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Lunes, 19 de Octubre de 2020

“No queremos gente pensante sino obediente”, Cura directivo de colegio en concesión

En Colombia una parte de la educación pública está en concesión a entidades privadas, muchas de ellas de orientación religiosa. En la ciudad de Pasto el Liceo José Félix Jiménez atiende en la jornada de la tarde a estudiantes por los que el Estado paga por su educación y pone docentes oficiales.

En datos del Ministerio de Educación aparece esta jornada tarde como sector oficial, Código Dane 252001006656 y como rector el señor Fabio Gustavo Salazar Criollo. El colegio obedece la Obra Social el Carmen, organización religiosa fundada por un sacerdote antioqueño que le da el nombre al Liceo.

El sacerdote José Félix Jiménez Gómez ha sido noticia entre los docentes del sector público por dos situaciones. Primero por su oposición a los docentes que afirman que los estudiantes deben aprender a pensar, a ser críticos con la información y los hechos de la sociedad. Para el sacerdote marinillo es una aberración que los docentes no se limiten a enseñar fechas, nombres y datos y que, por el contrario, inviten a los estudiantes a pensar. En su opinión, tales docentes deben ser retirados. En una reunión de padres de familia les dirigió estas palabras que quedaron registradas en vídeo:

“Yo no acepto que digan “queremos gente pensante y no obediente”.  Aquí nosotros predicamos el evangelio, y el evangelio es obediencia. Jesucristo es un personaje que vino a enseñarnos obediencia. La primera frase que dijo cuando vino a la Tierra es “vine a obedecer” y la última: “he hecho todo lo que el padre mandó”. No acepto entonces que digan semejantes cosas los educadores a los niños en la Obra Social. La Obra Social es una obra para evangelizar y para promover. El que no esté de acuerdo con la Obra no debe trabajar en la Obra.”

Estas palabras, más propias de la educación del siglo XIX, bien podrían pasar por alto de no ser porque los estudiantes de la jornada de la tarde de esa institución son pagados con recursos del Estado y los docentes que dan allí las clases son profesores contratados por el Estado a los que el sacerdote quiere limitar en su cátedra, olvidando además el principio de laicidad que debe imperar en la educación pública.

En la mentalidad del sacerdote no es posible enseñar sobre otras religiones, culturas y cosmovisiones. Nada de educación sexual, cuestionar el fundamentalismo religioso, mencionar las atrocidades de la Inquisición o cuestionarse los problemas de la sociedad actual sin la lente del catecismo. Pretende además el sacerdote que se haga esto mientras el Estado gira fondos a la institución que lleva su nombre.

El segundo aspecto es el de los dineros que el Estado envía a la institución. Bien molesto se ha puesto el sacerdote porque el representante de los docentes al Consejo Directivo ha pedido cuentas por el destino de los dineros públicos que el gobierno ha girado a la jornada de la tarde, que es la que recibe jóvenes pagados con dineros públicos.

“Los profesores que están pidiendo cuentas no tienen razón para pedirlas… Es la anarquía”, dice el director religioso.

Consultada una docente del sindicato de maestros, Marta Alfonso, dice que hay una lucha por los docentes por conocer con transparencia el uso y destino de los dineros de la concesión. “Lo de la libertad de cátedra es lo menos grave en el Liceo José Félix. En Pasto hay un manto sobre ese sacerdote que lo hace intocable”, afirmó.  “Estamos esperando unas respuestas que ha interpuesto SIMANA (Sindicato de maestros de Nariño) porque hay indicios de que ni siquiera cumplen los requisitos para concesionar”.

Por último, al sacerdote Jiménez Gómez vale la pena presentarle otra cara de la educación. Y que mejor comenzar con el pedagogo Paulo Freire: «Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu; porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que vive el alfabetizado»


Invitamos a ver el conversatorio sobre educación laica disponible en el canal de Bogotá Atea. Dejamos aquí el primero de una serie de 8 vídeos. 



“No queremos gente pensante sino obediente”, Cura directivo de colegio en concesión

En Colombia una parte de la educación pública está en concesión a entidades privadas, muchas de ellas de orientación religiosa. En la ciudad de Pasto el Liceo José Félix Jiménez atiende en la jornada de la tarde a estudiantes por los que el Estado paga por su educación y pone docentes oficiales.

En datos del Ministerio de Educación aparece esta jornada tarde como sector oficial, Código Dane 252001006656 y como rector el señor Fabio Gustavo Salazar Criollo. El colegio obedece la Obra Social el Carmen, organización religiosa fundada por un sacerdote antioqueño que le da el nombre al Liceo.

El sacerdote José Félix Jiménez Gómez ha sido noticia entre los docentes del sector público por dos situaciones. Primero por su oposición a los docentes que afirman que los estudiantes deben aprender a pensar, a ser críticos con la información y los hechos de la sociedad. Para el sacerdote marinillo es una aberración que los docentes no se limiten a enseñar fechas, nombres y datos y que, por el contrario, inviten a los estudiantes a pensar. En su opinión, tales docentes deben ser retirados. En una reunión de padres de familia les dirigió estas palabras que quedaron registradas en vídeo:

“Yo no acepto que digan “queremos gente pensante y no obediente”.  Aquí nosotros predicamos el evangelio, y el evangelio es obediencia. Jesucristo es un personaje que vino a enseñarnos obediencia. La primera frase que dijo cuando vino a la Tierra es “vine a obedecer” y la última: “he hecho todo lo que el padre mandó”. No acepto entonces que digan semejantes cosas los educadores a los niños en la Obra Social. La Obra Social es una obra para evangelizar y para promover. El que no esté de acuerdo con la Obra no debe trabajar en la Obra.”

Estas palabras, más propias de la educación del siglo XIX, bien podrían pasar por alto de no ser porque los estudiantes de la jornada de la tarde de esa institución son pagados con recursos del Estado y los docentes que dan allí las clases son profesores contratados por el Estado a los que el sacerdote quiere limitar en su cátedra, olvidando además el principio de laicidad que debe imperar en la educación pública.

En la mentalidad del sacerdote no es posible enseñar sobre otras religiones, culturas y cosmovisiones. Nada de educación sexual, cuestionar el fundamentalismo religioso, mencionar las atrocidades de la Inquisición o cuestionarse los problemas de la sociedad actual sin la lente del catecismo. Pretende además el sacerdote que se haga esto mientras el Estado gira fondos a la institución que lleva su nombre.

El segundo aspecto es el de los dineros que el Estado envía a la institución. Bien molesto se ha puesto el sacerdote porque el representante de los docentes al Consejo Directivo ha pedido cuentas por el destino de los dineros públicos que el gobierno ha girado a la jornada de la tarde, que es la que recibe jóvenes pagados con dineros públicos.

“Los profesores que están pidiendo cuentas no tienen razón para pedirlas… Es la anarquía”, dice el director religioso.

Consultada una docente del sindicato de maestros, Marta Alfonso, dice que hay una lucha por los docentes por conocer con transparencia el uso y destino de los dineros de la concesión. “Lo de la libertad de cátedra es lo menos grave en el Liceo José Félix. En Pasto hay un manto sobre ese sacerdote que lo hace intocable”, afirmó.  “Estamos esperando unas respuestas que ha interpuesto SIMANA (Sindicato de maestros de Nariño) porque hay indicios de que ni siquiera cumplen los requisitos para concesionar”.

Por último, al sacerdote Jiménez Gómez vale la pena presentarle otra cara de la educación. Y que mejor comenzar con el pedagogo Paulo Freire: «Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu; porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que vive el alfabetizado»


Invitamos a ver el conversatorio sobre educación laica disponible en el canal de Bogotá Atea. Dejamos aquí el primero de una serie de 8 vídeos. 



