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Jueves, 9 de Abril de 2009

Vanagloria del epíteto

En español conocemos como epíteto al adjetivo que no añade ninguna información a la del sustantivo con el cual concuerda, de forma que su significado, ya presente en el del sustantivo, destaca o acentúa ese matiz al repetirlo.

Por ejemplo, «merecidas vacaciones».

Hasta el próximo día 20 no habrá actualizaciones en este blog. Me encantará para entonces sin embargo ver un montón de nuevos comentarios en los artículos que ya figuran publicados. Incluso si son del Sr. Viagra.

Martes, 7 de Abril de 2009

¿Es el Islam un totalitarismo?

¿Qué es el totalitarismo?

La Real Academia Española da una definición compacta, probablemente suficiente para la mayor parte de las situaciones. Por ejemplo, para quien está jugando al Pasapalabra. «Régimen político que ejerce fuerte intervención en todos los órdenes de la vida nacional, concentrando la totalidad de los poderes estatales en manos de un grupo o partido que no permite la actuación de otros partidos.»

La Wikipedia da una definición por supuesto más extensa. «Los totalitarismos, o regímenes totalitarios, se diferencian de otros regímenes autocráticos por ser dirigidos por un partido político que pretende ser o se comporta en la práctica como partido único y confundirse con las instituciones del Estado, y por lo general exaltan la figura de un personaje que tiene un poder ilimitado que alcanza todos los ámbitos y se manifiesta a través de la autoridad ejercida jerárquicamente. Impulsan un movimiento de masas en el que se pretende encuadrar a toda la sociedad —con el propósito de formar un hombre nuevo en una sociedad perfecta—, y hacen uso intenso de la propaganda y de distintos mecanismos de control social y de represión como la policía secreta o los campos de concentración. El fascismo —tanto el italiano como el nazismo alemán y en mayor o menor medida otras versiones nacionales— y el estalinismo de la Unión Soviética —y en mayor o menor medida el de sus países satélites denominados socialismo real— son los ejemplos más destacados.». Adorna la explicación con un montaje de los rostros de Hitler y Stalin. Probablemente, si no en otros, desde luego en este caso una imagen vale más que mil palabras.

Para una definición algo más literaria tenemos a Edgar Morin, filósofo francés de origen sefardí —descarga sus libros de aquí—. Lo explica así.

«Un sistema totalitario se basa en el monopolio de un partido, el cual es único, no sólo porque no se permite la existencia de otros, y porque tiene todo el poder a su disposición, sino porque en realidad es un tipo de partido inusual. Es un partido en el que todos los poderes espirituales y temporales se concentran en un único aparato que gobierna, controla y administra. El aparato lo sabe todo y puede hacerlo todo. Es un maestro disciplinario, un activista, un académico, un soldado, un director y un policía, todos en uno. Al mismo tiempo es el portador sagrado de una verdad absoluta que tiene dos motivos para sentirse autorizado. El primero es la clara y visible posición científica que da el conocimiento de toda la verdad sobre el mundo, incluyendo las leyes de la historia. El segundo es la profundamente enraizada convicción religiosa de constituir la promesa de una salvación en vida, revelada por dichas leyes de la historia.»

En un famoso libro sobre el tema, Hannah Arendt utilizaba el término «totalitario» para referirse a los mandatos de Hitler en Alemania y Stalin en la Unión Soviética. Otra vez ellos. Dichos mandatos tenían lugar en unas condiciones que sobrepasaban a las de las viejas tiranías conocidas, de ahí que pareciese necesario acuñar un nuevo término. Los dos regímenes tuvieron éxito a la hora de implantar la dominación total en dos por otra parte aparentemente inabarcables naciones, utilizando una ideología política basada en el terror permanente. Cualquier intento de definir cómo evoluciona el totalitarismo tropieza con el hecho de que sus ideologías no apelan a leyes tradicionales ni a convenciones políticas existentes. Sólo a la existencia de un poder superior. La Ley de la Naturaleza en el caso de Hitler, o el Materialismo Histórico en el caso de Stalin.

¿Es el Islamismo actual un tipo de totalitarismo? Una cuestión provocativa. Quien argumenta que el Islam, o la fe islámica, son por naturaleza un totalitarismo le están dando la vuelta en realidad a un cliché semántico, uno que les resultará especialmente simpático a los escuchas de la COPE. Veamos.

