{"id":2022,"date":"2008-03-06T21:35:14","date_gmt":"2008-03-06T20:35:14","guid":{"rendered":"http:\/\/ateomilitante.com.ar\/?p=94"},"modified":"2008-03-06T21:35:14","modified_gmt":"2008-03-06T20:35:14","slug":"etica-laica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/etica-laica\/","title":{"rendered":"Etica laica"},"content":{"rendered":"<p> Una vez eliminadas las creencias y haber restituido a la raz\u00c3\u00b3n el lugar que le corresponde como \u00c3\u00banico pedestal que sustenta el conocimiento, debemos exigir que sea esta misma raz\u00c3\u00b3n la que ilumine las bases que diriman la moralidad o inmoralidad de los actos, eliminando todos los escr\u00c3\u00bapulos irracionales que dificulten, tanto los derechos de los seres sintientes como su bienestar. La principal particularidad de una moral religiosa es que sit\u00c3\u00baa la voluntad de sus dioses por encima de la felicidad humana. Una voluntad que, confeccionada y manipulada por la casta sacerdotal, se transforma en el pretexto para dome\u00c3\u00b1ar a sus s\u00c3\u00babditos. Por lo tanto, es totalmente imprescindible que el bienestar y la felicidad -tanto de los animales como del ser humano- sean el \u00c3\u00banico y principal objetivo de su existencia haciendo de la raz\u00c3\u00b3n el sustento de la \u00c3\u00a9tica laica. La consecuci\u00c3\u00b3n del bienestar social pasa por respetar los derechos ajenos que constituyen la fuente de la dignidad. S\u00c3\u00b3lo los seres sintientes poseen esa cualidad consistente en el derecho inalienable a no sufrir y que conforma la base de los dem\u00c3\u00a1s derechos. En consecuencia, el an\u00c3\u00a1lisis de la moralidad de un acto se realizar\u00c3\u00a1 en funci\u00c3\u00b3n de las consecuencias negativas, directas o indirectas, que se puedan derivar de tal acto y que se traducen en el posible sufrimiento o conculcaci\u00c3\u00b3n de derechos de los individuos que intervienen en \u00c3\u00a9l.<\/p>\n<p>La ciencia moderna nos ha proporcionado los suficientes datos para saber qu\u00c3\u00a9 seres son capaces, en virtud de su sistema nervioso y neurol\u00c3\u00b3gico, de padecer sufrimientos tanto f\u00c3\u00adsicos como psicol\u00c3\u00b3gicos, porque estamos en condiciones de afirmar que s\u00c3\u00b3lo los seres sintientes son sujetos de derechos quedando excluidos de esta particularidad todos aquellos seres org\u00c3\u00a1nicos -tanto si son de origen animal como si no, y pertenezcan a la especie que sea- que por su incompleto desarrollo o por sus caracter\u00c3\u00adsticas inherentes a su especie, no hayan desarrollado los sistemas org\u00c3\u00a1nicos que capacitan para sentir dolor o placer. Nunca podr\u00c3\u00a1 ser fuente de derechos la pertenencia a una especie por el hecho de sentirse privilegiada respecto de las dem\u00c3\u00a1s. Los seres humanos deberemos meternos en el mismo saco con todas las dem\u00c3\u00a1s especies, incluidas todas las etapas de desarrollo desde la concepci\u00c3\u00b3n hasta el desarrollo completo del individuo.<\/p>\n<p>La importancia de cualquier ser viene determinada por los intereses sentimentales, psicol\u00c3\u00b3gicos, materiales o sociales que puedan tener el resto de individuos hacia \u00c3\u00a9l. El valor, no s\u00c3\u00b3lo de un animal sino de cualquier objeto, implica inexorablemente una relaci\u00c3\u00b3n a dos: el que valora, y el que es valorado. As\u00c3\u00ad, por ejemplo, todas las catedrales, las pir\u00c3\u00a1mides de Egipto y todo el arte del mundo no tendr\u00c3\u00adan ning\u00c3\u00ban valor sin la existencia de los seres humanos que aprecian dichos objetos. Un hombre, viviendo en solitario en un lugar