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Domingo, 4 de Septiembre de 2011

El Efecto Mariposa por fin investigado por la CIA

Dios nunca fue especialmente habilidoso



Viñeta de Perscheid.


Sábado, 3 de Septiembre de 2011

En un planeta cuadrado

¿Cómo sería estar en un planeta cuadrado?

Sorprendentemente, esta simple pregunta evoca una de las más fascinantes visiones de ciencia ficción que he leído últimamente.
Un planeta cuadrado (debería decir cúbico, lo sé) es una imposibilidad astronómica. Por definición, un planeta ha de ser tal que la gravedad ha obligado la forma redonda. Tenemos que imaginar que, por ejemplo, una civilización adelantadísima ha conseguido pulir un planeta hasta hacerlo cuadrado. Para que ello sea posible, el planeta no puede tener sino un manto y núcleo pequeños y ser casi todo corteza. De otra forma, al empezar a pulirlo saldría todo el magma del interior, arruinando el trabajo. Con un poco de suerte, el planeta se mantendrá así unos cuantos millones de años.
Si estamos en el centro de una de las caras y comenzamos un largo viaje a uno de los vértices observaremos lo siguiente. Primero de todo, el horizonte es bastísimo. En la Tierra uno puede abarcar unos cinco kilómetros. En cubilandia uno podrá, si nada le limita la vista, ver las cuatro aristas que le rodean a miles de kilómetros de distancia. Lo segundo que observamos es que, a medida que avanzamos hacia el vértice de nuestra elección es como si subiéramos una montaña cada vez más empinada. El vértice deja de estar en el horizonte para parecerse al pico de la montaña más alta jamás vista. Si el Everest tiene casi nueve kilómetros de altura, aquí estaríamos hablando de una montaña de miles de kilómetros. El centro de la cara y el vértice opuesto, siguen estando detrás, pero ahora, además, están debajo, muy debajo de nosotros.
¿Qué ha ocurrido?
Debemos recordar que la fuerza de gravedad nos atrae hacia el centro del planeta. La dirección hacia el centro es perpendicular a la cara solamente en el centro. A medida que nos acercamos al vértice, la línea que nos une con el centro del planeta está inclinada con respecto a la cara sobre la que caminamos, y cada vez lo está más. Nuestra posición vertical (la natural, la medida respecto a la gravedad) nos coloca inclinados respecto a lo que ahora es la madre de todas las cuestas.

¿Y si el planeta tuviera océanos y atmósfera? Pasaría que el agua se concentraría en el centro de las caras, formando una cúpula sobre ellas, como en la figura de arriba, pero con una cúpula mucho más pequeña, apenas sobresaliendo por el centro de la cara. Uno puede pulir el planeta para hacerlo cúbico, pero el agua se concentrará esféricamente para obedecer la ley de la gravedad. La atmósfera sería una fina capa de pocos kilómetros por encima de esta cubierta de agua. A la orilla del océano de una de las caras veríamos el mar como lo vemos en la Tierra, pues en la orilla estaríamos perpendiculares a la superficie del mar en ese lugar, mientras que la parte seca sería ya un terreno ascendente. El océano nos impediría ver la arista y los vértices del otro lado.
Quiere decir también esto que, a medida que nos alejáramos en nuestro viaje al vértice, subiendo siempre, enseguida dejaríamos atrás la atmósfera. Se hace imperativo llevar un traje de astronauta. Podría haber vida en el planeta, quién sabe, pero estaría recluida al centro de cada una de las caras. Serían seis mundos sin contacto entre ellos. El viaje de una cara a otra se antoja una hazaña casi tan difícil como el viaje a la luna.
Cuando lleguemos finalmente al vértice será como estar en la cima de una pirámide de base triangular y pesaremos la mitad de lo que pesábamos al comienzo del viaje sin haber adelgazado un gramo. Desde allí podremos ver los tres mundos en los centros de cada una de las tres caras adyacentes. Cuidado, un resbalón y perderíamos el equilibrio para caer rodando hasta uno de ellos. Es lo que habrán hecho todas las piedras, rocas y arena que hemos soltado de la montaña. Es lo que hará la montaña-vértice durante millones de años hasta que hayan rodado todas las piedras y el planeta sea redondo, como manda la ley de la gravedad.

Aprueban en Colima la interrupción del embarazo en caso de violación

Viernes 2 de septiembre del 2011. COLIMA, COLIMA.


El Congreso local aprobó hoy una serie de reformas a diversas disposiciones legales, con el objetivo de reglamentar y garantizar la interrupción legal del embarazo en los casos de violación o inseminación no autorizada.

Aunque esas causales estaban consideradas desde la década de los ochenta en el Código Penal del estado, no existían mecanismos claros para hacer posible que las víctimas llevaran a la práctica ese derecho.
Presentada por el diputado Olaf Presa Mendoza, del Partido del Trabajo (PT), la iniciativa fue aprobada, además, con los votos de los legisladores del PRI y de Nueva Alianza, en tanto que los miembros de la bancada del PAN se abstuvieron.
De acuerdo con Olaf Presa, dichas reformas permitirán eliminar las barreras existentes en la ley para que accedan de manera oportuna, consciente e informada a la interrupción del embarazo las mujeres que han sufrido un atentado contra su libertad sexual y reproductiva, ya que se regula el procedimiento que deben seguir las mujeres que lo soliciten, las autoridades encargadas de administrar e impartir justicia, así como las autoridades y personal encargado de prestar servicios de salud.
A partir de las modificaciones al Código Penal, al Código de Procedimientos Penales y a la Ley de Salud, el Ministerio Público queda facultado para otorgar la autorización del aborto en un término de 48 horas después de la presentación de la solicitud, mientras que la Secretaría de Salud (SS) tendrá un plazo de hasta cinco días para practicarlo.
Además, la SS queda obligada a contar con personal no objetor de conciencia para la práctica de interrupción de embarazos permitidos por la ley, que ésta se haga de manera gratuita, en condiciones de higiene y por personal capacitado.
El diputado Olaf Presa manifestó que a pesar de que es un derecho para las mujeres interrumpir su embarazo cuando su libertad sexual o reproductiva ha sido vulnerada, no existía un procedimiento regulado que les permitiera ejercer ese derecho y tampoco existían procedimientos que les permitieran recibir información y atención de calidad por parte de los funcionarios públicos que intervienen en el proceso, cuestión que retrasaba la práctica de la interrupción a grado tal que la hacía inefectiva.
El Código Penal de Colima considera lícito el aborto cuando se practique dentro de los tres primeros meses de embarazo, consecuencia de violación o de alguna técnica de reproducción asistida indebida; cuando se practique porque el producto presenta alteraciones genéticas que den por resultado un ser con trastornos físicos o mentales graves, y cuando, de no provocarse el aborto con el consentimiento de la mujer embarazada, ésta corra peligro de muerte o afectación grave a su salud a juicio del médico que la asista.
Sin embargo, en 2009 el Congreso local modificó la Constitución del estado, con los votos de las fracciones del PRI y del PAN, para elevar a rango constitucional el derecho a la vida “desde la concepción”, con lo que atajó la posibilidad de que se despenalice el aborto para todos los casos.

FUENTE:
http://www.proceso.com.mx/?p=280206


Un cura pidió cerrar los seminarios para eliminar la pedofilia en la Iglesia

Viernes 2 de septiembre del 2011

La polémica iniciativa intenta prohibir los colegios sacerdotales para menores de 21 años.

Para luchar contra los abusos sexuales contra los chicos por parte de los curas pedófilos, hay que comenzar por cerrar los seminarios menores de la Iglesia “porque el problema comienza allí”. La propuesta shock –que ha causado una profunda impresión y desatado grandes polémicas en Italia–, fue lanzada ayer por el padre Antonio Mazzi, de 81 años, uno de los sacerdotes más famosos de Italia.

Don Mazzi, como lo llaman todos, es popularísimo en la television como fundador de la comunidad Exodus, una organización que se ocupa de la recuperación de los jóvenes con problemas de droga.
De talante progresista, o sea a contramano de la línea conservadora y tradicionalista que domina actualmente en el Vaticano , el sacerdote eligió además un escenario que multiplica aún más las polémicas para lanzar su denuncia: una fiesta del Partido Democrático en Pesaro. El PD es el principal partido de la oposición de centroizquierda.

“Las respuestas de la Iglesia en mérito a los casos de pedofilia que han emergido en los últimos tiempos, no me han convencido”, dijo don Mazzi desde el palco durante un debate convocado bajo el título “La vida: instrucciones para el uso”.
“La preparación de los jóvenes no hay que hacerla en los seminarios menores. La fórmula del criadero en el gallinero no está al paso con los tiempos. Quien quiere ser cura debe estudiar en su casa, haciendo de tanto en tanto verificaciones y controles con su director espiritual”, agregó el sacerdote y encendió la polémica.
Después las declaraciones de Don Mazzi fueron replicadas ampliamente por todos los medios de comunicaciones italianos.
“Cuando termina la adolescencia, el seminario menor es un lugar que castra, no es un lugar natural. Hay que buscar un lugar más relacionado con la realidad para quien quiere convertirse en sacerdote, para que hasta los 19 o los 20 años pueda también vivir el aspecto afectivo y sexual de la vida”.
El fundador de la comunidad Exodus lanzó más leña al fuego de las discusiones que ya conmueven a la Iglesia Católica por los casos de pedofilia, al insistir en que “es necesario hacer otro Concilio Vaticano para poner arriba de la mesa los grandes problemas de la Iglesia: la situación de los sacerdotes, del matrimonio de los curas, del diálogo con las otras religiones,” enumeró en una lista polémica.
Pero el popular cura no desconoce la realidad católica. “Este Papa no llamará nunca a un nuevo Concilio, pero yo espero que los grandes temas puedan ser debatidos porque son los de este siglo XXI”, afirmó.
Los seminarios para menores son las estructuras de la Iglesia católica que hospedan a los adolescentes que manifiestan una vocación religiosa. La formación final, que dura entre seis y diez años, se realiza en los seminarios mayores y esta etapa es la que concluye con la ordenación sacerdotal.
“Creo que los jóvenes deben estar en un ambiente más normal, como la propia familia. En cambio, el ambiente de los seminarios menores resulta artificial, cerrado, es el ámbito propicio para que se desvíe a una personalidad que se está desarrollando.” El padre Roberto Zammerini, rector del Pontificio Seminario Romano Menor, el más importante de la Iglesia Católica porque está bajo la directa autoridad del Papa, respondió ayer a Don Mazzi.
“Las condiciones de los seminarios menores se han adaptado a los tiempos â€“salió a explicar el religioso–. No estamos en los años 40. Los muchachos, de entre 14 y 18 años, no viven en un ambiente cerrado, como encarcelados”.
En Alemania y Austria hay grupos católicos cercanos a los progresistas de “Nosotros Somos la Iglesia”, que hace años que se preguntan si son útiles los seminarios menores.

FUENTE:
http://www.clarin.com/mundo/cerrar-seminarios-eliminar-pedofilia-Iglesia_0_547145366.html


Fe o esquizofrenia

Jueves, 1 de Septiembre de 2011

Sacerdotes austríacos desafían a la Iglesia Católica

Jueves 1 de septiembre del 2011

Los sacerdotes austríacos disidentes que desafían a la Iglesia Católica pidiendo que se permitan matrimonios en el clero, ordenar sacerdotisas y otras reformas cuentan con un amplio apoyo público, según una nueva encuesta en una disputa que podría dar lugar a destituciones.

Tres cuartas partes de los encuestados en el país tradicionalmente católico apoyaron el “Llamado a la Desobediencia” de los sacerdotes, un manifiesto que el cardenal de Viena, Christoph Schoenborn, compara con un equipo de fútbol que se niega a jugar cumpliendo las reglas.

