{"id":2068,"date":"2008-03-16T15:29:00","date_gmt":"2008-03-16T14:29:00","guid":{"rendered":"tag:blogger.com,1999:blog-14696158.post-2327737954483679130"},"modified":"2008-03-16T16:00:32","modified_gmt":"2008-03-16T15:00:32","slug":"la-vision-atea-de-cristo-pasolini-y-bunuel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/razonatea.blogspot.com\/2008\/03\/la-visin-atea-de-cristo-pasolini-y.html","title":{"rendered":"La visi\u00c3\u00b3n atea de Cristo: Pasolini y Bu\u00c3\u00b1uel"},"content":{"rendered":"<a onblur=\"try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}\" href=\"http:\/\/www.diapolitismos.gr\/uploads\/photos\/38_%CE%A0%CE%BF%CF%81%CF%84%CF%81%CE%B1%CE%B9%CF%84%CE%BF%20%CF%84%CE%BF%CF%85%20%CE%A0%CE%B1%CE%B6%CE%BF%CE%BB%CE%AF%CE%BD%CE%B9.jpg\"><img  src=\"http:\/\/www.diapolitismos.gr\/uploads\/photos\/38_%CE%A0%CE%BF%CF%81%CF%84%CF%81%CE%B1%CE%B9%CF%84%CE%BF%20%CF%84%CE%BF%CF%85%20%CE%A0%CE%B1%CE%B6%CE%BF%CE%BB%CE%AF%CE%BD%CE%B9.jpg\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a>\u00c2\u00a9 <span >Giaime Pala<\/span><br \/><span ><a  href=\"http:\/\/www.google.com.ar\/url?sa=t&amp;ct=res&amp;cd=1&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.lainsignia.org%2F2005%2Fnoviembre%2Fcul_025.htm&amp;ei=9y7dR9r8O5qEgwSazPG1CA&amp;usg=AFQjCNGiU4gfutqNLuz4HpJD4Fjd2atv3w&amp;sig2=2lsyUU_ahCnE06jfzzXHng\">La Insignia<\/a><span >. Espa\u00c3\u00b1a, noviembre del 2005.<\/span><\/span><br \/><br \/><span >La contrahistoria m\u00c3\u00a1s grande jam\u00c3\u00a1s contada<\/span><br \/>En el principio fue Dios... luego vino su interpretaci\u00c3\u00b3n. A Ludwig Feuerbach se le atribu\u00c3\u00ada la frase seg\u00c3\u00ban la cual el primer hombre que declar\u00c3\u00b3 tener fe en un Ser superior, en un \u00c2\u00abDios\u00c2\u00bb, fue tambi\u00c3\u00a9n el iniciador de la milenaria historia del pensamiento ateo por provocar la primera respuesta a esta creencia. Porque el ate\u00c3\u00adsmo es antiguo como el pensamiento religioso y, al igual que \u00c3\u00a9ste, arrastra un legado ancestral de reflexiones y vigor dial\u00c3\u00a9ctico.<br \/>Desde la antigua Grecia (Di\u00c3\u00a1gora de Melo y Teodoro de Cirene), pasando por el romano Lucrecio, los humanistas italianos, los ilustrados y los cl\u00c3\u00a1sicos contempor\u00c3\u00a1neos del pensamiento ateo, la literatura no creyente ha venido dilucidando lo m\u00c3\u00adstico como problema, misterio, certeza, duda, negaci\u00c3\u00b3n o experiencia. Porque si con la Iglesia se topa, con el sentimiento de lo trascendente se convive, y esto lo saben todos los ateos del mundo que hayan cavilado acerca de lo espiritual alguna vez en su vida o meditado sobre la significaci\u00c3\u00b3n de la Biblia, el Texto por antonomasia, el pedestal de la cultura judeocristiana sobre la que, qui\u00c3\u00a9rase o no, se erige nuestra cultura.<br \/>Y si el arte es la quintaesencia destilada de lo material y cultural de una sociedad, el cine es el ojo que aferra la imagen para articular el pasado y el presente, ofreciendo una (re)interpretaci\u00c3\u00b3n del mundo.<br \/>Estas l\u00c3\u00adneas tratar\u00c3\u00a1n de la visi\u00c3\u00b3n cinematogr\u00c3\u00a1fica de Cristo ofrecida por dos ateos confesos y empedernidos, <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pier_Paolo_Pasolini\">Pier Paolo Pasolini<\/a> y <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Luis_Bu%C3%B1uel\">Luis Bu\u00c3\u00b1ue<\/a>l. Dos hombres vivos y sumergidos en el tiempo que les toc\u00c3\u00b3 vivir, cuyas pel\u00c3\u00adculas \u00e2\u20ac\u201cconcretamente <a href=\"http:\/\/www.alohacriticon.com\/elcriticon\/article671.html\"><span >El Evangelio seg\u00c3\u00ban San Mateo<\/span><\/a> (1964) y <a href=\"http:\/\/www.apiedepagina.net\/FuentesBunuel.htm\"><span >La V\u00c3\u00ada Lactea<\/span><\/a> (1969)\u00e2\u20ac\u201c enlazan con la tradici\u00c3\u00b3n erudita del ate\u00c3\u00adsmo desde distintas posiciones humanas, pol\u00c3\u00adticas e hist\u00c3\u00b3ricas. Dos hijos del violento y pasionario siglo XX, dos ap\u00c3\u00b3stoles de la cultura entendida como compromiso y emancipaci\u00c3\u00b3n cuyas visiones de Cristo tan diversas, a\u00c3\u00ban partiendo del mismo tronco ideol\u00c3\u00b3gico, nos muestran de forma clarividente la concepci\u00c3\u00b3n dual que del cristianismo siempre tuvieron los ateos: de di\u00c3\u00a1logo y de rechazo. Si hemos escogido estos dos cineastas es por representar respectivamente estas dos visiones y haberlas sabido trasladar a la pantalla con toda su visceralidad y alma.<br \/><br \/><a onblur=\"try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}\" href=\"http:\/\/static.flickr.com\/40\/128166117_452ec84e3b_o.jpg\"><img  src=\"http:\/\/static.flickr.com\/40\/128166117_452ec84e3b_o.jpg\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><span >Pasolini, o de la religiosidad del ate\u00c3\u00adsmo<\/span><br \/>Cuando se habla de <span >El Evangelio seg\u00c3\u00ban San Mateo<\/span> conviene despejar el terreno de un posible error de enfoque; contrariamente a cuanto afirman muchos cr\u00c3\u00adticos, nos hallamos ante la obra m\u00c3\u00a1s respetada y obsequiada de un director cuya figura ha entrado, en la \u00c3\u00baltima convulsa y atormentada d\u00c3\u00a9cada, en el parnaso cinematogr\u00c3\u00a1fico de los directores obedecidos del que fue un d\u00c3\u00ada uno de los templos sagrados del cine mundial: el italiano.