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Sábado, 4 de Abril de 2009

Rosario rima con ovario

Visto en Ethica more cybernetica. Compartido por Andrej Nicolás Hillebrand quien por cierto hoy cumple años. ¡Felicidades!

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¡Nadie espera a la inquisición española!

Para convertir algo como la Inquisición Española en algo gracioso, muy probablemente no hay otro remedio que tener el talento tan descomunal que tenían los Monty Python.

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Jueves, 2 de Abril de 2009

Lo más lógico es el Creacionismo, claro

«CREACIONISMO»

«Â¿Miles de millones de años más la selección natural? Imposible.»

«Â¿Seis días y un tío con barba mágica? ¡SÍ!»

Visto en LOL god.

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El 70% de los autobuses contienen publicidad engañosa

Lo digo como bióloga y como madre —¿como Ana Obregón?—

Cuando se trata de publicidad, es más fácil ofender a los ateos que a los religiosos. El famoso caso de la cría del lince es un magnífico ejemplo, pero no es el único.

Tal y como informa The Guardian, La AAS —Advertising Standards Agency, una especie de Autocontrol británica— ha decidido no intervenir en contra del eslogan utilizado por la contrapartida cristiana a los famosos autobuses ateos.

«Definitivamente Dios existe. Así que únete al Partido Cristiano y disfruta de la vida.»

Resulta que el Partido Cristiano de marras es un partido político real, de manera que sus anuncios son considerados «material electoral» y están fuera del alcance de la ASA.

Lo pintoresco es que la ASA ha recibido más de 1.000 quejas sobre el anuncio del Partido Cristiano, lo que le convierte en el cuarto anuncio que más quejas ha recibido desde que existe la agencia. La campaña del autobús ateo recibió poco más de trescientas. «La gente que se quejaba sobre el eslogan cristiano solía protestar por el hecho de que afirmar que Dios existe es publicidad engañosa porque no puede ser demostrado. Otros simplemente se han quejado de que el anuncio es ofensivo hacia los ateos».

Quizás lo interesante del caso es que esta dialéctica sobrepasa la que enfrenta a humanistas y religiosos, y alcanza el ámbito de la libertad de expresión. A Voltaire se le concede haber dicho aquello de «discrepo de lo que decís, pero defenderé con mi vida vuestro derecho a decirlo». Era cristiano, por cierto.

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Miercoles, 1 de Abril de 2009

Sobre la improbable equiprobabilidad de que se trate de gigantes o de molinos de viento

«Cuando te enfrentas a algo que pudiera ser bien un molino de viento, bien un gigante, ¿qué pregunta debes hacerte?»

«Hay quienes se preguntan, si no hacemos nada, si resulta ser un gigante diabólico, ¿nos podemos permitir estar equivocados? No dejan de ser el tipo de persona que se considera valiente y alerta.»

«Hay quienes se preguntan, si atacamos y la cagamos, ¿podemos pagar un nuevo molino de viento? Ésos son los que se consideran cautos, pragmáticos.»

«Aún hay quienes se preguntan, siendo el coste de estar equivocados tan alto en uno y otro caso, ¿no deberíamos primero averiguar si es un gigante o un molino de viento antes de actuar? Éstos son los que se consideran objetivos, sabios.»

«Una minoría, sin embargo, se pregunta, ¿no es el hecho de que estemos considerando como igualmente probable el que sea un molino de viento o un gigante la prueba de que estamos chalados?»

«Nadie sabe cómo se consideran éstos a sí mismos, porque son justo el tipo de gente a la que nadie invita nunca a una fiesta.»

Visto en Pharyngula.

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George Carlin y la ecología

El pasado domingo programaban en TVE1 una tonta comedia romántica protagonizada por Ben Affleck, Jennifer López y Liv Tyler. Nada destacable de no ser por la presencia del gran George Carlin en el papel de padre de Affleck, poco tiempo antes de dejarnos.

El primer videoclip que publiqué de Carlin ha sido retirado por YouTube seguramente por cuestiones de protección del copyright —¿Por qué el Papa nunca protesta por este tipo de protecciones y sí por las demás?—. De ahí que me haya propuesto a mí mismo que cada vez que YouTube me retire un videoclip de Carlin, publicaré otro todo lo inmediatamente que me sea posible.

Debajo, Carlin dando su particularísima opinión sobre la cuestión de la conservación del entorno. ¿Que nos vamos a cargar el planeta? Antes el planeta se nos carga a nosotros. Menudo es, el planeta. Al tiempo.

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El primer correo en cadena desde La media hostia

Sé lo que piensas cuando eres uno de los innumerables destinatarios de un correo en cadena con un adjunto para Powerpoint. Piensas que bastante tienes que utilizar ya el Office en el trabajo como para que encima te hagan abrirlo durante tus ratos de ocio. Piensas que los gatitos en realidad no te gustan tanto. Piensas que hay una gran diferencia entre que te guste la música clásica y te gusten los ficheros MIDI. Piensas que si existe el infierno, esperas que tengan preparado un caldero con el nombre de Jorge Bucay escrito. En general piensas muchas cosas, y casi ninguna de ellas buena.

Te ofrezco la posibilidad de resarcirte. Descarga la primera presentación para Powerpoint preparada desde La media hostia, con una buena ración de humor humanista con la que atormentar a tus amigos creyentes y asombrar a tus amigos ateos, y envíasela por correo electrónico a todos aquellos de tus contactos que tengas a mano. El tamaño del fichero es de sólo 208 KB. El primero que la reciba dentro de dos semanas con un «Fwd: FWD: Re: Fwd:» así de grande en el asunto del mensaje, que deje un comentario.

http://www.4shared.com/file/96180039/84b8df67/Dios_Existe.html

Martes, 31 de Marzo de 2009

Ateos por Jesús, de Richard Dawkins

El tipo de artículos que hacen de Richard Dawkins la máxima autoridad del humanismo actual. ¿Es Jesús un modelo ético válido para los ateos? Por supuesto que lo es. Probablemente no más que Thomas Jefferson, Martin Luther King Jr. o Mahatma Gandhi, pero sin duda tan válido como ellos. En este ensayo, Dawkins reconoce en las enseñanzas de Jesús el mensaje necesario para una sociedad mejor y más justa, aún laica, atea y racional, en realidad tal y como a los seguidores actuales de Jesús parecen no gustarles las sociedades. La traducción es de Ismael Valladolid, editor de La media hostia.

