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Lunes, 22 de Diciembre de 2014

El Dios que nunca estuvo allí

Ya que las navidades están encima vamos a aprovechar para pensar de forma crítica sobre la religión en las que están basadas, es decir, el cristianismo. Ya sabemos que las fiestas de las navidades tienen influencias paganas como las antiguas saturnalias, pero hoy en día, estas fechas son reivindicadas por la religión cristiana, porque según sus mitos es cuando nace su Dios. Para dar un vistazo crítico a la religión cristiana(sí, ya sé que hay distintas versiones como católica, protestante...), os propongo que veáis el documental independiente "The God Who Wasn't There", dirigido por Brian Flemming. Vosotros juzgaréis hasta que punto las criticas del documental son acertadas o no. Sin más dilación os dejo con el mismo:

Miercoles, 1 de Octubre de 2014

Un religión de paz

Este comic titulado "El hombre y la religión" una sinopsis es nuestra entrada para el día de hoy. Que la disfruten.

Lunes, 23 de Junio de 2014

¿Qué religioso estaba en lo correcto?


Una viñeta sobre los alegatos religiosos sobre la religión verdadera.
Sábado, 21 de Junio de 2014

¿El sentido moral viene del simio o de Dios?

El 16 de septiembre es el aniversario de la nefasta “Noche de los lápices”, esa infame serie de secuestros, torturas y desapariciones de 10 estudiantes de secundaria en 1976 durante la dictadura en Argentina. Lamentablemente muchos de los hechos de las dictaduras del Cono Sur  estuvieron amparados por altos miembros del
clero de la Iglesia católica.
 Con seguridad, pensaban ellos, era mejor bendecir estos excesos que permitir el avance del satánico comunismo.
Más recientemente, talibanes han atacado a niñas con ácido como castigo por ir a estudiar. Para ellos, los guardianes y promotores de la sharia (ley islámica) en Afganistán, el lugar de las mujeres es en la casa y la escuela solo las ensalza para seguir profesiones liberales y no ser sumisas a sus esposos como lo dicta el Corán. Al parecer la religión no siempre promueve la bondad.
Muchos en este momento podrán objetar que lo que hagan los clérigos no empaña a todos los creyentes, o que un â€œverdadero” cristiano o un “verdadero” musulmán no dañarían a su prójimo. Otros podrán decir que este autor solo busca desacreditar la religión cuando ésta ha hecho muchas cosas buenas: colectas, brigadas de salud, cobertura educativa, asistencia a damnificados, etc. Pero lo que deseo analizar no es si las religiones han hecho cosas buenas, sino si sólo se puede ser bueno gracias a la religión o lo que llaman “el temor a Dios” y si la moralidad solo puede derivar de una divinidad.
Fue Iván Karamazov, personaje de “Los hermanos Karamazov”, novela de Fiodor Dostoievsky, quien diría: “Sin dios todo está permitido”. Esta frase sintetiza la tesis que sostiene que los valores morales derivan su legitimación última de Dios, o dicho de otra manera que Dios es la base o el fundamento de los preceptos morales y jurídicos.  Esta tesis da pie a muchos religiosos para llevar la moral religiosa a la esfera de lo político. Bajo este paraguas teórico es que el concejal de Bogotá y pastor evangélico Marco Fidel Ramírez - y otros pastores venidos a la política- se guarecen para decir que su cruzada contra el matrimonio igualitario, la eutanasia y el aborto la realizan para â€œrescatar” la moral del país.
Pero hay una objeción importante a esta tesis. El dios judeocristiano (porque no me imagino que el pastor Marco Fidel Ramírez tenga en mente a Nemqueteba o a Horus) que sería el autor de las normas morales, lamentablemente no se ha aparecido para darlas a conocer personalmente. No tenemos noticia que este dios se haya presentado ante la asamblea de las Naciones Unidas para decir lo que piensa sobre la eutanasia, el aborto, la homosexualidad, el consumo de marihuana o la pena de muerte.
Dirán los creyentes que ya lo hizo en el Sinaí cuando entrego el decálogo a Moisés. Pero de ello no hay evidencias ni comprobación independiente, además que este decálogo no resuelve asuntos complejos. El mandamiento dice “No matarás” (Éxodo 20:13). Pero, ¿Qué hacer si matando a un francotirador se salvase la vida de muchos inocentes? La eutanasia en un labrador con cáncer terminal se considera un acto de bondad ¿Por qué no en el caso de un ser humano, si es una petición voluntaria y conlleva a disminuir el sufrimiento humano? Â¿El “no matarás” se debe aplicar al labrador anteriormente mencionado?
Sin duda el decálogo se queda corto.
El panorama se hace peor al pasar del capítulo 20 del Éxodo, que contiene los diez mandamientos, al número 21. Este capítulo reglamenta la esclavitud. El dios de la Biblia olvidó prohibir la esclavitud, pero la Biblia contiene varios textos que la reglamentan. Incluso Pablo, el propagador del cristianismo aconseja “a los esclavos a someterse en todo a sus amos, a procurar agradarles y a no ser respondones” (Tito 2:9). Al parecer la Biblia no es de mucha ayuda para establecer una moral inequívoca y sólida.
El Corán no es mucho mejor. Incluso de seguirse al pie de la letra generaría machismo, homofobia, antisemitismo y persecución para los que no se sometan al islam. Los derechos humanos y la sharia son como el agua y el aceite.
Marcha evangélica en Temuco, Chile para  oponerse a campañas en contra de la homofobia
en buses de transporte público. Nótese que se recurre al argumento de la moral.
Fotografía del 19 de junio de 2010. Publicada en Magazine.
Para sospecha de muchos escépticos el tan mencionado autor de la moralidad sigue sin presentarse y los que dicen seguir unas normas morales basados en textos sagrados ni siquiera se ponen de acuerdo entre ellos. Para los cristianos no es bueno tener más de una esposa, pero para los musulmanes la monogamia no es una obligación; una transfusión de sangre es inmoral para un testigo de Jehová pero no para un católico; trabajar en sábado es malo para un judío o un adventista, pero no para un mormón o un bautista; los luteranos de Escandinavia no condenan la homosexualidad, pero los evangélicos sí; los adventistas estarían de acuerdo en permitir un aborto en caso de una grave malformación fetal pero los católicos no, Â¿Dónde está esa moral objetiva que dicen poseer?
Pero, si la moral no viene de un dios ¿de dónde viene nuestro sentido de lo bueno, lo correcto y lo malo? Los ateos y agnósticos volteamos nuestras miradas a la evolución biológica. Esto sin duda espantará a muchos fundamentalistas evangélicos. Abraham Salazar, un creacionista bautista se lamentaba diciendo: â€œSi Dios no creó al hombre y el hombre salió solo al azar, y es la forma más avanzada de la naturaleza, el hombre no tiene responsabilidad moral ni legal ninguna con Dios; es autor de sus propias ideas, no hay valores absolutos, todo es relativo, todo se basa en lo que cada cual desea para su placer y gozo.”
Cierto que no hay responsabilidad con dios alguno. Pero eso no significa que el asesinato, la violación o el robo deban considerarse como buenos. Los valores tampoco pueden ser objetivos, porque eso implicaría que existen por fuera de la mente  y sin duda los valores solo existen cuando son pensados. Eso no significa que no existan. Los valores son, como dice Adela cortina, cualidades que nos permiten acondicionar el mundo, hacerlo habitable. Entonces, la bondad, la amabilidad, el respeto, la responsabilidad y la honestidad no se hacen necesarias porque así lo dictaminó Nemqueteba o Jesús, sino porque nos permiten vivir mejor como sociedad.
Varias observaciones en campo y experimentos controlados con primates no humanos han demostrado que la reciprocidad y justicia, por un lado y la empatía y compasión por el otro, están presentes en el comportamiento social de estos. Estas cualidades desarrolladas en una vida social son la base de la evolución moral de los humanos.
Un cerebro con patrones de acción fijos, como el de una rana, poco puede reflexionar sobre la justicia o la bondad. Solo con la evolución de cerebros con comportamiento flexible se hizo posible el â€œponerse en los zapatos del otro”, es decir, tener empatía. Esa habilidad cerebral, aparecida en los sociables monos y simios que nos antecedieron es la base evolutiva de nuestra moralidad.
"Los chimpancés son generosos por naturaleza, sobre todo si sus compañeros se comportan de forma tranquila y son pacientes." 

Así pues, el ser bueno ya no depende de creer o no creer en un dios o un libro revelado. Un ciudadano puede ser bueno sin deidad alguna. Se es bueno por amor a la bondad y  la compasión frente al prójimo. Sospecho que hay más problemas con la idea de que las normas morales derivan de un libro supuestamente revelado. Esto último ha llevado a ayudar a las viudas y los huérfanos, pero también a defender en el pasado la esclavitud y hoy en día a mantener la homofobia y el machismo.
Los temas candentes sobre moralidad de nuestros días (aborto, eutanasia, derechos de la comunidad LGBTI, etc.) no se resolverán invocando libros supuestamente revelados. Nos corresponde una profunda reflexión filosófica como sociedad y entender que en una sociedad democrática nos debe amparar una moral civil y no una moral confesional. Y tal como nuestra herencia evolutiva primate nos conmina, debe ser la empatía – y no un dogma – lo que nos guié en nuestras reflexiones morales.
Artículo publicado el 9 de octubre de 2013 en El Tiempo (Blog Confesiones) por Ferney Yesyd Rodríguez Vargas .
Domingo, 26 de Mayo de 2013

Papa Francisco: No nos interesa ser redimidos.