“No queremos gente pensante sino obediente”, Cura directivo de colegio en concesión

En Colombia una parte de la educación pública está en concesión a entidades privadas, muchas de ellas de orientación religiosa. En la ciudad de Pasto el Liceo José Félix Jiménez atiende en la jornada de la tarde a estudiantes por los que el Estado paga por su educación y pone docentes oficiales.

En datos del Ministerio de Educación aparece esta jornada tarde como sector oficial, Código Dane 252001006656 y como rector el señor Fabio Gustavo Salazar Criollo. El colegio obedece la Obra Social el Carmen, organización religiosa fundada por un sacerdote antioqueño que le da el nombre al Liceo.

El sacerdote José Félix Jiménez Gómez ha sido noticia entre los docentes del sector público por dos situaciones. Primero por su oposición a los docentes que afirman que los estudiantes deben aprender a pensar, a ser críticos con la información y los hechos de la sociedad. Para el sacerdote marinillo es una aberración que los docentes no se limiten a enseñar fechas, nombres y datos y que, por el contrario, inviten a los estudiantes a pensar. En su opinión, tales docentes deben ser retirados. En una reunión de padres de familia les dirigió estas palabras que quedaron registradas en vídeo:

“Yo no acepto que digan “queremos gente pensante y no obediente”.  Aquí nosotros predicamos el evangelio, y el evangelio es obediencia. Jesucristo es un personaje que vino a enseñarnos obediencia. La primera frase que dijo cuando vino a la Tierra es “vine a obedecer” y la última: “he hecho todo lo que el padre mandó”. No acepto entonces que digan semejantes cosas los educadores a los niños en la Obra Social. La Obra Social es una obra para evangelizar y para promover. El que no esté de acuerdo con la Obra no debe trabajar en la Obra.”

Estas palabras, más propias de la educación del siglo XIX, bien podrían pasar por alto de no ser porque los estudiantes de la jornada de la tarde de esa institución son pagados con recursos del Estado y los docentes que dan allí las clases son profesores contratados por el Estado a los que el sacerdote quiere limitar en su cátedra, olvidando además el principio de laicidad que debe imperar en la educación pública.

En la mentalidad del sacerdote no es posible enseñar sobre otras religiones, culturas y cosmovisiones. Nada de educación sexual, cuestionar el fundamentalismo religioso, mencionar las atrocidades de la Inquisición o cuestionarse los problemas de la sociedad actual sin la lente del catecismo. Pretende además el sacerdote que se haga esto mientras el Estado gira fondos a la institución que lleva su nombre.

El segundo aspecto es el de los dineros que el Estado envía a la institución. Bien molesto se ha puesto el sacerdote porque el representante de los docentes al Consejo Directivo ha pedido cuentas por el destino de los dineros públicos que el gobierno ha girado a la jornada de la tarde, que es la que recibe jóvenes pagados con dineros públicos.

“Los profesores que están pidiendo cuentas no tienen razón para pedirlas… Es la anarquía”, dice el director religioso.

Consultada una docente del sindicato de maestros, Marta Alfonso, dice que hay una lucha por los docentes por conocer con transparencia el uso y destino de los dineros de la concesión. “Lo de la libertad de cátedra es lo menos grave en el Liceo José Félix. En Pasto hay un manto sobre ese sacerdote que lo hace intocable”, afirmó.  “Estamos esperando unas respuestas que ha interpuesto SIMANA (Sindicato de maestros de Nariño) porque hay indicios de que ni siquiera cumplen los requisitos para concesionar”.

Por último, al sacerdote Jiménez Gómez vale la pena presentarle otra cara de la educación. Y que mejor comenzar con el pedagogo Paulo Freire: «Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu; porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que vive el alfabetizado»


Invitamos a ver el conversatorio sobre educación laica disponible en el canal de Bogotá Atea. Dejamos aquí el primero de una serie de 8 vídeos. 



Miercoles, 2 de Septiembre de 2020

El estado laico explicado con sándwiches

 

El inicio de septiembre de 2020 sorprendió a los colombianos con la noticia del juez que decidió negar elmatrimonio civil a una pareja de lesbianas que acudieron para formalizar ante la ley su relación de pareja.

En varias redes sociales varios ciudadanos felicitaron al juez Ramiro Eliseo Flórez Torres, del Juzgado Décimo Civil de Cartagena, por anteponer la Biblia a la Constitución y consideraron que su actuación era no solo justificable sino, para muchos, aplaudible.

Frente a este caso han surgido varias preguntas por parte de la ciudadanía, como si es posible que un juez emita decisiones judiciales basándose en la Biblia, si le asiste la libertad de culto para estas actuaciones y si esto es posible en un estado laico.

Para poder responder a estas preguntas recurriré a una historia hipotética pero plausible.  La señora Margarita Gneco en el hipotético pueblo de San Jerónimo. Como cristiana doña Gneco lee la Biblia con frecuencia y ha decidido organizar su vida con base en sus enseñanzas o la interpretación mayoritaria de las escrituras cristianas ¿Puede ella hacer esto? Claro que sí. La libertad de cultos que consagra la Constitución de 1991 se lo permite.

Pero sucede que Doña Margarita también es rectora del Colegio Público Rafael Núñez, del mismo pueblo. Un día optó por prohibir a cualquier estudiante de su bachillerato tener noviazgo con alguien de su mismo sexo. En el conservador pueblo de San Jerónimo la mayor parte de padres de familia vieron esto con buenos ojos. Argumentaron que estaban obedeciendo a Dios y que esto era parte de su libertad religiosa. La decisión dio de que hablar en las calles del pueblo y muchos consideraron que, si era una decisión basada en la Biblia, entonces debía ser buena y por lo tanto acatada.

Al pueblo llegó la prensa. En su entrevista dijo: “No es discriminación, es comprensión de las normas que nos rigen. Hay que conocer a Dios para saber la dimensión del juramento que se hace al momento de la posesión como servidor público, y esto se logra por el conocimiento de la Palabra de Dios, la Biblia”.  Un sonoro amén se escuchó por parte de los padres de familia que había acudido a apoyar a su rectora que obedecía “a Dios antes que a los hombres”. “Es la rectora de la familia” dijeron unos paisanos de San Jerónimo.

Pasaron los meses y la rectora encontró un texto bíblico siete capítulos antes del que condena la homosexualidad que la dejo pensando. Se trataba del capítulo 11 del Levítico que dice que comer cerdo, camarones y peces sin escamas no está permitido. Son animales inmundos. Por eso ella decide dejar de lado las costillitas de cerdo, el arroz con camarones y el bagre en salsa, que antes de toparse con la prohibición del tercer libro de la Biblia, eran alabadas en sus reuniones familiares.


Pero semanas después la directora educativa decidió que los estudiantes de su colegio no podían comer sándwiches que tuvieran jamón. No los venderían en la cafetería del colegio y también se les prohibiría a los estudiantes que los llevaran como merienda.

La decisión tomada desde las más profundas y sinceras convicciones religiosas de la rectora Gneco levantó más de una ceja. La mayor parte de los padres de familia que la acompañaron en su anterior decisión ya no la apoyaron. ¡Qué no coma ella sándwich con jamón, si no quiere, pero no puede prohibirle eso a nuestros niños! Dijo Doña Ofelia. “Yo creo en Dios y no pienso que Dios me deje de amar si me como un plato de lechona”, dijo Don Jacinto. Otros padres afirmaron que ellos no eran judíos, musulmanes o adventistas para aceptar esa directriz.  

Nuevamente la prensa acudió a entrevistar a la polémica rectora que al ser cuestionada respondió que el estado podrá ser laico, pero hay un preámbulo en la Constitución que invoca a Dios, y para ella no hay duda alguna que se refiere el Dios de la Biblia, el mismo que dio el mandato de levítico 11 y el resto de la Biblia. “Ello contraría mi moral cristiana, va en contra de mis principios esenciales, y cuando exista conflicto entre lo que dice la ley humana y lo que dice la ley de DIOS, yo prefiero la ley de Dios, porque prefiero agradar primero a mi Señor Dios todopoderoso, antes que al ser humano”, sentenció la beata rectora.

