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«‘AstronomÃa’ no es lo mismo que ‘astrologÃa’», recuerda la Fundeu

«Los sustantivos astronomÃa y astrologÃa, asà como astrónomo y astrólogo, no significan lo mismo, por lo que conviene distinguirlos en el uso», recordó la Fundación del Español Urgente (Fundeu) el 11 de agosto. Lo hizo porque, «aunque son escasos, en los medios puede verse algún artÃculo en el que se han confundido estos términos. Por ejemplo, al incluir el antetÃtulo AstronomÃa en una noticia titulada ‘Horóscopo: cómo influirá la Luna a cada signo del ZodÃaco» o al escribir el siguiente enunciado: ‘Las personas cuyo signo del ZodÃaco es Tauro suelen ser, según la astronomÃa occidental, perseverantes’».
De los ejemplos puestos por la Fundeu, deduzco que el uso equÃvoco de los términos se ha dado, sobre todo, en informaciones astrológicas y, por lo tanto, indignas de cualquier medio medianamente serio. Sin hacer una búsqueda exhaustiva y dejando a un lado errores en radios y televisiones, igual hace veinte años que los grandes medios no confunden astrologÃa y astronomÃa, y también que no dan por norma pábulo a los astrólogos, aunque algunos lo hagan de vez en cuando.
En 2005, con motivo de un reportaje sobre cazadores del planetas extrasolares, El PaÃs llamó astrólogos a los astrónomos en su primera página, en la portada de su revista dominical EPS y en la publicidad de esta a toda página en el diario. Un año antes, la agencia Efe habÃa hecho lo mismo al informar del descubrimiento de un planeta a 650 años luz del sistema solar. También en 2005, Efe nos informó de que la princesa Leonor es escorpio y, en 2007, de que su hermana SofÃa es tauro.
De vez en cuando asistimos en un medio serio a la promoción de algún astrólogo, como cuando El PaÃs recurrió a Esperanza Gracia para que revelara que deparaban los astros de cara a las elecciones generales del 26 de junio de 2016. La bruja no dijo nada concreto: «Al final será el cosmos el que ponga orden en el caos. No descartemos que suceda lo inimaginable ahora mismo. Todo puede cambiar en un instante. Algo pasará que desbloqueará la situación en algún sentido». Gracia no fue tan cauta en noviembre de aquel mismo año cuando predijo en Estados Unidos la victoria de Hillary Clinton frente a Donald Trump. A toro pasado, culpó del fallo a los astros.
El 22 de agosto de 2016, El Mundo recurrió al astrólogo Vicente Cassanya, que vaticinó a doble página: «No habrá Gobierno ¡¡por Saturno!!». Ajeno a veleidades estelares, Mariano Rajoy tomó posesión del cargo de presidente del Ejecutivo el 31 de octubre de ese año.

El eclipse total de Sol del 12 de agosto ha servido para hacer mucha y muy buena divulgación; pero algunos medios serios también han promocionado la anticiencia. AsÃ, el diario Abc se hizo eco de cómo iba a afectar el fenómeno astronómÃco a cada signo del Zodiaco, según Esperanza Gracia, y Heraldo de Aragón advirtió de que los leo iban a ser los que más acusarÃan los efectos del eclipse, según el profesor Carlos Bogdanich, que tiene de profesor lo que yo de astro del deporte. La astróloga Ana Lorente dijo en 20 Minutos que el eclipse podÃa «generar intensidad, sensibilidad o inquietud» en las mujeres. Y la prensa rosa se volcó en la estupidez astrólogica, algo habitual en un sector del cotilleo alérgico a la inteligencia.
Otro ejemplo destacado ha sido el de la Cadena SER, que publicó una información según la cual «Los bebés nacidos durante el eclipse solar, la otra cara del fenómeno astronómico: ‘Esos niños tienen un don’». ¿La fuente de tan extraordinaria revelación? Padres consultados que, ¡cómo no!, creen que sus recién nacidos son especiales. Si fuera cierto lo que muchos padres y abuelos dicen de sus descendientes -y escuchamos educada y silenciosamente mente quienes no los tenemos-, no habrÃa en el mundo sitio para tanto genio. AndarÃamos sobrados de Alberts Einstein, Margaritas Salas, Santiagos Ramón y Cajal, Marys Shelley….

Causa sonrojo que haya periodistas que no distingan entre astrónomos y astrólogos, que haya medios serios que promocionen a videntes a la menor oportunidad y que también los haya que crean que nacer cuando está ocurriendo un fenómeno astronómico otorga al bebé dones especiales.
Nota publicada en Magonia el 16 de agosto de 2026.
¿Y si mañana llegan los marcianos?
¿Y si mañana llegan los marcianos?

