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Lunes, 15 de Agosto de 2011

Hablar es gratis (2)

En la entrada anterior con este mismo título exponía qué tipo de información sirve para distinguir a una persona de su impostor y cuál no sirve.
Vayamos un poco más allá y apliquemos el mismo análisis a las proposiciones acerca de la realidad.
Uno de los argumentos que me parecen más persuasivos cuando se trata con creyentes en, por ejemplo, cualquier práctica médica sin evidencia empírica es proponer lo siguiente.
1. Existen muchas prácticas médicas alternativas: la homeopatía, la iridiología, la acupuntura, la de los chamanes, la de los hueseros, la ayurvédica, la quiropráctica, la osteopatía, la magnetoterapia, la aromaterapia, la de los vendedores de aceite de serpiente, la de los curanderos, el psicoanálisis, …
2. ¿Crees en todas ellas o hay alguna sobre la que tienes algún reparo total o parcial? Por ejemplo, acaso creas que la iridiología es una patraña o que algunos curanderos son impostores.

3. Â¿Por qué no crees en alguna de ellas y en otras sí?

4. Una respuesta adecuada a la pregunta anterior debería incluir algún tipo de evidencia que exista en el caso de la práctica en la que crees y que no exista en la práctica en la que no crees.

5. Evidencia del tipo “hay mucha gente que cree”, “es una práctica consolidada en el tiempo”, “la gente que acude a ella se siente mejor”, “si no funcionara, no tendría tantos seguidores”,  “por qué no va a funcionar”, “la ciencia muchas veces a aceptado cosas que antes no hacía” o “la gente que se dedica a ello ha acumulado mucha experiencia sobre esa práctica y saben que funciona” no es un buen argumento. Cualquier curandero tendrá una fila de gente dispuesta a atestiguar que sus prácticas funcionan.

6. La evidencia debe ser del tipo que permita distinguir las prácticas en que crees de aquellas en que no crees. ¿Qué tal alguna investigación que tenga en cuenta la posibilidad de que estemos ante algún tipo de autoengaño, placebo, sugestión, sesgo cognitivo,…?

7. Habría que aceptar las consecuencias de no encontrar que la práctica en la que creemos no tiene argumentos en su defensa que no tenga aquella en la que sí creemos.
He dicho que es un argumento que me parece especialmente convincente. En realidad no pienso que haga demasiada mella en alguien ya convencido, pero esa no suele ser la cuestión, sino la de exponer unas dudas a quien no esté plenamente convencido o la de presentar un argumento sencillo en una charla o en una clase sobre el método científico.

¿Por qué demonizan al papa?

Una caricatura de “Jesus and Mo” en la que trata el tema de la supuesta “campaña de odio” contra el Papa, pregonada por la Iglesia Católica, cada vez que los laicistas se manifiestan ante las visitas papales.

Jesús: El papa es victima de una campaña de odio del ateísmo militante.

Mahoma: Si. ¿Por qué ustedes los secularistas están histéricos demonizándolo?

Mesera: Bien, hay constante discriminación de la iglesia contra las mujeres y los homosexuales. Luego están sus posturas contra la anticoncepción y la investigación con células madres que atentan contra la vida.

Y por supuesto, hay mucha gente que piensa que el abuso sexual de niños es un crimen serio que debería ser tratado por las autoridades civiles antes que mantenerlos encubiertos por la institución en que ocurrieron.

Jesús: ¡Qué agresión tan intolerante de tu parte!

Mahoma: ¿Eres algún tipo de nazi?

La reflexión del domingo

La fe no te da las respuestas, sólo hace que dejes de hacerte preguntas
~Frater Ravus~
Domingo, 14 de Agosto de 2011

Cada año de educación disminuye la probabilidad de ser fanático religioso

Un nuevo estudio que confirma lo que muchos conocen, pero que da alegría cuando las estadísticas lo confirman: A mayor educación mayor probabilidad de creer que la verdad está en una sola denominación, y por lo tanto se deja de creer en la Biblia como verdad literal revelada.

El estudio también pone de manifiesto que a medida que las personas tienen mas estudios cambian su visión sobre la religión, además que son mas tolerantes frente a la diversidad.

Noticia de El Tiempo

Personas no creyentes son más educadas y tolerantes, según estudio

Por cada año de estudio disminuyen posibilidades de creer en un solo Dios, dice la investigación.

Los no creyentes suelen ser más educados, más tolerantes y conocen más sobre Dios que aquellos que se declaran devotos, según revela un nuevo estudio.

Cada año de educación que se alcanza aumenta en 15% las probabilidades de que una persona piense que “hay algo de verdad en más de una religión”, publica el profesor Philip Schwadel de la Universidad de Nebraska-Lincoln en un artículo para la revista ‘Review of Religious Research’.

Para llevar a cabo su estudio, el catedrático en sociología entrevistó a mil 800 adultos en los Estados Unidos que dijeron tener creencias y prácticas religiosas durante sus estudios.

“La gente cambia su perspectiva sobre la religión debido a que, conforme avanzan por la preparatoria y la universidad, se hacen de amigos con otros criterios, incluidas personas con distintas creencias a las suyas”, asegura Schwadel.

Según el reporte, por cada año adicional de educación después de la secundaria es más probable que las personas digan que creen en un “poder superior” en lugar de “en un Dios”.

Además la probabilidad de que vean a la Biblia como la “palabra de Dios” disminuye en 13%, al tiempo que sube la probabilidad de buscar una religión menos estricta.

Por su parte el psicólogo Phil Zuckerman, quien busca dirigir un plan de estudios seculares en una universidad de California, asegura que los no creyentes suelen ser más éticos, se oponen a la pena de muerte, a la guerra y a la discriminación, a diferencias de los religiosos que apoyan causas más radicales.

