{"id":1816,"date":"2008-02-07T20:29:15","date_gmt":"2008-02-07T19:29:15","guid":{"rendered":"http:\/\/redatea.net\/index.php\/laicismo-clericalismo-y-sociedad-civil-la-imposible-modernizacion-de-la-iglesia-y-del-antiguo-regimen\/"},"modified":"2008-02-07T20:29:15","modified_gmt":"2008-02-07T19:29:15","slug":"laicismo-clericalismo-y-sociedad-civil-la-imposible-modernizacion-de-la-iglesia-y-del-antiguo-regimen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/laicismo-clericalismo-y-sociedad-civil-la-imposible-modernizacion-de-la-iglesia-y-del-antiguo-regimen\/","title":{"rendered":"Laicismo, clericalismo y sociedad civil. La imposible modernizaci\u00c3\u00b3n de la Iglesia y del Antiguo R\u00c3\u00a9gimen."},"content":{"rendered":"<p>Por Javier Fisac Seco <\/p>\n<p>La beligerancia de la jerarqu\u00c3\u00ada cat\u00c3\u00b3lica, \u00c3\u00banico magisterio en cuestiones de doctrina y moral, contra la soberan\u00c3\u00ada nacional, impulsada por todos los papas desde la Revoluci\u00c3\u00b3n francesa hasta hoy por el actual Papa, quien, en sus agitados mensajes no desaprovecha para cuestionar la legitimidad legislativa de los parlamentos democr\u00c3\u00a1ticos y exigir su sumisi\u00c3\u00b3n a la \u00e2\u20ac\u0153moral cristiana\u00e2\u20ac\u009d, nos ha dejado al descubierto dos cuestiones: la del laicismo y la de las \u00e2\u20ac\u0153diferentes corrientes, tendencias y divisiones que existen dentro de la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica\u00e2\u20ac\u009d, seg\u00c3\u00ban afirman los modernistas cat\u00c3\u00b3licos. A estos dos asuntos quiero dedicar este art\u00c3\u00adculo citando las declaraciones que, sobre este tema, ya hab\u00c3\u00adan hecho los papas desde el siglo XIX. Que no se lo pierda nadie, hablan por s\u00c3\u00ad solas. <\/p>\n<p>Sobre la cuesti\u00c3\u00b3n terminol\u00c3\u00b3gica del lo laico, muy a prop\u00c3\u00b3sito me vienen las palabras de Juan Francisco Gonz\u00c3\u00a1lez Bar\u00c3\u00b3n, presidente de la asociaci\u00c3\u00b3n  Europalaica, quien en su exposici\u00c3\u00b3n ante el I. Concilio Ateo, recientemente celebrado en Toledo, dec\u00c3\u00ada: \u00e2\u20ac\u0153El prop\u00c3\u00b3sito de estas nociones y estas dicotom\u00c3\u00adas analizadas: laicidad frente a laicismo, laicidad inclusiva frente al modelo institucional franc\u00c3\u00a9s de laicidad  sin adjetivos, laicismo moderno frente a laicismo a secas\u00e2\u20ac\u00a6 es siempre el mismo: el establecimiento o la consolidaci\u00c3\u00b3n de un poder espiritual al que todos debemos plegarnos, constre\u00c3\u00b1idos a ello por los poderes p\u00c3\u00bablicos en su papel de brazos seculares.\u00e2\u20ac\u009d<br \/>\nEvidentemente, detr\u00c3\u00a1s del debate siempre encontramos a personas de creencia cat\u00c3\u00b3lica a las que parece costarles trabajo resignarse a ser sencillamente ciudadanos. Y es que no debemos olvidar que el t\u00c3\u00a9rmino laico fue creado por el clero cristiano para dejar establecido que existen dos sociedades: la clerical\/religiosa y la laica\/religiosa, ambas sometidas a la direcci\u00c3\u00b3n del clero. Es la tradicional teor\u00c3\u00ada pol\u00c3\u00adtica religiosa sobre el origen del Poder, expresada por primera vez en el siglo V como teor\u00c3\u00ada de las \u00e2\u20ac\u0153dos espadas\u00e2\u20ac\u009d. El laicismo es un t\u00c3\u00a9rmino de reminiscencias religiosas en su origen, aunque hoy se haya vuelto en su contra. No obstante, a m\u00c3\u00ad no me gusta el t\u00c3\u00a9rmino porque da por supuesto que aunque no seamos cat\u00c3\u00b3licos, aunque no fu\u00c3\u00a9ramos practicantes de religi\u00c3\u00b3n alguna, aunque fu\u00c3\u00a9ramos ateos, impl\u00c3\u00adcitamente estamos reconociendo que, efectivamente, si existe lo laico tambi\u00c3\u00a9n existe lo religioso. Dos sociedades paralelas dispuestas a tutearse.<\/p>\n<p>Savater en sus \u00e2\u20ac\u0153cinco tesis sobre laicismo\u00e2\u20ac\u009d se expresa con la mayor normalidad en t\u00c3\u00a9rminos de sociedad laica como si hubiera una sociedad religiosa. Victorino Mayoral habla con la mayor naturalidad de pasar de un \u00e2\u20ac\u0153 Estado confesional a un Estado pluriconfesional\u00e2\u20ac\u009d y de \u00e2\u20ac\u0153libertad religiosa\u00e2\u20ac\u009d asociada a las religiones o iglesias( \u00e2\u20ac\u0153El laicismo a\u00c3\u00ban espera turno\u00e2\u20ac\u009d, El Pa\u00c3\u00ads, 24-I-08). Y lo hacen desde posiciones progresistas. A Peces-Barba, le extra\u00c3\u00b1a y sorprende que el laicismo sea &#8220;una actitud enfrentada y beligerante con la Iglesia&#8221;.( \u00e2\u20ac\u0153Sobre laicidad y laicismo, \u00e2\u20ac\u0153El Pa\u00c3\u00ads, 19-IX-07). Pero \u00c2\u00bfes que no conoce la historia de la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica y las razones del anticlericalismo, as\u00c3\u00ad como las constituciones de la Primera y Segunda Rep\u00c3\u00bablicas? No ha entendido que la iglesia es el clero y que \u00c3\u00a9ste, su alto clero, formaba parte de los estamentos privilegiados, la aristocracia laica y clerical, y que lo l\u00c3\u00b3gico es que desapareciera con la ca\u00c3\u00adda del Antiguo R\u00c3\u00a9gimen \u00c2\u00bfC\u00c3\u00b3mo no va a ser beligerante el pueblo contra los privilegiados? Lo extra\u00c3\u00b1o hubiera sido lo contrario. Claro que, la soluci\u00c3\u00b3n la tiene con el nuevo palabro \u00e2\u20ac\u0153la laicidad\u00e2\u20ac\u009d porque, &#8220;garantiza la neutralidad en el tema religioso, el pluralismo, los derechos y las libertades\u00e2\u20ac\u009d. O sea que una democracia atea que defienda los derechos individuales, la felicidad, el placer y una moral progresista no represiva no garantiza el pluralismo, los derechos y las libertades. <\/p>\n<p>Sin embargo, Rafael D\u00c3\u00adaz Salazar afirma, en su libro reci\u00c3\u00a9n publicado \u00e2\u20ac\u0153Espa\u00c3\u00b1a laica\u00e2\u20ac\u009d, lo contrario: &#8220;El laicismo no es antirreligioso&#8221;\u00e2\u20ac\u00a6&#8221;El proyecto laico no es antirreligioso. Su fin es fortalecer una ciudadan\u00c3\u00ada moral y socialmente activa y a ello pueden contribuir las religiones y las iglesias&#8221;. Pero, pregunto yo a Rafael, \u00c2\u00bfc\u00c3\u00b3mo pueden contribuir las religiones a fortalecer la ciudadan\u00c3\u00ada moral y socialmente activa? Si no reconocen ni la soberan\u00c3\u00ada nacional, ni al individuo como sujeto de derechos, ni la forma de gobierno basada en la democracia como m\u00c3\u00a1s deseable que las teocr\u00c3\u00a1ticas, absolutistas y dictatoriales. Seg\u00c3\u00ban expuso Le\u00c3\u00b3n XIII en la enc\u00c3\u00adclica \u00e2\u20ac\u0153Inmortale Dei\u00e2\u20ac\u009d donde sin cortarse un pelo afirm\u00c3\u00b3: &#8230;\u00e2\u20ac\u009dSin duda ninguna si se compara esta clase de Estado moderno(el liberal democr\u00c3\u00a1tico) de que hablamos con otro Estado, ya real, ya imaginario, donde se persiga tir\u00c3\u00a1nica y desvergonzadamente el nombre cristiano, aqu\u00c3\u00a9l podr\u00c3\u00a1 parecer m\u00c3\u00a1s tolerable. Pero los principios en que se fundan son, como antes dijimos, tales, que nadie los puede aprobar (&#8230;) <\/p>\n<p>\u00c2\u00bfQu\u00c3\u00a9 valores son esos, sigo preguntando a Rafael, que la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica puede aportar para enriquecer la moral progresista  y ciudadana frente a la moral sexual represiva y religiosa? Que es su propia moral de origen y de casta. Este es el enigma que nunca nos desvelan los laicos cat\u00c3\u00b3licos como Peces Barba o D\u00c3\u00adaz Salazar. Pero no hay que desanimarse. Yo seguir\u00c3\u00a9 esperando que nos sirvan en bandeja esa aportaci\u00c3\u00b3n \u00e2\u20ac\u0153moral religiosa\/humanista\u00e2\u20ac\u009d. A fin de cuentas es esta aportaci\u00c3\u00b3n la que nos permitir\u00c3\u00a1 distinguir lo nuevo y lo viejo. A ver si se deciden.