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Miercoles, 19 de Marzo de 2014

La dificultades de un Dios creador

William L. Craig es uno de los defensores de que el universo ha sido diseñado. En mi libro, “El diseño inteligente ¡vaya timo!” dedico algo de espacio al argumento kalam que él mismo ha defendido en sus obras.

Recientemente,  en un número de la revista Philosophy Now dedicado a Dios, ha aparecido un artículo de Craig donde da ocho razones para creer en Dios. En una de ellas, el señor Craig dice basarse en los trabajos de los cosmólogos y matemático Vilenkin, Guth y Borde. Según él,  en el teorema que presentan en su trabajo Inflationary spacetimes are not past-complete(1) se defiende que el universo tuvo que tener un principio. Lo primero que cabe decir es que el señor Craig no parece haber entendido dicho artículo. El propio Vilenkin, en una correspondencia mantenida con el físico Victor Stenger(2), niega que eso sea lo que su teorema dice. Según Vilenkin lo que dice su trabajo es que el universo tuvo que empezar a expandirse en algún momento determinado del pasado. Como se puede apreciar, eso es algo muy distinto a que el universo haya tenido un principio. Es más, ante la pregunta directa de si su teorema demuestra que el universo debió haber tenido un principio, Vilenkin responde categóricamente(2):

No. Pero demuestra que la expansión del universo sí debió tener un principio. Puedes evadir el resultado del teorema si postulas un universo que estuvo en contracción en un tiempo anterior.
Por lo tanto, estamos una vez más ante una argumentación pseudocientífica, se dice que la ciencia dice determinada cosa cuando en realidad no es así. No obstante, supongamos por un momento que Craig estaba en lo cierto. Entonces caben varias críticas a su postura. Por un lado, que algo tenga un principio, entendido como que empezó a existir en algún determinado momento del pasado, no implica que tenga que haber sido creado. Esto es un error muy extendido, se confunde el tener un principio, un origen, con el haber sido creado, se tratan ambos conceptos como casi sinónimos cuando en realidad no los son.

Aun así, concedamos también que el hecho de tener un principio es porque fue creado. En este punto Craig da una vuelta de tuerca más y afirma que la causa del universo, el ente creador del universo, debe ser un ser transcendental, inmaterial, una mente descarnada. Craig argumenta como sigue(3):

La causa del universo físico debe ser un ser inmaterial. Ahora, solo hay dos tipos de cosas inmateriales que podrían encajar en esa descripción: o un objeto abstracto como los números, o una mente descarnada. Pero los objetos abstractos no entran en relaciones causales con los objetos físicos. El número 7, por ejemplo, no tiene efecto sobre nada. Por lo tanto la causa del universo es una mente descarnada. Así de nuevo no solo nos vemos conducidos a una causa transcendente del universo sino a su Creador Personal.

Este tipo de argumentación, por llamarlo así, cae dentro de lo que he llamado el problema de la información(4). De forma resumida, la información, para ser almacenada, transmitida o para hacer algo con ella, necesita sí o sí de un soporte físico, por lo tanto una mente descarnada no puede almacenar ni tener información, y por lo tanto es imposible que sepa como hacer el universo pues por su propia naturaleza no puede contener nada de información.

Por otro lado, hablar de mentes descarnadas carece de sentido. La mente, con el conocimiento actual en la mano es algo que esta ligado al cerebro, es el producto del cerebro, cualquier neurólogo dirá esto, y esto es extensible no solo a la mente humana, sino a la mente o protomentes que pueden tener otros animales. Hablar de mente descarnada no es que sea una concepción falsa, es que es peor aún, ni siquiera parece tener sentido.

Otro problema añadido es que el señor Craig no explica como es que lo no-físico, lo inmaterial, puede actuar sobre lo material, sencillamente esto parece ser imposible, solo lo físico puede actuar sobre lo físico.

Por último, cabe señalar que el señor Craig tiene un problema filosófico tremendo y que parece obviar. Y es que el concepto de causa no tiene sentido aplicarlo como él lo hace. El concepto de causa es un concepto que tiene que ver con lo físico. Cuando hablamos de la causa de algo, estamos hablando de un evento que sucede en el tiempo y que tiene una determinada duración y que tiene como consecuencia, o al menos hasta ahora siempre ha tenido, otro evento determinado. ¿Cómo sacar el concepto de causa que es físico y aplicarlo en sentido metafísico? Afirmar que un ser inmaterial y transcendental es la causa del universo, es decir que ese ser llevó a cabo un acto creador. Un acto, una vez más, es algo que sucede en el tiempo y que tiene una duración determinada, algo que por la propia naturaleza del ser transcendente no puede ser, pues estaría fuera de todo espacio y tiempo. Así pues, lo que se está haciendo es despojar de la dimensión temporal al concepto de causa, y por lo tanto nos quedamos con un sin sentido. El concepto de causa no puede entenderse fuera del tiempo, por lo tanto decir que  "un ser divino, inmaterial y transcendente ha creado el universo", es como la frase "el coche desayunó un tazón de cereales", que serán gramaticalmente correctas, pero no es que sean falsas, es que, como ya he afirmado más arriba, es mucho peor, ni siquiera tiene sentido. 

Para pensar más:
Viernes, 14 de Febrero de 2014

La inmortalidad ¡vaya timo!


La genial serie de libros ¡Vaya timo! cuenta con un título maravilloso: La inmortalidad ¡Vaya timo!

En este libro podremos encontrar una reflexión amena, franca y racional de porque la creencia en la inmortalidad es algo sin sentido. Más que una apuesta por la desazón es una mirada sensata que invita a disfrutar la vida y que salvaguarda de los timadores que se lucran con base en esta idea.

