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Martes, 11 de Enero de 2011

La nueva tregua de ETA

ETA anuncia un alto el fuego permanente, general y verificable. El comunicado es breve y no se mete en ningún detalle de lo que significa cada una de las cosas que se dice, así que todavía barrunto mucho camino por delante. Es posible que sea otra tregua trampa, pero también es posible que sea la definitiva. Mientras que no se hagan concesiones merecerá trabajar en la posibilidad segunda. Al fin y al cabo, si algún día ETA decide disolverse la cosa empezará con este tipo de acciones.
No veo problemas en las verificaciones ni en la entrega de armas, que son cosas perfectamente negociables por ambas partes y en cuyos detalles no era necesario entrar todavía.
Me preocupa más la insistencia en las claves de territorialidad y autodeterminación. Espero que no sea más que un recurso retórico de cara a la galería.
Hoy día no hay problemas territoriales de importancia relacionados con Euskadi-Euskal Herria-Navarra. Dos tercios de los navarros no quieren la incorporación a Euskadi. El único problema sería la coordinación de políticas sociales, lingüísiticas, culturales,… de la parte vasca de Navarra. En el País Vasco francés tampoco hay más problema territorial que la reivindicación de un departamento propio. Las únicas reivindicaciones territoriales no satisfechas son las hechas por los habitantes de Treviño para su incorporación a Álava y la de Villaverde de Trucios para su incorporación a Bizkaia. Nada de lo anterior se resuelve a tiros.
Sobre la autodeterminación hablé aquí. Hasta que no haya una mayoría del parlamento vasco que pida la independencia y esta se niegue por parte del gobierno español no habrá ningún conflicto tampoco. Cualquier manera de no ser independiente no puede ser decidida unilateralmente por ninguna de las partes, como parece que a veces se entiende por autodeterminación.
En cualquier caso, hoy es un día más alegre que ayer. Esperemos que no se frustre.
Sábado, 8 de Enero de 2011

De católicos

Hace un par de semanas Citoyen hizo una reflexión sobre la manera de ser católicos en Francia y en España. El geógrafo subjetivo dedicó otra entrada al tema y aprovecho su resumen de la entrada de Citoyen para reproducirla aquí:

“La diferencia que él observaba, y que muchos observamos, entre los católicos franceses y los católicos es que para los primeros ser católicos es algo serio y que se refleja en la cotidianidad de sus vidas, mientras que para los segundos ser católicos era algo que poco o nada condicionaba sus vidas que eran difícilmente discernibles de las vidas de los expresamente no profesan ninguna religión.”

Esto es lo que me sugirió el tema:
Habrá que investigar más para ver si es cierto que la diferencia es esa. Podría ser que en Francia hubiera un 20% de católicos serios en sus creencias y en España un 50% de católicos a la carta y un 20% de católicos serios. La percepción sería que la media es menos seria en España.
A mí me parece bien todo lo que ayude a desterrar la mentira organizada que es la religión. Una religión no se define por su moral, que pueden compartir varias religiones e incluso filosofías humanistas, sino por sus mentiras.
En esto tengo, sin embargo, un conflicto. Por una parte el estado moderno exige una separación clara entre Estado y religión y una laicidad y aconfesionalidad sin concesiones. Por otra parte no puedo por menos que constatar que el haber convertido a los curas en funcionarios los ha aborregado con tanto éxito que su capacidad de trabajar por sus ideas y buscarse la vida para conseguir clientela es bastante pobre. Eso que ganamos.
Tal vez la cuestión sea si la religión desaparecerá porque cada vez la practican menos (acaso Francia) o porque los que la practican lo hacen con menos intensidad (acaso España).
Miercoles, 5 de Enero de 2011

Los Reyes Magos

El 21 de septiembre de 1897 una niña le preguntó al director del New York Sun si existía Santa Claus. La respuesta hizo historia. En diciembre de 1997 un lector no satisfecho con las ambigüedades y evasivas del director, le pasa la pregunta a Cecil Adams, el ser humano más sabio, según reconoce él mismo. Traduzco su respuesta, pero adaptada a los Reyes Magos, ya que la ocasión queda bien traída. 
“Digamos que su existencia no puede ser definitivamente descartada.
“No digo que no haya aspectos improbables en la historia. Tenemos un número x de niños (incluso si dejamos fuera los no católicos), un lapso de tiempo y por visita, una distancia media de z entre domicilios y 24 horas en el día. No cuadra. Además tenemos el problema de acceder a las casas, a no ser que admitamos que los reyes pasan por la cerradura de la puerta como la criatura de la película El Abismo, no una imagen especialmente festiva. Luego está el problema de abastecimiento de los reyes en no se sabe qué factorías dedicadas a la producción de los regalos y que no han sido detectadas por los satélites y que no producen emisiones detectables.
“Por otro lado, consideremos lo siguiente:

  • Demasiado a menudo ocurren hechos improbables. España se apunta a la civilización sin humos y somos campeones del mundo en fútbol. ¿Qué es eso comparado con el reparto preciso de millones de paquetes en una sola noche?
  • Además, existen Correos y las empresas de transporte. Así que ¿qué más da si estamos hablando de empleados en lugar de camellos? Lo que importa es el concepto.
  • Vale, estamos reconociendo que hay algo de participación no mágica en todo esto. Tal vez, como padre o madre tú misme hayas hecho algo de tu parte para ayudar a los Reyes Magos y has pensado que era cosa tuya. Las hormigas en el hormiguero probablemente piensan que actúan también según su voluntad. Estudiando el asunto con objetividad no podemos negar que haya en acción un propósito más grande y que estemos al servicio de una agencia mayor que nosotros mismos.
  • Estás hablando de la Agencia Tributaria.
  • Estoy hablando del impulso de ser generosos. Trescientos sesenta y cuatro días al año la humanidad comete toda suerte de actos horrendos. El día trescientos sesenta y cinco damos regalos a los niños. No es para decir que esto último compense lo anterior. Pero, vamos, contará para algo. El hacer regalos de manera que el mérito se lo llevan otros es suficientemente ajeno al nuestro comportamiento usual como para que cuente como un misterio, y bien podemos dar nombre a ese misterio. Sea Reyes Magos.
  • Además, creer en los Reyes Magos es creer en magia. La creencia en magia, en muchos aspectos es perniciosa. Por ello tenemos multitudes convencidas de haber sido secuestradas por extraterrestres, de que Elvis está vivo, de que se puede ganar dinero rellenando sobres en casa, de que el telepredicador te puede sanar si le mandas 50 euros. Cierto tipo de gente, al que pertenece vuestro columnista, va por la vida intentando eliminar tanta tontería. No hay duda de que en lo principal estamos haciendo algo bueno. Pero incluso el más estricto de nosotros recuerda la ilusión que sentíamos de niños al pensar que había una fuerza que tenía un interés en nosotros y que no estaba sujeta a las reglas de este mundo. Así que si alguien ha de decir tajantemente que los Reyes Magos no existen, no seré yo.”
Lunes, 3 de Enero de 2011

Un poco más limpios

Con retraso, pero por fin nos enganchamos a la sensatez de los espacios libres de humo. Ha habido mucha discusión al respecto, pero, curiosamente, poco contraste empírico. Que si es un atentado a la libertad, que si la mala educación de los fumadores, que si el paternalismo estatal, que si las consecuencias para la salud,…
Discutir está muy bien, a mi me pone como a cualquiera una buena discusión. Pero si queremos saber las consecuencias de la prohibición del humo en lugares públicos no tenemos más que echar un vistazo a los países donde nos llevan ventaja. Y la realidad es que en todos ellos no fumadores y fumadores están (siempre hablando en términos generales) mejor según su propia apreciación. Spain is not different. Los españoles fumadores que van durante una temporada a los EEUU (y hablo de este caso porque es el que conozco) reconocen la bondad de la legislación que les impide fumar en lugares públicos. Ninguna encuesta en ningún país con esta prohibición indica que haya nostalgia alguna por los viejos tiempos de tolerancia mal entendida.
En principio parecía que la separación entre lugares de fumadores y no fumadores podría haber resultado. No fue el caso. Uno puede aventurar que la razón es la misma por la que no funcionó en su momento el tener cines para fumadores y no fumadores o centros comerciales de uno u otro tipo. Siendo lugares públicos y siendo el público no individual, sino grupos de individuos, en su mayor parte, una separación de los lugares para fumadores y no fumadores implicaba obligar a negociaciones a los grupos de individuos (familias, cuadrillas de amigos, compañeros de trabajo,…) y a conciliar estas con las decisiones de los dueños de locales. Tales negociaciones, que entendemos difíciles sino imposibles, para los casos de los cines, se han mostrado también difíciles en el sector hostelero. De ahí la necesidad de una regla general y que esta sea la más favorable a la inmensa mayoría de no fumadores y fumadores (los que quieren fumar, pero no quieren un ambiente lleno de humo).
¿Tendrá éxito la norma? Lo iremos viendo a partir de hoy. Soy optimista. Reglas claras son más fáciles de cumplir que reglas que dejan grados de arbitrariedad. Además, ahora el poder de negociación y el  equilibrio que corresponde a un punto focal están del lado de los que prefieren el espacio libre de humos. Para entender esto último recomiendo la entrada de mi colega Marco Celentani en el blog Nada es gratis.
Ahora toca ir contra el ruido y contra el excesivo número de coches en los centros de las ciudades y de algunos barrios, y contra la suciedad en las calles y la contaminación atmosférica, y las emisiones de CO2,…
Salud.
Viernes, 31 de Diciembre de 2010

Se acaba la década, pero no la semana

Se acerca el final del año. El último segundo del último minuto de la última hora del último día del último mes del último año de la década. ¡Un momento! Hemos dicho segundo, minuto, hora, día, mes, año, década,… ¿qué pasa con la semana?
No es el último día de la última semana del último mes. ¿Por qué va a su aire la semana? ¿Qué sistema es este de medir el tiempo?
Una cosa es que no tengamos un sistema métrico decimal para el tiempo y otra cosa es tener este doble sistema semana/mes totalmente desajustado uno del otro. Un sistema decimal está difícil por aquello de que el año tiene entre 365 y 366 días. Más cerca le pilla el sexagesimal. Podríamos tener 12 meses de 30 días y 5 o 6 días de juerga de final de año que van por libre. Esto permitiría tener 5 semanas de 6 días (o 6 de 5) en cada mes. En lugar de eso se eligió distribuir esos 5 o 6 días entre los distintos meses, estropeando cualquier posibilidad de tener meses iguales en los que encajar un número entero de semanas.
Para más complicación se eligieron semanas de 7 días. Esto permitiría tener 13 meses de 4 semanas con 1 o 2 días que sobran. Lo justo para una fiesta de fin de año en un día que va por libre.
Así pues, si queremos racionalizar el calendario debemos cambiar el número de días del mes o el de la semana. Como nuestros ciclos laborales y de estudios está muy ligado a la semana, lo más fácil sería cambiar a 13 meses de 28 días.
¿Y por qué diantres querríamos hacer nada de esto, si estamos perfectamente bien como estamos, con semanas encadenándose de cualquier manera con meses y años?
Porque cuando uno se fija en este desorden ya no puede dejar de verlo, así que aquí lo suelto para que más gente se fije y comience un contagio colectivo de una obsesión que, al cabo de los años, permita el cambio para, finalmente y con alivio, mirar el tiempo y ver las cosas bien colocaditas.
Obsesiones aparte: ¡Feliz año nuevo!
Martes, 28 de Diciembre de 2010