<\/p>\n<p>\u00c2\u00bfNo ser\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s acertado exigir a las religiones que incluyan en sus textos sagrados una declaraci\u00c3\u00b3n a favor de los \u00e2\u20ac\u0153Derechos fundamentales\u00e2\u20ac\u009d, de la democracia y del derecho a la felicidad y al placer sexual? Son ellos, el clero, quienes tienen que empezar a pensar como ciudadanos y a sustituir su moral sexual represiva por una moral progresista. Claro que, entonces qu\u00c3\u00a9 funci\u00c3\u00b3n tendr\u00c3\u00ada la religi\u00c3\u00b3n?<br \/>\nEn los comienzos de las revoluciones liberales s\u00c3\u00b3lo un pa\u00c3\u00ads y una persona volvieron a plantear la cuesti\u00c3\u00b3n en t\u00c3\u00a9rminos cl\u00c3\u00a1sicos: fue Jefferson, en los or\u00c3\u00adgenes de los Estados Unidos, quien, declar\u00c3\u00b3: \u00e2\u20ac\u0153Creyendo con ustedes que la religi\u00c3\u00b3n es un asunto entre un hombre y su Dios solo, por lo que no deben rendirse cuentas a nadie en funci\u00c3\u00b3n del dios en el que crea, que los poderes legislativos del gobierno alcanzan las acciones solamente y no las opiniones, contemplo con reverencia soberana aquel hecho en su totalidad. El pueblo americano declar\u00c3\u00b3 que sus legislaturas no deben &#8220;promulgar alguna ley con respecto de establecer una religi\u00c3\u00b3n ni prohibir el ejercicio libre de ella,&#8221; edificando un muro de separaci\u00c3\u00b3n entre la iglesia y el Estado. Adhiri\u00c3\u00a9ndome a esta expresi\u00c3\u00b3n de la voluntad suprema de la naci\u00c3\u00b3n a favor de los derechos de consciencia, ver\u00c3\u00a9 con satisfacci\u00c3\u00b3n sincera el progreso de aquellos sentimientos que tienen tendencia a restaurar al hombre todos sus derechos naturales, estando convencido que \u00c3\u00a9l no tiene derecho natural en oposici\u00c3\u00b3n a sus deberes sociales.\u00e2\u20ac\u009dPoco despu\u00c3\u00a9s ser\u00c3\u00ada aprobada la \u00e2\u20ac\u0153Virginia Statute of Religious Liberty\u00e2\u20ac\u009d, la ley sobre libertad religiosa frente al Estado. Curioso. Pero no voy a detenerme, ahora, en esta brillante paradoja.<\/p>\n<p>Porque lo que quiero destacar es que todas las revoluciones liberales no s\u00c3\u00b3lo establecieron la ruptura con la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica, sino que, ignorando el hecho religioso en sus constituciones, establecieron que \u00e2\u20ac\u0153la soberan\u00c3\u00ada es el pueblo\u00e2\u20ac\u009d, (concepto que se ir\u00c3\u00a1 dilatando con el paso del tiempo) y que la sociedad es una sociedad civil integrada por hombres (y en su momento mujeres) libres. Y son libres y ciudadanos porque tienen derechos a la libertad, a la seguridad, a opini\u00c3\u00b3n, a la expresi\u00c3\u00b3n, a la creencia o incredulidad\u00e2\u20ac\u00a6etc.<br \/>\nY esto es lo que yo quiero plantear  en los mismos t\u00c3\u00a9rminos. S\u00c3\u00b3lo existe una sociedad: la civil, constituida por ciudadanos libres que disfrutando de estos derechos individuales pueden creer o no creer en uno o m\u00c3\u00a1s dioses. Por lo tanto, proclamado este derecho individual, huelgan otros conceptos, como el de libertad religiosa, porque la libertad, religiosa o de cualquier otro contenido, s\u00c3\u00b3lo puede ser un derecho individual y nunca el derecho de una organizaci\u00c3\u00b3n o instituci\u00c3\u00b3n. Si admiti\u00c3\u00a9ramos este derecho corporativo entrar\u00c3\u00adamos en contradicci\u00c3\u00b3n con los derechos individuales que son, con el individuo, el \u00c3\u00banico fundamento de la sociedad democr\u00c3\u00a1tica. De manera que ning\u00c3\u00ban Estado democr\u00c3\u00a1tico puede establecer relaciones bilaterales, de igual a igual, con instituciones religiosas para acordar el establecimiento de privilegios a estas instituciones en nombre de un concepto supraindividual: la libertad religiosa. Inexistente en cualquier declaraci\u00c3\u00b3n de derechos fundamentales. Las relaciones con las instituciones religiosas deber\u00c3\u00a1n ser como las que mantenga con cualquier otra asociaci\u00c3\u00b3n como una ONG, por ejemplo. Relaciones de soberano a s\u00c3\u00babdito. Dejando bien claro que los soberanos son los ciudadanos y los s\u00c3\u00babditos cualesquiera instituciones supraindividuales.<br \/>\nY como no es admisible esta relaci\u00c3\u00b3n bilateral, ning\u00c3\u00ban ciudadano y ninguna religi\u00c3\u00b3n pueden tener unos valores contrarios a los democr\u00c3\u00a1ticos. Y en ning\u00c3\u00ban caso pueden imponer esos valores a los ciudadanos. Cada ciudadano, siendo libre, es anterior a la religi\u00c3\u00b3n y como tal s\u00c3\u00b3lo est\u00c3\u00a1 obligado a cumplir las leyes aprobadas por sus instituciones democr\u00c3\u00a1ticas. Si quiere cumplir otras ser\u00c3\u00a1 en su intimidad y siempre que no entren en contradicci\u00c3\u00b3n con los Derechos Humanos o las declaraciones fundamentales de derechos, contenidas en las constituciones democr\u00c3\u00a1ticas.<\/p>\n<p>Tanto Peces Barba como D\u00c3\u00adaz Salazar son personas que han mantenido v\u00c3\u00adnculos con la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica. D\u00c3\u00adaz Salazar, y aqu\u00c3\u00ad es a donde quer\u00c3\u00ada llegar,  representa una corriente de opini\u00c3\u00b3n seg\u00c3\u00ban la cual dentro de la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica existen varias iglesias y corrientes de pensamiento enfrentadas. El problema del fundamentalismo no es un problema contenido en la doctrina de esta religi\u00c3\u00b3n sino una actitud caracter\u00c3\u00adstica de una corriente dentro de la Iglesia. Bastar\u00c3\u00ada con derrotar a los fundamentalistas para que los \u00e2\u20ac\u0153modernos\u00e2\u20ac\u009d modernizaran la Iglesia.