Richard Dawkins

El argumento, como una buena receta, tiene que ser cocinado despacio y con los ingredientes bien calculados de antemano. De momento, el título, un aparente oxímoron. En una sociedad donde la mayoría de los teístas son al menos declaradamente cristianos, las dos palabras son tratadas como sinónimos. La memorable reclamación del ateísmo de Bertrand Russell recibía el título de Por qué no son cristiano en lugar del probablemente más adecuado Por qué no soy teísta. Todos los cristianos son teístas, esto no es necesario acalararlo.

Por supuesto Jesús era teísta, pero esto es lo menos interesante que puede decirse sobre él. Era teísta porque en su tiempo todo el mundo lo era. El ateísmo no era una alternativa, incluso para alguien de pensamiento tan radical como Jesús. Lo interesante y remarcable de Jesús no era el hecho obvio de que creyese en el Dios de su religión judía, sino que se rebeló contra muchos de los aspectos incómodamente vengativos de su Yavé. Al menos en las enseñanzas que se le atribuyen, Jesús se demostraba partidario de la bondad, y fue en realidad uno de los primeros en hacerlo. Para todos los familiarizados con las crueldades tan a la manera de la Sharia que se cuentan en el Levítico o en el Deuteronomio, para todos los crecidos temiendo al Dios Ayatollah vengativo de Isaac y Abraham, el joven y carismático predicador que promovía el perdon generoso les habría parecido radical hasta la subversión. No resulta prodigioso que le crucificaran.

«Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente. Más yo os digo: No resistáis al mal; antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra; Y al que quisiere ponerte á pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa. Y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos. Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses.» —Mateo 5:38

Mi segundo ingrediente es otra paradoja que tiene origen en mi campo, el darwinismo. La selección natural es un proceso profundamente molesto, como el propio Darwin se encargó de remarcar.

«Â¿Qué libro escribiría un capellán del diablo sobre el trabajo torpe, derrochador, primitivo y horriblemente cruel de la naturaleza?» —Charles Darwin

No son sólo los hechos naturales, entre los que destacó el hábito de las larvas del meloncillo de alimentarse de cuerpos de orugas vivas. La propia teoría de la selección natural parece calculada para fomentar el egoísmo a expensas del bien público, la violencia, la calculada indiferencia al sufrimiento, la codicia a corto plazo a expensas de las previsiones a largo. Si las teorías cientificas pudiesen votar, la evolución con seguridad votaría republicano. Mi paradoja viene del hecho tan enfrentado al darwinismo, y que todos podemos comprobar entre nuestros seres cercanos, de que la mayoría de la gente es amable, generosa, compasiva, deseosa de ayudar. Buena. El tipo de persona de la que decimos «es un santo» o «es el buen samaritano».

El darwinista puede forjar explicaciones a la amabilidad humana, generalizaciones de los bien establecidos modelos de selección de clase y altruismo recíprico. El resultado benéfico de la teoría del gen egoísta, que pretende explicar cómo el altruismo y la cooperación entre animales individuales puede derivarse del comportamiento egoísta a nivel genético. Pero el tipo de gran amabilidad en humanos de la que hablo va mucho más allá. Es una auténtica perversión de cómo interpreta Darwin la bondad. Y si es una perversión, es justo el tipo de perversión que debemos promover y difundir.

Es una perversión del darwinismo porque en una población salvaje sería eliminada de inmediato por la selección natural. Es también, aunque no tenga espacio para entrar en detalles sobre este tercer ingrediente de mi receta, una perversión adicional a ese tipo de teorías racionales de la elección con la que los economistas explican el comportamiento humano como uno calculado para maximizar el beneficio propio.

Digámoslo más rotundamente. Desde un punto de vista darwinista, o meramente racional, la bondad en el ser humano es una simple idiotez. De nuevo, es justo el tipo de idiotez que debemos promover, y ese es el propósito de mi artículo. ¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo partimos de esa minoría de seres humanos amables a los que cada uno conoce e incrementamos su número, idealmente hasta que se conviertan en una mayoría de la población? ¿Podemos inducir a que la bondad se difunda como una epidemia? ¿Podemos empaquetarla de forma que se transmita por las futuras generaciones en una propagación vertical?

¿Tenemos algún ejemplo comparable, donde las ideas estúpidas hayan conseguido propagarse como una epidemia? Sí, por Dios. La religión. Las creencias religiosas son irracionables. Son entre idiotas y muy idiotas. Superidiotas. La religión lleva a gente en cualquier caso sensata al celibato en monasterios. O a estrellarse a sí mismo contra un edificio en New York. La religión motiva a la gente a flagelarse la espalda, o a prenderse fuego a ellos mismos o a sus hijas, a denunciar que sus abuelas son brujas o, en casos menos extremos, a permanecer arrodillados semana tras semana durante ceremonias estupefacientemente aburridas. Si es posible infectar a la gente con un tipo de estupidez tan dañina, infectarles con bondad debería ser un juego de niños.

Las creencias religiosas, desde luego, se difunden como epidemias y, de manera más obvia, pasan de generación en generación como tradiciones verticales y promueven comportamientos de irracionalidad peculiar. Podríamos no entender por qué los seres humanos se comportan de esa grotesca manera que llamamos religión, pero es un hecho que lo hacen. La existencia de la religión es una evidencia de que los seres humanos gustosamente adoptan creencias irracionales y las difunden, verticalmente en tradiciones pero también horizontalmente en epidemias evangelizadoras. ¿Puede esta susceptibilidad, esta palpable vulnerabilidad a la irracionalidad infecciosa, ser utilizada para un buen uso genuino?

