{"id":22643,"date":"2014-02-12T06:47:00","date_gmt":"2014-02-12T05:47:00","guid":{"rendered":"http:\/\/redatea.net\/?guid=99583289b682f0c284990f64b288d1c7"},"modified":"2014-02-12T06:47:00","modified_gmt":"2014-02-12T05:47:00","slug":"el-esencialismo-de-platon-y-la-teleologia-de-aristoteles-como-obstaculos-filosoficos-en-el-desarrollo-del-pensamiento-evolutivo-en-la-historia-de-la-biologia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog-sin-dioses.blogspot.com\/2014\/02\/el-esencialismo-de-platon-y-la.html","title":{"rendered":"El esencialismo de Plat\u00c3\u00b3n y la teleolog\u00c3\u00ada de Arist\u00c3\u00b3teles como obst\u00c3\u00a1culos filos\u00c3\u00b3ficos en el desarrollo del pensamiento evolutivo en la historia de la biolog\u00c3\u00ada"},"content":{"rendered":"","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div align=\"center\"><a href=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-RDxmr2Jzh0U\/UvsKps9XdcI\/AAAAAAAAGaQ\/FU2u_tjJEWI\/s1600\/thinking.jpg\"><img decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-RDxmr2Jzh0U\/UvsKps9XdcI\/AAAAAAAAGaQ\/FU2u_tjJEWI\/s1600\/thinking.jpg\"><\/a><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span><b>Ferney Yesyd Rodr&iacute;guez Vargas<\/b><\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div>Docente de Biolog&iacute;a.&nbsp;<\/div>\n<div>Estudiante de Maestr&iacute;a en ense&ntilde;anza de las ciencia exactas y naturales. Universidad Nacional de Colombia.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<a href=\"mailto:fyrodriguezv@unal.edu.co\">fyrodriguezv@unal.edu.co<\/a><\/p>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div><span>Durante el desarrollo de la biolog&iacute;a como ciencia se han presentado algunas ideas filos&oacute;ficas que han permeado esta ciencia y que han frenado el desarrollo de nuevas &aacute;reas de conocimiento. Los grandes fil&oacute;sofos de la antig&uuml;edad cl&aacute;sica: Arist&oacute;teles y Plat&oacute;n crearon el marco filos&oacute;fico en el que se desarroll&oacute;, o se estanc&oacute; el saber, durante gran parte de la historia de Occidente. Esta situaci&oacute;n no fue exclusiva de la biolog&iacute;a y hay una interesante historia de c&oacute;mo se dieron batallas intelectuales que se relacionaban con el lugar del hombre en la naturaleza y el Cosmos, la importancia de la especie humana y la naturaleza del cambio en los organismos.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles no fueron los primeros fil&oacute;sofos del mundo occidental, pero si los que dejaron una marcada huella por muchos siglos en el pensamiento sobre la naturaleza. Antes que ellos, los presocr&aacute;ticos crearon una filosof&iacute;a en la que se plante&oacute; que el mundo se pod&iacute;a explicar por medio de relaciones de causa-efecto de &iacute;ndole natural. El primero de ellos fue Tales de Mileto. Otros fil&oacute;sofos que optaron por explicaciones naturales fueron Anaximandro, Anax&aacute;goras, Dem&oacute;crito, entre otros.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span>Estos pensadores jonios se conocen como &ldquo;presocr&aacute;ticos&rdquo; Respecto al papel en la historia de la filosof&iacute;a de los fil&oacute;sofos previos a S&oacute;crates, Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles, el f&iacute;sico Carl Sagan (1980) apunta que:<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span>En los libros de historia de la filosof&iacute;a se suelen clasificar como &ldquo;presocr&aacute;ticos&rdquo;&nbsp;&nbsp;a los grandes cient&iacute;ficos, desde Tales hasta Dem&oacute;crito y Anax&aacute;goras, como si su misi&oacute;n principal hubiese consistido en ocupar la fortaleza filos&oacute;fica hasta la llegada de S&oacute;crates, Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles, y quiz&aacute;s influir algo sobre ellos. De hecho los antiguos jonios representan una tradici&oacute;n diferente y muy contrapuesta, una tradici&oacute;n que est&aacute; m&aacute;s de acuerdo con la ciencia moderna. Su influencia se ejerci&oacute; en modo intenso solamente durante dos o tres siglos, y esto fue una p&eacute;rdida irreparable para todos los hombres que vivieron entre el Despertar jonio y el Renacimiento italiano (p. 82).<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b><span>Del esencialismo de Plat&oacute;n al pensamiento poblacional de Darwin<\/p>\n<p><\/span><\/b><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Seg&uacute;n Whitehead (1929) con Plat&oacute;n (ca. 427-347 a. C.) la filosof&iacute;a alcanz&oacute; su identidad como disciplina.