Carta abierta a Jorge Mario Bergoglio, Papa Francisco.
(Puede enviar el enlace de esta carta  http://blog-sin-dioses.blogspot.com/2013/05/papa-francisco-no-nos-interesa-ser.html a la cuenta de Twitter del Papa @Pontifex_es)


Bogotá, Mayo 25 de 2013

Señor: 
Jorge Mario Bergoglio
Papa de la Iglesia Católica Apostólica y Romana


Reciba un cordial saludo de la Asociación de Ateos y Agnósticos de Bogotá.

Gran eco tomaron sus palabras de que la salvación predicada por el cristianismo está disponible para nosotros, los ateos y ateas del mundo. Muchos periodistas resaltaron su deseo de acercarse a los que hemos renunciado a la fe religiosa, o que nunca la hemos tenido, señalando la diferencia de tono entre usted y su predecesor Joseph Ratzinger, quien vinculó el ateísmo con el nazismo durante su sermón en el viaje a Inglaterra en el 2010. 

Afortunadamente usted no siguió ese ejemplo. Lo cual sería deplorable ya que la iglesia que usted preside firmó un concordato con Hitler a cambió de la disolución del partido católico alemán para dejarle el paso libre a este funesto personaje que se autodenominó católico, además que los obispos de su iglesia apoyaron con entusiasmo al gobierno pro-nazi y genocida de Croacia de Ante Pavelic bajo el silencio cómplice del Papa Pio XII.

En su misa del 22 de mayo afirmaba que "El Señor a todos, a todos nos ha redimido con la sangre de Cristo: a todos, no solo a los católicos. ¡A todos! 'Padre, ¿y los ateos?’. A ellos también. ¡A todos!"

A lo cual le respondo que seguimos sin entender cuál es la lógica de la redención que predica. En su credo se asume, sin ninguna evidencia, que todos los humanos nacemos con una mancha de pecado original que nos aleja del dios de la Biblia, y que para salvarnos de ir a un infierno, que este mismo dios dispuso, se hace necesario aceptar como expiación una muerte en la cruz ocurrida hace poco más de dos mil años.

Sabemos que la historia del pecado original de Adán y Eva es tan sólo un mito. ¿Cuándo entonces entró el pecado original? ¿Tenían esta mancha los australopitecos de los que provenimos o apareció esta con la aparición del Homo sapiens? ¿Qué sentido tiene un sacrificio tortuoso por un pecado original cometido por personajes que no existieron? ¿No puede este dios tan sólo decidir perdonar a la humanidad sin la horripilante agonía de una crucifixión? ¿Pretende este dios salvarnos de un infierno qué el mismo creo? ¿Entonces, para que lo hizo? Sabe de antemano quien se salvará y quien no, ya que es omnisciente ¿Entonces, somos tan sólo los actores de un guión preestablecido? ¿Cómo se puede estar seguro que este Jesús es parte de dios y no un simple mortal que fue divinizado?

Pretender que la sangre de Jesús salvó a toda la humanidad es una afirmación que se hace sin prueba alguna. Por lo tanto es un atentado contra la razón. Es por esto que no vemos motivo para agradecerle el ofrecimiento de salvación, porque ni nos hemos perdido, ni tenemos que abrazar un hecho inexistente para alcanzar un premio del que no hay manera de saber si existe porque se recibiría tras la muerte. Es algo completamente absurdo, pero también arrogante. 

No nos interesa ser redimidos. No queremos cargar con la tortura psicológica de que tenemos una mancha de pecado original o que debemos aceptar, sin prueba alguna, que la muerte de un predicador judío, que nunca fundó iglesia, religión, ni estableció clero alguno, es la expiación para las faltas reales o imaginarias de los miembros de esta especie de primate bípedo. Hacerlo sería una falta de honestidad intelectual, y nos pondría al servicio del clero y de su moral religiosa que tiene una obsesión morbosa por la vida sexual de las personas para reprimirla y cargarla de culpa. 

En su homilía hizo usted un llamado para hacer el bien, afirmando que si los ateos también hacemos el bien nos encontraremos "allá", haciendo alusión al cielo que ustedes predican. Debo comentarle que los valores como la paz, la honestidad, la responsabilidad, la bondad y demás no deberían ser promovidos a cambio de un premio, sea este real o imaginario, como pensamos que es el caso del cielo.  Cielo que los autores de la Biblia fijaron entre las nubes que vemos (Hechos 1: 9-11; Mateo 24:30) pero que resultó no estar habitado por ángeles ni por dios alguno. Tampoco estamos de acuerdo en que se promuevan los valores con la amenaza de terminar en un infierno. Una persona que no robe o no mate para evitar ir al infierno, no es realmente buena. Solamente se comporta según unas reglas externas que no ha interiorizado ni hecho parte de su estructura moral. Es más saludable promover los valores simplemente porque son lo mejor para todos en el mundo.

Respecto a la maldad causada por muchas guerras y acciones de gobernantes tiranos hemos visto como el Vaticano anuncia que está orando y pide oraciones a los católicos en el mundo. No obstante estas cosas siguen pasando. Esto nos ha hecho dudar seriamente de la eficacia de las oraciones, incluidas las de los sumos pontífices, que deberían tener un mayor efecto. No obstante, vemos que la reacción de su iglesia frente a temas como la eutanasia, los métodos anticonceptivos, el aborto, el matrimonio de parejas del mismo sexo no se limita a decir y pedir oraciones, sino que se ve acompañada en fuertes declaraciones, presiones políticas, llamados a manifestaciones públicas y recaudo de fondos para oponerse a estas cosas. ¿Por qué no hacen lo mismo para atacar de frente la corrupción, la pobreza, la tiranía y la guerra? 

Acciones en esta dirección harían más por el bien en el mundo que la cómoda posición de autorregirse como la conciencia moral de todas las personas, sean estas católicas o no, mientras se fomenta la discriminación contra gays y lesbianas, y se carga a espaldas con una historia llena de antisemitismo, persecuciones, cruzadas, inquisiciones y apoyo a dictaduras. 

No contamos con que tome en cuenta nuestra recomendación, pero con lo que si puede contar es que millones de ateos y ateas en el mundo no entregaremos nuestras mentes al servicio del dogma religioso. Pensamos que para la humanidad es mejor más acciones y menos rezos, mucho humanismo secular y ninguna religión. Trabajaremos en ello.

Atentamente,

Ferney Yesyd Rodríguez Vargas
Asociación de Ateos y Agnósticos de Bogotá
Presidente
Jueves, 28 de Marzo de 2013

¿Murió Jesús por los neandertales?


Miercoles, 27 de Marzo de 2013

De adventista a ateo, una historia en primera persona.

Pocas veces he escrito en primera persona. La mayor parte de mis escritos son de divulgación científica o de ateísmo, pero hoy he decidido dar a conocer como llegué a ser ateo. Una de las cosas de mi vida de las que me siento orgulloso, además de afortunado.

De niño recibí el bautismo católico, tal como lo hacían con casi todos los infantes en Colombia por 1980. Ya a los cinco años mi madre me empezó a llevar a una iglesia evangélica. Recuerdo los gritos de aleluya, y que hacía frío en las noches. El paso por la iglesia evangélica fue breve. Una tía se hizo adventista del séptimo día y llevó a mi mamá a esta iglesia. Y por crianza y adoctrinamiento desde la infancia me criaría en esta religión.

Recuerdo de pequeño que nos enseñaban los sábados las historias de la Biblia con figuras de fieltro que se pegaban en un tablero. Las historias que más me gustaban eran la de la Creación y el Diluvio porque sacaban figuras de animales. Siempre amé la naturaleza. Y recuerdo de aquellos días una anécdota de curiosidad infantil y castración de ideas desde la religión.  Se disponía la maestra de escuela sabática, una señora muy amable y gentil, a explicar la historia del pecado original, y para empezar preguntó:

- ¿Saben ustedes por qué las rosas tienen espinas?
Templo adventista del séptimo día en la localidad
de Kennedy en Bogotá.
- "Porque las espinas evitan que las cabras se las coman". Dije después de haber levantado mi mano pidiendo la palabra.

Había visto un programa llamado "Naturalia" donde pasaban documentales de la vida silvestre, por aquella Ã©poca el único. Nada de NatGeo o Discovery Channel. La tele era a blanco y negro, pero para mi ese era el mejor programa del mundo.

- No. Dijo la maestra, después de una breve pausa duditativa. "Las rosas tienen espinas por el pecado. Cuando Dios creó el mundo las rosas no tenían espinas, ni los leones se comían a los otros animales, no había enfermedad ni muerte". Luego contó la historia del fruto prohibido y la expulsión de Adán y Eva del paraíso descrito en el Génesis.

