La reflexión del domingo.

“Es más sencillo atribuir los avistamientos de OVNIs a la conocida irracionalidad de los terrestres que a las desconocidas proezas de los extraterrestres.“
Ismael Pérez Fernández.

“Es más sencillo atribuir los avistamientos de OVNIs a la conocida irracionalidad de los terrestres que a las desconocidas proezas de los extraterrestres.“
Ismael Pérez Fernández.
En este 2009 el mes del ramadán cae entre el 22 de agosto y el 21 de septiembre. Este mes cae cada año en diferentes fechas, asà como la semana santa cristiana, porque el calendario musulmán es lunar y no solar.Durante el ramadán los adultos deben ayunar, no comer ni beber, ni tener relaciones sexuales durante el dÃa, o más especÃficamente desde el alba hasta la puesta del sol.Como reflexión
Como un paso atrás hacÃa el laicismo en Latinoamérica se puede considerar la ley expedida el pasado 9 de septiembre en Brasil sonde se decretó el "DÃa nacional de la marcha para Jesús".Me preguntó ¿Qué sentido práctico tiene todo esto? ¿Para que le le van a marchar a Jesús? Le pedirán acaso porque a pasar de los millares de rezos no regresa por segunda vez o solo "hace milagros" que puedan
Las persecuciones contra los no musulmanes siguen en el mundo islámico. Una de las noticias más impactantes que se han producido durante este mes, que abarca parte del mes sagrado musulmán del ramadán, es la persecución a las minorÃas cristianas en Pakistán y la detención y encarcelamiento de 150 cristianos por comer en público durante la prohibición religiosa.La situación de Pakistán para los no
Lo admito, los acontecimientos últimos de mi folklórico y triste paÃs me tienen de capa caÃda, jamás pensé que tanto fanatismo, miopÃa y simplismo pueblerino se escondieran debajo del eslogan del pura vida. Obispos, diputados, comentaristas radiales y columnistas nos han regalo tal demostración de provincialismo que no me han dejado de sorprender…y de decepcionar ¿no hemos avanzado nada en un
La Idea de «Cuerpo» ocupa un lugar privilegiado en el sistema del materialismo filosófico. El materialismo filosófico no es, desde luego, un corporeÃsmo (en cualquiera de sus versiones, como pudiera serlo la del corpuscularismo de los atomistas griegos) porque no reduce la materia a la condición de materia corpórea [ver aquà y aquÃ]. Hay materias incorpóreas, y no solamente contando con la materia segundogenérica o terciogenérica, sino también contando con contenidos propios de la materia primogenérica [ver aquà y aquÃ] (una onda gravitacional einsteiniana [h=g-g0] determinada por una masa corpórea que deforma el espacio-tiempo, no es corpórea ni másica; algunos fÃsicos llegan incluso a considerarla como una «onda inmaterial» denominación absurda desde el punto de vista materialista, que sólo se explica en el supuesto de una ecuación previa entre materia y corporeidad).
Sin embargo, la materia corpórea, los cuerpos, no son «un tipo de realidad entre otros» o incluso un tipo de realidad comparativamente irrelevante, sobre todo cuando se tiene en cuenta «la amplitud inabarcable de los procesos materiales que nos abre la perspectiva de la materia ontológico-general» [ver]; porque no es imposible fingir la posibilidad de situarnos en la perspectiva de esa materia ontológico-general en un momento «anterior» a la «aparición de los cuerpos» entre otros millones y millones de seres, como es imposible fingir, al modo de la OntoteologÃa, que podamos situarnos en la perspectiva de un Dios creador en el momento anterior a la «aparición de los EspÃritus» (Querubines, Serafines…., Arcángeles…). Nuestros punto de partida es siempre el «mundo de los cuerpos». Y aun cuando desde un punto de vista ontológico regresemos a una perspectiva global desde la cual los cuerpos se nos den como una mera subclase de realidades (y ello, tanto si esta perspectiva global es la de la OntoteologÃa neoplatónica, como si es la perspectiva del «vacÃo cuántico», o de la Doctrina de los Tres Géneros de Materialidad), no cabe fingir que podamos situarnos en algún tipo de realidad incorpórea, aunque se postulase como material, para deducir o derivar de ella a los cuerpos, como pretenden algunos fÃsicos contemporáneos (pongamos por caso Gunzig o Nordon cuando postulan un «vacÃo cuántico» y unas «fluctuaciones cuánticas» dadas en ese vacÃo y capaces de «desgarrar» el espacio-tiempo de Minkowski para dar lugar al mundo de los cuerpos sin necesidad de pasar por una singularidad correspondiente a un big-bang).