<\/p>\n<p>Bien, D\u00c3\u00adaz Salazar, sin tener que militar necesariamente en el PSOE, es un te\u00c3\u00b3rico de la corriente socialista m\u00c3\u00a1s derechista y tradicionalista: la representada y encarnada por Bono. Los dos manchegos. D\u00c3\u00adaz Salazar viene sosteniendo que la renovaci\u00c3\u00b3n ideol\u00c3\u00b3gica del socialismo y de la izquierda pasa por una asimilaci\u00c3\u00b3n de los valores \u00e2\u20ac\u0153humanistas\u00e2\u20ac\u009d cristianos por parte de los socialistas (\u00e2\u20ac\u0153La izquierda y el cristianismo\u00e2\u20ac\u009d, Taurus, 1998). Y Bono lo pone en pr\u00c3\u00a1ctica, pues no en vano presume que el 80% de los militantes del PSOE manchego son cat\u00c3\u00b3licos. No voy a entrar ahora en desmentir que el cristianismo no puede ser humanista porque lo que es divino es antag\u00c3\u00b3nico de lo humano. Voy, simplemente, a terminar citando a un Papa sobre la otra tesis que viene sosteniendo D\u00c3\u00adaz Salazar y la corriente derechista, tradicionalista y, ahora tambi\u00c3\u00a9n, la posibilista de que si existen corrientes dentro de la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica lo que debe hacerse es destronar a los fundamentalistas y llevar al Poder a los modernos. Entonces, les pregunto, \u00c2\u00bfel problema religioso se habr\u00c3\u00ada terminado? \u00c2\u00bfDeberemos, entonces, someter nuestra voluntad, la voluntad de los ciudadanos, hasta entonces libres, a la voluntad del clero expresada en sus dogmas y su moral sexual represiva, s\u00c3\u00b3lo porque, al decir de esta corriente social-cristiana, ya no son fundamentalistas, sino modernos? A ver si alguno nos explica este galimat\u00c3\u00adas porque no hay quien lo entienda.<\/p>\n<p>La cuesti\u00c3\u00b3n es que desde Trento las divisiones dentro de la Iglesia son de formas nunca de contenidos porque la moral, la doctrina, los valores son los mismos. S\u00c3\u00b3lo que unos, los modernos aceptan la debilidad de su instituci\u00c3\u00b3n cuando la sociedad se democratiza y otros, los fundamentalistas pasan a la ofensiva cuando creen que la sociedad pol\u00c3\u00adtica tiene grietas por la que infiltrase, debilitarla y acabar someti\u00c3\u00a9ndola a su voluntad. Por encima de las diferencias permanece que es una ideolog\u00c3\u00ada totalitaria. Incompatible con la democracia, los derechos individuales y la felicidad. De manera que gobierne la corriente que gobierne el problema seguir\u00c3\u00ada estando ah\u00c3\u00ad: el clero contra el pueblo. Las dos sociedades. <\/p>\n<p>Y termino citando al Papa Gregorio XVI quien, el 15 de agosto de 1832 public\u00c3\u00b3 una carta enc\u00c3\u00adclica \u00e2\u20ac\u0153Mirari vos\u00e2\u20ac\u009d sobre los \u00e2\u20ac\u0153errores modernos\u00e2\u20ac\u009d (estos son, seg\u00c3\u00ban los Papas, los derechos individuales, la libertad de pensamiento y la democracia), en la que, anticip\u00c3\u00a1ndose a las tesis derechistas del PSOE, de Bono y de D\u00c3\u00adaz Salazar explica c\u00c3\u00b3mo los modernos no pueden hacerse con la direcci\u00c3\u00b3n de la Iglesia por la sencilla raz\u00c3\u00b3n de que la Iglesia no puede modernizarse. Es una contradicci\u00c3\u00b3n in terminis. Dice este Papa:<br \/>\n\u00e2\u20ac\u0153Admirados tal vez est\u00c3\u00a1is, Venerables Hermanos, porque desde que sobre Nuestra peque\u00c3\u00b1ez pesa la carga de toda la Iglesia, todav\u00c3\u00ada no os hemos dirigido Nuestras Cartas seg\u00c3\u00ban Nos reclamaban as\u00c3\u00ad el amor que os tenemos como una costumbre que viene ya de los primeros siglos. Ardiente era, en verdad, el deseo de abriros inmediatamente Nuestro coraz\u00c3\u00b3n, y, al comunicaros Nuestro mismo esp\u00c3\u00adritu, haceros o\u00c3\u00adr aquella misma voz con la que, en la persona del beato Pedro, se Nos mand\u00c3\u00b3 confirmar a nuestros hermanos.<br \/>\nPero bien conocida os es la tempestad de tantos desastres y dolores que, desde el primer tiempo de nuestro Pontificado, Nos lanz\u00c3\u00b3 de repente a alta mar; en la cual, de no haber hecho prodigios la diestra del Se\u00c3\u00b1or, Nos hubiereis visto sumergidos a causa de la m\u00c3\u00a1s negra conspiraci\u00c3\u00b3n de los malvados. Nuestro \u00c3\u00a1nimo rehuye el renovar nuestros justos dolores aun s\u00c3\u00b3lo por el recuerdo de tantos peligros; preferimos, pues, bendecir al Padre de toda consolaci\u00c3\u00b3n que, humillando a los perversos, Nos libr\u00c3\u00b3 de un inminente peligro y, calmando una tan horrenda tormenta, Nos permiti\u00c3\u00b3 respirar. Al momento Nos propusimos daros consejos para sanar las llagas de Israel, pero el gran n\u00c3\u00bamero de cuidados que pes\u00c3\u00b3 sobre Nos para lograr el restablecimiento del orden p\u00c3\u00bablico, fue causa de nueva tardanza para nuestro prop\u00c3\u00b3sito.<\/p>\n<p>La insolencia de los facciosos, que intentaron levantar otra vez bandera de rebeli\u00c3\u00b3n, fue nueva causa de silencio. Y Nos, aunque con grand\u00c3\u00adsima tristeza, nos vimos obligados a reprimir con mano dura la obstinaci\u00c3\u00b3n de aquellos hombres cuyo furor, lejos de mitigarse por una impunidad prolongada y por nuestra benigna indulgencia, se exalt\u00c3\u00b3 mucho m\u00c3\u00a1s a\u00c3\u00ban; y desde entonces, como bien pod\u00c3\u00a9is colegir, Nuestra preocupaci\u00c3\u00b3n cotidiana fue cada vez m\u00c3\u00a1s laboriosa.<\/p>\n<p>Mas habiendo tomado ya posesi\u00c3\u00b3n del Pontificado en la Bas\u00c3\u00adlica de Letr\u00c3\u00a1n, seg\u00c3\u00ban la costumbre establecida por Nuestros mayores, lo que hab\u00c3\u00adamos retrasado por las causas predichas, sin dar lugar a m\u00c3\u00a1s dilaciones, Nos apresuramos a dirigiros la presente Carta, testimonio de Nuestro afecto para con vosotros, en este grat\u00c3\u00adsimo d\u00c3\u00ada en que celebramos la solemne fiesta de la gloriosa Asunci\u00c3\u00b3n de la Sant\u00c3\u00adsima Virgen, para que Aquella misma, que Nos fue patrona y salvadora en las mayores calamidades, Nos sea propicia al escribiros, iluminando Nuestra mente con celestial inspiraci\u00c3\u00b3n para daros los consejos que m\u00c3\u00a1s saludables puedan ser para la grey cristiana. <\/p>\n<p>Los males actuales<br \/>\n2. Tristes, en verdad, y con muy apenado \u00c3\u00a1nimo Nos dirigimos a vosotros, a quienes vemos llenos de angustia al considerar los peligros de los tiempos que corren para la religi\u00c3\u00b3n que tanto am\u00c3\u00a1is. Verdaderamente, pudi\u00c3\u00a9ramos decir que \u00c3\u00a9sta es la hora del poder de las tinieblas para cribar, como trigo, a los hijos de elecci\u00c3\u00b3n. S\u00c3\u00ad; la tierra est\u00c3\u00a1 en duelo y perece, inficionada por la corrupci\u00c3\u00b3n de sus habitantes, porque han violado las leyes, han alterado el derecho, han roto la alianza eterna[4]. Nos referimos, Venerables Hermanos, a las cosas que veis con vuestros mismos ojos y que todos lloramos con las mismas l\u00c3\u00a1grimas. Es el triunfo de una malicia sin freno, de una ciencia sin pudor, de una disoluci\u00c3\u00b3n sin l\u00c3\u00admite. Se desprecia la santidad de las cosas sagradas; y la majestad del divino culto, que es tan poderosa como necesaria, es censurada, profanada y escarnecida: De ah\u00c3\u00ad que se corrompa la santa doctrina y que se diseminen con audacia errores de todo g\u00c3\u00a9nero. Ni las leyes sagradas, ni los derechos, ni las instituciones, ni las santas ense\u00c3\u00b1anzas est\u00c3\u00a1n a salvo de los ataques de las lenguas malvadas.