deshabitado, que no tiene la m\u00c3\u00a1s m\u00c3\u00adnima relaci\u00c3\u00b3n social con otros seres, tiene la misma importancia que un insecto. El hombre no tiene importancia por s\u00c3\u00ad mismo, sino por el hecho de pertenecer a una especie social y sociable en la que el valor que le puedan otorgar sus semejantes pueda hacer de \u00c3\u00a9l un ser imprescindible: la muerte de un ser querido es uno de los sufrimientos m\u00c3\u00a1s intensos que puede experimentar el ser humano. La importancia de un vagabundo que no tiene familia ni amigos es incomparablemente inferior a la de aquella persona que por sus cualidades psicol\u00c3\u00b3gicas y virtudes humanas est\u00c3\u00a1 rodeada de personas que la aprecian y la aman; sin embargo\u00c2\u00a1la dignidad es la misma! La importancia de un ser y su dignidad son dos conceptos totalmente diferentes que no tienen ninguna relaci\u00c3\u00b3n entre s\u00c3\u00ad. Mientras que la dignidad hace referencia a ese respeto reverencial que merece cualquier ser sintiente, la importancia de un animal -racional o no- es un valor subjetivo que se confiere desde la parcialidad y relatividad de los intereses particulares del que valora al que es valorado.<\/p>\n<p>El abuso de poder que ha ejercido desde siempre el ser humano sobre el resto de las especies, erigi\u00c3\u00a9ndose en el rey de la creaci\u00c3\u00b3n, y que fue acu\u00c3\u00b1ado por Richard Ryder con el t\u00c3\u00a9rmino de &#8220;especie\u00c3\u00adsmo&#8221;, no s\u00c3\u00b3lo ha conculcado los derechos de los animales sino que -apoyado por creencias religiosas y, por tanto, en contra de la raz\u00c3\u00b3n- ha convertido un conjunto de c\u00c3\u00a9lulas sin ning\u00c3\u00ban sistema de conciencia f\u00c3\u00adsica ni psicol\u00c3\u00b3gica, en un ser muy superior a todos los animales irracionales, incluidos aquellos que, a trav\u00c3\u00a9s de experimentos, nos demuestran que son capaces de tener un cierto grado de autoconciencia. \u00c3\u0161nicamente desde los escr\u00c3\u00bapulos morales, se puede hacer de un embri\u00c3\u00b3n o un feto humano un sujeto de derechos y m\u00c3\u00a1s importante que cualquier animal irracional.<\/p>\n<p>El tan aclamado -por la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica- argumento del derecho a la vida tanto del embri\u00c3\u00b3n como del feto, aparte de no sostenerse en pie, se vuelve en su contra al tener que admitir el hecho incuestionable de que todo derecho implica, necesariamente, el mismo derecho a lo contrario; dicho de otra forma: todo derecho es renunciable. Lo contrario supondr\u00c3\u00ada una obligaci\u00c3\u00b3n, por lo que no se podr\u00c3\u00ada hablar de derechos. En consecuencia, el derecho a la vida supone, en la misma medida, el derecho a la muerte. Afirmar que la vida pertenece a Dios y s\u00c3\u00b3lo \u00c3\u00a9l puede quitarla convierte el derecho a la vida en un eufemismo que encubre la obligaci\u00c3\u00b3n de vivir. Pero, la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica es cada vez m\u00c3\u00a1s reacia a utilizar argumentos religiosos para respetar la libertad de conciencia, vi\u00c3\u00a9ndose obligada a buscar en el caj\u00c3\u00b3n de la l\u00c3\u00b3gica argumentos a trav\u00c3\u00a9s de los cuales pueda demostrar la inmoralidad de ciertos actos tanto a creyentes como a no creyentes, utilizando el conocido &#8220;contra natura&#8221;, el ya analizado derecho a la vida o la dignidad humana cuando se trata de eutanasia.