&nbsp;&nbsp;La teor&iacute;a del conocimiento de Plat&oacute;n es dualista. Hay un dualismo ontol&oacute;gico (relativo al ser) al plantear dos mundos: Uno sensible, emp&iacute;rico que es tan solo apariencia, y un mundo inteligible, de las ideas que es la aut&eacute;ntica realidad. Plat&oacute;n tambi&eacute;n plante&oacute; un dualismo gnoseol&oacute;gico (relativo al conocimiento) en el que por un lado hay opiniones fundamentadas s&oacute;lo por los sentidos corporales y por otra parte un conocimiento verdadero fundamentado en la raz&oacute;n.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La afirmaci&oacute;n de que las cosas se pueden conocer realmente solo a trav&eacute;s del mundo de las ideas conllev&oacute; a la b&uacute;squeda filos&oacute;fica de la esencia de las cosas para poder ser conocidas. El esencialismo filos&oacute;fico pretende que la esencia precede la existencia.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Sober (1996) define el esencialismo como&nbsp;<i>&ldquo;un enfoque filos&oacute;fico est&aacute;ndar acerca de las clases naturales. Sostiene que todas las clases naturales pueden definirse en t&eacute;rminos de las propiedades que poseen todo los miembros de esa clase y s&oacute;lo ellos.&rdquo;<\/i>&nbsp;(p.237)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Seg&uacute;n esto, el elemento plata es plata porque posee un n&uacute;mero at&oacute;mico de 47. Esta caracter&iacute;stica es una propiedad necesaria y suficiente para pertenecer a la clase &ldquo;plata&rdquo;. El hecho de ser plateado no es un una propiedad &uacute;nica del elemento plata, as&iacute; como no lo es el de ser buen conductor del calor o la electricidad ya que estas &uacute;ltimas caracter&iacute;sticas no le son exclusivas.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Esto lleva a concluir que si bien los integrantes de una clase natural pueden tener cierto cambio, la clase misma poseen una naturaleza (una esencia) que no var&iacute;a. Es m&aacute;s, las variaciones que se pueden observar son la manifestaci&oacute;n de los reflejos imperfectos de las esencias constantes que subyacen a cada clase.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>El esencialismo como idea filos&oacute;fica imperante hizo dif&iacute;cil contemplar la posibilidad del cambio evolutivo como fen&oacute;meno de la naturaleza. Por ejemplo, cuando en el siglo XIX se ampli&oacute; el n&uacute;mero de f&oacute;siles que atestiguaban la existencia de especies extintas algunos naturalistas postularon la posibilidad que se tratase de creaciones independientes. Dentro de tales naturalistas se encontraba el paleont&oacute;logo y anatomista Louis Agassiz (1809-1873), quien plante&oacute; que debieron haberse presentado unas cincuenta creaciones desde la formaci&oacute;n de la Tierra.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La influencia del esencialismo era y es muy grande porque est&aacute; asentada en nuestro lenguaje. &ldquo;Caballo&rdquo; es un &uacute;nico sustantivo que nos permite referirnos a un tipo de animal. En el pensamiento esencialista un animal es un caballo si posee la esencia propia del ser caballo. No obstante, no todos los caballos son iguales. Hay diferencias genot&iacute;picas y fenot&iacute;picas entre todos los caballos. Bien podemos denominar a un pony o a un percher&oacute;n como &ldquo;caballo&rdquo;, pero no todo el mundo estar&iacute;a de acuerdo en aplicar la misma palabra al antiguo&nbsp;<i>Propalaeotherium,&nbsp;<\/i>un animal que med&iacute;a 30 a 60 cent&iacute;metros hasta el hombro, con unos 10 kilogramos de masa y cuatro dedos en cada pata con pezu&ntilde;as peque&ntilde;as. Los&nbsp;&nbsp;<i>Propalaeotherium<\/i>&nbsp;hacen parte del linaje de los caballos como lo muestran muchos rasgos dentales y del esqueleto. Pero es poco probable que una persona ajena a la paleontolog&iacute;a le diese a un&nbsp;<i>Propalaeotherium<\/i>&nbsp;el t&eacute;rmino de caballo en el hipot&eacute;tico caso que se encontrase en su camino a uno de estos.