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La torre herida por el rayo (2). La paradoja de Newcomb.
Cómo reconocer las publicaciones cientÃficas de calidad
- Tómense todas las revistas que publican artÃculos en una determinada área cientÃfica.
- Cuéntense las citas que cada revista recibe del total de revistas.
- Hágase el primer ránking según el sistema anterior (corregido por alguna de las mejoras apuntadas arriba).
- La proporción de citas sobre el total recibidas por cada revista será ahora el peso de esa revista y el peso de las citas que se hagan en ella.
- Con estos pesos se vuelven a contar las citas, que ahora estarán multiplicadas por esos pesos.
- Esto nos da un nuevo número de proporción de citas ponderadas para cada revista. Estos nuevos números sirven para volver a repetir el procedimiento hasta que se llegue a un punto estable, en el que los pesos no cambien.
El coste de la electricidad y las emisiones de CO2
La razón moral y el paternalismo
Una curiosa coincidencia
Prefiero el humor al insulto soez. Es más agradable de oÃr incluso si no se está de acuerdo.
El Estado tiene que abandonar la lucha contra la piraterÃa
Curiosa la manera de plantear el titular de la noticia tiene El PaÃs:
“El Estado tiene que abandonar la lucha contra la piraterÃa.”
En el texto primero dice:
“Los economistas de FEDEA han presentado 25 medidas para aumentar la productividad de la economÃa española. Y una de ellas es la abolición de la lucha contra la piraterÃa.”
Más adelante señala una cita de uno de los economistas que firman el libro con las medidas, Luis Garicano:
“De los 100 problemas más importantes que tiene España, ninguno es el de las descargas.”
Uno cree que si se acepta como importante un informe realizado por un grupo de economistas competente, deberÃa hacerse hincapié en lo que estos economistas dicen. Y dicen que el problema de las descargas es de los menos importantes y que por tanto hay otros más importantes. Sin embargo la noticia no se digna en mencionar ninguno de esos otros problemas ni ninguna otra de las 25 medidas.
¿Por qué sólo le interesa a El PaÃs esa parte? ¿Porque es la que más vende? ¿Porque le parece más importante de lo que se dice en el informe? ¿Alguna otra razón? No lo sabemos. Y es triste, porque en un periódico serio deberÃamos saber qué se nos dice y por qué.
Odiosa comparación
Un mundo de zombis
Hace unas semanas, en El libro de arena tuvimos una interesante discusión partiendo de las ideas de Chalmers. En particular, departimos acerca de su célebre argumento sobre un mundo de zombis, que resumo aquÃ:
1. Podemos imaginarnos un mundo con seres como nosotros, que hagan lo que nosotros, pero que no sean conscientes: los zombis (o autómatas).
2. La fÃsica no podrÃa dar cuenta de la diferencia.
3. Por tanto, la consciencia (o los qualia, como las sensaciones de “colorâ€) es una propiedad fundamental y ontológicamente autónoma.
¿Qué tal esto otro?:

1. Podemos imaginar un planeta exactamente igual que la Tierra, en el que no haya una deformación del espacio-tiempo según la explicación relativista de la gravedad, pero en donde los cuerpos se movieran como en nuestro mundo.
2. La fÃsica no podrÃa dar cuenta de la diferencia entre ambos mundos.

3. Por tanto la gravedad es una propiedad ontológicamente autónoma.
El problema está en confundir lo lógicamente posible o lo concebible con lo fÃsicamente posible (en este universo, por lo menos).
La cuestión, se me dice, es que la fÃsica nos explica por qué sin gravedad los cuerpos no pueden moverse como se mueven, mientras que las teorÃas sobre la mente no nos explican por qué una mente sin qualia no podrÃa darse, esto es, por qué no pueden existir los zombis. Es decir, que el mundo de los zombis es una posibilidad lógica.
Pero lo que digo es que el argumento es falaz, que está mal hecho. Lo que nosotros sepamos o no, no hace a la construcción del silogismo. La conclusión podrÃa incluso ser cierta, pero no este argumento no es el que la muestra.
