Los argumentos contra el aborto son abortos de argumentos
Nuevos debates en Opus Prima.
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Así que los que condenamos como una abominación moral la
criminalización del aborto no negamos ningún derecho a ninguna PERSONA. Lo que
negamos es, simple y llanamente, que un embrión humano o un feto humano de
pocas semanas sea una PERSONA. Y en esto coincidimos con casi todas las
legislaciones del mundo, incluso con las de países muy restrictivos con el
aborto. Casi NINGUNA legislación (por supuesto, no la española, ni hay NINGUNA
presión social para cambiarlo) considera que yo haya cometido un HOMICIDIO si
conduzco borracho, atropello a una mujer embarazada, y como resultado del atropello
la mujer aborta, aunque ella no sufre ningún otro daño grave. La legislación
española actual (y la de casi todos los países) considera que he cometido un
delito de LESIONES CONTRA LA MUJER, pero ni se le pasa por la cabeza condenarme
por homicidio DEL FETO. Digo yo que alguna razón habrá para que, incluso los
legisladores más conservadores de los países avanzados, no hayan incluido este
supuesto como un supuesto de homicidio.
¿El hecho de que los países con la legislación más permisiva
sobre el aborto tiendan a ser los países con menores tasas de violencia, con
mayores índices de bienestar, y con mayor grado de respeto a los derechos
humanos en general, no te hace sospechar del argumento de que “el yoismo es una
enfermedad moral”? Moralmente hablando, las sociedades “tradicionales”,
férreamente regidas por códigos religiosos, han sido más bien las que veían
c
ometerse en su seno mayor proporción de inmoralidades de todo tipo. Lo que tú
llamas “yoísmo” ha sido, en cambio, parte de la receta de la vacuna que nos
está inmunizando en las últimas décadas contra las innumerables barbaridades y
barrabasadas que nuestros abuelos tenían que soportar. Sobre esta cuestión,
recomiendo encarecidamente el último libro de Pinker, “Los ángeles que llevamos
dentro”.
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Por otro lado, como en casi todos los casos de argumentos
motivados consciente o inconscientemente por creencias religiosas (¿no te
sugiere nada sobre la presunta “imparcialidad” de tus ideas el hecho de que el
deseo de criminalizar el aborto sea muchísimo más frecuente entre los
creyentes, y tanto más cuanto más próximos a organizaciones más
fundamentalistas?) tomas como premisas universalmente válidas e intuitivamente
obvias lo que muchísima gente considera un mero prejuicio: el que sea
SUFICIENTE con ser un organismo humano para ser una PERSONA. Todos los que
condenamos la criminalización del aborto tenemos al menos tanto respeto como tú
a las PERSONAS, pero no consideramos que un embrión, o un feto de pocas
semanas, sea una PERSONA. Al fin y al cabo, un óvulo es un organismo
independiente (puede mantenerse fuera del cuerpo de la madre por bastante
tiempo, en las condiciones adecuadas), igual que un espermatozoide, que
genéticamente son distintos a la mujer o al hombre de los que proceden. Así
que, si un óvulo humano es un ser vivo, se sigue por un silogismo perfectamente
válido que es también un ser humano. ¿Sería un asesinato, entonces, el impedir
que un óvulo sea fecundado, condenándolo así a su muerte segura?
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Puedes decir que al óvulo le falta algo para convertirse en
(… ¿en qué, en una persona?). Pero TAMBIÉN le faltan MUCHAS cosas a un embrión
recién fecundado. De hecho, le faltan MUCHAS MÁS a un óvulo recién fecundado
para convertirse en un niño nacido, que lo que le falta a un óvulo sin fecundar
para convertirse en un embrión recién fecundado (a éste sólo le falta absorber
un espermatozoide).
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Así que los que condenamos como una abominación moral la
criminalización del aborto no negamos ningún derecho a ninguna PERSONA. Lo que
negamos es, simple y llanamente, que un embrión humano o un feto humano de
pocas semanas sea una PERSONA. Y en esto coincidimos con casi todas las
legislaciones del mundo, incluso con las de países muy restrictivos con el
aborto. Casi NINGUNA legislación (por supuesto, no la española, ni hay NINGUNA
presión social para cambiarlo) considera que yo haya cometido un HOMICIDIO si
conduzco borracho, atropello a una mujer embarazada, y como resultado del atropello
la mujer aborta, aunque ella no sufre ningún otro daño grave. La legislación
española actual (y la de casi todos los países) considera que he cometido un
delito de LESIONES CONTRA LA MUJER, pero ni se le pasa por la cabeza condenarme
por homicidio DEL FETO. Digo yo que alguna razón habrá para que, incluso los
legisladores más conservadores de los países avanzados, no hayan incluido este
supuesto como un supuesto de homicidio.





























