{"id":5780,"date":"2009-04-25T09:03:02","date_gmt":"2009-04-25T08:03:02","guid":{"rendered":"http:\/\/redatea.net\/index.php\/un-teologo-en-la-muerte\/"},"modified":"2009-04-25T09:03:02","modified_gmt":"2009-04-25T08:03:02","slug":"un-teologo-en-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/un-teologo-en-la-muerte\/","title":{"rendered":"Un te\u00c3\u00b3logo en la muerte"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/d8500_3471673808_621d44d79f.jpg?v=0\"><img decoding=\"async\" style=\"margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 165px; height: 168px;\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/d8500_3471673808_621d44d79f.jpg?v=0\" alt=\"\" border=\"0\" \/><\/a><span><span>E<\/span><\/span>n la secci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abetc\u00c3\u00a9tera\u00c2\u00bb, \u00c3\u00baltima de <span>Historia universal de la infamia<\/span> (1935), de Jorge Lu\u00c3\u00ads Borges, encontramos el siguiente relato:<\/p>\n<p><span>Los \u00c3\u00a1ngeles me comunicaron que cuando falleci\u00c3\u00b3 Melanchton, le fue suministrada en el otro mundo una casa ilusoriamente igual a la que hab\u00c3\u00ada tenido en la tierra. (A casi todos los reci\u00c3\u00a9n venidos a la eternidad les sucede lo mismo y por eso creen que no han muerto). Los objetos dom\u00c3\u00a9sticos eran iguales: la mesa, el escritorio con sus cajones, la biblioteca. En cuanto Melanchton se despert\u00c3\u00b3 en ese domicilio, reanud\u00c3\u00b3 sus tareas literarias como si no fuera un cad\u00c3\u00a1ver y escribi\u00c3\u00b3 durante unos d\u00c3\u00adas sobre la justificaci\u00c3\u00b3n por la fe. Como era su costumbre, no dijo una palabra sobre la caridad. Los \u00c3\u00a1ngeles notaron esa omisi\u00c3\u00b3n y mandaron personas a interrogarlo. Melanchton les dijo: \u00e2\u20ac\u0153He demostrado irrefutablemente que el alma puede prescindir de la caridad y que para ingresar al cielo basta la fe.\u00e2\u20ac\u009d Esas cosas les dec\u00c3\u00ada con soberbia y no sab\u00c3\u00ada que estaba ya muerto y que su lugar no era el cielo. Cuando los \u00c3\u00a1ngeles oyeron ese discurso lo abandonaron.<\/span><\/p>\n<div>  <\/div>\n<p><span>A las pocas semanas, los muebles empezaron a afantasmarse hasta ser invisibles, salvo el sill\u00c3\u00b3n, la mesa, las hojas de papel y el tintero. Adem\u00c3\u00a1s las paredes del aposento se mancharon de cal y el piso de un barniz amarillo. Su misma ropa ya era mucho m\u00c3\u00a1s ordinaria. Segu\u00c3\u00ada, sin embargo, continu\u00c3\u00b3 escribiendo, pero como persist\u00c3\u00ada en la negaci\u00c3\u00b3n de la caridad, lo trasladaron a un taller subterr\u00c3\u00a1neo, donde hab\u00c3\u00ada otros te\u00c3\u00b3logos como \u00c3\u00a9l. Ah\u00c3\u00ad estuvo unos d\u00c3\u00adas encarcelado y empez\u00c3\u00b3 a dudar de su tesis y le permitieron volver. Su ropa era de cuero sin curtir, pero trat\u00c3\u00b3 de imaginarse que lo anterior hab\u00c3\u00ada sido una mera alucinaci\u00c3\u00b3n y continu\u00c3\u00b3 elevando la fe y denigrando la caridad. Un atardecer sinti\u00c3\u00b3 fr\u00c3\u00ado. Entonces recorri\u00c3\u00b3 la casa y comprob\u00c3\u00b3 que los dem\u00c3\u00a1s aposentos ya no correspond\u00c3\u00adan a los de su habitaci\u00c3\u00b3n en la tierra. Alguno estaba repleto de instrumentos desconocidos; otro se hab\u00c3\u00ada achicado tanto que era imposible entrar; otro no hab\u00c3\u00ada cambiado, pero sus ventanas y puertas daban a grandes m\u00c3\u00a9danos. La pieza del fondo estaba llena de personas que lo adoraban y le repet\u00c3\u00adan que ning\u00c3\u00ban te\u00c3\u00b3logo era tan sapiente como \u00c3\u00a9l. Esa adoraci\u00c3\u00b3n le agrad\u00c3\u00b3, pero como alguna de esas personas no ten\u00c3\u00ada cara y otros parec\u00c3\u00adan muertos, acab\u00c3\u00b3 por aborrecerlos y desconfiar. Entonces determin\u00c3\u00b3 escribir un elogio de la caridad, pero las p\u00c3\u00a1ginas escritas hoy aparec\u00c3\u00adan ma\u00c3\u00b1ana borradas. Esto le aconteci\u00c3\u00b3 porque las compon\u00c3\u00ada sin convicci\u00c3\u00b3n.