¿Y usted qué opina?

Viernes, 12 de Agosto de 2011

Colombia: Iglesia Católica es encontrada culpable de encubrir a un pederasta

Una decisión sin precedentes tomo la justicia colombiana. La Iglesia Católica de Colombia fue condenada a pagar 430 millones de pesos (unos 240.000 dólares o 169.000 euros) por el encubrir al sacerdote Luís Enrique Duque Valencia, quien en 2007 abuso de dos niños, de siete y ocho años. Los menores fueron puestos bajo cuidado del sacerdote por una familia pobre que había sido desplazada por la violencia (noticia que comentamos en este blog).

La responsabilidad de la Iglesia Católica

El pederasta ensotanado fue capturado, pero luego quedó en libertad por vencimiento de términos. Tras quedar en libertad por el vencimiento de términos la ICAR no lo retiró del servicio, sino que la diócesis de Líbano – Honda (que fue la condenada a pagar la indemnización) en cabeza de monseñor José Miguel Gómez, ordenó el traslado de Luis Enrique Duque a la parroquia del Divino Niño de la ciudad de Ibagué, donde siguió oficiando misa muy orondo como si nada hubiese ocurrido. Esta medida la entendió el Estado colombiano como un intento de la jerarquía eclesiástica para proteger al pederasta de las acusaciones recaídas en su contra.

Las autoridades volvieron a detenerlo. Lo curioso es que cuando lo encontraron estaba escondido en un monasterio de la ciudad de Medellín. Duque Valencia actualmente cumple su condena de más de 18 años en una cárcel de Medellín.

Monseñor dice que la Iglesia no es culpable

El máximo jerarca de la Iglesia Católica en Colombia, monseñor Juan Vicente Córdoba interpuso un recurso de casación y recordó que en primera instancia el juez había fallado a favor de la Diócesis de Líbano-Honda por considerar que el que debía pagar era el sacerdote. Para monseñor el hecho que ellos hayan trasladado de parroquia al sacerdote tras una denuncia de pederastia y que posteriormente fuese encontrado en un monasterio católico no muestra responsabilidad de su organización.

¿Y usted qué opina?

La otra Última Cena (GIF)


Así era la vida antes de la religión

La enésima genialidad atea de los maestros tras Family Guy. Feliz fin de semana.


El hombre de Atapuerca comía carne humana con frutos del bosque

Los Homo antecessor también consumían tortugas. El Bulli de la prehistoria.

Nuño Domínguez

Nuevos hallazgos en la sierra de Atapuerca acaban de aclarar lo poco ortodoxa que, desde los estándares actuales, era la dieta de los primeros humanos que poblaron Europa. Los expertos que dirigen las excavaciones en esta sierra de Burgos ya sabían que el Homo antecessor, que vivió hace 1,2 millones de años, era caníbal. Lo que acaban de averiguar es que cuando consumía carne humana la acompañaba con el fruto del almez (Celtis australis), una baya de sabor dulce. “Hay siempre una acumulación de estas frutas donde hay huesos humanos consumidos”, explicó ayer a este diario Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca. En un entorno hostil y sin fuego (aún no hay pruebas de que hiciera hogueras) el antecessor comía “cualquier animal que estuviera a su alcance, incluyendo carroña”, apuntó Carbonell.

Un nuevo hallazgo en la Sima del Elefante, el lugar de Atapuerca donde se han desenterrado los fósiles de antecessor más antiguos, acaba de añadir más detalles de la dieta carnívora de este homínido, el primero que colonizó Europa. Se trata de tortugas mediterráneas (Testudo hermanni) cuyas conchas aún conservan en su cara interna las marcas de los cuchillos de piedra. “Estas marcas son el resultado de la extracción de las vísceras para el consumo humano”, explicó ayer Ruth Blasco, autora principal de un estudio publicado en Journal of Human Evolution. Hasta ahora se habían hallado restos de roedores, pájaros o ranas junto a fósiles del antecessor. “La presencia de fauna pequeña a menudo se ha interpretado como el resultado de acumulaciones de origen natural o producto de intrusiones de carnívoros y aves rapaces en las cuevas”, explicó Blasco, investigadora del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social. “Aunque estos casos existen, en la Sima del Elefante hemos podido identificar a los grupos humanos como los responsables directos de la presencia de algunos de estos pequeños animales”, resaltó la investigadora.

El estudio liderado por Blasco presenta las pruebas de consumo de tortugas más antiguas de Europa. Sólo en África se han hallado restos similares. Blasco y el resto de su equipo creen que la “dieta generalista” de esta especie pudo favorecer su expansión por Europa. En épocas posteriores, el consumo de tortugas se expandió por el continente, de lo que dan fe restos de la misma Atapuerca, así como otros yacimientos en España, Francia e Italia.

La excavaciones de este año también han permitido completar el estudio de un campamento de cazadores de bisontes único en el mundo, según Carbonell. Se trata de un asentamiento de Homo heidelbergensis de hace unos 400.000 años que exclusivamente cazaban esta especie de bóvido. En el resto de campamentos de caza de Atapuerca, los restos de estos animales con marcas de haber sido consumidos por humanos se encuentran junto a otros similares de caballos, ciervos y otras especies.

El hallazgo representa lo que Carbonell denomina “cultura del bisonte”, traída a Atapuerca por poblaciones de cazadores estacionales desde Asia, donde el bisonte era la base de la dieta.

Foto de IPHES. Visto en Diario Público.


