\/li><li>   Autoconciencia (consciousness): darse cuenta del Mundo y percibir las propias conductas, integradas en \u00c3\u00a9l. Requiere lenguaje doblemente articulado.<\/li><\/ul><br \/>Pero la cuesti\u00c3\u00b3n, entonces, es que el funcionamiento de esta autoconciencia, nos remite a la cultura que ser\u00c3\u00a1 la que determine su buen funcionamiento, y nos aleja radicalmente de cualquier posible explicaci\u00c3\u00b3n reduccionista de corte neurobiol\u00c3\u00b3gico.<br \/><br \/>Si utiliz\u00c3\u00a1ramos aqu\u00c3\u00ad una escala figurada de autoconciencia, su extremo ser\u00c3\u00ada el <span style=\"font-style: italic;\">insight <\/span>o \u00c2\u00abtoma de conciencia\u00c2\u00bb, entendido, no a la manera de la Gestalt, como un descubrimiento s\u00c3\u00babito{19} sino a la manera freudiana, como una interpretaci\u00c3\u00b3n, aunque el \u00c2\u00abmaterial a interpretar\u00c2\u00bb no haya que buscarlo en las profundidades del psiquismo sino en la profundidad del mundo (a lo lejos). Pero este material se presenta ya organizado y la propia interpretaci\u00c3\u00b3n (o interpretaciones) est\u00c3\u00a1 dada socialmente, por lo que no puede depender de la estructura (o la funci\u00c3\u00b3n) del cerebro ni de la mera adaptaci\u00c3\u00b3n biol\u00c3\u00b3gica a un nicho ecol\u00c3\u00b3gico, sino que descansa en un mundo social previamente organizado (grupos, clases, instituciones). La autoconciencia, como conciencia espec\u00c3\u00adficamente humana, no puede ser entendida ya de un modo subjetivo, sino trascendiendo lo individual; es, en suma, una \u00c2\u00abconciencia objetiva\u00c2\u00bb:<br \/><br \/><span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00ab[...] el concepto de \"conciencia objetiva\" (conciencia social, supraindividual, no en el sentido de una conciencia sin 'sujeto', sino en el sentido de una conciencia que viene impuesta al sujeto en tanto \u00c3\u00a9ste est\u00c3\u00a1 siendo moldeado por otros sujetos del grupo social). Y debe ser desconectado del concepto de conciencia subjetiva, que nos remite a una conciencia individual, perceptual, distinta y opuesta a la conciencia objetiva.\u00c2\u00bb<\/span> [22]<br \/><br \/>En el otro extremo de la escala no estar\u00c3\u00adan las conductas autom\u00c3\u00a1ticas del epil\u00c3\u00a9ptico (o del son\u00c3\u00a1mbulo), ni la incapacidad b\u00c3\u00a1sica de sentir dolor o ver un objeto{20} (todo ello depende del funcionamiento correcto de otros niveles de conciencia) sino m\u00c3\u00a1s bien la incapacidad para comprender el funcionamiento general de las cosas, la p\u00c3\u00a9rdida del contacto con el sentido com\u00c3\u00ban (el sentido de los otros), la idiotez moral. Por ello resulta tan absurdo pretender explicar lo que trasciende los cuerpos individuales, lo que est\u00c3\u00a1 m\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 de la piel, desde perspectivas reduccionistas que miran hacia dentro de ella, incluso cuando se ofrece la interacci\u00c3\u00b3n como contrapartida.<br \/><br \/>Las explicaciones, no ya de corte neurobiol\u00c3\u00b3gico, sino incluso las psicol\u00c3\u00b3gicas, en el sentido estrictamente conductual-funcional del t\u00c3\u00a9rmino (no en el psico-hist\u00c3\u00b3rico) resultan insuficientes para explicar la conciencia (espec\u00c3\u00adfica) humana, por lo que se hace necesaria una explicaci\u00c3\u00b3n que tenga en cuenta su car\u00c3\u00a1cter supra-individual. La conciencia se da en el conocimiento compartido con otros, es un \u00c2\u00absaber con\u00c2\u00bb <span style=\"font-style: italic;\">(cum-scire),<\/span> como la define Ferrater Mora en su <span style=\"font-style: italic;\">Diccionario de Filosof\u00c3\u00ada<\/span>[23]. Saber compartido y moldeado por otros incluso cuando se da <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abdentro de una sola persona, con referencia a los diversos hechos o actos de su vida\u00c2\u00bb<\/span> (ib\u00c3\u00addem). Precisamente, este car\u00c3\u00a1cter de la conciencia supraindividual que \u00c2\u00abse vuelve hacia dentro\u00c2\u00bb, hacia uno mismo, es el que nos permite hablar de conciencia psicol\u00c3\u00b3gica y de conciencia moral (la voz de la conciencia) pero s\u00c3\u00b3lo porque se reflexiona sobre los propios actos en cuanto que se ajustan mejor o peor a modelos gen\u00c3\u00a9ricos culturales de comportamiento (psicolog\u00c3\u00ada) o a patrones de normas y valores propios de grupos espec\u00c3\u00adficos (moral), sin perjuicio de que ambos tipos de reflexi\u00c3\u00b3n puedan interseccionar o confundirse entre s\u00c3\u00ad. La raz\u00c3\u00b3n para el auge de la neurociencia o ciencia cognitiva quiz\u00c3\u00a1 haya que buscarlo entonces en motivaciones de tipo ideol\u00c3\u00b3gico, que escapan ya al objetivo de este trabajo. [Puede verse al respecto <a href=\"http:\/\/www.filosofia.net\/materiales\/num\/num18\/Mentalismo1.htm\">el art\u00c3\u00adculo de Robles y Caballero<\/a> anteriormente citado.]<br \/><br \/>De modo que el <span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abconcepto de yo (self) y la habilidad para utilizar este concepto para pensar acerca de uno mismo\u00c2\u00bb<\/span> al que hac\u00c3\u00ada referencia Block, es un producto social, fruto adem\u00c3\u00a1s de una cultura muy determinada, la cultura moderna occidental. Lo que nos dota de una identidad individual, de la conciencia de uno mismo, del yo reconocible, claro y distinto, es precisamente, por decirlo con t\u00c3\u00a9rminos de la psicolog\u00c3\u00ada conductista, el refuerzo de los otros. La identidad misma es el refuerzo social. Pero tambi\u00c3\u00a9n lo social nos enfrenta a otros y, de ese modo, a nosotros mismos, en tanto que integrados y moldeados por grupos diferentes, en cuanto que sometidos irremediablemente a planos contradictorios, a trayectorias contrapuestas, a desajustes, a conflictos. La conciencia no ha de entenderse entonces de un modo correlacional, como propia de un sujeto, un organismo (o un cerebro hipostasiado) que es \u00c2\u00abconsciente del entorno que le rodea\u00c2\u00bb, sino en un sentido relacional, entendiendo a la persona enclasada en grupos que lo someten a conflicto de modo inevitable:<br \/><br \/><span style=\"font-style: italic;\">\u00c2\u00abLa conciencia se nos define entonces, por tanto, como ese mismo conflicto, cuando en un punto individual, se llegan a hacer presentes los desajustes o las inconmensurabilidades [...] asociados a diversos grupos, de los cuales los individuos forman parte. La conciencia es algo as\u00c3\u00ad como una percepci\u00c3\u00b3n de diferencias y, por tanto, es siempre conciencia pr\u00c3\u00a1ctica (operatoria).\u00c2\u00bb<\/span> <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/filomat\/df302.htm\">[24]<\/a><br \/><br \/>---<br \/><br \/><span style=\"font-size:78%;\"><span style=\"font-weight: bold;\">Referencias<\/span><br \/><br \/>[1] <a href=\"http:\/\/www.uchile.cl\/instituto\/medicina\/boletin\/boletinxxxv\">http:\/\/www.uchile.cl\/instituto\/medicina\/boletin\/boletinxxxv<\/a><br \/><br \/>[2] Rodolfo Llin\u00c3\u00a1s (2003), <span style=\"font-style: italic;\">El cerebro y el mito del yo. El papel de las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos, <\/span>Editorial Norma, Bogot\u00c3\u00a1.<br \/><br \/>[3] <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/index.php?action=article&amp;id_article=67982\">http:\/\/www.tendencias21.net\/index.php?action=article&amp;id_article=67982<\/a><br \/><br \/>[4] Francis Crick (2003), <span style=\"font-style: italic;\">La hip\u00c3\u00b3tesis sorprendente. La b\u00c3\u00basqueda cient\u00c3\u00adfica del alma,<\/span> Editorial Debate.<br \/><br \/>[5] John R. Searle, \u00c2\u00abLos misterios de la mente I y II\u00c2\u00bb, art\u00c3\u00adculos publicados en la revista <span style=\"font-style: italic;\">Vuelta<\/span>, n\u00c2\u00ba 231 y n\u00c2\u00ba 232, febrero y marzo 1996, M\u00c3\u00a9xico.<br \/><br \/>[6] G. M. Edelman (1990), <span style=\"font-style: italic;\">Bright air, brilliant fire. On the matter of mind,<\/span> Basic Books, Nueva York. Este libro es una sistematizaci\u00c3\u00b3n de las teor\u00c3\u00adas de este autor, recogidas en tres libros anteriores: <span style=\"font-style: italic;\">Neural darwinism<\/span> (1987); <span style=\"font-style: italic;\">Topobiology<\/span> (1988) y <span style=\"font-style: italic;\">The remembered present<\/span> (1989).<br \/><br \/>[7] Traducci\u00c3\u00b3n de Carlos Mu\u00c3\u00b1oz Guti\u00c3\u00a9rrez del cap\u00c3\u00adtulo 10 de <span style=\"font-style: italic;\">Wider than the sky,<\/span> (2004), \u00c2\u00abThe phenomenal gift of consciousness\u00c2\u00bb. Yale University Press. <a href=\"http:\/\/serbal.pntic.mec.es\/~cmunoz11\/index.html\">http:\/\/serbal.pntic.mec.es\/~cmunoz11\/index.html<\/a><br \/><br \/>[8] Vicente M. Sim\u00c3\u00b3n (2000), \u00c2\u00abLa conciencia humana: integraci\u00c3\u00b3n y complejidad\u00c2\u00bb, <span style=\"font-style: italic;\">Psicothema<\/span>, vol. 12, n\u00c2\u00ba 1, p\u00c3\u00a1gs. 15-24<br \/><br \/>[9] Francisco Aboitiz, \u00c2\u00abSincron\u00c3\u00ada, conciencia y el \"problema duro\" de la neuro-ciencia\u00c2\u00bb:, Rev. Chil. Neuro-Psiquiat., 2001; 39: 281-5.<br \/><br \/>[10] Francisco Varela (1990), Las ciencias cognitivas: tendencias y perspectivas, Editorial Gedisa, Barcelona.<br \/><br \/>[11] R. Penrose (1996), <span style=\"font-style: italic;\">Las sombras de la mente<\/span>, Cr\u00c3\u00adtica, Barcelona.<br \/><br \/>[12] F. J. Robles &amp; V. Caballero, \u00c2\u00abMentalismo m\u00c3\u00a1gico y sociedad telem\u00c3\u00a1tica\u00c2\u00bb, <span style=\"font-style: italic;\">Cuaderno de materiales, <\/span>n\u00c2\u00ba 18.<br \/><a href=\"http:\/\/www.filosofia.net\/materiales\/num\/num18\/Mentalismo1.htm\">http:\/\/www.filosofia.net\/materiales\/num\/num18\/Mentalismo1.htm<\/a><br \/><br \/>[13] R. Penrose, op. cit.<br \/><br \/>[14] John R. Searle (1996), <span style=\"font-style: italic;\">El redescubrimiento de la mente,<\/span> Cr\u00c3\u00adtica, Barcelona.