Los humanos tenemos una fuerte tendencia a aprender de y a copiar a nuestros admirados modelos de comportamiento. Bajo las circunstancias adecuadas, las consecuencias epidémicas pueden ser dramáticas. Ya sea el corte de pelo de un futbolista, cómo se viste un cantante, los manierismos del presentador de televisión, todas son idiosincrasias triviales que se difunden a través de la población de una época como un virus. La industria publicitaria se dedica profesionalmente a la ciencia —o debería escribir arte— de lanzar epidemias meméticas y alimentar su crecimiento. El cristianismo en sí mismo fue difundido por los antecesores de la disciplina, originalmente San Pablo y posteriores clérigos y misionarios quienes consiguieron sistemáticamente incrementar el número de conversos a un ratio exponencial. ¿Podemos conseguir esa amplificación exponencial en el número de gente buena?

Esta semana tuve una charla pública en Edinburgo con Richard Holloway, antiguo obispo de esa bella ciudad. Holloway evidentemente supera el naturalismo que aún la mayor parte de los cristianos identifican con su religión. Se describe a sí mismo como un post-cristiano, o un «cristiano recuperado». Conserva su reverencia hacia la poesía de los mitos religiosos, algo suficiente para hacerle volver a la Iglesia cada semana. Durante nuestra discusión hizo una sugerencia que va al núcleo de lo que explico. Tomando prestado un mito poético del mundo de las matemáticas y la cosmología, describió a la humanidad como una «singularidad evolutiva». Quería decir exactamente lo mismo que intento yo en este ensayo, aunque lo hizo de forma diferente. La llegada de la bondad humana es algo sin precedentes en los miles de millones de años de historia evolutiva. Es probable que después de la singularidad que supone la aparición del homo sapiens, la evolución ya nunca vuelva a ser lo mismo.

No te ilusiones, igual que Holloway no lo hacía. La singularidad es un producto de la propia evolución ciega, no la creación de inteligencia alguna. Resulta de la evolución el hecho de que el cerebro humano, por las fuerzas de la selección natural, se haya expandido hasta un punto en el que, inesperadamente, se spuera a sí mismo y empieza a comportarse de manera insana desde el punto de vista de su propio gen egoísta. Esto resulta transparente si piensas en lo completamente antidarwiniano que resulta el uso de preservativos, separando el placer sexual de su función natural como propagador de genes. Menos obvio resulta pensar en la persecución artística o intelectual, desperdicio de un tiempo y energía que deberían estar siendo empleados en sobrevivir y reproducirse. Nuestro gran cerebro alcanza la capacidad sin precedentes evolutivos de predecir, de forma genuina, consecuencias a largo plazo distintas de las egoístas ganancias a corto. Al menos en algunos individuos, el cerebro se sobrepasa a sí mismo hasta el punto de comprometerse con la bondad, esa cuya existencia singular es la paradoja central de mi tesis. El gran cerebro humano se salta los mecanismos hacia la consecución de objetivos originalmente al servicio del gen egoísta y los divierte, o subvierte, o pervierte, desde el cometido darwiniano hacia otras tareas.

No soy ingeniero memético y tengo poca idea sobre cómo incrementar el número de seres humanos buenos y difundir ese meme por toda la pecera. Lo mejor que puedo hacer es ofrecer un eslogan molón. «Ateos por Jesús» queda bien en una camiseta. No hay un motivo evidente para elegir a Jesús como icono en lugar de otros grandes bondadosos de la historia como Mahatma Gandhi —la odiosa Madre Teresa no, por el amor de los cielos—. Creo que le debemos a Jesús el honor de haber separado su ética radical y original del sinsentido sobrenatural que inevitablemente le haría un hombre de su tiempo. Creo que el impacto oximorónico de ese «Ateos por Jesús» puede ser justo lo que necesitamos para iniciar la carrera hacia una sociedad post-cristiana necesariamente buena. Si jugamos bien nuestras cartas, puede que consigamos alejar a la sociedad de las tenebrosas regiones de su origen darwiniano hacia una nueva época amable y compasiva, más allá de la singularidad hacia un nuevo Siglo de las Luces.

Creo que si Jesús volviese a nacer vestiría esta camiseta. Resulta un lugar común suponer que si volviese hoy, se asombraría de lo que hacen en su nombre. Desde la Iglesia Católica hasta los fundamentalistas de la derecha religiosa. Es menos obvio pero aún plausible que a la vista del conocimiento científico actual, dejase de lado el oscurantismo sobrenatural. Probablemente su modestia le obligaría a darle la vuelta a la camiseta. Jesús para los ateos.

Visto en RichardDawkins.net.

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Lazos blancos contra el aborto

La libertad de expresión es sagrada. No confundir con la sagrada libertad de expresión, que suele llevar a sólo decir idioteces.

Viñeta de Rafa Vega Sansón para El Norte de Castilla.

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Islam y evolución

Curiosamente, o no, el adalid más significativo del Creacionismo actual es musulmán.

Se trata del millonario turco Adnan Oktar, quien suele escribir sobre la cuestión bajo el seudónimo de Harun Yahya. Recientemente ha ofrecido un premio de diez billones de liras turcas, nada menos que 6.200 millones de euros, a aquel científico que le presente un fósil determinante de alguna de las etapas intermedias del proceso evolucionario. Hace tres años, Oktar hubo publicado un libro gratuito llamado Atlas de la Creación, de más de 800 páginas, en el que registraba formas de vida que para él no hubieron evolucionado durante millones de años, refutando así pretendidamente las teorías de Charles Darwin.

Para Richard Dawkins el libro en cuestión es «ridículo e inane». Oktar no duda en afirmar sin embargo que Dawkins nunca le ha presentado ningún fósil en apoyo de la teoría darwinista. Tanto Oktar como Dawkins resultan ser millonarios, si bien el bueno de Richard pertenece a esa rara especie de millonarios con mejores cosas que hacer.

