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Viernes, 16 de Abril de 2010

Las ayudas a la energía renovable

Hace tres entradas vimos la composición de la producción eléctrica en España y los costes de cada tecnología en el año 2007. Veíamos que la energía eólica venía a costar unos 8,4 c€/kWh (céntimos por cada kilowatio hora), mientras que el ciclo combinado (gas, básicamente) costaba 6 c€/kWh.
Una subvención de más de 2,4 c€/kWh hará que las empresas quieran producir con eólica (a costa del consumidor) y no con ciclo combinado. (No se están dando nuevos permisos nuevos para producir con carbón.) Una alternativa que no necesita subvenciones es que las empresas paguen por las emisiones de CO2, pero haría falta tener que pagar unos 56 €/Tm de emisión para que esto encarezca en más de 2,4 c€/kWh el coste del ciclo combinado.
El mercado de emisiones no existía en todo el periodo anterior a 2007, cuando fueron tomadas las decisiones de subvencionar las energías renovables. Cuando por fin se puso en marcha se concedieron demasiados derechos de emisiones, lo que supuso un precio muy bajo para las emisiones (llegó a ser cero durante varios meses).
A falta de un precio real de estas emisiones, las subvenciones han servido para desarrollar las tecnologías renovables. ¿Cómo calcular si cumplen su misión?
Hay varios aspectos que se podrían destacar. El de coordinar esfuerzos para desarrollar una tecnología, crear un mercado de dimensión adecuada y el de limitar las emisiones y la contaminación son los principales. Me centraré en el último. La pregunta que plantearé es la siguiente:
Si la emisión de una tonelada de CO2 causa un coste social de X euros, y la contaminación causa otros costes de Y euros ¿cuánto nos hemos ahorrado en emisiones por el hecho de subvencionar la energía renovable?
Para responder a la pregunta hace falta saber cómo hubiera sido la producción de energía si no se hubiera subvencionado.
El uso de estas energías supuso en 2007 que se emitieran 19 millones de toneladas menos de CO2 si la alternativa hubiera sido el ciclo combinado. Si la alternativa hubiera sido un mix 55,5% de ciclo combinado, 38,8% de carbón y 5,7% de fuel (según un análisis de la AEE) la reducción total en Tm de CO2 habría sido de 32,5 millones.
Una combinación más realista, permitiendo una modernización de la producción con más plantas de ciclo combinado puede ser el mix 75:20:5 para ciclo combinado, carbón y fuel, respectivamente.
Los costes de contaminación por compuestos del nitrógeno, del azufre, ozono,… los tomamos de informes de la Comisión Europea, que dan unos 3 c€/kWh para el carbón, 2 para el fuel, 0,36 para el ciclo combinado y 0,2 para la eólica. Estos valores parecen muy infravalorados según otros informes.
La siguiente tabla muestra el ahorro en cada escenario.
Podemos leer la tabla de la siguiente manera: Si el coste social de una tonelada de CO2 se cifra en 25 euros y el de contaminar es el indicado en el informe de la Comisión Europea, sustituir toda la producción de las renovables por ciclo combinado habría supuesto un ahorro de 50 millones de euros por ese concepto. Como las ayudas a las renovables fueron ese año de 1664 millones de euros, la reducción del coste justifica el 30% de las ayudas. Con un coste social de 50 euros por tonelada de CO2 y el mix calculado por la AEE, las ayudas estarían más que justificadas solo por este concepto.
Por supuesto, la justificación varía según la tecnología. Las ayudas a la energía eólica se justifican con un coste social de tonelada de CO2 a 50 euros y el mix 50:20:5, o con CO2 a 25 euros y el mix de la AEE. Las ayudas a las “minihidráulicas” se justifican más todavía, mientras que las disminución de las emisiones gracias a la tecnología solar apenas si justifican el 10% de las ayudas en el mejor de los escenarios. Tan cara es todavía.
Esto no significa que la parte no justificada sea una pérdida económica. En el caso de la eólica, por ejemplo, se dio una ayuda de 3,4 c€/kWh cuando una de 2,4 habría bastado, el céntimo de más no es una pérdida de la economía, es una pérdida de los consumidores y una ganancia de los productores. Así, el coste real de usar la eólica en lugar del ciclo combinado es el 70% de las ayudas, de manera que la disminución de las emisiones justifican (para la economía en su conjunto, no solo para los consumidores) una proporción todavía mayor.
Miercoles, 14 de Abril de 2010

La torre herida por el rayo (2). La paradoja de Newcomb.

