Jueves, 19 de Febrero de 2026

La gran revelación no son más que palabras

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

«Esta es la campaña de desinformación más exitosa en la historia del Gobierno de Estados Unidos», dice Luis Elizondo en el documental The age of disclosure (La era de la revelación, en español), estrenado el 21 de noviembre en Amazon Prime Video. El exagente de inteligencia se refiere al encubrimiento del origen extraterrestre de los […]

Miercoles, 18 de Febrero de 2026

Eva Ferreira, Ricardo Hueso y Luis Alfonso Gámez, este sábado en el ‘100 enigmas y más’ de Bilbao

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

El salón de actos del Club Deportivo Bilbao (Alameda de Recalde,  28) acogerá este sábado por la mañana la jornada 100 enigmas y más, un acto de celebración del centenar de charlas del ciclo Enigmas y más organizadas por el Círculo Escéptico en la capital vizcaína. El encuentro consistirá en tres conferencias a …

Jueves, 12 de Febrero de 2026

Los vendedores de aceite de serpiente siempre estarán ahí

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

Dos de cada cinco españoles (42 %) creen que la homeopatía es una disciplina científica, según el Estudio Fundación BBVA de cultura científica en España (1), cuyos resultados se hicieron públicos el viernes. Para uno de esos españoles (20 %), la homeopatia es «muy científica»; para el otro (22 %), «bastante científica». En una escala […]

Lunes, 2 de Febrero de 2026

Extraterrestres, brujas, médiums y divulgación científica

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

¿Cuántos estáis convencidos de que el hombre pisó la Luna en 1969? Cada año hago esta pregunta a un grupo de graduados universitarios. ¿Convencidos?, ¿en 1969?, me suelen preguntar. Tras aclararles que quiero saber cuántos están convencidos de que Neil Armstrong y Buzz Aldrin se pasearon por el mar de la Tranquilidad el 21 de julio […]

Lunes, 12 de Enero de 2026

Muere a los 90 años Erich von Däniken, el autor que llenó el pasado de extraterrestres

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

El escritor suizo Erich von Däniken, para quien los extraterrestres ayudaron al ser humano a construir los grandes monumentos del pasado, murió el sábado a los 90 años en un hospital de su país por causas derivadas de su avanzada edad, según su hija Cornelia. Von Däniken saltó a la fama en 1968 con Recuerdos […]

Viernes, 26 de Diciembre de 2025

La noche española de las cucharas rotas

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

«El viernes último, pocos habían oído hablar de Uri Geller. El domingo y ayer, no se hablaba en los hogares españoles más que de los asombrosos experimentos que este israelí de veintiocho años realizó, en colaboración con millares de telespectadores, ante las pantallas de televisión», decía el diario madrileño Abc el martes 9 de septiembre […]

Martes, 16 de Diciembre de 2025

Spielberg vuelve al primer contacto con ‘El día de la revelación’

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

Cuarenta y nueve años después de Encuentros en la tercera fase (1977), Steven Spielberg volverá en 2026 al primer contacto con El día de la revelación. La música la pondrá el gran John Williams.

Nota publicada en Magonia el 16 de diciembre de…

Jueves, 11 de Diciembre de 2025

George Adamski y el quinqué que vino de Venus

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

¿De dónde sacó George Adamski su famoso platillo volante? Ya saben, el que tiene cúpula, ventanas redondas y tres semiesferas a modo de tren de aterrizaje. En el que su amigo venusiano Orthon viajaba a la Tierra a principios de los años 50. Adamski lo fotografió por primera vez el 13 de diciembre de 1952 […]

Lunes, 17 de noviembre de 2025

‘Ovni 78’: cuando los extraterrestres invadieron Italia… y España

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

Pier Domenico Colosimo (1922-1984) fue uno de los autores más populares de la primera hornada del realismo fantástico, el movimiento pseudocientífico nacido del éxito de El retorno de los brujos (1961), la obra de Louis Pauwels y Jacques Bergier. Periodista, bajo el pseudónimo de Peter Kolosimo, publicó en 1957 El planeta incógnito, donde habla de […]

Martes, 14 de Octubre de 2025

Juan José Benítez y los extraterrestres, en ‘La clave’

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

El periodista Juan José Benítez hizo un revelación extraordinaria el 8 de febrero de 1976 en el programa La clave, del segundo canal de TVE. Dijo que su periódico, La Gaceta del Norte, tenía fotos que demostraban que los ovnis eran naves extraterrestres. Las habían sacado en Canarias, el 23 de octubre de 1975, «unos […]