El desafío, apoyado abiertamente por 329 sacerdotes, amenaza con una división en la iglesia austríaca semanas antes de la visita de Benedicto XVI a Alemania. El Papa, de 84 años, creció en pueblos de Baviera cerca de la frontera con Austria.
En lugar de simplemente apelar para solicitar reformas, los disidentes declararon que romperán las reglas de la iglesia al dar la comunión a protestantes y a católicos divorciados vueltos a casar o permitir que los laicos prediquen y dirijan parroquias sin sacerdote.
Schoenborn ha insinuado que podrían ser sancionados si no desisten en las próximas semanas. “Esto no puede seguir así”, dijo al diario Der Standard de Viena. “Si alguien ha decidido seguir el camino de la disidencia, eso tiene consecuencias”.
El líder disidente, reverendo Helmut Schueller, que como vicario general de Viena fue segundo de Schoenborn desde 1995 a 1999, ha dicho que no tiene intención de ceder.
Dice que muchos sacerdotes ya están rompiendo las reglas en silencio de todos modos, a menudo con el conocimiento de sus obispos, y su campaña intenta forzar a la jerarquía a acordar un cambio. Cerca del 8 por ciento de los sacerdotes austríacos han apoyado su movimiento.
Los católicos austríacos reformistas han desafiado repetidas veces las políticas conservadoras de Benedicto XVI y su fallecido predecesor Juan pablo II en las últimas décadas, creando movimientos de base y defendiendo cambios que el Vaticano se niega a realizar.
(Editado en español por Javier Leira)

FUENTE:
http://noticias.terra.com.pe/internacional/sacerdotes-austriacos-desafian-a-la-iglesia-catolica,4df716e7ee022310VgnVCM10000098f154d0RCRD.html


Bodas homosexuales y abortos corresponden al Congreso: Fundación Equidad y Progreso

Jueves 1 de septiembre del 2011

■ La Iglesia no es ningún sindicato como para contar con el voto de los clérigos
â–  Clero debe tomar en cuenta que si promocionan el voto, pueden ser juzgados por la PGR


En entrevista, el representante de la Fundación Equipo Equidad y Progreso A.C., José Luis Aguilera Rico, manifestó que se respeta la postura de la Iglesia, en la que han señalado la promoción para conocer la percepción de la ciudadanía acerca del aborto y de las bodas entre personas del mismo sexo, pero afirmó que a quien corresponde decidir sobre las iniciativas o leyes en este tema es al Legislativo.
“Respetamos la religión católica y su manifestación en contra del aborto, pero aquí cabe el dicho ‘zapatero a tus zapatos’”, reiterando que se debe de dar la oportunidad a los legisladores sobre las decisiones en beneficio de la sociedad, ya que hasta estos momentos el poder de decisión se encuentra en los congresos locales, donde no se debe de descartar la posibilidad de que sea en este lugar donde opinen las autoridades eclesiásticas y se genere una retroalimentación entre autoridades.
Al cuestionarle sobre el apoyo en el voto para quienes sigan las propuestas de la Iglesia, indicó que “ni a los fieles ni a los clérigos se les puede etiquetar en la forma en la que tienen que votar, ya que no es ningún sindicato como la CTM, no es una organización como la CNC o la CNOP”, arguyendo que en estas instituciones se manifestaba que ellos votaban en cascada y fueron los primeros que votaron en contra del PRI en el 2000, señalando que es una realidad que la Iglesia sí cuenta con su alfil de la balanza, pero con base en las encuestas y acerca de la inducción en el voto la gente ya no hace caso, estando técnicamente comprobado, lo cual es avalado por las muchas elecciones que se han perdido y el caso más claro es el de Querétaro.
Una situación que es evidente es la forma en la que se están practicando los abortos, que es una forma riesgosa, tanto para las familias, pero principalmente para las mujeres, “la realidad en el riesgo que se encuentran las mujeres, es lo que más lamentamos hoy en día”, de modo que no se descarta la responsabilidad de las autoridades estatales y municipales la situación que se vive, haciendo las respectivas revisiones en las clínicas y hospitales, pero que se refleje de manera real en estadísticas, las cuales pueden ser crudas pero deben de conocerse.
Evidentemente las autoridades eclesiásticas, en muchas ocasiones, incurren en delitos electorales, pero deben de tomar en cuenta que en muchos de los casos lo han pagado muchos padres en varios estados de la República, “no hemos arrancado el proceso electoral, pero en el momento en que se arranque y que se pronuncie alguien dentro de la Iglesia, estaremos actuando en consecuencia y pues lamentablemente es una situación que se da”, reiterando que así como se puede denunciar a un funcionario público, se puede denunciar hasta el reparto de despensas a través de organizaciones de la Iglesia, pero deben considerar que es un delito que está calificado y penado por la PGR.

FUENTE:
http://www.lja.mx/noticias/sociedad-y-justicia/5951–bodas-homosexuales-y-abortos-corresponden-al-congreso-fundacion-equidad-y-progreso


Cae Iglesia Católica en fomento al odio y la discriminación contra los matrimonios gay

Miércoles 31 de agosto del 2011. México.

Colectivo SerGay A.C. denuncia incongruencia del Obispo
Julián Elizalde Peña, presidente del Colectivo Ser Gay A.C., aludió en entrevista con La Jornada Aguascalientes, que el Obispo José María de la Torre Martín peca de incongruente respecto a sus declaraciones sobre el apoyo a Movimiento Civilidad en la recolección de firmas para una iniciativa constitucional en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, con la intención de acumular al menos 10% del padrón electoral y subir la petición hacía el Congreso de la Unión.
El activista en pro de los derechos de aquellos que ejercen preferencias sexuales diferentes, denunció que dicha actitud del jerarca católico sólo da lugar al odio y el tratamiento diferenciado de los seres humanos, como si la comunidad Lésbico-Gay no tuviera oportunidad a contar con los mismos derechos –como el matrimonio que el resto de la sociedad. Asimismo mencionó que De la Torre Martín, dada su formación profesional, edad e importante cargo, debería ser un poco más sabio en sus juicios y no segregar a la comunidad al apoyar una firma que coarta un derecho para cierto grupo de la población.
Pidió también coherencia desde la misma Iglesia, poniendo de ejemplo al ya fallecido sacerdote fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, quien realizó conocidas fechorías rompiendo el juramento de castidad realizado hacia el Catolicismo así como varios delitos tales como la pederastia y el abuso sexual, mismo que algunas veces fue homosexual. Con tales ejemplos, se pregunta Elizalde Peña, ¿con qué cara la Iglesia Católica apoya dichas iniciativas?
“Debería tener sabiduría y uno de los valores de ésta, es pedir que en la ciudadanía se respeten unos a otros, él tiene derecho a dar su opinión como persona pero como obispo es lamentable que la Iglesia Católica tenga este tipo de personas en su congregación que estén fomentando el desprecio y desigualdad así como el desprecio y una sociedad que lejos de estar unida, esté en pleito”, declaró el líder del Colectivo SerGay.
Elizalde Peña también expresó que la Iglesia Católica cae en lo retrograda al apoyar instituciones como Latino Courage, que buscan “curar la homosexualidad” por medio de cursos con costo de miles de pesos y con duración de un fin de semana. La mecánica, dijo, es que los padres católicos con hijos homosexuales acuden a dichos centros para que instructores les hagan ver el error en el que están y repriman su sexualidad hacía una heterosexualidad, bajo el supuesto de que ser gay o lesbiana es vivir en el pecado. En Aguascalientes, afirmó, una sucursal de Latino Courage está ubicada al sur de la Ciudad y no son pocos los padres de familia que remiten a sus hijos a dicho centro.

FUENTE:
http://www.lja.mx/noticias/sociedad-y-justicia/5922–cae-iglesia-catolica-en-fomento-al-odio-y-la-discriminacion-contra-los-matrimonios-gay


El triángulo de las Bermudas, donde las cosas no son lo que parecen

No sé por qué pero me ha venido a la mente el famoso triangulo de las Bermudas y sus desapariciones. De hacer caso a los vendedores de misterio, uno no sabe muy bien si está ante un triangulo formado por unas islas o ante un agujero negro, porque cualquier cosa que lo atraviese o sobrevuele desaparece sin remedio. Claro que como de costumbre los vendedores de misterios, mienten, tergiversan o simplemente inventan, y en el triangulo más famoso del planeta no pasa nada raro. 

En su libro Fraudes Paranormales el mago James Randi analiza las supuestas desapariciones que se han producido en el dichoso triangulo. Si la memoria no me falla lo más llamativo del análisis de Randi es un mapa donde situó todos los casos de barcos y aviones que se dice que desaparecieron en el triangulo de las Bermudas. Me he puesto a buscar por la red a ver si encontraba dicho mapa y ha habido suerte, aquí lo tenéis. En él se ven las desapariciones hasta 1994. A simple vista podéis apreciar que la inmensa mayoría de las “desapariciones” no sucedieron en el triangulo, incluso algunas sucedieron a más de 1000km de distancia. En fin, que está claro que a alguno le interesa más vender revistas de misterio y libros que lo que dice la realidad.

Ismael Pérez Fernández.

El triángulo de las Bermudas, donde las cosas no son lo que parecen

No sé por qué pero me ha venido a la mente el famoso triangulo de las Bermudas y sus desapariciones. De hacer caso a los vendedores de misterio, uno no sabe muy bien si está ante un triangulo formado por unas islas o ante un agujero negro, porque cualquier cosa que lo atraviese o sobrevuele desaparece sin remedio. Claro que como de costumbre los vendedores de misterios, mienten, tergiversan o simplemente inventan, y en el triangulo más famoso del planeta no pasa nada raro. 

En su libro Fraudes Paranormales el mago James Randi analiza las supuestas desapariciones que se han producido en el dichoso triangulo. Si la memoria no me falla lo más llamativo del análisis de Randi es un mapa donde situó todos los casos de barcos y aviones que se dice que desaparecieron en el triangulo de las Bermudas. Me he puesto a buscar por la red a ver si encontraba dicho mapa y ha habido suerte, aquí lo tenéis. En él se ven las desapariciones hasta 1994. A simple vista podéis apreciar que la inmensa mayoría de las “desapariciones” no sucedieron en el triangulo, incluso algunas sucedieron a más de 1000km de distancia. En fin, que está claro que a alguno le interesa más vender revistas de misterio y libros que lo que dice la realidad.

Ismael Pérez Fernández.

Respuestas al papa

Frente a la escasa y a menudo inexacta divulgación en prensa de los avances del conocimiento, sorprende como cualquier declaración de Benedicto XVI, del Dalai Lama o similares, por poco que aporte, tiene el titular asegurado.

El Pontifex Máximus ha traído ocho discursos y dos homilías a su reciente visita a Madrid, durante la llamada “Jornada Mundial de la Juventud”. Entre lugares comunes y vacuidad, los chicos de la prensa han destacado algunos titulares que vamos a examinar (los textos íntegros están disponibles en la página web del Vaticano):

El Papa pide respeto a la identidad cristiana en su primer discurso (El País 11-08-11)

¿El circo católico que se ha montado en Madrid no es muestra de respeto suficiente? El titular se refiere a las palabras que pronunció en Barajas al bajar del avión, en particular al párrafo:

«En este contexto, es urgente ayudar a los jóvenes discípulos de Jesús a permanecer firmes en la fe y a asumir la bella aventura de anunciarla y testimoniarla abiertamente con su propia vida. Un testimonio valiente y lleno de amor al hombre hermano, decidido y prudente a la vez, sin ocultar su propia identidad cristiana, en un clima de respetuosa convivencia con otras legítimas opciones y exigiendo al mismo tiempo el debido respeto a las propias.»

Marca una de las líneas principales del discurso de la ICAR; su victimismo. No cabe duda de que no debe ser fácil ser cristiano cuando la humanidad ha encontrado respuestas más adecuadas y reales a las necesidades antaño cubiertas por la religión. Asume aquí el Papa que los jóvenes cristianos podrían sentir cierta “vergüenza” de declararse como tales («no os avergoncéis del Señor») y con toda la razón. En la misma línea, cualquier disminución de los abusivos privilegios de la ICAR se tilda de “persecución”. La alusión a un «clima de respetuosa convivencia con otras legítimas opciones» hace referencia a la libertad de conciencia, un derecho en el que se apoyan, paradójicamente, para mantener esos privilegios y que se se incluyó en la legislación de muchos países pese a la feroz oposición de la ICAR. Un derecho que nació, precisamente, para proteger a los ciudadanos de los abusos y persecuciones por parte de los cristianos.

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Si se fijan ustedes bien, arriba a la izquierda en pequeñito se ve a un valiente joven católico que no se deja intimidar por los jabalíes del laicismo foto tomada de Atea y sublevada

Se vuelve a este tema durante el viaje:

El Papa anima a los seminaristas a no dejarse intimidar por los ‘laicos’ (Libertad Digital 20-08-11)

Las palabras exactas fueron, en realidad, «no os dejéis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios» en la homilía dirigida a los seminaristas. La ironía de este victimismo se subraya por la circunstancia de que, unos días antes, la policía había cargado contra una manifestación laica, pacífica y autorizada, frente a la mirada de los católicos que se habían presentado en el lugar quizá soñando con un frustrado martirio.

El Papa arremete contra los ateos ‘que se creen dioses’ (El Mundo 18-08-11)

Este sorprendente titular se basa en el discurso dirigido a los jóvenes en Cibeles:

«Sí, hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento»

La idea se sustenta en dos falacias: la arrogancia de los ateos y la divinidad como fuente del código moral.

El ateísmo acepta los descubrimientos científicos que muestran como el humano no es más que otro animal, que la vida no es más que un proceso material, que la Tierra no es más que una mota de polvo en un extremo de una galaxia cualquiera. Es difícil acusarlo de arrogancia frente a los creyentes que piensan tener una relación personal con un ser todopoderoso que creó todo el universo especialmente para ellos. Cada descubrimiento científico aumenta la conciencia de nuestra ignorancia, frente a la revelación, consumada de manera plena y definitiva en Jesucristo.

Descenso

El descenso de los modernistas, 1922 por E. J. Pace en Christians Cartoons. Tomado de Wikipedia

Asumir un origen sobrenatural de la moralidad significa ignorar los descubrimientos de varias décadas en evolución, etología, biología y demás campos que han mostrado como el altruismo, lejos de ser un elemento trascendente y exclusivo de la humanidad, aparece en todos los animales como comportamiento adaptativo y su origen es perfectamente material e inmanente. Obvia también el hecho evidente de que muchos ateos tienen vidas tan moralmente buenas como muchos cristianos, a menudo, mejores, ya que la fe sirve frecuentemente como excusa para los actos más atroces. Como observó el físico Steven Weinberg «La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin ella, encontrarás buena gente haciendo cosas buenas y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la gente buena haga cosas malvadas, necesitas la religión».

El Papa advierte de los “abusos” que puede ocasionar la ciencia “sin límite” (La Vanguardia 19-08-11)

Este titular hace referencia al discurso dirigido a los profesores de universidad jóvenes. El argumento se sustenta en el tópico cinematográfico del científico loco; hay que señalar que no refleja debidamente el contenido del discurso. Veamos un fragmento:

«A veces se piensa que la misión de un profesor universitario sea hoy exclusivamente la de formar profesionales competentes y eficaces que satisfagan la demanda laboral en cada preciso momento. También se dice que lo único que se debe privilegiar en la presente coyuntura es la mera capacitación técnica. Ciertamente, cunde en la actualidad esa visión utilitarista de la educación, también la universitaria, difundida especialmente desde ámbitos extrauniversitarios. Sin embargo, vosotros que habéis vivido como yo la Universidad, y que la vivís ahora como docentes, sentís sin duda el anhelo de algo más elevado que corresponda a todas las dimensiones que constituyen al hombre.»