Visto en retrospectiva ¡Qué horror! La religión impide ver muchos fenómenos naturales de manera adecuada y no se permiten explicaciones con base en evidencias.

Crecí pensando que estaba en la religión verdadera. Era el único protestante en mi colegio, junto con un chico mormón. Recuerdo que una vez nos llevaban a misa y todos los niños rodearon al chico mormón al saber que era diferente. Le hacían preguntas llenos de curiosidad. Seguramente él creció también como yo, y los demás criados como católicos, con la idea que tenían la religión verdadera.

Eventualmente me encontré textos de la Biblia que se me hacían extraños, pero no me hicieron cambiar de religión. El primero que me causó extrañeza el capitulo 12 del Levítico. ¿Por qué una mujer que da a luz es inmunda? ¿Por qué dar a luz a una niña la hace inmunda dos semanas y dar luz a un varón solo siete días? La respuesta que me dieron es que esas leyes eran en el Antiguo Testamento, y que ya no eran válidas. Igualmente la duda al respecto me acompañó ¿Qué hizo que en esa Ã©poca fueran inmundas y su inmundicia fuera el doble por dar a luz a una niña?

Ya en la adolescencia un pastor nos daba clases sobre los libros de Daniel y Apocalipsis. Recuerdo que una vez el pastor nos decía que la Iglesia Adventista era la única verdadera y que al llegar el fin del mundo los que guardasen el sábado serían salvos y los adoraban en domingo recibirían la Marca de la Bestia, el 666 y terminarían siendo condenados. El hijo del pastor le preguntó que porqué Dios no escribió en la Biblia la iglesia verdadera es la adventista. El pastor explicó que las profecías estaban en un lenguaje cifrado para que pudieran pasar hasta el tiempo final y así eludir la acción del Diablo. Algo en su respuesta me molestó. ¿No había mejor método? ¿Por qué dios no es más claro o directo? ¿Dios podría haber salvado un texto directo de cualquier acción del diablo? Algo no cuadraba.

Por aquel entonces ya pensaba que Dios no podía saber el futuro de manera milimétrica. De saberlo viviríamos una obra teatral. Simplemente seríamos marionetas de un destino ya escrito. No es posible que permitiera que alguien naciera ya sabiendo él que se condenaría. No obstante esto nunca lo comenté.

Los adventistas del séptimo día son creacionistas.

Ingresé luego a la Universidad Pedagógica Nacional a estudiar biología. Cuando ingresé era un creacionista convencido. Tenía materiales adventistas sobre el creacionismo y en el primer semestre no tomé materias en sábado, porque no guardar el sábado es pecado, según el dogma adventista.


Afortunadamente el ser buen lector me salvó. El primer libro que llegó a mi mano fue "La verdadera historia de los dinosarios" de Alan Charing. Para entonces creía que todas las especies extintas habían sido ahogadas en el diluvio universal, pero el libro de Charing mostraba como especies de dinosaurios había vivido en períodos geológicos diferentes. La realidad era un poco más compleja que las simplistas explicaciones creacionistas. No obstante creí que podría encontrar una respuesta racional que fuera congruente con el relato bíblico. Era cuestión de buscar, pensé, y podría demostrarle a los evolucionistas que se equivocaban.

La literatura adventista ensalzaba a George Mac Cready Price, un líder creacionista adventista que decía que ningún hecho natural se opone al relato del Génesis. La solución, para mi, estaba en leer intensamente ambos puntos de vista. De esta manera encontraría en que fallaba la biología evolutiva.

Leí los capítulos de evolución de la Biología de Helena Curtis, además de "El Telar Mágico" de Robert Jastrow y "El Relojero Ciego" de Richard Dawkins. Como literatura creacionista me leí "En busca de los orígenes. ¿Evolución o Creación?" de Jean Flori Henri Rasolonfomasoandro así como un libro publicado por bautistas y evangélicos. Mi sorpresa fue grande. ¡Fui por lana y salí trasquilado!, como se dice en Colombia. 

Los creacionistas ignoraban muchas cosas de ciencias, la evolución no era una disciplina sin bases y muchos de sus ataques eran absurdos. Como el que la evolución contradice la segunda ley de la termodinámica. Muchos de ellos no conocían la primera ley o ley cero de la termodinámica. No entendía que es un sistema cerrado y que la Tierra no lo es. Pero la anatomía de las especies fósiles y como se muestra la evolución me pareció sumamente interesante.


Por aquella época salieron a la luz los dinosaurios emplumados de Lioning, China. ¿Y estos bellos vertebrados cuándo fueron creados, el quinto día con las aves, o el sexto con los animales terrestres? El Archaeopteryx que había empezado a llenar la brecha entre aves y dinosaurios tenía ahora nuevos y maravillosos compañeros que además caían en la era Mesozoica. ¡Y nada que aparecían restos de humanos en el Precámbrico!

Carl Sagan y Stephen Jay Gould fueron una delicia para mi mente. Sagan mostraba como la ciencia apareció como una tenue luz que fue en aumento disipando las supersticiones, como el pensamiento se podía aplicar a todo. Si a todo. Como adventista se me había enseñado que la señora Elena White era una profeta inspirada por dios. Ella afirmó que los terremotos y volcanes se originaban porque el petroleo y el carbón se encendían bajo la tierra. Quizás ella tenía en mente las maquinas de vapor de su época. Pero hoy sabíamos como se producían los terremotos. El que otros adventistas aceptaran semejante absurdo me producía una sensación extraña ¿no podía estar ella equivocada? Pero decir esto era un herejía mayor. Se nos decía que al final de los tiempos se levantarían apostatas que cuestionarían el don de profecía de la señora White.

Yo participaba activamente en la iglesia, predicaba, pertenecí y fui investido como Guías mayor, dirigía estudios bíblicos, escuela sabática y sociedad de jóvenes. Un sábado en la tarde se dio una charla sobre creación versus evolución. Decidí presentar las dos partes del debate de manera simulada. Yo decidí defender la evolución. La presentación fue explosiva. Más que un acto simulado de lo que los universitarios adventistas podrían encontrar pareció que me enfrentaba al establecimiento. Quizás era lo que inconscientemente quería. Eso solo sirvió para darme cuenta que las evidencias no estaban en el creacionismo. Las obras de Stephen Jay Gould me fueron de mucha ayuda. Gould combatió el creacionismo de manera frontal. Su trabajo dio frutos en mi afortunadamente.

A la señora White ya no le creía. Ella también decía que al final los Estados Unidos se unirían con el Vaticano parta obligar a todos a guardar el domingo y que eso llevaría a que perseguirían a los adventistas. Â¿Pero si ni los católicos le hacen caso al Papa con lo de no usar condón, como lo harán para que todos vayan a misa o culto en domingo? ¿Y como van a obligar a los chinos, hindúes y musulmanes? 

Luego vino una campaña evangelística. Vino un pastor de los Estados Unidos, y una de las frases que dijo en una de sus prédicas me alejó del cristianismo.

- "Creo que un gran pez se tragó a Jonás porque la Biblia lo dice. Y si dijera que se lo tragó un pez chico también lo creería ¿saben por qué? Porque la Biblia lo dice y la Biblia es la palabra de Dios. Y si  la Biblia dice algo que no parezca plausible sepa que para Dios nada es imposible, osea que es como lo dice la Biblia" afirmó con firmeza seguido de un sonoro ¡amén!

Esto ya era demasiado. No obstante decidí interrogarlo al final del servicio. Le plantee las dudas alrededor de la evolución. Su respuesta fue:

- "Ora más, llega a tu casa y lee la Biblia. No prestes atención a esas objeciones"

Pero, ¿Cómo no prestar atención a esas objeciones?. Dejarlas de lado no sería sano. Además que yo quería saber. La religión mostraba su cara rígida, dogmática, acritica. Era una cara que no es para nada inquisitiva ni cientifica, era una cara en realidad horrible. Recordaba la obra "Galileo Galilei" de Bertolt Bretch. Los paralelismos eran demasiados.

Decidí romper con la iglesia. Y a muchos de mis amigos, criados conmigo en la misma fe, les pasé copias de "Buenas y malas maneras para creer". El pastor decidió pedirle a mis amigos que cortaran la amistad conmigo. Tiene ideas peligrosas, afirmó. Luego, siguiendo el manual de la Iglesia, entre los miembros bautizados se votó que fuese borrado de la iglesia.

Pasé por un breve período de agnosticismo, que no duró más de un par de meses en 1998. Para mitad de ese año ya era ateo. Creer en Jesús como dios no tenía fundamento. Fue en el Gen Egoísta donde me enteré del error de traducción del texto de Isaías que llevó a que se dijese "Una virgen concebirá" en lugar de "una doncella concebirá". La historia de la construcción de la Biblia era tan humana y era en realidad una colcha de retazos con motivaciones culturales, religiosas y políticas diferentes en cada libro que la conformaba.

Muchas personas me dicen al saber que soy ateo:
- "¿Osea que usted no cree en nada?" 
- Acepto aquello de lo que hay evidencia, respondo.

