DUELO DE FANTASMAS EN LA CUMBRE










Una serie de polémicas ha desatado el Procurador General de la Nación de Colombia, Alejandro Ordoñez, por querer moldear las leyes y el Estado a su amada religión católica. El funcionario público se ha caracterizado por su oposición a los anticonceptivos, a las parejas del mismo sexo, y es defensor de las corridas de toros y peleas de gallos por considerarlas una "tradición cultural", que no se
Viernes 11 de Diciembre del 2009
SANTO DOMINGO.- Arturo Sánchez es un sacerdote que viajó a una misión sacerdotal a Cuba y en plena parroquia de Guantánamo comenzó a dar escarceos amorosos a una joven de 18 años, a quien logró traer a República Dominicana bajo el alegato de darle una “Ayuda Humanitaria†y luego embarazó y ahora es demandado en paternidad. En una entrevista concedida a la periodista, Alicia Ortega, el “prelado†católico se confesó, admitió la paternidad de su hijo y pidió perdón a quienes creyeron en Cristo a través de sus prédicas. Dijo que fue un error, pero que eso es cosa de humano y que al parecer se dejó arrastrar por la carne.
El religioso dominicano llegó incluso a considerar la posibilidad de quitarse la vida, al tiempo de insistir en su arrepentimiento, que admitió sin rubor ante la cámara de Alicia Ortega, una investigadora que ejerce el periodismo como un sacerdocio en República Dominicana.
El párroco fue conminado a asumir la manutención del hijo que procreo con la joven Yelaine Valles Desten con la que mantuvo una relación de ocho años.
“Yo pido perdón, reconozco que fue un error y pido perdón a toda la gente que creyó en el señor a través de miâ€, expuso escuetamente el “sacerdoteâ€
Sucintamente, el “padre†Arturo Sánchez, reconoció desde el primer momento la relación y luego el estado de gestación de la joven madre, pero ató los cabos para regresarla a Cuba, para evitar el escándalo.
Al momento de iniciarse la relación la joven tenÃa 18 años y el cura, 50 y al dÃa de hoy, el prole fruto del amor de ambos cuenta 9 años de edad.
“No se como se dio ese enlace, pero se dioâ€, dijo para luego afirmar que hubo una relación profunda con la muchacha.
Y agrega: “Yo querÃa hacerle una ayuda humanitaria, trayéndola a República Dominicana, porque la pobreza golpea muchos a las familias pobres de Cubaâ€.
Dijo que el embarazo fue algo inesperado, sorprendente y se confesó ser una persona ingenua en materia de amor.
Manifestó que conoció al año a su hijo e indicó que mensualmente enviaba recursos para su manutención en sobre a Cuba.
El “sacerdoteâ€, dijo que tras el embarazo viajaba constantemente a Estados Unidos a colaborar con las iglesias, donde encontraba ayuda para enviar recursos a su hijo a la Cuba de Fidel Castro.
Más adelante y en medio de una pregunta de Alicia Ortega, el “religiosoâ€, admitió también que llegó a amar a la madre de su hijo, a la joven Yelaine Valles Desten, “pero que primero de juego que comenzó a estar con ellaâ€.
EN LA JUSTICIA
El “cura†católico, confirmó en la entrevista con Alicia Ortega que ciertamente está siendo demandado en la justicia, por paternidad, pero que ya eso se arregló.
Indicó que está pagando 5 mil pesos mensual, dinero que dijo pide a los amigos para no tomarlo de las ofrendas que recibe en la iglesia donde ejerce el “sacerdocioâ€, la cual no fue identificada.
A menudos sacerdotes son escenario de escándalos por practicar pedofilia y tener escarceos con feligresas o devotas.
Desde un punto de vista médico, la paidofilia o pedofilia es una parafilia que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen, principalmente, a través de actividades o fantasÃas sexuales con niños de, generalmente, entre 8 y 12 años.
A la persona que padece pedofilia se le denomina pedófilo, un individuo de, al menos, 16 años que se entretiene sexualmente con menores de 13 y respecto de los que mantiene una diferencia de edad de, por lo menos, cinco años
La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad del que la padece, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones, etc.
En este sentido, se suelen distinguir dos tipos de pedofilia, una primaria o esencial, muy arraigada en el sujeto, y otra secundaria (u otras), que aparecerÃa motivada por factores circunstanciales.
Autor: MANUEL A. VEGA
Viernes 11 de Diciembre del 2009
En el juicio celebrado este jueves en la Audiencia Provincial, según fuentes judiciales, tanto el cura, identificado como L.M.J., y el otro procesado, Juan Vicente E.C., aceptaron esos dos años de cárcel más el pago de una multa de 360 euros.
Inicialmente el Ministerio Público pedÃa que cada uno de ellos fuera condenado a seis años de cárcel por un delito continuado de estafa, si bien en la vista el fiscal retiró que el delito fuera continuado al entender que podÃa suponer una doble agravación por un mismo hecho y reclamó que cada uno fuera condenado a dos años de prisión, calificación ante la que los procesados mostraron su conformidad.
Todo el caso comenzó cuando el sacerdote procesado conoció al otro acusado, de 48 años de edad, porque este último solÃa pedir limosna a la entrada de una iglesia. En principio, se entabló una amistad entre ambos en la que el sacerdote le entregó dinero para ayudarle, tal y como se informó desde la PolicÃa Nacional cuando se detuvo en junio del pasado año a los dos acusados.
No obstante, el sacerdote acabó entregándole prácticamente todo lo que tenÃa -en el año 2000 llegó incluso a comprarle una casa– y acudió a la vÃctima, otro religioso que ha padecido varios ictus y de 79 años de edad, para pedirle también dinero con el fin de dárselo a ese otro hombre, requerimientos a los que este accedió en diversas ocasiones hasta que su familia se dio cuenta, según estas mismas fuentes.
En concreto, fue una hermana de la vÃctima quien empezó a investigar después de que en una ocasión en que su hermano estaba ingresado en el hospital acudió el sacerdote allà para que la vÃctima le firmara unos papeles. Ella le preguntó que para qué eran esos documentos y al no obtener una respuesta del detenido inició averiguaciones, con lo que se dio cuenta de que su hermano habÃa sacado de su cartilla más de 40.000 euros.
En Puerto Rico como en todas partes tenemos muchos ateos, muchos declarados y otros que no
han salido del closet en relación a su no creencia. Esta es la única caracterÃstica que nos pudiese aglutinar y de ahà el resto es una amalgama de diferencias muy extensas. Hay ateos de todos los partidos polÃticos, los hay que hablan mucho, y los que son calladitos, los hay intelectuales, y otros medios idiotas. Unos leen mucho y otros nada de nada. También a unos les encanta hablar malo y mentarle la madre a todo el mundo y otros ven las actuaciones de estos últimos como las de una persona maleducada y sin modales. Los hay vegetarianos y carnivoros, los que le gusta la guerra y los que no. El punto es que no existe diferencia entre un ateo y un cristiano excepto la no creencia. Por supuesto que hay ateos malos, asesinos y criminales, pero la inmensa mayorÃa somos gente buena, con familia a la que amamos, trabajadora, honesta y con un gran sentido ciudadano de justicia social, con la única diferencia que no nos creemos los cuentos e inventos de las religiones… ergo, no creemos que exista un  dios. Por lo tanto como dije solo nos pudiese unir la ausencia de creencia en un dios o varios dioses. El ser ateo a diferencia de lo que mucha gente piensa  en nuestra amada isla no me convierte en un malévolo demonio, asesino, extremista o comunista. Este último, el comunismo es una posición polÃtica ideológica que aunque trillada, (se ha ido derrumbado en la mayorÃa de los paÃses que la experimentaron como la difunta Unión Soviética y parece estar pasándole también a China) empÃricamente tiene ideas que me hacen mucho sentido. Esto no lo hace una posición empÃricamente malvada como se nos hace creer en la sociedad puertorriqueña.