Es tan falaz como si el argumento del planeta que no deforma el espacio-tiempo lo hiciera una persona ignorante de la relatividad, que no tendrÃa entonces una teorÃa que le explicara por qué no puede existir ese planeta tan raro. Ese planeta sin deformación del espacio-tiempo es también una posibilidad lógica.
Lo único que puede revelar el argumento de Chalmers es que no sabemos lo que es la consciencia, pero eso ya lo sabÃamos sin Chalmers. ¿Cuál es, entonces, su aportación? No la veo.
El fenómeno de que pueda existir un mundo de zombis no es un fenómeno que sepamos exista en ninguna parte. De él no tiene que dar cuenta la fÃsica ni nadie. La investigación sobre el cerebro y la mente humanas está recién empezada y las cosas irán, yo creo, más lentas de lo que se nos promete, dado el crecimiento factorial de la complejidad asociada al desarrollo de la inteligencia y la consciencia. Lo que sà podemos decir es que, en ausencia de fuerzas vitales, almas y cosas asà que no se encuentran por ninguna parte, todo apunta a que, para que esos zombies puedan hacer lo que hace el ser humano (como las máquinas que pasan el test de Turing), habrán tenido que desarrollar consciencia como consecuencia de la acumulación de complejidad.
Cuando la mente padece el sÃndrome de Estocolmo
Linus Carl Pauling fue un premio Nobel por partida doble, recibió el de quÃmica y de la paz. Una mente preclara e inteligente que, sin embargo, se obcecó con la idea de que sobredosis de vitamina C eran poco menos que una receta para la vida sana y longeva.
A Luc Montagnier se le otorgó el premio Nobel de medicina por identificar y aislar el virus del SIDA, pero luego se puso a defender la memoria del agua sin mÃnimas evidencias que poder presentar ante la comunidad cientÃfica.
Más cerca de nosotros, Fernando Savater, referente moral y polÃtico para muchos, de pronto defiende las corridas de toros cayendo en todas las falacias frente a las que se avisa en cualquier curso de filosofÃa.
Javier MarÃas, azote de las malas costumbres españolas en artÃculos mordaces que nos ofrece cada semana, pasa a defenderlas cuando se trata de la prohibición de fumar en lugares públicos, sin importarle que los paÃses más avanzados y libres nos lleven también la ventaja en esto, para felicidad de la inmensa mayorÃa de fumadores y no fumadores de esos paÃses, incluidos los fumadores españoles que viven en ellos.
Todos conocemos a gente inteligente y perfectamente racional en su vida y en su trabajo que luego pierde la cabeza cuando se trata de la astrologÃa o el Feng Shui. O gente que en su paÃs jamás tolerarÃa un abuso de poder y lo justifica en la Cuba de los Castro o en el Chile de Pinochet. Todos tenemos amigos o familiares queridos que son ejemplo de personas con los pies en el suelo y que piden pruebas de todo tipo para elegir coche, buscar un colegio o incluso aceptar una proposición cientÃfica, pero que luego no tienen remilgos en seguir la fe de alguna religión, e incluso retorcer todo tipo de argumentos para defender su particular mitologÃa.
Todos conocemos de pocos temas y, en la mayorÃa, seguro que aceptamos muchas afirmaciones que no han sido puestas a prueba. Algunas las aceptamos porque creemos que sà están probadas. Tal vez sean cosas que aprendimos de niños o que nos han llegado de fuentes que creÃamos fiables y que se nos han quedado grabadas en la mente como ciertas.
Lo malo no es estar equivocado. Todos lo estamos en muchas cuestiones. Lo malo es no darnos cuenta del error cuando la evidencia se pone delante de nuestras narices. En ese momento nuestra mente está secuestrada por esa idea, que intentamos defender y justificar como justifican a sus secuestradores los que sufren el sÃndrome de Estocolmo. Si eso le pasa a un premio Nobel o a un reconocido filósofo, con más razón nos puede pasar a nosotros.