<\/span><\/p>\n<div><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/predicadormalvado\/3471678468\/\" title=\"Emanuel Swedenborg por Predicador Malvado, en Flickr\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 173px; height: 227px;\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/d8500_3471678468_4f44982cc0_o.jpg\" alt=\"Emanuel Swedenborg\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/predicadormalvado\/3470863795\/\" title=\"Philipp Melanchthon por Predicador Malvado, en Flickr\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 194px; height: 227px;\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/b1606_3470863795_6f22d8b83a_o.jpg\" alt=\"Philipp Melanchthon\" \/><\/a><\/div>\n<div><span>Retrato de <\/span><span>Swedenborg, por Per Kraft <\/span><span><\/span> <span>y <\/span><span>de <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Philipp_Melanchthon\">Melanchthon<\/a>, por Lucas Cranach<\/span><\/div>\n<div>  <\/div>\n<p><span>Recib\u00c3\u00ada muchas visitas de gente reci\u00c3\u00a9n muerta, pero sent\u00c3\u00ada verg\u00c3\u00bcenza de mostrarse en un alojamiento tan s\u00c3\u00b3rdido. Para hacerles creer que estaba en el cielo, se arregl\u00c3\u00b3 con un brujo de los de la pieza del fondo, y \u00c3\u00a9ste los enga\u00c3\u00b1aba con simulacros de esplendor y serenidad. Apenas las visitas se retiraban reaparec\u00c3\u00adan la pobreza y la cal, y a veces un poco antes.<\/span><\/p>\n<div>  <\/div>\n<p><span>Las \u00c3\u00baltimas noticias de Melanchton dicen que el mago y uno de los hombres sin cara lo llevaron hacia los m\u00c3\u00a9danos y que ahora es como un sirviente de los demonios.<\/span><\/p>\n<div>  <\/div>\n<p><span>(Del libro <\/span><span>Arcana C\u00c3\u00a6lestia<\/span><span>, de Emanuel Swedenborg)<\/span><\/p>\n<p>Aunque este texto est\u00c3\u00a1 colgado en numerosas p\u00c3\u00a1ginas a lo largo y ancho de la red he querido reproducirlo aqu\u00c3\u00ad, ya que ilustra perfectamente un aspecto del post precedente que era necesario completar. Al final dec\u00c3\u00adamos que la intenci\u00c3\u00b3n y creencias del autor no eran criterios v\u00c3\u00a1lidos para clasificar un texto como de ficci\u00c3\u00b3n o no ficci\u00c3\u00b3n, como teolog\u00c3\u00ada o ateolog\u00c3\u00ada o como ensayo o ensayo de ficci\u00c3\u00b3n; tampoco lo es si el objeto tratado es real o ilusorio. Hay otro criterio que, aunque tampoco lo consideramos definitivo en esta cuesti\u00c3\u00b3n gen\u00c3\u00a9rica, resulta muy interesante y es el de la recepci\u00c3\u00b3n. Umberto Eco lo analiza largo y tendido en <span>Obra abierta<\/span> y en otras posteriores, como <span>Seis paseos por los bosques narrativos<\/span>; Borges, no obstante, ya hab\u00c3\u00ada planteado la cuesti\u00c3\u00b3n el su ensayo de ficci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00ab<a href=\"http:\/\/www.literatura.us\/borges\/pierre.html\">Pierre Menard, autor del Quijote<\/a>\u00c2\u00bb (<span>El jard\u00c3\u00adn de senderos que se bifurcan<\/span>, 1941) y todav\u00c3\u00ada antes en el texto que nos ocupa. Nos es presentado como un texto fant\u00c3\u00a1stico y cumple efectivamente tal funci\u00c3\u00b3n para el lector. Al final de la lectura Borges nos informa de que no es \u00c3\u00a9l el autor del relato, sino que se trata simplemente de un fragmento tomado a <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Emanuel_Swedenborg\">Swedenborg<\/a>, quien lo escribi\u00c3\u00b3, en su momento, creyendo que se trataba de verdadera teolog\u00c3\u00ada. Todav\u00c3\u00ada lo creen las iglesias swedenborgianas que perduran.<\/p>\n<p><span>La capitular est\u00c3\u00a1 basada sobre una foto de <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Julia_Margaret_Cameron\">Julia Margaret Cameron<\/a>.<\/span><\/p>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1\" height=\"1\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/b1606_9116131101827328082-6776930882367336140?l=predicadormalvado.blogspot.com\" \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la secci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abetc\u00c3\u00a9tera\u00c2\u00bb, \u00c3\u00baltima de Historia universal de la infamia (1935), de Jorge Lu\u00c3\u00ads Borges, encontramos el siguiente relato: Los \u00c3\u00a1ngeles me comunicaron que cuando falleci\u00c3\u00b3 Melanchton, le fue suministrada en el otro mundo una casa ilusoriamente igual a la que hab\u00c3\u00ada tenido en la tierra. 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