<br \/><br \/>[15] <a href=\"http:\/\/symploke.trujaman.org\/index.php?title=Apariencia\">http:\/\/symploke.trujaman.org\/index.php?title=Apariencia<\/a><br \/><span style=\"display: block;\" id=\"formatbar_Buttons\"><span onmouseover=\"ButtonHoverOn(this);\" onmouseout=\"ButtonHoverOff(this);\" onmouseup=\"\" onmousedown=\"CheckFormatting(event);FormatbarButton('richeditorframe', this, 8);ButtonMouseDown(this);\" class=\" down\" style=\"display: block;\" id=\"formatbar_CreateLink\" title=\"Enlace\"><img src=\"http:\/\/www.blogger.com\/img\/blank.gif\" alt=\"Enlace\" class=\"gl_link\" border=\"0\" \/><\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size:78%;\"><br \/>[16] N. Block (1994), \u00c2\u00abConsciousness\u00c2\u00bb, En S. Guttenplan (Comp.), <span style=\"font-style: italic;\">A Companion to the Philosophy of Mind,<\/span> Blackwell, Oxford.<br \/><br \/>[17] N. Block (1995), \u00c2\u00abOn a confusion about a function of consciousness\u00c2\u00bb, <span style=\"font-style: italic;\">Behavioral and Brain Sciences, <\/span>18, 227-247.<br \/><br \/>[18] T. Nagel (1974), \u00c2\u00abWhat Is It Like to Be a Bat?\u00c2\u00bb, <span style=\"font-style: italic;\">Philosophical Review<\/span>, 83 (4) 435-450. En N. Block, O. Flanagan y G. G\u00c3\u00bczeldere (comps.), <span style=\"font-style: italic;\">The Nature of Consciousness<\/span>, MIT Press, Cambridge, MA.<br \/><br \/>[19] Gustavo Bueno (1980), <a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\"><span style=\"font-style: italic;\">El individuo en la historia. Comentario a un texto de Arist\u00c3\u00b3teles, Po\u00c3\u00a9tica,<\/span><\/a> 1451b. Discurso inaugural del Curso 1980-81, Universidad de Oviedo, p\u00c3\u00a1g. 79.<br \/><br \/>[20] Gustavo Bueno, Op. cit., p\u00c3\u00a1gs. 60-61.<br \/><br \/>[21] <a href=\"http:\/\/www.metapsicologia.com\/articles.php?do=viewart&amp;id=9&amp;cat=10\">http:\/\/www.metapsicologia.com\/articles.php?do=viewart&amp;id=9&amp;cat=10<br \/><\/a><br \/>[22] Pelayo Garc\u00c3\u00ada Sierra, <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/filomat\/\"><span style=\"font-style: italic;\">Diccionario filos\u00c3\u00b3fico<\/span><\/a> [297]<br \/><br \/>[23] Jos\u00c3\u00a9 Ferrater Mora (1976), <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/enc\/fer\/fer.htm\"><span style=\"font-style: italic;\">Diccionario de filosof\u00c3\u00ada,<\/span><\/a> Alianza Editorial, Madrid.<br \/><br \/>[24] Pelayo Garc\u00c3\u00ada Sierra, <span style=\"font-style: italic;\">Diccionario filos\u00c3\u00b3fico<\/span> [302]<br \/><br \/>---<br \/><br \/><span style=\"font-weight: bold;\">Notas<\/span><br \/>{1} Carlos Mu\u00c3\u00b1oz Guti\u00c3\u00a9rrez, en un art\u00c3\u00adculo en el que comenta las teor\u00c3\u00adas de Edelman dice: \u00c2\u00abpodemos entonces decir que una ciencia nueva ha colonizado el \u00c3\u00a1mbito del saber, ha colocado a sus gentes en instituciones y ha creado hogares donde habitar. Desde muchas direcciones, a trav\u00c3\u00a9s de muchos caminos se llega a esta nueva ciudad que se ha llamado neurociencia o ciencia cognitiva. <a href=\"http:\/\/aparterei.com\/\">http:\/\/aparterei.com<\/a><br \/><br \/>{2} James Watson no le va a la zaga: en una entrevista en la <span style=\"font-style: italic;\">BBC <\/span>de Londres afirm\u00c3\u00b3, sin rastro de iron\u00c3\u00ada, que la estupidez humana es una enfermedad y que alg\u00c3\u00ban d\u00c3\u00ada lograr\u00c3\u00a1 ser curada.<br \/><br \/>{3} Se postula un factor gen\u00c3\u00a9tico de inteligencia (G de Spearman) o una \u00c2\u00abinteligencia fluida\u00c2\u00bb, frente a otra \u00c2\u00abcristalizada\u00c2\u00bb o cultural (Cattell). Pero, si existiera inteligencia tal \u00c2\u00bfc\u00c3\u00b3mo podr\u00c3\u00ada accederse a ella? Se habla de test libres de influencias culturales (matrices de Raven, por ejemplo) como si el mero hecho de responder a un test no fuese ya algo cultural. La inteligencia debe entenderse como algo normativo, relacionado siempre con diversos niveles de acceso a patrones culturales por parte de distintas personas.<br \/><br \/>{4} Edelman le confiere a este sistema b\u00c3\u00a1sico una \u00c2\u00abmemoria de valor\u00c2\u00bb, entendiendo as\u00c3\u00ad que la configuraci\u00c3\u00b3n primaria \u00c2\u00abrecuerda\u00c2\u00bb aquello que es bueno para el mantenimiento vital del organismo. La percepci\u00c3\u00b3n se categoriza entonces (buena\/mala) antes de pasar a modificar el mapa.<br \/><br \/>{5} Tambi\u00c3\u00a9n la del hemisferio cerebral derecho del hombre: si se realizara una callosotom\u00c3\u00ada, deber\u00c3\u00ada presentar una conciencia inmediata y sucesiva, que es supuestamente la conciencia de un animal.<br \/><br \/>{6} Para este autor, hay un \u00c2\u00abcerebro global\u00c2\u00bb que no es s\u00c3\u00b3lo humano sino que est\u00c3\u00a1 tejido entre todas las especies. Una masa mental que anuda los continentes, los oc\u00c3\u00a9anos y los cielos.<br \/><br \/>{7} Varela impuls\u00c3\u00b3 un paradigma de investigaci\u00c3\u00b3n llamado \u00c2\u00abneurofenomenolog\u00c3\u00ada\u00c2\u00bb, en el que intent\u00c3\u00b3 conciliar la investigaci\u00c3\u00b3n neurobiol\u00c3\u00b3gica y su experiencia relacionada con la pr\u00c3\u00a1ctica budista.<br \/><br \/>{8} Personas con lesiones en la formaci\u00c3\u00b3n reticular pueden llegar a dormir durante d\u00c3\u00adas.<br \/><br \/>{9} Salvo que entendamos que un animal que se adapta adecuadamente hace 'juicios' o tiene 'ideas'.<br \/><br \/>{10} Muchos animales no necesitan, obviamente, de la luz para desarrollar sus conductas adaptativas, pero se entiende que el concepto est\u00c3\u00a1 construido a la escala funcional humana.<br \/><br \/>{11} De hecho, suele ser habitual en crisis epil\u00c3\u00a9pticas, pero es f\u00c3\u00a1cil que en ocasiones se diagnostique como un trastorno psiqui\u00c3\u00a1trico.<br \/><br \/>{12} En concreto, una hipersincronizaci\u00c3\u00b3n neuronal, que extiende la actividad nerviosa de unas neuronas a otras, como una mancha de aceite.<br \/><br \/>{13} Se entiende que las situaciones de falta de lucidez o alerta son 'normales' y se presentan en muchas situaciones (tras un sue\u00c3\u00b1o profundo, una comida copiosa o un shock moment\u00c3\u00a1neo) pero se ofrecen como patol\u00c3\u00b3gicas cuando se hacen estables, cuando se convierten en verdaderos 'estados de conciencia'.<br \/><br \/>{14} En palabras de Nagel: \u00c2\u00ablo-que-se-siente\u00c2\u00bb (what-it's-like) (Nagel, 1974) [18]<br \/><br \/>{15} Lo que ser\u00c3\u00ada mentalismo.<br \/><br \/>{16} El concepto de 'empat\u00c3\u00ada' de la psicolog\u00c3\u00ada humanista.<br \/><br \/>{17} Incluso cuando el observador es uno mismo: los m\u00c3\u00a9todos introspeccionistas de la psicof\u00c3\u00adsica requer\u00c3\u00adan de la comunicaci\u00c3\u00b3n verbal de lo sentido y sus resultados estaban viciados por el entrenamiento previo.<br \/><br \/>{18} Aunque considera que cae dentro del \u00c3\u00a1mbito de las explicaciones del conexionismo, la neurociencia cognitiva, &amp;c.<br \/><br \/>{19} Un cambio perceptivo, a partir de un cambio neurol\u00c3\u00b3gico, fruto a su vez de un cambio f\u00c3\u00adsico en el entorno, en funci\u00c3\u00b3n todo ello de un isomorfismo universal postulado ad-hoc precisamente para justificar el insight<br \/><br \/>{20} V.g.: en el blindshigt o visi\u00c3\u00b3n ciega, producida por lesiones en el \u00c3\u00a1rea visual primaria, se pierde la conciencia de percepci\u00c3\u00b3n visual, aunque queda cierta capacidad de discriminaci\u00c3\u00b3n no consciente. <\/span><div class=\"blogger-post-footer\">Un espacio para dudar. Ateos, agn\u00c3\u00b3sticos, esc\u00c3\u00a9pticos. Reflexi\u00c3\u00b3n, ensayo, debate. Arte y literatura. Humanismo secular.<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-iA9fXCoM2Zg\/ToklYl87G-I\/AAAAAAAAD5M\/jmJEeMx853o\/s1600\/brain.png\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-iA9fXCoM2Zg\/ToklYl87G-I\/AAAAAAAAD5M\/jmJEeMx853o\/s400\/brain.png\" alt=\"\" border=\"0\"><\/a><\/p>\n<div><b><br \/>Las teor&iacute;as neurobiol&oacute;gicas de la conciencia<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<p><b>&copy; Carlos L&oacute;pez Marb&aacute;n<br \/><\/b><span><a href=\"http:\/\/www.nodulo.org\/ec\/2005\/n043p13.htm\"><span>Publicado en El Catoblepas<\/span><\/a><\/span><b><br \/><\/b><\/p>\n<blockquote>\n<div>Cr&iacute;tica de las teor&iacute;as neurobiol&oacute;gicas de la conciencia, entendiendo que son incapaces, por su fisicalismo grosero, de dar cuenta de lo que pretenden explicar<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Resulta un t&oacute;pico muy socorrido en c&iacute;rculos cient&iacute;ficos definir el siglo XXI como &laquo;el siglo del cerebro&raquo;. Se defiende que el estudio de su estructura y funcionamiento debe aportar datos fundamentales para la comprensi&oacute;n no s&oacute;lo del comportamiento humano (es com&uacute;n hablar de &laquo;las bases neurol&oacute;gicas de la conducta&raquo;) sino adem&aacute;s, y particularmente, del fen&oacute;meno de la conciencia. Se buscan de este modo bases neurol&oacute;gicas para dar cuenta de cuestiones consideradas hasta ahora parte del campo de estudio de otras categor&iacute;as, como la psicolog&iacute;a, las ciencias sociales o las ciencias humanas. La b&uacute;squeda pasa a considerarse, adem&aacute;s, tema central e imprescindible para un correcto cierre de estas disciplinas, llamadas gen&eacute;ricamente neurociencias (o neurociencia, en claro intento unificador{1}):<\/p>\n<p><i>&laquo;Dilucidar el origen biol&oacute;gico de la conciencia parece ser un tema crucial de las neurociencias, a tal punto que puede sostenerse que mientras no se esclarezca la g&eacute;nesis de la autognosis, de la conciencia, del &#8220;yo&#8221;, la neurobiolog&iacute;a parecer&aacute; trunca e indefinida.&raquo;<\/i> Dr. Sergio Ferrer Ducaud. Academia de Medicina de Chile. [1]<\/p>\n<p>Estas posiciones cient&iacute;ficas se ofrecen como materialistas (por oposici&oacute;n a otras tachadas de espiritualistas o metaf&iacute;sicas) aunque en realidad no suelen superar un fisicalismo reduccionista y simple. El materialismo que defienden es decididamente monista y precisamente por ello, como veremos, incapaz de dar cuenta cabal del problema de que se trata. Un destacado neurocient&iacute;fico, Rodolfo Llin&aacute;s, afirma que para comprender la naturaleza de la conciencia el requisito primordial es disponer de una perspectiva apropiada:<\/p>\n<p><i>&laquo;as&iacute; como la sociedad occidental, sumida en el pensamiento dualista, debe cambiar de orientaci&oacute;n para captar las premisas elementales de la filosof&iacute;a monista, tambi&eacute;n es necesario un cambio fundamental de perspectiva para abordar la naturaleza neurobiol&oacute;gica de la mente&raquo;<\/i>.