{"id":72,"date":"2007-03-23T15:35:00","date_gmt":"2007-03-23T14:35:00","guid":{"rendered":"tag:blogger.com,1999:blog-7031325187685856361.post-8545777916797130925"},"modified":"2007-03-23T15:52:45","modified_gmt":"2007-03-23T14:52:45","slug":"sociedad-y-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/sociedad-y-sexo\/","title":{"rendered":"Sociedad y Sexo"},"content":{"rendered":"<span >Aunque he dedicado mucho tiempo a buscar las razones que justifiquen las normas morales existentes en relaci\u00c3\u00b3n al sexo, no he podido encontrar ni un solo argumento a favor y s\u00c3\u00ad muchos en contra. Las preguntas esenciales aqu\u00c3\u00ad son muchas y de variada \u00c3\u00adndole y, lo que lo hace a\u00c3\u00ban m\u00c3\u00a1s complejo, terminan derivando a \u00c3\u00a1reas anexas y extendi\u00c3\u00a9ndose por pr\u00c3\u00a1cticamente todos los aspectos sociales. Esto nos dice que la ra\u00c3\u00adz del problema es mucho m\u00c3\u00a1s profunda de lo que podemos imaginar y que toda esta vigorosa estratagema se ha convertido en una especie de c\u00c3\u00a1ncer maligno que ha infestado todo el organismo social y humano. Sin embargo, como es imposible exponer todos los aspectos en este sencillo trabajo, nos abocaremos exclusivamente a los referentes al tema, aunque sin duda cada cual podr\u00c3\u00a1 descubrir sus extensiones.<br \/><blockquote><span >\u00c2\u00bfQu\u00c3\u00a9 tiene de malo el sexo? Esta es la pregunta inicial y la respuesta es, sin<br \/>duda, nada. Entonces, \u00c2\u00bfpor qu\u00c3\u00a9 la \u00e2\u20ac\u0153moral\u00e2\u20ac\u009d lo ha anatematizado en forma tan<br \/>profunda y sistem\u00c3\u00a1tica? Las razones no se encuentran en la sexualidad<br \/>propiamente tal, sino que hay que buscarlas en otras \u00c3\u00a1reas, las cuales, veremos, no tienen ninguna relaci\u00c3\u00b3n directa con la sociedad, sino con aspectos intelectuales y filos\u00c3\u00b3ficos espec\u00c3\u00adficos y que, por provenir de individuos, no debieron haber tenido jam\u00c3\u00a1s un car\u00c3\u00a1cter universal.<\/span><span > <\/span><\/blockquote>Siempre han existido normas reguladoras de la actividad sexual en sociedad, las que no iban en contra de los instintos sino que los encauzaban de forma que no produjeran un da\u00c3\u00b1o y, de ser posible, colaboraran con el desarrollo arm\u00c3\u00b3nico general. Estas normas se regulaban bajo un principio fundamental respetado en todo tiempo y que dice relaci\u00c3\u00b3n con nuestro derecho al cuerpo y a la intimidad del mismo. Por esa raz\u00c3\u00b3n la homosexualidad no fue combatida, aunque el \u00e2\u20ac\u0153afeminamiento\u00e2\u20ac\u009d de los hombres era motivo de burla y desprecio por razones que nada ten\u00c3\u00adan que ver con el sexo, sino con una condici\u00c3\u00b3n natural del hombre para la guerra, adem\u00c3\u00a1s de la discrepancia que produce en el car\u00c3\u00a1cter del g\u00c3\u00a9nero. Nadie se extra\u00c3\u00b1aba, en la antig\u00c3\u00bcedad, que S\u00c3\u00b3crates \u00e2\u20ac\u0153sirviera de mujer a Pericles\u00e2\u20ac\u009d, que Julio C\u00c3\u00a9sar consiguiera su primer mando militar gracias a una felaci\u00c3\u00b3n que le hiciera a su t\u00c3\u00ado Mario, o que Alejandro Magno compartiera su lecho con sus amigos(1). Alcib\u00c3\u00adades no fue censurado por su tendencia al libertinaje sino por haber mutilado las estatuas de los dioses. En Grecia, las hetairas (prostitutas) no eran despreciadas sino que, por el contrario, se les