Traigo este punto porque soy ateo, capitalista, y polÃticamente creo en el anexionismo con los Estados Unidos para acabar con el problema colonial de Puerto Rico, pero cuando una idea tiene sentido trato de pausar para entenderla en sus meritos. Hoy la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) una entidad minoritaria con la cual no comparto su visión en muchos aspectos se expresó mediante un comunicado de prensa en una manera que nunca lo habÃa escuchado y por eso me tengo que quitar el sombrero, pero con todo y lo radical que muchos vemos a esta organización lamentablemente parece que les tembló la mano cuando no tuvieron el coraje y la valentÃa de decir la verdad de una manera total y contundente.
En su escueto comunicado de prensa, la FUPI correctamente identifica a varios personajes del ámbito religioso de nuestro paÃs como “culpables†de los crÃmenes de odio recientemente realizados contra miembros de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero), especialmente a raÃz del brutal asesinato del joven gay Jorge Steven López Mercado quien fue decapitado y desmembrado en uno de los crÃmenes más macabros cometidos en Puerto Rico.
La FUPI valientemente nombra 4 individos, el Arzobispo de San Juan, Roberto Gonzales, al Reverendo Jorge Raschke, Carlos Sanchez del
grupo ProVida y el Reverendo Milton Picón de Morality in Media que como sabemos los puertorriqueños utilizan su interpretación de la religión cristiana y todos los medios modernos disponibles incluyendo radio, televisión, conferencias de prensa y ponencias ante la legislatura para acusar a este segmento de nuestra sociedad de ser unos pecadores, inmorales, perversos y de estar violando los caminos de Dios. La mayoria de las veces suenan como verdaderos seres malvados cuando los he oido en la radio. Estoy muy de acuerdo con estas aseveraciones de la FUPI y es obvio que tanto golpea la gota la piedra que le hace un roto y nuestra sociedad está saturada de un odio hacia los LGBT instigada por estos cuatro lÃderes fundamentalistas cristianos mencionados por la FUPI. Sin embargo la FUPI se quedó corta en su comunicado. En vez de un hacer un llamamiento para alertarnos contra el principal gestor de estas ideas de odio, en otras palabras la institucion de la religión, los dogmas que pregonan las religiones en nuetstra sociedad y acertarle el “coup de grace†a la religión, inexplicablemente piden  ¡que se eliminen los vestigios de machismo en nuestra sociedad! ¿El machismo? Dice su comunicado de prensa: “Tenemos que combatir el machismo, el sistema patriarcal y la LGBTT-fobia si queremos un verdadero Puerto Rico libre y una nueva sociedad. Aquà es que les faltó babilla (como decimos en Puerto Rico a la falta de ir más allá) a la FUPI. Parece haberle temblado la mano a los lideres fupistas en afirmar como hace Richard Dawkins en su excelente video-documental que, La Religión es ¿La raÃz de todo mal?
El machismo y la sociedad patriarcal donde la mujer es considerada como un objeto y “propiedad” del hombre (por lo tanto el machismo) tienen
su origen en ideas religiosas primitivas. (Ver los interesantes comentarios, (históricos pero machistas) de los principales “santos” de la iglesia en contra de la mujer en el afiche a tu derecha). La religión, cuando es bien analizada aunque es fuente de bien en ciertos aspectos de nuestra sociedad, es causante de gran parte de las atrocidades y sufrimientos del ser humano, y en Puerto Rico la religión es la razón principal del odio hacia los homosexuales.  La FUPI erró en mi opinión, al limitarse a 4 individuos que tarde o temprano van a morir, y nos olvidaremos pronto de ellos, pero las ideas religiosas que son la raÃz por lo cual ellos piensan asÃ, persistirán por miles de años, si no nos levantamos y aceptamos que toda religión está basada en mitos e interpretaciones de nuestros antepasados y no tiene por que seguir dictando pautas en una sociedad moderna. La FUPI debió continuar con el “exposé”…con la verdadera raÃz del odio que es la religión e invitar a combatir la religión, que es la real enemiga de este grupo de hermanos puertorriqueños LGBT y de muchos de las injusticias y atraso de una sociedad moderna y libre de prejuicios. Si Puerto Rico quiere dirigirse hacia una sociedad más tolerante, la religión debe ser relegada a los templos fÃsicos mismos, y obligada a no salir de allÃ, y no permitirle su intromición en la arena pública. Si seguimos permitiendo que estos lideres religiosos contaminen con sus ideas arcaicas nuestra sociedad, entonces no podemos esperar que los estereotipos, el machismo, el odio hacia un miembro que se comporta distinto en nuestra sociedad se vuelvan una cosa del pasado. Si nos dejamos llevar para nuestra moralidad, en un libro “sagrado” como es por ejemplo la biblia y la interpretación de un “hombre de dios”, un teólogo (como se jactan y se hacen llamar) que supuestamente ha estudiado lo suficiente como para conocer mejor que nadie al “creador del universo, un ser invisible e inventado, asà como sus deseos sádicos en contra de estos grupos, entonces digamosle adios a la tolerancia y la paz en nuestro querido Puerto Rico.
Os reproduzco un post del amigo de Cáceres Laica, VÃctor Cascos: En defensa de Onán
Es sumamente esclaredora la distinción que hace Pascual entre espacios públicos y espacios institucionales.
El espacio público ha de entenderse como el lugar en el que cualquier persona pueda expresar libremente su opinión o creencia sobre cualquier tema (siempre que esa opinión no dañe a otros: no toleraremos a los intolerantes). Una procesión de Semana Santa, la cabalgata del dÃa del orgullo gay o la manifestación por la defensa del chorizo de cantimpalo son legÃtimas en tanto que manifestaciones expresadas en espacios públicos (si bien cabrÃan debates sobre, hasta que punto, las determinadas creencias son tolerantes o no con otras creencias).
Sin embargo, el espacio institucional es distinto. Unos juzgados, un colegio o un hospital son instituciones que, como tales, representan al Estado y, por lo tanto, han de expresar los valores del mismo. No creo que estos espacios deban representar una neutralidad valorativa ya que, hasta cierto punto, es imposible (el vacÃo simbólico ya es un sÃmbolo) y porque no creo que el estado deba ser neutro, por lo menos en muchos aspectos. Nuestro Estado es aconfesional, lo cual no quiere decir que esté en contra de cualquier religión, sino todo lo contrario: que las protege a todas (habitualmente de sà mismas. Los ilustrados que defendieron el laicismo no eran mayoritariamente ateos). El hecho de que en un colegio público las aulas estén presididas por crucifijos expresarÃa que esa institución representa los valores cristianos, por lo que irÃa en contra de la aconfesionalidad del Estado. Un colegio debe expresar la protección de cualquier confensión religiosa, no la preferencia ninguna en particular; y un colegio ha de expresar la separación entre Iglesia y Estado propios del laicismo.
Y es que hay que dejar claro que el laicismo es la mejor herramienta para garantizar la libertad religiosa, la expresión pública de cualquier religión. El laicismo no elimina las religiones sino que las protege a las unas de las otras (más que del ateÃsmo) y a los demás de todas ellas.
Los espacios institucionales deben expresar las reglas del juego, los valores que han posibilitado el Estado de Derecho, lo que todos tenemos en común (el proyecto común que es cualquier sistema polÃtico legÃtimo) y no lo que nos diferencia. De éste modo, parece deseable que en un aula estén presentes cosas como una Constitución o la Carta de los Derechos Humanos, un poster del Congreso de los Diputados o de Gandhi, etc. porque eso es lo que realmente representa el Estado y, por lo tanto, sus instituciones. En este sentido, el espacio público será un lugar para la expresión de la diferencia y el institucional para la expresión de la igualdad.
¿Qué pasarÃa con los colegios e institutos concertados? El dilema está en que, al ser parcialmente públicos, deberÃan también representar, al menos en parte, el laicismo estatal. ¿DeberÃan entonces quitar los crucifijos de sus aulas? No, debido a esa parte privada que no tiene por qué representar al Estado. En su ideario, un colegio concertado nunca podrá ir en contra de los principios institucionales que lo hicieron posible (nunca se podrÃa ir en contra de los Derechos Humanos o de los valores democráticos, por ejemplo), pero sà podrá mantener una determinada lÃnea ideológica. De este modo se garantiza el derecho de los padres a que sus hijos reciban una educación en los valores que a ellos les plazcan sin que por ello se dañe el laicismo institucional.