[2]<\/p>\n<p>Lo cierto es que el tema se ha convertido en recurrente y ha trascendido el &aacute;mbito estrictamente cient&iacute;fico, constituy&eacute;ndose como lugar com&uacute;n en todo tipo de publicaciones, tertulias, programas divulgativos, &amp;c. Un ejemplo que desarrolla lo que decimos, extra&iacute;do de un portal generalista de Internet, es el siguiente:<\/p>\n<p><i>&laquo;La conciencia humana se genera en la parte posterior del c&oacute;rtex cerebral. Descubiertos los mecanismos neuronales que permiten al cerebro darse cuenta del entorno y de los procesos subjetivos. El c&oacute;rtex es la regi&oacute;n del cerebro que genera la conciencia del entorno y de uno mismo, seg&uacute;n una investigaci&oacute;n que describe por vez primera los mecanismos neuronales del psiquismo humano. Aunque la investigaci&oacute;n sobre la formaci&oacute;n de la conciencia est&aacute; a&uacute;n en un estado primitivo, sus autores consideran que las facultades de nuestro cerebro pueden explicarse totalmente por la interacci&oacute;n de las c&eacute;lulas nerviosas.&raquo;<\/i> [3]<\/p>\n<p>Como se puede apreciar, se considera la conciencia una facultad del cerebro, cuya explicaci&oacute;n puede encontrarse, en &uacute;ltima instancia, en la interacci&oacute;n de sus neuronas.<\/p>\n<p>Verdad es que la informaci&oacute;n se codea con otras de la talla de: <span>&laquo;la ciencia ya experimenta con h&iacute;bridos que son mitad hombres, mitad animales&raquo;; &laquo;las comunidades de insectos generan sus propios estados policiales&raquo;<\/span> o <span>&laquo;el Universo inicial era l&iacute;quido&raquo;<\/span>. Pero esto no supone tanto un menoscabo a la validez de las teor&iacute;as neurobiol&oacute;gicas de la conciencia cuanto la evidencia de que han pasado a formar parte del acervo &laquo;cient&iacute;fico&raquo; popular.<\/p>\n<p>La perspectiva neurobiol&oacute;gica parece haberse convertido en el acercamiento id&oacute;neo para aquellas personas que, no admitiendo ya enfoques religiosos o mentalistas, buscan una explicaci&oacute;n &laquo;cient&iacute;fica&raquo; a las realidades humanas &laquo;m&aacute;s profundas&raquo;. Todo lo cual viene a ofrecerse, por supuesto, en consonancia con el &laquo;esp&iacute;ritu laicista&raquo; propio de los tiempos que corren. Se ha sustituido, en alguna medida, la creencia religiosa por una ingenua fe en la Ciencia, de modo que no puede sino confiarse en ella para que descubra las causas &uacute;ltimas de la conducta, la subjetividad o la conciencia.<\/p>\n<div><b>Los modelos de los cient&iacute;ficos<\/b><\/div>\n<p>Francis Crick &ndash;premio Nobel en 1962 por su descubrimiento, junto a James Watson, de la estructura del ADN&ndash; a la manera habitual de otros cient&iacute;ficos que alcanzan &eacute;xito en sus respectivos campos de estudio, pretende resolver &laquo;de un plumazo&raquo; cuestiones que llevan siglos siendo debatidas. Tras a&ntilde;os de dedicaci&oacute;n a tareas experimentales y emp&iacute;ricas decide, ya jubilado, &laquo;resolver cient&iacute;ficamente&raquo; el problema de la conciencia, para lo cual se ve obligado a trabajar con ella de un modo grosero y reduccionista.{2}<\/p>\n<p>En su libro <i>La hip&oacute;tesis sorprendente. La b&uacute;squeda cient&iacute;fica del alma<\/i>,[4] Crick afirma que <span>&laquo;la conciencia es una banal fusi&oacute;n de neuronas del cerebro&raquo;. <\/span>Adem&aacute;s, recuerda al lector que <span>&laquo;t&uacute;, tus alegr&iacute;as y tus penas, tus recuerdos y tus ambiciones, tu sentido de identidad personal y libre albedr&iacute;o, no son de hecho m&aacute;s que el comportamiento de un gran agregado de c&eacute;lulas nerviosas y las mol&eacute;culas que se les asocian&raquo;.<\/span> La conciencia no se entiende como algo propio de la persona, ni siquiera del organismo, sino exclusivamente del cerebro: un epifen&oacute;meno, un producto que brota de una determinada arquitectura neuronal. Se considera una propiedad emergente, que no puede ser explicada &uacute;nicamente por las partes cerebrales, ni siquiera por su interacci&oacute;n, sino s&oacute;lo por la estructura total del sistema. No es el funcionamiento el que la genera (la mente no es funci&oacute;n del cerebro) sino el orden espacial que alcanzan los componentes del sistema nervioso humano en un momento dado de su evoluci&oacute;n. Lo que parece obviarse o preterirse, es que esa misma evoluci&oacute;n del sistema nervioso s&oacute;lo ha sido posible por el funcionamiento del organismo como un todo.<\/p>\n<p>La conciencia se entiende entonces como conocimiento (por ejemplo, de &laquo;tus alegr&iacute;as, tus penas&raquo;, &amp;c.) pero &eacute;ste, desde la perspectiva reduccionista neurol&oacute;gica de Crick, s&oacute;lo puede entenderse a su vez como un conjunto de procesos de aferencia sensorial que dan lugar a actos motores, as&iacute; como sus correspondientes patrones neurales jer&aacute;rquicos donde quede &laquo;representado&raquo;. Esto es lo que defiende tambi&eacute;n la psicolog&iacute;a cognitiva: el conocimiento no es una acci&oacute;n, directa y necesariamente ligada a sus consecuencias (para uno mismo y para otros) sino un proceso que ocurre a nivel neurol&oacute;gico. El conocimiento es algo diferente y previo a su manifestaci&oacute;n, entendiendo que puede comprobarse verdaderamente su existencia con t&eacute;cnicas de neuroimagen; en otras palabras: mediante la observaci&oacute;n de una pantalla digital donde diferentes zonas encef&aacute;licas cambian de color en funci&oacute;n de lo que hace un sujeto.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/-4CEyqM_UXzM\/Toklu005QlI\/AAAAAAAAD5U\/6Yg5f1HO-kY\/s1600\/brain1.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/-4CEyqM_UXzM\/Toklu005QlI\/AAAAAAAAD5U\/6Yg5f1HO-kY\/s400\/brain1.jpg\" alt=\"\" border=\"0\"><\/a><\/p>\n<div>Observando la conciencia<\/div>\n<p>De modo que la conciencia (el conocimiento) se intenta explicar (y medir{3}), por sus correlatos cerebrales, aunque sea obvio que los cambios que ocurren a este nivel se producen tanto al conocer algo como al des-conocerlo (o conocerlo de modo err&oacute;neo). El cerebro nunca deja de &laquo;hacer cosas&raquo; y la m&aacute;s profunda ignorancia acerca de cualquier cuesti&oacute;n requiere tambi&eacute;n de sus correspondientes transformaciones neuronales; perseverar en el error, de modo contumaz, tambi&eacute;n supone una ardua labor neuronal (con sus correspondientes &laquo;patrones neurales&raquo;) sin que esto nos permita afirmar que quien act&uacute;a de modo repetidamente err&oacute;neo est&eacute; aprendiendo. Tan consciente se es, por otra parte, de algo real como de una ilusi&oacute;n o una alucinaci&oacute;n. Se produce aqu&iacute; una confusi&oacute;n entre procesos apot&eacute;ticos, que requieren distancia con los objetos (e implican relaciones alot&eacute;ticas, es decir, relaciones de otros sujetos con las mismas o similares situaciones) y procesos parat&eacute;ticos. Porque si el conocimiento tiene sentido, lo tiene en cuanto que aquello que se conoce es tambi&eacute;n conocido por otros. Los cambios neuronales que ocurren cuando realizamos cualquier aprendizaje son precisamente los que no se pueden compartir con los dem&aacute;s (sin perjuicio de que ellos mismos, a su vez, puedan convertirse en objeto de conocimiento com&uacute;n).<\/p>\n<p>Las teor&iacute;as de Gerald Edelman, por su parte, se presentan como dotadas de una complejidad de la que carecen las de Crick. Las diferencias fundamentales ser&iacute;an, por un lado, la introducci&oacute;n de la interacci&oacute;n, con la que intenta superarse la explicaci&oacute;n emergentista y, por otro, el concepto de mapa. Para el fil&oacute;sofo John Searle, de la Universidad de Berkeley, la teor&iacute;a neurobiol&oacute;gica de Edelman es la m&aacute;s profunda y completa por su idea de &laquo;mapa neuronal&raquo;: <span>&laquo;la primera idea esencial para Edelman es la noci&oacute;n de mapa. Un mapa es una capa de neuronas del cerebro, los puntos de la cual est&aacute;n vinculados sistem&aacute;ticamente con los puntos correspondientes de una capa de c&eacute;lulas receptoras, como la superficie de la piel o la retina del ojo. Los mapas pueden tambi&eacute;n vincularse con otros mapas.&raquo;<\/span> [5] Sin embargo, Crick ya hablaba de circuitos en los que las neuronas entran en contacto, formando patrones m&aacute;s o menos estables de intercambio electro-qu&iacute;mico. Aunque la idea de mapa parece m&aacute;s flexible, menos estructural, lo cierto es que tambi&eacute;n Crick afirmaba que la sincron&iacute;a neuronal es temporal, no de estructuras. De modo que la supuesta diferencia entre ambas teor&iacute;as es m&aacute;s bien una similitud constante en este tipo de enfoques: su car&aacute;cter representacional.<\/p>\n<p>Edelman parte de sus trabajos sobre inmunolog&iacute;a, por los que recibi&oacute; el Nobel de Medicina en 1972, en los que defiende que el funcionamiento del sistema inmunol&oacute;gico no depende de un repertorio fijo de anticuerpos sino de una selecci&oacute;n de aquellos que mejor se adaptan a la estructura de los cuerpos extra&ntilde;os: los seleccionados se replicar&aacute;n en la cantidad necesaria para combatirlos. El sistema se presenta entonces como selectivo, en el sentido darwiniano del t&eacute;rmino. Su teor&iacute;a de la selecci&oacute;n del grupo de neuronas (TNGS) [6] concibe el funcionamiento del cerebro del mismo modo selectivo-evolutivo, a tres niveles: en el desarrollo biol&oacute;gico, conforme se completan las conexiones neuronales m&aacute;s b&aacute;sicas, que garantizan y regulan las funciones fisiol&oacute;gicas necesarias para la existencia (troncoenc&eacute;falo y sistema l&iacute;mbico); mediante la experiencia, que permitir&iacute;a incorporar nuevas conexiones (corteza y t&aacute;lamo); y en la dimensi&oacute;n de re-entrada o comunicaci&oacute;n en ambos sentidos.<\/p>\n<p>El primer nivel hace referencia a una selecci&oacute;n primaria, que consolidar&iacute;a una codificaci&oacute;n gen&eacute;tica determinada, s&oacute;lo posible por lo que Edelman denomina lucha topobiol&oacute;gica (lucha de especies por &laquo;ocupar el espacio&raquo;) y que no es sino otra forma de decir &laquo;lucha por la vida&raquo;. La segunda ser&iacute;a una selecci&oacute;n secundaria de los grupos neuronales, que llevar&iacute;a a la formaci&oacute;n de mapas o patrones en los que se &laquo;dibuja&raquo; la memoria, de modo flexible, mediante sincronizaciones neuronales temporales (se trata, en suma, de apelar a la plasticidad sin&aacute;ptica y de hacer referencia a la ontog&eacute;nesis en vez de la filog&eacute;nesis del nivel anterior). La re-entrada, por &uacute;ltimo, ser&iacute;a un proceso din&aacute;mico en el que la constante interacci&oacute;n entre sistemas (l&iacute;mbico y t&aacute;lamo-cortical) permitir&iacute;a categorizar las nuevas percepciones y modificar los mapas, siempre a partir de la memoria de valor, que impondr&iacute;a unos l&iacute;mites{4}.