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>En biolog&iacute;a el esencialismo trajo como consecuencia ver las especies como entes fijos e inalterables. Los naturalistas anteriores a Charles Darwin (1809-1882) se fijaron en las especies tomando estas como clases o tipos de organismos siguiendo la tradici&oacute;n judeocristiana. Esta tradici&oacute;n sosten&iacute;a que el dios de la biblia hab&iacute;a creado los animales de forma tal en el que la idea, la esencia, precedi&oacute; a la existencia. Narra el G&eacute;nesis que &ldquo;<i>Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes seg&uacute;n su g&eacute;nero, bestias y serpientes y animales de la tierra seg&uacute;n su especie. Y fue as&iacute;<\/i>.&rdquo;<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Hablando de la idea de la creaci&oacute;n b&iacute;blica el bi&oacute;logo Douglas Futuyma (1986) apunta que:&nbsp;<i>&ldquo;&hellip;&eacute;sta tambi&eacute;n incorpora el esencialismo plat&oacute;nico en el concepto de plenitud (Lovejoy, 1936). Las esencias eternas e inmutables de todas las cosas existen en la mente de Dios.&rdquo;&nbsp;<\/i>(p. 3)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>William Whewell, quien fuese un historiador de la ciencia y tambi&eacute;n un ministro anglicano en el siglo XIX afirmo en &ldquo;La filosof&iacute;a de las ciencias inductivas&rdquo;<i>&nbsp;<\/i>que<i>&nbsp;&ldquo;Las especies tienen una existencia real en la naturaleza y la transici&oacute;n de unas a otras no existe&rdquo;<\/i>&nbsp;(1840, vol.3, p. 626).<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>El pensamiento esencialista conlleva a pensar en las clases en lugar de los individuos.&nbsp;<i>&nbsp;<\/i>La novedad en el pensamiento de Darwin estuvo al reconocer las diferencias existentes entre los diferentes integrantes de una especie. Darwin no vio en esas diferencias aberraciones a un plan o a una esencia, sino un aspecto natural que incorpora la diversidad.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Los trabajo de Darwin sobre las variedades domesticadas de palomas y de hortalizas le hizo consiente de la importancia de la variedad individual y que cada organismo de reproducci&oacute;n sexual es &uacute;nico. La barrera impuesta por el esencialismo entre las especies se empezar&aacute; a caer cuando en su viaje en el Beagle intuya relaciones entre especies f&oacute;siles y las actuales, as&iacute; tambi&eacute;n entre especies actuales, tal como hall&oacute; en las islas de las Gal&aacute;pagos entre sinsontes, pinzones y tortugas Gal&aacute;pagos y el hallazgo previ&oacute; de un nematodo terrestre en Tasmania.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>El paleont&oacute;logo Niles Eldredge (2008) reflexionando sobre los hechos precisos que conllevaron al cambio de mentalidad esencialista afirm&oacute; que:<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>El incidente del gusano plano (tan extenso como fue) marca la primera vez que Darwin se ve atrapado analizando expl&iacute;citamente las afinidades zool&oacute;gicas de una especie que ha recogido. Por lo menos, desde la &eacute;poca de Linneo a mediados del siglo XVIII, los zo&oacute;logos (y sus contrapartes bot&aacute;nicos) hab&iacute;an aceptado la existencia de &#8220;grupos naturales&#8221; y hab&iacute;an reconocido que algunos de esos grupos muestran una mayor &#8220;afinidad con&#8221; o &#8220;relaci&oacute;n con&#8221; un grupo en lugar de otro: roedores, como los castores y ratones, por ejemplo, parec&iacute;an ser un grupo natural, al igual que los carn&iacute;voros (como los lobos y gatos), sin embargo, todo parec&iacute;a pertenecer al mismo grupo de naturales Estos fueron anidados como &#8220;mam&iacute;feros&#8221;. Las agrupaciones (&#8220;taxones&#8221;) de especies cada vez m&aacute;s relacionadas que forman la jerarqu&iacute;a de Linneo. Darwin se enfoca en estos grupos -y en particular en aquellos cuya &aacute;rea de distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica parec&iacute;a restringida a Sudam&eacute;rica &ndash; y se extendi&oacute; con sus experiencias formativas tanto con f&oacute;siles y las especies que viven en Bah&iacute;a Blanca, en la Patagonia, entre septiembre y octubre de 1832. No puede haber ninguna duda de que esta primera visita a Bah&iacute;a Blanca fue tan importante para el desarrollo del pensamiento de Darwin como su visita mucho mejor conocida y celebrada a las Islas Gal&aacute;pagos casi tres a&ntilde;os despu&eacute;s, en septiembre y octubre de 1835. (p. 37)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>El impacto de la fauna de las islas Gal&aacute;pagos en el pensamiento de Darwin es ampliamente conocido. Una pista que ayud&oacute; a Darwin a desterrar el esencialismo, la inmutabilidad de las especies y a