Esos crueles mercados

Durante esta época de crisis se ha hablado mucho de los mercados. Si un extraterrestre leyera unos cuantos de los artículos que se han escrito sobre ellos podría llegar a la conclusión de que los mercados son como esos dragones, minotauros, monstruos o dioses a los que había que ofrecer un sacrificio periódico para calmar su ira caprichosa.
Que si por qué hay que doblegarse a los mercados, que si no están satisfechos, que por qué se les deja a su aire, que qué sabrán ellos, que si generan injusticias, … son expresiones muy traídas y que hacen parecer de quien las usa que su concepción de los mercados no es muy distinta de la de esos hipotéticos extraterrestres.
¿Quién es el mercado? Un mercado no es un quien, es es conjunto de todas las transacciones hechas en torno a un tipo de bienes o servicios. Uno va al mercado del barrio y observa que los tomates están caros.  Â¡Ya está el monstruo del mercado de los tomates haciendo de las suyas! ¿Por qué doblegarse a él? ¿Por qué hacerle caso y pagar los tomates a precios de escándalo so pena de no tener pasta al pomodoro, gazpacho o ensalada como dios manda? Estas preguntas se nos antojan bastante absurdas. El precio del tomate, el mercado, no hacen sino reflejar la escasez relativa de este bien. Tal vez haya habido una mala cosecha, tal vez la demanda ha aumentado enormemente. ¿Qué culpa tiene el tomate? La misma que el mercado. Ninguna.
Es más, el mercado, imponiendo un precio alto nos indica dónde hay escasez, dónde hay negocio y dónde no lo hay.
Claro que hay mercados más complicados. Si una parte del mercado (la oferta o la demanda) están dominadas por unas pocas empresas podrán controlar el precio a su favor. Si algún agente tiene información privilegiada puede especular con ella, comprando y vendiendo según le convenga. Si una parte importante de los compradores en un mercado muestran un comportamiento aborregado y hacen lo que hacen los demás, se presentarán burbujas prestas a estallar en cualquier momento.
Esos mercados que parecen tener la culpa de todo, que nos obligan a ajustes en las cuentas públicas y, con ellas, a rediseñar el gasto público, la regulación bancaria, las pensiones, …. que nos obligan a no seguir haciendo las cosas como hasta ahora, ¿quiénes son? y, sobre todo ¿quiénes se creen que son, para hacernos esto?
Si una familia se endeuda todo irá bien hasta que haya que devolver la deuda, hasta que los intereses se hagan insostenibles. Cuando esto ocurra, si ocurre, los hijos no acabarán de entender por qué no pueden seguir como hasta ahora. Al fin y al cabo, son los mismos que antes, los padres trabajan igual o más que antes, ¿qué ha cambiado? ¿por qué los mercados nos obligan a malvender la casa y a devolver el coche?
Obviamente no son los mercados, son las malas decisiones o las situaciones adversas de algún gasto no previsto o alguna previsión que no se cumplió.
A las cuentas públicas les puede pasar cosas parecidas. La deuda emitida por un país (los préstamos que pide el país al sector privado) debe ser devuelta con sus intereses. Las dificultades para devolver los préstamos, o la percepción de esta dificultad, harán aumentar los tipos de interés y, con ellos, disminuirán los dineros públicos para hacer otras cosas.
Si pides prestado dinero a alguien no estará de más intentar convencerle de que se lo podrás devolver. Esto no es doblegarse a los mercados, es más bien sentido común.
Jueves, 23 de Diciembre de 2010

La ley Sinde

No se ha aprobado la ley Sinde (de momento). Recordemos que únicamente trata regular un mecanismo particular que facilita una manera particular de hacer copias de un tipo particular de obras de creación intelectual; específicamente, para limitarlo y prohibirlo. En el debate que esto ha provocado se han mezclado, no podía ser de otra manera, demasiados asuntos que no tienen que ver con esas concreciones. Vamos a intentar poner un poco de orden.
1. La conveniencia de que haya producción intelectual.
2. La conveniencia, para conseguir el punto 1, de que quien cree pueda verse recompensado por su creatividad.
3. La conveniencia de limitar las copias otorgando un poder de monopolio al creador (o a quien tenga los derechos de copia) sobre la copia en poder de un particular.
4. La conveniencia de penalizar el copiado castigando el soporte, bien imponiendo un canon, bien prohibiendo el uso del soporte para el fin de copia (un servidor de internet).
5. La conveniencia de perseguir como infractor al que proporciona el soporte que se usa ilícitamente.
6. La conveniencia de perseguir a quien realiza la copia.
Nadie, creo, que se opone al punto 1 ni al 2. El punto 3 empieza a ser peliagudo. En la totalidad de los discursos que he oído y leído favorables a la ley Sinde se identifica el rechazo a la ley con la reivindicación de la gratuidad de las obras intelectuales y se identifica también la copia no autorizada con el robo. También se ha identificado la copia con el plagio. En otro nivel se identifica el monopolio intelectual sobre la copia como la única manera en que los creadores pueden ver reconocido su trabajo (punto 2) y como una de las mejores maneras de conseguir que la creación intelectual no decaiga (punto 3).
Pues bien, cada una de las tres identificaciones anteriores es falsa.
Rechazo a la ley no es igual a reivindicación de gratuidad: Cada creador (o su editor, que es quien normalmente tiene el derecho de copia) puede seguir poniendo precio a todo lo que considere oportuno y que esté en su mano, y que son muchas cosas más que a la autorización o prohibición de la realización de nuevas copias a partir de las privadas. Casi ningún autor de literatura o de música vive de los derechos de autor. Son todas las demás actividades las que reportan la inmensa mayoría de los ingresos. Algunas veces estas actividades tienen que ver con su faceta artística (un escritor que gana un premio literario, que es profesor, periodista, tertuliano, conferenciante,….) y a veces no. Cuando lo es, muchas veces los recursos proceden de las arcas públicas (desde los conciertos subvencionados, que son la mayoría, a la plaza de profesor de literatura). Todo eso es coste y es precio y nadie propone anularlo para que haya una gratuidad de la creación.
La copia no igual al robo: Cuando algo se roba, el dueño deja de tener ese algo. Hacer una copia de un disco no le priva a nadie de su disco original. Me explayé sobre esto y sus consecuencias económicas aquí.