<\/p>\n<p>Se combate tenazmente a la Sede de Pedro, en la que puso Cristo el fundamento de la Iglesia, y se quebrantan y se rompen por momentos los v\u00c3\u00adnculos de la unidad. Se impugna la autoridad divina de la Iglesia y, conculcados sus derechos, se la somete a razones terrenas, y, con suma injusticia, la hacen objeto del odio de los pueblos reduci\u00c3\u00a9ndola a torpe servidumbre. Se niega la obediencia debida a los Obispos, se les desconocen sus derechos. Universidades y escuelas resuenan con el clamoroso estruendo de nuevas opiniones, que no ya ocultamente y con subterfugios, sino con cruda y nefaria guerra impugnan abiertamente la fe cat\u00c3\u00b3lica. Corrompidos los corazones de los j\u00c3\u00b3venes por la doctrina y ejemplos de los maestros, crecieron sin medida el da\u00c3\u00b1o de la religi\u00c3\u00b3n y la perversidad de costumbres. De aqu\u00c3\u00ad que roto el freno de la religi\u00c3\u00b3n sant\u00c3\u00adsima, por la que solamente subsisten los reinos y se confirma el vigor de toda potestad, vemos avanzar progresivamente la ruina del orden p\u00c3\u00bablico, la ca\u00c3\u00adda de los pr\u00c3\u00adncipes, y la destrucci\u00c3\u00b3n de todo poder leg\u00c3\u00adtimo. Debemos buscar el origen de tantas calamidades en la conspiraci\u00c3\u00b3n de aquellas sociedades a las que, como a una inmensa sentina, ha venido a parar cuanto de sacr\u00c3\u00adlego, subversivo y blasfemo hab\u00c3\u00adan acumulado la herej\u00c3\u00ada y las m\u00c3\u00a1s perversas sectas de todos los tiempos. <\/p>\n<p>Los Obispos y la C\u00c3\u00a1tedra de Pedro<\/p>\n<p>3. Estos males, Venerables Hermanos, y muchos otros m\u00c3\u00a1s, quiz\u00c3\u00a1 m\u00c3\u00a1s graves, enumerar los cuales ahora ser\u00c3\u00ada muy largo, pero que perfectamente conoc\u00c3\u00a9is vosotros, Nos obligan a sentir un dolor amargo y constante, ya que, constituidos en la C\u00c3\u00a1tedra del Pr\u00c3\u00adncipe de los Ap\u00c3\u00b3stoles, preciso es que el celo de la casa de Dios Nos consuma como a nadie. Y, al reconocer que se ha llegado a tal punto que ya no Nos basta el deplorar tantos males, sino que hemos de esforzarnos por remediarlos con todas nuestras fuerzas, acudimos a la ayuda de vuestra fe e invocamos vuestra solicitud por la salvaci\u00c3\u00b3n de la grey cat\u00c3\u00b3lica, Venerables Hermanos, porque vuestra bien conocida virtud y religiosidad, as\u00c3\u00ad como vuestra singular prudencia y constante vigilancia, Nos dan nuevo \u00c3\u00a1nimo, Nos consuelan y aun Nos recrean en medio de estos tiempos tan tristes como desgarradores.<\/p>\n<p>Deber Nuestro es alzar la voz y poner todos los medios para que ni el selv\u00c3\u00a1tico jabal\u00c3\u00ad destruya la vi\u00c3\u00b1a, ni los rapaces lobos sacrifiquen el reba\u00c3\u00b1o. A Nos pertenece el conducir las ovejas tan s\u00c3\u00b3lo a pastos saludables, sin mancha de peligro alguno. No permita Dios, car\u00c3\u00adsimos Hermanos, que en medio de males tan grandes y entre tama\u00c3\u00b1os peligros, falten los pastores a su deber y que, llenos de miedo, abandonen a sus ovejas, o que, despreocupados del cuidado de su grey, se entreguen a un perezoso descanso. Defendamos, pues, con plena unidad del mismo esp\u00c3\u00adritu, la causa que nos es com\u00c3\u00ban, o mejor dicho, la causa de Dios, y mancomunemos vigilancia y esfuerzos en la lucha contra el enemigo com\u00c3\u00ban, en beneficio del pueblo cristiano.<br \/>\n4. Bien cumplir\u00c3\u00a9is vuestro deber si, como lo exige vuestro oficio, vigil\u00c3\u00a1is tanto sobre vosotros como sobre vuestra doctrina, teniendo presente siempre, que toda la Iglesia sufre con cualquier novedad, y que, seg\u00c3\u00ban consejo del pont\u00c3\u00adfice San Agat\u00c3\u00b3n, nada debe quitarse de cuanto ha sido definido, nada mudarse, nada a\u00c3\u00b1adirse, sino que debe conservarse puro tanto en la palabra como en el sentido. Firme e inconmovible se mantendr\u00c3\u00a1 as\u00c3\u00ad la unidad, arraigada como en su fundamento en la C\u00c3\u00a1tedra de Pedro para que todos encuentren baluarte, seguridad, puerto tranquilo y tesoro de innumerables bienes all\u00c3\u00ad mismo donde las Iglesias todas tienen la fuente de todos sus derechos. Para reprimir, pues, la audacia de aquellos que, ora intenten infringir los derechos de esta Sede, ora romper la uni\u00c3\u00b3n de las Iglesias con la misma, en la que solamente se apoyan y vigorizan, es preciso inculcar un profundo sentimiento de sincera confianza y veneraci\u00c3\u00b3n hacia ella, clamando con San Cipriano, que en vano alardea de estar en la Iglesia el que abandona la C\u00c3\u00a1tedra de Pedro, sobre la cual est\u00c3\u00a1 fundada la Iglesia.<\/p>\n<p>5. Deb\u00c3\u00a9is, pues, trabajar y vigilar asiduamente para guardar el dep\u00c3\u00b3sito de la fe, precisamente en medio de esa conspiraci\u00c3\u00b3n de imp\u00c3\u00ados, cuyos esfuerzos para saquearlo y arruinarlo contemplamos con dolor. Tengan todos presente que el juzgar de la sana doctrina, que los pueblos han de creer, y el r\u00c3\u00a9gimen y administraci\u00c3\u00b3n de la Iglesia universal toca al Romano Pont\u00c3\u00adfice, a quien Cristo le dio plena potestad de apacentar, regir y gobernar la Iglesia universal, seg\u00c3\u00ban ense\u00c3\u00b1aron los Padres del Concilio de Florencia. Por lo tanto, cada Obispo debe adherirse fielmente a la C\u00c3\u00a1tedra de Pedro, guardar santa y religiosamente el dep\u00c3\u00b3sito de la santa fe y gobernar el reba\u00c3\u00b1o de Dios que le haya sido encomendado. Los presb\u00c3\u00adteros est\u00c3\u00a9n sujetos a los Obispos, consider\u00c3\u00a1ndolos, seg\u00c3\u00ban aconseja San Jer\u00c3\u00b3nimo, como padre de sus almas; y jam\u00c3\u00a1s olviden que aun la legislaci\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1s antigua les prohibe desempe\u00c3\u00b1ar ministerio alguno, ense\u00c3\u00b1ar y predicar sin licencia del Obispo, a cuyo cuidado se ha encomendado el pueblo, y a quien se pedir\u00c3\u00a1 raz\u00c3\u00b3n de las almas. Finalmente t\u00c3\u00a9ngase como cierto e inmutable que todos cuantos intenten algo contra este orden establecido perturban, bajo su responsabilidad, el estado de la Iglesia. <\/p>\n<p>Disciplina de la Iglesia, inmutable<\/p>\n<p>6. Reprobable, ser\u00c3\u00ada, en verdad, y muy ajeno a la veneraci\u00c3\u00b3n con que deben recibirse las leyes de la Iglesia, condenar por un af\u00c3\u00a1n caprichoso de opiniones cualesquiera, la disciplina por ella sancionada y que abarca la administraci\u00c3\u00b3n de las cosas sagradas, la regla de las costumbres, y los derechos de la Iglesia y de sus ministros, o censurarla como opuesta a determinados principios del derecho natural o presentarla como defectuosa o imperfecta, y sometida al poder civil.