Un comunicante anónimo me escribió hace poco, a través del formulario de contacto de esta web, para preguntar por el impacto que tendrÃa en el movimiento escéptico que «mañana» se descubrieran «pruebas empÃricas, reproducibles e indiscutibles de la existencia de inteligencias no humanas –extraterrestres, viajeros del tiempo, seres de otras dimensiones…– o de la trascendencia de la conciencia humana más allá de la muerte». «¿Creéis que eso podrÃa dañar gravemente al movimiento escéptico, pues estuvieron equivocados durante toda su existencia? O, más bien, ¿seguirÃa todo igual, partiendo de que nuestro conocimiento de la realidad habrÃa variado, pero poco más?», preguntaba creyendo, no sé por qué, que se dirigÃa a varias personas.
No facilitaba ninguna forma de contacto y planteaba una duda que puede compartir mucha gente. Sobre todo, si tiene una idea equivocada de lo que es el escepticismo cientÃfico, que no equivale a negacionismo. Esta última es la etiqueta que han utilizado siempre para desacreditarnos los autoproclamados expertos en el mundo del misterio, individuos que han llenado la realidad de fantasmas, extraterrestres, monstruos, milagros y otros prodigios. Les molesta que pongamos sus afirmaciones extraordinarias en cuarentena hasta que enseñen las pruebas oportunas y, por eso, nos presentan ante el público como tipos que niegan todo por sistema, inmunes a la evidencia y enemigos del cambio.
Comienzo del artÃculo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 6 de agosto de 2026.
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Lego se rinde a ‘Expediente X’ y la conspiración ovni
El diseñador australiano Brent Waller creó en 2015 un espectacular kit de Lego sobre Expediente X que la firma danesa descartó por considerar el contenido de la serie «demasiado maduro para la marca», según me contó entonces el propio interesado. Once años después, Lego ha retomado la idea de Waller, y el resultado es el paquete The X-Files, de 1.478 piezas y dos escenarios: el despacho de Fox Mulder –que estaba en la propuesta de 2015- y un encuentro con un extraterrestre en un bosque.
El kit combinado, que sale a la venta el 4 de agosto por 199,99 euros, incluye ocho minifiguras y mide 30 centÃmetros de altura, 23 de anchura y otros tantos de profundidad. Pero los dos escenarios pueden separarse y exponerse independientemente. Además, quienes compren el paquete antes del 8 de agosto recibirán como regalo –hasta fin de existencias- The X-Files: el laboratorio de Scully, un kit de 221 piezas que recrea el lugar de trabajo de la agente del FBI y patóloga.
Expediente X es la gran serie de televisión sobre lo paranormal. Protagonizada por David Duchovny y Gillian Anderson, como los agentes del FBI Fox Mulder y Dana Scully, duró nueve temporadas (202 episodios), entre 1993 a 2002, hubo dos más (16 episodios) entre 2016 y 2018, y dos pelÃculas: Expediente X: la pelÃcula (1998) y X-Files: creer es la clave (2008).

La serie original, creada por Chris Carter, fue un fenómeno de masas. Ganó 141 premios (16 Emmy, 5 Globos de Oro, 5 Saturn…). Expediente X popularizó la idea de la conspiración ovni -siempre presente en la literatura ufológica- y de monstruos como el chupacabras, sobre el que Bruno Cardeñosa y Javier Sierra se inventaron ataques en el PaÃs Vasco en 1996. Carter estaba al tanto de la actualidad paranormal y, tras pasarla por su filtro personal, se la devolvÃa a los estadounidenses amplificada, pero él no creÃa. TenÃa claro, al contrario que los citados, que lo suyo era ficción.
«No se debe confundir la serie con la realidad -decÃa-. Lo que hago es ficción dramática; puro entretenimiento. Nada más. Quien crea otra cosa es que no está bien informado». Hubo mucha gente que lo creyó en los años 90, cuando Javier Sierra y Enrique de Vicente, entre otros, alimentaron la conspiranoia con libros como Qué se oculta tras los expedientes X (1996). Sierra, que un año antes habÃa vendido como auténtica la fasta autopsia de Roswell en Año Cero y el excéntrico director de esa revista y desde 2006 mano derecha de Iker Jiménez, decÃan:
Muchos piensan que Expediente X encabeza un plan para predisponer a la población a aceptar favorablemente que se ha establecido contacto con visitantes de otros mundos. Y es que, se crea en este postulado o no, existen indicios ahà fuera, en la vida real, que apuntan en esa dirección.
Los «muchos» que tenÃan la sospecha de que la serie de Chris Carter era una suerte de antesala preparatoria de la gran revelación son los mismos que sostenÃan en 1977 que lo era Encuentros en la tercera fase y que en 2026 lo es El dÃa de la revelación. Ufólogos que tienen una peculiar visión de la realidad, que viven en un mundo alternativo y que saben que pueden soltar cualquier disparate sin que les pase factura.
Recuerden que, según De Vicente, el accidente de tren de Santiago de Compostela del 24 de julio de 2013, en el que murieron 79 personas, se debió a un «incremento de la radiación cósmica» y, en coincidencia con el 21 de diciembre de 2012 -el dÃa del fin del mundo maya, ¿recuerdan?-, se iban a abrir «una serie de puertas a las estrellas» y a otras realidades»; según Sierra, «los templarios conocÃan América antes de Colón» y el mapa de Piri Reis demuestra «que su autor tenÃa unos conocimientos de América basados en mapas anteriores al Descubrimiento».; y, según Cardeñosa, el 11-S no se estrelló contra el Pentágono un avión, sino un misil estadounidense, y en la pelÃcula Tres hombres y un bebé (1987) se ve un autentico fantasma.