Para Oktar, el seguimiento científico que se le lleva siglo y medio dando a la teoría de la evolución constituye una «dictadura darwinista». Resulta cómico muchas veces registrar de quién y desde dónde se nos habla de dictaduras. Pero esa no es la cuestión ahora.

Resulta haber sutiles diferencias en la forma en la que musulmanes y cristianos se aproximarían al tema de la evolución. La edad del planeta, por ejemplo, resulta no ser una cuestión bloqueante para los musulmanes. Tanto en el Corán como en la Biblia se habla de la creación del mundo en seis etapas. Sólo que donde en la Biblia se habla de días, la longitud de esas etapas no está determinada en el Corán. El periodo queda definido en 32:5 como «un día en una medida que para ti serían miles de años» y en 70:4 como «un día medido como cincuenta mil años». Tal ambigüedad deja abierta la posibilidad de que La Tierra tenga la edad que los científicos la suponen y que eso sea compatible con la fe musulmana. Donde el Creacionismo cristiano habla de un planeta de sólo 6.000 años de antigüedad, aún un Creacionista musulmán no tiene problemas en aceptar un universo surgido hace miles de millones de años.

Y sin embargo, en el mundo cristiano la aceptación de la validez de la teoría de la evolución es muy diversa. La iglesia Anglicana hace ya tiempo que se reconcilió con Darwin. Lord Carey fue en su día clérigo anglicano, y no ha dudado recientemente en afirmar que los seculares hacen bien en criticar el Creacionismo, como debería criticarse cualquier otra pseudociencia. Reprocha también a los propios cristianos defender las interpretaciones bíblicas de la historia humana, y reconoce en Charles Darwin como «uno de los más grandes seres humanos jamás nacidos». La Iglesia Católica también reconoce que evolución y religión son compatibles. La tesis es defendida por el científico madrileño Francisco Ayala quien trabaja como biólogo en los Estados Unidos. En una conferencia recientemente celebrada en la Universidad Gregoriana Pontífica de Roma, Ayala explica las carencias del modelo del Diseño Inteligente. «El diseño de organismos no es el que cabría esperar si hubiese existido un diseñador inteligente, sino peor y mucho más imperfecto. Defectos, disfunciones, rarezas, desperdicio y crueldad pervierten el mundo viviente». Siempre que la Iglesia se acepta a sí misma como representante de una superstición, construir puentes entre religión y ciencia no es tan complicado.

Son las distintas iglesias protestantes americanas las que vienen desde hace ya más de un siglo batallando por eliminar la teoría de la evolución de las escuelas e intentar hacer dominante en toda la sociedad la idea Creacionista para explicar la historia del mundo. La presencia de Sarah Palin en las últimas elecciones norteamericanas nos ha avisado a todos de lo lamentable que llegaría a resultar que un creacionista se haga con la presidencia del país con los mejores y mejor pagados científicos del mundo, y también del peligro que sin duda supondría que un firme creyente en la valided de las profecías del Apocalipsis tenga el control de los misiles de la potencia mejor armada.

Curiosamente, en los Estados Unidos, un reciente estudio de la Pew Research Foundation concluye que de entre los que rechazan la teoría de la evolución, sólo un 14% lo hace porque considera que no existen evidencias suficientes.

Académicos musulmanes consideran a la evolución compatible con el Islam. El Dr. Israr Ahmed considera que el trabajo de Alá puede verse tras el funcionamiento de la evolución. El poeta y filósofo Mohammad Iqbal va más lejos y, tal y como suele tenerse la manía de hacer, llega a afirmar que en realidad la evolución ya fue explicada por Mahoma y figura en el Corán y en sus enseñanzas. Preocupa sin embargo la aceptación del Creacionismo en una civilización que estaba empezando a despertar a los beneficios de una cultura científica. Todo se verá empeorado tan pronto los musulmanes empiecen a notar el vínculo tan fuerte entre la aceptación de la teoría de la evolución y el ateísmo. Conociendo su fondo cultural, hay que tener la garantía de que eso supondría el abandono total de la interpretación científica del mundo y la vuelta a las explicaciones religiosas. Es justo el mecanismo que los creacionistas como Oktar están intentando activar.

Como en tantas otras ocasiones, probablemente lo mejor que los seculares podemos hacer es utilizar la mejor ciencia disponible evitando hacer evidentes sus consecuencias metafísicas. Así probablemente pueda evitarse el rechazo de la ciencia por parte de civilizaciones donde aún a ésta se la concede una importancia menor que a la religión. En realidad es así como lo enseñaba Charles Darwin. En su El origen de las especies, el libro que para Dawkins «hizo intelectualmente respetable ser ateo» no encontrarás una sola palabra sobre ateísmo.

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Viernes, 27 de Marzo de 2009

Feliz cumpleaños Richard Dawkins

Richard Dawkins, nacido en Nairobi, Kenia, es un biólogo británico, teórico evolutivo y divulgador científico. Dawkins cumple hoy los 68 años. Para quien el currículo educativo de alguien aún sirva para algo, cítese que Dawkins es catedrático por la Universidad de Oxford. Dawkins se hizo mundialmente conocido en 1976 tras escribir El gen egoísta, un libro en el que daba una explicación absolutamente revolucionaria del concepto de altruismo, uno que desde tiempos de Darwin parecía invalidar algunas de las tesis de la teoría evolutiva. Para Dawkins, los seres vivos son meros portadores de genes y, al reproducirse, un ser vivo no perpetúa su especie sino los genes que la componen. En El fenotipo extendido llega más lejos y afirma que los efectos fenotípicos derivados de la presencia de un gen no están limitados al cuerpo de un organismo sino que se extienden por el ambiente y hasta los cuerpos de otros seres vivientes. De un aspecto carismático y extremadamente amable, es conocido sin embargo por su vigorosa defensa de sus tesis ateas, humanistas y escépticas, hasta el punto de haber llegado a ser conocido como el «rottweiler de Darwin». Reconocido como la más notable de las cuatro cabezas del a veces llamado monstruo del nuevo ateísmo, junto con Harris, Dennet y Hitchens. Escribe recientemente su best-seller titulado El espejismo de Dios, probablemente el conjunto más accesible y mejor acabado de argumentos a favor del ateísmo, uno que recurre a razonamientos cotidianos y modernos y no le dedica una sola palabra a la metafísica.