¿La religión debe seguir siendo una asignatura en los colegios públicos? No como se ha impartido hasta ahora. Es evidente que para entender la historia de Occidente es muy necesario tener conocimientos de cristianismo, pero no ser creyente. Una historia de las religiones o una historia del cristianismo podrÃa ser deseable, pero no una Religión Católica impartida como religión verdadera. Sin embargo, siendo un paÃs de mayorÃa católica… ¿no serÃa antidemocrático prohibir lo que es deseo de la mayorÃa de los padres para sus hijos? Aquà entrarÃa el debate acerca de los lÃmites de la democracia: ¿serÃa legÃtimo exterminar a los judÃos si elegimos hacerlo democráticamente? Aunque la elección de los padres sea democrática, estamos yendo contra el laicismo como uno de los principios que consolidaron el sistema democrático como tal. Yo creo que es muy peligroso tocar las reglas del juego (y más tomar decisiones contra ellas), por lo que sólo deberÃa hacerse con un consenso muy solido. AsÃ, romper con el laicismo institucional del sistema educativo dando la asignatura de Religión Católica como religión verdadera deberÃa hacerse tras un consenso casi unánime de todas las fuerzas polÃticas y sociales (consenso que no existe hoy en dÃa a pesar de que la asignatura se imparte).
La anunciación del Ãngel Gabriel a MarÃa es parte de las historias que se cuentan en diciembre, y que se conmemoró el pasado 8 de diciembre. Este anuncio se basa en el Evangelio de Lucas, que es considerado inspirado -como si con eso resultara cierto- y que es aceptado por católicos, ortodoxos y protestantes.Lo que pocos conocen es que el Evangelio de Santiago también contiene la historia de la
Jueves 10 de Diciembre del 2009
El Presidente Calderón en el XX Aniversario Luctuoso del Licenciado Luis Calderón Vega
Domingo, 6 de Diciembre de 2009 | Discurso
Morelia, Michoacán

Qué tal. Muy buenas tardes ya.
Queridas amigas, queridos amigos, paisanos.
Licenciado César Nava Vázquez, Presidente del Partido Acción Nacional.
Senador José González MorfÃn, Secretario General.
Licenciado Germán Tena MartÃnez, Presidente del Comité Directivo Estatal. MuchÃsimas gracias por este evento.
Diputado Librado MartÃnez, Coordinador de los Diputados Locales.
Estimado Secretario Alonso Lujambio.
Estimado Luis MejÃa Guzmán.
Querida Margarita.
Amigas y amigos todos:
Nuevamente, muchÃsimas gracias. Quiero empezar por agradecer a los organizadores y promotores de este evento. Al Comité Estatal del PAN, en Michoacán,a mis hermanos, y también a nombre de ellos, agradecer a todos este Homenaje Póstumo a mi padre, a don Luis Calderón Vega, ahora que se cumplirán, justo mañana, 7 de diciembre, 20 años de su fallecimiento.
Celebro, además, que este tributo se haga aquÃ, en Morelia, en esta ciudad que lo vio nacer y a la que tanto quiso, rodeado, además, de tantos familiares y amigos, y compañeros.
De esto dirÃa, además, que su morelianidad, digamos, habrÃa muchas cosas que decir.
Primero. Que mi padre tenÃa una raÃz profundamente michoacana, por cierto, muy humilde. Él relataba, con esa bonhomÃa, con ese gran sentido del humor que le caracterizaba, que su abuelo, Luis también, era originario de Atapaneo, muy cerca de aquÃ, de Morelia, y que de profesión era introductor de ganado. Eso decÃa el abuelo, decÃa mi papá; los demás vecinos decÃan que era arriero, pero él era introductor de ganado.
Y luego su propio padre, mi abuelo, Luis, era, como relata en esa magnÃfica reseña autobiográfica, que además yo recomiendo ampliamente algún dÃa escuchar, original y en su integralidad, que su padre Luis, Luisito, como le decÃan, era zapatero, primero un zapatero remendón, zapatero de banquito, decÃa mi papá, que estaba, en las calles pedregosas de Morelia, reparando zapatos, y que luego llegó a establecer su propia zapaterÃa en lo que es ahora el Hotel Virrey de Mendoza, en la
parte baja, en la esquina, que se llamaba La Criolla, y por ahà salió una de las fotografÃas, por cierto, donde el personaje joven, delgado y muy moreno, que está a la derecha, es mi papá, que trabajaba en esa zapaterÃa. De ahà que no me extraña,
por cierto, la cita del presidente César Nava, de alguna conferencia de la Unión de Fabricantes de Zapatos, o algo asÃ, que seguramente el abuelo era pionero en esta ciudad.
Es muy difÃcil tomar distancia de alguien tan cercano, desde luego, y además también muy difÃcil sacar el orden de las ideas tal como lo traigo preparado, porque evidentemente vienen muchos recuerdos a la mente.
Uno, por cierto, es la reseña de esa primera novela, de Andanzas, que ha hecho Alonso Lujambio, que me evoca, por cierto, en el lugar donde estamos, una realidad. La hermana de mi padre, que vive, que es la tÃa Soledad, que está aquà presente y me da mucho gusto, que era mamá Sol para sus nietos y biznietos, numerosos; Cholalá, como le decÃa con mucho cariño mi padre, quizá ella no recuerde porque era muy pequeña, entonces.
Pero el relato de Andanzas tiene mucho contenido novelÃstico, pero quizá tenga más de realidad, porque efectivamente mi padre, de adolescente, a sus 14, o 15 años, 16, cuando más, efectivamente fue correo de Los Cristeros, y traÃa en una canasta de pan, relataba él, o de tortillas, precisamente aquà por la calzada, ahora Calzada Ventura Puente, que entonces era un camino de mulas, llevaba abajo, en el doble fondo de esa canasta, llevaba cartas, correspondencia de un correo, y en alguna ocasión cartuchos, a un grupo de Cristeros que estaban asentados en la Loma de Santa MarÃa.
Y él narra con mucha emoción cómo alguna vez le sorprendió de frente un contingente de federales y entonces corrió a esconderse abajo del puente, de lo que es ahora el RÃo Grande, en realidad quizá era el otro cauce del rÃo, ya no sé cómo cambiarÃa aquÃ, la orografÃa de los rÃos. Pero se escondió abajo del puente; se metió en el agua, pecho a tierra digamos, o más bien pecho hacia arriba, porque tenÃa que respirar de alguna manera entre los tules, y ahà tuvo que estar, un buen rato, horas, porque el piquete de soldados se sentó ahà a almorzar y a descansar, y muchas horas después, finalmente, e incluso ya entrada la noche, se fue.
A sus compañeros, a la célula a la que él pertenecÃa, finalmente, si los atraparon y algunos murieron. Él narra que de los 10 que eran en la célula a la que él pertenecÃa, porque era un sistema en que no permitÃa la comunicación entre unos y otros para asegurar su supervivencia, sólo él sobrevivió, no fue atrapado.
Y cuenta que la tÃa Lolita, que era la jefa de la familia, entonces, por cierto, la primera mujer; la primera mujer, la tÃa Lolita, la tÃa Dolores Calderón, fue la primera mujer que estudió y se graduó en la Universidad Michoacana.
Y saludo, por cierto, y perdón por la omisión, a la Rectora, me dicen que está por aquÃ, la doctora Silvia Figueroa, y le agradezco muchÃsimo su presencia.
También al Arzobispo, Monseñor Suárez Inda. Don Alberto. Muchas gracias por estar por aquÃ.
La tÃa Lolita decÃa, narraba de mi papá, que mi papá escondÃa las cartas y su material de correo debajo de la tierra de las macetas de la tÃa Lolita. Un dÃa descubrió en qué andaba el sobrino, y fue y arrasó con todas las macetas y tomó todas las cartas y las metió a un brasero que tenÃa en la cocina.