plantear el origen com&uacute;n de las especies fueron los espec&iacute;menes de aves de las islas Gal&aacute;pagos. De hecho, muchas personas piensan que tan pronto Darwin vio las diferentes especies de pinzones de las Gal&aacute;pagos, lleg&oacute; a deducir la teor&iacute;a de la descendencia con modificaci&oacute;n. En realidad, el naturalista no vio nada de eso: tampoco lleg&oacute; a clasificar los espec&iacute;menes de pinzones en especies o por islas. Cosa que s&iacute; hizo en el caso de otro grupo de aves, los sinsontes (g&eacute;nero&nbsp;<i>Nesomimus<\/i>, familia Mimidae). No fue sino hasta marzo de 1837, en una visita que Darwin hizo en Londres al ornit&oacute;logo John Gould, que el naturalista ingl&eacute;s fue informado por Gould que los ejemplares de pinzones que hab&iacute;a capturado en tres de las islas Gal&aacute;pagos representaban cuando menos tres especies diferentes, quiz&aacute;s trece. En realidad hab&iacute;a trece especies de pinzones o ruise&ntilde;ores (de los g&eacute;neros&nbsp;<i>Geospiza, Camarhymchus<\/i>, y Certhidea) que no exist&iacute;an en ninguna otra parte del mundo y que ten&iacute;an adaptaciones muy particulares en sus picos. Fue en la mesa de un laboratorio de ornitolog&iacute;a, donde Darwin afianz&oacute; la idea que nuevas formas de organismos se pueden diversificar a partir de una inicial.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span>El bi&oacute;logo e historiador de la ciencia Ernst Mayr (1991) puntualiz&oacute; que:<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>El genio de Darwin corresponde el haber visto que esta unicidad de cada individuo no est&aacute; limitada a la especie humana, sino que tambi&eacute;n se cumple en todas las especies de animales y plantas con reproducci&oacute;n sexual. De hecho, el descubrimiento de la importancia del individuo se convirti&oacute; en la clave de la teor&iacute;a de Darwin de la selecci&oacute;n natural. Al final, el resultado fue la sustituci&oacute;n del esencialismo por el pensamiento poblacional, que subraya la unicidad del individuo y el papel crucial de la individualidad en la evoluci&oacute;n. Darwin ya no se preguntaba, como lo hab&iacute;a hecho Agassiz, Lyell y los fil&oacute;sofos. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es bueno para la especie?&rdquo;, sino, &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es bueno para el individuo?&rdquo;&nbsp;&nbsp;(Ghiselin, 1969). Y la variaci&oacute;n, que hab&iacute;a sido irrelevante y accidental para los esencialistas, se convirti&oacute; ahora en uno de los fen&oacute;menos cruciales de la naturaleza viva. (p. 55)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div>\n<span>Bajo el paraguas del esencialismo el naturalista sueco Carlos Linneo (1707-1778) realiz&oacute; su trabajo de la clasificaci&oacute;n de los seres vivos en especie, g&eacute;nero, familia, orden, clase, filo o divisi&oacute;n y reino.<\/span>&nbsp;&ldquo;<span>Dios cre&oacute;, Linneo organiz&oacute;&#8221;, dec&iacute;a el naturalista sueco. Linneo era un convencido creacionista. No obstante &eacute;l se dio cuenta que las caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas de los simios, monos y humanos eran suficientes para encasillarlos en el orden de los primates. Esto le vali&oacute; el ataque de algunos naturalistas (Bowler 1984).<\/p>\n<p><\/span>\n<\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La p&eacute;rdida de influencia del esencialismo tambi&eacute;n tendr&iacute;a consecuencia en otra idea filos&oacute;fica. Parte de la &ldquo;esencia&rdquo; del ser humano era posesi&oacute;n de un alma. Esto hac&iacute;a pensar que no era posible la formaci&oacute;n del hombre a partir de otro animal. De hecho los esencialistas no lo habr&iacute;an planteado as&iacute;, habr&iacute;an dicho que no es posible la transici&oacute;n del animal al hombre. Se&ntilde;alando una clara, pero ahora sabemos que falsa, separaci&oacute;n entre el hombre y el resto de los animales en dos clases diferentes. Esa separaci&oacute;n sigue presente en nuestros d&iacute;as en el lenguaje corriente.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Acreche, Carucho y Albeza (2005) mencionan que:<i>&nbsp;&ldquo;La relaci&oacute;n del hombre con el resto de los seres vivientes no fue encarada en t&eacute;rminos evolucionistas sino hasta el siglo XVIII en el que Lamarck sugiri&oacute; que los humanos descend&iacute;an de primates.