Vayamos ahora a ver quién ocupa la otra esquina. Ray Comfort cumple este año los sesenta. Es un evangelista neozelandés quien, a pesar de no tener formación seria alguna en teología, ha escrito multitud de libros sobre el tema, y parece no dudar en considerarse a sí mismo el adalid de la lucha contra el nuevo ateísmo. Es fundador de Living Waters Publications, una tienda online que vende gospel tracts, a saber, pequeñas pegatinas con mensajes sacados de los evangelios con las que presumir de tu fe en cualquier situación diaria. Es también editor de pull the plug on atheism, un blog repleto de argumentos con los que replicar en esas discusiones entre ateos y creyentes que alegran tu hora del café en la oficina. Bien podría ser que el blog en cuestión sólo te sirviese para acabar odiando a quienes una vez fueron ídolos de tu juventud. En este caso a Kirk Cameron, buen amigo de Comfort. A quien después de esta explicación aún tenga dudas sobre el nivel intelectual y dialéctico de Comfort, su vieja proclama sobre el plátano como refutación del ateísmo le devolverá a la realidad.

He aquí que tal y como se cuenta en The Atheist Experience, Ray Comfort ha retado a Richard Dawkins a un debate. Algo así como si Eduardo Gómez le reta a Marc Gasol a una pachanga. O a un concurso de belleza. Por si acaso la oferta de un combate dialéctico de tamaña altura no resulta lo suficientemente motivadora, Comfort le ofrece a Dawkins 10.000 dólares. Olvidé quizás citar que tras haber escrito algunos de los títulos más populares de la literatura científica de las últimas décadas, a Dawkins se le puede considerar millonario. Una oferta de ese tipo es como presentarse en la puerta de Pachá con un Renault Clio y pretender que se suba alguna chica a dar un paseo.

«Es aún menos de lo que suelen ofrecerme por una conferencia en frente de una audiencia seria, y muchas veces la doy sin aceptar el dinero porque soy maestro y esa audiencia suele estar formada por estudiantes. Entiéndase que rechaze atravesar el Atlántico para debatir con un ignorante.» declara Dawkins.

Es la forma perfecta de tratar a los creacionistas. No es necesario debatir con ellos para humillarles. Gracias por todo Richard.

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La ley del más fuerte

El pez grande se come al chico, y Ferrán Adriá al grande.

Viñeta de Wulffmorgenthaler.com.

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El día del juicio final ha llegado, nena

«El juicio final ha llegado. Enséñame tus tetas y las juzgaré.»

Visto en LOL god.

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Martes, 24 de Marzo de 2009

Cosmos para religiosos

Carl Sagan’s Cosmos edited for religious ones!

Also Watch: Monkeys Talk About Religion

El Cosmos de Carl Sagan, editado para religiosos, gentileza de los prodigiosos guionistas de Family Guy.

Visto en Family Guy – Cosmos For Rednecks publicado en Atheist Movies.

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¿Y a la lefa, quién la protege?

espermatozoide embrion gameto cigoto

El argumento de la Iglesia sostiene que la vida comienza en el momento de la concepción. Incluso contradiciendo a la propia Biblia, en la que continuamente se habla de que Dios insufla la vida en sus protagonistas, sugiriéndose así que la vida comienza en el momento en el que el ser naciente respira.

No obstante, una y otra idea son extremadamente cortas de miras.

Suponiendo que no tengas creencia alguna en otra vida posterior a tu muerte, tenderás a pensar que ésta es el final de todo. Mira sin embargo a tu alrededor, y verás que la vida es un fenómeno continuo. La muerte en realidad no existe. Sólo existe el final de tu consciencia, si es que ésta es realmente algo cuyo valor tal y como piensas debería sobrevivirte. En ese sentido, el esperma es vida, así como lo son los óvulos. El argumento de la Iglesia es a partir de ese momento absurdo. Es posible replicar que dado que dos células vivas o gametos se reúnen para formar una sóla, el cigoto, en realidad durante la concepción no se inicia una vida, sino que otra finaliza. Dos por una.

La vida no comienza en la concepción. La vida comenzó una sola vez, y fue hace miles de millones de años, en un planeta con unas condiciones extremadamente amables para alojarla. Aún entonces, el surgimiento de la vida fue la consecuencia de una serie de reacciones químicas, que ensamblaron una serie de moléculas muertas en células capaces de autorreplicarse. Pero ni en este punto es posible distinguir el momento en el que la muerte se transformó en vida.

No presumimos de que el aborto sea una cuestión sencilla, fácil de despachar. Sabemos que es la sociedad en pleno la que ha de tomar una decisión final, y que ésta debe resultarnos hasta donde sea posible aceptable para todos. Y sabemos que para llegar a tal decisión son necesarios debates éticos. Y nos encantan los debates éticos. Sólo señalamos a quienes no queremos como interlocutores de dichos debates, porque sabemos que sus argumentos no son racionales.

Dedicado a Mauricio José Schwarz, editor de El retorno de los charlatanes y mosca cojonera de mi Twitter por excelencia.

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2009, el año del pánico

Bruce Sterling es un escritor estadounidense, especializado en el género de la ciencia ficción. Es considerado uno de los fundadores del movimiento cyberpunk junto con William Gibson. Para Sterling 2009 va a ser y está siendo ya el año del pánico. Ya sabemos que la realidad supera a la ficción. La novedad en estos tiempos de crisis es que la realidad incluso supera a la ciencia ficción. La traducción es de Ismael Valladolid, editor de La media hostia.