Gabriel Capote, autor de esta obra responde a continuación una entrevista de Radio Campus. Compartimos esta entrevista.

Escrito por Luis Javier Capote Pérez

¿Cómo surge la idea de hacer un libro como "La inmortalidad ¡vaya timo!" (Laetoli)?

Casi todo el mundo tiene curiosidad respecto a qué ocurre después de la muerte, y esto es precisamente lo que ha incentivado la enorme cantidad de mitos y religiones que intentan dar respuesta a esta incógnita. No obstante, no todos los intentos de respuesta proceden de mitos y religiones. Ha habido alguna gente que ha intentado demostrar con argumentos supuestamente racionales y con evidencia, que hay un más allá. Ha habido fundamentalmente dos disciplinas encargadas de esto: la parapsicología y la filosofía. Quizás a algunas personas estos argumentos les parezcan convincentes. Mi intención en el libro ha sido evaluar con cierto detenimiento estos argumentos, y al final, concluyo que ninguno en realidad es muy contundente. Creo, en todo caso, que los argumentos filosóficos a favor de la inmortalidad tienen acaso más poder persuasivo que las supuestas pruebas procedentes de la parapsicología.
En mi caso, me considero una persona egoísta. No veo el egoísmo como un vicio; antes bien, considero que ser egoísta es una postura perfectamente racional y aceptable. Y, puesto que me preocupa tanto mi propio bienestar, tengo la inquietud de saber qué será de mí cuando llegue el momento de mi muerte. Hay muchas preguntas religiosas que el hombre se ha hecho: ¿de dónde venimos?, ¿existe Dios?, etc. Para una persona egoísta como yo, esas preguntas no son tan importantes como la pregunta central: ¿se acabará en un momento mi existencia? De ahí surge la idea para escribir este libro.


¿Es realmente un timo la inmortalidad o es simplemente una excusa para vender cierto tipo de productos en la forma de esperanza?

En todas las creencias, hay diversos grados de certeza. Yo estoy absolutamente seguro de que existo, por aquello que señalaba Descartes (pienso, luego existo). Yo estoy casi absolutamente seguro de que la Tierra gira alrededor del sol (pero, es posible que esté equivocado, pues un genio maligno puede estar engañándome). No estoy muy seguro de que haya habido una guerra de Troya; estoy casi absolutamente seguro de que Jesús no resucitó, y estoy absolutamente seguro de que los círculos cuadrados no existen. Pues bien, respecto a la inmortalidad, estoy casi seguro de que es un timo, pero dejo un espacio de duda. Creo que, para afirmar la existencia de algo, debe proveerse evidencia a su favor. Y, me temo de que no hay ninguna evidencia a favor de la inmortalidad. Ahora bien, el hecho de que no haya evidencia a favor de la existencia de algo no prueba que no exista. Pero, en virtud de la ausencia de evidencia, debemos tentativamente (nunca definitivamente) asumir su inexistencia. De manera tal que, hasta que no aparezca alguna evidencia significativa, debemos asumir que la inmortalidad es un timo.

Respecto a la venta de productos en forma de esperanza, creo que, en efecto, a veces la creencia en la inmortalidad funciona de esa manera. Aunque, para ser franco, creo que las personas que deliberadamente mienten y manipulan a los demás con creencias sobre la inmortalidad son minoría. Ciertamente, ha habido en la historia episodios tan lamentables como la venta de indulgencias por parte de la Iglesia Católica. Pero, honestamente, opino que la creencia en la inmortalidad es más bien espontánea en la mayoría de la gente, sin necesidad de que haya una elite de explotadores que se aprovechen de esto.


En algunos analistas se ha percibido la idea de una vida ultraterrena como una forma de controlar la vida terrena, en el sentido de una recompensa futura a cambio de pasarlas canutas en este valle de lágrimas ¿está de acuerdo con esta idea?


Ésa es la conocida tesis de Marx: la religión (y la creencia en la inmortalidad) es el opio del pueblo. De hecho, es la misma tesis de Diderot, Voltaire y otros grandes de la Ilustración: hubo una conspiración de sacerdotes que, con sus enseñanzas religiosas, lograban controlar al pueblo y los mantenía en condiciones de opresión. Yo creo que esta tesis no es muy adecuada. La creencia en la inmortalidad es mucho más compleja, y no obedece estrictamente a una conspiración de los sacerdotes. No dudo de que, en algún momento, algún obispo, rabino o mulá ha usado la amenaza del fuego infernal para controlar a su feligresía, pero creo que, aun sin esta amenaza, la gente igualmente creería en la inmortalidad. Por otra parte, no deja de ser cierto que en los países con mejores condiciones de vida en el mundo (Noruega, Dinamarca, Suecia, Japón), el número de personas que cree en la inmortalidad es cada vez menor.



La historia de la humanidad está llena de mitos en torno a la inmortalidad: desde el mito del retorno artúrico hasta el tratamiento criogénico de Walt Disney, pasando por la reencarnación ¿es un mito que se resiste a desaparecer? ¿hay siempre un espacio en nuestras cabezas para que anide el deseo de vivir eternamente o vivir más allá de la muerte?