&nbsp;<\/i>(p. 34)<i><\/p>\n<p><\/i><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Despu&eacute;s de la propuesta de Lamarck y de la obra de Thomas Henry Huxley &ldquo;El lugar del hombre en la naturaleza&rdquo;, Darwin aborda el tema del origen del hombre en &#8220;La descendencia del hombre&#8221;. En esta Darwin llega a sostener que la diferencia entre la inteligencia de los seres humanos y la de muchos animales era cuesti&oacute;n de grado y no de clase. Con ella se asienta en golpe del pensamiento evolucionista sobre el antropocentrismo, que gurda relaci&oacute;n con el esencialismo, pero ya en lo concerniente a lo que define al hombre.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>No obstante del derrocamiento de Darwin al esencialismo el pensamiento poblacional no ha sido totalmente asimilado. (Dennet, 1996). En parte, esto puede ser as&iacute; porque al parecer la mente humana ha evolucionado de manera que clasifica los objetos en clases. Moreno (2010) dice que:<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Aunque est&aacute; muy extendida la idea de que el esencialismo es un producto de la cultura, los psic&oacute;logos del desarrollo como Susan Gelman (2003) o Paul Blomm (2004) han demostrado que beb&eacute;s de 9 meses comprenden que objetos de la misma categor&iacute;a comparten propiedades ocultas. (p. 38).<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>As&iacute; pues Moreno indica que la mente de los ni&ntilde;os es naturalmente esencialista. Otros estudios muestran que un elemento com&uacute;n en todas las culturas es el de hacer clasificaciones. De hecho en biolog&iacute;a se posee un sistema de clasificaci&oacute;n que permite clasificar los organismos como pertenecientes a una especie, y ese especie en taxones jer&aacute;rquicos cada vez mayores. Estas clasificaciones son &uacute;tiles, pero no se debe perder el hecho que las especies son din&aacute;micas. Esto ha llevado a plantear el problema de la especie. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el l&iacute;mite cronol&oacute;gico de una especie en un proceso que es gradual?<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Elliot Sober reflexiona sobre las especies de la siguiente manera:<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Las semejanzas y diferencias entre organismos constituyen&nbsp;<i>datos<\/i>&nbsp;&nbsp;que se usan para determinar si pertenecen o no a la misma especie, pero una especie no se&nbsp;<i>define<\/i>&nbsp;por un conjunto de rasgos. En pocas palabras, los bi&oacute;logos tratan las especies como&nbsp;<i>entidades hist&oacute;ricas&nbsp;<\/i>(Wiley, 1981). No conceptualizan las especies como clases naturales. (p. 242)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>El hecho que las especies son entes hist&oacute;ricos y que estos entes no son est&aacute;ticos y que no hay una esencia inalterable en ellas debe tenerse en cuenta a la hora de comprender el proceso evolutivo. Un caso lo podemos encontrar en la paleoantropolog&iacute;a. Por ejemplo, se ha debatido si el esp&eacute;cimen conocido por el cr&aacute;neo OH7 y clasificado como&nbsp;<i>Homo habilis<\/i>&nbsp;pertenece &ldquo;realmente&rdquo; al g&eacute;nero&nbsp;<i>Homo&nbsp;<\/i>o deber&iacute;a clasificarse mejor en el g&eacute;nero&nbsp;<i>Australopithecus.<\/i>&nbsp;Muchos creacionistas modernos han sacado esta discusi&oacute;n acad&eacute;mica para atacar la evoluci&oacute;n. No obstante, este tipo de hechos es lo que se espera encontrar en un proceso que es cambiante y gradual. Es similar a poner l&iacute;mites en un gradiente de color.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La revoluci&oacute;n cient&iacute;fica propulsada por Darwin permiti&oacute; pasar del pensamiento esencialista a un pensamiento poblacional y esto permiti&oacute; plantear la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica y su posterior estudio. El ec&oacute;logo Juan Moreno menciona que:<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>El esencialismo puede ser necesario para estudiar el mundo org&aacute;nico pero no debe convertirse en un obst&aacute;culo para comprender su evoluci&oacute;n ni la justificaci&oacute;n de la b&uacute;squeda de esencias d&oacute;nde no las hay.