Bruce Sterling

El auténtico siglo XXI ya ha comenzado.

Siempre me ha impresionado el comportamiento de la gente durante pánicos masivos. Raramente creerán o reconocerán estar en pánico. En su lugar se asegurarán los unos a los otros que por fin la venda ha sido retirada de sus ojos, y que ven ahora la clara luz del día de la racionalidad después de años de espejismos.

Sólo que un espejismo que dura décadas no es un espejismo, es una institución. Y esas, nuestras instituciones, nos están fallando. La gente ya no reconoce su valor. Y no sabe qué creer. Desafortunadamente es parte de la condición humana creer e invertir en cosas que demostrablemente no son ciertas.

Comenzando 2009, nuestras instituciones financieras están envueltas en un pánico masivo e irracional. Eso es malo, pero podría ser peor. Muchas otras instituciones respetadas descansan sobre cimientos tan débiles como las hipotecas basura. Como las financieras, son instituciones que son en sí mismas construcciones sociales. Un juego de confianzas asentado sobre el solemne deseo de la gente de creer, financiar, contribuir. Así que, ¿por qué no entrar en pánico también al respecto de ellas?

Vamos a considerar otras siete reservas de pavor popular potencial. Cualquiera puede entrar en erupción en cualquier momento, desmembrando el frágil equilibrio social que mantenemos creyendo cosas contrarias a los hechos.

1. El clima. La gente aún se comporta como si no pasase nada. Pero cada cientifico en el mundo que no lea a Michael Crichton sabe que sí pasa. El clima tiene una pinta terrible. Algo va mal en el cielo. Las terroríficas implicaciones aún no están disponibles para el pueblo. Y aunque Al Gore preparó un bonito PowerPoint sobre el tema que le dio un Premio Nobel, Al estaba tomándose el tema a la ligera.

Se ha convertido en un item de la fe fundamentalista mantener que el cambio climático es un bulo grotesco de la izquierda. Aún así, dado que la lluvia cae igual sobre justos e injustos, será difícil reprimir un miedo honesto a las consecuencias. Un miedo que, al haber sido metódicamente oscurecido, emergerá de las nieblas de la superstición con aún más fuerza. No es como la crisis financiera, es una situación que es objetivamente aterradora y que seguirá siéndolo indefinidamente.

2. Propiedad intelectual. A saber, la absurda declaración de que una propiedad fácil de reproducir no debe ser reproducida.

Declarar que la «información quiere ser libre» no deja de ser una postura ideológica. Una situación mundana donde la información no puede ser otra cosa sino libre, y donde la información digital no puede ser monetizada, es estrambótica y aterradora. Y ningún banquero, ningún economista, tiene ninguna pista sobre qué hacer en estas condiciones.

La propiedad intelectual tuvo sentido y solió funcionar cuando las condiciones de la producción lo favorecían. Ahora no lo hacen. Si es tan sencillo copiar una película, hay que tolerar los grises del uso justo. Si resulta fácil copiar un millón de veces la película dándole a un botón, nuestra superestructura económica se va al carajo. Nuestra creencia en este tipo de «propiedad» se vuelve absurda.

Imaginar que invertir en propiedades ya no tiene valor es extraño, aunque nos las hemos apañado para que ocurra. Pero nuestra sociedad se construye también sobre el supuesto valor monetario de irrealidades. De hecho las economías más avanzadas del planeta están optimizadas para ganar mucho a partir de prácticamente nada. Las consecuencias globales definitivas de esta abyecta situación podrían superar el colapso del Comunismo.

3. Monedas nacionales. ¿Qué tienen que ver esas reliquias numismáticas con la economía global de hoy en día? No existe la moneda nacional ni lo remotamente suficientemente fuerte como para resistir la persecución de los especuladores. Todas son burbujas en potencia hinchándose.

Cuando el efectivo es el rey, ¿qué pasa cuando las fuerzas del mercado se cargan el efectivo? ¿De verdad pensaban que el papel moneda iba a ser más valioso que las propiedades inmobiliarias, la irreal propiedad intelectual o las acciones en compañías con beneficios? ¿Alguien cree honestamente que los departamentos del tesoro de su país son más creibles que un gran banquero? ¿En qué coño pensaba la gente? ¡A las barricadas!

4. Seguros. Cada año se elevan las cuotas de los seguros que cubren las catástrofes naturales, eludiendo el hecho de que no es posible asegurar lo que hace el planeta con nosotros.

Los seguros cubren el coste de la construcción. Si los costes se disparan, el sistema debe seguirlos. Entonces la gente pierde la fe en la institución del seguro. Porque los seguros no pueden pagar las condiciones de cambio climático. Así que nos espera vivir todos en un planeta de chabolas.

La mayor parte de quienes viven en este planeta no tienen asegurado su hogar. Viven en una «arquitectura informal». Barrios, chabolas, favelas, squats. Distritos masificados que parecen haber pasado el Katrina todo el tiempo. Y cuando a la gente la echen de sus tan-caras y tan-aseguradas casas, es allí adonde tendrán que ir.

A menos que sean americanos, en cuyo caso vivirán en sus coches.

¿Cómo podrán pagar los americanos que se han quedado sin hogar su seguro de coche si ahora no tienen dirección fija? Además, las compañías que fabrican coche se han venido abajo desde que se conoció el colapso de Enron. De hecho el 2009 va a ser una especie de Enron planetario. Enron fue el eterno fantasma durante el banquete de la Bushonomía. Los magnates de Enron eran realmente la princesa del cuento contemporáneo de la innovación en los negocios, heraldos de lo que vivimos ahora.

5. Los viejos. Nada es tan predecible hoy como el cambio demográfico. Obviamente nos estamos encontrando con hordas de ancianos. Pero nadie se enfrenta a este tema. Seguimos negando que existe. Esperamos que ocurra un milagro. Por ejemplo, que a todos los viejos deje de interesarles votar al mismo tiempo.