<br \/>De eso se trata, del ingreso forzado en la Academia del Saber del intelectual antiacad\u00c3\u00a9mico por excelencia, despu\u00c3\u00a9s \u00e2\u20ac\u201cqu\u00c3\u00a9 duda cab\u00c3\u00ada\u00e2\u20ac\u201c de haberse silenciado o, en el mejor de los casos, edulcorado sus mensajes incendiarios. Triste es la rehabilitaci\u00c3\u00b3n descafeinada del provocador de las personas \u00c2\u00abde bien\u00c2\u00bb, as\u00c3\u00ad como triste, por no deseada, es la feliz suerte p\u00c3\u00b3stuma del \u00c3\u00baltimo gran fustigador del filiste\u00c3\u00adsmo y de la mala conciencia cerrilmente culpable de una parte de esa generaci\u00c3\u00b3n, la del sesenta y ocho, en cuyos ojos el intelectual friulano ve\u00c3\u00ada \u00c2\u00abstessa rabbia che agita i vostri padri\u00c2\u00bb. Aquella parte que despu\u00c3\u00a9s de haber encolerizado a sus padres no s\u00c3\u00b3lo no supo \u00c2\u00abmatarlos\u00c2\u00bb sino que recogi\u00c3\u00b3 su legado para tornarlo, si cabe, m\u00c3\u00a1s chato y cicatero que nunca, propiciando una vuelta al orden de lo m\u00c3\u00a1s estricto. Un status quo contra el que Pasolini no cej\u00c3\u00b3 nunca no ya de atacar, sino de vaciar de contenidos y revelar sus lados m\u00c3\u00a1s oscuros e iracundos.<br \/>Estas consideraciones surgen a los treinta a\u00c3\u00b1os de la muerte del cineasta y de las inc\u00c3\u00b3gnitas sobre los homenajes y estudios que les est\u00c3\u00a1n deparando sus otrora denigrantes, hoy convertidos en entusiastas albaceas.<br \/>Pasolini siempre fue un ateo convencido pero nunca furibundo, obcecado y \u00c2\u00abmilitante\u00c2\u00bb, como \u00c3\u00a9l mismo reconoci\u00c3\u00b3 \u00c2\u00abno he tenido formaci\u00c3\u00b3n religiosa. Mi padre no cre\u00c3\u00ada en Dios. Si el domingo iba a misa, s\u00c3\u00b3lo era por respeto a una instituci\u00c3\u00b3n garantizadora del orden social (...) Yo no he sufrido ninguna presi\u00c3\u00b3n religiosa, ni he sido condicionado por ninguna educaci\u00c3\u00b3n cat\u00c3\u00b3lica (1)\u00c2\u00bb. Como afirmaba Calvino, el anticlericalismo guerrillero y el ate\u00c3\u00adsmo combatiente s\u00c3\u00b3lo son productos de la presi\u00c3\u00b3n moral e intelectual de la Iglesia cristiana que se incuban en las mentes de quienes la padecieron. El ate\u00c3\u00adsmo del primer Pasolini, el de los a\u00c3\u00b1os \u00e2\u20ac\u212250, era fruto de una elecci\u00c3\u00b3n libre de vida que miraba al catolicismo oficial italiano como una fuente perpetua de conformismo y supeditaci\u00c3\u00b3n para su referente pol\u00c3\u00adtico y humano, el campesinado. Sin embargo, <a href=\"http:\/\/amediavoz.com\/pasolini.htm\">los versos<\/a> de <span >Le ceneri di Gramsci<\/span> (2) y <span >L\u00e2\u20ac\u2122usignolo della Chiesa Cattolica<\/span> (3) traslucen una cr\u00c3\u00adtica dirigida m\u00c3\u00a1s a la izquierda tradicional que no a la Iglesia cat\u00c3\u00b3lica, por dejar abandonados, en aras de un obrerismo totalizador, a esas masas rurales que se agarraban al discurso religioso al verse desbordados por una realidad cambiante e insegura. Son versos anticat\u00c3\u00b3licos, como reconoc\u00c3\u00ada el mismo poeta y cineasta, pero no anticlericales. El Pasolini de la d\u00c3\u00a9cada de los \u00e2\u20ac\u212250 es un intelectual que no critica abiertamente la Iglesia, sino que le da la espalda, la ningunea por considerarla irredimible y secularmente enquistada en planteamientos medievales. De lo \u00c3\u00banico que se trataba era de arrebatarle su capilar hegemon\u00c3\u00ada social, excluyendo de antemano, por imposible, cualquier tipo de di\u00c3\u00a1logo.<br \/>Sin embargo, el tiempo todo lo cambia, hasta las posiciones de la Iglesia cat\u00c3\u00b3lica: la convocatoria del Concilio Vaticano II trajo nuevos aires no s\u00c3\u00b3lo a los creyentes de a pie, sino a la misma c\u00c3\u00bapula y a los sectores agn\u00c3\u00b3sticos y ateos de todo el mundo. La presencia en el Vaticano de un Papa, Juan XXIII, lo suficientemente ducho en asuntos de este mundo como para propiciar una apertura en el mundo cat\u00c3\u00b3lico, impact\u00c3\u00b3 hondamente a los intelectuales como Pasolini, provocando en ellos una reformulaci\u00c3\u00b3n de sus principios e ideas establecidas. En cierto modo, fue la Iglesia que se acerc\u00c3\u00b3 a ellos y no lo contrario, a trav\u00c3\u00a9s de cierta democratizaci\u00c3\u00b3n de sus estructuras y, sobre todo, mediante la acci\u00c3\u00b3n de algunos sectores del clero y de los cristianos de base cuya reinterpretaci\u00c3\u00b3n del Evangelio en clave progresista modific\u00c3\u00b3 una instituci\u00c3\u00b3n hasta entonces enquistada en sus certezas absolutas e indisputables.