Archivos del Autor
James Randi: «La ciencia y lo paranormal: un mago en el laboratorio»
Vídeo de la conferencia «La ciencia y lo paranormal: un mago en el laboratorio», ofrecida por el ilusionista James Randi en Bilbao el 14 de mayo de 2012, con motivo de su visita a la ciudad invitado por el Círculo Escéptico. El acto fue organizado por el Círculo Escéptico, la Universidad de Deusto, la Fundación Educativa James Randi (JREF) y el diario El Correo. Lo siguieron en la sala unas 300 personas y más de 600 a traves de internet.
Mago y maestro de escépticos, Randi formó parte de una generación de gigantes del pensamiento crítico. Junto con Martin Gardner, Carl Sagan, Isaac Asimov, Ray Hyman y Paul Kurtz, fundó en 1976 el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), hoy, Comité para la Investigación Escéptica (CSI). Socio de honor del Círculo Escéptico, James Randi falleció el 21 de octubre de 2020 a los 92 años.
Vídeo publicado en Magonia el 2 de septiembre de 2026.
Cuatro de cada diez estadounidenses creen que algunos ovnis son naves extraterrestres
«Escepticismo en el siglo XXI», en el ‘Enigmas y más’ de Bilbao del 26 de septiembre
Cuatro de cada diez estadounidenses creen que algunos ovnis son naves extraterrestres
La mitad de los estadounidenses (49 %) cree que los ovnis se deben a fenómenos naturales y a la actividad humana mientras que, para cuatro de cada diez (37 %), algunos son naves de otros mundos, según un sondeo que hizo Gallup a principios de julio (1). Los más escépticos son los hombres blancos, de 18 a 29 años, graduados universitarios, demócratas y que viven en el medio oeste o el oeste. Las mujeres no blancas, de entre 30 a 49 años, sin estudios universitarios, republicanas y que viven en el este son las más creyentes. Un 13 % de los consultados no tiene una opinión formada sobre el fenómeno en un país que desde diciembre 2017 ha vivido un resurgir del interés por el tema tras revelar The New York Times que, entre 2007 y 2012, el Pentágono mantuvo un programa secreto de investigación ovni.
La noticia -falsa porque ese programa nunca existió (2)- derivó en la creación de comités de expertos, la multiplicación de los documentales televisivos, un informe de la NASA, audiencias en el Congreso en las que hubo sujetos que dijeron que oculta al mundo restos de platillos volantes estrellados y de sus tripulantes, y la creación en el Pentágono de la Oficina para la Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO). El vicepresidente J. D. Vance está convencido del origen demoniaco de los ovnis y, en su afán por distraer la atención del caso Epstein, el presidente Trump ha desclasificado documentos interesantes para los historiadores, pero nada que satisfaga a los perseguidores de extraterrestres.
La última encuesta de Gallup demuestra que la opinion de los estadounidenses sobre el fenómeno no ha variado sustancialmente en los últimos años, si bien los escépticos han ido la baja (3). En 2019, y siempre a partir de sondeos de la misma empresa, el 60 % de los encuestados era escéptico sobre los ovnis; en 2021, el 50 %; y ahora, el 49 %. Los creyentes, por su parte, son ahora el 37 %, menos que en 2021 (41 %) y más que en 2019 (33 %). Y los indecisos son más: el 13 %, frente al 7 % de 2019 y el 9 % de 2021.
Ocho de cada diez estadounidenses (78 %) cree que el Gobierno sabe más de los ovnis que lo que les cuenta, más que en 1996 (71 %) y 2019 (68 %). Solo el 17 % de los preguntados cree que las autoridades no les ocultan información, frente al 19 % de 1996 y el 29 % de 2021. Además, ocho de cada diez encuestados (83 %) ha oído hablar de los ovnis, un porcentaje parecido al de las seis encuestas anteriores en las que Gallup preguntó sobre es asunto entre 1973 y 2019.