Incluso los viejos que llevan toda la vida ahorrando en 2009 ya no tienen nada. Pero no hay una forma razonable de convencerles de que el esfuerzo de una vida no sirvió para nada. La inflación está lista para destrozar a las personas con ingresos fijos. Los viejos, supuestamente la parte calmada y serena de nuestra sociedad, tienen todo el derecho a sentir pánico. No va a servir un beso de buenas noches.

6. El sistema Westfaliano. ¿Por qué las grandes potencias están perdiendo la guerra en Afganistán? Ni siquiera es un estado-nación, y aún así se las apaña contra cualquiera que llegue. ¿Por qué fingimos que seguimos teniendo naciones? Naciones de mentira, naciones fallidas, no-naciones. ¡El post-estado Europeo!

Sin banderas, sin moneda. Porque la gente ya no tiene que creer en efigies. ¿Por qué permanecen? El beneficio de creer en las naciones es escaso. Un cavernícola chabolero de un estado fallido como Somalia encontrará la vida de pirata más atractiva que el trabajo duro para conseguir propiedades. El estado-nación falla, por arriba y por abajo. La guerrilla global y los pancarteros de Davos son primos.

7. Ciencia. Tener un presidente creacionista no es un problema. El culto al suicidio es el actor político más efectivo hoy en día. Claramente a los millones de fundamentalistas en el mundo les gusta crear sus propias realidades.

El estándar de la evidencia y la prueba científica ya no resulta llamativo social ni políticamente. No es necesariamente un retorno a la cueva de la fe, más bien un algoritmo para la anarquía ontológica. Atacando el empirismo, el mundo descarta todas las buenas razones para creer que algo es real.

Si se desacredita la ciencia, ¿qué rigor intelectual le queda a la política? Pon juntos un poquito de aquí y un poquito de allí, pon una ideología encima como el Bolivarismo venezolano y la peculiar mezcla de espías, petróleo y Ortodoxia rusa. Combate sin estrategias, con la táctica del meollo, y cambia el mundo mientras tanto. Recógete salvajemente de una crisis de pánico y lánzate a la siguiente. Cree en todo lo que te susurran. Esconde y cierra todo lo que puedas. Espía las llamadas telefónicas, los emails y las páginas web que visitan los que podrían saber algo.

Si todo esto te lleva a un miserable estado final, encerrado con tus niños en un alberge firmemente agarrado a tus lingotes de plata, entonces podrás felicitarte de ser la vanguardia de la civilización.

Así que 2009 va a ser un año escuálido, rehenes de nuestro propio planeta, algo que va más allá de una simple crisis financiera, donde la mano invisible del mercado, antes sirviente hoy maestro homicida, nos paseará a través de un conjunto miserable de instituciones, corporaciones, burocracias, profesiones y academias luchando con los ojos vendados, reventando vívidamente nuestros cerebros por ningún motivo evidente.

Podemos hacerlo mejor.

Visto en Seed Magazine.

Actualización: Gracias a C. Martín por la correción.

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El auténtico efecto mariposa, explicado

En raras ocasiones, un descubrimiento científico se incorpora de forma prácticamente inmediata al folklore popular. Para suceder algo así, cabría pensar que deben cumplirse al menos tres condiciones fundamentales. En primer lugar, el descubrimiento debe tener una relevancia tal como para trascender el ámbito de las publicaciones científicas. En segundo lugar, debe permitir que sus enunciados sean fácilmente y espectacularmente banalizados. Por último, el científico responsable debe ser acreedor del carisma suficiente como para, por ejemplo, figurar en una cuña del informativo de Piqueras sin que la audiencia se resienta.

Hay ejemplos muy populares.

Las consecuencias de la Teoría de la Evolución de Charles Darwin pronto quedaron reducidas a un contundente «el hombre desciende del mono». Poco importa que la realidad sea que «el hombre y el simio actual descienden de un antecesor común». Un ilustrador competente no necesita una gran imaginación para idear una especie a modo de eslabón perdido, con las suficientes similaridades pero también con las suficientes diferencias anatómicas tanto con el hombre como con el chimpancé y el bonobo. Pero esto no daría lugar a un eslogan tan directo. Por otra parte, si fuese habitual una interpretación razonablemente estricta de la teoría, muchos importantes elementos de la cultura popular del último siglo y medio se tambalearían. Los argumentos de las películas sobre Tarzán, por ejemplo.

O la celebradísima Teoría de la Relatividad de Albert Einstein. Se trata probablemente del único científico de la historia de un carisma más sobresaliente que el de muchas estrellas mediáticas, tanto en el deporte como en el arte y la cultura. En las recopilaciones de rostros famosos del siglo pasado raramente falta el de Einstein, junto al de John Lennon, Marilyn Monroe o John F. Kennedy. Einstein tuvo además el talento de resumir su teoría en una sencilla fórmula matemática tan susceptible de adornar una camiseta de algodón como la fotografía del Che Guevara de Korda. La dosis de banalización llega con la sentencia sobre que «todo es relativo». Es fácil malentender la teoría y sus consecuencias si se abraza dicha sentencia sin reservas. En realidad, la idea fuerza de la teoría es una que sugiere un enunciado contrario, y es que la velocidad de la luz es constante con independencia de la velocidad a la que se mueven relativamente el emisor y el observador de la misma. En un memorable ensayo, Ortega y Gasset ya avisaba de que Einstein en realidad estaba desactivando por completo con física el uso que de la idea del relativismo hubieron venido haciendo los filósofos del siglo diecinueve. La «relatividad» en realidad consagra el «absolutismo». Se trata sin duda de uno de las más magníficas reflexiones que ilustran la relación entre ciencia y filosofía que jamás se hayan escrito, y no dudo en recomendar una lectura muy atenta.

edward lorenz efecto mariposa

El tercer ejemplo es muy significativo. Se trata del famoso «efecto mariposa» descrito por Edward Lorenz, fallecido hace cerca de un año. Por una parte, no puede hablarse de carisma mediático. ¿Eras capaz de reconocer a Lorenz antes de leer este artículo? Yo desde luego no, antes de escribirlo. Me permito por lo tanto tanto incluir una fotografía como sugerir que no la utilices para hacerte una camiseta. Por otra parte, no puede presumirse de una relevancia científica comparable a la de los trabajos de Darwin y Einstein. Y sin embargo, probablemente ninguna otra idea científica ha capturado de una forma tan decisiva la imaginación popular durante el último medio siglo.