La torre herida por el rayo
En El Tamiz, blog recomendable donde los haya, hemos estado debatiendo la paradoja de Ross-Littlewood, que, en realidad, no es más que una versión de otra paradoja algo más sencilla, La lámpara de Thompson. Tenemos una lámpara encendida. Al cabo de una hora la apagamos, media hora después la encendemos, un cuarto de hora más tarde la apagamos de nuevo, un octavo de hora después la encendemos otra vez, y asà sucesivamente. Alternamos la lámpara encendida y apagada en intervalos cada uno la mitad de largo que el anterior. Todo el proceso acabará en dos horas:
1+1/2+1/4+1/8+1/16+… = 2.
La pregunta inquietante viene ahora. Al cabo de esas dos horas, ¿la lámpara estará encendida o apagada?
Ninguna de las dos respuestas parece adecuada ni preferible a la otra. ¿Qué hacemos entonces?
Ocurre simplemente, que el problema no está bien definido. Parece bien definido porque hemos sido capaces de enunciarlo claramente, pero es solo apariencia. El problema está perfectamente definido para cualquier instante anterior a las dos horas, pero no para ese momento.
Hay quien dice que la indefinición de la paradoja se debe a que esa situación es fÃsicamente imposible. No hay manera de encender y apagar tan rápidamente una lámpara. Además, según la mecánica cuántica, hay un intervalo de tiempo (el tiempo de Planck) que es indivisible. No es que no podamos o sepamos dividirlo, sino que en la mecánica cuántica no existe posibilidad de algo más pequeño (en otras palabras, el tiempo es discreto, va a saltitos).
Pero la paradoja no está planteada en ningún mundo fÃsico que llega a momentos indivisibles, sino en una construcción nuestra, donde es posible dividir siempre un poco más cualquier intervalo de tiempo (en otras palabras, el tiempo es continuo). La indefinición está en que es imposible formular un modelo lógico-formal en el que la pregunta tenga sentido. De hecho, la paradoja es lógicamente equivalente a resolver la siguiente suma:
1-1+1-1+1-1+1-1+….
En esa suma, el 1 corresponde a la vela encendida y el -1 a su apagado. Esa suma no está definida. No existe ni como planteamiento.
El problema es similar a la siguiente paradoja:
¿Qué ocurre si el rayo rompelotodo cae sobre la torre indestructible?
Volvemos a tener otro problema mal definido, a pesar de que fácilmente hayamos podido expresar esa pregunta en un lenguaje natural. El problema no es que fÃsicamente sea imposible tener un rayo rompelotodo o una torre indestructible. El problema es que en un lenguaje formal la paradoja no se puede plantear. Para ello harÃa falta definir qué significa un rayo rompelotodo, y para eso tendrÃamos que enumerar el conjunto de elementos que hay en el todo y que son rompibles por el rayo. Entre esos elementos no puede estar la torre indestructible. La misma indefinición encontrarÃamos si comenzamos por definir la torre indestructible. De la misma manera, en las matemáticas no puede existir la suma anterior, ni en ningún modelo formal puede existir la lámpara de Thompson.
(En realidad sà se podrÃa definir la suma, pero no como resultado de la operación suma de toda la vida, sino definiendo arbitrariamente un valor, y lo mismo se podrÃa hacer con un modelo formal para la lámpara de Thompson, pero definir arbitrariamente un valor se parece mucho a obviar el problema.)
De esta paradoja toca aprender el cuidado que hay que tener con lo que formulamos, ya que enunciados aparentemente sensatos son, en rigor, imposibles de enunciar.
En la realidad no se da la paradoja porque el tiempo real no es continuo. Este pensamiento es poco evocador. Prefiero el que me llega en momentos de duermevela, según el cuál el secreto de por qué el mundo es cuántico se debe a que una realidad continua no es lógicamente posible.
Oh Tierra, tus pirámides
Estos dÃas hemos visto las fotos de las pirámides tomadas desde la estación espacial por el astronauta Soichi Noguchi. Con ellas venÃan los tÃpicos comentarios acerca de lo que se puede ver y no ver desde el espacio.
Efectivamente, muchas veces hemos oÃdo y leÃdo que si la muralla china, que si los invernaderos de AlmerÃa, o alguna otra creación humana, son visibles desde el espacio. Al parecer, esto serÃa prueba de grandeza. No digo que no eleve el ego de un pueblo o paÃs el tener cosas tan grandes que se vean de tan lejos.