Lunes, 29 de Septiembre de 2025

‘Nueva Dimensión’ y ‘Planète’, la ciencia ficción española y lo paranormal

foto de Luis Alfonso Gámez autor del blog

Hay cosas que durante años he dado por ciertas sin pruebas. Una es que el formato cuadrado de Nueva Dimensión (1968-1983), la considerada mejor revista española de ciencia ficción, fue una copia del de la francesa Planète (1961-1968), que mezclaba ocultismo, pseudohistoria, ciencia ficción y divulgación científica. Es algo que asumía sin haber hablado de […]

Lunes, 25 de noviembre de 2024

Deja de ser atea tras golpe en la cabeza.

foto de Ferney Yesyd Rodríguez autor del blog Sindioses.org

 Heidi Barr, era una joven atea que se crio que un hogar judío con un padre ateo. A los 16 años la joven tuvo un desafortunado accidente al caerse de un caballo. Según cuenta, fue un caballo desbocado el que asustó al caballo en el que ella i…

Deja de ser atea tras golpe en la cabeza.

foto de Ferney Yesyd Rodríguez autor del blog Sindioses.org

 Heidi Barr, era una joven atea que se crio que un hogar judío con un padre ateo. A los 16 años la joven tuvo un desafortunado accidente al caerse de un caballo. Según cuenta, fue un caballo desbocado el que asustó al caballo en el que ella i…

Deja de ser atea tras golpe en la cabeza.

foto de Ferney Yesyd Rodríguez autor del blog Sindioses.org

 Heidi Barr, era una joven atea que se crio que un hogar judío con un padre ateo. A los 16 años la joven tuvo un desafortunado accidente al caerse de un caballo. Según cuenta, fue un caballo desbocado el que asustó al caballo en el que ella i…

Domingo, 29 de Marzo de 2026

Por qué leer a Gustavo Bueno en su centenario

foto de Fernando G. Toledo autor del blog Razon Atea
Gustavo Bueno. Fotografía: Moeh Atitar

ste 1 de septiembre de 2024 no fue una fecha cualquiera para todo aquel interesado en las corrientes filosóficas contemporáneas. Al contrario, porque un día como ese, pero de hace un siglo —es decir, el 1 de septiembre de 1924— nacía en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja, España), uno de los más importantes filósofos contemporáneos, creador de un sistema de pleno vigor y llamado a seguir expandiéndose e influyendo en las estructuras de pensamiento del presente. Hablamos no de otro que de Gustavo Bueno, el creador del llamado Materialismo Filosófico, escrito íntegramente en español.

Ahora bien, ¿por qué hablar de Filosofía, en general, y más aún, de un filósofo en particular, en un medio de comunicación? «Demasiado intelectual», dirán algunos. «Filosofía, ¿para qué?», dirán otros. «Esas cosas nunca me interesaron», dirán terceros. Y, sin embargo, no sólo habría que llamar la atención sobre quienes considerasen forasteros a esos temas dentro de un espacio de comunicación masiva como es un periódico. También habría que advertir que, contra lo que pueda asumirse acríticamente, la filosofía está tan impregnada en nuestro diario vivir, es tan usual para tratar con los demás y con los temas que nos interesan, que la preocupación debería ser no pasar por un filósofo ingenuo, antes que despreciar la Filosofía con ingenuidad. «Todos somos filósofos», decía, de hecho, el propio Gustavo Bueno. Sólo que algunos hacen mala filosofía, claro está.
Para saber por qué merece unas líneas en un diario un filósofo como Gustavo Bueno —un texto, aunque sea breve, que llame la atención sobre la importancia de asomarse a su obra— las respuestas pueden darse de muchos modos y con muchos argumentos. El primero tendría que ver con la relevancia histórica. Cierto es que tenemos poca perspectiva, pues estamos ante un hombre de nuestro tiempo, pero no es arriesgado decir que con Bueno hemos sido contemporáneos de una de las mayores mentes del pensamiento filosófico. ¿Han imaginado alguna vez el honor que pudo haber sido compartir el mismo tiempo que Sócrates, que Platón, que Aristóteles? ¿Qué tanto valoraría uno haber vivido en los tiempos de Tomás de Aquino? ¿Y qué tal haber sido compañero de Descartes, o haber sabido de aquel pulidor de lentes de Ámsterdam que fue Spinoza? ¿Cómo no nos hubiera importado ser contemporáneos y cercanos de Kant o de Hegel, de Marx, de Husserl, de Russell o de Heidegger? Pues, la contundencia de las obras de Bueno (sus Ensayos materialistas, Teoría del cierre categorial, El animal divino, El mito de la izquierda, El Ego trascendental) lo ponen a la altura de aquellos nombres fundamentales de la filosofía. La diferencia está en que, dentro del círculo temporal de «nuestra era», apenas hace un siglo que nacía Bueno, lo cual nos debe hacer sentir orgullo por haber compartido tiempo con él.