Jueves, 11 de Agosto de 2011

Millones de euros para la visita del Papa a España mientras Somalia muere de hambre

En las redes sociales se están multiplicando las voces que piden al acaudalado Vaticano envie ayuda a Somalia en lugar de hacer costosas visitas del Papa como jefé de estado:

Pega esto en tu muro sí estás de acuerdo con que el Papa Benedicto XVI se quede en casa y se envien a Somalia todos los millones que cuesta su visita a España. En Somalia cada seis minutos muere un niño de desnutrición o por otra consecuencia del conflicto.

Cabe recordar que el estado español cancelará 50 millones de euros para subsidiar la visita de Benedicto XVI a Madrid en este agosto de 2011. Cabe recordar que con ese dinero se podría cubrir el recorte de Madrid a la educación, que la Ley 4/2010 es de 40 millones de euros.

¿Y usted qué opina?

La Marcha de las Putas, versión Costa Rica

Será el domingo 14 de agosto frente a la Catedral Metropolitana, en San José.

Comunicado de prensa de grupo organizador.

“¡NO es NO!” es el lema de esta marcha autoconvocada por activistas feministas, en contra del hostigamiento y la violencia sexual y en repudio a las declaraciones de Francisco Ulloa, obispo de la Iglesia Católica de Costa Rica y de Francisco Robles, cardenal mexicano,

¡Funkadelic deGrasse Tyson!

Fox planea rodar una secuela de la vieja Cosmos de Carl Sagan, con certeza una de las cumbres del medio televisivo en toda su historia. Pero esta vez con Neil deGrasse Tyson como anfitrión. Empiezo a no ser el único que considera a Tyson el legítimo sucesor de Sagan y a su inmensa altura. Bastaría con reconocerle su capacidad como divulgador, pero su inmenso carisma tampoco es despreciable. No conozco demasiados comunicadores científicos que molaran tanto de jóvenes. Y, que sepamos, aún no ha anunciado pan de molde.


Jugando a piedra, papel y tijeras con Dios (GIF)

Dios es pares y nones, nunca juegues con él a estas cosas, gana siempre.


El Apocalipsis según José Mota

 Es la explicación más razonable al hecho de que sigamos en este planeta. A Dios le saldría por una pasta, y tal y como está el tema, hipotecar el mundo no es plan.


Miercoles, 10 de Agosto de 2011

¿Qué camino lleva a Dios?

¿Todos los caminos conducen a Dios? ¿Hay un camino “verdadero” a Dios? El caricaturista Alberto Montt, de Dosis diarias, nos ofrece su respuesta en esta viñeta.

Lagartos, iguanas, tortugas y la evolución abofeteandote la cara

Este artículo se publica simultáneamente en Amazings.es
Noventa grados oeste, treinta minutos sur, coordenadas simples, pero más allá de los impersonales números, nos indican un lugar maravilloso, un lugar que hace tiempo se conoció como las islas encantadas, hoy tal vez os suenen más por su nombre, las islas Galápagos.
En pleno ecuador y nacidas de los infiernos, las Galápagos se han convertido en un icono de la biodiversidad. Han pasado a la historia como las islas que pusieron a Charles Darwin tras la pista de la verdad de la vida en este planeta. La vida no apareció debido a un acto de creación divino, toda la biodiversidad de la Tierra ha aparecido por evolución, cuyo motor principal es la selección natural.
Cuando visitas las islas no sorprende que las mismas le abrieran los ojos al joven Darwin que viajaba en el HMS Beagle. Mires donde mires, es fácil ver como los organismos se han adaptado a su medio, no hace falta ser un naturalista experto para percatarte de que ante tus ojos tienes algo sorprende y maravilloso, es casi como ver la evolución en plena acción.
Os voy a mostrar algunos ejemplos de adaptaciones realmente fáciles de ver, salvo que uno esté completamente ciego. Una de las especies que me encontré cuando fui a la isla de Bartolome fue los lagartos de lava. La anécdota es que allí se refieren a ellos como lagartijas, lo cual te llama la atención ya que son como el doble de largas a las que estamos acostumbrados a ver. Los lagartos de lava son endémicos de las Galápagos, es decir, solo los puedes ver allí, no existen en ningún otro lugar del planeta. Bartolome es una isla con un entorno completamente árido, en algunos lugares el paisajes de roca es de un color rojizo que te recuerda la superficie de Marte, en otras zonas se encuentran capas negras de lava seca, y otras rocas presentan un color grisáceo. En estas últimas rocas es donde descubrí mi primer lagarto de lava, fijaros lo bien que se mimetiza con la roca, en la foto parece fácil de ver pero en vivo es más difícil, normalmente te lo tienen que indicar, una vez que lo ves y lo identificas haces zoom con la cámara para que en la foto salga lo mejor posible:

Pues bien, si nos movemos a otra isla, en este caso a Santa Cruz, donde la vegetación es realmente abundante podemos encontrarnos también lagartos de lava, pero de una coloración distinta. Aquí el entorno es distinto, abunda el verde de las plantas y el gris de las rocas, así que ha existido una presión para que los lagartos de lava presente esos colores, cuanto mejor te camufles más difícil de localizar eres para tus depredadores, lo cual hace que tengas más opciones de procrear al tener un mayor tiempo de vida. También claro está, tienes más opciones de procrear porque tus competidores para encontrar pareja probablemente estén muertos. Tus descendientes heredaran esa característica tuya haciendo que a la larga tu genotipo sea el más extendido entre la población. Aquí tenéis al lagarto de lava de la isla de Santa Cruz y su mezcla entre verde y gris:

Aquí resulta fácil de ver, pero os aseguro que en cuanto se fue entre las plantas me resulto imposible seguirlo con la vista, en seguida se hizo “invisible”.
Otro ejemplo de adaptaciones lo encontramos en las iguanas. En Galápagos encontramos a las iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus) que son otra especie endémica. Presentan un color prácticamente negro, lo cual hace que sean fácilmente observable en las playas de arena blanca:

Pero si nos movemos a su hábitat natural, rocas volcánicas de tonalidad gris y negra, resulta que las iguanas marinas tienen un camuflaje muy bueno. Pinchando aquí podéis ver esta imagen de alta resolución, si buscáis las iguanas sin ampliar la imagen, veréis que es algo difícil encontrarlas, ampliando la imagen la cosa se simplifica. Estas iguanas tiene un comportamiento raro para ser reptiles. Si os fijáis en la imagen muchas de las iguanas en la imagen están realmente juntas, incluso algunas están encima de otras, esto tiene dos ventajas. Recordemos que son animales de sangre fría y necesitan aumentar su temperatura por medios externos, por eso posan de cara al Sol, al agolparse unas encima de otras consiguen compartir su calor corporal. Por otro lado al amontonarse consiguen aumentar su tamaño y mimetizarse mejor don las rocas en las que se encuentran.
Las iguanas marinas no son las únicas iguanas que podemos encontrar en las Galápagos, también están sus primas cercanas las iguanas de tierra (Conolophus subcristatus), las cuales están en peligro de extinción debido a las especies que ha introducido el ser humano en las islas. Son particularmente vulnerables a especies introducidas como los perros, gatos, cerdos y ratas. Estos destruyen sus nidos y los cerdos se comen sus huevos. La estación científica Darwin situada en la isla de Santa Cruz está haciendo esfuerzos por proteger y recuperar dichas iguanas.
Las iguanas de tierra tienen un color completamente distinto a las marinas. Las de tierra son de tonalidades marrones, en la estación científica Darwin resulta fácil verlas en cautividad, pero estando en libertad asistimos una vez más a lo eficaz que es un buen camuflaje. Su comportamiento también es distinto al de las iguanas marinas. No son ni de lejos sociables. Son territoriales, y si te acercas a comer del mismo cactus del que se está alimentando más vale que lo hagas con cuidado o te vas a llevar un zarpazo. Su dieta nos permite ver otra de sus adaptaciones, a nadie se le escapa que comer cactus no debe ser tarea fácil, para eso tienen sus garras. Con ellas quitan las púas del cactus para poder morder más tranquilamente. En las siguientes imagenes tomadas en la isla Seymour Norte, podéis ver a una iguana entre la maleza y debajo tenéis los restos de un cactus donde podemos apreciar los zarpazos de la iguana para quitar las púas.



Por último llegamos al ícono de las islas, sus tortugas gigantes. En la siguiente imagen os podéis hacer una ligera idea de su tamaño en relación con una persona. Hay que tener en cuenta que ese ejemplar es una hembra que son más pequeñas que los machos, los cuales son mucho más imponentes:

Una vez más, dependiendo de la isla a la que pertenezca la tortuga así será su caparazón. Según cuentan, el vicegobernador de las islas le comentó a Darwin que podía saber de que isla había sido capturada una tortuga con solo observar su caparazón.
Por desgracia, las tortugas, al igual que las iguanas terrestre se encuentran actualmente amenazadas. esto es así principalmente por dos factores. Por un lado la voracidad de los humanos y por otro las especies que hemos introducido en el archipiélago. Algunas especies de tortugas de las Galápagos ya se han extinguido. Otra está apunto de hacerlo ya que sólo queda un ejemplar, el famoso solitario George:

Que como podéis observar es ciertamente grande. George es el último de su especie. Actualmente se llevan acabo intentos para que se reproduzca, evidentemente ha habido que buscarle una pareja, dado que no existen de su misma especie se ha optado por la más cercana genéticamente, pero de momento no ha habido éxito. George proviene de la isla Pinta, que es árida y la vegetación está constituida principalmente por cactus. Si observáis su caparazón la parte anterior está muy abierto, esto le permite alzar mucho la cabeza y poder alcanzar las almohadillas de los cactus, que es el principal componenete de la dieta de estas tortugas. En cambio, el caparazón de la tortuga de Santa Cruz(la de la primera imagen) como observáis es distinto. En la isal de Santa Cruz, como ya he comentado, la vegetación es frondosa, por lo que las tortugas de dicha isla no necesitan alzar el cuello tan arriba para poder alimentarte, aquí tenéis un vídeo de una de estas tortugas en pleno banquete:
Galápagos, un recóndito lugar del planeta que nos ha ayudado a comprendernos mejor a nosotros mismos, su biodiversidad ayudó a Charles Darwin a desarrollar la teoría de la evolución por medio de la selección natural. En parte, gracias a ellas sabemos de donde venimos, devolvamoslas el favor como se merecen, cuidemoslas y protejamoslas para poder seguir yendo allí y ver la evolución en acción.
Ismael Pérez Fernández.

