{"id":3586,"date":"2008-11-04T07:50:00","date_gmt":"2008-11-04T06:50:00","guid":{"rendered":"tag:blogger.com,1999:blog-8493789.post-4909930876789076406"},"modified":"2008-11-04T07:50:48","modified_gmt":"2008-11-04T06:50:48","slug":"julian-barnes-y-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/lamediahostia.blogspot.com\/2008\/11\/julian-barnes-y-la-muerte.html","title":{"rendered":"Julian Barnes y la muerte"},"content":{"rendered":"A <b>Julian Barnes<\/b> ya le conoc\u00c3\u00ada de su delicioso <i>El Perfeccionista en la Cocina<\/i>, una delicia humor\u00c3\u00adstica tan pendiente de la tradici\u00c3\u00b3n sat\u00c3\u00adrica inglesa como del imprescindible toque <strong>humanista<\/strong> de sus compatriotas Monty Python. Encontrarle en esta noticia es para m\u00c3\u00ad como recuperar a un viejo amigo.<br \/><br \/><b>Garrison Keillor<\/b><br \/><br \/>&laquo;No creo en <strong>Dios<\/strong>, pero a veces le echo de menos&raquo;. As\u00c3\u00ad empieza el libro de Julian Barnes, un ateo convertido en agn\u00c3\u00b3stico que ha decidido a la edad de 62 a\u00c3\u00b1os tomar medidas contra su miedo a la <strong>muerte<\/strong>. \u00c2\u00bfPor qu\u00c3\u00a9 deber\u00c3\u00ada un agn\u00c3\u00b3stico temer a la <strong>muerte<\/strong> si no tiene fe en una vida posterior? \u00c2\u00bfC\u00c3\u00b3mo puede asustarte la Nada? Sobre esta sencilla cuesti\u00c3\u00b3n Barnes se nos ha descolgado con una elegante meditaci\u00c3\u00b3n, un profundo fen\u00c3\u00b3meno s\u00c3\u00adsmico que se mantiene temblando en tu mente durante semanas despu\u00c3\u00a9s de su lectura.<br \/><br \/>La Tanatofobia es un hecho en su vida. Piensa en la <strong>muerte<\/strong> a diario y a veces por la noche despierta de repente, arrastrado desde el sue\u00c3\u00b1o hacia la oscuridad, el p\u00c3\u00a1nico y la viciosa certeza de que nuestra presencia en el mundo es de alquiler. Despierto, solo, desesperadamente solo, golpeando la almohada con el pu\u00c3\u00b1o y gritando &laquo;oh, no, oh no, oh no&raquo; interminablemente. Sue\u00c3\u00b1a con haber sido enterrado, &laquo;cazado, rodeado, sobrepasado en n\u00c3\u00bamero, acribillado a balazos sin armas con las que responder, siendo reh\u00c3\u00a9n, condenado por error a ser fusilado, informado siempre de que le queda menos tiempo del que imaginaba. Lo normal&raquo;. Se imagina a s\u00c3\u00ad mismo atrapado en un barco secuestrado, encerrado en el maletero de un coche arrojado al rio o entre las fauces de un cocodrilo.<br \/><br \/><div ><img src=\"http:\/\/i.dailymail.co.uk\/i\/pix\/2008\/03_01\/JulianBarnes_228x344.jpg\" alt=\"julian barnes\"><\/div><br \/><br \/>Va m\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 de la sensaci\u00c3\u00b3n de atropello. Es sentir c\u00c3\u00b3mo disminuye tu energ\u00c3\u00ada, c\u00c3\u00b3mo se seca la cascada, c\u00c3\u00b3mo se apaga la luz. &laquo;Miro alrededor, a mis amigos, y reconozco que con muchos de ellos ya no hay amistad sino el recuerdo de una amistad pasada&raquo;. \u00c3\u2030l ha visto ya el declive y la <strong>muerte<\/strong> de sus padres. &laquo;No importa cu\u00c3\u00a1nto huyas de tus padres durante tu vida. Te reclamar\u00c3\u00a1n durante su <strong>muerte<\/strong>&raquo;. Su padre, profesor de franc\u00c3\u00a9s, consumido por un derrame cerebral, leyendo las M\u00c3\u00a9mories de Saint-Simon, siempre tiranizado por su mujer, &laquo;siempre presente, organizando, preocup\u00c3\u00a1ndose, controlando todo&raquo;. Pocos a\u00c3\u00b1os despu\u00c3\u00a9s su madre, con un vestido verde, en silla de ruedas paralizada de la mitaz de su cuerpo, &laquo;admirablemente inquebrantable, desde\u00c3\u00b1osa de todo lo que para ella era falso est\u00c3\u00admulo a la moral&raquo;. Son recuerdos dif\u00c3\u00adcilmente reconfortantes.