Hasta aquí, no podemos estar más de acuerdo ¿Va el Papa a defender la investigación fundamental? ¿la física teórica? No. Bueno, al fin y al cabo ¿qué hay más elevado y más humano que la curiosidad científica y la investigación? Recordemos la idea de Carl Sagan de la humanidad como la forma en que el Universo toma conciencia de sí mismo; teniéndola en cuenta, es el saber científico lo específicamente humano y el crecimiento de éste una mejora moral. Pero Ratzinger no se refería a nada de esto. El párrafo continúa:

«Sabemos que cuando la sola utilidad y el pragmatismo inmediato se erigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas: desde los abusos de una ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mero cálculo de poder. En cambio, la genuina idea de Universidad es precisamente lo que nos preserva de esa visión reduccionista y sesgada de lo humano.»



Un ejemplo típico de a qué puede llegar un científico que da la espalda a Dios. El Dr. Nobel Price (en España Profesor Lumbrera) entrevistado para Barrio Sésamo (imangen de Muppet Wiki)

Que el pragmatismo está tras el totalitarismo es llanamente mentira: tras todo totalitarismo hay grandes y supuestamente elevados ideales, una fe, por la que es lícito sacrificarlo todo, incluso la libertad: Dios, patria, raza, revolución, etc.

En cuanto a los abusos de una ciencia sin límites, la frase que veíamos en el titular, debe referirse, con malicioso equívoco, a los abusos de la técnica, ya que el saber no debe limitarse. Es más, cuando más sepamos, con mejor criterio podremos poner límites convenientes a la técnica.

El texto propone pues un falso antagonismo entre una universidad únicamente técnica y pragmática , frente a otra más humana. El elemento humanizador que propone, como era de esperar, es el catolicismo.

Partiendo de esto podemos considerar el texto como una radicalización del falaz argumento de los magisterios no superpuestos, que podríamos llamar de magisterios complementarios: la universidad necesita de la religión para que su enseñanza sea integral.

En relación con esta idea, recordemos, en primer lugar, el famoso párrafo de Dawkins en su artículo”The Emptiness of Theology” (Free Inquiry, primavera 1998)

«Si todos los logros de los científicos fueran eliminados mañana, no habría más médicos, sólo médicos brujos, ni transportes más rápidos que los caballos, ni computadoras, ni libros impresos, ni agricultura más avanzada que la de subsistencia. Si todos los logros de los teólogos fueran eliminados mañana, ¿notaría alguien la diferencia? ¡Incluso los malos logros de los científicos, las bombas y los barcos balleneros guiados por sonar, funcionan! Los logros de los teólogos no hacen nada, no afectan a nada, ni significan nada ¿Qué nos hace pensar que la ‘teología’ es realmente un tema?»

Pero Dawkins se equivoca: los avances teológicos sí tienen incidencia el nuestras vidas, por ello, en segundo lugar, recordemos dos ejemplos, entre muchos, de “logros” de la aplicación práctica de la religión:

·Problemas como plagas y catástrofes climáticas se atribuían a las brujas. Entre el s. XIII y el XVII se calcula que unas 500.000 personas fueron ejecutadas en Europa acusadas de crímenes perfectamente imaginarios, como volar por los aires y copular con el Diablo.

·Se consideró que la epidemia de peste negra del siglo XIV se debía al pecado; el papa Bonifacio VIII concedió indulgencia plenaria a todo aquel que peregrinara a Roma. El movimiento de población que produjo esta iniciativa aumentó gravemente la difusión de la enfermedad.

La ciencia ha dado mejores explicaciones que la teología a estos fenómenos y mejores paliativos o soluciones. La teología se equivocaba entonces porque sus razonamientos eran falaces, se basaban en supuestos errados o ambas cosas, agravado todo por la carencia de un método de autocorrección eficiente.

Actualmente la Iglesia Católica sigue interviniendo en cuestiones científicas como la prevención del sida o la investigación con células tronco. Con el mismo tipo de razonamientos que usaba entonces y similares supuestos errados no es sorprendente que sus conclusiones sigan estando completamente equivocadas. No hay magisterio alguno que puedan reclamar.

Benedicto XVI avisa de que solo se puede seguir a Jesús en la Iglesia (El País 22-08-11)

El titular se refiere al tema central de la homilía de la misa oficiada en el Aeródromo de Cuatro Vientos. En los siglos gloriosos del dominio católico de Europa esto hubiera sido una obviedad casi blasfema; todo el mundo sabía que fuera de la ICAR solo cabe esperar la condenación eterna. En la actualidad, en cambio, es uno de los temas fundamentales del pensamiento de Ratzinger; aunque una lectura superficial del texto podría resumirse en la frase «Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos, y que tu fe sirva igualmente de apoyo para la de otros» el actual obispo de Roma ha dedicado mucha reflexión al asunto. Como Precepto de la Congregación para la Doctrina de la Fe escribió su declaración «Dominus Iesus», como papa, en sus primeras intervenciones alertó contra el «relativismo», al que considera el mayor pecado de nuestro tiempo.

Cura saludando

Un ejemplo clásico de totalitarismo consecuencia del olvido de Dios y del magisterio de la Iglesia

El «relativismo» razingiano se refiere a ese “en todas las religiones hay enseñanzas positivas”, “el catolicismo es una expresión más del anhelo de trascendencia del ser humano” o, peor todavía, “yo soy católico a mi manera”. Cualquiera de esos puntos de vista, y otros similares, ponen en cuestión los privilegios y la existencia misma de la ICAR. Por ello, en «Dominus Iesus», el entonces gran inquisidor insiste en lo imprescindible de su iglesia para la salvación, en este párrafo, por ejemplo:

«[…]serían contrarias a la fe cristiana y católica aquellas propuestas de solución que contemplen una acción salvífica de Dios fuera de la única mediación de Cristo»

o este otro:

«Ciertamente, las diferentes tradiciones religiosas contienen y ofrecen elementos de religiosidad que proceden de Dios y que forman parte de « todo lo que el Espíritu obra en los hombres y en la historia de los pueblos, así como en las culturas y religiones ». De hecho algunas oraciones y ritos pueden asumir un papel de preparación evangélica, en cuanto son ocasiones o pedagogías en las cuales los corazones de los hombres son estimulados a abrirse a la acción de Dios. A ellas, sin embargo no se les puede atribuir un origen divino ni una eficacia salvífica ex opere operato, que es propia de los sacramentos cristianos. Por otro lado, no se puede ignorar que otros ritos no cristianos, en cuanto dependen de supersticiones o de otros errores (cf. 1 Co 10,20-21), constituyen más bien un obstáculo para la salvación.»

Sin embargo, no osa el teólogo bábaro a enviar al Infierno a la mayor parte de la humanidad sin más, no por corrección política, sino por que eso pondría en entredicho la universalidad de la salvación en Cristo. Dios otorga la gracia salvífica a los no cristianos «por caminos que Él sabe» dice, citando al Concilio Vaticano II. En un intento de suavizar la flagrante contradicción aduce que la situación de los no católicos no puede ni compararse con la «excelsa condición» de los que sí lo son.

El Papa pide a España que progrese “sin renunciar a su alma católica” (Diario de Navarra 22-08-11)

Este titular toma una frase de la despedida del Papa en el aeropuerto de Barajas. Dos ideas lo sustentan: la de España como esencialmente católica y el, parece que plenamente asumido, antagonismo entre progreso y catolicismo romano.

La primera formaba parte esencial del ideario de la España de Franco. Hemos de referirnos al contexto político en el que se ha desarrollado el evento. Muchos lo han leído como una derrota de Zapatero y sus intentos de avanzar en la laicidad del estado. También se ha visto como una preparación al previsible triunfo de PP en las próximas elecciones, en particular, en los sectores más abiertamente nostálgicos de esa época de «extraordinaria placidez». No puede ser inocente tal colofón.

Releamos la frase en la que se basa el titular:

«España es una gran Nación que, en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica.»

Constatamos que, efectivamente, subyace la asunción de que existe un antagonismo entre progreso y catolicismo. Está idea quizá esté sugerida por que la ICAR se ha opuesto, y se opone, a todo progreso social, científico o técnico; inútil abundar en ejemplos. Benedicto nos permite progresar, siempre que ese progreso no contradiga las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia. Lamentablemente, todo progreso las contradice.

Sobre «Neurociencia» y Psicología

Se pretende explicar a qué se debe el continuo incremento de neurocientíficos en el tratamiento de cuestiones psicológicas y delimitar la Psicología frente a las «Neurociencias»

© Aitor Álvarez Fernández

Publicado en El Catoblepas



1. Planteamiento de la cuestión

En los últimos tiempos la presencia e influencia de neurólogos, biólogos, psiquiatras y profesionales de diferentes gremios (todos los cuales se presentan bajo el rótulo genérico de «neurocientíficos») en los debates acerca de las cuestiones psicológicas ha experimentado un considerable aumento.

Bajo el pretexto de estudiar «científicamente» la conducta humana todos estos profesionales tratan de aportar sus conocimientos especializados, en nombre de la tan pretendida «interdisciplinariedad», en pro de un mayor avance de «la» ciencia. Sin embargo, esta pretensión, en último término, se encuentra sustentada por una falta de delimitación gnoseológica del campo de la Psicología que da pie a que en sus discusiones y planteamientos prácticamente «todo el mundo tenga algo importante que decir y, principalmente, que aportar». Ahora bien, ¿acaso un físico, un matemático o un economista no pueden estudiar «científicamente» la conducta humana? De ser así, ¿por qué en los textos, facultades y discusiones sobre Psicología su presencia es prácticamente inexistente?

2. La concepción de la Filosofía de los neurocientíficos

En líneas generales, los neurocientíficos, amparados por el fundamentalismo científico tan en auge en nuestros días, consideran que el desarrollo de las ciencias contemporáneas ha puesto fin a la especulación filosófica que, a diferencia de ellas, no permitía conocer nada con seguridad, lo cual ya lleva implícita, necesariamente, una posición filosófica. La Filosofía es un saber sustantivo que se ocupa de una serie de cuestiones de índole «especulativa» que se alejarían de nuestra realidad más inmediata (dominada por la ciencia) y, por tanto, de escasa importancia para nuestros problemas cotidianos.

En todo caso, cabría agradecer a la Filosofía el planteamiento de ciertos problemas que han abierto la vía para fructíferas investigaciones científicas. Los tradicionales problemas filosóficos (mente/cuerpo, naturaleza del Alma, &c.) encontrarán, por fin, una solución definitiva desde el campo de «la ciencia»{1}. La filosofía, en último término, quedará reducida a biología, fisiología o neurociencia; muestra de ello sería el nuevo «híbrido» sacado de la manga por un grupo de «prestigiosos neurocientíficos» como Patricia y Paul Churchland, Antonio y Hanna Damasio, Daniel Denett, Pablo Argibay, &c. y cuyo nombre («neurofilosofía») refleja inequívocamente la situación que estamos presentando. Veamos, como ejemplo, la manera en que Damasio «soluciona definitivamente» algunos de los problemas que considera definitorios de la tradición cartesiana y que en la actualidad seguirían vigentes:

Antonio Damasio, en su intento por «superar de una vez por todas» el dualismo cartesiano trata de elaborar una concepción de las actividades psicológicas en la que el cerebro tomaría el relevo de su antecesor, el cógito cartesiano (a pesar de las reticencias que presenta contra él). Considera Damasio que:

«y puesto que sabemos que Descartes imaginó que el pensar es una actividad muy separada del cuerpo, celebra la separación de la mente, la cosa pensante (res cogitans) del cuerpo no pensante, el que tiene extensión y partes mecánicas (res extensa)»(Damasio, 2001, pág. 261).

Sin embargo, llega a afirmar cosas tales como:

«el cuerpo contribuye al cerebro con algo más que el soporte vital y los efectos moduladores», «el cerebro del lector ha detectado una gran amenaza (…) e inicia varias cadenas complicadas de reacciones bioquímicas y neurales», «pero usted no diferencia claramente entre lo que ocurre en su cerebro y lo que ocurre en su cuerpo»(Damasio, 2001, pág.261), ¡en un capítulo titulado El cerebro centrado en el cuerpo!

¿Qué tipo de sujeto es ese «usted»? ¿Una nueva modalidad del cógito, un «individuo flotante» o algo por el estilo? No es difícil percatarse de que nuestro Premio Príncipe de Asturias es presa de una concepción cerebrista según la cual el cerebro poseería un estatuto ontológico diferente al resto del cuerpo. Es obvio que el cerebro no puede considerarse como algo distinto y al margen del cuerpo a pesar de que ello sirva, entre otras cosas, para beneficio económico de muchas editoriales (a este respecto no hay más que recordar el inmenso éxito editorial de obras como El alma está en el cerebro).

Una cuidadosa lectura de las Meditaciones metafísicas y del Discurso del método permitirá advertir al lector el grado de «precisión» en la interpretación de Damasio acerca de lo que él considera el error de Descartes:

«la separación abismal entre el cuerpo y la mente, entre el material del que está hecho el cuerpo, medible, dimensionado, operado mecánicamente, infinitamente divisible, por un lado, y la esencia de la mente, que no se puede medir, no tiene dimensiones, es asimétrica, no divisible; la sugerencia de que el razonamiento, y el juicio moral, y el sufrimiento que proviene del dolor físico o de la conmoción emocional pueden existir separados del cuerpo. Más específicamente: que las operaciones más refinadas de la mente están separadas de la estructura y funcionamiento de un organismo biológico» (Damasio, 2001, pág. 286).