Un gobierno islamista, como un gobierno cristiano —y alguno de entre los más poderosos del mundo sólo ahora están dejando de ser un gobierno cristiano— son totalitarios si se acepta el más amplio sentido de la palabra, desde el momento en el que tratan de implantar como obligatorios puntos de vista religiosos sobre la realidad. Se trataría de gobiernos basados en el reconocimiento de un dios como el administrador máximo de la vida civil. Dado que dicho dios es un ser sobrenatural, es necesario que el gobierno sea llevado a cabo por oficiales a quienes se les concede la representación de la guía divina. Ya sean un mullah o el Papa.

Podría existir un término más adecuado para ese tipo de gobierno, por ejemplo «teocracia». Contra lo que sería un sistema totalitario estándar, una teocracia no basa el poder en el acceso a una verdad científica. En su lugar, se basa en la relación con el deseo de un Dios, la auténtica fuente de legitimidad en este caso. Donde la historia revela que la mayor parte de las teocracias son regímenes autoritarios que limitan la libertad, llamarles «totalitarismos» es quizás una simplificación que consagra una equivocación. Probablemente deberíamos ponernos de acuerdo en utilizar los términos de una forma que dignifique su significado. Lo sabemos bien en España, donde de un tiempo a esta parte se utiliza «fascista» como sinónimo de «persona que me molesta». La propia Arendt lo explicaba.

«Existe un acuerdo silencioso en la mayor parte de las discusiones políticas y científicas que consiste en que podemos ignorar las distinciones y proceder como si a cualquier cosa le pudieses llamar cualquier otra, y que las distinciones sólo tienen sentido hasta el punto en el que cada uno de nosotros tenemos derecho a redefinir los términos. Lo curioso es que llegamos a concedernos este derecho incluso cuando discutimos asuntos realmente importantes, como si todo lo que importase fuesen las opiniones. Términos como «tiranía», «autoritarismo» o «totalitarismo» simplemente han perdido su significado común, o hemos dejado de vivir en un mundo donde las palabras que tenemos en común han perdido su significado inequívoco. Estamos entonces condenados a vivir verbalmente en un mundo sin significados, donde nos concedemos los unos a los otros el derecho a restringirnos a nuestros propios significados, y nos exigimos sólo ser consistentes con nuestra terminología privada».

Quizás es sólo uno más de los asuntos que por haber existido Hitler y Stalin es imposible discutir ahora en contexto.

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Espiritual pero no religioso

«No entiendo a esos que dicen que son espirituales pero no religiosos. ¿Eso no es como ser sólo supersticioso pero sin lo que mola de la comunidad y los rituales?»

Visto en Pharyngula.

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Lunes, 6 de Abril de 2009

Ya que crees en Dios, cree en uno lo suficientemente machote

«Mi dios tiene un martillo, y al tuyo lo clavaron en una cruz. ¿Alguna pregunta?»

Visto en LOL god.

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Chimpancés equipados con GPS

Según un reciente descubrimiento, los chimpancés mantienen en mente un mapa geométrico de los alrededores del lugar donde viven, y son capaces de moverse de ubicación en ubicación en líneas prácticamente rectas. Christophe Boesch y Emmanuelle Normand investigan el comportamiento de primates para el Instituto Max Planck de Leipzig. Durante más de doscientos días y utilizando como ayuda el GPS, han estado siguiendo los movimientos de quince chimpancés por todo el Parque Nacional Tai de Costa de Marfil. «Lo fantástico de seguir a los chimpancés por todo el bosque es que necesitamos el GPS para seguirles. Obviamente los tíos saben adónde van».

Cada mañana los investigadores despiertan a un chimpancé y le siguen a lo largo de todo el día registrando su posición con el GPS hasta que echa a dormir, casi siempre en un nido diferente. En un sólo día descansan en hasta 15 árboles distintos, de los 12.000 que componen el parque, el cual tiene una extensión de 17 kilómetros cuadrados. «El estudio es posible porque la nueva tecnología GPS funciona a la perfección incluso en un bosque. Hace cinco años todo esto no era posible» explica Boesch.

Tras analizar los datos, concluyen que los animales eligen sus rutas utilizando un mapa mental construido sobre coordenadas geométricas, en lugar de recordar hitos sobre el terreno o caminos ya utilizados anteriormente. Mientras buscan frutas en los árboles, los chimpancés adultos se mueven en líneas rectas. Incluso el ángulo desde el que atacan el árbol depende de su localización actual. Los hitos sobre el terreno sólo empiezan a ser utilizados según se acercan a su destino.

Aún más fantásticas resultan las revelaciones de Paul Garber, antropólogo en la Universidad de Illinois. Del estudio Garber concluye que los chimpancés no van eligiendo la ruta paso a paso, sino que son capaces de planearla con anticipación.