Casi dos de cada diez participantes (17 %) dicen haber visto algún ovni, casi los mismos que en 2019 (16 %) y más que en los otros cinco sondeos realizados desde 1973. Los más propensos a ver ovnis son los hombres blancos, de 30 a 49 años, sin estudios universitarios y republicanos.
En España, uno de cada tres adultos (28 %) cree que nos han visitado extraterrestres, pero los poderes lo ocultan, según el Estudio Fundación BBVA de cultura científica en España de 2026 (4).
Notas
(1) Mil doscientos mayores de edad de los cincuenta estados y el Distrito de Columbia participaron en el sondeo de Gallup, telefónico, entre el 1 y el 19 de julio. Los resultados tienen un margen de error de ±5 % y un nivel de confianza del 95 %.
(2) Farley, Todd; y Greenstreet, Steven [2023]: «‘Crazy’ UFO-believing Pentagon bosses mis-sed spy craft for years». New York Post (Nueva York). 21 de marzo.
(3) Brenan, Megan [2026]: «Americans still skeptical that UFOs are aliens». Gallup. Washington D. C. 26 de agosto.
(4) Fundación BBVA [2026]: «La mayoría de los ciudadanos españoles tiene un nivel alto de interés por la ciencia y un nivel medio de conocimiento científico». 27 de enero.
Eclipse del Sol en Medinaceli: un minuto y cuarenta segundos con mucha cultura
Conspiraciones, psicología, salud, magia y eclipse, en Logroño del 10 al 12 de septiembre
Trump y el mito del tercer mandato
«‘Astronomía’ no es lo mismo que ‘astrología’», recuerda la Fundeu
«‘Astronomía’ no es lo mismo que ‘astrología’», recuerda la Fundeu

«Los sustantivos astronomía y astrología, así como astrónomo y astrólogo, no significan lo mismo, por lo que conviene distinguirlos en el uso», recordó la Fundación del Español Urgente (Fundeu) el 11 de agosto. Lo hizo porque, «aunque son escasos, en los medios puede verse algún artículo en el que se han confundido estos términos. Por ejemplo, al incluir el antetítulo Astronomía en una noticia titulada ‘Horóscopo: cómo influirá la Luna a cada signo del Zodíaco» o al escribir el siguiente enunciado: ‘Las personas cuyo signo del Zodíaco es Tauro suelen ser, según la astronomía occidental, perseverantes’».
De los ejemplos puestos por la Fundeu, deduzco que el uso equívoco de los términos se ha dado, sobre todo, en informaciones astrológicas y, por lo tanto, indignas de cualquier medio medianamente serio. Sin hacer una búsqueda exhaustiva y dejando a un lado errores en radios y televisiones, igual hace veinte años que los grandes medios no confunden astrología y astronomía, y también que no dan por norma pábulo a los astrólogos, aunque algunos lo hagan de vez en cuando.
En 2005, con motivo de un reportaje sobre cazadores del planetas extrasolares, El País llamó astrólogos a los astrónomos en su primera página, en la portada de su revista dominical EPS y en la publicidad de esta a toda página en el diario. Un año antes, la agencia Efe había hecho lo mismo al informar del descubrimiento de un planeta a 650 años luz del sistema solar. También en 2005, Efe nos informó de que la princesa Leonor es escorpio y, en 2007, de que su hermana Sofía es tauro.
De vez en cuando asistimos en un medio serio a la promoción de algún astrólogo, como cuando El País recurrió a Esperanza Gracia para que revelara que deparaban los astros de cara a las elecciones generales del 26 de junio de 2016. La bruja no dijo nada concreto: «Al final será el cosmos el que ponga orden en el caos. No descartemos que suceda lo inimaginable ahora mismo. Todo puede cambiar en un instante. Algo pasará que desbloqueará la situación en algún sentido». Gracia no fue tan cauta en noviembre de aquel mismo año cuando predijo en Estados Unidos la victoria de Hillary Clinton frente a Donald Trump. A toro pasado, culpó del fallo a los astros.
El 22 de agosto de 2016, El Mundo recurrió al astrólogo Vicente Cassanya, que vaticinó a doble página: «No habrá Gobierno ¡¡por Saturno!!». Ajeno a veleidades estelares, Mariano Rajoy tomó posesión del cargo de presidente del Ejecutivo el 31 de octubre de ese año.