<br \/>Pasolini, hombre imbuido del mundo en el que viv\u00c3\u00ada y reacio a esquivar los grandes debates de su tiempo, despu\u00c3\u00a9s de realizar <span >Accattone <\/span>(1961), <span >Mamma Roma<\/span> (1962) y <span >La Ricotta<\/span> (1963), decidi\u00c3\u00b3 asumir el reto de materializar en una pel\u00c3\u00adcula la vida de Jes\u00c3\u00bas. Un filme que surg\u00c3\u00ada de esa insistente b\u00c3\u00basqueda laica de lo m\u00c3\u00adtico y de lo \u00c3\u00a9pico que impregnaba toda su anterior producci\u00c3\u00b3n intelectual, cuya convergencia hacia Cristo \u00e2\u20ac\u201cen las intenciones del cineasta\u00e2\u20ac\u201c iba a coronar su personal cantar de gesta proletario.<br \/>A quien hablaba de conversi\u00c3\u00b3n y cristianizaci\u00c3\u00b3n, Pasolini contestaba: \u00c2\u00abAlgunos han visto en este film una obra de militante cristiano, cosa que yo verdaderamente no comprendo (...) Yo no creo en la divinidad de Cristo (...) Lo lamento, no creo en ella (4)\u00c2\u00bb. Su visi\u00c3\u00b3n cinematogr\u00c3\u00a1fica deb\u00c3\u00ada ser fiel a la historia contada por Mateo: \u00c2\u00abMi idea es \u00c3\u00a9sta: seguir punto por punto el evangelio seg\u00c3\u00ban San Mateo, sin hacer de \u00c3\u00a9l un gui\u00c3\u00b3n o una redacci\u00c3\u00b3n. Traducirlo fielmente a im\u00c3\u00a1genes, sin ninguna omisi\u00c3\u00b3n o a\u00c3\u00b1adido al relato. Tambi\u00c3\u00a9n los di\u00c3\u00a1logos deber\u00c3\u00adan ser rigurosamente los de San Mateo (5)\u00c2\u00bb.<br \/>De la puesta en escena e interpretaciones de los actores, y de la relaci\u00c3\u00b3n de \u00c3\u00a9stas con el texto de San Mateo, brotar\u00c3\u00ada la particular visi\u00c3\u00b3n pasoliniana de Cristo.<br \/><br \/><center><object height=\"355\" width=\"425\"><param name=\"movie\" value=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/oMPFZ1t1ZuA&amp;hl=en\"><param name=\"wmode\" value=\"transparent\"><embed src=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/oMPFZ1t1ZuA&amp;hl=en\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" wmode=\"transparent\" height=\"355\" width=\"425\"><\/embed><\/object><\/center><br \/><br \/><span >Un Cristo feo<\/span><br \/>Matera, ciudad italiana de la Basilicata, regi\u00c3\u00b3n en uno de cuyos pueblos \u00e2\u20ac\u201cEboli\u00e2\u20ac\u201c el escritor Carlo Levi nos dijo que Cristo se hab\u00c3\u00ada parado por ser el fin de la civilizaci\u00c3\u00b3n, fue el lugar escogido por Pasolini para su sacra representaci\u00c3\u00b3n. M\u00c3\u00a1s concretamente, el barrio de i Sassi (\u00c2\u00abLas piedras\u00c2\u00bb) fue el ic\u00c3\u00a1stico ambiente elegido para representar una Jerusal\u00c3\u00a9n polvorienta, terrosa y friable: por un lado espectral cuando el director la mira desde lejos en sus panor\u00c3\u00a1micas y, por el otro, bulliciosa y vital cuando la c\u00c3\u00a1mara recorre sus calles. Pasolini, despu\u00c3\u00a9s de largos viajes en Palestina, renunci\u00c3\u00b3 a rodar su pel\u00c3\u00adcula en la Tierra Sagrada por su aspecto demasiado moderno y racional (6), y opt\u00c3\u00b3 por varias localidades del sur italiano, en los pueblos de la Calabria, Puglia y Basilicata de los a\u00c3\u00b1os sesenta, all\u00c3\u00ad donde el paisaje tomaba la forma de una tierra de nadie de un conflicto entre lo viejo que no acababa de morir y lo nuevo que no acababa de nacer. Pasolini opera una traducci\u00c3\u00b3n del mundo y de la experiencia de Cristo que se materializa por v\u00c3\u00ada anal\u00c3\u00b3gica y no por una simple y a la vez complicad\u00c3\u00adsima reconstrucci\u00c3\u00b3n hist\u00c3\u00b3rica. La esencia de la mirada pasoliniana junta, como dos flechas aparentemente contrapuestas e incompatibles, el deseo de sacralidad de lo real con la imagen de un Cristo poeta-intelectual que opera en un mundo silenciado de seres agraviados y expectantes.<br \/>\u00c3\u2030ste es el escenario donde las dramatis personae se mueven dentro de una tradici\u00c3\u00b3n que Pasolini hab\u00c3\u00ada marcado desde sus primeros poemas sociales escritos en el dialecto del Friuli, pasando por sus poemas y novelas de los a\u00c3\u00b1os cincuenta para acabar con sus primeros largometraje. Si es cierto que Cristo se movi\u00c3\u00b3 entre desheredados, despose\u00c3\u00addos y marginados, para el ateo y marxista Pasolini \u00c3\u00a9se era el escenario y aqu\u00c3\u00a9llos los personajes de la \u00c2\u00abhistoria m\u00c3\u00a1s grande jam\u00c3\u00a1s contada\u00c2\u00bb.<br \/>El Cristo de Pasolini (Enrique Irazoqui) es un hombre cejijunto, bajito, m\u00c3\u00a1s bien feo, que no necesita una cuidada melena y un par de ojos magn\u00c3\u00a9ticos de zeffirrelliana memoria para cautivar a sus oyentes, ni precisa cantar para ser superstar. Su aspecto de ragazzo di vita le aproxima a esa est\u00c3\u00a9tica de los humildes en la que el cineasta italiano ve\u00c3\u00ada la autenticidad, candor, verdad de las cosas y de las personas. Como Caravaggio, <a href=\"http:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/c\/c5\/Michelangelo_Caravaggio_069.jpg\">que retrat\u00c3\u00b3 la Virgen usando como modelo una prostituta<\/a>, Pasolini plasma lo religioso en la cara aparentemente anodina de un estudiante catal\u00c3\u00a1n.