<br \/><br \/>La fe religiosa no es una opci\u00c3\u00b3n. &laquo;Nunca tuve fe que perder&raquo; escribe &laquo;no fui bautizado, no iba a la escuela los domingos. Nunca he estado en una iglesia normal escuchando misa. Voy a menudo a las iglesias como arquitecto; para adquirir una idea de lo que Inglaterra fue una vez&raquo;.<br \/><br \/>La religi\u00c3\u00b3n Cristiana se ha mantenido porque es &laquo;una bonita mentira, una tragedia con un final feliz&raquo; y echa de menos el sentido de creencia y prop\u00c3\u00b3sito que encuentra en el Requiem de Mozart o las pinturas de Donatello. &laquo;Echo de menos el <strong>Dios<\/strong> que inspir\u00c3\u00b3 la pintura inglesa, las vidrieras francesas, la m\u00c3\u00basica alemana, las peque\u00c3\u00b1as parroquias inglesas, y esas impresionantes formaciones de piedra en tierras celtas que una vez fueron faros en la oscuridad y la tormenta&raquo;. A Barnes no le conforta ninguna terapia contra la religi\u00c3\u00b3n. &laquo;Nuestro para\u00c3\u00adso secular moderno de autoafirmaci\u00c3\u00b3n, desarrollo de la personalidad, las relaciones que nos definen, los trabajos que nos dan posici\u00c3\u00b3n, la acumulaci\u00c3\u00b3n de disfrutes sexuales, ir al gimnasio, consumir cultura. Todo nos hace m\u00c3\u00a1s felices. Nos lo hace, \u00c2\u00bfverdad? Es el mito que hemos elegido.&raquo;<br \/><br \/>As\u00c3\u00ad que Barnes se dirige al r\u00c3\u00a9gimen estricto de la ciencia, donde tampoco encuentra comodidad. Todos estamos muriendo. Incluso el sol est\u00c3\u00a1 muriendo. El Homo Sapiens evoluciona hacia otra especie a la que la nuestra no le importar\u00c3\u00a1 nada, ni nuestro arte, ni nuestra literatura. Nuestra educaci\u00c3\u00b3n caer\u00c3\u00a1 en el olvido. Todos los autores pasaremos a ser autores no le\u00c3\u00addos. Despu\u00c3\u00a9s, la <strong>humanidad<\/strong> perecer\u00c3\u00a1 y los escarabajos dominar\u00c3\u00a1n el mundo. El hombre teme su propia <strong>muerte<\/strong> pero, \u00c2\u00bfqu\u00c3\u00a9 es ese hombre? Un saco de neuronas. El cerebro es un pedazo de carne y el alma es &laquo;un cuento que ese cerebro se cuenta a s\u00c3\u00ad mismo&raquo;. La individualidad es una ilusi\u00c3\u00b3n. Los cient\u00c3\u00adficos no encuentran evidencia f\u00c3\u00adsica del &laquo;yo&raquo;. Es algo de lo que nos hablamos a nosotros mismos. Porque no producimos pensamientos, son los pensamientos los que nos producen a nosotros. El &laquo;yo&raquo; del que nos sentimos tan orgullosos es puramente gram\u00c3\u00a1tica. Si nos despojamos de la narrariva Cristiana, nos abalanzamos sobre un paisaje que, aunque fascinente, no ofrece nada a lo que llamar &laquo;esperanza&raquo;. &mdash;Barnes se refiere a la &laquo;esperanza americana&raquo; con particular desprecio&mdash;.<br \/><br \/>&laquo;No hay separaci\u00c3\u00b3n entre &laquo;nosotros&raquo; y el universo&raquo;. Somos simplemente materia. Cosa. &laquo;El individualismo, el triunfo de artistas y cient\u00c3\u00adficos librepensadores, nos ha llevado a un estado de conciencia de nosotros en el que podemos vernos como simples unidades de obediencia gen\u00c3\u00a9tica&raquo;.<br \/><br \/>Hasta aqu\u00c3\u00ad todo es cierto, puede, pero, \u00c2\u00bfy qu\u00c3\u00a9? Barnes es novelista, y lo que le da vida a su libro y mantiene al lector pasando p\u00c3\u00a1ginas hacia adelante es su afecto por cualquiera que se pregunte algo; la abuela Scoltock con su <i>cardigan<\/i> tejido a mano leyendo el Daily Worker y vitoreando a Mao Zedong, mientras el abuelo ve <i>Songs of Praise<\/i>, en la tele, o hace trabajos manuales con madera, o riega sus dalias, o mata pollos con una m\u00c3\u00a1quina verde que les destroza el cuello. El hermano mayor que ense\u00c3\u00b1a filosof\u00c3\u00ada, cuida de sus llamas, viste calcetines de lana, zapatos con hebilla y un chaleco brocado. Vale que somos unidades de obediencia gen\u00c3\u00a9tica pero, eh, nos encanta vernos los unos a los otros. Barnes cuenta que guarda en un caj\u00c3\u00b3n las