La filosofía materialista (para resumir: una filosofía que niegue la existencia de vivientes incorpóreos) ha tenido en el último siglo a dos cultores insignes nacidos en el ámbito hispano. Uno es el argentino Mario Bunge (1919-2020), representante del materialismo sistémico, quien escribió gran parte de su obra en inglés. El otro es Bueno, cuyo sistema (creemos) supera al de Bunge. Por cierto, ambos mantuvieron ricas polémicas alguna vez.
Hoy, la escuela que sigue a Bueno tiene sede en Oviedo (Asturias), pero hay seguidores en todo el mundo. De hecho, desde Mendoza, desde Lima, desde Caracas, desde DF, desde California o tantos lugares más, muchos están estudiando su sistema, incluso de manera reglada, a través de los cursos que dicta la Fundación que lleva el nombre del filósofo.
Conocida es la alegoría de la caverna trazada por Platón en La República, tantas veces tomada de manera incompleta: allí, los hombres comunes están encadenados en una oscura cueva y ven la realidad a través de sombras que se proyectan contra una pared. Pero hay algunos que escapan, conocen el mundo exterior y luego vuelven para iluminar a los otros con las noticias de la realidad. Gustavo Bueno fue de esos que iluminan: exploró la realidad material con su sistema y regresó a la caverna para sacarnos el velo. 
Leer a Bueno nos hace un poco menos idiotas. Su centenario es la mejor excusa para empezar a leerlo y pisar los primeros peldaños de esa escalera que nos lleva hacia fuera de la caverna.
Sábado, 20 de Abril de 2024

Acicates contra la vanidad

foto de Fernando G. Toledo autor del blog Razon Atea
Antonio de Pereda: Alegoría de la vanidad

Los siguientes son sendos divertimentos en forma de versos para el viejo adversario Daniel Vicente Carrillo, ante el enojo demostrado al decirle que no quiero leer libros como el que acaba de publicar y que se presenta como una obra con la que «se ha querido resucitar las doctrinas platónicas no escritas y los principios de la filosofía escolástica, a mayor gloria de Dios».
por Fernando G. Toledo
Verdades que rasgan derroches vanos

Te dirá él que es su obra
«única en nuestra era».
¡Qué curiosa maniobra!
Extraña cosa fuera
que fallara en la crítica
el mismísimo autor.
Yo agregaría «mítica»,
«de incontable valor».
Que soberbia no falte,
ya que vana es la empresa,
vale que lo resalte,
de aquel que le interesa
ignorar el presente.
Por esto no es sarcástica
la etiqueta que cuente
que exenta y escolástica
es tal filosofía.
Lo visto en adelantos
muestran esa porfía
que hace ya mucho tantos
supieron practicar.
Si cree tener dotes
de un alto visionario,
será fácil que notes
que se asoma un falsario.
Diremos de tal modo,
con misma autoridad:
según parece todo
es pura vanidad.
No esperes encontrar
un agua cristalina,
ni sustancia divina
se va allí revelar,
mas sí un embuste aciago
de pajillero afán:
pues «La piedra en el lago»
la ha lanzado Onán.
Pero ¡suerte! deseamos,
ya que le hace ilusión.
Muy atentos estamos
por si revienta Amazón.
El Onán plagiario se victimiza (soneto)
Casi al pasar lo dijo sin sonrojo:
que una obra maestra había escrito.
Que su piedra en el lago era un hito
que, además, exigía dignos ojos.
A nadie le sorprende ese manojo
de silogismos, frases y refrito,
mas sí la vanidad de Danielito.
Debe poner las barbas en remojo.
Por las dudas de víctima se viste, 
una pose que es pura propaganda,
sufriendo a los injustos dice que anda.
Sabemos, como Dios, que eso no existe.
Curiosa esta versión nueva de Onán:
copiarle a la Escolástica es el plan.
Martes, 30 de Abril de 2024

Ese señor no existe

foto de Fernando G. Toledo autor del blog Razon Atea
Bendición de los Frutos 2020. Foto: Municipalidad de General San Martín

 

Respuesta bisiesta de un ateo católico a un crítico desorientado
por Fernando G. Toledo

ace exactamente cuatro años, y como cualquier sagaz lo notará, en otro año bisiesto, tuve una de las grandes alegrías que me dio mi oficio de escritor: ponerle palabras a la Fiesta de la Bendición de los Frutos, quizá el más importante espectáculo vendimial después del acto central. 