Lo significativo es que muy probablemente los seres humanos son capaces de utilizar un sistema de navegación similar, dependiendo de cuál sea tu entorno, sólo que lo más normal es que no precisen de hacerlo. Si vives en una ciudad estás rodeado de carreteras y de edificios, y todos ellos sirven como hito a la hora de orientarte. Un pigmeo en un bosque tropical o un esquimal en el ártico, por ejemplo, no disponen de esos hitos. De ahí que sean capaces de orientarse utilizando medios mucho más sofisticados, tal y como hacen los chimpancés.

Visto en New Scientist desde Slashdot.

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Si nos cargamos el planeta, más nos vale que sea entero

«Hacia el año 2065, los bosques ya cubren sólo el 1% del planeta. No obstante insisten en alojar cerca del 50% de las especies vivas.»

Viñeta de Wulffmorgenthaler.com.

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Sábado, 4 de Abril de 2009

Rosario rima con ovario

Visto en Ethica more cybernetica. Compartido por Andrej Nicolás Hillebrand quien por cierto hoy cumple años. ¡Felicidades!

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¡Nadie espera a la inquisición española!

Para convertir algo como la Inquisición Española en algo gracioso, muy probablemente no hay otro remedio que tener el talento tan descomunal que tenían los Monty Python.

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Jueves, 2 de Abril de 2009

Lo más lógico es el Creacionismo, claro

«CREACIONISMO»

«Â¿Miles de millones de años más la selección natural? Imposible.»

«Â¿Seis días y un tío con barba mágica? ¡SÍ!»

Visto en LOL god.

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El 70% de los autobuses contienen publicidad engañosa

Lo digo como bióloga y como madre —¿como Ana Obregón?—

Cuando se trata de publicidad, es más fácil ofender a los ateos que a los religiosos. El famoso caso de la cría del lince es un magnífico ejemplo, pero no es el único.

Tal y como informa The Guardian, La AAS —Advertising Standards Agency, una especie de Autocontrol británica— ha decidido no intervenir en contra del eslogan utilizado por la contrapartida cristiana a los famosos autobuses ateos.

«Definitivamente Dios existe. Así que únete al Partido Cristiano y disfruta de la vida.»

Resulta que el Partido Cristiano de marras es un partido político real, de manera que sus anuncios son considerados «material electoral» y están fuera del alcance de la ASA.

Lo pintoresco es que la ASA ha recibido más de 1.000 quejas sobre el anuncio del Partido Cristiano, lo que le convierte en el cuarto anuncio que más quejas ha recibido desde que existe la agencia. La campaña del autobús ateo recibió poco más de trescientas. «La gente que se quejaba sobre el eslogan cristiano solía protestar por el hecho de que afirmar que Dios existe es publicidad engañosa porque no puede ser demostrado. Otros simplemente se han quejado de que el anuncio es ofensivo hacia los ateos».

Quizás lo interesante del caso es que esta dialéctica sobrepasa la que enfrenta a humanistas y religiosos, y alcanza el ámbito de la libertad de expresión. A Voltaire se le concede haber dicho aquello de «discrepo de lo que decís, pero defenderé con mi vida vuestro derecho a decirlo». Era cristiano, por cierto.

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Miercoles, 1 de Abril de 2009

Sobre la improbable equiprobabilidad de que se trate de gigantes o de molinos de viento

«Cuando te enfrentas a algo que pudiera ser bien un molino de viento, bien un gigante, ¿qué pregunta debes hacerte?»

«Hay quienes se preguntan, si no hacemos nada, si resulta ser un gigante diabólico, ¿nos podemos permitir estar equivocados? No dejan de ser el tipo de persona que se considera valiente y alerta.»

«Hay quienes se preguntan, si atacamos y la cagamos, ¿podemos pagar un nuevo molino de viento? Ésos son los que se consideran cautos, pragmáticos.»

«Aún hay quienes se preguntan, siendo el coste de estar equivocados tan alto en uno y otro caso, ¿no deberíamos primero averiguar si es un gigante o un molino de viento antes de actuar? Éstos son los que se consideran objetivos, sabios.»

«Una minoría, sin embargo, se pregunta, ¿no es el hecho de que estemos considerando como igualmente probable el que sea un molino de viento o un gigante la prueba de que estamos chalados?»

«Nadie sabe cómo se consideran éstos a sí mismos, porque son justo el tipo de gente a la que nadie invita nunca a una fiesta.»

Visto en Pharyngula.