Dios no es más que una hipótesis sin comprobación. Una idea que está a la par con la de duendes, hadas y centauros. Se mantiene más por una necesidad psicológica. Esto último lo puedo constatar a menudo cuando los creyentes me explican como su creencia les sirve para encomendar a sus hijos, su vida y sus planes. Pero las pruebas directas e incontrovertibles siguen faltando. Pienso que un resultado de la no existencia de dios o dioses es precisamente la multiplicidad de religiones. Un dios interesado en los humanos ya se había aparecido y dicho esta es la doctrina correcta, esto es lo aceptado en sexualidad humana.

Desde que aprendí biología me intrigó el poco tiempo que los humanos llevamos en el Planeta. No puedo considerar que somos las criaturas de Dios pero que llegamos después de los caminos impredecibles y contingentes de la evolución. 

De no haber caído ese meteoro a finales de la Era Mesozoica los mamíferos grandes no habrían evolucionado. Por más de 100 millones de años los dinosaurios dominaron la Tierra. Nada aseguraba que la Tierra sería "heredad del hombre" Ese dios que crea al hombre a su imagen y semejanza es muy sospechoso. Si algún tipo de terópodo hubiese evolucionado inteligencia similar a la nuestra quizás habrían inventado un dios o dioses. Es una vía de escape de la inteligencia al percatarse de la finitud de sus vidas.

Tampoco pude con la idea de que dios es todo bondad cuando hay violaciones. El argumento del libre albedrío no explica nada. Una niña violada no es abusada por una decisión nacida de ella. Es un crimen atroz ¿Dónde esta dios cuando esto ocurre? ¿Qué hace mientras escucha los desesperados rezos en busca de ayuda? ¿qué hacía mientras ocurría el holocausto  ¿Por qué no manda rayos selectivos a los violadores o les manda un infarto? Como adventista me enseñaron que todo el mal acabaría con la segunda venida de Jesús. ¿Pero si Jesús hubiese regresado en 1844, como lo esperaban los creyentes que dieron origen a los adventistas se habría evitado el sufrimiento de la primera y segunda guerra mundial? ¿por qué no vino entonces? Me decían que él espera que más gente se convierta. Pero, ¿acaso el ya no lo sabe todo? Ya sabe los que se condenan y los que se salvan ¿qué rayos espera?

A no ser que dios no se interese en los asuntos humanos. Cosa más acorde con un Universo indiferente. Así son las cosas con los cachorros de león, las semillas de un árbol de chicalá o las bacterias de una colonia de agar-sangre ¿porqué no pasaría lo mismo con los Homo sapiens?

Dios no explica nada. Recurrir a él como explicación para el origen del Cosmos no ayuda. Es como pedir prestado con interés para pagar una deuda previa. ¿Qué dio origen a dios? ¿Qué hacía en la eternidad antes de crear el Universo? Pienso que siempre ha habido una naturaleza, sea esta un planeta inerte, una nebulosa formando un sistema solar, un punto de masa que daría origen al Big Bang o la fluctuación cuántica que lo generó. Antes, nada, porque que el tiempo surgió con el Big Bang así que la pregunta no tiene sentido. El mundo se mueve como si no hubiesen dioses moviendo los hilos. 

El hacerme ateo fue más rápido con el cambio cultural que representó la Internet. Los primeros recursos en castellano me llegaron de Escépticos Colombia, y fue demasiado grato saber que no estaba solo. Contacté a Hernán Toro y me di cuenta que no era el único que agradecía haberse topado con el pensamiento crítico. No podía decir "ateo gracias a dios" -como suelen molestarme - sino "ateo gracias a Carl Sagan y Richard Dawkins"

Ferney Rodríguez se convierte en 2012 en el primer
presidente de la Asociación de
Ateos y Agnósticos de Bogotá. 

Vino el 9-11 y me di cuenta que la religión debía ser combatida frontalmente con argumentos y de forma abierta. La bondad, la honestidad, la responsabilidad existen entre creyentes y ateos, pero para llevar una Yihad, o dejar morir a un pariente por negar una transfusión de sangre se requiere religión.

No soy de esos ateos que se guardan su ateísmo para si, y que consideran que invitar a las personas a pensar de forma crítica es "hacer lo mismo que los creyentes" ¿Están pensando en verdad cuándo dicen esto? Los creyentes también sueles tomar tres comidas diarias ¿cambió el número de comidas a caso para no parecerme a ellos? Creo que hago todo lo contrario: invito a pensar, a pedir evidencias, a examinar las cosas. A diferencia de las religiones que reprochan leer fuentes diferentes a los permitidas por sus respectivos líderes. 

Debido a la falta de recursos en castellano en la internet en la década de los noventa se inició el proyecto Sindioses.org. Me uní a Glenys Álvarez  y Juan Carlos Cisneros en el 2001. La página no sumaba más de 10 escritos, pero pronto empezamos a trabajar. Luego Cisneros, que es paleontólogo se tuvo que retirar por su doctorado y trabajo en campo. Llegó entonces Marcelo Huerta, menos paciente y diplomático con troles y cristianos que nos mandan al infierno, y anduve en un activismo de teclado por una década.

Ya en el 2012 tuve la oportunidad de encontrarme con ateos de mi ciudad. En seis meses creamos una asociación de ateos en Bogotá tras ocho años de una fuerte conservatización del país en el gobierno de Álvaro Uribe, en el que los pastores de mega iglesias ya son concejales y senadores, y donde se va a sus templos a pedir votos descaradamente.

El 17 de febrero en el Plantón contra la Iglesia Católica en
el aniversario de la quema de Giordano Bruno.
Miro a mi pasado y se que podría haber terminado como pastor adventista. Afortunadamente me encontré con la obra de alguien que consideró que la defensa de la razón es una buena causa para trabajar, y porque no, para hacerlo meta personal. Ese ejemplo de Carl Sagan me parece formidable. Es un ejemplo a seguir. Ahora entiendo porque la señora White temía tanto que los jóvenes adventistas leyeran en su época a Thomas Paine, Voltaire y a Darwin. La razón es muy poderosa, y aunque las religiones organizadas son como el Goliat de la Biblia, tengo la esperanza de que esto empieza a cambiar.

Ferney Yesyd Rodríguez Vargas
Martes, 26 de Febrero de 2013

El catolicismo, en crisis

Vacío, por Matteo Bertelli (en DeviantArt)
 
 
Por Santiago Armesilla
Publicado en su página web.
 
El retomar la redacción de mi tesis doctoral hace que no actualice la web con comentarios más a menudo estos días. Sin embargo, ahora que tengo algo de tiempecito puedo comentar sin duda la noticia del mes, la cual afecta a los más de 1.100 millones de católicos (esto es, de bautizados) que en el Mundo existen.


Unos 1.100 millones de bautizados por el Santo Sacramento, de los cuales desconozco el número real de practicantes fieles (de esos que realizan ceremonias católicas todos los días de su vida o de vez en cuando), desconociendo por igual, aunque intuyendo que son bastantes, el número de ateos católicos (categoría filosófica y sociológica rechazada por el propio catolicismo, por motivos obvios) y agnósticos católicos, los cuales niegan la existencia y/o la esencia de Dios (e incluso su idea), pero son, lo afirmen o lo nieguen, personas cuya forma de ver el mundo está totalmente influida y conformada por una cultura católica. En España hay mucho ateo católico, y también mucho agnóstico católico (podría haber más categorías, como "new age católico", como el magufo JJ Benitez), cuya «fe en la Razón frente a la superstición» se nota en su anticlericalismo: el peso mayoritario y casi único de sus críticas a la religión se la lleva la Iglesia Católica Apostólica y Romana, costándoles mucho trabajo, bien por pereza intelectual, bien por buenismo políticamente correcto (buenismo de bueno, no de Bueno) y relativismo o pluralismo cultural, la crítica a otras religiones con igual vehemencia, como el mahometanismo o el protestantismo, todo ello debido en buena medida a que son ateos y agnósticos católicos también muy influidos por las ideologías dominantes de las democracias de mercado pletórico: el liberalismo y la socialdemocracia.