Y parece que ahà se acabaron sus andanzas en el movimiento, pero seguramente no son pocos los detalles que recoge Andanzas acerca de sus compañeros, que tienen fundamento y veracidad. En fin.
Ha habido muchas cosas que se han acumulado en esta evocación, y creo que han sido magnÃficas las intervenciones tanto de Luis MejÃa, como de Alonso Lujambio y César Nava. Quizá agregaré algunas cosas.
En primer lugar. Luis Calderón Vega fue maestro, y maestro de varias generaciones de michoacanos y de mexicanos. A mà también me dio, por fortuna, me dio clases, y me dio una clase magnÃfica de SociologÃa en el bachillerato; pero también daba clases de Literatura, de Historia de México, de Historia Universal; desde luego, de SociologÃa, Gramática, de, en fin, una gran diversidad.
Incluso, hubo un tiempo en que prácticamente en la casa no habÃa ingresos estables o permanentes, y hubo un tiempo en que sólo vivÃamos de las clases que daba mi padre y llegó a dar más de 40 horas a la semana, de clase, en diversos colegios.
Lo cual le trajo un problema de agotamiento, que el médico le prescribió descanso. Y lo que él hizo para descansar es construirle a alguna de mis hermanas una casa de muñecas de madera que estuvo en mi casa, mucho, muchÃsimo tiempo.
También debo decir que mi padre estarÃa por cumplir, en 2011, 100 años de haber nacido. Ustedes se preguntarán, bueno, cómo es posible la conexión entre generaciones y yo debo de decir lo que ustedes se imaginan, que era 51 años mayor que yo; es decir, cuando yo nacà él ya tenÃa 51 años de edad y por eso se ufanaba de decir que era, más bien, mi abuelo.
Y asà lo recuerdo y asà lo recordamos sus hijos y sus amigos, estoy seguro, con un envidiable sentido del humor. Yo creo que todos los dÃas tenÃa en el anecdotario que contaba al tomar su imperdonable café o cafés después de comer, un largo anecdotario de su vida y de sus amigos, que ojalá hubiéramos capturado, y gracias a la iniciativa de Maricarmen, mi hermana, un dÃa que mi papá le preguntó: qué te regalo para tu cumpleaños.
Ella, sabia de lo que mi padre tenÃa, y también a sabiendas de lo que no tenÃa, que era dinero, le dijo: Mira, no te preocupes, mejor escrÃbeme tus historias y tus anécdotas.
Y fue mi papá que se puso a grabar, este ensayo autobiográfico que nos recuerda, además, todavÃa su timbre de voz que, como decÃa Armando Ãvila Sotomayor, era el timbre, un timbre de badajo de campana mayor, una voz ronca, gruesa, grave.
Un buen humor, además, que estaba presente en muchas cosas. Yo recuerdo que cuando él se fue a México yo empezaba a irme a estudiar a la Ciudad de México, comÃamos en fondas, comidas corridas, a veces en los altos del marcado de San Cosme, recuerdo. En alguna de esas, de plano la comida estaba tan fea, tan fea, tan desagradable la presentación del guisado, le dije: Oye, papá, esto sà de plano, no me acuerdo si era un guisado, alguna carne, sà de plano parece de perro lo que nos sirvieron.
Se le queda mirando fijamente al plato y dice: SÃ, pero afortunadamente ya está muerto. Y entonces, siguió tan tranquilo comiendo.
El buen humor de mi padre, por cierto, no opacaba su firmeza de carácter, ni tampoco menguaba en lo más mÃnimo la manera en que fustigaba todo aquello que no le parecÃa.
Era severo en sus juicios, era feroz, dirÃa yo, a la hora de atacar lo que tenÃa que ser atacado y combatido. Era casi, era, simple y sencillamente, intransitable en las cosas que le indignaban y que le molestaban. Una de ellas, la más quizá: la hipocresÃa.
Quizá, de los pasajes que más, no sé si el que más mencionaba, pero seguramente le hubiera entusiasmado mucho, es la de La Expulsión de los Mercaderes del Templo.
Porque una buena parte de su vida se fue, precisamente, en distinguir la congruencia y la incongruencia entre lo que se cree y lo que se vive.
Yo lo recuerdo también ahà en su biblioteca, un cuarto pequeño, en la casa donde todavÃa habita mi madre y donde llego yo en mis visitas a Morelia. Un cuarto pequeño donde estaba su biblioteca que estaba impregnada de olor a cigarro, y a café, y a libros, y a papel carbón.
Lo recuerdo teclear con frenesà en su máquina Smith Corona, una máquina que de portátil nada más tenÃa el nombre. Y aquellas hojas que tenÃan que hacerse además, el papel bond original más tres copias en papel cebolla, con papel carbón y que puntualmente ordenaba, metÃa, corregÃa, volvÃa a teclear.
Para hacer un libro, entonces, o para hacer un artÃculo, tecleaba una y corregÃa las copias a mano, y volvÃa a teclear todo el texto, las 100, 200, 300 páginas las volvÃa a teclear, corrigiendo error tras error. Hasta que finalmente salÃan aquellos libros. Y vaya que era escritor.
Lo recuerdo, además, muy agradablemente porque cuando él se fue a vivir a México, a trabajar, entre otras cosas, en el PAN. Porque han de saber ustedes, se imaginarán, que en aquella época cada campaña electoral, era perder el trabajo.
Trabajó en una unión de crédito, trabajó en una asociación de cafeticultores, más vinculado a Uruapan; trabajó como maestro. En fin. Hizo todo lo que pudo.
Pero llegaba una campaña, llegaban los inefables: don Miguel Estrada Iturbide; llegaban quizá algunos amigos del partido y hablaban muy seriamente con él. Yo no entendÃa mucho, yo era muy pequeño, pero luego salÃa, se iban muy circunspectos y al dÃa siguiente ya sabÃamos que mi papá habÃa aceptado, otra vez, ser candidato del PAN, porque nadie querÃa ser candidato entonces.
Seguramente le decÃan aquellas mentiras piadosas, que ya todos conocemos: te vamos apoyar; tú nada más pon el nombre, te vamos a conseguir dinero; te vamos a conseguir los representantes, ya están. Eran válidas, eran válidas y siguen siéndolo, yo creo, siempre y cuando la obra, desde luego, lo justifica.
Y luego, bueno, venÃan tiempos difÃciles en la casa, porque se caÃa el ingreso de la casa. Y nosotros, nos tocaba doblar propaganda después de comer. Mis hermanas hacÃan engrudo en la cocina, nos Ãbamos a pegar propaganda, con Luis Gabriel, que era el hermano mayor, los amigos del PAN, de él y nosotros muy chicos, Juan Luis y yo. Ahà andábamos siempre, a la una, dos de la mañana, que era la hora en que las brigadas de la CTM, de la contra, digamos, ya se habÃan ido a dormir, o a beber, o a las dos cosas, y entonces ya nos podÃan dejar en paz pegar la propaganda.
DecÃa, él se fue a México, yo tenÃa, no sé, seis años, y ya cuando él regresa, ya jubilado, yo tenÃa unos 15 años, pero eso no impidió que a pesar de la diferencia de edad, y de la distancia, tuviéramos larguÃsimas conversaciones. Después de comer nos parábamos a dar la vuelta al bosque Cuauhtémoc, enfrente de la casa.
Y recuerdo que platicábamos de todos los temas, apasionantes; y todo lo que podÃa preguntar un adolescente entonces: de la vida, de la historia del PAN, de Dios, de México, de los liberales, de los conservadores, de los revolucionarios, de los reaccionarios, de sus temas, además.
Uno de los ensayos inéditos a los que refirió Alonso Lujambio, por ejemplo, era tan pasional que se llama, recuerdo, se llamaba, yo todavÃa alcancé a ayudarlo a teclear, ya cuando no podÃa hacerlo por la trombosis que tuvo hacia el final de su vida, se llamaba La BurguesÃa, El Concilio y La Revolución.