La copia no es igual al plagio: La copia reconoce la autoría. La inclusión de imágenes, párrafos, acordes,… de una obra en otra, si está reconocida la autoría (de manera explícita o de manera obvia, por ser la obra archiconocida) no solo no es plagio, sino que permite la creación de nuevas obras.

El monopolio intelectual no es igual al fomento de la creación intelectual: Hay, como ya hemos visto, muchas maneras en que el creador se puede beneficiar de su obra. No hay ningún dato que indique que una mayor “protección” en el sentido de aumentar el poder de monopolio intelectual incremente la creación, ni que el mejoramiento de las técnicas de copiado la disminuyan (véase aquí). Con lo último sí disminuye alguna actividad. La venta de los caros CDs ha disminuido, pero la creación y la actividad musical está mejor que nunca.
La copia no limita la creación y ayuda a su difusión. Esto es lo único que tiene alguna evidencia empírica. Lo demás son especulaciones en contra de ella. Véase también esto.
En resumen: la producción intelectual no disminuye por las copias, el incremento del poder de monopolio intelectual no incrementa la producción intelectual y tiene efectos adversos sobre la difusión, sobre el sector de la informática y sobre la libertad y la intimidad de las personas (puntos 4, 5 y 6).
En otras palabras El paciente no esta enfermo, la medicina no lo mejora y tiene graves efectos secundarios.
Lunes, 20 de Diciembre de 2010

El día del escepticismo

Tal día como hoy, hace catorce años, murió Carl Sagan. En honor a su impagable labor de divulgador científico y de luchador contra la ignorancia y la superchería se ha declarado esta fecha como el día del escepticismo.
Escéptico es el que duda, el que no acepta hechos por que sí, sino que pide pruebas, el científico. Hay quien dice que entonces qué pasa con los sentimientos, por ejemplo. Siempre respondo que no pasa nada, que los sentimientos bien, gracias, que es un hecho bastante bien probado que los tenemos. Entonces, ¿las corazonadas valen? Valen como hechos, en el sentido que las tenemos, otra cosa es que sean ciertas o no.
Entonces, ¿por qué no dudar del escepticismo? Siempre me sorprende que alguien pueda plantear seriamente esta pregunta como si estuviera diciendo algo importante o como si estuviera refutando con ella todo el método científico.
Entonces, ¿nunca nada es verdad? Según el sentido que se quiera dar a esa expresión. Hay cosas mucho más probables que otras, hay algunas por las que pondríamos la mano en el fuego. Claro que puede ser que siempre que leamos la prueba del teorema de Pitágoras haya un demonio hurgando en nuestro cerebro que nos haga tener la sensación de que estamos entendiendo como cierta una cosa que es falsa. Las cosas que consideramos ciertas son las que tienen ese nivel o parecido de verosimilitud. Es decir, que cosas tremendas tienen que habernos obnubilado para tenerlas como tales.
Más detalles en uno, dos, tres y cuatro.
Domingo, 19 de Diciembre de 2010

La Filosofía avanza

Recuerdo que mi primer profesor de Filosofía, allá por los años del bachillerato unificado y polivalente, nos hizo una descripción del discurrir de la materia. Primero habló de cómo la ciencia iba avanzando hacia adelante con cada nuevo científico. Para ilustrarlo dibujaba una flecha en la pizarra apuntando a la derecha, luego otra a continuación, después otra más y así sucesivamente, con cada flecha avanzando sobre la anterior.
Después dibujó una flecha para la Filosofía, luego otra flecha que salía de la punta de la anterior, pero que en lugar de seguir su dirección, se iba hacia arriba, a continuación otra flecha salía inclinada, otra más se iba hacia atrás,… en poco tiempo la pizarra era un caos de flechas que no se sabe qué camino indicaban.
En el Otto Neurath se recordaba el chiste en el que, si bien los matemáticos eran baratos porque solo usaban lápiz, papel y papelera, los filósofos lo eran aún más porque prescindían de la papelera.
Parece que esta es una visión bastante general. Sin embargo, la Filosofía ha avanzado mucho y ha desterrado también lo suyo. Siendo que, desde siempre, los filósofos lo querían saber todo hasta sus últimas consecuencias, he aquí algo de lo mucho que se ha avanzado en Filosofía:
-Todos los avances de la ciencia lo son de la Filosofía.
-En la política, hemos observado las bondades de la democracia y la sociedad abierta frente a los demás.
-En estética, sabemos de los condicionantes biológicos que nos conducen a considerar ciertas obras, paisajes y acciones como bellas.
-En ética y moral sabemos también de condicionantes evolutivos, pero también de la imposibilidad de deducir una moral objetiva y de la posibilidad de avanzar en calidad moral a través de acuerdos, diálogo, ejemplos y del uso de la razón para mostrar las incoherencias de ciertas posturas.
-En la búsqueda de los fundamentos de cómo buscar certezas hemos construido el método científico.
He aquí algo de lo descartado:
-Todo discurrir en el terreno de lo no observable como manera relevante de obtener conocimientos.
-Toda metafísica que no se haya reconvertido en algún punto de la lista de avances.
-Toda dialéctica.
-Toda apelación a un mundo de ideas precedentes a quien las piensa.
Es cierto que hay mucho filósofo que anda despistado defendiendo puntos ya descartados. Son el equivalente a los despistados que siguen creyendo en un modelo geocéntrico para el sistema solar o en el diseño inteligente para hablar de la diversidad de la vida en la tierra y de nuestros orígenes.
Miercoles, 15 de Diciembre de 2010

