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Martes, 16 de Diciembre de 2025

Spielberg vuelve al primer contacto con ‘El día de la revelación’

Cuarenta y nueve años después de Encuentros en la tercera fase (1977), Steven Spielberg volverá en 2026 al primer contacto con El día de la revelación. La música la pondrá el gran John Williams.

Nota publicada en Magonia el 16 de diciembre de 2025.

Jueves, 11 de Diciembre de 2025

George Adamski y el quinqué que vino de Venus

George Adamski con su telescopio, en Laguna Beach (California) en 1938. Foto: Colección fotográfica de 'Los Angeles Times'. Biblioteca de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
George Adamski con su telescopio, en Laguna Beach (California) en 1938. Foto: Colección fotográfica de ‘Los Angeles Times’. Biblioteca de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

¿De dónde sacó George Adamski su famoso platillo volante? Ya saben, el que tiene cúpula, ventanas redondas y tres semiesferas a modo de tren de aterrizaje. En el que su amigo venusiano Orthon viajaba a la Tierra a principios de los años 50. Adamski lo fotografió por primera vez el 13 de diciembre de 1952 desde monte Palomar, en San Diego, donde trabajaba en una hamburguesería. Eso cuenta en sus libros Flying saucers have landed (1953) e Inside the space ships (1955). Pero, seamos sinceros, excepto sus adeptos y los ufólogos más crédulos, ¿quién se tragó alguna vez el cuento de que seres de otros mundos habían elegido como su embajador en la Tierra a un tipo que se ganaba la vida cocinando hamburguesas?

George Adamski fue el primer contactado. Aseguraba que se había encontrado con el piloto de un platillo volante en el desierto de California el 20 de noviembre de 1952, cinco años después del avistamiento de Kenneth Arnold que marcó el inicio de la era de los ovnis. El visitante se llamaba Orthon y venía de Venus. Era un tipo alto y bien parecido. «La belleza del hombre superaba todo lo que yo había visto. Y su rostro era tan agradable que me liberaba de todo pensamiento sobre mí mismo», dice Adamski en Flying saucers have landed.1 Mediante gestos, una lengua ininteligible y telepatía, el extraterrestre le avisó de que nuestros vecinos estaban preocupados por el uso que hacíamos de las armas nucleares. Le dijo que las explosiones atómicas no solo ponían en peligro la supervivencia de la Humanidad, sino que también alteraban el equilibrio entre los planetas del universo. 

La nave de Orthon

Aquel día, Orthon no dejó a su amigo terrestre sacar fotos ni de él ni del pequeño platillo en el que había bajado a la superficie desde una gran nave estacionada en órbita. Pasaron varias semanas hasta que Adamski consiguió la primera imagen de un platillo similar con su telescopio de 15 centímetros. Cuando en febrero de 1953 el Oceanside Daily Blade-Tribune publicó la foto dentro de una serie de reportajes sobre los encuentros del contactado, la dirección del diario californiano incluyó una advertencia que decía: «Ni este periódico ni el autor pueden responder de la autenticidad de los fenómenos relacionados en esta serie de artículos con las experiencias del profesor Adamski en Palomar Gardens. Cualquier pregunta debe dirigirse al profesor George Adamski, Star Route, Valley Center, California». Y el pie de foto indicaba: «Algunos espectadores dicen que la imagen es simplemente una lámpara eléctrica, mientras que otros dicen que se parece más a [un plato de] jamón y huevos boca abajo».2

El platillo volante venusiano de George Adamski. Foto: 'Flying saucers have landed'.
El platillo volante venusiano de George Adamski. Foto: ‘Flying saucers have landed’.

El platillo salió poco después dibujado en la portada de Flying saucers have landed, el libro que el contactado escribió a medias con el teósofo y aristócrata angloirlandés Desmond Leslie. Adamski sostiene en esa obra que las tres esferas de la base son el tren de aterrizaje. A modo de confirmación de la realidad de los avistamientos de Adamski, además de sus fotos, el libro incluye una imagen de un platillo similar sacada por Jerrold E. Baker, uno de sus seguidores. Cuando el 13 de febrero de 1954 un niño inglés de 13 años, Stephen Darbishire, fotografió en Coniston un platillo con la misma apariencia, Leslie lo presentó en medio mundo como la prueba definitiva de la veracidad de las historias del contactado. «Tenía una parte superior en forma de cúpula con troneras y tres pequeños abultamientos en su parte inferior, en la que aparecía también un punto oscuro central, de forma semejante a un cono», le contó el chico. «El muchacho no solamente decía la verdad, sino que había visto el mismo artefacto fotografiado por Adamski [en 1952] u otro de idéntico modelo», concluyó Leslie después de haber hablado con Stephen, a quien acompañaba su primo Adrian Myers, de 8 años, cuando fotografió el objeto.3