<br \/>No es un Mes\u00c3\u00adas simp\u00c3\u00a1tico, afable y aquiescente: no sonr\u00c3\u00ade, pocas veces tiende la mano con cordial talante y sus lentos movimientos nos revelan una hieraticidad consciente, asumida pero en ning\u00c3\u00ban momento ostentada. Es un salvador que sabe ser bilioso y que, junto a las declaraciones de amor, afirma haber venido \u00c2\u00aba traer no la paz sino la espada\u00c2\u00bb. Su discurso no escatima el desprecio a los filisteos de todo tipo y clase. Es un Jes\u00c3\u00bas que abandona la gesticulaci\u00c3\u00b3n para aferrarse a su labia prolija, porque cree en la palabra y porque sabe que en los a\u00c3\u00b1os de la verg\u00c3\u00bcenza y de la ira es lo \u00c3\u00banico que nos queda; una palabra taumat\u00c3\u00bargica y hasta demi\u00c3\u00bargica, eso es, con facultad de engendrar la esperanza en quien jam\u00c3\u00a1s la tuvo y devolv\u00c3\u00a9rsela a quien la perdi\u00c3\u00b3, mucho m\u00c3\u00a1s que los milagros cuya representaci\u00c3\u00b3n Pasolini nos ense\u00c3\u00b1a de forma sesgada y el\u00c3\u00adptica, como si se tratara de un f\u00c3\u00a1cil atajo hacia la adquisici\u00c3\u00b3n de la fe.<br \/>Un Cristo que cree en el ser humano, en su posible rescate y lucha contra el cinismo, la indiferencia y la pasividad, logrando la fe en el hombre, pero empezando por la fe en s\u00c3\u00ad mismo, necesario trampol\u00c3\u00adn hacia la fe en Dios, como bien demuestra el primer acercamiento a unos futuros ap\u00c3\u00b3stoles temblorosos y casi agoraf\u00c3\u00b3bicos.<br \/>Es un Jes\u00c3\u00bas l\u00c3\u00bacido en su an\u00c3\u00a1lisis de la sociedad y de la culpabilidad del hombre pero libre de \u00c3\u00baltimas tentaciones scorsesianas, puesto que el ateo Pasolini, a diferencia del cat\u00c3\u00b3lico Scorsese, jam\u00c3\u00a1s interioriz\u00c3\u00b3 el concepto de culpabilidad ni en su vida ni en su obra, sino que vivi\u00c3\u00b3 y padeci\u00c3\u00b3 las culpas que otros le impusieron sin autoconmiseraci\u00c3\u00b3n.<br \/>Un Jes\u00c3\u00bas retratado de forma sobria, adusta pero no menos impactante hasta en el momento de su crucifixi\u00c3\u00b3n, donde la violencia est\u00c3\u00a1 presente y recubre con su halo siniestro toda la secuencia, sin caer en el esteticismo espectacular a modo de <a href=\"http:\/\/razonatea.blogspot.com\/2006\/04\/una-misa-en-clave-expresionista.html\"><span >La Pasi\u00c3\u00b3n<\/span><\/a> (2003) de Mel Gibson. Pasolini subraya la tristeza del tr\u00c3\u00a1gico final corporal del Mes\u00c3\u00adas con un fun\u00c3\u00a9reo sonido de un viento sepulturero que parece como si quisiera entonar un r\u00c3\u00a9quiem, y moldea todo lo tr\u00c3\u00a1gico de la secuencia en la p\u00c3\u00a9trea y arrugada cara de una destrozada Mar\u00c3\u00ada (Susana Pasolini, madre del director). Una puesta en escena demacrada y encogida que nos evoca la soledad del m\u00c3\u00a1rtir y nos sugiere lo marginal que debi\u00c3\u00b3 de parecerle al poder, seg\u00c3\u00ban Pasolini, la liquidaci\u00c3\u00b3n de este personaje inc\u00c3\u00b3modo e inaprensible.<br \/>El \u00c2\u00aboficio\u00c2\u00bb del primer Pasolini ha sido justamente calificado de \u00c2\u00abelemental y precinematogr\u00c3\u00a1fico, azaroso y un poco a salto de mata\u00c2\u00bb (7); un estilo que refleja el amateurismo de un hombre llegado al cine por casualidad, como reconoc\u00c3\u00ada el mismo director: \u00c2\u00abCuando comenc\u00c3\u00a9 a rodar <span >Accattone <\/span>yo no sab\u00c3\u00ada el significado de la palabra panor\u00c3\u00a1mica, pensaba que era un campo largu\u00c3\u00adsimo (...) llegu\u00c3\u00a9 efectivamente a Accattone con una gran pasi\u00c3\u00b3n cinematogr\u00c3\u00a1fica (...) pero sin ninguna preparaci\u00c3\u00b3n t\u00c3\u00a9cnica\u00c2\u00bb (8).<br \/><a onblur=\"try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}\" href=\"http:\/\/bp2.blogger.com\/_Urhn0McAwyE\/R90zRc8qs_I\/AAAAAAAAAhs\/vzKdbttXr6k\/s1600-h\/pasolini.JPG\"><img  src=\"http:\/\/bp2.blogger.com\/_Urhn0McAwyE\/R90zRc8qs_I\/AAAAAAAAAhs\/vzKdbttXr6k\/s200\/pasolini.JPG\" alt=\"\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5178351521467380722\" border=\"0\" \/><\/a>Demasiadas veces se ha comparado la \u00c3\u00a1spera y defectuosa t\u00c3\u00a9cnica del italiano con la del cine \u00c2\u00abimperfecto\u00c2\u00bb suramericano de los a\u00c3\u00b1os \u00e2\u20ac\u212260. Pero mientras \u00c3\u00a9sta era una \u00c2\u00abimperfecci\u00c3\u00b3n perita\u00c2\u00bb (valga el ox\u00c3\u00admoron), fruto de una est\u00c3\u00a9tica y \u00c3\u00a9tica elaboradas por cineastas experimentados como Glauber Rocha y Fabio Espinosa, aqu\u00c3\u00a9lla era necesidad de un hombre que iba asimilando