Muchos psicólogos evolucionistas opinan que, en efecto, nuestro cerebro está programado para tener una tendencia a creer en la inmortalidad. Por razones evolutivas, tenemos una tendencia a atribuir agencia a fenómenos desprovistos de agencia. En la sabana africana, sobrevivían en mayor proporción aquellos homínidos que, ante una ráfaga de viento, o una sombra, o cualquier movimiento, huyeran. Esta tendencia, si bien propicia paranoias, también permite escapar frente a los peligros, especialmente de los depredadores. Y, en este sentido, tenemos la tendencia a atribuir agencia y propósito a fenómenos desprovisto de ello: vemos caras en las nubes, oímos voces en las olas del mar, etc. Ahora bien, el atribuir agencia termina por propiciar la idea de que existe algo que hace que las cosas inanimadas tengan vida propia, y ese algo es, por supuesto, el alma. Así, tenemos una tendencia natural a creer en las almas, y esto, eventualmente, conduce a las personas a creer en una forma de inmortalidad.

Además, la evolución también hizo que desarrollemos una capacidad para sentir empatía y colocarnos en la mente de los demás. De nuevo, en la sabana africana, los homínidos que lograsen anticipar lo que sus compañeros o algún depredador pensase, tuvieron más oportunidad de sobrevivir. Esta tendencia, eventualmente, conduce a la idea de que hay una misteriosa sustancia que permite a las personas salirse de su cuerpo y ocupar el cuerpo de los demás. Y, eventualmente, esta idea lleva a la conclusión de que la muerte del cuerpo no significa la muerte de la persona, pues esa misteriosa sustancia persiste.

De manera tal que la evolución ha hecho que tengamos una tendencia a creer en la inmortalidad. Ahora bien, esa tendencia es reversible con la educación. Nuestro cerebro nos condiciona a tener muchos sesgos y creer cosas irracionales, pero no nos impide del todo aplicar criterios de racionalidad y comprender que, aquello que muchas veces creemos por intuición, en realidad es erróneo.

Respecto al tratamiento criogénico de Walt Disney, en efecto, es un mito. Pero, no es un mito que otros personajes (entre ellos el popular jugador de béisbol Ted Williams) sí están congelados con técnicas criogénicas. La inmortalidad no es enteramente un timo, pues existe la posibilidad de que, en un futuro, los científicos puedan ofrecernos algún tipo de inmortalidad. Revivir a los cuerpos que ya se han descompuesto es prácticamente una misión imposible. Revivir a los cuerpos preservados es difícil, pero los científicos no desechan del todo esa esperanza. Ahora bien, hay más entusiasmo en otras alternativas. El científico Aubrey de Grey, por ejemplo, está trabajando duro para detener, e incluso, revertir, los procesos de envejecimiento, y esto, en teoría, podría suspender indefinidamente la muerte. Los científicos Raymund Kurzweil y Hans Moravec han planteado la posibilidad de que, en un futuro, nuestras mentes sean emuladas en un ordenador, y esto garantizará una forma de inmortalidad. El movimiento filosófico conocido como el ‘transhumanismo’ considera seriamente estas alternativas. Y, si bien por ahora son ciencia ficción, tienen un mayor halo de plausibilidad que las fantasías tradicionales de la religión. Lamentablemente, por cuestiones de espacio, no pude discutir en el libro las promesas científicas respecto a la inmortalidad, pero es un tema que no debe descuidarse.


¿Qué le diría a aquellas personas que leen esta entrevista para animarles a leer el libro?

Les diría que es un libro escrito por un filósofo, pero dirigido a todo tipo de gente. No hay tecnicismos, ni argumentos complicados. Hay un recorrido por apariciones fantasmales, sesiones de médiums, supuestos casos de reencarnación, experiencias cercanas a la muerte, y otras cosas que, seguramente los jóvenes han visto en la televisión, pero que tienen buenas explicaciones racionales. Hay, además, preguntas más intrigantes como, por ejemplo: ¿cómo puedo estar seguro de que la persona que va al cielo (o al infierno) es la misma persona que vivió en la Tierra? Y, también, trata de ofrecer alguna perspectiva de madurez respecto a cómo podemos vivir tranquilamente sin tener que creer en la inmortalidad.

Las preguntas respecto a la inmortalidad han mortificado a mucha gente desde los inicios de nuestra especie. En el libro, trato de presentar con humor y sencillez un tema que genera muchas inquietudes.


La colección ¡Vaya timo!

La colección de Editorial Laetoli consta hasta el momento de los títulos siguientes:

1. El creacionismo ¡vaya timo! - Ernesto Carmena. 

2. Los ovnis ¡vaya timo! - Ricardo Campo.

3. La sábana santa ¡vaya timo! - Félix Ares.

4. El yeti y otros bichos ¡vaya timo! - Carlos Chordá.

5. La parapsicología ¡vaya timo! - Carlos J. Álvarez.

6. Las abducciones ¡vaya timo! - Luis R. González.

7. El psicoanálisis ¡vaya timo! - Carlos Santamaría y Ascensión Fumero.

8. Los vampiros ¡vaya timo! - Jordi Ardanuy.

9. La religión ¡vaya timo! - Gonzalo Puente Ojea.

10. La conspiración lunar ¡vaya timo! - Eugenio Fernández Aguilar.

11. El tarot ¡vaya timo! - Javier Cavanilles.

12. La homeopatía ¡vaya timo! - Víctor-Javier Sanz.

13. Las brujas ¡vaya timo! - Manuel Bear.

14. Las pseudociencias ¡vaya timo! - Mario Bunge.

15.Los productos naturales ¡vaya timo! -  J. M. Mulet.