Es imposible evitar el «dialelo corporeÃsta»: para «deducir» a los cuerpos hay que partir ya de los cuerpos. En efecto, la «deducción», como cualquier otra deducción racional, implica la actividad de un sujeto operatorio; pero el sujeto operatorio es un sujeto corpóreo (las operaciones racionales son operaciones «quirúrgicas», que consisten en separar o aproximar cuerpos) [aquÃ, aquà y aquÃ]. Lo que decimos de los cuerpos, por tanto, respecto de la realidad (o del Ser) en general, tenemos que decirlo también de los vivientes, respecto de los cuerpos: los vivientes orgánicos (descartado, por supuesto, el hilozoÃsmo) constituyen una subclase relativamente insignificante en proporción con la extensión desbordada de los cuerpos abióticos; sin embargo, no cabe fingir que nos situamos en el plano de los cuerpos en general, puesto que el sujeto operatorio no es solamente un cuerpo, sino un cuerpo viviente. Y no habiendo ninguna razón para suponer que puedan existir vivientes incorpóreos (es decir, espÃritus) será preciso concretar la referencia del materialismo filosófico a los cuerpos a través de los sujetos corpóreos vivientes, redefiniendo al materialismo, en cuanto opuesto al espiritualismo, como la concepción que afirma la condición corpórea de todo viviente. Afirmación que no implica la recÃproca, por cuanto la tesis según la cual todo viviente es corpóreo no implica que todo ser corpóreo haya de ser viviente. Ahora bien, un sujeto operatorio solamente puede desarrollar su actividad entre otros cuerpos de su entorno. El «mundo de los cuerpos» se nos presenta, por tanto, como el mismo espacio práctico (operatorio) de los sujetos racionales y la conservación de los cuerpos de estos sujetos corpóreos como la «primera ley» de la sindéresis, como el principio mismo de la ética [aquÃ]. Es preciso, en conclusión, partir de los cuerpos y regresar desde ellos, a lo sumo, a la materia incorpórea, pero sabiendo que el progressus [aquÃ] desde esta materia a los cuerpos, no es originario, sino, en virtud del «dialelo corpóreo», dialéctico.
Por lo demás, la importancia de estas consideraciones es muy grande, sobre todo por sus consecuencias crÃticas en relación, principalmente, a ciertas formulaciones actuales del llamado «principio antrópico», particularmente del llamado «principio antrópico final». Si quienes lo postulan llegan a afirmar que «la evolución del universo, desde su originario estado de plasma electrónico, está orientada a hacer posible la vida formada sobre el carbono» (Wheeler: «El Universo es tan grande [y, por tanto, en función de la teorÃa de la expansión, tan viejo] porque sólo asà el hombre pudo estar aquû) es simplemente porque, ignorando el dialelo corpóreo, creen poder situarse en un plasma electrónico sustantivado, o incluso en un vacÃo cuántico anterior a los cuerpos, cuando, en rigor, aquel plasma o este vacÃo, como cualquier otra disposición de la materia primogenérica (no sólo incorpórea, sino incluso abiótica), sólo puede sernos dada desde la perspectiva del «mundo de los cuerpos» sobre los que actúan los sujetos operatorios corpóreos.