Como el necio de San Anselmo, pero al revés


Se clasifican diferentes posiciones en torno al problema de la existencia de la Idea de Dios

© Íñigo Ongay de Felipe

En el número 112 de El Catoblepas ofrece Alfonso Fernández Tresguerres unos «comentarios» sobre el «diagnóstico» que bajo el título «El ateísmo mixto» había yo publicado en el número de mayo de esta misma revista. Mi trabajo pretendía, efectivamente, «diagnosticar», es decir, «criticar», pero no necesariamente valorar, al menos no primariamente, el alcance filosófico del artículo de Tresguerres «El ateísmo lógico» y hacerlo desde las herramientas ofrecidas por el reciente libro de Gustavo Bueno, La fe del ateo, precisamente porque, tras la atenta lectura del interesante trabajo de Tresguerres, considerábamos que tal obra de Bueno ofrecía materiales muy importantes de cara al análisis de algunos de los problemas imbricados en la maraña de cuestiones que el artículo de Tresguerres venía a remover. Además, juzgábamos entonces que tal libro no había sido tenido suficientemente en cuenta por el profesor asturiano ante el trámite de organizar su «argumentación atea», y por eso estimábamos necesario remitirnos a algunos de sus delineamientos esenciales, puesto que, de otro modo, una tal argumentación no habría podido desempeñarse de la misma manera.

Por decirlo ahora a sensu contrario, si Alfonso Fernández Tresguerres hubiese incorporado La fe del ateo a sus cálculos, el propio «ateísmo lógico» habría tendido a difuminarse hasta desaparecer por representar dicho ateísmo, no otra cosa, que una suerte de mixtum compositum inconsistente y extraordinariamente confuso en el que tanto la negación de la existencia de Dios (sin perjuicio de la existencia de su idea) como la trituración de su misma esencia parecían darse la mano, y ello como si ambas especies de ateísmo pudiesen quedar ecualizados (el género mata la especie) en una suerte de ateísmo mixto esencial-existencial que sostuviese que «Dios es imposible, en el terreno de la lógica, y además simplemente no existe, en el terreno de los hechos».

Frente a semejante ateísmo bifronte, nosotros nos permitíamos por nuestra parte recordarle al profesor Tresguerres (aunque, naturalmente, esto de «recordárselo» no es más que una forma de hablar) que negar la «existencia» de Dios es algo que no puede hacerse más que presuponiendo, a su vez, la existencia de Dios como Idea (es decir, presuponiendo que Dios existe, al menos como esencia concebible y consistente) y que, una vez supuesta su «esencia» como pensable, es imposible, salvo contradicción, negar su existencia real. Creemos en efecto que al menos en esto San Anselmo tenía toda la razón frente a Santo Tomás o a Kant: si el necio ha dicho en su corazón «Dios no existe», ello, sólo demuestra que el propio necio, aunque niegue la existencia de Dios presupone un sujeto consistente del que negar tal predicado (el de existir), pero sucede que este mismo sujeto, si es posible, tiene que existir con lo que –y este es el cepo planteado por el argumento ontológico– Dios existe. Así las cosas, la única forma de resistirse a la fuerza del argumento, sería dar la vuelta a su maquinaria lógica, comenzando por negar que el propio necio (o para el caso el propio San Anselmo) se refiera realmente a nada cuando habla de Dios con lo que, a su vez, no se trataría tanto de que Dios no exista, de hecho, sino de que lo que verdaderamente no existe es la idea de Dios.

Pues bien, en su «respuesta» a nuestro trabajo, Tresguerres anuncia que «no volverá a responder» y ello, se diría, no tanto por un desprecio subjetivo hacia mi persona ni hacia mis argumentos (cosa que efectivamente no vendría al caso) cuanto por ver de evitar «eternizarse» en debates en los que no se haría, a la postre, otra cosa que repetir lo mismo con palabras distintas (algo desde luego cierto, al menos, a tenor de su primera «respuesta» en la que los contenidos de mi artículo habrían quedado directamente intactos sin perjuicio de la tendencia de mi interlocutor por enhebrar «chistes» desde luego muy graciosos).

Desde luego, este «cerrojazo» dialéctico que nuestro interlocutor ha estimado conveniente efectuar hace imposible proseguir con la discusión, aunque creemos que un tal «cerrojo», sin perjuicio de que no tenga por qué involucrar un «desprecio subjetivo» a mis objeciones, constituye el índice más preciso de una forma de falsa conciencia que llevaría a Tresguerres a satisfacerse incesantemente con sus propias «evidencias ateas» bajo el precio, eso sí, de permanecer encastillado en una impermeabilidad argumental a prueba de bomba frente a toda contra-evidencia posible (lo que en román paladino suele expresarse con la fórmula por un oído le entra y por otro le sale). Y tenemos que decir, con toda sinceridad, que no nos parece mal. Al menos mediante esta estrategia se aseguraría Tresguerres que nada perturbe la marcha triunfal del «ateísmo mixto» en su doble negación y ello, aunque fuese bajo la forma dogmática de un «autismo» dialéctico enteramente anti-filosófico que realmente se arriesgase, por así decir, a tener siempre razón.

Seguramente, y dadas las circunstancias, esta sería al menos la forma más rápida que habría encontrado Tresguerres ante el trámite de asegurar, subjetualmente, sus propias «evidencias» individuales al margen de todo engranamiento dialéctico posible (algo así como la fe del carbonero pero al revés). En todo caso, y poniendo por un momento enteramente al margen el juicio que procedimientos como estos pudieran merecernos, lo que ciertamente estimamos que debería considerar Tresguerres (aunque no nos atrevemos a darle consejos) es que sin perjuicio de la «claridad» con la que él crea percibir el asunto (así de simple), cuanto mayor sea el grado de la falsa conciencia detectable en sus ortogramas heurísticos, así será también el grado de la evidencia subjetiva (vid «Falsa conciencia/conciencia» en Pelayo García Sierra, Diccionario Filosófico)