16. La inmortalidad ¡vaya timo! - Gabriel Andrade.

17. El nacionalismo ¡vaya timo! - Roberto Augusto.

18. La acupuntura ¡vaya timo! - Victor-Javier Sanz.

19. El posmodernismo ¡vaya timo! - Gabriel Andrade.

20. El diseño inteligente ¡vaya timo! - Ismael Pérez Fernández.
Miercoles, 5 de Febrero de 2014

Una introducción al método científico

Aquí os traigo un vídeo realizado por José Manuel Goméz miembro del grupo de investigación de procesamiento del lenguaje y socio también de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento científico. El vídeo está muy bien y sirve para acercarse a esa cosa llamada ciencia:

Martes, 4 de Febrero de 2014

Los Chemtrails en Escépticos en el Pub

Miercoles, 29 de Enero de 2014

Debatiendo si el universo tiene algún propósito

Como probablemente ya sabréis, recientemente ha sido publicado El diseño inteligente ¡vaya timo! Para los que se hayan leído el libro, o para abordar cuestiones que han quedado fuera de él, voy a ir utilizando distintas entradas del blog. La de hoy es un debate entre Deepak Chopra y Richard Dawkins. Las cuestiones que se les plantean son varias, entre ellas, si el universo tiene un propósito. Esta cuestión muy ligada con la de si el universo ha sido diseñado, os dejo con el debate:

Jueves, 23 de Enero de 2014

Primer café con un ateo

Este miércoles tuve la oportunidad de participar en el programa "El Primer Café" en donde pude hablar brevemente sobre el activismo ateo, el escándalo del momento en Colombia: La Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, y despejando algunas dudas que muchas personas tienen sobre los ateos y el ateísmo en general. Espero que sea de su agrado.


Miercoles, 22 de Enero de 2014

El diseño inteligente ¡vaya timo! en Radio5

Como probablemente ya sabéis casi todos, hace unas semanas, salió publicado mi primer libro, El diseño inteligente ¡vaya timo! Para los indecisos que no sepan si hacerse con un ejemplar os dejo con esta breve reseña que salió en el programa Entre probetas de RNE Radio5. Espero que os anime a leerlo:
Miercoles, 15 de Enero de 2014

El diseño inteligente ¡vaya timo!

Lunes, 13 de Enero de 2014

Pensando críticamente: "economía y pseudociencia"

Aquí tenéis el podcast de Pensando Críticamente. En esta ocasión hemos hablado con Jose Luis Ferreira autor del libro "Economía y pseudociencia. Crítica a las falacias económicas imperantes". Con él hablamos del estatus de la economía como ciencia, y de la pseudociencia que podemos encontrar disfrazada de economía. Espero que os resulte interesante.

Os podéis suscribir al podcast de diferentes maneras: a través de iTunes, o en Yahoo, o directamente a su feed o con iGoogle.

Jueves, 9 de Enero de 2014

Reseña de "Economía y pseudociencia" de José Luis Ferreira

La economía, por desgracia, está de moda, y digo por desgracia, porque la situación del país es lamentablemente la que es. Las crisis hacen que a todos se nos dispare el interés por la economía, pero deberíamos tener cuidado, pues no todo lo que parece economía en realidad lo es.

José Luis Ferreira nos alerta en este pequeño libro sobre esos cantos de sirena que se disfrazan de economía, y que en realidad, podemos decir junto con él que son "las falacias económicas imperantes". Jose Luis nos presenta algunas de esas falacias, quizás las más oídas y cacareadas. El libro es un toque de atención, una llamada a nuestro pensamiento crítico, a que no nos dejemos llevar por esos discursos que nos gustan porque coinciden con nuestras preferencias ideológicas. A este respecto nadie se queda a salvo, las falacias se encuentran en cualquier punto del espectro político. Si tuviera que resumir las críticas que realiza el libro lo haría de la siguiente forma, esas "falacias imperantes" se producen principalmente por:


1.- Porque no pensamos con cuidado. La inmensa mayoría de las veces no tenemos en cuenta todas la variables que deberíamos, y algo que parece razonable puede muy bien no serlo cuando se introducen todas esas variables que nos hemos dejado fuera.

2.- Que algo suene coherente y plausible no significa que en realidad funcione y que el resultado sea el que esperamos.

En estos dos puntos se resume porque aceptamos y creemos esos discursos que se disfrazan de análisis económico cuando en realidad no lo son. Por un lado nos resultan coherentes y plausibles, por otro son sencillos(ya que no tienen en cuenta todas las variables) y resultan fáciles de entender.

Un libro que, con la que está cayendo, se agradece y mucho. Es corto, agradable de leer y sencillo de entender, el problema es que cuando llegas al final te quedas con ganas de más. No obstante, el libro cumple su objetivo, la próxima vez que leas sobre lo que algunos dicen que hay que hacer o no hacer, a buen seguro que andes con más ojo antes de aceptar lo que te dicen a pies juntitas.

Os dejo con un entrevista que hicieron al autor en el Canal 24h apropósito del libro:

Martes, 7 de Enero de 2014

Nueva convocatoria de Escépticos en el pub 11-01-2014

Recién estrenado el 2014, Escépticos en el Pub(Madrid), vuelve a la carga.  En esta ocasión el ponente será José Luis Ferreira, el cual es Doctor en Economía por Northwestern University y en la actualidad es Profesor Titular en el Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid. También ha trabajado en la Universidad de Pennsylvania, en el Instituto Tecnológico Autónomo de México y en Chapman University. Sus áreas de investigación incluyen la Teoría de Juegos, la Microeconomía, la Economía Experimental y la Metodología, temas sobre los que dirige proyectos de investigación y publica regularmente artículos en las revistas académicas internacionales. Es, además, miembro de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, ARP-SAPC. Y además autor del libro de reciente publicación "Economía y pseudociencia. Crítica a las falacias económicas imperantes". El propio José Luis nos resume su charla como sigue:

La charla versará sobre cuatro aspectos que distorsionan, por decirlo suave, la realidad de la investigación económica. Uno es la manera en que cualquier discurso aparentemente coherente pasa a ser creído sin más crítica por una parte de la sociedad por motivos seguramente ideológicos. El segundo aspecto se refiere a la toma de decisiones de políticas económicas por los poderes públicos que no se basan en evidencias o que son directamente contrarias a ella. En tercer lugar se muestra la metodología científica que hay detrás de la Economía académica y de la que carecen las ideas económicas que no tienen cabida en ella. Finalmente se ofrecerán algunas aclaraciones sobre dónde está la ideología en la Economía.

