Archivos en la categoría escepticismo

Lunes, 21 de Mayo de 2012

Agradezcamos que la homeopatía es un timo


Domingo, 13 de Mayo de 2012

La reflexión del domingo

"No hay ninguna clase de historia que se construya tan fácilmente y se difunda tan rápidamente, especialmente en el medio rural y en ciudades de provincia, como aquellas realtivas a los matrimonios; en cuanto dos personas jóvenes de igual condición se han visto dos veces, toda la vecindad los empareja inmediatamente. El placer de contar una noticia tan interesante, propagarla y seer los primeros en realtarla, estimula la inteligencia. Y esto es tan bien sabido que ningún hombre de juicio presta atención a estos informes hasta que los ve confirmados por alguna evidencia mayor. ¿No inclinana las mismas pasiones y otras aún más fuertes a la generalidad de la humanidad a creer y contar, con la mayor vehemencia y seguridad, todos los milagros religiosos?"
David Hume
Martes, 1 de Mayo de 2012

El pensamiento analítico reduce la fe, según un estudio

Un estudio de la Universidad de Columbia Británica, ha confirmado lo que miles de ateos y agnósticos hemos dicho por siglos: El pensamiento analítico es perjudicial para las religiones y seudociencias.


Noticia de la BBC Mundo

Quienes piensan más analíticamente tienen menos tendencia a ser creyentes religiosos que quienes tienden a seguir sus instintos, según una investigación publicada este viernes en la revista Science.

Los investigadores, de la Universidad canadiense de la Columbia Británica, estimularon a los 650 participantes para que usaran el pensamiento analítico y concluyeron que la creencia religiosa disminuía tanto en escépticos como en creyentes. Los participantes fueron divididos en dos grupos y solo uno de ellos realizó tareas analíticas. Tras ello, fueron interrogados sobre sus creencias religiosas.

Los autores indicaron que los devotos no se convirtieron en ateos tras los experimentos, pero sí sugieren que las personas que están acostumbradas a pensar de forma analítica, como los científicos y los abogados, tienden a ser menos religiosos a largo plazo.


¿Y usted qué opina?

Lunes, 30 de Abril de 2012

Este sábado escépticos en el pub

Ya está aquí la nueva convocatoria de Escépticos en el Pub(Madrid). En esta ocasión el ponente será José Manuel López Nicolás al cual quizá conozcáis del estupendo blog Scientia. José Manuel es Profesor Titular de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia. Su charla lleva por título Marketing pseudocientífico. El propio José Manuel nos hace un resumen del contenido de la misma:

En esta charla se abordará el mal uso que distintos sectores empresariales como la industria alimentaría, nutracéutica, cosmética, etc. hacen de la Ciencia, utilizando el marketing científico para publicitar diferentes propiedades de sus productos que no se sostienen desde el punto de vista de la bioquímica, la biotecnología, la nutrición… ni del sentido común.

Además, se hablará del papel que la divulgación científica, a través de los blogs e incluso de las redes sociales, puede desempeñar para aumentar el rigor científico en el etiquetado y la publicidad de los productos que consumimos diariamente.

Como de costumbre el Escépticos en el Pub se celebrará en el Irish Corner (C/ Arturo Soria, 6), la hora de comienzo sigue siendo las 19:30h.

Apuntadlo bien en vuestras agendas, el próximo sábado día 5 de mayo, a las 19:30 en el Irish corner.
Domingo, 29 de Abril de 2012

La reflexión del domingo

 "Si la disposición de la vida humana estuviera tan reservada, como dominio peculiar del Todopoderoso, que fuera una vulnerción de su derecho por parte de los hombres disponer de sus propias vidas, sería igualmente criminal actuar a favor de la preservación de la vida como en aras de su destrucción. Si me aparto de una piedra que cae sobre mi cabeza, estoy alterando el curso de la naturaleza e invado el dominio especial del Todopoderoso, al prolongar mi vida más allá del periodo que, por las leyes generales de la materia y el movimiento, él me había asignado."
~Daivd Hume~
Miercoles, 25 de Abril de 2012

El cambio climático antropogénico: ciencia vs. pseudociencia

Aquí tenéis el último vídeo del Escépticos en el Pub(Madrid). El ponente fue Jesús Rosino y el tema fue el cambio climático. Jesús nos muestra cuáles son los factores que determinan la temperatura media del planeta, cómo sabemos que se ha producido un calentamiento global y cómo sabemos que lo hemos causado nosotros. De manera expone los efectos o consecuencias del calentamiento global, cómo nos afectarán y qué tipos de medidas pueden adoptarse. En cada uno de estos apartados iremos analizando algunos de los argumentos negacionistas más populares.

Una charla realmente instructiva que no deberíais perderos:


Lunes, 23 de Abril de 2012

Superhéroes y filosofía en el Skepticamp de Alicante

El próximo 5 de Mayo estaré hablando del Superpoder de la filosofía en el Skepticamp que se va a celebrar en Alicante.

Los Skepticamp son eventos abiertos y totalmente gratuitos para el público. Las charlas suelen ser informales, lo que se busca es promover el pensamiento crítico, fomentando la participación del público con preguntas, dudas, críticas… en definitiva, una oportunidad para intercambiar conocimiento y puntos de vista.
El Skepticamp de Alicante se celebra dentro del StAS (Street Alicante Science) es una iniciativa para acercar el conocimiento de la ciencia de forma popular, accesible, joven, creativa, comunicativa, interesante, divertida, próxima, urbana etc.