* * *

Ahora bien, naturalmente que ante esta clausura del debate, nosotros no podemos, en el terreno de los dialogismos, proceder a responder a Tresguerres y no es esto lo que pretendemos ahora, puesto que ello representaría, al menos por la parte de nuestro interlocutor, algo así como un «diálogo de sordos», pero ello en modo alguno nos exime de tomarnos muy en serio sus posiciones en el plano semántico. Concretamente, en el presente trabajo, más que dirigirnos directamente a Alfonso Tresguerres, vamos a partir de sus posiciones «ateas», entre otras posibles y también muy interesantes (de hecho nos referiremos a otros ateos existenciales como Atilio o Simbol que han dado a conocer sus filosofemas a través de Internet), para, desde tales posturas, que aquí consideraremos como materiales circunscritos al plano fenoménico, reconstruir en el regressus el sentido del ateísmo esencial defendido por el materialismo filosófico. Por decirlo de otra manera, pretendemos hacer ver que la idea de Dios, cuya existencia Tresguerres y otros «ateos» existenciales parecidos (en particular nos referiremos a algunos casos muy destacados extraídos del sitio Razón Atea puesto a punto por Fernando G. Toledo) dan en todo momento por supuesto en el plano fenoménico, termina difuminándose hasta desaparecer, como una apariencia falaz, en el plano esencial de suerte que, vista desde este mismo plano, la idea de Dios es sólo una para-idea o una pseudo-idea con lo que, de paso, Dios no existe ni pintado, esto es, frente a lo que Simbol, Atilio o Tresguerres parecen suponer en el plano de los fenómenos, no existe ni siquiera como idea.

En general, partimos del presupuesto de que aunque las más de las ocasiones no se tenga esto en cuenta, la idea de «ateísmo», no representa una noción de predicación unívoca cuya unidad pudiese darse frívolamente por consabida (por ejemplo sosteniendo que «el ateo» niega la existencia de Dios mientras que «el agnóstico» duda de ella, &c., &c.) puesto que, sin perjuicio de la claridad aparente que desprenden tales conceptos, la idea de ateísmo se ajustaría más bien al formato que es propio de los términos análogos, es decir, aquellos cuyas especies predicativas son simpliciter diversa por mucho que secundum quid, puedan mantenerse como eadem.

En lo que todas las especies de ateísmo coinciden es, evidentemente, en la negación de Dios (o de cada uno de los dioses, sean a su vez religiosos o filosóficos), sea en su esencia, sea en su existencia. Ahora bien, esta unidad característica de la idea de ateísmo, repárese, sería tan solo una unidad funcional-abstracta (y de ahí el formato negativo del propio concepto) de donde, cada clase de ateísmo vendría marcada por la impronta de la propia idea de Dios de cuya negación procedería. Lo que con ello pretendemos subrayar, es, ante todo, la gran probabilidad de que algunas clases de ateísmo se mantengan tan distanciadas o todavía más entre sí como cada una de ellas respecto de terceras especies del agnosticismo o del teísmo. Por eso, en lugar de desbrozar la maraña fenoménica de referencia utilizando nociones tan abstractas, sin perjuicio de su fundamento, como las de ateísmo, agnosticismo o teísmo, vamos a proceder en lo que sigue a re-clasificar los fenómenos de partida poniendo, de un lado aquellas posturas que comenzarían por reconocer la existencia de la Idea de Dios, sin perjuicio de la impugnación eventual de su existencia, y, de otro, las posiciones que, sin necesidad de entrar a discutir, al menos de partida, la existencia o inexistencia de Dios, empezarían por impugnar la propia existencia de su Idea.

Posturas que conservan la esencia de Dios (sin perjuicio de su existencia)

Tanto el agnosticismo como el teísmo o el ateísmo existencial (incluyendo aquí el «ateísmo mixto») comenzarían, como el necio del argumento del Proslogio, por así decir, dando por consabida la esencia del Ser Supremo a la manera de un sujeto gramatical del que después, en un segundo momento, tuviese sentido predicar su «existencia» o «inexistencia».

Así por ejemplo el agnóstico ontológico que suspende el juicio en lo referente a la existencia del Ens Necessarium, usualmente comienza por presuponer, desde luego, que la idea de un tal ser es ciertamente componible –esto es, que existe la idea de Dios– por mucho que, tras haber reconocido esto (cuando menos en el ejercicio), se pase a postular la imposibilidad de demostrar su existencia o inexistencia «real». Es cierto, se dirá, que no sabemos ni podemos saber si Dios existe, puesto que en todo caso su existencia es indemostrable, pero ello querrá al mismo tiempo decir que podemos concebir su Idea como una esencia consistente.

El ateo existencial, por su parte (incluyendo el ateo mixto), concede de entrada que la idea de Dios existe, como existe la idea del «monstruo del Lago Ness» o de una familia de duendes invisibles, sin perjuicio de que dicha idea denote un ser inexistente. En todo caso, argumentará el ateo existencial, todos, incluso los «insensatos», entendemos lo que se quiere decir cuando se habla de Dios, lo que para el caso demostraría la existencia de la idea de Dios (a diferencia, por ejemplo de la idea del turuluflú) aun cuando lo que no exista, y acaso sea además imposible (como argumenta el ateo mixto) sea el Ens designado por una tal idea. Si no nos equivocamos demasiado, creemos que, al menos en lo referido a sus rasgos esenciales, esta es la postura defendida en el marco de nuestra breve «polémica del ateísmo», por autores como puedan serlo Atilio, defensor de un curiosísimo ateísmo de factura «cerebro-céntrica» o Simbol, seguidor también muy escrupuloso del ateísmo mixto (en las páginas de razonatea.blogspot.com) o Alfonso Tresguerres (en la revista El Catoblepas).