El evento tendrá lugar el próximo sábado día 11 de enero a las 19:30h, y se celebrará, como viene siendo habitual, en el Irish Corner. Como de costumbre la entrada es completamente gratuita.

Lunes, 30 de Diciembre de 2013

La navidad según Sheldon Cooper

Sheldon Cooper es un personaje del serie The Big Bang Theory. Digamos que Sheldon es un poco peculiar. Entre muchas de sus peculiaridades está la tendencia que tiene a decir la verdad sobre costumbres sociales que a nadie le gusta escuchar. La navidad, claro está, no se escapa de ese ojo crítico de Sheldon, dando lugar a situaciones graciosas. Lo interesante es que en realidad muy equivocado no parece que ande:

Lunes, 9 de Diciembre de 2013

#NoSinEvidencia


La evidencia científica es uno de los pilares sobre los que se asienta la medicina moderna. Esto no siempre ha sido así: durante años, se aplicaron tratamientos médicos sin comprobar previamente su eficacia y seguridad. Algunos fueron efectivos, aunque muchos tuvieron resultados desastrosos.
Sin embargo, en la época en la que más conocimientos científicos se acumulan de la historia de la humanidad, existen todavía pseudo-ciencias que pretenden, sin demostrar ninguna efectividad ni seguridad, pasar por disciplinas cercanas a la medicina y llegar a los pacientes.

Los firmantes de este manifiesto, profesionales sanitarios y de otras ramas de la ciencia, periodistas y otros, somos conscientes de que nuestra responsabilidad, tanto legal como ética, consiste en aportar el mejor tratamiento posible a los pacientes y velar por su salud. Por ello, la aparición en los medios de comunicación de noticias sobre la apertura de un proceso de regulación y aprobación de medicamentos homeopáticos nos preocupa como sanitarios, científicos y ciudadanos, y creemos que debemos actuar al respecto. Las declaraciones de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asegurando que “no todos los medicamentos homeopáticos tienen que demostrar su eficacia” y que “la seguridad no se tiene que demostrar con ensayos clínicos específicos” no hacen sino aumentar nuestra preocupación.
Por lo tanto, solicitamos:
  1. Que no se apruebe ningún tratamiento que no haya demostrado, mediante ensayos clínicos reproducibles, unas condiciones de eficacia y seguridad al menos superiores a placebo. La regulación de unos supuestos medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica es una grave contradicción en sí misma y debe ser rechazada. Si no está indicado para nada ¿para qué hay que darlo?.
  2. Que la AEMPS retire de la comercialización aquellos fármacos, de cualquier tipo, que pese a haber sido aprobados, no hayan demostrado una eficacia mayor que el placebo o que presenten unos efectos adversos desproporcionados.
  3. Que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y el resto de autoridades sanitarias persigan a aquellas empresas que atribuyen cualidades curativas o beneficiosas para la salud a sus productos sin haberlo demostrado científicamente.
  4. Que el Consejo General de Colegios de Médicos de España / Organización Médica Colegial, en cumplimiento del artículo 26 del Código de Deontología Médica, desapruebe a los facultativos que prescriban tratamientos sin evidencia científica demostrada.
Martes, 26 de noviembre de 2013

"El escéptico" cumple 15 años

En 1998 veía la luz el primer número de la revista El escéptico. A día de hoy sigue siendo la única revista en español dedicada al fomento de la razón y la ciencia. Este año la revista cumple 15 primaveras, lo cual no es precisamente poco para una revista que refuta, y crítica con dureza, pseudociencias de todo índole así como creencias dispares. El escéptico está editada por ARP-SAPC. Han sido 15 años de duro trabajo, defendiendo la razón, la ciencia e intentando divulgar el pensamiento crítico. Esperamos que sean muchos más.

Si no conocéis la revista, desde aquí podéis descargados completamente gratis números anteriores de la misma. Si ya la conocéis y queréis estar al día siguiendo su publicación podéis suscribiros(24,85Euros por tres número) a ella. Para ello tenéis que enviar un mail solicitándolo a suscripciones-elesceptico@escepticos.es.

Desde aquí solo podemos dar las gracias y seguir animando, a que sigan así, a todos lo que han hecho este logro posible.
Lunes, 25 de noviembre de 2013

Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo

Antes de nada, conviene decir que el libro hay que leerlo con mucho cuidado, entiéndase, leerlo con una buena dosis de escepticismo. El autor arremete contra los medios de información de masas y como estos, por sus intereses y por su propio mecanismo, acaban por informar solo de parte de los hechos, o como se usa un determinado lenguaje para narrar determinadas noticias y no otras, o incluso a veces la invención de alguna que otra noticia, todo ello acaba consiguiendo formar una opinión sesgada en el lector.