El lugar donde se celebrará el Skepticamp es en el Pub John Mulligan's - Calle de Tomás López Torregrosa, 1 03002 Alicante. Podéis leer el anuncio de la participación del Superpoder de la filosofía en el blog del StAS. Espero poder veros a alguno por allí.
Domingo, 22 de Abril de 2012

La reflexión del domingo




"Los dogmas no son concluyentes, sino ocluyentes: taponan el libre juego de nuestros sentidos y  la libertad de nuestra razón"
~Fernando Savater~
Viernes, 20 de Abril de 2012

50 cosas que hay que saber sobre filosofía

Tercer libro que leo de esta colección y la verdad es que cumple las expectativas. Ben Dupré nos brinda un recorrido por los temas de mayor importancia en la filosofía. En total se recorren 50 temas, como ya habrás deducido por su título. Los temas están organizados en distintas secciones: conocimiento, el problema mente-cuerpo, ética, lógica, ciencia, religión y política.

Los artículos son breves pero recogen lo esencial de cada tema. El libro es un buen lugar para iniciarse en el conocimiento filosófico. A partir de aquí puedes dirigir tu interés de forma más directa, ya que gracias al libro de Dupré sabrás por donde empezar y cuales son los filósofos más importantes en el tema que más te llama la atención.

El libro resulta de lectura fácil y ágil. Al final del mismo tienes un glosario por si hubiera términos que no conoces, lo cual en caso de ser necesario te ahorra el trabajo de tener que ir a buscar los conceptos y definiciones a otro sitio.

En resumen, si te interesa la filosofía y nunca has sabido por donde empezar este es probablemente uno de los mejores libros para hacerlo.


Domingo, 15 de Abril de 2012

Católicos buscan demandar por blasfemia a Sanal Edamaruku tras haber demostrado falsedad de un "milagro"

Después de exponer en Mumbai el “milagro” del Jesús derramaba gotas, vengativos líderes de la Iglesia Católica juraron perseguir a Sanal Edamaruku con una serie de casos de blasfemia. La persecución ha iniciado y Sanal podría ser arrestado en cualquier momento.

Noticia de Rationalist International 


“No es nuevo que los obispos traten de sentenciar a sus oponentes a la hoguera cuando se les acaban los argumentos. El caso de Giordano Bruno es un ejemplo. Pero por más que traten, no podrán detenerme de defender la razón, la ciencia y los hechos históricos. Y no estoy solo, la libertad de expresión está bajo ataque ¡y la vamos a defender!"

-Sanal Edamaruku

Exponiendo “el milagro”

El 10 de marzo, Sanal Edamaruku voló a Mumbai. El canal de televisión TV-9 lo invitó a investigar un “milagro” que era la sensación local.

Fue con el equipo de televisión a Irla en Vile Parle para inspeccionar el crucifijo que se encuentra en el frente de la Iglesia de Nuestra Señora de Velankanni. Este crucifijo se ha convertido el centro de atracción para un creciente grupo de creyentes que asisten desde todas partes.

La noticia del milagro se propagó como el fuego. Durante algunos días, hubo pequeñas gotas de agua pendiendo del pie de Jesús. Cientos de personas asistieron diariamente para rezar y colectar un poco de “agua bendita” en botellas y frascos. Irla estaba a punto de convertirse en un centro de peregrinaje.

Pero, Sanal Edamaruku echó por tierra este prospecto. En pocos minutos identificó claramente la fuente del agua (una fuga de un baño cercano) y la forma en que el agua llegaba hasta los pies de Jesús. Las autoridades eclesiásticas locales, presentes durante la investigación, no estaban nada contentas.

Mira los detalles en YouTube.

 

 Â¿Y usted qué opina?
Martes, 10 de Abril de 2012

How to become a really good pain in the ass


Un libro que debería ser de lectura obligada en todos los institutos. Christopher DiCarlo hace una maravillosa introducción al pensamiento crítico. Empieza explicando como se construyen argumentos, te enseña como buscarlos así como descomponerlos en sus premisas y conclusiones para así poder evaluarlos. Después te acerca al mundo de los sesgos cognitivos que todos tenemos y las posibles fuentes de los mismos. Tras esto viene un viaje por una buena colección de falacias lógicas. Es obligado conocerlas para detectarlas cuando las usen contra tus argumentaciones. A continuación dedica espacio al tipo de pruebas que se pueden presentar y su ámbito de validez.

Y todo eso es únicamente la primera parte del libro. En la segunda se dedica a examinar las posturas naturalista y sobrenaturalista en lo concerniente a lo que el llama las grandes preguntas, ya sabéis ¿por qué estamos aquí? ¿Qué será de nosotros? ¿Cómo debemos comportarnos? Etc.

Un libro que he disfrutado y del que he aprendido algunas cosas. Lo recomiendo sin reservas, y como ya he dicho debería ser de lectura obligada en los institutos. Con su lectura a buen seguro conseguiríamos que los jóvenes empezaran a desarrollar el pensamiento crítico.