<\/p>\n<p>\u00c2\u00bfQui\u00c3\u00a9n, sino el sujeto de un derecho, puede decidir la ejecuci\u00c3\u00b3n o no de su derecho? Nadie puede decidir por otro -a no ser que se sepa de forma clara su voluntad y que el sujeto de derecho no pueda explicitarla. Si el embri\u00c3\u00b3n o el feto tuvieran derecho a la vida deber\u00c3\u00adan ser ellos y no la sociedad quienes decidieran. Pero, ni el embri\u00c3\u00b3n ni el feto pueden tener derecho a la vida. En todo caso, el feto que haya desarrollado lo suficiente el sistema nervioso central como para poder sentir, tendr\u00c3\u00a1 el mismo derecho y dignidad que el resto de animales sintientes. Es evidente que a la luz de la raz\u00c3\u00b3n no hay nada que justifique el derecho a la vida de un feto humano y no pueda justificarlo, igualmente, del resto de animales. \u00c2\u00bfC\u00c3\u00b3mo surge, entonces, el derecho a la vida? Todo derecho surge de un deseo -expl\u00c3\u00adcito o impl\u00c3\u00adcito- por o de algo. Mas, no todos los deseos producen derechos. Aunque sea l\u00c3\u00adcito desear algo que no te pertenece, ello no da lugar siempre a un derecho sobre ese algo. En cuanto al derecho a la vida no puede nadie decidirse por ella hasta que haya llegado a desarrollar la inteligencia y autoconciencia necesaria para conocer de primera mano lo que es vivir, requisito indispensable para que alguien tenga ilusi\u00c3\u00b3n por la vida y pueda anunciar al mundo su deseo de vivir. Pero, no olvidemos que ese deseo es tan respetable como el deseo de morir; la dignidad humana implica la propiedad de s\u00c3\u00ad mismo; nadie tiene la propiedad de la vida ajena. \u00c2\u00bfPueden el embri\u00c3\u00b3n o el feto desear vivir? Evidentemente, no; como tampoco pueden desear la muerte. El conocimiento que puedan tener dichos organismos acerca de la vida o de la muerte es nulo y, si tuvi\u00c3\u00a9ramos que guiarnos por su nivel de autoconciencia, \u00c3\u00a9sta es infinitamente inferior que la de cualquier insecto del que no nos preocupa lo m\u00c3\u00a1s m\u00c3\u00adnimo su posible derecho a la vida. Aparte de los escr\u00c3\u00bapulos morales que subyacen en la sociedad y que tienen su origen en creencias religiosas, el factor cultural y educacional heredado por la tradici\u00c3\u00b3n y, quiz\u00c3\u00a1s, tambi\u00c3\u00a9n por el instinto de supervivencia, son factores que influyen decisivamente a la hora de confeccionar un concepto impreciso y err\u00c3\u00b3neo tanto de la vida como de la muerte. La vida es un conjunto de vivencias y experiencias que pueden ser buenas o malas; y nadie sabe el futuro de su vida. En base a esta definici\u00c3\u00b3n podemos sustituir la palabra &#8220;vida&#8221; por la de &#8220;experiencia&#8221;, por lo que si en lugar de preguntar a alguien si quiere vivir le pregunt\u00c3\u00a1ramos si quiere tener una experiencia, su respuesta no se dar\u00c3\u00ada sin antes habernos preguntado qu\u00c3\u00a9 tipo de experiencia es la que le proponemos; y si le respondemos que ignoramos la calidad de dicha experiencia veo muy dif\u00c3\u00adcil que alguien aceptara tener una experiencia sin saber antes en qu\u00c3\u00a9 consiste \u00c3\u00a9sta. No sucede as\u00c3\u00ad si preguntamos si quiere vivir. Aunque nadie sabe con certeza el tipo de vida que le espera, el ser humano tiene inscrito en su instinto de supervivencia el rechazo autom\u00c3\u00a1tico a la muerte, la cual se puede definir como el &#8220;no tener ninguna experiencia&#8221;. El miedo a la muerte obedece a un factor cultural y educacional que es connatural al ser humano pero que no est\u00c3\u00a1 basado en razones objetivas. El hecho de ignorar lo que hay m\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 de la muerte se traduce en el miedo a lo desconocido, precisamente el mismo temor a tener una experiencia