Esta vez la discusión fue en el Otto Neurath, magnífico blog de mi amigo y coautor Jesús Zamora (lo digo para presumir). Debatíamos las implicaciones de la paradoja de Newcomb en los conceptos de causalidad y de libre albedrío.
Transcribo (con un poco de edición), la redacción de Jesús Zamora.
“Un ser omnisciente y que siempre dice la verdad nos ofrece dos cajas cerradas, y nos da a elegir entre coger una sola de ellas, o las dos; después de nuestra elección, nos podremos quedar con el contenido de las cajas que hayamos tomado. En la caja A, ha puesto 1000 euros; en la caja B, en cambio, su acción depende de la nuestra: habrá puesto un millón de euros SI ÉL SABE que vamos a coger SÓLO la caja B, y la habrá dejado vacía SI ÉL SABE que vamos a coger la caja A. Naturalmente, nosotros sabemos que el ser nunca se equivoca y que nunca miente.
El problema consiste, por lo tanto, en preguntarnos qué elegir: ¿sólo la caja A?, ¿sólo la caja B?, ¿las dos? Tomar la caja A sólo, es obviamente una tontería. Tomar las dos cajas parece que también lo es: si las tomas, el ser no habrá puesto el millón de euros en la segunda caja. Así que lo racional parece tomar sólo la B. Por otro lado, puesto que en el momento de elegir TÚ la caja, el ser ya ha puesto el dinero en las cajas (sea la cantidad que sea), y entonces, si él ha puesto un millón de euros en la caja B, y tú decides llevártela, no pierdes nada tomando la A también (y te llevas 1000 euros más); así que parece racional llevarse ambas.”
Me interesa deshacer las implicaciones sobre el libre albedrío (que, indirectamente llevan también a deshacer las pretendidas implicaciones sobre el concepto de causalidad). Lo hago resumiendo mis comentarios en esa discusión.
La paradoja se puede resumir en este esquema: La coexistencia de un ser omnisciente y un ser con libre albedrío lleva a un contradicción. Esto plantea tres posibilidades.
(i)    El ser con libre albedrío no puede existe (y esto plantea un problema con el libre albedrío).
(ii)  El ser omnisciente no puede existe (y esto plantea un problema con el ser omnisciente).
(iii) El argumento que muestra la contradicción expresada en la paradoja es falaz.
El argumento sobre la posibilidad de que el ser omnisciente pueda poner dinero en dos estados cuánticos superpuestos parece encontrar una falacia en la deducción. Sin embargo el enunciado dice claramente que el ser omnisciente pone una cantidad determinada y que él es la causa de esta cantidad.
Así que nos quedan los puntos (i) y (ii). No veo por qué la gente se enreda con el (i) cuando el (ii) es lo más obvio.
Como decía en una entrada reciente:
 ¿Qué pasa si el rayo rompelotodo cae sobre la torre indestructible?
Venga, todos a hacer filosofía sobre esto y a sacar consecuencias sobre el mundo. Hay que ver en qué cosas se enredan algunos.
Una nota:
No es posible dar una definición del término “omnisciente” (como no es posible dar una de “omnipotente”, “omnipresente” y otros “omnis”) sin hacer referencia a un conjunto universal, donde esté claro cuáles son todos y cada uno de los elementos que constituyen el todo (omni). No he considerado que este sea el problema con la paradoja porque está claro lo que suponemos que sabe el ser. Podemos reformular la paradoja diciendo que sabe qué caja va a elegir uno y no que es omnisciente, lo que equivaldría a reformular la posibilidad (ii) en el sentido de que el ser que sabe lo que voy a elegir no puede existir.
Domingo, 11 de Abril de 2010

Cómo reconocer las publicaciones científicas de calidad

En principio, habría que ver si los artículos publicados en la publicación se refieren a trabajos de investigación que usan el método científico de la manera más escrupulosa y luego habría que evaluar la relevancia de las investigaciones.
La primera cuestión puede ser respondida por expertos en metodología científica, y no necesariamente solo por los expertos en el área de la que se ocupe la publicación. La segunda cuestión puede ser respondida solo por los expertos en el área.
Así pues, parece que debieran realizarse los ránkings de revistas científicas a base de encuestas entre los científicos. Es una forma de hacerlo y, ciertamente, es algo que se hace. Para hacerse bien habría que preguntar a muchos científicos y estos deberían conocer bien todos los trabajos de todas las revistas y esto empieza a ser costoso e irreal. Por otra parte, además, podría ocurrir que la revista A publicara artículos favorables a una teoría o escuela y la revista B hiciera lo mismo con otras. Los científicos podrían estar divididos según su pertenencia a una u otra escuela y los legos nos quedaríamos sin saber cuál revista (e, indirectamente, cuál escuela) tiene mayor prestigio entre la comunidad científica.
Hay otra manera de elaborar un ránking:
  1. Tómense todas las revistas que publican artículos en una determinada área científica.
  2. Cuéntense las citas que cada revista recibe del total de revistas.
El ránking hecho según las citas corresponderá, por así decirlo, a la popularidad de una revista entre los científicos de esa área. Varias pegas se le ocurren a uno. Puede que una revista se cite mucho a sí misma, de manera que sus artículos recibirán más citas por esa razón. Puede que un artículo se cite para decir lo malo que era y no para elogiarlo, precisamente. Algunas revistas pueden tener la política de restringir o fomentar el número de referencias (citas) en sus artículos. Las citas de las mejores revistas deberían contar más que las citas de las peores.
Para todo lo anterior hay solución. Pueden descontarse las “autocitas”, las citas negativas son en realidad pocas (corregir algún error de Einstein no es mala referencia para la revista que publicó el artículo de Einstein), puede hacerse que el peso de las citas de cada revista dependa de su intensidad de citas. El último punto, cómo hacer pesar más las citas de las mejores, parece una pescadilla que se muerde la cola: sin saber cuáles son las mejores no podemos darles más peso. Pero esto también tiene solución.
  1. Hágase el primer ránking según el sistema anterior (corregido por alguna de las mejoras apuntadas arriba).
  2. La proporción de citas sobre el total recibidas por cada revista será ahora el peso de esa revista y el peso de las citas que se hagan en ella.
  3. Con estos pesos se vuelven a contar las citas, que ahora estarán multiplicadas por esos pesos.
  4. Esto nos da un nuevo número de proporción de citas ponderadas para cada revista. Estos nuevos números sirven para volver a repetir el procedimiento hasta que se llegue a un punto estable, en el que los pesos no cambien.
Curiosamente ocurren tres cosas de importancia. La primera es que el procedimiento dinámico descrito anteriormente, en la práctica llega siempre a ese punto estable, a pesar de que teóricamente podría no haber solución. La segunda es que el este método tan elaborado no da lugar a ránkings muy distintos de los realizados con el procedimiento más sencillo. La tercera es que estos ránkings tampoco son muy distintos de los que se obtienen preguntando a los expertos.
Puede haber diferencia entre cuál es la primera y cuál la segunda, o entre una revista que aparece la 10 en un ránking la 20 en otro, pero en un mundo donde las revistas en cada área superan las 100, estas diferencias son mínimas. No ocurre que en un ránking una revista esté entre las primeras y en otro esté entre las últimas.
Hay un último hecho de interés. No se refleja una división en escuelas. Podría ocurrir que la escuela A tiene sus revistas y la escuela B las suyas y que no hubiera citas cruzadas entre ambas escuelas, de manera que, aunque dentro de una escuela fuera posible distinguir las mejores, no sería posible comparar entre ambas escuelas (como no es posible comparar entre las revistas de física y las de economía, ya que no hay citas cruzadas).
Así, todos los investigadores de economía están de acuerdo en cuáles son las mejores revistas, sea uno más o menos liberal o más o menos neokeynesiano. Todos los investigadores en física están también de acuerdo en cuáles son sus mejores revistas sean o no partidarios de la teoría de cuerdas, y todos los investigadores en medicina están de acuerdo en cuáles son las mejores revistas médicas.
Ahora es fácil ver si la acupuntura, la homeopatía, el psicoanálisis, el cuestionamiento del cambio climático, el diseño inteligente, la economía marxista,… se encuentran entre las teorías que se barajan como de interés entre los expertos de cada ciencia.
Lo interesante es que podemos saber la respuesta a lo anterior sin ser expertos en el área, sin más que echar un vistazo a las publicaciones de más prestigio en cada ciencia.
Lo inquietante es que los pseudocientíficos se están dando cuenta de lo anterior y están promoviendo sus revistas propias en las que abundan las citas dentro del grupo y se obvian las referencias a las revistas hasta ahora reconocidas. Esto puede hacer que en el futuro cercano sí haya, por ejemplo, un grupo de revistas de homeopatía o “medicina alternativa” que no sea posible comparar con las revistas médicas actuales por no haber referencias cruzadas.

