{"id":9924,"date":"2010-02-20T23:02:28","date_gmt":"2010-02-20T22:02:28","guid":{"rendered":"http:\/\/redatea.net\/index.php\/religion-y-ciencia-albert-einstein\/"},"modified":"2010-02-20T23:02:28","modified_gmt":"2010-02-20T22:02:28","slug":"religion-y-ciencia-albert-einstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redatea.net\/index.php\/religion-y-ciencia-albert-einstein\/","title":{"rendered":"Religi\u00c3\u00b3n y ciencia &#8211; Albert Einstein"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/_Uol_QkbV4FQ\/S37qYgM_RLI\/AAAAAAAAAR0\/5-rnp1OnctI\/s1600-h\/AlbertEinstein.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"margin:0px auto 10px;text-align:center;cursor:pointer;cursor:hand;width: 320px;height: 313px\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/8f3b6_AlbertEinstein.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<div><\/div>\n<div>Esta semana, en alguno de los comentarios del blog, alguien volv\u00c3\u00ada a citar a Albert Einstein como argumento en defensa de la existencia de Dios. Como al pobre Einstein no dejan de citarle fuera de contexto para atribuir a sus palabras un sentido que no tienen voy a reproducir en esta entrada su art\u00c3\u00adculo &#8220;Religi\u00c3\u00b3n y ciencia&#8221; para dejar claro a aquellos que le citan sin haber le\u00c3\u00addo ninguna de sus obras que es lo que Einstein entend\u00c3\u00ada por &#8220;ser religioso&#8221;. Nadie podr\u00c3\u00a1 dudar que la &#8220;religiosidad c\u00c3\u00b3smica&#8221; a la que hace referencia no tienen nada que ver con lo que habitualmente entendemos por religi\u00c3\u00b3n. Einstein se defini\u00c3\u00b3 a si mismo como un &#8220;<b>no creyente profundamente religioso<\/b>&#8221; y dej\u00c3\u00b3 claro en varios escritos, incluido este, su rechazo a la existencia de un Dios personal y a la relaci\u00c3\u00b3n entre religi\u00c3\u00b3n y moral. La religiosidad del Einstein se revela m\u00c3\u00a1s como una extraordinaria admiraci\u00c3\u00b3n por la complejidad y orden del universo y la necesidad de desentra\u00c3\u00b1ar sus misterios que en lo que com\u00c3\u00banmente entendemos por un Dios con nombre y apellidos (el Al\u00c3\u00a1 musulm\u00c3\u00a1n, el Yahv\u00c3\u00a9 jud\u00c3\u00ado, o la trinidad cristiana).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Religi\u00c3\u00b3n y ciencia <\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Todo lo imaginado y realizado por el hombre sirve para librarlo de sentimientos de necesidad y para calmar sus sufrimientos. Hay que tenerlo en cuenta si queremos comprender los movimientos espirituales y su desarrollo. Pues sentir y ansiar son el motor de todos los logros humano, aunque esto parezca demasiado idealista. \u00c2\u00bfCu\u00c3\u00a1les son los sentimientos y las necesidades que han llevado al hombre al pensamiento religioso y a creer, en el sentido m\u00c3\u00a1s amplio de la palabra? Si reflexionamos, caeremos en la cuenta de que en los or\u00c3\u00adgenes del pensamiento y de la experiencia religiosos aparecen sentimientos diversos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>En el hombre primitivo es el miedo<\/b>. Miedo al hambre, a los animales salvajes, a la enfermedad, a la muerte. Debido a que a ese nivel de la existencia la comprensi\u00c3\u00b3n de las conexiones causales suele ser m\u00c3\u00adnima, <b>el ingenio humano se desdobla en entes m\u00c3\u00a1s o menos an\u00c3\u00a1logos, de cuyas acciones y deseos dependen las acciones temidas<\/b>. entonces se da el deseo de captar la simpat\u00c3\u00ada de dichos entes celebrando ceremonias y haciendo sacrificios que, seg\u00c3\u00ban creencias transmitidas de generaci\u00c3\u00b3n en generaci\u00c3\u00b3n,  han de aplacarlos. Estoy hablando de la religi\u00c3\u00b3n del miedo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00c3\u2030sta  no es creada, pero s\u00c3\u00ad establecida en gran parte por la formaci\u00c3\u00b3n de una casta de sacerdotes que se hace pasar por mediadora entre el pueblo y los temidos entes, y funda posteriormente una supremac\u00c3\u00ada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A