¿Tiene la señora Gneco el derecho de adoptar los hábitos alimenticios bíblicos con base en sus principios religiosos? Claro que sí. La libertad de cultos en el país le permite adoptar esta norma, y cualquier otra, mientras no atente contra los derechos de terceros.

¿Puede la rectora Margarita Gneco imponer en su escuela el precepto bíblico de no comer cerdo? No. ¿Y el de prohibir el noviazgo gay o lésbico así tenga el consentimiento de todos los padres de familia? Tampoco. En ninguno de estos casos lo puede hacer porque la señora Gneco, con su decisión está afectando las libertades de otros ciudadanos, está haciendo un uso desmedido de su cargo.

¿Argumentar que la mayoría en San Jerónimo creen en la Biblia podría justificar su actuar? No. Una democracia no es solo el mandato de las mayorías, sino que también implica respetar a las minorías religiosas, étnicas y sexuales de la nación. Esa lección la aprendió el mundo después de los estragos que el nazismo cometió durante la segunda guerra mundial.

Como ciudadana doña Margarita podrá adoptar como palabra de Dios la Biblia, la Torá, el Corán, el libro de mormón o el Evangelio del Monstruo de Espagueti Volador. Pero traspasar el límite de las creencias personales y llevarlas a la esfera pública estatal es indebido e inconstitucional.  Los libros llamados sagrados lo son solo para sus adeptos, pero el libro para toda la república es la Constitución.

En el caso del juez Ramiro Eliseo Flórez Torres, del caso ya real de Cartagena, debe recordarse que el juez está impartiendo justicia en nombre de la República de Colombia, y que independiente de las convicciones religiosas que tenga, los funcionarios públicos deben mantener el principio de estricta separación entre Estado e Iglesias que caracteriza a un Estado laico.

¿Se puede ser creyente y también respetar el estado laico? Claro que sí. Un caso claro lo ejemplifica la actuación de Valéry Giscard d'Estaing, presidente de Francia entre 1974 y 1981.

Cuando un periodista le preguntó ¿Qué le corresponde hacer a un presidente en un Estado laico? En momentos en que se discutía en el parlamento galo una ley de aborto el mandatario respondió:

'' (...) Yo soy católico, le dije (al papa Juan Pablo II, durante una entrevista realizada en El Vaticano), pero soy presidente de la República de un Estado laico. No puedo imponer mis convicciones personales a mis ciudadanos (...) sino (más bien lo) que tengo que (hacer es) velar porque la ley se corresponda con el estado real de la sociedad francesa, para que pueda ser respetada y aplicada. Comprendo, desde luego, el punto de vista de la Iglesia católica y, como cristiano, lo comparto. Juzgo legítimo que la Iglesia católica pida a aquéllos que practican su fe que respeten ciertas prohibiciones. Pero no es la ley civil la que puede imponerlas con sanciones penales, al conjunto del cuerpo social''. Y añadía: ''Como católico estoy en contra del aborto; como presidente de los franceses considero necesaria su despenalización''.

Ese principio de ni imposición de las convicciones religiosas de los funcionarios públicos, aun debe afianzarse en nuestro país.

Para terminar, debe añadir que las declaraciones entrecomilladas de la hipotética rectora de San Jerónimo fueron en realidad expresadas por el juez Ramiro Eliseo Flórez Torres, en su providencia del 31 de agosto de 2020, en la que negó el matrimonio civil a Julieth Ramos y a Alejandra Vásquez. ¡Así de mal estamos de garantías de derechos en este estado laico en el papel!

El estado laico explicado con sándwiches

 

El inicio de septiembre de 2020 sorprendió a los colombianos con la noticia del juez que decidió negar elmatrimonio civil a una pareja de lesbianas que acudieron para formalizar ante la ley su relación de pareja.

En varias redes sociales varios ciudadanos felicitaron al juez Ramiro Eliseo Flórez Torres, del Juzgado Décimo Civil de Cartagena, por anteponer la Biblia a la Constitución y consideraron que su actuación era no solo justificable sino, para muchos, aplaudible.

Frente a este caso han surgido varias preguntas por parte de la ciudadanía, como si es posible que un juez emita decisiones judiciales basándose en la Biblia, si le asiste la libertad de culto para estas actuaciones y si esto es posible en un estado laico.

Para poder responder a estas preguntas recurriré a una historia hipotética pero plausible.  La señora Margarita Gneco en el hipotético pueblo de San Jerónimo. Como cristiana doña Gneco lee la Biblia con frecuencia y ha decidido organizar su vida con base en sus enseñanzas o la interpretación mayoritaria de las escrituras cristianas ¿Puede ella hacer esto? Claro que sí. La libertad de cultos que consagra la Constitución de 1991 se lo permite.

Pero sucede que Doña Margarita también es rectora del Colegio Público Rafael Núñez, del mismo pueblo. Un día optó por prohibir a cualquier estudiante de su bachillerato tener noviazgo con alguien de su mismo sexo. En el conservador pueblo de San Jerónimo la mayor parte de padres de familia vieron esto con buenos ojos. Argumentaron que estaban obedeciendo a Dios y que esto era parte de su libertad religiosa. La decisión dio de que hablar en las calles del pueblo y muchos consideraron que, si era una decisión basada en la Biblia, entonces debía ser buena y por lo tanto acatada.

Al pueblo llegó la prensa. En su entrevista dijo: “No es discriminación, es comprensión de las normas que nos rigen. Hay que conocer a Dios para saber la dimensión del juramento que se hace al momento de la posesión como servidor público, y esto se logra por el conocimiento de la Palabra de Dios, la Biblia”.  Un sonoro amén se escuchó por parte de los padres de familia que había acudido a apoyar a su rectora que obedecía “a Dios antes que a los hombres”. “Es la rectora de la familia” dijeron unos paisanos de San Jerónimo.

Pasaron los meses y la rectora encontró un texto bíblico siete capítulos antes del que condena la homosexualidad que la dejo pensando. Se trataba del capítulo 11 del Levítico que dice que comer cerdo, camarones y peces sin escamas no está permitido. Son animales inmundos. Por eso ella decide dejar de lado las costillitas de cerdo, el arroz con camarones y el bagre en salsa, que antes de toparse con la prohibición del tercer libro de la Biblia, eran alabadas en sus reuniones familiares.


Pero semanas después la directora educativa decidió que los estudiantes de su colegio no podían comer sándwiches que tuvieran jamón. No los venderían en la cafetería del colegio y también se les prohibiría a los estudiantes que los llevaran como merienda.

La decisión tomada desde las más profundas y sinceras convicciones religiosas de la rectora Gneco levantó más de una ceja. La mayor parte de los padres de familia que la acompañaron en su anterior decisión ya no la apoyaron. ¡Qué no coma ella sándwich con jamón, si no quiere, pero no puede prohibirle eso a nuestros niños! Dijo Doña Ofelia. “Yo creo en Dios y no pienso que Dios me deje de amar si me como un plato de lechona”, dijo Don Jacinto. Otros padres afirmaron que ellos no eran judíos, musulmanes o adventistas para aceptar esa directriz.  

Nuevamente la prensa acudió a entrevistar a la polémica rectora que al ser cuestionada respondió que el estado podrá ser laico, pero hay un preámbulo en la Constitución que invoca a Dios, y para ella no hay duda alguna que se refiere el Dios de la Biblia, el mismo que dio el mandato de levítico 11 y el resto de la Biblia. “Ello contraría mi moral cristiana, va en contra de mis principios esenciales, y cuando exista conflicto entre lo que dice la ley humana y lo que dice la ley de DIOS, yo prefiero la ley de Dios, porque prefiero agradar primero a mi Señor Dios todopoderoso, antes que al ser humano”, sentenció la beata rectora.