El famoso cogito ergo sum en que Damasio fundamenta este planteamiento forma parte de una «concepción práctica de la filosofía» (primum vivere) donde la importancia del cuerpo no es inferior a la de la conciencia. Además, Descartes parte de esta expresión para construir los cimientos de un racionalismo crítico en el que se establezcan las condiciones y límites de nuestro conocimiento (de lo que, por cierto, nada dice Damasio). Por otro lado, un análisis comparativo de las cuatro reglas del método y de las cuatro reglas de la moral pone de manifiesto que las actividades propias del terreno metódico (que Damasio atribuye al cógito) y las del terreno moral (que Damasio deja del lado del cuerpo) obedecen a principios, si bien materialmente diferentes, formalmente semejantes. No podemos extendernos ahora en el tratamiento de estas cuestiones pero recomendamos al lector interesado consultar los textos de Vidal Peña. Por otro lado, este error de Descartes (cuya corrección, al parecer, hubo de esperar a los importantes avances de la ciencia de finales del siglo pasado) ya había sido advertido y corregido por Espinosa (casi cuatro siglos atrás) quien defendió la existencia de una única Sustancia con infinitos atributos y que produce infinitas cosas de infinitos modos y no sólo en el ámbito del pensamiento y de la extensión.

En otro orden de cosas, Damasio «descubre la pólvora» (ante el gran reconocimiento y admiración por parte de muchos de sus colegas) al considerar que los sentimientos y las pasiones son el motor de nuestras actuaciones, las cuales no solo se deberían a los cálculos de una supuesta razón «fría» y abstracta; más aún, dicha racionalidad no funcionaría por sí sola sino que continuamente se vería influida por los sentimientos, pasiones y emociones. Ahora bien, en toda la Historia de la Filosofía se pueden encontrar numerosos ejemplos que ya han enfatizado esta cuestión pero que la falta de espacio nos impide presentar (Heráclito, Platón, Aristóteles, las escuelas helenísticas, San Agustín, Santo Tomás, &c.).

¿A qué viene entonces esta reivindicación? ¿No podría acaso estar motivada, en último término, por el desprecio a los planteamientos ofrecidos por la Historia de la Filosofía tan de moda en los científicos actuales{2} (y de lo que, incluso, algunos se llegan a vanagloriar)?

Sin embargo, llegados a este punto, quisiéramos reivindicar, dialécticamente, desde el materialismo, la «teoría del marcador somático» ofrecida por Damasio (aun teniendo en cuenta su carácter metafísico) como una oposición a las teorías dualistas y mentalistas (que contaminan buena parte de los planteamientos psicológicos actuales) en defensa de una concepción unitaria del organismo. La importancia de la posición de Damasio, pues, se encontraría, a nuestro juicio, no ya tanto en sus aspectos positivos (de cuyo reduccionismo metafísico y carácter cerebrista hemos venimos advirtiendo) sino en su oposición a otras posiciones cuasi-místicas o metafísicas (la mente como algo inmaterial, aparatajes cognitivos sustantivados, &c.) En este sentido dialéctico, no podemos sino reconocer a Damasio su enorme acierto (independientemente de que sus implicaciones pudieran circunscribirse al plano del ejercicio o de la representación) en la reivindicación de un filósofo materialista como Espinosa frente a un filósofo de cuño metafísico como Descartes para los debates sobre Psicología en nuestro presente.

3. La concepción de la Ciencia de los neurocientíficos

Todo neurocientífico (biólogos, neurólogos, fisiólogos, &c.) posee, necesariamente, una concepción acerca de la ciencia (con independencia de la génesis por la que haya llegado a ella o de que sea consciente de sus implicaciones); de ahí que, necesariamente, estén ejercitando una filosofía de la ciencia a pesar de que no sean capaces de representársela y que, por tanto, no sean conscientes de ello. La posición predominante de los neurocientíficos obedece a esquemas positivistas de índole descripcionista según los cuales el objetivo último de sus investigaciones consistirá en describir los hechos que ocurren en el sistema nervioso ante diferentes situaciones. Esta concepción supone que los «hechos» se le aparecen al investigador por sí mismos, al margen de sus operaciones, con lo que quedarán exentos de toda posible «contaminación» derivada de las actividades del científico pudiendo, por ende, presentarse como la verdad indiscutible (dado que «lo ha dicho la ciencia» o, mejor aún, «nos hemos limitado a contemplar cómo la ciencia ha hecho que la verdad aflorase ante nuestra atónita mirada»).

En el terreno psicológico, la actividad de los neurocientíficos se caracteriza por atenerse a los «hechos», los cuales no serán otra cosa que conexiones neuronales o reacciones químicas a partir de las cuales la conducta humana quedará explicada en todas sus vertientes. Muestra de ello sería la posición de Damasio en El error de Descartes quien, tomando la problemática en torno a los sentimientos como hilo conductor, los acaba reduciendo a circuitos nerviosos:

«Empezaré considerando los sentimientos de las emociones (…). Todos los cambios que un observador externo puede identificar y muchos otros que un observador no puede, como el pulso acelerado del corazón o el tubo digestivo contraído, el lector los percibió internamente. Todos estos cambios están siendo señalados continuamente al cerebro a través de terminales nerviosos que le aportan impulsos procedentes de la piel, los vasos sanguíneos, las vísceras, los músculos voluntarios, las articulaciones, etcétera. En términos neurales, el trecho de retorno de este recorrido depende de circuitos que se originan en la cabeza, cuello, tronco y extremidades, atraviesan la médula espinal y el bulbo raquídeo hacia la formación reticular y el tálamo, y siguen viajando hacia el hipotálamo, las estructuras límbicas y varias cortezas somatosensoriales distintas en las regiones insular y parietales. Estas últimas cortezas, en particular, reciben una relación de lo que está ocurriendo en nuestro cuerpo, momento a momento, lo que significa que obtienen un «panorama» del paisaje siempre cambiante de nuestro cuerpo durante una emoción»(Damasio, 2001).

4. Crítica a la concepción de la Filosofía de los neurocientíficos

La filosofía no es un saber sustantivo con un campo de fenómenos propio, antes bien, es un saber de segundo grado cuyo alimento constante se encuentra en los materiales que le proporcionan las diferentes ciencias positivas o saberes de primer grado. Los importantes resultados arrojados por la investigación científica en los últimos tiempos plantean problemas filosóficos que no se pueden responder desde la inmanencia de las propias categorías científicas. El importante desarrollo de la neurociencia, en este sentido, producirá efectos sobre la filosofía bien distintos a los pronosticados por el nuevo gremio de «neurofilósofos».

La labor de la filosofía será, pues, más importante que nunca pues más complicados serán los problemas derivados de la prolija investigación científica (aborto, anticoncepción, clonación, implantes tisulares, transplantes, &c.). La misión de la filosofía consistirá, principalmente, en frenar o demoler, haciendo uso de un sistema (y no de manera gratuita), las pretensiones fundamentalistas e ideológicas emanadas del gremio de científicos. De lo contrario, de no ser por la crítica filosófica, la dualidad cerebro/cuerpo (a la que aludíamos más arriba) o la consideración de que «todo es genética» o «todo es química» pasarían desapercibidas para el gran público, amparadas por la autoridad científica de sus defensores; en efecto, ¿cómo sostener que el cerebro es una entidad ontológicamente diferente al cuerpo? ¿Acaso no es un órgano, como pudiera serlo el hígado o el corazón, con unas funciones de integración bien delimitadas en el conjunto del organismo? ¿Cómo afirmar que todo es genético? Si todo fuera genético, los resultados de las elecciones podrían anticiparse mediante un análisis del genoma de los votantes de tal manera que los miembros de los partidos con menor intención de voto no dudarían en solicitar una modificación del mismo. En caso de que todo fuera química, como Gustavo Bueno le respondió a Severo Ochoa, habría que determinar si las palabras de un texto se unen por enlace iónico o por enlace covalente. ¿Existe acaso alguna diferencia significativa entre estos dos tipos de monismos (genético y químico) y la filosofía de los milesios (el argé como agua, apeiron o aire)? Tal es, pues, el nivel filosófico de muchos de los científicos más prestigiosos de la actualidad.

5. Crítica a la concepción de la Ciencia de los neurocientíficos

Su teoría de la ciencia general asume que los hechos se presentan de forma intuitiva al científico cuya labor se limitará a describirlos e integrarlos en un corpus de datos y observaciones. La verdad sería entendida como aletheia, desvelamiento. Sin embargo, los «hechos» no existen por sí mismos dado que no son nada al margen de las operaciones, interpretaciones, &c. de los sujetos (en este caso, los neurocientíficos). Los mecanismos de comunicación neuronal, por ejemplo, no son un «hecho» que se hizo evidente por sí mismo sino que su verdad es resultado de la integración de variados cursos operatorios{3} en una identidad sintética. Así ocurre en las demás ciencias como, por ejemplo, en la Física donde el número de Rydberg (tomado por Bohr para la construcción de su modelo atómico) no resulta de observaciones empíricas sino de manipulaciones sutiles por parte de los investigadores.

Su teoría acerca de la ciencia psicológica, en particular, adolecería, como hemos ejemplificado anteriormente, de un reduccionismo mediante el cual se pretendería explicar el comportamiento de los sujetos operatorios, exclusivamente, en base a mecanismos biológicos, reacciones químicas, &c. Tomando como punto de partida las operaciones de los sujetos se pretenderá efectuar un regressus hacia mecanismos no-operatorios (sinapsis neuronales, niveles de neurotransmisores, &c.) que se considerarán en términos aliorrelativos (de causa-efecto) respecto a nuestras operaciones. Esta reducción del sujeto nos conduciría a un mundo absurdo caracterizado por unos esquemas de causalidad que impiden la imputación de responsabilidad a las actuaciones de los sujetos. Ni que decir tiene que muchos sujetos tratarían de aprovecharse de las ventajas jurídicas que les confiere este tipo de ideología alegando (como trató de hacer, mutatis mutandis, el esclavo de Zenón) que su actuación criminal se debe a un repentino y «misterioso» desequilibrio en sus niveles de neurotransmisores ante lo cual no les quedaba otra opción. Claro que siempre quedará la posibilidad de que el juez les imponga una fuerte condena justificada en que una mayor activación de su formación reticular durante el juicio le ha determinado a hacerlo.

Con todo ello no estamos negando que el sujeto operatorio sea un sujeto biológico (¿qué iba a ser si no?) sino las pretensiones de muchos neurocientíficos de reducir la Psicología a sus correlatos biológicos. Cuando alguien se siente triste o padece «depresión», tendrá un déficit serotoninérgico. Ahora bien, lo que pretendemos constatar es que no se sentirá triste a consecuencia de presentar un déficit serotoninérgico sino que este último será consecuencia de las circunstancias que le han conducido al estado de tristeza. Todas nuestras acciones y sentimientos deben tener un correlato biológico dado que, en caso contrario, no podrían ser positivas. Pero su explicación deberá acudir a otro tipo de consideraciones (objetivos del sujeto, circunstancias biográficas y contextuales &c.).

6. Propuesta de una alternativa desde el materialismo filosófico

Hasta aquí hemos insistido en la necesidad de evitar cualquier tipo de reducción de la Psicología a Biología. Ahora bien, ¿cuál es nuestra propuesta para delimitar los fenómenos psicológicos de los fenómenos biológicos? Para ello nos serviremos de dos distinciones propuestas por Gustavo Bueno en su Teoría del cierre categorial, a saber, la distinción entre relaciones apotéticas y paratéticas y entre situaciones α y β operatorias.

6. 1. La distinción apotético/paratético. Implicaciones:

«Apotético designa la posición fenomenológica característica de los objetos que percibimos en nuestro mundo entorno en tanto se nos ofrecen a distancia, con evacuación de las cosas interpuestas (que, sin embargo, hay que admitir para dar cuenta de las cadenas causales, supuesto el rechazo de las acciones a distancia)» (García, 2001). El término «paratético» es el correlativo de «apotético» y hace referencia a lo que se encuentra en contigüidad.

Las operaciones de un sujeto son siempre apotéticas mientras que sus correlatos biológicos siempre serán paratéticos. En el primer caso estaríamos hablando de Psicología, en el segundo caso de fisiología. Veamos un ejemplo para aclarar la cuestión. Cuando un chico llora porque se le ha metido una pequeña piedra en el ojo estaríamos hablando de fisiología dado que existe una contigüidad física entre el ojo del que brotan las lágrimas y la piedra que provoca dicha reacción. Por el contrario, cuando ese mismo chico llora al contemplar que la chica de la que se encuentra enamorado se está besando con otro chico estaríamos hablando de Psicología dado que la situación que provoca su conducta de llorar no se encuentra en contigüidad con él. Este par de conceptos nos permite evitar la dualidad «dentro/fuera» derivada de una Psicología en primera persona (introspeccionista) lo cual, dicho sea de paso, impediría su consideración científica.

Lo apotético no debe ser identificado a secas con lo distal (que se opone a proximal). Las terminaciones nerviosas que llegan hasta nuestros pies son distales respecto del encéfalo sin que por ello quepa decir que son apotéticas. En cambio, el mesencéfalo sería una división básica del Sistema Nervioso Central proximal al diencéfalo.

El criterio de las relaciones apotéticas goza de gran potencia en la delimitación del campo de la Psicología frente al campo de la Biología. Ninguna ciencia puede establecer su campo en torno a un único término u objeto dado que, en caso contrario, no se podrían realizar operaciones. No cabrá decir, por tanto, que la Biología sea la Ciencia de la Vida dado que, ¿cómo se iba a operar con la Vida tomada en abstracto? Los biólogos operarán con células, ácidos nucleicos, &c. que serán los términos del campo de la Biología a partir de los cuales se establecerán diferentes relaciones. Otro tanto de lo mismo ocurrirá en el caso de la Psicología. No podremos sostener que la Psicología sea, como etimológicamente pudiera parecer, la Ciencia del Alma, dado que nos encontraríamos ante el mismo e irresoluble problema que en el caso anterior. Otro tanto de lo mismo ocurriría al defender que la Psicología es la Ciencia de la conducta o que su objeto es la conducta dado que ¿cómo operar sobre la conducta? En la aplicación de las técnicas de modificación de conducta, por ejemplo, el psicólogo no operará sobre la conducta sino sobre los términos que participan en su ejecución a fin de que la conducta del sujeto pueda moldearse en la dirección deseada.