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George Carlin y la ecología

El pasado domingo programaban en TVE1 una tonta comedia romántica protagonizada por Ben Affleck, Jennifer López y Liv Tyler. Nada destacable de no ser por la presencia del gran George Carlin en el papel de padre de Affleck, poco tiempo antes de dejarnos.

El primer videoclip que publiqué de Carlin ha sido retirado por YouTube seguramente por cuestiones de protección del copyright —¿Por qué el Papa nunca protesta por este tipo de protecciones y sí por las demás?—. De ahí que me haya propuesto a mí mismo que cada vez que YouTube me retire un videoclip de Carlin, publicaré otro todo lo inmediatamente que me sea posible.

Debajo, Carlin dando su particularísima opinión sobre la cuestión de la conservación del entorno. ¿Que nos vamos a cargar el planeta? Antes el planeta se nos carga a nosotros. Menudo es, el planeta. Al tiempo.

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El primer correo en cadena desde La media hostia

Sé lo que piensas cuando eres uno de los innumerables destinatarios de un correo en cadena con un adjunto para Powerpoint. Piensas que bastante tienes que utilizar ya el Office en el trabajo como para que encima te hagan abrirlo durante tus ratos de ocio. Piensas que los gatitos en realidad no te gustan tanto. Piensas que hay una gran diferencia entre que te guste la música clásica y te gusten los ficheros MIDI. Piensas que si existe el infierno, esperas que tengan preparado un caldero con el nombre de Jorge Bucay escrito. En general piensas muchas cosas, y casi ninguna de ellas buena.

Te ofrezco la posibilidad de resarcirte. Descarga la primera presentación para Powerpoint preparada desde La media hostia, con una buena ración de humor humanista con la que atormentar a tus amigos creyentes y asombrar a tus amigos ateos, y envíasela por correo electrónico a todos aquellos de tus contactos que tengas a mano. El tamaño del fichero es de sólo 208 KB. El primero que la reciba dentro de dos semanas con un «Fwd: FWD: Re: Fwd:» así de grande en el asunto del mensaje, que deje un comentario.

http://www.4shared.com/file/96180039/84b8df67/Dios_Existe.html

Martes, 31 de Marzo de 2009

Ateos por Jesús, de Richard Dawkins

El tipo de artículos que hacen de Richard Dawkins la máxima autoridad del humanismo actual. ¿Es Jesús un modelo ético válido para los ateos? Por supuesto que lo es. Probablemente no más que Thomas Jefferson, Martin Luther King Jr. o Mahatma Gandhi, pero sin duda tan válido como ellos. En este ensayo, Dawkins reconoce en las enseñanzas de Jesús el mensaje necesario para una sociedad mejor y más justa, aún laica, atea y racional, en realidad tal y como a los seguidores actuales de Jesús parecen no gustarles las sociedades. La traducción es de Ismael Valladolid, editor de La media hostia.

Richard Dawkins

El argumento, como una buena receta, tiene que ser cocinado despacio y con los ingredientes bien calculados de antemano. De momento, el título, un aparente oxímoron. En una sociedad donde la mayoría de los teístas son al menos declaradamente cristianos, las dos palabras son tratadas como sinónimos. La memorable reclamación del ateísmo de Bertrand Russell recibía el título de Por qué no son cristiano en lugar del probablemente más adecuado Por qué no soy teísta. Todos los cristianos son teístas, esto no es necesario acalararlo.

Por supuesto Jesús era teísta, pero esto es lo menos interesante que puede decirse sobre él. Era teísta porque en su tiempo todo el mundo lo era. El ateísmo no era una alternativa, incluso para alguien de pensamiento tan radical como Jesús. Lo interesante y remarcable de Jesús no era el hecho obvio de que creyese en el Dios de su religión judía, sino que se rebeló contra muchos de los aspectos incómodamente vengativos de su Yavé. Al menos en las enseñanzas que se le atribuyen, Jesús se demostraba partidario de la bondad, y fue en realidad uno de los primeros en hacerlo. Para todos los familiarizados con las crueldades tan a la manera de la Sharia que se cuentan en el Levítico o en el Deuteronomio, para todos los crecidos temiendo al Dios Ayatollah vengativo de Isaac y Abraham, el joven y carismático predicador que promovía el perdon generoso les habría parecido radical hasta la subversión. No resulta prodigioso que le crucificaran.

«Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente. Más yo os digo: No resistáis al mal; antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra; Y al que quisiere ponerte á pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa. Y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos. Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses.» —Mateo 5:38

Mi segundo ingrediente es otra paradoja que tiene origen en mi campo, el darwinismo. La selección natural es un proceso profundamente molesto, como el propio Darwin se encargó de remarcar.

