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Jueves, 15 de Enero de 2009

El peor castigo

Antonio

Ayer me encontré con esta nota, que me sorprendió bastante: “El Vaticano planea excomulgar a narcotraficantes“.

La nota se basa en la declaración de un tal Tarcisio Bertone, representante del Vaticano en el “Encuentro Mundial de las Familias“, un evento organizado por la iglesia católica y que en estos días tiene lugar en México para tratar los temas de la agenda social de la iglesia católica. Los aspectos que me sorprendieron de la nota son los siguientes:

“A pesar de apoyar la excomunión, que es el castigo que utiliza la Iglesia para los mayores crímenes, Bertone admitió que su resultado sería limitado.

“La excomunión es el medio más severo que la Iglesia ha empleado frente a los delitos más graves durante su historia. Pero tengo que reconocer que es un castigo que toca sólo a aquellos con conciencia eclesial, educación eclesial”, señaló en una entrevista a Radio Vaticano.”

He encontrado la nota en Terra y la misma en algunos otros medios. Es posible que la cita no sea correcta, pero en caso de que lo sea, me parece que afirmar que la excomunión es el peor castigo que la iglesia ha empleado durante su historia, es apelar a la mala memoria del público. Si aceptamos esto, tenemos que aceptar que la excomunión es un castigo peor que la confiscación, la pena de muerte, la prisión perpetua, el exilio y la tortura; castigos todos ellos aplicados por la inquisición católica en los diversos países en los que esta institución tuvo poder e influencia.

Yo creo que es necesario recordar esto para entender por que la frase anterior es cierta si se omite la referencia a la historia. Hoy, el castigo más severo que la iglesia puede 360px-Relief_Bruno_Campo_dei_Fiori_n1.jpegimponer a cualquier persona es efectivamente, por lo menos en forma oficial, la excomunión, que al fin y al cabo no es más que la expulsión de la iglesia católica, lo cual en términos reales es un castigo demasiado leve comparado con aquellos que las inquisiciones recetaron a sus enemigos durante los siglos del occidente oscuro. Habemos hoy incluso quienes lo consideraríamos un alivio en lugar de un castigo y lo podemos manifestar abiertamente. En lo personal he manifestado que detesto a Marcelo Ebrard por la envidia que me produce saber que se ganó el derecho a la excomunión sin necesidad de hacer nada deshonroso.

Me parece excelente que las cosas sean así. En otras épocas la iglesia podía castigar más que la policía. Hoy lo único que puede hacer es amenazar con expulsar a los que les interese.

Lo único malo es que para ganarse ese derecho hay que volverse narcotraficante. Yo paso. Mejor espero a que excomulguen por toser, estornudar o postear fotos del autobús ateo.tubecard.jpeg

Otros medios que reportan la misma nota:

http://noticias.latam.msn.com/articulo_bbc.aspx?cp-documentid=16790580

http://www.andina.com.pe/espanol/Noticia.aspx?id=J7mq+44kbFU=

http://www.radioevangelizacion.org/spip.php?article2716

http://www.rpp.com.pe/2009-01-13-vaticano-sugiere-excomunion-como-castigo-para-narcotraficantes-noticia_156989.html

Autobuses ateos

pablorpalenzuela

La historia de los autobuses ateos de Barcelona y (pronto) otras ciudades lleva ya varias semanas rodando por la blogosfera (incluso ya se han enterado los periódicos), así que tal vez es un poco tarde para comentarla. Supongo que debo … Sigue leyendo

Miercoles, 26 de noviembre de 2008

Seguimos topando

pablorpalenzuela

Nuestro colega bloguero Tay ha destapado esta “perla” en forma de libro, titulado “El hombre y el animal. Nuevas fronteras de la antropología” del Padre Leopoldo Prieto, sacerdote de los Legionarios de Cristo. El texto de la entrevista contiene una … Sigue leyendo

Martes, 18 de noviembre de 2008

¿Con la Iglesia hemos topado?

pablorpalenzuela

Hay que reconocer que -hasta ahora- la “postura oficial” de la Iglesia Católica sobre la cuestión de la Evolución era sumamente razonable. En pocas palabras, creía en la existencia de un Ser Superior anterior al Big-Bang y causante del mismo; … Sigue leyendo

Domingo, 16 de noviembre de 2008

Yo soy Coma Berenices

Antonio

Los que me conocen saben que la astrología me produce urticaria. Los que me conocen más, saben que el bactrim lo hace mucho más rápido. Considero que existen dos tipos de astrólogos: los que mienten deliberadamente y los que mienten creyendo que lo que afirman es verdad. (Para una explicación detallada de la astrología y su respaldo empírico, recomiendo este post del blog VisiónE.)

Sin embargo he de confesar que sí tengo un signo astrológico, aunque éste no forma parte del zodiaco ¿Que qué ese el zodiaco? Pues esa región del cielo nocturno en la que se pueden encontrar el sol y los planetas, con lo que el signo astrológico viene a ser la subregión del zodiaco en la que el sol andaba paseándose el día en el que, por pura casualidad se nos ocurrió nacer. Claro que para suponer que el sol se pasea, hay que hacer una abstracción mental precopernicana e imaginarse que es el sol, con una masa trescientas mil veces superior, el que gira alrededor de la tierra, como un elefante en torno a una hormiga. Pero eso es lo de menos. Ustedes por favor imaginen que la tierra está estática en el centro de la esfera celeste y que son el sol, la luna, los planetas y el fondo de estrellas los que se mueven en torno a nuestro mundo ¿Les parece una forma demasiado primitiva de conceptualizar la realidad? Por supuesto que lo es, al igual que la astrología.