La celebración de tal fiesta en aquel año, que nos encontró a las puertas de la peste de Covid, tuvo al menos dos particularidades que me atañían. La principal es que esa fiesta se realizó en San Martín, departamento que me vio nacer (como Belén a Jesús) y en el que aún vivo. La segunda particularidad es que el encargado de escribir el guion de una fiesta con tradición religiosa iba a ser ese año un ateo como yo. Cuestión esta de escasa importancia, ya que no hace falta ser un creyente para aplicarse a la dramaturgia de una fiesta en la cual ese guion no tiene por qué inmiscuirse en la parte litúrgica ceremonial. Además, mi ateísmo es uno que tiene características bien definidas, expresadas públicamente en infinidad de ocasiones: desde el punto de vista filosófico soy un ateo esencial total, y desde el punto de vista cultural, soy un ateo católico.

Hay un ateo en mi bendición

Bueno es destacar que el ateísmo confeso del autor de esa fiesta (o sea, el mío) a casi nadie escandalizó. Digo «casi», porque la excepción vino de parte de Ariel Robert, quien por entonces dedicó su columna «Escoliosis» a expresar con sarcasmo su velado desacuerdo por tamaño sacrilegio. Es justo decir que no negó que yo estuviese capacitado para escribir ese guion. Lo que le pareció digno de burla fue que dicho guion estuviera escrito por un ateo. Queda saber si le hubiera parecido menos ridículo que fuese un incapacitado, pero contrito creyente, el encargado. 
Si no contesté en aquella ocasión su columna fue por dos razones: primero, porque no me hizo llegar de ninguna manera su texto cuando lo publicó y yo lo descubrí muy tarde. La segunda y más importante razón es que su columna estaba lastrada por una confusión de conceptos tan importante que me pareció mejor ignorarla. 
Ese parecer hoy ha cambiado y me resulta interesante marcar esos errores, como digo, fundamentales, ya que los errores hay que subsanarlos. Y si no lo hace el errado, pues lo hace un tercero. Un error lo comete cualquiera, pero no vaya alguno a creer que, en este caso, el que calla otorga.

Primer error: el apóstata que no existe

El error primero, y creo que muy importante, es el hecho de que todo su texto me califica a mí no sólo de ateo, que lo soy, sino de «apóstata», que no. Lo cito: «El caso específico de este buen escritor es que él es un apóstata. Uno de los que reclaman que la Iglesia (Católica Apostólica Romana), destruya cualquier antecedente en el que se lo vincule con tal institución». Lo vuelvo a citar: «Me genera un interés muy especial que en esta, mi provincia, en la que no pudimos ver en salas convencionales de cine aquella genialidad de Martin Scorsese, La última tentación de Cristo, y que debimos esperar muchos años para poder ver la audaz película de Jean Luc Godard, Yo te saludo, María, ahora le otorguen a un apóstata la posibilidad de guionar la única celebración eminentemente no pagana de la temporada».
Es curioso que la indignación apenas disimulada de Ariel se apoye en algo imaginario. Quiero decir, el escritor apóstata al que él hace referencia, y que habría escrito el guion de la Bendición de los Frutos de 2020, ese señor no existe. Y es que yo en absoluto puedo ser considerado un apóstata tal como me presenta con total claridad, o sea, de esos que «reclaman a la Iglesia que destruya cualquier antecedente que lo vincule con él».
En mi caso, jamás me he plegado a esa apostasía, reduciendo la mía a la negación de la esencia y existencia de Dios (cosa que ya está expresada en mi «confesión de ateísmo»). Pero, en cambio, no he apostatado de los sacramentos del bautismo y la confirmación que recibí, ni me ha molestado casarme por Iglesia o bautizar a mis hijos como parte de una tradición. 
Sucede que, como ateo católico, soy insoluble en agua bendita, y puedo respetar y entender los ritos aunque no tenga fe; puedo valorar a la Iglesia como institución histórica; puedo admirar y aprender del aporte de los grandes teólogos católicos; puedo afirmar que el catolicismo es la religión más racional, etc. Todo eso muestra no sólo mi respeto, sino mi poca eficacia para que se caiga algún santo del altar cuando me ve entrar a un templo. 
Por si todo eso que digo fuera poco, jamás he hecho lo que dice Ariel que he hecho, es decir, aunque soy ateo, jamás he reclamado a la Iglesia que destruya cualquier vinculación mía con ella. Lo que sí he hecho ha sido, justamente, lo contrario: criticar públicamente a aquellos que hacen de la apostasía una batalla. Por ejemplo, en una publicación del 13 de agosto de 2018, decía yo en Facebook:

«Soy ateo esencial total y, aunque fui bautizado, me interesa un pepino apostatar. Eso no cambia ni a la Iglesia ni a mí. A diferencia de otros países, en la Argentina el sostenimiento a la Iglesia no sale del registro de bautizados. Así que creo que los que se desesperan por la apostasía están tan obsesionados con lo eclesiástico que por eso hasta quieren ser borrados de un libro que no ve ni Dios».

De dónde mi crítico sacó que yo era un apóstata de esos que reclama a la Iglesia «la destrucción de cualquier antecedente que nos vincule» termina siendo, entonces, un misterio más grande que el de la Santísima Trinidad.

Segundo error: ¿ateos por la gracia de Dios?

El otro error de la columna de Ariel Robert es tomar una postura de rechazo (escasamente disimulado) ante el hecho de que un ateo intervenga en «la única celebración eminentemente no pagana de la temporada», y ese error quizá lo comete por falta de conocimiento o por olvido de los notables casos que me preceden. 
Y es que la Historia muestra que han sido muchos los artistas ateos que han establecido tratos directos con la materia de fe, y no sólo para negarla. Valgan como ejemplo obras como el Réquiem y la Misa solemne, de Héctor Berlioz; las pinturas religiosas de Francisco de Goya; la Catedral de Brasilia de Oscar Niemeyer o la película El evangelio según Mateo, de Pier Paolo Pasolini. Si uno tiene en cuenta ese bagaje, que este modesto ateo católico escriba un argumento para una fiesta como la Bendición de los Frutos, termina siendo, apenas, una nota al pie en el libro de las grandes obras con simbolismo religioso que muchos ateos han producido.
 
Al fin, me cuesta un poco imaginar las columnas torcidas que hubiera escrito Ariel contra alguno de esos artistas mencionados. A lo sumo, puedo suponer que, por error, en cada caso hubiera dicho que estaba arremetiendo contra alguien que quiere «destruir su vinculación con la Iglesia», aunque ese señor, como el Dios de los cristianos, no exista. 
Jueves, 29 de Febrero de 2024

¿Qué es el ateísmo católico?

foto de Fernando G. Toledo autor del blog Razon Atea

El doctor en Economía, escritor, politólogo y “youtubero” Santiago Armesilla, quien ya ha colaborado antes con este blog, indaga sobre un término al que nos hemos referido anteriormente en Razón Atea: el ateísmo católico. Su video, donde se cita un artículo de este blog, intenta explicar filosóficamente el sintagma.
Domingo, 29 de Marzo de 2026

El arte y lo sagrado: polémicas habituales y blasfemias selectivas

foto de Fernando G. Toledo autor del blog Razon Atea

Cristina Pérez junto a la obra de su autoría que fue vandalizada.

  

El reciente escándalo en la Universidad Nacional de Cuyo por una muestra de arte devela una vieja tensión entre el arte y lo sagrado, donde aparece el concepto de blasfemia. Sólo que veces, parece haber cierta selectividad para blasfemar contra unos, pero no contra otros.



n 2004, un cardenal argentino repudiaba con estas palabras —dirigidas a sacerdotes, pero abiertas a toda la comunidad— una muestra de arte que consideraba blasfema: «Desde hace algún tiempo se vienen dando (…) algunas expresiones públicas de burla y ofensas a las personas de nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen María; así como también a diversas manifestaciones contra los valores religiosos y morales que profesamos. Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada (…) con motivo de una exposición plástica. También me apena que este evento sea realizado en un centro cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos. Frente a esta blasfemia (…) todos unidos hagamos un acto de reparación y petición de perdón (…)».