El campo de la Psicología deberá contar, pues, con al menos dos clases de términos (con sus correspondientes subclases), a saber, los términos subjetuales y los términos objetuales presentados de manera conjunta y dialéctica, esto es, los sujetos psicológicos serán términos en la medida en que vayan referidos a un objeto apotético el cual, a su vez, cobrará estatuto de término en caso de que vaya referido a un sujeto psicológico.

«Cada sujeto psicológico lo concebiremos como asociado internamente, por estructura, a un sistema de objetos apotéticos» (Bueno, 1995) lo cual nos permitirá reconstruir las conductas teleológicas, muy presentes en la Psicología, de manera no-mentalista. De este modo, la finalidad de las operaciones de los sujetos formalmente considerados, lejos de atribuirse a supuestas y misteriosas planificaciones mentales, se explicará a partir de los objetos apotéticos correspondientes a los sujetos psicológicos. Cuando estos términos subjetuales (los sujetos psicológicos) se consideran materialmente (atendiendo a circuitos y conexiones nerviosas, producción de hormonas y neurotransmisores, reacciones inmunológicas, &c.) pasarán a pertenecer al campo de la Biología. Por otro lado, en el momento en que los objetos no se consideren en relación a los sujetos psicológicos y, por tanto, no sean apotéticos, pasarán a formar parte de los campos de otras Ciencias como la Geometría, la Geología, la Física, &c.

6. 2. La distinción entre situaciones α y β operatorias

Las situaciones α operatorias son propias «de aquellas ciencias en cuyos campos no aparezca, formalmente, entre sus términos, el sujeto gnoseológico o, también, un análogo suyo riguroso» (Bueno, 1992). Las situaciones β operatorias son propias «de aquellas ciencias en cuyos campos aparezcan (entre sus términos) los sujetos gnoseológicos o análogos suyos rigurosos» (Bueno, 1992). Esta distinción nos permite considerar el peculiar estatuto gnoseológico que caracteriza a la Psiquiatría dentro del marco de discusión que venimos planteando acerca de las relaciones gnoseológicas entre la Psicología y las disciplinas englobadas bajo el rótulo de «Neurociencias»{4}.

¿Cuáles son los términos del campo de la Psiquiatría (en caso de que existiese)? ¿Los circuitos y conexiones neuronales que, a consecuencia de su mal funcionamiento, son los responsables de la situación del paciente? ¿Las operaciones desadaptativas de los pacientes que acaban por producir desequilibrios químicos en el cerebro? En el primer caso, nos encontraríamos ante una situación α operatoria donde las operaciones de los sujetos se explicarían a partir de conexiones nerviosas y reacciones químicas. En el segundo caso, nos encontraríamos ante una situación β operatoria donde las operaciones de los sujetos se explicarían a partir de la consideración formal de este. Teniendo presente que la Neurología es la Ciencia cuyo campo estaría constituido por los elementos del Sistema Nervioso y que se encargaría del tratamiento de las posibles alteraciones que pudieran surgir en él y que la Psicología es la Ciencia encargada, como dijimos anteriormente, de analizar las operaciones de los sujetos (previa consideración formal de los mismos) en relación a los objetos apotéticos, ¿qué lugar le queda a la Psiquiatría? ¿O es que acaso nos la pretenden vender, por decirlo al modo hegeliano, como una síntesis superadora de la Neurología y de la Psicología? Desde la Teoría del cierre categorial la Psiquiatría carecería de campo gnoseológico propio encontrándose en una permanente situación de indefinición gnoseológica. En primer lugar, no tendría unos términos propios y nítidamente definidos con los que realizar operaciones mientras que, en segundo lugar, se encontraría en un «eterno» medio camino entre las situaciones α y β operatorias{5}.



En esta situación de clara indefinición gnoseológica (a medio camino entre la Neurología y la Psicología o entre las metodologías α y β operatorias) la Psiquiatría se encontraría en una situación similar a la del asno de Buridán quien, teniendo a un lado varios montones de avena y al otro lado varios cubos llenos de agua, acabó muriendo por desnutrición dado que nunca fue capaz de saber si tenía hambre o sed y, por consiguiente, si debía decidirse por comer la avena o por beber el agua (en este sentido, podríamos decir, para terminar, que los autores de La invención de trastornos mentales han realizado frente a la Psiquiatría una actuación semejante a la que la diosa Némesis, mutatis mutandis, llevó a cabo frente a Narciso quien, incapaz de dejar de mirar atónitamente su propia imagen{6}, acabó falleciendo).

* * *

Referencias bibliográficas



Bueno, G. (1992), Teoría del cierre categorial, vol. 1. Oviedo: Pentalfa.

Bueno, G. (1994), Consideraciones relativas a la estructura y a la génesis del campo de las «Ciencias Psicológicas» desde la perspectiva de la teoría del cierre categorial. En Simposium de Metodología de las Ciencias Sociales y del Comportamiento (págs. 17-56). Universidad de Santiago de Compostela.

Bueno, G .(1995), ¿Qué es la ciencia?. Oviedo: Pentalfa.

Bueno, G. (1995), ¿Qué es la filosofía?. Oviedo: Pentalfa.

Damasio, A. (2001), El error de Descartes. Barcelona: Crítica (orig. 1994).

Damasio, A. (2005), En busca de Spinoza. Barcelona: Crítica.

Dawkins, R. (2002), El gen egoísta. Barcelona. Salvat.

Descartes, R. (1980), Discurso del método. Barcelona: Orbis (orig. 1637).

Descartes, R. (2005), Meditaciones metafísicas. Oviedo: KRK (orig. 1642).

Espinosa, B. (2003), Ética. Madrid: Alianza (orig. 1677).

García, P. (2001), Diccionario filosófico. Biblioteca filosofía en español.

González Pardo, H., Pérez Álvarez, M. (2007), La invención de trastornos mentales. Madrid: Alianza.

Pérez Álvarez, M. (2003), Las cuatro causas de los trastornos psicológicos. Madrid: Universitas.

Peña García, V. (1981), «Descartes, razón y metáfora», Arbor, 53, 27-35.

Peña García, V. (1982), «Acerca de la razón en Descartes: reglas de la moral y reglas del método», Arbor, 52, 23-39.

Punset, E. (2006), El alma está en el cerebro. Madrid. Santillana.

Notas



{1} Muchos psicólogos consideran su escisión gremial respecto a los filósofos como algo sumamente beneficioso para su nueva ciencia dado que, una vez liberada de las garras del pensamiento «teórico-especulativo», podrá ocuparse enteramente de los problemas «prácticos» (prescindiendo de vanas disquisiciones filosóficas) que realmente interesan a la gente y permiten ayudarle (¿?).

{2} ¿Quién no ha oído a ningún fundamentalista científico afirmar cosas tales como «bueno, pero eso ya es filosofía», «nada nada, eso son cuestiones e ideas filosóficas, sin embargo lo que la ciencia dice es esto»?

{3} Descubrimiento de las dendritas por Otto Deiters, introducción del carmín, el añil y el cloruro de oro como medios de tinción por parte de Von Gerlach, descubrimiento de la reacción negra por Golgi, crítica a su reticularismo por Ramón y Cajal, estudios sobre la conducción de la electricidad en animales como los efectuados por Moruzzi y Magoun, &c..

{4} Las reacciones que la publicación de La invención de trastornos mentales (escrito por Héctor González y Marino Pérez) ha suscitado por parte de una Sociedad de Psiquiatría da buena cuenta de la necesidad del tratamiento de estas cuestiones (véase La Nueva España del pasado 2 de Diciembre); en efecto, la falta de argumentos para rebatir las propuestas de los autores ha llevado a algunos miembros de dicha Sociedad a replicar de la siguiente manera: «Hablar de la invención de las enfermedades mentales en un país donde hay más de 400.000 personas que sufren esquizofrenia no sólo es frívolo, es inmoral. Seguramente es una mezcla de ignorancia-se trata de personas que no tienen contacto alguno con los miles de afectados que en Asturias sufren un trastorno mental severo-y de intereses espurios, bien personales o corporativos».

En primer lugar, diremos que los autores de este libro nunca hablan de una invención propiamente dicha (ex nihilo) sino de la construcción operatoria de una suerte de cultura clínica que envolverá las operaciones de los sujetos (pacientes e, incluso, clínicos tanto psicólogos como psiquiatras). Este contexto clínico determinará el estatuto asignado a nuestras vivencias y operaciones. Aunque podamos partir de la praxis clínica (situación β2) es necesario regresar hacia una situación II–β1, propia de la teoría de juegos. De este modo, podremos explicar, en el progressus hacia las circunstancias en que se desenvuelve la praxis clínica, por qué las multinacionales farmacéuticas y ciertos clínicos influyen sobre la población y no a la inversa (en la misma situación nos encontraríamos cuando esta influencia se ejerce por parte de las multinacionales farmacéuticas sobre los clínicos). Es decir, se necesitará un sistema operatorio más potente para conducir las operaciones de los sujetos en la dirección deseada (para que, en último término, ello redunde en un aumento de las ventas de psicofármacos, en la proliferación de consultas clínicas, &c.). Sin embargo, no es este el lugar apropiado para exponer con el debido detenimiento los planteamientos que se presentan en este libro.

Un estado de bajo ánimo, apatía y tristeza, por ejemplo, bien podría ser interpretado en la Edad Media como una crisis de fe motivada por la actuación del demonio (dentro de un contexto marcadamente teológico- también construido, obviamente, por las operaciones de los sujetos-) mientras que en nuestras sociedades del bienestar, donde cualquier atisbo de incomodidad habrá de proscribirse (en lo que tanto se apoya la construcción operatoria de esta nueva cultura clínica), la interpretación se hará a partir de este nuevo contexto envolvente. ¿Cómo explicar sino la diferente concepción de la melancolía en tiempos de Aristóteles y la existente en nuestros días?

En segundo lugar, al atribuir esta explicación operatoria a «una mezcla de ignorancia» alegando que «se trata de personas que no tienen contacto alguno con los miles de afectados (…)» se está ignorando la distinción entre los planos emic/etic. En efecto, en la anterior afirmación se sostiene que para poder comprender bien un determinado fenómeno (en este caso, los trastornos mentales) es necesario estar cerca de alguien que lo padece. De ser así, cualquier allegado a uno de estos pacientes podría proporcionarnos una sólida explicación acerca del estatuto ontológico y antropológico de estos trastornos. No obstante, la mayor potencia en la explicación y comprensión de un fenómeno vendrá dada mediante la adopción de un plano etic a partir del cual podamos reconstruir la situación desde un sistema de coordenadas mucho más potente que el poseído por los sujetos inmersos en el plano emic (en caso, claro está, de que lo tuviesen). José Smith fundador del movimiento mormón, desde un punto de vista emic (reivindicado por esta Sociedad), habría visto separados a Dios Padre y a Jesucristo quienes le habrían encargado la sublime misión de restaurar y liderar la nueva y verdadera Iglesia de Jesucristo. Ahora bien, desde el punto de vista etic ni que decir tiene que son los intereses económicos y de poder de este individuo los parámetros que hemos de adoptar para explicar sus «visiones». Sin embargo, según lo que se desprende de las declaraciones «…es una mezcla de ignorancia», mutatis mutandis, seríamos nosotros quienes estaríamos equivocados, y no José Smith, cuando analizamos la verdadera génesis del movimiento mormón.

{5} Resulta curioso, pues, que desde la Sociedad de Psiquiatría a la que hacíamos mención, se llegue a analogar los argumentos ofrecidos por los autores de La invención de trastornos mentales con la Iglesia de la Cienciología cuando la verdad apuntaría en una dirección bien distinta, a saber, es la Psiquiatría la que, en todo caso, debería ser analogada con la Cienciología dado que, careciendo de campo gnoseológico propio, trata de imponer o vender su ideología por encima de cualquier análisis riguroso con las peligrosas implicaciones que ello supone de cara a la consideración y el tratamiento de las diferentes psicopatologías.

{6} Desde esta Sociedad se afirmó que «todo el mundo quiere ser médico» a pesar de que muchos de nosotros no hemos tenido la oportunidad de rellenar «la encuesta utilizada» para llegar a esa conclusión.

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Sobre «Neurociencia» y Psicología



Se pretende explicar a qué se debe el continuo incremento de neurocientíficos en el tratamiento de cuestiones psicológicas y delimitar la Psicología frente a las «Neurociencias»


© Aitor Álvarez Fernández

Publicado en El Catoblepas


1. Planteamiento de la cuestión


En los últimos tiempos la presencia e influencia de neurólogos, biólogos, psiquiatras y profesionales de diferentes gremios (todos los cuales se presentan bajo el rótulo genérico de «neurocientíficos») en los debates acerca de las cuestiones psicológicas ha experimentado un considerable aumento.

Bajo el pretexto de estudiar «científicamente» la conducta humana todos estos profesionales tratan de aportar sus conocimientos especializados, en nombre de la tan pretendida «interdisciplinariedad», en pro de un mayor avance de «la» ciencia. Sin embargo, esta pretensión, en último término, se encuentra sustentada por una falta de delimitación gnoseológica del campo de la Psicología que da pie a que en sus discusiones y planteamientos prácticamente «todo el mundo tenga algo importante que decir y, principalmente, que aportar». Ahora bien, ¿acaso un físico, un matemático o un economista no pueden estudiar «científicamente» la conducta humana? De ser así, ¿por qué en los textos, facultades y discusiones sobre Psicología su presencia es prácticamente inexistente?

