La vida sólo es de Dios. ¿Cómo es eso posible?
“todos, desde el punto de partida de la buena reflexión teológica, del buen pensamiento filosófico y cultural, afirmemos que la vida sólo es de Dios, de cada uno de nosotros y de todos nosotrosâ€
El señor Rouco se ha saltado unos cuantos pasos:
1º- ¿A qué Dios se refiere?
2º- Demostrar la existencia de un ente que coincide con su concepción previa de la idea del Dios al que se esté refiriendo.
3º- Demostrar que la vida sólo es suya.
Aunque se superaran los dos primeros pasos, en el tercero hay un serio inconveniente. Y es que esa afirmación esconde una concepción un tanto extraña y errónea de esa cosa llamada “vidaâ€. Claro que ya nada sorprende, total, si ya se es incapaz de distinguir el ser en potencia del ser en acto, como muy bien expuso Jesús MosterÃn, con esa soberbia explicación de que una bellota no es un roble, por muy divinos que nos pongamos.
Veamos, puedo entender que alguien tenga un coche, un paraguas, una casa (bueno esto con los tiempos que corren está difÃcil), etc. Pero ¿qué es eso de que la vida es de Dios o de nosotros? ¿qué es eso de la “vidaâ€? Asà expresado parece que existe una especie de ente que está dentro de los organismos, al cual le debemos el que estemos vivos. Podemos llamar a este ente como queramos, anima, alma, soplo vital etc. Pero esto no tiene nada que ver con lo que nos enseña la biologÃa y, por lo tanto no tiene nada que ver con la realidad de los organismos vivos. Veamos lo que decÃa Ernst Mayr antiguo profesor Emerito de la cátedra Alexander Agassiz de ZoologÃa de la Universidad de Harvad:
“El problema es que “la vida” sugiere la existencia de “algo” – una sustancia o una fuerza -, y durante siglos los filósofos y biólogos han intentado encontrar en vano esa sustancia o fuerza vital. En realidad el sustantivo “vida” es una cosificación del proceso de vivir. No existe como entidad independiente. El proceso de vivir se puede estudiar cientÃficamente, cosa que no es posible con la abstracción “vida”. Se puede describir e incluso intentar definir lo que es un organismo vivo; y se puede intentar establecer una distinción entre lo vivo y lo no vivo. Incluso se puede intentar explicar cómo el proceso de vivir es el producto de moléculas que en sà mismas no están vivas.â€(1)
Es decir, lo dicho por el señor Rouco no tiene sentido ninguno, se mire por donde se mire.
Ismael Pérez Fernández.
(1)MAYR, Ernst. Asà es la biologÃa. Barcelona: Debate, 2005.







que tenemos para dejar de ser el vagón de cola de Europa y a este paso del mundo, porque apostar por la ciencia y la investigación es fortalecer nuestro modelo productivo y garantizar a las futuras generaciones que las crisis internacionales no se vean agravadas en España por nuestra cerrazón y estrechez de miras. Pero claro, señores polÃticos, eso implica pensar a largo plazo, es decir, más allá de las próximas elecciones, que sinceramente parecer ser lo único que les importa. Y digo polÃticos, en plural, porque no he oÃdo a ninguno decir que el tijeretazo al presupuesto de ciencia e investigación sea una insensatez, bueno, quien sabe, lo mismo con el ruido que ha montado esta iniciativa alguno se sube al carro del oportunismo.
que tenemos para dejar de ser el vagón de cola de Europa y a este paso del mundo, porque apostar por la ciencia y la investigación es fortalecer nuestro modelo productivo y garantizar a las futuras generaciones que las crisis internacionales no se vean agravadas en España por nuestra cerrazón y estrechez de miras. Pero claro, señores polÃticos, eso implica pensar a largo plazo, es decir, más allá de las próximas elecciones, que sinceramente parecer ser lo único que les importa. Y digo polÃticos, en plural, porque no he oÃdo a ninguno decir que el tijeretazo al presupuesto de ciencia e investigación sea una insensatez, bueno, quien sabe, lo mismo con el ruido que ha montado esta iniciativa alguno se sube al carro del oportunismo.
Asà de escueto y claro es el tÃtulo del último libro que he leÃdo. Escrito por Clelia MartÃnez Maza que es profesora titular en el Ãrea de Historia antigua de la Universidad de Málaga. Licenciada en GeografÃa e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Esta obra no es una novela, sino un ensayo. En él, Cleia nos sumerge en la ciudad de AlejandrÃa durante los siglos IV y V principalmente, época en la cual aconteció el asesinato de Hipatia y la destrucción del Serapeo. Es esencial conocer ese tiempo para entender lo que le paso a Hipatia, ya que su asesinato no fue un hecho aislado, sino la cúspide de una espiral de violencia que fue en crescendo en la AlejandrÃa del siglo IV. Dicha violencia es el medio que encuentran los cristianos y paganos para resolver sus diferencias a la hora de intentar establecer el sistema religioso dominante, pero los enfrentamientos también fueron entre distintas facciones de cristianos, arrianos y nicenos principalmente, cuyas diferencias teológicas los convertÃa en enemigos acérrimos. Por si esto no era suficiente, existÃa un enfrentamiento entre la autoridad polÃtica y la eclesiástica, ya que el pujante cristianismo poco a poco se habrÃa hueco, y el poder de la Iglesia no paraba de crecer.
Asà de escueto y claro es el tÃtulo del último libro que he leÃdo. Escrito por Clelia MartÃnez Maza que es profesora titular en el Ãrea de Historia antigua de la Universidad de Málaga. Licenciada en GeografÃa e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Esta obra no es una novela, sino un ensayo. En él, Cleia nos sumerge en la ciudad de AlejandrÃa durante los siglos IV y V principalmente, época en la cual aconteció el asesinato de Hipatia y la destrucción del Serapeo. Es esencial conocer ese tiempo para entender lo que le paso a Hipatia, ya que su asesinato no fue un hecho aislado, sino la cúspide de una espiral de violencia que fue en crescendo en la AlejandrÃa del siglo IV. Dicha violencia es el medio que encuentran los cristianos y paganos para resolver sus diferencias a la hora de intentar establecer el sistema religioso dominante, pero los enfrentamientos también fueron entre distintas facciones de cristianos, arrianos y nicenos principalmente, cuyas diferencias teológicas los convertÃa en enemigos acérrimos. Por si esto no era suficiente, existÃa un enfrentamiento entre la autoridad polÃtica y la eclesiástica, ya que el pujante cristianismo poco a poco se habrÃa hueco, y el poder de la Iglesia no paraba de crecer.


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