Yo creo que ahà recogÃa, precisamente, las grandes contradicciones que hay en la sociedad mexicana. Él hacÃa referencia a la burguesÃa, con una frase que no recuerdo si era de Bernard Shaw o de quién, pero que la describÃa como: nostalgia por el pasado, ignorancia del presente y temor del porvenir.
Y la referÃa, precisamente, en lo que fue en una de sus épocas de conversión a la polÃtica como su gran tensión, la falta de compromiso del cristiano con la polÃtica.
Quizá uno de los libros, coincido con Alonso, uno de los libros más fructÃferos que escribió fue El 96.47% de los Mexicanos, y que hablaba del porcentaje de mexicanos que en el Censo de 1960, se declaró católico, 96.47 por ciento.
Sin embargo, él decÃa: si esto es asÃ, si este paÃs es católico, se supondrÃa que habrÃa una prevalencia de valores en los que está fundado el Cristianismo, concretamente la justicia, la verdad, la caridad, el amor.
Y en el México de 1960, como en el México del 2009, esto no es asÃ. Y se preguntaba por qué razón entonces hay tal distancia entre lo que decimos que somos y lo que nuestra realidad es. Y él escribe este maravilloso ensayo que es, precisamente, un análisis de lo ocurre en México con la religión, y especÃficamente el catolicismo.
Se lo explica poco más o menos en el sentido de que, cuando viene la Conquista y los evangelizadores, la Iglesia en el mundo estaba enfrentando la Reforma Luterana y lo que eso implicaba era que se concentra la evangelización bajo la espada de Felipe II, que es un análisis y un reproche, o un señalamiento histórico que él hace, de imponer y de defender bajo la espada las afirmaciones de la Iglesia.
Y, entonces, se crea en México una religión que está centrada en la relación entre el Creador y el creado; es decir, entre el hombre y Dios, pero que olvidó, ignoró o no puso el énfasis suficiente entre el creado y las otras criaturas; es decir, fue una evangelización que se centró en los dogmas de la fe, combatidos por el luteranismo, pero no se concentró en los valores de vida de la fe.
Fue una religión, decÃa él, de culto, de muchas imágenes, de muchos santos, de muchas iglesias, de muchos ritos, de muchas tradiciones, pero no de cultura; es decir, no de valores cristianos, que se viven dÃa a dÃa.
Y eso provocó una terrible disociación en México entre lo que se cree y lo que se vive, y él lo ejemplificaba: cómo es posible que hoy quien es el patrono de las fiestas, del Santo del pueblo, es, a la vez, el principal explotador del pueblo, el que especula con las cosechas, el que se queda, precisamente, con la ganancia de los agricultores.
El libro que escribió, La Reacción, que, precisamente, hace referencia a lo mismo, cómo es posible, el personaje, el dueño de su molino, además, el que relata mi padre, es un hombre que, finalmente, abusa de sus trabajadores.
Y por eso él, no cabe duda que gran parte de sus novelas son muy autobiográficas, inicia un sindicato, un sindicato católico para defender a los trabajadores; porque parte de la incongruencia que él observa es, precisamente, la falta de consistencia entre los valores cristianos y la realidad mexicana. Y eso yo creo que lo tensa toda su vida.
Y si algo marca a mi padre es, precisamente, la congruencia, la obstinada congruencia, dirÃa yo. Él era escritor, como ya magnÃficamente ha descrito aquà Alonso Lujambio. Yo debo confesarles que de niños como que no nos gustaba eso, cómo que escritor, porque no dices que eres licenciado, pero que no ejerces, en fin, las cosas que uno suele hacer con los clichés.
Y él estaba muy orgulloso de su profesión de escritor, muy orgulloso, lo decÃa y no habÃa cosa que más le satisficiera, pero, además, a él le tocaba siempre pagar, no una vez, sino siempre, las ediciones de sus libros; uno que otro le fue muy bien.
En el 96.47 por ciento pegó, y él mismo narra que eso le permitió comprar un Opel, que fue el coche que tuvimos en la casa hasta que un buen dÃa, quién sabe de qué manera el coche se estrelló. Pero, bueno, no fue mi padre, por cierto, el que. En fin.
Pero fueron muchos años después. Siempre se descomponÃa, eso sÃ, en la carretera.
Bueno, fue un hombre, además, prolÃfico, como ya dijo Alonso, porque escribÃa como Luis Calderón, pero escribÃa también como Lope de Velera y Jules de Chanteclair, y tenÃa como seis o siete seudónimos.
Por qué.
Porque si uno revisa las revistas de aquella época en las que él escribÃa, sea La Nación, sean otras; pues escribÃa en la revista Luis Calderón, Jules de Chanteclair, Lope de Velera y otros más.
Es decir, el mismo con varios seudónimos que le permitÃa darle variedad a las revistas, porque era el que la redactaba, la imprimÃa, la escribÃa y la vendÃa o la regalaba. En fin.
Quizá el relato que oÃmos hoy es, carga más sobre su primera espiritualidad, digamos, que fue muy intensa, de estudiante. Efectivamente, lo expulsan de San Nicolás un par de veces. La primera, porque no concuerda con la masacre de la procesión religiosa sobre la Calzada de Guadalupe.
Él organiza un manifiesto del que, entonces Rector de la Escuela de Mecanógrafos y TaquÃgrafos, que era la secundaria de la Universidad, obliga a todos los muchachos a retirar su firma. Y sólo él y otros tres se niegan a retirarla.
Y él, en el texto, en la voz que no oÃmos, dice: perdóneme, Director, yo sé poner mi firma, pero no sé retirarla. Entonces, lo expulsaron de la Universidad. Lo volvieron a expulsar poco después.
Y su gran amigo, Natalio Vázquez Pallares, entonces Presidente del Consejo Universitario, le comunicó que estaba expulsado de la escuela. Y él le contestó: se han equivocado, Natalio, pero eso no obsta que nos veamos hoy en la tarde y como siempre a tomar nuestro café y a platicar de las cosas que nos interesan.
Y asà fue, supo ser amigo de sus adversarios y un buen amigo, pienso.
Después se refugió en la Libre de Michoacán, que también en aquella época, el autoritarismo prevaleciente, cerró. Y entonces tuvo que emigrar, como tuvimos que emigrar después muchos. Afortunadamente, se han abierto nuevos tiempos en el estado, hace mucho.
Pero, tuvo que emigrar y entonces llegó a la Ciudad de México. Y ahà se involucró, efectivamente, con la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, de la cual ya se ha hablado, fue Secretario General y luego Presidente.
Presidente, además, con sus queridos y queridÃsimos amigos, muchos de ellos sus compadres. Fue su compadre El Chino Hernández DÃaz, un pintor magistral, conversó, por cierto, del marxismo al catolicismo por la acción de la UNEC.
El compadre Gonzalo Chapela, por supuesto, autor del Himno del PAN, de aquà de Huiramba, también paisano nuestro, y que, además, compuso Yunuén, por cierto, la bellÃsima canción que, muy bien interpretada aquà por el Grupo Ensamble, que escuchamos hoy.
Otros compadres, desde luego, Adolfo Pimentel y otros más. Narraba alguna vez mi papá que eran muy bohemios, ciertamente, y, entonces, llevaban piano en una carreta de San Juan a llevar serenata. Y ahà iban en el piano todos y como mi padre no tenÃa novia, entonces, le llevaba serenata a la Catedral de Morelia.
Y, entonces, con el piano se pasaba la vida con sus compadres. Yo recuerdo el dÃa que fui a pedir la mano de Margarita, mi papá ya no vivÃa, nos acompañó quien a la a postre nos casó, un jesuita también, y el padre sacó la guitarra, él fue, digamos, en lugar de mi papá, digamos, fue también miembro de la UNEC, por cierto, y sacó la guitarra y cantó una bellÃsima canción de mi papá que yo no conocÃa.
Desgraciadamente, no tuvimos la precaución de recuperarla, pero asà fue. Y era un hombre que le gustaba mucho la música y la vida. Era un hombre que vivÃa intensa, intensamente.