Lunes, 9 de Abril de 2012

Este sábado: Escépticos en el Pub

Ya está aquí, este próximo sábado, día 14, habrá  Escépticos en el pub(Madrid). El tema en esta ocasión será el cambio climático, en concreto el título es "El cambio climático antropogénico: ciencia vs. pseudociencia". Sí, ya se hizo un Escépticos en el Pub sobre el cambio climático, pero el enfoque fue más político. Ahora nos centramos en lo que hay de ciencia y lo que hay de pseudociencia. El ponente es Jesús Rosino. Si conocéis la versión española de Skeptical Science sabed que él es el responsable de la traducción. Aquí tenéis el resumen de su charla:
Veremos cuáles son los factores que determinan la temperatura media del planeta, cómo sabemos que se ha producido un calentamiento global y cómo sabemos que lo hemos causado nosotros. Cerraremos mencionando de manera más breve los efectos o consecuencias del calentamiento global, cómo nos afectarán y qué tipos de medidas pueden adoptarse. En cada uno de estos apartados iremos analizando algunos de los argumentos negacionistas más populares.

El lugar es como siempre el pub Irish Corner(C/ Arturo Soria 6), y la hora será las 19:30h. OS dejo con el cartel del evento, realizado por RinzeWind a aprtir de un aplantilla realizadda por David Revilla:

Domingo, 8 de Abril de 2012

La reflexión del domingo


"Dios les dice a Adán y Eva que no coman el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si ésta era la única forma en que podían llegar a distinguir la diferencia entre el bien y el mal, ¿cómo iban a saber que era incorrecto desobedecer a Dios y comer la fruta?
~Laurie Lynn~
Miercoles, 4 de Abril de 2012

La ética de la creencia

Este es el último libro que he leído. Su autor es el matemático del siglo XIX, William Kingdon Clifford, el cual también escribió sobre filosofía, y que según descubro por la Wikipedia fue el primero en proponer que la gravedad es la manifestación de una geometría subyacente, idea que no quedo desarrollada y comprobada hasta la llegada de Albert Eisntein y su teoría general de la relatividad. De ser cierto este dato, Clifford fue todo un adelantado a su época.

No obstante, este libro no se centra en sus trabajos matemáticos como bien habréis podido deducir de su título. Ethics of Belief es un ensayo filosófico, de hecho, probablemente sea el ensayo más famoso de Clifford. Este ensayo es el que da título al libro, pero no viene solo, en el libro podemos encontrar otros ensayos, todos ellos relacionados con la ética de la creencia.

En ese famoso ensayo Clifford propone que es inmoral el creer en algo sin tener las pruebas adecuadas para ello. La máxima en la que se puede resumir la tesis de dicho ensayo se ha hecho relativamente famosa, la cual dice así:

Es un error siempre, cualquiera que sea el lugar y cualquiera que sea la persona, creer algo de lo que no hay suficientes evidencias.

Clifford a lo largo de su ensayo desarrolla este principio de forma ciertamente convincente. Reconozco que me han resultado ciertamente interesantes sus ideas a este respecto.

En el libro también se ve otra vertiente del pensamiento de Clifford y es su oposición a aquellos que defienden que la fe es una virtud, algo, que claro está, no sorprende sabiendo que considera que creer sin pruebas es inmoral.

Un libro ciertamente interesante y que si podéis deberíais leer.


Martes, 3 de Abril de 2012

Ahí empezó todo

La siguiente imagen es una fotografía tomada desde la Estación Espacial Internacional. Lo que vemos es el valle del Rift. En ese lugar es donde nuestros ancestros hunden sus raíces. En el valle del Rift se han encontrado muchos fósiles de los homínidos de los cuales descendemos. En esa región de África es donde empezó nuestra particular singladura, lo que estás viendo es el lugar de origen de nuestros ancestros. Tus antepasados, es más, los antepasados de todos nosotros provienen de esa región. Tú, yo así como el resto de la humanidad, en última instancia, somos africanos.

Credit: NASA

Vía Our Amazing Planet
Lunes, 2 de Abril de 2012

Con defensores así ¿quién quiere enemigos?

El defensor del lector de “El País” se hace eco de las quejas de un lector por el hecho de incluir el horóscopo en el suplemento SModa. El problema es que al leer al “defensor” a uno no le queda claro a quien está defendiendo.

El artículo del defensor del lector incurre en dos falacias. La primera de ellas es que da espacio a Empar Prieto, directora editorial de la revista para su justificación sobre la inclusión de la astrología. Y después cita a lo que dicen astrónomos como Javier Armentia o el catedrático de Astronomía de la Universidad Complutense Miguel Sevilla de Lerma. Esto ya es una técnica habitual, cuando hay dos posiciones enfrentadas se suele caer en la falacia de que ambas necesitan el mismo espacio, y que por supuesto la verdad debe estar en algún punto intermedio. Nada más lejos de la realidad, cuando hay dos posturas enfrentadas bien puede ser que la verdad esté en una de ellas, o en un punto intermedio, o en algo que no se le parezca ni remotamente. Por fortuna estamos en el siglo XXI, a estas alturas algo sabemos del universo. Entre otras cosas sabemos que la astrología es una pseudociencia que no aporta nada. Nació junto con la astronomía, es más, en un principio estaban tan mezcladas que era imposible diferenciarlas, pero el tiempo pasó, y se separaron. Mientras la astronomía no ha parado de aportar conocimiento a la humanidad, la astrología se ha dedicado a decir banalidades que no han aportado nada.