2. La concepción de la Filosofía de los neurocientíficos
En líneas generales, los neurocientíficos, amparados por el fundamentalismo científico tan en auge en nuestros días, consideran que el desarrollo de las ciencias contemporáneas ha puesto fin a la especulación filosófica que, a diferencia de ellas, no permitía conocer nada con seguridad, lo cual ya lleva implícita, necesariamente, una posición filosófica. La Filosofía es un saber sustantivo que se ocupa de una serie de cuestiones de índole «especulativa» que se alejarían de nuestra realidad más inmediata (dominada por la ciencia) y, por tanto, de escasa importancia para nuestros problemas cotidianos.

En todo caso, cabría agradecer a la Filosofía el planteamiento de ciertos problemas que han abierto la vía para fructíferas investigaciones científicas. Los tradicionales problemas filosóficos (mente/cuerpo, naturaleza del Alma, &c.) encontrarán, por fin, una solución definitiva desde el campo de «la ciencia»{1}. La filosofía, en último término, quedará reducida a biología, fisiología o neurociencia; muestra de ello sería el nuevo «híbrido» sacado de la manga por un grupo de «prestigiosos neurocientíficos» como Patricia y Paul Churchland, Antonio y Hanna Damasio, Daniel Denett, Pablo Argibay, &c. y cuyo nombre («neurofilosofía») refleja inequívocamente la situación que estamos presentando. Veamos, como ejemplo, la manera en que Damasio «soluciona definitivamente» algunos de los problemas que considera definitorios de la tradición cartesiana y que en la actualidad seguirían vigentes:

Antonio Damasio, en su intento por «superar de una vez por todas» el dualismo cartesiano trata de elaborar una concepción de las actividades psicológicas en la que el cerebro tomaría el relevo de su antecesor, el cógito cartesiano (a pesar de las reticencias que presenta contra él). Considera Damasio que:

«y puesto que sabemos que Descartes imaginó que el pensar es una actividad muy separada del cuerpo, celebra la separación de la mente, la cosa pensante (res cogitans) del cuerpo no pensante, el que tiene extensión y partes mecánicas (res extensa)»(Damasio, 2001, pág. 261).

Sin embargo, llega a afirmar cosas tales como:

«el cuerpo contribuye al cerebro con algo más que el soporte vital y los efectos moduladores», «el cerebro del lector ha detectado una gran amenaza (...) e inicia varias cadenas complicadas de reacciones bioquímicas y neurales», «pero usted no diferencia claramente entre lo que ocurre en su cerebro y lo que ocurre en su cuerpo»(Damasio, 2001, pág.261), ¡en un capítulo titulado El cerebro centrado en el cuerpo!

¿Qué tipo de sujeto es ese «usted»? ¿Una nueva modalidad del cógito, un «individuo flotante» o algo por el estilo? No es difícil percatarse de que nuestro Premio Príncipe de Asturias es presa de una concepción cerebrista según la cual el cerebro poseería un estatuto ontológico diferente al resto del cuerpo. Es obvio que el cerebro no puede considerarse como algo distinto y al margen del cuerpo a pesar de que ello sirva, entre otras cosas, para beneficio económico de muchas editoriales (a este respecto no hay más que recordar el inmenso éxito editorial de obras como El alma está en el cerebro).

Una cuidadosa lectura de las Meditaciones metafísicas y del Discurso del método permitirá advertir al lector el grado de «precisión» en la interpretación de Damasio acerca de lo que él considera el error de Descartes:

«la separación abismal entre el cuerpo y la mente, entre el material del que está hecho el cuerpo, medible, dimensionado, operado mecánicamente, infinitamente divisible, por un lado, y la esencia de la mente, que no se puede medir, no tiene dimensiones, es asimétrica, no divisible; la sugerencia de que el razonamiento, y el juicio moral, y el sufrimiento que proviene del dolor físico o de la conmoción emocional pueden existir separados del cuerpo. Más específicamente: que las operaciones más refinadas de la mente están separadas de la estructura y funcionamiento de un organismo biológico» (Damasio, 2001, pág. 286).

El famoso cogito ergo sum en que Damasio fundamenta este planteamiento forma parte de una «concepción práctica de la filosofía» (primum vivere) donde la importancia del cuerpo no es inferior a la de la conciencia. Además, Descartes parte de esta expresión para construir los cimientos de un racionalismo crítico en el que se establezcan las condiciones y límites de nuestro conocimiento (de lo que, por cierto, nada dice Damasio). Por otro lado, un análisis comparativo de las cuatro reglas del método y de las cuatro reglas de la moral pone de manifiesto que las actividades propias del terreno metódico (que Damasio atribuye al cógito) y las del terreno moral (que Damasio deja del lado del cuerpo) obedecen a principios, si bien materialmente diferentes, formalmente semejantes. No podemos extendernos ahora en el tratamiento de estas cuestiones pero recomendamos al lector interesado consultar los textos de Vidal Peña. Por otro lado, este error de Descartes (cuya corrección, al parecer, hubo de esperar a los importantes avances de la ciencia de finales del siglo pasado) ya había sido advertido y corregido por Espinosa (casi cuatro siglos atrás) quien defendió la existencia de una única Sustancia con infinitos atributos y que produce infinitas cosas de infinitos modos y no sólo en el ámbito del pensamiento y de la extensión.

En otro orden de cosas, Damasio «descubre la pólvora» (ante el gran reconocimiento y admiración por parte de muchos de sus colegas) al considerar que los sentimientos y las pasiones son el motor de nuestras actuaciones, las cuales no solo se deberían a los cálculos de una supuesta razón «fría» y abstracta; más aún, dicha racionalidad no funcionaría por sí sola sino que continuamente se vería influida por los sentimientos, pasiones y emociones. Ahora bien, en toda la Historia de la Filosofía se pueden encontrar numerosos ejemplos que ya han enfatizado esta cuestión pero que la falta de espacio nos impide presentar (Heráclito, Platón, Aristóteles, las escuelas helenísticas, San Agustín, Santo Tomás, &c.).

¿A qué viene entonces esta reivindicación? ¿No podría acaso estar motivada, en último término, por el desprecio a los planteamientos ofrecidos por la Historia de la Filosofía tan de moda en los científicos actuales{2} (y de lo que, incluso, algunos se llegan a vanagloriar)?

Sin embargo, llegados a este punto, quisiéramos reivindicar, dialécticamente, desde el materialismo, la «teoría del marcador somático» ofrecida por Damasio (aun teniendo en cuenta su carácter metafísico) como una oposición a las teorías dualistas y mentalistas (que contaminan buena parte de los planteamientos psicológicos actuales) en defensa de una concepción unitaria del organismo. La importancia de la posición de Damasio, pues, se encontraría, a nuestro juicio, no ya tanto en sus aspectos positivos (de cuyo reduccionismo metafísico y carácter cerebrista hemos venimos advirtiendo) sino en su oposición a otras posiciones cuasi-místicas o metafísicas (la mente como algo inmaterial, aparatajes cognitivos sustantivados, &c.) En este sentido dialéctico, no podemos sino reconocer a Damasio su enorme acierto (independientemente de que sus implicaciones pudieran circunscribirse al plano del ejercicio o de la representación) en la reivindicación de un filósofo materialista como Espinosa frente a un filósofo de cuño metafísico como Descartes para los debates sobre Psicología en nuestro presente.


3. La concepción de la Ciencia de los neurocientíficos

Todo neurocientífico (biólogos, neurólogos, fisiólogos, &c.) posee, necesariamente, una concepción acerca de la ciencia (con independencia de la génesis por la que haya llegado a ella o de que sea consciente de sus implicaciones); de ahí que, necesariamente, estén ejercitando una filosofía de la ciencia a pesar de que no sean capaces de representársela y que, por tanto, no sean conscientes de ello. La posición predominante de los neurocientíficos obedece a esquemas positivistas de índole descripcionista según los cuales el objetivo último de sus investigaciones consistirá en describir los hechos que ocurren en el sistema nervioso ante diferentes situaciones. Esta concepción supone que los «hechos» se le aparecen al investigador por sí mismos, al margen de sus operaciones, con lo que quedarán exentos de toda posible «contaminación» derivada de las actividades del científico pudiendo, por ende, presentarse como la verdad indiscutible (dado que «lo ha dicho la ciencia» o, mejor aún, «nos hemos limitado a contemplar cómo la ciencia ha hecho que la verdad aflorase ante nuestra atónita mirada»).

En el terreno psicológico, la actividad de los neurocientíficos se caracteriza por atenerse a los «hechos», los cuales no serán otra cosa que conexiones neuronales o reacciones químicas a partir de las cuales la conducta humana quedará explicada en todas sus vertientes. Muestra de ello sería la posición de Damasio en El error de Descartes quien, tomando la problemática en torno a los sentimientos como hilo conductor, los acaba reduciendo a circuitos nerviosos:

«Empezaré considerando los sentimientos de las emociones (...). Todos los cambios que un observador externo puede identificar y muchos otros que un observador no puede, como el pulso acelerado del corazón o el tubo digestivo contraído, el lector los percibió internamente. Todos estos cambios están siendo señalados continuamente al cerebro a través de terminales nerviosos que le aportan impulsos procedentes de la piel, los vasos sanguíneos, las vísceras, los músculos voluntarios, las articulaciones, etcétera. En términos neurales, el trecho de retorno de este recorrido depende de circuitos que se originan en la cabeza, cuello, tronco y extremidades, atraviesan la médula espinal y el bulbo raquídeo hacia la formación reticular y el tálamo, y siguen viajando hacia el hipotálamo, las estructuras límbicas y varias cortezas somatosensoriales distintas en las regiones insular y parietales. Estas últimas cortezas, en particular, reciben una relación de lo que está ocurriendo en nuestro cuerpo, momento a momento, lo que significa que obtienen un «panorama» del paisaje siempre cambiante de nuestro cuerpo durante una emoción»(Damasio, 2001).

4. Crítica a la concepción de la Filosofía de los neurocientíficos

La filosofía no es un saber sustantivo con un campo de fenómenos propio, antes bien, es un saber de segundo grado cuyo alimento constante se encuentra en los materiales que le proporcionan las diferentes ciencias positivas o saberes de primer grado. Los importantes resultados arrojados por la investigación científica en los últimos tiempos plantean problemas filosóficos que no se pueden responder desde la inmanencia de las propias categorías científicas. El importante desarrollo de la neurociencia, en este sentido, producirá efectos sobre la filosofía bien distintos a los pronosticados por el nuevo gremio de «neurofilósofos».

La labor de la filosofía será, pues, más importante que nunca pues más complicados serán los problemas derivados de la prolija investigación científica (aborto, anticoncepción, clonación, implantes tisulares, transplantes, &c.). La misión de la filosofía consistirá, principalmente, en frenar o demoler, haciendo uso de un sistema (y no de manera gratuita), las pretensiones fundamentalistas e ideológicas emanadas del gremio de científicos. De lo contrario, de no ser por la crítica filosófica, la dualidad cerebro/cuerpo (a la que aludíamos más arriba) o la consideración de que «todo es genética» o «todo es química» pasarían desapercibidas para el gran público, amparadas por la autoridad científica de sus defensores; en efecto, ¿cómo sostener que el cerebro es una entidad ontológicamente diferente al cuerpo? ¿Acaso no es un órgano, como pudiera serlo el hígado o el corazón, con unas funciones de integración bien delimitadas en el conjunto del organismo? ¿Cómo afirmar que todo es genético? Si todo fuera genético, los resultados de las elecciones podrían anticiparse mediante un análisis del genoma de los votantes de tal manera que los miembros de los partidos con menor intención de voto no dudarían en solicitar una modificación del mismo. En caso de que todo fuera química, como Gustavo Bueno le respondió a Severo Ochoa, habría que determinar si las palabras de un texto se unen por enlace iónico o por enlace covalente. ¿Existe acaso alguna diferencia significativa entre estos dos tipos de monismos (genético y químico) y la filosofía de los milesios (el argé como agua, apeiron o aire)? Tal es, pues, el nivel filosófico de muchos de los científicos más prestigiosos de la actualidad.

5. Crítica a la concepción de la Ciencia de los neurocientíficos

Su teoría de la ciencia general asume que los hechos se presentan de forma intuitiva al científico cuya labor se limitará a describirlos e integrarlos en un corpus de datos y observaciones. La verdad sería entendida como aletheia, desvelamiento. Sin embargo, los «hechos» no existen por sí mismos dado que no son nada al margen de las operaciones, interpretaciones, &c. de los sujetos (en este caso, los neurocientíficos). Los mecanismos de comunicación neuronal, por ejemplo, no son un «hecho» que se hizo evidente por sí mismo sino que su verdad es resultado de la integración de variados cursos operatorios{3} en una identidad sintética. Así ocurre en las demás ciencias como, por ejemplo, en la Física donde el número de Rydberg (tomado por Bohr para la construcción de su modelo atómico) no resulta de observaciones empíricas sino de manipulaciones sutiles por parte de los investigadores.