«Â¿Qué libro escribiría un capellán del diablo sobre el trabajo torpe, derrochador, primitivo y horriblemente cruel de la naturaleza?» —Charles Darwin

No son sólo los hechos naturales, entre los que destacó el hábito de las larvas del meloncillo de alimentarse de cuerpos de orugas vivas. La propia teoría de la selección natural parece calculada para fomentar el egoísmo a expensas del bien público, la violencia, la calculada indiferencia al sufrimiento, la codicia a corto plazo a expensas de las previsiones a largo. Si las teorías cientificas pudiesen votar, la evolución con seguridad votaría republicano. Mi paradoja viene del hecho tan enfrentado al darwinismo, y que todos podemos comprobar entre nuestros seres cercanos, de que la mayoría de la gente es amable, generosa, compasiva, deseosa de ayudar. Buena. El tipo de persona de la que decimos «es un santo» o «es el buen samaritano».

El darwinista puede forjar explicaciones a la amabilidad humana, generalizaciones de los bien establecidos modelos de selección de clase y altruismo recíprico. El resultado benéfico de la teoría del gen egoísta, que pretende explicar cómo el altruismo y la cooperación entre animales individuales puede derivarse del comportamiento egoísta a nivel genético. Pero el tipo de gran amabilidad en humanos de la que hablo va mucho más allá. Es una auténtica perversión de cómo interpreta Darwin la bondad. Y si es una perversión, es justo el tipo de perversión que debemos promover y difundir.

Es una perversión del darwinismo porque en una población salvaje sería eliminada de inmediato por la selección natural. Es también, aunque no tenga espacio para entrar en detalles sobre este tercer ingrediente de mi receta, una perversión adicional a ese tipo de teorías racionales de la elección con la que los economistas explican el comportamiento humano como uno calculado para maximizar el beneficio propio.

Digámoslo más rotundamente. Desde un punto de vista darwinista, o meramente racional, la bondad en el ser humano es una simple idiotez. De nuevo, es justo el tipo de idiotez que debemos promover, y ese es el propósito de mi artículo. ¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo partimos de esa minoría de seres humanos amables a los que cada uno conoce e incrementamos su número, idealmente hasta que se conviertan en una mayoría de la población? ¿Podemos inducir a que la bondad se difunda como una epidemia? ¿Podemos empaquetarla de forma que se transmita por las futuras generaciones en una propagación vertical?

¿Tenemos algún ejemplo comparable, donde las ideas estúpidas hayan conseguido propagarse como una epidemia? Sí, por Dios. La religión. Las creencias religiosas son irracionables. Son entre idiotas y muy idiotas. Superidiotas. La religión lleva a gente en cualquier caso sensata al celibato en monasterios. O a estrellarse a sí mismo contra un edificio en New York. La religión motiva a la gente a flagelarse la espalda, o a prenderse fuego a ellos mismos o a sus hijas, a denunciar que sus abuelas son brujas o, en casos menos extremos, a permanecer arrodillados semana tras semana durante ceremonias estupefacientemente aburridas. Si es posible infectar a la gente con un tipo de estupidez tan dañina, infectarles con bondad debería ser un juego de niños.

Las creencias religiosas, desde luego, se difunden como epidemias y, de manera más obvia, pasan de generación en generación como tradiciones verticales y promueven comportamientos de irracionalidad peculiar. Podríamos no entender por qué los seres humanos se comportan de esa grotesca manera que llamamos religión, pero es un hecho que lo hacen. La existencia de la religión es una evidencia de que los seres humanos gustosamente adoptan creencias irracionales y las difunden, verticalmente en tradiciones pero también horizontalmente en epidemias evangelizadoras. ¿Puede esta susceptibilidad, esta palpable vulnerabilidad a la irracionalidad infecciosa, ser utilizada para un buen uso genuino?

Los humanos tenemos una fuerte tendencia a aprender de y a copiar a nuestros admirados modelos de comportamiento. Bajo las circunstancias adecuadas, las consecuencias epidémicas pueden ser dramáticas. Ya sea el corte de pelo de un futbolista, cómo se viste un cantante, los manierismos del presentador de televisión, todas son idiosincrasias triviales que se difunden a través de la población de una época como un virus. La industria publicitaria se dedica profesionalmente a la ciencia —o debería escribir arte— de lanzar epidemias meméticas y alimentar su crecimiento. El cristianismo en sí mismo fue difundido por los antecesores de la disciplina, originalmente San Pablo y posteriores clérigos y misionarios quienes consiguieron sistemáticamente incrementar el número de conversos a un ratio exponencial. ¿Podemos conseguir esa amplificación exponencial en el número de gente buena?