Ocurre, sin embargo, que esto de ser visto desde el espacio deja mucho, no solo a la imaginación, sino, sobre todo, a la definición.
¿Nos referimos a ver a simple vista (humana), con teleobjetivo, con telescopio? ¿A qué distancia empieza el espacio? Las tres cuartas partes de la masa de los gases que rodean la Tierra están a menos de 11 km, el 90% está a menos de 16 km y el 99,99997% a menos de 100 km. Sin embargo los trasbordadores espaciales empiezan a notar la atmósfera a los 175 km en sus operaciones de reentrada. La estación espacial orbita a unos 340 km de altitud.
He aquà unas preguntas que sà están bien definidas:
¿Qué estructuras artificiales son visibles a simple vista desde la altitud X?
¿Cuáles son las primeras estructuras artificiales que se pueden ver a simple vista según se acerca uno a la Tierra?
La pregunta que tiene mejor respuesta es la de qué se ve desde órbitas entre 200 y 400 km. Según informan los astronautas, se ven las grandes ciudades, los grandes mosaicos de la agricultura extensiva, los grandes aeropuertos, puertos y autopistas, alguna presa que deje un pantano bien diferenciado del terreno circundante, como la presa de Asuán en el desierto egipcio, algún gran petrolero con su estela en el mar, las islas artificiales de Dubai y poco más.
No todo lo que pone Soichi en Twitter se ve a simple vista, son fotos tomadas con cámara, con su zoom y su teleobjetivo. No me consta que las pirámides se puedan ver a simple vista. Lo que sà parece ser cierto es que los invernaderos de AlmerÃa serÃan la estructura visible a mayor distancia. Para ver la Gran Muralla china hacen falta potentes binoculares y saber muy bien donde mirar.
Agarrarse a un clavo ardiendo
Los astrólogos dicen: “si la luna influye en las mareas de los océanos, cómo no va a influir en las personasâ€.
Los homeópatas dicen: “el agua recuerda las moléculas que ha tenido diluidas, este puede ser el mecanismo que hace funcionar a la homeopatÃaâ€.
Los grafólogos dicen: “nuestra psicologÃa y nuestra personalidad se traduce en todo lo que hacemos, también en la escrituraâ€.
Los partidarios del diseño inteligente dicen: “hay hechos biológicos que la evolución no explica y que son explicados por un diseñador inteligenteâ€.
La jerarquÃa católica dice: “hay estadÃsticas que dicen que promover la abstinencia y la fidelidad en paÃses africanos es mejor que promover el preservativo para reducir la transmisión del SIDA, esto justifica nuestra postura contraria al preservativoâ€.
La jerarquÃa de los testigos de Jehová dice: “la transmisión del SIDA por las transfusiones de sangre justifica nuestra postura de que la sangre es sagradaâ€.
Los lectores del Tarot dicen: “la energÃa vital influye en todo, por tanto puede influir en la manera de barajar y colocar las cartasâ€.
Poco importa que la luna no tenga efectos perceptibles en una piscina, un charco de agua o en un ser vivo, y menos aún que, aunque hubiera ese efecto, eso no diga nada acerca de por qué un signo tiende a ser como dicen que tiende.
Poco importa que la memoria del agua nunca se haya probado, que algún experimento en tal sentido nunca se haya replicado, y poco que, aunque hubiera tal cosa, eso no implique nada acerca de que los preparados homeópatas tengan las propiedades que dicen tener.
Poco importa que la psicologÃa también se deberÃa, entonces, traducir en cómo cantamos, reÃmos o caminamos, pero que no exista la cantologÃa, la risologÃa o la caminologÃa, y poco que, aunque hubiese tal influencia, eso no muestre que sea de la manera que los grafólogos dicen que es.
Poco importa que ningún hecho biológico sea contradictorio con la evolución y que todos encajen bien en la teorÃa, y menos aún importa que en ningún momento se haya observado la acción de un diseñador.
Poco importa que las estadÃsticas en realidad apoyen el beneficio del uso del condón y menos aún que el hecho de que no fuera efectivo para evitar la transmisión de una enfermedad en unas circunstancias nada diga acerca de lo inmoral de su uso como anticonceptivo.