ten\u00c3\u00ada aprecio y consideraci\u00c3\u00b3n, en especial cuando, como Aspasia, Tais o Frin\u00c3\u00a9, pose\u00c3\u00adan adem\u00c3\u00a1s de gran belleza y artes sexuales, cultura y refinamiento. Solo se desconfiaba de ellas por ser, en su mayor\u00c3\u00ada, \u00e2\u20ac\u0153extranjeras\u00e2\u20ac\u009d. Se hac\u00c3\u00ada, eso s\u00c3\u00ad, distinci\u00c3\u00b3n profunda entre la esposa y la cortesana, no por razones morales, sino sociales y familiares, y que estaban en relaci\u00c3\u00b3n con el patrimonio, por la misma raz\u00c3\u00b3n que lo hac\u00c3\u00adan los sumerios quienes otorgaban a la mujer soltera derechos a\u00c3\u00ban mayores de los que goza la mujer actual, prohibi\u00c3\u00a9ndoseles el matrimonio si se dedicaban a los negocios, aunque gozaban de entera libertad sexual. Los espartanos, soldados por excelencia, practicaban el homosexualismo en forma habitual. Exist\u00c3\u00adan entre los griegos normas legales que regulaban el homosexualismo y que establec\u00c3\u00adan que un hombre pod\u00c3\u00ada tener relaciones sexuales con su mismo g\u00c3\u00a9nero, siempre que su pareja fuera mayor de doce a\u00c3\u00b1os y menor de dieciocho. Si era menor de lo m\u00c3\u00adnimo expuesto era considerado violaci\u00c3\u00b3n y penado fuertemente; si era mayor de 18, era considerado una impudicia. En todas las culturas antiguas el adulterio(2) era condenado pero no por motivos morales sino, como dijimos, por temor a crear conflicto en el patrimonio familiar, raz\u00c3\u00b3n por la cual era com\u00c3\u00ban la pr\u00c3\u00a1ctica de la endogamia que, en muchos casos, llegaba al incesto(3).<br \/>Salvo peque\u00c3\u00b1as diferencias, las sociedades antiguas ten\u00c3\u00adan reg\u00c3\u00admenes sexuales similares, adem\u00c3\u00a1s de contar siempre con alternativas que permitieran, en forma controlada, la libertad en este aspecto. Exist\u00c3\u00adan fiestas sexuales como las Dionis\u00c3\u00adacas(4), donde la org\u00c3\u00ada constitu\u00c3\u00ada la ceremonia principal, o las festividades dedicadas a la diosa Bona, en Roma, de car\u00c3\u00a1cter l\u00c3\u00a9sbico, etc.<br \/>Es con la aparici\u00c3\u00b3n del cristianismo que se produce un cambio radical aunque paulatino. San Pablo es quien da a la concupiscencia el car\u00c3\u00a1cter del pecado m\u00c3\u00a1s temido y peligroso(5). Se inicia un per\u00c3\u00adodo en que se hace exaltaci\u00c3\u00b3n del ascetismo y la castidad como las virtudes principales, acusando a las mujeres de ser las culpables de las tentaciones. Clemente de Alejandr\u00c3\u00ada llega a declarar que \u00e2\u20ac\u0153toda mujer deber\u00c3\u00ada enrojecer de verg\u00c3\u00bcenza de s\u00c3\u00b3lo de pensar que es mujer\u00e2\u20ac\u009d. La continencia absoluta es el m\u00c3\u00a1ximo signo de perfecci\u00c3\u00b3n. Evagrio exclamaba: \u00e2\u20ac\u0153m\u00c3\u00a1s vale la extinci\u00c3\u00b3n de la especie que seguir cometiendo pecado tan abominable\u00e2\u20ac\u009d. Se propaga la virtud de la virginidad(6). Todos estos signos hac\u00c3\u00adan del matrimonio un \u00e2\u20ac\u0153mal necesario\u00e2\u20ac\u009d(7) pero reci\u00c3\u00a9n en el siglo XI se logra imponer el celibato en el sacerdocio.