Si sabemos que de las dos posturas una es indefendible ¿a qué viene su justificación? Es como si entre la postura de si los niños los traen las cigüeñas o proviene de las relaciones sexuales de los padres tuviéramos que decir, “eh,eh, démosle espacio a las dos posturas para que se expliquen” o entre las posturas de si la Tierra es plana o no lo es. Ni la Tierra es plana, ni lo niños los traen las cigüeñas, ni la astrología predice el futuro ni mucho menos describe acertadamente a las personas. La verdad, en estos casos no está en algún punto intermedio políticamente correcto.

Por si esto fuera poco, la justificación de Empar Prieto de la inclusión de la astrología no tiene desperdicio:

De todas formas, sí se tuvo cuidado en elegir a una persona de prestigio en el mundo de la astrología. Susan Miller es la astróloga de referencia en Estados Unidos. Lleva 25 años escribiendo al respecto. Su web tiene seis millones de usuarios únicos y 15 millones de páginas vistas como promedio mensual. Miller tiene un enfoque particular de la astrología, de la que dice que ‘no es un libro de autoayuda’ y más bien la define como ‘una herramienta de información más’

Y tras este triste párrafo no hay la más mínima crítica por parte del defensor del lector. ¿No debería el defensor del lector ser crítico y tirar de las orejas al periódico cuando es preciso? Porque tras leer esto da la sensación de que estamos ante un sostenella y no enmendalla más que ante una defensa del lector.

Empar Prieto intenta justificar que lo que hacen es serio, han seleccionado a la astróloga de referencia en EEUU, ¿pero donde están los trabajos científicos que avalan sus acertadas predicciones? En ningún sitio, así que lo que tenemos es simplemente que mucha gente cree lo que dice esa astróloga, argumento que Empar Prieto repite en el mismo párrafo, el aval no es más que la página web de la astróloga es muy visitada, menudo criterio de selección. No deja de ser sorprendente que la directoria editorial de una revista como es Empar Prieto caiga con tanta facilidad en el uso de falacias lógicas. Ésta en concreto se conoce como ad populum. Es decir, se piensa que el mero hecho de que mucha gente crea en algo hace que ese algo sea cierto. Pero no importa que mucha gente crea algo, ¿pueden equivocarse millones de personas? La respuesta es sí, de hecho, a lo largo de la historia millones de personas se han equivocado flagrantemente y no hace falta ser doctor en historia para saberlo. ¿Cuánta gente creía que la Tierra era plana? ¿Cuánta gente creía que el Sol giraba en torno a la Tierra? La respuesta es prácticamente todo el mundo y como sabemos estaban equivocados hasta la médula.

Por último voy a destacar una frase que escribe el defensor del lector:

El combate de la ciencia contra este tipo de literatura viene de lejos.

Esto ya raya el absurdo, ahora resulta que las predicciones astrológicas son literatura, deduzco que con en esa línea de razonamiento también se dirá que las predicciones meteorológicas son también literatura ¿o no? En fin, parece que aquí la gente piensa que podemos usar una obra de literatura como es el Hobbit como una herramienta de información más sobre biología. El ejemplo no es desproporcionado, el Hobbit es una obra de ficción (de hecho es uno de mis libros favoritos) si se quiere argumentar que la astrología es algo distinto que la ficción y fabulación que algunos se montan en su cabeza se tendrá que demostrar de forma rigurosa que ese es el caso, pero claro, la astrología al ser una pseudociencia huye de la ciencia como de la peste. Recordemos que la ciencia es la metodología más rigurosa a la hora de tratar de saber que hay de cierto o no, en las afirmaciones referentes a cómo es el mundo.

Como de costumbre le rey sigue yendo desnudo, lo sorprendente y lamentable es que todavía tengamos que seguir señalándolo.
Jueves, 1 de Diciembre de 2011

Evolución y certeza colectiva

A veces me ocurre que leo un texto y tiempo después leo otro sobre un tema completamente diferente, y percibo alguna relación, complemento o refutación en donde no la hay. No por lo menos desde el punto de vista que los autores de los textos pretendían originalmente. Tendría que ver a un psicólogo para saber si esto es algo que le pasa a toda la gente o sólo a los que sufrimos algún tipo de locura cuya catalogación está documentada por alguien o no.