Lo cierto es que el catolicismo está en crisis. La renuncia de Benedicto XVI (no se producía una renuncia papal desde 1455) ha sido todo un terremoto. Las especulaciones están a la orden del día, y no dejarán de estarlo jamás, pues la especulación ideológica es algo que siempre ha rodeado a la Iglesia Católica, como a toda institución importante a nivel cultural y político, y más del calado de esta, con una vida de más de 2000 años (recordemos la cita bíblica -Mateo 16:13-18-: «Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, que significa piedra, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella»). Esta cita bíblica es el fundamento divino de la santidad cristiana de la Iglesia Católica, por mucho que les pese a los protestantes, que afirman erróneamente que el catolicismo pasa de la Biblia. No pasa, sencillamente tan importante es la Biblia como la tradición (las cosas que se hacen en torno a la Biblia, en torno a la figura de Jesucristo) tanto antes de su existencia como después. Y en el después, la tradición es eminentemente la desarrollada, a través de diversas obras, de diversas instituciones, por la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Dicho esto, y volviendo a la renuncia de Joseph Ratzinguer, los motivos de su renuncia son, a mi juicio, obvios: su estado de salud cada vez más precario, precarizado por disgustos como los del caso «Vatileaks» o por los bochornosos y criminales casos de pederastia masiva ocultados durante décadas por la curia católica. Casos de abominación sexual que ni el polémico Compendio Moral Salmaticense Según la Mente del Angélico Doctor, de Marcos de Santa Teresa, ha podido, con todo su poder moral (sic) evitar o suprimir. Un compendio moral que condena la homosexualidad como «pecado contra natura» (la sodomía en general), pero no explícitamente la pedofilia y la pederastia. Pues se condena el estupro pero no la pedofilia o la pederastia, hablando de un genérico y abstracto "modus innaturalis concubandi", en el que se incluyen y se explican como pecados las poluciones (las pajas), la sodomía o la bestialidad (la llamada zoofilia). Este solo hecho, esta falla en este tratado moral, por mucho que pueda fastidiar a sus defensores más acérrimos, muestra las fallas grandes, que explican muchas cosas –muchas aberraciones éticas, morales y políticas en el seno del «pueblo de Dios»–, acerca de la moral sexual de la Iglesia Católica, una moral sexual que le está costando la pérdida de credibilidad y de fieles evidente que todos, incluidos los ateos católicos, deben reconocer. Una moral sexual que, como muestra este Compendio Moral..., es, como ya dijo el materialista Alfonso Fernández Tresguerres, «un error desde el punto de vista biológico y una irresponsabilidad desde el punto de vista moral».
Dicho esto, creo que, por el bien de la Iglesia Católica en particular, e incluso por el bien de la racionalidad en general, esta institución de más de 2.000 años necesita renovarse, en un proceso cuyas influencias no solo tienen que venir desde dentro de ella, sino también desde fuera. El nuevo Papa que venga, y los que le sucedan, si no quieren que el catolicismo sufra aún más un proceso de descomposición y degeneración análogo al que sufrió en su momento el comunismo (cuya Roma fue Moscú), deben renovar completamente el catolicismo, dándole la "vuelta del revés" sin abandonar sus dogmas básicos que son perfectamente defendibles y fundamentales para su recurrencia histórica institucional. Renovación que incluya, también y necesariamente, la revisión de tratados morales como el del Angélico Doctor que actuales ateos católicos, antiguos progresistas anticlericales malconvertidos al catolicismo sociológico, jalean como si fuesen fans de Justin Bieber.
En definitiva: fuera de la Iglesia Católica no hay salvación, pero la salvación de la Iglesia Católica depende tanto de dentro como de fuera de ella.
Domingo, 20 de Enero de 2013

1.100 millones de «descreídos»

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© María Antonia Sánhez-Vallejo
Publicado enEl País de Madrid

Algo más de 16 de cada 100 habitantes del mundo, exactamente 16,3, no se identifican con ninguna de las religiones existentes. Son el tercer grupo de población en el paisaje religioso global que ha diseñado el think tank estadounidense Pew Center. Se trata de un mapamundi con el tamaño y la distribución de decenas de confesiones que van desde el cristianismo o el islam —las dos principales, en ese orden— hasta los zoroástricos (o parsis), los jainistas y los seguidores de Tenrikyo, la secta más influyente de Japón, pasando por yazidíes, rastafaris o cienciólogos: en el informe Pew hay sitio para todos.

Los 1.100 millones de descreídos que hay en el mundo, casi tantos como católicos, no son necesariamente ateos, subraya el estudio, sino simplemente individuos que pueden albergar sentimientos espirituales o de trascendencia pero no se identifican con ninguno de los sistemas existentes. «Los límites entre creyentes, personas que se adhieren a los dogmas, los aceptan, y religiosos, gente con sentimientos espirituales o una cierta dimensión de profundidad, son difusos», señala el teólogo y filósofo Manuel Fraijó, que imparte Historia de las Religiones en la UNED. Abunda en la idea Juan José Tamayo, teólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid: «Se trata de una desafección institucional; no supone una renuncia a las creencias, la experiencia religiosa personal o las opciones éticas. Ese 16% de desafectos institucionales pueden experimentar sentido de la trascendencia, espiritualidad, actitudes religiosas y valores éticos de manera espontánea y gratuita, es decir, al margen de las instituciones, que son el fracaso de la religión porque dogmatizan mensajes éticos y los mercantilizan».

El estudio del Pew Forum on Religion & Public Life, que refleja el estado de la cuestión en 2010 y se basa en el análisis de más de 2.500 censos, investigaciones y registros de población, arroja los siguientes datos: los cristianos son mayoría en el mundo, el 31,5% de la población (2.200 millones, la mitad de ellos católicos), seguidos de cerca por los musulmanes (23,2%, 1.600 millones). Tras lo que el informe denomina «no afiliados» aparecen los siguientes grupos: hindúes (15% de la población mundial, o 1.000 millones); budistas (7,1%, 500 millones); seguidores de religiones populares (africanas o de tribus chinas, indios americanos y aborígenes australianos), el 5,9%, o 400 millones; otras religiones (taoísmo, sintoísmo, parsis, sijs, bahai’s, jainistas, seguidores de Tenrikyo, etcétera), el 0,8% (58 millones), y, finalmente, judíos, que solo suponen el 0,2% de la población mundial (14 millones, repartidos casi a partes iguales entre EE UU y Oriente Medio, es decir, Israel).

Aunque el informe Pew no precisa si los «no adscritos» son desencantados de alguna fe o si esta es su primera opción, Fraijó aventura la procedencia de parte de ellos: «Del islam no se sale nadie, porque es una forma de vida; salirse implica abandonar la sociedad. Pero del cristianismo sí se van muchos, hay una secularización muy fuerte. La religión donde más movimiento hay en Europa es el cristianismo». Un ejemplo: del 18% de españoles sin adscripción religiosa, según un estudio de 2008 de la Fundación Bertelsmann, «el 87% de ellos habían tenido una educación católica», subraya Fraijó. «Independientemente de lo que diga el informe, yo creo que el mayor grado de desafección se produce en Occidente y, más concretamente, en el catolicismo, una religión con una estructura jerárquica patriarcal inamovible», coincide Tamayo.

Sin embargo, la distribución geográfica del grupo de no religiosos —son mayoría en China, República Checa, Estonia, Hong Kong, Japón y Corea del Norte, países en apariencia inconexos y ajenos a la tradición cristiana— no parece corroborar la desviación de la que hablan ambos expertos. «En China ha habido un abandono masivo del confucionismo, que es visto como la religión de los funcionarios, los políticos y las ciudades, más que del taoísmo, la religión del campo», explica Fraijó, en alusión a la vertiginosa transformación socioeconómica del gigante asiático en los últimos lustros. «Japón, por su parte, es muy refractario a las conversiones: pese a la importante presencia de los jesuitas en el país desde hace siglos, sólo un 1% de la población se ha convertido al cristianismo», puntualiza.

Del mapamundi de Pew puede inferirse que la región de Asia-Pacífico es la reserva espiritual del planeta: varios grupos tienen allí una poderosa presencia, incluida la aplastante mayoría de hindúes y budistas, con una población cercana al 90% del total. Paradójicamente, tres cuartas partes de los «no afiliados» (76%) también se concentran en esa región, y sólo en China son 700 millones (dos veces la población de EE UU).

Aunque la cristiana es la comunidad más dispersa geográficamente —está presente en todos los continentes—, el estudio de Pew señala que tres cuartas partes de la población mundial —el 73%— viven en países donde su confesión es mayoritaria, en especial hindúes y cristianos; estos últimos se concentran además en los 157 estados donde son mayoría. Un nada desdeñable 27% de los seres humanos pertenecen a minorías religiosas en los países donde viven, como los cristianos de Oriente Medio o los musulmanes en Europa, lo que a menudo es fuente de fricciones sectarias-políticas con la comunidad dominante, como demuestra el caso de Egipto o Siria.

Por tramos de edad, la religión con mayor número de seguidores jóvenes es el islam (23 años de media), frente a los judíos, que con 36 años son los mayores de los ocho grandes grupos estudiados. El informe no precisa la edad media del creyente católico, sólo la del cristiano: 30 años, un promedio que la pujanza de las confesiones evangélicas en América Latina, África y, en menor medida, en el Este de Europa rebaja al catolicismo tradicional en el Viejo Continente.



«Las religiones ganan por goleada a Dios»

«Hay unas 10.000 religiones en el mundo. Podríamos decir que las religiones están ganando por goleada a Dios», explica gráficamente Manuel Fraijó, catedrático de Filosofía Moral y Política de la UNED. La frase tal vez ayude a explicar por qué en el estudio de Pew figuran, junto a confesiones milenarias como el sintoísmo o el sijismo, o la amenazada comunidad parsi —cuyos ritos funerarios corren peligro por la contaminación y la disminución del número de buitres—, creencias tan curiosas y bisoñas como la wicca, una religión neopagana fundada en la primera mitad del siglo XX y que muchos relacionan con la brujería, o la discutida Cienciología. O infinidad de religiones tradicionales y paganas (animistas, totémicas, etcétera), que conforman nada menos que el 6% mundial (las profesan 400 millones de personas). El País contactó por correo electrónico con Pew para preguntar la inclusión de creencias como la wicca o los rastafaris, pero no recibió respuesta.