El materialismo filosófico prescribe partir, por tanto, del sujeto operatorio actuando ante otros cuerpos, asà como del análisis de las condiciones («fenomenológicas») implÃcitas en esta situación dialécticamente originaria. Este análisis nos permitirá, por ejemplo, precisar que el «punto de partida» no es tanto la consideración de la «inserción del hombre en el mundo» (consideración que arrastra una excesiva construcción metafÃsica: «Mundo», «Hombre»), sino la constatación de la actuación de sujetos operatorios concretos (dados en el campo antropológico-histórico) ante cuerpos de su entorno también muy precisos, y en esto cabe cifrar el «privilegio» que el materialismo filósofico reconoce a los cuerpos, y más precisamente, a los cuerpos vivientes, puesto que los sujetos corpóreos son organismos en el conjunto de la realidad, de la materia. El análisis fenomenológico de la misma actuación de los sujetos operatorios (en operaciones tales como «empuñar una hacha de silex», «disparar una flecha», pero también «masticar» o «aprehender el alimento») nos permite constatar la condición apotética de los cuerpos a los cuales el sujeto corpóreo aplica sus operaciones [aquÃ, aquÃ, aquà y aquÃ].
Los cuerpos se presentan al sujeto operatorio como volúmenes sólidos (o próximos al estado sólido o al menos dados en función de este estado) más o menos alejados del propio sujeto que se aproxima a ellos, para componerlos o desgarrarlos (a fin de llevárselos a la boca) o para huir de ellos: los cuerpos son originariamente, desde el punto de vista fenomenológico, «bultos» y aun bultos animados (es decir, otros sujetos operatorios, humanos o no humanos: «bulto» procede de vultus = rostro); los cuerpos son, por tanto, volúmenes tridimensionales y su tridimensionalidad habrá que considerarla como constitutiva de la propia estructura de los cuerpos, es decir, no podrá ser «deducida» o «derivada» (y esto en virtud del «dialelo corpóreo») a partir de cualquier tipo de realidad incorpórea n-dimensional (apelar a la «estructura tridimensional del ojo» que percibe los cuerpos tridimensionales para explicar la tridimensionalidad de los mismos, como hacÃa H. Poincaré, es incurrir en el dialelo con el agravante de tratarlo como si fuese un principio explicativo; fundar la tridimensionalidad del universo fÃsico alegando el «principio antrópico», como hacen algunos defensores del «principio antrópico fuerte», es también incurrir en el dialelo corpóreo). Los espacios n-dimensionales son construcciones lógico-matemáticas (no fÃsicas) derivadas de los espacios corpóreos. Por ello la pregunta: «¿por qué los cuerpos de nuestro entorno son tridimensionales y no tetra, penta o n-dimensionales?» es capciosa, porque supone que pueden existir cuerpos de más de tres dimensiones, cuando lo que sucede es que si el mundo de los cuerpos no tuviese tres dimensiones no serÃa mundo porque el sujeto operatorio tampoco serÃa corpóreo.