Ahora bien lo que ni el agnosticismo ontológico ni tampoco, por su lado, filósofos ateos como Atilio, Símbol o Tresguerres han podido percibir con la suficiente claridad es que, al haberse situado ellos mismos en el papel del insipiens anselmiano, no resulta posible por más tiempo evitar que el propio argumento del Proslogio empiece a funcionar a pleno rendimiento, arrojando precisamente las conclusiones contrarias de las que el ateo existencial desearía extraer. Con ello lo que realmente queremos decir, es que si la Idea de Dios existe (a diferencia de la de turuluflú, sin ir más lejos), esto es, si tal idea por de pronto se refiere a algo, estos insensatos no podrán negar que se refiera a un Ser Necesario y si, por lo demás, esto es así, ya no cabrá en modo alguno declarar, sin contradicción, que tal Ser, siendo Necesario, es al mismo tiempo inexistente (como quiere el ateo existencial) pero tampoco sólo contingente (como pretende el agnóstico) de donde, sencillamente, si se reconoce la existencia de la Idea de Dios, entonces la única posición que cabe adoptar con sentido es el teísmo de autores como San Anselmo, Duns Scoto, Descartes o Leibniz. En resumidas cuentas, a la vista del argumento ontológico, sea en su versión anselmiana, sea en su versión modal, si existe la idea de Dios, entonces ya no se ve cómo evitar la siguiente conclusión: existe Dios.

Sin embargo, esta no es tampoco la última palabra. Porque sucede de hecho que a diferencia del «Monstruo del Lago Ness» o de los «duendes invisibles», el Dios al que se refieren los agnósticos, los teístas y los ateos existenciales, no puede, al parecer, «coexistir» con terceras entidades (para empezar no puede, sin duda, existir en el «Lago Ness» o en un apartamento ovetense), y al límite, dada su infinitud, anegaría tales términos hasta hacerlos desaparecer. De hecho, la absoluta infinitud así como la entera simplicidad del Ser Perfectisímo, comenzaría por hacer imposible la existencia del mundo (el propio mundus adspectabilis del que partían, en el regressus, cada una de las vías tomistas a través de sus sense constat) al no poder «coexistir» con él. Con ello, se sigue que si existir, fuera de toda hipóstasis metafísica de la idea de existencia, dice coexistir con terceras texturas constitutivas del mundo práctico, más allá del contorno del nódulo de referencia entonces, la existencia de un Dios infinito al tiempo que absolutamente simple es imposible al aparecer como incomponible (incompatible) con la existencia de todo entorno exterior a su dintorno.

Ahora bien, si esto es así, es decir, si, por un lado, la existencia de la idea de Dios pide la existencia de Dios, y si, al mismo tiempo, Dios no puede existir (porque no coexiste con nada, i. e., con ningún contenido exterior a su dintorno), entonces, por modus tollens, se sigue de estas premisas que lo que tampoco existe ni puede existir es la idea de Dios. Simplemente sucederá que, pese a todas las apariencias falaces, y como en el argumento de San Anselmo pero a la inversa, nadie, absolutamente nadie, «ha dicho en su corazón: no existe Dios», sencillamente porque la llamada Idea de Dios es en realidad una para-idea o una pseudo-idea. Y este es precisamente el proton-pseudos en los que tanto los agnósticos como los ateos existenciales al estilo de Atilio, Simbol o Tresguerres se habrían visto empantanados.

Posturas que trituran la existencia de la idea de Dios (sin perjuicio de la existencia de Dios)

Pues bien, si la idea de Dios no existe, ello sin duda se deberá a que tal idea, cuando se la analiza fuera del plano de los fenómenos entre los que se mueven los ateos existenciales, no representa en realidad otra cosa que un mosaico confuso de componentes (Padre, Médico, Arquitecto, Maestro, &c., &c.) extraídos, eso sí, del mundo práctico-operatorio que, cuando se desarrollan al límite de su infinitud, dan lugar, por convergencia, no ya a una idea componible (pues sus propios componentes son enteramente –ni siquiera parcialmente– incompatibles unos con otros como lo es, en general, la voluntad con la infinitud o la omnisciencia con la omnipotencia, o la pura actualidad respecto a todos los demás, &c., &c.), sino a una pseudo-idea metafísica que no puede componerse. Ello no se deberá tanto a que Dios aparezca como imposible por auto-contradictorio en el terreno de la lógica, como pretenden muchas variedades de «ateísmo mixto» (puesto que en todo caso un tal «autos» involucraría la reflexividad, lo cual no es mucho más que una hipóstasis metafísica), como tampoco un decaedro regular es auto-contradictorio. Lo que es contradictorio constructivamente, esto es, impracticable, es la concatenación de sus componentes entre sí y con el entorno práctico de partida al que terminarían por anegar, pero si tales componentes no pueden, por hipótesis, ser siquiera compuestos unos con otros, entonces, se deduce de esto que la idea de partida simplemente no existe como tal idea; y ello por mucho que en el terreno de las apariencias, el nombre que encapsula tal mosaico pueda dar la impresión al ateo existencial –y de ahí el proton pseudon al que antes nos referíamos– de que cuando habla de Dios, por ejemplo para negar su existencia, se refiere a algo de distinto del turuluflú.

Esta circunstancia ha sido detectada con toda claridad desde las páginas de Razón Atea a las que venimos refiriéndonos, por Fernando G. Toledo y Jorge Méndez, cuyas entendederas filosóficas parecen ir, al menos en este punto, mucho más lejos que las de Atilio, Simbol o Tresguerres. Afirma por ejemplo Méndez, dando a nuestro juicio en el clavo:

«Me parece que Tresguerres confunde el signo «Dios» (objeto semiótico) con el pseudo-concepto o pseudo-idea denotado o designado por el signo, ya que si bien el signo «Dios», en cuanto objeto material que designa o denota por convención a un concepto u objeto material existe realmente, de eso no se sigue que exista realmente (o conceptualmente) la idea o paraidea que supuestamente designaría. Aunque también es posible que Tresguerres confunda el pensamiento (proceso cerebral o secuencia de psicones) con la pseudoidea o pseudo-concepto que formaría en el plano conceptual ficticio (…) o, en jerga buenista, confundiría M2 con M3.»