Jueves, 8 de Abril de 2010

El coste de la electricidad y las emisiones de CO2

En el gráfico se recoge la composición según su generación de los 261.000 gigawatios hora de electricidad consumidos en 2007. Los segmentos de cada tecnología son proporcionales a su producción. Cada segmento está a la altura del coste de generar un kilowatio hora según esa tecnología (ver escala de la izquierda, en céntimos por kWh). Para algunas tecnologías hay dos segentos. En carbón y ciclo combinado, el barato no tiene en cuenta el coste de las emisiones, el caro (en azul) supone que una tonelada de CO2 cuesta 25 euros. Para la eólica, el segmento barato incluye las ayudas y subvenciones recibidas por esa tecnología (es decir, ese segmento señala el coste percibido por las empresas).
Se observan en el gráfico las siguientes propiedades del sistema español en su relación con el coste de emitir CO2:
       Las ayudas a la generación eólica son suficientes para garantizar la rentabilidad privada de su producción, incluso si los permisos de emisiones de CO2 tienen un precio cero. La eólica con las ayudas presentes (unos 3,7 céntimos por kWh) es más barata que el carbón y que el ciclo combinado si no cuesta nada emitir CO2.
       A 25 €/Tm de emisiones el ciclo combinado desplaza al carbón (el mínimo para que esto ocurra está en torno a los 15 €/Tm).
       Si no existiera el mercado de emisiones, la prima equivalente para que la eólica fuera más rentable que el ciclo combinado debería estar en un mínimo de 2,4 c€/kWh. Para que fuera más rentable que el carbón, el mínimo debería ser 3,2 c€/kWh.
       A 25€/Tm de CO2 hay un amplio margen para reducir la prima a la generación eólica y mantener rentable esta tecnología para las empresas: bastaría con una prima en torno a los 1,4 c€/kWh).
       Hace falta un precio por encima de 30 €/Tm para que la eólica, sin primas, sea más barata que el carbón.
       Hace falta un precio mucho más alto, en torno a 56 €/Tm, para que la eólica sin ayudas sea más barata que el ciclo combinado.
       Las obsoletas centrales de fuel son también las más caras.

Lunes, 5 de Abril de 2010

La razón moral y el paternalismo

La aprobación del plan de salud de Obama da pie para discutir muchas cosas. En otros lugares más competentes se puede leer una exposición sensata sobre lo que es y lo que no es ese plan.
Aquí me interesa un aspecto lateral. Las encuestas han dado distintas adhesiones al plan según el momento de todo el recorrido político por el que ha pasado (todavía por terminar). Mi cuestión es la siguiente. Pongamos que es cierto que el plan genera un rechazo mayoritario. Pongamos que los demócratas, el presidente y la gran mayoría de representantes de ese partido, se empeñan en aprobarlo. Pongamos, finalmente que, después de aprobado (tal vez algunos pocos años), el plan tiene, finalmente la aceptación ciudadana. ¿Es esto un buen resultado de la democracia?
Debo decir que el caso del plan de Obama tiene más complicaciones, puesto que los demócratas respaldaron a Obama cuando era candidato presidencial y llevaba el plan en su programa electoral, y con ese programa le eligieron los ciudadanos, y porque algunas de las encuestas que mostraban el rechazo indicaban también que gran parte del rechazo era por el procedimiento seguido más que por el plan en sí.
En fin, que la pregunta es hasta qué punto puede ejercer un político el paternalismo. Si por una parte los ciudadanos ahora no quieren algo, pero luego esos mismos ciudadanos cambian de opinión al tener ese algo, ¿legitima ese resultado al político que sacó adelante el proyecto? ¿es esto paternalismo? ¿es bueno? ¿es malo?
Los economistas tendemos a trabajar con las preferencias presentes (a no ser que se trate de un menor de edad), puesto que son las únicas conocidas (más o menos) y no es posible asegurar que cambien en la dirección prevista. Por otra parte, en algunos casos, dadas las experiencias en otras sociedades y en la misma sociedad en ocasiones similares, es posible prever esa aceptación. Más aún, si se asume una certeza razonable en el cambio de las preferencias, no es posible demostrar que sea mejor usar las anteriores y no las posteriores para la evaluación de una política. Los criterios económicos al uso, como los de eficiencia y de equidad, se pueden establecer con cualesquiera preferencias.
Con todo, hay por lo menos, dos situaciones en las que atender a las preferencias futuras es inaceptable para casi cualquiera que piense sobre el tema (para más abundar contra las pretensiones razón moralistas que ya hemos señalado en más ocasiones diremos que es imposible una deducción lógica de esa inaceptabilidad y que solo podemos decir que a la mayoría nos parecerá mal). El primer caso es el de la adicción. Una política paternalista que acaba siendo aceptada porque se hace adictiva no parece muy defendible.
El segundo caso se refiere a los costes asociados a imponer o a retirar una política. Se entenderá mejor en un caso extremo. En el momento actual preferimos seguramente tener un cierto lugar libre de contaminación. Si sucede un accidente y ese lugar se contamina, tal vez sea preferible mantenerlo contaminado que descontaminarlo si el coste de descontaminarlo es altísimo y los recursos que se tuvieran que dedicar a descontaminarlo pudieran, por ejemplo, descontaminar muchos otros por el mismo precio.
Así pues, antes de responder a las preguntas sobre la legitimidad de las políticas no populares a priori habrá que ver si no estamos en alguna de estas situaciones.
Sábado, 3 de Abril de 2010