<\/p>\n<p>El aprendizaje se explicar&iacute;a por la consolidaci&oacute;n de algunos de estos patrones, lo que s&oacute;lo es posible en la medida en que la informaci&oacute;n del medio permanezca estable, ya que de otro modo los patrones mismos habr&iacute;an de variar. La posibilidad misma de aprendizaje est&aacute; determinada por la regularidad de la estimulaci&oacute;n ambiental, de modo que los &laquo;mapas&raquo; son copias o representaciones del exterior, a pesar de la apelaci&oacute;n a los circuitos autoorganizativos, las re-entradas, &amp;c. El problema de los modelos interaccionistas es que intentan superar el fisicalismo simple (la conciencia se explica por leyes f&iacute;sico-qu&iacute;micas, de orden neuronal) introduciendo la idea de interacci&oacute;n con el mundo f&iacute;sico externo al cerebro, pero para ello necesitan postular un representacionismo que duplica el mundo, mediante los &laquo;mapas neuronales&raquo;. El mundo ha de representarse de alg&uacute;n modo para que el cerebro pueda trabajar con &eacute;l, de manera que se cae de nuevo en el dualismo externo\/interno t&iacute;pico del mentalismo (contra el que se construyen precisamente estos modelos) pero sustituyendo ahora la mente por el cerebro.<\/p>\n<p>De modo que la interacci&oacute;n se vuelve fundamental para Edelman porque con ella intenta superar el emergentismo simple de Crick (la conciencia emerge, como epifen&oacute;meno, al llegar a cierto nivel de organizaci&oacute;n cerebral). Pero al introducirla, lo &uacute;nico que hace es &laquo;recordarnos&raquo; que el cerebro &laquo;est&aacute;&raquo; en el cuerpo (pero el cerebro no &laquo;est&aacute;&raquo;, sino que &laquo;es&raquo; cuerpo) y &eacute;ste, a su vez, inmerso en su medio ambiente (aunque m&aacute;s que inmerso en el medio, dir&iacute;amos que &eacute;l mismo es medio para otros cuerpos y &eacute;stos, a su vez, para &eacute;l), operando los tres de forma integrada. Habr&iacute;a entonces un intercambio constante entre la informaci&oacute;n de los sentidos corporales &ndash;a trav&eacute;s de los cuales se &laquo;accede&raquo; al mundo&ndash; y todo aquello que es recordado e imaginado (y que est&aacute; en el cerebro en forma de &laquo;mapa&raquo;). Ahora bien, la conciencia misma s&oacute;lo es posible, seg&uacute;n Edelman, gracias a las interacciones reentrantes entre el t&aacute;lamo y la corteza.<\/p>\n<p>De modo que se introduce el entorno y el cuerpo pero la explicaci&oacute;n recae de nuevo en el sistema nervioso. El mundo entorno parece m&aacute;s bien una excusa para el desarrollo de la capacidad cerebral de autoorganizaci&oacute;n y reconocimiento de patrones; mientras que el cuerpo se ofrece casi como una extensi&oacute;n ortop&eacute;dico-biol&oacute;gica del cerebro hipostasiado, necesaria sin duda para que &eacute;ste pueda manipular el medio. Frente a todo esto, habr&iacute;a que decir que es m&aacute;s bien el cuerpo, en su integridad, el que act&uacute;a y el que se hace consciente en su actividad, de modo que la conciencia es siempre operatoria. No se niega, por supuesto, la importancia del sistema nervioso en esta actividad, pero puesto que los neurocient&iacute;ficos son tan amantes de las met&aacute;foras, quiz&aacute; habr&iacute;a que comenzar a presentar el cerebro m&aacute;s bien a la manera de una centralita telef&oacute;nica autom&aacute;tica que como un director ejecutivo que tomara decisiones.<\/p>\n<p>Edelman diferencia tambi&eacute;n, frente a Crick, entre conciencia primaria y conciencia superior. La primera ser&iacute;a propia de los animales{5}: conciencia de &laquo;escenas&raquo; o experiencias concretas, sin sucesi&oacute;n temporal; mientras la segunda ser&iacute;a espec&iacute;ficamente humana, sustentada en su capacidad simb&oacute;lica (que incluye el lenguaje y la conciencia de s&iacute;). La conciencia superior requerir&iacute;a del desarrollo del aparato lar&iacute;ngeo de fonaci&oacute;n y de las &aacute;reas del lenguaje del hemisferio izquierdo (Wernicke y Broca). Pero Edelman reduce la explicaci&oacute;n de esta conciencia a un nuevo circuito interactivo, ahora entre las &aacute;reas que realizan la conversi&oacute;n simb&oacute;lica (las ya referidas del lenguaje) y las preexistentes de la conciencia primaria, [7] de modo que no se evita el dualismo ya referido y el &laquo;yo&raquo; se entiende, no de un modo operatorio, sino como otra representaci&oacute;n cerebral, esta vez conceptual, narrativa, posible porque el &laquo;mapa&raquo; neuronal no es ahora &uacute;nicamente espacial o jer&aacute;rquico (&laquo;escenas&raquo;) sino tambi&eacute;n temporal o sincr&oacute;nico (&laquo;narraciones&raquo;). En palabras de Vicente M. Sim&oacute;n, ahora se tiene la capacidad de <span>&laquo;construir modelos de la realidad que permitan su manejo conceptual sin requerir la presencia de la realidad misma. La posibilidad de trabajar con estos modelos fuera del tiempo real (sic) es lo que hace posible escapar a la tiran&iacute;a del presente recordado a la que se hallan sometidos aquellos seres que s&oacute;lo poseen conciencia primaria&raquo;. <\/span>[8] Pero esta temporalidad o &laquo;emancipaci&oacute;n de la tiran&iacute;a&raquo; de la &laquo;realidad en tiempo real&raquo;, no se consigue por la recursividad de las operaciones de un yo socialmente constituido, sino gracias a la sincronicidad de la circuiter&iacute;a neuronal.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-StaMsl9-lTs\/Tokl71mUrMI\/AAAAAAAAD5c\/nIPyRkHDizM\/s1600\/brain2.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-StaMsl9-lTs\/Tokl71mUrMI\/AAAAAAAAD5c\/nIPyRkHDizM\/s400\/brain2.jpg\" alt=\"\" border=\"0\"><\/a><\/p>\n<div><span>Representacionismo<\/span> <\/div>\n<p>Desde una perspectiva monista y representacional, defendiendo tambi&eacute;n la interacci&oacute;n y la sincronicidad neuronal como mecanismos explicativos, Rodolfo Llin&aacute;s afirma que el cerebro es la estructura que interact&uacute;a con la &laquo;informaci&oacute;n del medio&raquo;, capt&aacute;ndola, almacen&aacute;ndola, transform&aacute;ndola y transmiti&eacute;ndola en diversas formas, desde movimientos hasta emociones. Este autor defiende que la conciencia existe ya en los organismos biol&oacute;gicos m&aacute;s primitivos (lo que viene a coincidir con las ideas de Teilhard de Chardin) por lo que la conciencia espec&iacute;ficamente humana ser&iacute;a resultado de la evoluci&oacute;n filogen&eacute;tica del sistema nervioso. La conciencia no surge del cerebro tras alcanzar &eacute;ste una determinada estructura, sino que, en realidad, es el sistema nervioso mismo (todo organismo con sistema nervioso la tiene). La respuesta de contracci&oacute;n de una esponja a una estimulaci&oacute;n directa ser&iacute;a ya una forma de conciencia. La conciencia humana ser&iacute;a m&aacute;s compleja &uacute;nicamente porque es m&aacute;s complejo su sistema nervioso. La conciencia se puede entender entonces de una manera geol&oacute;gica, con diferentes capas; o como una ciudad, construida con diversos materiales a trav&eacute;s de las &eacute;pocas. Su arqueolog&iacute;a incluir&iacute;a una capa prehist&oacute;rica, una capa medieval, una capa renacentista, etc. Desde estas perspectivas neo-teilhardianas cada uno de nosotros llevar&iacute;a dentro de su sistema nervioso la historia entera de la biolog&iacute;a del planeta. Este es el fr&iacute;volo mecanismo explicativo que subyace a argumentos que presentan desde la psicopat&iacute;a hasta la violencia dom&eacute;stica como causadas por un supuesto &laquo;cerebro reptiliano&raquo;.<\/p>\n<p>Estas teor&iacute;as y otras, como las de Howard Bloom{6}, se convierten en deudoras de las concepciones espiritualistas de Teilhard de Chardin y de las ideas de noosfera o esfera humana: esfera de reflexi&oacute;n y de invenci&oacute;n consciente. Pero estos autores ampl&iacute;an de modo generoso el concepto, extendi&eacute;ndolo a todos los niveles de complejidad de la materia viva, en defensa de una &laquo;conciencia planetaria&raquo; o &laquo;mente de la Tierra&raquo; (cuando el bi&oacute;logo Francisco Varela conoci&oacute; a Humberto Maturana, con el que trabaj&oacute; durante a&ntilde;os, le se&ntilde;al&oacute; que su inter&eacute;s era &laquo;el psiquismo del universo&raquo;, a lo que Maturana respondi&oacute;: &laquo;Muy bien, has llegado al lugar correcto. Comencemos por el ojo de la paloma&raquo;) [9]. En realidad, estas teor&iacute;as se ofrecen en l&oacute;gica consonancia con otras que consideran el planeta como un ser vivo: si vive y respira, &iquest;por qu&eacute; no va a tener tambi&eacute;n conciencia? El caso de Maturana y Varela{7} tampoco es diferente, no s&oacute;lo por que sus ideas est&aacute;n te&ntilde;idas de un espiritualismo pante&iacute;sta muy latinoamericano, sino porque tampoco superan los problemas ya rese&ntilde;ados de las teor&iacute;as de Edelman. As&iacute;, aunque Varela dirija atinadas cr&iacute;ticas hacia otras teor&iacute;as representacionistas (a las que acusa de kantianas) y solipsistas (donde podr&iacute;amos encajar, por ejemplo, la de Crick) [10] sus propias teor&iacute;as intentaron superar estos l&iacute;mites con conceptos como el de &laquo;clausura operacional del sistema nervioso&raquo;, cuyo mayor &laquo;m&eacute;rito&raquo; es introducir la acci&oacute;n como determinante del estado particular del sistema nervioso en cada momento. La (casi) siempre preterida conducta del organismo se recupera, poni&eacute;ndola al mismo nivel que el estado mental o cerebral, de modo que ambos se co-determinan (sujeto y mundo se co-determinan, dice tambi&eacute;n la psicolog&iacute;a cognitivista de Bandura). Pero esta co-determinaci&oacute;n, que se ofrece pretenciosamente con el t&eacute;rmino <span>enacci&oacute;n<\/span>, tomado de la filosof&iacute;a, no es sino otra forma de nombrar la interacci&oacute;n: al fin y al cabo, el conocimiento sigue estando en el cerebro, aunque &eacute;ste se vincule circularmente a la acci&oacute;n. El sujeto de conocimiento sigue siendo el cerebro hipostasiado, no la persona o el organismo como un todo.