Las huelgas

La huelga es un modo de presión para que un colectivo de trabajadores pueda negociar mejores condiciones laborales.
En un mundo de competencia perfecta, esta medida implicaría un poder de mercado excesivo por parte de ese colectivo. En ese mundo perfecto, cada trabajador estaría valorado según cómo pujan por sus servicios las empresas en competencia. Lejos de ser su salario el marxista de supervivencia, sería el que marcara su productividad.
Claro que el mundo no es perfecto. Los grandes novelistas del 19 nos describían las duras condiciones laborales de muchos grupos de trabajadores. Una comarca en manos de una mina, unas grandes empresas en connivencia con el poder político,… 
El mundo actual en los países desarrollados tiene bastante mejor pinta que el de Los Miserables. Las minas españolas no tienen las condiciones que se describen en la cantata de Santa María de Iquique. Los trabajadores suelen tener más opciones que en otras épocas. Las opciones dan libertad.
Con todo, la cosa dista de ser perfecta. Las opciones de los menos educados son menores. Las opciones disminuyen con la edad, entre otras cosas, porque gran parte de la inversión se ha hecho para un trabajo específico y tiene menos valor para otro alternativo. Los sindicatos pueden velar por que se cumplan los contratos, por que se cumplan las leyes laborales, por que no haya abusos,…
La huelga tiene menos sentido cuantas más opciones tengan los trabajadores. En la sociedad moderna, distintos grupos de trabajadores tienen distinta capacidad de presión como colectivos, y esta capacidad no suele tener nada que ver con que en su empresa o sector los trabajadores estén más o menos oprimidos, sino con el tipo de servicio que presten.
Los ricos controladores aéreos o los pobres basureros pueden hacer huelga con muchísimas más repercusiones que otros colectivos. ¿Qué razón hay para que se puedan beneficiar por este hecho?
Debe haber un derecho de huelga, pero debe haber la posibilidad de que el empleador pueda reemplazar a los huelguistas mientras dure la huelga (p.e., los basureros), y debe haber la posibilidad de parar la huelga si resulta que es el empleador y no el empleado el que no tiene opciones (p.e., los controladores aéreos.
Sigue habiendo un coste para el empleador por tener empleados en huelga, pero disminuiría el grado de presión en los casos exagerados.
Domingo, 12 de Diciembre de 2010

El español, ¿oficial en Europa?

Leo en El País que España e Italia pierden la batalla lingüística en la patente europea. Parece poca cosa, pero el comentarista ya nos advierte que este puede ser uno de los precedentes para que, en el futuro, solo inglés, francés y alemán sean las lenguas oficiales, frente a las 23 actuales.
Vamos por partes. Lo primero que se observa es que otros países, como Holanda o Portugal, no han puesto pegas a que sus lenguas no tengan reconocimiento jurídico en la oficina de patentes europea. No creo que tengan en menos estima a sus respectivas lenguas. En el caso de España, a mí siempre me chocará la manera un poco borrega en que defiende la lengua. Dentro de Europa es la quinta más hablada, lo que difícilmente la coloca en buena posición. Claro que, fuera de Europa, es de las más vitales en el mundo.
¿De qué manera se potencia mejor la lengua española? Esto es lo que sostengo: haciendo que la veintena de países que hablan esta lengua tengan algo que ofrecer al mundo y no imponiendo al mundo su oficialidad en toda institución. En los organismos americanos y en muchos mundiales sobran las razones para esta imposición, en los europeos, no tanto.
En mi universidad tuvimos unos debates acerca de la posibilidad de permitir que las tesis doctorales pudieran ser escritas en inglés. Una defensa borrega del castellano impidió durante mucho tiempo que esto pudiera ser así (al parecer, soltar la frase “estamos en España” era un argumento). El efecto de esa medida era que hacíamos más costosa la captación de estudiantes de doctorado extranjeros. La medida contraria, afortunadamente ya permitida, hace más fácil esta captación. Más de la mitad de nuestros estudiantes de doctorado son extranjeros y acaban hablando español. Es decir, la medida no borrega ha permitido que la lengua española sea conocida por más personas porque una universidad española es más atractiva para hacer un doctorado en economía.
Lo segundo que querría destacar es que me sobran el francés y el alemán de la norma. Tendrán a su favor en número de hablantes en Europa (73 millones el francés y 100 el alemán, frente a 45 millones el español) y un mayor volumen de patentes, pero si los europeos habremos de entendernos en un idioma común, ese es ya el inglés. Tampoco es cierto que en esto tengan mucha ventaja los ingleses. La lengua franca es el inglés de los que no tienen inglés como lengua materna. En esta lengua suele ser más fácil de hablar con un sueco o un griego que con un inglés de Birmingham.
Jueves, 9 de Diciembre de 2010

Doña Virtudes y la Inmaculada Concepción

Antes de que se acabe su día, he aquí un homenaje a la Inmaculada Concepción, una ponderación de su pureza. Eso sí, con un poco de humor.

La Virgen María es muy pura, tan pura que un cura que daba misa no sabía cómo explicar lo pura que era, hasta que fijó sus ojos en Doña Virtudes y así se dirigió a la concurrencia:

“Os podría comparar a la Virgen María con Doña Virtudes, sentada aquí, en primera fila. Todos la conocéis, 70 años sin conocer varón ni en pensamiento, dedicando todo su tiempo a los pobres, rezando al alba y al rosario, dando todo su dinero a la iglesia, sin quejarse, con devoción.