paulatinamente, como los aprendices de los gremios medievales, los secretos del oficio. Si no parece correcto ensalzar como fuente de \u00c2\u00abautenticidad\u00c2\u00bb los fallos de <span >raccord<\/span>, los saltos de luz y eje, los cortes abruptos y los desencuadres presentes en la pel\u00c3\u00adcula, s\u00c3\u00ad podemos afirmar que, dado el car\u00c3\u00a1cter \u00c2\u00abpopular\u00c2\u00bb de la pel\u00c3\u00adcula y la asc\u00c3\u00a9tica visi\u00c3\u00b3n que de Cristo ten\u00c3\u00ada el director, estos defectos apenas se hacen notar en la valoraci\u00c3\u00b3n del filme. Pasolini conf\u00c3\u00ada, y lo consigue, toda su capacidad comunicativa en una fotograf\u00c3\u00ada met\u00c3\u00a1lica, en primeros planos de gran expresividad (como en la estupenda escena del discurso en la monta\u00c3\u00b1a, en la que la c\u00c3\u00a1mara no se desgaja del rostro de Cristo) y en largu\u00c3\u00adsimos campos de gran respiro. Esta vez, el \u00c2\u00abalma\u00c2\u00bb supo trascender al \u00c2\u00abcuerpo\u00c2\u00bb.<br \/>Para un cineasta que sea al mismo tiempo poeta y escritor, el ritmo es la modulaci\u00c3\u00b3n de la vida, el pulsar de la creatividad y la cadencia que acompa\u00c3\u00b1a el trasplante de la Idea a las tierras de la Obra. Pasolini, que descarna la voz de los actores de reparto, asocia a la torrencial verborrea de Jes\u00c3\u00bas la caudal m\u00c3\u00basica de Bach, Mozart y del blues norteamericano, adem\u00c3\u00a1s de la m\u00c3\u00basica original escrita por [el argentino] Luis Enrique Bacalov y Carlo Rustichelli.<br \/>La decisi\u00c3\u00b3n de no utilizar m\u00c3\u00basica estrictamente religiosa no rebaja el tono de la historia, al contrario, las sinfon\u00c3\u00adas de la bachiana Pasi\u00c3\u00b3n seg\u00c3\u00ban Mateo elevan hasta lo sublime los momentos narrativos de mayor espiritualidad del filme. As\u00c3\u00ad como la M\u00c3\u00basica f\u00c3\u00banebre mas\u00c3\u00b3nica de Mozart \u00e2\u20ac\u201cque acompa\u00c3\u00b1a la muerte de Jes\u00c3\u00bas\u00e2\u20ac\u201c recubre de una significaci\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1s profunda el martirio, ya que en sus notas Mozart dio forma a la imagen que ten\u00c3\u00ada de la parca: la de un destino ineluctable contra el que no val\u00c3\u00adan las luchas tit\u00c3\u00a1nicas del hombre. Pese a no tenerle miedo a la muerte, llegando incluso a llamarla \u00c2\u00abquerida amiga\u00c2\u00bb, Mozart ilustra el dolor de la separaci\u00c3\u00b3n de los queridos, el sufrimiento del Cristo hombre que pregunta a Dios si lo ha abandonado, incluso el mismo dolor f\u00c3\u00adsico.<br \/>De gran intensidad es tambi\u00c3\u00a9n la inserci\u00c3\u00b3n del gospel Sometimes I Feel Like a Motherlees Child, que sigue la visita de los Reyes Magos a la caba\u00c3\u00b1a de Jos\u00c3\u00a9 y Mar\u00c3\u00ada y que suple la falta de di\u00c3\u00a1logos de la secuencia. Es curioso que Pasolini inserte esta canci\u00c3\u00b3n en un momento en el que Jes\u00c3\u00bas todav\u00c3\u00ada no ha entrado directamente con fuerza en la historia: este tipo de m\u00c3\u00basica negra proced\u00c3\u00ada de los estratos m\u00c3\u00a1s bajos de la poblaci\u00c3\u00b3n negra y su fuerza reflejaba el dolor de la opresi\u00c3\u00b3n. M\u00c3\u00basica colectiva para una secuencia en la que los protagonistas directos son hombres y mujeres cogidos en su cotidianidad. M\u00c3\u00basica popular para beatificar lo sagrado de lo ordinario.<br \/>\u00c3\u2030ste es el Jes\u00c3\u00bas de Pasolini: palabra, m\u00c3\u00basica, sudor y autenticidad, como no pod\u00c3\u00ada ser de otra manera. Ah\u00c3\u00ad est\u00c3\u00a1 el hombre que nace de las palabras de Dios, el muchacho desviado que habla solo, durante horas y horas; la \u00c2\u00abmala compa\u00c3\u00b1\u00c3\u00ada\u00c2\u00bb para la juventud y el rompedor de las buenas costumbres encorsetadas. El azotador de los resabiados y el apestado arrinconado en el que Pasolini ve\u00c3\u00ada en parte s\u00c3\u00ad mismo. El hombre que nace de las masas de pobres y marginados, que surge de la periferia de los templos que gestionan el pan y el pensamiento.<br \/><br \/><a onblur=\"try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}\" href=\"http:\/\/bp2.blogger.com\/_Urhn0McAwyE\/R90z_c8qtAI\/AAAAAAAAAh0\/GV26KiecMzM\/s1600-h\/bu%C3%B1uel+dal%C3%AD.jpg\"><img  src=\"http:\/\/bp2.blogger.com\/_Urhn0McAwyE\/R90z_c8qtAI\/AAAAAAAAAh0\/GV26KiecMzM\/s320\/bu%C3%B1uel+dal%C3%AD.jpg\" alt=\"\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5178352311741363202\" border=\"0\" \/><\/a><br \/><span >Luis Bu\u00c3\u00b1uel y la alternativa moral<\/span><br \/>Los farisaicos pregoneros de la Espa\u00c3\u00b1a milenariamente cristiana, los bizantinos exegetas de la Espa\u00c3\u00b1a invertebrada, los que la ven con o sin problemas o los de la Espa\u00c3\u00b1a como enigma hist\u00c3\u00b3rico, olvidan con demasiada frecuencia que existi\u00c3\u00b3 hist\u00c3\u00b3ricamente otro pa\u00c3\u00ads elevado como altar opuesto a la cara carpetovet\u00c3\u00b3nica del poder y de sus cortesanos.