Una curiosa coincidencia

En los EEUU, la facción más conservadora del espectro político tiene su expresión mediática más exitosa en los talk shows de la radio como el de Rush Limbaugh y en las noticias y comentarios de cadenas de televisión como la Fox. Las noticias en estos medios son sesgadas sin ningún miramiento y los radio talk shows son monocromáticos tanto en el contenido, siempre contrario a cualquier iniciativa del partido demócrata, como en el estilo, siempre insultante hasta lo soez.
Por su parte, la parte mediática de más éxito entre los liberales (así son llamados los demócratas progresistas) son los programas de humor, en donde se ridiculizan sin piedad, más que las políticas conservadoras, sus exponentes más extremos tal y como se muestran en los medios descritos arriba. El Daily Show de Jon Stewart y el Colbert Report son los mejores ejemplos de este tipo de crítica
No deja de ser curioso que en nuestro país esté pasando lo mismo. Los Jiménez Losantos y Telemadrid parecen una réplica de Limbaugh y de la Fox, mientras que El Intermedio o Caiga Quien Caiga son la contrapartida del Daily Show y el Colbert Report.
Hace algún tiempo había un programa de humor conservador, Este país necesita un repaso, pero los tiempos actuales parece que demandan la grosería.

Prefiero el humor al insulto soez. Es más agradable de oír incluso si no se está de acuerdo.

Martes, 30 de Marzo de 2010

El Estado tiene que abandonar la lucha contra la piratería

Curiosa la manera de plantear el titular de la noticia tiene El País:


“El Estado tiene que abandonar la lucha contra la piratería.”


En el texto primero dice:


Los economistas de FEDEA han presentado 25 medidas para aumentar la productividad de la economía española. Y una de ellas es la abolición de la lucha contra la piratería.”


Más adelante señala una cita de uno de los economistas que firman el libro con las medidas, Luis Garicano:


De los 100 problemas más importantes que tiene España, ninguno es el de las descargas.”


Uno cree que si se acepta como importante un informe realizado por un grupo de economistas competente, debería hacerse hincapié en lo que estos economistas dicen. Y dicen que el problema de las descargas es de los menos importantes y que por tanto hay otros más importantes. Sin embargo la noticia no se digna en mencionar ninguno de esos otros problemas ni ninguna otra de las 25 medidas.


¿Por qué sólo le interesa a El País esa parte? ¿Porque es la que más vende? ¿Porque le parece más importante de lo que se dice en el informe? ¿Alguna otra razón? No lo sabemos. Y es triste, porque en un periódico serio deberíamos saber qué se nos dice y por qué.

Sábado, 27 de Marzo de 2010

Odiosa comparación

Guggenheim Bilbao Museoa (Bilbao)
 Walt Disney Concert Hall (Los Ángeles)
He seleccionado dos fotografías comparables, no necesariamente las mejores de cada edificio. Aquí y aquí hay más fotos. Son dos edificios de Frank Gehri. El de Bilbao está acabado en titanio, el de LA en acero.
¿Cuál gusta más?
Martes, 23 de Marzo de 2010

Un mundo de zombis

Hace unas semanas, en El libro de arena tuvimos una interesante discusión partiendo de las ideas de Chalmers. En particular, departimos acerca de su célebre argumento sobre un mundo de zombis, que resumo aquí:

1. Podemos imaginarnos un mundo con seres como nosotros, que hagan lo que nosotros, pero que no sean conscientes: los zombis (o autómatas).

2. La física no podría dar cuenta de la diferencia.

3. Por tanto, la consciencia (o los qualia, como las sensaciones de “color”) es una propiedad fundamental y ontológicamente autónoma.

¿Qué tal esto otro?:


1. Podemos imaginar un planeta exactamente igual que la Tierra, en el que no haya una deformación del espacio-tiempo según la explicación relativista de la gravedad, pero en donde los cuerpos se movieran como en nuestro mundo.

2. La física no podría dar cuenta de la diferencia entre ambos mundos.


3. Por tanto la gravedad es una propiedad ontológicamente autónoma.

El problema está en confundir lo lógicamente posible o lo concebible con lo físicamente posible (en este universo, por lo menos).

La cuestión, se me dice, es que la física nos explica por qué sin gravedad los cuerpos no pueden moverse como se mueven, mientras que las teorías sobre la mente no nos explican por qué una mente sin qualia no podría darse, esto es, por qué no pueden existir los zombis. Es decir, que el mundo de los zombis es una posibilidad lógica.

Pero lo que digo es que el argumento es falaz, que está mal hecho. Lo que nosotros sepamos o no, no hace a la construcción del silogismo. La conclusión podría incluso ser cierta, pero no este argumento no es el que la muestra.
Es tan falaz como si el argumento del planeta que no deforma el espacio-tiempo lo hiciera una persona ignorante de la relatividad, que no tendría entonces una teoría que le explicara por qué no puede existir ese planeta tan raro. Ese planeta sin deformación del espacio-tiempo es también una posibilidad lógica.

Lo único que puede revelar el argumento de Chalmers es que no sabemos lo que es la consciencia, pero eso ya lo sabíamos sin Chalmers. ¿Cuál es, entonces, su aportación? No la veo.

El fenómeno de que pueda existir un mundo de zombis no es un fenómeno que sepamos exista en ninguna parte. De él no tiene que dar cuenta la física ni nadie. La investigación sobre el cerebro y la mente humanas está recién empezada y las cosas irán, yo creo, más lentas de lo que se nos promete, dado el crecimiento factorial de la complejidad asociada al desarrollo de la inteligencia y la consciencia. Lo que sí podemos decir es que, en ausencia de fuerzas vitales, almas y cosas así que no se encuentran por ninguna parte, todo apunta a que, para que esos zombies puedan hacer lo que hace el ser humano (como las máquinas que pasan el test de Turing), habrán tenido que desarrollar consciencia como consecuencia de la acumulación de complejidad.