<\/p>\n<p>El &laquo;&uacute;ltimo grito&raquo; en concepciones fisicalistas de la conciencia y que pretende ir m&aacute;s all&aacute; (o, para ser exactos, m&aacute;s abajo) del nivel neurobiol&oacute;gico, son las teor&iacute;as que buscan la explicaci&oacute;n de la conciencia en la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica. El autor m&aacute;s conocido de este enfoque es Roger Penrose, f&iacute;sico famoso por sus trabajos junto a Stephen Hawking sobre la relatividad general, en los que desarrollaron los teoremas de las singularidades espacio-temporales. Al modo ya referido de Crick y otros cient&iacute;ficos, no duda en proponer una explicaci&oacute;n de la conciencia desde su propio campo de estudio, la f&iacute;sica cu&aacute;ntica.<\/p>\n<p>Afirma Penrose que no podemos hallar la respuesta al problema de la conciencia en el nivel de las neuronas porque &eacute;stas son demasiado grandes: son ya objetos explicables mediante la f&iacute;sica cl&aacute;sica. Como &eacute;sta no resuelve el &laquo;problema fuerte&raquo; de la neurociencia (como pasar de las conexiones neuronales a la experiencia de la conciencia) decide buscar a&uacute;n m&aacute;s adentro: debemos escrutar el interior de la neurona y encontrar all&iacute; una estructura denominada citoesqueleto, que mantiene unida la c&eacute;lula y es el sistema de control para su funcionamiento.<\/p>\n<p>El citoesqueleto contiene diminutas estructuras llamadas microt&uacute;bulos, los cuales desempe&ntilde;an un papel decisivo en el funcionamiento de las sinapsis. La hip&oacute;tesis que propone es la siguiente: <span>&laquo;seg&uacute;n el modo de ver que provisionalmente propongo, la conciencia ser&iacute;a alguna manifestaci&oacute;n de este estado citoesquel&eacute;tico interno, cu&aacute;nticamente trabado, y de su participaci&oacute;n en la interacci&oacute;n entre niveles de actividad cu&aacute;nticos y cl&aacute;sicos.&raquo;<\/span> [11] Los microt&uacute;bulos fueron un hallazgo del anestesista Stuart Hameroff y otros investigadores de la Universidad de Arizona. En estas microestructuras <span>&laquo;se detecta una anulaci&oacute;n de la actividad ordinaria cuando los pacientes son anestesiados. Los microt&uacute;bulos contienen prote&iacute;nas cuyo tama&ntilde;o s&iacute; entrar&iacute;a dentro de lo que es la escala en la cual se producen fen&oacute;menos cu&aacute;nticos. De modo que tales fen&oacute;menos ser&iacute;an amplificados por los microt&uacute;bulos a la escala (biol&oacute;gica, no f&iacute;sica, y menos cu&aacute;ntica) de las neuronas.&raquo;<\/span> [12] Las consideraciones de Penrose a favor de estas entidades celulares como factores explicativos de la conciencia se apoyan en pseudo-argumentos del siguiente jaez: [13]<\/p>\n<ul>\n<li>   Estas entidades existen en todo tipo de c&eacute;lulas, con lo que habr&iacute;a una explicaci&oacute;n para los comportamientos &laquo;complejos&raquo; de seres &laquo;simples&raquo; sin sistema nervioso desarrollado (el paramecio, por ejemplo)<\/li>\n<li>Puesto que cada neurona contiene una cantidad enorme de microt&uacute;bulos, el poder de computaci&oacute;n del cerebro se incrementar&iacute;a en un factor de 10 a la 13<\/li>\n<li>   Dentro del microt&uacute;bulo podr&iacute;a existir un estado especialmente ordenado del agua (agua &laquo;vicinal&raquo;) que podr&iacute;a ayudar a mantener el estado de coherencia cu&aacute;ntica buscado.<\/li>\n<li>   La acci&oacute;n de los anest&eacute;sicos generales podr&iacute;a interferir en la actividad microtubular, hip&oacute;tesis apoyada por el hecho de que estos anest&eacute;sicos tambi&eacute;n act&uacute;an sobre seres simples como amebas o paramecios.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Como recuerdan Robles y Caballero, Penrose piensa en la &laquo;alternativa cu&aacute;ntica&raquo; al &laquo;descubrir&raquo; que los procesos cerebrales no pueden ser replicados por ning&uacute;n ordenador. Pero, en realidad, no se explica muy bien qu&eacute; tiene que ver todo este entramado con la conciencia. En realidad, el modelo cu&aacute;ntico peca de los mismos errores que los anteriores: el dualismo y el fisicalismo m&aacute;s reduccionista y simple: todo, incluso la conciencia, puede ser explicado mediante leyes f&iacute;sicas (aunque sean las de la f&iacute;sica cu&aacute;ntica).<\/p>\n<p><span>El empe&ntilde;o de Penrose (y el de tantos otros investigadores de la neurociencia) se asemeja al de un obrero que cayera con su pala en un gran agujero. El hombre no sabe como salir de all&iacute; y la pala no le ayudar&aacute; a conseguirlo, pero es la &uacute;nica herramienta que tiene a su alcance y adem&aacute;s sabe usarla con destreza, de modo que comienza a cavar con ella. Cuanto m&aacute;s cava m&aacute;s se hunde, pero a&uacute;n piensa ilusionado que si sigue intent&aacute;ndolo conseguir&aacute; su objetivo. Los neurocient&iacute;ficos trabajan con sus herramientas, convencidos de que si a&uacute;n no han explicado la conciencia (con sus propias herramientas y en sus propios t&eacute;rminos) es porque sus investigaciones est&aacute;n todav&iacute;a en los primeros estadios. Por suerte para ellos, parece que ya no se puede &laquo;cavar m&aacute;s abajo&raquo; de los microt&uacute;bulos.<\/span><\/p>\n<p>Todos estos modelos parten de un error habitual y com&uacute;n, que resulta de considerar el cerebro como la base de la conciencia. El mejor ejemplo de esta falacia son las teor&iacute;as de Searle, que defiende de modo tajante que <span>&laquo;deber&iacute;an darse por sentados los fen&oacute;menos mentales [&#8230;] de la misma manera que uno da por sentados los fen&oacute;menos digestivos en el est&oacute;mago&raquo;.<\/span>[14] Este autor considera que la diferencia mente\/cuerpo no es ontol&oacute;gica sino epistemol&oacute;gica (conocimiento en primera persona frente a conocimiento en tercera persona). La mente no es sino una cualidad o propiedad del cerebro, producto de su microestructura; pero aunque causada por mecanismos &laquo;micro&raquo; (impulsos electroqu&iacute;micos, por ejemplo) no puede ser explicada en t&eacute;rminos de esos mismos mecanismos. Se pretende buscar una explicaci&oacute;n cient&iacute;fica de la conciencia (considera muy importantes las teor&iacute;as de Edelman) pero a la vez se rechaza que la objetividad cient&iacute;fica pueda decir nada interesante respecto a ella. Se busca una objetividad diferente (frente a la cient&iacute;fica) para explicar el reino de la mente, que ser&iacute;a el de la subjetividad y la apariencia: esto es as&iacute; debido a que la ontolog&iacute;a de los estados mentales es una ontolog&iacute;a de primera persona, distinta a la del resto de hechos f&iacute;sicos. De modo que aunque los estados mentales son, en &uacute;ltima instancia, f&iacute;sicos, no pueden estudiarse del mismo modo pues su realidad consiste en su apariencia: son como a cada uno le parece que son. El resto de los hechos f&iacute;sicos, en cambio, se presentar&iacute;an con una diferencia entre la realidad de lo que se percibe y su apariencia. Como no se puede acceder cient&iacute;ficamente a esos estados mentales, puesto que son subjetivos (no pueden ser cient&iacute;ficamente objetivables) ha de hacerse por m&eacute;todos indirectos: observando las conductas apropiadas y buscando los registros fisiol&oacute;gicos subyacentes, para atribuir al sujeto los correspondientes estados mentales. En resumidas cuentas, lo que llevan haciendo los enfoques reduccionistas (neurol&oacute;gicos, neurobiol&oacute;gicos, cognitivos, &amp;c.) desde hace mucho tiempo. Las teor&iacute;as de Searle son un buen soporte filos&oacute;fico (con su correspondiente carga ideol&oacute;gica) para este tipo de pseudoexplicaciones cientifistas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-apK7fZp4D6U\/Tokn-C7Sz-I\/AAAAAAAAD5k\/hLEMRoBsVZ8\/s1600\/brain3.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-apK7fZp4D6U\/Tokn-C7Sz-I\/AAAAAAAAD5k\/hLEMRoBsVZ8\/s400\/brain3.jpg\" alt=\"\" border=\"0\"><\/a><\/p>\n<p>Contra todo ello habr&iacute;a que decir que:<\/p>\n<ul>\n<li>   como es habitual en explicaciones que se pretenden monistas, no se demuestra en ning&uacute;n caso que &laquo;lo macro&raquo; sea un rasgo de lo &laquo;micro&raquo; o que emerja de &eacute;l<\/li>\n<li>   aunque se rechaza el fisicalismo, afirmando que la conciencia no puede explicarse por leyes f&iacute;sicas, no se da una alternativa v&aacute;lida para entenderla; as&iacute; que, en realidad, a pesar de la importancia que se le concede, no se explica<\/li>\n<li>   aunque se niegue, la supuesta diferencia epistemol&oacute;gica primera\/tercera persona esconde un dualismo de dos ontolog&iacute;as diferentes (f&iacute;sico\/mental)<\/li>\n<li>   la pretensi&oacute;n de estudiar de modo objetivo el &aacute;mbito de la subjetividad ser&iacute;a en cualquier caso descabellada, pues si la realidad subjetiva fuese la pura apariencia perceptiva, no puede analizarse en t&eacute;rminos objetivos, que se fundamentan precisamente en verdades en las que el sujeto queda anulado<\/li>\n<li>   el &aacute;mbito de la subjetividad y la conciencia no puede entenderse formado por percepciones puras, previas, sobrevenidas e indubitables sino como operatorio, que trabaja a nivel de fen&oacute;menos (y apariencias)<\/li>\n<\/ul>\n<p><span>La alternativa a Searle &ndash;y con &eacute;l a todas las concepciones neurobiol&oacute;gicas que hemos visto&ndash; pasa por considerar la conciencia como operatoria; la operaci&oacute;n como corporal, sobre todo de tipo manual y fon&eacute;tico (no reducible, pues, al cerebro o al sistema nervioso); y al cuerpo mismo como formando parte de una totalidad de cuerpos. <\/span>La conciencia es entonces necesariamente relacional, evit&aacute;ndose de este modo las falsas relaciones:<\/p>\n<div>percepci&oacute;n\/apariencia &rarr; mundo f&iacute;sico<br \/>percepci&oacute;n=apariencia &rarr; &laquo;mundo mental&raquo;.<\/div>\n<p>Se puede afirmar ahora que la percepci&oacute;n subjetiva no es apariencia sino conocimiento verdadero y que s&oacute;lo se convierte en apariencia en tanto lo que se percibe obstaculiza el conocimiento de lo que se conoce, tal como es conocido por otros sujetos. <span>&laquo;Las apariencias implican la relaci&oacute;n de un sujeto a m&aacute;s de dos objetos o disposiciones objetivas. El concepto de apariencia implica un componente pr&aacute;ctico (obstrucci&oacute;n o facilitaci&oacute;n) en relaci&oacute;n a un sujeto operatorio, al margen del cual el concepto de apariencia se desvanece&raquo;.