de la que no podemos dar ning\u00c3\u00ban dato. Y, sin embargo, las malas experiencias s\u00c3\u00b3lo se han dado en la vida: deber\u00c3\u00adamos tener m\u00c3\u00a1s miedo a la vida que a la muerte. El corolario de todo ello es que la vida no tiene ning\u00c3\u00ban valor ni negativo ni positivo siendo \u00c3\u00banicamente posible determinar su valor una vez que se haya experimentado. Desde el momento en que venimos de la nada y volvemos a ella la vida es, simplemente, un par\u00c3\u00a9ntesis dentro del &#8220;no ser&#8221;. Y este par\u00c3\u00a9ntesis -l\u00c3\u00a9ase experiencia- nadie puede obligarnos a experimentarlo.<\/p>\n<p>El valor de la vida es m\u00c3\u00a1s apreciado cuando se contrasta al de la muerte. Si la vida ha sido excesivamente valorada, la muerte ha sido injustamente denigrada. La \u00c3\u00a9tica laica, basada en la raz\u00c3\u00b3n, no puede aceptar la ilusi\u00c3\u00b3n que habita en el mundo de las creencias respecto de una vida mas all\u00c3\u00a1 de la muerte por lo que se debe concluir que despu\u00c3\u00a9s de la vida pasamos otra vez a la nada. En base a este criterio, si preguntamos qu\u00c3\u00a9 le ocurre de malo a alguien cuando muere, la respuesta, obviamente, es: nada. La nada no puede tener ning\u00c3\u00ban calificativo, ni es mala ni es buena, simplemente, no es. Por lo tanto la muerte, bajo la perspectiva del no creyente, no puede ser nunca negativa; tanto es as\u00c3\u00ad que podemos afirmar con rotundidad que, por mucha ilusi\u00c3\u00b3n que tenga una persona por vivir, no hay la m\u00c3\u00a1s m\u00c3\u00adnima posibilidad de que experimente alg\u00c3\u00ban tipo de frustraci\u00c3\u00b3n despu\u00c3\u00a9s de su muerte. La muerte es inocua, inofensiva; lo contrario significar\u00c3\u00ada una paradoja: para sufrir las consecuencias de la muerte se tiene que estar vivo. La \u00c3\u00banica tragedia que produce la muerte la sufren los vivos, los que lloran la muerte de un ser querido.<\/p>\n<p> <a href=\"http:\/\/ateomilitante.com.ar\/?p=94#more-94\" class=\"more-link\">(more&#8230;)<\/a><\/p>\n <span class=\"post2pdf_span\" ><a href=\"http:\/\/ateomilitante.com.ar\/wp-content\/plugins\/post2pdf\/generate.php?post=94\" rel=\"nofollow\"><img src=\"http:\/\/ateomilitante.com.ar\/wp-content\/plugins\/post2pdf\/icon\/pdf.png\" width=\"16px\" height=\"16px\" \/>Convertir esta entrada a PDF.<\/a><\/span><p class=\"akst_link\"><a href=\"http:\/\/ateomilitante.com.ar\/?p=94&amp;akst_action=share-this\"  title=\"E-mail this, post to del.icio.us, etc.\" id=\"akst_link_94\" class=\"akst_share_link\" rel=\"nofollow\">Comp\u00c3\u00a1rtelo<\/a>\n<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> Una vez eliminadas las creencias y haber restituido a la raz\u00c3\u00b3n el lugar que le corresponde como \u00c3\u00banico pedestal que sustenta el conocimiento, debemos exigir que sea esta misma raz\u00c3\u00b3n la que ilumine las bases que diriman la moralidad o inmoralidad de los actos, eliminando todos los escr\u00c3\u00bapulos irracionales que dificulten, tanto los derechos [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":111,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-2022","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2022","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/111"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2022"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2022\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2022"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2022"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2022"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}