Sábado, 20 de Marzo de 2010

Cuando la mente padece el síndrome de Estocolmo

Linus Carl Pauling fue un premio Nobel por partida doble, recibió el de química y de la paz. Una mente preclara e inteligente que, sin embargo, se obcecó con la idea de que sobredosis de vitamina C eran poco menos que una receta para la vida sana y longeva.

A Luc Montagnier se le otorgó el premio Nobel de medicina por identificar y aislar el virus del SIDA, pero luego se puso a defender la memoria del agua sin mínimas evidencias que poder presentar ante la comunidad científica.

Más cerca de nosotros, Fernando Savater, referente moral y político para muchos, de pronto defiende las corridas de toros cayendo en todas las falacias frente a las que se avisa en cualquier curso de filosofía.

Javier Marías, azote de las malas costumbres españolas en artículos mordaces que nos ofrece cada semana, pasa a defenderlas cuando se trata de la prohibición de fumar en lugares públicos, sin importarle que los países más avanzados y libres nos lleven también la ventaja en esto, para felicidad de la inmensa mayoría de fumadores y no fumadores de esos países, incluidos los fumadores españoles que viven en ellos.

Todos conocemos a gente inteligente y perfectamente racional en su vida y en su trabajo que luego pierde la cabeza cuando se trata de la astrología o el Feng Shui. O gente que en su país jamás toleraría un abuso de poder y lo justifica en la Cuba de los Castro o en el Chile de Pinochet. Todos tenemos amigos o familiares queridos que son ejemplo de personas con los pies en el suelo y que piden pruebas de todo tipo para elegir coche, buscar un colegio o incluso aceptar una proposición científica, pero que luego no tienen remilgos en seguir la fe de alguna religión, e incluso retorcer todo tipo de argumentos para defender su particular mitología.

Todos conocemos de pocos temas y, en la mayoría, seguro que aceptamos muchas afirmaciones que no han sido puestas a prueba. Algunas las aceptamos porque creemos que sí están probadas. Tal vez sean cosas que aprendimos de niños o que nos han llegado de fuentes que creíamos fiables y que se nos han quedado grabadas en la mente como ciertas.

Lo malo no es estar equivocado. Todos lo estamos en muchas cuestiones. Lo malo es no darnos cuenta del error cuando la evidencia se pone delante de nuestras narices. En ese momento nuestra mente está secuestrada por esa idea, que intentamos defender y justificar como justifican a sus secuestradores los que sufren el síndrome de Estocolmo. Si eso le pasa a un premio Nobel o a un reconocido filósofo, con más razón nos puede pasar a nosotros.

Jueves, 18 de Marzo de 2010

La torre herida por el rayo

En El Tamiz, blog recomendable donde los haya, hemos estado debatiendo la paradoja de Ross-Littlewood, que, en realidad, no es más que una versión de otra paradoja algo más sencilla, La lámpara de Thompson. Tenemos una lámpara encendida. Al cabo de una hora la apagamos, media hora después la encendemos, un cuarto de hora más tarde la apagamos de nuevo, un octavo de hora después la encendemos otra vez, y así sucesivamente. Alternamos la lámpara encendida y apagada en intervalos cada uno la mitad de largo que el anterior. Todo el proceso acabará en dos horas:

1+1/2+1/4+1/8+1/16+… = 2.

La pregunta inquietante viene ahora. Al cabo de esas dos horas, ¿la lámpara estará encendida o apagada?

Ninguna de las dos respuestas parece adecuada ni preferible a la otra. ¿Qué hacemos entonces?

Ocurre simplemente, que el problema no está bien definido. Parece bien definido porque hemos sido capaces de enunciarlo claramente, pero es solo apariencia. El problema está perfectamente definido para cualquier instante anterior a las dos horas, pero no para ese momento.

Hay quien dice que la indefinición de la paradoja se debe a que esa situación es físicamente imposible. No hay manera de encender y apagar tan rápidamente una lámpara. Además, según la mecánica cuántica, hay un intervalo de tiempo (el tiempo de Planck) que es indivisible. No es que no podamos o sepamos dividirlo, sino que en la mecánica cuántica no existe posibilidad de algo más pequeño (en otras palabras, el tiempo es discreto, va a saltitos).

Pero la paradoja no está planteada en ningún mundo físico que llega a momentos indivisibles, sino en una construcción nuestra, donde es posible dividir siempre un poco más cualquier intervalo de tiempo (en otras palabras, el tiempo es continuo). La indefinición está en que es imposible formular un modelo lógico-formal en el que la pregunta tenga sentido. De hecho, la paradoja es lógicamente equivalente a resolver la siguiente suma:

1-1+1-1+1-1+1-1+….

En esa suma, el 1 corresponde a la vela encendida y el -1 a su apagado. Esa suma no está definida. No existe ni como planteamiento.

El problema es similar a la siguiente paradoja:

¿Qué ocurre si el rayo rompelotodo cae sobre la torre indestructible?

Volvemos a tener otro problema mal definido, a pesar de que fácilmente hayamos podido expresar esa pregunta en un lenguaje natural. El problema no es que físicamente sea imposible tener un rayo rompelotodo o una torre indestructible. El problema es que en un lenguaje formal la paradoja no se puede plantear. Para ello haría falta definir qué significa un rayo rompelotodo, y para eso tendríamos que enumerar el conjunto de elementos que hay en el todo y que son rompibles por el rayo. Entre esos elementos no puede estar la torre indestructible. La misma indefinición encontraríamos si comenzamos por definir la torre indestructible. De la misma manera, en las matemáticas no puede existir la suma anterior, ni en ningún modelo formal puede existir la lámpara de Thompson.

(En realidad sí se podría definir la suma, pero no como resultado de la operación suma de toda la vida, sino definiendo arbitrariamente un valor, y lo mismo se podría hacer con un modelo formal para la lámpara de Thompson, pero definir arbitrariamente un valor se parece mucho a obviar el problema.)