«En muchas zonas, las religiones se identifican con los sistemas filosóficos tradicionales que permean la civilización correspondiente; de ese sustrato tan enraizado también es difícil salirse. Pero el abandono de la religión ha perdido dramatismo. Se pasa de la creencia a la increencia sin traumas, ya no hay una guerra fría entre teísmo y ateísmo», explica Fraijó. Decía Hegel que lo importante no es ser creyente o no serlo, sino tener lucidez al respecto, pero si la claridad del razonamiento lleva a querer romper oficialmente el vínculo con la comunidad, el deseo se convierte a veces en pesadilla: la apostasía es una tarea ardua en España. Sin embargo, más de 100.000 católicos apostataron en Austria y Alemania en 2010 tras los escándalos de los abusos a menores por representantes de la Iglesia.

La diferencia generacional tiene su traslación en las creencias. Mientras los no creyentes tienen una edad media de 32 años en el mundo, entre los españoles, los jóvenes en torno a 20 años casi triplican a los mayores de 60: un 24% frente al 9%, según el estudio Bertelsmann. «En el grupo de no adscritos crece proporcionalmente el porcentaje de gente joven», subraya Fraijó.
Lunes, 10 de Diciembre de 2012

Más fe que historia

La adoración de los magos, por El Bosco.

Juan G. Bedoya
Publicado en El País

Benedicto XVI sostiene que se saben «pocas cosas» sobre Jesús, pero lo enlaza con el emperador Augusto como “una conexión interplanetaria” y lo emparenta con el rey David

«Cualquiera es libre de contradecirme». Esta advertencia de Benedicto XVI figura en el prólogo del segundo tomo de su jaleada biografía sobre Jesús. Conviene no olvidarla para entender el tercero y último, que acaba de publicarse con el título La infancia de Jesús. «No he intentado escribir una cristología», confiesa el Papa, como justificándose.

Efectivamente, el libro no es una biografía al uso, ni de lejos, sino una exhibición de elaboraciones teológicas, «una cristología desde arriba», por citar el precedente famoso de El Señor, de Romano Guardini, tan admirado por el Papa.

El lanzamiento del libro ha contado con una polémica en torno a la presencia, o no, de un buey y un asno en el establo donde nació el fundador cristiano. También se ha discutido la insistencia del Papa en que todo empezó en un pesebre de Belén, adonde el matrimonio José y María habría acudido para cumplir con un censo decretado por Roma. Historiadores antiguos y modernos desmienten esa tesis con toda certeza. En realidad, al Papa le importa poco el debate sobre los hechos. Partiendo de su idea de que se saben pocas cosas sobre Jesús, a Benedicto XVI le motiva más el que los hechos coincidan con profecías de la Biblia. Si no coinciden, peor para los hechos.

Benedicto XVI conoce el terreno que pisa. Por ejemplo, descarta a Nazaret como el lugar del pesebre porque le venía mal a profecías que va a manejar. Si Jesús hubiera nacido en Nazaret, una pequeña ciudad de Galilea antes de él sin ninguna celebridad, ¿cómo casar el que descendiese de la casa de David? También se derrumbaría con estrépito la larga genealogía de José, el padre legal de Jesús, que remonta hasta Adán pasando por David y Salomón. El fundador del cristianismo, qué menos que emparentarse con reyes y compararse con el emperador Augusto. Los Evangelios —del griego, buena noticia— son relatos para endiosar a un fundador, como habían hecho antes —y hacen después— los escribas de otras tradiciones.



El Papa intenta mantenerse «al margen de las controversias»

Ha pensado Ratzinger en esa circunstancia cuando escribe (página 11) que «Nazaret no era un lugar que hubiera recibido promesa alguna». Recuerda, por eso, la respuesta que un futuro discípulo de Jesús, Felipe, ha dado a su compañero Natanael cuando este le comunica que «aquel de quien escribieron los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret». La respuesta de Felipe es conocida, y al Papa le gusta subrayarla: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?».

Como si hubieran leído esta frase del libro, dos tuiteros reflexionaban graciosamente estos días, en medio del belén que se ha armado con las dudas sobre si había, o no, bueyes y burros en el dichoso establo. «¿Para qué nacer en Lepe, pudiendo ser de Bilbao?», decía uno. Contestaba otro: «Seamos universales: ¿para qué ser de Idaho pudiendo nacer en California?». Un tercero pregunta: «¿Y dónde aparcó su mula José? ¿O es que la virgen María, a punto de parir, tuvo que viajar a patita de Nazaret a Belén?».

Benedicto XVI, de civil Joseph Ratzinger, de 85 años, empezó a escribir esta obra antes de encumbrarse en el pontificado romano, en 2005. Eso quiere decir que el primer tomo, y probablemente el segundo, son obra del teólogo Ratzinger, a la sazón gran inquisidor romano. Fueron obras sólidas, de peso, incluso físicamente (447 páginas el primer tomo; 396, el segundo). El que ahora se presenta (apenas 137 páginas, editadas por Planeta), lo ha escrito como Papa, en medio de las imponentes parafernalias del cargo. El autor parece reconocerlo en el prólogo: «Espero que, a pesar de sus límites, este pequeño libro pueda ayudar a muchas personas en su camino hacia Jesús y con él». Lo firma el 15 de agosto pasado, festividad de la Asunción de María al cielo, en su palacio de veraneo, Castel Gandolfo, a orillas del lago Albano.

La advertencia no ha espantado la polémica. Poner en duda la presencia de un burro en la cuadra donde nació el fundador de su religión hubiera sido apenas noticia si saliese de la pluma de un teólogo, por famoso que fuese. Dicho por el Papa ha suscitado mil controversias. Por eso la noticia ha armado el belén. En España existe esta expresión —¡Y se armó el belén!— para definir una escandalera de este tipo, que ha desatado en las redes sociales execraciones o bromas sin cuento.

¿Qué ha escrito, realmente, Benedicto XVI? Parece obligado empezar por la noche en que la Virgen dio a luz y «envolvió al niño en pañales» sobre un pesebre. «Podemos imaginar sin sensiblería con cuánto amor preparaba el nacimiento», escribe. Apenas dos párrafos después aborda la escena completa. ¿Quién más había en el establo? Este es el texto: «Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio de Lucasno se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1, 3: ‘El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende».

Sitúa el nacimiento de Jesús en Belén, y no en Nazaret, por una profecía

San Francisco de Asís toma esa profecía para construir en la Navidad de 1223, por primera vez en la historia de la cristiandad, una casita de paja a modo de portal y explicar a sus fieles el misterio del nacimiento de un Jesús pobre entre los pobres. Ahí empezó la tradición del belén, no antes. La imponente autoridad moral del franciscano, patrono de los animales y que da nombre a la gran ciudad de California, extendió pronto el mito por Europa y América. El Vaticano está construyendo el suyo estos días, impresionante, como cada año en la plaza de San Pedro. Por cierto, el Evangelio lucano no habla de animales en el establo, pero tampoco dice nada de la (se supone que indiscutible) presencia de José, el padre legal del recién nacido.

Más metáforas. Dedica el Papa cuatro páginas a subrayar cómo Jesús, «el realmente Poderoso» (la mayúscula es suya) nace «en un pesebre, en un ambiente poco acogedor, incluso indigno», pero, inmediatamente, hace una pirueta que deja al lector descolocado. «En realidad, el pesebre es una especie de altar y se convierte en una referencia a la mesa de Dios». Naciendo entre pastores (si aquello era un establo, «habría pastores y animales», remacha), podrá remontarse a David, pastor de ovejas antes que rey, y a la profecía de Miqueas, según la cual de un pesebre de Belén “había de salir el que un día apacentaría al pueblo de Israel”. Resumen papal: «Jesús es el Gran Pastor de los hombres».

Después de esa que el Papa llama «pequeña divagación», el libro vuelve al texto del Evangelio de Lucas, donde se lee: «María dio a luz a su hijo primogénito», y entra en el debate sobre si la Virgen fue madre de otros hijos (y también hijas), y si san Pablo entró al trapo cuando llama a Jesús «el primogénito de muchos hermanos». Conclusión del teólogo Ratzinger, esforzado a demostrar la virginidad de la madre: «El primogénito no es necesariamente el primero de una descendencia sucesiva. La palabra “primogénito” no se refiere a una numeración sucesiva, sino que indica una cualidad teológica». Conclusión: «En el humilde pesebre está ya este esplendor cósmico: ha venido entre nosotros el verdadero Primogénito del Universo». Vaya por Dios.