<br \/>\nEn efecto, constando, seg\u00c3\u00ban el testimonio de los Padres de Trento, que la Iglesia recibi\u00c3\u00b3 su doctrina de Cristo Jes\u00c3\u00bas y de sus Ap\u00c3\u00b3stoles, que es ense\u00c3\u00b1ada por el Esp\u00c3\u00adritu Santo, que sin cesar la sugiere toda verdad, es completamente absurdo e injurioso en alto grado el decir que sea necesaria cierta restauraci\u00c3\u00b3n y regeneraci\u00c3\u00b3n para volverla a su incolumidad primitiva, d\u00c3\u00a1ndola nueva vigor, como si pudiera ni pensarse siquiera que la Iglesia est\u00c3\u00a1 sujeta a defecto, a ignorancia o a cualesquier otras imperfecciones. Con cuyo intento pretenden los innovadores echar los fundamentos de una instituci\u00c3\u00b3n humana moderna, para as\u00c3\u00ad lograr aquello que tanto horrorizaba a San Cipriano, esto es, que la Iglesia, que es cosa divina, se haga cosa humana. Piensen pues, los que tal pretenden que s\u00c3\u00b3lo al Romano Pont\u00c3\u00adfice, como atestigua San Le\u00c3\u00b3n, ha sido confiada la constituci\u00c3\u00b3n de los c\u00c3\u00a1nones; y que a \u00c3\u00a9l solo compete, y no a otro, juzgar acerca de los antiguos decretos, o como dice San Gelasio: Pesar los decretos de los c\u00c3\u00a1nones, medir los preceptos de sus antecesores para atemperar, despu\u00c3\u00a9s de un maduro examen, los que hubieran de ser modificados, atendiendo a los tiempos y al inter\u00c3\u00a9s de las Iglesias. <\/p>\n<p>Celibato clerical<\/p>\n<p>7. Queremos ahora Nos excitar vuestro gran celo por la religi\u00c3\u00b3n contra la vergonzosa liga que, en da\u00c3\u00b1o del celibato clerical, sab\u00c3\u00a9is c\u00c3\u00b3mo crece por momentos, porque hacen coro a los falsos fil\u00c3\u00b3sofos de nuestro siglo algunos eclesi\u00c3\u00a1sticos que, olvidando su dignidad y estado y arrastrados por ansia de placer, a tal licencia han llegado que en algunos lugares se atreven a pedir, tan p\u00c3\u00bablica como repetidamente, a los Pr\u00c3\u00adncipes que supriman semejante imposici\u00c3\u00b3n disciplinaria. Rubor causa el hablar tan largamente de intentos tan torpes; y fiados en vuestra piedad, os recomendamos que pong\u00c3\u00a1is todo vuestro empe\u00c3\u00b1o en guardar, reivindicar y defender \u00c3\u00adntegra e inquebrantable, seg\u00c3\u00ban est\u00c3\u00a1 mandado en los c\u00c3\u00a1nones, esa ley tan importante, contra la que se dirigen de todas partes los dardos de los libertinos. <\/p>\n<p>Matrimonio cristiano<\/p>\n<p>8. Aquella santa uni\u00c3\u00b3n de los cristianos, llamada por el Ap\u00c3\u00b3stol sacramento grande en Cristo y en la Iglesia, reclama tambi\u00c3\u00a9n toda nuestra solicitud, por parte de todos, para impedir que, por ideas poco exactas, se diga o se intente algo contra la santidad, o contra la indisolubilidad del v\u00c3\u00adnculo conyugal. Esto mismo ya os lo record\u00c3\u00b3 Nuestro predecesor P\u00c3\u00ado VIII, de s. m., con no poca insistencia, en sus Cartas. Pero aun contin\u00c3\u00baan aumentando los ataques adversarios. Se debe, pues, ense\u00c3\u00b1ar a los pueblos que el matrimonio, una vez constituido leg\u00c3\u00adtimamente, no puede ya disolverse, y que los unidos por el matrimonio forman, por voluntad de Dios, una perpetua sociedad con v\u00c3\u00adnculos tan estrechos que s\u00c3\u00b3lo la muerte los puede disolver. Tengan presente los fieles que el matrimonio es cosa sagrada, y que por ello est\u00c3\u00a1 sujeto a la Iglesia; tengan ante sus ojos las leyes que sobre \u00c3\u00a9l ha dictado la Iglesia; obed\u00c3\u00a9zcanlas santa y escrupulosamente, pues de cumplirlas depende la eficacia, fuerza y justicia de la uni\u00c3\u00b3n. No admitan en modo alguno lo que se oponga a los sagrados c\u00c3\u00a1nones o a los decretos de los Concilios y conozcan bien el mal resultado que necesariamente han de tener las uniones hechas contra la disciplina de la Iglesia, sin implorar la protecci\u00c3\u00b3n divina o por sola liviandad, cuando los esposos no piensan en el sacramento y en los misterios por \u00c3\u00a9l significados. <\/p>\n<p>Indiferentismo religioso<\/p>\n<p>9. Otra causa que ha producido muchos de los males que afligen a la iglesia es el indiferentismo, o sea, aquella perversa teor\u00c3\u00ada extendida por doquier, merced a los enga\u00c3\u00b1os de los imp\u00c3\u00ados, y que ense\u00c3\u00b1a que puede conseguirse la vida eterna en cualquier religi\u00c3\u00b3n, con tal que haya rectitud y honradez en las costumbres. F\u00c3\u00a1cilmente en materia tan clara como evidente, pod\u00c3\u00a9is extirpar de vuestra grey error tan execrable. Si dice el Ap\u00c3\u00b3stol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo, entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvaci\u00c3\u00b3n, que, seg\u00c3\u00ban la sentencia del Salvador, est\u00c3\u00a1n ellos contra Cristo, pues no est\u00c3\u00a1n con Cristo y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecer\u00c3\u00a1n eternamente los que no tengan fe cat\u00c3\u00b3lica y no la guardan \u00c3\u00adntegra y sin mancha; oigan a San Jer\u00c3\u00b3nimo que nos cuenta c\u00c3\u00b3mo, estando la Iglesia dividida en tres partes por el cisma, cuando alguno intentaba atraerle a su causa, dec\u00c3\u00ada siempre con entereza: Si alguno est\u00c3\u00a1 unido con la C\u00c3\u00a1tedra de Pedro, yo estoy con \u00c3\u00a9l. No se hagan ilusiones porque est\u00c3\u00a1n bautizados; a esto les responde San Agust\u00c3\u00adn que no pierde su forma el sarmiento cuando est\u00c3\u00a1 separado de la vid; pero, \u00c2\u00bfde qu\u00c3\u00a9 le sirve tal forma, si ya no vive de la ra\u00c3\u00adz?. <\/p>\n<p>Libertad de conciencia<\/p>\n<p>10. De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y err\u00c3\u00b3nea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada d\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religi\u00c3\u00b3n. \u00c2\u00a1Y qu\u00c3\u00a9 peor muerte para el alma que la libertad del error! dec\u00c3\u00ada San Agust\u00c3\u00adn. Y ciertamente que, roto el freno que contiene a los hombres en los caminos de la verdad, e inclin\u00c3\u00a1ndose precipitadamente al mal por su naturaleza corrompida, consideramos ya abierto aquel abismo del que, seg\u00c3\u00ban vio San Juan, sub\u00c3\u00ada un humo que oscurec\u00c3\u00ada el sol y arrojaba langostas que devastaban la tierra. De aqu\u00c3\u00ad la inconstancia en los \u00c3\u00a1nimos, la corrupci\u00c3\u00b3n de la juventud, el desprecio &#8211; por parte del pueblo- de las cosas santas y de las leyes e instituciones m\u00c3\u00a1s respetables; en una palabra, la mayor y m\u00c3\u00a1s mort\u00c3\u00adfera peste para la sociedad, porque, aun la m\u00c3\u00a1s antigua experiencia ense\u00c3\u00b1a c\u00c3\u00b3mo los Estados, que m\u00c3\u00a1s florecieron por su riqueza, poder y gloria, sucumbieron por el solo mal de una inmoderada libertad de opiniones, libertad en la oratoria y ansia de novedades. <\/p>\n<p>Libertad de imprenta<\/p>\n<p>11. Debemos tambi\u00c3\u00a9n tratar en este lugar de la libertad de imprenta, nunca suficientemente condenada, si por tal se entiende el derecho de dar a la luz p\u00c3\u00bablica toda clase de escritos; libertad, por muchos deseada y promovida. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar qu\u00c3\u00a9 monstruos de doctrina, o mejor dicho, qu\u00c3\u00a9 sinn\u00c3\u00bamero de errores nos rodea, disemin\u00c3\u00a1ndose por todas partes, en innumerables libros, folletos y art\u00c3\u00adculos que, si son insignificantes por su extensi\u00c3\u00b3n, no lo son ciertamente por la malicia que encierran; y de todos ellos sale la maldici\u00c3\u00b3n que vemos con honda pena esparcirse sobre la tierra. Hay, sin embargo, \u00c2\u00a1oh dolor!, quienes llevan su osad\u00c3\u00ada a tal grado que aseguran, con insistencia, que este aluvi\u00c3\u00b3n de errores esparcido por todas partes est\u00c3\u00a1 compensado por alg\u00c3\u00ban que otro libro, que en medio de tantos errores se publica para defender la causa de la religi\u00c3\u00b3n. Es de todo punto il\u00c3\u00adcito, condenado adem\u00c3\u00a1s por todo derecho, hacer un mal cierto y mayor a sabiendas, porque haya esperanza de un peque\u00c3\u00b1o bien que de aquel resulte. \u00c2\u00bfPor ventura dir\u00c3\u00a1 alguno que se pueden y deben esparcir libremente activos venenos, venderlos p\u00c3\u00bablicamente y darlos a beber, porque alguna vez ocurre que el que los usa haya sido arrebatado a la muerte?