<br \/>Todas estas atrocidades no fueron asumidas realmente por la sociedad, sino que dio origen a una hipocres\u00c3\u00ada generalizada. En la Edad Media, \u00c3\u00a9poca c\u00c3\u00balmine del poder de la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica, las mujeres, especialmente las m\u00c3\u00a1s pudientes, hac\u00c3\u00adan de la infidelidad casi un deporte social(8). Esto lleg\u00c3\u00b3 a tal extremo que en el siglo XII se establecieron en Francia los \u00e2\u20ac\u0153tribunales del amor\u00e2\u20ac\u009d, asambleas que fijaban las normas reguladoras de las relaciones entre los amantes. Se consideraba que la mujer reservaba su cuerpo para su marido, pero su alma para el amante, aunque nadie era tan ingenuo para pensar que los amantes fueran a conformarse con una relaci\u00c3\u00b3n tan ideal y plat\u00c3\u00b3nica, como de hecho lo se\u00c3\u00b1ala la historia. Exist\u00c3\u00adan normas sobre c\u00c3\u00b3mo deb\u00c3\u00adan relacionarse las damas con sus amantes a trav\u00c3\u00a9s de un complicado sistema. A escala popular, la promiscuidad sexual era a\u00c3\u00ban mayor y muchas veces implicaba una necesidad de orden econ\u00c3\u00b3mico o consecuencia de la ignorancia.<br \/>Debido a las estrictas normas sexuales establecidas por la Iglesia Cat\u00c3\u00b3lica, que atentaban directamente contra una necesidad natural, el matrimonio cay\u00c3\u00b3 en una profunda crisis de desprestigio. A partir de las cruzadas, la Iglesia se vio en la necesidad de admitir cierta tolerancia en lo sexual, dando origen a la prostituci\u00c3\u00b3n como comercio legal y que fue muy floreciente, llegando a alcanzar dimensiones impresionantes, a la vez que importancia social. Nacieron as\u00c3\u00ad las \u00e2\u20ac\u0153casas de ba\u00c3\u00b1o\u00e2\u20ac\u009d para la burgues\u00c3\u00ada, que derivaban normalmente en org\u00c3\u00adas. En Alemania era com\u00c3\u00ban que, en los banquetes oficiales, junto al alcalde del pueblo, se sentara el cura a su derecha y la due\u00c3\u00b1a del principal prost\u00c3\u00adbulo a su izquierda. Como la Iglesia no pudo perseguir las conductas sexuales pues significaba hacerse impopular, desvi\u00c3\u00b3 su atenci\u00c3\u00b3n al pensamiento, atacando fieramente toda manifestaci\u00c3\u00b3n original que pusiera en m\u00c3\u00adnimo peligro los dogmas. Sin embargo, durante toda la edad media, el gusto por la literatura obscena y sat\u00c3\u00adrica era com\u00c3\u00ban. Muchos obispos, cardenales y hasta Papas, no solo la gustaban y proteg\u00c3\u00adan a sus autores sino que, adem\u00c3\u00a1s, escrib\u00c3\u00adan sobre el tema.<br \/>El libertinaje que se genera entre los siglos XVII y XVIII deja definitivamente claro que la Iglesia no ten\u00c3\u00ada ning\u00c3\u00ban poder para controlar la situaci\u00c3\u00b3n sino que, adem\u00c3\u00a1s, la mentalidad sexual hab\u00c3\u00ada degenerado en una perversi\u00c3\u00b3n malsana, acompa\u00c3\u00b1ada de una hipocres\u00c3\u00ada institucionalizada(9). El origen del libertinaje est\u00c3\u00a1 dado por la pugna entre cat\u00c3\u00b3licos y protestantes que se acusaban mutuamente de lujuriosos. Entonces nacen las primeras ideas que asimilan a Dios a la Naturaleza, algunos de cuyos promotores fueron condenados a la hoguera(10).<br \/>A pesar del puritanismo renaciente durante el siglo XIX, el avance de las Ciencias, especialmente de la biolog\u00c3\u00ada, destroza todos los argumentos religiosos respecto de la sexualidad. Durante este siglo se inicia el desprestigio definitivo de la Iglesia, a partir del advenimiento de Napole\u00c3\u00b3n. En el siglo XX su posici\u00c3\u00b3n se ve neutralizada, tanto en su aspecto moral como pol\u00c3\u00adtico y econ\u00c3\u00b3mico, una vez que Mussolini se niega a restituir los Estados Pontificios, pagando, a cambio, una alta indemnizaci\u00c3\u00b3n. Las sociedades se inclinan por la democracia pol\u00c3\u00adtica y, como consecuencia, la libertad sexual.