Nota publicada en Magonia el 23 de julio de 2026.
«Un eclipse que no olvidaremos», con Jose Félix Rojas
El CÃrculo Escéptico participa el 11, 12 y 13 de agosto en Medinaceli en el ‘Eclipse en la ciudad del cielo’
Spielberg y los extraterrestres
Entregados en La Coruña los octavos Premios Isabel Zendal al fomento del pensamiento crÃtico
La mirada alienÃgena de Steven Spielberg

«Es posible que la explicación oficial esté a punto de darse a conocer», auguró Donald Keyhoe en The flying saucers are real en 1950. Los primeros platillos volantes se habÃan visto en Estados Unidos tres años antes. HabÃan invadido sus cielos y captado la atención de los militares, que temÃan que fueran armas soviéticas. Y habÃan llegado a las salas de cine en 1949 como inventos humanos. Pero en la calle casi nadie tenÃa claro qué eran hasta que Keyhoe, exaviador de los marines y autor de relatos de aventuras y ciencia ficción, estableció en el libro ‘The flying saucers are real’ las bases del naciente credo ufológico: se trataba de naves de otros mundos, el Gobierno estadounidense lo sabÃa y lo ocultaba a la población, y la revelación era inminente.
Setenta años después, el 16 de diciembre de 2017, Steven Spielberg (Cincinnati, 1946) se topó en la portada de The New York Times con una noticia que reavivó su pasión juvenil por los ovnis. DecÃa que, entre 2007 y 2012, el Pentágono habÃa destinado 22 millones de dólares a un programa secreto de investigación de avistamientos protagonizados por militares. Nadie se esperaba algo asà después de que la Fuerza Aérea clausuró el Proyecto Libro Azul en 1969 porque más de veinte años de estudio de los ovnis no habÃan supuesto ningún avance del conocimiento.
Comienzo del reportaje publicado en el diario El Correo el 27 de junio de 2026.
La traición de Spielberg
Spielberg y los extraterrestres

Nació en Cincinnati el 18 de diciembre de 1946, medio año antes de que los platillos volantes invadieran Estados Unidos, y los extraterrestres le abdujeron en la adolescencia. Steven Spielberg se crio en un paÃs donde los periódicos informaban habitualmente de apariciones de objetos misteriosos en el cielo, los militares las investigaban y habÃa quienes creÃan que eran naves de otros mundos. «Mi tesis es que los platillos volantes son reales y que son naves espaciales de otro sistema solar», dijo en 1954 el fÃsico alemán Hermann Oberth, uno de los padres de la astronáutica y maestro de Wernher von Braun, el diseñador del cohete que llevó al ser humano a la Luna en 1969 (Oberth 1954).
Cuando Steven Spielberg tenÃa año y medio, el capitán Thomas Mantell, de la Guardia Aérea Nacional de Kentucky, se estrelló con su caza mientras perseguÃa un gigantesco «helado de cucurucho con la parte superior de color rojo». El joven piloto, de veinticinco años, fue considerado el primer mártir de la ufologÃa, aunque en realidad el ovni que intento dar caza hasta perder el conocimiento por falta de oxÃgeno era un globo del programa Skyhook, un proyecto militar, secreto en 1948, cuyo objetivo era la investigación atmosférica (Ruppelt 1956, 52-56).
Comienzo del artÃculo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 26 de junio de 2026.
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