Poco importa que se puedan hacer pruebas para evitar el contagio por sangre contaminada y menos aún que alguien pueda morir por no hacerse una transfusión.
Poco importa que no haya tal cosa como la energÃa vital, y menos parece importar que nadie entre los tarotólogos se ha preocupado de saber si es verdad o no esa manera de traducir la posición de las cartas en aspectos psicológicos o en futuribles.
Lo único que importará es que “mi experiencia de experto me dice que estas cosas funcionan†o que “mi fe me dice que estas cosas son inmoralesâ€.
En el sentido más laudatorio del término
El autor de la letra: Ãlvaro Cunqueiro, el mejor escritor español del siglo 20, exagerando muy, muy poco.
El autor de la música: Luis Emilio Batallán, el cantautor gallego que sorprendió a todo el mundo con su disco “Aà vén o maio” en 1975, aún hoy uno de los más celebrados de la canción gallega. Aquà está su versión original, y aquà una más reciente.
La versión: Milladoiro, el más internacional de los grupos gallegos.
La voz: Laura Amado, a cuyo lado palidecen otras mucho más famosas. Si no, comparad con esta otra versión.
La letra (traducida):
A pomba dourada
En el nido nuevo del viento hay una paloma dorada.
Quién pudiera enamorarla, amigo mÃo.
Canta a la luz de la luna y al amanecer en flauta de verde olivo.
Tiene aires de flor reciente, cosas de recién casada.
También tiene sombra de sombra y andar primero de rÃo.
En esta otra versión se acompañan de Cristina Pato, la mejor gaitera del mundo, y se oye con mejor sonido.
Gallego, en el sentido más laudatorio del término.
La reforma de las pensiones
Ya se ha hecho público el manifiesto sobre la reforma de las pensiones del que hablaba hace una semana. En eso momento no entré en los detalles de las propuestas porque era todavÃa un borrador. Aquà hay un resumen de uno de los promotores y un enlace al texto original. Está redactado en términos que creo asequibles y fáciles de leer y entender para cualquier persona educada. También cualquier persona educada que se moleste podrá juzgar si la versión de él que se da en los medios de comunicación le hace o no justicia.
Yo he firmado el documento, como también firmé el de hace un año sobre la reforma laboral.
El agente y el principal
Hay, por lo menos, dos formas de conseguir que una organización funcione. Una primera consiste en decirle a cada uno lo que tiene que hacer para conseguir el fin de que se trate y pagarle a cada uno si hace lo que se le dice. Tiene la desventaja de que muy a menudo quien puede ordenar a cada uno (el que paga) no sabe qué es lo que hay que hacer para conseguir el resultado.
Otra manera consiste en dejar libertad a los individuos, para que hagan lo que crean conveniente y pagar por resultados. Tiene como desventaja que, en algunos casos, los resultados no siempre se obtienen a pesar de que los individuos tomen las mejores decisiones y trabajen de la mejor manera. Puede haber un elemento de suerte.
La economÃa de la información muestra, sin embargo, que la segunda manera suele ser mucho mejor para todos. Para el que cobra, la aleatoriedad en el pago se ve de sobra compensada por el mayor pago en caso de éxito. Para el que paga, el mayor pago se ve compensado por mejores resultados.
Por ejemplo, el dueño de un negocio (el principal) contrata a un experto (el agente). Si el experto hace bien su trabajo, el dueño ganará 100 ó 30 con iguales probabilidades, pero si lo hace sólo cumpliendo mÃnimos, ganará 30 con total seguridad. Hacer bien el trabajo le cuesta 10 al experto, pero hacerlo cumpliendo mÃnimos le cuesta 0. Si el dueño le paga una cantidad fija (20) y solo puede saber si cumple o no los mÃnimos, el experto no hará ningún esfuerzo, se llevará los 20 y el dueño 10 (30 que gana menos 20 que paga).