El concepto es el de que pequeños eventos pueden tener consecuencias planetarias. Por ejemplo, la microscópica perturbación en las corrientes de aire causada por el aleteo de una mariposa puede acabar provocando tiempo después un huracán en el otro lado del planeta. Trasladado a la cultura popular, el «efecto mariposa» se convierte en una metáfora de los acontecimientos insignificantes que alteran la historia y el destino de las personas. «Con Napoleón empezó todo. Si no fuese por él, no estaría aquí escribiendo estas palabras, ya que fue una de sus balas de cañón, disparadas en la guerra peninsular, la que arrancó el brazo a mi tatarabuelo, James Morris, alterando así el curso de la historia de mi familia.», contaba Desmond Morris en su autobiografía.

En 2004 se rodó una película titulada precisamente The Butterfly Effect protagonizada por Ashton Kutcher. Con suerte, alguno de tus amigos podría haberla visto y contártela, con lo que te ahorrarás tener que verla. El protagonista viaja en el tiempo y altera acontecimientos de su niñez con la intención de cambiar su presente. Sin embargo, lo que cambia por completo es la historia del mundo. En Havana, rodada en 1990, el personaje de Robert Redford, un jugador con grandes conocimientos matemáticos, cuenta que «una mariposa aletea sobre una florecilla en los campos de China, y esto causa un huracán en el Caribe. Se pueden incluso calcular las posibilidades».

Sin embargo, tal y como explica Peter Dizikes, «tomar prestada de esta forma la idea de Lorenz autoriza puntos de vista insospechados, que comparten un gran problema; la interpretan por completo al contrario. El significado del efecto mariposa no es que puedan calcularse tales conexiones, sino que es imposible. Proclamar que el aleteo de una mariposa causa una tormenta, después de todo, supone preguntarse, ¿podemos decir exactamente qué es lo que ha causado la tormenta, si el motivo es algo tan insignificante como una mariposa? El trabajo de Lorenz nos trajo una forma refrescante de pensar sobre causas y efectos, pero no nos dio ni una sola respuesta».

En 1961, Lorenz creó un programa de ordenador que simulaba condiciones climáticas. Un día cambió uno de entre doce números que representaban condiciones atmosféricas. Su valor era 0,506127 y él lo dejó en 0,506. Esta pequeña alteración cambió sin embargo drásticamente las previsiones meteorológicas a largo plazo, algo que Lorenz explicó en más detalle en su informe de 1972. En él Lorenz describía que los grandes efectos que eventos atmosféricos diminutos provocaban nos dejaban ante dos problemas. Uno práctico, la imposibilidad de previsiones meteorológicas enteramente precisas a largo plazo. Y otro filosófico, la imposibilidad de aislar causas específicas para los acontecimientos posteriores. Lorenz anota que el aleteo de una mariposa puede causar un tornado, pero también que es imposible saber qué habría sucedido en ausencia del aleteo.

Así pues, la lección es que el «efecto mariposa» funciona justo al contrario de como lo explica Redford; no se puede calcular en absoluto. Hay muchas mariposas en el mundo, y el huracán del Caribe lo puede haber provocado una mariposa en Bali, en Brasil o en Puebla de Sanabria. Lo explica Robert Devaney, «es imposible para los humanos medirlo todo con una precisión infinita y cualquier intento resultará en una solución incorrecta». Porque cuando las pequeñas imprecisiones son tan significativas, simplemente el mundo es un lugar impredecible.

Así, las referencias pop al «efecto mariposa» son ciencia de la mala pero sirven como medida de cómo interpreta la ciencia el gran público. Y es que hay realmente un cisma entre lo que la gente espera de la investigación científica, a saber, respuestas precisas pero a la vez fáciles sobre el mundo en el que vivimos, y el reino de incertidumbre en el que se ha convertido la ciencia moderna. Nos gusta imaginar que un «efecto mariposa» lo explica todo sobre nuestra vida, pero eso sólo expresa nuestro desmedido impulso a que la ciencia valide todas nuestras ideas. Queremos que el mundo sea comprensible, que todo ocurra por una razón y que seamos capaces de entenderlas todas. Pero la naturaleza desafía esta idea. Es la teoría de las probabilidades y no la de la causa y el efecto la que dicta la forma en la que los científicos entienden muchos sistemas, desde las partículas subatómicas a los huracanes. Gracias al «efecto mariposa» la gente ahora entiende que pequeños acontecimientos pueden dar grandes resultados. Pero se equivocan sobre cómo funciona la física. La gente quiere que todo tenga una causa, y no acepta que el mundo pueda ser aleatorio. La ciencia nos ayuda a entender el universo, y lo que Lorenz nos enseñó es que a veces lo hace abofeteándonos con los límites de nuestro entendimiento.

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La experiencia atea

The Atheist Exerience es un programa de televisión por cable que se rueda en Austin, Texas. Lo produce la Comunidad Atea de Austin y lo conduce Matt Dillahunty. Se transmite desde 1997, y yo lo he descubierto gracias a Andrés Tonini. Hay un enlace para descargarlo desde Taringa, pero también hay capítulos viejos disponibles en el propio sitio. Para quien no domina el inglés está disponible el canal TokiChannel en YouTube, donde aparte de otras cosas interesantes se pueden encontrar extractos del programa subtitulados en español.

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