Esta semana tuve una charla pública en Edinburgo con Richard Holloway, antiguo obispo de esa bella ciudad. Holloway evidentemente supera el naturalismo que aún la mayor parte de los cristianos identifican con su religión. Se describe a sí mismo como un post-cristiano, o un «cristiano recuperado». Conserva su reverencia hacia la poesía de los mitos religiosos, algo suficiente para hacerle volver a la Iglesia cada semana. Durante nuestra discusión hizo una sugerencia que va al núcleo de lo que explico. Tomando prestado un mito poético del mundo de las matemáticas y la cosmología, describió a la humanidad como una «singularidad evolutiva». Quería decir exactamente lo mismo que intento yo en este ensayo, aunque lo hizo de forma diferente. La llegada de la bondad humana es algo sin precedentes en los miles de millones de años de historia evolutiva. Es probable que después de la singularidad que supone la aparición del homo sapiens, la evolución ya nunca vuelva a ser lo mismo.

No te ilusiones, igual que Holloway no lo hacía. La singularidad es un producto de la propia evolución ciega, no la creación de inteligencia alguna. Resulta de la evolución el hecho de que el cerebro humano, por las fuerzas de la selección natural, se haya expandido hasta un punto en el que, inesperadamente, se spuera a sí mismo y empieza a comportarse de manera insana desde el punto de vista de su propio gen egoísta. Esto resulta transparente si piensas en lo completamente antidarwiniano que resulta el uso de preservativos, separando el placer sexual de su función natural como propagador de genes. Menos obvio resulta pensar en la persecución artística o intelectual, desperdicio de un tiempo y energía que deberían estar siendo empleados en sobrevivir y reproducirse. Nuestro gran cerebro alcanza la capacidad sin precedentes evolutivos de predecir, de forma genuina, consecuencias a largo plazo distintas de las egoístas ganancias a corto. Al menos en algunos individuos, el cerebro se sobrepasa a sí mismo hasta el punto de comprometerse con la bondad, esa cuya existencia singular es la paradoja central de mi tesis. El gran cerebro humano se salta los mecanismos hacia la consecución de objetivos originalmente al servicio del gen egoísta y los divierte, o subvierte, o pervierte, desde el cometido darwiniano hacia otras tareas.

No soy ingeniero memético y tengo poca idea sobre cómo incrementar el número de seres humanos buenos y difundir ese meme por toda la pecera. Lo mejor que puedo hacer es ofrecer un eslogan molón. «Ateos por Jesús» queda bien en una camiseta. No hay un motivo evidente para elegir a Jesús como icono en lugar de otros grandes bondadosos de la historia como Mahatma Gandhi —la odiosa Madre Teresa no, por el amor de los cielos—. Creo que le debemos a Jesús el honor de haber separado su ética radical y original del sinsentido sobrenatural que inevitablemente le haría un hombre de su tiempo. Creo que el impacto oximorónico de ese «Ateos por Jesús» puede ser justo lo que necesitamos para iniciar la carrera hacia una sociedad post-cristiana necesariamente buena. Si jugamos bien nuestras cartas, puede que consigamos alejar a la sociedad de las tenebrosas regiones de su origen darwiniano hacia una nueva época amable y compasiva, más allá de la singularidad hacia un nuevo Siglo de las Luces.

Creo que si Jesús volviese a nacer vestiría esta camiseta. Resulta un lugar común suponer que si volviese hoy, se asombraría de lo que hacen en su nombre. Desde la Iglesia Católica hasta los fundamentalistas de la derecha religiosa. Es menos obvio pero aún plausible que a la vista del conocimiento científico actual, dejase de lado el oscurantismo sobrenatural. Probablemente su modestia le obligaría a darle la vuelta a la camiseta. Jesús para los ateos.

Visto en RichardDawkins.net.

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Lazos blancos contra el aborto

La libertad de expresión es sagrada. No confundir con la sagrada libertad de expresión, que suele llevar a sólo decir idioteces.

Viñeta de Rafa Vega Sansón para El Norte de Castilla.

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Islam y evolución

Curiosamente, o no, el adalid más significativo del Creacionismo actual es musulmán.

Se trata del millonario turco Adnan Oktar, quien suele escribir sobre la cuestión bajo el seudónimo de Harun Yahya. Recientemente ha ofrecido un premio de diez billones de liras turcas, nada menos que 6.200 millones de euros, a aquel científico que le presente un fósil determinante de alguna de las etapas intermedias del proceso evolucionario. Hace tres años, Oktar hubo publicado un libro gratuito llamado Atlas de la Creación, de más de 800 páginas, en el que registraba formas de vida que para él no hubieron evolucionado durante millones de años, refutando así pretendidamente las teorías de Charles Darwin.