Durante décadas, se especuló con la naturaleza real del platillo adamskiano. En 1956, un portavoz militar aseguró que análisis hechos en la Base de la Fuerza Aérea de Wright-Patterson, sede del Proyecto Libro Azul, habían determinado que era «un humidificador de tabaco con tres pelotas de pimpón pegadas en la base y una tetina de biberón, arriba». En su libro Flying saucers: here and now! (1967), el periodista Frank Edwards sostiene que se trata de la tapa de una aspiradora.4 La mayor parte de las sospechas apuntaban a que el platillo era parte de algún electrodoméstico, pero la cuestión no se resolvió hasta 2012, cuando el escéptico Joel Carpenter (1959-2014) lo identificó como la tapa de un quinqué popular en la década de 1930.5

Una broma infantil 

Robert O’Byrne cuenta en su libro Desmond Leslie (1921-2001). The biography of an Irish gentleman (2010) que en sus últimos años de vida el aristócrata y ufólogo -fue uno de los fundadores de la revista Flying Saucer Review– recibió una carta de Stephen Darbishire, el niño que había fotografiado el platillo en Coniston en 1956. «Querido Stephen. Me encanta saber de ti otra vez; sabes que es extraordinario que todavía haya gente sacando fotos de los viejos platillos volantes… ¿Dónde encuentran esas pantallas de lámparas de los años 30? Creía que habían dejado de fabricarse», dice O’Byrne que le respondió Leslie.6

Tras leer la biografía de Leslie, contacté con Darbishire. No solo me confirmó la realidad de ese intercambio epistolar, sino que además reconoció que su pretendido avistamiento «fue una broma» que escapó de su control.7 Según él, cuando quiso echarse atrás, sus intentos por contar la verdad fueron ignorados por los adultos. A su juicio, como apunta la última carta que recibió de Leslie, el aristócrata sabía ya en 1956 que tanto su platillo como el de Adamski eran tapas de quinqués, como descubrió Joel Carpenter en 2012.

¡Ah!, en 1954, un año después de la publicación de Flying saucers have landed, Jerrold Baker negó haber fotografiado una nave venusiana, como sostiene Adamski en ese libro. «No hice la supuesta fotografía que se me acredita», dijo en una declaración jurada en la que indicó que la instantánea la había sacado el contactado.

Quinqué de los años 30 con cuya tapa creó George Adamski su famoso platillo volante.
Quinqué de los años 30 con cuya tapa creó George Adamski su famoso platillo volante.
  1. Leslie, Desmond; y Adamski, George [1953]: Flying saucers have landed. Werner Laurie. Londres, 1954. Página 185. Versión española: Aterrizaje de platillos voladores. Indo-Hispana. Traducción de Ismael Diego Pérez. Ciudad de México, 1955. Página 222. ??
  2. Baronel, Lon [1953]: «‘Space man’ displays concern over Earth’s scientific discoveries». Oceanside Daily Blade-Tribune (Oceanside). 6 de febrero. ??
  3. Leslie, Desmond [1954]: «Un muchacho inglés de 13 años afirma que ha fotografiado un platillo volante». El Correo Español – El Pueblo Vasco (Bilbao). 23 de mayo. ??
  4.  Edwards, Frank [1967]: Flying saucers: here and now! Bantam Book. Nueva York 1968. Página 81. Versión española: Platillos volantes…, aquí y ahora. Plaza & Janés (Col. «Otros mundos»). Traducción de Adolfo Martín. Barcelona, 1975. Página 139 ??
  5. Carpenter, Joel [2012]: «Preliminary notes on the Adamski scout ship photos». 2 de abril. 12 páginas. ??
  6. O’Byrne, Robert [2010]: Desmond Leslie (1921-2001). The biography of an Irish gentleman. The Lilliput Press. Dublín. Página 80. ??
  7. Comunicación personal de Stephen Darbishire con el autor. 22 de marzo de 2021. ??