Vaya por delante que coincido con la tesis general del autor. Hay determinados factores que influyen en la publicación de las noticias, desde la misma publicidad que hay en el medio de comunicación, a los intereses e ideología del mismo, factores que inducen a la desinformación más que a la información.

Ahora bien, el propio autor cae en algunas de las cosas que denuncia. Por ejemplo, nos pone en guardia sobre los "analistas", advirtiendo que cuando en una noticia se dice algo del estilo "los analistas sostienen que..." debemos ponernos en guardia, ¿quienes son esos analistas en base a que dicen lo que dicen? El autor argumenta que "los analistas", están al servicio de los intereses del medio de comunicación, por lo que sus juicios y valores deben ser sometidos al más duro escepticismo cuando no incredulidad. El problema es, que en otras partes del libro él mismo cae en lo que denuncia, haciendo referencia a "analistas comprometidos", da la sensación de que los analistas que coinciden con su ideología son los que hacen bien el trabajo y los otros no.

En la denuncia de lo sesgado o equivocado de algunas noticias, contrapone lo que dicen unos medios(de masas) a lo que dicen otros(alternativos), pero como lector a uno le surgen dudas, de acuerdo que no podemos fiarnos acríticamente de los medios de masas, ¿pero los alternativos no responden también a determinadas ideologías? ¿No deberíamos desconfiar igualmente de unos y de otros? El autor pide paciencia y compresión con los errores de los medios alternativos, pero en los de masas, según lo expone, no parece que se cometan errores sino que todos sus equivocaciones se deben a interese, ideología, etc. uno no deja de tener la sensación de que se está usando una doble vara de medir.

En resumen, el libro es muy recomendable, a pesar de las críticas que se le pueden hacer, considero que la denuncia del autor está bien encaminada, y que debemos ser conscientes de que no nos llega toda la información relevante, o nos llega de forma sesgada, pensar que estamos informados por el mero hecho de leer el periódico o ver el telediario, es un error. Error que solo puede solucionarse afilando tu propio escepticismo y poniéndote manos a la obra para procurar estar mejor informado por tu propia cuenta y riesgo.


Lunes, 11 de noviembre de 2013

Pensando críticamente: Antenofobia

Ya está disponible la última entrega de Pensando Críticamente. En esta ocasión entrevistamos a Alberto Nájera, ponente del Escépticos en el Pub del pasado fin de semana. Con él hablamos de la antenofobia, de la dificil situación de las personas que tienen una sitomatología que creen está causada por la radiación de emiten las antenas. Una conversación ciertamente didáctica.
Martes, 5 de noviembre de 2013

Los alimentos ecológicos a debate

Os traigo un debate que aconteció el pasado mes de marzo, en él, participo, entre otros, JM Mulet autor de "Los productos naturales ¡Vaya timo!" y compañero en ARP-Sociedad para el Avance del pensamiento Crítico.

Al principio del debate, el presentador intenta fijar el debate en saber si los alimentos ecológicos son más saludables y de mejor sabor que los convencionales, pero los contertulios se van por las ramas, a excepción de Mulet que es el único que aborda dicha cuestión. Que los alimentos ecológicos sean más o menos saludables, o más o menos ricos nutricionalmente, es una cuestión científica, no es política, ni económica.

Pronto se aprecia que como han dicho al inicio, detrás de la alimentación ecológica hay más ideología que ciencia, de hecho, los contertulios rápidamente se dirigen a la arena política y económica, y cuando intentan hablar de ciencia, dicen autenticas barbaridades, barbaridades que hablan por si mimas y que Mulet señala convenientemente. Os dejo con el debate:

Lunes, 4 de noviembre de 2013

Este sábado, antenofobia en Escépticos en el Pub

Este próximo sábado 9 de noviembre, volveremos a tener un nuevo Escépticos en el Pub. En esta ocasión el ponente será Alberto Nájera, físico y doctor en Física por la Universidad de Salamanca, doctorado en Neurociencias. Profesor Contratado Doctor del área de Radiología y Medicina Física en la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla - La Mancha. Desde 2009 desarrolla un proyecto de investigación financiado por la Junta de Comunidades de Castilla - La Mancha en el que está midiendo la radiación de radiofrecuencia que recibe la población albaceteña.

Alberto nos expone una breve presentación de su charla:
Hace años fueron las líneas de alta tensión, después las antenas de telefonía y ahora los chemtrails, las redes WiFi o los nuevos contadores de la luz. Al parecer las cosas que ciertas personas creen que son peligrosas para su salud y lo que verdaderamente puede matarles, son cosas muy diferentes. El problema es que esa creencia, acompañada en algunos casos con manifestaciones sintomáticas importantes, se suele sustentar en abundante información que obtienen a través de Internet, pero que no es analizada con el más mínimo espíritu crítico ni conocimiento básico, ni interés por tenerlo. Atacan a cualquiera que cuestione esas creencias o que tire por tierra los argumentos, muchos nefastos y sencillos a más no poder, sobre las causas y efectos de la exposición a esos agentes que les perturban y les quitan el sueño. Cuestionan a científicos que, según ellos, estamos vendidos a las empresas causantes de esta contaminación pero caen en las garras de abogados y médicos que se aprovecharán de su afección despiadadamente al módico precio de 250€ por consulta pero, eso sí, altruistamente... En la charla me centraré en la fobia a las antenas o, más en general, a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia. El objetivo es proporcionar los conocimientos físicos básicos sobre radiaciones electromagnéticas y su interacción con el cuerpo humano.