<br \/>Eso es, la Espa\u00c3\u00b1a de los juglares irreverentes y descre\u00c3\u00addos, de la picaresca sarc\u00c3\u00a1stica y burlona, de la mueca sard\u00c3\u00b3nica ante las retah\u00c3\u00adlas clericales, de los versos mordaces de G\u00c3\u00b3ngora y Quevedo, de los poetas de la mal llamada \u00c2\u00abgeneraci\u00c3\u00b3n del 27\u00c2\u00bb y de los anarquistas del siglo XX. Una corriente subterr\u00c3\u00a1nea y popular hermanada con las voces no religiosas de la Edad Moderna: con los sonetos malditos de Vill\u00c3\u00b3n, los tergiversados tratados de Maquiavelo o las reflexiones de Spinoza. G\u00c3\u00a9rmenes de un pensamiento ateo que iba tomando cuerpo en medio de las persecuciones llevadas a cabo por los pretorianos de la ortodoxia.<br \/>Bu\u00c3\u00b1uel encarna el paradigma contempor\u00c3\u00a1neo de esta corriente atea de temperamento pugnaz y dosis de mala leche. Si Pasolini es el ate\u00c3\u00adsmo respetuoso, cautivado por lo sagrado en cuanto incognoscible, Bu\u00c3\u00b1uel es el ate\u00c3\u00adsmo del l\u00c3\u00a1tigo consciente, es el rayo que no cesa de una religi\u00c3\u00b3n vista como linfa opi\u00c3\u00a1cea del pueblo, yugo de la creatividad humana y paradero de la mala conciencia burguesa. Afirma Octavio Paz en su ensayo El cine filos\u00c3\u00b3fico de Luis Bu\u00c3\u00b1uel: \u00c2\u00ab(la obra del cineasta) es una cr\u00c3\u00adtica de la ilusi\u00c3\u00b3n de Dios, vidrio deformante que no nos deja ver al hombre tal cual es. El tema de Bu\u00c3\u00b1uel no es la culpa del hombre, sino la de Dios\u00c2\u00bb. Una visi\u00c3\u00b3n de Dios a la que Bu\u00c3\u00b1uel quiso ofrecer en todas sus pel\u00c3\u00adculas una alternativa moral.<br \/><br \/><center><object height=\"355\" width=\"425\"><param name=\"movie\" value=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/JShTDizQTyo&amp;hl=en\"><param name=\"wmode\" value=\"transparent\"><embed src=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/JShTDizQTyo&amp;hl=en\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" wmode=\"transparent\" height=\"355\" width=\"425\"><\/embed><\/object><\/center><br \/><br \/>Y, en efecto, la religi\u00c3\u00b3n est\u00c3\u00a1 presente en casi todos sus largometrajes, incluyendo directa o indirectamente la figura de Cristo, como en <span >La Edad de oro<\/span> (1930), <span >Nazar\u00c3\u00adn <\/span>(1958) y <span >Sim\u00c3\u00b3n del desierto <\/span>(9) (1965), pero se torna m\u00c3\u00a1s expl\u00c3\u00adcita que nunca en <span >La V\u00c3\u00ada l\u00c3\u00a1ctea,<\/span> pel\u00c3\u00adcula que marca un retorno pleno del cineasta a la po\u00c3\u00a9tica iconoclasta y a la jocosidad de sus primeros filmes. De hecho, <span >La V\u00c3\u00ada l\u00c3\u00a1ctea <\/span>es la pel\u00c3\u00adcula m\u00c3\u00a1s densa, abigarrada y el\u00c3\u00adptica de entre todas las de Bu\u00c3\u00b1uel, y la historia que cuenta apenas tiene una linealidad narrativa: se trata de una aventura teol\u00c3\u00b3gica en la que Bu\u00c3\u00b1uel se divierte en escenificar la historia de las m\u00c3\u00a1s importantes herej\u00c3\u00adas surgidas dentro del cristianismo. La trama tiene como protagonistas dos vagabundos, Jean Duval (Laurent Terzieff), un chico joven e inexperto, y Pierre Dupont (Pauil Frankeur), un viejo barbudo y harapiento, cuya romer\u00c3\u00ada f\u00c3\u00adlmica hacia Santiago de Compostela se ver\u00c3\u00a1 jalonada por extra\u00c3\u00b1os encuentros con personas y situaciones que desplegar\u00c3\u00a1n feroces disputas sobre seis misterios: la eucarist\u00c3\u00ada (la escena del cura loco), el origen del mal (la secuencia de Prisciliano), la naturaleza de Cristo (los di\u00c3\u00a1logos en el restaurante de Tours), la Trinidad (la secuencia del obispo exhumado y quemado), la gracia y la libertad (el duelo entre el jesuita y el jansenista) y los misterios marianos (la venta del Llopo). El filme supone una mofa contra todas las formas de intolerancia religiosa, mojigater\u00c3\u00adas y asperezas del cristianismo, recogiendo la estructura itinerante y de sketchs (uno para cada misterio) propia de la literatura picaresca del Siglo de Oro, todo ello salpicado con un humor pillo y descarado que parece subrayar la insulsez de los temas tratados y la mezquindad del furor que anima a los varios personajes.  Es en esta historia de esmeradas fil\u00c3\u00adpicas morales y de diatribas teol\u00c3\u00b3gicas perfectamente confeccionadas por cl\u00c3\u00a9rigos de refinada cultura, que entra en escena el Cristo bu\u00c3\u00b1ueliano (Bernard Berley). El director inserta en el filme, a modo de intervalos separados, tres escenas en las que aparece Jes\u00c3\u00bas como <span >leitmotiv<\/span>.<br \/>En la primera se le ve a punto de afeitarse la barba (la misma escena aparece en <a href=\"http:\/\/video.google.es\/videoplay?docid=-7654240678771983904&amp;q=bu%C3%B1uel&amp;total=821&amp;start=0&amp;num=10&amp;so=0&amp;type=search&amp;plindex=3\"><span >La Edad de oro),<\/span><\/a> junto a una Virgen Mar\u00c3\u00ada (Edith Scob) contrariada, porque \u00c2\u00abla barba inspira confianza, es de buen tono\u00c2\u00bb: Jes\u00c3\u00bas decide hacerle caso, como si se tratara de una moderna asesora de imagen.