<\/p>\n<p>12. Enteramente distinta fue siempre la disciplina de la Iglesia en perseguir la publicaci\u00c3\u00b3n de los malos libros, ya desde el tiempo de los Ap\u00c3\u00b3stoles: ellos mismos quemaron p\u00c3\u00bablicamente un gran n\u00c3\u00bamero de libros. Basta leer las leyes que sobre este punto dio el Concilio V de Letr\u00c3\u00a1n y la Constituci\u00c3\u00b3n que fue publicada despu\u00c3\u00a9s por Le\u00c3\u00b3n X, de f. r., a fin de impedir que lo inventado para el aumento de la fe y propagaci\u00c3\u00b3n de las buenas artes, se emplee con una finalidad contraria, ocasionando da\u00c3\u00b1o a los fieles. A esto atendieron los Padres de Trento, que, para poner remedio a tanto mal, publicaron el salub\u00c3\u00a9rrimo decreto para hacer un Indice de todos aquellos libros, que, por su mala doctrina, deben ser prohibidos. Hay que luchar valientemente, dice Nuestro predecesor Clemente XIII, de p. m., hay que luchar con todas nuestras fuerzas, seg\u00c3\u00ban lo exige asunto tan grave, para exterminar la mort\u00c3\u00adfera plaga de tales libros; pues existir\u00c3\u00a1 materia para el error, mientras no perezcan en el fuego esos instrumentos de maldad. Colijan, por tanto, de la constante solicitud que mostr\u00c3\u00b3 siempre esta Sede Apost\u00c3\u00b3lica en condenar los libros sospechosos y da\u00c3\u00b1inos, arranc\u00c3\u00a1ndolos de sus manos, cu\u00c3\u00a1n enteramente falsa, temeraria, injuriosa a la Santa Sede y fecunda en grav\u00c3\u00adsimos males para el pueblo cristiano es la doctrina de quienes, no contentos con rechazar tal censura de libros como demasiado grave y onerosa, llegan al extremo de afirmar que se opone a los principios de la recta justicia, y niegan a la Iglesia el derecho de decretarla y ejercitarla. <\/p>\n<p>Rebeld\u00c3\u00ada contra el poder<\/p>\n<p>13. Sabiendo Nos que se han divulgado, en escritos que corren por todas partes, ciertas doctrinas que niegan la fidelidad y sumisi\u00c3\u00b3n debidas a los pr\u00c3\u00adncipes, que por doquier encienden la antorcha de la rebeli\u00c3\u00b3n, se ha de trabajar para que los pueblos no se aparten, enga\u00c3\u00b1ados, del camino del bien. Sepan todos que, como dice el Ap\u00c3\u00b3stol, toda potestad viene de Dios y todas las cosas son ordenadas por el mismo Dios. As\u00c3\u00ad, pues, el que resiste a la potestad, resiste a la ordenaci\u00c3\u00b3n de Dios, y los que resisten se condenan a s\u00c3\u00ad mismos. Por ello, tanto las leyes divinas como las humanas se levantan contra quienes se empe\u00c3\u00b1an, con vergonzosas conspiraciones tan traidoras como sediciosas, en negar la fidelidad a los pr\u00c3\u00adncipes y aun en destronarles.<\/p>\n<p>14. Por aquella raz\u00c3\u00b3n, y por no mancharse con crimen tan grande, consta c\u00c3\u00b3mo los primitivos cristianos, aun en medio de las terribles persecuciones contra ellos levantadas, se distinguieron por su celo en obedecer a los emperadores y en luchar por la integridad del imperio, como lo probaron ya en el fiel y pronto cumplimiento de todo cuanto se les mandaba (no oponi\u00c3\u00a9ndose a su fe de cristianos), ya en el derramar su sangre en las batallas peleando contra los enemigos del imperio. Los soldados cristianos, dice San Agust\u00c3\u00adn, sirvieron fielmente a los emperadores infieles; mas cuando se trataba de la causa de Cristo, no reconocieron otro emperador que al de los cielos. Distingu\u00c3\u00adan al Se\u00c3\u00b1or eterno del se\u00c3\u00b1or temporal; y, no obstante, por el primero obedec\u00c3\u00adan al segundo. As\u00c3\u00ad ciertamente lo entend\u00c3\u00ada el glorioso m\u00c3\u00a1rtir San Mauricio, invicto jefe de la legi\u00c3\u00b3n Tebea, cuando, seg\u00c3\u00ban refiere Euquerio, dijo a su emperador: Somos, oh emperador, soldados tuyos, pero tambi\u00c3\u00a9n siervos que con libertad confesamos a Dios; vamos a morir y no nos rebelamos; en las manos tenemos nuestras armas y no resistimos porque preferimos morir mucho mejor que ser asesinos. Y esta fidelidad de los primeros cristianos hacia los pr\u00c3\u00adncipes brilla a\u00c3\u00ban con mayor fulgor, cuando se piensa que, adem\u00c3\u00a1s de la raz\u00c3\u00b3n, seg\u00c3\u00ban ya hizo observar Tertuliano, no faltaban a los cristianos ni la fuerza del n\u00c3\u00bamero ni el esfuerzo de la valent\u00c3\u00ada, si hubiesen querido mostrarse como enemigos: Somos de ayer, y ocupamos ya todas vuestras casas, ciudades, islas, castros, municipios, asambleas, hasta los mismos campamentos, las tribus y las decurias, los palacios, el senado, el foro&#8230; \u00c2\u00bfDe qu\u00c3\u00a9 guerra y de qu\u00c3\u00a9 lucha no ser\u00c3\u00adamos capaces, y dispuestos a ello aun con menores fuerzas, los que tan gozosamente morimos, a no ser porque seg\u00c3\u00ban nuestra doctrina es m\u00c3\u00a1s l\u00c3\u00adcito morir que matar? Si tan gran masa de hombres nos retir\u00c3\u00a1semos, abandon\u00c3\u00a1ndoos, a alg\u00c3\u00ban rinc\u00c3\u00b3n remoto del orbe, vuestro imperio se llenar\u00c3\u00ada de verg\u00c3\u00bcenza ante la p\u00c3\u00a9rdida de tantos y tan buenos ciudadanos, y os ver\u00c3\u00adais castigados hasta con la destituci\u00c3\u00b3n. No hay duda de que os espantar\u00c3\u00adais de vuestra propia soledad&#8230;; no encontrar\u00c3\u00adais a quien mandar, tendr\u00c3\u00adais m\u00c3\u00a1s enemigos que ciudadanos; mas ahora, por lo contrario, deb\u00c3\u00a9is a la multitud de los cristianos el tener menos enemigos.<\/p>\n<p>15. Estos hermosos ejemplos de inquebrantable sumisi\u00c3\u00b3n a los pr\u00c3\u00adncipes, consecuencia de los sant\u00c3\u00adsimos preceptos de la religi\u00c3\u00b3n cristiana, condenan la insolencia y gravedad de los que, agitados por torpe deseo de desenfrenada libertad, no se proponen otra cosa sino quebrar y aun aniquilar todos los derechos de los pr\u00c3\u00adncipes, mientras en realidad no tratan sino de esclavizar al pueblo con el mismo se\u00c3\u00b1uelo de la libertad. No otros eran los criminales delirios e intentos de los valdenses, beguardos, wiclefitas y otros hijos de Belial, que fueron plaga y deshonor del g\u00c3\u00a9nero humano, que, con tanta raz\u00c3\u00b3n y tantas veces fueron anatematizados por la Sede Apost\u00c3\u00b3lica. Y todos esos malvados concentran todas sus fuerzas no por otra raz\u00c3\u00b3n que para poder creerse triunfantes felicit\u00c3\u00a1ndose con Lutero por considerarse libres de todo v\u00c3\u00adnculo; y, para conseguirlo mejor y con mayor rapidez, se lanzan a las m\u00c3\u00a1s criminales y audaces empresas.<\/p>\n<p>16. Las mayores desgracias vendr\u00c3\u00adan sobre la religi\u00c3\u00b3n y sobre las naciones, si se cumplieran los deseos de quienes pretenden la separaci\u00c3\u00b3n de la Iglesia y el Estado, y que se rompiera la concordia entre el sacerdocio y el poder civil. Consta, en efecto, que los partidarios de una libertad desenfrenada se estremecen ante la concordia, que fue siempre tan favorable y tan saludable as\u00c3\u00ad para la religi\u00c3\u00b3n como para los pueblos.