Para Richard Dawkins el libro en cuestión es «ridículo e inane». Oktar no duda en afirmar sin embargo que Dawkins nunca le ha presentado ningún fósil en apoyo de la teoría darwinista. Tanto Oktar como Dawkins resultan ser millonarios, si bien el bueno de Richard pertenece a esa rara especie de millonarios con mejores cosas que hacer.

Para Oktar, el seguimiento científico que se le lleva siglo y medio dando a la teoría de la evolución constituye una «dictadura darwinista». Resulta cómico muchas veces registrar de quién y desde dónde se nos habla de dictaduras. Pero esa no es la cuestión ahora.

Resulta haber sutiles diferencias en la forma en la que musulmanes y cristianos se aproximarían al tema de la evolución. La edad del planeta, por ejemplo, resulta no ser una cuestión bloqueante para los musulmanes. Tanto en el Corán como en la Biblia se habla de la creación del mundo en seis etapas. Sólo que donde en la Biblia se habla de días, la longitud de esas etapas no está determinada en el Corán. El periodo queda definido en 32:5 como «un día en una medida que para ti serían miles de años» y en 70:4 como «un día medido como cincuenta mil años». Tal ambigüedad deja abierta la posibilidad de que La Tierra tenga la edad que los científicos la suponen y que eso sea compatible con la fe musulmana. Donde el Creacionismo cristiano habla de un planeta de sólo 6.000 años de antigüedad, aún un Creacionista musulmán no tiene problemas en aceptar un universo surgido hace miles de millones de años.

Y sin embargo, en el mundo cristiano la aceptación de la validez de la teoría de la evolución es muy diversa. La iglesia Anglicana hace ya tiempo que se reconcilió con Darwin. Lord Carey fue en su día clérigo anglicano, y no ha dudado recientemente en afirmar que los seculares hacen bien en criticar el Creacionismo, como debería criticarse cualquier otra pseudociencia. Reprocha también a los propios cristianos defender las interpretaciones bíblicas de la historia humana, y reconoce en Charles Darwin como «uno de los más grandes seres humanos jamás nacidos». La Iglesia Católica también reconoce que evolución y religión son compatibles. La tesis es defendida por el científico madrileño Francisco Ayala quien trabaja como biólogo en los Estados Unidos. En una conferencia recientemente celebrada en la Universidad Gregoriana Pontífica de Roma, Ayala explica las carencias del modelo del Diseño Inteligente. «El diseño de organismos no es el que cabría esperar si hubiese existido un diseñador inteligente, sino peor y mucho más imperfecto. Defectos, disfunciones, rarezas, desperdicio y crueldad pervierten el mundo viviente». Siempre que la Iglesia se acepta a sí misma como representante de una superstición, construir puentes entre religión y ciencia no es tan complicado.

Son las distintas iglesias protestantes americanas las que vienen desde hace ya más de un siglo batallando por eliminar la teoría de la evolución de las escuelas e intentar hacer dominante en toda la sociedad la idea Creacionista para explicar la historia del mundo. La presencia de Sarah Palin en las últimas elecciones norteamericanas nos ha avisado a todos de lo lamentable que llegaría a resultar que un creacionista se haga con la presidencia del país con los mejores y mejor pagados científicos del mundo, y también del peligro que sin duda supondría que un firme creyente en la valided de las profecías del Apocalipsis tenga el control de los misiles de la potencia mejor armada.

Curiosamente, en los Estados Unidos, un reciente estudio de la Pew Research Foundation concluye que de entre los que rechazan la teoría de la evolución, sólo un 14% lo hace porque considera que no existen evidencias suficientes.

Académicos musulmanes consideran a la evolución compatible con el Islam. El Dr. Israr Ahmed considera que el trabajo de Alá puede verse tras el funcionamiento de la evolución. El poeta y filósofo Mohammad Iqbal va más lejos y, tal y como suele tenerse la manía de hacer, llega a afirmar que en realidad la evolución ya fue explicada por Mahoma y figura en el Corán y en sus enseñanzas. Preocupa sin embargo la aceptación del Creacionismo en una civilización que estaba empezando a despertar a los beneficios de una cultura científica. Todo se verá empeorado tan pronto los musulmanes empiecen a notar el vínculo tan fuerte entre la aceptación de la teoría de la evolución y el ateísmo. Conociendo su fondo cultural, hay que tener la garantía de que eso supondría el abandono total de la interpretación científica del mundo y la vuelta a las explicaciones religiosas. Es justo el mecanismo que los creacionistas como Oktar están intentando activar.