Con la UNEC, además, recorrió el mundo, como ya sabemos. AhÃ, por ejemplo, fue entrañable amigo de otro gran mexicano, Carlos Septién GarcÃa, uno de los mejores periodistas de México y fundador de la revista La Nación.
Y con Carlos Septién hicieron esta labor de conversión y de construcción a la vida polÃtica, porque de UNEC pasaron luego al PAN, con un punto intermedio, que es la lucha por la autonomÃa universitaria.
Aquà hay que decir que por qué fue la lucha por la autonomÃa universitaria, o qué decÃa, entonces, el ArtÃculo 3, que dijo Lujambio. Lo que pasa es que entonces el ArtÃculo 3 y la doctrina imperante en el paÃs obligaba a que toda la educación, toda fuera socialista.
Y en la Universidad como tenÃa que haber educación socialista y nada más educación socialista, para los entonces dirigentes de la universidad era incompatible la libertad de cátedra con la verdad que implicaba la educación socialista; es decir, como la educación socialista era la verdad, para qué entonces libertad de cátedra. Esa era la verdad.
Y la lucha por la libertad de cátedra fue eso, la lucha por la apertura de las ideas, y por eso los grupos de la UNEC, conocen ahà en la Universidad al joven Rector Gómez Morin, al cual el Gobierno le tiene que reconocer la autonomÃa a la Universidad, que entonces es Universidad Nacional Autónoma de México.
Y a regañadientes la reconocen, pero el Gobierno también le quita el subsidio a la Universidad para que muera de inanición. Y entorno a Gómez Morin se organizan los estudiantes, hacen colectas, dan ellos mismos clase gratuitamente y la Universidad se salva.
Cuando fue Diputado Federal, ya recordaba aquà Luis MejÃa Guzmán, pronuncia un inolvidable discurso, para hacer valer la iniciativa que otros compañeros habÃan presentado, y que a la postre se consagra en el ArtÃculo 3, de la autonomÃa universitaria 1979. En esa ocasión habló de la autonomÃa como un derecho inalienable de la sociedad. Y dijo: Una verdadera universidad ha sido, es y será siempre crÃtica y que su importancia radica, en que protege y coordina todas las corrientes del pensamiento.
Su liderazgo fue universal. En el Congreso de Lima se encuentra con Eduardo Frei, a la postre Presidente de Chile, y con Rafael Caldera, a la postre Presidente de Venezuela y con otros lÃderes continentales más.
Aquà hay que decir, amigas y amigos, que por cierto, después de El 96.47 % de los Mexicanos, escribió otro ensayo, citado muy bien por Germán Tena, que se llamó PolÃtica y EspÃritu, y el subtÃtulo era muy descriptivo: Compromisos y Fugas del Cristiano.
Y lo que aborda él es, la imperiosa necesidad del cristiano de hacer el bien. Y si habrÃa que hacer el bien tenÃa que participar en polÃtica, que era exactamente lo que estaba mal en México.
Y esta reflexión llevó, por ejemplo, a gente como Carlos Castillo, entonces un joven, creyente muy intenso, a decir, como él mismo reconocerÃa después, que él tomó la decisión de militar en polÃtica y participar en el Partido Acción Nacional, a raÃz de la lectura de PolÃtica y EspÃritu, de mi padre, a quien le decÃa con cariño, Joven Abuelo.
Y aquà hay algo que muchos de ustedes no saben. Mi padre también comentaba a la vez, que quien lo impulsa a esta reflexión, que es la que marca su vida, cuál es el rol del cristiano en el mundo contemporáneo y en polÃtica en México, especÃficamente, es en una casa estudiantil de la Ciudad de México, quien era el asesor espiritual de los estudiantes en esa casa; a la sazón, entonces, un joven sacerdote de apellido Méndez Arceo, que luego serÃa Obispo de Cuernavaca.
Y, precisamente, mi padre era, entonces, muy joven, un crÃtico de la polÃtica en México, del autoritarismo, etcétera. Pero el sacerdote éste le dice: Bueno, el problema es que ustedes, que están en la Universidad, que estudian y que promueven conocimiento, no hacen polÃtica. Y, entonces, él, años después, participarÃa entusiastamente en la fundación del Partido Acción Nacional.
En fin. Toda esta experiencia contribuyó eventualmente a la fundación del PAN en 39. Carlos Castillo relata el episodio asÃ. Cuando estos jóvenes se encontraron con Gómez Morin, primero en la Universidad que luchaba por su autonomÃa y luego en la voluntad de crear un instrumento polÃtico estable y centrado en principios de doctrina, la identificación fue plena.
Quienes habÃan abrazado como estudiantes las causas del nacionalismo, de la libertad de enseñanza, de la justicia social, la revisión racional y lúcida de la historia nacional, entre otras, sintieron suyas las ideas del joven ex Rector y suya, asimismo, la voluntad de emprender desde el campo polÃtico, aquella Reforma del Estado y de la sociedad, adfinis fundamentis; es decir, desde el centro mismo de sus fundamentos, de la que se hicieron servidores los fundadores de Acción Nacional.
Él formaba parte de una generación que querÃa transformar a México en una organización, a través de una organización que perdurara en el tiempo, formada por hombres libres y que cambiara, en el largo plazo, el hacer polÃtico de nuestro paÃs.
Como dice Carlos Castillo, Gómez Morin y los jóvenes que le siguieron, fueron fundadores de tradiciones que no miran hacia atrás, que, por el contrario, a partir de un enraizamiento sin ambages en el pasado, son capaces de elaborar y dejar como herencia una mirada acertada hacia adelante.
HabrÃa que ver antes, muchos años antes, los estudios de la UNEC, los unéficos, respecto de nuestro cuasi paisano, nuestro santo no reconocido, digo yo, que es Vasco de Quiroga.
En los 30, los unéficos michoacanos, que eran, por cierto, un buen número, hacen un estudio profundo de la obra de Vasco de Quiroga y su proyección en el tiempo presente, y décadas antes del Concilio Vaticano II, afirman la imperiosa necesidad de un compromiso social de los católicos en México y en el mundo, que no está siendo abordado plenamente por, en ese caso, la feligresÃa católica de entonces.
Hay aquÃ, por cierto, algo que enfatizar. En la medida en que mi padre subraya el deber polÃtico del cristiano, también enfatiza la necesaria separación entre religión y polÃtica, y entre partido e Iglesia.
Y también señala, con rudeza, dirÃa yo, desde el propio Cuba 88, el libro de la UNEC, la participación, que causa un enorme deterioro y erosión de la organización, de grupos ocultos en la militancia que habÃan penetrado a la UNEC.
Hay un capÃtulo fulminante que se llama Tecos y Conejos, donde señala con Ãndice de fuego, como se dice, cómo los que, como bien ha descrito Lujambio, quienes tenÃan cierta rivalidad, que a la postre se fue profundizando de la posterior ACJM y otros cÃrculos de la Iglesia, veÃan en la UNEC, en los universitarios, poderosos oradores, en sus comprometidos gestos, ideas distintas. Él es muy crÃtico de ello.
Un dÃa le preguntamos. Por ejemplo, mi papá nos decÃa a mis hermanos y a mà que nunca nos iba a tocar ver un gobernador del PAN. ImagÃnense. Yo creo que querÃa bajarnos las expectativas.
Y para nosotros era la pregunta obligada: bueno, entonces para qué, qué caso tiene hacer tanto sacrificio si nunca, nunca se va a reconocer nuestro triunfo.
Y él era muy claro en eso. Él nos decÃa que lo que habÃa que hacer era por cumplir un deber, el deber de hacer el bien. Y el bien que más obliga y que más se necesita en este mundo es el bien común.
Y que la única forma de hacer bien común, es hacer polÃtica con principios. Y aprendimos a hacer polÃtica por el deber ético de construir y hacer el bien.