La muestra de la polémica era nada menos que de León Ferrari (1920-2013), considerado en su momento por el New York Times como uno de los artistas plásticos más provocativos del mundo. Y quien firmaba la carta de repudio era nada menos que Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, quien nueve años más tarde iba a ser ungido como papa Francisco, máxima autoridad mundial de los católicos.
Arte y religión: vieja relación

La tensión entre el arte y lo «sagrado», como está visto, ni es nueva ni es inédita en la Argentina. Por eso el escándalo suscitado en la UNCuyo por la muestra de arte a propósito del «8M» no resulta una extravagancia. En su momento, con piezas aun más sutiles y refinadas, Ferrari provocó las quejas de la Iglesia y sufrió el ataque de grupos radicalizados. Aquí se vio un eco de aquello, con obras pictóricas o escultóricas que representaban, por ejemplo, una versión femenina y con cabeza de vaca del Cristo crucificado o una vagina que transmutaba en la imagen popular de la Virgen María. Y se vio la queja de la Iglesia local por lo que consideraban una ofensa, de parte de una universidad pública que debería velar por el respeto general. Y se vio luego lo peor de todo: el ataque vandálico de los fundamentalistas, con acciones que fueron rechazadas hasta por el propio arzobispado.
Lo que prueba esta clase de hechos es algo que sorprende a quienes podrían pensar que el arte está exento de otro contenido que su propia estética (el arte por el arte). Entender que esto no es así permite, a la vez, descubrir algo más: que el afán blasfemo del arte en nuestro ámbito tiende a ser selectivo.
En nuestra cultura (en la que el catolicismo es parte basal de una estructura social, cultural, legal, etc.), las bellas artes no han sido solamente una expresión plástica, sino que han servido de exaltación, prédica y representación de contenidos religiosos, especialmente católicos. Algunas de las obras maestras de la pintura universal han tenido este fin: desde los manuscritos iluminados y Giotto a las obras finales de Dalí, pasando por El Bosco, Leonardo, Miguel Ángel, Velázquez o El Greco. Si se quiere, esa práctica llega hasta nuestros días y nuestra región, ya que, por ejemplo, la obra de un pintor como Sergio Roggerone puede encuadrarse en esta línea.
Blasfemias «selectivas»
Ahora bien, en cuanto a la blasfemia, hay que decir que este es un concepto complejo: la blasfemia puede tener un aspecto, digamos, «subjetivo» (lo que le parece blasfemo a uno puede no parecerle a otro) y otro «objetivo» (se practica con el conocimiento de que lo que se produce subvierte un sentido conocido y sabe de su repercusión).
Lo que se observa aquí es una blasfemia selectiva: se practica con la iconografía de una religión particular, pero se evita con sugestivo cuidado hacerlo con otras. Así, una muestra catalogada como «feminista» apunta su blasfemia, subjetiva u objetiva, más usualmente contra el catolicismo, pero no contra el judaísmo o el Islam. ¿Qué sucedería si se utilizara el arte con afán blasfemo —algunos con eufemismo lo llamarán «crítico»— contra la simbología o el credo judíos? ¿No se lo calificaría de antisemita? O, para ir más allá: ¿por qué no se blasfema artísticamente contra algunas leyes de la sharía, que prohíben a las mujeres mostrarse si su cuerpo no está tapado por el burka?
En este último sentido, es llamativa la selectividad, dado que los países en los que las democracias han florecido (y en los que la idea de libertad de expresión más se ha difundido) son mayormente aquellos en los que ha predominado el cristianismo. Y esto puede o debería verlo un ateo —como quien firma—, un agnóstico, un deísta o un creyente. Todo el mundo, en suma. Si la blasfemia, o la «crítica», se emprende con selectividad contra el cristianismo, tal vez (sólo tal vez) ello sea producto de una miopía ideológica traducida en arte.
El papel de la universidad
Por último, hay que preguntarse por el papel jugado aquí por la institución que avaló la muestra. En 2018, y con el fin de asegurar la «laicidad» de la institución, la UNCuyo decidió retirar todos los símbolos religiosos (algunos, en sí mismos, también obras de arte) de sus edificios. A pesar de ello, ahora propició una muestra plagada de imágenes religiosas, aunque fueran blasfemas.
Algunos querrán exorcizar o eximir a estas imágenes de la muestra «8M – Manifiestos visuales» de todo contenido religioso con el «agua bendita» del arte y la libertad de expresión. Sin embargo, ¿acaso esas obras artísticas exhibidas tendrían el mismo valor si no hicieran uso de la simbología religiosa? Si la respuesta no es afirmativa, ¿por qué entonces se exhiben en un lugar donde la simbología religiosa fue excluida?
También aquí, al parecer, hay selectividad, y unas simbologías son más simbólicas que otras.