<br \/>Hasta cierto punto, nos estamos acercando a las ideas y comportamiento de la antig\u00c3\u00bcedad al considerar que el hombre es due\u00c3\u00b1o de su cuerpo. La Iglesia hab\u00c3\u00ada dado esa propiedad a Dios, pues as\u00c3\u00ad ella, su representante en la Tierra, pasaba a ser su tutora oficial, una de las falacias m\u00c3\u00a1s canalla de todos los tiempos. Pero, como es imposible ir en contra de los designios naturales, la sociedad comienza a tender hacia una nueva concepci\u00c3\u00b3n, a\u00c3\u00ban no definida, donde la libertad sexual no destruya el orden social. All\u00c3\u00ad radica la justificaci\u00c3\u00b3n de este trabajo, pues lo que aqu\u00c3\u00ad se plantea es, precisamente eso: el orden moral que ha de regir la sociedad futura ha de sustentarse ineludiblemente sobre la base del conocimiento de nuestra Naturaleza y no en contra de ella.<\/span><br \/><br \/>-----------<br \/><span >1 Toda esta informaci\u00c3\u00b3n se encuentra en las \u00e2\u20ac\u0153Vidas Paralelas\u00e2\u20ac\u009d de Plutarco y en otros autores que lo confirman.<\/span><br \/><span >2 Solo la mujer comet\u00c3\u00ada adulterio. En Roma, un hombre pod\u00c3\u00ada tener relaciones con una mujer casada siempre que la \u00c2\u00abrecompensara\u00c2\u00bb econ\u00c3\u00b3micamente. Si no lo hac\u00c3\u00ada, el marido pod\u00c3\u00ada demandarlo.<\/span><br \/><span >3 Esta pr\u00c3\u00a1ctica, com\u00c3\u00ban en Egipto en toda la sociedad, se mantuvo en niveles aristocr\u00c3\u00a1ticos hasta el siglo XIX.<\/span><br \/><span >4 Las mujeres transportaba en procesi\u00c3\u00b3n los \u00e2\u20ac\u0153falos\u00e2\u20ac\u009d mientras entonaban himnos obscenos.<\/span><br \/><span >5 Este es un criterio estrictamente jud\u00c3\u00ado-oriental que entr\u00c3\u00b3 en conflicto con las costumbres europeas, especialmente las del norte: germanas, escandinavas, eslavas.<\/span><br \/><span >6 Es necesario hacer aqu\u00c3\u00ad una aclaraci\u00c3\u00b3n importante referente a la supuesta virginidad de Mar\u00c3\u00ada, madre de Jes\u00c3\u00bas. La palabra aramea utilizada para designarla como tal significa realmente \u00e2\u20ac\u0153joven\u00e2\u20ac\u009d y, por extensi\u00c3\u00b3n, \u00e2\u20ac\u0153virgen\u00e2\u20ac\u009d, pero no en forma exclusiva ni perentoria.<\/span><br \/><span >7 San Agust\u00c3\u00adn considera que las relaciones sexuales entre esposos constituye \u00e2\u20ac\u0153pecado venial\u00e2\u20ac\u009d.<\/span><br \/><span >8 Andrea Capellan:. De Amore.<\/span><br \/><span >9 Es quiz\u00c3\u00a1s el Marqu\u00c3\u00a9s de Sade el primero que hace notar esta situaci\u00c3\u00b3n y sus obras no son tanto un c\u00c3\u00bamulo de atrocidades, sino una manifestaci\u00c3\u00b3n preclara de la hipocres\u00c3\u00ada reinante.<\/span><br \/><span >10 Lucilio Vanini, condenado en 1619, rechaz\u00c3\u00b3 en la hoguera el crucifijo y el perd\u00c3\u00b3n de Dios, asegurando que no exist\u00c3\u00ada otra cosa que la Naturaleza.<\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque he dedicado mucho tiempo a buscar las razones que justifiquen las normas morales existentes en relaci\u00c3\u00b3n al sexo, no he podido encontrar ni un solo argumento a favor y s\u00c3\u00ad muchos en contra. 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