Como en tantas otras ocasiones, probablemente lo mejor que los seculares podemos hacer es utilizar la mejor ciencia disponible evitando hacer evidentes sus consecuencias metafísicas. Así probablemente pueda evitarse el rechazo de la ciencia por parte de civilizaciones donde aún a ésta se la concede una importancia menor que a la religión. En realidad es así como lo enseñaba Charles Darwin. En su El origen de las especies, el libro que para Dawkins «hizo intelectualmente respetable ser ateo» no encontrarás una sola palabra sobre ateísmo.

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Viernes, 27 de Marzo de 2009

Feliz cumpleaños Richard Dawkins

Richard Dawkins, nacido en Nairobi, Kenia, es un biólogo británico, teórico evolutivo y divulgador científico. Dawkins cumple hoy los 68 años. Para quien el currículo educativo de alguien aún sirva para algo, cítese que Dawkins es catedrático por la Universidad de Oxford. Dawkins se hizo mundialmente conocido en 1976 tras escribir El gen egoísta, un libro en el que daba una explicación absolutamente revolucionaria del concepto de altruismo, uno que desde tiempos de Darwin parecía invalidar algunas de las tesis de la teoría evolutiva. Para Dawkins, los seres vivos son meros portadores de genes y, al reproducirse, un ser vivo no perpetúa su especie sino los genes que la componen. En El fenotipo extendido llega más lejos y afirma que los efectos fenotípicos derivados de la presencia de un gen no están limitados al cuerpo de un organismo sino que se extienden por el ambiente y hasta los cuerpos de otros seres vivientes. De un aspecto carismático y extremadamente amable, es conocido sin embargo por su vigorosa defensa de sus tesis ateas, humanistas y escépticas, hasta el punto de haber llegado a ser conocido como el «rottweiler de Darwin». Reconocido como la más notable de las cuatro cabezas del a veces llamado monstruo del nuevo ateísmo, junto con Harris, Dennet y Hitchens. Escribe recientemente su best-seller titulado El espejismo de Dios, probablemente el conjunto más accesible y mejor acabado de argumentos a favor del ateísmo, uno que recurre a razonamientos cotidianos y modernos y no le dedica una sola palabra a la metafísica.

Vayamos ahora a ver quién ocupa la otra esquina. Ray Comfort cumple este año los sesenta. Es un evangelista neozelandés quien, a pesar de no tener formación seria alguna en teología, ha escrito multitud de libros sobre el tema, y parece no dudar en considerarse a sí mismo el adalid de la lucha contra el nuevo ateísmo. Es fundador de Living Waters Publications, una tienda online que vende gospel tracts, a saber, pequeñas pegatinas con mensajes sacados de los evangelios con las que presumir de tu fe en cualquier situación diaria. Es también editor de pull the plug on atheism, un blog repleto de argumentos con los que replicar en esas discusiones entre ateos y creyentes que alegran tu hora del café en la oficina. Bien podría ser que el blog en cuestión sólo te sirviese para acabar odiando a quienes una vez fueron ídolos de tu juventud. En este caso a Kirk Cameron, buen amigo de Comfort. A quien después de esta explicación aún tenga dudas sobre el nivel intelectual y dialéctico de Comfort, su vieja proclama sobre el plátano como refutación del ateísmo le devolverá a la realidad.

He aquí que tal y como se cuenta en The Atheist Experience, Ray Comfort ha retado a Richard Dawkins a un debate. Algo así como si Eduardo Gómez le reta a Marc Gasol a una pachanga. O a un concurso de belleza. Por si acaso la oferta de un combate dialéctico de tamaña altura no resulta lo suficientemente motivadora, Comfort le ofrece a Dawkins 10.000 dólares. Olvidé quizás citar que tras haber escrito algunos de los títulos más populares de la literatura científica de las últimas décadas, a Dawkins se le puede considerar millonario. Una oferta de ese tipo es como presentarse en la puerta de Pachá con un Renault Clio y pretender que se suba alguna chica a dar un paseo.

«Es aún menos de lo que suelen ofrecerme por una conferencia en frente de una audiencia seria, y muchas veces la doy sin aceptar el dinero porque soy maestro y esa audiencia suele estar formada por estudiantes. Entiéndase que rechaze atravesar el Atlántico para debatir con un ignorante.» declara Dawkins.

Es la forma perfecta de tratar a los creacionistas. No es necesario debatir con ellos para humillarles. Gracias por todo Richard.

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