De cualquier forma, hoy me ocurrió eso leyendo dos textos. El primero en el blog Genciencia (blog estupendo y muy recomendable, por cierto), en el cual, el autor, basado en un texto de John Allen Paulos, da una explicación matemática acerca de las razones por las que la percepción de muchas personas es menos confiable que la de una sóla. La explicación comparar las probabilidades independientes de la confiabilidad de cada persona, en proporción a todas las veces en que una determinada cantidad de personas respaldarían la misma opinión, concluyendo que la probabilidad de que una afirmación colectiva sea falsa aumenta con el número de personas que la respaldan. A continuación cito el ejemplo del blog mencionado:



“Lo que es indubitable es que los individuos mienten, se autoengañan o sencillamente se confuden. Simplifiquémoslo en una simple operación matemática. Supongamos que algunos individuos dicen la verdad ¼ del tiempo, mienten o se equivocan ¾ del tiempo, y mezclan sus verdades y falsedades de manera aleatoria.
Ahora imaginemos a dos personas que se ajusten a estos parámetros imaginarios (pero bastante parecidos a la realidad, según la persona). Estas dos personas se llaman, por ejemplo, Ignacio y Sergio.
Entonces Ignacio hace una afirmación. La probabilidad de que esta afirmación sea verdadera, como hemos dicho, es ¼. Luego Sergio respalda a Ignacio afirmando que Ignacio dice la verdad. Teniendo en cuenta la declaración de Sergio, ¿cuál es ahora la probabilidad de que Ignacio diga la verdad?
Puesto que Ignacio y Sergio dicen la verdad ¼ del tiempo, lo que dicen ambos resultará ser verdadero 1/16 del tiempo (¼ x ¼). Ahora preguntémonos cuán probable es que Sergio haga una declaración de respaldo. Puesto que Sergio respaldará a Ignacio cuando ambos digan la verdad o ambos mientan, la probabilidad es 10/16 (¼ x ¼ + ¾ x ¾). Así pues, la probabilidad de que Ignacio diga la verdad si Sergio la respalda es 1/10 (1/16 dividido por 10/16).“




Después se me ocurrió leer en el blog La Realidad Estupefaciente, (otro que también recomiendo) y, por puro morbo, me asomé a la Conservapedia. La Conservapedia es una especie de Wikipedia pero escrita por conservadores. Para darse una idea del sesgo de opinión de los autores, conviene ver la ilustración que encabeza el artículo sobre la evolución. A veces me da por leer algunos textos de ahí, sólo para comprobar que sigo siendo capaz de reírme de todo. Al entrar hoy, me encontré con una liga al artículo sobre evolución en la primera plana (juro que no lo busqué) que tenía lo siguiente:



Article of the Year: Evolution
In 2006, the prestigious science journal Science reported concerning the United States: "The percentage of people in the country who accept the idea of evolution has declined from 45 in 1985 to 40 in 2005. Meanwhile the fraction of Americans unsure about evolution has soared from 7 per cent in 1985 to 21 per cent last year."[11]
"Gallup's analysis says religiosity outweighs educational level in shaping views on evolution."
(USN)
Discover what
Wikipedia, the public school systems, and the liberal media don't want you to know about the creation vs. evolution issue.

Ahora sigue mi interpretación (o como diría Héctor Coronado, mi bosta):

Según la conservapedia, en los últimos años, la cantidad de norteamericanos que aceptan las ideas creacionistas ha aumentado, mientras que la cantidad de los que creen en la evolución ha decrecido. La nota no otorga ninguna interpretación de realidad a ese hecho desnudo, pero para redondear la idea, yo puedo proponer que, en base a la explicación de John Allen Paulos, la probabilidad de que quienes sostienen el creacionismo contra la evolución darvinista estén equivocados, se ha incrementado en los últimos años.
Lunes, 7 de Septiembre de 2009

Política y pensamiento crítico

En realidad detesto publicar textos que no sean míos, a menos que haya habido alguna contribución personal al mismo, por ejemplo la traducción. Pero en este caso, me pareció que el texto que a continuación presento es una visión de lo que debe ser el pensamiento crítico aplicado a los asuntos públicos: una invitación a pensar que una sociedad mejor es posible y que ésta no va a llegar insistiendo en aplaudir la inmovilidad. También quiero aprovechar para dejar patente que me gusta la forma en que Denise Dresser escribe, pero ha habido algunas ocasiones en las que no he coincidido con su opinión. Sin embargo esta vez estoy dispuesto a suscribir la totalidad de las palabras contenidas en este artículo.

La declaración de Felipe Calderón a la que hace referencia la autora puede leerse aquí.

El artículo que transcribo apareció en la revista proceso. Las partes marcadas en negritas fueron las que más me gustaron. Lo demás lo dejo para los comentarios

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Llamado a hablar mal de México
(Enlace: http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=71931)
DENISE DRESSER
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Y en los tiempos oscuros, ¿habrá canto?
Sí. Habrá el canto sobre los tiempos oscuros.
Bertolt Brecht
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Hace unos días, el presidente Felipe Calderón criticó a los críticos y convocó a hablar bien de México: "Hablar bien de México, de las ventajas que México tiene… es la manera de construir, precisamente, el futuro del país". Y de allí, siguiendo su propio exhorto, pasó a congratularse porque la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes aquí es más baja que en Colombia, Brasil, El Salvador o Nueva Orleáns. Las ventajas de México quedarán claras cuando decidamos hablar bien del país, concluyó.

Escribo ahora para pedirte –lector o lectora– que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignación, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qué un país tan majestuoso como México ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba Günter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los ríos claros y transparentes, pero hablar mal de los políticos opacos y tramposos; hablar bien de los árboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del país pero hablar mal de quienes se lo han embolsado.