“Pues bien, queridos míos, ¡Doña Virtudes es una hija de la gran puta comparada con la Virgen María!”
Miercoles, 8 de Diciembre de 2010

Una constitución ambigua

Ahora que acabamos de celebrar el día de la Constitución puede ser buen momento para una reflexión que me traigo desde tiempo ha.
Durante muchos años he oído que la Constitución Española es ambigua y que esa es una buena cualidad que tiene, porque así ofrece muchas interpretaciones y eso es bueno dada la disparidad de gentes que hay en el país.
Jamás lo he entendido. La frase “compraré solo el regalo” puede significar (i) que iré solo a la tienda o que lo pagaré yo solo o (ii) que compraré el regalo y nada más. Eso la hace ambigua, porque el oyente no sabe qué sentido tiene la frase. Si quien habla quiere decir cualquiera de ambas cosas podría optar por decir “o bien compraré yo solo el regalo o bien compraré el regalo y nada más”. La frase ha dejado de ser ambigua, aunque no nos imaginamos que alguien pueda querer decir tal cosa.
Si la Constitución no quiere meterse en los detalles de tal o cual cosa no tiene más hacer eso, no meterse. Pero meterse para decir que puede ser una cosa y su contraria es tontería.
Uno de los términos de ambigüedad más notorios, por la de tinta que ha consumido es el uso del término “nacionalidades”. Este era un término sin uso claro y sin referencia en los diccionarios más allá de su uso como plural de “ciudadanía”. Se pone ese término y se hacen cábalas. Que si al poner nacionalidades y regiones dice que la Constitución que hay distintas maneras de reflejar la identidad de sus individuos, que si se refiere a las de lengua propia, que si a las que tuvieron estatuto de autonomía con anterioridad, que si España es una nación de naciones y regiones…
Cualquiera de esas cosas podía haberse dicho así, sin más, usando términos cuyo significado fuera conocido. Al parecer todo esto eran necesidades del consenso. Por qué distintos ponentes y grupos políticos aceptan un término cuyo significado se desconoce es algo que se me escapa, pero es posible que haya en esto algo de psicología humana con su toque de irracionalidad. Bueno, pues nada, si hizo falta eso para tener una Constitución, aceptado queda, como toda herencia histórica que no tiene que ver con la sensatez.
Pero una cosa es aceptar que, históricamente, tuvo su razón (o falta de ella) y otra cosa que, los demonios de la Transición olvidados, todavía nos parezca una virtud algo que carece de ella. La ambigüedad en una ley no es una virtud, es una chapuza. La prueba es que, cuando el nuevo Estatuto Catalán propone que Catalunya es una Nación amparándose en ese término (y en más cosas, claro), el Tribunal Constitucional no puede ponerse unánime para saber si eso está o no permitido en la Constitución. Son incapaces de deducir y tienen que recurrir a interpretaciones completamente opinables y sacar una adelante por mayoría escueta.
Tampoco digo que se haga de otra forma. Una vez plantada tamaña ambigüedad es la manera de hacerlo. Pero no deja de ser arbitrario.
P.D.: El monumento a la Constitución de la imagen es uno de los monumentos más chulos que hay: se trata de  una proyección tridimensional de un hipercubo, que es un cubo de cuatro dimensiones. Tal vez haya una metáfora que no pillo.
Lunes, 6 de Diciembre de 2010

Xabier Lete

Xabier Lete ha fallecido. Dos años después de Mikel Laboa. Las dos voces más auténticas de la nueva canción vasca. Si Mikel se dedicaba, sobre todo, a cantar las canciones de los demás. Xabier Lete escribía para todos. Era, hasta ayer, el poeta vivo más importante en lengua vasca.

Sin una gran voz y sin alardes musicales consiguió hacer una de las mejores canciones vascas, dedicada a otro poeta, el bertsolari Xalbador. Como él, vivió para enriquecer la cultura y, como él, murió sin querer molestar, sin querer interrumpir a nadie las ganas de vivir. Esta versión de Erramun le llega a uno hasta el tuétano.

(Aquí está la traducción)
Otra de sus letras famosas es el poema cosmológico Izarren Hautsa (polvo de estrellas) que cantó él mismo, pero también el propio Mikel Laboa y hasta un grupo de rock.

Siempre me quedaré con una máxima de sus canciones-poemas:

Itsasoan urak handi dire
murgildu nahi dutenentzat

(Las aguas del mar son profundas
para los que quieren sumergirse)

Sábado, 4 de Diciembre de 2010

¿Se puede elegir un número al azar?

O, dicho con más precisión: ¿es posible elegir un número al azar de manera que cada número tenga las mismas probabilidades de salir?
Si tengo un número finito de números, sí es posible. Cada uno puede ser elegido con probabilidad 1/n, donde “n” es el número de números que tengo. Puedo elegir entre 2, 4 y 8 (tres números) cada uno con probabilidad 1/3.
Si tengo un número infinito ya no es posible. No hay manera de elegir entre los números naturales 0, 1, 2, 3,…. de manera equiprobable. Si así fuera, no podría ser una probabilidad positiva, porque, al multiplicarla por infinitos números, daría infinito, y la probabilidad total debe sumar uno. No puede ser cero, porque, multiplicado por infinito no me da nada definido (no está definida la operación), y debería dar uno y no otra cosa.
Cuando, en la entrada anterior, Bruno suponía (era un suponer) que en su sobre había un 4 y asignaba las mismas probabilidades a que el otro sobre hubiera un 2 o un 8 no cometía ningún error. Eso podía ser perfectamente posible. Pero suponer que el mismo razonamiento lo podía hacer con cualquier otro número (que el otro sobre tuviera la mitad o el doble con iguales probabilidades) es ya imposible.
Si supone que, para cualquier número, la probabilidades de que el otro sobre tenga el doble o la mitad son iguales está suponiendo que las probabilidades de los números … 1/16, 1/8, 1/4, 1/2, 1, 2, 4, 8, 16,… son idénticas, y eso no puede ser.
¿Qué tipo de probabilidades son posibles? Por ejemplo, asignar probabilidad 1/2 a 1, 1/4 a 2, 1/8 a 1/2, 1/16 a 4, 1/32 a 1/4, 1/64 a 8, 1/128 a 1/8,…. Esa, o cualquier otra cuyas probabilidades sumen 1.
No es difícil demostrar que, con cualquier distribución de probabilidades, la ganancia esperada de cambiar es exactamente la misma que de no cambiar. Podéis ver ejemplos sencillos en los últimos comentarios de Pedro Terán en la entrada anterior. También podéis leer mi explicación de hace unos años en una página de matemáticas recreativas.
Miercoles, 1 de Diciembre de 2010