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span>Para apreciar la evoluci&oacute;n darwiniana hay que desembarazarse primero de nuestro esencialismo instintivo y de nuestra pasi&oacute;n clasificatoria. Como ha se&ntilde;alado Godfrey-Smith (2009) en su brillante defensa de la visi&oacute;n poblacional del Darwin:<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span>&ldquo;Una poblaci&oacute;n es un objeto f&iacute;sico, unido por su linaje y otras relaciones causales, internamente variables en cada momento y cambiantes en el transcurso del tiempo. En la medida en que los organismos se pueden incluir en &ldquo;clases&rdquo; bien definidas y reconocibles a las que podemos poner nombres de especie, ello solo es la consecuencia contingente de procesos poblacionales. Una clase bien definida puede dividirse o disolverse desde ma&ntilde;ana si las condiciones locales empujan en esa direcci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span>En otras palabras, lo fundamental para la evoluci&oacute;n son las poblaciones, no son las clases en las encasillamos los organismos. (p. 40)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><b><span><br \/><\/span><\/b><\/div>\n<div><b><span>De la teleolog&iacute;a de Arist&oacute;teles a la selecci&oacute;n natural de Darwin<\/p>\n<p><\/span><\/b><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div>\n<span>Para el fil&oacute;sofo griego Arist&oacute;teles<\/span>&nbsp;<span>(384 a. C. &ndash; 322 a. C.), alumno de Plat&oacute;n, para entender cualquier ente debemos estudiar cuatro aspectos (causas) fundamentales: la causa material o aquello de lo que est&aacute; hecho algo; la causa formal o aquello que un objeto es; la causa eficiente o aquello que ha producido ese algo; y la causa final o aquello para lo que existe ese algo, a lo cual tiende o puede llegar a ser.<\/p>\n<p><\/span>\n<\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La teleolog&iacute;a hacer referencia al estudio de prop&oacute;sitos o fines de alg&uacute;n objeto o alg&uacute;n ser. Tambi&eacute;n se utiliza el t&eacute;rmino para referirse a la doctrina filos&oacute;fica de las causas finales.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Sober (1996) apunta que:&nbsp;<i>&ldquo;La f&iacute;sica de Arist&oacute;teles, como el resto de su visi&oacute;n de la naturaleza estaba saturada de teleolog&iacute;a. Arist&oacute;teles pensaba que las estrellas, no menso que los organismos, hab&iacute;an de entenderse como sistemas dirigidos a un objetivo.&rdquo;<\/i>&nbsp;(p. 144)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Para Arist&oacute;teles un&nbsp;<i>telos<\/i>&nbsp;interno llevaba a los objetos pesados a caer. Ese mismo&nbsp;<i>telos&nbsp;<\/i>llevaba a todas las adaptaciones biol&oacute;gicas a tener un prop&oacute;sito una finalidad. Sobre los fen&oacute;menos naturales el fil&oacute;sofo de Estagira afirm&oacute;: &ldquo;La naturaleza no hace nada en vano&rdquo;. Sobre los organismos tambi&eacute;n coment&oacute; que&nbsp;<i>&ldquo;Si la naturaleza no hace nada incompleto ni hace nada en vano, la inferencia debe ser que ha hecho a todos los animales en beneficio del hombre&rdquo;<\/i>&nbsp;(Pol&iacute;tica, 1, 8, 1256)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La pata excavadora de un topo era vista como una adaptaci&oacute;n para cavar y se invocaba la causa eficiente de esta estructura a un dios omnisapiente que la hab&iacute;a dise&ntilde;ado y dotado de prop&oacute;sito, el de servir &ldquo;para&rdquo; cavar.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Con la llegada de Darwin, no solo se plantea la evoluci&oacute;n como un hecho de la naturaleza sino que el naturalista brit&aacute;nico hace un gran esfuerzo en hallar el mecanismo que explicase que impulsaba la evoluci&oacute;n. Hay que recordar que antes de la explicaci&oacute;n darwinista de la evoluci&oacute;n ya Lamarck hab&iacute;a propuesto la evoluci&oacute;n, y la hab&iacute;a popularizado en Europa, pero la falta de un mecanismo firme que la explicase hab&iacute;a hecho que Darwin fuese muy exigente con su propia teor&iacute;a de evoluci&oacute;n biol&oacute;gica.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span>La novedad en el trabajo de Darwin es que encuentra un mecanismo, a la par que el naturalista Alfred Wallace, que da raz&oacute;n de las adaptaciones de los organismos. Ese mecanismo es la selecci&oacute;n natural. Sadava (2009) define la selecci&oacute;n natural como&nbsp;<i>&ldquo;la contribuci&oacute;n diferencial de la descendencia a la pr&oacute;xima generaci&oacute;n mediante varios tipos gen&eacute;ticos&nbsp;&nbsp;que pertenecen a la misma poblaci&oacute;n&rdquo;&nbsp;<\/i>(p.489)<i><\/p>\n<p><\/i><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La selecci&oacute;n natural consistente en la supervivencia y la reproducci&oacute;n entre genotipos diferentes, o hasta en genes diferentes, en lo que podr&iacute;amos llamar el &eacute;xito reproductivo. Un genotipo es un grupo de organismos que comparten un conjunto gen&eacute;tico espec&iacute;fico.