¿Tiene la señora Gneco el derecho de adoptar los hábitos alimenticios bíblicos con base en sus principios religiosos? Claro que sí. La libertad de cultos en el país le permite adoptar esta norma, y cualquier otra, mientras no atente contra los derechos de terceros.

¿Puede la rectora Margarita Gneco imponer en su escuela el precepto bíblico de no comer cerdo? No. ¿Y el de prohibir el noviazgo gay o lésbico así tenga el consentimiento de todos los padres de familia? Tampoco. En ninguno de estos casos lo puede hacer porque la señora Gneco, con su decisión está afectando las libertades de otros ciudadanos, está haciendo un uso desmedido de su cargo.

¿Argumentar que la mayoría en San Jerónimo creen en la Biblia podría justificar su actuar? No. Una democracia no es solo el mandato de las mayorías, sino que también implica respetar a las minorías religiosas, étnicas y sexuales de la nación. Esa lección la aprendió el mundo después de los estragos que el nazismo cometió durante la segunda guerra mundial.

Como ciudadana doña Margarita podrá adoptar como palabra de Dios la Biblia, la Torá, el Corán, el libro de mormón o el Evangelio del Monstruo de Espagueti Volador. Pero traspasar el límite de las creencias personales y llevarlas a la esfera pública estatal es indebido e inconstitucional.  Los libros llamados sagrados lo son solo para sus adeptos, pero el libro para toda la república es la Constitución.

En el caso del juez Ramiro Eliseo Flórez Torres, del caso ya real de Cartagena, debe recordarse que el juez está impartiendo justicia en nombre de la República de Colombia, y que independiente de las convicciones religiosas que tenga, los funcionarios públicos deben mantener el principio de estricta separación entre Estado e Iglesias que caracteriza a un Estado laico.

¿Se puede ser creyente y también respetar el estado laico? Claro que sí. Un caso claro lo ejemplifica la actuación de Valéry Giscard d'Estaing, presidente de Francia entre 1974 y 1981.

Cuando un periodista le preguntó ¿Qué le corresponde hacer a un presidente en un Estado laico? En momentos en que se discutía en el parlamento galo una ley de aborto el mandatario respondió:

'' (...) Yo soy católico, le dije (al papa Juan Pablo II, durante una entrevista realizada en El Vaticano), pero soy presidente de la República de un Estado laico. No puedo imponer mis convicciones personales a mis ciudadanos (...) sino (más bien lo) que tengo que (hacer es) velar porque la ley se corresponda con el estado real de la sociedad francesa, para que pueda ser respetada y aplicada. Comprendo, desde luego, el punto de vista de la Iglesia católica y, como cristiano, lo comparto. Juzgo legítimo que la Iglesia católica pida a aquéllos que practican su fe que respeten ciertas prohibiciones. Pero no es la ley civil la que puede imponerlas con sanciones penales, al conjunto del cuerpo social''. Y añadía: ''Como católico estoy en contra del aborto; como presidente de los franceses considero necesaria su despenalización''.

Ese principio de ni imposición de las convicciones religiosas de los funcionarios públicos, aun debe afianzarse en nuestro país.

Para terminar, debe añadir que las declaraciones entrecomilladas de la hipotética rectora de San Jerónimo fueron en realidad expresadas por el juez Ramiro Eliseo Flórez Torres, en su providencia del 31 de agosto de 2020, en la que negó el matrimonio civil a Julieth Ramos y a Alejandra Vásquez. ¡Así de mal estamos de garantías de derechos en este estado laico en el papel!

El estado laico explicado con sándwiches

 

El inicio de septiembre de 2020 sorprendió a los colombianos con la noticia del juez que decidió negar elmatrimonio civil a una pareja de lesbianas que acudieron para formalizar ante la ley su relación de pareja.

En varias redes sociales varios ciudadanos felicitaron al juez Ramiro Eliseo Flórez Torres, del Juzgado Décimo Civil de Cartagena, por anteponer la Biblia a la Constitución y consideraron que su actuación era no solo justificable sino, para muchos, aplaudible.

Frente a este caso han surgido varias preguntas por parte de la ciudadanía, como si es posible que un juez emita decisiones judiciales basándose en la Biblia, si le asiste la libertad de culto para estas actuaciones y si esto es posible en un estado laico.

Para poder responder a estas preguntas recurriré a una historia hipotética pero plausible.  La señora Margarita Gneco en el hipotético pueblo de San Jerónimo. Como cristiana doña Gneco lee la Biblia con frecuencia y ha decidido organizar su vida con base en sus enseñanzas o la interpretación mayoritaria de las escrituras cristianas ¿Puede ella hacer esto? Claro que sí. La libertad de cultos que consagra la Constitución de 1991 se lo permite.

Pero sucede que Doña Margarita también es rectora del Colegio Público Rafael Núñez, del mismo pueblo. Un día optó por prohibir a cualquier estudiante de su bachillerato tener noviazgo con alguien de su mismo sexo. En el conservador pueblo de San Jerónimo la mayor parte de padres de familia vieron esto con buenos ojos. Argumentaron que estaban obedeciendo a Dios y que esto era parte de su libertad religiosa. La decisión dio de que hablar en las calles del pueblo y muchos consideraron que, si era una decisión basada en la Biblia, entonces debía ser buena y por lo tanto acatada.

Al pueblo llegó la prensa. En su entrevista dijo: “No es discriminación, es comprensión de las normas que nos rigen. Hay que conocer a Dios para saber la dimensión del juramento que se hace al momento de la posesión como servidor público, y esto se logra por el conocimiento de la Palabra de Dios, la Biblia”.  Un sonoro amén se escuchó por parte de los padres de familia que había acudido a apoyar a su rectora que obedecía “a Dios antes que a los hombres”. “Es la rectora de la familia” dijeron unos paisanos de San Jerónimo.

Pasaron los meses y la rectora encontró un texto bíblico siete capítulos antes del que condena la homosexualidad que la dejo pensando. Se trataba del capítulo 11 del Levítico que dice que comer cerdo, camarones y peces sin escamas no está permitido. Son animales inmundos. Por eso ella decide dejar de lado las costillitas de cerdo, el arroz con camarones y el bagre en salsa, que antes de toparse con la prohibición del tercer libro de la Biblia, eran alabadas en sus reuniones familiares.


Pero semanas después la directora educativa decidió que los estudiantes de su colegio no podían comer sándwiches que tuvieran jamón. No los venderían en la cafetería del colegio y también se les prohibiría a los estudiantes que los llevaran como merienda.

La decisión tomada desde las más profundas y sinceras convicciones religiosas de la rectora Gneco levantó más de una ceja. La mayor parte de los padres de familia que la acompañaron en su anterior decisión ya no la apoyaron. ¡Qué no coma ella sándwich con jamón, si no quiere, pero no puede prohibirle eso a nuestros niños! Dijo Doña Ofelia. “Yo creo en Dios y no pienso que Dios me deje de amar si me como un plato de lechona”, dijo Don Jacinto. Otros padres afirmaron que ellos no eran judíos, musulmanes o adventistas para aceptar esa directriz.  

Nuevamente la prensa acudió a entrevistar a la polémica rectora que al ser cuestionada respondió que el estado podrá ser laico, pero hay un preámbulo en la Constitución que invoca a Dios, y para ella no hay duda alguna que se refiere el Dios de la Biblia, el mismo que dio el mandato de levítico 11 y el resto de la Biblia. “Ello contraría mi moral cristiana, va en contra de mis principios esenciales, y cuando exista conflicto entre lo que dice la ley humana y lo que dice la ley de DIOS, yo prefiero la ley de Dios, porque prefiero agradar primero a mi Señor Dios todopoderoso, antes que al ser humano”, sentenció la beata rectora.