<\/span> Los fen&oacute;menos, por el contrario, <a href=\"http:\/\/symploke.trujaman.org\/index.php?title=Apariencia\"><span>&laquo;implican la relaci&oacute;n de un objeto o disposici&oacute;n de objetos a m&aacute;s de un sujeto&raquo;<\/span><\/a>.[15] De modo que la conciencia no es una manifestaci&oacute;n, epifen&oacute;meno o rasgo del sistema neuronal sino una operaci&oacute;n, en todo caso, de una totalidad corp&oacute;rea que act&uacute;a junto, frente, a trav&eacute;s o en contra de otras.<\/p>\n<div>Otras maneras de decir conciencia<\/div>\n<p>Desde aproximaciones neurobiol&oacute;gicas puede entenderse tambi&eacute;n la conciencia, con pretensiones explicativas m&aacute;s modestas, como &laquo;alerta&raquo; o &laquo;vigilancia&raquo;. Se alude entonces al grado de activaci&oacute;n c&oacute;rtico-reticular o &laquo;arousal&raquo;, que se despliega en una escala que va desde la vigilancia (&laquo;estar despierto&raquo;) hasta el sue&ntilde;o, pasando por distintos niveles intermedios (somnolencia). Por supuesto, el paso de un &laquo;estado de conciencia&raquo; a otro (alerta-sue&ntilde;o) es un hecho repetido y com&uacute;n a lo largo de la vida de una persona, convirti&eacute;ndose en problem&aacute;tico cuando deja de producirse (insomnio, narcolepsia{8}) o no lo hace con la suficiente fluidez. Lo cierto es que lo importante aqu&iacute; es &laquo;estar alerta&raquo;, independientemente de aquello ante lo que se est&aacute; alerta (abstrayendo el medio).<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n se utiliza desde esta perspectiva el t&eacute;rmino &laquo;lucidez&raquo;, definido como la capacidad general de percibir el entorno y responder a &eacute;l, pero tambi&eacute;n en ocasiones como &laquo;claridad de ideas&raquo; o &laquo;claridad de juicio&raquo;, ofreci&eacute;ndose entonces como su contrario la llamada &laquo;confusi&oacute;n mental&raquo;. Su valor de uso (desde par&aacute;metros exclusivamente neurobiol&oacute;gicos) ha de residir en su sentido de adecuada percepci&oacute;n y respuesta al mundo entorno, mientras que la apelaci&oacute;n a ideas claras o juicios correctos nos remite ya a otros planos explicativos de la conciencia{9}. La &laquo;lucidez&raquo; puede aceptarse si se ofrece como la necesaria contrapartida biol&oacute;gica (funcional-adaptativa) de la activaci&oacute;n neurol&oacute;gica (&laquo;alerta&raquo;), pero de ning&uacute;n modo como &laquo;claridad de ideas&raquo;, ya que el salto entre ambas concepciones no es meramente cuantitativo.<\/p>\n<p>La lucidez implica de alg&uacute;n modo la luz, que ilumina los objetos a distancia con los que actuar (el entorno al que adaptarse) y ante los que se pone en marcha la alerta o vigilancia{10}, es decir, supone ver y actuar con claridad; no tanto pensar o juzgar con acierto. Tener &laquo;ideas claras&raquo;, en cambio, requiere operaciones con conceptos, lo que supone un mundo social y culturalmente organizado, que no puede ser reducido a la escala neurobiol&oacute;gica.<\/p>\n<p>En este sentido de percepci&oacute;n y respuesta al entorno se ofrecen los diferentes &laquo;estados confusionales&raquo; que recoge la investigaci&oacute;n psicopatol&oacute;gica al uso, en una escala entre la lucidez y el coma:<\/p>\n<ul>\n<li>   Lucidez: conciencia normal<\/li>\n<li>   Estado oniroide: la persona est&aacute; despierta pero le cuesta diferenciar entre lo real y lo imaginado<\/li>\n<li>   Estado crepuscular: se act&uacute;a de modo autom&aacute;tico, sin poder dar cuenta de lo que se est&aacute; haciendo<\/li>\n<li>   Torpor: dificultad para razonar y contestar con claridad, sin que haya sue&ntilde;o<\/li>\n<li>   Estupor: la persona est&aacute; despierta pero no contesta (mutismo) ni se mueve (acinesia)<\/li>\n<li>   Obnubilaci&oacute;n: s&oacute;lo se reacciona ante est&iacute;mulos fuertes<\/li>\n<li>   Sopor: la capacidad de reacci&oacute;n es ya muy peque&ntilde;a<\/li>\n<li>   Coma: s&oacute;lo hay actividad vegetativa, no cortical<\/li>\n<\/ul>\n<p>En el estado oniroide, la respuesta se ve entorpecida por la influencia de est&iacute;mulos imaginados (on&iacute;ricos), de modo que, aunque se reacciona al medio, &eacute;ste aparece &laquo;contaminado&raquo; por dichos est&iacute;mulos. El llamado estado crepuscular, habitual en epil&eacute;pticos, no es un constructo un&iacute;voco, ya que se utiliza para dar cuenta de un nivel de conciencia que puede fluctuar desde una total desconexi&oacute;n del medio hasta cierta capacidad de respuesta parcial. Pero en general suele referirse a niveles de conciencia pr&aacute;cticamente normales, en los que s&oacute;lo llama la atenci&oacute;n el cambio de comportamiento, que se convierte en extra&ntilde;o o extravagante{11}. Las conductas y movimientos autom&aacute;ticos y las acciones que, tras las crisis, se describen como involuntarias, se vuelven habituales. En cualquier caso, aunque en la epilepsia se producen d&eacute;ficit a nivel neuronal{12}, lo relevante es que estos comportamientos no resultan adaptativos, no hay lucidez y se presenta confusi&oacute;n y desorientaci&oacute;n, as&iacute; como lentitud en las respuestas verbales y en la ejecuci&oacute;n de &oacute;rdenes sencillas.<\/p>\n<p>Los conceptos de conciencia usados hasta ahora nos sit&uacute;an, entonces, en la dimensi&oacute;n organ&iacute;smica (individual) y lo hacen de un modo complementario. En otras palabras, el concepto de alerta (vigilancia) pone el &eacute;nfasis en la activaci&oacute;n nerviosa (componente &laquo;neuro&raquo;) necesaria para una correcta o adaptada responsividad del organismo al medio (lucidez), que ser&iacute;a el componente &laquo;bio&raquo; del par neurobiol&oacute;gico{13}. Sin perjuicio de que puedan ofrecerse ambos por separado (abstrayendo el otro t&eacute;rmino del par) aunque tampoco debe llegarse a la conclusi&oacute;n de que lo neurol&oacute;gico es la base de lo biol&oacute;gico: la funcionalidad adaptativa del organismo en su medio es la que determina el desarrollo del sistema nervioso, tanto a nivel filogen&eacute;tico como ontogen&eacute;tico. Una explicaci&oacute;n en t&eacute;rminos neuronales de la conciencia como lucidez resultar&iacute;a err&oacute;nea, aunque s&oacute;lo fuera por insuficiente.<\/p>\n<p>El problema de estos conceptos es que resultan tautol&oacute;gicos. Se define la conciencia como &laquo;estar despierto&raquo; o &laquo;darse cuenta del entorno&raquo; pero esos t&eacute;rminos no son sino formas diferentes de afirmar que el sujeto es o est&aacute; consciente. Lo que habr&iacute;a que cuestionar entonces es la necesidad de denominar como conciencia, de manera confusa, lo que ya se rotula de otras maneras.<\/p>\n<div>La autoconciencia como conciencia objetiva<\/div>\n<p>Otro t&eacute;rmino que suele utilizarse desde perspectivas de corte neurobiol&oacute;gico, entendi&eacute;ndolo como una dimensi&oacute;n de conciencia diferente a las anteriores, es el de autoconciencia o &laquo;conciencia de uno mismo&raquo;. El asunto es que si se entiende como tal autoconciencia una adecuada capacidad de reacci&oacute;n al &laquo;mundo interno&raquo;, no hay entonces entre este mundo y el &laquo;externo&raquo; m&aacute;s que una diferencia de localizaci&oacute;n de los est&iacute;mulos: la autoconciencia ser&iacute;a una forma de lucidez o reactividad. Un animal que pone en marcha unas pautas de b&uacute;squeda de alimento ante se&ntilde;ales propioceptivas de hambre est&aacute; siendo consciente (reaccionando con lucidez). Un beb&eacute; que responde llorando ante este mismo tipo de se&ntilde;ales est&aacute; reaccionando tambi&eacute;n conscientemente. Este tipo de conciencia no nos sit&uacute;a, pues, ante un significado diferente, sino que nos remite al que ya hemos calificado de tautol&oacute;gico (&laquo;conciencia es darse cuenta de las cosas&raquo;).<\/p>\n<p>Intentando establecer una concepci&oacute;n de conciencia (autoconciencia) que sea exclusiva de la sensaci&oacute;n interna, sin que se pueda hablarse de reacci&oacute;n o respuesta, el profesor de filosof&iacute;a del MIT Ned Block (94, 95) [16] [17] distingue entre conciencia-P <span>(P-consciousness)<\/span> y conciencia-A <span>(A-consciousness<\/span> o conciencia de acceso). Defiende que la primera es una conciencia estrictamente fenom&eacute;nica o experiencial{14} <span>(&laquo;la conciencia-P es la experiencia&raquo;)<\/span> mientras la segunda tendr&iacute;a ya una funcionalidad, al integrarse en la relaci&oacute;n del sujeto con el mundo. Pero lo que no explica Block es de qu&eacute; modo podemos conocer la existencia de esta conciencia si no es precisamente a trav&eacute;s de dicha relaci&oacute;n. Aun m&aacute;s (utilizando el ejemplo anterior) si sabemos que el animal tiene hambre, no es porque leamos en su interior <span>(intus-legere)<\/span>{15} ni porque intentemos percibir la situaci&oacute;n como &eacute;l, situ&aacute;ndonos en su &laquo;campo fenom&eacute;nico&raquo;, sustituy&eacute;ndole de alg&uacute;n modo al proyectar sobre &eacute;l nuestra propia subjetividad operatoria{16}, sino porque percibimos el conjunto de sus operaciones:<\/p>\n<p><span>&laquo;Es la construcci&oacute;n de una exterioridad: cuando percibo el movimiento de un animal como un &#8220;zarpazo&#8221;, no penetro en su interior, sino que inserto el segmento percibido de su movimiento en una trayectoria de conju<\/span><span>nto.&raquo; <\/span><a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\">Bueno (80)<\/a> [19]<\/p>\n<p>El &laquo;campo fenom&eacute;nico&raquo; en el que nos situamos no es el del animal (o el beb&eacute;) sino que es el mundo mismo, el mundo construido a escala operatoria humana en el que el t&eacute;rmino hambre tiene significado. La cuesti&oacute;n es que si existiese esa conciencia &laquo;pura&raquo;, entendida como &laquo;pura percepci&oacute;n&raquo; o &laquo;pura experiencia&raquo; sin funcionalidad, ser&iacute;a inaccesible.<\/p>\n<p><span>&laquo;&#8230;no hay posibilidad de separar el orden sensible del orden inteligible, las percepciones de los pensamientos o, si se quiere, las intuiciones de los conceptos. Toda intuici&oacute;n contiene a la vez un concepto y todo concepto contiene una percepci&oacute;n.&raquo;<\/span> <a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\">Bueno, op. cit.