El evento, como ya es costumbre, se celebrará en el Irish Corner a las 19:30h. Solo recordar que es totalmente gratuito, pero se agradece que se realice alguna consumición para que el pub esté contentos con nosotros, y así podamos seguir contando con un local para realizar los Escépticos en el Pub.

Jueves, 31 de Octubre de 2013

Cuando los demonios no existen

Se acerca otro Halloween y entre decoraciones de calabazas, arañas y murciélagos se pueden oír algunas voces que satanizan, literalmente, esta celebración. Muchos fundamentalistas cristianos alegan que detrás de Halloween está el mismo Satanás y han hecho curiosas campañas para que los niños no participen en esta fecha. Por ejemplo, el pastor evangélico Dawlin Ureña, famoso por sus “curiosas” declaraciones en internet afirmo: “En realidad la celebración llamada Halloween es el día más satánico en el calendario pagano. Ningún cristiano debe participar en la celebración de las actividades llevadas a cabo ese día. […]Durante la celebración de Halloween, los niños se visten de brujas, duendes, fantasmas, pequeños demonios, y adivinos. Todos estos son representantes del reino de las tinieblas”.

Las brujas, fantasmas y demonios existen en las mentes nubladas en lugar de la realidad. A medida que la ciencia ha avanzado hemos podido comprender que estos seres que tanto asustan a algunos creyentes son tan solo seres imaginarios.

¿Qué tienen en común una lombriz solitaria, un hongo del centeno y el virus de la rabia con las presuntas posesiones demoníacas, las brujas y los vampiros? Al parecer nada. Pero nuevamente encontramos que en el desconocimiento del mundo natural se encuentra una de las razones de porque se cree en lo sobrenatural.

En 1692, en la ciudad de Salem, Massachusetts, un grupo de niñas comenzaron a comportarse de manera extraña. Lloraban, se quejaban de dolores extraños y andaban a cuatro patas. Una de ellas mencionó que estaba bajo el hechizo de una bruja. Tras un interrogatorio se acusó a una esclava de la isla de Barbados. Era fácil para los blancos cristianos afirmar que las prácticas culturales y religiosas de las personas esclavizadas desde África eran demoniacas (¡Lástima que no opinaron lo mismo de la esclavitud!). Luego acusaron a una señora que no era querida por la comunidad y a una prostituta. Lo que vino después fueron ahorcamientos y quemas por ser brujos o brujas. En su momento culminante 200 personas terminaron pagando con sus vidas al ser acusados de brujería.

Centeno con cornezuelo
Pero a pesar de todas las ejecuciones nunca hubo una bruja. La respuesta a los extraños síntomas se pueden encontrar en el hongo Claviceps purpurea que afecta al centeno. El centeno era parte importante de la alimentación de los habitantes de Salem y este hongo microscópico genera toxinas que afectan al sistema nervioso. Una de las toxinas es la ergotamina, que provoca alucinaciones, visiones, insensibilidad cutánea y alteración de las extremidades del cuerpo. La ergina y la ergonovina son similares al ácido lisérgico (LSD) y actúan como alucinógenos. Otro tóxico es la cerealina que provoca cambios en los ciclos reproductores y trae como consecuencia abortos. Los abortos espontáneos fueron considerados obra del demonio por personas como el mismo papa Inocencio VIII. La enfermedad que estaba detrás de los síntomas que se adjudicaban a la brujería hoy se conoce como ergotismo.

Mucho antes, en 1486 apareció el libro “Malleus maleficarum” escrito por dominicos. El libro fue adquirido por el Santo Oficio en su pía labor de eliminar la brujería del mundo cristiano. En este libro se dan como ciertos los relatos de que las brujas vuelan en escobas, se comen a los niños pequeños, causan tormentas de granizo y echan a perder las cosechas. ¿Cómo podría de otra manera llegar una plaga a un cultivo o caer una granizada, a no ser por la brujería?

Los juicios por brujería eran todo menos justos. Tan solo una acusación bastaba para que alguien fuera procesado. Si la persona no confesaba se consideraba que el diablo estaba muy aferrado a ella. Pero la inquisición encontró en la tortura la herramienta para lograr la confesión. Cuando por la desesperación la acusada confesaba, debía luego incriminar a otra persona. Así se iniciaron cacerías de brujas que no fueron más que asesinatos fomentados por la ignorancia, el fanatismo y la envidia de vecinos celosos.
La Iglesia Católica tiene gran culpa de estas masacres en haber creado la inquisición y haber mantenido estas supersticiones, al extender creencias irracionales en demonios, espíritus y en el diablo (¡Y mantiene aún sacerdotes exorcistas!). Fue el papa Inocencio VIII quien en una bula de 1484 declaró: “Ha llegado a nuestros oídos que miembros de ambos sexos no evitan la relación con ángeles malos, íncubos y súcubos, y que, mediante sus brujerías, conjuros y hechizos, sofacan, extinguen y echan a perder los alumbramientos de las mujeres”

Infortunadamente hay personas que todavía hoy creen en posesiones demoniacas. Incluso hay pastores y sacerdotes que se autodenominan como exorcistas. Muchos de estos que afirman estar poseídos si lo están, pero por gusanos de tenia o solitaria que han migrado al cerebro. Una vez alojados allí el cuerpo lucha contra los parásitos rodeándolos de una capa de calcio. Las estructuras calcificadas producen convulsiones que en regiones pobres de Latinoamérica, Asia y África son interpretadas como posesiones demoniacas. Un examen con un tomógrafo suele mostrar la verdadera causa: Neurocisticercosis.