El oficio de ser un buen ciudadano parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empeñados en esconderla. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deberían dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al país que no tienen derecho a seguir haciéndolo; de mirar a México con la honestidad que necesita; de mostrar que somos mejores que nuestra clase política y no tenemos el gobierno que merecemos. De vivir anclado en la indignación permanente: criticando, proponiendo, sacudiendo. De alzar la vara de medición. De convertirte en autor de un lenguaje que intenta decirle la verdad al poder. Porque hay pocas cosas peores –como lo advertía Martin Luther King– que el apabullante silencio de la gente buena. Ser ciudadano requiere entender que la obligación intelectual mayor es rendirle tributo a tu país a través de la crítica.

Ahora bien, ser un buen ciudadano en México no es una tarea fácil. Implica tolerar los vituperios de quienes te exigen que te pases el alto, cuando insistes en pararte allí. Implica resistir las burlas de quienes te rodean cuando admites que pagas impuestos, porque lo consideras una obligación moral. Lleva con frecuencia a la sensación de desesperación ante el poder omnipresente de los medios, la gerontocracia sindical, los empresarios resistentes al cambio, los empeñados en proteger sus privilegios.

Aun así me parece que hay un gran valor en el espíritu de oposición permanente y constructiva versus el acomodamiento fácil. Hay algo intelectual y moralmente poderoso en disentir del statu quo y encabezar la lucha por la representación de quienes no tienen voz en su propio país. Como apunta el escritor J.M. Coetzee, cuando algunos hombres sufren injustamente, es el destino de quienes son testigos de su sufrimiento padecer la humillación de presenciarlo. Por ello se vuelve imperativo criticar la corrupción, defender a los débiles, retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Por ello se vuelve fundamental seguir denunciando las casas de Arturo Montiel y los pasaportes falsos de Raúl Salinas de Gortari y las mentiras de Mario Marín y los abusos de Carlos Romero Deschamps y el escandaloso Partido Verde y los niños muertos de la guardería ABC y los cinco millones de pobres más.

No se trata de desempeñar el papel de quejumbroso y plañidero o erigirse en la Casandra que nadie quiere oír. No se trata de llevar a cabo una crítica rutinaria, monocromática, predecible. Más bien un buen ciudadano busca mantener vivas las aspiraciones eternas de verdad y justicia en un sistema político que se burla de ellas. Sabe que el suyo debe ser un papel puntiagudo, punzante, cuestionador. Sabe que le corresponde hacer las preguntas difíciles, confrontar la ortodoxia, enfrentar el dogma. Sabe que debe asumirse como alguien cuya razón de ser es representar a las personas y a las causas que muchos preferirían ignorar. Sabe que todos los seres humanos tienen derecho a aspirar a ciertos estándares decentes de comportamiento de parte del gobierno. Y sabe que la violación de esos estándares debe ser detectada y denunciada: hablando, escribiendo, participando, diagnosticando un problema o fundando una ONG para lidiar con él.

Ser un buen ciudadano en México es una vocación que requiere compromiso y osadía. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los demás sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la mediocridad, la corrección política, la mendacidad. Es resistir la cooptación. Es vivir produciendo pequeños shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivir en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando, milímetro tras milímetro, la percepción de la realidad para así cambiarla. Vivir, como lo sugería George Orwell, diciéndoles a los demás lo que no quieren oír.

Quienes hacen suyo el oficio de disentir no están en busca del avance material, del avance personal o de una relación cercana con un diputado o un delegado o un presidente municipal o un Secretario de Estado o un Presidente. Viven en ese lugar habitado por quienes entienden que ningún poder es demasiado grande para ser criticado. El oficio de ser incómodo no trae consigo privilegios ni reconocimiento, ni premios, ni honores. Uno se vuelve la persona que nadie sabe en realidad si debe ser invitada, o el colaborador de una revista a la cual le recortan la publicidad.

Pero el ciudadano crítico debe poseer una gran capacidad para resistir las imágenes convencionales, las narrativas oficiales, las justificaciones circuladas por televisoras poderosas o Presidentes porristas. La tarea que le toca –te toca– precisamente es la de desenmascarar versiones alternativas y desenterrar lo olvidado. No es una tarea fácil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen quién los represente, escribe Edward Said. Y no por idealismo romántico, sino por el compromiso con formar parte del equipo de rescate de un país secuestrado por gobernadores venales y líderes sindicales corruptos y monopolistas rapaces. Aunque la voz del crítico es solitaria, adquiere resonancia en la medida en la que es capaz de articular la realidad de un movimiento o las aspiraciones de un grupo. Es una voz que nos recuerda aquello que está escrito en la tumba de Sigmund Freud en Viena: "la voz de la razón es pequeña pero muy persistente".

Vivir así tiene una extraordinaria ventaja: la libertad. El enorme placer de pensar por uno mismo. Eso que te lleva a ver las cosas no simplemente como son, sino por qué llegaron a ser de esa manera. Cuando asumes el pensamiento crítico, no percibes a la realidad como un hecho dado, inamovible, incambiable, sino como una situación contingente, resultado de decisiones humanas. La crisis del país se convierte en algo que es posible revertir, que es posible alterar mediante la acción decidida y el debate público intenso. La crítica se convierte en una forma de abastecer la esperanza en el país posible. Hablar mal de México se vuelve una forma de aspirar al país mejor.