El mundo de los cuerpos tiene, por tanto, el privilegio gnoseológico de ser el horizonte obligado desde el cual se desarrolla el regressus hacia tipos de realidad material no corpórea; pero este privilegio gnoseológico no ha de confundirse con un privilegio ontológico, en el sentido del materialismo corporeÃsta. Aun cuando, en virtud del «dialelo» todos los contenidos corpóreos abióticos, pero también los contenidos incorpóreos del Mundo, hayan de considerarse como determinados a partir del Mundo constituido a escala de los sujetos corpóreos vivientes (hombres y animales, por lo menos a partir de los celomados, en cuanto se conforman como «cavidades» en el conjunto del Mundo de los cuerpos) sin embargo es evidente que la misma dialéctica del progressus al mundo de los cuerpos, tras el regressus a lo incorpóreo material, nos obliga a retirar cualquier tendencia a la sustancialización del mundo fenoménico de los cuerpos en beneficio de una visión de este mundo como mundo de apariencias, si no de apariencias subjetivas, sà de apariencias objetivas (de los cuerpos ante otros cuerpos), dadas en función, no solamente de materiales incorpóreos especiales (ondas electromagnéticas o gravitatorias), sino también de la materia ontológico general. Esta conclusión obliga, a su vez, al materialismo filosófico a retirar cualquier tendencia a concebir el Universo de forma que se aproxime al tipo de una Scala Naturae, según la cual fuera posible establecer, como un primer escalón, una primera capa abiótica, o incluso incorpórea, a la que sucesivamente fueran agregándose los restantes «niveles emergentes de complejidad» hasta llegar al hombre. La teorÃa de los escalones según niveles de complejidad es uno de los resultados del desconocimiento del dialelo corpóreo-viviente (si es más baja la complejidad de ciertos niveles de integración es debido a que proceden del análisis de niveles de complejidad comparativamente superior, pero no porque lo sean en sà mismos). La capa de complejidad «más baja» que se supone dada en el intervalo que va de 0 a 10-43 segundos en la «singularidad originaria», no constituye, en definitiva, el «primer escalón ontológico» del universo material, sino, a lo sumo, el «primer escalón gnoseológico» establecido desde las categorÃas fÃsicas [aquÃ].
ArtÃculo del Diccionario filosófico, de Pelayo GarcÃa Sierra.
Conocimos esta semana que se está presentando en Costa Rica un proyecto para modificar la Constitución Nacional de ese paÃs de manera de convertirlo en un Estado Laico. Básicamente se intentan modificar dos artÃculos: uno que hace referencia al caracter oficial de la religión Católica Apostólica Romana, y otro que obliga a los funcionarios a jurar por Dios al asumir su cargo.
Como es de esperar, la idea de la neutralidad religiosa (y la pérdida de los habituales privilegios de la Iglesia) ha despertado crÃticas de los sectores fundamentalistas que por supuesto incluyen a la Iglesia Católica de ese paÃs.
El Obispo de Cartago, Mons. José Francisco Ulloa, nos regaló el mismo discurso delirante que habitualmente repiten las autoridades religiosas en el que denuncian persecuciones, actitudes anticatólicas y simulan victimismos varios. Aseguró que la Iglesia no va a callar ni claudicar respecto a los principios que su dios les encomendó en la tierra. Calificó el proyecto como “acto de profanación” y volvió a confundir laicismo con ateÃsmo en una clara demostración de la intolerancia ideológica de la institución que representa que parece decir “o están conmigo, o están contra mÔ. Como era de esperarse, también volvió a adueñarse de la moral, afirmando que un estado sin dioses es un estado deshumanizado. “Cuando un estado se vuelve ateo, es capaz de cometer las peores injusticias y las más bajas aberraciones. De esto es testigo la historia” afirmó olvidando cruzadas, siglos de inquisición, conquista y “evangelización” americana, complicidad con las dictaduras y una buena lista de etcéteras.
Entre tanto en España se está tratando una Ley de Libertad Religiosa que también es objeto de crÃticas por parte de la Iglesia que sostiene que atenta contra los cristianos. Afirma el Obispo de AlmerÃa, Mons. Adolfo González, que la ley “no será nunca justa ni democrática si va dirigida contra la identidad mayoritariamente cristiana de la sociedad” dejando bien en claro la idea que tiene de la democracia el obispo. Paralelamente el ministro de Justicia Francisco Caamaño afirmó que se retirarán los sÃmbolos religiosos de las escuelas, lo que nuevamente es leÃdo por la Iglesia Católica como un quiebre de la pluralidad religiosa y ya es motivo de preocupación del fundamentalismo católico.