¿Tiene la señora Gneco el derecho de adoptar los hábitos alimenticios bíblicos con base en sus principios religiosos? Claro que sí. La libertad de cultos en el país le permite adoptar esta norma, y cualquier otra, mientras no atente contra los derechos de terceros.

¿Puede la rectora Margarita Gneco imponer en su escuela el precepto bíblico de no comer cerdo? No. ¿Y el de prohibir el noviazgo gay o lésbico así tenga el consentimiento de todos los padres de familia? Tampoco. En ninguno de estos casos lo puede hacer porque la señora Gneco, con su decisión está afectando las libertades de otros ciudadanos, está haciendo un uso desmedido de su cargo.

¿Argumentar que la mayoría en San Jerónimo creen en la Biblia podría justificar su actuar? No. Una democracia no es solo el mandato de las mayorías, sino que también implica respetar a las minorías religiosas, étnicas y sexuales de la nación. Esa lección la aprendió el mundo después de los estragos que el nazismo cometió durante la segunda guerra mundial.

Como ciudadana doña Margarita podrá adoptar como palabra de Dios la Biblia, la Torá, el Corán, el libro de mormón o el Evangelio del Monstruo de Espagueti Volador. Pero traspasar el límite de las creencias personales y llevarlas a la esfera pública estatal es indebido e inconstitucional.  Los libros llamados sagrados lo son solo para sus adeptos, pero el libro para toda la república es la Constitución.

En el caso del juez Ramiro Eliseo Flórez Torres, del caso ya real de Cartagena, debe recordarse que el juez está impartiendo justicia en nombre de la República de Colombia, y que independiente de las convicciones religiosas que tenga, los funcionarios públicos deben mantener el principio de estricta separación entre Estado e Iglesias que caracteriza a un Estado laico.

¿Se puede ser creyente y también respetar el estado laico? Claro que sí. Un caso claro lo ejemplifica la actuación de Valéry Giscard d'Estaing, presidente de Francia entre 1974 y 1981.

Cuando un periodista le preguntó ¿Qué le corresponde hacer a un presidente en un Estado laico? En momentos en que se discutía en el parlamento galo una ley de aborto el mandatario respondió:

'' (...) Yo soy católico, le dije (al papa Juan Pablo II, durante una entrevista realizada en El Vaticano), pero soy presidente de la República de un Estado laico. No puedo imponer mis convicciones personales a mis ciudadanos (...) sino (más bien lo) que tengo que (hacer es) velar porque la ley se corresponda con el estado real de la sociedad francesa, para que pueda ser respetada y aplicada. Comprendo, desde luego, el punto de vista de la Iglesia católica y, como cristiano, lo comparto. Juzgo legítimo que la Iglesia católica pida a aquéllos que practican su fe que respeten ciertas prohibiciones. Pero no es la ley civil la que puede imponerlas con sanciones penales, al conjunto del cuerpo social''. Y añadía: ''Como católico estoy en contra del aborto; como presidente de los franceses considero necesaria su despenalización''.

Ese principio de ni imposición de las convicciones religiosas de los funcionarios públicos, aun debe afianzarse en nuestro país.

Para terminar, debe añadir que las declaraciones entrecomilladas de la hipotética rectora de San Jerónimo fueron en realidad expresadas por el juez Ramiro Eliseo Flórez Torres, en su providencia del 31 de agosto de 2020, en la que negó el matrimonio civil a Julieth Ramos y a Alejandra Vásquez. ¡Así de mal estamos de garantías de derechos en este estado laico en el papel!

Martes, 14 de Julio de 2020

Un espacio llamado #CrispetaAtea



En estos tiempos de cuarentena por la pandemia del sars coronavirus-2 hemos hecho uso más frecuente de los medios virtuales para la comunicación. Es así como desde Bogotá Atea y Humanistas seculares de Colombia han creado el espacio llamado "Crispeta atea" en el que se transmite una película y luego se comenta.

Los eventos cuentan con el apoyo de Humanistas Internacionales, entidad a la que Bogotá Atea se encuentra afiliada. 

Para quiénes han preguntado qué es eso de "crispeta", la respuesta es que así se llaman también al Pop corn, o palomitas de maíz, que  suelen acompañar el disfrute de las películas. 

Hasta la fecha se han presentado en línea cinco películas:

1. Ágora (2009)

2. La Fiesta de las salchichas (2016)

3. PK (2014)

4. Plegarias por Bobby (2009)

5. Heredarás el viento (1999)

En cada una de las tertulias hemos analizado diferentes aspectos de las películas desde una óptica escéptica. 

Los invitamos a ver estas películas, así como nuestras tertulias.

Un espacio llamado #CrispetaAtea



En estos tiempos de cuarentena por la pandemia del sars coronavirus-2 hemos hecho uso más frecuente de los medios virtuales para la comunicación. Es así como desde Bogotá Atea y Humanistas seculares de Colombia han creado el espacio llamado "Crispeta atea" en el que se transmite una película y luego se comenta.

Los eventos cuentan con el apoyo de Humanistas Internacionales, entidad a la que Bogotá Atea se encuentra afiliada. 

Para quiénes han preguntado qué es eso de "crispeta", la respuesta es que así se llaman también al Pop corn, o palomitas de maíz, que  suelen acompañar el disfrute de las películas. 

Hasta la fecha se han presentado en línea cinco películas:

1. Ágora (2009)

2. La Fiesta de las salchichas (2016)

3. PK (2014)

4. Plegarias por Bobby (2009)

5. Heredarás el viento (1999)

En cada una de las tertulias hemos analizado diferentes aspectos de las películas desde una óptica escéptica. 

Los invitamos a ver estas películas, así como nuestras tertulias.

Un espacio llamado #CrispetaAtea



En estos tiempos de cuarentena por la pandemia del sars coronavirus-2 hemos hecho uso más frecuente de los medios virtuales para la comunicación. Es así como desde Bogotá Atea y Humanistas seculares de Colombia han creado el espacio llamado "Crispeta atea" en el que se transmite una película y luego se comenta.

Los eventos cuentan con el apoyo de Humanistas Internacionales, entidad a la que Bogotá Atea se encuentra afiliada. 

Para quiénes han preguntado qué es eso de "crispeta", la respuesta es que así se llaman también al Pop corn, o palomitas de maíz, que  suelen acompañar el disfrute de las películas. 

Hasta la fecha se han presentado en línea cinco películas:

1. Ágora (2009)

2. La Fiesta de las salchichas (2016)

3. PK (2014)

4. Plegarias por Bobby (2009)

5. Heredarás el viento (1999)

En cada una de las tertulias hemos analizado diferentes aspectos de las películas desde una óptica escéptica. 

Los invitamos a ver estas películas, así como nuestras tertulias.

Miercoles, 10 de Junio de 2020

Reabrir iglesias es irresponsable y peligroso



Pastores de diferentes tintes han estado haciendo presión para que se haga una apertura pronta de los templos para realizar cultos. De hecho, el sector religioso tiene una interlocución directa con el Ministerio del interior, y eso, sumado a su poder político y económico lo han usado para pedir la normalización de sus prácticas.

Sin duda en Colombia existe el derecho a practicar un culto, y este es un derecho fundamental. Sin embargo, cabe recordar que ningún derecho es absoluto. El legítimo derecho al culto no puede estar por encima del derecho de los demás a no ser contagiados en una crisis de salud como la actual.

Los hechos muestran que los lugares de culto son, por el hecho de generar congregación, especialmente útiles al virus para poderse propagar. En marzo de este año, en Corea del Sur, el principal punto de contagio fue la iglesia de Grace River de Seongnam. Allí 135 fieles dieron positivo al COVID-19, incluido el pastor y su esposa.