Reportaje publicado en Magonia el 11 de diciembre de 2025.

Lunes, 17 de noviembre de 2025

‘Ovni 78’: cuando los extraterrestres invadieron Italia… y España

Pier Domenico Colosimo (1922-1984) fue uno de los autores más populares de la primera hornada del realismo fantástico, el movimiento pseudocientífico nacido del éxito de El retorno de los brujos (1961), la obra de Louis Pauwels y Jacques Bergier. Periodista, bajo el pseudónimo de Peter Kolosimo, publicó en 1957 El planeta incógnito, donde habla de monstruos de todo tipo y de continentes perdidos. Siete años más tarde, en Tierra sin tiempo (1964), siguió abiertamente los pasos de Pauwels y Bergier con una nave alienígena estallando sobre Sodoma y Gomorra, investigaciones parapsicológicas en la Unión Soviética, el transporte de las piedras de la Gran Pirámide mediante levitación y visitas extraterrestres en el pasado. Luego vinieron Sombras en las estrellas (1966), No es terrestre (1968), Ciudadanos de las tinieblas (1971), Astronaves en la Prehistoria (1972)…

Casi cuatro décadas después de su muerte, el grupo de escritores italianos Wu Ming ha resucitado a Kolosimo como protagonista de Ovni 78 (2022). En la convulsa Italia de la segunda mitad de la década de 1970, con el secuestro y asesinato de Aldo Moro como telón de fondo, asistimos a la investigación de la desaparición de una pareja de adolescentes en una montaña mágica, a una oleada de avistamientos de platillos volantes, al día a día de una comuna jipi, a las pesquisas del periodista Martin Zanka –alter ego de Kolosimo, presionado por su editor para que escriba su próximo libro detrás de los extraterrestres– y a las andanzas de un grupo de jóvenes ufólogos a los que estudia una antropóloga. 

'Ovni 78', de Wu Ming.
‘Ovni 78’, de Wu Ming.

Wu Ming compone con estos mimbres una recomendable novela con incontables guiños ufológicos: el estreno de Encuentros en la tercera fase (1977), la veneración a Josef Allen Hynek –rebautizado como Allen J. Rynek–, las alertas ovni, los congresos, la ufología como una actividad masculina, la pretensión de algunos aficionados de cultivar su pasión con seriedad, los fanzines, las visitas extraterrestres como camuflaje de otras actividades humanas… Los que fueron jóvenes ufólogos en la España de la época seguramente se sentirán en la Italia de Ovni 78 como en su casa. Por lo menos, así me he sentido yo respecto a las aventuras de los miembros del Grupo de Investigadores, Ufólogos y Clipeólogos Asociados de Turín (GIUCAT), nombre rimbombante muy propio de aquellos tiempos tan ingenuos, y el ambiente que rodea su día a día en una Italia tan convulsa como la España recién salida de la noche del franquismo.

Wu Ming [2022]: Ovni 78 [Ufo 78]. Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona. Anagrama (Colección «Panorama de narrativas», núm. 1.153). Barcelona 2025. 490 páginas.

Reseña publicada en Magonia el 17 de noviembre de 2025.

Martes, 14 de Octubre de 2025

Juan José Benítez y los extraterrestres, en ‘La clave’

José Luis Babín, sobre un fotograma de 'Ultimátum a la Tierra'.
José Luis Babín, sobre un fotograma de ‘Ultimátum a la Tierra’.

El periodista Juan José Benítez hizo un revelación extraordinaria el 8 de febrero de 1976 en el programa La clave, del segundo canal de TVE. Dijo que su periódico, La Gaceta del Norte, tenía fotos que demostraban que los ovnis eran naves extraterrestres. Las habían sacado en Canarias, el 23 de octubre de 1975, «unos científicos» que habían concertado un encuentro con los tripulantes de esas «astronaves». Los testigos, añadió, eran de «toda confianza»: un astrónomo, ingenieros informáticos y electrónicos, fotógrafos, médicos… Él había visto las fotos. «Están en poder de mi periódico, en los archivos, y pueden disponer de ellas si mi periódico lo autoriza, por supuesto, en cualquier momento», invitó a los participantes en el programa.