Asimismo, como sostiene Fernando G. Toledo, creemos que muy certeramente:

«(…) tanto la de círculo cuadrado como la de Dios son pseudoideas o paraideas a las que se les simulan sus contradicciones para «pensarlas» siquiera, predicarlas como existentes.»

Si esto es así, entonces una vez retirado el nombre, que habrá con ello quedado reducido a la condición que cuadra a un verdadero flatus vocis, la propia unidad de la idea de Dios como idea consistente quedaría disuelta al límite de su desaparición; lo que al mismo tiempo querría decir, si no nos equivocamos demasiado, que nadie (ni Atilio, ni Simbol, ni Tresguerres, ni San Anselmo, ni Santo Tomás, ni Ricardo Dawkins) se refieren absolutamente a nada cuando discuten la existencia o inexistencia de Dios puesto que, como ahora esperamos que se vea, lo que en realidad no existe es la propia idea de Dios sobre la que tales insensatos parecen (falazmente) debatir. Del mismo modo, no tendrá el más mínimo sentido exigir pruebas a quien afirma su existencia (dado que ni quien «afirma» ni quien «niega» están diciendo nada preciso), ni «desear» que Dios exista después de todo, impostando poseer una idea de Dios que ni siquiera puede componerse (pues entonces, nos preguntamos, ¿qué es lo que se desea que exista?), ni echarle de menos, ni tampoco respetar a los «creyentes» que tienen fe en Él, puesto que tal «fe», fuera al menos del plano fenoménico, es una apariencia falaz que ni existe ni puede existir: y no es que los «creyentes» se equivoquen al mantener su fe en Dios, porque lo que realmente sucede, desde las coordenadas del ateísmo esencial, es que tal «fe» ni siquiera existe como tal, con lo que no puede ser respetada. La idea de Dios no existe y ello, a poco que se piense la cosa, al mismo tiempo, demuestra que absolutamente nadie, ni siquiera los teístas, tiene «fe» en Él.

Finalizamos refiriéndonos a una anécdota suficientemente significativa. En el contexto de una clase sobre el uso que hace Descartes del argumento ontológico en sus Meditationes de Prima Philosophia, y tras las pertinentes explicaciones por parte del profesor sobre el «argumento ontológico doblado», una alumna pudo hacer el siguiente comentario: «entonces, el verdadero problema no es que Dios no exista, el problema reside en los atributos que se le asignan.» Desde luego nosotros no sólo consideramos que la muchacha estaba realmente en lo cierto –mostrando por lo demás una finura filosófica que da ciento y raya a muchos «ateos existenciales»– sino que su comentario demuestra con todas las de la ley que el problema, en efecto, no es tanto la existencia de Dios sino la misma existencia de su constitutivo formal y que, si ese es el caso, entonces, todos somos ateos (en el plano esencial).

Un espacio para dudar. Ateos, agnósticos, escépticos. Reflexión, ensayo, debate. Arte y literatura. Humanismo secular.
Martes, 9 de Agosto de 2011

Exactamente, ¿qué dice la prima de riesgo?

Llevamos meses con el alma en vilo a cuenta de la prima de riesgo española. Nos explican que el interés que se paga por la deuda española es mayor que el que se paga por la alemana debido a que quienes compran deuda piensan que la española tiene más riesgo. Es decir, que podría ser que España no pagara toda o parte de su deuda.
Muy bien, pero ¿cómo de probable es eso?
Pongamos unos números para entendernos. Por ejemplo, sea que la base de comparación es la deuda alemana y que esta no presenta ningún riesgo de impago y paga un interés del 2% (es más bien el 2,5%, pero dejemos los detalles finos). Pongamos ahora que el interés de la deuda de España es el 6% (cuatro puntos por encima o 400 puntos básicos, como es del gusto decir ahora). ¿Qué estarían diciendo los mercados?
Veamos: comprar deuda española al 6% es como comprar deuda alemana al 2%. Como la deuda alemana da 102 en un año por cada 100 invertidos y lo hace con total seguridad, la deuda española dará también un 102 en promedio. ¿Promedio de qué? De las estimaciones de pago y de impago. Pongamos dos casos:
(i) España pagará su deuda solo con probabilidad p.
(ii) España pagará solamente la mitad de la deuda (y sin intereses) con probabilidad q.
En el caso (i) tenemos que 102=106p, por lo que p=0,9623. Así que los mercados estarían opinando que España pagará su deuda solo con un 96,22% de probabilidad.
En el caso (ii) tenemos que 102=106q+50(1-q), por lo que q=0,9285. Así que los mercados opinarían que España pagará toda su deuda con probabilidad 92,85% o bien solo la mitad con probabilidad 7,15%.
Por supuesto, la realidad será que opinen no exactamente una de esos dos casos, sino una combinación de ellos y otros parecidos, pero nos hacemos una idea.
La cuestión es: ¿Es realista pensar que, efectivamente, hay esas probabilidades de impago? Si la respuesta es no, hay un comportamiento anomalo en los mercados.

¡Solidaridad con la Eurozona!

Por fin ¡confesionarios de diseño para la visita papal!

Los han instalado a centenares en el madrileñísimo parque del Retiro. ¡Así da gusto pecar!