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>En una poblaci&oacute;n, de escarabajos que viven en la hojarasca, por ejemplo, aquellos con coloraciones m&aacute;s marrones similares a las hojas secas tendr&aacute;n mejores posibilidades de sobrevivir a las aves que se alimentan de escarabajos. Los individuos con caracter&iacute;sticas m&aacute;s convenientes al entorno donde se hallan dejar&aacute;n m&aacute;s descendencia y as&iacute; la poblaci&oacute;n cambiar&aacute;. N&oacute;tese que la selecci&oacute;n en un medio de hojas secas favorece a un tipo de individuos diferentes a los que se seleccionar&iacute;an entre las hojas verdes. Esto permite concluir que la selecci&oacute;n natural &ndash; que en &uacute;ltimas produce la adaptaci&oacute;n del camuflaje, en este caso- es un proceso ciego. Un proceso que carece de teleolog&iacute;a.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>En palabras de Darwin:&nbsp;<i>&#8220;Metaf&oacute;ricamente puede decirse que la selecci&oacute;n natural escudri&ntilde;a, cada d&iacute;a y cada hora, por todo el mundo, las m&aacute;s ligeras variaciones: rechaza las que son malas, conserva y acumula las que son buenas&hellip;&#8221;&nbsp;<\/i>(p. 118)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>El pensamiento poblacional ya adoptado por Darwin y el hecho de hab&iacute;a descubierto que de vez en cuando aparec&iacute;an variaciones y que estas pod&iacute;an pasar a las generaciones futuras abonaron el camino para que Darwin llegara a la selecci&oacute;n natural.&nbsp;<i>&#8220;La selecci&oacute;n natural act&uacute;a solamente mediante la conservaci&oacute;n y acumulaci&oacute;n de peque&ntilde;as modificaciones heredadas, todas ellas heredadas para el ser conservado.&#8221;&nbsp;<\/i>&nbsp;(p.128)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La teor&iacute;a previa de Lamarck explicaba el cambio como resultado de un deseo interno y que una tendencia de uso o desuso pasaba a la generaci&oacute;n siguiente. Darwin postul&oacute; que las variaciones aparec&iacute;an previamente y luego estas entraban a interactuar con el ambiente gener&aacute;ndose entonces la reproducci&oacute;n diferencial. Darwin no ten&iacute;a idea de la existencia de los genes, mucho menos de las mutaciones en estos, que hoy en d&iacute;a nos permiten darle un sustento gen&eacute;tico a la variedad sobre la que act&uacute;a la selecci&oacute;n natural.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Darwin abandon&oacute; la teleolog&iacute;a en biolog&iacute;a y propuso que la evoluci&oacute;n no tiene una meta final:&nbsp;<i>&ldquo;me parece que no existe m&aacute;s designio preconcebido en la variaci&oacute;n de los seres org&aacute;nicos y en la acci&oacute;n de la selecci&oacute;n natural que en la direcci&oacute;n del viento&rdquo;<\/i>&nbsp;(p.239).<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La selecci&oacute;n natural permiti&oacute; explicar los organismos y sus adaptaciones de manera naturalista, sin necesidad de invocar un ser sobrenatural, que era siempre dios. Despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de el Origen (1859) muchos fil&oacute;sofos platearon que la evoluci&oacute;n era en si teleol&oacute;gica porque llevaba en si una &ldquo;tendencia&rdquo; a la mejora o la perfecci&oacute;n. Esta concepci&oacute;n est&aacute; presente en muchas personas que consideran que la evoluci&oacute;n es un proceso con finalidad. Consideran que el humano es el resultado cumbre de este proceso. Pero esto ni lo propuso Darwin ni se puede sostener con base en la informaci&oacute;n conocida.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>Sobre la finalidad o prop&oacute;sito de la naturaleza en general. Mayr (2006) afirma que:<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>No hay una teleolog&iacute;a c&oacute;smica; no hay una tendencia en el mundo hacia el progreso o la perfecci&oacute;n. Cualesquiera cambios o tendencias en el Cosmos que se observen en el transcurso de la historia del mundo son resultado de la acci&oacute;n de leyes naturales y de la selecci&oacute;n natural.