<\/a> [20]<\/p>\n<p>As&iacute; pues, la &laquo;autoconciencia&raquo;, entendida como &laquo;lucidez&raquo; o responsividad a est&iacute;mulos corporales internos, requiere, en realidad, de una construcci&oacute;n &laquo;desde fuera&raquo;, apot&eacute;tica. Los &laquo;est&iacute;mulos internos&raquo; se hacen conscientes cuando se ofrecen a distancia: sea la distancia entre diferentes partes del cuerpo, sea la distancia a que se ofrecen las operaciones para el observador.{17} En cambio, los procesos parat&eacute;ticos del organismo (celulares, neuronales, &amp;c.) se dan precisamente a nivel autom&aacute;tico, inconsciente. Por ello, como dijimos, los procesos neurol&oacute;gicos resultan insuficientes por s&iacute; mismos para explicar la percepci&oacute;n y respuesta adecuada al entorno (incluyendo en &eacute;l lo que hay &laquo;bajo la piel&raquo;). El &laquo;mundo interno&raquo; de la sensaciones estimulares corporales no puede presentarse, entonces, como un modo diferente de conciencia.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se habla de autoconciencia, el sentido que se suele utilizar es diferente, haciendo hincapi&eacute; no tanto en uno mismo como fuente de estimulaci&oacute;n, sino m&aacute;s bien en el conocimiento de lo que uno hace y lo que uno es: &laquo;conciencia sobre la propia conciencia&raquo;. El propio Block (1994, p&aacute;g. 213) la define como <span>&laquo;la posesi&oacute;n de un concepto de yo (self) y la habilidad para utilizar este concepto para pensar acerca de uno mismo&raquo;<\/span>{18}. Las anteriores &laquo;dimensiones de conciencia&raquo; son, por decirlo as&iacute;, basales, en el sentido de que si se ven alteradas, se ver&aacute; alterado el comportamiento en su conjunto, pero esto no significa que la autoconciencia pueda ser explicada por ellas. Esta dimensi&oacute;n hace referencia ya a operaciones verbales, espec&iacute;ficamente humanas (lenguaje doblemente articulado) que suponen una equivalencia funcional entre los conceptos y las situaciones (y otras operaciones no-verbales). Al modo como la conciencia, entendida como lucidez, no puede entenderse sin el entorno (no puede explicarse por el sistema nervioso, aunque lo suponga), la autoconciencia no puede reducirse a las anteriores dimensiones de conciencia, ya que requiere de un mundo organizado socialmente, que es el que proporciona precisamente el significado de las operaciones verbales. En este sentido, la autoconciencia puede entenderse como la forma de conciencia espec&iacute;ficamente humana, la forma misma en que <span>&laquo;se manifiesta como activo el ser social del hombre&#8230;&raquo;<\/span> (<a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\">Bueno, op. cit.<\/a>, p&aacute;g. 85)<\/p>\n<p>En una crisis epil&eacute;ptica que curse con un estado crepuscular, se ofrece como alterada la autoconciencia, pero esto no nos obliga a afirmar que la epilepsia sea un problema de comprensi&oacute;n del &laquo;yo&raquo; o un trastorno psicol&oacute;gico (un error cognitivo, una inadecuada conducta verbal) sino m&aacute;s bien que la capacidad de dar cuenta de lo que uno hace requiere, como cualquier otra conducta, de un adecuado funcionamiento general del sistema nervioso; sin que ello signifique que el buen funcionamiento pueda, por s&iacute; mismo, explicar dicha capacidad (o cualquier otra conducta). Al modo como, por ejemplo, una lesi&oacute;n nerviosa puede causar par&aacute;lisis en una mano, sin que eso nos diga nada acerca de la &laquo;par&aacute;lisis del guante&raquo; que pod&iacute;a &laquo;sufrir&raquo; una hist&eacute;rica, cuyo sistema nervioso funcionaba perfectamente.<\/p>\n<p>En este sentido, <span>&laquo;el trastorno mental se ver&iacute;a [&#8230;] como el despliegue de una serie de acciones rec&iacute;procas entre diversos actores y no [&#8230;] como algo debido al presunto disfuncionamiento de alg&uacute;n mecanismo interno. Se entiende que los trastornos mentales presuponen una cultura que organiza tanto el funcionamiento normal de la vida como el mal funcionamiento cuando sea el caso&raquo;<\/span> (Marino P&eacute;rez &Aacute;lvarez, <span>La contingencia generalizada-discriminada como drama.)<\/span> [21]<\/p>\n<p>Podemos establecer, pues, tres modos diferentes de decir la conciencia, que ser&iacute;an los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>   Capacidad de alarma (arousal): atenci&oacute;n, alerta, exhibida por animales con sistema nervioso, con aprendizaje (conductas aprendidas) o sin &eacute;l.<\/li>\n<li>   Lucidez (awareness): darse cuenta del entorno, mostrada por animales con sistema nervioso desarrollado, pero no por animales con conductas innatas, sin aprendizaje.<\/li>\n<li>   Autoconciencia (consciousness): darse cuenta del Mundo y percibir las propias conductas, integradas en &eacute;l. Requiere lenguaje doblemente articulado.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Pero la cuesti&oacute;n, entonces, es que el funcionamiento de esta autoconciencia, nos remite a la cultura que ser&aacute; la que determine su buen funcionamiento, y nos aleja radicalmente de cualquier posible explicaci&oacute;n reduccionista de corte neurobiol&oacute;gico.<\/p>\n<p>Si utiliz&aacute;ramos aqu&iacute; una escala figurada de autoconciencia, su extremo ser&iacute;a el <span>insight <\/span>o &laquo;toma de conciencia&raquo;, entendido, no a la manera de la Gestalt, como un descubrimiento s&uacute;bito{19} sino a la manera freudiana, como una interpretaci&oacute;n, aunque el &laquo;material a interpretar&raquo; no haya que buscarlo en las profundidades del psiquismo sino en la profundidad del mundo (a lo lejos). Pero este material se presenta ya organizado y la propia interpretaci&oacute;n (o interpretaciones) est&aacute; dada socialmente, por lo que no puede depender de la estructura (o la funci&oacute;n) del cerebro ni de la mera adaptaci&oacute;n biol&oacute;gica a un nicho ecol&oacute;gico, sino que descansa en un mundo social previamente organizado (grupos, clases, instituciones). La autoconciencia, como conciencia espec&iacute;ficamente humana, no puede ser entendida ya de un modo subjetivo, sino trascendiendo lo individual; es, en suma, una &laquo;conciencia objetiva&raquo;:<\/p>\n<p><span>&laquo;[&#8230;] el concepto de &#8220;conciencia objetiva&#8221; (conciencia social, supraindividual, no en el sentido de una conciencia sin &#8216;sujeto&#8217;, sino en el sentido de una conciencia que viene impuesta al sujeto en tanto &eacute;ste est&aacute; siendo moldeado por otros sujetos del grupo social). Y debe ser desconectado del concepto de conciencia subjetiva, que nos remite a una conciencia individual, perceptual, distinta y opuesta a la conciencia objetiva.&raquo;<\/span> [22]<\/p>\n<p>En el otro extremo de la escala no estar&iacute;an las conductas autom&aacute;ticas del epil&eacute;ptico (o del son&aacute;mbulo), ni la incapacidad b&aacute;sica de sentir dolor o ver un objeto{20} (todo ello depende del funcionamiento correcto de otros niveles de conciencia) sino m&aacute;s bien la incapacidad para comprender el funcionamiento general de las cosas, la p&eacute;rdida del contacto con el sentido com&uacute;n (el sentido de los otros), la idiotez moral. Por ello resulta tan absurdo pretender explicar lo que trasciende los cuerpos individuales, lo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la piel, desde perspectivas reduccionistas que miran hacia dentro de ella, incluso cuando se ofrece la interacci&oacute;n como contrapartida.<\/p>\n<p>Las explicaciones, no ya de corte neurobiol&oacute;gico, sino incluso las psicol&oacute;gicas, en el sentido estrictamente conductual-funcional del t&eacute;rmino (no en el psico-hist&oacute;rico) resultan insuficientes para explicar la conciencia (espec&iacute;fica) humana, por lo que se hace necesaria una explicaci&oacute;n que tenga en cuenta su car&aacute;cter supra-individual. La conciencia se da en el conocimiento compartido con otros, es un &laquo;saber con&raquo; <span>(cum-scire),<\/span> como la define Ferrater Mora en su <span>Diccionario de Filosof&iacute;a<\/span>[23]. Saber compartido y moldeado por otros incluso cuando se da <span>&laquo;dentro de una sola persona, con referencia a los diversos hechos o actos de su vida&raquo;<\/span> (ib&iacute;dem). Precisamente, este car&aacute;cter de la conciencia supraindividual que &laquo;se vuelve hacia dentro&raquo;, hacia uno mismo, es el que nos permite hablar de conciencia psicol&oacute;gica y de conciencia moral (la voz de la conciencia) pero s&oacute;lo porque se reflexiona sobre los propios actos en cuanto que se ajustan mejor o peor a modelos gen&eacute;ricos culturales de comportamiento (psicolog&iacute;a) o a patrones de normas y valores propios de grupos espec&iacute;ficos (moral), sin perjuicio de que ambos tipos de reflexi&oacute;n puedan interseccionar o confundirse entre s&iacute;. La raz&oacute;n para el auge de la neurociencia o ciencia cognitiva quiz&aacute; haya que buscarlo entonces en motivaciones de tipo ideol&oacute;gico, que escapan ya al objetivo de este trabajo. [Puede verse al respecto <a href=\"http:\/\/www.filosofia.net\/materiales\/num\/num18\/Mentalismo1.htm\">el art&iacute;culo de Robles y Caballero<\/a> anteriormente citado.]<\/p>\n<p>De modo que el <span>&laquo;concepto de yo (self) y la habilidad para utilizar este concepto para pensar acerca de uno mismo&raquo;<\/span> al que hac&iacute;a referencia Block, es un producto social, fruto adem&aacute;s de una cultura muy determinada, la cultura moderna occidental. Lo que nos dota de una identidad individual, de la conciencia de uno mismo, del yo reconocible, claro y distinto, es precisamente, por decirlo con t&eacute;rminos de la psicolog&iacute;a conductista, el refuerzo de los otros. La identidad misma es el refuerzo social. Pero tambi&eacute;n lo social nos enfrenta a otros y, de ese modo, a nosotros mismos, en tanto que integrados y moldeados por grupos diferentes, en cuanto que sometidos irremediablemente a planos contradictorios, a trayectorias contrapuestas, a desajustes, a conflictos. La conciencia no ha de entenderse entonces de un modo correlacional, como propia de un sujeto, un organismo (o un cerebro hipostasiado) que es &laquo;consciente del entorno que le rodea&raquo;, sino en un sentido relacional, entendiendo a la persona enclasada en grupos que lo someten a conflicto de modo inevitable:<\/p>\n<p><span>&laquo;La conciencia se nos define entonces, por tanto, como ese mismo conflicto, cuando en un punto individual, se llegan a hacer presentes los desajustes o las inconmensurabilidades [&#8230;] asociados a diversos grupos, de los cuales los individuos forman parte. La conciencia es algo as&iacute; como una percepci&oacute;n de diferencias y, por tanto, es siempre conciencia pr&aacute;ctica (operatoria).