¿Y si mañana llegan los marcianos?

Un comunicante anónimo me escribió hace poco, a través del formulario de contacto de esta web, para preguntar por el impacto que tendrÃa en el movimiento escéptico que «mañana» se descubrieran «pruebas empÃricas, reproducibles e indiscutibles de la existencia de inteligencias no humanas –extraterrestres, viajeros del tiempo, seres de otras dimensiones…– o de la trascendencia de la conciencia humana más allá de la muerte». «¿Creéis que eso podrÃa dañar gravemente al movimiento escéptico, pues estuvieron equivocados durante toda su existencia? O, más bien, ¿seguirÃa todo igual, partiendo de que nuestro conocimiento de la realidad habrÃa variado, pero poco más?», preguntaba creyendo, no sé por qué, que se dirigÃa a varias personas.
No facilitaba ninguna forma de contacto y planteaba una duda que puede compartir mucha gente. Sobre todo, si tiene una idea equivocada de lo que es el escepticismo cientÃfico, que no equivale a negacionismo. Esta última es la etiqueta que han utilizado siempre para desacreditarnos los autoproclamados expertos en el mundo del misterio, individuos que han llenado la realidad de fantasmas, extraterrestres, monstruos, milagros y otros prodigios. Les molesta que pongamos sus afirmaciones extraordinarias en cuarentena hasta que enseñen las pruebas oportunas y, por eso, nos presentan ante el público como tipos que niegan todo por sistema, inmunes a la evidencia y enemigos del cambio.
Comienzo del artÃculo publicado en «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), el 6 de agosto de 2026.
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