<\/p>\n<p>17. A otras muchas causas de no escasa gravedad que Nos preocupan y Nos llenan de dolor, deben a\u00c3\u00b1adirse ciertas asociaciones o reuniones, las cuales, confeder\u00c3\u00a1ndose con los sectarios de cualquier falsa religi\u00c3\u00b3n o culto, simulando cierta piedad religiosa pero llenos, a la verdad, del deseo de novedades y de promover sediciones en todas partes, predican toda clase de libertades, promueven perturbaciones contra la Iglesia y el Estado; y tratan de destruir toda autoridad, por muy santa que sea.<br \/>\nRemedio, la palabra de Dios<\/p>\n<p>18. Con el \u00c3\u00a1nimo, pues, lleno de tristeza, pero enteramente confiados en Aquel que manda a los vientos y calma las tempestades, os escribimos Nos estas cosas, Venerables Hermanos, para que, armados con el escudo de la fe, pele\u00c3\u00a9is valerosamente las batallas del Se\u00c3\u00b1or. A vosotros os toca el mostraros como fuertes murallas, contra toda opini\u00c3\u00b3n altanera que se levante contra la ciencia del Se\u00c3\u00b1or. Desenvainad la espada espiritual, la palabra de Dios; reciban de vosotros el pan, los que han hambre de justicia. Elegidos para ser cultivadores diligentes en la vi\u00c3\u00b1a del Se\u00c3\u00b1or, trabajad con empe\u00c3\u00b1o, todos juntos, en arrancar las malas ra\u00c3\u00adces del campo que os ha sido encomendado, para que, sofocado todo germen de vicio, florezca all\u00c3\u00ad mismo abundante la mies de las virtudes. Abrazad especialmente con paternal afecto a los que se dedican a la ciencia sagrada y a la filosof\u00c3\u00ada, exhortadles y guiadles, no sea que, fi\u00c3\u00a1ndose imprudentemente de sus fuerzas, se aparten del camino de la verdad y sigan la senda de los imp\u00c3\u00ados. Entiendan que Dios es gu\u00c3\u00ada de la sabidur\u00c3\u00ada y reformador de los sabios, y que es imposible que conozcamos a Dios sino por Dios, que por medio del Verbo ense\u00c3\u00b1a a los hombres a conocer a Dios. S\u00c3\u00b3lo los soberbios, o m\u00c3\u00a1s bien los ignorantes, pretenden sujetar a criterio humano los misterios de la fe, que exceden a la capacidad humana, confiando solamente en la raz\u00c3\u00b3n, que, por condici\u00c3\u00b3n propia de la humana naturaleza, es d\u00c3\u00a9bil y enfermiza. <\/p>\n<p>Los gobernantes y la Iglesia<\/p>\n<p>19. Que tambi\u00c3\u00a9n los Pr\u00c3\u00adncipes, Nuestros muy amados hijos en Cristo, cooperen con su concurso y actividad para que se tornen realidad Nuestros deseos en pro de la Iglesia y del Estado. Piensen que se les ha dado la autoridad no s\u00c3\u00b3lo para el gobierno temporal, sino sobre todo para defender la Iglesia; y que todo cuanto por la Iglesia hagan, redundar\u00c3\u00a1 en beneficio de su poder y de su tranquilidad; lleguen a persuadirse que han de estimar m\u00c3\u00a1s la religi\u00c3\u00b3n que su propio imperio, y que su mayor gloria ser\u00c3\u00a1, digamos con San Le\u00c3\u00b3n, cuando a su propia corona la mano del Se\u00c3\u00b1or venga a a\u00c3\u00b1adirles la corona de la fe. Han sido constituidos como padres y tutores de los pueblos; y dar\u00c3\u00a1n a \u00c3\u00a9stos una paz y una tranquilidad tan verdadera y constante como rica en beneficios, si ponen especial cuidado en conservar la religi\u00c3\u00b3n de aquel Se\u00c3\u00b1or, que tiene escrito en la orla de su vestido: Rey de los reyes y Se\u00c3\u00b1or de los que dominan.<\/p>\n<p>20. Y para que todo ello se realice pr\u00c3\u00b3spera y felizmente, elevemos suplicantes nuestros ojos y manos hacia la Sant\u00c3\u00adsimo Virgen Mar\u00c3\u00ada, \u00c3\u00banica que destruy\u00c3\u00b3 todas las herej\u00c3\u00adas, que es Nuestra mayor confianza, y hasta toda la raz\u00c3\u00b3n de Nuestra esperanza. Que ella misma con su poderosa intercesi\u00c3\u00b3n pida el \u00c3\u00a9xito m\u00c3\u00a1s feliz para Nuestros deseos, consejos y actuaci\u00c3\u00b3n en este peligro tan grave para el pueblo cristiano. Y con humildad supliquemos al Pr\u00c3\u00adncipe de los ap\u00c3\u00b3stoles Pedro y a su compa\u00c3\u00b1ero de apostolado Pablo que todos est\u00c3\u00a9is delante de la muralla, a fin de que no se ponga otro fundamento que el que ya se puso. Apoyados en tan dulce esperanza, confiamos que el autor y consumador de la fe, Cristo Jes\u00c3\u00bas, a todos nos ha de consolar en estas tribulaciones tan grandes que han ca\u00c3\u00addo sobre nosotros; y en prenda del auxilio divino a vosotros, Venerables Hermanos, y a las ovejas que os est\u00c3\u00a1n confiadas, de todo coraz\u00c3\u00b3n, os damos la Bendici\u00c3\u00b3n Apost\u00c3\u00b3lica.<br \/>\nDado en Roma, en Santa Mar\u00c3\u00ada la Mayor, en el d\u00c3\u00ada de la Asunci\u00c3\u00b3n de la bienaventurada Virgen Mar\u00c3\u00ada, 15 de agosto de 1832, a\u00c3\u00b1o segundo de Nuestro Pontificado.\u00e2\u20ac\u009d<\/p>\n<p>Hay que preguntar a los \u00e2\u20ac\u0153modernistas cat\u00c3\u00b3licos\u00e2\u20ac\u009d que nos digan si el Papa actual, o el anterior, o el anterior del anterior, y as\u00c3\u00ad sucesivamente, han dicho algo que rectificara en una coma los dogmas y moral del pasado. Esperaremos otros 20 siglos, si es necesario. Y es que la Iglesia no puede modernizarse en coherencia con sus propios dogmas. Primero, porque es dogm\u00c3\u00a1tica y, en consecuencia, sus dogmas son inmutables; en segundo lugar, porque toda modernizaci\u00c3\u00b3n de valores y dogmas cuestionar\u00c3\u00ada sus fundamentos desde dos perspectivas. Puesto que sus dirigentes hablan en nombre de dios o, en otras palabras, como dios se manifiesta en el tiempo a trav\u00c3\u00a9s de la su m\u00c3\u00a1s alta autoridad, el Papa, si hoy cambiara la doctrina tradicional eso significar\u00c3\u00ada que: o dios, su dios, se equivoc\u00c3\u00b3 en el pasado o se equivoca en el presente o que su m\u00c3\u00a1s alto representante en la Tierra, el Papa, se equivoc\u00c3\u00b3 o se equivoca en el presente. En cualquier caso, tanto la doctrina como la autoridad divina y papal quedar\u00c3\u00adan en cuesti\u00c3\u00b3n. Es esta contradicci\u00c3\u00b3n la que la mantiene coherentemente atada al pasado e inm\u00c3\u00b3vil y reaccionaria frente a cualquier forma de progreso.<br \/>\nPodr\u00c3\u00adamos hacernos este razonamiento en otros t\u00c3\u00a9rminos. Si, como afirma D\u00c3\u00adaz Salazar y que otros afirmaron con la misma ilusi\u00c3\u00b3n en los siglos XV, XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, dentro de la Iglesia existen diferentes iglesias o corrientes de opini\u00c3\u00b3n habr\u00c3\u00ada que preguntarle que nos explique en qu\u00c3\u00a9 momento de la Historia esta instituci\u00c3\u00b3n clerical fue conquistada por lo \u00e2\u20ac\u0153modernos\u00e2\u20ac\u009d y cu\u00c3\u00a1les fueron los cambios que introdujeron en dogm\u00c3\u00a1tica (lo que ser\u00c3\u00ada una contradicci\u00c3\u00b3n) y moral. Esperemos expectantes la respuesta. Mientras tanto, lo que s\u00c3\u00ad estamos en condiciones cient\u00c3\u00adficas de afirmar es que cuando dentro de la instituci\u00c3\u00b3n clerical cat\u00c3\u00b3lica ha habido corrientes de opini\u00c3\u00b3n enfrentadas a su m\u00c3\u00a1xima y \u00c3\u00banica autoridad: el Papa, o acabaron claudicando o encarcelados o no les qued\u00c3\u00b3 m\u00c3\u00a1s remedio que la escisi\u00c3\u00b3n. Que no otra cosa fue lo ocurrido en tiempos de la Reforma. Y siglos antes con los ortodoxos. Dentro de la Iglesia cat\u00c3\u00b3lica s\u00c3\u00b3lo puede existir un Poder, el del Papa. Y ese poder se fundamenta en el dogma. Y esto no es opinable porque es doctrina.