Dirigida y presentada por José Luis Balbín, La clave se dedicaba cada semana a un tema de actualidad sobre el que se emitía una película y después había un coloquio. Aquella noche, el tema era «Los extraterrestres»; la película, Ultimátum a la Tierra (1951), de Robert Wise; y los invitados, John L. Acuff, Juan José Benítez, José María Casas-Huguet, Antonio Ribera, Fernando Sesma y Erich von Däniken. Tres ufólogos (Acuff, Casas-Huguets y Ribera), un periodista que escribía reportajes sobre platillos volantes (Benítez), un contactado (Sesma) y un autor de éxito que defendía que toda gran obra de una cultura antigua no europea se había hecho con ayuda extraterrestre (Von Däniken). 

No había ningún escéptico en el plató porque, por aquel entonces, nadie abogaba en España por el análisis crítico de las afirmaciones de lo paranormal.  Los más próximos a una postura racional eran Acuff y Casas-Huguet, pero ambos eran ufólogos creyentes: el primero dirigía el Comité Nacional de Investigaciones sobre Fenómenos Aéreos (NICAP) estadounidense y el segundo presidía el Centro de Estudios Interplanetarios (CEI) español.

La primera vez que Benítez sacó a colación las fotos canarias, la conversación derivó por otros derroteros. Pero, en cuanto tuvo oportunidad, el reportero insistió en que los citados «científicos» habían fotografiado en Canarias «con un material muy costoso, muy variado», cómo «del mar apareció algo» en respuesta una cita concertada con los visitantes, no especificó mediante qué sistema. Cuando Ribera le indicó que en aquel momento estaban hablando de si existían fotos de extraterrestres, Benítez dijo: «Yo tengo constancia de que en mi periódico hay tres fotografías concretas que pueden ser consultadas».

«Si tiene fotografías de seres extraterrestres que sean irrefutables, que no se puedan negar, que sean buenas fotografías, usted tiene el mejor reportaje desde que Jesucristo vino a la Tierra», comentó Acuff. Y preguntó: «¿Por qué no se ha publicado [esa historia] en todo el mundo? ¿Por qué está su periódico sentado encima del reportaje más importante de la historia?». Benítez dijo entonces que las fotos eran «muy recientes» y que habían sido analizadas en Madrid con resultados «altamente positivos», pero que su periódico era «muy serio» y se pronunciaría «definitivamente» cuando tuviera «las máximas garantías». «Lo que yo estoy diciendo -precisó- es que tenemos tres fotografías que consideramos que pudieran ser de seres extraterrestres, en pleno proceso de investigación. La procedencia es para nosotros de absoluta seguridad». De las fotos de marras, nunca más se supo. 

La carrera ufológica de Benítez ha sido una sucesión de afirmaciones asombrosas, seguidas, en cuanto se le han pedido pruebas, de recogidas de velas no menos asombrosas. Lleva diciendo tiene pruebas de que los ovnis son naves extraterrestres desde que en 1975 vio algo raro en el cielo de Perú durante una excursión nocturna con un grupo de iluminados que decía estar en contacto con extraterrestres de Ganimedes, Marte, Calisto, Europa y otros mundos. Contactados como los que disfrazaba de científicos en el coloquio de La clave. Cincuenta años han pasado y Benítez sigue sin enseñar las pruebas. Si alguien cree que en su próximo libro, Están aquí (2025), va a hacer alguna revelación con un mínimo fundamento, su ingenuidad merece premio.

Nota publicada en Magonia el 15 de octubre de 2025.

Lunes, 29 de Septiembre de 2025

‘Nueva Dimensión’ y ‘Planète’, la ciencia ficción española y lo paranormal

Portadas de la revista 'Planète', de algunas de sus versiones internacionales y de 'Nueva Dimensión'. Colección Luis Alfonso Gámez.
Portadas de la revista ‘Planète’, de algunas de sus versiones internacionales y de ‘Nueva Dimensión’. Colección Luis Alfonso Gámez.

Hay cosas que durante años he dado por ciertas sin pruebas. Una es que el formato cuadrado de Nueva Dimensión (1968-1983), la considerada mejor revista española de ciencia ficción, fue una copia del de la francesa Planète (1961-1968), que mezclaba ocultismo, pseudohistoria, ciencia ficción y divulgación científica. Es algo que asumía sin haber hablado de ello nunca con nadie; solo por el peculiar formato de ambas publicaciones. Ahora sé que fue así, gracias a Mariano Villarreal y su Historia de la ciencia ficción española. Vol. 1. La era de los pioneros (1939-1969).