El brote más grande del coronavirus en Francia se dio precisamente en un templo. En la iglesia evangélica de Mulhouse, en el este de Francia, donde tras un culto en marzo, 800 personas resultaron contagiadas. De hecho, el pastor de esa iglesia pidió perdón públicamente por haber llevado a cabo este servicio.

El pasado 2 de mayo el gobernador de Texas permitió la apertura de las iglesias en ese estado, lo que llevó que a los pocos días de iniciados los servicios religiosos un cura, el señor Donnel Kirchner, de la iglesia católica “El Espíritu santo” falleció, luego cinco miembros de la parroquia dieron positivo de COVID-19.

En Chile, Mario Salfate, un pastor evangélico, asistió a una reunión religiosa con unas 300 personas el 16 de marzo, cuando en su país ya había advertencias y medidas por la peligrosidad del virus. A los pocos días el pastor dio positivo de covid-19 junto a otros tres participantes del culto. Murió a mediados de abril.

En un Estado laico como lo es Colombia, las iglesias son todas iguales y están sujetas a las normas civiles. Todos los templos, desde el punto de vista de la salud pública, están en la misma categoría que los cines, bares, discotecas, y teatros, lugares de mucha concurrencia y elevado riesgo de contagio. El argumento de la necesidad espiritual del culto no puede ser motivo para privilegiar la apertura de los templos sobre los bares, por ejemplo. Para un no creyente, reunirse con sus amigos en un bar, es una experiencia humana y social igual tan importante como la de quien va a un culto a escuchar un sermón y entregar su diezmo. Para un Estado sensato deben primar las medidas sanitarias emanadas del conocimiento científico antes que las consideraciones subjetivas de los ciudadanos.

Los líderes religiosos pueden decir que van a seguir protocolos de seguridad. Sin embargo, caben elementales preguntas logísticas: ¿quién tiene derecho a participar en los servicios religiosos si la capacidad de los templos no permite el ingreso de todos? ¿Se harán reservas? ¿Con base en qué criterios? ¿Qué harán cuando lleguen a sus puertas mayores de 65 años o la asistencia sea mayor al aforo, justo cuando la población más religiosa en Colombia es justamente la mayor en edad?

Los lideres religiosos no han mostrado ser especialmente cuidadosos con el acatamiento de las medidas sanitarias. El pasado jueves santo el sacerdote de la Parroquia Santa Mónica de Pasto abrió las puestas a los servicios religiosos, generando aglomeraciones. Esto fue justo al frente de un CAI, aunque no hubo intervención de la Policía (¿Cómo esperar que lo haga cuándo los policías son formados bajo la influencia de un obispado castrense católico llevando a ignorar que somos un Estado laico?)

El pasado 10 de mayo el pastor Rich Vera lideró un culto evangélico de “The center Arena” en Orlando, Florida llamando a los asistentes a sentarse más cerca de él: "No hay coronavirus aquí", sostuvo, sin prueba científica alguna.

Y las pruebas científicas están especialmente fuera de los templos. El mismo pastor Rich Rivera, que se hace llamar “profeta y ungido con el poderoso don de milagros” afirmó en su cuenta de Facebook: “El temor y la manipulación es peor que el virus.  ¡La iglesia de Cristo somos la única entidad que tiene la solución! No está la respuesta en los médicos, ni en la ciencia, ni en los políticos. Pero en la Iglesia viva de Cristo”

En Brasil, los evangélicos se han puesto de lado del presidente Jair Bolsonaro en su irresponsable manejo de la pandemia y relativización de la gravedad de la misma. Grandes líderes evangélicos y millonarios del diezmo como Edir Macedo, de la Iglesia Universal del Reino de Dios, y Silas Malafaia, de la Iglesia Asamblea de Dios Victoria en Cristo, han hecho públicas sus críticas a las medidas de aislamiento social en Brasil, estando en línea con el presidente brasileño.

En esta emergencia “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos somos susceptibles al Sars-Cov2”

La libertad religiosa no da derecho a poner la vida de las personas en riesgo. ¡Templos cerrados hasta que la pandemia sea superada!

Reabrir iglesias es irresponsable y peligroso



Pastores de diferentes tintes han estado haciendo presión para que se haga una apertura pronta de los templos para realizar cultos. De hecho, el sector religioso tiene una interlocución directa con el Ministerio del interior, y eso, sumado a su poder político y económico lo han usado para pedir la normalización de sus prácticas.

Sin duda en Colombia existe el derecho a practicar un culto, y este es un derecho fundamental. Sin embargo, cabe recordar que ningún derecho es absoluto. El legítimo derecho al culto no puede estar por encima del derecho de los demás a no ser contagiados en una crisis de salud como la actual.

Los hechos muestran que los lugares de culto son, por el hecho de generar congregación, especialmente útiles al virus para poderse propagar. En marzo de este año, en Corea del Sur, el principal punto de contagio fue la iglesia de Grace River de Seongnam. Allí 135 fieles dieron positivo al COVID-19, incluido el pastor y su esposa.

El brote más grande del coronavirus en Francia se dio precisamente en un templo. En la iglesia evangélica de Mulhouse, en el este de Francia, donde tras un culto en marzo, 800 personas resultaron contagiadas. De hecho, el pastor de esa iglesia pidió perdón públicamente por haber llevado a cabo este servicio.

El pasado 2 de mayo el gobernador de Texas permitió la apertura de las iglesias en ese estado, lo que llevó que a los pocos días de iniciados los servicios religiosos un cura, el señor Donnel Kirchner, de la iglesia católica “El Espíritu santo” falleció, luego cinco miembros de la parroquia dieron positivo de COVID-19.

En Chile, Mario Salfate, un pastor evangélico, asistió a una reunión religiosa con unas 300 personas el 16 de marzo, cuando en su país ya había advertencias y medidas por la peligrosidad del virus. A los pocos días el pastor dio positivo de covid-19 junto a otros tres participantes del culto. Murió a mediados de abril.

En un Estado laico como lo es Colombia, las iglesias son todas iguales y están sujetas a las normas civiles. Todos los templos, desde el punto de vista de la salud pública, están en la misma categoría que los cines, bares, discotecas, y teatros, lugares de mucha concurrencia y elevado riesgo de contagio. El argumento de la necesidad espiritual del culto no puede ser motivo para privilegiar la apertura de los templos sobre los bares, por ejemplo. Para un no creyente, reunirse con sus amigos en un bar, es una experiencia humana y social igual tan importante como la de quien va a un culto a escuchar un sermón y entregar su diezmo. Para un Estado sensato deben primar las medidas sanitarias emanadas del conocimiento científico antes que las consideraciones subjetivas de los ciudadanos.

Los líderes religiosos pueden decir que van a seguir protocolos de seguridad. Sin embargo, caben elementales preguntas logísticas: ¿quién tiene derecho a participar en los servicios religiosos si la capacidad de los templos no permite el ingreso de todos? ¿Se harán reservas? ¿Con base en qué criterios? ¿Qué harán cuando lleguen a sus puertas mayores de 65 años o la asistencia sea mayor al aforo, justo cuando la población más religiosa en Colombia es justamente la mayor en edad?

Los lideres religiosos no han mostrado ser especialmente cuidadosos con el acatamiento de las medidas sanitarias. El pasado jueves santo el sacerdote de la Parroquia Santa Mónica de Pasto abrió las puestas a los servicios religiosos, generando aglomeraciones. Esto fue justo al frente de un CAI, aunque no hubo intervención de la Policía (¿Cómo esperar que lo haga cuándo los policías son formados bajo la influencia de un obispado castrense católico llevando a ignorar que somos un Estado laico?)