&raquo;<\/span> <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/filomat\/df302.htm\">[24]<\/a><\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p><span><span>Referencias<\/span><\/p>\n<p>[1] <a href=\"http:\/\/www.uchile.cl\/instituto\/medicina\/boletin\/boletinxxxv\">http:\/\/www.uchile.cl\/instituto\/medicina\/boletin\/boletinxxxv<\/a><\/p>\n<p>[2] Rodolfo Llin&aacute;s (2003), <span>El cerebro y el mito del yo. El papel de las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos, <\/span>Editorial Norma, Bogot&aacute;.<\/p>\n<p>[3] <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/index.php?action=article&amp;id_article=67982\">http:\/\/www.tendencias21.net\/index.php?action=article&amp;id_article=67982<\/a><\/p>\n<p>[4] Francis Crick (2003), <span>La hip&oacute;tesis sorprendente. La b&uacute;squeda cient&iacute;fica del alma,<\/span> Editorial Debate.<\/p>\n<p>[5] John R. Searle, &laquo;Los misterios de la mente I y II&raquo;, art&iacute;culos publicados en la revista <span>Vuelta<\/span>, n&ordm; 231 y n&ordm; 232, febrero y marzo 1996, M&eacute;xico.<\/p>\n<p>[6] G. M. Edelman (1990), <span>Bright air, brilliant fire. On the matter of mind,<\/span> Basic Books, Nueva York. Este libro es una sistematizaci&oacute;n de las teor&iacute;as de este autor, recogidas en tres libros anteriores: <span>Neural darwinism<\/span> (1987); <span>Topobiology<\/span> (1988) y <span>The remembered present<\/span> (1989).<\/p>\n<p>[7] Traducci&oacute;n de Carlos Mu&ntilde;oz Guti&eacute;rrez del cap&iacute;tulo 10 de <span>Wider than the sky,<\/span> (2004), &laquo;The phenomenal gift of consciousness&raquo;. Yale University Press. <a href=\"http:\/\/serbal.pntic.mec.es\/~cmunoz11\/index.html\">http:\/\/serbal.pntic.mec.es\/~cmunoz11\/index.html<\/a><\/p>\n<p>[8] Vicente M. Sim&oacute;n (2000), &laquo;La conciencia humana: integraci&oacute;n y complejidad&raquo;, <span>Psicothema<\/span>, vol. 12, n&ordm; 1, p&aacute;gs. 15-24<\/p>\n<p>[9] Francisco Aboitiz, &laquo;Sincron&iacute;a, conciencia y el &#8220;problema duro&#8221; de la neuro-ciencia&raquo;:, Rev. Chil. Neuro-Psiquiat., 2001; 39: 281-5.<\/p>\n<p>[10] Francisco Varela (1990), Las ciencias cognitivas: tendencias y perspectivas, Editorial Gedisa, Barcelona.<\/p>\n<p>[11] R. Penrose (1996), <span>Las sombras de la mente<\/span>, Cr&iacute;tica, Barcelona.<\/p>\n<p>[12] F. J. Robles &amp; V. Caballero, &laquo;Mentalismo m&aacute;gico y sociedad telem&aacute;tica&raquo;, <span>Cuaderno de materiales, <\/span>n&ordm; 18.<br \/><a href=\"http:\/\/www.filosofia.net\/materiales\/num\/num18\/Mentalismo1.htm\">http:\/\/www.filosofia.net\/materiales\/num\/num18\/Mentalismo1.htm<\/a><\/p>\n<p>[13] R. Penrose, op. cit.<\/p>\n<p>[14] John R. Searle (1996), <span>El redescubrimiento de la mente,<\/span> Cr&iacute;tica, Barcelona.<\/p>\n<p>[15] <a href=\"http:\/\/symploke.trujaman.org\/index.php?title=Apariencia\">http:\/\/symploke.trujaman.org\/index.php?title=Apariencia<\/a><br \/><span><span title=\"Enlace\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.blogger.com\/img\/blank.gif\" alt=\"Enlace\" border=\"0\"><\/span><\/span><\/span><span><br \/>[16] N. Block (1994), &laquo;Consciousness&raquo;, En S. Guttenplan (Comp.), <span>A Companion to the Philosophy of Mind,<\/span> Blackwell, Oxford.<\/p>\n<p>[17] N. Block (1995), &laquo;On a confusion about a function of consciousness&raquo;, <span>Behavioral and Brain Sciences, <\/span>18, 227-247.<\/p>\n<p>[18] T. Nagel (1974), &laquo;What Is It Like to Be a Bat?&raquo;, <span>Philosophical Review<\/span>, 83 (4) 435-450. En N. Block, O. Flanagan y G. G&uuml;zeldere (comps.), <span>The Nature of Consciousness<\/span>, MIT Press, Cambridge, MA.<\/p>\n<p>[19] Gustavo Bueno (1980), <a href=\"http:\/\/www.fgbueno.es\/gbm\/gb80indi.htm\"><span>El individuo en la historia. Comentario a un texto de Arist&oacute;teles, Po&eacute;tica,<\/span><\/a> 1451b. Discurso inaugural del Curso 1980-81, Universidad de Oviedo, p&aacute;g. 79.<\/p>\n<p>[20] Gustavo Bueno, Op. cit., p&aacute;gs. 60-61.<\/p>\n<p>[21] <a href=\"http:\/\/www.metapsicologia.com\/articles.php?do=viewart&amp;id=9&amp;cat=10\">http:\/\/www.metapsicologia.com\/articles.php?do=viewart&amp;id=9&amp;cat=10<br \/><\/a><br \/>[22] Pelayo Garc&iacute;a Sierra, <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/filomat\/\"><span>Diccionario filos&oacute;fico<\/span><\/a> [297]<\/p>\n<p>[23] Jos&eacute; Ferrater Mora (1976), <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/enc\/fer\/fer.htm\"><span>Diccionario de filosof&iacute;a,<\/span><\/a> Alianza Editorial, Madrid.<\/p>\n<p>[24] Pelayo Garc&iacute;a Sierra, <span>Diccionario filos&oacute;fico<\/span> [302]<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p><span>Notas<\/span><br \/>{1} Carlos Mu&ntilde;oz Guti&eacute;rrez, en un art&iacute;culo en el que comenta las teor&iacute;as de Edelman dice: &laquo;podemos entonces decir que una ciencia nueva ha colonizado el &aacute;mbito del saber, ha colocado a sus gentes en instituciones y ha creado hogares donde habitar. Desde muchas direcciones, a trav&eacute;s de muchos caminos se llega a esta nueva ciudad que se ha llamado neurociencia o ciencia cognitiva. <a href=\"http:\/\/aparterei.com\/\">http:\/\/aparterei.com<\/a><\/p>\n<p>{2} James Watson no le va a la zaga: en una entrevista en la <span>BBC <\/span>de Londres afirm&oacute;, sin rastro de iron&iacute;a, que la estupidez humana es una enfermedad y que alg&uacute;n d&iacute;a lograr&aacute; ser curada.<\/p>\n<p>{3} Se postula un factor gen&eacute;tico de inteligencia (G de Spearman) o una &laquo;inteligencia fluida&raquo;, frente a otra &laquo;cristalizada&raquo; o cultural (Cattell). Pero, si existiera inteligencia tal &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a accederse a ella? Se habla de test libres de influencias culturales (matrices de Raven, por ejemplo) como si el mero hecho de responder a un test no fuese ya algo cultural. La inteligencia debe entenderse como algo normativo, relacionado siempre con diversos niveles de acceso a patrones culturales por parte de distintas personas.<\/p>\n<p>{4} Edelman le confiere a este sistema b&aacute;sico una &laquo;memoria de valor&raquo;, entendiendo as&iacute; que la configuraci&oacute;n primaria &laquo;recuerda&raquo; aquello que es bueno para el mantenimiento vital del organismo. La percepci&oacute;n se categoriza entonces (buena\/mala) antes de pasar a modificar el mapa.<\/p>\n<p>{5} Tambi&eacute;n la del hemisferio cerebral derecho del hombre: si se realizara una callosotom&iacute;a, deber&iacute;a presentar una conciencia inmediata y sucesiva, que es supuestamente la conciencia de un animal.<\/p>\n<p>{6} Para este autor, hay un &laquo;cerebro global&raquo; que no es s&oacute;lo humano sino que est&aacute; tejido entre todas las especies. Una masa mental que anuda los continentes, los oc&eacute;anos y los cielos.<\/p>\n<p>{7} Varela impuls&oacute; un paradigma de investigaci&oacute;n llamado &laquo;neurofenomenolog&iacute;a&raquo;, en el que intent&oacute; conciliar la investigaci&oacute;n neurobiol&oacute;gica y su experiencia relacionada con la pr&aacute;ctica budista.<\/p>\n<p>{8} Personas con lesiones en la formaci&oacute;n reticular pueden llegar a dormir durante d&iacute;as.<\/p>\n<p>{9} Salvo que entendamos que un animal que se adapta adecuadamente hace &#8216;juicios&#8217; o tiene &#8216;ideas&#8217;.<\/p>\n<p>{10} Muchos animales no necesitan, obviamente, de la luz para desarrollar sus conductas adaptativas, pero se entiende que el concepto est&aacute; construido a la escala funcional humana.<\/p>\n<p>{11} De hecho, suele ser habitual en crisis epil&eacute;pticas, pero es f&aacute;cil que en ocasiones se diagnostique como un trastorno psiqui&aacute;trico.<\/p>\n<p>{12} En concreto, una hipersincronizaci&oacute;n neuronal, que extiende la actividad nerviosa de unas neuronas a otras, como una mancha de aceite.<\/p>\n<p>{13} Se entiende que las situaciones de falta de lucidez o alerta son &#8216;normales&#8217; y se presentan en muchas situaciones (tras un sue&ntilde;o profundo, una comida copiosa o un shock moment&aacute;neo) pero se ofrecen como patol&oacute;gicas cuando se hacen estables, cuando se convierten en verdaderos &#8216;estados de conciencia&#8217;.<\/p>\n<p>{14} En palabras de Nagel: &laquo;lo-que-se-siente&raquo; (what-it&#8217;s-like) (Nagel, 1974) [18]<\/p>\n<p>{15} Lo que ser&iacute;a mentalismo.<\/p>\n<p>{16} El concepto de &#8217;empat&iacute;a&#8217; de la psicolog&iacute;a humanista.<\/p>\n<p>{17} Incluso cuando el observador es uno mismo: los m&eacute;todos introspeccionistas de la psicof&iacute;sica requer&iacute;an de la comunicaci&oacute;n verbal de lo sentido y sus resultados estaban viciados por el entrenamiento previo.<\/p>\n<p>{18} Aunque considera que cae dentro del &aacute;mbito de las explicaciones del conexionismo, la neurociencia cognitiva, &amp;c.<\/p>\n<p>{19} Un cambio perceptivo, a partir de un cambio neurol&oacute;gico, fruto a su vez de un cambio f&iacute;sico en el entorno, en funci&oacute;n todo ello de un isomorfismo universal postulado ad-hoc precisamente para justificar el insight<\/p>\n<p>{20} V.g.: en el blindshigt o visi&oacute;n ciega, producida por lesiones en el &aacute;rea visual primaria, se pierde la conciencia de percepci&oacute;n visual, aunque queda cierta capacidad de discriminaci&oacute;n no consciente. <\/span><\/p>\n<div>Un espacio para dudar. Ateos, agn&oacute;sticos, esc&eacute;pticos. Reflexi&oacute;n, ensayo, debate. Arte y literatura. Humanismo secular.<\/div>\n","protected":false},"author":79,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,34,300],"tags":[],"class_list":["post-16441","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blogs-colaboradores","category-ciencia","category-materialismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16441","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/79"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16441"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16441\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23226,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16441\/revisions\/23226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16441"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16441"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16441"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}