<\/p>\n<p>A D\u00c3\u00adaz Salazar y a la corriente socialista de derechas y tradicionalista, encabezada por Bono, no les quedar\u00c3\u00a1 m\u00c3\u00a1s alternativa que o claudicar ante el clero, pues este constituye la osamenta en torno al cual se petrifica la Iglesia, o escindirse que ser\u00c3\u00a1 la \u00c3\u00banica posibilidad que les quede. Pero entonces ya no ser\u00c3\u00a1n Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica ser\u00c3\u00a1n otra cosa. Como los del Palmar de Troya. O esto o la reintegraci\u00c3\u00b3n del hijo pr\u00c3\u00b3digo. Claro que, tambi\u00c3\u00a9n les queda la posibilidad de ser socialistas, ateos y progresistas, pero esto es pedirle peras al olmo. Y ser\u00c3\u00ada un milagro. Y los ateos no creemos en milagros.<br \/>\nPara terminar voy a citar a dos autores que nos describen con precisi\u00c3\u00b3n los caminos de la raz\u00c3\u00b3n humana opuestos a la dependencia divina, al clero. En el primero, Paul Hazard nos dice hablando del\u00e2\u20ac\u009dsiglo de las Luces\u00e2\u20ac\u009d:<br \/>\n\u00e2\u20ac\u0153Se trataba de saber si se creer\u00c3\u00ada o si no se creer\u00c3\u00ada ya; si se obedecer\u00c3\u00ada a la tradici\u00c3\u00b3n, o si se rebelar\u00c3\u00ada uno contra ella; si la humanidad continuar\u00c3\u00ada su camino fi\u00c3\u00a1ndose de los mismos gu\u00c3\u00adas o si sus nuevos jefes le har\u00c3\u00adan dar la vuelta para conducirla hacia otras tierras prometidas&#8230;<\/p>\n<p>Los asaltantes triunfaban poco a poco. La herej\u00c3\u00ada no era ya solitaria y oculta; ganaba disc\u00c3\u00adpulos, se volv\u00c3\u00ada insolente y jactanciosa. La negaci\u00c3\u00b3n no se disfrazaba ya; se ostentaba. La raz\u00c3\u00b3n no era ya una cordura equilibrada, sino una audacia cr\u00c3\u00adtica. Las nociones m\u00c3\u00a1s com\u00c3\u00banmente aceptadas, la del consentimiento universal que probaba a Dios, la de los milagros, se pon\u00c3\u00adan en duda. Se relegaba a lo divino a cielos desconocidos e impenetrables; el hombre y s\u00c3\u00b3lo el hombre, se convert\u00c3\u00ada en la medida de todas las cosas; era por s\u00c3\u00ad mismo su raz\u00c3\u00b3n de ser y su fin. Bastante tiempo hab\u00c3\u00adan tenido en sus manos el poder los pastores de los pueblos; hab\u00c3\u00adan prometido hacer reinar en la tierra la bondad, la justicia, el amor fraternal; pero no hab\u00c3\u00adan cumplido su promesa; en la gran partida en que se jugaba la verdad y la felicidad, hab\u00c3\u00adan perdido; y, por tanto, no ten\u00c3\u00adan que hacer sino marcharse. Era menester echarlos si no quer\u00c3\u00adan irse de buen grado. Hab\u00c3\u00ada que destruir, se pensaba, el edificio antiguo, que hab\u00c3\u00ada abrigado mal a la gran familia humana; y la primera tarea era un trabajo de demolici\u00c3\u00b3n. La segunda era reconstruir y preparar los cimientos de la ciudad futura.<\/p>\n<p>No menos impresionante, y para evitar la ca\u00c3\u00adda en un escepticismo precursor de la muerte, era menester construir una filosof\u00c3\u00ada que renunciara a los sue\u00c3\u00b1os metaf\u00c3\u00adsicos, siempre enga\u00c3\u00b1osos, para estudiar las apariencias que nuestras d\u00c3\u00a9biles manos pueden alcanzar y que deben bastar para contentarnos; hab\u00c3\u00ada que edificar una pol\u00c3\u00adtica sin derecho divino, una religi\u00c3\u00b3n sin misterio, una moral sin dogmas. Hab\u00c3\u00ada que obligar a la ciencia a no ser m\u00c3\u00a1s un simple juego del esp\u00c3\u00adritu, sino decididamente un poder capaz de dominar la naturaleza; por la ciencia, se conquistar\u00c3\u00ada sin duda la felicidad. Reconquistando as\u00c3\u00ad el mundo, el hombre se organizar\u00c3\u00ada para su bienestar, para su gloria y para la felicidad del porvenir&#8230;<\/p>\n<p>A una civilizaci\u00c3\u00b3n fundada sobre la idea de deber, los deberes para con Dios, los deberes para con el pr\u00c3\u00adncipe, los \u00e2\u20ac\u0153nuevos fil\u00c3\u00b3sofos\u00e2\u20ac\u009d han intentado sustituirla con una civilizaci\u00c3\u00b3n fundada en la idea de derecho: los derechos de la conciencia individual, los derechos de la cr\u00c3\u00adtica, los derechos de la raz\u00c3\u00b3n, los derechos del hombre y del ciudadano\u00e2\u20ac\u009d.<br \/>\n(Paul Hazard, en \u00e2\u20ac\u0153La crisis de la conciencia europea\u00e2\u20ac\u009d, A.U. Madrid, 1988, pp. 10 y 11)<\/p>\n<p>A lo que a\u00c3\u00b1ade Hannah Arendt<\/p>\n<p>&#8220;Como los Derechos del Hombre eran proclamados &#8220;inalienables&#8221;, irreducibles e indeducibles de otros derechos o leyes, no se invocaba autoridad alguna para su establecimiento: el Hombre en s\u00c3\u00ad mismo era su fuente tanto como su objetivo \u00c3\u00baltimo. Adem\u00c3\u00a1s, no se estimaba necesaria ninguna ley especial para protegerlos, porque se supon\u00c3\u00ada que todas las leyes se basaban en ellos. El Hombre aparec\u00c3\u00ada como el \u00c3\u00banico soberano en cuestiones de ley de la misma manera que el pueblo era proclamado como el \u00c3\u00banico soberano en cuestiones de Gobierno. La soberan\u00c3\u00ada del pueblo (diferente de la del pr\u00c3\u00adncipe) no era proclamada por la gracia de Dios, sino en nombre del Hombre; as\u00c3\u00ad es que parec\u00c3\u00ada natural que los derechos &#8220;inalienables&#8221; del hombre hallaran su garant\u00c3\u00ada y se convirtieran en parte inalienable del derecho del pueblo al autogobierno soberano.&#8221;<br \/>\n(Hannah Arendt: &#8220;Los or\u00c3\u00adgenes del totalitarismo&#8221;, Alianza Universidad, Madrid,1982 p. 369)<br \/>\nY remato yo pregunt\u00c3\u00a1ndome si no ser\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s necesario que todos hici\u00c3\u00a9ramos un esfuerzo de madurez psicol\u00c3\u00b3gica, pol\u00c3\u00adtica y moral abandonando la oscuridad de la fe iluminados por la luz de la ciencia, la libertad pol\u00c3\u00adtica y el principio del placer? <\/p>\n<p>Javier Fisac Seco<br \/>\nHistoriador <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Javier Fisac Seco <\/p>\n<p>La beligerancia de la jerarqu\u00c3\u00ada cat\u00c3\u00b3lica, \u00c3\u00banico magisterio en cuestiones de doctrina y moral, contra la soberan\u00c3\u00ada nacional, impulsada por todos los papas desde la Revoluci\u00c3\u00b3n francesa hasta hoy por el actual Papa, quien, en sus agitados mensajes no desaprovecha para<\/p>\n","protected":false},"author":66,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1816","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blogs-colaboradores"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1816","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/66"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1816"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1816\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1816"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1816"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1816"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}