menudo el dirigente, el que gobierna o la clase privilegiada, cuyo dominio mundano se apoya sobre otros factores, incorpora las funciones sacerdotales para su propia seguridad, o bien establece una comunidad de intereses con la casta sacerdotal. <\/div>\n<div><\/div>\n<div>Una segunda fuente de configuraciones religiosas son los sentimientos sociales. El padre, la madre, los dirigentes de las comunidades humanas son mortales y susceptibles de cometer errores. <b>El anhelo de direcci\u00c3\u00b3n, de amor y de apoyo moral motiva la creaci\u00c3\u00b3n de conceptos sociales, como por ejemplo el concepto moral de Dios<\/b>. Tal es el Dios de la Providencia, que ampara, recompensa y castiga. Es el Dios que seg\u00c3\u00ban el horizonte de los hombres impulsa la vida de la familia, de la humanidad, que consuela en momentos de desgracia y de nostalgia, que custodia las almas de los muertos. \u00c3\u2030stas son las nociones morales y sociales de Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En las Sagradas Escrituras del pueblo jud\u00c3\u00ado se nota la evoluci\u00c3\u00b3n que  lleva desde la religi\u00c3\u00b3n del miedo hacia la religi\u00c3\u00b3n moral. Su continuaci\u00c3\u00b3n se llev\u00c3\u00b3 a cabo en el Nuevo Testamento. Las religiones de todos los pueblos civilizado, en especial de Oriente, son en esencia religiones morales. Ha sido un adelanto fundamental en su existencia el paso de las religiones basadas en el temor a las de orden moral, pero al considerarlas debemos evitar ese prejuicio que supone que toda religi\u00c3\u00b3n primitiva est\u00c3\u00a1 puramente basada en el miedo, y que toda religi\u00c3\u00b3n de pueblo civilizado es puramente de tipo moral. Todas son mixtas, aun cuando haya una proporci\u00c3\u00b3n entre el mayor avance cultural de un pueblo y el predominio en \u00c3\u00a9l de la religi\u00c3\u00b3n de tipo moral.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lo que iguala a todas estas religiones es el <b>car\u00c3\u00a1cter antropom\u00c3\u00b3rfico que atribuyen a Dios<\/b>. Es un estadio de la experiencia religiosa que s\u00c3\u00b3lo intentan superar ciertas sociedades y ciertos individuos particularmente dotados. En todas se encuentra un tercer grado de experiencia religiosa, aunque casi nunca est\u00c3\u00a9 tampoco en estado puro. Es la llamada religiosidad c\u00c3\u00b3smica, dif\u00c3\u00adcil de comprender pues de ella no surge un concepto antropom\u00c3\u00b3rfico de Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El individuo siente la futilidad de los deseos y las metas humanas, del sublime y maravilloso orden que se manifiesta tanto en la naturaleza como en el mundo de las ideas. Ese orden lleva a sentir la existencia individual como una especie de prisi\u00c3\u00b3n, y conduce al deseo de experimentar la totalidad del ser com un todo razonante y unitario. La religiosidad c\u00c3\u00b3smica se puede encontrar incluso en las primeras etapas del desarrollo religioso, por ejemplo en algunos salmos de David y en algunos profetas. El componente de religiosidad c\u00c3\u00b3smica est\u00c3\u00a1 mucho m\u00c3\u00a1s acentuado en el budismo, como nos lo han demostrado los magn\u00c3\u00adficos escritos de Schopenhauer. Los genios religiosos de todos los tiempos eran admirables gracias a <b>esta religiosidad que no conoc\u00c3\u00ada dogmas ni Dios alguno<\/b> concebido a la manera del hombre. Y es por esto que  <b>no puede haber ninguna iglesia cuya ense\u00c3\u00b1anza fundamental se base en la religiosidad c\u00c3\u00b3smica<\/b>, y tambi\u00c3\u00a9n por eso encontramos entre los herejes de todos los tiempos a hombres colmados de ella, considerados muy a menudo idealistas o hasta santos por sus contempor\u00c3\u00a1neos. Hombres como Dem\u00c3\u00b3crito, Francisco de As\u00c3\u00ads y Spinoza est\u00c3\u00a1n muy cerca unos de otros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00c2\u00bfC\u00c3\u00b3mo pueden comunicarse los hombres esta religiosidad c\u00c3\u00b3smica si <b>con ella no es posible formar ni un concepto de Dios ni una teolog\u00c3\u00ada<\/b>? A