Hay cientos de miles de libros sobre Cristo y 10.000 biografías serias

Sobre Jesús hay cientos de miles de libros y en torno a 10.000 biografías consideradas serias. Es lógico si se tiene en cuenta que su nacimiento, pese a tener fecha dudosa, parte en dos la historia de una porción del mundo desde que el monje Dionisio el Exiguo propuso en el siglo VI —y el Papa impuso— reemplazar la cronología romana, que contaba los días a partir de la fundación de Roma, por una cronología cristiana. Desde entonces, se cuentan los años por un antes y después de Cristo. Ratzinger entra en el asunto para anotar lo que está sobradamente constatado: la insólita circunstancia de que Jesús nació antes de la era cristiana. «Evidentemente», escribe, «Dionysius Exiguus se equivocó algunos años en sus cálculos».

En este punto, hace afirmaciones que los historiadores niegan. Dice, por ejemplo, que Jesús «nació en Belén» porque sus padres habían viajado hasta allí para cumplir «con un censo ordenado por los romanos». Frente a la tesis de que para ese censo, de haber existido, no habría sido necesario un viaje de cada cual a su ciudad, el Papa replica, apelando a «diversas fuentes», que los interesados «debían presentarse allí donde poseyeran tierras». Según el Papa, José, de la casa de David, disponía de una propiedad en la comarca de Belén. El terrateniente, no hace falta decirlo, es carpintero en Nazaret y marido de María, virgen y la madre de Jesús.

No es verdad que hubiera revisión catastral alguna en ese tiempo. El Papa parece aceptarlo cuando empieza el párrafo siguiente afirmando que «siempre se podrá discutir sobre muchos detalles porque sigue siendo difícil escudriñar en la vida cotidiana de un organismo tan complejo y lejos de nosotros como el del Imperio romano».

La afirmación es temeraria. La Roma de Augusto ha sido estudiada con detalle por los mejores historiadores romanos, relativamente contemporáneos de Jesús, como Tácito (año 50 a 120), Suetonio (hacia el 120) y Plinio el Joven (61-120), y en la modernidad por todo tipo de especialistas, entre otros el gran Ernest Renan y ahora Jesús Pagola, que vivieron en Israel antes de ponerse a escribir. Está demostrado que no hubo censo ni catastro alguno en aquel tiempo, y que cuando el fundador cristiano nació, el rey Herodes llevaba muerto más o menos dos años, lo que derrota el bulo cristiano de que el monarca judío, cuando se enteró por los Reyes Magos del nacimiento de Cristo, «mandó matar a todos los niños de Belén y su comarca de dos años para abajo».

¿Por qué el Papa se aferra a la idea de que el conocido como Jesús el nazareno nació en Belén? Lo explica como teólogo, es decir, trazando «un cuadro teológico» (sic). Un supuesto (pero irreal) decreto de Augusto para registrar fiscalmente a todos sus ciudadanos habría cumplido la profecía de Miqueas, según la cual «el Pastor de Israel habría de nacer en aquella ciudad». Y había que dar cumplimiento a otra promesa: la de que «la historia del Imperio Romano y la historia de la salvación, iniciadas por Dios en Israel, se compenetran recíprocamente». Así alcanza a emparejar la grandeza de Augusto y la grandeza de Jesús, «una conexión interplanetaria», dice el Papa. Lo escribe en un espectacular palacio levantado en el corazón de aquel Imperio, hoy centro neurálgico del imperio cristiano, que lo sustituyó.

La mayoría de las biografías de Jesús han sido escritas por historiadores, pero abundan las firmadas por teólogos (en griego, personas que dicen «palabras sobre Dios»), o estudiosos de los incontables textos conocidos como Evangelios. Son decenas, pero la Iglesia romana, cuando se asentó en el poder imperial y pudo podar a placer lo que no convenía a sus intereses, incluso con violencia, los redujo a cuatro verdaderos. Como la gente seguía interpretando, llegó el tiempo en que la autoridad eclesiástica prohibió leer la Biblia, salvo la podada por Roma. Así siguen sus fieles, ahora por mala costumbre.

Benedicto XVI, que antes de ser papa ejerció de inquisidor, advierte ahora, generoso, que su vida de Jesús «no es en modo alguno un acto magisterial, sino únicamente expresión de búsqueda personal del rostro del Señor». Se le puede contradecir, asume. «No he intentado escribir una cristología». El teólogo anuncia una vida de Jesús, pero la escribe más desde la fe que desde la razón. Lo llama «toques de fe». Todo ello pese a escribir también que «no se pueden atribuir a Dios cosas absurdas o insensatas o en contraste con su creación».

Tampoco san Pablo se cayó del caballo

Escribió Renan que el teólogo tiene como principal interés el dogma. “Un teólogo liberal es un pájaro al que se le han cortado algunas plumas de las alas. Lo creéis dueño de sí mismo, hasta el momento en que trata de emprender el vuelo. Entonces veréis que no es completamente hijo del aire”. Pongan aquí el nombre de Joseph Ratzinger.

Veamos el caso de san Pablo, antiguo fabricante de tiendas en Tarso y Apóstol de los Gentiles (como gustaba llamarse). Fue el auténtico secretario de organización del primer cristianismo. Sin él, que mandó hacer la romería —¡A Roma, a Roma, el corazón del mundo!—, la Iglesia que conocemos, segunda en número de fieles tras el islam, no habría dejado de ser una secta judía y contracultural. El mito dice que Pablo se cayó del caballo, deslumbrado por el mismísimo Jesús resucitado, cuando corría a Damasco a aporrear cristianos. La verdad la cuenta él mismo. Sencillamente, se convirtió por la entereza con que vio morir al primer mártir cristiano, san Esteban.

Preguntaba el otro día Juan José Millás en la cadena SER, a propósito del último libro de Benedicto XVI, cuáles serían las mejores biografías de Jesús. Si hay una clásica es la Vida de Jesús, de Ernest Renan, de 1863. Es una referencia obligada (en España, la última edición es de 1995, de Edaf). Pese a que retrata al fundador cristiano como un ser excepcional (por encima de los Evangelios), su publicación causó escándalo descomunal por la reacción del papa Pío IX, que para entonces ya se comportaba como un psicópata. Después de Lutero y Voltaire, ningún hombre ha desencadenado cóleras más furibundas entre eclesiásticos.

Roma creyó que Renan fue el responsable del deterioro de la fe cristiana en Europa, como si la jerarquía de esa religión no hubiera tenido nada que ver en aquel derrumbe. De la obra incendiaria de Pío IX (Syllabus Errorum, Índice de libros prohibidos, Concilio Vaticano I…), no quedan ni cenizas.

Al Vaticano siempre le ha molestado que la gente de ciencias o de letras, y también los historiadores sin sotana, meta las narices en la vida de su mesías. El cristianismo romano es, en sus raíces, un culto a la personalidad de Jesús, hijo de Dios, el segundo componente de ese ser único que existe simultáneamente como tres personas distintas (la Santísima Trinidad, gran misterio).

Jesús no escribió una línea y sus evangelistas (portadores de buenas noticias) no llegaron a conocerlo. Tampoco escribió Sócrates, pero el ateniense tuvo como biógrafos a Jenofonte y a Platón. Así que lo que se sabe de Jesús cabe en unas líneas. Existió. Era de Nazaret. Fue un predicador incendiario. Suscitó el odio de los jefes judíos, que lograron que el gobernador de Judea, el romano Poncio Pilato, lo condenara a muerte. Fue crucificado a las afueras de Jerusalén. Se dijo después que había resucitado.

Esto es lo que se sabe con certeza, incluso si no existieran los Evangelios. El resto es leyenda, mito, teología. Pongamos los Reyes Magos, de los que se ocupa con simpatía Benedicto XVI en su último libro. Ni siquiera se sabe cuántos fueron. El Evangelio de Mateo dice que tres; en la Iglesia siria tuvieron una docena (reflejo de los 12 apóstoles y las 12 tribus de Israel), y en la copta contaron hasta 60. Según el escritor Jesús Bastante, en los dos primeros siglos solo fueron magos. Cuando la práctica de la magia le pareció pecaminosa a la jerarquía del cristianismo romano —¡la de brujas que mandó quemar!—, pasaron a ser reyes, los Reyes Magos. Tres. Por cierto, no hubo mago negro hasta el siglo XVI, inicio de las veleidades ecuménicas de Roma.
Martes, 11 de Septiembre de 2012

Comparando la locura con la religión


Una comparación entre quien afirma que Jesús está vivo vs. que Elvis lo está. Saque sus propias conclusiones.
Miercoles, 22 de Agosto de 2012

Ateos estadounidenses critican énfasis en la religión de los candidatos presidenciales

Por medio de un gran cartel los ateos de Estados Unidos criticaron el énfasis que se hace en la religión de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos. La valla publicitaria fue desplegada en la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, donde se el próximo mes realizará la Convención Nacional del Partido Demócrata.

El cartel critica el mormonismo, religión del candidato a presidente Mitt Romney y de su fórmula  vicepresidencial Paul Ryan, por el Partido Republicano,  así como la fe del presidente Barack Obama, que es cristiano protestante, de la Iglesia Congregacional, aunque no es fundamentalista.