El pasado 10 de mayo el pastor Rich Vera lideró un culto evangélico de “The center Arena” en Orlando, Florida llamando a los asistentes a sentarse más cerca de él: "No hay coronavirus aquí", sostuvo, sin prueba científica alguna.

Y las pruebas científicas están especialmente fuera de los templos. El mismo pastor Rich Rivera, que se hace llamar “profeta y ungido con el poderoso don de milagros” afirmó en su cuenta de Facebook: “El temor y la manipulación es peor que el virus.  ¡La iglesia de Cristo somos la única entidad que tiene la solución! No está la respuesta en los médicos, ni en la ciencia, ni en los políticos. Pero en la Iglesia viva de Cristo”

En Brasil, los evangélicos se han puesto de lado del presidente Jair Bolsonaro en su irresponsable manejo de la pandemia y relativización de la gravedad de la misma. Grandes líderes evangélicos y millonarios del diezmo como Edir Macedo, de la Iglesia Universal del Reino de Dios, y Silas Malafaia, de la Iglesia Asamblea de Dios Victoria en Cristo, han hecho públicas sus críticas a las medidas de aislamiento social en Brasil, estando en línea con el presidente brasileño.

En esta emergencia “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos somos susceptibles al Sars-Cov2”

La libertad religiosa no da derecho a poner la vida de las personas en riesgo. ¡Templos cerrados hasta que la pandemia sea superada!

Reabrir iglesias es irresponsable y peligroso



Pastores de diferentes tintes han estado haciendo presión para que se haga una apertura pronta de los templos para realizar cultos. De hecho, el sector religioso tiene una interlocución directa con el Ministerio del interior, y eso, sumado a su poder político y económico lo han usado para pedir la normalización de sus prácticas.

Sin duda en Colombia existe el derecho a practicar un culto, y este es un derecho fundamental. Sin embargo, cabe recordar que ningún derecho es absoluto. El legítimo derecho al culto no puede estar por encima del derecho de los demás a no ser contagiados en una crisis de salud como la actual.

Los hechos muestran que los lugares de culto son, por el hecho de generar congregación, especialmente útiles al virus para poderse propagar. En marzo de este año, en Corea del Sur, el principal punto de contagio fue la iglesia de Grace River de Seongnam. Allí 135 fieles dieron positivo al COVID-19, incluido el pastor y su esposa.

El brote más grande del coronavirus en Francia se dio precisamente en un templo. En la iglesia evangélica de Mulhouse, en el este de Francia, donde tras un culto en marzo, 800 personas resultaron contagiadas. De hecho, el pastor de esa iglesia pidió perdón públicamente por haber llevado a cabo este servicio.

El pasado 2 de mayo el gobernador de Texas permitió la apertura de las iglesias en ese estado, lo que llevó que a los pocos días de iniciados los servicios religiosos un cura, el señor Donnel Kirchner, de la iglesia católica “El Espíritu santo” falleció, luego cinco miembros de la parroquia dieron positivo de COVID-19.

En Chile, Mario Salfate, un pastor evangélico, asistió a una reunión religiosa con unas 300 personas el 16 de marzo, cuando en su país ya había advertencias y medidas por la peligrosidad del virus. A los pocos días el pastor dio positivo de covid-19 junto a otros tres participantes del culto. Murió a mediados de abril.

En un Estado laico como lo es Colombia, las iglesias son todas iguales y están sujetas a las normas civiles. Todos los templos, desde el punto de vista de la salud pública, están en la misma categoría que los cines, bares, discotecas, y teatros, lugares de mucha concurrencia y elevado riesgo de contagio. El argumento de la necesidad espiritual del culto no puede ser motivo para privilegiar la apertura de los templos sobre los bares, por ejemplo. Para un no creyente, reunirse con sus amigos en un bar, es una experiencia humana y social igual tan importante como la de quien va a un culto a escuchar un sermón y entregar su diezmo. Para un Estado sensato deben primar las medidas sanitarias emanadas del conocimiento científico antes que las consideraciones subjetivas de los ciudadanos.

Los líderes religiosos pueden decir que van a seguir protocolos de seguridad. Sin embargo, caben elementales preguntas logísticas: ¿quién tiene derecho a participar en los servicios religiosos si la capacidad de los templos no permite el ingreso de todos? ¿Se harán reservas? ¿Con base en qué criterios? ¿Qué harán cuando lleguen a sus puertas mayores de 65 años o la asistencia sea mayor al aforo, justo cuando la población más religiosa en Colombia es justamente la mayor en edad?

Los lideres religiosos no han mostrado ser especialmente cuidadosos con el acatamiento de las medidas sanitarias. El pasado jueves santo el sacerdote de la Parroquia Santa Mónica de Pasto abrió las puestas a los servicios religiosos, generando aglomeraciones. Esto fue justo al frente de un CAI, aunque no hubo intervención de la Policía (¿Cómo esperar que lo haga cuándo los policías son formados bajo la influencia de un obispado castrense católico llevando a ignorar que somos un Estado laico?)

El pasado 10 de mayo el pastor Rich Vera lideró un culto evangélico de “The center Arena” en Orlando, Florida llamando a los asistentes a sentarse más cerca de él: "No hay coronavirus aquí", sostuvo, sin prueba científica alguna.

Y las pruebas científicas están especialmente fuera de los templos. El mismo pastor Rich Rivera, que se hace llamar “profeta y ungido con el poderoso don de milagros” afirmó en su cuenta de Facebook: “El temor y la manipulación es peor que el virus.  Â¡La iglesia de Cristo somos la única entidad que tiene la solución! No está la respuesta en los médicos, ni en la ciencia, ni en los políticos. Pero en la Iglesia viva de Cristo”

En Brasil, los evangélicos se han puesto de lado del presidente Jair Bolsonaro en su irresponsable manejo de la pandemia y relativización de la gravedad de la misma. Grandes líderes evangélicos y millonarios del diezmo como Edir Macedo, de la Iglesia Universal del Reino de Dios, y Silas Malafaia, de la Iglesia Asamblea de Dios Victoria en Cristo, han hecho públicas sus críticas a las medidas de aislamiento social en Brasil, estando en línea con el presidente brasileño.

En esta emergencia “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos somos susceptibles al Sars-Cov2”

La libertad religiosa no da derecho a poner la vida de las personas en riesgo. ¡Templos cerrados hasta que la pandemia sea superada!

Lunes, 27 de Abril de 2020

Conociendo a los no religiosos hispanohablantes

Las encuestas sobre religión muestran que los ateos y agnósticos son una minoría en casi todos los países, especialmente en América Latina.

Estudios más detallados, especialmente en los Estados Unidos, muestran que los no religiosos suelen ser más liberales en temas como los derechos sexuales y reproductivos, eutanasia y similares.

La ONG Bogotá Atea ha adelantado un formulario que busca conocer cómo son los no religiosos hispanohablantes, que permitirá conocernos mejor.

La encuesta se encuentra, de momento, disponible en este enlace. Agradecemos su diligenciamiento y compartir en redes sociales.

Conociendo a los no religiosos hispanohablantes

Las encuestas sobre religión muestran que los ateos y agnósticos son una minoría en casi todos los países, especialmente en América Latina.

Estudios más detallados, especialmente en los Estados Unidos, muestran que los no religiosos suelen ser más liberales en temas como los derechos sexuales y reproductivos, eutanasia y similares.

La ONG Bogotá Atea ha adelantado un formulario que busca conocer cómo son los no religiosos hispanohablantes, que permitirá conocernos mejor.

La encuesta se encuentra, de momento, disponible en este enlace. Agradecemos su diligenciamiento y compartir en redes sociales.

Conociendo a los no religiosos hispanohablantes

Las encuestas sobre religión muestran que los ateos y agnósticos son una minoría en casi todos los países, especialmente en América Latina.