En estos casos, como en otros que también sufrimos en Argentina, se repite el mismo patrón delirante, en el que se observa como las autoridades de la Iglesia son capaces de usar como argumentos afirmaciones que por ser autocontradictorias carecen del menor sentido lógico. Entre ellas pueden listarse:
Es cierto que la lógica no es el fuerte de las religiones, y las contradicciones internas son aceptadas sin más e incluso mostradas con orgullo como un acto de fe. Pero la idea de que un estado neutral es la forma más respetuosa de las posiciones ideológicas de cada uno (en cualquier terreno) no parece tan difÃcil de comprender.
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Miércoles 9 de Septiembre del 2009
Charles Barnett, de 68 años, admitió haber protagonizado tres casos de abuso sexual contra menores de edad y les suplicó perdón.

Un sacerdote australiano se declaró hoy culpable de haber cometido abusos sexuales con varios menores de edad, entre 1977 y 1994, ante un tribunal de Adelaida, informó la agencia australiana AAP.
Charles Barnett, de 68 años, admitió haber protagonizado tres casos de pederastia entre 1977 y 1982 en Crystal Brook y Port Pirie, en Australia del Sur.
El religioso se declaró inocente de otros seis casos supuestamente cometidos entre 1981 y 1994, y fue citado para una nueva comparecencia el próximo mes de octubre.
En 1995, Barnett se fue a vivir a Indonesia, paÃs en el que no se ha abierto ningún proceso legal en su contra, pero donde fue puesto bajo arresto domiciliario en febrero pasado, en previsión de que las autoridades australianas solicitaran su extradición.
El acusado solicitó a la justicia indonesia que le permitiera residir en el paÃs por “razones humanitarias”, pero los tribunales de Yakarta dictaminaron que el proceso de extradición era legal y procedente.
Barnett dijo entonces que “se arrepentÃa sinceramente” del daño que habÃa causado a las vÃctimas y a sus familias, por lo que ya les habÃa “suplicado” perdón.

En el citado documento, los firmantes dicen que: “Los derechos de los padres, dice la carta citando el Concilio Vaticano II, se violan si se obliga a los hijos a asistir a lecciones que no corresponden a la religión de los padres o si se impone una única forma de educación en la que se excluye completamente la formación religiosa“
¿Quién ha hablado de una única forma de educación? Repito ¿es que los padres no pueden llevar a sus hijos al templo correspondiente para que estos sean adoctrinados? ¿Y que pasa con los derechos de los padres no creyentes? Siguiendo su propia argumentación, si no se puede excluir la formación religiosa, se estará violando el derecho de esos padres ¿no? Pero lo más importante es ¿para cuando un derecho a elegir de los alumnos? Por qué no enseñarles simplemente historia, incluida la de las religiones (ojo sin adoctrinamiento), filosofÃa no sólo el pensamiento de los filósofos creyentes y ateos, sino también a filosofar, vamos a pensar crÃticamente, enseñarles ciencia, etc. y dejar que después con todo ese conocimiento sean ellos los que decidan si son creyentes o no, y en que creen.
Esto nos lleva a una cuestión un tanto peliaguda, ¿es legitimo que un padre adoctrine en una ideologÃa a su hijo? Dejo la pregunta abierta para poder discutirlo tranquilamente entre todos.
Ismael Pérez Fernández.
Esa forma de referirse a los disturbios callejeros protagonizados por jóvenes pijos botelloneros en Pozuelo de Alarcón, Madrid, es malvada idea de @carvalladolid y ha sido justamente elevada a la categorÃa de trendtopic en Twitter. Tenga usted hermanos para esto. Viñeta de Sansón.
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«La malicia de un verdadero cristiano cuando trata de destruir a un enemÃgo es única en el mundo. Ninguna religión consideró necesario destruir a otros porque no compartiesen sus mismas creencias. En el peor de los casos, la creencia de otro hombre puede originar diversión o disgusto. Por ejemplo, los egpcios y sus dioses animales. Sin embargo, quienes rinden culto al Toro no tratan de asesinar a quienes lo rinden a la Culebra, o convertirlos por la fuerza de la Culebra al Toro. Nada ha causado tanto mal al mundo, con tanta intensidad y amplitud, como el cristianismo.» —Gore Vidal, Juliano el Apóstata
Foto de jorgemejia.