Esta es una posición vital extraordinariamente útil pero heterodoxa en un lugar que cambia pero muy lentamente debido a la complicidad de sus habitantes y sus gobernantes. Porque hay tantos que parten de la premisa: "así es México". Tantos que parten de la inevitabilidad. Tantos que parten de la conformidad. Ya lo decía Octavio Paz: "Y si no somos todos estoicos e impasibles –como Juárez y Cuauhtémoc– al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de nuestras victorias nos conmueve nuestra entereza ante la adversidad". Allí está nuestro conformismo con la corrupción cuando es compartida. Nuestra propensión a compararnos hacia abajo y congratularnos –como lo hace Felipe Calderón– porque por lo menos México no es tan violento como la ciudad de Nueva Orleáns.

Ante esa propensión al conformismo te invito a hablar mal de México. A formar parte de los ciudadanos que se rehúsan a aceptar la lógica compartida del "por lo menos". A los que ejercen a cabalidad el oficio de la ciudadanía crítica. A los que alzan un espejo para que un país pueda verse a sí mismo tal y como es. A los que dicen "no". A los que resisten el uso arbitrario de la autoridad. A los que asumen el reto de la inteligencia libre. A los que piensan diferente. A los que declaran que el emperador está desnudo. A los que se involucran en causas y en temas y en movimientos más grandes que sí mismos. A los que en tiempos de grandes disyuntivas éticas no permanecen neutrales. A los que se niegan a ser espectadores de la injusticia o la estupidez. A los que critican a México porque están cansados de aquello que Carlos Pellicer llamó "el esplendor ausente". A los que cantan en la oscuridad porque es la única forma de iluminarla.

Política y pensamiento crítico

En realidad detesto publicar textos que no sean míos, a menos que haya habido alguna contribución personal al mismo, por ejemplo la traducción. Pero en este caso, me pareció que el texto que a continuación presento es una visión de lo que debe ser el pensamiento crítico aplicado a los asuntos públicos: una invitación a pensar que una sociedad mejor es posible y que ésta no va a llegar insistiendo en aplaudir la inmovilidad. También quiero aprovechar para dejar patente que me gusta la forma en que Denise Dresser escribe, pero ha habido algunas ocasiones en las que no he coincidido con su opinión. Sin embargo esta vez estoy dispuesto a suscribir la totalidad de las palabras contenidas en este artículo.

La declaración de Felipe Calderón a la que hace referencia la autora puede leerse aquí.

El artículo que transcribo apareció en la revista proceso. Las partes marcadas en negritas fueron las que más me gustaron. Lo demás lo dejo para los comentarios

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Llamado a hablar mal de México
(Enlace: http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=71931)
DENISE DRESSER
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Y en los tiempos oscuros, ¿habrá canto?
Sí. Habrá el canto sobre los tiempos oscuros.
Bertolt Brecht
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Hace unos días, el presidente Felipe Calderón criticó a los críticos y convocó a hablar bien de México: "Hablar bien de México, de las ventajas que México tiene… es la manera de construir, precisamente, el futuro del país". Y de allí, siguiendo su propio exhorto, pasó a congratularse porque la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes aquí es más baja que en Colombia, Brasil, El Salvador o Nueva Orleáns. Las ventajas de México quedarán claras cuando decidamos hablar bien del país, concluyó.

Escribo ahora para pedirte –lector o lectora– que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignación, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qué un país tan majestuoso como México ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba Günter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los ríos claros y transparentes, pero hablar mal de los políticos opacos y tramposos; hablar bien de los árboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del país pero hablar mal de quienes se lo han embolsado.

El oficio de ser un buen ciudadano parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empeñados en esconderla. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deberían dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al país que no tienen derecho a seguir haciéndolo; de mirar a México con la honestidad que necesita; de mostrar que somos mejores que nuestra clase política y no tenemos el gobierno que merecemos. De vivir anclado en la indignación permanente: criticando, proponiendo, sacudiendo. De alzar la vara de medición. De convertirte en autor de un lenguaje que intenta decirle la verdad al poder. Porque hay pocas cosas peores –como lo advertía Martin Luther King– que el apabullante silencio de la gente buena. Ser ciudadano requiere entender que la obligación intelectual mayor es rendirle tributo a tu país a través de la crítica.

Ahora bien, ser un buen ciudadano en México no es una tarea fácil. Implica tolerar los vituperios de quienes te exigen que te pases el alto, cuando insistes en pararte allí. Implica resistir las burlas de quienes te rodean cuando admites que pagas impuestos, porque lo consideras una obligación moral. Lleva con frecuencia a la sensación de desesperación ante el poder omnipresente de los medios, la gerontocracia sindical, los empresarios resistentes al cambio, los empeñados en proteger sus privilegios.

Aun así me parece que hay un gran valor en el espíritu de oposición permanente y constructiva versus el acomodamiento fácil. Hay algo intelectual y moralmente poderoso en disentir del statu quo y encabezar la lucha por la representación de quienes no tienen voz en su propio país. Como apunta el escritor J.M. Coetzee, cuando algunos hombres sufren injustamente, es el destino de quienes son testigos de su sufrimiento padecer la humillación de presenciarlo. Por ello se vuelve imperativo criticar la corrupción, defender a los débiles, retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Por ello se vuelve fundamental seguir denunciando las casas de Arturo Montiel y los pasaportes falsos de Raúl Salinas de Gortari y las mentiras de Mario Marín y los abusos de Carlos Romero Deschamps y el escandaloso Partido Verde y los niños muertos de la guardería ABC y los cinco millones de pobres más.