El eclipse total de Sol del 12 de agosto ha servido para hacer mucha y muy buena divulgación; pero algunos medios serios también han promocionado la anticiencia. Así, el diario Abc se hizo eco de cómo iba a afectar el fenómeno astronómíco a cada signo del Zodiaco, según Esperanza Gracia, y Heraldo de Aragón advirtió de que los leo iban a ser los que más acusarían los efectos del eclipse, según el profesor Carlos Bogdanich, que tiene de profesor lo que yo de astro del deporte. La astróloga Ana Lorente dijo en 20 Minutos que el eclipse podía «generar intensidad, sensibilidad o inquietud» en las mujeres. Y la prensa rosa se volcó en la estupidez astrólogica, algo habitual en un sector del cotilleo alérgico a la inteligencia.
Otro ejemplo destacado ha sido el de la Cadena SER, que publicó una información según la cual «Los bebés nacidos durante el eclipse solar, la otra cara del fenómeno astronómico: ‘Esos niños tienen un don’». ¿La fuente de tan extraordinaria revelación? Padres consultados que, ¡cómo no!, creen que sus recién nacidos son especiales. Si fuera cierto lo que muchos padres y abuelos dicen de sus descendientes -y escuchamos educada y silenciosamente mente quienes no los tenemos-, no habría en el mundo sitio para tanto genio. Andaríamos sobrados de Alberts Einstein, Margaritas Salas, Santiagos Ramón y Cajal, Marys Shelley….

Causa sonrojo que haya periodistas que no distingan entre astrónomos y astrólogos, que haya medios serios que promocionen a videntes a la menor oportunidad y que también los haya que crean que nacer cuando está ocurriendo un fenómeno astronómico otorga al bebé dones especiales.
Nota publicada en Magonia el 16 de agosto de 2026.
¿Y si mañana llegan los marcianos?
¿Y si mañana llegan los marcianos?

Un comunicante anónimo me escribió hace poco, a través del formulario de contacto de esta web, para preguntar por el impacto que tendría en el movimiento escéptico que «mañana» se descubrieran «pruebas empíricas, reproducibles e indiscutibles de la existencia de inteligencias no humanas –extraterrestres, viajeros del tiempo, seres de otras dimensiones…– o de la trascendencia de la conciencia humana más allá de la muerte». «¿Creéis que eso podría dañar gravemente al movimiento escéptico, pues estuvieron equivocados durante toda su existencia? O, más bien, ¿seguiría todo igual, partiendo de que nuestro conocimiento de la realidad habría variado, pero poco más?», preguntaba creyendo, no sé por qué, que se dirigía a varias personas.
No facilitaba ninguna forma de contacto y planteaba una duda que puede compartir mucha gente. Sobre todo, si tiene una idea equivocada de lo que es el escepticismo científico, que no equivale a negacionismo. Esta última es la etiqueta que han utilizado siempre para desacreditarnos los autoproclamados expertos en el mundo del misterio, individuos que han llenado la realidad de fantasmas, extraterrestres, monstruos, milagros y otros prodigios. Les molesta que pongamos sus afirmaciones extraordinarias en cuarentena hasta que enseñen las pruebas oportunas y, por eso, nos presentan ante el público como tipos que niegan todo por sistema, inmunes a la evidencia y enemigos del cambio.
Comienzo del artículo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 6 de agosto de 2026.
Sigue en «¿Y si mañana llegan los marcianos».
Lego se rinde a ‘Expediente X’ y la conspiración ovni
El diseñador australiano Brent Waller creó en 2015 un espectacular kit de Lego sobre Expediente X que la firma danesa descartó por considerar el contenido de la serie «demasiado maduro para la marca», según me contó entonces el propio interesado. Once años después, Lego ha retomado la idea de Waller, y el resultado es el paquete The X-Files, de 1.478 piezas y dos escenarios: el despacho de Fox Mulder –que estaba en la propuesta de 2015- y un encuentro con un extraterrestre en un bosque.
El kit combinado, que sale a la venta el 4 de agosto por 199,99 euros, incluye ocho minifiguras y mide 30 centímetros de altura, 23 de anchura y otros tantos de profundidad. Pero los dos escenarios pueden separarse y exponerse independientemente. Además, quienes compren el paquete antes del 8 de agosto recibirán como regalo –hasta fin de existencias- The X-Files: el laboratorio de Scully, un kit de 221 piezas que recrea el lugar de trabajo de la agente del FBI y patóloga.
Expediente X es la gran serie de televisión sobre lo paranormal. Protagonizada por David Duchovny y Gillian Anderson, como los agentes del FBI Fox Mulder y Dana Scully, duró nueve temporadas (202 episodios), entre 1993 a 2002, hubo dos más (16 episodios) entre 2016 y 2018, y dos películas: Expediente X: la película (1998) y X-Files: creer es la clave (2008).