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Sin las interrogaciones, este ha sido y es un lema muy tarareado. Cuanto peor lo haga el gobernante de turno, más posibilidades de conseguir apoyos para cambiarlo por el que nos gusta más. Para que el argumento se sostenga, esto requiere que el cambio sea mejor alternativa que el estado actual, aunque no lo haga peor todavÃa.
¿Que el trabajador no está suficientemente explotado para hacer una revolución? Pues alegrémonos de que aumente la explotación, porque asà la hará. Agudizar las contradicciones, se dice. ¿Que la iglesia católica apoya, en su emisora de radio, a un charlatán vociferante? Tanto mejor, asà la gente se dará cuenta con más claridad de lo mala que es la iglesia. ¿Que el partido que no es nuestro favorito está liderado por un incompetente? Miel sobre hojuelas, más probabilidad de que gane el nuestro.
Personalmente prefiero justo lo contrario. Cuanto mejor, mejor. Prefiero que el partido que menos me atrae sea lo más sensato posible, que tenga buenos dirigentes y que, cuando ejerza el poder, lo haga bien. Prefiero unos obispos tolerantes y adaptados a los nuevos tiempos que unos recalcitrantes. Por mucho que esté en desacuerdo con sus ideas, con los primeros será más fácil convivir que con los segundos, aunque duren más.
Es sabido que la prensa española no es demasiado independiente. Algunos periódicos lo disimulan más que otros. Tengo amigos que piensan que la vinculación clara de un periódico es mejor que la sutil de otro porque, al parecer, de quien claramente defiende un partido o ideologÃa puedes estar alerta, mientras que quien aparenta algo más de neutralidad te puede llevar sutilmente a su bando. No lo creo de ninguna manera. Me gustarÃa que todos los periódicos tuvieran la mayor pluralidad posible, aunque solo fuera para disimular, y que de vez en cuando se dedicaran a criticar a los suyos o alabar a los otros allá donde se lo merecen.
Por otra parte, no recuerdo haber leÃdo en los libros de historia demasiados ejemplos en los que sólo se pudo mejorar después de haber ayudado a empeorar las cosas. Antes bien, veo que los mejores niveles de bienestar y convivencia se dan cuando nuestros enemigos, contrincantes, competidores,… van a mejor y no a peor.
La monarquÃa es un régimen ¿quién lo duda? que acabará extinguiéndose en el mundo. En los paÃses europeos lo hubiera hecho hace años de haber mantenido la pretensión absolutista del pasado. Se adaptó a los nuevos tiempos y se ha hecho casi ornamental, es decir, más sensata (a mà me parece más sensata una monarquÃa de decorado que una absolutista). Tanto es asà que no hay demasiadas diferencias de bienestar social entre las monarquÃas y repúblicas de la vieja Europa. Es cierto que pusieron a remojar las barbas cuando la Revolución Francesa, pero lo que digo es que no hubo necesidad de empeorar las cosas en Francia para hacer la revolución (estaban malas de por sÃ) y que Francia se hubiera ahorrado la revolución si la monarquÃa se hubiera adaptado a los tiempos. Hugo nos recordaba hace poco que no fueron los más desfavorecidos quienes la impulsaron.
Todo esto son deseos. Deseos mÃos de que los demás sean lo mejor posible. La realidad se empeñará en que no sea asà las más de las veces, sólo que yo no me alegraré por ello.



A mediados del siglo XXI las grandes religiones parecen tener su futuro asegurado.Según el ‘Atlas de las religiones" elaborado por el diario francés Le Monde Diplomatique casi el 85% de las personas practicará una religión en el mundo.He aquà los datos:En 2050, el cristianismo pasará los 3.000 millones de fieles y seguirá siendo la primera comunidad religiosa mundial. Pero el Islam -que llegará a