&nbsp;&nbsp;(p. 85)<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span>La biolog&iacute;a en nuestros d&iacute;as le debe mucho a Darwin en cuanto a la comprensi&oacute;n de los organismos. S&oacute;lo desde Darwin podemos dar con una explicaci&oacute;n naturalista que pone a las especies, las poblaciones y las adaptaciones en el terreno de la ciencia y en el que los procesos hist&oacute;ricos en la vida tienen un papel importante que hace a la biolog&iacute;a una ciencia &uacute;nica.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><b><span><br \/><\/span><\/b><\/div>\n<div><b><span>Bibliograf&iacute;a<\/p>\n<p><\/span><\/b><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span><b>Acreche, N<\/b>; Carucho, G; Albeza M. &iquest;Desde cu&aacute;ndo somos humanos?,&nbsp;<i>Temas de Filosof&iacute;a,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;9: 33-42.<\/p>\n<p><\/i><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><br \/><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><b>Bowler, PJ.<\/b>&nbsp;(1984).&nbsp;<i>The history of an Idea.&nbsp;<\/i>University California Press.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><br \/><\/span><\/div>\n<div>\n<span lang=\"EN-US\"><b>Darwin, C.&nbsp;<\/b>(1859).&nbsp;<\/span><span>El Origen de las Especies.&nbsp;<\/span><span lang=\"EN-US\">Madrid, Espa&ntilde;a. Ediciones Edaf.<\/p>\n<p><\/span>\n<\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><br \/><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><b>Dennet, D<\/b>. (1996) Darwin&rsquo;s Dangerous Idea, New York, USA, Touchstone.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><br \/><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><b>Eldredge, N<\/b>. (2008). Experimenting with Trasmutation,&nbsp;<i>Evo Edu Outreach.<\/i>&nbsp;2:35&ndash;54<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><br \/><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><b>Futuyma, D.J.<\/b>&nbsp;(1989).&nbsp;<i>Evolutionary Biology&nbsp;<\/i>(Second edition), Sunderland, Massachussets, USA, Sinauer Associates.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span><b>Mayr, E.&nbsp;<\/b>(1991).&nbsp;<i>Una larga controversia. Darwin y el darwinismo.&nbsp;<\/i>Barcelona, Espa&ntilde;a, Editorial Cr&iacute;tica.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span><b>Mayr, E.<\/b>&nbsp;(2006).&nbsp;<i>Por qu&eacute; es &uacute;nica la Biolog&iacute;a.<\/i>&nbsp;Buenos Aires, Argentina. Katz Editores.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span><b>Moreno J.&nbsp;<\/b>(2010). Taxonom&iacute;a adaptativa, esencialismo innato y la falsa dicotom&iacute;a entre anag&eacute;nesis y cladog&eacute;nesis.&nbsp;<i>eVOLUCI&Oacute;N<\/i>&nbsp;5(2): 37-41.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><br \/><\/span><\/div>\n<div><span><b>Sadava, D. et al<\/b>&nbsp;(2009)&nbsp;<i>Vida. La ciencia de Biolog&iacute;a.&nbsp;<\/i>Buenos Aires, Argentina, Editorial M&eacute;dica Panamericana.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><b><br \/><\/b><\/span><\/div>\n<div><span><b>Sagan, C.<\/b> (1980).&nbsp;<i>Cosmos.<\/i>&nbsp;Barcelona, Espa&ntilde;a, Editorial Planeta.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<div><span><b><br \/><\/b><\/span><\/div>\n<div><span><b>Sober, E <\/b>(1996).&nbsp;<i>Filosof&iacute;a de la Biolog&iacute;a,&nbsp;<\/i>Madrid, Espa&ntilde;a. Alianza Editorial.<i><\/p>\n<p><\/i><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><b><br \/><\/b><\/span><\/div>\n<div><span lang=\"EN-US\"><b>Whitehead, A<\/b>. (1929).&nbsp;<i>Process and reality: An essay in cosmology.&nbsp;<\/i>Nueva York, Harper and Brothers.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<p><\/p>\n<div><\/div>\n","protected":false},"author":170,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,34,891,60],"tags":[18],"class_list":["post-22643","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blogs-colaboradores","category-ciencia","category-dia-de-darwin","category-evolucion","tag-filosofia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22643","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/170"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22643"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22643\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22643"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22643"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22643"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}