De esta paradoja toca aprender el cuidado que hay que tener con lo que formulamos, ya que enunciados aparentemente sensatos son, en rigor, imposibles de enunciar.

En la realidad no se da la paradoja porque el tiempo real no es continuo. Este pensamiento es poco evocador. Prefiero el que me llega en momentos de duermevela, según el cuál el secreto de por qué el mundo es cuántico se debe a que una realidad continua no es lógicamente posible.

Lunes, 15 de Marzo de 2010

Oh Tierra, tus pirámides

Estos días hemos visto las fotos de las pirámides tomadas desde la estación espacial por el astronauta Soichi Noguchi. Con ellas venían los típicos comentarios acerca de lo que se puede ver y no ver desde el espacio.

Efectivamente, muchas veces hemos oído y leído que si la muralla china, que si los invernaderos de Almería, o alguna otra creación humana, son visibles desde el espacio. Al parecer, esto sería prueba de grandeza. No digo que no eleve el ego de un pueblo o país el tener cosas tan grandes que se vean de tan lejos.

Ocurre, sin embargo, que esto de ser visto desde el espacio deja mucho, no solo a la imaginación, sino, sobre todo, a la definición.

¿Nos referimos a ver a simple vista (humana), con teleobjetivo, con telescopio? ¿A qué distancia empieza el espacio? Las tres cuartas partes de la masa de los gases que rodean la Tierra están a menos de 11 km, el 90% está a menos de 16 km y el 99,99997% a menos de 100 km. Sin embargo los trasbordadores espaciales empiezan a notar la atmósfera a los 175 km en sus operaciones de reentrada. La estación espacial orbita a unos 340 km de altitud.

He aquí unas preguntas que sí están bien definidas:

¿Qué estructuras artificiales son visibles a simple vista desde la altitud X?

¿Cuáles son las primeras estructuras artificiales que se pueden ver a simple vista según se acerca uno a la Tierra?

La pregunta que tiene mejor respuesta es la de qué se ve desde órbitas entre 200 y 400 km. Según informan los astronautas, se ven las grandes ciudades, los grandes mosaicos de la agricultura extensiva, los grandes aeropuertos, puertos y autopistas, alguna presa que deje un pantano bien diferenciado del terreno circundante, como la presa de Asuán en el desierto egipcio, algún gran petrolero con su estela en el mar, las islas artificiales de Dubai y poco más.

No todo lo que pone Soichi en Twitter se ve a simple vista, son fotos tomadas con cámara, con su zoom y su teleobjetivo. No me consta que las pirámides se puedan ver a simple vista. Lo que sí parece ser cierto es que los invernaderos de Almería serían la estructura visible a mayor distancia. Para ver la Gran Muralla china hacen falta potentes binoculares y saber muy bien donde mirar.

Viernes, 12 de Marzo de 2010

Agarrarse a un clavo ardiendo

Los astrólogos dicen: “si la luna influye en las mareas de los océanos, cómo no va a influir en las personas”.

Los homeópatas dicen: “el agua recuerda las moléculas que ha tenido diluidas, este puede ser el mecanismo que hace funcionar a la homeopatía”.

Los grafólogos dicen: “nuestra psicología y nuestra personalidad se traduce en todo lo que hacemos, también en la escritura”.

Los partidarios del diseño inteligente dicen: “hay hechos biológicos que la evolución no explica y que son explicados por un diseñador inteligente”.

La jerarquía católica dice: “hay estadísticas que dicen que promover la abstinencia y la fidelidad en países africanos es mejor que promover el preservativo para reducir la transmisión del SIDA, esto justifica nuestra postura contraria al preservativo”.

La jerarquía de los testigos de Jehová dice: “la transmisión del SIDA por las transfusiones de sangre justifica nuestra postura de que la sangre es sagrada”.

Los lectores del Tarot dicen: “la energía vital influye en todo, por tanto puede influir en la manera de barajar y colocar las cartas”.

Poco importa que la luna no tenga efectos perceptibles en una piscina, un charco de agua o en un ser vivo, y menos aún que, aunque hubiera ese efecto, eso no diga nada acerca de por qué un signo tiende a ser como dicen que tiende.

Poco importa que la memoria del agua nunca se haya probado, que algún experimento en tal sentido nunca se haya replicado, y poco que, aunque hubiera tal cosa, eso no implique nada acerca de que los preparados homeópatas tengan las propiedades que dicen tener.

Poco importa que la psicología también se debería, entonces, traducir en cómo cantamos, reímos o caminamos, pero que no exista la cantología, la risología o la caminología, y poco que, aunque hubiese tal influencia, eso no muestre que sea de la manera que los grafólogos dicen que es.

Poco importa que ningún hecho biológico sea contradictorio con la evolución y que todos encajen bien en la teoría, y menos aún importa que en ningún momento se haya observado la acción de un diseñador.

Poco importa que las estadísticas en realidad apoyen el beneficio del uso del condón y menos aún que el hecho de que no fuera efectivo para evitar la transmisión de una enfermedad en unas circunstancias nada diga acerca de lo inmoral de su uso como anticonceptivo.

Poco importa que se puedan hacer pruebas para evitar el contagio por sangre contaminada y menos aún que alguien pueda morir por no hacerse una transfusión.

Poco importa que no haya tal cosa como la energía vital, y menos parece importar que nadie entre los tarotólogos se ha preocupado de saber si es verdad o no esa manera de traducir la posición de las cartas en aspectos psicológicos o en futuribles.

Lo único que importará es que “mi experiencia de experto me dice que estas cosas funcionan” o que “mi fe me dice que estas cosas son inmorales”.

Miercoles, 10 de Marzo de 2010

En el sentido más laudatorio del término

El idioma: La lengua gallega, hija del latín, hermana del castellano y madre del portugués.

El autor de la letra: Álvaro Cunqueiro, el mejor escritor español del siglo 20, exagerando muy, muy poco.

El autor de la música: Luis Emilio Batallán, el cantautor gallego que sorprendió a todo el mundo con su disco “Aí vén o maio” en 1975, aún hoy uno de los más celebrados de la canción gallega. Aquí está su versión original, y aquí una más reciente.