Y esa realidad fue la que cambió, estoy seguro, en buena parte la historia de México; porque se necesitaba verdaderamente tener ideas casi descabelladas, tratar de hacer democracia en un medio profundamente antidemocrático y tratar de construir una vida pacÃfica en un medio profundamente violento, sin disparar una sola bala.
Yo considero que esto es una de las mayores grandezas que mi padre nos heredó: el sentimiento del deber y del deber cumplido, el hacer las cosas por un deber que va mucho más allá de las limitaciones y los costos que la acción implica.
Tuvo gran aprecio, obviamente, por don Manuel Gómez Morin, por don EfraÃn González Luna. La anécdota que les puedo contar es que el dÃa que se casó mi padre en Las Rosas, un domingo 12 de julio, los padrinos llegaron tarde, los padrinos eran Manuel Gómez Morin y EfraÃn González Luna, y llegaron tarde porque se fueron a caminar por las calles de Morelia.
Y como justificación y de broma, uno de ellos dijo: Bueno, si el Pildo se tardó tantos años en casarse, se casó a los 42 años, por qué Ãbamos a suponer que se iba a casar a tiempo el dÃa de hoy.
Nació, por cierto, un 27 de febrero, y él estaba también orgulloso de la fecha, fÃjense ustedes, porque también un 27 de febrero nació José Vasconcelos y otro 27 de febrero nació Manuel Gómez Morin. Y para él era una fecha muy significativa.
Murió, por cierto, en estas fechas y en la casa recordamos, primero a la tÃa Elisa, a quien querÃa entrañablemente, también maestra, que ya afectada por cáncer, le habÃa dicho a mi mamá, que ayudaba a cuidarla, que se iba a morir el 8 de diciembre. Y la tÃa Elisa se murió el 8 de diciembre.
Y una tÃa que estaba también con ellas, se murió otro año el 8 de diciembre. Y el tÃo Fernando Calderón, médico muy querido aquà en Morelia, fue Director del Hospital Civil. En fin. El tÃo Fernando Calderón Vega murió en otro año, por supuesto, el 7 de diciembre, y mi padre también murió el 7 de diciembre. Coincidencias tan extrañas de la vida, como se dice. En fin.
Una de las cosas que hizo mi padre fue divulgar el pensamiento del PAN. El libro, por ejemplo, Humanismo PolÃtico, habla de los discursos de EfraÃn González Luna, pero no lo escribió EfraÃn González Luna, lo escribió mi papá.
Es decir, él recopilaba los discursos con taquÃgrafo, los transcribÃa a máquina y, entonces, los discursos que aparecen de don EfraÃn, son discursos que hacÃa mi padre en su biblioteca, o sea, los transcribÃa él.
Y, por cierto, el nombre de humanismo polÃtico es una frase que él acuñó, porque era al presentar el libro, que asà se llama Humanismo PolÃtico, de González Luna, lo describe en el prólogo, dice él, en el preámbulo: si alguna vez hay que darle un nombre a la doctrina de Acción Nacional será el de Humanismo PolÃtico, y asà finalmente fue bautizada la doctrina de Acción Nacional.
Escribió muchos libros. A mà de joven me gustaba uno, que lo habÃa escrito él como un manual de artillerÃa, digo yo, para los militantes del PAN, se llamaba Respuestas, algo que todavÃa no hemos aprendido a desarrollar, por cierto, que es responder ante los grandes problemas del presente.
Y mi papá hace el libro de Respuestas tomando declaraciones de diputados, no habÃa senadores, entonces, de jefes nacionales, de lÃderes del PAN, sobre cada tema que la prensa solÃa preguntarles.
Entonces el libro de Respuestas es un catálogo de cosas que se deben de decir en la batalla polÃtica, algo que además a mà me sirvió mucho, porque el debate, las ideas, las campañas habrÃa que abrevar y armarse de ideas, y esa dialéctica, precisamente que él ejercita en Respuestas, fue de una gran utilidad en aquellos años 70, no es un compendio de reflexiones.
Una de las cosas en que él insistÃa en sus libros, que es, precisamente la exigencia de compromiso. El escribió, por ejemplo, que debemos pasar de la oración, refiriéndose a los católicos, a la acción.
Y respecto de lo que dije hace rato de este temor del porvenir, que le aplicaba a cierta forma de pensamiento, a cierto tipo, al de grupos sociales o de comportamientos más bien.
Él dice, no hay que temer al porvenir, hay que adueñarse de él. Y con todo eso es fácil comprender que una figura tan señera como él, tuviera un peso decisivo en la formación de nosotros, no era de extrañar que militáramos en polÃtica, prácticamente todos, de alguna u otra manera.
Fue un hombre también muy adelantado a su tiempo, es algo que yo suelo citar insistentemente en los temas que a mà me emocionan quizás más, que son los del medio ambiente y el cambio climático.
En una Convención que ya citaba Luis MejÃa, aquÃ, el PAN decidÃa ir a elecciones para Gobernador de Michoacán, y en 1980 el candidato serÃa Adrián Peña Soto, en paz descanse, y mi papá presentó un discurso que se llamó El Episodio y el Destino.
Y entonces él empieza a hablar en ese discurso de que se empezarÃan a derretir los polos, de que habrÃa lluvia ácida y de que algunas zonas del mundo, algunas ciudades en las costas no sobrevivirÃan porque crecerÃa el nivel de los océanos, que se derretirÃa la nieve de las cumbres nevadas de México, del Popo y el IztaccÃhuatl y yo creo que no faltó algunos de sus cuates ahà presentes, que hayan dicho: Ahora sÃ, don Luis, de plano, de plano, ya está muy grande, no.
Pero efectivamente él era, es la primera vez que yo oà hablar de temas ambientales.
Y cita, además, con pasión este tema en el cual yo lo he acompañado, dos brechas, dice él, que constantemente se agrandan, parecen ser el meollo de la crisis de la humanidad. La brecha entre el hombre y la naturaleza y la brecha entre el Norte y el Sur, el rico y el pobre.
Ambas brechas deben reducirse para evitar catástrofes que pudieran destruir al mundo. Pero sólo se logrará esto si se reconoce la unidad global y lo finito de la Tierra.
Amaba, desde luego, la justicia; amaba, desde luego, la naturaleza; amaba a Michoacán. Era un mexicano de a de veras, un sembrador de ideas y de ideales.
Predicaba con fuerza y su fuerza no era su voz, su ronca voz, su voz poderosa, su retórica privilegiada, su Ãmpetu de fuego en cada frase. Su fuerza era la congruencia, porque nadie, nadie podÃa señalarle una inconsistencia.
SabÃan que era un hombre que creÃa apasionadamente y que luchaba también apasionadamente. Que nunca le importó ni las amenazas, ni la pérdida de trabajo, ni los fraudes, ni los atropellos, ni las inconsistencias, ni las incomprensiones que lo acompañaron una buena parte de su vida.
Sembró para el futuro y en él abrevaron muchas, muchas generaciones de mexicanos para quienes fue faro y guÃa.
Un hombre comprometido con su tiempo, un hombre comprometido con su destino, un hombre comprometido con los demás y por México.
Ya se ha hablado aquà y no cito los libros que escribió, la gente que admiró, los caminos que recorrió.
Cada generación para él representaba precisamente la posibilidad de una nueva ejecución del tiempo.
Y después de haber recorrido prácticamente una buena parte del mundo, de pasarse meses y años, una vez en Chile, otra en Perú, otra en España; no porque se quisiera quedar mucho tiempo o años, sino que generalmente tomaba un barco, y luego le decÃan ya en plena travesÃa, llegaba a un puerto donde le llegaba un telegrama de que el congreso al que iba se habÃa suspendido y reagendado para otra fecha.
Y se iba, entonces y se le acababa el dinero a donde iba, ya no tenÃa dinero para regresar. Y entonces, se quedaba ahà muchos meses.
A mà me tocó ir, con Margarita fuimos a Madrid, yo recuerdo en 94, 95, y nos hospedamos, conseguimos hospedaje en un hospicio, o una casa de estudiantes, más bien, que era el Colegio Mayor de Guadalupe, en Madrid.
