Viernes, 13 de Junio de 2008
El origen de la ética y de la moral es, en primer lugar, instintivo. Los humanos tenemos un cierto grado de empatÃÂa a través del cual nos colocamos en la situación del otro y podemos entender el dolor o la felicidad que experimentan los demás. Gracias a ese instinto y a la propia necesidad de […]
El origen de la ética y de la moral es, en primer lugar, instintivo. Los humanos tenemos un cierto grado de empatÃÂa a través del cual nos colocamos en la situación del otro y podemos entender el dolor o la felicidad que experimentan los demás. Gracias a ese instinto y a la propia necesidad de organización, los humanos creamos leyes que protegen al individuo y a la propia sociedad.
Junto a ese instinto se halla otro -el amor- que se confunde demasiadas veces con la empatÃÂa citada, al meterlo en el mismo saco de los sentimientos que están compuestos de afecto hacia los demás. Pero, ese sentimiento tan maravilloso, sólo es aplicable a aquella situación especÃÂfica que obliga al ser humano a enamorarse -a través de unos mecanismos fÃÂsico-quÃÂmicos- de otro humano con la finalidad de procrear. El amor es pura quÃÂmica y no tiene más trascendencia que la que quieran darle los poetas y las religiones y, aunque ha sido extrapolado convirtiéndolo en un ideal utópico -el amor universal-, no deja de ser un simple instinto que, juntamente con el instinto materno-paternal y el sexo, constituye la artimaña a través de la cual nos manipula la naturaleza para sus “fines”.
Jueves, 12 de Junio de 2008
Miercoles, 11 de Junio de 2008
En un desesperado intento por asegurar buen tiempo durante un aburrido festival marino, las autoridades de un pueblo escocés cuyo nombre no vale la pena recordar prohibieron a sus habitantes silbar durante el plazo de un mes.Los organizadores del fest…