La versión: Milladoiro, el más internacional de los grupos gallegos.

La voz: Laura Amado, a cuyo lado palidecen otras mucho más famosas. Si no, comparad con esta otra versión.

La letra (traducida):

A pomba dourada

En el nido nuevo del viento hay una paloma dorada.

Quién pudiera enamorarla, amigo mío.

Canta a la luz de la luna y al amanecer en flauta de verde olivo.

Tiene aires de flor reciente, cosas de recién casada.

También tiene sombra de sombra y andar primero de río.

En esta otra versión se acompañan de Cristina Pato, la mejor gaitera del mundo, y se oye con mejor sonido.

Gallego, en el sentido más laudatorio del término.

Domingo, 7 de Marzo de 2010

La reforma de las pensiones

Ya se ha hecho público el manifiesto sobre la reforma de las pensiones del que hablaba hace una semana. En eso momento no entré en los detalles de las propuestas porque era todavía un borrador. Aquí hay un resumen de uno de los promotores y un enlace al texto original. Está redactado en términos que creo asequibles y fáciles de leer y entender para cualquier persona educada. También cualquier persona educada que se moleste podrá juzgar si la versión de él que se da en los medios de comunicación le hace o no justicia.

Yo he firmado el documento, como también firmé el de hace un año sobre la reforma laboral.

Sábado, 6 de Marzo de 2010

El agente y el principal

Hay, por lo menos, dos formas de conseguir que una organización funcione. Una primera consiste en decirle a cada uno lo que tiene que hacer para conseguir el fin de que se trate y pagarle a cada uno si hace lo que se le dice. Tiene la desventaja de que muy a menudo quien puede ordenar a cada uno (el que paga) no sabe qué es lo que hay que hacer para conseguir el resultado.

Otra manera consiste en dejar libertad a los individuos, para que hagan lo que crean conveniente y pagar por resultados. Tiene como desventaja que, en algunos casos, los resultados no siempre se obtienen a pesar de que los individuos tomen las mejores decisiones y trabajen de la mejor manera. Puede haber un elemento de suerte.

La economía de la información muestra, sin embargo, que la segunda manera suele ser mucho mejor para todos. Para el que cobra, la aleatoriedad en el pago se ve de sobra compensada por el mayor pago en caso de éxito. Para el que paga, el mayor pago se ve compensado por mejores resultados.

Por ejemplo, el dueño de un negocio (el principal) contrata a un experto (el agente). Si el experto hace bien su trabajo, el dueño ganará 100 ó 30 con iguales probabilidades, pero si lo hace sólo cumpliendo mínimos, ganará 30 con total seguridad. Hacer bien el trabajo le cuesta 10 al experto, pero hacerlo cumpliendo mínimos le cuesta 0. Si el dueño le paga una cantidad fija (20) y solo puede saber si cumple o no los mínimos, el experto no hará ningún esfuerzo, se llevará los 20 y el dueño 10 (30 que gana menos 20 que paga).

Si, en cambio, el dueño paga por resultado, puede pagar 60 si el resultado es bueno y 20 si es regular. Si el experto se esfuerza ganará 40 en media, a lo que hay que restar el esfuerzo, que es 10, así que se queda en 30. El dueño ganará 25 en media (100 menos 60 ó 30 menos 20 con iguales probabilidades).

No entender esto limita la productividad, sobre todo en la cosa pública, más reacia a pagar por resultados. En la Universidad española la mayor parte del salario depende de cumplir unos mínimos (muy mínimos) que, eso sí, están reglamentados. Las cosas que puede y no puede hacer con su presupuesto un Departamento están muy limitadas y controladas (la manera de contratar, pagar y promocionar al profesorado, por ejemplo). Si se permitiera más libertad y más presupuesto a cambio de más resultados (investigación de calidad, por ejemplo) y menos si los resultados no llegan, todo el mundo ganaría (en media, algún mediocre sin ganas de trabajar vería su salario disminuido).

Mientras no se supere el miedo a la libertad y a ser evaluado todos los esfuerzos por mejorar la universidad basados en decirle a la gente lo que tienen que hacer serán costosos y poco útiles.

Miercoles, 3 de Marzo de 2010

El maltrato animal

Anda Hugo reflexionando sobre nuestra relación con los animales, y eso me ha animado a escribir esta entrada.
En alguna ocasión he manifestado que, mientras haya muchos aficionados a las corridas de toros, no creo que debieran ser prohibidas totalmente, y ello a pesar de la abominación y el atraso cultural que veo en ellas. Creo que hace falta un consenso mayor que una mayoría simple. Tal vez esté equivocado y, tras la prohibición, en pocos años ya nadie se acordaría de lo salvajes que éramos.
Me parece bien que los antitaurinos se hagan oír (por las buenas) y me parece estupendo que algunas autonomías hayan alcanzado suficiente consenso para su prohibición. De hecho, este parece que pueda ser el camino. Empezó en Canarias y ha seguido en Cataluña. Curiosamente nadie apreció problemas en el primer caso, pero sí en cambio en el segundo. Me pregunto qué pensará cada uno cuando sólo queden tres o cuatro autonomías con “fiesta nacional”.
A los aficionados a la tauromaquia les diré que yo veo en una corrida de toros lo que ellos seguramente verán en el vídeo que se muestra arriba. Como ellos, tampoco encontraría belleza en la pelea ni indulgencia para quien pueda encontrarla incluso si los canguros fueran criados en una vida regalada y feliz para terminar así.
Claro que veo alguna cosa más, las luces de los trajes, el refinamiento de los movimientos del torero,… , pero lo que veo en el vídeo también lo veo en las corridas, y nada de lo anterior me lo encubre.
Domingo, 28 de Febrero de 2010

100 economistas 100

Leo en El País un artículo con el titular:

“Los 100 economistas plantean bajar la pensión con respecto del último salario”

-El artículo no detalla todas las ideas de esos 100 economistas ni ofrece el documento en que se basa el artículo, ni la lista de los economistas. Se dice solo que son, más o menos, los que firmaron hace un año otro documento sobre la reforma del mercado laboral.