Pero las prédicas sobre posesiones demoniacas son un negocio rentable. La Iglesia Universal del Reino de Dios, conocida por su lema “Pare de sufrir” predica constantemente sobre los demonios y su relación con las enfermedades tanto físicas como mentales. Hablan incluso de demonios de pereza, de mal genio o de pobreza. Sus pastores practican exorcismos con frecuencia mientras cobran el diezmo. Las prácticas de esta iglesia han dejado a su líder y fundador, el obispo brasileño Edir Macedo con una fortuna de 950 millones de dólares.

La noche de Halloween no quedaría completa sin los vampiros. La fobia a la luz y el agua (fotofobia e hidrofobia respectivamente) así como el aterrador impulso de morder de los acusados de vampirismo no fue más que el resultado de epidemias del virus de la rabia. Un virus de la familia Rhambdoviridae que causa encefalitis (inflamación del encéfalo). El neurólogo Juan Gómez-Alonso encontró que en el siglo XVI, cuando se reportaron los fenómenos de vampirismo en los Balcanes y Hungría había también una epidemia de rabia en perros, gatos y lobos. En tiempos donde no se conocían los virus y todo se explicaba achacándolo a Dios o al Demonio no era difícil que se creara una explicación de orden sobrenatural.

El personaje de Drácula está inspirado en la figura histórica del príncipe rumano Vlad II, quien nunca bebió la sangre del cuello de sus víctimas. En realidad era un gobernante cruel y despiadado que empalaba a sus víctimas en campo abierto. La muerte por empalamiento era dolorosa y sangrienta y el efecto psicológico sobre sus súbditos y enemigos era tal como para mantener su poder intacto.

Estudios recientes han confirmado que los movimientos del indicador de la tabla ouija o de las varitas de radiestesia se deben a movimientos involuntarios de los participantes. Los movimientos de las mesas en las que se reunían los practicantes del espiritismo eran causados también por ellos mismos de manera inconsciente.

Grupos de escépticos y racionalistas en varias partes del mundo han expuesto a médiums y espiritistas como estafadores. Afortunadamente la era de Internet ha puesto una gran cantidad de información al público para desenmascarar a farsantes como Uri Geller y similares.

Una buena cuota del mantenimiento de la superstición la tienen los sacerdotes y pastores que predican en la existencia de demonios y aconsejan exorcismos. Con gran asombro encontré en junio de este año una declaración del sacerdote católico Gabriele Amorth quien dijo que: “La gente piensa que es un libro inofensivo para los niños, pero es magia, y la magia lleva al mal. En los libros de Harry Potter la labor del diablo es astuta y sutil, en ellos emplea sus poderes extraordinarios, la magia y el mal"
Es totalmente absurdo y ridículo creer semejante tontería. Harry Potter es maravilloso como literatura. Obviamente nadie con un intelecto sano creería que en el mundo real puedan ocurrir cosas mágicas y sobrenaturales.

Para personas como el padre Amorth, o Dawlin Ureña, aún no les ha amanecido. Sus mentes están nubladas en los tiempos de los vampiros en los Balcanes, en el de las brujas de Salem, en el que los virus y las enfermedades neurológicas no existían.

Los pastores fundamentalistas se remiten a la Biblia no solo para rechazar Halloween sino para  sostener que las brujas y espíritus existen. Sin duda mencionarán las prohibiciones del Antiguo Testamento (Deuteronomio 18:11) o los relatos en que Jesús expulsó demonios (Marcos 5: 1-18). Pero el que la historia este relatada en la Biblia no la hace más verídica que los relatos de los vecinos de Salem o los del Malleus maleficarum. Sin salirnos de los evangelios encontramos en Mateo 4:8-10 un relato en el que el demonio lleva Jesús a lo alto de un monte para que pueda divisar todos los reinos del mundo. Allí el Diablo lo tienta ofreciéndole todos esos reinos si Jesús lo adorase. Cosa realmente absurda porque por un lado por muy alto que sea el monte no podría divisar más allá de unos cientos kilómetros, y por otra parte, la Tierra es redonda, razón por la que sería imposible divisar todos los reinos de la Tierra. Así qué ¿cómo tomar por cierto un libro que contiene errores tan enormes?

El origen en la creencia en el diablo hay que remontarla en el antiguo Israel, en el que para pesar de los fundamentalistas, no fue monoteísta desde sus orígenes. Los primeros adoradores del dios Yavhé eran henoteístas. Es decir, creían que existían otros dioses pero Yahvé era el principal dentro de un panteón. Incluso Yavhé tenía una esposa o consorte denominada Asera. En el oriente próximo esta diosa también se conocía como Astarté o Istar. De la mano de líderes religiosos el henoteísmo dio paso al monoteísmo, la diosa Asera fue borrada y los otros dioses del panteón se transformaron en ángeles o en demonios. Uno de esos dioses rivales era el dios filisteo Baal, el cual terminó siendo asociado como demonio. Los editores masculinos de la Biblia terminaron borrando toda evidencia de la adoración de Yahvé y Asera como una pareja divina y relacionando a Baal con lo maldad. Los demonios que tanto temen los pastores evangélicos y los sacerdotes no son más que una construcción cultural al igual que su contraparte benévola.

A pesar que el desarrollo de la ciencia ha eliminado a dioses y demonios el deseo de creer de muchos y el de estafa de otros no cesa en el mundo. Bien lo resumía el astrónomo Carl Sagan cuando dijo: "La vida es sólo un vistazo momentáneo de las maravillas de este asombroso universo, y es triste que tantos la estén malgastando soñando con fantasías espirituales". 

Ver también: Cristianos paranoicos con Halloween.