No se trata de desempeñar el papel de quejumbroso y plañidero o erigirse en la Casandra que nadie quiere oír. No se trata de llevar a cabo una crítica rutinaria, monocromática, predecible. Más bien un buen ciudadano busca mantener vivas las aspiraciones eternas de verdad y justicia en un sistema político que se burla de ellas. Sabe que el suyo debe ser un papel puntiagudo, punzante, cuestionador. Sabe que le corresponde hacer las preguntas difíciles, confrontar la ortodoxia, enfrentar el dogma. Sabe que debe asumirse como alguien cuya razón de ser es representar a las personas y a las causas que muchos preferirían ignorar. Sabe que todos los seres humanos tienen derecho a aspirar a ciertos estándares decentes de comportamiento de parte del gobierno. Y sabe que la violación de esos estándares debe ser detectada y denunciada: hablando, escribiendo, participando, diagnosticando un problema o fundando una ONG para lidiar con él.

Ser un buen ciudadano en México es una vocación que requiere compromiso y osadía. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los demás sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la mediocridad, la corrección política, la mendacidad. Es resistir la cooptación. Es vivir produciendo pequeños shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivir en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando, milímetro tras milímetro, la percepción de la realidad para así cambiarla. Vivir, como lo sugería George Orwell, diciéndoles a los demás lo que no quieren oír.

Quienes hacen suyo el oficio de disentir no están en busca del avance material, del avance personal o de una relación cercana con un diputado o un delegado o un presidente municipal o un Secretario de Estado o un Presidente. Viven en ese lugar habitado por quienes entienden que ningún poder es demasiado grande para ser criticado. El oficio de ser incómodo no trae consigo privilegios ni reconocimiento, ni premios, ni honores. Uno se vuelve la persona que nadie sabe en realidad si debe ser invitada, o el colaborador de una revista a la cual le recortan la publicidad.

Pero el ciudadano crítico debe poseer una gran capacidad para resistir las imágenes convencionales, las narrativas oficiales, las justificaciones circuladas por televisoras poderosas o Presidentes porristas. La tarea que le toca –te toca– precisamente es la de desenmascarar versiones alternativas y desenterrar lo olvidado. No es una tarea fácil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen quién los represente, escribe Edward Said. Y no por idealismo romántico, sino por el compromiso con formar parte del equipo de rescate de un país secuestrado por gobernadores venales y líderes sindicales corruptos y monopolistas rapaces. Aunque la voz del crítico es solitaria, adquiere resonancia en la medida en la que es capaz de articular la realidad de un movimiento o las aspiraciones de un grupo. Es una voz que nos recuerda aquello que está escrito en la tumba de Sigmund Freud en Viena: "la voz de la razón es pequeña pero muy persistente".

Vivir así tiene una extraordinaria ventaja: la libertad. El enorme placer de pensar por uno mismo. Eso que te lleva a ver las cosas no simplemente como son, sino por qué llegaron a ser de esa manera. Cuando asumes el pensamiento crítico, no percibes a la realidad como un hecho dado, inamovible, incambiable, sino como una situación contingente, resultado de decisiones humanas. La crisis del país se convierte en algo que es posible revertir, que es posible alterar mediante la acción decidida y el debate público intenso. La crítica se convierte en una forma de abastecer la esperanza en el país posible. Hablar mal de México se vuelve una forma de aspirar al país mejor.

Esta es una posición vital extraordinariamente útil pero heterodoxa en un lugar que cambia pero muy lentamente debido a la complicidad de sus habitantes y sus gobernantes. Porque hay tantos que parten de la premisa: "así es México". Tantos que parten de la inevitabilidad. Tantos que parten de la conformidad. Ya lo decía Octavio Paz: "Y si no somos todos estoicos e impasibles –como Juárez y Cuauhtémoc– al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de nuestras victorias nos conmueve nuestra entereza ante la adversidad". Allí está nuestro conformismo con la corrupción cuando es compartida. Nuestra propensión a compararnos hacia abajo y congratularnos –como lo hace Felipe Calderón– porque por lo menos México no es tan violento como la ciudad de Nueva Orleáns.

Ante esa propensión al conformismo te invito a hablar mal de México. A formar parte de los ciudadanos que se rehúsan a aceptar la lógica compartida del "por lo menos". A los que ejercen a cabalidad el oficio de la ciudadanía crítica. A los que alzan un espejo para que un país pueda verse a sí mismo tal y como es. A los que dicen "no". A los que resisten el uso arbitrario de la autoridad. A los que asumen el reto de la inteligencia libre. A los que piensan diferente. A los que declaran que el emperador está desnudo. A los que se involucran en causas y en temas y en movimientos más grandes que sí mismos. A los que en tiempos de grandes disyuntivas éticas no permanecen neutrales. A los que se niegan a ser espectadores de la injusticia o la estupidez. A los que critican a México porque están cansados de aquello que Carlos Pellicer llamó "el esplendor ausente". A los que cantan en la oscuridad porque es la única forma de iluminarla.