¿Cambiamos sobres?

Silvia decide dar un premio a su amigo Bruno, y lo hace de la siguiente manera. Hay dos sobres, uno con el doble de dinero del otro. Para simplificar, pongamos que las cantidades pueden ser potencias de dos: …1/16, 1/8, 1/4, 1/2, 1, 2, 4, 8,…
Bruno elije uno de los dos sobres y se dispone a ver su premio, cuando Silvia lo para y le da la oportunidad de cambiar. Bruno, en un primer momento ve esto absurdo. ¿Qué más dará un sobre que otro? Pero, luego, reflexiona de la siguiente manera:
“Si mi sobre tiene, digamos, 4 euros, el otro puede tener 8 o 2, que en media me da un número mayor, 5. Y lo mismo pasa con cualquier otra cantidad. ¡Vaya, vaya! Después de todo no es tan mala idea cambiar.”
¿Debe cambiar o es un absurdo?
¿Por qué?
La clave está en el por qué. Todos podemos tener una idea clara de cuál es la respuesta correcta, pero tal vez no sepamos decir exactamente la razón. De eso se trata en este acertijo, de dar buenas razones para tomar buenas decisiones.
Domingo, 28 de noviembre de 2010

El acoso a la deuda española

Voy a meterme en camisa de once varas y decir lo que, en mi opinión, deberían hacer y no hacen el gobierno y la oposición, sin perder de vista que lo más importante siempre es lo que haga el gobierno.
Pero antes será menester explicar un par de cosas. Lo primero es entender unos términos. Cada año, el gobierno ingresa y gasta. La diferencia se llama déficit o superávit según se gaste más o menos que lo que se ingresa.
Además de ingresar vía impuestos (y otras vías como beneficios de empresas públicas, por ejemplo), el gobierno puede pedir dinero prestado. No lo hace como los particulares yendo a un banco, sino que “coloca deuda”. Es decir, emite unos bonos que compra quien quiere. Los bonos son promesas de pagar un euro dentro de un año (por ejemplo). Ahora el gobierno debe negociar (es una manera de hablar, en la práctica es una especie de subasta) a qué precio se venden estas promesas de pago. Si se venden a 97 céntimos, el tipo de interés implícito es del 3% (en realidad un poco más, que 3 sobre 97 es algo más del 3%).
Estos son todos los tecnicismos que hace falta saber. Ahora fijémonos en qué hará que un comprador de deuda española esté dispuesto a comprarla a un precio más alto o más barato. La regla es: cuanto menos se fíe de que le darán ese euro a final de año menos está dispuesto a pagar por la deuda y mayor será el tipo de interés al que se coloca la deuda.
Y ahora viene la madre del cordero. El tipo de interés al que se está colocando la deuda española está 2,5 puntos por encima del que se pide a la alemana. Es decir, si el gobierno alemán está clocando su deuda al 3%, el español coloca la suya al 5,5%. ¿A qué se debe la desconfianza?
¿Tal vez al volumen de la deuda sea excesivo en España? No lo es. En 2009 se acabó con una deuda del 53,2% del PIB, muy por debajo del 116% de Italia, del 78% de Francia, del 68% del Reino Unido, o del 73,4% de Alemania, las otras grandes economías de Europa (Irlanda tenía el 65,5% y Portugal el 76,1%).
¿Será que se espera que la deuda crezca desmesuradamente a partir de ahora? Podemos, grosso modo, estimar que los déficits de las cuentas públicas se añadirán a la deuda (no es exacto, entre los gastos puede incluirse una amortización de la deuda, pero en los tiempos que corren no será esto algo que ocurra de manera importante). Tampoco aquí vemos grandes problemas. Los déficits son del 9,3% del PIB para el 2009 y algo inferiores para 2010. No se espera que se desboquen para los años siguientes (compárese con el 30% de déficit de Irlanda para 2010).
¿Será el problema el crecimiento de España? Si la economía crece, la deuda, siendo la misma, será una proporción menor del PIB y será más fácil pagarla. En este sentido, en España se espera un crecimiento cercano a cero este año y poco por encima el próximo. El crecimiento de España estará por debajo de la media europea algunos años (¿dos?, ¿cinco?) según las previsiones. Estar dos puntos por debajo del crecimiento de la economía Alemana durante cinco años supone, aproximadamente, un empeoramiento relativo con ese país, en términos de importancia de la deuda como proporción del PIB en 10 puntos porcentuales. Tampoco es nada gravísimo, dados los bajos niveles actuales de deuda en España.
¿Entonces? Entonces, tal vez las previsiones de crecimiento del déficit no sean creíbles. Las cuentas públicas no son un grandísimo problema si se cumplen los planes de ajuste. (Ojo, hablo del problema para evitar seguir los pasos de Grecia o Irlanda, no que no sean un problema por otras razones). Uno de los factores que pueden concurrir es el endeudamiento del sector privado (este sí grande y con problemas de financiación) y que obligue a las arcas públicas a salir en su rescate. Es lo que le pasó a Irlanda garantizando el rescate de toda su banca. Podría pasar con cualquier otro sector, pero nadie prevé que el gobierno rescate a las pequeñas empresas de fontanería, por ejemplo.
Así, pues, el problema está en si la banca en España tiene problemas y si el gobierno la va a rescatar. Los dos grandes bancos españoles parecen bastante solventes. El problema puede estar en alguno mediano (uno pequeño no sería un gran problema). Algo similar pasa en las cajas de ahorro, pero con más problemas detectados en ellas. El gobierno anima a la fusión de cajas, pero la cosa va muy despacio.
Ante esta situación esto es lo que debería hacer el gobierno: En lugar de, simplemente, decir que España no necesita rescate, debe decir que ninguna entidad financiera va a ser rescatada por el gobierno. Si un banco o caja quiebra, que desaparezca. Eso sí, se darán facilidades para que sea absorbido por otro banco o caja nacional o extranjero.
Lo que debe hacer la oposición es pedir esta declaración por parte del gobierno y no maldiagnosticar el problema diciendo que la diferencia en el interés que se paga por nuestra deuda se debe al factor ZP. Fijémonos que los mercados no están apostando por los planes electorales del PP ni por sus promesas. Seguramente sí apostarán porque el PP gane las siguientes generales, pero no porque las cosas vayan a cambiar mucho después de ello. O eso, o se espera que todo el riesgo sobre rescates bancarios se resuelva (para bien o para mal) en el tiempo que falta para las elecciones.
Viernes, 26 de noviembre de 2010