Planète nació a rebufo de El retorno de los brujos (1961), la obra de Louis Pauwels y Jacques Bergier que impulsó el llamado realismo fantástico, una realidad alternativa con visitas extraterrestres, civilizaciones desaparecidas y poderes paranormales. Dirigida por Pauwels, era una revista bimestral que llegó a vender en Francia más de 100.000 ejemplares y publicó cuentos de Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Ray Bradbury, Jorge Luis Borges y H. P. Lovecraft, entre otros. Fue tal su éxito que contó con ediciones en España –Horizonte (1968-1971), dirigida por el ufólogo Antonio Ribera– y Argentina. Además, se publicó una colección de libros de realismo fantástico, divulgación y ciencia ficción con el mismo formato.

A finales de la década de 1960, Sebastián Martínez, Domingo Santos y Luis Vigil eran tres aficionados a la ciencia ficción que querían poner en marcha una revista comercial. Para ello, cuenta Villarreal en su libro, constituyeron Ediciones Dronte con un capital social de 300.000 pesetas. Explica el experto vasco:

Acto seguido, se pusieron en contacto con José Manuel Vergara, responsable de editorial Pomaire y gran aficionado a la ciencia ficción, además de editor especializado en libros de temática OVNI. Le consultaron si estaría dispuesto a distribuir una revista de de estas características y aceptó con la condición de que el formato fuese similar al de la francesa Planète, consagrada al realismo fantástico y cuya edición en español gozaba de un enorme éxito en Sudamérica, un mercado en el que esperaban vender parte de la tirada. Así nació Nueva Dimensión. (Villarreal 2025, 172).

Pomaire fue el sello español que publicó clásicos de la ufología como Los misteriosos platillos volantes (1958), de Aimée Michel; Los humanoides (1966), coordinado por Charles Bowen; El gran enigma de los platillos volantes (1966), de Antonio Ribera; y Fenómenos insólitos del espacio (1966), de Jacques y Janine Vallée. Martínez, Santos y Vigil también tuvieron que aceptar del editor la sugerencia de que «las páginas de la sección informativa tuviesen otro color», como pasaba en Planète.

Josep Maria Armengou

En aquella época, toda revista debía tener como director a un profesional del periodismo que se hiciera responsable de los contenidos ante las autoridades franquistas. Para Nueva Dimensión, Martínez, Vigil y Santos «encontraron un periodista dispuesto a firmar como director responsable a un precio razonable y sin meterse demasiado en la confección de los números» (Villarreal 2025, 173). El elegido fue Josep Maria Armengou, que en 1969 asumió también la dirección de la revista Algo, de la que había sido redactor desde 1963.

Armengou fue director de Nueva Dimensión y de Algo hasta diciembre de 1971, cuando le despidieron de la segunda por el giro que había dado a esa cabecera de divulgación científica. Un año después, lo explicaba así: 

'Historia de la ciencia ficción española. Vol. 1. La era de los pioneros (1939-1969)', de Mariano Villarreal.
‘Historia de la ciencia ficción española. Vol. 1. La era de los pioneros (1939-1969)’, de Mariano Villarreal.

Mi entrada como director en funciones de Algo implicó el cambio de mentalidad de programación de la revista, y fue cuando di cabida primero a la sección de ufología, luego a la de parapsicología, posteriormente al hermetismo, sin olvidar el contacto con el lector a través de secciones como «Colabora el lector», «Cartas al director», etcétera. (Armengou 1972).

Según él, convirtió Algo en una revista «única en España» y triplicó su tirada, pero «a alto nivel empresarial» su enfoque disgustaba y, por eso, fue despedido, con todo su equipo. Meses después, lanzó Karma.7 (1972-2001), una revista centrada en lo que había desagradado a sus anteriores jefes. «Karma.7 no tiene ninguna relación con Algo. Ni como editorial, ni como dirección, ni como publicidad. Es más, en el campo profesional, en el periodístico, combatiremos a Algo hasta el límite de nuestras fuerzas», prometió en el número 1. Será la revista esotérica de referencia hasta el nacimiento de Mundo Desconocido (1976-1982) y aguantará en los quioscos hasta 2001.