Estudios más detallados, especialmente en los Estados Unidos, muestran que los no religiosos suelen ser más liberales en temas como los derechos sexuales y reproductivos, eutanasia y similares.

La ONG Bogotá Atea ha adelantado un formulario que busca conocer cómo son los no religiosos hispanohablantes, que permitirá conocernos mejor.

La encuesta se encuentra, de momento, disponible en este enlace. Agradecemos su diligenciamiento y compartir en redes sociales.

Viernes, 17 de Abril de 2020

La terrible lógica religiosa sobre el coronavirus

La pandemia de covid-19 ha ocupado casi todo el espacio noticioso y las prédicas de los clérigos no han escapado a esto. Sin embargo, explicar porqué su Dios, presuntamente amoroso permite tal tragedia, ha sido tarea reciente para muchos de ellos.

Las explicaciones religiosas no han sido unánimes, y mayoritariamente caben en estos tres tipos:


1) Castigo de Dios o resultado de la ira de Dios.
2) Es señal del fin del mundo o segundo advenimiento
3) Es una manera como Dios nos llama al arrepentimiento.

Todas ellas son absurdas e ilógicas. Un análisis de estas respuestas es lo que tratamos en este programa de Bogotá Atea que compartimos a continuación

La terrible lógica religiosa sobre el coronavirus

La pandemia de covid-19 ha ocupado casi todo el espacio noticioso y las prédicas de los clérigos no han escapado a esto. Sin embargo, explicar porqué su Dios, presuntamente amoroso permite tal tragedia, ha sido tarea reciente para muchos de ellos.

Las explicaciones religiosas no han sido unánimes, y mayoritariamente caben en estos tres tipos:


1) Castigo de Dios o resultado de la ira de Dios.
2) Es señal del fin del mundo o segundo advenimiento
3) Es una manera como Dios nos llama al arrepentimiento.

Todas ellas son absurdas e ilógicas. Un análisis de estas respuestas es lo que tratamos en este programa de Bogotá Atea que compartimos a continuación

La terrible lógica religiosa sobre el coronavirus

La pandemia de covid-19 ha ocupado casi todo el espacio noticioso y las prédicas de los clérigos no han escapado a esto. Sin embargo, explicar porqué su Dios, presuntamente amoroso permite tal tragedia, ha sido tarea reciente para muchos de ellos.

Las explicaciones religiosas no han sido unánimes, y mayoritariamente caben en estos tres tipos:


1) Castigo de Dios o resultado de la ira de Dios.
2) Es señal del fin del mundo o segundo advenimiento
3) Es una manera como Dios nos llama al arrepentimiento.

Todas ellas son absurdas e ilógicas. Un análisis de estas respuestas es lo que tratamos en este programa de Bogotá Atea que compartimos a continuación

Miercoles, 15 de Abril de 2020

Sin precedentes: Fiscalía de Colombia allana la Arquidiócesis de Villavicencio



Desde los orígenes de Colombia como nación, y mucho antes, la Iglesia Católica se percibía como una institución a la par de las demás instituciones que gobernaban pueblos, ciudades y el país, razón por lo que un operativo de inspección en la sede del obispo que preside la Conferencia Episcopal de Colombia es totalmente novedoso en la historia del país.

La acción ocurrió este lunes 13 de abril, lunes de pascua, tras las declaraciones de un testigo que ha contado al ente investigador como una red de sacerdotes abusaron sexualmente de él, desde que era muy joven, valiéndose de su condición de pobreza.

Por estas acciones la Iglesia suspendió a inicios de mes a 15 sacerdotes, en un hecho igualmente novedoso, cuando el modus operandi era ocultar y trasladar a los acusados, como bien lo ha revelado la investigación de Juan Pablo Barrientos en “Dejad que los niños vengan a mí”.

El vocero de la Arquidiócesis, Carlos Villabón, le señaló a Semana que a los sacerdotes acusados ante la ley “Se les reporta que están implicados allí, no se les está condenando ni absolviendo, pero sí se les está poniendo otra medida mientras continúa la otra parte de la investigación”.

Si bien Monseñor Oscar Urbina, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, declaró entonces que “no hay que dudar cuando se presentan estas situaciones”, al parecer su colaboración con la Fiscalía General de la Nación no fue la suficiente para que el Estado lograse saber toda la verdad sobre todos los sacerdotes denunciados por estos hechos. Por esta razón, se realizó el operativo de este lunes de pascua tomando por sorpresa a todos los funcionarios, incluyendo a la cabeza de la Iglesia en Colombia.

La Fiscalía fue por los archivos secretos del Arzobispado. Estos documentos, celosamente guardados por la iglesia, incluyen todas las quejas que llegan sobre el accionar de los sacerdotes.  Hasta el pasado 13 de abril las autoridades civiles de Colombia no habían puesto un dedo encima sobre estos archivos.

La revelación de esta acción de la Fiscalía, se dio a conocer por el periodista Juan Pablo Barrientos en “6AM Hoy por Hoy” de CaracolRadio. En esta revelación noticiosa también se mencionó que no son 19, sino 36los sacerdotes implicados por abuso sexual. Uno de los sacerdotes involucrados es, nada más y nada menos que el Presidente del Tribunal Eclesiástico de Villavicencio, Hernando Tovar Olaya. Es decir, la cabeza del que debe administrar disciplina entre los clérigos. También se conoció que él, así como varios otros, no han sido suspendidos aún.  Lama la atención que dentro de los involucrados está el nombre de Arnulfo Vega Rodríguez, quien además de cura es juez de la República y el año pasado fue condenado a 7 años de casa por cárcel por el delito de falsedad ideológica.

Como se mencionó, Monseñor Urbina se había negado en darle la información completa a la Fiscalía sobre todas las quejas que se han tenido sobre pederastia en la capital del Meta. El hecho que la Fiscalía estuviera en el caso es por la denuncia hecha ante el ente estatal por una de las presuntas víctimas. Si la queja hubiese quedado solo en las denuncias dentro del arzobispado, probablemente nada habría pasado, aparte de pasar a los agresores de una parroquia a otra, o darles una penitencia de oración y reflexión. La negativa a la efectiva colaboración fue valientemente resuelta con esta diligencia sorpresiva, que aguó la pascua entre los clérigos del Arzobispado. Según fuentes que contaron los hechos, en esta diligencia, la cabeza de la Iglesia Católica en Colombia, habría accedido ya, a hacer un acercamiento con el ente investigador para cooperar con la investigación.


En casos de acusaciones de pederastia en Colombia, la Iglesia ha esgrimido con sus abogados el Concordato entre el Estado colombiano y la Santa Sede para dejar a los sacerdotes sin castigo. Con este precedente judicial, se desbarata nuevamente este argumento defensivo.

Un hecho, como el allanamiento de una sede arzobispal, tienesolo un precedente en Latinoamérica en agosto de 2018, cuando la Fiscalía chilenaallanó la sede del Arzobispado de Chile en busca de evidencias sobre los presuntos casos de pederastia cometidos por miembros de la CongregaciónMarista. Estas investigaciones involucran a una decena de sacerdotes maristas, así como el encubrimiento sistemático de los obispos que sabían de estos nefandos hechos.

Este allanamiento hecho por la seccional de la Fiscalía en Villavicencio es sumamente importante en la lucha contra la pederastia, y debe ser aplaudido ya que la única manera en que se pueda administrar justicia es conociendo toda la verdad y yendo mucho más que las suspensiones eclesiásticas (que solo tienen efectos dentro de los ritos que los sacerdotes pueden oficiar) para pasar a las penas que exige la justicia colombiana, la cual no debe frenarse cuando se encuentre con la Iglesia, porque precisamente Colombia es un estado laico. Esta diligencia de la Fiscalía es un precedente importantísimo en la dirección correcta.