300px-Coma_Berenices_constellation_map.pngPero por favor, volvamos a lo de mi signo, ya que si no me clasifico en una celeste casilla de ese estrecho universo medieval no va a haber mucha oportunidad de que las personas que no me conocen puedan emitir juicios acerca de mí: mi signo es Coma Berenices, una constelación que se encuentra al norte, atrás de la Osa Mayor, si entendemos por atrás el lado opuesto a la constelación de Draco y la Osa Menor (esa que nos presta con la punta de su cola el agradable servicio de permitirnos prescindir de una brújula y aun así saber para donde vamos).

Claro que, al estar fuera del zodiaco, las probabilidades de que el sol haya andado por ahí el día en que nací, son casi nulas. Pero por favor, créanme que de alguna manera el sol se las arregló para desviarse de su habitual recorrido durante unas horas y pasar por encima de las estrellas de esta constelación. Me parece que pedir que me crean esto es tan razonable como pedir que acepten que la astrología es una teoría científica, como alguna vez afirmara Michael Behe.

Aun cuando no es pequeña, Coma Berenices no contiene astros muy brillantes, por lo que no es una constelación muy 200px-Blackeyegalaxy.jpegimpresionante, sin embargo, si observamos con los instrumentos adecuados, podremos ver que, como toda constelación que se sienta orgullosa de serlo, Coma Berenices tiene impresionantes objetos tales como galaxias, Cuásares y, por supuesto, estrellas.

Si no tienen algún telescopio a la mano, pueden observar todos esos objetos en el Google Sky o en alguna enciclopedia o base de datos de astronomía. Pero es más fácil si se limitan a confiar en mí cuando les digo que existen y que están ahí, con lo que será fácil que me crean también cuando les digo que Coma Berenices no existía como constelación antes de la era helenística ¿Qué cómo puede ser eso? A continuación lo explico, y de paso, la razón por la que Coma Berenices es mi signo.

Resulta ser que hace muchos años, de esos que se miden contando los paseos que el sol hace por el zodiaco, que hubo un señor llamado Alejandro, que tuvo la ocurrencia de creer que tendría vida suficiente como para conquistar todo el mundo conocido, cosa que probablemente habría logrado de haber tenido tiempo suficiente, ya que el financiamiento corría a cargo de los pueblos conquistados. Pues bien, este señor puso manos a la obra hasta encontrarse con el único enemigo al que no podía vencer: el final de su propia existencia, quien llegó antes de que hubiera pensado a quien dejar a cargo de sus terrenitos. Sucede que entonces, todos sus generales se sintieron con derecho a ser el sucesor y, en consecuencia, el otrora imperio se dividió en un racimo de reinos díscolos, cuyos dirigentes (y sus sucesores) gustaban de practicar el viejo deporte de guerrear unos contra otros.300px-Diadochen1.png

Resulta que, el general que se quedó con el mando que el reino que hoy conocemos como Egipto, era un tal Ptolomeo, que heredó el reino a su hijo Ptolomeo quien, a su turno se lo heredó a su hijo Ptolomeo (y no lo critico, ya que yo soy hijo de Antonio, padre de Antonio y hermano de Antonio). Este tercer Ptolomeo se casó con Berenice, quien en ese entonces era princesa del vecino reino de Cirenaica que mediante ese matrimonio pasó a formar parte del reino de Ptolomeo.

Nuestro amigo Ptolomeo, para no desentonar con la costumbre de sus antecesores, emprendió una guerra en contra de Seleuco, soberano del imperio Seleucida, con el banal pretexto de que éste había asesinado a su hermana Berenice (como que estos macedonios no tenían mucha imaginación para poner nombres) y a su sobrino. Ese Ptolomeo no era muy aguantador que podamos decir. Por lo menos hubiera argumentado que Seleuco estaba desarrollando armas de destrucción masiva o algo peor. Como sea, la guerra se tardaba, y Berenice empezó a preocuparse, por lo que tomó una medida desesperada: le ofreció a la diosa Afrodita su cabellera a cambio de que ésta le regresara a su esposo sano y salvo, pero sobre todo, victorioso. Yo no veo que este sea un gran sacrificio, ya que tengo amigos que se quitan la cabellera por apuestas de futbol, pero parece que a Berenice su cabellera le importaba de verdad.

Al parecer Ptolomeo era mejor general que Seleuco, ya que ganó la guerra y regresó al Egipto postalejandrino-ptolemaico, no digo que sin algunos rasguños, pero vivo y victorioso, como su esposa había pedido, por lo que ésta, después de darle el abrazo de bienvenida, se cortó la cabellera y la depositó en el templo de Afrodita. 477_444_10.jpeg

A la mañana siguiente, alguno de los beatos que solían frecuentar el templo, se dio cuenta de que la cabellera de Berenice ya no estaba ahí, y como suele ocurrir en estos casos, la noticia no tardó en llegar a los reyes del país, quienes inmediatamente ordenaron investigar el hurto para castigar al culpable, hasta que alguien, parece ser que el astrónomo real, les explicó que en sus observaciones nocturnas había notado la aparición de una nueva constelación, y que dada la coincidencia con la desaparición de la cabellera, la explicación más lógica y natural era que Afrodita había aceptado el regalo y lo había colocado en el cielo. Como todo parece indicar, ni Ptolomeo ni Berenice habían leído El mundo y sus demonios de Carl Sagan, ni habían escuchado hablar de la Navaja de Occam, por lo que quedaron bastante conformes con la explicación de su astrónomo.

Ahora sí, creo que queda fácil explicar por qué Coma Berenices es mi signo. Sucede que yo nací exactamente un día en el que los rayos del sol tuvieron la suerte de posarse sobre la cabellera de Berenice y de ese simple hecho puede asumirse cualquier cantidad de suposiciones sobre mi persona, sin miedo, que yo las firmo.