Respecto al mormonismo dice: "Dios es un alíen espacial, bautizos por personas muertas, Mucho dinero, mucha discriminación" Junto al mensaje aparece un mormón vistiendo la ropa interior a la que los mormones le atribuyen propiedades mágicas, propias de su credo. Por otra parte, respecto al cristianismo dice: "Dios sádico: Salvador innecesario, Más de 30.000 versiones de la "verdad", promueve odio, lo llama "amor". Ateísmo: Simplemente razonable. Únete a ateos estadounidenses. Junto al texto una imagen de Jesús apareciendo en una tostada.

Mitt Romney es mormón, muy activo en la iglesia, que se destaca por haber dirigido exitosamente los Juegos Olímpicos de Invierno 2002, en Salt Lake City , la capital mormona. Como miembro activo de la comunidad mormona quiere prohibir el aborto y llevar a rango constitucional la definición del matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer.El personaje más reciente en la contienda electoral el Paul Ryan, candidato a la vicepresidencia por el Partido Repúblicano. Ryan es un católico de convicciones conservadoras.

“Nuestro sistema político se siente abrumado por la religión que influye mucho”, dijo David Silverman, presidente de Ateos Americanos, que patrocina los anuncios. “La religión es algo tonto y tiene componentes que son intrínsecamente excluyentes… No hay lugar para ella en el sistema político”, dijo.


Estado del ateísmo en Estados Unidos.

Según un estudio reciente el porcentaje de ateos en Estados Unidos es del 5%, y las personas que se consideran religiosas pasaron del 73 al 60% entre 2005 y 2012. Según otro estudio el porcentaje de los que respondieron a la pregunta con: “ninguno”, “agnóstico” o “ateo” pasó en 1990 de un 8,9 por ciento al 16,6 por ciento en 2008. Para poner un ejemplo más local en 1990, el 95 por ciento de los residentes de Dakota del Sur se identificaron como cristianos. En el 2008, el 78 por ciento dijo lo mismo, de acuerdo con la Encuesta de Identificación Religiosa de América (American Religious Identification), que preguntó: “¿Cuál es su religión, en su caso?”.

¿Y usted qué opina?
Domingo, 3 de Junio de 2012

La Trinidad le causa problemas a Dios

Una viñeta de Alberto Montt, de su blog Dosis diarias. Esta vez el tema es la Trinidad, ya que por estos días se celebra la Fiesta de la Santísima Trinidad en México.


Jueves, 17 de Mayo de 2012

«Analíticos» o «intuitivos»




© A. Gómez
Publicado en Expansión.com 

Creer o no en la existencia de un Dios depende de factores culturales, pero también del tipo de pensamiento que predomine en la persona: analítico o intuitivo.
El 2% de la población mundial, aproximadamente, no cree en la existencia de Dios. La cifra es aún mayor en Europa donde, según el Eurobarómetro, hasta 18% de los ciudadanos se declara no creyente. La proporción de ateos es mayor entre los que poseen estudios (el 45%) y superior entre los científicos(más del 60%).
Los investigadores William Gervais y Ara Norenzayan, de la University of British Columbia en Vancuver (Canadá), se propusieron averiguar las bases científicas de esta cuestión y para ello sometieron a una serie de pruebas psicológicas a un grupo de estudiantes canadienses. Los resultados revelaron que cuando predominaba el pensamiento analítico, los niveles de creencia disminuían mientras que aumentaban si dominaba el pensamiento intuitivo, según publica la revista Science.
Existe en psicología una teoría que apunta a que las personas podrían tener sistemas cognitivos distintos que hacen que procesen la información de formas diferentes. Así, unas ofrecen respuestas rápidas, motivadas por procesos intuitivos que requieren un mínimo esfuerzo, mientras que otras procesan la información analíticamente. Ambos procesos pueden funcionar juntos, aunque en algunas circunstancias uno se puede imponer al otro.

Estímulos del pensamiento
Gervais y Norenzayan diseñaron cinco experimentos para verificar si el pensamiento analítico puede conducir a la incredulidad religiosa. En la primera prueba, los estudiantes universitarios respondieron a una serie de cuestiones dirigidas a evaluar su pensamiento analítico y después completaron otras tres encuestas orientadas a medir su creencia religiosa.
Los resultados confirmaron la hipótesis: a mayor pensamiento analítico, menos religiosidad. Los siguientes experimentos se plantearon con la intención de determinar si la forma de pensar era la causa del ateísmo o sólo una correlación. Los investigadores comprobaron que el pensamiento analítico aumentaba con hechos tan simples como observar una foto de alguien que está pensando (como la escultura de El pensador, de Rodin); jugando al Scrabble con palabras como «piensa», «considera» o «racional», o leyendo palabras escritas en una tipología compleja. En estos casos, los participantes confesaron su escasa religiosidad.
Los autores subrayan que el pensamiento analítico es sólo un factor que impulsa a la gente hacia el ateísmo y que en esta condición tienen que influir otras cuestiones, como las culturales.
Jueves, 19 de Abril de 2012

El conflicto entre ciencia y religión


José Manuel Rodríguez Pardo explica que «el conflicto entre Religión y Ciencia es en realidad una disputa al nivel de las concepciones que sobre la ciencia mantienen distintos grupos, no sobre las verdades científicas, que serían ‘comunes a todos los pueblos’».
Lunes, 2 de Abril de 2012

¿Qué si no creo me iré al infierno?


Miercoles, 28 de Marzo de 2012

La religión verdadera


Lunes, 26 de Marzo de 2012

William Hamilton, teólogo de la muerte de Dios


William Hamilton.

Replanteó una pregunta que arranca de la filosofía epicúrea

>>Juan G. Bedoya
Publicado en El País


Entre los filósofos que han puesto el énfasis en la muerte de Dios suele citarse, sobre todo, a Nietzsche, y también a Hegel. No tuvieron una idea original. Estaba ya en la lógica de la tradición luterana, así como en la de san Agustín y san Pablo. Junto a Hegel, fue este último quien subrayó, sin embargo, que la muerte de Dios en Jesús era un aspecto insoslayable de la humanidad de Dios. Respaldó su afirmación apelando al grito de «Dios mismo ha muerto», procedente de un himno luterano, tan clásico que J. S. Bach lo armonizó y Brahms lo convirtió en tema de un preludio para órgano: O Traurigkeit, O Herzeleid (¡Oh tristeza! ¡Oh pena del corazón!). Nietzsche, sencillamente, invirtió la lógica de la tradición paulina porque consideraba que, con la peripecia de Cristo en el calvario, Dios no solo estaba en el banquillo, sino que había sido condenado y ejecutado.




Esto, entre filósofos. Para los teólogos, la cuestión es más dramática. La teología es un lenguaje sobre Dios (un logos sobre theos), así que no hay nada más raro que ver a un teólogo decir que Dios ha muerto, que nunca ha existido, o que él no lo halla. Naturalmente, si el teólogo está comprometido con el ser humano en este mundo, el problema es de fondo también para los creyentes. Se trata del debate sobre la incompatibilidad de dos atributos de Dios, de su dios: el de la bondad y el de la omnipotencia. Lo planteó el primero Epicuro, en una formulación que angustia siempre a los estudiantes de la disciplina que Leibniz bautizara como teodicea: Dios, frente al mal, o quiere eliminarlo pero no puede; o no quiere; o no puede y no quiere, o puede y también quiere. En el primer caso, Dios no sería omnipotente, en el segundo no sería bondadoso o moralmente perfecto, en el tercero no sería ni omnipotente ni bondadoso o moralmente perfecto, y en el cuarto Epicuro plantea la pregunta acerca de cuál es el origen de los males y por qué Dios no los elimina. Voltaire se preguntó lo mismo tras el terremoto que destruyó Lisboa en 1755, y desde entonces no paramos de preguntárselo a los teólogos ante tanta tragedia.
William Hamilton (Evanston, Illinois, 1924) fue uno de los teólogos con respuestas contundentes, desde el polémico movimiento de la teología de la muerte de Dios, del que fue un representante destacado (junto a Thomas Altizer, Paul van Buren y Gabriel Vahanian). Con el primero firmó un libro de éxito: Teología radical y la muerte de Dios, en 1966. Cuatro años antes había publicado en solitario La nueva esencia del cristianismo, obra también traducida tempranamente al castellano, primera de una decena de obras filosóficas o teológicas. Hamilton falleció el pasado día 13 en Portland (Oregón). Tenía 87 años.
De la difusión de este movimiento da idea un sonado artículo de portada en Time Magazine, hace más de cuatro décadas. Contó Hamilton que se había hecho la pregunta de Epicuro cuando dos amigos suyos –un episcopaliano y un católico– murieron por la explosión de una bomba, en tanto que un tercero –que era ateo– resultó ileso. Se preguntó por qué sufren los inocentes y si Dios interviene en las vidas de las personas. Respondía: «Decir que Dios ha muerto es decir que ha dejado de existir como ser trascendental y se ha vuelto inmanente al mundo. Las explicaciones no teístas han sustituido a las teístas. Es una tendencia irreversible; hay que hacerse a la idea del deceso histórico-cultural de Dios. Hay que aceptar que Dios se ha ido y considerar el mundo secular como normativo intelectualmente y bueno éticamente».
Martes, 6 de Marzo de 2012

Análisis del debate en torno a Dios en Oxford