La serie original, creada por Chris Carter, fue un fenómeno de masas. Ganó 141 premios (16 Emmy, 5 Globos de Oro, 5 Saturn…). Expediente X popularizó la idea de la conspiración ovni -siempre presente en la literatura ufológica- y de monstruos como el chupacabras, sobre el que Bruno Cardeñosa y Javier Sierra se inventaron ataques en el País Vasco en 1996. Carter estaba al tanto de la actualidad paranormal y, tras pasarla por su filtro personal, se la devolvía a los estadounidenses amplificada, pero él no creía. Tenía claro, al contrario que los citados, que lo suyo era ficción.
«No se debe confundir la serie con la realidad -decía-. Lo que hago es ficción dramática; puro entretenimiento. Nada más. Quien crea otra cosa es que no está bien informado». Hubo mucha gente que lo creyó en los años 90, cuando Javier Sierra y Enrique de Vicente, entre otros, alimentaron la conspiranoia con libros como Qué se oculta tras los expedientes X (1996). Sierra, que un año antes había vendido como auténtica la fasta autopsia de Roswell en Año Cero y el excéntrico director de esa revista y desde 2006 mano derecha de Iker Jiménez, decían:
Muchos piensan que Expediente X encabeza un plan para predisponer a la población a aceptar favorablemente que se ha establecido contacto con visitantes de otros mundos. Y es que, se crea en este postulado o no, existen indicios ahí fuera, en la vida real, que apuntan en esa dirección.
Los «muchos» que tenían la sospecha de que la serie de Chris Carter era una suerte de antesala preparatoria de la gran revelación son los mismos que sostenían en 1977 que lo era Encuentros en la tercera fase y que en 2026 lo es El día de la revelación. Ufólogos que tienen una peculiar visión de la realidad, que viven en un mundo alternativo y que saben que pueden soltar cualquier disparate sin que les pase factura.
Recuerden que, según De Vicente, el accidente de tren de Santiago de Compostela del 24 de julio de 2013, en el que murieron 79 personas, se debió a un «incremento de la radiación cósmica» y, en coincidencia con el 21 de diciembre de 2012 -el día del fin del mundo maya, ¿recuerdan?-, se iban a abrir «una serie de puertas a las estrellas» y a otras realidades»; según Sierra, «los templarios conocían América antes de Colón» y el mapa de Piri Reis demuestra «que su autor tenía unos conocimientos de América basados en mapas anteriores al Descubrimiento».; y, según Cardeñosa, el 11-S no se estrelló contra el Pentágono un avión, sino un misil estadounidense, y en la película Tres hombres y un bebé (1987) se ve un autentico fantasma.


Nota publicada en Magonia el 23 de julio de 2026.
«Un eclipse que no olvidaremos», con Jose Félix Rojas
El Círculo Escéptico participa el 11, 12 y 13 de agosto en Medinaceli en el ‘Eclipse en la ciudad del cielo’
Spielberg y los extraterrestres
Entregados en La Coruña los octavos Premios Isabel Zendal al fomento del pensamiento crítico
La mirada alienígena de Steven Spielberg

«Es posible que la explicación oficial esté a punto de darse a conocer», auguró Donald Keyhoe en The flying saucers are real en 1950. Los primeros platillos volantes se habían visto en Estados Unidos tres años antes. Habían invadido sus cielos y captado la atención de los militares, que temían que fueran armas soviéticas. Y habían llegado a las salas de cine en 1949 como inventos humanos. Pero en la calle casi nadie tenía claro qué eran hasta que Keyhoe, exaviador de los marines y autor de relatos de aventuras y ciencia ficción, estableció en el libro ‘The flying saucers are real’ las bases del naciente credo ufológico: se trataba de naves de otros mundos, el Gobierno estadounidense lo sabía y lo ocultaba a la población, y la revelación era inminente.
Setenta años después, el 16 de diciembre de 2017, Steven Spielberg (Cincinnati, 1946) se topó en la portada de The New York Times con una noticia que reavivó su pasión juvenil por los ovnis. Decía que, entre 2007 y 2012, el Pentágono había destinado 22 millones de dólares a un programa secreto de investigación de avistamientos protagonizados por militares. Nadie se esperaba algo así después de que la Fuerza Aérea clausuró el Proyecto Libro Azul en 1969 porque más de veinte años de estudio de los ovnis no habían supuesto ningún avance del conocimiento.
Comienzo del reportaje publicado en el diario El Correo el 27 de junio de 2026.


Enlázanos!! :)