Si, en cambio, el dueño paga por resultado, puede pagar 60 si el resultado es bueno y 20 si es regular. Si el experto se esfuerza ganará 40 en media, a lo que hay que restar el esfuerzo, que es 10, asà que se queda en 30. El dueño ganará 25 en media (100 menos 60 ó 30 menos 20 con iguales probabilidades).
No entender esto limita la productividad, sobre todo en la cosa pública, más reacia a pagar por resultados. En la Universidad española la mayor parte del salario depende de cumplir unos mÃnimos (muy mÃnimos) que, eso sÃ, están reglamentados. Las cosas que puede y no puede hacer con su presupuesto un Departamento están muy limitadas y controladas (la manera de contratar, pagar y promocionar al profesorado, por ejemplo). Si se permitiera más libertad y más presupuesto a cambio de más resultados (investigación de calidad, por ejemplo) y menos si los resultados no llegan, todo el mundo ganarÃa (en media, algún mediocre sin ganas de trabajar verÃa su salario disminuido).
Mientras no se supere el miedo a la libertad y a ser evaluado todos los esfuerzos por mejorar la universidad basados en decirle a la gente lo que tienen que hacer serán costosos y poco útiles.
El maltrato animal
100 economistas 100
Leo en El PaÃs un artÃculo con el titular:
“Los 100 economistas plantean bajar la pensión con respecto del último salarioâ€
-El artÃculo no detalla todas las ideas de esos 100 economistas ni ofrece el documento en que se basa el artÃculo, ni la lista de los economistas. Se dice solo que son, más o menos, los que firmaron hace un año otro documento sobre la reforma del mercado laboral.
-El documento al que hace referencia El PaÃs no existe más que como borrador que está circulando entre un grupo de economistas que incluye, efectivamente, a aquellos 100 y que está promovido desde FEDEA.
-En ese borrador se proponen varias medidas. Algunas son económicas y otras de organización del debate. Las primeras se refieren a la manera de cotizar y calcular la pensión. Las segundas incluyen la propuesta del libro blanco.
-Los datos:
La población mayor de 65 años se multiplica por dos en los próximos 40 años. Pasa de 7,63 millones a 15,33 millones entre 2009 y 2049.
Con las tendencias actuales, la población en edad de trabajar pasa de 31,44 millones a 25,74 millones entre 2009 y 2049.
Hay unas 6 millones de mujeres de 0 a 25 años en 2009. La mayorÃa de las que podrán ser fértiles en algún momento de ese periodo.
Por tanto, para que la tasa de dependencia no variara necesitarÃamos que la población en edad de trabajar también se doblara. O bien entran más de 30 millones de inmigrantes en edad de trabajar o la tasa de fecundidad de esos 6 millones de mujeres aumenta hasta más de 5 hijos por mujer fértil (o una combinación de ambas cosas). Si creemos que algo de esto es previsible, no hay que hacer nada. Si no, tenemos un problema.
-Las propuestas:
El borrador propone una serie de medidas que permite sostener el sistema de pensiones, con algunos cambios, como la extensión de la vida laboral, imprescindible al aumentar la esperanza de vida. Lo hace, además, ajustando los parámetros para que no haya una pérdida en la prestación y, lo que es más importante, para que pueda aumentar en cada generación. Como el documento no está todavÃa en su versión definitiva, me excusaré de especificar con más detalle estas medidas, que se podrán ver en el documento final. Elegir como crÃtica uno solo de los parámetros, sin tener en cuenta lo que se propone como los demás y sin tener en cuenta tampoco el efecto en las distintas generaciones es, como poco, sesgar el contenido del documento.
-A la noticia siguen, como era de esperar, cientos de comentarios de lectores que, leyendo ese ejemplo de mal periodismo, cargan contra los economistas ultraliberales, alejados de la realidad, que no hicieron nada para prevenir la crisis, que no dan soluciones para que todo vaya bien, que nadie los ha elegido y que tienen su trabajo gracias a la endogamia universitaria española.
-Ante esto último yo invito a cualquiera que, cuando salga el documento final, miren el currÃculum y las publicaciones de cada uno de ellos, para ver cuánto de esto es cierto. Será fácil, porque todos tendrán esta información de acceso público.
Pseudoperiodismo




















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