<br \/>Si la primera aparici\u00c3\u00b3n no despierta particular atenci\u00c3\u00b3n, es la segunda la que presenta con toda su fuerza el personaje Jes\u00c3\u00bas ideado por el director. Introducido por la \u00c3\u00baltima afirmaci\u00c3\u00b3n de la secuencia anterior, en la que un camarero se preguntaba por la andadura habitual de Cristo, aparece \u00c3\u00a9ste \u00c3\u00baltimo corriendo (como si estuviera contestando al camarero) para reunirse con sus disc\u00c3\u00adpulos y montar un extra\u00c3\u00b1o banquete. Aqu\u00c3\u00ad los invitados exhortan a hablar a un reticente Jes\u00c3\u00bas (\u00c2\u00abMaestro, todos esperan tu palabra\u00c2\u00bb; \u00c2\u00abno, no quiero hablar, no es un momento apropiado\u00c2\u00bb), a quien, ante las insistencias de los disc\u00c3\u00adpulos, no se le ocurre nada mejor que contar una par\u00c3\u00a1bola casi incomprensible y de sabor reaccionario sobre un mayordomo infiel a su amo, al que quiere volver a congraciarse recuperando parte del dinero de sus deudores. Es un Jes\u00c3\u00bas humoral y ensimismado a la hora de atender las solicitudes de los dem\u00c3\u00a1s: cuando, despu\u00c3\u00a9s de haber contado la historia, Mar\u00c3\u00ada le pide que transforme para sus comensales el agua en vino, \u00c3\u00a9l contesta \u00c2\u00ab\u00c2\u00bfY qu\u00c3\u00a9? \u00c2\u00a1Si se les ha acabado el vino qu\u00c3\u00a9 no beban! Mi hora a\u00c3\u00ban no ha llegado\u00c2\u00bb, para cambiar luego de opini\u00c3\u00b3n y hacer el milagro, bajo la insignia de la confusi\u00c3\u00b3n y el capricho.<br \/><a onblur=\"try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}\" href=\"http:\/\/frenchfilms.topcities.com\/1969_La_voie_lactee.JPG\"><img  src=\"http:\/\/frenchfilms.topcities.com\/1969_La_voie_lactee.JPG\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a>En la tercera escena, la que cierra el filme, dos ciegos topan con el Salvador y le piden que les devuelva la vista. Cristo da comienzo al milagro actuando como si fuera un m\u00c3\u00a9dico: le pide a un San Juan-enfermero un poco de tierra, la unta en los ojos de los ciegos y escupe en ellos. Los hombres parecen recuperar la vista ante un Jes\u00c3\u00bas que advierte de forma solemne: \u00c2\u00abrecordadlo, nadie debe saber esto\u00c2\u00bb. Al o\u00c3\u00adr estas palabras, los disc\u00c3\u00adpulos le preguntan el porqu\u00c3\u00a9 de esta prohibici\u00c3\u00b3n, pero Jes\u00c3\u00bas no les contesta y termina pronunciando un pensamiento col\u00c3\u00a9rico contra la sagrada instituci\u00c3\u00b3n de la familia: \u00c2\u00abNo he venido a la tierra a traer la paz, sino el cuchillo. He venido para enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra. En verdad debo deciros, que el hombre tendr\u00c3\u00a1 como enemigo a su familia\u00c2\u00bb. La secuencia termina con el grupo, encabezado por Jes\u00c3\u00bas, encamin\u00c3\u00a1ndose hacia nuevas destinaciones, y revela al espectador que el milagro de los ciegos no se ha cumplido.<br \/>Las tres apariciones dibujan un Cristo ensimismado, narcisista y reacio a comunicar en p\u00c3\u00bablico (\u00c2\u00a1cu\u00c3\u00a1nta diferencia con el Cristo de Pasolini!). Sus par\u00c3\u00a1bolas no tienen sentido, sus respuestas no satisfacen y sus milagros no se cumplen. No hay una caricaturizaci\u00c3\u00b3n del personaje porque Bu\u00c3\u00b1uel no quiere que nos riamos de \u00c3\u00a9l: simplemente Cristo no le agrada y lo da a entender. Una animadversi\u00c3\u00b3n que le llevaba a afirmar, en una carta dirigida a su amigo Max Aub: \u00c2\u00abYa sabes que Cristo no me merece ninguna simpat\u00c3\u00ada y que, en cambio, tengo toda clase de respetos hacia la Virgen Mar\u00c3\u00ada\u00c2\u00bb (10).<br \/>Ya hemos dicho que el filme de Bu\u00c3\u00b1uel quiere ser un fresco de la historia del cristianismo enfocada desde el ins\u00c3\u00b3lito \u00c3\u00a1ngulo de las herej\u00c3\u00adas, y que Bu\u00c3\u00b1uel desenmascara a las vestales de la casa de Dios y su intransigencia dogm\u00c3\u00a1tica. No obstante, el cineasta no quiere minusvalorar la capacidad dial\u00c3\u00a9ctica de nadie: en el transcurso de la pel\u00c3\u00adcula no se puede obviar el particular de que todos los que toman la palabra en temas de religi\u00c3\u00b3n, lo hacen teniendo a sus espaldas una relaci\u00c3\u00b3n larga y profunda con las escrituras, por muy dogm\u00c3\u00a1tica que \u00c3\u00a9sta sea. Los protagonistas hacen muestra de una gran pericia terminol\u00c3\u00b3gica y de una asombrosa maestr\u00c3\u00ada en el arte del sofismo que pueden dejar al espectador desorientado.