m\u00c3\u00ad me parece que tal es la funci\u00c3\u00b3n principal del arte y de la ciencia: despertar y mantener vivo ese sentimiento en todos aquellos que est\u00c3\u00a9n dispuestos a recibirlo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>As\u00c3\u00ad llegamos a una concepci\u00c3\u00b3n no com\u00c3\u00ban de las relaciones que vinculan la ciencia con la religi\u00c3\u00b3n. Pues solemos inclinarnos ante la premisa hist\u00c3\u00b3rica de que ciencia y religi\u00c3\u00b3n son dos entes irreconciliablemente antag\u00c3\u00b3nicos, y ello a causa de un motivo muy comprensible. Quien est\u00c3\u00a9 impregnado de la regularidad causal de todos los hechos considerar\u00c3\u00a1 imposible el concepto de un ente que intervenga en los sucesos del universo, ya que <b>en la hip\u00c3\u00b3tesis de la causalidad no caben ni la religi\u00c3\u00b3n del miedo ni la religi\u00c3\u00b3n social, o sea moral<\/b>. Seg\u00c3\u00ban ella, es impensable un Dios que recompensa y castiga, que presupone que el hombre act\u00c3\u00baa seg\u00c3\u00ban compulsiones externas e internas, de modo que no puede ser responsable ante Dios, como no lo es de sus movimientos un objeto carente de vida. \u00c3\u2030sta es la causa por la que se acus\u00c3\u00b3 a la ciencia de corromper la moral, una acusaci\u00c3\u00b3n muy injusta. <b>Para que sea eficaz el compromiso \u00c3\u00a9tico de los hombres debe basarse en la compasi\u00c3\u00b3n, la educaci\u00c3\u00b3n y en motivos sociales: no necesita de ninguna base religiosa<\/b>. Ser\u00c3\u00ada muy triste por parte de la humanidad si s\u00c3\u00b3lo se refrenara por miedo al castigo y por la esperanza de un premio despu\u00c3\u00a9s de la muerte.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es comprensible que desde siempre la Iglesia haya combatido la ciencia y haya perseguido a sus adeptos. Pero opino por otro lado que la religiosidad c\u00c3\u00b3smica es el est\u00c3\u00admulo m\u00c3\u00a1s alto de la investigaci\u00c3\u00b3n cient\u00c3\u00adfica. S\u00c3\u00b3lo el que pueda imaginar los esfuerzos extraordinarios que hacen falta para abrir nuevos caminos a la ciencia, es capaz de apreciar la fuerza del sentimiento que surge de un trabajo ajeno a la vida pr\u00c3\u00a1ctica. \u00c2\u00a1Qu\u00c3\u00a9 fe m\u00c3\u00a1s profunda en la racionalidad del universo construido, y qu\u00c3\u00a9 anhelo por comprender, aun cuando fuera s\u00c3\u00b3lo una peque\u00c3\u00b1a parte de la raz\u00c3\u00b3n que revela este mundo, ten\u00c3\u00adan que animar a Kepler y a Newton para que fueran capaces de desentra\u00c3\u00b1ar el mecanismo de la mec\u00c3\u00a1nica celeste con el trabajo solitario de tantos a\u00c3\u00b1os!<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Quien s\u00c3\u00b3lo conozca la investigaci\u00c3\u00b3n cient\u00c3\u00adfica por sus aplicaciones pr\u00c3\u00a1cticas llegar\u00c3\u00a1 f\u00c3\u00a1cilmente a una concepci\u00c3\u00b3n falsa del estado de \u00c3\u00a1nimo de los hombres que han abierto el camino de la ciencia. S\u00c3\u00b3lo aquel que haya consagrado su vida a objetivos semejantes posee una imagen viviente de lo que ha inspirado y dado fuerza a estos hombres para que a pesar de innumerables fracasos permanecieran fieles a su objetivo. Es la religiosidad c\u00c3\u00b3smica la que da esa fuerza. Un contempor\u00c3\u00a1neo ha dicho, y no sin raz\u00c3\u00b3n, que en esta \u00c3\u00a9poca tan fundamentalmente materialista son los investigadores cient\u00c3\u00adficos serios los \u00c3\u00banicos hombres profundamente religiosos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Albert Einstein<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1\" height=\"1\" src=\"http:\/\/redatea.net\/wp-content\/plugins\/wp-o-matic\/cache\/8f3b6_3514269635773200330-3508176252800947904?l=despredicador.blogspot.com\" alt=\"\" \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta semana, en alguno de los comentarios del blog, alguien volv\u00c3\u00ada a citar a Albert Einstein como argumento en defensa de la existencia de Dios. 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