cosas de sus padres, todas, los recortes de prensa, las cartas de racionamiento, billetes para el cricket, felicitaciones navide\u00c3\u00b1as, certificados de la Perfect Attendance, un \u00c3\u00a1lbum de fotos de 1913 titulado <i>Scenes From Highways & Byways<\/i>, viejas postales &mdash;&laquo;Hemos llegado bien y, aparte de los horribles <i>sandwiches<\/i> de jam\u00c3\u00b3n, el viaje nos ha encantado&raquo;&mdash;. Incluso el m\u00c3\u00a1s simple de los lectores saborea los detalles. No podemos negar la inevitabilidad de nuestra extinci\u00c3\u00b3n. Pero no podemos evitar que nos encante volver a leer esa postal.<br \/><br \/>&laquo;La sabidur\u00c3\u00ada, en parte, consiste en no pretender demasiado, y en descartar el artificio... Y hay algo que te llega infinitamente cuando un artista, entrado en a\u00c3\u00b1os, recupera la simplicidad... Pavonearte es parte de la ambici\u00c3\u00b3n; pero cuando somos ya viejos, recuperamos la confianza para hablarnos con sencillez los unos a los otros&raquo;. Y lo hace. Y meditando as\u00c3\u00ad sobre la <strong>muerte<\/strong>, le devuelve la vida, con cortas brazadas, a sus padres, Albert y Kathleen.<br \/><br \/>&laquo;Ella descansa en una peque\u00c3\u00b1a y limpia habitaci\u00c3\u00b3n con una cruz en la pared; en su silla con ruedas, mostr\u00c3\u00a1ndome la parte de atr\u00c3\u00a1s de su cabeza. Ella parece, realmente, muy muerta; ojos cerrados, boca entreabierta, girada hacia su lado izquierdo como ella sol\u00c3\u00ada hacer. Sol\u00c3\u00ada aguantar un cigarrillo con la parte derecha de su boca y hablaba hacia el otro lado. Le toqu\u00c3\u00a9 la mejilla varias veces, y le di un beso en el nacimiento de su pelo. \u00c2\u00bfEstaba tan fr\u00c3\u00ada porque hab\u00c3\u00adamos dejado la ventana abierta, o porque estaba muerta y en ese estado lo normal es estar tan fr\u00c3\u00ado? Bien hecho, mam\u00c3\u00a1, le dije suavemente. De hecho, se hab\u00c3\u00ada muerto mejor que mi padre, quien lo hab\u00c3\u00ada hecho despu\u00c3\u00a9s de muchos ataques, y con su declive alarg\u00c3\u00a1ndose por muchos a\u00c3\u00b1os. Ella se fue con su primer ataque, m\u00c3\u00a1s eficientemente, m\u00c3\u00a1s r\u00c3\u00a1pidamente&raquo;. Junto a ella hay una botella de Jerez cremoso, y un pastel de cumplea\u00c3\u00b1os. Que nadie ha probado.<br \/><br \/>No s\u00c3\u00a9 si este libro llegar\u00c3\u00a1 a tu pa\u00c3\u00ads de <strong>Dios<\/strong>, con la gris y deprimente cara del autor en la portada, pero rezo por que sea un \u00c3\u00a9xito de ventas. Es un bello libro, divertido, y que se resiste a salir de mi cabeza.<br \/><br \/>Visto en <a href=\"http:\/\/www.nytimes.com\/2008\/10\/05\/books\/review\/Keillor-t.html?_r=2&amp;%5c1oref=slogin&amp;%5c1oref=slogin\" class=\"en\"  rel=\"nofollow\"><b>NYTimes.com<\/b><\/a> v\u00c3\u00ada <a href=\"http:\/\/richarddawkins.net\/article,3212,n,n\" class=\"en\"  rel=\"nofollow\">RichardDawkins.net<\/a>. Foto de <a href=\"http:\/\/www.mailonsunday.co.uk\/home\/books\/article-528508\/Sorry-dyings-dead-cert.html\" class=\"en\"  rel=\"nofollow\">Mail Online<\/a>.<br \/><br \/><a href=\"http:\/\/www.blogalaxia.com\/tags\/humanismo\"  rel=\"tag\" class=\"btag\"><b>humanismo<\/b><\/a> <a href=\"http:\/\/www.blogalaxia.com\/tags\/dios\"  rel=\"tag\" class=\"btag\"><b>dios<\/b><\/a> <a href=\"http:\/\/www.blogalaxia.com\/tags\/muerte\"  rel=\"tag\" class=\"btag\"><b>muerte<\/b><\/a> <a href=\"http:\/\/www.blogalaxia.com\/tags\/julianbarnes\"  rel=\"tag\" class=\"btag\"><b>julianbarnes<\/b><\/a>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Julian Barnes ya le conoc\u00c3\u00ada de su delicioso El Perfeccionista en la Cocina, una delicia humor\u00c3\u00adstica tan pendiente de la tradici\u00c3\u00b3n sat\u00c3\u00adrica inglesa como del imprescindible toque humanista de sus compatriotas Monty Python. 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