-El documento al que hace referencia El País no existe más que como borrador que está circulando entre un grupo de economistas que incluye, efectivamente, a aquellos 100 y que está promovido desde FEDEA.

-En ese borrador se proponen varias medidas. Algunas son económicas y otras de organización del debate. Las primeras se refieren a la manera de cotizar y calcular la pensión. Las segundas incluyen la propuesta del libro blanco.

-Los datos:

La población mayor de 65 años se multiplica por dos en los próximos 40 años. Pasa de 7,63 millones a 15,33 millones entre 2009 y 2049.

Con las tendencias actuales, la población en edad de trabajar pasa de 31,44 millones a 25,74 millones entre 2009 y 2049.

Hay unas 6 millones de mujeres de 0 a 25 años en 2009. La mayoría de las que podrán ser fértiles en algún momento de ese periodo.

Por tanto, para que la tasa de dependencia no variara necesitaríamos que la población en edad de trabajar también se doblara. O bien entran más de 30 millones de inmigrantes en edad de trabajar o la tasa de fecundidad de esos 6 millones de mujeres aumenta hasta más de 5 hijos por mujer fértil (o una combinación de ambas cosas). Si creemos que algo de esto es previsible, no hay que hacer nada. Si no, tenemos un problema.

-Las propuestas:

El borrador propone una serie de medidas que permite sostener el sistema de pensiones, con algunos cambios, como la extensión de la vida laboral, imprescindible al aumentar la esperanza de vida. Lo hace, además, ajustando los parámetros para que no haya una pérdida en la prestación y, lo que es más importante, para que pueda aumentar en cada generación. Como el documento no está todavía en su versión definitiva, me excusaré de especificar con más detalle estas medidas, que se podrán ver en el documento final. Elegir como crítica uno solo de los parámetros, sin tener en cuenta lo que se propone como los demás y sin tener en cuenta tampoco el efecto en las distintas generaciones es, como poco, sesgar el contenido del documento.

-A la noticia siguen, como era de esperar, cientos de comentarios de lectores que, leyendo ese ejemplo de mal periodismo, cargan contra los economistas ultraliberales, alejados de la realidad, que no hicieron nada para prevenir la crisis, que no dan soluciones para que todo vaya bien, que nadie los ha elegido y que tienen su trabajo gracias a la endogamia universitaria española.

-Ante esto último yo invito a cualquiera que, cuando salga el documento final, miren el currículum y las publicaciones de cada uno de ellos, para ver cuánto de esto es cierto. Será fácil, porque todos tendrán esta información de acceso público.

Miercoles, 24 de Febrero de 2010

Pseudoperiodismo

UNO. El pasado 16 de febrero El País nos sorprendió con el artículo “2010, el año del ‘crash’“, de Santiago Niño Becerra, ocupando el espacio estelar del periódico.
El lector atento notará que ninguna de las afirmaciones se acompañan del más mínimo razonamiento, y que parecen las predicciones de un astrólogo. Pues bien, lo anterior no es una exageración. Niño Becerra es Catedrático de Economía en la Universidad Ramon Llull, aunque no se le conoce ni una sola publicación académica en revistas de con estándares internacionales (esta es, por desgracia, una constante en la universidad española, pero me salgo del tema). Sí, en cambio, se le conoce algún artículo en revistas de astrología, donde analiza la economía usando los planetas. También acude a congresos de astrología a hacer lo propio. Puede verse aquí la página del congreso con la foto del economista-astrólogo (su ponencia es la tercera y él aparece en la foto del final, el segundo por la izquierda).
DOS. El fin de semana también El País nos vendió un reportaje en el que se analizaba la personalidad de varios dictadores por su caligrafía usando la grafología (pseudociencia de muchas afirmaciones y de ningún estudio que las sostenga). Por asombroso que pueda parecer, los grafólogos acertaron al decir que eran muy malas personas. En magonia tratan el tema con más detalle, a ellos remito al lector interesado. Sorprende leer en los comentarios de magonia cómo algunos defensores de la grafología quieren defender esta práctica. “No, no somos como los homeópatas”, dicen, “lo nuestro sí está demostrado”. Lo que no dicen es dónde. Por cierto que si uno ataca a los homeópatas dirán que no son como los grafólogos. Cada uno entiende bien los fallos de las demás pseudociencias, pero no los de la suya propia.
TRES. Recordemos que en 2008 El País sacó unos coleccionables de ese potpurrí de todas las pseudociencias llamado Cuarto Milenio. Eso lo justificaron como política comercial de la empresa editora, diferenciada de la línea del periódico, y como entretenimiento. Supongo que lo del reportaje de la grafología también será entretenimiento de fin de semana. Pero no, si uno mira bien, ve que está anunciado como “Historia”.
Cualquiera que eche un vistazo al programa Cuarto Milenio, al coleccionable y a los foros de seguidores podrá darse cuenta de que la presentación es, por lo menos ambigua, que sugiere que lo suyo es periodismo de investigación, no entretenimiento, y que en esa impresión andan sus seguidores. El caso del astrólogo-economista ocupando la página de opinión más destacada del periódico no tiene ni siquiera esa defensa.
CUATRO. Me meto con El País, aunque sigo pensando es el periódico de información y opinión más completo de España, con más pluralidad que en los otros de alcance nacional a pesar de sus innegables segos. Como muestra de que en todas partes cuecen habas, dos botones: estos días El Mundo nos vuelve a marear con sus teorías conspiratorias, periodismo de investigación donde lo haya. El ABC, por su parte, nos explica cómo los ovnis ayudaron a ganar a Tony Blair. Es cierto que el artículo se limita a recoger una noticia de cosas que dice alguien, pero está en la sección de “Noticias de Europa” y no en alguna de humor o chascarrillos.
CINCO. La única buena noticia contra las pseudociencias nos ha venido de la mano del Parlamento Británico, que se acaba de enterar Â¡oh, sorpresa! que la homeopatía no tiene ningún estudio que la avale. Según acabo la entrada veo que hoy El País publica algo más sensato sobre economía, con varapalo al astrólogo-economista. Un poco de luz.
Han sido unas cuantas píldoras un poco inconexas, pero tenía que desahogarme, que para eso también ha de valer el tener un blog.