Su teoría acerca de la ciencia psicológica, en particular, adolecería, como hemos ejemplificado anteriormente, de un reduccionismo mediante el cual se pretendería explicar el comportamiento de los sujetos operatorios, exclusivamente, en base a mecanismos biológicos, reacciones químicas, &c. Tomando como punto de partida las operaciones de los sujetos se pretenderá efectuar un regressus hacia mecanismos no-operatorios (sinapsis neuronales, niveles de neurotransmisores, &c.) que se considerarán en términos aliorrelativos (de causa-efecto) respecto a nuestras operaciones. Esta reducción del sujeto nos conduciría a un mundo absurdo caracterizado por unos esquemas de causalidad que impiden la imputación de responsabilidad a las actuaciones de los sujetos. Ni que decir tiene que muchos sujetos tratarían de aprovecharse de las ventajas jurídicas que les confiere este tipo de ideología alegando (como trató de hacer, mutatis mutandis, el esclavo de Zenón) que su actuación criminal se debe a un repentino y «misterioso» desequilibrio en sus niveles de neurotransmisores ante lo cual no les quedaba otra opción. Claro que siempre quedará la posibilidad de que el juez les imponga una fuerte condena justificada en que una mayor activación de su formación reticular durante el juicio le ha determinado a hacerlo.
Con todo ello no estamos negando que el sujeto operatorio sea un sujeto biológico (¿qué iba a ser si no?) sino las pretensiones de muchos neurocientíficos de reducir la Psicología a sus correlatos biológicos. Cuando alguien se siente triste o padece «depresión», tendrá un déficit serotoninérgico. Ahora bien, lo que pretendemos constatar es que no se sentirá triste a consecuencia de presentar un déficit serotoninérgico sino que este último será consecuencia de las circunstancias que le han conducido al estado de tristeza. Todas nuestras acciones y sentimientos deben tener un correlato biológico dado que, en caso contrario, no podrían ser positivas. Pero su explicación deberá acudir a otro tipo de consideraciones (objetivos del sujeto, circunstancias biográficas y contextuales &c.).



6. Propuesta de una alternativa desde el materialismo filosófico

Hasta aquí hemos insistido en la necesidad de evitar cualquier tipo de reducción de la Psicología a Biología. Ahora bien, ¿cuál es nuestra propuesta para delimitar los fenómenos psicológicos de los fenómenos biológicos? Para ello nos serviremos de dos distinciones propuestas por Gustavo Bueno en su Teoría del cierre categorial, a saber, la distinción entre relaciones apotéticas y paratéticas y entre situaciones α y β operatorias.

6. 1. La distinción apotético/paratético. Implicaciones:

«Apotético designa la posición fenomenológica característica de los objetos que percibimos en nuestro mundo entorno en tanto se nos ofrecen a distancia, con evacuación de las cosas interpuestas (que, sin embargo, hay que admitir para dar cuenta de las cadenas causales, supuesto el rechazo de las acciones a distancia)» (García, 2001). El término «paratético» es el correlativo de «apotético» y hace referencia a lo que se encuentra en contigüidad.

Las operaciones de un sujeto son siempre apotéticas mientras que sus correlatos biológicos siempre serán paratéticos. En el primer caso estaríamos hablando de Psicología, en el segundo caso de fisiología. Veamos un ejemplo para aclarar la cuestión. Cuando un chico llora porque se le ha metido una pequeña piedra en el ojo estaríamos hablando de fisiología dado que existe una contigüidad física entre el ojo del que brotan las lágrimas y la piedra que provoca dicha reacción. Por el contrario, cuando ese mismo chico llora al contemplar que la chica de la que se encuentra enamorado se está besando con otro chico estaríamos hablando de Psicología dado que la situación que provoca su conducta de llorar no se encuentra en contigüidad con él. Este par de conceptos nos permite evitar la dualidad «dentro/fuera» derivada de una Psicología en primera persona (introspeccionista) lo cual, dicho sea de paso, impediría su consideración científica.
Lo apotético no debe ser identificado a secas con lo distal (que se opone a proximal). Las terminaciones nerviosas que llegan hasta nuestros pies son distales respecto del encéfalo sin que por ello quepa decir que son apotéticas. En cambio, el mesencéfalo sería una división básica del Sistema Nervioso Central proximal al diencéfalo.

El criterio de las relaciones apotéticas goza de gran potencia en la delimitación del campo de la Psicología frente al campo de la Biología. Ninguna ciencia puede establecer su campo en torno a un único término u objeto dado que, en caso contrario, no se podrían realizar operaciones. No cabrá decir, por tanto, que la Biología sea la Ciencia de la Vida dado que, ¿cómo se iba a operar con la Vida tomada en abstracto? Los biólogos operarán con células, ácidos nucleicos, &c. que serán los términos del campo de la Biología a partir de los cuales se establecerán diferentes relaciones. Otro tanto de lo mismo ocurrirá en el caso de la Psicología. No podremos sostener que la Psicología sea, como etimológicamente pudiera parecer, la Ciencia del Alma, dado que nos encontraríamos ante el mismo e irresoluble problema que en el caso anterior. Otro tanto de lo mismo ocurriría al defender que la Psicología es la Ciencia de la conducta o que su objeto es la conducta dado que ¿cómo operar sobre la conducta? En la aplicación de las técnicas de modificación de conducta, por ejemplo, el psicólogo no operará sobre la conducta sino sobre los términos que participan en su ejecución a fin de que la conducta del sujeto pueda moldearse en la dirección deseada.

El campo de la Psicología deberá contar, pues, con al menos dos clases de términos (con sus correspondientes subclases), a saber, los términos subjetuales y los términos objetuales presentados de manera conjunta y dialéctica, esto es, los sujetos psicológicos serán términos en la medida en que vayan referidos a un objeto apotético el cual, a su vez, cobrará estatuto de término en caso de que vaya referido a un sujeto psicológico.

«Cada sujeto psicológico lo concebiremos como asociado internamente, por estructura, a un sistema de objetos apotéticos» (Bueno, 1995) lo cual nos permitirá reconstruir las conductas teleológicas, muy presentes en la Psicología, de manera no-mentalista. De este modo, la finalidad de las operaciones de los sujetos formalmente considerados, lejos de atribuirse a supuestas y misteriosas planificaciones mentales, se explicará a partir de los objetos apotéticos correspondientes a los sujetos psicológicos. Cuando estos términos subjetuales (los sujetos psicológicos) se consideran materialmente (atendiendo a circuitos y conexiones nerviosas, producción de hormonas y neurotransmisores, reacciones inmunológicas, &c.) pasarán a pertenecer al campo de la Biología. Por otro lado, en el momento en que los objetos no se consideren en relación a los sujetos psicológicos y, por tanto, no sean apotéticos, pasarán a formar parte de los campos de otras Ciencias como la Geometría, la Geología, la Física, &c.

6. 2. La distinción entre situaciones α y β operatorias

Las situaciones α operatorias son propias «de aquellas ciencias en cuyos campos no aparezca, formalmente, entre sus términos, el sujeto gnoseológico o, también, un análogo suyo riguroso» (Bueno, 1992). Las situaciones β operatorias son propias «de aquellas ciencias en cuyos campos aparezcan (entre sus términos) los sujetos gnoseológicos o análogos suyos rigurosos» (Bueno, 1992). Esta distinción nos permite considerar el peculiar estatuto gnoseológico que caracteriza a la Psiquiatría dentro del marco de discusión que venimos planteando acerca de las relaciones gnoseológicas entre la Psicología y las disciplinas englobadas bajo el rótulo de «Neurociencias»{4}.

¿Cuáles son los términos del campo de la Psiquiatría (en caso de que existiese)? ¿Los circuitos y conexiones neuronales que, a consecuencia de su mal funcionamiento, son los responsables de la situación del paciente? ¿Las operaciones desadaptativas de los pacientes que acaban por producir desequilibrios químicos en el cerebro? En el primer caso, nos encontraríamos ante una situación α operatoria donde las operaciones de los sujetos se explicarían a partir de conexiones nerviosas y reacciones químicas. En el segundo caso, nos encontraríamos ante una situación β operatoria donde las operaciones de los sujetos se explicarían a partir de la consideración formal de este. Teniendo presente que la Neurología es la Ciencia cuyo campo estaría constituido por los elementos del Sistema Nervioso y que se encargaría del tratamiento de las posibles alteraciones que pudieran surgir en él y que la Psicología es la Ciencia encargada, como dijimos anteriormente, de analizar las operaciones de los sujetos (previa consideración formal de los mismos) en relación a los objetos apotéticos, ¿qué lugar le queda a la Psiquiatría? ¿O es que acaso nos la pretenden vender, por decirlo al modo hegeliano, como una síntesis superadora de la Neurología y de la Psicología? Desde la Teoría del cierre categorial la Psiquiatría carecería de campo gnoseológico propio encontrándose en una permanente situación de indefinición gnoseológica. En primer lugar, no tendría unos términos propios y nítidamente definidos con los que realizar operaciones mientras que, en segundo lugar, se encontraría en un «eterno» medio camino entre las situaciones α y β operatorias{5}.

En esta situación de clara indefinición gnoseológica (a medio camino entre la Neurología y la Psicología o entre las metodologías α y β operatorias) la Psiquiatría se encontraría en una situación similar a la del asno de Buridán quien, teniendo a un lado varios montones de avena y al otro lado varios cubos llenos de agua, acabó muriendo por desnutrición dado que nunca fue capaz de saber si tenía hambre o sed y, por consiguiente, si debía decidirse por comer la avena o por beber el agua (en este sentido, podríamos decir, para terminar, que los autores de La invención de trastornos mentales han realizado frente a la Psiquiatría una actuación semejante a la que la diosa Némesis, mutatis mutandis, llevó a cabo frente a Narciso quien, incapaz de dejar de mirar atónitamente su propia imagen{6}, acabó falleciendo).

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Referencias bibliográficas

Bueno, G. (1992), Teoría del cierre categorial, vol. 1. Oviedo: Pentalfa.
Bueno, G. (1994), Consideraciones relativas a la estructura y a la génesis del campo de las «Ciencias Psicológicas» desde la perspectiva de la teoría del cierre categorial. En Simposium de Metodología de las Ciencias Sociales y del Comportamiento (págs. 17-56). Universidad de Santiago de Compostela.
Bueno, G .(1995), ¿Qué es la ciencia?. Oviedo: Pentalfa.
Bueno, G. (1995), ¿Qué es la filosofía?. Oviedo: Pentalfa.
Damasio, A. (2001), El error de Descartes. Barcelona: Crítica (orig. 1994).
Damasio, A. (2005), En busca de Spinoza. Barcelona: Crítica.
Dawkins, R. (2002), El gen egoísta. Barcelona. Salvat.
Descartes, R. (1980), Discurso del método. Barcelona: Orbis (orig. 1637).
Descartes, R. (2005), Meditaciones metafísicas. Oviedo: KRK (orig. 1642).
Espinosa, B. (2003), Ética. Madrid: Alianza (orig. 1677).
García, P. (2001), Diccionario filosófico. Biblioteca filosofía en español.
González Pardo, H., Pérez Álvarez, M. (2007), La invención de trastornos mentales. Madrid: Alianza.
Pérez Álvarez, M. (2003), Las cuatro causas de los trastornos psicológicos. Madrid: Universitas.
Peña García, V. (1981), «Descartes, razón y metáfora», Arbor, 53, 27-35.
Peña García, V. (1982), «Acerca de la razón en Descartes: reglas de la moral y reglas del método», Arbor, 52, 23-39.
Punset, E. (2006), El alma está en el cerebro. Madrid. Santillana.



Notas

{1} Muchos psicólogos consideran su escisión gremial respecto a los filósofos como algo sumamente beneficioso para su nueva ciencia dado que, una vez liberada de las garras del pensamiento «teórico-especulativo», podrá ocuparse enteramente de los problemas «prácticos» (prescindiendo de vanas disquisiciones filosóficas) que realmente interesan a la gente y permiten ayudarle (¿?).

{2} ¿Quién no ha oído a ningún fundamentalista científico afirmar cosas tales como «bueno, pero eso ya es filosofía», «nada nada, eso son cuestiones e ideas filosóficas, sin embargo lo que la ciencia dice es esto»?

{3} Descubrimiento de las dendritas por Otto Deiters, introducción del carmín, el añil y el cloruro de oro como medios de tinción por parte de Von Gerlach, descubrimiento de la reacción negra por Golgi, crítica a su reticularismo por Ramón y Cajal, estudios sobre la conducción de la electricidad en animales como los efectuados por Moruzzi y Magoun, &c..