Desde junio de 1972 –cuando se publica un número cero de Karma.7–, Armengou compatibiliza las direcciones de la revista esotérica y de Nueva Dimensión, aunque todo indica, como apunta Villarreal, que en la segunda se limita a poner el nombre. Respalda esta idea que no menciona a Nueva Dimensión ni en la presentación de Karma.7 a sus lectores ni en su libro Extrañas historias de un periodista (1974), donde solo hay una referencia a la revista de ciencia ficción en la contraportada y de pasada. Armengou siguió al frente de las dos publicaciones hasta enero de 1977, cuando fue relevado en ambas.

Los platillos volantes y Charles Fort

La de Nueva Dimensión y su primer director no es ni la primera ni la única conexión de la ciencia ficción española con lo paranormal. Ya en los años 50, el género -en especial, los bolsilibros- sufre la invasión de los platillos volantes con títulos como Los platillos voladores (1950), de J. M. Díez Gómez; Platillos volantes (1951), de Peter Debry (Pedro Víctor Debrigode Dugi); y El secreto de los platillos volantes (1953), de Juan Antonio de la Iglesia. Autores como Antonio Ribera y Juan García Atienza acabaran siendo más conocidos por sus devaneos con lo oculto que como pioneros de la ciencia ficción: al primero se le considera el padre de la ufología española, y el segundo es un referente de la historia mágica nacional.

Libros españoles de ciencia ficción y sobre el fenómeno de los platillos volantes de la década de 1950. Colección Luis Alfonso Gámez
Libros españoles de ciencia ficción y sobre el fenómeno de los platillos volantes de la década de 1950. Colección Luis Alfonso Gámez

Domingo Santos, a quien se considera «el padre de la moderna ciencia ficción española» (Villarreal 2025, 378), ya tenía relación con Planète de tiempos de Anticipación (1966-1967), un primer intento fallido de revista comercial de ciencia ficción que codirigió con Vigil y contó con una sección dedicada a lo paranormal. Anticipación, indica Villarreal, incluyó «un importante espacio» al realismo fantástico y publicó tres largos artículos sobre el fenómeno ovni «cuya autoría no fue acreditada, pero que se da por supuesto que fue obra del tándem Santos-Vigil» (Villarreal 2025, 152).

Además, Santos fue el traductor de la primera versión española de El libro de los condenados (1919) de Charles Fort, que publicó Rumeu en 1969 dentro de la colección «Esoterismo», que dirigía él mismo. «Charles Fort ha sido un precursor al hablar por primera vez, cuando aún nadie pensaba en ellos, de una serie de temas malditos que hoy ocupan las primeras páginas de muchas revistas y periódicos: platillos volantes, civilizaciones desaparecidas, visitantes extraterrestres», escribió Santos en el prólogo, un texto en el que reivindica la vigencia de la obra que estableció el canon paranormal (Santos 1969, 15).

Cien años después de la publicación de El libro de los condenados, su influencia en la cultura popular es incuestionable. Sin Fort, el primer ufólogo, no hubieran existido ni El retorno de los brujos –Pauwels y Bergier le tenían por uno de sus «más queridos maestros» (Bergier y Pauwels 1960, 151)-, ni revistas como Fate, ni series como Expediente X (1993-2018), ni programas de televisión como el Más allá de Fernando Jiménez el Oso, ni todos los productos culturales y del mundo del espectáculo que han seguido esa línea.

Referencias

Armengou, Josep Maria [1972]: «Ninguna relación con ‘Algo’». Karma.7 (Barcelona), núm. 1 (noviembre), pág. 5.

Bergier, Jacques; y Pauwels, Louis [1960]: El retorno de los brujos [Le matin des magiciens]. Traducción de J. Ferrer Aleu. Plaza & Jaés (Colección «Otros Mundos»). Barcelona 1972. 282 páginas.

Santos, Domingo [1969]: «Introducción». En Fort, Charles [1919]: El libro de los condenados [The book of the damned]. Traducción de Domingo Santos. Romeu, Editor (Colección «Esoterismo»). Barcelona 1969. 399 páginas.

Villarreal, Mariano [2025]: Historia de la ciencia ficción española. Vol. 1. La era de los pioneros (1939-1969). Dolmen Books. Palma de Mallorca. 416 páginas.

Nota publicada en Magonia el 29 de septiembre de 2025.