<br \/><a onblur=\"try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}\" href=\"http:\/\/zaragozame.com\/wp-content\/uploads\/2007\/12\/lavia015.jpg\"><img  src=\"http:\/\/zaragozame.com\/wp-content\/uploads\/2007\/12\/lavia015.jpg\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a>Pues bien, el \u00c3\u00banico que parece carecer del ars retorica es el mism\u00c3\u00adsimo Jes\u00c3\u00bas. Es curioso como la cr\u00c3\u00adtica no haya destacado este aspecto con la debida atenci\u00c3\u00b3n: Bu\u00c3\u00b1uel, rebajando hasta lo ordinario el espesor intelectual de Cristo, nos resalta la doble esterilidad de las feroces peleas entre los int\u00c3\u00a9rpretes ortodoxos de la Palabra del Se\u00c3\u00b1or y los no alineados. A la condena de la cerraz\u00c3\u00b3n y fanatismo del dogma hay que a\u00c3\u00b1adir la falacia de la misma fuente de legitimaci\u00c3\u00b3n, el Hijo de Dios. \u00c2\u00bfDe qu\u00c3\u00a9 nos sirve una estructura altamente sofisticada como la Iglesia \u00e2\u20ac\u201cparece preguntarse despiadadamente el realizador aragon\u00c3\u00a9s\u00e2\u20ac\u201c si no puede redimir su \u00c2\u00abpecado original\u00c2\u00bb, es decir el tener un fundador incapaz de estar a la altura de su cometido? La respuesta de Bu\u00c3\u00b1uel cae por su propio peso: es la fuente que deslegitima a sus exegetas y no viceversa. Si para el ateo Pasolini la vuelta al mensaje evang\u00c3\u00a9lico y al ejemplo de Cristo representa la \u00c3\u00banica salvaci\u00c3\u00b3n posible para una Iglesia alejada del pueblo, para el ateo Bu\u00c3\u00b1uel nada es posible y nadie es inocente: la comunicaci\u00c3\u00b3n con el mundo cat\u00c3\u00b3lico ya ha sido dinamitada y al hombre no le queda m\u00c3\u00a1s que anteponer, al mon\u00c3\u00b3logo con lo divino, el di\u00c3\u00a1logo con lo humano.<br \/><br \/><span  ><\/span><blockquote><span  >Notas<\/span><span ><br \/>(1) Jean Duflot, <span >Conversaciones con Pier Paolo Pasolini,<\/span> Barcelona, 1970, p\u00c3\u00a1g. 23.<br \/>(2) Pier Paolo Pasolini, <span >Le ceneri di Gramsci, <\/span>Mil\u00c3\u00a1n, 1958.<br \/>(3) Pier Paolo Pasolini, <span >L\u00e2\u20ac\u2122usignolo della Chiesa Cattolica,<\/span> Mil\u00c3\u00a1n, 1958.<br \/>(4) Jean Duflot, <span >Conversaciones<\/span>..., p\u00c3\u00a1g. 25.<br \/>(5) Carta de Pasolini dirigida a Lucio Caruso, en Nico Naldini, <span >Pier Paolo Pasolini, <\/span>Barcelona, p\u00c3\u00a1g. 244.<br \/>(6) Con los rollos de pel\u00c3\u00adculas utilizados para estudiar el paisaje palestino Pasolini mont\u00c3\u00b3 el documental <span >Sopralluoghi in Palestina, <\/span>proyectado en el Festival dei Due Mondi de Spoleto (Italia) en 1965.<br \/>(7) V\u00c3\u00a9ase el art\u00c3\u00adculo de Miguel Mar\u00c3\u00adas en el librito de presentaci\u00c3\u00b3n de El Evangelio para la colecci\u00c3\u00b3n de pel\u00c3\u00adculas de el diario <span >El Mundo, <\/span>pp. 13-14.<br \/>(8) Nico Naldini, <span >Pier Paolo Pasolini..., <\/span>p\u00c3\u00a1g. 216.<br \/>(9) Para un an\u00c3\u00a1lisis de estas pel\u00c3\u00adculas v\u00c3\u00a9ase, Giorgio Tinazzi, <span >Il cinema di Luis Bu\u00c3\u00b1uel,<\/span> Palermo, 1973; Octavio Paz, \u00c2\u00abEl cine filos\u00c3\u00b3fico de Luis Bu\u00c3\u00b1uel\u00c2\u00bb, en <span >La b\u00c3\u00basqueda del comienzo, <\/span>Madrid, 1974; Jos\u00c3\u00a9 Francisco Aranda, <span >Luis Bu\u00c3\u00b1uel. Biograf\u00c3\u00ada cr\u00c3\u00adtica,<\/span> Barcelona, 1975; Carlos Barbachano, <span >Bu\u00c3\u00b1uel<\/span>, Barcelona, 1987; Agust\u00c3\u00adn S\u00c3\u00a1nchez Vidal, <span >El Mundo de Bu\u00c3\u00b1uel, <\/span>Zaragoza, 1993; <span >El cine de Luis Bu\u00c3\u00b1uel seg\u00c3\u00ban Luis Bu\u00c3\u00b1uel, <\/span>Luis Ballabriga Pina (ed.), Zaragoza, 1993; Agust\u00c3\u00adn S\u00c3\u00a1nchez Vidal,<span > Luis Bu\u00c3\u00b1uel,<\/span> Madrid, 1999.<br \/>(10) Carta citada en <span >El cine de Luis Bu\u00c3\u00b1uel seg\u00c3\u00ban Luis Bu\u00c3\u00b1uel...,<\/span> p\u00c3\u00a1g. 243.<\/span><\/blockquote><span ><\/span><div class=\"blogger-post-footer\">Un espacio para dudar. Ateos, agn\u00c3\u00b3sticos, esc\u00c3\u00a9pticos. Reflexi\u00c3\u00b3n, ensayo, debate. Arte y literatura. Humanismo secular.<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c2\u00a9 Giaime PalaLa Insignia. Espa\u00c3\u00b1a, noviembre del 2005.La contrahistoria m\u00c3\u00a1s grande jam\u00c3\u00a1s contadaEn el principio fue Dios&#8230; luego vino su interpretaci\u00c3\u00b3n. A Ludwig Feuerbach se le atribu\u00c3\u00ada la frase seg\u00c3\u00ban la cual el primer hombre que declar\u00c3\u00b3 tener&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":79,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-2068","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2068","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/79"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2068"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2068\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2068"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2068"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2068"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}