Y me enteré que ahà habÃa estado mi papá. Y entonces fui al archivo y pedà si habÃa alguna cosa de él, una carta, un expediente. Y efectivamente, habÃa notas de mi padre, discursos, agradecimientos, y una deuda de no me acuerdo cuántas pesetas, pero que, desde luego, pagué puntualmente y quedó totalmente saldada.
Bueno, no quiero alargarme más. Ha sido ya largo, muy enriquecedora esta conmemoración. Simplemente, quiero agradecerles el que se haya hecho este homenaje, merecido.
Yo lo recuerdo como un hombre humilde, como dijo también Luis MejÃa. Después de haber recorrido todo ese mundo y de haber vivido tanto y tan intensamente, cuando ya no podÃa caminar y estaba en su cuarto en una silla de ruedas, pedÃa que lo pusiéramos mirando a una ventana que daba a un jardÃn, un jardÃn que él cultivó y sembró, por cierto. Ahà en la casa de ustedes, en la casa de mi madre, ustedes pueden ver un pino, que es más alto que la casa. Yo recuerdo cuando lo plantamos con mi papá. Hay duraznos, toronjos, naranjos, limones, piñones, ciruelos y madreselvas, en fin, un jardÃn que él cultivó con mucho amor. Se quedaba viendo a la ventana que daba al jardÃn y decÃa con satisfacción y con tranquilidad: éste es mi panorama universal.
Cuando él salió del PAN, por diferencias importantes con la dirigencia de entonces, nunca, nunca, ni siquiera nos insinuó a nosotros, sus hijos, que lo siguiéramos en ese camino; nos respetó y nos apoyó siempre, siempre en nuestras decisiones, en nuestras determinaciones, en nuestras campañas.
En cada una de las etapas de su vida fue un hombre determinante, un hombre congruente, insisto. Carlos Castillo lo recuerda con estas palabras: VenÃa de lejos, con su frente amplia, su tez morena, su andar desgarbado, su formación católica, su pasión por la sociologÃa y por la historia, su corazón generoso y su panismo concentrado.
Y él mismo se describe en esta autobiografÃa, relatada al inicio, que era alguien como el Marqués de BradomÃn, de las sonatas de Valle Inclán, que era feo, católico y sentimental.
Seguro que lo era, desde luego, los dos últimos. Asà pensaba él.
Quiero terminar, amigas y amigos, con una frase que nos es muy común en Acción Nacional. Es de don Manuel, que habla que no es lucha de un dÃa, sino brega de eternidad.
Nos hemos quedado con esta frase, que es muy descriptiva de lo que aquellos muchachos, entonces, pensaban. Por cierto, otro paréntesis que olvidé. Algo significó mi padre y aquellos camaradas de entonces, Miguel Estrada, Miguel RamÃrez MunguÃa, en Michoacán, como para que aquà en Michoacán el PAN ganara sus primeras victorias en todo.
En 1943 mi papá acompañó a Gómez Morin a la Convención del PAN en Morelia, y se lanzó candidato, probablemente era don Miguel. Mi papá hizo su primer discurso en el partido, que fue como era Domingo de Ramos, habló, precisamente, del sentido de alegrÃa y de gloria que implicaba hacer una campaña, ya bien sabÃamos que luego vendrÃa, desde luego, su calvario, pero en fin, es otra historia, también sus resurrecciones.
Y dice que de regreso a México se pararon a comer en Zitácuaro, y ahà don Manuel le dijo: Bueno, Pildo, o don Luis, porque se hablaban muy respetuosamente, yo le agradezco me haya acompañado, aquà le voy a dejar un cheque y usted quédese aquà en Zitácuaro a organizar la campaña, usted va a ser el candidato.
Se bajó, no tenÃa dónde hospedarse, dice que caminó hasta avanzadas horas de la noche buscando un hospedaje, y que llegó a una pequeña comunidad pegada a Zitácuaro y que los niños, las mujeres y los hombres salieron despavoridos por ver aquella sombra negra en medio de la tormenta y de la noche llegar de quién sabe dónde.
Tres años después, en 1946, el PAN ganaba aquà en Quiroga su primera alcaldÃa; en Tacámbaro su primera diputación Federal y en Zamora su primera diputación local en todo el paÃs.
Algo hicieron aquellos abigarrados jóvenes, leones combatientes, como ha dicho César Nava, es una frase que mi propio papá dijo en el velorio de Julio J. Vértiz, otro de los jesuitas de la UNEC y que Carlos le aplicó o habló de mi papá, a la muerte de él.
Y dice. Y guarden reverentes los campos desolados, el eco moribundo del último león.
DecÃa yo de la frase de Gómez Morin. La frase sà habla de la brega de eternidad y habla de la lucha de un dÃa, y habla del deber permanente.
Pero habla de otra cosa que rara vez nos acordamos, y hoy la quiero recordar, porque soy su hijo: habla de que nuestro deber es herencia para nuestros hijos.
La frase de don Manuel dice asÃ: No olvidemos, sobre todo, que nuestro deber es permanente, no lucha de un dÃa, sino brega de eternidad y herencia para nuestros hijos.
Yo quiero decirles, amigas y amigos, que en el caso de mis hermanas, mis hermanos y yo, esta herencia nos ha hecho increÃblemente afortunados.
Muchas gracias.

Donde h es la constante de Planck y f la frecuencia asociada al fotón, recordemos que toda onda es una partÃcula y toda partÃcula es una onda, sÃ, la mecánica cuántica es asà de rara. Llamemos Ev, fv a la energÃa y frecuencia de un fotón de luz visible y Em, fm a la energÃa y frecuencia de un fotón de microondas, es fácil calcular la relación entre ambas energÃas:

La frecuencia más alta de las microondas usadas para comunicaciones de telefonÃa móvil es de 3 GHz y la más baja de la luz visible es de unos 620 THz, por lo tanto, ¡los fotones de la luz visible son más de 206000 (206666 si no me fallan los cálculos) veces más energéticos que los de microondas! Si no creemos que estos fotones creen cáncer, ¿por qué creemos que si lo hacen los de microondas?
Llegados a este punto, espero que al menos se haya despertado el escepticismo del lector hacia esta creencia del cáncer y los teléfonos móviles. Pero, ¿qué dicen los estudios cientÃficos realizados al efecto? Pues parecen apuntar que la creencia es totalmente infundada. El último de esos estudios es el aparecido recientemente en Journal of the National Cancer Institute, el cual está realizado por Isabelle Deltour, Christoffer Johansen, Anssi Auvinen, Maria Feychting, Lars Klaeboe, Joachim Schüz y lleva por tÃtulo “Time Trends in Brain Tumor Incidence Rates in Denmark, Finland, Norway, and Sweden, 1974–2003â€, en el mismo se ha estudiado la incidencia de dos tipos de tumores cerebrales, los gliomas y los meningiomas. El estudio concluye que no se ha hallado ningún aumento en la incidencia de estos tumores en el perÃodo que va desde 1998 a 2003, periodo durante el cual se deberÃa haber encontrado alguna influencia del uso de teléfonos móviles en el caso de haber existido.
Ismael Pérez Fernández.
Divertida campaña de Publicis Conceil para Le Monde. Olivier Altmann dirige el equipo creativo. Thierry Lebec es el guionista y Bénédicte Potel el responsable artÃstico.
humanismo europa italia silvioberlusconi
Es frecuente que quienes nos ocupamos por denunciar, criticar y desenmascarar a las pseudociencias nos tilden de exagerados. ¿que daño puede hacer un tarotista? ¿que mal te puede hacer un clarividente? nos dicen aún, cuando saben que son charlatanes. Otros clasifican a las pseudociencias como perjudiciales (en las que suelen ubicar a las fasas medicinas) e inocuas. En éstas últimas están las adivinatorias ¡si se dejan sacar la plata que se embromen por créduos! expresan aquellos que no les interesa si alguien se ocupa de engañar a los demás con argucias.Sin embargo, aún las pseudociencias inocuas pueden causar un daño enorme, más allá del económico.Durante parte del mes de noviembre y del…