Archivos en la categoría ‘Skeptical Inquirer’
¿Y si mañana llegan los marcianos?

Un comunicante anónimo me escribió hace poco, a través del formulario de contacto de esta web, para preguntar por el impacto que tendría en el movimiento escéptico que «mañana» se descubrieran «pruebas empíricas, reproducibles e indiscutibles de la existencia de inteligencias no humanas –extraterrestres, viajeros del tiempo, seres de otras dimensiones…– o de la trascendencia de la conciencia humana más allá de la muerte». «¿Creéis que eso podría dañar gravemente al movimiento escéptico, pues estuvieron equivocados durante toda su existencia? O, más bien, ¿seguiría todo igual, partiendo de que nuestro conocimiento de la realidad habría variado, pero poco más?», preguntaba creyendo, no sé por qué, que se dirigía a varias personas.
No facilitaba ninguna forma de contacto y planteaba una duda que puede compartir mucha gente. Sobre todo, si tiene una idea equivocada de lo que es el escepticismo científico, que no equivale a negacionismo. Esta última es la etiqueta que han utilizado siempre para desacreditarnos los autoproclamados expertos en el mundo del misterio, individuos que han llenado la realidad de fantasmas, extraterrestres, monstruos, milagros y otros prodigios. Les molesta que pongamos sus afirmaciones extraordinarias en cuarentena hasta que enseñen las pruebas oportunas y, por eso, nos presentan ante el público como tipos que niegan todo por sistema, inmunes a la evidencia y enemigos del cambio.
Comienzo del artículo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 6 de agosto de 2026.
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Spielberg y los extraterrestres
Spielberg y los extraterrestres

Nació en Cincinnati el 18 de diciembre de 1946, medio año antes de que los platillos volantes invadieran Estados Unidos, y los extraterrestres le abdujeron en la adolescencia. Steven Spielberg se crio en un país donde los periódicos informaban habitualmente de apariciones de objetos misteriosos en el cielo, los militares las investigaban y había quienes creían que eran naves de otros mundos. «Mi tesis es que los platillos volantes son reales y que son naves espaciales de otro sistema solar», dijo en 1954 el físico alemán Hermann Oberth, uno de los padres de la astronáutica y maestro de Wernher von Braun, el diseñador del cohete que llevó al ser humano a la Luna en 1969 (Oberth 1954).
Cuando Steven Spielberg tenía año y medio, el capitán Thomas Mantell, de la Guardia Aérea Nacional de Kentucky, se estrelló con su caza mientras perseguía un gigantesco «helado de cucurucho con la parte superior de color rojo». El joven piloto, de veinticinco años, fue considerado el primer mártir de la ufología, aunque en realidad el ovni que intento dar caza hasta perder el conocimiento por falta de oxígeno era un globo del programa Skyhook, un proyecto militar, secreto en 1948, cuyo objetivo era la investigación atmosférica (Ruppelt 1956, 52-56).
Comienzo del artículo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 26 de junio de 2026.
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Platillos volantes: el nacimiento del mito
Mis recuerdos del ‘Asombroso’ Randi (1)
La gran revelación no son más que palabras

«Esta es la campaña de desinformación más exitosa en la historia del Gobierno de Estados Unidos», dice Luis Elizondo en el documental The age of disclosure (La era de la revelación, en español), estrenado el 21 de noviembre en Amazon Prime Video. El exagente de inteligencia se refiere al encubrimiento del origen extraterrestre de los platillos volantes. Una conspiración que pretende sacar a la luz ese documental con testimonios de treinta y cuatro «altos cargos» de Washington que van desde el actual secretario de Estado, Marco Rubio, hasta el físico Harold Puthoff.
Comienzo del artículo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 19 de febrero de 2025.
La noche española de las cucharas rotas

«El viernes último, pocos habían oído hablar de Uri Geller. El domingo y ayer, no se hablaba en los hogares españoles más que de los asombrosos experimentos que este israelí de veintiocho años realizó, en colaboración con millares de telespectadores, ante las pantallas de televisión», decía el diario madrileño Abc el martes 9 de septiembre de 1975 (Redacción 1975). La primera actuación de Uri Geller en España, el sábado 6 de septiembre de 1975, forma parte de la historia pop del país.
Comienzo del artículo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 26 de diciembre de 2025.


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