El dragón, la tetera y la búsqueda de patrones
Imaginen que no están en la época actual, imaginen que son un homÃnido, que se encuentra en la estepa africana, y de pronto, entre la maleza, parece que hay algo ,”¿qué es? No sé, no se ve muy claro”, piensas mientras intentas enfocar mejor tus ojos, de pronto te parece evidente, ¡es un depredador! Tus piernas se activan como un resorte y pones pies en polvorosa. Aquà hay dos opciones, la primera es que realmente hubiera un depredador entre la maleza y otra es que realmente no hubiera nada y solo fuera un juego de luces y sombras, ahora bien, ¿qué error es mejor cometer? ¿quedarse en el sitio y que resulte que no era un juego de luces o salir corriendo y que no hubiera ningún peligro? Evidentemente es mejor cometer el segundo error que el primero, es un buen mecanismo de supervivencia, si aciertas puedes ponerte a salvo a tiempo y si te equivocas, lo único malo es que tal vez te has dado una buena carrera.
Esta capacidad de nuestro cerebro puede estar detrás del comportamiento supersticioso, intentamos encontrar patrones allà donde no los hay, esto es algo que se ve muy bien en los rituales que siguen algunos deportistas. No obstante, esta capacidad además de hacernos tendentes a la superstición puede hacer que nos deleitemos con cosas fascinantes, podemos ver cosas que no están ahÃ, sino nos dejamos llevar por lo irracional podemos hasta disfrutar de ello.
Aquà os traigo dos ejemplos de ellos. El primero es la última imagen tomada por el telescopio espacial Spitzer, el cual observa en el infrarrojo y ha tomado recientemente una imagen de la nebulosa M17. En la imagen nuestro cerebro ve la cabeza de un impresionante dragón escupiendo fuego por la boca:
Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elÃptica, nadie podrÃa refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensarÃa con toda razón que estoy diciendo tonterÃas. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia serÃa un signo de excentricidad, y quien dudara merecerÃa la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.
Ismael Pérez Fernández.













En este pequeño volumen se han concentrado un gran número de ensayos de 

Enlázanos!! :)