La ley de partidos

Este fin de semana, alargado al lunes, es el partido. Hace ya tiempo que estos dos equipos no son de esta liga. No sé qué sentido puede tener ver al Barça golear al Almería para un amante del fútbol. Nadie alabará la proeza, más parece un abuso que una gesta heroica. Gran parte de la gracia de una competición es que haya eso, competición, que varios puedan ser los ganadores. Si la cosa está entre dos, los otros dieciocho sobran.
En los USA hay una limitación en los presupuestos de los equipos y los fichajes se hacen en los famosos drafts. Aquí podríamos hacer algo parecido, claro que como hay Champions, debería hacerse en toda Europa.
O no. Hay maneras para que se igualen las oportunidades en las competiciones y las cosas dependan más del saber hacer que del dinero. Se me ocurren algunas. Están ustedes invitados a escribir sus sugerencias. Cuanto más atrevidas, mejor.
1. Hacer una liga europea de verdad y que allí jueguen los mejores equipos, que no jugarían en las nacionales.
2. Limitar el número de partidos que puede jugar cada jugador. Así se guardarían los mejores para Europa y en la liga nacional jugarían menos veces las superestrellas.
3. Hacer dos equipos (y dos presupuestos), uno para la liga nacional y otro para Europa, con muchas restricciones para cambiar un jugador de un equipo a otro.
4. Eliminar las ligas nacionales y hacer ligas por grupos de países (que sumen unos cien millones de habitantes entre todos).
Hasta que se tome alguna medida propongo que los equipos que ningún equipo juegue con los dos grandes. Cuando llegue el partido saludan amablemente y se van. Es lo que hizo hace algunos años el Barça porque no le parecía bien cómo estaba organizada la copa. El campeón de la liga se reduce a los dos partidos entre ellos, así que poco habrá cambiado. Los demás juegan su liga (una plaza en Europa, no descender,…) con bastante más tranquilidad.
Lunes, 22 de noviembre de 2010

Cómo sí hacer filosofía

Para no acabar convirtiéndome en un cascarrabias que se queja de todo y parecerme a innumerables columnistas de nuestra prensa, hoy toca una entrada para alabar algo positivo. Viene bien, tras varias entradas sobre cómo no enseñar filosofía (una, dos y tres).
Estoy leyendo el Oxford Handbook of Philosophy of Economics y me encuentro, en los tres artículos iniciales, con sendas declaraciones gratas de sus autores. Traduzco:

“Tras haber satisfecho de esta manera mis escrúpulos metafísicos acerca de la imposibilidad de causalidad sin leyes, uno puede estudiar las explicaciones causales de los fenómenos económicos sin preocuparse acerca de si existen las leyes económicas”. (Daniel M. Hausman.)

“Casi todo lo misterioso y problemático para el filósofo de la ciencia empiricista acerca de la Economía se resuelve una vez entendemos la Economía como una ciencia biológica. Este entendimiento deja más o menos a la Economía como estaba”. (Alex Rosenberg.)

“El reto especial que mi filosofía de la economía debe afrontar es proveerse de una relación realista que sea realista de una disciplina que lidia con un objeto de estudio complejo y que opera con modelos muy irrealistas”. (Uskali Mäki.)

No entro a valorar las especificidades de cada declaración. Para lo que voy a decir no hace falta estar de acuerdo con el uso de la palabra metafísica cuando se habla de epistemología, o con la consideración de la economía como ciencia biológica, por ejemplo.
Lo que quiero señalar es cómo estos tres filósofos de la ciencia indican que hay que hacer las cosas. Uno observa que hay una ciencia que dice cosas relevantes sobre una parte de la realidad y que avanza y que es capaz de generar unos cuantos consensos científicos. La tarea de la epistemología es explicar cómo es capaz de hacerlo.
Tomen nota los muchos filósofos que en el mundo abundan que creen que su tarea es la contraria, es decir, indicar a los científicos lo que deben hacer o afearles supuestos prejuicios metafísicos.