{4} Las reacciones que la publicación de La invención de trastornos mentales (escrito por Héctor González y Marino Pérez) ha suscitado por parte de una Sociedad de Psiquiatría da buena cuenta de la necesidad del tratamiento de estas cuestiones (véase La Nueva España del pasado 2 de Diciembre); en efecto, la falta de argumentos para rebatir las propuestas de los autores ha llevado a algunos miembros de dicha Sociedad a replicar de la siguiente manera: «Hablar de la invención de las enfermedades mentales en un país donde hay más de 400.000 personas que sufren esquizofrenia no sólo es frívolo, es inmoral. Seguramente es una mezcla de ignorancia-se trata de personas que no tienen contacto alguno con los miles de afectados que en Asturias sufren un trastorno mental severo-y de intereses espurios, bien personales o corporativos».
En primer lugar, diremos que los autores de este libro nunca hablan de una invención propiamente dicha (ex nihilo) sino de la construcción operatoria de una suerte de cultura clínica que envolverá las operaciones de los sujetos (pacientes e, incluso, clínicos tanto psicólogos como psiquiatras). Este contexto clínico determinará el estatuto asignado a nuestras vivencias y operaciones. Aunque podamos partir de la praxis clínica (situación β2) es necesario regresar hacia una situación II–β1, propia de la teoría de juegos. De este modo, podremos explicar, en el progressus hacia las circunstancias en que se desenvuelve la praxis clínica, por qué las multinacionales farmacéuticas y ciertos clínicos influyen sobre la población y no a la inversa (en la misma situación nos encontraríamos cuando esta influencia se ejerce por parte de las multinacionales farmacéuticas sobre los clínicos). Es decir, se necesitará un sistema operatorio más potente para conducir las operaciones de los sujetos en la dirección deseada (para que, en último término, ello redunde en un aumento de las ventas de psicofármacos, en la proliferación de consultas clínicas, &c.). Sin embargo, no es este el lugar apropiado para exponer con el debido detenimiento los planteamientos que se presentan en este libro.
Un estado de bajo ánimo, apatía y tristeza, por ejemplo, bien podría ser interpretado en la Edad Media como una crisis de fe motivada por la actuación del demonio (dentro de un contexto marcadamente teológico- también construido, obviamente, por las operaciones de los sujetos-) mientras que en nuestras sociedades del bienestar, donde cualquier atisbo de incomodidad habrá de proscribirse (en lo que tanto se apoya la construcción operatoria de esta nueva cultura clínica), la interpretación se hará a partir de este nuevo contexto envolvente. ¿Cómo explicar sino la diferente concepción de la melancolía en tiempos de Aristóteles y la existente en nuestros días?
En segundo lugar, al atribuir esta explicación operatoria a «una mezcla de ignorancia» alegando que «se trata de personas que no tienen contacto alguno con los miles de afectados (...)» se está ignorando la distinción entre los planos emic/etic. En efecto, en la anterior afirmación se sostiene que para poder comprender bien un determinado fenómeno (en este caso, los trastornos mentales) es necesario estar cerca de alguien que lo padece. De ser así, cualquier allegado a uno de estos pacientes podría proporcionarnos una sólida explicación acerca del estatuto ontológico y antropológico de estos trastornos. No obstante, la mayor potencia en la explicación y comprensión de un fenómeno vendrá dada mediante la adopción de un plano etic a partir del cual podamos reconstruir la situación desde un sistema de coordenadas mucho más potente que el poseído por los sujetos inmersos en el plano emic (en caso, claro está, de que lo tuviesen). José Smith fundador del movimiento mormón, desde un punto de vista emic (reivindicado por esta Sociedad), habría visto separados a Dios Padre y a Jesucristo quienes le habrían encargado la sublime misión de restaurar y liderar la nueva y verdadera Iglesia de Jesucristo. Ahora bien, desde el punto de vista etic ni que decir tiene que son los intereses económicos y de poder de este individuo los parámetros que hemos de adoptar para explicar sus «visiones». Sin embargo, según lo que se desprende de las declaraciones «...es una mezcla de ignorancia», mutatis mutandis, seríamos nosotros quienes estaríamos equivocados, y no José Smith, cuando analizamos la verdadera génesis del movimiento mormón.

{5} Resulta curioso, pues, que desde la Sociedad de Psiquiatría a la que hacíamos mención, se llegue a analogar los argumentos ofrecidos por los autores de La invención de trastornos mentales con la Iglesia de la Cienciología cuando la verdad apuntaría en una dirección bien distinta, a saber, es la Psiquiatría la que, en todo caso, debería ser analogada con la Cienciología dado que, careciendo de campo gnoseológico propio, trata de imponer o vender su ideología por encima de cualquier análisis riguroso con las peligrosas implicaciones que ello supone de cara a la consideración y el tratamiento de las diferentes psicopatologías.

{6} Desde esta Sociedad se afirmó que «todo el mundo quiere ser médico» a pesar de que muchos de nosotros no hemos tenido la oportunidad de rellenar «la encuesta utilizada» para llegar a esa conclusión.

Miercoles, 31 de Agosto de 2011

Dios, se más directo por favor

Una viñeta de Alberto Montt sobre la falta de mensajes claros de Dios

Diablo: No entiendo de dónde sale esa manía tuya de eludir responsabilidades. Me parece qye si vas a pedir a alguién que convenza a tres millones de personas que tienen que hacer una pequeña caminata de cuarenta años se lo dices en persona y no mandas a un arbusto en llamas con el mensaje.

El deterioro social en México, desde la visión de un cura ignorante

Martes 30 de agosto del 2011. Oaxaca, México.

por Octavio Santiago Regalado

Luego de que la violencia  se ha recrudecido en México y en comunidades de Oaxaca por cuestiones de índole diversa, el vocero de la Arquidiócesis de Antequera; José Guadalupe Barragán Oliva,  manifestó que el deterioro de la sociedad se debe en gran medida a que las mujeres han dejado de educar a la niñez, al momento de salir a incorporarse al ámbito laboral.

Debemos decirle al vocero de La Arquidiócesis  ante estas declaraciones que, si México está en las condiciones actuales, es porque, ellos impulsaron desde siempre que los mexicanos fueron analfabetas desde su nacimiento hasta su muerte.


Durante alrededor de 300 años se preocuparon, por mantener su poder económico y social impulsando  el proyecto de que los “Nuevos Cristianos” aprendieran falsos dogmas.

Cuando Darwin ya había presentado en Europa en 1859  su máxima obra: “El Origen de Las Especies”, la iglesia católica, quería vivir en México como en la edad media; con esas dádivas, con esos privilegios y con ese poder.

Nadie en México, se ha enriquecido a costa de Dios, más que estos mercenarios. Cobran, bodas,  bautizos, comuniones, extrema unciones, entierros, procesiones, misas de dar gracias,  todo, cobran todo.

Fueron los principales enemigos,  durante siglos del desarrollo de las ciencias en nuestro planeta. Llevaron a Galileo ante La Santa Inquisición por afirmar que la tierra se mueve y que giraba alrededor del sol; a Giordano Bruno por rechazar imágenes de santos; a Lutero por poner en duda, entre otras cosas, la idea de que el papa era infalible.

Torturaron con instrumentos inimaginables de dolor  y sufrimiento a quienes se opusieron a sus ideas. En México sometieron a proceso de degradación eclesiástica a Miguel Hidalgo y a José María Morelos; uno por empezar el movimiento de independencia de México y, el otro por secundarlo.  Nunca se imaginaron que, al primero los mexicanos hoy, le llamamos “El Padre de La Patria” y al segundo. “El Siervo de la Nación”.

Excomulgaron a diestra y siniestra a quienes se enfrentaron a sus propósitos y  anhelos.

Hoy mismo, condenan el hambre en Somalia, pero poco hacen  por mandar recursos económicos, esos que les sobran,  para mitigar la hambruna en aquellas latitudes. Si alguno de los lectores de este aporte,  conoce El Museo del Vaticano en Roma, se dará cuenta que los tesoros que ahí se guardan, a los ojos de todos, ofenden a la pobreza que se vive en muchas partes de la humanidad.

Son los mismos que coronaron a Iturbide Emperador en catedral, impulsaron la llegada de Maximiliano a México desde Miramar  y, cantaron un Te Deum cuando los gringos entraron a la capital, en la invasión norteamericana de 1846-1848.

Hoy, el vocero de La Arquidiócesis de Antequera culpa a las mujeres de la violencia que lacera a México, por no educar a la niñez. Porque según él, las mujeres prefieren trabajar que educar a sus hijos.

El cura parece no darse cuenta que los niveles de inseguridad,  violencia y deterioro social que se viven en nuestro país, como él le llama,  son producto de varios años de malas administraciones gubernamentales, de desprecios a la educación de calidad en México, de posibles omisiones de su iglesia, de una tremenda corrupción de la policía, y en general, de políticas públicas equivocadas. Que ante los embates de una posible recesión financiera en el mundo, las familias necesitan recursos económicos emergentes y, estos son aceptables desde ambas cabezas de todas las familias.

Hay que recalcarle al ignorante cura que, las mujeres han luchado desde siempre en nuestra patria por tener los mismos espacios que los hombres, que son el sostén de muchas familias en México, que aunque no lo sepa, en nuestra naciente lucha independentista existieron Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Juana Barragán, Soledad Solórzano de Régules; y en la época revolucionaria destacó la figura de María Arias Bernal, entre otras.

Desde este espacio, nunca vamos a creer que la violencia e inseguridad que padecemos todos los mexicanos,  es producto de una omisión de las mujeres.

Inmersos desde siempre en abusos, casos de pederastia, corrupción, enriquecimiento ilícito;  A los curas, ¡Que los compre, quien no les conoce! ¡Nosotros, les conocemos perfectamente!




FUENTE:
http://www.nssoaxaca.com/opinion/119-en-la-opinion-de-octavio-santiago-regalado/82086-el-deterioro-social-en-mexico-desde-la-vision-de-un-cura-ignorante


Reverencias a reliquias de Juan Pablo II son actos "macabros" y "manipuladores", dicen

Martes 30 de agosto del 2011

En medio de expresiones de fanatismo, las reliquias de Karol Wojtyla salieron de la nunciatura por avenida Insurgentes para llegar a la Basílica de Guadalupe.

Quienes feligreses que acuden a ver las reliquias de Juan Pablo II a la Basílica de Guadalupe –una gota de sangre del beato y un fajín que le perteneció– saben que el pontífice murió hace seis años, pero aun así la figura de cera que lo representa y porta sus reliquias los hace sentir que “está vivo”, los alegra, y algunos se conmueven hasta las lágrimas, porque esta “nueva presencia” del pontífice es el equivalente a una “sexta visita a México”.
Para analistas de las religiones y creyentes no concurrentes la exposición de un fluido del Papa, una prenda pontificia y una figura de cera colocada dentro de urna transparente en postura similar a la de un cadáver, raya en lo “macabro”, lo “morboso”, en la “manipulación de las creencias”, “desvirtúa la fe” y es un “insulto a la inteligencia”.
Nada de esto experimentaron ayer Nora Rodríguez, religiosa de la orden Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, y las fieles Audelina Escobedo, Petra Fonseca, Nelly Ávila y Estela González, quienes acudieron a la Basílica y calificaron la jornada como “un día de bendición muy especial, de dicha, emocionante”.
“Es “tenerlo aquí, vivo entre nosotros”, dijo Nora, mientras Audelina comentó: “Es lo máximo estar con el santo Papa, como si lo tuviéramos vivo y presente entre nosotros”. Petra señaló: “para todos los mexicanos no ha muerto: está presente en nuestros corazones” y Nelly, quien vino de Tizayuca, Hidalgo, afirmó: “Es una sexta visita a México; le voy a pedir por mi familia”. Estela confió en que el pontífice le conceda un “milagro”.
Elio Masferrer Kan, antropólogo y presidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de las Religiones, consideró que con esta práctica “la Iglesia católica está apelando a los sentimientos mágicos de la gente; busca subir el rating eclesial, porque está desesperada y echa mano a lo que sea, incluso a la adoración de una figura de cera, idolatría que se condena en el Antiguo Testamento en la veneración del becerro de oro”.
Criticó que “en lugar de hacer más trabajo pastoral” recurra a estas estrategias que “explotan” la imagen papal ante la “falta de carisma” de los actuales jerarcas católicos.
Josué Tinoco Amador, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana- Iztapalapa, especialista en asuntos religiosos, consideró que esto es una “estrategia política, más que religiosa”, que busca acrecentar la fe con prácticas de antaño, “cuando circulaban supuestos clavos de la cruz de Jesús y ladrillos de su casa”.
Tomado de la Jornada, por Carolina Gómez Mena, 26 de agosto de 2011 p. 46
FUENTE:


Gana Fernando Vallejo Premio FIL de Literatura 2011

Martes 30 de agosto del 2011. Guadalajara

Como una “figura verdaderamente original de la literatura en castellano” definió el jurado al escritor nacido en Colombia y naturalizado mexicano, quien recibirá el premio durante la inauguración de la 25 FIL en Guadalajara.

Foto: Miss Vidal

FERNANDO VALLEJO

Ciudad de México • Fernando Vallejo, “una de las voces más personales, controvertidas y exuberantes de la literatura actual en español”, es el ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2011. El jurado, integrado por siete reconocidos críticos, escritores y académicos, decidió otorgar el galardón al autor de El río del tiempo, La virgen de los sicarios y El desbarrancadero por ser un escritor que expresa “su emoción con la voz de un artista en el que coinciden la realidad de un mundo raro con la imaginación”.

El Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2011 está dotado con 150 mil dólares y se entregará el 26 de noviembre durante la inauguración de la 25 Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El jurado de este año estuvo integrado por Juan Cruz Ruiz, de España; Cecilia García Huidobro, de Chile; Calin Mihailescu, de Rumania; Julio Ortega, de Perú; Margarita Valencia, de Colombia; Jorge Volpi, de México, y Michael Wood, de Inglaterra, quienes definieron a Vallejo como una “figura verdaderamente original de la literatura en castellano”.

Nacido en Medellín en 1942 y naturalizado mexicano en 2007, donde vive desde 1971, Fernando Vallejo es autor de las novelas Los días azules, El fuego secreto, Los caminos a Roma, Años de indulgencia, Entre fantasmas, La virgen de los sicarios, El desbarrancadero (con la que obtuvo el Premio Rómulo Gallegos), La rambla paralela, Mi hermano el alcalde y El don de la vida. Además, ha publicado tres libros de ensayos en los que con humor y erudición arremete, respectivamente, contra Charles Darwin, los “impostores” de la ciencia y la Iglesia católica: La tautología darwinista, Manualito de imposturología física y La puta de Babilonia.


Fernando Vallejo también ha incursionado en la cinematografía como director y guionista. Dirigió las películas Crónica roja, que en 1979 recibió el Premio Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas a la Mejor Opera Prima, En la tormenta y Barrio de campeones. También escribió el guión para la adaptación cinematográfica de su novela La virgen de los sicarios, que se estrenó en 2000 dirigida por el director francés Barbet Schroeder.

El Premio FIL de Literatura fue creado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para reconocer “el conjunto de una obra de creación en cualquier género literario. Se entregó por primera vez en 1991, a Nicanor Parra, a quien siguieron los reconocimientos para Juan José Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004), Tomás Segovia (2005), Carlos Monsiváis (2006), Fernando del Paso (2007) , António Lobo Antunes (2008), Rafael Cadenas (2009) y Margo Glantz (2010).

FUENTE:
http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/b14a8f25b635704fed6ebbd1e5ea4bcc


Oliver Sacks y la fábrica de mitos humana

En este breve vídeo Oliver Sacks nos habla de la fabrica de mitos humana, que no es otra que nuestro cerebro y es que el cerebro es un constructor de creencias nato:

Ismael Pérez Fernández.